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Etiquetas: [2026]  [ALMA]  [America Latina y el caribe]  [Diagnóstico]  [Lima]  [minería ilegal]  [Perú]  
Fecha Publicación: 2026-09-08T20:00:00.000-07:00
Este martes 08 se desarrolló el Foro organizado por la Alianza Minera de América Latina – ALMA, donde se presentó su primer diagnóstico regional sobre la actual situación de la extracción ilegal de minerales en América Latina y el Caribe 2026 , un documento que busca comprender el fenómeno más allá de las fronteras nacionales y reconocer sus dimensiones económicas, sociales, ambientales y de gobernanza. Importantes aportes se derivan de la evaluación, entre las que se destacan las siguientes: considera que existe una cadena regional del mercurio y su origen está documentado; la responsabilidad del comprador funciona y no funciona la sanción por jurisdicción; en ningún país la parálisis de la minería formal ha frenado la extracción ilegal; el punto ciego regulatorio está en la intermediación; la convergencia con otras economías criminales está medida; la región no mide de la misma manera y por eso no puede actuar en su conjunto. 
Una de las restricciones evidenciadas sustenta que el documento recoge cifras en circulación que no provienen de fuentes oficiales, lo que se constituye en si misma como una tarea pendiente que la región debe resolver para poder accionar en forma conjunta.
La presentación del trabajo estuvo a cargo de Carolina Orozco vicepresidenta de ALMA para Ecuador y la clausura del evento estuvo a cargo de la viceministra de Minas del Perú, Mayra Figueroa, quien recibió, en representación del Gobierno del Perú, este documento que simboliza una invitación a profundizar la cooperación y transformar la evidencia en políticas, acciones y resultados.
Etiquetas: [2026ALMA]  [America Latina y el caribe]  [Diagnóstico]  [mineria ilegal]  
Fecha Publicación: 2026-09-02T16:34:55.902-07:00
El próximo martes 08 de septiembre del 2026 se llevará a cabo en Lima-Perú, la presentación del diagnóstico sobre la actual situación de la extracción ilegal de minerales en Latinoamérica y el Caribe. 
La exposición se efectuará en el marco de un diálogo regional a efectos de impulsar acciones conjuntas basadas en evidencia, según lo difundido por los organizadores del Foro ALMA sostenible, Alianza Minera de América Latina.

Etiquetas: [2026]  [cobre]  [Declaración de Santiago]  [electromovilidad]  [Litio]  [minerales estratégicos]  [MOU]  [Parlamento Andino]  [transición energética]  
Fecha Publicación: 2026-08-28T18:00:00.000-07:00
Autoridades mineras de Perú , Chile, Bolivia y Argentina suscribieron este viernes 28 de Agosto en Santiago de Chile una declaración conjunta sobre minerales estratégicos, para fortalecer la cooperación regional y posicionar a Sudamérica como un socio confiable en el abastecimiento mundial de recursos esenciales para la transición energética, la electromovilidad y el desarrollo de la inteligencia artificial. El acuerdo busca promover el desarrollo sostenible de los recursos minerales, impulsar la cooperación técnica y facilitar la atracción de inversiones responsables. Asimismo, apunta a aprovechar las ventajas geológicas y productivas de los cuatro países para fortalecer las cadenas de suministro internacionales.
La iniciativa cobra especial relevancia para el cobre y el litio, dos recursos en los que la región concentra importantes reservas, producción y proyectos de inversión. En la precitada declaración, acordaron coordinar la búsqueda de asistencia técnica y financiamiento ante organismos multilaterales, con el objetivo de respaldar proyectos vinculados con minerales estratégicos y fortalecer las capacidades institucionales del sector. También se prevé impulsar convocatorias para promover la participación de consorcios públicos y privados en iniciativas de investigación, desarrollo e innovación.
La declaración suscrita en Santiago busca ampliar la cooperación sobre la base de mecanismos bilaterales que ya funcionan entre algunos de los países participantes, como es el caso del Memorando de Entendimiento sobre Asuntos Mineros suscrito entre Chile y Perú en 2025.
La formación de capital humano será otro de los pilares de esta estrategia, especialmente en ámbitos como geología, regulación, fiscalización y diseño de políticas públicas mineras. La integración regional permitiría, bajo esa perspectiva, facilitar el desplazamiento de proveedores, tecnología, conocimiento y personal especializado entre las principales jurisdicciones mineras sudamericanas. Con la declaración conjunta, los cuatro países buscan convertir su disponibilidad de recursos minerales en una ventaja estratégica frente al crecimiento de la demanda global. El siguiente desafío será traducir la cooperación regional en proyectos e inversiones que combinen competitividad, desarrollo local, protección ambiental y mayor valor agregado.

Liderazgo en cobre

El ministro de Energía y Minas del Perú, Guillermo Shinno, sostuvo que el aprovechamiento de los minerales estratégicos debe contribuir directamente al desarrollo de los territorios. Asimismo, señaló que estos recursos deben convertirse en instrumentos para cerrar brechas sociales y económicas, promoviendo una minería moderna, competitiva, ambientalmente integrada y sustentada en relaciones de confianza con las comunidades.
El ministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas, advirtió que la transición energética y el despliegue de infraestructura para inteligencia artificial ejercerán una presión creciente sobre las cadenas mundiales de suministro. De acuerdo con el funcionario, estas tendencias podrían requerir entre 400 % y 600 % más minerales críticos durante la próxima década.
El viceministro de Política Minera, Regulación y Fiscalización de Bolivia, Walter Landívar, puso énfasis en que el desafío para los países productores no consiste únicamente en incrementar la extracción y exportación de minerales. Explicó, que la oportunidad pasa por transformar sus recursos en mayor valor agregado, desarrollo productivo y bienestar social, fortaleciendo al mismo tiempo cadenas de suministro confiables y sostenibles. 
Por su parte, el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero, destacó el potencial geológico compartido y sostuvo que la región está llamada a desempeñar un papel determinante en el futuro abastecimiento mundial de cobre. Según señaló, el bloque regional podría llegar a generar más de la mitad del cobre del mundo, respaldado por una geología favorable y por proyectos mineros con horizontes operativos que pueden extenderse entre 50 y 70 años.

El dato

Estos instrumentos de gestión, pueden servir a la renovada gestión 2026-2031 del Parlamento Andino como referencia para profundizar la integración en materias como infraestructura, desarrollo de proveedores, intercambio de información geológica, fiscalización, políticas públicas y formación de capital humano especializado.
Reunión en Santiago de alta funcionaria de Chile con parlamentarios andinos peruanos 2026-2031 

Declaración de Santiago, entre funcionarios representantes de Perú,Argentina,Chile y Bolivia.
Etiquetas: [Bolivia]  [Chile]  [cobre]  [Colombia]  [Ecuador]  [minería de cobre]  [Parlamento Andino]  [Perú]  [Proyecto 51]  
Fecha Publicación: 2026-08-25T17:51:02.901-07:00
La reunión sostenida hoy 25 de agosto del 2026 en Santiago entre autoridades chilenas y representantes del Parlamento Andino, entre ellos el parlamentario andino peruano Jahn Toledo Palomino, adquiere especial significado cuando se observa a la luz de una oportunidad estratégica que Perú y Chile comparten: ambos países producen cerca del 40 % del cobre mundial.
En un contexto en que la electrificación, la electromovilidad, las energías renovables, las redes eléctricas, los centros de datos y la inteligencia artificial están impulsando la demanda de este metal, esta posición constituye mucho más que una ventaja minera: representa una ventaja geopolítica, económica y tecnológica.
En este escenario surge el Proyecto 51, iniciativa que plantea elevar la participación conjunta de Perú y Chile hasta el 51 % de la oferta mundial de cobre en los próximos años. Pero su verdadera importancia no debería reducirse a producir más toneladas. El desafío consiste en aprovechar ese liderazgo para avanzar desde la exportación de concentrados hacia una mayor transformación del cobre, incorporándolo a la fabricación de cables, componentes eléctricos, electromovilidad, infraestructura energética y productos tecnológicos.
Para el Perú, esta oportunidad exige mirar más allá de la minería. Tenemos reservas, experiencia, profesionales, ubicación estratégica frente al Pacífico y una importante cartera de proyectos; Chile posee una gran capacidad productiva y experiencia internacional. La cooperación entre ambos países puede permitir que esas fortalezas se complementen, siempre que el Proyecto 51 incorpore también innovación, infraestructura, energía competitiva, gestión responsable del agua, protección ambiental y generación de empleo y conocimiento.
Desde Desmitificando la minería en el Perú, considero que allí se encuentra el verdadero desafío. El Proyecto 51 no debería ser entendido ni como una bandera propagandística de la minería ni como una iniciativa que deba rechazarse por principio, sino como una oportunidad que merece ser discutida con visión de largo plazo. 
En este contexto, con el Proyecto 51 se podría conseguir que una proporción mucho mayor de la riqueza, la tecnología, el empleo y el conocimiento generados por ese cobre permanezca en nuestros países y contribuya al bienestar de nuestros pueblos. El cobre puede convertirse de esta manera en un punto de encuentro entre Perú y Chile y, por qué no, en un nuevo instrumento de integración latinoamericana que fortalezca las capacidades que ostenta el Parlamento Andino de cara al futuro.
Etiquetas: [2026]  [Acuerdo de Cartagena]  [Agenda andina]  [Bolivia]  [Chile]  [Colombia]  [Ecuador]  [Parlamento Andino]  [Perú]  [politica andina]  [Santiago de Chile]  [Sistema Andino de Integración]  
Fecha Publicación: 2026-08-23T06:23:40.966-07:00
Una nueva visión sobre el proceso de integración de los países andinos plantea superar una agenda centrada principalmente en el intercambio comercial para avanzar hacia una integración estratégica, productiva, tecnológica,logística,energética, hídrica y de seguridad, capaz de responder conjuntamente a los principales desafíos que enfrenta la región.
La propuesta ha sido expuesta por Jahn Toledo Palomino, representante del Perú ante el Parlamento Andino, en un artículo publicado este domingo 23 de Agosto del 2026 en el Diario Oficial El Peruano, en el que advierte que problemas como la inseguridad, la dependencia de las actividades extractivas, las brechas tecnológicas y logísticas, la vulnerabilidad energética y el creciente estrés hídrico ya no pueden ser enfrentados exclusivamente desde las fronteras nacionales.

La iniciativa toma como marco institucional el Acuerdo de Cartagena y el Sistema Andino de Integración (SAI), dentro del cual el Parlamento Andino cumple un papel orientado a contribuir al proceso de integración, promover la armonización legislativa y formular propuestas de interés común. Desde esta perspectiva, se plantea aprovechar y fortalecer las instituciones existentes para generar resultados concretos en beneficio de los ciudadanos y territorios de los países miembros.

Entre las propuestas planteadas destaca la creación de un sistema andino de seguridad fronteriza, orientado a enfrentar de manera coordinada las amenazas que afectan a los países de la región. En materia económica y productiva, se propone avanzar desde la exportación de materias primas hacia la industrialización regional de los minerales, buscando generar mayor valor agregado y capacidades productivas dentro de los propios países andinos.

La agenda incorpora asimismo una red andina de innovación y universidades para reducir las brechas tecnológicas y fortalecer la generación y transferencia de conocimiento. En infraestructura y conectividad se propone impulsar corredores bioceánicos y ferroviarios, concebidos como instrumentos para mejorar la integración física, logística y comercial de la región.

Otro de los componentes centrales corresponde a la transición energética. La propuesta plantea promover un mercado andino de energía limpia, aprovechando las complementariedades existentes entre los países y fortaleciendo la seguridad energética regional. A ello se suma una propuesta de especial relevancia estratégica: establecer una política andina de seguridad hídrica, reconociendo que el agua constituye un recurso fundamental para la seguridad alimentaria, la generación de energía, el desarrollo urbano, la agricultura y la sostenibilidad.

La propuesta parte de una premisa fundamental: los desafíos actuales son de naturaleza transfronteriza y, por ello, requieren capacidades comunes y respuestas coordinadas. En ese sentido, la integración andina no debería limitarse a facilitar el comercio entre sus miembros, sino convertirse en una plataforma para generar seguridad, competitividad, conocimiento, infraestructura, energía y sostenibilidad compartida.

El planteamiento también enfatiza que esta transformación no necesariamente requiere crear nuevas estructuras institucionales. La prioridad sería articular, modernizar y fortalecer las capacidades existentes dentro del Sistema Andino de Integración, orientándolas hacia proyectos regionales concretos y resultados verificables.

Para avanzar en esta dirección, se plantea promover un diálogo con los países miembros, los órganos e instituciones del Sistema Andino de Integración, organismos internacionales, universidades, centros de investigación, gobiernos subnacionales, sector privado y entidades de cooperación internacional. El objetivo sería identificar experiencias exitosas, capacidades existentes, mecanismos de cooperación y alianzas que permitan convertir las propuestas en proyectos regionales viables.

La nueva agenda coloca así sobre la mesa una visión de la integración andina acorde con las transformaciones del siglo XXI: una Comunidad Andina con mayor capacidad para proteger sus fronteras, agregar valor a sus recursos naturales, desarrollar conocimiento y tecnología, conectarse mediante infraestructura moderna, avanzar hacia energías limpias y garantizar la seguridad hídrica de sus poblaciones.

Fuente: Diario Oficial El Peruano, “Nueva agenda andina ante los retos del siglo XXI”, Jahn Toledo Palomino, representante del Perú ante el Parlamento Andino, 23 de agosto de 2026.


Etiquetas: [2026]  [Parlamento Andino]  [Parlamento Andino TV]  [Revista El Condor]  [Sistema Andino de Integración]  
Fecha Publicación: 2026-08-07T18:33:00.000-07:00
Siguiendo el orden de ideas expuestas sobre la revista El Condor : Evolución,memoria en integración andina  ; en un artículo titulado ¿Necesitamos parlamentarios andinos? Evaluación normativa y jurídica escrito por Eder Luis Velásquez Dávila (https://lpderecho.pe/necesitamos-parlamentarios-andinos-evaluacion-normativa-juridica/y publicado  en junio del 2025, el autor propone una evaluación del Parlamento Andino desde la perspectiva jurídica, enfocándose en sus bases normativas, competencias, costos y beneficios, así como en posibles escenarios de reforma o eliminación. 
En una de sus conclusiones, considera que el Parlamento Andino, como órgano representativo supranacional, se enfrenta a un momento crítico en su historia institucional.
Manifiesta que en el contexto peruano, su utilidad, legitimidad y eficacia son cuestionadas por diversos actores. Reconoce que si bien cumple funciones simbólicas y ha generado aportes valiosos en el plano normativo y declarativo, su impacto real sobre la legislación nacional y la vida ciudadana es limitado.
Por consiguiente,(…) resulta indispensable fortalecer los mecanismos para garantizar que la representación supranacional contribuya efectivamente a la integración regional con legitimidad democrática y utilidad concreta para los pueblos.
Aplicando rigor científico a la disquisición hecha, es posible identificar un elemento sustantivo que contradice en el extremo de las conclusiones pues por un lado se reconoce que el Parlamento Andino es una entidad supranacional que no cuenta con facultades legislativas vinculantes y carecen de coercitividad jurídica, lo cual por si sola explican las críticas producidas en el sentido que la mayoría de las recomendaciones hechas no han sido implementadas ni adoptadas por los Estados miembros, pues la precitada restricción limita su capacidad de influencia real sobre las políticas públicas nacionales, por consiguiente su fortaleza esta orientada más a la concertación política que a la producción normativa obligatoria. En este contexto, el parlamento andino debe entenderse como órgano deliberante, consultivo y de representación ciudadana, cuyo objetivo fundamental es promover la integración y armonización legislativa entre los Estados andinos, hecho que marca la distinción sustantiva entre las funciones que desempeñan el Congreso de la República y el Parlamento Andino. Convengamos entonces en que la integración de los Estado andinos debe contextualizarse en el marco del Sistema Andino de Integración y de ninguna manera como una organización aislada, partiendo de un constructo que implica esfuerzos realizados por múltiples actores en larga data y es fundamental socializar los avances obtenidos por los Estados de la comunidad andina. De otro lado, la política central de la gestión de cara al futuro debiera pasar por tratar de responder a la pregunta ¿Qué puede hacer el Parlamento Andino? y transitar a la pregunta ¿Qué problemas no puede resolver individualmente ningún país andino? y a partir de allí empezar a construir proyectos. Para pasar a un nível superior en la misión del parlamento andino, es preciso pasar de enfocar el indicador que responda a la pregunta ¿Cuántos marcos normativos aprobamos? a ¿Cuántos problemas regionales ayudamos a resolver?. 
Para estar alineados con estos conceptos tenemos que situarnos en tiempo y espacio, y poner en valor los esfuerzos realizados en el pasado; así una forma de ordenamento de la memoria que da cuenta la revista el Condor  (https://www.parlamentoandino.org/index.php/gestion/publicaciones/revista-el-condor) y que puede ser complementada en el orden de los detalles expuestos en los siguientes videos: 
EL CANAL QUE ACTÚA  COMO REFERENCIA / Parlamento Andino TV — canal oficial

https://www.youtube.com/@parlamentoandinotv?utm_source=chatgpt.com

El canal fue creado en abril de 2017 y declara expresamente que su objetivo es difundir la actividad del Parlamento Andino, la Comunidad Andina y los procesos de integración política, social y económica de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.
 1. VIDEOTECA DEL PARLAMENTO ANDINO

Naturaleza, objetivos y razón de ser

1. ¿Qué es el Parlamento Andino? — Congreso de la República del Perú

Publicado: 18 de febrero de 2020 / Fuente: Congreso de la República del Perú.

Es uno de los videos  imprescindibles para comenzar. Presenta institucionalmente al Parlamento Andino y permite comprender su naturaleza y razón de ser.

2. Parlamento Andino: la voz de los pueblos de los Andes

https://www.youtube.com/@parlamentoandinotv?utm_source=chatgpt.com / Fuente: Parlamento Andino TV.

Es un material institucional que presenta al Parlamento como espacio de representación de los ciudadanos de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú y destaca la armonización legislativa, participación ciudadana, educación, democracia y cooperación regional.

2. FUNCIONES DEL PARLAMENTO ANDINO

3. ¿Qué Función Cumple un Parlamentario Andino dentro del Organismo?

https://youtu.be/Rv5j1nEEplk?si=omf3ILRnsHy-abJE

Este material explica la función del parlamentario andino y resulta útil para diferenciar la función de un parlamentario nacional de la función dentro del sistema de integración.

4. Parlamento Andino aprueba marcos normativos clave en su Sesión Plenaria

https://youtu.be/UAUWyhd50pA?si=BG1kOjpoNogcKAEM / Publicado: 3 de septiembre de 2025.
Este material permite pasar de la teoría a la actividad parlamentaria concreta: educación, salud, democracia, trabajo, ciberseguridad, patrimonio y relaciones entre países.

3. PARLAMENTO ANDINO Y SISTEMA ANDINO DE INTEGRACIÓN — SAI

5. El organismo aprobó la Recomendación para fortalecer el Sistema Andino de Integración

https://youtu.be/ltNTkECVgHU?si=JZXMReKFqt8RhySn / Publicado: 5 de abril de 2023.
Este video es importante para entender que el Parlamento Andino debe analizarse dentro del Sistema Andino de Integración y no como una institución aislada.

6. El Embajador Gonzalo Gutiérrez: Secretario General de la Comunidad Andina

https://youtu.be/9M2KRpwSY1c?si=Mx15l-nYI2kGKxwf / Publicado: 25 de octubre de 2023.
Es útil para estudiar la relación entre Parlamento Andino y Secretaría General de la Comunidad Andina, especialmente respecto de la integración regional y la coordinación institucional.

4. ARMONIZACIÓN LEGISLATIVA Y MARCOS NORMATIVOS

Esta categoría  tiene relevancia , porque permite demostrar que el Parlamento Andino no solamente debate, sino que desarrolla instrumentos de armonización y recomendaciones para los países miembros.

7. Parlamento Andino aprueba marcos normativos clave

https://youtu.be/UAUWyhd50pA?si=AZ-4lOam_ZWR0CYs

Muestra cómo se aprueban instrumentos sobre educación, salud, democracia, trabajo y ciberseguridad.

8. Organismo debatió proyecto de Marco Normativo para enfrentar la evasión de impuestos

https://www.youtube.com/@parlamentoandinotv?utm_source=chatgpt.com

Este contenido aparece dentro de la programación oficial de Parlamento Andino TV y estudia la dimensión económica y fiscal de la integración.

9. Propuesta de Norma Comunitaria para garantizar el acceso a la educación superior 

https://www.youtube.com/@parlamentoandinotv?utm_source=chatgpt.com

El canal oficial registra este trabajo entre las actividades de la Plenaria.

5. EDUCACIÓN, CIENCIA Y UNIVERSIDADES

10. Parlamento Andino celebra el Acceso a la Educación Superior

https://youtu.be/3fPnqFkRp6w?si=MFzaV00bWCWR_2hz / Publicado: 11 de diciembre de 2024.

Explica la Red Andina de Universidades Acreditadas, homologación de títulos, movilidad académica y proyectos universitarios.

11. Parlamento Andino realizará el I Encuentro de la Red Andina de Universidades Acreditadas

https://youtu.be/06kgGfLlABM?si=JBxJ3wWxn7HZYHMP / Publicado: 6 de mayo de 2024.

Explica la creación de mecanismos regionales de cooperación universitaria, homologación de títulos y movilidad académica.

12. Entrevista al Secretario General sobre el I Encuentro de la Red Andina

https://youtu.be/ke-fJB7Vau4?si=ZWsxjjiJR5V89BNs / Publicado: 14 de junio de 2024.

Permite escuchar al Secretario General Eduardo Chiliquinga Mazón explicar los objetivos de la Red Andina de Universidades Acreditadas.

Además, esta línea de trabajo ha evolucionado. En abril de 2026 se lanzó la Primera Convocatoria de Acreditación de la Red Andina de Universidades Acreditadas, con participación de autoridades académicas y especialistas.

 6. MEDIO AMBIENTE, BOSQUES Y SOSTENIBILIDAD

Temática sobre capital natural, bosques, deforestación y políticas ambientales andinas, categoría particularmente interesante para resolver los problemas de la deforestación en los Estados andinos.

13. Dr. Víctor Miyakawa — Cooperación y Conservación Forestal

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El contenido aparece dentro de la sección Visión Política del canal oficial.

14. Parlamentario Andino Fabián Díaz — defensa del medio ambiente

El canal registra una entrevista al parlamentario colombiano Fabián Díaz sobre defensa del medio ambiente.

15. Pronunciamiento sobre las alteraciones ambientales en Napo, Ecuador

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Es importante porque muestra cómo una problemática ambiental nacional puede convertirse en materia de pronunciamiento regional del Parlamento Andino.

7. SEGURIDAD, CIBERSEGURIDAD Y AMENAZAS TRANSNACIONALES

16. Parlamento Andino impulsa el debate regional sobre seguridad y ciberdefensa

https://youtu.be/W-mHRuV1AAA?si=r69WNWb8giJS7XGR / Publicado: 1 de julio de 2025.
Temática para entender la posibilidad de desarrollar agendas comunes andinas frente a problemas que ningún país puede resolver individualmente, como trata de personas, narcotráfico, contrabando y ciberataques.

8. MIGRACIÓN Y DERECHOS DE LOS CIUDADANOS ANDINOS

17. La Plenaria debatió y aprobó la Declaración sobre Migraciones

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El video forma parte de la actividad parlamentaria oficial y es útil para estudiar la dimensión social de la integración. Este tema tiene importancia jurídica porque se relaciona con el Estatuto Andino de Migración y con la movilidad de ciudadanos dentro de la región.

9. ECONOMÍA E INTEGRACIÓN PRODUCTIVA

18. Parlamento Andino en el I Foro Internacional de Economía Solidaria y Cooperativismo

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Permite estudiar la dimensión económica y social de la integración, particularmente la economía solidaria y el cooperativismo.

19. Marco Normativo para enfrentar la evasión de impuestos

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Permite analizar hasta dónde puede llegar la armonización de políticas fiscales y económicas entre los países andinos.

10. DIPLOMACIA PARLAMENTARIA E INTEGRACIÓN INTERNACIONAL

20. Participación del Parlamento Andino en EuroLat

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El canal oficial tiene contenidos de Visión Política y actividad internacional, y el Parlamento Andino participó en las reuniones de EuroLat en Bruselas en diciembre de 2025. Allí se trataron asuntos de diplomacia parlamentaria, cooperación UE–América Latina y relaciones con los países de la Comunidad Andina.

21. Entrevistas a parlamentarios andinos

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El canal contiene, entre otras: Adolfo Mendoza Leigue — Bolivia ; Óscar Darío Pérez — Colombia.; Faustino Ollisco.J Mariano González — Perú.; Cristina Reyes — Ecuador.; Gustavo Pacheco — Perú. ; Virgilio Hernández — Ecuador.  Lo cual permite estudiar cómo interpretan los propios parlamentarios el mandato que recibieron.

11. PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y FORMACIÓN DE JÓVENES

22. Parlamento Andino Universitario y Parlamento Andino Juvenil

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El canal institucional mantiene una línea específica dedicada a participación juvenil y universitaria. El Parlamento Andino no concibe la integración solamente como un asunto de gobiernos, sino también como un proceso de construcción de ciudadanía andina.

12. ACTIVIDAD PLENARIA Y FUNCIONAMIENTO REAL

23. Sesiones del mes de octubre y celebración del 44.º aniversario

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Permite observar la actividad parlamentaria real y no solamente la explicación institucional.

24. Gestión parlamentaria del mes de septiembre

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25. Posesión y juramentación de la nueva Presidenta del Parlamento Andino

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Estos contenidos aparecen en la programación oficial de Parlamento Andino TV.

13. OBSERVACIÓN ELECTORAL

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El Parlamento Andino ha realizado misiones de observación electoral en los países de la región y en 2026 participó, por ejemplo, en la observación de las elecciones presidenciales de Colombia y en la segunda vuelta presidencial del Perú. 

Etiquetas: [2026]  [Bolivia]  [Chile]  [Colombia]  [Ecuador]  [evolución]  [Parlamento Andino]  [Perú]  [Revista El Condor]  
Fecha Publicación: 2026-08-03T06:30:00.000-07:00
Después de más de dos décadas de existencia, la revista El Cóndor puede ser considerado un archivo histórico del proceso de integración andina y de la evolución institucional del Parlamento Andino. Su valor no se limita a registrar las actividades de los parlamentarios; sus diferentes ediciones permiten identificar la evolución de las prioridades regionales en materia de integración política y económica, democracia, derechos humanos, comercio, desarrollo sostenible, biodiversidad, cambio climático y participación ciudadana.
En consecuencia, la sistematización cronológica de sus ediciones constituye una herramienta de investigación con valor académico e institucional, particularmente útil para estudiar la construcción progresiva de la agenda política y estratégica de la región andina. 
Así,la revista El Cóndor constituye una de las principales publicaciones institucionales del Parlamento Andino y, al mismo tiempo, una fuente documental de especial relevancia para reconstruir la evolución contemporánea del proceso de integración andina. 
Sus antecedentes se remontan al año 2001, cuando comenzó a publicarse con periodicidad bimestral y distribución gratuita bajo la denominación El Cóndor – Informativo del Parlamento Andino. 
El historiador José Miguel Santacreu Soler señala que la consulta de esta publicación, conjuntamente con la Gaceta Oficial del Parlamento Andino, resulta fundamental para conocer las actividades, decisiones y recomendaciones del organismo desde 2001, calificándolas como fuentes particularmente útiles para reconstruir su historia reciente (Santacreu Soler, 2019).
Su carácter institucional también se encuentra respaldado normativamente. El Reglamento General del Parlamento Andino establecía que El Cóndor constituía el medio escrito de información oficial del organismo y contemplaba la participación de las representaciones parlamentarias nacionales mediante corresponsalías.
Asimismo, el Reglamento reconocía la necesidad de desarrollar medios electrónicos para la acumulación, conservación y difusión de información parlamentaria (Parlamento Andino, 2007). 
La revisión de ejemplares digitalizados permite observar una progresiva transformación de sus contenidos. En 2014, por ejemplo, la edición N° 25 abordó la integración parlamentaria entre la Comunidad Andina y la Unión Europea; la N° 27 informó sobre la elección de Javier Reátegui Rosselló como presidente para el período 2014-2015; la N°30 conmemoró los 35 años del Parlamento Andino y registró el respaldo institucional al proceso de paz colombiano; mientras que la N°31, de diciembre de 2014, documentó la incorporación de Chile como miembro pleno del Parlamento Andino (Parlamento Andino, 2014a, 2014b, 2014c, 2014d).
La Edición N°27 registró la elección para el periodo 2014-2015 de Javier Reátegui Rosselló 
La evolución editorial resulta particularmente significativa hacia finales de la década de 2010. La edición N°85, de diciembre de 2019, evidencia que la revista ya constituía un espacio para abordar asuntos estratégicos de la región, entre ellos economía circular, biodiversidad y ecosistemas, economía campesina y agricultura familiar, desarrollo sostenible, facilitación del comercio y derechos sociales.
En particular, la Comisión Tercera del Parlamento Andino debatió una propuesta destinada a articular políticas públicas para la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica y los ecosistemas de la región andina (Parlamento Andino, 2019). 
En la actualidad, El Cóndor forma parte de la estrategia de Parlamento Abierto del organismo. El Parlamento Andino reconoce expresamente a la revista y a El Cóndor TV como canales de divulgación e interacción con la ciudadanía, junto con su repositorio digital, memorias, pronunciamientos e informes de gestión. 
Esta evolución demuestra el tránsito de El Cóndor desde un informativo institucional impreso hacia un instrumento digital de comunicación, transparencia, participación ciudadana y preservación de la memoria institucional (Parlamento Andino, s. f.).

Referencias

Parlamento Andino. (2007). Reglamento General del Parlamento Andino.Parlamento Andino. 
Parlamento Andino. (2014a). Gestión parlamentaria por la integración (Revista El Cóndor, N° 25). Universidad Andina Simón Bolívar. 
Parlamento Andino. (2014b). Parlamentos andinos eligieron a Javier Reátegui Rosselló como presidente para el periodo legislativo 2014-2015 (Revista El Cóndor, N°27). Universidad Andina Simón Bolívar.
Parlamento Andino. (2014c). 35 años Parlamento Andino (Revista El Cóndor, N° 30). Universidad Andina Simón Bolívar.
Parlamento Andino. (2014d). Chile miembro pleno del Parlamento Andino (Revista El Cóndor, N° 31). Universidad Andina Simón Bolívar. 
Parlamento Andino. (2019). El Cóndor (Edición N° 85, diciembre de 2019). Parlamento Andino.
Parlamento Andino. (s. f.). Parlamento abierto. 
Santacreu Soler, J. M. (2019). El Parlamento Andino. En K. L. P. Mariano, R. N. Bressan, & B. T. Luciano (Eds.), Diplomacia parlamentar: Perspectivas a partir das Américas. Universidade de São Paulo.
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Fecha Publicación: 2026-08-01T11:38:03.290-07:00
Aunándose a los países miembros observadores : Turquía y Marruecos; la posibilidad de la incorporación de Brasil como Miembro Observador del Parlamento Andino fortalecería el proceso de integración sudamericana y contribuiría al cumplimiento de las funciones del Parlamento Andino, en particular las de armonización legislativa, promoción del desarrollo sostenible, integración económica, cooperación científica y tecnológica, así como la consolidación del sistema democrático regional. 
En este contexto, esta opción se encuentra alineada con la misión del Parlamento Andino de promover la integración regional, fortalecer la cooperación política y legislativa, contribuyendo al desarrollo integral de los pueblos de la región.
Diversos argumentos enfocados en las funciones y objetivos propios del Parlamento Andino dan sólido sustento a esta posibilidad, aunados a los fundamentos comerciales que por sí solo se explican para diversos sectores económicos.
Brasil representa cerca del cincuenta por ciento del territorio, de la población y del producto bruto interno de América del Sur, por lo que su participación enriquecería el debate parlamentario y permitiría impulsar iniciativas conjuntas en materias de interés común como infraestructura regional, corredores bioceánicos, transición energética, seguridad alimentaria, protección de la Amazonía, lucha contra el cambio climático, innovación tecnológica, transformación digital, educación, salud y seguridad fronteriza.
Asimismo, Brasil comparte fronteras con tres países miembros de la Comunidad Andina : Perú, Colombia y Bolivia, lo que genera desafíos comunes relacionados con el comercio, la gestión ambiental, la conectividad, la migración, las economías ilegales y otros delitos transnacionales. 
La participación de Brasil permitiría desarrollar recomendaciones y marcos legislativos coordinados para atender estas problemáticas.
De otro lado, su incorporación como Observador fortalecería el diálogo entre el Parlamento Andino y el MERCOSUR, favoreciendo la convergencia entre ambos mecanismos de integración regional y promoviendo una agenda sudamericana más articulada. 
Finalmente, la experiencia brasileña en áreas como bioeconomía, investigación científica,desarrollo industrial, innovación, agricultura tropical, energías renovables y políticas públicas enriquecería el intercambio de buenas prácticas y contribuiría al diseño de propuestas normativas orientadas al desarrollo sostenible e inclusivo de los países andinos: Chile, Ecuador, Perú, Colombia y Bolivia.
La integración natural de los Andes y la Amazonía erigen el sustento de la adaptación de los pueblos

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Fecha Publicación: 2026-07-27T11:46:14.701-07:00
Los parlamentarios andinos electos por Perú, entre titulares y suplentes, para el periodo 2026-2031, juraron a sus cargos hoy lunes 27 al mediodía, en una ceremonia realizada en el Hemiciclo del Palacio Legislativo. 


El Dato

Juraron cinco (5) parlamentarios andinos titulares y diez (10) parlamentarios andinos suplentes :
Fuerza Popular:
Titular: Luis Fernando Galarreta Valarde
Suplentes: Rosario de las Nieves Guevara Badillo y Pedro Carlos Casanova Saavedra
Partido Cívico Obras
Titular: Jahn Clerk Nicanor Toledo Palomino
Suplentes: Ernesto Raúl León Díaz y Constantino Loa Ortiz
Renovación Popular
Titular: Maali Olga Betty Del Pomar Saettone
Suplentes: Guillermo Humberto Valdivieso Méndez y Leoncio Carlos Merino Durán
Juntos por el Perú
Titular: Paul Percy Fernández Bravo
Suplentes: Rosario del Carmen Mori Isuisa y Jorge Eusebio Manco Zaconetti
Partido del Buen Gobierno
Titular: Marcio Marino Bendezu Echevarría
Suplentes: Pamela Erilka Osorio Espinoza y María Luisa Ñañez Millones.
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Fecha Publicación: 2026-07-25T13:33:23.945-07:00
Durante décadas hemos hablado de capital humano, capital financiero, capital físico e incluso de capital institucional como pilares del desarrollo. Sin embargo, existe un activo fundamental que pocas veces forma parte del debate público y de las políticas económicas: el capital natural. 
En lo que va del siglo XXI, este concepto se perfila como uno de los principales indicadores para medir la riqueza de las naciones y la sostenibilidad de su crecimiento. 
El capital natural comprende el conjunto de activos que la naturaleza proporciona y que generan bienestar, productividad y desarrollo económico. Incluye los bosques, el agua, los suelos, los minerales, la biodiversidad, los ecosistemas marinos, los recursos pesqueros y las fuentes de energía renovable. Desde esta perspectiva, la naturaleza deja de ser considerada únicamente como una fuente de recursos para convertirse en un patrimonio estratégico que, cuando es gestionado responsablemente, produce beneficios económicos, sociales y ambientales de manera permanente. 
Esta visión representa un cambio profundo respecto del modelo tradicional de desarrollo. Durante gran parte del siglo XX, el progreso de un país se evaluó principalmente por el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), el volumen de inversiones y la infraestructura construida. Las carreteras, puertos, centrales hidroeléctricas, fábricas y ciudades conformaron el denominado capital producido, mientras que la educación, la salud y el conocimiento dieron origen al concepto de capital humano. En las últimas décadas, organismos internacionales como el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la FAO y las Naciones Unidas han ampliado esta visión al señalar que la riqueza de una nación depende de la adecuada gestión de cuatro grandes capitales: el capital producido, el capital humano, el capital institucional y el capital natural. 

El capital natural del Perú

Pocos países en el mundo poseen una dotación de capital natural tan extraordinaria como el Perú. Su territorio alberga una de las mayores concentraciones de biodiversidad del planeta, extensos bosques amazónicos, abundantes recursos hídricos, importantes reservas minerales, ecosistemas marinos altamente productivos y un invaluable patrimonio cultural estrechamente vinculado con la naturaleza.
Esta riqueza constituye una ventaja competitiva excepcional y representa una oportunidad histórica para construir un modelo de desarrollo basado en la competitividad, la innovación, la inclusión social y la sostenibilidad. No obstante, este patrimonio también enfrenta importantes amenazas.
Entre los años 2001 y 2024, el Perú perdió aproximadamente 2,8 millones de hectáreas de bosques. Tradicionalmente esta cifra ha sido presentada como un indicador ambiental. Sin embargo, desde la óptica de la economía moderna representa, principalmente, una reducción del capital natural del país. Este cambio de enfoque transforma la manera de comprender la relación entre crecimiento económico y conservación ambiental.
Durante años se ha planteado un falso dilema entre proteger el ambiente o aprovechar los recursos naturales. En realidad, ambos forman parte de un mismo patrimonio. La minería moderna y responsable, la agricultura sostenible, el manejo forestal, la conservación de cuencas, la pesca, la infraestructura resiliente y el turismo de naturaleza no son actividades incompatibles; por el contrario, constituyen distintas formas de gestionar inteligentemente el capital natural. 
El verdadero desafío no consiste en escoger entre conservar o producir, sino en lograr que el aprovechamiento de los recursos naturales mantenga e incremente el valor de ese patrimonio para beneficio de las generaciones presentes y futuras.
Entre todos los componentes del capital natural, los bosques ocupan un lugar estratégico.
Más allá de producir madera, regulan el ciclo hidrológico, capturan y almacenan carbono, estabilizan el clima, protegen los suelos, conservan la biodiversidad, favorecen la polinización de los cultivos y sustentan actividades económicas como el ecoturismo, la investigación científica y el aprovechamiento sostenible de recursos genéticos. Mientras permanecen en pie continúan generando beneficios económicos diariamente, aunque gran parte de ese valor permanezca invisible en las cuentas nacionales. En este escenario, la economía ambiental ha desarrollado metodologías para valorar económicamente los servicios ecosistémicos que brindan los bosques. El objetivo no es ponerle un precio a la naturaleza, sino estimar el costo económico que asume la sociedad cuando esos servicios desaparecen como consecuencia de la deforestación. 

Una aproximación al costo económico de la deforestación en Perú 

Aplicando metodologías ampliamente utilizadas por el Banco Mundial, la FAO, la iniciativa The Economics of Ecosystems and Biodiversity (TEEB) y la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), es posible realizar una estimación conservadora del valor económico asociado a la pérdida de bosques en el Perú.
Bajo este enfoque, la deforestación acumulada durante el período 2001-2024 representaría una pérdida potencial cercana a diez mil (US$ 10 000) millones de dólares anuales en servicios ecosistémicos. Es importante precisar que esta cifra no constituye un dato oficial, sino una estimación técnica elaborada a partir de metodologías internacionales de valoración del capital natural. Su principal utilidad consiste en dimensionar económicamente aquello que normalmente no aparece reflejado en los indicadores macroeconómicos tradicionales.
La mayor parte de esta valoración corresponde a la regulación hídrica. Los bosques amazónicos funcionan como una inmensa infraestructura natural que capta agua, alimenta acuíferos, regula caudales y disminuye el riesgo de inundaciones y sequías. A ello se suma su función como uno de los principales sumideros naturales de carbono del planeta, contribuyendo a la mitigación del cambio climático y generando oportunidades de financiamiento mediante los mercados internacionales de carbono. La estimación también incorpora el valor asociado a la protección de los suelos, la conservación de la biodiversidad, la polinización, la producción forestal sostenible, el turismo de naturaleza, los recursos genéticos y el patrimonio cultural de los pueblos indígenas.

Una aproximación para la Comunidad Andina

Cuando este análisis se amplía al ámbito regional y se consideran conjuntamente Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador y Chile, la magnitud del capital natural adquiere una dimensión aún mayor. Sobre la base de estimaciones conservadoras, la pérdida acumulada de bosques durante el periodo 2001 al 2024 en el presente siglo XXI, representaría una disminución superior a US$ 50 mil millones anuales en servicios ecosistémicos.
Esta realidad confirma que la conservación y el aprovechamiento sostenible de los bosques constituyen uno de los mayores desafíos compartidos por los países andinos. Al mismo tiempo, abre una oportunidad para impulsar una agenda regional basada en el monitoreo satelital de los bosques, los pagos por servicios ecosistémicos, la restauración de ecosistemas degradados, el fortalecimiento de los mercados de carbono y el intercambio de conocimiento científico y tecnológico.

El dato 

Quizá el principal aporte de este análisis seria el concepto de capital natural que permite superar la recurrente confrontación entre desarrollo económico y conservación ambiental. Así, una mina que opera con altos estándares ambientales, una cuenca hidrográfica protegida, un bosque manejado sosteniblemente, una agricultura eficiente en el uso del agua y una ciudad resiliente forman parte de una misma estrategia de desarrollo orientada a preservar y potenciar la riqueza nacional.
Etiquetas: [Bolivia]  [Chile]  [Colombia]  [Ecuador]  [Parlamento Andino]  [Perú]  [residuos sólidos municipales]  [transición energética]  [valorización energética]  [WtE]  
Fecha Publicación: 2026-07-21T09:49:45.953-07:00
Comparto con ustedes una síntesis de mi reciente exposición sobre residuos sólidos municipales vinculado con la transición energética:
Tras denodados esfuerzos de largo aliento, pudimos demostrar en Perú - un país por antonomasia Minero - que muchos de los problemas ambientales no se resuelven satanizando actividades extractivas y productivas, sino aplicando conocimiento científico, innovación tecnológica y políticas públicas responsables.
Ese fue el caso de la minería moderna, donde la incorporación de estándares ambientales, economía circular, cierre de minas, reutilización del agua y energías renovables ha transformado positivamente esta actividad en el país.
Hoy en día, esa línea de pensamiento debe extenderse a otro desafío que afecta directamente la calidad de vida de mas de 34 millones de personas que viven en el país de los Incas: la gestión responsable de los residuos sólidos municipales.
Así como durante décadas del siglo pasado se difundió el mito de que la minería solo generaba contaminación, en lo que va del tercer milenio, también se ha instalado la idea respecto a que la basura es un problema sin solución, cuyo único destino posible son los vertederos, botaderos a cielo abierto o los rellenos sanitarios. 
La experiencia internacional demuestra exactamente lo contrario: la denominada coloquialmente basura constituye un recurso estratégico capaz de producir energía, reducir emisiones, generar empleo y liberar importantes recursos públicos para ser destinados a otros sectores estratégicos como son la salud y la educación.

La nueva minería urbana

Considerando que la minería generalmente conocida extrae recursos del subsuelo, la nueva minería urbana recupera recursos contenidos en los residuos generados por las ciudades; habida cuenta que cada tonelada de residuos sólidos municipales contiene entre otros: energía química aprovechable en el material orgánico; metales reciclables; plásticos; papel, cartón , vidrio y minerales reutilizables.Por consiguiente, los residuos sólidos urbanos constituyen una auténtica mina sobre la superficie, cuya explotación tecnológica resulta mucho más sostenible que continuar enterrándolo. Esta visión coincide en todos sus extremos con los principios de la economía circular promovidos por la OCDE, la Unión Europea y diversos organismos multilaterales.

El desperdicio económico en los países Andinos

En Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y Chile se cuenta en total con 138,8 millones de habitantes que generan conjuntamente en la actualidad el orden de sesenta (60) millones de toneladas anuales de residuos sólidos municipales. La mayor parte termina en: botaderos ilegales; vertederos a cielo abierto y rellenos sanitarios que se encuentran próximos a terminar su vida útil. 
Paradójicamente, ingentes cantidades de dinero del tesoro público continúan destinándose únicamente a: recoger basura; transportarla; enterrarla; construir nuevos rellenos sanitarios o remediar la contaminación ocasionada por una disposición inadecuada. En estricto, esto equivale económicamente a invertir permanentemente en ocultar un recurso con valor energético, en lugar de transformarlo en un activo productivo.

Waste to Energy (WTE) para producir electricidad a partir de la basura

Los países más desarrollados del planeta comprendieron hace décadas atrás que los residuos no deben enterrarse. Por ello implementaron sistemas integrados basados en: selección en la fuente y reducción en la generación de residuos; reciclaje; compostaje y valorización energética.
La tecnología WTE permite convertir la fracción no reciclable de los residuos en: electricidad; vapor industrial; calor para calefacción distrital; combustibles alternativos; materias primas secundarias, entre otros. Asimismo, lejos de representar las antiguas incineradoras, las plantas modernas operan con estrictos sistemas de control ambiental y cumplen rigurosos estándares internacionales de emisiones. Actualmente, múltiples países del mundo entre los que se encuentran :  Suecia, Dinamarca, Alemania, Japón, Suiza, Austria, Francia, Singapur y Corea del Sur; valorizan energéticamente una parte importante de sus residuos, reduciendo al mínimo la disposición en vertederos o rellenos sanitarios.

La basura puede contribuir  decididamente a la transición energética

Cuando se habla de transición energética generalmente se piensa en: energía solar; energía eólica; hidrógeno verde; electromovilidad o similares; Sin embargo, pocas veces se menciona que los residuos sólidos municipales constituyen una fuente de energía renovable parcialmente biogénica y gestionable, capaz de generar electricidad de manera continua, complementando otras tecnologías renovables. Para la Comunidad Andina, ello representa una oportunidad extraordinaria a los efectos de : diversificar la matriz energética; fortalecer la seguridad energética; disminuir emisiones; asi como impulsar la economía circular.

Menos rellenos sanitarios, más hospitales y mejores escuelas

Una de las mayores ventajas económicas del modelo WTE consiste en reducir significativamente la dependencia de nuevos rellenos sanitarios. Construir un relleno sanitario implica: adquirir grandes extensiones de terreno; elaborar el expediente técnico, ejecutar costosas obras de ingeniería; operar sistemas de impermeabilización; tratar lixiviados; captar gases; monitorear el sitio durante décadas. Todo ello demanda enormes recursos públicos. Si una parte importante de los residuos es valorizada energéticamente, disminuye el volumen destinado a disposición final, se prolonga la vida útil de los rellenos existentes y se evita la construcción de nuevas infraestructuras de alto costo. Los recursos liberados podrían orientarse a prioridades sociales como: hospitales; centros de salud; infraestructura educativa; investigación científica; innovación tecnológica; agua potable y saneamiento; conectividad digital y otros. De esta manera la política pública deja de resolver a medias un problema de gestión y morosidad que se va acumulando en el tiempo , para financiar el desarrollo autónomo.

La minería y la valorización energética: una alianza para el desarrollo

Desde la perspectiva del desarrollo sostenible, minería y WTE no son compartimentos estancos o aislados. Por el contrario, ambos son susceptibles de complementarse. La minería aporta: cobre; litio; plata; molibdeno; tierras raras; otros minerales críticos indispensables para la transición energética; en tanto que el sistema WTE aporta: energía firme; reducción de emisiones; recuperación de metales; aprovechamiento eficiente de recursos urbanos. Juntos forman parte de un mismo modelo económico basado en la eficiencia de los recursos y la descarbonización.

Una propuesta para la Comunidad Andina

La Comunidad Andina podría liderar una Iniciativa Regional de Valorización Energética de Residuos, con objetivos como: eliminar progresivamente los botaderos a cielo abierto; reducir la disposición final de residuos; armonizar normas técnicas y ambientales; promover asociaciones público-privadas para plantas WTE; acceder conjuntamente a fondos climáticos internacionales; desarrollar un mercado regional de bonos de carbono vinculados al sector residuos; crear un Centro Andino de Investigación en Economía Circular y WTE; intercambiar experiencias regulatorias y tecnológicas entre los cinco países, así como incorporar lecciones aprendidas de países desarrollados bajo el enfoque de la contribución a la energía y economía, asi como con el debate medioambiental y normativo. 
Una estrategia regional permitiría reducir costos, atraer inversión, compartir capacidades técnicas y acelerar la transición hacia un modelo de gestión más eficiente.

El Dato 

►Entre el 2001 y 2025, la población conjunta de Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y Chile pasó de 103,5 millones a 138,8 millones de habitantes, lo que representa un crecimiento de 35,3 millones de personas (34,1 %) en lo que va del siglo XXI. Este incremento demográfico genera un mayor volumen de residuos sólidos municipales. En este sentido, la valorización energética de residuos mediante tecnologías WTE se convierte en una oportunidad estratégica para transformar un problema ambiental en una fuente sostenible de energía y avanzar hacia una economía circular en la región andina. 
►La evidencia internacional demuestra que la tecnología WTE no reemplaza la reducción, la reutilización ni el reciclaje; las complementa dentro de una gestión integral y puede transformar el rápido e insostenible crecimiento demográfico de las ciudades que producen residuos sólidos municipales en una fuente de energía, empleo, salud y bienestar.

Etiquetas: [2026]  [Día de la Independencia]  [EUA]  [Perú]  [USA]  
Fecha Publicación: 2026-07-04T19:49:05.076-07:00
Los ciudadanos libres e independientes del Perú, saludamos hoy 4 de Julio al pueblo de los Estados Unidos de Norteamérica por sus 250 años de independencia lograda en 1776. 
Esta celebración tradicional desde 1777, un año después de firmada la declaración de Independencia dieron lugar a imperecederas frases vinculadas a la libertad y la unidad nacional dichas por ilustres personajes.
Así, trascienden en el tiempo frases como: "La libertad, cuando comienza a echar raíces, es una planta de rápido crecimiento". "La verdadera libertad radica en la capacidad de ser auténticos y vivir con integridad". 
Hoy hacemos un brindis por la libertad y por todos los que la hacen posible.

Etiquetas: [20262027]  [Emergencia climática]  [Fenómeno El Niño]  [INDECI]  [PCM]  [Perú]  
Fecha Publicación: 2026-07-02T19:56:31.707-07:00
Mediante el Decreto Supremo N° 097-2026-PCM publicado este 02 de Julio del 2026 en el diario oficial El Peruano, 91,7 % de las regiones del Perú fueron comprendidas en la declaratoria de emergencia (22 de 24) y asimismo 42,1 % de los distritos del país fueron declarados en Estado de Emergencia (796 de 1,891).
El retroceso de glaciares y deforestación contribuyen a profundizar la emergencia climática
Esta emergencia fue declarada por el peligro inminente ante intensas precipitaciones pluviales asociadas al Fenómeno El Niño 2026 - 2027, por el plazo de sesenta días calendario, para la ejecución de medidas y acciones de excepción, inmediatas y necesarias, de reducción del muy alto riesgo existente, así como de respuesta y rehabilitación que correspondan. 
Estas cifras reflejan que la declaratoria tuvo un alcance territorial muy amplio, cubriendo más de nueve de cada diez regiones y más de cuatro de cada diez distritos del país. La magnitud de la situación identificada, debido a la continuidad de El Niño Costero y el desarrollo de El Niño (Pacífico ecuatorial central) ante la próxima temporada de lluvias, demanda la adopción de medidas urgentes que permitan a los Gobiernos Regionales de Amazonas, Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Piura, San Martín, Tacna, Tumbes, Ucayali, la Provincia Constitucional del Callao y a los Gobiernos Locales involucrados, con la coordinación técnica y seguimiento del INDECI y la participación del Ministerio de Salud, del Ministerio de Educación, del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, del Ministerio de Defensa, del Ministerio del Interior, del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, del Ministerio de Energía y Minas, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social y demás instituciones públicas y privadas involucradas, en cuanto les corresponda, ejecutar las medidas y acciones de excepción, inmediatas y necesarias, de reducción del muy alto riesgo existente, así como de respuesta y rehabilitación que correspondan; siendo necesario asimismo, autorizar la continuidad de las acciones inmediatas y necesarias de reducción del muy alto riesgo así como de respuesta y rehabilitación, iniciadas en el marco de las declaratorias de estado de emergencia prorrogadas con los Decretos Supremos Nº 065-2026-PCM, Nº 066-2026-PCM, Nº 067-2026-PCM, Nº 068-2026-PCM, Nº 074-2026-PCM, Nº 081-2026-PCM, Nº 087-2026-PCM y Nº 094-2026-PCM.
Etiquetas: [2026JNE]  [actividades mineras]  [Bolivia]  [Chile]  [CIP]  [Colombia]  [Ecuador]  [Formalización]  [Parlamento Andino]  [Perú]  
Fecha Publicación: 2026-06-25T18:26:44.352-07:00
En una ceremonia pública realizada hoy 25 de junio del 2026 en el auditorio del Colegio Médico de Lima - Perú, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo Bermejo, hizo entrega de las credenciales a los senadores y parlamentarios andinos electos para el período 2026-2031, acto que formaliza su condición de representantes elegidos por voluntad popular. 
La ceremonia contó con la presencia del actual presidente de la República del Perú, José María Balcázar.
Entre las autoridades acreditadas se encuentra el parlamentario andino electo Jahn Clerk Nicanor Toledo Palomino, quien ha sido invitado a participar como expositor en el foro análisis y evaluación de la importancia del proceso de formalización de la minería en el Perú, organizado por el Colegio de Ingenieros del Perú – Consejo Departamental de Áncash, evento que se desarrollará el próximo 7 de agosto de 2026.
La participación del parlamentario andino reviste especial importancia debido a que la formalización minera constituye uno de los principales desafíos para el desarrollo sostenible de los países andinos. 
En este contexto, los aportes y conclusiones que surjan del foro podrán ser contrastados con las experiencias y realidades de los demás países integrantes del Parlamento Andino: Ecuador, Colombia, Bolivia y Chile, promoviendo así el intercambio de buenas prácticas y el fortalecimiento de políticas regionales orientadas a una minería responsable, formal y ambientalmente sostenible.
La formalización minera representa una herramienta fundamental para mejorar las condiciones laborales de miles de trabajadores, incrementar la recaudación fiscal, reducir los impactos ambientales derivados de la minería informal e ilegal, y fomentar una actividad extractiva alineada con los estándares internacionales de sostenibilidad y gobernanza. 
Desde este espacio , saludamos la participación de las nuevas autoridades andinas en el debate técnico y académico sobre uno de los sectores más importantes para la economía nacional y regional, destacando la necesidad de construir soluciones integrales que permitan compatibilizar el aprovechamiento de los recursos minerales con la protección del medio ambiente y el bienestar de las poblaciones involucradas.
Etiquetas: [2026]  [cambio climático]  [comunidad andina]  [El niño costero]  [ENFEN]  [Fenómeno El Niño]  [Minería Andina]  [NOAA]  
Fecha Publicación: 2026-06-19T10:41:36.656-07:00
Desde una perspectiva regional, El Niño representa un recordatorio de que la competitividad minera ya no depende únicamente de la calidad de los yacimientos o de los precios internacionales de los minerales. La resiliencia climática se ha convertido en un factor estratégico para la sostenibilidad de las operaciones.
La capacidad para gestionar riesgos hidrológicos, proteger infraestructuras críticas, asegurar el abastecimiento de agua y mantener la continuidad logística será cada vez más determinante para la industria minera andina.
Las grandes operaciones mineras cuentan actualmente con estudios hidrológicos, sistemas de drenaje, reservorios, protocolos de emergencia, monitoreo meteorológico permanente y planes de continuidad operativa diseñados para responder ante eventos climáticos extremos. 
Estas inversiones no eliminan completamente los riesgos, pero sí reducen significativamente la probabilidad de interrupciones prolongadas o impactos severos sobre la producción.
En este contexto, la experiencia acumulada por los países andinos durante los eventos de 1982-83, 1997-98, 2017, 2023 y 2026 demuestra que la adaptación al riesgo climático constituye hoy una ventaja competitiva tan importante como la propia riqueza geológica.

Impacto heterogéneo

Los efectos de El Niño sobre la actividad minera no son homogéneos en la región andina; aunque el fenómeno tiene un origen común en el Pacífico ecuatorial, sus manifestaciones climáticas varían significativamente entre países debido a diferencias geográficas, altitudinales e hidrológicas. Precisamente por ello, la minería de cada país enfrenta riesgos y oportunidades distintas ante un mismo evento climático.
En el caso del Perú y Ecuador, los efectos suelen traducirse en temperaturas superficiales del mar superiores a lo normal, mayor humedad atmosférica y estar asociados al incremento de precipitaciones y a la ocurrencia de inundaciones, deslizamientos y activación de quebradas. Resulta importante recordar que la mayor parte de la producción minera se desarrolla en la sierra, donde los efectos de El Niño no necesariamente se manifiestan de la misma forma que en la costa. Mientras algunas zonas pueden registrar precipitaciones por encima de sus valores normales, otras pueden experimentar impactos mucho más moderados. Por ello, generalizar que un evento El Niño afectará por igual a toda la minería constituye una simplificación que no refleja la diversidad geográfica de la región. Estas condiciones pueden afectar corredores logísticos, puertos, carreteras, líneas de transmisión eléctrica y otras infraestructuras críticas para la operación minera. Dado que ambos países mantienen una importante vinculación de sus actividades económicas con la costa del Pacífico, los impactos sobre la conectividad y el transporte suelen constituir uno de los principales factores de riesgo. 
Bolivia presenta una situación más compleja. Dependiendo de la región, El Niño puede generar tanto precipitaciones intensas como déficits hídricos. En el altiplano boliviano, donde se concentra una parte importante de la actividad minera vinculada al estaño, zinc, plata y litio, los periodos de sequía pueden convertirse en un factor de preocupación debido a la creciente competencia por los recursos hídricos entre la minería, las ciudades y las actividades agropecuarias.
En Colombia, por el contrario, El Niño suele manifestarse mediante una reducción de lluvias y un incremento de las temperaturas. Este escenario genera presiones sobre la disponibilidad de agua y sobre el sistema energético, altamente dependiente de la generación hidroeléctrica. Para la minería, ello puede traducirse en mayores costos operativos asociados al consumo energético, restricciones hídricas y mayores exigencias para garantizar la continuidad de las operaciones en determinadas regiones.
Para el caso de Chile, la mayor parte de su producción minera se desarrolla en zonas áridas y semiáridas del norte del país, donde predominan sus operaciones de cobre y litio. Históricamente, los eventos El Niño suelen incrementar las precipitaciones en algunas zonas del desierto de Atacama y en sectores de la cordillera, generando riesgos asociados a aluviones, afectación de caminos y alteraciones en la infraestructura. Sin embargo, el principal desafío estructural para la minería chilena continúa siendo la gestión eficiente del agua, razón por la cual la industria viene desarrollando sus capacidades para el uso de agua desalinizada en labores mineras.

El Dato del RONI según NOAA y ENFEN 

A medida que evolucionen las condiciones del Pacífico durante los próximos meses, el seguimiento de los informes de NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) y ENFEN (Comité Multisectorial en Perú encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño) será fundamental para adoptar decisiones informadas.
Uno de los indicadores relevantes para monitorear El Niño es el RONI (Relative Oceanic Niño Index), adoptado por la NOAA como referencia oficial desde febrero de 2026 para el seguimiento del fenómeno ENSO (El Niño Oscilación del Sur). 
El RONI permite determinar la intensidad de El Niño o La Niña comparando la temperatura del Pacífico ecuatorial con la del resto de los océanos tropicales. Para interpretar este indicador se deben considerar dos aspectos fundamentales: el valor del índice, que confirma la presencia de El Niño cuando supera +0,5 °C durante cinco períodos trimestrales consecutivos, y la respuesta de la atmósfera al calentamiento oceánico, ya que no todo incremento de temperatura genera los mismos efectos sobre el territorio.
En su último Diagnóstico ENSO,publicado el 11 de junio de 2026, la NOAA confirmó oficialmente que las condiciones de El Niño ya están presentes y que se espera un fortalecimiento progresivo durante los próximos meses. Por su parte, el Comunicado Oficial ENFEN N° 11-2026, emitido el 15 de junio, coincide en señalar que el calentamiento del Pacífico ya se encuentra en desarrollo y que continuará durante el resto del año. Asimismo, el ENFEN, mantiene el estado de Alerta de El Niño Costero e indica que el evento iniciado en marzo de 2026 podría prolongarse hasta el verano de 2027. 
Las proyecciones señalan una mayor probabilidad de alcanzar una magnitud fuerte entre junio y septiembre, para luego disminuir gradualmente hacia fin de año. 
Para el verano 2026-2027, la probabilidad de un evento fuerte alcanza el 48 %, mientras que la de un evento moderado llega al 46 %. 
La alerta temprana de los pronósticos de NOAA y ENFEN resulta relevante porque plantea un escenario en el que podrían coexistir simultáneamente un Niño Costero y un Niño de alcance global, situación que históricamente ha estado asociada a los mayores impactos climáticos en el país de los Incas.
Esto no significa que el fenómeno carezca de relevancia ni que deban minimizarse sus posibles efectos. Por el contrario, el escenario proyectado por NOAA y ENFEN exige un seguimiento permanente y la adopción de medidas preventivas oportunas.
Sin embargo, tampoco resulta correcto asumir que la sola presencia de El Niño implicará una paralización generalizada de las operaciones mineras o una reducción inevitable en la producción nacional.
El principal desafío para el sector minero no es la existencia del fenómeno en sí mismo, sino la capacidad de anticiparse a sus efectos y gestionar adecuadamente los riesgos asociados. En ese sentido, la preparación, la planificación y la inversión en infraestructura resiliente continúan siendo las herramientas más eficaces para enfrentar un contexto climático cada vez más variable y recurrente.
Etiquetas: [2026]  [gobernanza minera]  [MAPE]  [MINEM]  [minería de Oro]  [MOU]  [oro]  [Parlamento Andino]  [Perú]  [SECO]  [Suiza]  [trazabilidad]  
Fecha Publicación: 2026-06-03T07:30:38.642-07:00
El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) y la Confederación Suiza suscribieron un Memorando de Entendimiento (MOU) para promover una minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) de oro más responsable, inclusiva y sostenible en el Perú.
La iniciativa busca generar mayores oportunidades para la formalización minera, fortalecer la trazabilidad del mineral y facilitar el acceso de los productores a mercados internacionales que exigen estándares de producción responsable.
El acuerdo fue firmado por el ministro de Energía y Minas, Waldir Ayasta Mechán, y el embajador de Suiza en el Perú, Paul Garnier, en representación de la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO). 
Esta cooperación constituye una alianza estratégica destinada a promover mejores prácticas ambientales, sociales y de gobernanza en toda la cadena de valor del oro. 
El programa se desarrollará hasta el año 2028 y contempla tres componentes estratégicos.
El primer componente, actualmente en ejecución, consiste en la implementación de un fondo concursable destinado a cofinanciar proyectos innovadores que contribuyan a mejorar el desempeño ambiental, social y de gobernanza de las operaciones de minería artesanal y de pequeña escala. La primera convocatoria culminó el 29 de mayo de 2026 con el cierre de la recepción de propuestas, contando con la participación del sector privado.
El segundo componente prevé un trabajo articulado entre el MINEM y la SECO para impulsar espacios de diálogo y coordinación política que fortalezcan la interacción entre el Gobierno Nacional, los gobiernos regionales y los distintos actores vinculados a la pequeña minería. Entre los temas prioritarios se encuentran la formalización minera, la trazabilidad del oro y el diseño de incentivos que promuevan una producción responsable y sostenible.
Por su parte, el tercer componente estará enfocado en la gestión del conocimiento. Para ello se impulsará la elaboración de estudios técnicos, la sistematización de experiencias exitosas, la difusión de buenas prácticas y la participación en espacios internacionales de intercambio de conocimientos y lecciones aprendidas.
Asimismo, el MOU contempla la provisión de asistencia técnica para el desarrollo de reformas normativas priorizadas por el MINEM, el fortalecimiento de las capacidades institucionales de las entidades involucradas y la generación de información especializada que contribuya a mejorar la gobernanza y sostenibilidad del sector minero artesanal y de pequeña escala. 
Esta iniciativa representa un importante paso en los esfuerzos por promover una MAPE formal, competitiva y alineada con los estándares internacionales de sostenibilidad, contribuyendo al desarrollo económico de miles de productores y al fortalecimiento de la gobernanza minera en el país.
Etiquetas: [Acuerdo de Cartagena]  [Bolivia]  [CAF]  [Chile]  [Colombia]  [Ecuador]  [FLAR]  [Parlamento Andino]  [Perú]  [SAI]  
Fecha Publicación: 2026-05-26T09:02:00.000-07:00
Hoy 26 de mayo de 2026 se conmemora 57 años de la firma del Acuerdo de Cartagena, instrumento que dio origen al proceso de integración andina y sentó las bases de uno de los proyectos de cooperación regional más importantes y duraderos de América Latina.
A lo largo de casi seis décadas, la integración andina ha evolucionado desde un mecanismo orientado principalmente a la cooperación económica y comercial hacia un sistema integral que incorpora dimensiones políticas, sociales, ambientales, culturales y de ciudadanía regional. Este proceso ha permitido construir instituciones supranacionales, fortalecer la cooperación entre los países miembros y generar beneficios concretos para millones de ciudadanos.

Los orígenes de la integración andina

La historia de la integración andina comenzó el 26 de mayo de 1969, cuando Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú suscribieron el Acuerdo de Cartagena en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. Mediante este instrumento se creó el denominado Pacto Andino, concebido como un mecanismo destinado a promover el desarrollo económico y social de sus miembros mediante la integración regional y la cooperación entre sus economías. Posteriormente, el 10 de marzo de 1996, con la entrada en vigor del Protocolo de Trujillo, el Pacto Andino adoptó oficialmente la denominación de Comunidad Andina (CAN), dando paso a una nueva etapa caracterizada por una institucionalidad más sólida y una visión integral del proceso de integración.

El Parlamento Andino: la voz democrática de los pueblos andinos

Uno de los hitos más importantes en la construcción institucional de la integración regional fue la creación del Parlamento Andino el 25 de octubre de 1979 en la ciudad de La Paz, Bolivia.
El Parlamento Andino constituye el órgano deliberante y representativo del Sistema Andino de Integración. Su naturaleza es comunitaria y democrática, ya que representa a los pueblos andinos mediante parlamentarios elegidos por sufragio universal y directo.
Asimismo, cuenta con personalidad jurídica internacional y capacidad de ejercicio de conformidad con el ordenamiento jurídico supranacional andino.
Actualmente está integrado por representantes del Estado Plurinacional de Bolivia, la República de Colombia, la República del Ecuador y la República del Perú. Asimismo, Chile participa activamente en diversos mecanismos de integración andina en calidad de país asociado.
El Parlamento Andino cuenta además con miembros observadores permanentes, entre ellos el Reino de España, el Reino de Marruecos y la República de Turquía, fortaleciendo así los vínculos de cooperación interregional.

De un acuerdo comercial a una comunidad de ciudadanos

La integración andina representa uno de los procesos más relevantes de cooperación regional en América Latina. Su evolución demuestra cómo un acuerdo inicialmente concebido para facilitar el comercio pudo transformarse progresivamente en una comunidad política, económica y social dotada de instituciones propias, normas comunitarias y mecanismos de concertación. Entre sus principales logros históricos destacan: La creación de instituciones supranacionales permanentes; el establecimiento del Tribunal Andino de Justicia. la consolidación del Parlamento Andino como órgano democrático de representación regional; la eliminación progresiva de barreras comerciales; la construcción de una zona andina de libre comercio; la libre circulación de personas; la cooperación en materia ambiental, educativa, energética y digital y el fortalecimiento de una identidad regional andina compartida.

Principales hitos de la integración andina

1969: Nace el Pacto Andino

Con la firma del Acuerdo de Cartagena se inicia formalmente el proceso de integración andina, con el objetivo de impulsar el desarrollo económico y social mediante la cooperación regional.

1970: Inicio de la CAF

Comienza a operar la Corporación Andina de Fomento, hoy CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, entidad que se convertiría en una de las principales fuentes de financiamiento para proyectos de integración y desarrollo en la región.

1973: Incorporación de Venezuela

Venezuela se integra formalmente al proceso andino, fortaleciendo el peso político y económico del bloque regional.

1976: Retiro de Chile

Chile se retira del Pacto Andino debido a diferencias respecto al modelo económico impulsado por el bloque. Décadas más tarde retomaría su vinculación como país asociado.

1978: Creación del Fondo Andino de Reservas

Se constituye una institución destinada a fortalecer la estabilidad financiera de los países miembros, antecedente directo del actual Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR).

1979: Consolidación institucional

Se suscribe el Tratado Constitutivo del Parlamento Andino y se crea el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, fortaleciendo significativamente la arquitectura institucional del proceso integrador.

Década de 1980: Resiliencia y fortalecimiento

Pese a las crisis económicas que afectaron a América Latina, la integración andina logró preservar sus principales instituciones y continuar desarrollando mecanismos de cooperación regional.

1990: Nace el Consejo Presidencial Andino

Los Jefes de Estado institucionalizan sus reuniones periódicas, otorgando mayor conducción política al proceso de integración.

1991-1994: Apertura económica

Se consolida la Zona Andina de Libre Comercio, se aprueba el Arancel Externo Común y se implementan diversas medidas destinadas a facilitar el comercio intrarregional.

1996: Nace la Comunidad Andina

La suscripción del Protocolo de Trujillo marca una profunda reforma institucional. Surge oficialmente la Comunidad Andina y se crea el Sistema Andino de Integración (SAI).

2001: Ciudadanía andina

Los ciudadanos de los países miembros comienzan a viajar utilizando únicamente sus documentos nacionales de identidad, fortaleciendo la movilidad regional.

2006: Reencuentro e internacionalización

Chile retorna al proceso como país asociado y el Parlamento Andino participa activamente en la creación de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat), ampliando la proyección internacional de la integración andina.

2010-2018: Modernización institucional

La Comunidad Andina impulsa políticas vinculadas con infraestructura, transporte, integración fronteriza, movilidad humana y fortalecimiento institucional.

2019: Medio siglo de integración

La Comunidad Andina celebra sus primeros cincuenta años de existencia. Los presidentes andinos reafirman su compromiso con el fortalecimiento del proceso integrador y destacan avances en comercio, movilidad e integración fronteriza.

La nueva etapa: una integración orientada al ciudadano

A partir de 2020, la integración andina ingresó en una nueva fase caracterizada por una visión más cercana a las necesidades de la ciudadanía. La pandemia del COVID-19 evidenció la importancia de la cooperación regional y aceleró el desarrollo de iniciativas vinculadas con salud pública, conectividad digital, migración, educación, medio ambiente y transformación tecnológica.

2020: Cooperación frente a la pandemia

La Comunidad Andina aprobó una Estrategia Andina frente al COVID-19 e impulsó iniciativas destinadas a fortalecer la cooperación sanitaria, económica y social. Ese mismo año se aprobó la Carta Ambiental Andina, considerada uno de los instrumentos ambientales más ambiciosos de la región, incorporando compromisos relacionados con cambio climático, biodiversidad, sostenibilidad y protección de ecosistemas estratégicos.

2021: Estatuto Migratorio Andino

La entrada en vigor del Estatuto Migratorio Andino constituyó uno de los mayores avances en materia de integración ciudadana. Este instrumento facilitó la residencia, circulación y regularización migratoria de millones de ciudadanos andinos, consolidando una visión regional basada en derechos.

2022: Integración digital

Se implementó progresivamente la eliminación de los costos de roaming internacional entre los países andinos, permitiendo una conectividad más accesible para millones de usuarios.

2023: Reactivación económica

Los países andinos impulsaron iniciativas orientadas a fortalecer las cadenas regionales de valor, la facilitación aduanera, la seguridad alimentaria y la cooperación energética.

2024: Agenda ambiental y desarrollo sostenible

La Comunidad Andina profundizó sus esfuerzos en materias como lucha contra la minería ilegal, protección de la Amazonía, gestión hídrica, transición energética y adaptación al cambio climático.

2025: Fortalecimiento del Parlamento Andino

El Parlamento Andino consolidó su papel como órgano democrático del Sistema Andino de Integración, impulsando iniciativas relacionadas con educación, derechos humanos, ciberseguridad, democracia digital, participación ciudadana y cooperación universitaria.

2026: Una integración con visión de futuro

Al cumplir 57 años de existencia, la Comunidad Andina se mantiene como el proceso de integración más antiguo y con mayor grado de institucionalidad supranacional en América Latina. En este contexto histórico, la cooperación regional no constituye únicamente un instrumento económico, sino también una herramienta para promover el desarrollo sostenible, fortalecer la democracia, ampliar oportunidades y construir un futuro compartido para los pueblos andinos. Así, los principales retos y desafíos para esta nueva etapa, vinculadas a la transición energética,minerales críticos,seguridad alimentaria,infraestructura regional,desarrollo sostenible, entre otros, incluyen: Fortalecer la libre movilidad de los ciudadanos andinos; Consolidar la integración digital regional; Incrementar el comercio intracomunitario y la competitividad económica; Profundizar la cooperación frente al cambio climático; Impulsar la interconexión energética regional; Combatir las economías ilegales y la minería ilegal; Fortalecer la seguridad alimentaria; Promover la educación, la innovación y la movilidad académica.
Etiquetas: [2026]  [Bolivia]  [Chile]  [Colombia]  [comunidad andina]  [Ecuador]  [Perú]  [residuos sólidos municipales]  [transición energética]  
Fecha Publicación: 2026-05-13T15:15:52.146-07:00
Durante décadas, los residuos sólidos municipales fueron entendidos en América Latina únicamente como un problema sanitario asociado al crecimiento urbano. Las ciudades crecieron, el consumo aumentó y, junto con ello, millones de toneladas de residuos comenzaron a acumularse diariamente en botaderos a cielo abierto, vertederos y rellenos sanitarios. Sin embargo, el contexto actual obliga a replantear esa visión tradicional. Lo que antes era considerado basura hoy empieza a ser visto como un recurso estratégico capaz de influir en la seguridad energética, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico de la región andina.
En cinco países : Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Chile, se generan el orden de cuarenta (40) millones de toneladas anuales de residuos sólidos municipales; y más del 50 % de éstos corresponde a materia orgánica susceptible de ser valorizada mediante tecnologías de biodigestión anaeróbica, captura de biogás o sistemas Waste to Energy (WTE); por consiguiente, una parte importante de aquello que hoy se entierra podría convertirse en electricidad, fertilizantes y nuevos recursos aprovechables. Paradójicamente, gran parte de este potencial continúa enterrándose diariamente en rellenos sanitarios o, peor aún, terminando en botaderos informales sin ningún tipo de control ambiental.
Por la gran magnitud de botaderos a cielo abierto, éstos pueden observarse satelitalmente.
El principal problema estructural de estos países continúa siendo la persistencia de un modelo lineal basado en extraer, consumir y desechar. Este esquema ha generado una presión creciente sobre los sistemas de disposición final, obligando a los municipios a destinar enormes recursos económicos únicamente para recolectar, transportar y enterrar residuos. En muchos casos, los gobiernos locales apenas logran sostener servicios básicos de limpieza pública, sin capacidad financiera suficiente para invertir en tecnologías modernas de valorización, reciclaje o recuperación energética.
La situación es más complicada en zonas rurales, ciudades intermedias, territorios amazónicos y regiones altoandinas, donde la limitada infraestructura sanitaria dificulta el manejo adecuado de residuos. Así, millones de toneladas continúan llegando a botaderos a cielo abierto, afectando ecosistemas y servicios ambientales al provocar contaminación de ríos, degradación de suelos, emisiones de metano y afectación directa sobre poblaciones vulnerables.
El cambio climático agrava aún más esta problemática, debido a lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos que dinamizan los lixiviados. incrementando los riesgos ambientales asociados a sistemas precarios de disposición final. Esta posibilidad adquiere enorme relevancia para estos países donde la minería constituye uno de los principales motores económicos y, simultáneamente, uno de los mayores consumidores de energía eléctrica.
La minería moderna requiere crecientes cantidades de electricidad para procesos de trituración, molienda, bombeo, ventilación, procesamiento metalúrgico y automatización industrial. A medida que los yacimientos se vuelven más profundos y complejos, la demanda energética minera continuará incrementándose de forma sostenida. La transición energética global depende directamente de minerales estratégicos producidos en la región andina.
Los vehículos eléctricos, las energías renovables, las redes inteligentes y las nuevas tecnologías requieren minería, para lo cual se debe construir modelos mineros cada vez más sostenibles, eficientes y articulados con procesos de economía circular. 
En este contexto, la valorización energética de residuos sólidos municipales podría convertirse en uno de los grandes puntos de convergencia entre desarrollo urbano, transición energética y minería sostenible.
Países desarrollados del planeta han demostrado que es posible reducir drásticamente la dependencia de rellenos sanitarios mediante sistemas integrados de reciclaje, biodigestión y generación eléctrica a partir de residuos. En varias ciudades europeas, la basura dejó de ser vista como un problema para convertirse en una fuente complementaria de energía y desarrollo tecnológico.
La Comunidad Andina todavía enfrenta enormes desafíos para avanzar hacia ese escenario. La baja segregación en origen, la informalidad del reciclaje, las limitaciones presupuestales municipales, la débil planificación regional y la falta de infraestructura tecnológica continúan siendo barreras importantes. A ello se suma la necesidad de fortalecer marcos regulatorios, desarrollar capacidades técnicas y promover educación ambiental ciudadana.

El Dato

►La región andina posee abundante materia orgánica aprovechable, creciente demanda energética y una expansión industrial y minera que requerirá nuevas fuentes de electricidad durante las próximas décadas. Bajo una adecuada planificación, los residuos sólidos podrían transformarse simultáneamente en una solución ambiental y en un recurso energético estratégico para el desarrollo regional.
►La verdadera discusión de futuro ya no debería centrarse únicamente en cómo eliminar residuos, sino en cómo transformar aquello que hoy enterramos en nuevas oportunidades de energía, innovación y sostenibilidad. 
Etiquetas: [2026]  [comunidad andina]  [Ecuador]  [El niño costero]  [eventos]  [Fenómeno El Niño]  [Perú]  
Fecha Publicación: 2026-05-08T15:39:00.000-07:00
En términos sencillos, y respondiendo a una inquietud frecuente de mis discípulos de la región andina, conviene precisar que El Niño no debe entenderse únicamente como una lluvia intensa o una emergencia temporal, sino como un fenómeno climático complejo que forma parte de la dinámica natural del océano Pacífico y de la atmósfera.
Cuando se habla de “El Niño” en sentido general, se hace referencia al proceso climático recurrente asociado al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, capaz de alterar lluvias, temperaturas, sequías, actividades productivas y ecosistemas en varios países de América del Sur, especialmente en Perú y Ecuador.
En cambio, cuando ese fenómeno se presenta en un periodo determinado y con características concretas, los especialistas suelen hablar de un evento El Niño, como ocurrió en 1982-1983, 1997-1998 o durante el Niño Costero de 2017. 
Esta diferencia puede parecer trivialmente académica, no obstante ayuda a comprender mejor por qué la minería, la agricultura, la pesca, el turismo y la infraestructura andina reaccionan de manera distinta frente a cada episodio.
No todos los eventos tienen la misma intensidad ni generan iguales consecuencias. Algunos producen lluvias extraordinarias e inundaciones en la costa peruana y ecuatoriana; otros alteran la disponibilidad hídrica, afectan carreteras, incrementan la erosión o modifican la productividad pesquera asociada a la corriente de Humboldt.
Por ello, entender a El Niño como fenómeno y a cada ocurrencia específica como evento permite analizar con mayor rigor técnico los impactos económicos, sociales y ambientales que periódicamente enfrenta la Comunidad Andina. 
Asi, el fenómeno El Niño suele ser presentado en el Perú como un evento estrictamente climático, una anomalía del océano que, de manera casi inexorable, desencadena lluvias, inundaciones y pérdidas económicas.
Sin embargo, esta explicación resulta insuficiente para entender la magnitud real de sus impactos. La recurrente experiencia demuestra que los efectos del Niño no dependen únicamente de la temperatura del mar, sino de una red más compleja donde interactúan el clima, la estructura económica y, de manera decisiva, la calidad de la gobernanza.
En ese contexto, el escenario que en el lapso 2026-2027 se perfila como una eventual posibilidad de acople entre el Niño global y el Niño costero, obliga a replantear el análisis desde una perspectiva preventiva más integral.
El Perú se encuentra en una posición particularmente sensible frente a este fenómeno. A diferencia de otros países, su costa está directamente expuesta al calentamiento de la región Niño 1+2, lo que hace que los eventos costeros tengan efectos inmediatos sobre el territorio. Pero cuando este calentamiento se sincroniza con un Niño global en la región 3.4, el fenómeno adquiere una dimensión distinta, reforzándose la interacción entre océano y atmósfera, se prolonga la duración del evento y se intensifican las precipitaciones.
En consecuencia, no se trata de una suma de efectos, sino de un proceso de amplificación
El antecedente del año 2017 resulta ilustrativo, pues a pesar de no haber estado plenamente acoplado a un Niño global fuerte, el Niño costero generó daños equivalentes a más de 1.6% del PBI peruano. 
Evento registrado por la NASA en El Niño del año 2017 

Eventual escenario de acoplamiento y en medio de una crisis política

¿Qué ocurriría si un evento de esa naturaleza se produjera en condiciones de acoplamiento pleno y en el contexto político que viene atravesando el país?. 
Para responder a esta interrogante es necesario abandonar la idea de que el impacto económico del Niño es solo una función directa de su intensidad climática. 
En estricto, el efecto final puede entenderse mejor como el resultado de una interacción entre tres factores: la magnitud del evento, el nivel de exposición de la economía y la capacidad del Estado para gestionar el riesgo. 
Estos elementos no actúan de manera independiente; se potencian entre sí. Así, un evento climático de similar intensidad puede generar consecuencias radicalmente distintas dependiendo de la calidad institucional del país que lo enfrenta. En el caso peruano, esta variable adquiere una relevancia crítica. La fragilidad política que ha caracterizado al Perú en los últimos años introduce un factor de vulnerabilidad adicional. La alta rotación de autoridades, la fragmentación del sistema político, la debilidad en la ejecución del gasto público y la persistente descoordinación entre niveles de gobierno configuran un escenario en el cual la capacidad de respuesta del Estado se ve seriamente limitada. 
En estas condiciones, los problemas no se originan únicamente en la naturaleza, sino en la forma de acción o inacción en que el aparato público reacciona frente a ella. Las obras de prevención se postergan, la planificación pierde continuidad y la respuesta tiende a ser reactiva antes que preventiva. El resultado es que el daño económico no solo ocurre, sino que se amplifica.
Es en este punto donde el análisis del sector minero suele verse distorsionado por percepciones simplificadas. Existe una narrativa extendida que tiende a asociar la minería con la vulnerabilidad frente a eventos climáticos, cuando en realidad su rol es mucho más ambivalente y depende del contexto en el que opera. 
En un entorno de gobernanza relativamente funcional, la minería puede desempeñar un papel estabilizador, toda vez que sostiene las exportaciones, genera divisas, contribuye a la recaudación fiscal y ayuda a mantener la estabilidad macroeconómica en momentos de crisis. Bajo estas condiciones, lejos de agravar el problema, actúa como un amortiguador frente al shock.
No obstante, cuando el mismo fenómeno ocurre en un contexto de debilidad institucional y, además, bajo un escenario de acoplamiento climático, la situación cambia de manera sustancial. Las interrupciones en la infraestructura logística, la paralización de operaciones por eventos extremos, la deficiente gestión de conflictos sociales y la limitada capacidad de supervisión ambiental pueden convertir a la minería en un canal adicional de transmisión del impacto económico.
En este caso, no es la actividad minera en sí la que genera el problema, sino la incapacidad del entorno institucional para sostener su funcionamiento en condiciones adversas.De este modo, la minería deja de ser un amortiguador y pasa a formar parte del mecanismo de propagación del shock. 
Este análisis adquiere una dimensión aún mayor cuando se observa desde la perspectiva de la Comunidad Andina. Aunque los países de la región comparten ciertos rasgos estructurales, sus niveles de exposición climática, dependencia económica y calidad institucional varían significativamente.
El Perú destaca por la combinación de alta exposición al Niño costero, fuerte dependencia de la minería y una marcada inestabilidad política, lo que lo convierte en el país más vulnerable ante un escenario de acoplamiento.
Ecuador enfrenta riesgos climáticos similares, aunque con menor capacidad de amortiguación económica, mientras que Colombia y Bolivia presentan dinámicas distintas, con impactos más asociados a variaciones hidrológicas o a debilidades institucionales específicas.
Esta heterogeneidad no elimina, sin embargo, la necesidad de una respuesta coordinada. Por el contrario, refuerza la idea de que el Fenómeno El Niño debe ser abordado como un riesgo sistémico regional. En este contexto, instancias como el Parlamento Andino adquieren una relevancia particular, no solo como espacios de deliberación política, sino como plataformas para impulsar estrategias conjuntas en materia de prevención, infraestructura resiliente y estabilidad económica frente a shocks climáticos.
La articulación de sistemas de alerta temprana, la coordinación de políticas públicas y el fortalecimiento institucional a nivel regional podrían marcar una diferencia sustantiva en la forma en que estos eventos son enfrentados en el futuro.

El dato 

►El Fenómeno El Niño no puede seguir siendo interpretado únicamente como un evento natural. En el Perú, su impacto es también el reflejo de las condiciones políticas e institucionales del país. 
►Cuando un evento climático de gran magnitud se encuentra con un Estado débil, sus efectos se potencian y pueden traducirse en pérdidas económicas que comprometen varios puntos del producto interno bruto. Para el caso peruano, se aproximaron a veinte por ciento de su PBI en tres eventos estimados para los años : 1982-1983 (11,6 %) ;1997-1998 (6,2 %)  y 2017  (1,6 %).
Tres eventos extremos de El Niño 82/83;97/98 y 16/17 comprometieron aprox 20% del PBI peruano

Resulta prioritario avanzar hacia una comprensión más realista de los desafíos que enfrenta el Perú y la región andina en un contexto de creciente incertidumbre climática y fragilidad política. 

TSM/Datos procesados por el IGP-Mayo 2026
TSM/Datos procesados por IMARPE-Abril 2026

Etiquetas: [actividades mineras]  [aspectos políticos]  [minería de Oro]  [Minería formal]  [Minería informal]  [oro]  [Perú]  
Fecha Publicación: 2026-04-30T16:22:29.345-07:00
Los planes de gobierno presentados por el cúmulo de candidatos presidenciales en estas últimas elecciones generales de 2026 en Perú, dejan plasmado nítidamente que la discusión sobre la minería está cargada de percepciones ideológicas y, en no pocos casos, marcado de una profunda desconexión con la realidad.
En particular, se evidencia la percepción errónea de que toda forma de minería genera impactos similares y que la diferencia entre minería formal e informal es simplemente administrativa. Nada más lejos de la verdad.
El elector percibió correctamente este desacierto, así una mayoría significativa de planes de gobierno expuestos por los partidos participantes fueron desechados, pues mostraron baja representatividad efectiva, traducida en su incapacidad de superar umbrales mínimos de votación. 

Análisis comparado

Al contrastar experiencias emblemáticas de minería informal, como Serra Pelada en Brasil, La Pampa en Madre de Dios y Pataz en la sierra liberteña peruana, frente a operaciones formales como Yanacocha y Pierina en el Perú, permite deshacer varios mitos insostenibles, revelando que no toda minería es igual, y las diferencias son estructurales, no marginales.
Labores de la minería de oro en la sierra de la Libertad-Perú
La minería informal demostró históricamente una capacidad significativa de producción. Serra Pelada, en la Amazonía brasileña, produjo el orden de sesenta (60) toneladas de oro en escasos años durante la década de 1980. Más recientemente, el Perú enfrenta un fenómeno con mayor complejidad: la minería ilegal en la Amazonía y en zonas altoandinas.
Se estima que el país produce y exporta aproximadamente 100 toneladas de oro informal al año, una cifra para nada deleznable si se considera el factor incremental y acumulativo desde inicios del presente siglo XXI.
Sin embargo, detenerse únicamente en el volumen producido supone un error analítico profundo. La minería informal no es solo una forma menos eficiente de producción, es un sistema económico radicalmente distinto, caracterizado por su fragmentación, transparencia opaca y, cada vez más, por su vinculación con economías criminales.
El caso de La Pampa es ilustrativo. No se trata de una mina, sino de un territorio devastado. La deforestación supera ampliamente las 300 mil hectáreas acumuladas, habiéndose registrado 10% de esta cifra entre enero de 2021 y marzo de 2024, con un uso intensivo de mercurio dejando secuelas de contaminación en ecosistemas y servicios ambientales.
En Pataz, por su parte, la minería ilegal ha evolucionado hacia esquemas de control territorial por parte de organizaciones criminales, con presencia de sicariato, extorsión y economías paralelas. A diferencia de Serra Pelada, que representó un caos social desbordado con la participación de más de cien mil personas, el fenómeno contemporáneo en Perú muestra un salto cualitativo hacia estructuras organizadas de ilegalidad.
Frente a ello, la minería formal presenta características completamente distintas. Yanacocha, ha producido más de 800 toneladas de oro desde 1993, con picos anuales de hasta 100 toneladas. Pierina, por su parte, superó las 260 toneladas durante el periodo 1998-2020 de su vida útil. Estas cifras no solo superan largamente a los enclaves informales históricos, sino que lo hacen bajo esquemas de eficiencia técnica, trazabilidad productiva y regulación ambiental. Aquí emerge un punto central que suele ser ignorado en el debate público: la minería formal no elimina el impacto ambiental, pero lo transforma en un fenómeno medible, gestionable y sujeto a fiscalización. La minería informal, en cambio, externaliza sus costos de manera absoluta: no hay control, no hay remediación y no hay responsabilidad. La diferencia es aún más evidente en términos económicos e institucionales. Mientras la minería formal genera canon, regalías, empleo formal y encadenamientos productivos, la minería ilegal no solo termina evadiendo estos aportes, sino que erosiona la capacidad del Estado.
Regiones como Madre de Dios, pese a su intensa actividad aurífera, reciben niveles marginales de ingresos fiscales, configurando una paradoja extrema: abundancia de recursos con ausencia de desarrollo. Este contraste permite desmontar otro mito frecuente: que la minería informal es una alternativa de subsistencia frente a la gran minería.
Si bien en sus orígenes puede haber tenido validez ese componente, hoy en muchos casos opera como una economía extractiva de alta rentabilidad capturada por redes ilegales, donde los costos sociales y ambientales son asumidos por la colectividad.
La evidencia comparada es contundente. La minería informal puede generar volúmenes importantes de producción, pero lo hace con una huella ambiental desproporcionada, altos niveles de violencia y nulo aporte al desarrollo institucional. La minería formal, en cambio, concentra mayores niveles de producción con menor impacto relativo por unidad extraída y contribuye al sostenimiento del Estado. 

En resumen 

El problema de fondo en el Perú, por tanto, no es la minería en sí misma, sino la coexistencia de dos modelos radicalmente distintos: uno que construye institucionalidad y otro que merma la gobernanza y gobernabilidad del país. Ignorar esta diferencia no solo distorsiona el debate, sino que impide diseñar políticas públicas efectivas.
Desmitificar la minería implica, precisamente, reconocer estas asimetrías. No se trata de idealizar la minería formal ni de negar sus desafíos, sino de entender que, en ausencia de Estado y regulación, la alternativa no es un modelo más sostenible, sino un escenario de salvaje depredación acelerada por los elevados precios históricos que viene alcanzando el oro.
Por consiguiente, el desafío para el Perú y los peruanos no es menor. Formalizar, controlar y reconducir la actividad minera informal no es solo una cuestión económica o ambiental, sino una condición necesaria para preservar de cara al futuro la viabilidad del Estado en vastas zonas de su territorio.
Etiquetas: [2026]  [aspectos políticos]  [elecciones democráticas]  [Gobernabilidad]  [Gobernanza]  [Perú]  [proceso democrático]  [sector minero]  
Fecha Publicación: 2026-04-21T15:27:00.000-07:00
El desarrollo de las elecciones generales del Perú 2026 confirma la consolidación de una crisis estructural del sistema político. No se trata de un episodio coyuntural, sino del resultado de una dinámica acumulativa a lo largo del siglo XXI, donde la fragmentación, la debilidad de los partidos y la baja legitimidad de origen se han convertido en rasgos permanentes.
Esta fragilidad institucional no es un fenómeno aislado. En la última década, el Perú ha tenido una alta rotación de presidentes, ministros y funcionarios públicos de otros niveles, reflejo de un sistema político incapaz de generar estabilidad en la conducción del Estado. Esta volatilidad coexiste, sin embargo, con una realidad contradictoria: una macroeconomía relativamente sólida.
En efecto, el Perú presenta indicadores que, en términos comparados, son favorables. La inflación se mantiene controlada alrededor del 2%, dentro del rango meta del Banco Central . Las reservas internacionales netas bordean el 25% del PBI, lo que constituye un sólido respaldo frente a influencias externas . Asimismo, la deuda pública se sitúa en torno al 35% del PBI, un nivel bajo en comparación con estándares internacionales. A ello se suma la estabilidad de la moneda y un desempeño económico que, pese a la inestabilidad política, ha logrado sostener tasas de crecimiento positivas impulsadas en gran medida por el sector minero,representando un 10% de su PBI .
Sin embargo, esta fortaleza macroeconómica convive con debilidades estructurales profundas. La informalidad sigue siendo elevada estimada en el orden del 18% del PBI y se expande junto con economías ilegales como la minería informal . A ello se suma un contexto de creciente criminalidad y baja presencia estatal para hacer cumplir la ley en territorios identificados. El resultado es una macroeconomía que funciona razonablemente bien sobre una base institucional frágil. Esta es la paradoja peruana: estabilidad económica sin estabilidad política.
En ausencia de reformas que fortalezcan la representación política, el patrón observado de la cadena : fragmentación, baja legitimidad e inestabilidad, no solo persistirá, sino que tenderá a profundizarse.
En este contexto, el impacto sobre el sector minero resulta particularmente crítico. La minería, por su propia naturaleza, requiere estabilidad jurídica, predictibilidad regulatoria y un Estado con capacidad efectiva para gestionar conflictos. Ninguna de estas condiciones se fortalece en un entorno político fragmentado como el que se presenta en el marco del proceso electoral del 2026.
Un gobierno con respaldo electoral limitado tiende a privilegiar decisiones de corto plazo. Ello se traduce en cambios regulatorios frecuentes, retrasos en proyectos y señales contradictorias que erosionan la confianza de los inversionistas. La incertidumbre deja de ser un fenómeno transitorio y pasa a convertirse en una condición estructural del sector. Asimismo, la debilidad del sistema político reduce la capacidad del Estado para gestionar los conflictos sociales vinculados a la actividad minera. En ausencia de mecanismos eficaces de intermediación política, las tensiones territoriales en sus 159 cuencas tienden a escalar, afectando tanto la continuidad de las operaciones como el desarrollo de nuevos proyectos.La posibilidad de impulsar reformas estructurales en el sector se ve limitada.
Temas críticos como la formalización minera, la gestión del canon o la regulación ambiental requieren consensos políticos amplios, difíciles de construir en un sistema altamente fragmentado. 
Las elecciones de 2026, en este sentido, no solo reflejan una crisis política, sino que configuran un condicionante estructural para el desarrollo económico y, en particular, para el sector minero. El Perú enfrenta así una paradoja persistente: cuenta con un sector minero competitivo y de relevancia global, una macroeconomía ordenada y fundamentos sólidos, pero carece de un sistema político capaz de sostener estos logros en el tiempo mediante reglas claras, estabilidad institucional y capacidad de gobierno.
Un sistema político débil no contribuye a tener una adecuada gobernanza y gobernabilidad del país.

Detalles del proceso electoral 2026

El proceso electoral se desarrolló con 35 candidatos efectivos a la presidencia, sobre un padrón de 27,325,432 ciudadanos. Este escenario, marcado además por episodios de inestabilidad institucional que derivaron en la renuncia del jefe de la autoridad electoral ONPE, evidenció un claro desbalance entre la participación ciudadana y la capacidad real de representación política. Con el 93.894% de actas contabilizadas (87,102 de 92,766), los resultados reflejan con nitidez la magnitud de la fragmentación. El partido que ocupa el primer lugar alcanza apenas el 17% de los votos válidos, mientras que el segundo obtiene el 12%. Estas cifras no solo muestran objetivamente la dispersión del voto, sino también la ausencia de mayorías políticas mínimamente consistentes.
El hecho de que ninguna fuerza supere el 20% confirma que la segunda vuelta no sería una excepción, sino una consecuencia estructural del sistema. Más aún, el 77% de los partidos no alcanza siquiera el 2% de los votos, lo que evidencia la proliferación de organizaciones sin base social efectiva.
El padrón electoral, por su parte, revela un país complejo y en transición. La coexistencia de una población joven significativa con un bloque creciente de adultos mayores introduce tensiones en la agenda pública. No existe una demanda predominante capaz de ordenar el debate político, lo que contribuye a la dispersión electoral. 
En términos territoriales, el país mantiene un fuerte centralismo en Lima, que concentra alrededor del 37% del electorado. Sin embargo, las regiones del norte y del sur andino continúan siendo decisivas, especialmente en una eventual segunda vuelta. Se configura así un escenario en el que las elecciones se definen en múltiples espacios polarizados, con intereses diversos y, en muchos casos, contrapuestos.
El voto en el extranjero, que alcanza aproximadamente 1.2 millones de electores, añade una dimensión adicional. Su magnitud lo convierte en un actor relevante en contiendas estrechas, incrementando la complejidad del sistema electoral y la necesidad de mecanismos de representación más adecuados a la realidad del Perú profundo de todas las sangres.
El resultado agregado de estos factores es un sistema político sin la capacidad de procesar adecuadamente la diversidad social del país. Existe pues un desalineamiento evidente entre una sociedad cada vez más compleja  y un sistema de partidos cada vez más precario.
Etiquetas: [2026]  [desarrollo humano]  [desarrollo sostenible]  [elecciones democráticas]  [modelo]  [Perú]  [recursos hídricos]  [recursos naturales]  
Fecha Publicación: 2026-04-09T13:44:00.000-07:00
Como vengo sosteniendo hace décadas en diversos foros, desmitificar la minería en el Perú implica ir más allá del debate ligero sobre su impacto ambiental o económico, ya que el principal propósito es evidenciar que el verdadero desafío es humano e institucional.
En el modelo peruano, se ha asumido que la abundancia de recursos naturales y su redistribución vía presupuesto público serían suficientes para impulsar el desarrollo tanto en zonas urbanas como en rurales. Sin embargo, tanto la persistencia de la migración del campo a la ciudad, anemia,como el limitado acceso y disponibilidad de agua para consumo humano de millones de personas prueban todo lo contrario.
Es en ese sentido que el país no enfrenta un problema de falta de recursos, sino de incapacidad de gestionarlos y transformarlos poniéndolos en valor para generar bienestar.
No basta con tener cobre, oro, plata, zinc, minerales críticos para la transición energética o abundante agua dulce. Sin una estrategia que coloque al capital humano en el centro, que fortalezca el estado de derecho y que promueva la iniciativa privada, estos recursos seguirán siendo oportunidades perdidas. 
Es necesario construir un Perú donde la riqueza natural no continúe siendo una ilusión de desarrollo, donde el presupuesto público se traduzca en resultados concretos y donde el verdadero motor del progreso sea la persona humana.
Pérdidas con el RRHH por desconexión entre generación de riqueza y uso del gasto público.

El proceso seguido en el periodo 2001-2026

A inicios del siglo XXI, el Perú era un país centralista en términos políticos, económicos y fiscales. Su capital, Lima concentraba el orden del 50% del PBI nacional y hasta el 75% del presupuesto público. El resto del país giraba alrededor de una estructura donde la generación de riqueza y la toma de decisiones estaban concentradas en la capital.
veinticinco años después, el discurso oficial sostiene que el país avanzó hacia la descentralización. Sin embargo, un análisis comparativo entre la participación regional en el PBI, el uso del presupuesto público y la evolución de indicadores sociales críticos como la anemia infantil revela una realidad compleja y contradictoria.
En términos de producción económica, el país experimentó cambios importantes, pero no necesariamente estructurales. Lima sigue concentrando alrededor del 45% del PBI nacional, lo que evidencia una leve desconcentración, pero no una transformación del modelo. Algunas regiones incrementaron su participación, impulsadas principalmente por actividades extractivas y la agroexportación. 
Es decir, el crecimiento territorial del PBI no ha sido producto de una diversificación económica, sino de la expansión geográfica del patrón primario exportador.
La participación de Lima en el gasto nacional ha caído significativamente. Este cambio responde al proceso de descentralización con la creación de gobiernos regionales y la transferencia de recursos a través de mecanismos como el canon minero y gasífero.
En apariencia, esto sugeriría un avance hacia un país más equilibrado, sin embargo, la evidencia demuestra que la descentralización fiscal no ha ido acompañada de una descentralización productiva ni de capacidades de gestión en los territorios. 
Es al incorporar un indicador humano básico donde la paradoja se vuelve más evidente. 
A inicios del siglo XXI, alrededor del 72% de la población peruana era urbana y cerca del 28% residía en zonas rurales. Para el año 2025, esta proporción se modificó a más del 80% de la población viviendo en áreas urbanas, mientras que la población rural se redujo por debajo del 20%. Este proceso refleja una migración sostenida desde el campo hacia las ciudades, impulsada por la falta de oportunidades económicas, servicios básicos y condiciones de vida adecuadas en zonas rurales. Este despoblamiento rural es una evidencia de la frustrada construcción de economías territoriales sostenibles. Las zonas rurales, muchas de ellas ricas en recursos naturales no logran retener a su población, las cuales se desplazan hacia ciudades que, a su vez, crecen de manera desordenada, presionando servicios básicos e incrementa las brecha entre producción y gasto, lo cual debilita su desarrollo armónico.
A inicios del siglo XXI, la anemia infantil en el Perú afectaba aproximadamente al 50% de los niños menores de tres años. Dos décadas después, pese al crecimiento económico sostenido, al incremento del presupuesto público y a la descentralización fiscal, la anemia sigue afectando a cerca del 40% de los niños a nivel nacional, con niveles críticos en regiones con tradición minera como es el caso de Cajamarca.
El país ha crecido, ha gastado más y ha redistribuido recursos, pero no ha logrado resolver uno de los problemas más elementales de desarrollo humano. 
Sin embargo, existe una paradoja aún más profunda y menos discutida que es el agua. En el contexto global, el agua es considerada el petróleo del siglo XXI, un recurso estratégico para el desarrollo, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.
El Perú, es un país privilegiado en disponibilidad de agua dulce a nivel global; no obstante, millones de peruanos aún carecen de acceso y disponibilidad adecuados al agua para consumo humano. Gran parte del recurso hídrico se pierde por falta de infraestructura, mala gestión, contaminación y ausencia de ordenamiento territorial. Así, un país con abundancia hídrica convive con escasez en sus ciudades y zonas rurales. Esta paradoja del agua no es distinta a la de los recursos minerales.
El Perú, pese a poseer importantes reservas de cobre, oro y minerales críticos que serán fundamentales para la transición energética global, sin embargo, por la experiencia demostrada en las últimas décadas, se acredita que la sola existencia de estos recursos no garantiza su desarrollo sostenible. Al igual que ocurre con el agua, la riqueza potencial no se traduce automáticamente en bienestar para la población.
Al cruzar las variables de PBI, población, presupuesto, anemia y acceso al agua, el caso peruano muestra precisamente la ausencia de este enfoque integral. 
Por un lado, existe un Perú productivo, representado por regiones que generan más riqueza de la que reciben en presupuesto público. Por otro lado, un Perú dependiente, conformado por regiones donde el gasto estatal supera la capacidad productiva, pero sin lograr traducirse en bienestar tangible. Y en ambos casos, la persistencia de la anemia y las brechas en acceso al agua evidencian que ni la generación de riqueza ni el incremento del gasto han bastado para mejorar las condiciones básicas de vida. 
Un caso ilustrativo es el de las regiones con canon minero o gasífero, como Áncash y Cusco. Estas presentan un aparente equilibrio entre producción y presupuesto, pero con niveles de anemia y limitaciones en acceso a servicios básicos que evidencian una desconexión entre recursos disponibles y resultados sociales.
Esto confirma que la riqueza natural, ya sea minera o hídrica, no garantiza desarrollo si no está acompañada de instituciones sólidas y gestión eficiente.
En ese sentido, correspondería mejorar el modelo vigente garantizando procesos electorales transparentes que garanticen la construcción de  gobernabilidad y gobernanza con capacidades reales de transformar recursos en bienestar y mejora de calidad de vida en un país que cuenta con un legado histórico y un futuro prometedor.
Etiquetas: [2026]  [aspectos económicos]  [aspectos políticos]  [cadena de valor]  [minería sostenible]  [Perú]  
Fecha Publicación: 2026-04-01T18:20:00.000-07:00
Han pasado 24 años desde que, en 2002, el Perú inició el proceso de formalización minera con la Ley N° 27651, orientada a la pequeña minería y minería artesanal. Una década después, en 2016, el Decreto Legislativo N° 1293 declaró de interés nacional dicha formalización. Más recientemente, el 26 de diciembre de 2025, la Ley N° 32537 extendió este proceso hasta el 31 de diciembre de 2026, o hasta la entrada en vigor de la futura Ley de la Pequeña Minería y Minería Artesanal (MAPE) y su reglamento.
A pesar de este largo recorrido normativo, el país llega a las elecciones generales del 12 de abril de 2026 atrapado en una controversia que se repite sin mayor evolución. 
El debate sobre la minería ha sido reducido, durante años, a una falsa dicotomía: minería sí o minería no; agro sí o mina no; agua sí u oro no. Este enfoque simplista ha condicionado propuestas igualmente limitadas, que no logran diferenciarse en lo sustantivo y que, en la práctica, han contribuido a ralentizar el desarrollo nacional durante casi un cuarto de siglo.
El problema de fondo es que se sigue intentando responder a fenómenos complejos, como la expansión de la minería ilegal, con soluciones fragmentadas, lineales y desarticuladas.
El resultado es evidente: el crecimiento exponencial de esta actividad ilícita, frente al cual los esfuerzos del Estado, especialmente desde el sistema de justicia, resultan insuficientes.
Sin embargo, incluso este diagnóstico se queda en la superficie.
El verdadero problema estructural que el Perú no ha querido enfrentar es otro: sigue operando bajo una lógica de cadena productiva primaria, cuando el desafío real es construir una cadena de valor minera.
El Perú es, sin duda alguna, una potencial potencia minera, vinculado a lo históricamente demostrado como uno de los principales productores mundiales de cobre, oro, zinc y plata. Pero esa fortaleza encierra una paradoja: exporta grandes volúmenes de recursos, pero no captura plenamente la riqueza que estos pueden generar. Extrae minerales, pero no maximiza su valor. La razón es conceptual y estratégica. Perú estructuró la minería como una cadena productiva: un proceso lineal que comienza con la exploración, continúa con la extracción, pasa por un procesamiento básico y culmina en la exportación.
En este esquema, el país participa fundamentalmente en los eslabones de menor valor agregado. Las consecuencias son conocidas: alta dependencia de la fluctuación en los precios internacionales, escasa diversificación productiva, limitada generación de empleo calificado y una creciente percepción social de que la minería no deja beneficios suficientes en los territorios donde opera.
Frente a ello, cobra relevancia el concepto de cadena de valor, desarrollado por Michael Porter. No se trata solo de producir más, sino de producir mejor, integrando actividades que generen valor en cada etapa del proceso.
Aplicado a la minería, esto implica ir mucho más allá de la extracción. Supone apostar por investigación geológica avanzada, innovación tecnológica, fundición y refinación dentro del país, desarrollo de industrias aguas abajo, servicios especializados de clase mundial, generación de conocimiento y formación de capital humano calificado.
En suma, transformar la minería en un verdadero motor de desarrollo integral.
El Perú, sin embargo, aún no ha dado ese salto. Sigue básicamente exportando concentrados en lugar de metales refinados. Dependemos de tecnología importada en vez de desarrollarla. Los encadenamientos productivos locales son débiles y las regiones con tradición minera permanecen, en gran medida, desconectadas de procesos industriales más complejos.
Esto no es casual. Es el resultado de décadas sin una política clara de industrialización minera. Mientras tanto, otros países de las Américas han avanzado en esa dirección. No solo exportan concentrados de commodities, sino que ha construido un ecosistema de proveedores mineros, generando valor más allá de la extracción.
Pero el desafío no es únicamente económico. Es también social, ambiental y político. 
Muchos de los conflictos vinculados a la minería responden a una percepción legítima: que la riqueza no se distribuye de manera equitativa. Una minería basada únicamente en la lógica de cadena productiva tiende a reforzar esa percepción. En cambio, una minería articulada como cadena de valor puede generar empleo local, dinamizar economías regionales y construir legitimidad social.
Una mirada a los servicios industriales de la marina-SIMA,puertos y cadena de valor
Por ello, el debate que el Estado peruano necesita no es si debe o no explotar sus recursos minerales, sino cómo hacerlo de manera inteligente. No se trata de estar en contra de la minería abandonándola o dejando aislada a la inversión privada, sino de transformarla y acompañarla en el proceso de cambio.
En un contexto electoral como el que se encuentra el país a escasos días de elegir a su mandatario de un abanico de treinta y cinco candidatos presidenciales, marcado mayormente por discursos polarizantes, propuestas simplistas que llevan a discusiones bizantinas, resulta imprescindible pedir a los candidatos una visión más ajustada a la realidad que exige el país : ¿Qué plantean para que el Perú deje de ser un exportador de materias primas agotables y se convierta en un generador de valor? ¿Cómo piensan articular la minería con la industria, la tecnología y el ordenamiento territorial? ¿Qué estrategias concretas proponen para cerrar esta brecha histórica?.
El país no puede seguir postergando esta discusión, siendo que al año 2026 la minería representa cerca del 10% del PBI peruano y es uno de sus pilares económicos por ser motor de exportaciones y generador de empleo. La cuestión de fondo es si seguirá siendo una actividad extractiva tradicional o si estamos dispuestos a convertirla en una verdadera plataforma de desarrollo sostenible.
La diferencia entre cadena productiva y cadena de valor no es meramente académica. Es, en esencia, la diferencia entre un país que exporta lo que extrae y otro que construye riqueza a partir de lo que posee. Y esa decisión, más que técnica, es profundamente política.

! Dios bendiga al pueblo peruano e ilumine a sus gobernantes !

Dr. Msc. Ing. Javier Prado Blas

DNI N° 08186048

CIP N° 38874
Etiquetas: [agua]  [estrategias]  [gestión]  [Perú]  [Política Hídrica]  [recursos hídricos]  [seguridad hídrica]  [siembra de agua]  
Fecha Publicación: 2026-03-28T18:44:00.000-07:00
En el Perú existe una paradoja altamente sensible: mientras el presupuesto público se ha incrementado de manera sostenida desde inicios del siglo XXI, la inversión en infraestructura mayor de almacenamiento de agua, ya sea represas, reservorios y sistemas de regulación hídrica no ha seguido el mismo ritmo.
Este desfase no es menor. Es, en realidad, uno de los principales factores que explican la creciente vulnerabilidad del país frente a una eventual crisis hídrica y energética.
El país cuenta con más de 700 presas inventariadas por la Autoridad Nacional del Agua, construidas a lo largo de casi un siglo. Durante décadas, especialmente entre 1960 y 1980, el Estado peruano entendió que el agua era un factor clave para el desarrollo y promovió grandes proyectos de irrigación y regulación hídrica. Posteriormente, entre 1980 y el 2000, se consolidó una etapa de expansión hidroeléctrica y de proyectos multipropósito.
Sin embargo, en lo que va del siglo XXI, este impulso se ha diluido en simultaneo con la recurrente crisis política del país.
Existen esfuerzos singulares como el Proyecto Olmos, pero no una política sistemática ni sostenida de almacenamiento de agua en espacios estratégicos a escala nacional.
Lo más preocupante es que esta desaceleración ocurre en un contexto diametralmente opuesto al del siglo pasado. Hoy enfrentamos los efectos del cambio climático, con periodos de sequía más prolongados, mayor variabilidad en las precipitaciones y un acelerado retroceso de los glaciares andinos.
Es decir, cuando más necesitamos capacidad de almacenamiento, menos estamos invirtiendo en ella. El argumento de falta de recursos ya no es válido. El presupuesto público peruano ha crecido significativamente en las últimas dos décadas, impulsado por el crecimiento económico, la recaudación tributaria y los ingresos provenientes de actividades extractivas. Sin embargo, ese mayor gasto no se ha traducido en infraestructura estratégica que garantice la seguridad hídrica. Se ha priorizado, en muchos casos, el gasto corriente o proyectos de impacto inmediato, dejando de lado inversiones de largo plazo cuya rentabilidad social es incuestionable.

Consecuencias de la inacción

En primer lugar, afecta la seguridad alimentaria. La agricultura en la costa, donde se concentra gran parte de la producción y fomentar la cadena de valor, depende críticamente de sistemas de almacenamiento y regulación. Sin ellos, el agua de las lluvias se pierde en el mar durante los meses húmedos y escasea durante los periodos secos.
En segundo lugar, compromete la seguridad energética. El Perú mantiene una alta dependencia de la generación hidroeléctrica. Sin reservorios adecuados, la producción de energía queda sujeta a la disponibilidad inmediata de agua, lo que incrementa el riesgo de déficits en años secos y obliga a recurrir a fuentes térmicas más costosas y contaminantes.
En tercer lugar, incrementa la conflictividad social. La falta de infraestructura hídrica exacerba la competencia por el recurso entre agricultura, consumo humano, industria y minería. En este último caso, el debate suele centrarse en la supuesta competencia por el agua, cuando en realidad el problema de fondo es la ausencia de sistemas de regulación que permitan gestionar eficientemente el recurso.
Así, el Perú enfrenta una triple vulnerabilidad: hídrica, energética y económica. No porque carezca de agua, sino porque carece de capacidad para almacenarla y gestionarla estratégicamente. 
Es la paradoja de un país con abundantes recursos hídricos que, sin embargo, no logra convertirlos en seguridad ni en desarrollo sostenible. Lo que está en juego no es solo la gestión del agua, sino la capacidad del Estado para planificar el futuro.

Seguridad Hídrica como eje central de la política pública

La seguridad hídrica debería ser un eje central de la política pública, articulando inversiones en infraestructura gris, pudiendo ser represas, reservorios, trasvases y otras opciones con soluciones basadas en la naturaleza, como la siembra y cosecha de agua.
Asimismo, se requiere promover esquemas de financiamiento innovadores, incluyendo la participación del sector privado en proyectos multipropósito que beneficien a múltiples usuarios. 
Persistir en la inacción tiene un costo creciente. Cada año que pasa sin ampliar la capacidad de almacenamiento es un año en el que el país se vuelve más vulnerable frente a sequías, más dependiente de condiciones climáticas inciertas y más expuesto a crisis que podrían evitarse con planificación. 
El país requiere retomar la política de almacenar agua para que no se pierda
El Perú no necesita descubrir nuevas fuentes de agua, tampoco necesita de masivos costosos proyectos de desalinización de agua de mar, necesita, con urgencia, aprender a almacenar la que ya tiene, así como tratar las aguas residuales para darle valor en diversos usos.
Esa es la verdadera base de la seguridad hídrica y, también, una de las claves más importantes para garantizar su desarrollo en el siglo XXI.
Etiquetas: [2026]  [crisis política]  [gestión]  [Perú]  [residuos sólidos municipales]  
Fecha Publicación: 2026-03-19T17:34:17.151-07:00

A escasos 24 días de las elecciones generales del próximo 12 de abril, en las que el país de los Incas elegirá presidente de la república, senadores, diputados y representantes al parlamento andino y, en términos prácticos, una nueva conducción del Estado peruano, resulta importante poner en agenda uno de los problemas estructurales más graves y persistentes de América Latina y particularmente en Perú: la gestión de los residuos sólidos municipales - RSM.

Durante el periodo 2001–2026, el Perú ha experimentado un importante crecimiento económico, acompañado de una expansión urbana acelerada y altamente fragmentado territorialmente con 196 municipios provinciales y 1890 municipios distritales.

Sin embargo, este crecimiento no ha sido respaldado por un fortalecimiento equivalente del Estado, generando una crisis silenciosa pero profunda en la gestión de RSM. 

Hoy enfrenta una realidad crítica en la que cada vez genera más residuos sólidos mientras la responsabilidad de su disposición final recae en sus 196 municipalidades provinciales que, en su mayoría, no cuentan con capacidades técnicas ni financieras suficientes, lo que ha derivado en la persistencia de vertederos o botaderos a cielo abierto en gran parte del país y en el desaprovechamiento de la posibilidad de generar energía eléctrica a partir de estos residuos. 

A ello se suma la alta morosidad ciudadana en el pago de arbitrios, lo que debilita aún más el sistema, así como la corrupción en gobiernos locales que ha contribuido a decisiones que agravan el problema. Uno de los aspectos más graves y menos discutidos es el enterramiento de residuos en zonas inundables de la costa norte peruana, justamente donde son recurrentes eventos como el Fenómeno El Niño y el Fenómeno El Niño Costero. 

Estas prácticas han generado la dispersión de residuos durante inundaciones, la liberación de lixiviados altamente contaminantes y la consecuente contaminación de agua, suelos y zonas habitadas, afectando directamente a la salud de la población más vulnerable.No es casualidad que, en contextos críticos como la pandemia de COVID-19, las zonas con mayor precariedad ambiental y competencia municipal hayan registrado niveles dramáticos de morbimortalidad, lo que evidencia una relación directa entre mala gestión pública, degradación ambiental y vulnerabilidad sanitaria.

A pesar de que el país cuenta con un marco normativo claro, como el establecido en la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, que obliga a priorizar la valorización de los residuos antes de su disposición final, la realidad en los 196 municipios provinciales del país muestra un incumplimiento sistemático de estas disposiciones. Este no es un problema aislado ni técnico; es una expresión directa de las debilidades estructurales de las políticas públicas que arrastra el Estado peruano sujeto a una alta rotación de los tomadores de decisión en este extremo que amerita un serio debate con algunas ideas fuerza expresadas seguidamente:

La primera, que debe quedar claramente establecida, es que existe una brecha crítica entre la norma y la realidad, producto de una combinación de limitaciones presupuestales, falta de capacidades técnicas y ausencia de planificación de largo plazo. Para muchos gobiernos locales, enterrar residuos sigue siendo la alternativa más sencilla y menos exigente en el corto plazo, aun cuando ello comprometa la sostenibilidad ambiental, la salud pública y la economía futura. La valorización, que implica reciclaje, compostaje y reaprovechamiento, requiere inversión, conocimiento y gestión eficiente, elementos que no han sido priorizados en la mayoría de las municipalidades provinciales.

La segunda, es la debilidad institucional del sistema de control y fiscalización. Entidades como el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental y la Contraloría General de la República no han logrado generar mecanismos efectivos, continuos y disuasivos que obliguen a los gobiernos locales a cumplir con la normativa vigente. La falta de supervisión oportuna y de sanciones ejemplares ha permitido que el incumplimiento se normalice.

La tercera, es la ausencia de un mercado sólido y formal para la valorización de residuos. Sin cadenas de valor estables para los materiales reciclables, los municipios carecen de incentivos económicos para apostar por sistemas de reaprovechamiento. A ello se suma la persistencia de la informalidad en el reciclaje, que, si bien cumple un rol importante, no ha sido adecuadamente integrada en modelos formales e inclusivos de gestión. 

La cuarta, es la débil cultura ciudadana en materia de segregación en la fuente. Sin participación activa de la población, cualquier esfuerzo de valorización se vuelve más costoso y menos eficiente. Este componente, fundamental para el éxito de cualquier sistema moderno de gestión de residuos, ha sido históricamente relegado. 

Una quinta idea fuerza que no puede seguir siendo omitida: la corrupción estructural que atraviesa la gestión de residuos sólidos en el país y que alcanza, en mayor o menor medida, a los 196 municipios provinciales. La contratación de servicios de recolección, transporte y disposición final, así como la ejecución de proyectos de infraestructura como rellenos sanitarios o plantas de tratamiento, representan espacios altamente vulnerables a prácticas corruptas.La transparencia opaca en los procesos, la colusión con proveedores, la sobrevaloración de proyectos y la falta de rendición de cuentas han convertido a la basura en un negocio antes que en un servicio público. Esta realidad distorsiona completamente los incentivos, desincentivando soluciones sostenibles como la valorización, que suelen ser menos rentables desde una lógica corrupta.

Nos encontramos, por tanto, ante una crisis sistémica que combina fallas institucionales, debilidad financiera, corrupción, mala planificación territorial, pérdida de oportunidades económicas como la valorización energética de residuos y graves impactos ambientales y sanitarios. 

En síntesis, objetivamente me reafirmo en la convicción que el crecimiento económico y el aumento sostenido de los RSM no han sido acompañados por un fortalecimiento del Estado. La asignación de responsabilidades a municipalidades sin capacidades, sumada a la morosidad, la corrupción y prácticas no sanitarias como el enterramiento de residuos en zonas inundables, ha generado una crisis estructural que incrementa la vulnerabilidad de la población y desperdicia oportunidades de desarrollo. 

En este contexto, resulta indispensable que los múltiples candidatos a la presidencia, al Congreso y a los distintos niveles de gobierno se pronuncien de manera clara, técnica y verificable sobre cómo enfrentarán este problema.

No basta con declaraciones generales; el país necesita propuestas concretas que aborden el financiamiento de la valorización, el fortalecimiento de capacidades municipales, la reforma de los sistemas de fiscalización, la formalización de los recicladores, la educación ciudadana y, de manera central, la lucha frontal contra la corrupción en la gestión de residuos sólidos municipales.

! Dios bendiga al pueblo peruano e ilumine a sus gobernantes !

Dr. Msc. Ing. Javier Prado Blas

DNI N° 08186048 

CIP N° 38874