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Etiquetas: [Alberto Fasce]  [cine documental]  [cine latinoamericano]  [crítica]  [Festival Buenos Aires Rojo Sangre]  [Mario Varela]  [séptimo arte]  [terror]  
Fecha Publicación: 2023-12-16T19:06:00.003-05:00

Otra película maldita (2023) es un documental de los argentinos Mario Varela y Alberto Fasce y exhibe la historia del cine de terror argentino. Ésta historia empieza en 1934 con El hombre bestia de Camilo Zaccaria Soprani, la que se inspiraba en obras extranjeras y no se asumía como terror solamente, tenía de comedia y en general no hay muchas películas argentinas de terror puro y duro en sus inicios, por mucho tiempo incluso. Durante gran parte de su desarrollo histórico eran mezcladas con comedia y se fijaban mucho en particular en Abbott y Costello que hicieron humor familiar de la mano de monstruos clásicos y célebres. El cine de terror argentino pasaba por el melodrama, la ciencia ficción o hasta el noir. No obstante aunque hay un llamado a la preservación de películas argentinas y no solo de terror, tiene sus hitos nacionales, sus obras gloriosas, que el documental irá enumerando y expurgando con la ayuda de montón de directores argentinos del género que son propios de nuestra actualidad, así como hablan especialistas en el rubro o conocedores del cine en general, como Fernando Martín Peña, sobre todo con la preservación del material fílmico y esa calidad de tener material rebuscado. El título de ésta propuesta viene porque muchas películas argentinas del género no se han conservado, se han perdido o quedan pedazos solamente, o recibieron poco aprecio en su época. Al cine de terror argentino le costó ser tomado en serio durante décadas, incluso por el INCAA, organismo del estado que regula y promueve el cine en toda Argentina. El INCAA actualmente subsidia también películas argentinas de terror. Pero esto ha venido a suceder en los últimos 15 años donde el cine argentino de terror pasa por cierto boom, de una gran proliferación de películas, aunque la mayoría van al video o son exportadas al extranjero. Ésta propuesta hace una síntesis de éste especie de boom cuantitativo, y muchas de las imágenes que se pueden ver de éstas obras -muchas de cine B- son bastante interesantes y llamativas, se ve al vuelo profesionalismo, buenos efectos especiales y harto ingenio. Se exhibe mucha pasión por el terror argentino de gente especializada, en un quehacer que ha ido evolucionando y provocando mayor aceptación en general, partiendo de muchas visiones en el tiempo, hasta ser reconocido tal cual lo que es, y en esto entra en acción opiniones de muchos entendidos nacionales, que obsequian su pasión definiendo su mirada, su perspectiva, su labor en particular y además dan una apreciación universal. El filme apunta a la diversidad de voces actuales que se ven identificadas con el festival Buenos Aires Rojo Sangre, festival argento especializado en terror que inicio en el año 2000. Entre los hitos que se presentan y auscultan, puesto que a pesar de no haber sido abundante por mucho tiempo tienen películas de alto nivel en el horror, tenemos El extraño caso del hombre y la bestia (1951), de Mario Soffici, que hacia algo ya muy propio. Así también tenemos a un actor famoso participe del género en Argentina, que señala una época de oro nacional para el cine en general, Narciso Ibañez Menta, con, en especial, Obras maestras del terror (1960), que dicen inspiraría nada más y nada menos que la respetada saga de Poe de Roger Corman. El cine más guerrillero de terror, el de bajo presupuesto y pocos escrúpulos tendría representantes míticos en Emilio Vieyra y Armando Bo, a los que el actual boom puede considerarlos padres de lo que ahora hacen ellos, pero el filme muestra como se van formando los cimientos de la actualidad con gente que luchó mucho por hacer cine de terror y los muestran revolucionarios de cierta manera para la cinefilia nacional, autores muchos de ellos malditos o no tan conocidos en toda magnitud, si bien éste filme es una celebración, una fiesta, por el género hecho en Argentina. La propuesta nos descubre verdaderos apasionados, como cineclubistas coleccionistas de rarezas, productores de culto y otros misteriosos, nuevas generaciones tomando la batuta, directores consolidados ya en sus pequeñas glorias, todos hablan y aplauden el terror, cuentan anécdotas, se ven directores legendarios dando o habiendo dado sus opiniones frescas, porque el terror amerita también libertad y trasgresión, como también se festeja la popularidad como la que genera Aterrados (2018) y esto porque beneficia a todos, se siente una comunidad que aplaude porque cada peldaño que gana uno lo agradecen todos. Muchos directores y público tienen de frikis, gente que vive realmente el cine de horror, que celebran las hazañas que yacen en concretar (y vivir) momentos de una de éstas películas. El filme apunta muchas películas de culto, generando empatía en todo verdadero fan del género -llegando a proponer identidad dentro del conjunto de un ecléctico cine argentino-, con imágenes que cogen destellos de suma creatividad, además de ratos descabellados y algunos hasta afilados. También muestra mucha gente como inspiración (y pasión) para el resto. 

Etiquetas: [Anabela Moreira]  [cine europeo]  [crítica]  [Festival de Cine de Berlín]  [Joao Canijo]  [Madalena Almeida]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-12-16T02:59:00.002-05:00

Mal vivir (2023), del portugués Joao Canijo ganó el premio del Jurado en la Berlinale 2023, la Berlinale de Carlo Chatrian; y representa a su país buscando ganar un cupo a mejor película extranjera en los próximos Oscars. Es un melodrama sobre un grupo de mujeres unidas por la sangre y la regencia de un hotel de lujo. El filme gira sobre una de las mujeres en especial, sobre Piedade (Anabela Moreira), una dama bella de mediana edad con problemas de adaptación social, que vive sufriendo mentalmente la vida por cierto desequilibrio, que la hace rechazar a su hija, a Salome (Madalena Almeida), que ha regresado porque su padre acaba de morir, con quien vivía separado éste de su madre. Se dan muchos momentos donde ambas buscan amarse como madre e hija cualquiera, pero la dificultad de una madre de tendencia solitaria hace que la joven le tenga cierto resentimiento y surjan fricciones, que el filme de Canijo plasma poéticamente, muy físicamente, de manera expresiva gestual, donde más bien cuando hablan empiezan inmediatamente las peleas, es entonces que el silencio se presenta sabio, pero no obstante necesitan dialogar forzosamente para hacerse entender, aunque el amor existe, pero la personalidad materna se explota como ardua de convencer, aunque Piedade suele ser amable. Su madre de Piedade, Sara (Rita Blanco), es dura con ella, por ahí viene su desajuste. Hay una escena donde Piedade se infantiliza con su progenitora y ésta más bien en lugar de sensibilizarse, la trata mal. No obstante la lente siempre se posa sobre Piedade; pero aunque se le deja un poco de lado, salvo cuando menciona que suele hacer el papel de villana injustamente, la madre de Piedade se muestra también alguien complicada, solo que Piedade está a la vista de todos. En el grupo de féminas también yace la hermana de Piedade, Raquel (Cleia Almeida), que tiene una injerencia menor, con cierto libertinaje bisexual, dentro de un filme bastante moderno que no lo toma como generador de un problema importante, como a su vez podría serlo. Es una trama que se ubica en el hotel y de ahí no se mueve, tiene el estilo típico del cine portugués, de los que exudan el ritmo de los calmados, y en sí gira sobre problemas sencillos pero bastante emotivos. Es una obra que presenta muchos choques con Piedade, que hace del cuco pero en realidad es frágil frente a los demás. Como personaje tiene atractivo, pero se tiende un poco a sobredimensionársele, pero como tratamos con un melodrama todo queda en el lugar que le pertenece. Es una película que se posa en los espacios y se toma su tiempo, le saca el jugo al hotel. Es un trabajo que versa sobre la cotidianidad y así saltan los infaltables conflictos de interrelación familiar. Ésta propuesta fluye expresando que ser padre es más complicado de lo que parece. Incluso para madres como Sara que suelen considerarse muy autosuficientes, que son fuertes. También está no poder pasar de nosotros -de cierto ombliguismo- a los demás, incluso no siendo malas personas. 

Etiquetas: [Charlotte Rampling]  [ciencia ficción]  [cine americano]  [crítica]  [fantasía]  [John Boorman]  [Sean Connery]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-12-14T19:45:00.003-05:00


Zardoz (1974), del británico John Boorman es una película infravalorada, aunque una obra de culto por un pequeño público, pero es tremenda película, original y plenamente solvente. Es una propuesta que se anticipa de cierta manera a la mega popular Matrix (1999). Estamos en el año 2293, la tierra yace en el caos, en un ambiente salvaje, donde todo ha vuelto a especies de tribus. La elite intelectual vive en un espacio aparte pero ésta élite ha entrado también en cierta decadencia, el aburrimiento los consume y quieren volver a crear la tierra de antes, es decir ni una élite que pasen por dioses ni un mundo de bestias primitivas humanas donde reine la brutalidad, para ello hay un plan secreto con unos cuantos conspiradores contra ésta sociedad futurista directriz, y un clásico destino mesiánico por cumplirse. Ese mesías (manipulado) es Zed (Sean Connery), quien poco a poco irá engrandeciendo su figura, partiendo desde un salvaje hasta transformarse en alguien excepcional, aunque redoblará la apuesta del pasado primitivo del nuevo futuro, un futuro que buscará estar en el intermedio temporal donde mejor se hallan todos los seres humanos y es que el mundo es en mucho una continua repetición. Zardoz es Dios, un Dios nuevo para el mundo postapocalíptico donde nos hallaremos, pero éste Dios un día querrá convertirnos en Nietzsche y "matarlo" y ahí entra a tallar especialmente el célebre libro El mago de Oz. Boorman quien se encarga del guion muestra todo su amor por el arte y hace que esa novela infantil sea un tipo de biblia. El filme explica perfectamente todo, cosas más o cosas menos interesantes es ambientarnos en narrativa futurista de una nueva sociedad, gente que no puede morir y quiere morir y pegan el salto al vacío (que no lo es en realidad) aceptando la contradicción que en el fondo es sólo aceptar la naturaleza del hombre. El filme es descubrir que vivimos engañados, así misma Matrix, pero desde una lucha de clases digamos, que también se puede leer como el reino de los más inteligentes, pero, ¿qué pasa cuando llega el agotamiento?, ese que abre la puerta al deseo de corrupción, pues hay que reformularnos el panorama, buscar soluciones, y es entonces que el filme escoge el reseteo, porque como se dice, no se han hallado las grandes respuestas existenciales, quizá no existen en realidad, pero lo que sí se tiene claro es que ser Dios (o no creer en él) es complicado, y la inmortalidad y el nirvana pueden también cansar, ésta es la historia del hombre que tarde o temprano se agotará y como el cuento del burlador de la muerte castigado a vagar por el universo sin morir, todos finalmente necesitamos descansar, tan simple como eso, así dormimos y morimos cada noche y al día siguiente resucitamos, descubriendo nuestra naturaleza, que somos perecederos. En el trayecto Boorman pone la sensualidad en el deseo de querer poseer a la mujer difícil o inalcanzable, interpretada por la bella y muy europea Charlotte Rampling, muy bien escogida para representar el retorno del hedonismo y la sexualidad, otra naturaleza muy humana, como también la de procrear y formar una familia. Así mismo el empaque de sci-fi es bastante bueno. El filme maneja una impronta de cine independiente americano, de cierta austeridad, pero propio de una labor muy profesional. Ésta obra de Boorman es curiosa como ciencia ficción, de aquellas valiosas más de ideas originales, bien sustentadas, que de grandes presupuestos. Todo esto no requiere de que el futuro se parezca al futuro como dice Elon Musk, solo de razonar -como de pasar de un lado a otro del desierto donde se vive del cereal a una simple habitación clasemediera- y un par de pequeños detalles que juegan con lo medieval que tanto le gusta al director y que mejor arte que ponerle personalidad. Es harto atractivo ver como la lectura de El Mago de Oz se ha convertido en la base para una historia de ciencia ficción postapocalíptica, más la suma de un poco de ideas descabelladas atravesadas por el formalismo bíblico que trabaja de la mano con un quehacer político. Aunque el filme es notable leyéndose seriamente, sin mucho rollo tampoco, ésta obra tiene varios momentos de ironía, como clama el dios circense o anfitrión de ésta obra de teatro, como que Boorman no se toma demasiado en serio tampoco porque se trata igualmente de cine popular americano aun llevando su cuota filosófica. 

Etiquetas: [Ana Torrent]  [cine español]  [cine europeo]  [crítica]  [Lola Dueñas]  [Manuel Egozkue]  [séptimo arte]  [Victor Iriarte]  
Fecha Publicación: 2023-12-11T12:16:00.004-05:00

Sobre todo de noche (2023) es el debut del español Victor Iriarte, programador y escritor además. Es un filme que abre señalando inspirarse en el chileno Roberto Bolaño, un especie de autor outsider, o alguien que le costo ser popular y esto llegó medio después de su temprana muerte, a los 50 años. La propuesta se divide en tres partes, la mejor es la primera, que juega -como anuncia- al terror y el noir. Se trata de que el estado y la iglesia confabulan para que sea fácil adoptar bebés de madres que no pueden sustentarlos económicamente, pero en la presente propuesta se deja ver que esto se hace dentro de cierto mecanismo oscuro, donde se intenta romper el vinculo con la madre natural o biológica, desaparecer su rastro. La primera parte es la búsqueda de Vera (Lola Dueñas), y la segunda es el encuentro con un hijo a punto de cumplir 18. La madre que adopta la interpreta Ana Torrent y es una buena madre. El filme en sí en la segunda y tercera parte no tiene conflictos, ambas madres se llevan muy bien y el hijo las acepta a las dos. Es una película que reflexiona sobre la adopción mostrando como se sienten a un lado y a otro, como logran concebirlo en sus mentes las madres. El filme tiene momentos artísticos, donde con algunos detalles trata de darse cierta identidad, pero en conjunto es tradicional y fácil de seguir. La segunda y tercera parte entra en cierto estilo que está en boga actualmente en el cine español, es decir manejar una cotidianidad donde prácticamente no pasa nada o nada importante. Hay un pequeño pico -engañoso, porque no germina, aunque pinta de arty light- hacia un especie de robo de archivos, pero, como tal cual muestra el filme, no despega nunca o no presenta mucho atractivo práctico, no tiene mayor injerencia en realidad, más allá de ser un poco poético y en sí el filme tiene bastantes destellos (muchos logrados) de éste tipo, poéticos. La voz en off de Torrent es muy ecuánime e interesante y siempre es muy próxima y sencilla. La primera parte maneja un estado de suspenso y angustia bastante efectivo. Es un filme con su cuota distintiva o creativa, esos señalamientos de los mapas que incluyen el decorado de los cuartos o esa preparación de tipo militar estratégico dibujada en el aire de la madre en son Vengadora Anónima, aunque se queda en puros deseos, lo cual también suena curioso, esperar algo y no verlo, como que el cine se vuelve impredecible, pero el resultado resulta demasiado básico. La cotidianidad que presenta la obra es analizar como asumen la adopción los tres puntales, madre biológica, madre adoptiva e hijo joven y aunque deja de ser un prometedor noir y película de terror tiene su cuota de oír algo que captura la atención, aunque es una cotidianidad demasiado calmada, en esa identidad que está pretendiendo una parte del cine español que anhela ser muy humano, muy amable, aun cuando anuncia todo lo contrario, mucha violencia, como quien quiere que tengas otro interés, te enamores de otro cine. No obstante si bien todo buen cinéfilo es -necesita ser- ecléctico, eternamente curioso y entusiasta e impredecible, el cine es un lugar para dialogar con la efervescencia de lo extraordinario en todo sentido, incluso para mostrar intelectualidad y profundidad. El estilo puede variar pero el cine está hecho para sorprender al espectador, así como decía Kafka: Un libro (una obra) tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro. Y pues con la cotidianidad más sosa y somnolienta no lo vas a lograr, aun cuando nos pretendamos el tipo arty más plus ultra. Y éste quehacer arty hablando del cine en general presenta distintas caras, algunas buenas, otras no. Éste filme no es malo, tiene una gran primera parte y las siguientes sostienen la idea o eje como si tuviéramos dos películas conectadas por una temática y una auscultación por un lado muy normal y otra salida de un adictivo thriller de Hitchcock. El resultado es irregular, la cara más intencionalmente común es débil, pero con su porción de atractivo aun así. El conjunto mantiene puntos de interés. Manuel Egozkue destaca como el chico adoptado, de la misma manera que las notables Torrent y Dueñas. Tiene un momento de baile a lo música electrónica que tiene gracia y personalidad con una performance invocando emociones encontradas. Lo de teñirse todos el pelo o ponerse peluca sin mayor motivo y usar 2 relojes en una muñeca tiene el efecto expresivo espejo de la nada absoluta, pero cuando quieres ser personal no todo será glorioso. Sin embargo se aprecia el intento de no temer fracasar o asumirlo (o querer ser uno mismo) que puede ser muy arduo de manejar, que bien recoge de Bolaño el filme. En un momento cuando el relato empieza a apagar su estrella con una cotidianidad que no aporta nada, como un otrora cierto cine indie latinoamericano, pone de pronto la imagen de un cadáver tendido en el suelo y puede sonar efectista, pero esto despierta la curiosidad, esperar lo inesperado y luego sostenerlo. 

Etiquetas: [cine americano]  [crítica]  [Greta Gerwig]  [Margot Robbie]  [Noah Baumbach]  [Ryan Gosling]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-12-08T21:07:00.002-05:00


Barbie (2023), de Greta Gerwig, ha sido un hit comercial (un hit económico, de público), además de una película muy alabada en su país y que estará en muchas listas americanas de lo mejor del año y más que seguramente será nominada en masa en los premios Oscars 2024. Es un filme que está lleno de ideas alrededor del feminismo y el llamado patriarcado, escrita por la misma Gerwig y su pareja de hace más de 10 años, el también director de cine Noah Baumbach. Es una obra que busca rendirse ante la popular muñeca producida por la empresa de fabricación de juguetes Mattel, pero lo hace con ingenio, aunque no todo acierta, puede subrayar muchos pensamientos, y en tantos de estos, éste bombardeo de audacia, hay una cierta falta de filtro, a ratos hace ausencia mucha contención o mayor meditación, porque puede uno sentir que suena a veces ridículo lo que se manifiesta, o esa facilidad expresiva puede ser atroz de oír, no todo toca el cielo y hay una mezcla donde entra de todo un poco, éxito -ideas notables- y vergüenza ajena -ante querer ser quizá empático o idealista, revelarse como una especie de voz revolucionaria o realmente franca-. El guion del dúo Gerwig-Baumbach aunque pone de lógica estrella a Barbie (Margot Robbie) también da cabida a Ken (Ryan Gosling) en su propio choque con el mundo, donde en el universo de Barbie representa al amigo enamorado y dejado de lado románticamente, incluso menospreciado en sus capacidades, hace de alguien un poco tonto, así como Barbie representa el estereotipo de la chica rubia sin atributos más que estar de moda, ser cool y lucir en todo superficial, si bien hay muchos tipos de Barbie, muchas de ellas capaces de las actividades más exigentes, pero la Barbie principal es una especie de cabecita hueca o calabacita, algunos la creen una bimbo, una chica brutita, fácil y sensual, como la Kelly Bundy (Christina Applegate) de la muy divertida serie Matrimonio con hijos (1987-1997). Pero Barbie descubrirá al pasar al mundo real que es capaz de reflexionar sobre quien puede ser, ser trascendental, más inteligente de lo que se espera de su atractivo físico y habituales anhelos existenciales, tras curiosamente darse cuenta de que existe la muerte o cosas desagradables (frustraciones) en el diario vivir. Barbie querrá ser más profunda, sin dejar de ser fácil de identificar, como la típica heroína salida de la universalidad o de lo ordinario. Ella irá en búsqueda de la niña que la tiene de muñeca, en que hay una cuota latina digamos, en un filme que maneja diversidad racial dentro de la unidad de ser norteamericano, como una presidenta barbie afroamericana o un mejor amigo competitivo y egocéntrico que tanto molesta a Ken, asiático. Barbie, más allá de tener que aguantar y salir a flote pero desde un cine amable, crece hallando frustraciones, y hasta se topa con cosas llamémosles oscuras, o propias del mundo real, donde suele asomar perversidad, corrupción, melancolía, situaciones y emociones poco ubicables en el mundo habitualmente perfecto, rosa, de Barbie. Esto es a raíz de que su dueña, de ella como juguete, yace pensando digámosle raro; así mismo Barbie puede terminar convirtiéndose en la Barbie freak, es decir marginal, la que no puede adaptarse al mundo ideal o de éxito. Barbie pasa al mundo real jugando un poquitito a Matrix (1999) pero a la inversa, como con esa playa -aludiéndose en cierta cuota al surfer californiano- que parece intencionalmente de cartón, saliendo un poco a lo Beau is afraid (2023) de un lugar kitsch, un espacio con una impronta y personalidad propia -con su toque interesante aunque rosa- que aporta la línea de barbie como juguete, aunque Matrix ya es, de lo tan popular, hasta un famoso meme. En el mundo real se indica que los dueños de Mattel o los que inventan estos juguetes son todos hombres, y ahí se critica que debe incluirse más a las mujeres, que eso sería lo más lógico. Así mismo se dice que mucha culpa de que las mujeres estén sojuzgadas digamos, entre comillas, es por esas mujeres que son muy celebratorias o dóciles con los hombres (o que dejan de lado su intelecto), tal si se dijera por una parte que las antipáticas o insoportables hacen más por las féminas en general. Se clama que ocurre por una cierta inocencia femenina (al estar uno ciego de amor) desde un filme que no ofende abiertamente, pero ésta Barbie quiere decir que no necesita de los hombres (Hola, Noah, where are you?) o ella se va a hacer cargo de todo. Aparece el espíritu femenino, una ancianita inventora de Barbie, que hace como de creadora a lo Blade Runner (1982), en que se interactúa sugiriéndose que Barbie como un tipo de replicante debe aprender a convertirse en un ser humano, hasta lo trascendente. En el mundo real mandan los hombres y en el de Barbie, ella. En el universo rosa los Ken yacen minimizados, son como mujeres floreros (sin la sexualización o erotismo de las féminas), son el clásico amigo confidente, únicamente compañero y subalterno. No se sabe si Baumbach como coguionista se siente identificado con esto, no le molesta o no se percato o no quiso hacerse problemas, o está más bien criticando o ironizando un poco, aunque la cosa parece va en serio. Éste Ken es visto propio del Glam Rock o los hombres frágiles, pero que tal como si se estuviera hablando de homosexuales deben aprender a quererse y no depender tanto de las Barbies, es decir, de las mujeres, expresando que deben aprender a volar solos, creer en ellos. Barbie vive en un mundo mágico, donde ella protagoniza a la chica popular dueña del planeta, es así que Ken, menospreciado, se transforma en el villano clásico de muchas propuestas americanas, como de películas familiares, así se puede apuntar Megamente (2010) o Los increíbles (2004). Ken conoce, se entusiasma, y trae el patriarcado a éste mundo de inocencia femenina, un patriarcado que se enfrenta al desnudo/trabajo de los lugares comunes para bien y para mal en tremenda lista que parece en muchos sentidos interminable. Se manifiesta que Barbie no es ninguna bimbo y más bien por el final asume su sexualidad y hasta la naturaleza de la maternidad, que es otra de sus luchas, abriendo la mirada un poco del feminismo acaparador que todo lo ve individualista, narcisista. 

Etiquetas: [cine europeo]  [cine negro]  [crítica]  [Fernand Ledoux]  [Jean Gabin]  [Jean Renoir]  [Simone Simon]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-12-07T14:22:00.002-05:00
La bestia humana (1938) es cine negro del francés Jean Renoir y es una de sus obras maestras, que adapta la obra de título homónimo de su famoso compatriota Émile Zola perteneciente a una saga suya (Los Rougon-Macquart). El filme se ambienta en el mundo de los ferrocarriles. Ésta propuesta abre con tremenda aclimatación y alarde de talento al mostrar como nuestro protagonista, Jacques Lantier (Jean Gabin), conduce un tren, visto muy acompañado del paisaje. La presente obra de Renoir nos pone en varios ángulos maestros y nos hace sentir que vamos dentro de éste vehículo. Lantier es un hombre ducho en la conducción ferroviaria, y es muy trabajador, pero esconde un instinto criminal, similar a si llevara un asesino en serie dentro suyo. Esto se asume como un tipo de enfermedad de locura, un impulso por encima de lo normal, se asemeja a presenciar el mal apoderándose de nuestras decisiones. Lantier habitualmente es amable, pero entra en algo parecido a un lapso epiléptico, un estado intermedio, o de transformación en un especie de Hyde, un ser primitivo. Trata de controlarlo o sobrellevarlo, pero él lleva una bestia dentro, como anuncia el título. Ésta es solo una parte de la maravilla de noir que es éste filme de Renoir y la historia de Zola. Tenemos a una mujer muy hermosa, la francesa Simone Simon, que es bastante liberal, aunque hay una historia de abuso en su vida con un padrino adinerado. Su marido, Roubaud (Fernand Ledoux), se entera de ésta infidelidad en medio de un estado continuo de abuso, enfurece y decide matar al hombre. Cuando sucede, hay un testigo, cómplice en el silencio, Lantier, quien se enamorará de la deliciosa Severine (Simone Simon) y en adelante vendrán varias tentaciones criminales para quedarse con la mujer, mientras Roubaud empieza a caer en la decadencia, el alcoholismo y las apuestas. La vida de Severine siempre pende de un hilo, hablándose así del latente feminicidio y el desajuste que pueden generar las pasiones sexuales. Gabin hace un trabajo notable viéndose en el cuerpo de un tipo humilde, pero con esa sombra en su psiquis. Roubaud hace bien de un hombre algo mayor sucumbiendo a su entorno. En medio de todo siempre está presente el interesante y visualmente atractivo mundo ferroviario, donde para siempre Lantier entre su grupo de compañeros, obreros, en el que destaca el fiel amigo Pecqueux (Julien Carette) quien es muy parecido a Lantier, aunque Lantier es secretamente un bicho raro. Roubaud es guardia de seguridad y cobrador en el tren donde trabaja Lantier y a menudo está uno acechante del otro. Roubaud pareciera el malo de la película, pero tiene matices, a ratos yace muy distraído de la vida, simplemente sobreviviéndole -sobre todo con un gran peso encima, poder ir a prisión- y en varios momentos corre peligro igualmente. Lantier no es ningún héroe como podría parecer inicialmente, con sus buenas maneras, y su toque romántico, tal fuera también un galán justiciero ejerciendo un cierto perverso libre albedrio, pero que carga una cruz kármica, hereditaria, como explica el filme en el inicio. Lantier es alguien ambiguo, difícil de definir, pero, recogiendo que lleva a ese Hyde en él, representa veladamente a un demonio impredecible, alguien oscuro, pero no el tipo tradicional. Todo éste estudio psicológico produce un gran protagonista, inclasificable. Así mismo son los personajes principales, llenos de dimensión y profundidad, desde lo campechano, lo que remite a bastante audacia e inteligencia del dúo Zola-Renoir. Viendo la proclividad criminal o la promiscuidad que trae problemas podríamos tachar a los personajes principales de malas personas, pero éste filme no busca los juicios simplistas, planos y fáciles, maniqueístas. Severine es víctima de objetivizar a la  mujer, convertirla sólo en un objeto sexual, incluso de manera corrupta tempranamente, pero también es una seductora, tentadora y algo manipuladora femme fatale, una mujer llena de deseos carnales, anhelos de aventuras y espontánea trasgresión, está llena de pretendientes, y en ello empuja al abismo a todos (no con la alevosía de la caricatura), pero es algo que se desprende sin satanizarla o atacarle abiertamente o quitarle toda simpatía, ella a su vez representa modernamente no solo satisfacción sino, por qué no, compenetración, si bien tiene criminalidad en la sangre, quien no es ninguna bruta pero puede ser inconsciente e impredecible. Así uno puede esperar lo peor de Roubaud y a ratos resulta muy pequeño, en algún momento incluso un idealista y hasta inesperadamente frágil; puede ser capaz de amar aunque presenta además vulgaridad. El nivel de creación de estos personajes, en un universo noir y de thriller, hablan de un grado de inventiva impresionante en Zola y excelentemente ejecutado, materializado, por Renoir, que aquí muestra que sus verdaderas obras maestras no son La gran ilusión (1937) o La regla del juego (1939), o por las que muchos van a quererle y admirarle más, sino las que proponen popularidad con alta maestría, películas como la presente, sus mejores noir, sus noir pioneros.  
Etiquetas: [cine documental]  [cine latinoamericano]  [crítica]  [Festival de Cine de Valdivia]  [séptimo arte]  [Tana Gilbert]  
Fecha Publicación: 2023-12-05T21:09:00.003-05:00

Malqueridas (2023) es un documental perteneciente a la chilena Tana Gilbert y es su debut en el largometraje. Ésta película se hizo merecedora del premio de la audiencia en el festival de cine de Valdivia 2023, como también ha sido galardonada en los festivales de Venecia y Mar del Plata 2023. Es una película estructurada a través de imágenes de teléfono celular, grabadas clandestinamente porque no están permitidos en la cárcel donde se hallan nuestras protagonistas, presas chilenas. El coguion y la edición igualmente le pertenecen a Tana Gilbert, proponiendo 2 voces en off que nos irán contando la vida de la cárcel por medio de 13 testimonios que han generado el guion de lo que vemos, con imágenes entregadas por una veintena de presas. La visibilidad tiene momentos de desenfoque, donde miramos como rayas o luces entremezcladas, la imagen a veces demora en ser nítida pero la humanidad, la verdad y el realismo que contienen es indiscutible, dentro de un filme que va por lo positivo, mostrando en especial la relación de las presas con sus hijos pequeños. Solo pueden tenerlos hasta los 2 años de nacidos, luego hay una separación que duele y observamos como ellas tratan de sobrellevar una relación de afectos y cuidados a la distancia, notándose una dura mutua ausencia en sus existencias. El documental no señala culpas ni menciona que delitos las han traído a todas ellas aquí. Se manifiesta que la criminalidad es una costumbre que va creciendo, salirse siempre con la suya y luego ir empeorando. También influyen las drogas, pero las mujeres que presenciamos no son señaladas aficionadas a éstas, lo han sido. Se ve que es un filme que busca la empatía con las presas, mostrando su lado más humano, más amable. Hay lesbianismo, pero más se habla de maternidad, cuidar de las más jóvenes. Puede que exista un cierto estado mixto, aunque ésta obra va por el camino de la maternidad en el afecto tradicional, aun cuando estar en la cárcel ya involucra un estado de excepcionalidad en todo sentido, de diferente adaptación. Las imágenes han sido mejoradas en la producción del filme, pero no dejan de ser muy austeras, pero que ofrecen una cierta mirada de privilegio para el espectador bajo un eje humanitario, de comprensión hacia su situación, estar privadas de la libertad, estar encerradas en lugares pobres y alejadas de sus familias, con la única posibilidad de relacionarse con mujeres, en un ambiente que lleva de elipsis cierta violencia intrínseca, cierta posibilidad de daño, cierto estado de peligro, pero Tana Gilbert muestra con ellas mucha camaradería, un vinculo emocional, harta amistad y protección mutua, aunque lo de madre e hija así mismo da a entender cierto estado de poder (no asumido directamente en pantalla). Se ve cantidad de llaneza, propia del estado de humildad económica en el que se hallan todas. Se exhiben imágenes que construyen o sugieren estados de ánimo, proveen de emociones, y definen el lugar, y eso habla -sin decirlo- de angustia, de miedo, de melancolía, de tener que buscar dentro de uno mucha fortaleza, como padecer fuertes lluvias y ver que el agua se empoza, ver que se mira por los barrotes o los cuartos apenas tienen cosas o yacen todas muy usadas. Escuchamos la descripción de como es la vida adentro, sin que suene tétrico o asome lo perverso. En éste particular universo se dan bailes, cumpleaños, risas, cariño, se las ingenian como pueden para tener momentos de alegría y relajo, hasta tratan de arreglarse físicamente un poco, son mujeres, son madres, son seres humanos, de eso va la propuesta, de sentir que son también proclives a sufrir y es particularmente difícil su situación, si bien no sabemos mucho de su pasado, de que las ha traído hasta acá, pero se puede captar que vienen de lugares pobres que llaman al crimen, que han alternado con malas compañías que generan pésimas decisiones y elecciones. Ésta propuesta es una mirada esencial, las mujeres a veces salen sólo en fotos, se sabe poco, pero lo más trascendental que se quiere dejar en el aire es que también son personas y no bestias salvajes como se puede esperar de muchos presos. 

Etiquetas: [cine europeo]  [crítica]  [Festival de Cine de Cannes]  [Mathieu Amalric]  [Nanni Moretti]  [Silvio Orlando]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-12-04T19:57:00.011-05:00
Éste filme le pertenece al italiano Nanni Moretti, compitió por la palma de oro, Cannes 2023. Es una propuesta que abre con una pequeña operación de graffiti; en un muro se pone el título de ésta película. Así mismo se dice que el filme que está filmando el protagonista quien es un director de cine es una obra subversiva. Esto se manifiesta con ironía cuando personajes pasean contentos en scooters eléctricos, uno de ellos es el actor y director francés Mathieu Amalric que aquí hace de coproductor de la película ficticia de la trama (o de metacine). El otro es un director de cine llamado Giovanni, interpretado por el propio Moretti, que hace con El sol del futuro (2023) algo autobiográfico. La presente propuesta parece sencilla, pero es una obra bastante inteligente y tiene capas de lectura, es una mezcla entre el amor y la política, cosa que se confunden entre sí, son parte complementaria una de la otra en cierta manera, así el filme no solo es una historia que quiere ser romántica (o una comedia romántica) y por una parte familiar, siendo también un musical con homenaje a las canciones románticas italianas a través del tiempo, sino también es una historia que quiere reivindicar el socialismo, observando la política socialista como un lugar humanitario, un lugar para ayudar a la gente a vivir mejor o bien, un espacio en que se quiere al hombre humilde (de buen corazón, tranquilo), y en ese trayecto se desliga audazmente de la práctica comunista (autocriticándose) de la URSS y el imperio soviético que identifica Giovanni con Stalin quien no le agrada. Es así que Giovanni prefiere a su compatriota Antonio Gramsci, político, periodista y teórico del marxismo, quien murió en 1937 a los 46 años, a poco de que el fascismo de Mussolini lo pusiera por sus ideas políticas en la cárcel, de 1926 a 1934, para ser liberado por gracia presidencial del mismo Mussolini tras hallarse Gramsci muy enfermo. Giovanni pretende hacer cine político alabando el socialismo, su película remite al Partido Comunista Italiano, fundado por Antonio Gramsci en 1921, refundado en 1943 y desaparecido en 1991. En ésta película (dentro de la película) que filma Giovanni un circo húngaro de visita en Italia crea una relación entre Hungría y una pequeña sede del Partido Comunista Italiano en el contexto de 1956 donde una revolución del pueblo húngaro fue apagada brutalmente por la URSS, que tenía injerencia en el poder de ese país. El eje es a su vez una pequeña historia de amor -entre una secretaria y un líder sindical, interpretados por un carismático y suave Silvio Orlando, y por Barbora Bobulova como una mujer de carácter- que tiene que ver con enfrentar la propia ideología contra el sentido de sumisión a la ideología del partido, para dar paso a que, digamos, vuelva a nacer la utopía socialista que es lo que medio pretende Nanni Moretti, algo anacrónico (sobre todo si no lo ves complementario o en contraste) y nostálgico, sin tomar en cuenta tanta agua bajo el río, tantas lecciones aprendidas, si bien Moretti maneja sobresaliente el toque de comedia, de humanidad, de simpatía, de personalidad y de entretenimiento. A ratos muchos no comparten las ideas de Giovanni como cuando critica la violencia en el cine más contemporáneo -aludiendo incluso sutil y no tan sutilmente al thriller coreano, aunque suena algo curioso que no haga ninguna mención ni por asomo de Hong Sangsoo con quien puede sentir alguna empatía- y sale un pequeño estudio de ello, donde hay algunos críticos de cine que se sentirán representados por él (más allá de lo marxista), aun cuando hace salvedades con Taxi driver (1976) y Apocalipsis now (1979). Giovanni también tiene su propia historia. Moretti hace de una persona algo insoportable, alguien que tiene muchas ideas propias y quiere que la gente las acate de alguna manera, pero mucha gente no lo comprende, así mismo así se puede ver esa subversividad que clama El sol del futuro o resurrección socialista. De la misma manera Giovanni sufre por concretar su película, muy pocos la ven rentable y no quieren ser parte del proyecto. Giovanni es claramente alguien de otra época, por ello fácilmente sale la ironía de no entenderse con Netflix de quienes hace mofa con el estribillo de los 190 países (donde tiene visibilidad la plataforma), como señalando a un millonario jactándose de su fortuna de manera narcisista, superficial, el algoritmo dirían algunos. Tenemos también en la trama una historia de crisis matrimonial, que se asume ligeramente, como bien dice Giovanni éste en realidad es un filme político, pero la política en el pensamiento de Giovanni remite a lo más esencial (pero valioso), amar a los demás, no a la práctica de métodos técnicos de ningún tipo, es decir, hablamos simplemente románticamente o de manera idealista (como con esa marcha final de actores que no pertenecen a ningún star system, y uno puede no congeniar del todo con ésta ausencia, pero sí mucho con que se perciba que se trata de gente como uno finalmente, no de seres por encima de la humanidad). Es un filme que da a entender que a Giovanni (Moretti) le cuesta encajar en el mundo actualmente, sobre todo con el cine que hace, notando que el séptimo arte es parte importante para él, pero curiosamente lo hace muy bien con El sol del futuro (logra ser cine arte hardcore desde la claridad de postulados), que aunque es un filme algo discutible no deja de ser notable. Moretti hace de un tipo digamos insoportable, o así se presenta como parte de la trama, pero en realidad más cae simpático, aun cuando uno no comparta todas sus ideas. En un momento Moretti interrumpe a un joven italiano muy fijo en sus propias ideas políticas cuando ve una película (dentro de una película dentro de la película) con su novia en una sala de cine. Moretti aparece por detrás de la pareja de jóvenes cinéfilos, le señala a él que no hable de política (como quien le da una pequeña reprimenda a esos que critican todo el cine como si fuera una clase ideológica), le dice que no es tiempo para hablar de política sino para amar -que la bese- y se le prende el foco de porqué su matrimonio está en crisis y su esposa decepcionada de él (que parece buena persona, igual que ella, en la performance sencilla, pero agradable, bastante efectiva, de Margherita Buy), aun cuando agradar a las mujeres en relaciones serias nunca es fácil. Su trabajo en el cine y su gigantesco ego ha hecho que minimice la presencia y personalidad de su mujer que como actual feminismo es tiempo de esplendor para todas ellas, menos hombres y más mujeres, o mejor dicho, mejor expresado, más atención y más respeto con todas. 
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Fecha Publicación: 2023-12-02T13:47:00.006-05:00

Pachacútec, la escuela improbable (2023) es un mediometraje de 38 minutos, dirigido por el peruano Mariano Carranza. Nos habla del instituto de cocina Pachacútec ubicado en el distrito de Ventanilla, Callao, Perú, en un asentamiento humano. Es un instituto donde sólo ingresan 25 alumnos al año -postulan anualmente como 500- y está fundado desde el 2007 por el famoso chef peruano Gastón Acurio. Éste instituto no es costoso, su razón de ser es social, ayudar a desarrollar chefs de altas condiciones culinarias salidos de bajos recursos, es una oportunidad para promover el talento nacional en el arte de la gastronomía, ayudar también a que personas con alto potencial tengan oportunidades en la vida. Desde el 2007 hasta el presente son alrededor de 400 personas egresadas del instituto. El filme de Carranza producido por el propio Gastón Acurio es de muy buen acabado, no se ve plano y es bastante agradable de ver. Se mueve en base a 3 egresados de Pachacútec, 3 personas que han logrado destacar a raíz de éste proyecto social de alta cocina. Las personas escogidas son jóvenes y trasmiten muchísima empatía y simpatía, se expresan muy bien y exhiben sumo agradecimiento con el instituto, con el cual se identifican. Los 3 fueron al festival de San Sebastián 2023 a presentar la película exhibida en la sección de cine culinario del célebre evento. Uno es Gerson Atalaya, chef en el restaurante Kay, palabra que es el verbo Ser en quechua, restaurante ubicado en Luxemburgo, un pequeño país europeo entre Francia y Alemania, con una población que apenas pasa el medio millón de habitantes. Gerson explica que Kay y su trabajo consisten en preparar comida peruana con innovación y experimentación, es buscar ser creativo y personal si se quiere, con la cocina. Las personas escogidas han hallado un futuro en la gastronomía, muestran total plenitud en lo que hacen, es descubrir por completo nuestra vocación y pasión, por lo que Pachacútec no sólo les ha generado un buen sustento económico sino un sentido profundo a sus vidas. Todo esto es expuesto con mucha sencillez, con claridad, dejando ver que se les ha cambiado la existencia. Así en particular se ve la historia de Jhosmery Cáceres, una chica muy sensible, llora bastante ante cámaras, y se deja apreciar que es muy amable (la vemos comprar en un mercado con americanos medio parcos y ella no deja de ser una fuente de felicidad sin sentirse impostura), luce como una persona que se hace querer fácilmente. Labora en La Mar, en San Francisco, tiene el puesto de jefa de pastelería. La Mar es un restaurante de comida peruana, comida marina, perteneciente a Gastón Acurio. Jhosmery habla de tomar control de tu vida -como quien presenta angustia, quiere hallar un camino y lo ha encontrado- y lo emparenta con la cocina, con el trabajo con los dulces donde hay que ser preciso, muy práctico. El tercer egresado representante del éxito del instituto es Alan Larrea, quien se muestra como un chico humilde, relajado, pero educado. Remite a cabalidad al emprendedor y microempresario nacional, el que ha hallado su lugar en el mundo, el nicho perfecto para sí, que le llena la vida por completo. Es dueño de una cebichería ubicada en Jesús María, Lima, llamada Percado, y prepara comida peruana del mar con un cierto toque personal u original. Él menciona de la manera más campechana que por algunas innovaciones que hacia -leía o veía de cocina adicionalmente- le llamaban en el instituto, el Ferrán Adriá de Pachacútec. Comenta que rompió algunos clichés que cargaba con que se dedicara a cocinar -lo creía cosa de mujeres- donde la vida lo empujó hacia allá -ante una ausencia clave-, rumbo a ésta especie de epifanía o destino improbable. En ambientes dinámicos, pero con detalles, conocemos a fondo de ellos que trasmiten amor por la gastronomía peruana. 

Etiquetas: [Carlo Lizzani]  [cine europeo]  [cine negro]  [crimen]  [crítica]  [Gian Maria Volonte]  [Ray Lovelock]  [séptimo arte]  [Tomas Milian]  
Fecha Publicación: 2023-11-30T20:30:00.004-05:00

Bandidos en Milán (1968), del italiano Carlo Lizzani es una gran película de asaltantes de banco, basada en hechos reales, en asaltantes y asaltos célebres reales, con tremendo actor protagonista en Gian Maria Volonte quien hace de un ladrón y líder que se jacta de su perversidad, de ser criminal, y goza leyendo que lo creen un asaltante culto. El filme de Lizzani abre con una parte que luce a documental, que con actores recrea a modo de documental la idiosincrasia criminal de Milán, una de las ciudades más pobladas, más industriales y más modernas de Italia. Ésta parte documental es bastante realista, partiendo del modo de informe analítico criminal tal como mencionar que se queman vivas a mujeres -modelos principiantes, actrices noveles- como castigo a finalmente no aceptar ser prostitutas de alto vuelo, tras inicialmente ser engañadas. Se dice que antes había códigos criminales, que los criminales eran más elegantes y más conscientes o digamos que, dentro de su criminalidad, más justos, como si hablaran de la mafia. Se nota que éste filme le ha servido de inspiración a Francis Ford Coppola con su magnificente The Godfather (1972). Incluso se menciona con admiración a un sugerente Marlon Brando. Se deja ver, lo dice supuestamente un criminal ranqueado de antaño, que ahora la criminalidad se ha vuelto un lugar demasiado violento, bruto, salvaje, vulgar. La propuesta de Lizzani tiene además un arranque bastante caótico, super intenso, desenfrenado, donde una muchedumbre en plena calle quieren linchar a alguien y llega la policía y se lo lleva en auto. Luego de éste lapso hiper histérico, arrebatado, potente, entramos en un racconto y nos contaran sobre una banda de 4 asaltantes. Conoceremos profundamente quienes son los 4, su vida personal, y como con el liderazgo de Piero Cavallero (Volonte) montan incluso una fachada de una empresa. El racconto contará la cotidianidad y los trasfondos de quienes son los asaltantes. También veremos sus tácticas de robo, cómo se preparan. Lo curioso de ellos es que suelen robar 2 bancos muy próximamente en el tiempo, cada vez que salen a hacer su labor criminal, como para desorientar a su enemigo. La parte policial representa también efervescencia, bastante intensidad, un quehacer popular, muy campechano, muy italiano, con Tomas Milian como el jefe de policía a cargo de la investigación. Milian es otro actor famoso del spaghetti western, como Volonte; quien curiosamente paso del cine arte al cine de género con bastante solvencia, como decir de lo arty a lo popular (con talento, con trascendencia). El racconto pasará por una secuencia que es de las mejores persecuciones de robo que ha dado el cine y que por la fecha, finales de los 60s, muchos habrán tomado nota. La secuencia explicará perfectamente lo del momento clímax caótico del anhelo de linchamiento. Antes tendremos carros persiguiéndose (en pequeños Fiat), disparos por doquier. Cavallero, un tipo muy frío y cruel, un sujeto imprevisible, empezará a disparar intencionalmente contra la gente para generar desorden y pueda así deshacerse de la policía que le pisa los talones. Los agentes harán una gran persecución policial donde no darán ni un milímetro de ventaja y seguirán al pie del cañón a los bandidos que generan bajas en las fuerzas de la ley. El filme hará pequeñas presentaciones dinámicas de las victimas, serán entre 3 o 4, y cuando se topan con Cavallero, manejando y disparando desenfrenadamente, sabremos quienes son. El enardecimiento de la gente tendrá mucho sentido, también la imagen de odio que genera éste tipo de criminalidad al pueblo italiano y a la gente común en general. No son ningunos Robin Hood, aunque es por quien es Cavallero, porque los otros 3 no se le parecen en el grado de violencia e irreflexión vulgar que éste manifiesta y lidera abiertamente (aunque él se pretende de mayor inteligencia). Incluso hay un joven asaltante de 18 años (Ray Lovelock) quien en el momento donde las papas queman se quiebra y quiere renunciar. Cavallero, dentro de una gran interpretación de Volonte, representa también una imponente tenacidad, aunque lo hace dentro de la perversidad y es de temer, aunque lo haga con una sonrisa de jolgorio. El escenario apunta a la derrota, pero Cavallero no se doblega, llega hasta amenazar sutilmente a uno de su compañeros, se ve que ofrece una fuerte influencia, es un líder innato (aunque deleznable), todo un personaje, y Lizzani lo hace sin obviedad o cliché, aunque su imagen se le reconoce dentro del criminal medio loco, apasionado por lo que hace. Ahí se puede ver y referir querer ser de cierta manera excepcional o vivir una especie de vida fantástica, sueños que habitualmente la tv, el cine, las revistas, la literatura, etc o, aquí se menciona (a manera de crítica), los cómics, pueden generar, pero que esto no exista -estos sueños de excepcionalidad, no de crimen- sería temer al corrupto o perverso y no dar cabida al soñador o emprendedor positivo, que quiere rebatir la crueldad existencial de la normalidad del vivir. El filme no sataniza del todo a Cavallero, es como ver a alguien tal cual, en un momento ve a una joven mujer hermosa -de esas impresionantes italianas que parecen modelos- y trata de enamorarla con atenciones y no se le ve agresivo, sino hasta hay suave ironía, simpatía. Igual vemos que tiene familia y ahí se comporta muy amable y normalmente, es como que el robo lo energiza, saca lo peor de él, la ambición de tener mucho dinero fácil, la vida que no le es accesible por vía natural, como puede dejar ver que tiene familia que trabaja industrialmente. Muchas cosas pueden corromper a un hombre y también hay clases de gente y distinta personalidad y proclividad a cruzar límites, es como las drogas, unos las toman o prueban -los comunes-, otros -los realmente más audaces- no, otros no les destruye-no les pasa mucho, a demasiados sí. La parte documental no pretende ni por asomo ser periodística o plana o propia de un noticiero de domingo, sino tiene mucho cine, mucho dinamismo, mucha arte y hay momentos donde en el quehacer de mostrar policías y criminales, Lizzani, juega con su exposición analítica y muestra a una bella italiana (Carla Gravina), parte del imaginario nacional, llamando a la policía para que un agente haga de sueño húmedo y galán. Es una inserción curiosa-simpática, aunque no es muy extensa, hay otras así en ésta parte. 

Etiquetas: [Antonia Bird]  [Chris ODonnell]  [cine americano]  [crítica]  [Drew Barrymore]  [romance]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-11-28T20:29:00.006-05:00

Ésta película de 1995 le pertenece a la británica Antonia Bird quien realizó solo 4 películas para cine. La presente es parte de mi cinefilia temprana, de esas películas que vemos sin considerarnos en realidad cinéfilos o amantes del cine y se nos quedan por siempre en la memoria con cariño. Es una de las películas más románticas que recuerdo y que más me gustan, aunque no teme ser cursi y trabaja sin temor a mostrarse muy sensible, y desde luego en ello puede caer en algunos lugares comunes y momentos que la gente actualmente se niega a tomarlos por enternecedores y prefiere minimizarlos o desestimarlos, perteneciendo a tiempos habituales más duros y menos propensos a mostrar demasiada sensibilidad hacia éste tipo de películas, pero es un filme notable tal cual, sin temor al que dirán o que pretenda querer ser complejo por obligación o tenga que ser super original, pero en su estilo descolla empatía, humanidad y tiene personalidad y novedad desde lo próximo, lo identificable por muchos. No quiere ser romántico con comedia, con ironía, como se suele hacer hoy en día frente al desgaste del subgénero, sino se toma en serio ser romántico y para serlo, en verdad, se va a tender a caer en ser algo cursi, lo cual es normal, no andar temiendo no ser eternamente cool, asociando ser muy sensible con no andar en toda onda, como decir ser muy sensible se cae en ser tonto. Pero el chico del filme, Matt Leland (Chris O´Donnell), va hasta llorar frente a otros, quien siempre es muy correcto e inteligente, sin tampoco dejar de ser joven, ser un poco intrépido, un poco inconsciente, tirarse a la aventura, ser un poco rebelde, cometer errores, pero en general es un muchacho que se comporta bien, quien es alguien inteligente, maduro. La chica que ama hace de la chica que le falta control, contención, pero luego esto deviene en que tiene un problema psicológico y el asunto se trata bien en la trama. No se trata del aplauso tonto o banal de ser muy extrovertido y te llamen loquito suelto, pero te ven re-simpático, re-cool, un lugar cómodo, sino ella en realidad tiene un problema, que parte de la rebeldía juvenil habitual pero que esconde un razonamiento más serio, hay detalles que lo hacen menos superficial. Todo esto es tratado de manera sencilla y frontal, es un filme que todo lo asume con soltura pero no por ello se trabaja con lo vacío, sino se entienden cosas, se piensa el desequilibrio, pero se vive como un rato de aventura también, de un espacio de amor absoluto, un momento de mucha pasión y harto romanticismo. Drew Barrymore quien venía de trabajar de muy chica en el cine pega buen salto por la época al sex symbol juvenil con 20 años de edad, proveniente también de una familia de actores. En lo personal soy de los entusiastas, de la época, por su belleza y carisma. Drew Barrymore es Casey, representa la chica impactante y muy libre, pero esto no se exagera en una recepción de popularidad escolar, sino ella es una outsider, no la conocen muchos, no va por ahí el filme. Ésta propuesta acepta ser austera, no buscar muchos momentos gratuitos, aunque pinta de muy amable para el público, incluso estamos ubicados en Seattle, y nos hallamos justamente en los 90s y el filme en lugar de coger toda la movida grunge propia de su tiempo lo hace indirectamente, sin celebrar esa música abiertamente, si bien es claro que Casey recuerda mucho a Kurt Cobain, pero hasta Casey prefiere Chicago, un lugar anodino en comparación al grunge de Seattle de 1995, pero así mismo es la etapa en que el movimiento musical pierde su apogeo, un año después de la muerte de Cobain a los 27 años. O´Donnell tenía 25 años por entonces. Se enamoran en un concierto de grunge en una discoteca. Pero el filme no busca explotar directamente mucho el grunge, incluso no musicalmente, con la banda sonora, por eso la propuesta es menos gloriosa por no escogerle mucho más. Sin duda habrían tenido más repercusión como película si lo hubieran hecho, aunque Casey en su personalidad es el vivo reflejo de todo ello. No obstante se opta por algo más camuflado, menos explotativo, y también menos identificación, pero el filme como algunos hacen a veces no coge toda la idea, pero no deja uno de identificarse con aquello. El filme tiene momentos muy románticos, algunos surgen de ratos de debilidad emocional y se da refugiarse en el amor con transparencia. Es una película que no se adscribe al clásico rebeldismo sin causa, ni siquiera ella en realidad yace ahí. O´Donnell hace de un tipo siempre correcto, siempre maduro, aun con amigos más comunes, y lo hace bastante bien, le queda perfecto, es el chico que cualquier padre quisiera para su hija, pero curiosamente no todo se perpetra en esa dirección, pero son más cosas que salen de las manos de uno. Aunque Matt es pura bondad no fastidia en su calidad de muchacho ideal, cosa que no siempre funciona, esto puede pasar por anodino y no es así, porque no se ve como esa clase de gente que quiere pintar de gran persona, la cosa fluye, se ve natural. El filme gana con la mirada de alguien que no es de esos que se la saben todas, sino que parece un poco a la deriva, aun con inteligencia. Él es de los que no juzgan con ligereza. Toda esa construcción de personalidad es interesante, no representa el típico galán de las películas del cine americano de cierto nivel, y jamás se le siente telenovelero. La aventura en carro es emocionante de principio a fin, siempre desde la cercanía con el espectador. Toda la escena con el actor Liev Schreiber, de quien no sabemos nunca su nombre, es notable. 

Etiquetas: [cine documental]  [cine español]  [cine europeo]  [crítica]  [Javier Morales Pérez]  [Juan Zavala]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-11-26T14:16:00.008-05:00
Éste documental de los españoles Javier Morales Pérez y Juan Zavala es sobre el crítico de cine de nacionalidad española Carlos Boyero, el crítico de cine más famoso o más popular de la historia de su país, célebre por ser muy franco con sus apreciaciones de cine. No suele gustar de los cines muy modernos, para él Apichatpong Weerasethakul es producto de las modas, y es prácticamente para él una tortura de ver. Boyero no duda en decir lo malas que les parece éste tipo de películas, teniendo como bien dice un cierto público cautivo o que se identifican con él, aun cuando ya se sabe viejo y que actualmente hay otras cinefilias, producto también de las redes sociales y la tecnología, pero que se deja en claro que aunque hay mucha democracia y cualquiera puede opinar, no todos tienen -o deberían de tener- el mismo peso. Ésta democratización y nuevas cinefilias están a la par con cierta infravaloración de ser crítico, porque no es una profesión con la que muchos puedan vivir o se les pague lo justo. La democratización de la tecnología ha vuelto paradójicamente barata la profesión, aun cuando hoy en día hay muchas ventajas para los cinéfilos, cantidad de accesibilidad. El propio Boyero habla mucho en el filme, es guía, junto a bastantes personas que opinan sobre él, mientras recorremos toda su vida, los puntos claves de quien es, desde su infancia hasta ahora que se ve viejo. Hay cosas interesantes para conocerlo a fondo, el retrato mejora nuestra visión de Boyero, cuando desde afuera no lo conocíamos así en profundidad, y muestra capas atractivas de su personalidad. Ha logrado ser un éxito de popularidad durante 40 años, tratado excepcionalmente en el mundo de la crítica, hospedándose en los mejores hoteles a la visita de los grandes festivales, visitando hasta en el presente los mejores restaurantes, pagado muy bien por mucho tiempo por un diario del calibre de El País. Se ve una persona inteligente, amable, simpática y sensible, no solo un tipo polémico que suele despreciar el cine más arty, no solo vemos a ese especie de personaje en que se ha convertido. Se deja ver que Boyero no es una construcción falsa, sino que se sustenta, a través de éste tipo de biopic en vida, que esas criticas agudas y despreciativas cuando algo no lo convence son él en estado puro, frente a lo que le dice la gran pantalla a su gusto y propia pasión, aunque pueda sonar extremista o lidiar con lo ligero. Acepta no gustarle el cine de Almodóvar, cuando esto ha sido parte de su identidad laboral, cuando muchos yacen rendidos ante éste reputado director y el propio Boyero acepta su consagración. Boyero manifiesta haber enfrentado mucho el poder y haber tenido la suerte de haber sido respaldado por sus medios, los diarios en que trabajó por mucho tiempo, aun cuando seguramente dio muchos dolores de cabeza. Mucha gente relacionada con el cine que aquí son entrevistados -entre actores, críticos, periodistas, productores y directores españoles reconocidos- señalan que es muy amable y simpático en persona, en el trato directo, pero cuando escribe no duda en hacer polvo a cualquier director que halle fallido o no compagine con su gusto (cosa que también se le critica, que sea más argumentativo, pero se habla de que no es ningún intelectual sino alguien que habla frontalmente a la gente), si bien se ve identificado (ama) el cine clásico americano. Muchos críticos españoles -su éxito y popularidad es nacional y va hasta historias del cine español donde lo han retratado y ha sido actor amateur- dictan su opinión de Boyero frente a la cámara, hasta Miguel Marías quien no se identifica en absoluto con Boyero. Críticos más jóvenes o actuales dan su opinión también. La mayor parte del documental es positivo sobre éste popular critico, aunque se señalan intentos de hacer que lo despidan por esa poca tolerancia a los cines más artys, más modernos, minoritarios, de lo que el mismo Boyero señala no buscan tener éxito dentro de una exposición comercial o respaldo de un publico amplio, generar dinero, sino ganar subvenciones y mantener un austero prestigio intelectual, y es por eso que chocan con él, porque Boyero supone pensar en las mayorías, en el cine popular. Muchos argumentan que porqué entonces va a festivales cuando ahí no está el cine que Boyero ama, pero aunque él se desanima como quien siente que le gustaría hallar entusiasmo ahí o con estos cines artys, no deja de celebrar poder ir a Berlín, Venecia o en especial a San Sebastián donde ofreció una vez (sonando un poco irónico oírlo) al director artístico de ese festival no escribir para no molestar, pero muchos quieren escucharlo, incluso gente que él ha atacado. Boyero puede ser tremenda bestia salvaje cuando saltan en pantalla los Apichatpong y desde luego muchos que defienden éste tipo de séptimo arte no van a ver por ello bien a Boyero y les va a generar inmediato fastidio y rechazo, pero ciertamente 40 años de profesión, pagados en las mejores condiciones, hablan de éxito y la historia española lo va a recordar. También de que éste ha creado un estilo donde la gente sabe que es él, las generaciones antiguas incluso lo admiran. Puede que algunos usen o quieran escribir críticas negativas para autopromocionarse queriendo quizá emularlo pero Boyero como se argumenta en el documental, se da background sobre éste soporte, se expresa que ha sido auténtico. La gente que lo conoce de años lo ve igual desde el comienzo y es de ésta manera que ahora vivimos otros tiempos y el propio Boyero lo entiende así y es momento quizá de pasar la antorcha. Se percibe que más que renovarse es que no pretende mentir para ser aceptado por las nuevas generaciones. Ésta autenticidad no es fácil, actualmente no es habitual, hoy vemos mucha impostura, mucha repetición, incluso de los que se creen intelectuales, para ser parte del grupo, ya que en todo hay pirámides de poder y también porque tener una voz propia potente es complicado, por ello Boyero tiene valor, no acomodarse, tener personalidad, tener estilo, tener una voz real (y encima encontrarse bien remunerado). El futuro del cine requiere de autenticidad (y no abunda), aunque también de apertura, de eclecticismo, de equilibrio. 
Etiquetas: [Andreea Bosneag]  [cine europeo]  [crítica]  [Radu Jude]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-11-23T21:53:00.003-05:00

Éste filme del 2009 es el debut del rumano Radu Jude, como se suele señalar al hacerlo en el largometraje, su entrada en la nueva ola rumana, a cinco años de apuntarse el inicio de ésta nueva ola, y a 4 años de hacerse conocido el movimiento con el triunfo de la popular e hito The Death of Mr. Lazarescu (2005) de Cristi Puiu al alzarse con el premio Un Certain regard del festival de Cannes 2005. El debut de Radu se ve claramente como un filme primerizo, pero aun así interesante y bien hecho, bastante simpático, instalado en la cotidianidad del cine rumano, retratar la normalidad de la gente rumana. Hace uso de varias tomas largas, estáticas y a ratos diálogos demasiado extensos, que hablan de cierto toque primerizo, mostrando artificialidad, como buscando ser arty y denota cierta antinaturalidad, aun cuando uno pensaría que porque se deja correr la cámara imitando el tiempo real sería todo lo contrario, pero el efecto artístico es el opuesto, denota artificialidad e imperfección, aun cuando las conversaciones no son malas tampoco, pero gritan por un recorte, ya que el cine es el buen uso del tiempo, construirlo, más allá de adjudicarse un toque inmediato arty o de cine exigente. El filme luce antinatural con estos aspectos técnicos porque en general es bastante sencillo de seguir, luciendo una historia en sí atractiva, porque lo que se nos cuenta es muy humano, muy empático, desde lo simple, que va de una joven de 18 años que gana un auto último modelo en un concurso hecho por la marca de un jugo nacional y ella para recibir el carro tiene que hacer un comercial donde deberá promocionar la bebida y dar a conocer la entrega del premio. Delia (Andreea Bosneag) se transporta con sus padres en su viejo auto hasta la capital rumana, Bucarest, para cumplir con el contrato del regalo. Pero los padres tienen en mente otra cosa, quieren vender el vehículo ganado para hacer un negocio familiar. Ellos son pobres y quieren de verdad a su hija, pero ellos ven el premio como una oportunidad de inversión para el futuro donde incluyen pagarle la universidad a su hija y hasta después con las ganancias darle otro carro. Pero Delia como toda chica joven piensa en manejar un bello auto y que sus amigos se maravillen con ella, quien pinta, como bien se dice, de una chica común y corriente. Entra de esa manera en pelea con sus padres que tratan de convencerla hablándole, pero la muchacha se mantiene fastidiada y terca sin caer por ello nunca mal por su actitud, que es propia de su edad. Siente que es una injusticia quitarle algo que es suyo, y no le importa mucho su actual estado económico familiar ni ninguna oportunidad de progreso, tampoco que todo vehículo es gasto. Hay muy buenas argumentaciones de los padres; y Delia tampoco se defiende mal, aunque se exhibe algo inconsciente. Entre todo esto vemos como se graba el comercial del jugo, y muchos contratiempos y detrás de cámaras con los trabajadores y gestores del spot. Como se ve es un filme muy sencillo, que queda dentro del estilo de historias que suele contar la nueva ola rumana y que la han hecho tan atractiva, aunque aquí con un cierto toque técnico arty que más bien hacen menos interesante el filme, pero que en el quehacer del comercial y la narrativa general de la pelea familiar posee más que suficiente riqueza para ser una buena propuesta, que maneja muchos distintos momentos con el spot, con las consabidas mil repeticiones y un millón de pequeños contratiempos inmersos en el ansiado profesionalismo y buscado éxito de la marca y el trabajo de publicidad, mientras calles muy concurridas de Bucarest hacen de fondo, puesto que el comercial se graba en plena calle. Andar por la urbanidad capitalina es un super plus, donde Radu maneja mucha cotidianidad, a ratos medio neorrealista con su cuota Pasolini. Delia pasea su fastidio (o desilusión juvenil) queriendo sostener paciencia y tranquilidad de cara a ir y venir del rodaje del comercial. El equipo de publicidad se ve muy campechano, así como Delia, nada pretenciosa. Los padres imponen tremenda austeridad pero de esa gente humilde clase media baja, educada, respetable. A través de éste premio vemos como la joven protagonista entra de lleno en cierto estado de madurez o reconocimiento de la frustración y las ausencias existenciales que viene con vivir, crecer. 

Etiquetas: [Alfredo Landa]  [cine español]  [cine europeo]  [cine negro]  [José Luis Garci]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-11-22T21:59:00.008-05:00

El crack (1981) es el cuarto largometraje del español José Luis Garci y una de sus obras más popularmente celebradas. El año siguiente ganaría con su película Volver a empezar (1982) el primer Oscar de España a mejor película extranjera, de 4 que ha ganado su país, hasta la fecha en total. Tres veces en adelante sería nominado a mejor película extranjera, proponiendo por medio de su filmografía la quinta parte del total de veces que España ha sido nominada en el rubro. El crack abre homenajeando al americano Dashiell Hammett, uno de los grandes nombres de la historia de la novela negra, celebración que va hacia EEUU, viendo que el protagonista, el detective madrileño -de donde es originario Garci y se contextualiza el filme- Germán Areta (Alfredo Landa, que por Garci cambió de registro, a una propuesta dramática, estando asociado con el humor y el estereotipo español) vive oyendo historias de New York y es hasta allá donde irá a ajustar cuentas traídas de casa, parte donde se resuelve la trama policial, en éste noir de los más famosos españoles. Hay una escena donde nos presentan al rudo y seguro de sí Areta, momento que recordará más tarde la mega popular Pulp Fiction (1994), el lugar cuando asaltan la cafetería. Areta se hace cargo de dos hampones de poca monta y así salva el día. Es una escena austera, y de esa manera es Areta, un héroe humilde, pero eficaz, a quien se le ve muy normal, con muy poca grandilocuencia. Landa tenía 48 años por entonces y aunque no es tampoco un viejo hace de un típico señor, bastante serio en esas mismas coordenadas. El filme maneja una impronta familiar, con la mujer de la que yace enamorado Areta, quien es pura calidez y amabilidad, Carmen (Maria Casanova), la que también tiene un look particular con sus rulos, que se asocia con esa normalidad general. La parte policial tiene sorpresas, novedades, habiendo buena aplicación de ingenio y deducción especial, surgiendo una trampa que tiene audacia en la propia historia y abre hacia un pequeño giro. Es un filme que no es tanto de fuegos artificiales o espectacularidad, sino es de aquellos reposados que tampoco demasiado lentos, e inteligentes, pero claros, ya que todo se entiende sin dificultad. El guion presente es de Garci y del gallego Horacio Valcárcel, quien trabajaría en varios guiones de Garci. El relato tiene su lapso perverso con una impactante explosión, cuando/donde se complica dramáticamente. Recordemos que el buen cine se trata de exigente detallismo, originalidad o creatividad sostenida y auto-dificultad. Areta no tiene nada del superhéroe propio del cómic, pero se encarga de cosas extraordinarias a fin de cuentas (have the dog inside), es un héroe dentro del realismo, un tipo en toda la señalización de clásico. Aparece bien tranquilo observando una pelea de boxeo, como quien es un sujeto muy sencillo. Tiene algunas frases vulgares en ratos claves que curiosamente le caen bien. Muestra una cierta mirada melancólica tal cual se menciona de Humphrey Bogart, un tótem del género. Hacer una explosión en New York puede parecer complicado, pero al uso queda competente. Es un filme más cálido que seco, aun cuando Areta representa al tipo en general de la poca expresividad, pero quien no intimida mucho. No obstante es eficaz, como quien con pocos recursos hace bien su trabajo. El Guapo tiene su buen momento de alarde corrupto y el ayudante de Areta hace bien su papel de personaje bíblico. 

Etiquetas: [acción]  [cine americano]  [cine negro]  [David Fincher]  [Michael Fassbender]  [séptimo arte]  [Tilda Swinton]  
Fecha Publicación: 2023-11-20T21:54:00.003-05:00
David Fincher es uno de los mejores directores americanos de la actualidad. Es un peso pesado del cine popular con arte, junto con Ridley Scott, Marty Scorsese, Christopher Nolan, Steven Spielberg y Denis Villeneuve. Éste filme es un neo noir, y un thriller de acción, no un thriller psicológico como piensan algunos. Es una película inteligente pero frontal, straight, solo que tiene una voz en off del propio protagonista que acompaña toda la trama y es oír la mente del asesino, pues entonces si porque estamos en la mente del antihéroe protagonista es un thriller psicológico it´s ok, pero no veo duda, no veo miedo, no veo trampa, veo a una persona muy segura de sí, a un real motherfucker, alguien quien dice I dont give a fuck (no me importa nada) con respecto a su trabajo de asesino frío, y todo lo que veremos efectivamente es ahí donde se define plenamente, en ser el mejor en lo suyo, pero es hacerlo con tremendo cálculo y talento, ser el mejor o uno de ellos (tener éxito), contra todo. Él enfrentará su propio trabajo y mostrará que es alguien excepcional o uno de estos. Es como pertenecer a un club donde tratamos con el individualismo y una mente maestra, pero quien tiene las cosas claras o se las recuerda todo el tiempo, como no mostrar debilidad, o no ser crédulo con los demás, es un completo outsider, un bicho raro, pero que se articula en ser un tipo práctico y efectivo, en simplificar las cosas. La línea final, que medio que juega a la peonza de Nolan, nos habla de no creer en el destino ni en el futuro, es decir nos habla de una excepcionalidad cimentada en el trabajo duro. The killer (un gran Michael Fassbender) is a hardworker, y es éste trabajo duro suyo quien lo convierte en un tipo excepcional, alguien que hace su labor lo mejor que puede con detenimiento, aun cuando es un asesino cruel, un asesino a sueldo. Pero cuando tratan de deshacerse de él se verán enfrentados a tremendo error, cuando en el clásico error del subgénero de revanchas se le subestima. Otra cosa importante que mueve al asesino es su curiosidad, su gran curiosidad que lo moviliza hacia el trabajo más difícil de su carrera, ser él mismo, ponerse a prueba de cara al sistema en que se mueve. Su curiosidad lo conduce a ir más allá de la normalidad, lo lleva como menciona la maravillosa conversación con La Experta (Tilda Swinton, que aquí nos gana de lleno) a errar un tiro clave, a cometer un fallo que no es propio de su perfeccionismo, y no es una crisis en realidad, o no del tipo que te tumba al piso y te muestra débil o eclipsado, sino de lo que en realidad es un reto de alta exigencia personal, aunque a raíz de un acto medio inconsciente. The killer se percibe, es percibido, en La Experta, con la que comparte muchos lógicos vínculos, pero su supuesto error lo pone en un acto visionario, más bien salvador, futurista, aunque todo parece una banalidad como el final paradisiaco, en parte irónico, porque el asesino no se toma demasiado en serio, como Fincher, como en el fondo todos los grandes. Pero quienes a la vez buscan la excepcionalidad, ¿cómo?, justamente todo el acto de venganza que veremos lo justifican y ahí Fincher hace con su superhéroe lo que John Wick, pero con mayor intelectualidad, más estilo y profundidad arty. The killer es un tipo cool en todo sentido, aun cuando como bien dice, no busca la empatía (fácil), desconfía de ella, porque lo que él hace y busca es hacer bien su trabajo solamente, y más allá de lo literal de su éxito, puesto que se trata de sobrevivir, no morir, vencer a su enemigos, autoexigirse -ser tan metódico- desde el principio ya es un triunfo. Lo más cool en su personalidad o a simple vista sería lo que oye habitualmente en la primera mitad de la propuesta, lo que hace que se enfoque y se relaje, oír y ser fan del grupo británico The Smiths, apuntando que The killer (el protagonista) es también el propio David Fincher y su apropiación y sello adaptando la novela gráfica de los franceses Alexis Nolet y Luc Jacamon con guion de Andrew Kevin Walker, guionista de otro punto alto en la filmografía de Fincher, Seven (1995). La muerte móvil de venganza -otro error- es más un pretexto del intelecto del asesino, recordando que él no tiene sentimientos convencionales -para hacer lo que hace- o sabe que no puede hacer lo que hace si no sigue su especie de propio código samurái, o, más bien, propio de un ronin, un samurái sin amo, y de eso trata el filme, pegado por ello al cine de acción y su mente son sólo sus reglas prácticas, el recordatorio constante para tener éxito en el mundo particular, o extraño a muchos, en el que se mueve. El asunto gestor o justificación de la misión de The killer se revela como algo superficial, cosa de millonarios, punto para alejarlo una vez más del thriller psicológico. Éste es un thriller de acción, al tiempo de un noir de punta, pues he ahí la grandeza del entretenimiento con arte que hace Fincher, una clase de como el entretenimiento se reviste de trascendencia moviéndose a través de la practicidad del ingenio. La única trampa que se puede ver es creerlo un thriller psicológico, o llamémosle la demostración de que la inteligencia tiene muchas más formas de las que uno espera, en un filme que es lo que quiso y no logro ser Snowpiercer (2013). 
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Fecha Publicación: 2023-11-13T16:45:00.011-05:00

En otra brillante colaboración, el director y guionista Elio Petri y el coguionista Ugo Pirro trabajan nuevamente juntos en ésta, la segunda película de la trilogía del Poder o la trilogía de la Neurosis como la llaman otros, ambos títulos muy acertados. Ésta película -ganadora de la palma de oro de 1972- es mas loca, o de aspecto caótico, en comparación a su predecesora (si bien en la anterior había un humor y un relato mucho más audaz o mas vistoso), pero es la sensación que dan las constantes -que es el contexto en que nos movemos- manifestaciones o huelgas y proclamas, disputas, defensas y exigencias de regulaciones de los derechos de los trabajadores, en manos de los sindicalistas, socialistas o izquierdistas, dividiendo por un lado la mirada hacia los obreros y otra hacia los estudiantes, haciendo ver que de cierta forma son un poco diferentes, como que el estudiante o intelectual es más confrontativo, e idealista si se quiere, mientras el obrero es más simple porque necesita trabajar para subsistir -y mantener a su familia- y a fin de cuentas solo quiere ciertas mejoras en su empleo, menos explotación -frente a un rendimiento que genera muchos dividendos- y más dinero o facilidades. El filme realmente tiene una buena argumentación, coherente, seria, pero como es también una sátira (aunque en menor medida), sobre la idiosincrasia ideológica de la época que atañe al pueblo y la realidad nacional no solo de Italia sino del mundo se permite exagerar en la visualidad o recreación del ambiente de huelga -o así se siente- que hasta medio parece película distópica con la gente amontonada como ganado, peleando fuera de las fábricas o detrás de rejas (hasta le llegan a quemar el auto a un supervisor). En ese ambiente de caos y lucha entre la muchedumbre izquierdista y los empresarios (a quienes no vemos directamente) tenemos a Lulu Massa (Gian Maria Volonte) quien es un trabajador muy aplicado -hasta lo obsesivo-, incluso lambiscón y fiscalizador de sus compañeros -lo suelen poner de ejemplo- que un día pierde un dedo trabajando y esto le cambia la visión y decide finalmente unirse a la huelga, dejar de trabajar, pero pronto verá que su situación irá de mal en peor, y llegará hasta pensar en la locura (lo conduce a visitar amigos en el manicomio; que hacen ver una pared imaginaria en representación de no poder ser libres, y lo que a cada uno compete), al no poder volver a adaptarse, entrar en un tipo de crisis (donde otros también enloquecen de obreros en medio del trabajo y puede parecer que se sentían como en especies de cárceles). Es de ésta manera que extrañará poder comprar cosas, aunque lo hace medio maquinalmente, como todos que incluye muchas cosas superficiales. Al entrar en la huelga se suma pelear con su familia donde su mujer pronto puede convertirse en una microempresaria, producto de su perseverancia. La mujer de Lulu, Lidia (Mariangela Melato), lo hace pensar en que la rueda algunas veces no es tan injusta como parece o puede mejorar o necesita complementarse. Da a entender que una persona común puede transformarse en jefe. Esto habla de la apertura mental del dúo Petri-Pirro, que señalan cosas positivas e igualmente manifiestan crítica, o permiten ver todo el panorama. Muestran que la huelga también genera beneficios y reivindicaciones justas. Así mismo se deja ver que producción debería equivaler a compensación, y aquí existe, pero debe siempre regularse. Además conocemos estudiantes que se ven conflictivos e intratables, que no saben en realidad porqué pelean pero quieren pelear; llegan a perder algunos la brújula de con quien combaten. Pero Lulu Massa es un obrero que se halla en su trabajo, aun cuando sucede que a unos los enloquece y a otros les parece la cárcel. Otro punto es que Lulu Massa tiene de perdedor. La propuesta abre con sutil comedia (o que da a entender que estamos frente a una película italiana, alrededor de la fogosidad latina y la cotidianidad), su mujer tiene sueños húmedos y Lulu está como si nada, como que no le interesa. Lulu señala en conjunto, en quien es él, la dificultad de ser heroico. En el fondo Lulu representa al obrero humilde, al hombre común y corriente, a la mayoría, a los muchos, a la humanidad, y finalmente solo conoce la forma de su vida, que es aceptar su imperfección. 

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Fecha Publicación: 2023-11-12T18:34:00.002-05:00

Ésta película del italiano Elio Petri ganó el Gran Premio del Jurado en el festival de Cannes de 1970 y el premio Oscar a mejor película extranjera en 1971. Los guionistas son el mismo Petri y su compatriota Ugo Pirro quien también es guionista de El jardín de los Finzi Contini (1970) de Vittorio De Sica, que así mismo ganó mejor película extranjera en los Oscars de 1972. Lo protagoniza el excelente actor italiano Gian Maria Volonte quien fue muy popular internacionalmente desde el inicio de su carrera actuando en célebres spaghettis western, pero que gustaba mucho del cine social-político donde también destacó como con la maravillosa película presente. Ésta obra es una sátira sobre el poder, y el control de quienes lo lideran, enfrentados a los movimientos socialistas o izquierdistas de la época, representados en la huelga de trabajadores y especialmente la lucha de los estudiantes marxistas, todo muy propio de su época de fuerte lucha social e ideológica. Al protagonista lo conoceremos como El Doctor (Volonte) y es el jefe de homicidios en la policía italiana, que está apunto de retirarse, admirado, respetado y aplaudido por sus subalternos, compañeros y jefes, pero quien planea una locura, botar todo a la basura, destruir su reputación (e ir a la cárcel) y de paso de la policía y de sus líderes, donde entra a tallar el humor negro, reírse de lo que no es habitual reírse. Pero no se trata de delatar corrupción o eso no es lo más importante, sino de cosas que parecen mucho más superficiales, celos, capricho, sentirse humillado en quien es (quizá por alguien que cree menos que él), una especie de fantasía sadomasoquista que llega muy lejos, ponerse a prueba como asesino, poner a prueba su inteligencia y su saber, y a la propia policía en lo que debería ser, pero todo ello al servicio de lo criminal, de un calculado y frío asesinato, de su bella y banal amante, pero una mujer sensual que gusta de estar cerca del poder, en cierta manera una especie de Marilyn Monroe. No hay que obviar que El Doctor cree muy parecido lo criminal, en su estructura y movimientos, a la misma fuerza de la ley. El filme es una sátira plena observando al Doctor buscando inculparse con muchas pistas obvias pero que rayan en el humor inteligente, aunque también medio WTF, y a toda la fuerza policial confundida o incapaz de asumir su culpabilidad. Es ahí que Petri y Pirro hacen de las suyas con bastante creatividad, exhibiendo mucho conocimiento del cine noir, del cine criminal, al tiempo que el fondo es político y de lucha de poder, si bien los estudiantes marxistas no poseen demasiada dimensión, ni tampoco los líderes gubernamentales que hacen lo imposible porque no salga a la luz que el jefe de homicidios es un asesino y así evitar no manchar la reputación y el orden de las cosas. Hay escenas muy desopilantes con policías en realidad inteligentes (acá no hay tontos), que ven en efecto pruebas contundentes contra el Doctor pero no quieren aprobarlas de ninguna manera, por lo que significaría, aparte de una cierta sutil lealtad de cuerpo y así van a culpar a quien sea, menos a su profesión y esto curiosamente no es tan irreal, pero lógicamente se trata de separar malos elementos, no de tacharlo todo, y puede leerse como una crítica. Estos policías driblean no aceptar que El Doctor es un asesino (hasta alguno parece pedir permiso para poder intentar culparlo). Incluso hay un especie de momento onírico -igualmente como de videncia- donde los jefes obligan a El Doctor, humillándolo, a aceptar su rocambolesca inocencia, es decir mirarse como monigote del poder, puesto que hay cosas más importantes que defender y por las que pelear. El filme empieza laborando a través de cierto notorio absurdo y lentamente justifica todo hasta ser muy lógico aunque dentro de la libertad creativa del humor negro y la sátira política. Da mil justificaciones de porqué el Doctor está cometiendo ésta locura, sin optar por lo más fácil, es decir que es un desequilibrado que está yendo contra la esencia de quien es, y quien lo ha concebido con un acto perverso, siendo un filme mucho más audaz que si hubiera propuesto abiertamente el idealismo. El poder simplemente se comporta como el poder -en el planteamiento juguetón y nada siniestro pero tampoco nada ridículo de El Gran Hermano- mientras los estudiantes son reflejo típico de la época, incluso se ven violentos y básicos, en cierto contraste con la mujer erótica de El Doctor, interpretada por la hermosa Florinda Bolkan, actriz brasileña que trabajó mucho en Italia. El filme versa en el noir hecho humor inteligente. Cada cosa que hace contra sí el Doctor es un deleite -y hace mil peripecias tanto como presenciamos muchas memorias de soporte-, con un Volonte que da clases de actuación con su intensidad y hábiles discursos, con su emotividad a flor de piel, con su expresividad. 

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Fecha Publicación: 2023-11-11T20:32:00.002-05:00

La traducción del francés, del título La Chienne, significa La Perra, La Prostituta, y es un título fuerte. Por ello la vendieron o la conocen en inglés con el título Isn't Life a Bitch? que suena menos duro. También el filme del francés Jean Renoir juega claro con el título, otorga lo que ofrece, cero romanticismo; o cero poética maldita y reivindicativa de la mala vida, como se suele escoger exponer el tema. La prostituta del título se llama Lucienne, conocida como Lulu, interpretada por Janie Marese, quien murió joven, a los 23 años, poco después de terminar éste filme, en un accidente de auto, cuando apenas empezaba como actriz. Lulu inicialmente parece una víctima y se muestra débil, frágil y hasta bastante amable/suavecita, pero a medida que avanza el filme la vemos abusiva y astuta, pero no con su chulo, pero sí con todos alrededor. El chulo, André, alias Dedé, lo interpreta Georges Flamant, con tremenda actuación. Tiene una sonrisa que denota perversidad, maldad, y suele maltratar hasta físicamente y repetidas veces a Lulu, quien muere por él, está totalmente enamorada, hasta quiere ser su esposa. Pero ella cree en lo que el abusivo y vividor Dedé propone, vivir de la promiscuidad. Cuando Lulu trata con el mundo del arte los hombres la manosean y flirtean abiertamente con ella, quien siempre está dispuesta, festiva, fácil, punto a favor del realismo de Renoir que no vende ninguna inocente ilusión, sino tal cual se rige a un noir hecho y derecho, con su corrupción y sus lados oscuros, aunque por entonces como en la apertura de ésta propuesta no estaba tan claro que era esto y puede verse como se indica aquí como un drama social o hasta una comedia o, mejor dicho, como varias cosas, a lo que el lado criminal lo considera Renoir parte del drama social, cuando la idea sería más al revés, lo criminal como eje, pero igualmente funciona perfecto en lo que hace Renoir quien construye un gran noir, que hasta el notoriamente virtuoso Fritz Lang haría un célebre remake de éste filme, y el arte de Renoir sería mínimo punto de inspiración, aunque ambos adaptan la novela de título homónimo del francés Georges de La Fouchardiere. Lang o, mejor dicho, el ingenioso guionista americano Dudley Nichols le puso al famoso remake el título de Scarlet Street (1945), también un título bastante sugerente -típico americano: los títulos sugerentes, las expresiones claras y potentes-, como decir, La Zona Roja. Pero nadie le quitará lo bailado a Renoir en todo sentido, con sostener plenamente un filme que es una obra maestra, con una manera expositiva bastante sencilla, pero muy seductora. Para ser 1931 el filme muestra muy bien la realidad de las cosas, puesto que en el fondo muchos asuntos y aspectos siempre son iguales, siempre ha habido corrupción, perversidad, criminalidad, prostitución. Sólo cambian las formas de exponerlo, nuestro quehacer políticamente correcto o nos ponemos más suavecitos. Pero es lo mismo con Lulu cuando finalmente se muestra en su verdadera personalidad frente a como lo presenta Renoir al protagonista, a Maurice Legrand (Michel Simon), un tipo sensible e inteligente que es visto por su entorno como un idiota, un soñador además, alguien que quiere ser artista, cuando es un simple cajero, aunque debajo de la ironía de sus compañeros alguien respetable por la sociedad, pero que al meterse con Lulu termina como bien dice su jefe, en la desgracia, puesto que así como Dedé es una mala persona, Lulu también lo es, pero con todos los demás. Ciertamente quizá sea un retrato muy duro con Lulu, ya que al fin y al cabo, es también una persona abusada, pero como llega a visualizarse cuando Maurice quiere comprenderla y perdonar lo imperdonable, ella es inmoral, pero también es un ser humano. Como juzga la sociedad a Legrand y a Dedé también es interesante de ver, aunque las reglas oficiales no son así, pero éste es también un retrato sobre quien eres, que clase de persona eres, que está más allá de las convenciones de la legalidad. Queda claro cuando a Dedé se le señala de un tipo que confunde hacer gracias, cosas sin mayor calado, con acciones que generan fuerte desagrado en la gente inteligente. Legrand es como anuncia, Renoir, guionista además del filme, un pobre tipo. Él mismo se describe como un hombre que ha vivido una vida miserable y la muerte más la piensa como paz que algo más trascendental pero le alcanza para ironizar sobre la condición de un asesino, una audacia de la que es ésta también una comedia, con su cuota de humor negro, tal cual ir así sin más por unas cervezas. La perversidad no obtiene perdón, es juzgada en el mismo nivel de su condición, algo no tan habitual de ver hoy en día o no de proclamarlo, pero es un filme con gran realismo y que es muy ágil y entretenido de ver, lleno de sencillez y al mismo tiempo abundante seducción con cada momento. Ni que hablar de que ésta propuesta también tiene una lectura sobre el matrimonio con una mujer difícil. Ahí entra a tallar mucha ironía, como con la intromisión de Godard, vaya apellido para coincidir. La serenata callejera como contexto de sorpresa da excelente costumbrismo y fondo situacional. En un momento da la impresión que el contexto fuera de gente exitosa o gente con dinero, pero en realidad estamos tratando con gente humilde, pero es retratar a la clase media, con dimensión, pero con coherencia. 

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Fecha Publicación: 2023-11-08T22:02:00.002-05:00

Ésta es la palma de oro 2023, premio de los más destacados en el ambiente de los festivales internacionales. Dirige la francesa Justine Triet y es una película madura, interesante, inteligente, de las que están dirigidas a un público serio si se quiere ver así. Es sobre un caso de posible homicidio, que debe decidirse mediante juicio, si fue un suicidio o un asesinato, mientras el panorama o background es de una crisis matrimonial, un tema fácil de identificar (o muy común en la vida real) pero no de los más populares de ver y he ahí cierta madurez en la elección -como de las formas escogidas- del tema, si bien contemporáneamente no es novedad hacer una película de éste tipo en Francia, ubicada en un juicio o alrededor de éste, y el filme aunque dura 2 horas y media no es tampoco lento, sino trata de ser atractivo para un público general, pero inteligente. Es una propuesta que quiere ser seria, no busca proclamar mucha empatía fácil, tanto que el veredicto de culpable o inocente quedará en realidad abierto para cada espectador. No obstante el final feliz, pensando en el niño, tanto como dándole la decisión y haciéndolo participe determinante. Pero el veredicto puede ir a un lado como a otro, tanto que la talentosa Sandra Huller con la personalidad que construye físicamente en Sandra Voyter -más lo que le da Triet-, la posible asesina, maneja diversas sugerencias y notable ambigüedad. Así cada quien juzgará si la alemana casada con francés Sandra Voyter mató o no a su macizo marido, golpeándolo en la cabeza con algún objeto y empujándolo drogado de un piso alto de su casa. Ésta se ubicará en la ciudad de Grenoble, en Los Alpes franceses de Auvergne-Rhone, en el sureste de Francia, donde cunde la nieve y el frío extremo, clima que resulta bastante sugerente con lo que estamos viendo y descubriendo. La vida conyugal de Sandra y Samuel (Samuel Theis) se verá expurgada, analizada milimétricamente, para descubrir si había motivo de un posible homicidio o sino de un suicido. Es así que la vida matrimonial va abriéndose al público, sacándose a la luz resentimientos y frustraciones de ambos. El juicio se hace de cara a su hijo pequeño Daniel, pero ya en edad de reconocer lo que está sucediendo -que incluso participa del juicio y lleva un tutor temporal para no verse manipulado- y de cierta manera lo pone a escoger entre su madre o su padre en una situación especialmente particular y difícil. El filme es un tira y afloja entre el abogado que defiende a Sandra, Vincent (Swann Arlaud), que maneja relajo y amistad con su defendida; y el que quiere culparla y a eso se aboca específicamente, simplemente ser un fiscal, pero de los capaces, muy incisivo y agudo (Antoine Reinartz). Se va observando que Sandra es una mujer criticable, refiriéndola como un poco egoísta, pero también habla de la competitividad en la época del feminismo, pero aquí la directora Justine Triet y coguionista con Arthur Harari no hacen intocable o impoluta a Sandra, aunque, claro está, ella es la protagonista y verla en la piel de la talentosa Sandra Huller le gana cierta empatía/simpatía, si bien Huller luce una persona sensible e inteligente, pero no de risa fácil o excesivamente afable, o de las que se las sabe todas, y su imperfección la humaniza y la hace real al mismo tiempo. En el panorama del filme se invierten los papeles habituales y es el hombre quien no puede despegar profesionalmente y quien incluso cuida del niño, pero también hay una impronta de culpa hacia él que saca ventaja de la situación, pero a su vez es un resentimiento entendible/humano ya que ha perjudica a su hijo. La presente propuesta abre con una fuerte interrupción con la música del rapero americano 50 Cent, oyendo por buen tiempo "P.I.M.P.", una sugerente canción en el ambiente de la trama y que se puede leer como clímax. Genera plenamente la idea de que existe una crisis matrimonial y una lucha de poder, donde Sandra viene dominando, forzando, la situación, incluso con su bisexualidad. Es una película interesante para no celebrar ciegamente el feminismo, sobre todo cuando hay gente frágil o débil envuelta y es que no todos los hombres son machistas. Así mismo se puede haber querido transportar un típico machista a la esencia de Sandra y leerse como una critica general donde estamos volteando la tortilla para enseñarle al otro. La canción que repite Vincent se siente más como una rabieta, un acto de rebeldía. Sandra en cambio va hasta los golpes, habiendo abuso físico de su parte. De cierta manera Sandra que tiene un carácter fuerte y hasta violento se ve frustrada por las convenciones sociales clásicas. Puede sentir que están como poniendo en duda ser ella, quien representa en buena parte sutilmente a la mujer liberal, independiente y exitosa que no está del todo cómoda con la vida familiar, aun amando a su hijo. Igualmente parece que nadie quiere ser padre o no asumir sacrificios, y esa puede ser una lectura general de hoy en día, como también para analizar el feminismo o hacer un balance. Una lectura más fácil, de tipo feminista, sería, que el marido es un tipo mediocre y eso lo tiene frustrado. Pero en un momento se señala un descarado hurto. 

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Fecha Publicación: 2023-11-07T16:17:00.007-05:00

While the city sleeps (1956) la dirige el célebre director austriaco nacionalizado americano Fritz Lang, maestro del cine, como también maestro del cine negro donde ayudó a sentar las bases del género y realizó bastantes películas noir. La presente es la penúltima que hizo en el género y la penúltima trabajando en EEUU y una de las últimas obras en general de su filmografía. Al mismo tiempo que es cine noir es un drama social alrededor del periodismo donde el hijo heredero de un grupo de medios de comunicación como periódicos, programas de tv informativos y agencias de noticias, Water Kyne (Vincent Price, antes de convertirse en un fenómeno o ícono en el cine de terror), pone a luchar por la administración en jefe de todo su conglomerado a 3 importantes líderes de sus empresas informativas. Uno es Jon Day Griffith (Thomas Mitchell), un notable periodista en jefe de un diario. Pero el héroe de la película es un ganador del Pulitzer en su mismo rubro, el sencillo periodista Edward Mobley (Dana Andrews), quien es el que todos quieren sea el nuevo máximo representante del conglomerado, pero él no quiere, se dice que no tiene mucha ambición personal, pero es muy bueno investigando casos criminales, como el que nos compete -que hace de fuente de mérito al puesto principal-, basado en un asesino serial real, apodado "El asesino del pintalabios", interpretado por un sudoroso y en constante tensión y joven John Drew Barrymore (que tenía 24 años), que hace de un muchacho traumado con las mujeres en una explicación ligera sobre que querían que sea niña y no niño durante su adopción. Otro es Mark Loving (George Sanders), jefe de una agencia de noticias y el rival más fuerte de Griffith. Griffith es aliado de Mobley, aunque la novia virginal de Mobley es ¡secretaria! de Loving (cosa rara ver una secretaria virginal, más si sabemos como es el jefe). El tercero en pelea es Harry Kritzer (James Craig) y no hace ni intenta hacer nunca nada especial, pero es el amante de la esposa de Walter Kyne, interpretada por la hermosa, de bella figura y sensual Rhonda Fleming, que es astuta y manipuladora. Pero la lucha por la mejor femme fatale se la lleva la reputada actriz Ida Lupino como una periodista muy sexual, muy liberal. Como se puede apreciar hay tremendo casting, con actores muy talentosos envueltos, y como el filme se explaya mucho en diálogos agudos (pero siempre clarificados) e interactuaciones casuales y sociales el disfrute viene viéndolos actuar, sostener causticidad e inteligencia cada uno a su modo. La parte de acción o criminal o noir será un 30% del total aunque la lucha por el poder viene a través de resolver el caso del asesino serial y hacer que el conglomerado periodístico siga en la cúspide con el nuevo director Walter Kyne quien demuestra ser más astuto, de lo que su padre y allegados le otorgaban, en delegar puestos importantes y buscar que todo siga óptimo con él como dueño vigilante. Es una película sobre el éxito y la competencia por conseguirlo, pero también sobre ser o intentar ser honrado e idealista en lo posible en el trayecto y en el liderazgo. Ésta gente no es perfecta, pero son de los que buscan perfeccionarse, ser más honrados consigo mismos, sin tampoco juzgar todo con una moralidad incapaz de interactuar con lo real donde asoman retos y gente compleja. También ésta gente se conoce a sí misma. Loving luce semejante a una rata en prestar a su amante para sus fines pero ésta misma conoce su calidad de libertina y su propia liberalidad, se sabe promiscua y ahí se ve buen manejo de quien cada uno es, sin por ello ser necesariamente tachado, que ni Loving ni Mildred Donner (Lupino) lo serán y es como plantear cierta audacia o un noir más propio de sí, más realista. Otros en cambio parecen muy honrados, pero no lo son, como Kritzer, aun cuando pasa por algo tonto (o sólo es porque es random), pero ciertamente no es muy talentoso, en notoria comparación con Loving y sobre todo Griffith. Mobley representa el talento innato (con capacidad efectiva), pero que quiere una vida tranquila, si bien en el lugar equivocado, asumiéndose el liderazgo como un lugar de mucha presión; y el periodismo, un lugar intenso e impredecible que trabaja sobre la corrupción. Griffith representa la tenacidad y el anhelo, el que quiere todo lo que no quiere Mobley quien digamos que es el héroe humilde, que lleva un rostro, e identidad como actor, idóneo, como clamar heroísmo y al mismo tiempo cierto perfil bajo o que quiere demostrar capacidad sin tanto reconocimiento, una excepcionalidad que no sea de cartón, es decir no una popularidad banal. Ésta realización tiene en particular una excelente secuencia de acción, tras el descubrimiento del asesino en serie, que va hasta el subterráneo. Aunque es un filme que trabaja más el drama social, sabe sacarle sustancia alrededor del noir. No es tan ágil, pero tiene muchos diálogos valiosos (desde la claridad) si tenemos paciencia y atención con su abundancia. Resulta interesante desde dónde y cómo se mueve, el mundo del periodismo, persiguiendo la noticia de un asesino serial -al que en realidad no se le da mucha profundidad, sino más funcionalidad y pocas pero visualmente buenas escenas-, una noticia que vende mucho, como lo policial. 

Etiquetas: [cine español]  [cine europeo]  [crítica]  [Paco Plaza]  [séptimo arte]  [terror]  
Fecha Publicación: 2023-11-05T16:20:00.005-05:00

Éste filme del español Paco Plaza es una precuela de una película que tiene sus entusiastas, Verónica (2017). Cuenta sobre la novicia Narcisa (Aria Bedmar), la que llamaran de anciana la Hermana Muerte en Verónica, producto de ser ciega y tener un aspecto medio creepy y es usual que los chiquillos busquen categorizar todo de manera irreverente y hasta políticamente incorrecto. Pero en ésta precuela se justifica plenamente porqué Paco Plaza ha escogido llamarla así y es que Narcisa despertará una venganza con múltiples muertos, y esto ocurre en la mejor parte de ésta propuesta, la parte cuando Paco Plaza decide soltarse el corsé de lo seguro, lo clásico, lo usual, lo convencional, que incluye en ello un poco de historia de la guerra civil española pero no obstante bien insertada -coherentemente- en un relato no demasiado novedoso pero que justifica todo con solvencia, y esto puede ser un cierto paradójico demérito en los resultados, explicarlo todo punto por punto, no dejar hilar mucho, salvo algunos momentos sencillos pero valiosos como por mencionar uno la desaparición de unas tijeras que yacen escondidas en una cajita de puros y que representa la manipulación del pasado oscuro y secreto del convento al que llega Narcisa en pos de hacerse monja y cumplir con los votos católicos, mientras hace de profesora de letras y literatura en el que no solo es un antiguo convento de monjas sino internado de niñas de bajos recursos. Otro buen lugar de simple pero efectiva sugerencia es cuando Narcisa recién llega y ve una gran pared blanca llena de pequeños agujeros, un paredón, que luego tomará mucho sentido en el devenir de lo macabro. El corsé de un metódico y muy profesional, pero demasiado vigilante o temeroso de no caer en falso y en buena parte convencional, Paco Plaza, se rompe y provee su filme de un gran momento, clímax del filme. Narcisa se arrebata y literalmente enfrenta a un eclipse y ella como que entra en un especie de momento nirvana, entre surrealista y de ruptura temporal, el momento sci-fi de ésta propuesta, donde inicialmente uno piensa, así mismo deslumbrado y bastante interesado, ¿qué está haciendo? y todo queda consumado, será desde ese momento La Hermana Muerte, se disiparan sus dudas con su vocación y su futuro, que la llevará a encontrarse en esa aula con la joven Verónica y donde se une a esa celebrada película. La desaparición de las tijeras también es muy sugerente, más allá de nuestra obviedad, porque plantea el vaivén con el cine psicológico que luego quedará desarticulado con la confirmación de lo sobrenatural producto del definitorio eclipse. Se habla de un pasado oscuro -hasta lo ven ominoso, y de ciertos múltiples aspectos criminales- que se trata de ocultar. Algunos saben, hay además cuchicheos, y pueden estar manipulando el pasado (aunque éste filme es bastante straight), más allá de la tendencia natural de la curiosidad humana, como ir tras la oscuridad, clásico en el terror al relegar nuestra seguridad. Saben y temen el pasado. Las niñas creen radica en lo paranormal, con una pequeña que vive y asusta con el juego del ahorcado y que hasta parece haber espantado a la antigua monja profesora que ha venido a reemplazar Narcisa. Así tenemos a la niña Rosa, cómplice de Narcisa en ahondar en el misterio que ésta novicia desentrañará y con el que se autodescubrirá finalmente, se entenderá, calmando sus dudas, esas que refieren a haber sido una precoz santa -infancia escenificada de manera atractiva como si fuera material de archivo-. Ésta santidad la hacen temer no haber dialogado con Dios sino con el demonio, cosa que curiosamente sí pasa, liberará la perversidad hacia el convento, pero ésta vez cerrando aquello que no permite que los fantasmas trasciendan o se liberen hacia la vida celestial. Éste filme tiene algunos buenos momentos de terror, como el rato en el confesionario antes de la primera muerte oficial, cuando surge una tenebrosa segunda voz no esperada y Narcisa va acercándose al otro lado, quiere ver a quien pertenece -la llaman sus dudas personales-. Entra la cámara subjetiva a tallar, pero lo hace por muy poco tiempo; hubiera sido atractivo escoger explotar más ahí la cámara subjetiva. El filme entabla un lado psicológico a través de las habituales pesadillas de Narcisa quien anda siempre en estado de tensión, muy histriónica (para bien y para mal), lugar que sirve para fabricar u orbitar alrededor de varios pequeños sustos clásicos que yacen como hora de película a esa vera hasta la última media hora donde empieza a resolverse el asunto. 

Etiquetas: [cine latinoamericano]  [crítica]  [Demián Rugna]  [Ezequiel Rodríguez]  [Festival de Cine de Sitges]  [séptimo arte]  [terror]  
Fecha Publicación: 2023-11-04T20:28:00.003-05:00

Ésta es la ganadora del máximo premio de Sitges 2023, festival top de cine de género, de terror y cine fantástico, originario de España y que existe desde 1968. La película argentina When evil lurks (2023) es la primera película latinoamericana en ganar éste máximo premio. Esto habla del eclecticismo del cine argentino, que recibe incentivos/subvención del estado para proyectos nacionales, pero también en ello apuestan por cine de entretenimiento, como el presente de terror. El cine es interesante porque puede ser analítico de toda sociedad y de todas las aristas del mundo y la humanidad -es una fuente de intelectualidad- e igualmente un lugar de relajación mental, de goce puro y duro -de entretenimiento-, como así mismo en el trayecto suma identidad, identificación, humanismo, critica social o mirar en lo oscuro. Ambos lugares son importantes, cultural y artísticamente, para todo pueblo. Éste filme no tiene prácticamente de político, no abiertamente, no como prioridad, no directamente, cuando muchos suelen creer que todo el cine es político -también como para proclamar o hacer permisible nuestra búsqueda a esa vera, pero no todos anhelan plasmar una búsqueda política-, sino el peso del filme es mostrar cierto folclore de la maldad, una fuerza sobrenatural muy poderosa acechando nuestra cotidianidad, buscando destruir al hombre per se, y esto puede leerse como esa tendencia real a que el mundo sea tan deprimente o tan doloroso muchas veces, tan difícil para todos, puesto que de alguna manera todos los seres humanos tienen muchos momentos donde se sienten golpeados por la existencia, deprimidos o sufrientes, mezclado, lógicamente, con distintos momentos de felicidad o además pequeños placeres sanos, esos que edifican de cierta manera el alma, como lo es el propio cine. El mundo es un lugar de mucha frustración. Más que enseñarle o hablarle a un hombre o a un niño sobre el éxito, se trata de hablarle/enseñarle sobre la resiliencia y la tenacidad para conseguirlo, enseñarle a entender que se pierde pero luego vamos a ganar o a no dejar de luchar, puesto que el éxito viene tras mucho esfuerzo y derrota, intentar -y amar lo que hacemos, porque en realidad es el camino y no la meta lo más importante- hasta conseguir los anhelos personales. Éste es un filme de terror puro y duro en buena parte, pero tiene algunas grandes verdades detrás, es ver la perversidad en toda alevosía, pero con una historia llena de novedades macabras y escenas gore potentes, repletas de esa propia perversidad que se quiere señalar en el concepto tras un hombre con un demonio en el interior, de imagen transformada a lo putrefacto dentro de la obesidad severa, inflado de pus, como si llevara una enfermedad morbosa y algo al mismo tiempo por nacer. El director y guionista argentino Demián Rugna propone mucha curiosidad en el folclore del campo argentino. Ofrece un sinnúmero de fusiones de ideas clásicas en el género y detalles, desde sembrar literalmente el mal en una comunidad (a la Bestia), así como reglas curiosas como no usar la luz eléctrica para no atraerlo, el mal acabando primero con la naturaleza -bichos, roedores, plantas, ovejas, animales domésticos-, los niños (aun inconscientes) exhibiéndose próximos a la maldad o no intentar matar a los demonios directamente porque riegan como esporas su esencia, puesto que otra idea que fusiona es también la idea como de un virus, algo que se propaga y contamina todo alrededor y puede leerse también que habla de la corrupción en general, pecar y atraer a todos al barro, donde ni siquiera un niño con retardo se salva de ser demoniaco. Ésta es una película con escenas muy buenas de terror, muy potentes, no que se regodee en el sadismo, pero son impactantes, al mismo tiempo llenas de arte, como cuando un niño se come a su abuela y va sugiriéndolo con detalles sencillos y fáciles de entender, que hablan de creatividad (como conseguir la idea con efectos especiales inteligentes, no sólo costosos), porque lo simple puede ser creativo, la originalidad puede ser sencilla y/o clara. Es un filme que propone la maldad en toda libertad, como invoca el título, se asoma y si no la controlamos se apodera de todo y es una lectura general sobre la vida misma, como también de quien se termina autodestruyendo. Es como permitir el pecado, la tentación, y luego llega esa bola de nieve que destruye todo al hacerse indetenible y gigante. El filme presenta varios métodos de salvación pero por no pensar y no ser ordenado y metódico, teniendo a un protagonista (interpretado por Ezequiel Rodríguez) muy temperamental y hasta histérico en varios ratos, no controla su propia violencia, todo va al traste, aun cuando hay varios intentos pero que vuelven a redundar en no aprender de los errores o nuestras deficiencias, y es una sugerente lección de vida. Muchos pierden la paciencia o la estabilidad o hasta la compasión, entran en el espiral del desenfreno, también porque el demonio no solo hinca en los miedos de las personas sino en nuestra furia o enojo, donde más nos duele o más nos fastidia o hasta lo que parece imperdonable. De cierta manera recuerda a esa otra muy buena película argentina Relatos Salvajes (2014) donde se hacia un estudio del argentino promedio y cómo este ciudadano de a pie asumía los problemas o conflictos y en sí da para nuestra humanidad en general.

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Fecha Publicación: 2023-11-01T14:03:00.004-05:00

Dark harvest (2023), del americano David Slade, es una película de terror y fantasía que se adscribe a sus propias reglas, a su propio código e imaginación y el de la novela que adapta el guionista Michael Gilio. Tenemos un hecho sobrenatural ubicado en algún pueblito americano del norte central de EEUU o Midwestern, como algo normal, habitual en la zona. Un monstruo aparece en halloween y se da una competencia por quien lo destruye primero, antes que traiga muerte -o mucha muerte- y mala temporada de cosecha. El ganador se lleva una sustanciosa recompensa -con su auto- y es celebrado tipo fiesta de promoción y/o evento o congregación anual agrícola, por ese año, como el héroe del pueblo y se le permite salir de éste, en lo clásico en elipsis de sentirse atrapado y limitado en un lugar provincial o del campo, pero pensando en dejar a la familia en buen resguardo. Es una competencia hecha para la juventud, que en Halloween se ponen en plan de caza y sobrevivencia. En lugar de salir de fiesta en banda de amigos, o a pedir dulces en el barrio, la juerga la pone la cacería de un monstruo homicida, sin duda toda una curiosidad y una propuesta que no teme el ridículo sino que es audaz a un punto y funciona. Al monstruo se le conoce como Sawtooth Jack, y puede respirar y exhalar fuego (hay una escena notable donde incendia una habitación), y es muy fuerte, pero destruible y así tenemos una macabra tradición, que se asume como parte determinante de la prosperidad del pueblo que mantiene secretos oscuros, como anuncia un gatekeeper en el campo, un hombre del maizal donde Sawtooth tendrá escenas gore muy violentas y llamativas así como en el propio pueblo ya que es un monstruo que está a vista y conocimiento de todo el mundo en ésta parte del Midwestern. Alrededor de Sawtooth hay varios ritos atractivos, muy buenos visualmente y como terror, como lo de la piñata humana o juntar partes improbables. Es un filme que tiene de pandillas juveniles y Rebelde sin causa (1955), querer ser el chico más cool y más atrevido, pero pronto muchos se dan cuenta que yacen atrapados en sus propios anhelos y donde sus gobernantes saben más de lo que aparentan. Se basa en la novela de terror del 2006 del americano Norman Partridge de título homónimo. Casey Likes hace de un buen héroe en ciernes mientras a su vez trabaja con lo propio de su edad, por el último año escolar, con sus momentos de inseguridad y temor y momentos de asumir retos y querer brillar y ser independiente, con una química de pareja no tan habitual en el cine, no del tipo sensual, con la morena Emyri Crutchfield, que habla realmente de juventud. Así mismo los padres de Richie (Casey) se ven interesantes, con muy buenas performances de (la apunto de explotar) Elizabeth Reaser y especialmente de Jeremy Davies quien se debate entre romper o no con el folclore local en una película que tiene todo para una secuela, con un final explicativo brutal. 

Etiquetas: [cine americano]  [comedia]  [crítica]  [Kiernan Shipka]  [Nahnatchka Khan]  [séptimo arte]  [terror]  
Fecha Publicación: 2023-10-31T15:37:00.003-05:00

Totally Killer (2023), la dirige la americana Nahnatchka Khan quien tiene bastante experiencia trabajando en producciones de comedia y ésta es su segunda película. La presente es una comedia de terror y un slasher que utiliza viajes en el tiempo hacia 1987, época en que matan a 3 amigas del colegio, chicas populares pero antipáticas a las mayorías que yacen bajo su yugo, pero son de las personas inmaduras que no suelen darse cuenta, que creen que son cool y burlarse les es permitido en su reino, no lo consideran abuso ni maldad, sobre todo para antes del presente, ya que hoy en día nos domina lo políticamente correcto y quizá hasta la hiper sensibilidad y/o reglas más estrictas y mayor humanidad, cosa que deja ver la película, muchas referencias a la actualidad cuando se viaja a los 80s, pero lo hace más como quien compara diferencias sin ahondar demasiado sino como que muchas cosas simplemente han cambiado, no se siente tanto una critica o no en toda voluntad o caer en el subrayado, aunque la protagonista, Jamie (Kiernan Shipka), es propia de hoy en día y como que no ve tan agradable las diferencias. No obstante es una chica muy autosuficiente y con personalidad y no le afectan mucho los cambios. Jaime supone tener 16, en la vida real Shipka tiene 23, pero tiene buena experiencia como actriz aunque aun no es muy conocida. Hay un cuarto asesinato por un asesinos serial llamado The sweet 16 killer, muy popular en esta pequeña ciudad de Vernon donde nos ubicamos, entonces Jamie viendo la extraordinaria posibilidad -explicada de manera que no importa- decide regresar a 1987 poco tiempo antes que sucedan los 3 primeros asesinatos para poder impedirlo. Su madre, Pam Miller, es de las chicas populares y antipáticas, y el filme maneja buena interactuación entre madre e hija al estar con la misma edad, interpretada la joven Pam por la joven actriz Olivia Holt que lo hace bien, luce divertido/a. El filme de manera sencilla y rápida hace que ubiquemos en el presente a varios personajes de ésta pequeña comunidad y luego al volver en el tiempo hacia atrás genera la consabida y lúdica identificación y aporta simpatía y entretenimiento. El filme también tiene referencias a varias películas americanas populares, en particular Volver al futuro (1985) que aunque ya se estrenó no la conocen los chicos del colegio y habitantes del Vernon del pasado, no tienen nada de cinéfilos. Los chicos de los 80s están pensando en juerguearse todo el tiempo y eso los hace blancos más fáciles para el asesino serial que justamente lleva el rostro como si fuera alguien popular, de vistosa cabellera cuidada rubia, pero esconde todo lo contrario, puesto que es alguien resentido con los más populares y quiere vengarse de ellos. La película también hace referencia importante a Scream (1996). Es un filme bien hecho pero en realidad bastante básico. No obstante entretiene bien, y aunque se mueve sobre lo conocido, lo hace con frescura, con mucha solvencia y ligereza pero habilidad, la pasas bien. Por ratos es como ver American pie (1999) hecho slasher. Kiernan Shipka tiene del tipo de la chica con personalidad más que la chica popular superficial y le otorga algo de esa cierta esencia al conjunto. Se siente un poco de nostalgia por los 80s, aunque se valoran algunas cosas del presente como ser más integrador o ver por el cambio climático o mantener mayor respeto por los demás, pero se crítica de lo contemporáneo un poco ser reconocido con redes sociales y su tecnología, como quien busca destacar lo tradicional siendo algo un poco anacrónico y también propio de que los cambios suelen inicialmente crear fricción o cierto descontento, sobre todo cuando las masas toman la posta y eso conlleva también mucha gente insufrible, pero estos detractores no se percatan que muchas veces éste tipo de gente insufrible se les ha impuesto a todos mirando hacia una época anterior. Totally killer no inventa nada, pero articula muy bien lo que se conoce y muestra frescura en ello, cumple con su esencia de distraer sin marcar ninguna pauta ni hacer sentir que por ser así no vale nada, quizá en el fondo ha sabido coger la esencia del pasado dentro de muy pocas pretensiones. 

Etiquetas: [cine español]  [cine europeo]  [crítica]  [José Luis López Vázquez]  [José María Forqué]  [Julia Gutiérrez Caba]  [navidad]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2023-10-29T18:10:00.007-05:00

Un millón en la basura (1967), del español José María Forqué, es una película alrededor de la navidad. Todo empieza 2 días antes de navidad. Nuestro protagonista es Pepe, un gran José Luis López Vásquez que por igual puede ser convincente dramáticamente como gracioso, en notable manejo de distintos registros de actuación, incluso dentro del mismo personaje, como pasa con Pepe, un barrendero o empleado municipal de limpieza, quien vive muy ajustado económicamente, tanto que está apunto de ser echado de su casa alquilada, pero un día, así sin más, en el bote de la basura de un edificio que limpia halla una cartera con una gran cantidad de dinero, como anuncia el título. Primero no se lo puede creer, luego sale corriendo nervioso y apurado hacia su casa, a sorprender a su mujer, Consuelo (Julia Gutiérrez Caba, que agrega ternura, composición aunque con algo de melancolía, sostén sin fastidio e idealismo). En ese trayecto el filme hace ver la situación medio cómica, que no lo detecten hasta el desmayo de la mujer. Es un filme cálido, muy humano, con su buena cuota social, pero amable y entretenido. Pepe quiere gastarse el dinero, pero hay algo como que no lo deja, el dinero no es suyo y hay una carga moral y ética para no utilizarlo y devolverlo, aun en la pobreza y la necesidad, hasta donde asoma algo de desesperación puesto que hay hijos de por medio, pero ¿a quien se lo devuelven?, no sabe a quien, y se debate en hacerlo o salvarse; pensar en ser idealista, honesto, pero seguir ahogado por deudas y responsabilidades, cuando Pepe se saca la mugre en un humilde trabajo mal remunerado. Los compañeros lo bromean siempre, sobre su situación en la que él le debe a todo el mundo y para ajustado, pero lo quieren, Pepe es un buen hombre, aunque les provoca cierta gracia, como quien no quiere hundirse en ningún dramatismo o una vida de frustración, depresión o fastidio existencial, pero el dinero siempre es necesario, y a veces no todos lo tienen a la mano, aun esforzándose. No obstante Pepe intenta gastarlo y pasa algo, no suele funcionar, no sucede, salvo por una suma minúscula en regalos de navidad para sus hijos. La gente (el barrio) no le cree, tienen una imagen muy marcada de él, ven irreal que él tenga dinero. Cuando la suegra se entera de la semejante suma, con una gran actuación -pícara y criolla- de Aurora Redondo, entran a tallar conversaciones de buena comicidad mientras podemos ver la realidad como cine social, hablando de una lucha por la subsistencia y un especie de "milagro" y una fuerte tentación (¿puso Dios el dinero en el basurero?; Pepe le habla incluso a Dios tratando de convencerse de utilizarlo). La suegra es esposa de un humilde impresor y entiende la realidad y lo que siente Pepe en su situación. La suegra es como el pequeño demonio en el hombro que dice que se gaste el dinero -o una cierta parte no más- y que lo comparta con su familia, con ella, que sabe de carencias y necesidad (y sueños), mientras Consuelo y su padre representan el ángel bueno en el otro hombro diciendo que lo devuelva, que ellos son gente decente y honesta y no es suyo, que alguien lo puede estar necesitando (o puede ser parte de algo criminal), así surge la búsqueda por entregarlo a su dueño y van apareciendo pistas, mientras entra también a tallar la policía. Pepe -como cualquiera- se enfada cuando tocan su orgullo, cuando le quieren tomar por tonto o falto de virtudes fuera de lo obvio -hay un manejo notable al respecto- o ponerle el pie encima; José Luis López Vásquez y José María Forqué consiguen un protagonista humilde pero siempre muy digno y empático con todo el mundo. Hay una gran recreación cuando la cartera con el dinero se mezcla con la de los amiguitos del colegio de uno de sus hijos en un juego de futbol en la calle, con la locación de calles humildes, calles de Madrid. Surgen momentos también de sensibilidad con respecto a la austeridad y la honradez de la vida desde la familia de Pepe, pero aunque esto es más lo habitual en su tipo de película familiar es una propuesta que se gana a menudo nuestra complicidad con varias interactuaciones audaces pero sencillas, como romper la pared, hacer un hueco y poner el dinero y taparlo con calendarios; o con, por dar un nombre, Don Ramón (José Sazatornil), quien tiene una expresión graciosa de tipo alzado -digámosle pituco, gente de alta posición social, o subalternos que viven a través de virtudes y privilegios ajenos- que llega a comprender la situación de Pepe -en una reflexión general-, pasando de un duro capitalista a alguien humanista, alguien estricto en su trabajo a concesivo, como quien da una lectura social de ver más allá del éxito o nosotros mismos. También es un logro sacar de la invisibilidad a Pepe y hacerlo tan empático, real e interesante al mismo tiempo.