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Fecha Publicación: 2022-05-15T04:01:00.001-07:00

En este domingo en la Plaza de San Pedro el Papa Francisco canoniza como santos a 10 beatos:

 

1.   Carlos de Foucauld (1858-1916), francés, de los Hermanitos de Jesús,

2.   Tito Brandsma (1881- 1942), holandés, sacerdote carmelita mártir en el campo de concentración en Dachau, Munich[1]1942,

3.   María Francesca de Jesús (Ana María Rubatto) (1844-1904), fundadora de las Hermanas Terciarias Capuchinas de Loano, nacida en Italia y fallecida en Montevideo, Uruguay el 6 de agosto de 1904.

4.   María Rivier (1768-1838), fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Presentación de María;

5.   María de Jesús Santocanale (1852-1923) (nacida con el nombre de Carolina Santocanale), fundadora de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de la Inmaculada de Lourdes,

6.   Lázaro, llamado Devasahayam (1712-1752), nacido en India, laico, mártir, luchó por la igualdad entre las personas sin importar su proveniencia o casta, asesinado por odio a la fe, por convertirse del hinduismo al cristianismo;

7.   María Doménica Mantovani (Josefina de la Inmaculada),(1862-1934) italiana, cofundadora y primera superiora general del Instituto de las Hermanitas de la Sagrada Familia, que fundó junto con el beato sacerdote Giuseppe Nascimbeni;

8.   César de Bus (1544-1607), francés, sacerdote, fundador de la Congregación de los Padres de la Doctrina Cristiana (Doctrinarios);

9.   Luigi Maria Palazzolo (1827-1866) italiano, sacerdote, fundador del Instituto de las Hermanas de los Pobres (Instituto Palazzolo);

10.              Justino María Russolillo (1891-1955) , italiano, sacerdote, fundador de la Sociedad de las Divinas Vocaciones y de la Congregación de las Hermanas de las Divinas Vocaciones

El Papa en el Regina Coeli: Que los nuevos Santos inspiren caminos de diálogo

Este 15 de mayo, V Domingo de Pascua, al final de la Santa Misa con el rito de canonización de diez beatos y antes de la oración del Regina Coeli, el Santo Padre hizo un nuevo llamamiento a quienes ocupan "puestos de gran responsabilidad" para que sean "protagonistas de la paz y no de la guerra".

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

"Que los nuevos Santos inspiren soluciones de unión, caminos de diálogo, especialmente en los corazones y las mentes de quienes ocupan puestos de gran responsabilidad y están llamados a ser protagonistas de la paz y no de la guerra", lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Regina Coeli, de este V Domingo de Pascua, al concluir la celebración Eucarística con el rito de canonización de diez beatos, en la Plaza de San Pedro.

Reliquias de los nuevos santos

Reliquias de los nuevos santos

Gratitud a las familias espirituales de los nuevos Santos

11.              Al final de la Santa Misa donde fueron canonizados: Tito Brandsma, Lázaro conocido como Devasahayam, César de Bus, Luigi María Palazzolo, Justino María Russolillo, Charles de Foucauld, Marie Rivier, María Francesca di Gesù Rubatto, María di Gesù Santocanale y María Domenica Mantovani, el Santo Padre agradeció a sus "hermanos Cardenales, a los Obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, especialmente a los que pertenecen a las familias espirituales de los nuevos Santos, y a todos ustedes, pueblo fiel de Dios, reunidos aquí desde tantas partes del mundo".

 El Papa: La santidad no está hecha de actos heroicos sino de mucho amor cotidiano

Que los nuevos Santos inspiren unión, diálogo y paz

Asimismo, al dirigir sus saludos a las Delegaciones oficiales de los diferentes países que participaron en la liturgia de canonización, especialmente al Presidente de la República Italiana, el Papa Francisco dijo que, "es bueno ver que, con su testimonio evangélico, estos Santos han favorecido el crecimiento espiritual y social de sus respectivas naciones y también de toda la familia humana. Mientras, lamentablemente, en el mundo crecen las distancias y aumentan las tensiones y las guerras. Que los nuevos Santos inspiren soluciones de unión, caminos de diálogo, especialmente en los corazones y las mentes de quienes ocupan puestos de gran responsabilidad y están llamados a ser protagonistas de la paz y no de la guerra".

 

 


Fecha Publicación: 2022-05-15T03:58:00.001-07:00

El Papa a los jóvenes de Viviers: conserven este patrimonio de santidad

La mañana de este sábado, 14 de mayo, el Santo Padre recibió en audiencia a la delegación de jóvenes de la diócesis de Viviers, Francia, quienes llegaron a Roma para participar en la canonización de Charles de Foucauld y Marie Rivier. A ellos el Papa los encomendó a la intercesión especial de sus futuros santos, y les deseó que, "siempre sean un estímulo y una inspiración para ustedes".

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

"Deseo que regresen de Roma con un mayor amor a la Iglesia. La celebración de mañana les dará una imagen de su universalidad y de sus muchos rostros, todos dirigidos hacia el único Salvador. Los encomiendo a todos a la intercesión especial de sus futuros santos, Marie Rivier y Charles de Foucauld. Que siempre sean un estímulo y una inspiración para ustedes", lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los jóvenes de la diócesis de Viviers, Francia, a quienes recibió la mañana de este sábado, 14 de mayo, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Fecundidad y patrimonio de santidad

A los jóvenes peregrinos que llegaron desde el sur de Francia a Roma, para participar este domingo, 15 de mayo, en la Santa Misa con el rito de canonización de Charles de Foucauld y Marie Rivier, el Santo Padre les dijo que, "esta sucesión de beatos y futuros santos muestra claramente la fecundidad de su diócesis y espero que puedan conservar este patrimonio de santidad". Asimismo, el Pontífice recordó al padre Gabriel Longueville, también de la diócesis de Viviers, beatificado como mártir en 2019, y a quien conoció en Argentina. "Su abnegación y su atención a los más pobres en la parroquia donde trabajaba – precisó el Papa – son un modelo para los sacerdotes de su tierra natal".

 

Aprendan de Charles de Foucauld a evangelizar con la presencia

El Papa Francisco, además, invitó a los jóvenes peregrinos a que aprendan de Charles de Foucauld a hacer esa experiencia de Dios que le llevó a evangelizar con la presencia. "Una forma discreta de evangelización, sí, pero muy exigente, porque requiere el testimonio de una vida coherente, es decir, que se ajuste verdaderamente a las aspiraciones de todo hombre amado por Dios y llamado a algo más que al placer fugaz o a los resultados inmediatos y visibles". Si aceptan ser como la levadura en la masa, como Charles de Jesús quiso ser en el Hoggar – señaló el Pontífice – las generaciones posteriores podrán recoger los frutos espirituales.

Evangelio, Eucaristía y Evangelización

El Santo Padre también animó a los peregrinos franceses, a fundar su vida cristiana en las "tres E", tres palabras clave de la espiritualidad de Charles de Foucauld: Evangelio, Eucaristía y Evangelización. "Aquí tienen todo un programa de vida en la escuela de Cristo". Además, el Obispo de Roma les sugirió que aprendan y mediten a menudo la magnífica oración de entrega a Dios, tomada de sus escritos:

"Padre mío, me entrego a ti, haz conmigo lo que te plazca. Hagas lo que hagas conmigo, te lo agradezco. Estoy preparado para todo, lo acepto todo. Mientras se cumpla tu voluntad en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío..."

Que esta oración, dijo el Papa, se convierta en su oración en los momentos de elecciones y cruces de la vida. De este modo podrán entrar en la dinámica evangélica de la Iglesia en su diócesis, una diócesis que manifiesta el deseo de vivir la fraternidad universal del ermitaño del Sahara. Pienso en particular en todos los grupos de scouts que se han puesto bajo el patrocinio de Charles de Foucauld.

 

Como Marie Rivier den a conocer el amor de Dios a los pequeños

Finalmente, el Papa Francisco alentó a los jóvenes franceses a seguir el ejemplo de Marie Rivier, hija de su tierra, dedicada a la educación de los niños, con la Congregación de las Hermanas de la Presentación de María que ella fundó. "Les deseo que reciban el deseo de abrir la mente de los pequeños a las cosas de Dios, a la preocupación por el prójimo y a la admiración por la creación. ¡Qué importante es esto! Espero que siga habiendo muchas mujeres de esta talla, humildes y valientes para dar a conocer el amor de Dios a los pequeños que sólo piden aprender. Este deseo está arraigado en la Esperanza que no defrauda".

El Santo Padre concluyó su discurso encomendando esta intención a la Virgen María, Madre de esta Congregación, ahora extendida por todo el mundo y que sigue dedicándose incansablemente a los niños, los jóvenes y los excluidos.

 


Fecha Publicación: 2022-05-13T11:07:00.001-07:00

 

MONSEÑOR MIGUEL CABREJOS, PRESIDENTE DEL CELAM, EN LA BEATIFICACION DE SOR MARIA AGUSTINA RIVAS LOPEZ "AGUCHITA"

 

Estimados hermanos y hermanas:

 

El libro del Apocalipsis proclama que Dios es Santo (Ap. 4,8). La santidad es propia de la esencia divina, pero Dios la comparte con sus criaturas a las que llama e invita a una vocación de santidad: "sean santos como su Padre Celestial es santo" (Mt. 5,48).

 

En el Perú, llamado por el Papa Francisco "Tierra ensantada", hemos tenido santos y santas de la grandeza de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Juan Masías, Santo Toribio de Mogrovejo y San Francisco Solano que han marcado profundamente la vida espiritual de los católicos peruanos. Del mismo modo hemos tenido mártires como los sacerdotes polacos e italiano de Chimbote, que murieron víctimas de la ideología demencial del terrorismo.

 

En esa línea de testimonio y fidelidad a Cristo y a su Iglesia estamos celebrando hoy el heroico sacrificio de una mártir: María Agustina Rivas López, más conocida como "Aguchita", cuya vida fue inmolada un 27 de setiembre de 1990 a manos de terroristas integrantes de Sendero Luminoso.

 

Ellos quisieron ahogar su vida en el silencio de la muerte, pero Dios la hizo un grito de justicia que ha resonado y resuena en la Iglesia universal. Ellos quisieron derramar su sangre para eliminar su presencia y su fe entre el pueblo sencillo de La Florida, pero Cristo Resucitado la ha convertido en un emblema de caridad y esperanza que fortalece nuestro compromiso. Ellos quisieron amedrentar la misión evangelizadora de la Iglesia, asesinando una hija suya, pero Dios consolidó la fe de sus fieles con el testimonio martirial de Aguchita.

 

En esta beatificación de Aguchita no podemos olvidar aquellas otras seis personas que también fueron asesinadas por aquellos terroristas. Puede que su sangre derramada en este mismo suelo de La Florida, sangre como la de Abel, los haya unido al coro de los que siguen al Cordero Vencedor entre los santos del Paraíso.

 

Me permito recordar que la Iglesia existe para evangelizar. Por eso dice el Papa Francisco:

todo lo que la Iglesia ofrece debe encarnarse de modo original en cada lugar del mundo, de manera que la Esposa de Cristo adquiera multiformes rostros que manifiesten mejor la inagotable riqueza de la gracia. La predicación debe encarnarse, la espiritualidad debe encarnarse, las estructuras de la Iglesia deben encarnarse"[1], la santidad divina debe encarnarse.

 

Por eso, en este tiempo sinodal que vive nuestra Iglesia, los invito a renovar la pasión por Jesús, la pasión por su Evangelio, la pasión por su pueblo, pueblo Santo de Dios.

 

Gracias Emmo. Señor Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Delegado Papal; gracias en su Superiora General a las Hermanas del Buen Pastor; Gracias Mons. Antón Zerdin; gracias a todos los Obispos, al Señor Nuncio Apostólico, al Cardenal Pedro Barreto, a todos los sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles aquí presentes en esta inolvidable Beatificación de Aguchita.

 

Quiero invitarlos a elevar los ojos a la Santísima Virgen María, Madre de la Amazonía, acompañándonos con esta oración:

 

Querida Madre de la Amazonía, hoy te elevamos nuestra oración para que intercedas por nuestros pueblos hermanos nativos de la Amazonía. Muéstrales el rostro misericordioso de Cristo y protégelos de la amenaza de perder su lugar y sus recursos a causa del abuso de los recursos naturales de nuestra casa común. Concédenos a todos la gracia de sabernos hijos amados de Dios, que nos ha engendrado en esta Casa Común y que con este don también nos llama al compromiso de cuidarla y compartir todo con todos, sin que nuestras acciones tengan que perjudicar a nadie. Te encomendamos a todos los pueblos nativos, para que puedan vivir en paz y que puedan reconocer en nosotros un signo de la Misericordia de Dios Padre, la paz de Jesucristo y el amor del Santo Espíritu.

 

Que nuestra Beata Aguchita nos ayude desde el cielo. Pidamos todos ahora a nuestra Beata Aguchita por numerosas y santas vocaciones sacerdotales, religiosas y laicos comprometidos en la evangelización, en una Iglesia en salida y más sinodal.

 

Hoy nos alegramos en el Señor por tener una beata valiente, que dio la vida por Cristo y por los pobres. Por tanto, ella es el ejemplo de servicio y de fidelidad para todos nosotros. Que así sea.

 

La Florida, Junín, 7 de mayo de 2022.

 

 

+ Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM

Arzobispo Metropolitano de Trujillo Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana

Presidente del CELAM



[1] FRANCISCO. Exhortación Apostólica Postsinodal "Querida Amazonía" (2-2-2020), 6


Fecha Publicación: 2022-05-13T03:42:00.001-07:00

UN PATRONO CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Un santo que vivió y obró milagros en la ribera del Duero

Javier Burrieza Sánchez

Se ha escrito de modo castizo —como decían los periodistas de antaño— que san Pedro Regalado es un santo de los de verdad, pues obraba continuamente milagros. Cuando murió en 1456, los frailes que habían vivido a su alrededor recopilaron en los seis meses siguientes los prodigios que se atribuían a su intercesión. Era tantos que se cansaron de apuntarlos, a los que había que añadir todos aquellos obrados en vida. Episodios extraordinarios que propiciaron la extensión de su fama de santidad. Y es que Valladolid tenía un serio problema. Era ciudad de importancia más que notable y no tenía patrono propio, nacido entre sus calles. Esto era tan grave como carecer de avales en lo que verdaderamente importaba entonces: lo sagrado. Las colectividades, y las ciudades lo eran, debían disponer de sus propios protectores. Ante esta ausencia y siguiendo una moda de las santidades del siglo XVII, la ciudad adoptó al arcángel San Miguel como tal, pues en esto de proteger sabía lo suyo, sobre todo luchando contra el mal.

En 1746 fue canonizado el franciscano Pedro Regalado, un fraile del que sabemos muy poco de su vida. Teófanes Egido, que es su primer biógrafo —antes existieron muchos hagiógrafos—, ha subrayado que fue un pobre entre los pobres, que vivió la mayoría de su existencia entre La Aguilera en Burgos y El Abrojo en Valladolid, después de haber salido de su entonces villa natal cuando era un adolescente, atraído en su vocación por un reformador de tirón como era fray Pedro de Villacreces. Por eso, no era extraño que el ámbito del Duero fuese el de sus caminos, a veces ensuciándose las sandalias, otras rompiendo el horizonte cuando los ángeles le transportaban. No era exactamente bilocación aquello sino velocidad de presencia. Esa era la razón por la cual le quisieron hacer patrono de Internet, pero la candidatura no tuvo padrino en el Vaticano.

Lo que sí consiguió san Pedro Regalado, en los primeros años cincuenta del siglo XX, fue ser patrono de los toreros. La razón era sencilla. Había sabido templar un toro que se había escapado de sus límites de actuación. Y lo hizo con la tranquilidad del buen franciscano, que por algo es una escuela de amplio espíritu ecologista. Por tanto, la ribera del "padre Duero" fue escenario de muchos de sus prodigios, navegando por el río sobre una capa con un compañero o dando de comer a los pobres de aquellas tierras. Este sí que fue un milagro bonito. Un pobre recibía el pan del buen Regalado hasta que el fraile santo murió. El que le sustituyó en el oficio se lo negó, ¡para que luego digan que nadie es imprescindible! "Piadosísimo padre, si tú vivieras no me hubieran despedido sin limosna. En vos hallé siempre alivio; faltó vuestra vida y se acabó mi socorro", reprochó en su oración el pobre. Al pronunciar estas palabras, el sepulcro se abrió, el Regalado se incorporó, extendiendo el brazo para dar pan al menesteroso. Una escena que plasmó en una obra magnífica Plácido Constanzi y que se conserva en una de las capillas de la Catedral.

Así, los primeros que contaron su vida no hablaron de su familia, descendiente de judíos, conversos a la fe cristiana. Era más interesante destacar sus escenarios vitales en Valladolid. Hablaban de sus virtudes de caridad pero no olvidaban sus prodigios, apropiados para las mentalidades teatrales del barroco que habrían de canonizarlo. Y cuando llegó la decisión del papa Benedicto XIV, la ciudad echó sus arcas municipales por la ventana y se endeudó para celebrar algo único: uno de sus paisanos —nacido en 1390— había sido proclamado ante toda la cristiandad como santo. Los vallisoletanos, por ello, se encargaron de nombrarlo "súbito" patrono pocas fechas después, desde 1747.

Hoy, su sepulcro, rodeado de numerosas obras de arte referidas a su vida y santidad, se encuentra dentro del antiguo convento franciscano de La Aguilera, comprado por las que fueron clarisas en Lerma y hoy conforman el instituto religioso "Iesu Communio". Sería bueno que desde Valladolid, como ciudad y como diócesis, protegiésemos ese fragmento importante de nuestra historia que se encuentra en tierras burgalesas de la Ribera del Duero. Un toquecito de atención para todos.

Fecha Publicación: 2022-05-11T11:25:00.001-07:00

Cardenal Baltasar Porras: "AGUCHITA ES UNA SANTA PARA TODO EL MUNDO DE NUESTRO TIEMPO"

Queridos amigos de Radio María, tengo el enorme gusto de estar con el Cardenal Baltazar Enrique Porras, legado pontificio de Francisco para presidir la beatificación de la hermana AGUCHITA.  En la historia del Perú, sólo ha habido tres beatificaciones en el territorio patrio, la primera de San Juan Pablo II en Arequipa, el 2 de febrero de 1985 para Sor Ana de los Ángeles Monteagudo; la segunda para los Mártires de Chimbote, y esta es la tercera. Normalmente las beatificaciones se realizaban en Roma, ¿verdad?, pero desde el Papa Benedicto XVI se ha querido que se den en su realidad local para facilitar su participación a los que viven más cerca y conocieron al beato, de ahí que ahora se sienta este desborde de gozo en el vicariato de San Ramón.

(Entrevista realizada en San Ramón, el viernes 6 de mayo del 2022, por José Antonio Benito)

 

Monseñor cuéntenos, ya lleva un tiempo aquí conociendo San Ramón, háblenos de ello, para luego seguir conversando de la beatificación.

En primer lugar, siento una inmensa alegría y un agradecimiento al Papa Francisco por haberme delegado para que presida la beatificación de la hermana Aguchita, esto me ha permitido conocer más a fondo su vida y todo el entorno. Realmente estamos ante una gran Santa, una mujer que no solo por ser mártir, digamos que por casualidad se haya ganado gratis esta palama del martirio, porque simplemente estamos ante una mujer mística qué con su sencillez, con pocas palabras, pero sobre todo que con sus testimonios y alguna de las pocas cosas que dejó escritas en sus cuadernos no solo de los últimos años de su vida, sino de edad más temprana y de su tercera aprobación a los 40 años, es verdaderamente de una profundidad impresionante que lo desbordó con su quehacer en el servicio a los pobres, en el servicio de la recuperación de las muchachas en riesgo propio, pues desde su Congregación siempre atenta al servicio para todos y que en los últimos años quisiera desarrollar más vocación misionera y quisiera venir a esta parte de la Selva amazónica, donde encontró, pues la muerte.

He querido venir antes para conocer un poco más y agradezco monseñor Gerardo Zerdín, pues esas cositas tan fraterna que hemos tenido el día de ayer la oportunidad de visitar varias localidades como Oxapampa y todos sus alrededores, de Quillazú y la alegría de la gente, el recibimiento la fe profunda y la labor que se realiza en medio de las contradicciones propias de la vida cotidiana y de lo que ha sido pues en esta región desde el tiempo inmemorial, y desde el tiempo más cercano también haber sufrido los embates del terrorismo, y que se esté desarrollando una vida civil, diríamos que se ve como en crecimiento, y también esa presencia generosa de los misioneros de toda esta región, de tal manera que para mí, lo siento como una gracia muy especial.

Y creo que estamos ante una santa no solo para esta región, no sólo de la zona amazónica peruana o de la Amazonía en general, no solo para América Latina, sino creo que, para el mundo, como el Papa que nos habla y reivindica tanto la vocación bautismal y que sea sobre todo testimonial. Encontramos que hay profundidad, hondura de Fe, de amor a Jesús, de amor a su iglesia, de amor y servicio a los pobres y qué mejor que con el ejemplo que tenemos en esta monjita, de la alegría, la misericordia y el perdón y su vocación samaritana la exaltan a los altares.

Chesterton solía decir que: "El Mundo se trastornaba, para que Dios germinase Santos", Venezuela y Perú están viviendo un momento muy crítico, muy difícil, ¿Qué respuesta dan los santos? y ¿qué invitación hace a los fieles cristianos que vivimos en Venezuela y en el Perú para responder como debemos?

Los Santos Padres nos dicen, si mal no recuerdo fue San Juan Crisóstomo que dice: "La virtud se manifiesta de verdad en la tribulación"; cuando las cosas nos salen bien, es muy fácil hacer el bien, cuando nos encontramos ante dificultades personales, internas, externas de tipo social, político económico, hasta religioso, es donde se prueba, así como el oro se prueba en el crisol, y el metal en el yunque, necesitamos esos golpes de la vida, necesitamos que nos pongan en primer lugar en la verdadera dimensión de lo que es la fragilidad y la debilidad humana, y que allí es donde está la fuerza del Señor; la fuerza no está en la violencia y la guerra, ni en las armas, ni en el poder, sino en la ternura, la ternura de María que nos invita a ese sentido del verdadero amor que no es algo insensible sin más y que no es algo que se queda en el caparazón, en lo exterior, sino que va a lo más profundo. Yo creo que todos tenemos experiencia de lo que significa esa alegría interna, sincera, cuando hacemos las cosas sin buscar un aplauso, sin buscar que nos vean, sin esperar ninguna recompensa, sino simplemente saber descubrir el rostro de Dios en cualquiera de nuestros hermanos, en cualquiera de los que vemos en nuestro derredor, en el entorno en el que estaba desfigurada la imagen de Dios, la imagen de Jesús.

¡Qué bello recuerdo el de María, porque cuando uno ve la imagen de AGUCHITA, siente uno que es su madre y que está en ese paralelismo, por la mujer del Magníficat, es sobre el Magníficat que se hace más sencilla comprender la santidad, sino uno no sabe cómo empezar; cuando uno dice qué respuesta damos; yo cuando veo tanto venezolano en Perú, ¡uno no sabe por dónde empezar o como cuando se dice qué respuesta le damos!

Ciertamente, yo creo que allí tenemos ese gran ejemplo, en la vocación Mariana que tiene todo nuestro continente latinoamericano y que se descubre en nuestra familia, en nuestra madre, con esa devoción como en el caso de AGUCHITA lo que recibió fue en su familia, en el hogar y que después creció. Indudablemente a lo largo de su vida y de su entrega, pero tuvo esa base fundamental, de esa devoción sencilla y humilde, qué es la que nos da la fortaleza, que es la que nos tiempla en nosotros todos esos resortes que son los que nos permite ver en el otro no un estorbo, sino un hermano.

María la Madre de la Iglesia, la que une a todos los hermanos. Estamos muy contentos de que venga desde Venezuela. Le sentimos muy cercano cuando ha estado visitando San Ramón. Aquí hay una comunidad de venezolanos que seguramente le gustará también dirigir unas palabras suyas, si quieres darles un mensaje adelante.

Sí, claro que sí, sé que son muchos los venezolanos, tengo varias familias conocidas aquí sobre todo en Lima que ya he tenido contacto en Lima con ellos, sé que son miles y miles a través del trabajo con Caritas, y el trabajo que tenemos, mejor dicho, en la relación tan estrecha y fraterna que tenemos con el Episcopado Peruano para ayudar en esta situación. En primer lugar el agradecimiento al Perú con todas las situaciones si se quieren desagradables que se han presentado, que tienen una cierta lógica porque no se trata de tres o cuatro personas, sino de miles de personas que vienen a un país que también tiene sus necesidades y que sin embargo pues la apertura de la Iglesia pero también de buena parte de la sociedad ha sido de acogida en medio de situaciones algunas muy dramáticas que viven nuestros hermanos y que sin dudas viven las migraciones, no solamente de las migraciones de la guerras como en el caso de Ucrania, yo creo que estamos ante una guerra que no va con las armas, sino que es con el desprecio de algunos sectores de la sociedad que imposibilita el desarrollo de la solidaridad y obligan casi por la fuerza a tener que buscar en otros horizontes; y ciertamente que el desarraigo, la expectativa y la incertidumbre, el tener que cargar con la familia, el ver las expresiones que ciertamente indican una capacidad de sufrimiento, el irse a pie desde la frontera venezolana hasta el Perú son miles de kilómetros en los que van con la esperanza de poder encontrar que abran los brazos para poder tener una vida digna.

Radio María quiere responder justamente a este reto de nuestro tiempo y en concreto en esta crisis. Me gustaría pedirle un mensaje final para los oyentes de Radio María que con tanto cariño y expectativa siguen esta beatificación.

Yo creo que el mensaje que debemos tener todos, es el que nos da Dios en AGUCHITA,  no va hasta que veamos el mal y la ayuda el próximo de lejos, tenemos que ser samaritanos, tenemos que bajarnos del caballo, tenemos que bajarnos de lo que nos ocupa para atender a quien no sabemos quién es, este es el verdadero sentido de la caridad, como nos dice el Papa, y  es la forma que como creyentes tenemos para caminar juntos en ese sentido de sinodalidad, que es lo que el Bautismo nos llama para ser mejores ciudadanos y  también mejores cristianos. Por eso, a todos los oyentes de Radio María una bendición muy especial, qué esta oración se convierta también en esa acción caritativa.

¿Su Eminencia, Monseñor Baltasar; nos puede dar una bendición?

Con sumo gusto. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nuestros oyentes y sobre todos los que siguen a Radio María y que le sirva para crecer en la fe esperanza y la caridad.

Bendiciones, muchísimas gracias.


Fecha Publicación: 2022-05-11T09:42:00.001-07:00

HERMANA AUGUSTA, IMPULSORA DE LA CATEQUESIS FAMILIAR EN EL PERÚ (1937-2022)

José Antonio Benito

En los 200 años de vida republicana del Perú, personas e instituciones se han identificado de tal manera que es imposible diferenciarlas; es el caso de la inolvidable Hermana Augusta Carrara, religiosa Hija de la Sabiduría, con la Catequesis Familiar (CF). Su deceso el pasado 1 de mayo del 2022 será motivo de recordarla por considerar que desde este movimiento catequético legó un apoyo significativo a la formación integral de miles de peruanos, desde la riqueza del método formativo catequético aplicado en las familias.

La vida plena de Hna. Augusta

Augusta nació el 23 de mayo de 1937, en Albino, un pueblo de la provincia de Bérgamo en Italia, y, fue bautizada dos días después. El 23 de mayo de 1953 recibió su primera comunión, el 18 de mayo de 1946 su confirmación y entró en la Congregación de las Hijas de la Sabiduría el 16 de Mayo de 1960. Hizo sus primeros votos el 2 de Agosto de 1962 y su profesión perpetua el 22 de Agosto de 1968; en el mismo día, recibió la obediencia para ir de misionera a la tierra peruana. Su profunda pasión por los más necesitados ha sido siempre su principal motivación para emprender numerosas aventuras de servicio pastoral, como la de la CF.

Como ella mismo dice: "No hay que olvidar que los beneficiarios del programa son los niños. Ellos son el centro de todo; por amor a los niños nos preocupamos de la familia, queremos que los padres asuman su compromiso cristiano de educar en la fe sus hijos[1]".

Llegó a Perú el 31 de enero de 1969, y fue destinada directamente a Yanahuanca (1969-1975), un pueblito de Cerro de Pasco, a la altura de 3,500 metros. Después de una breve pausa en el "Centro Unitario Missionario" de Verona en el año 1975, volvió de nuevo a la tierra peruana donde trabajó en Huánuco (1975-1978); luego, en Huasca del Agustino (1979), y, de allí llegó a la Visitación de Lima donde trabajó con el Padre Jonny Bigoni (1981-1985). En el año 1987, la Conferencia Episcopal le encargó de coordinación del Equipo Itinerante en el ámbito nacional. En el año 1992, el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana aprobó los estatutos de la CF y la nombró como Coordinadora Nacional. En los días 9 y 15 de febrero de 2003 organizó el Primer Congreso de CF y, al año siguiente en el mismo mes, el mini congreso para los niños.

Siguió en el cargo, desempeñando una gran labor demostrando su entusiasmo y entrega para que la CF pueda difundirse siempre más en todas las familias para que -según sus palabras- "El Programa sea asumido como camino de Iglesia, para que pueda extenderse de manera rápida a todos los hogares".

Debido al desgaste físico y deterioro personal regresó a Italia donde el cruel mal del Alzheimer fue minándole y poco a poco se fue apagando. El primer día del mes de mayo, mes de las flores, mes de María, Madre de la Sabiduría, la Señora, Virgen, Madre y Maestra vino a recogerla para contemplar, por fin, la catequesis viva, en familia, en el calor del hogar trinitario, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Todo por la Catequesis Familiar

En el 2004 tuve el honor de asesorar la tesis de maestría de Juan Pedro Bonanomi Barcella -y a quien agradezco la mayoría de los datos del presente artículo- en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, que se titula "Catequesis Familiar. Un método válido para la Nueva Evangelización. Primer Congreso Internacional" y pueden encontrar en http://repositorio.ftpcl.edu.pe/handle/FTPCL/188  o Metadatos: Catequesis Familiar. Un método válido para la Nueva Evangelización. Primer Congreso Internacional (concytec.gob.pe)

En el mismo se nos da cuenta de la metodología de la CF: ver, juzgar, actuar, revisar y celebrar La llegada de la Catequesis Familiar al Perú, como toda acción evangelizadora, siempre es obra del Espíritu Santo que suscita hombres sensibles a su acción y, desde una pequeña semilla echada en la tierra de Villa El Salvador y Yerbateros, en 1978, poco a poco, ha ido organizándose, creciendo y abriéndose a nuevos caminos misioneros. El Primer Congreso Internacional fue este árbol maduro de un camino de 25 años, que brotó con sencillez y que ha crecido despacio, en varias etapas: Gestación, organización, misional, profundización y reorganización, universalidad y hacia nuevos horizontes.

La CF, en sus primeros veinticinco años de presencia en Perú, logró una gran difusión alcanzando casi todas las jurisdicciones eclesiásticas: Lima, Chosica, Carabayllo, Lurín, Chimbote, Chachapoyas, Huancayo, Huánuco, Pucallpa, Chota, Callao, San Ramón, Iquitos, Piura, Huacho, Huaraz, Jaén, Amazonas, Yurimaguas; Cajamarca, Ayacucho, Ica, Tacna y Moquegua, Ayaviri, Arequipa, Cuzco, Chiclayo, Carabalí, Huamachuco, Trujillo, Huancavelica, Puno, Huari, Chuquibamba, Huancavelica, Puno Huari, Juli, Sicuani, Tarma, Puerto Maldonado, Abancay y Chulucanas. En este tiempo, la presencia de la CF ha logrado ingresar en todas las arquidiócesis - diócesis y en casi todas las Prelaturas y Vicariatos Apostólicos del Perú. Los años de la gran expansión nacional fueron los años 80.

La CF no se cerró en los límites nacionales desde su comienzo en Chile, sino que se abrió a una dimensión universal llegando en el año 1978 en el Perú. Actualmente está presente en muchos estados de América Latina: Chile, Perú, Bolivia, Colombia, Argentina, Venezuela, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Brasil, Panamá, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Cuba,  República Dominicana y México.

La CF es una expresión típica de la iglesia de América Latina. Así, llegando a su madurez, la Iglesia de AL se vuelve misionera tocando las orillas del primer mundo norte americano y del viejo mundo europeo: EEUU, Canadá, Alemania, España, Italia, República Checa y Suecia. Tanto se ha difundido, que tocó la puerta del gran continente asiático, empezando su presencia en el país de Corea del Norte.

Hoy día se puede decir que el Programa tiene una difusión mundial, llegando a tener su presencia en veintiséis países en el mundo. Todo eso, nos hace ver cuán grande creció el árbol de la CF en estos treinta y cinco años de su nacimiento en el territorio sureño, Chile.

Justo es en este tiempo de bicentenario patrio, agradecer, examinarse, proyectar sobre la formación doctrinal y catequética del Perú en la que la CF y la Hna. Augusta han contribuido de modo decisivo. Gracias, P. Juan Bigoni, por su colaboración y por informarme sobre el tránsito de nuestra querida e inolvidable Hna. Augusta; oramos para que tan hermosa labor continúe por el bien de nuestro Perú .



[1] Catequesis Familiar, Catequesis Familiar, 25 años de presencia en el Perú, Lima 2001., Pág. 20.


Fecha Publicación: 2022-05-10T20:16:00.001-07:00

Annelise Permandinger, misionera laica austríaca en Yurimaguas (1946-2002)

 

Nació en Linz – Austria, el 30 de julio de 1946 y le tocó sufrir los avatares de la postguerra europea. Para los Achuar era Nunkui. Aquí se le conocía como Anita.

En su juventud, por algún tiempo, fue novicia de una congregación Misionera, pero su vocación misionera era seglar.

El año 1970 llega al Ecuador y trabaja algún tiempo con las hermanas Salesiana en Sevilla-Don Bosco, frente a Macas. Em 1972 la encontramos en Punpuís. Allí fue donde Anita y el P. Luis Bolla hablaron e intercambiaron sus proyectos misioneros a favor de los Achuar.

Pasa también algún tiempo en Taísh, pero se establece entre los Achuar de Pumpuinsi.

Enfermera abnegada y sacrificada salvó muchas vidas. Enterada de que el P. Bolla estaba con fuertes fiebres palúdicas, Anita recorrió varios días y atendió al padre con medicinas oportunas. Suele decir el P. Bolla que, si no llega a tiempo Anita, hubiese terminado su ruta misionera el año 1972. Gracias, Anita, por tus servicios y entrega misionera.

El año 1972 se estable con los ylpiáku, el grupo más guerrero entre los Achuar. Allí abrió la primera escuela de la comunidad e hizo de maestra.

En 1975 abre también la escuela de Wámpuik. Unas fiebres palúdicas malignas la obligaron a salir de la zona. Viaja a Austria para reponerse y conectarse también con algunas instituciones que la ayudarían más tarde.

En 1978, la encontramos en Lima, trabajando en las cárceles, viviendo en un barrio muy pobre. Al principio su casita no tenía ni puerta.

Anita deseaba a la Selva y continuar su trabajo con los Achuar. En este tiempo se conecta con Monseñor Miguel Irízar Campos, Obispo Vicario Apostólico de Yurimaguas y le expone su deseo de trabajar en el alto Pastaza.

En el viaje que el P. Bolla hace al Perú para ver la situación de los Achuar (llamados aquí achuales), Mons. Irízar pregunta al P. Bolla: ¿Aceptamos a Anita en nuestro Vicariato de Yurimaguas para trabajar con el pueblo Achuar? La respuesta del P. Bolla fue sincera: «Acéptela, ya que es una buena misionera». Esto era a principios del año 1979.

En Mayo de 1979 Anita viene a Yurimaguas como misionera seglar y se sitúa en la zona Achuar en el alto Pastaza.

En Wisum, en 1982, inicia la formación de los primeros animadores cristianos (etserin) Achuar. Invita a este curso al P. Bolla, que trabaja en la otra parte de la frontera.

En el año 1984 el Padre Luis Bolla (Yánkuam) pasa al Vicariato Apostólico de Yurimaguas para establecerse en las comunidades Achuar. Anita le esperaba en Lorenzo y lleva al P. Bolla hasta Huituyacu, afluente del Pastaza. Anita era una experta motorista, ella manejaba su chalupa con el motor fuera borda.

El P. Bolla se establece en las comunidades de Pankintsa y Kuyunta, zona conocida por Anita.

En 1984 encontramos a Anita en Katira y Yankuntic, lugar donde más tarde se establece. En 1985 toma vacaciones y pasa un tiempo en Lima haciendo una pastoral muy efectiva en barrios pobres.

El año 1988, con la ayuda de Cáritas de Viena, se establece en la comunidad Achuar de Chuwintar, un centro de atención médica. Anita puso muchas ilusiones en ese Centro, pero fue ella origen de grandes dolores de cabeza y preocupaciones.

El año 1989 Anita sale de la zona Achuar y se establece en Lagunas, río Huallaga, desde donde atiende a las comunidades del río Nucuray, principalmente a los Candoshi.

Sabemos por algunos amigos de Anita que el año 1990 tuvo planes de trasladarse a Mongolia, país de minoría cristiana, pero desistió de sus planes por la dificultad del aprendizaje del idioma.

En febrero de 1991 asiste a Lima al COMLA 4 (Congreso Misionero Latinoamericano) donde se encuentra con muchos misioneros conocidos, tanto del Perú como del Ecuador.

El año 1993, después de 14 años en el Vicariato de Yurimaguas y de acuerdo con Monseñor Víctor de la Peña, Vicario Apostólico de Requena y con Monseñor José Luis Astigarraga, Obispo de Yurimaguas, pasa al Ucayali en el Vicariato de Requena y se ubica en los ríos Tapiche y Blanco, residiendo en la comunidad de Santa Elena.

Hacia mediados de 2002 manifiesta deseos de retornar al Vicariato de Yurimaguas. Pocas semanas antes de morir, llamó al Vicario Apostólico de Yurimaguas, a las Carmelitas y a los Misioneros de Jesús.

Gravemente enferma, la atienden con mucho amor y cariño en Iquitos, personalmente el personal de Cáritas Iquitos.

Viendo que su mal se agravaba, la trasladaron a Lima, al Hospital Cayetano Heredia. Allí fallece la noche del 16 de agosto del 2002, a los 56 años de edad.

Sus restos fueron velados en el Convento de los Descalzos del Rímac, por residir ahí el Procurador de las misiones de Requena.

Por manos de Anita han pasado cantidades ingentes de medicinas y ayuda para la gente enferma y necesitada, pero su última enfermedad y fallecimiento la encontramos en una pobreza evangélica y extrema.

Mons. Víctor de la Peña Pérez, Obispo de Requena dirá de ella que era una misionera inteligente y nos comparte una carta de  septiembre del 98 agradeciendo algo que a ella le encantaba:

«Hace unos 10 días quise agradecerle de nuevo la imagen de un caballo blanco que me trajo de España. Tiene un sitio privilegiado en mi habitación. Iluminado lateralmente por el farol, parece despegarse de su fondo oscuro y acercarse a todo galope. Me llena cada día de alegría y admiración. También tengo la impresión que «Aquel», que un día vendrá sobre el lomo blanco de un caballo ha quedado en mi casa.

No suficiente con eso me llegó la grata sorpresa del impresionante libro. Aún tengo que volverlo a mirar fijándome en cada detalle de las de las magníficas fotos. Por todo muchas gracias. Que el Señor Jesús le bendiga. Anneliese P.»

Annelise Permandinger | Vicariato Apostólico de Requena (vicrequena.org)


Fecha Publicación: 2022-05-10T13:42:00.000-07:00

SAN CARLOS DE FOUCAULD, NUESTRO GIGANTE HERMANITO

José Antonio Benito

Sí, Hermano Carlos, en la fiesta del humilde campesino y patrono de Madrid san Isidro Labrador, un día muy querido para mí, domingo 15 de mayo del 2022, el Papa Francisco te canoniza y propone como modelo para todos. Nuestra Iglesia, Madre y Maestra, desborda de gozo por sentirte como hijo preclaro; de igual modo, la humanidad entera te agradece por querer ser el "hermano de todos".

Recordemos que naciste en Estrasburgo (Francia) el 15 de septiembre de 1858, en una familia noble. Tres años después nació tu hermana María y a los 6 años quedaste huérfano de padre y madre, por lo que fuiste adoptado por el abuelo materno. Ésta será una de las causas de tu dolorosa adolescencia sin rumbo alguno lo que degenera en una vida desordenada, deseosa de aventureras. Te incorporas a la carrera militar, vas a Argelia (Norte de África) y allí te encuentras con el mundo del Islam. Abandonas la carrera militar y te vuelves científico, viajero y explorador por Marruecos, logrando que la Sociedad de Geografía de París premie tu investigación. En la capital de tu patria, y de la mano de tu prima y del P. Huvelin logras la conversión en una búsqueda permanente de Dios. Tu constante oración será: "Dios mío si existes, haz que te conozca". El itinerario iniciado tras las huellas de Jesús te llevará a Tierra Santa para conocer el país de Jesús. Luego sientes la llamada a la vida consagrada y te haces monje trapense. Tu búsqueda continúa, dejas la Trapa y te conviertes en un simple jardinero de las Hermanas Clarisas de Nazareth solo con la finalidad de seguir más de cerca a Jesús de Nazareth. Más adelante, descubres que la vida de Nazareth no consiste en un lugar sino en un estilo de vida como la que acometerás entre las personas más abandonadas, más vulnerables. Ordenado sacerdote a los 43 años (1901), decides ir al desierto del Sahara argelino, primero a Beni Abbès, pobre entre los más pobres, y luego más al sur, a Tamanrasset, con los tuareg del Hoggar. Allá estudias su idioma y hasta elaboras un diccionario tuareg -francés y traduces los Evangelios, ofreciendo tu amistad y dándote del todo para evangelizar de modo integral, tanto mediante la oración y la prédica como la promoción humana.

En 1914, estalla la Primera Guerra Mundial, y está tentado de ir al frente, en Francia. En 1915 hace construir un fortín para proteger a la gente del pueblo, y se establece en él para estar más cerca de ellos, con ellos. Engañado por uno de los que él había ayudado, abre la puerta del fortín: enseguida, es apresado y maniatado por una banda de senusistas. Mientras se dedican al saqueo, dejan a un adolescente encargado de vigilarlo. De repente, al creer que están llegando unos soldados adversos, se pone nervioso y le da un disparo en la cabeza. Su cuerpo queda en la arena en el desierto como un grano de trigo que muere para dar fruto. Corría un 1° de diciembre de 1916. Contabas tan solo 58 años. Benedicto XVI te beatificó en 2005.

Entre varios de los libros dedicados a tu vida y misión destaco el de Pablo D' Ors El olvido de sí. Una aventura cristiana (Pre-textos, Valencia, 2013, pp.386). Tu de por sí apasionante vida, se torna en fascinante en esta poética biografía novelada en primera persona, de tú a tú. De ella rescato tu compleja personalidad de inquieto buscador de Dios que para convertirte en "hermano de todos" te olvidado de sí y te identificas totalmente con el humilde obrero de Nazareth. Como los grandes buscadores, san Agustín, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, sentimos que nos va la vida en ello, de ahí que cualquiera de sus páginas puede ser motivo de autoanálisis introspectivo, subsidio de oración contemplativa, recreación literaria que nos plenifica. Menciono también la entrañable semblanza de una de tus seguidoras en España, Margarita Saldaña y que titula de modo elocuente "El hermano inacabado" (Sal Terrae, 2022). Por último, recuerdo con emoción el texto que te dedicó el Santo Padre, al concluir su encíclica: Fratelli tutti

En este espacio de reflexión sobre la fraternidad universal,..quiero terminar recordando a otra persona de profunda fe, quien, desde su intensa experiencia de Dios, hizo un camino de transformación hasta sentirse hermano de todos…Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros. Amén" (n. 286). 


Fecha Publicación: 2022-05-08T21:32:00.001-07:00

NUEVA BEATA AGUCHITA, CORAZÓN SINODAL EN LA SELVA DEL PERÚ

 

José Antonio Benito

 

Gracias a la nueva beata mártir Aguchita, el centro poblado de La Florida, del distrito de Perené, provincia de Chanchamayo, región Junín, parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Puerto Yurinaki, vicariato de San Ramón, en el Perú, se convirtió el sábado 7 de mayo del 2022 en la capital del mundo católico; así lo reconoció al día siguiente, domingo 8, fiesta del Buen Pastor, Jornada de oración por las vocaciones, tras el rezo del Regina Coeli:

Ayer en San Ramón (Perú) fue beatificada María Agustina Rivas López, llamada Aguchita, religiosa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, asesinada por odio a la fe en 1990. Esta heroica misionera, incluso sabiendo que arriesgaba la vida, permaneció siempre cerca de los pobres, especialmente de las mujeres indígenas y campesinas, testimoniando el Evangelio de la justicia y de la paz. Que su ejemplo pueda suscitar en todos el deseo de servir a Cristo con fidelidad y valentía. Un aplauso a la nueva Beata"[1]

Ha sido la tercera beatificación en nuestra tierra peruana, jornada realmente histórica e inolvidable, tras la de Sor Ana de los Ángeles, el 2 de febrero de 1985 en Arequipa por Juan Pablo II y la de Miguel Tomaszek, Zbigniew Strzalkowski y Alessandro Dordi el 5 de diciembre del 2015 en Chimbote por el Cardenal Angelo Amato.

He podido participar de lleno en la vigilia del viernes 6, en San Ramón, y en la misa de beatificación en La Florida del sábado 7. A pesar de la dificultad de acceso, a mí me ha supuesto 12 horas de transporte desde Lima, miles de fieles se han acercado desde los más diversos lugares del Perú, especialmente desde los rincones más apartados del vicariato.

En mi condición de fiel católico, historiador y reportero de Radio María y PAX TV, he tenido la oportunidad de entrevistar a varios de los protagonistas -Monseñor Salvador Piñeiro, arzobispo de Ayacucho, Su Eminencia Cardenal Baltazar Porras, familiares de Aguchita, hermanas de la congregación del Buen Pastor, sacerdotes del vicariato, voluntarios, pintor del cuadro, músicos, animadores…y gozar de primera mano del acontecimiento único -celebrativo- de la glorificación de uno de los hijos de la Madre Iglesia. ¡Por todo lo alto! En el recóndito y humilde poblado de la Selva central, montañoso, pródigo en productos tropicales como café, cacao, achiote, palta, yuca y plátano.

La periferia se ha convertido en centro, el pobre en bienaventurado, la cruz en luz, la muerte en vida. Aguchita ha creado lazos, tendido puentes, forjado familia. Ha transitado las tres regiones del Perú, nacida en Coracora, sierra ayacuchana, se acrisoló en Lima, costa, y se donó definitivamente en la selva. Tanto en la vigilia preparatoria como en la ceremonia de beatificación sentí el abrazo maternal de Aguchita como recipiente testamentario del Buen Pastor de que "sean uno para que el mundo crea". Su sangre martirial ha sido el rocío fraternal de su familia natural -hoy repartido por medio mundo-, religiosa - Hermanas del Buen Pastor -en varios continentes-, misionera -universal- que ha alegrado la vida de todos los participantes: desde los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos, familias, pobladores; parroquias y movimientos; la iglesia local y la universal; todos la sentíamos muy nuestra, por su sencillez, por su sonrisa, por su entrega servicial, por su santidad. La percibía como la encarnación de la discípula y misionera que evangeliza con gozo, la santa de la puerta de al lado, la referente del Papa Francisco para responder a los desafíos de un mundo globalizado y roto. Ella, desde el anonimato, en el amor cotidiano, escondido y oferente, en magníficat permanente, es la respuesta que necesita el mundo en guerra y el Perú en crisis.

Gracias a nuestra Hermana Aguchita, la iglesia local brinda a la iglesia universal, a todo el mundo, lo mejor de sí, el tesoro siempre antiguo y siempre renovado y fresco de la santidad que supera toda división y mezquindad. Su gran legado es dar vida al patrimonio y reto de la iglesia de nuestro tiempo: la sinodalidad. Ella nos ha ayudado a caminar juntos, a dar lo mejor de sí para compartirlo con el mundo.

Gracias parroquia y vicariato de san Ramón con las comisiones de organización, comunidad de Hermanas del buen Pastor con todos los grupos colaboradores, REPAM… por tan formidable acogida, brindando hospedaje, comida y puntual orientación a los de lejos y de cerca. Como en los congresos misioneros, jornadas mundiales de la juventud, cada peregrino ha recibido de modo gratuito su bolsa-mochila con su gorra, cancionero, mascarilla, botella de agua y alcohol, programa…así como la facilidad para el transporte… y de vuelta para nuestras casas con libro, reliquia, estampa; luz, pasión, desborde; para seguir viviendo tras las huellas del Buen Pastor al estilo de Aguchita, en nuestro ambiente…para florecer donde Dios nos planta, al igual que nuestra nueva Beata en La Florida, hasta dar la vida.

Es el momento de saborear, hacer digestión, asimilar, aplicar, multiplicar, convirtiendo por amor lo ordinario en extraordinario. Y como nos recordó Monseñor Miguel Cabrejos al pedirnos oraciones por nuevas vocaciones: así sea, amén.

Tan sólo me ha quedado una sombra, una pena, una desazón… ¿Por qué los medios "civiles", "públicos" en general no lo publican? ¿Por qué tanto silencio, tanta indiferencia? ¿Por qué tanto interés en las "malas" noticias de la permanente corrupción, el morbo, el ruido? Decía Unamuno que la palabra vana es del tiempo, el silencio de la eternidad. Y Aguchita nos grita y alecciona para hacer realidad el sueño de Francisco en la "querida Amazonía", el Perú y la Humanidad entera.

Como nos alienta el Grupo musical Siembra: "Aguchita, va, perfumando el viento, su vida da, anunciando a Cristo, ternuras da, muy cobijadita, entre pobres va". Basta de lamentarse, fuera las quejas, sobran los espectadores, vamos allá, todos a una, en familia, en comunión, de modo sinodal, que "Aguchita va". Hagamos vida lo que ella rezaba cada día: "Señor, que ves, que puedes, haz de tu miserable, lo que tú quieras". Hagamos nuestra la oración propuesta para su canonización:

Oración ¡Oh Dios! Tú que infundiste en la Beata María Agustina, la virtud de vivir fiel hasta el martirio, testificando el amor, la misericordia, la paz, la justicia y el cuidado de la creación, haz que sepamos imitar su ejemplo de vida, humildad y sencillez. Que por su intercesión podamos alcanzar la gracia del pastoreo ejemplar al servicio de los más vulnerables. Por Cristo, nuestro Señor. Amén


Fecha Publicación: 2022-05-08T16:40:00.001-07:00

HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN DE LA BEATIFICACIÓN DE LA MÁRTIR MARÍA AGUSTINA DE JESÚS RIVAS LÓPEZ, AGUCHITA, EN LA FLORIDA, PERÚ, A CARGO DEL CARDENAL BALTAZAR ENRIQUE PORRAS CARDOZO.

 La Florida, 7 de mayo de 2022.

 

Los hijos de la selva te alabamos, Señor.

Las aves con sus cantos, los peces y reptiles

las fieras de la Selva te alaban, Señor!

Los pobres y olvidados, con ansias de ser libres,

luchando en su esperanza te alaban Señor.

(canto de entrada)

 

 

Muy queridos hermanos y hermanas

 

Vengo con inmensa alegría, al son del hermoso canto de entrada, junto a "los hijos de la selva, a los pobres y olvidados, luchando en su esperanza, te alabamos Señor". El Papa Francisco está con nosotros de corazón, con su fraternidad, afecto y oración, quien me ha enviado para que lo represente en este hermoso día de la glorificación y elevación a los altares de nuestra mártir "Aguchita".

 

Les confieso que para mí, estar aquí presente, más que el cumplimiento de una misión, muy grata por lo demás, es una gracia muy especial que me enriquece. En efecto, vengo como peregrino a beber en el pozo insondable de la fe y entrega de nuestra mártir, en las que ustedes, originarios de estas tierras, fueron y son, sostén de la esperanza cristiana que han sabido mantener y cultivar en el tiempo, más allá de las contradicciones y asperezas de la vida. Considero, igualmente, una gracia estar en esta tierra peruana, pues, mucho debemos los países de Suramérica a la sombra benéfica de los concilios limeños que nutrieron la vida cristiana de nuestras nacientes comunidades, al igual que a la reflexión y experiencia pastoral que se ha irradiado desde el postconcilio y en la actualidad desde la pastoral panamazónica.

 

Es también para mí, una grata sorpresa, compartir la espiritualidad de la Hermana Agustina, pues fui formado por los Padres Eudistas en el Seminario de Caracas, y entre las actividades que debíamos cumplir, estaba el participar en los retiros y convivencias que tenían lugar en la casa de formación de las Hermanas del Buen Pastor, donde conocimos y admiramos desde adolescentes, el recio carisma de las Hijas de San Juan Eudes y Santa María Eufrasia.

 

Los materiales que fraternalmente me envió Mons. Gerardo Zerdin escritos con pasión y competencia por el P. Alfonso Tapia han sido lectura espiritual, muy propia del tiempo cuaresmal y pascual, haciéndome mucho bien, en la estela de la semilla sembrada por nuestros mayores, hombres y mujeres sencillos de nuestro continente, auténticos transmisores de la fe que se vive en Latinoamérica. Es pues, ocasión propicia para reconocer que, en palabras de Medellín, "la Iglesia ve con alegría la obra realizada con tanta generosidad y expresa su reconocimiento a cuantos han trazado los surcos del Evangelio en nuestras tierras, aquellos que han estado activa y caritativamente presentes en las diversas culturas, especialmente indígenas, del continente: a quienes vienen prolongando la tarea eduadora de la Iglesia en nuestras ciudades y nuestros campos" (Medellín, Conclusiones, introducción, 2).

 

La lectura del Cantar de los Cantares que acabamos de escuchar, es fiel retrato de nuestra mártir; ella tuvo grabado en su brazo, mejor en todo su cuerpo, como un sello en el corazón, a Jesús, porque el amor es más fuerte que la muerte y, ni las aguas torrenciales podrán ahogar el amor que repartió a borbotones. Junto a ella, cantamos "el Señor es mi pastor, nada me falta", porque con Él nada nos faltará.

 

Esta palabra de Dios, proclamada hoy aquí, se cumple, en nuestra santa, y debe cumplirse también en todos nosotros, llamados a ser fieles seguidores desde estas lejanas tierras de la inmensa selva amazónica, marcados con el sello del amor en todo nuestro ser, físico y espiritual, para seguir siendo, semillas de paz y de amor que se irradien y extiendan por el mundo entero.

 

San Pablo, a su vez, lo que parecía una ganancia, lo consideró basura y lo dio por perdido, para ganarse a Cristo. También aquí, queda reflejada la vida y entrega final de nuestra Aguchita, y se convierte en desafío del presente. En efecto, ¿qué significa para nosotros, seguir a Cristo, en medio de las circunstancias actuales, con sus nubarrones, pero también con sus inmensos rayos de luz? La pastoral amazónica es faro luminoso para la región y para el mundo y ustedes son sus protagonistas. Es el sueño cultural, ecológico y eclesial del Papa Francisco, porque "el camino continúa, y la tarea misionera, si quiere desarrollar una Iglesia con rostro amazónico, necesita crecer en una cultura del encuentro hacia una pluriforme armonía…donde debe resonar una y otra vez, el anuncio misionero" (Querida Amazonía, 61).

 

Antes de hacer referencia al Evangelio del Buen Pastor, preguntémonos qué lección y qué tarea nos deja y exige la Hermana Agustina. Me limitaré a señalar algunos rasgos importantes de su legado, pues necesitamos continuar la labor evangelizadora que ella emprendió. Los santos están puestos, para admirarlos, por las obras que Dios ha hecho en ellos, pero más aún, para imitarlos y seguir sus huellas. Es el crecimiento permanente del grano que muere para que dé fruto abundante.

 

En primer lugar, su origen. Hija de esta tierra ayacuchana, fue siempre su querencia primera, referencia e interés permanente en su quehacer, porque de Coracora, como de Nazaret ha salido algo bueno. Por eso, cargada de años, virtudes y añoranzas, aceptó gozosa la obediencia de ser misionera en el Vicariato de San Ramón, a pesar de sus achaques. No lo rehuyó, sino que lo asumió con alegría y entusiasmo.

 

En segundo lugar, la familia fue el vientre nutricio de su vida y de su vocación cristiana. El ejemplo de sus padres, Dámaso y Modesta, fue yunque, primera escuela donde se fraguaron sus virtudes humanas y cristianas. La primera iglesia es el hogar; no desperdiciemos el papel que tienen en la configuración de la personalidad integral de sus miembros. Su alegría al saber que su hermano César abrazaba la vida religiosa como redentorista, fue otro fruto de la siembra familiar. De allí, el trabajo tesonero y la prioridad que debemos dar a la pastoral familiar, más allá de convencionalismos, y de familias truncadas por tantas circunstancias que nos obligan, no a condenar o desechar, sino al contrario, reivindicar el que "con franqueza los condicionamientos culturales, sociales, políticos y económicos, impiden una auténtica vida familiar"; por ello, sin desvincularnos de los problemas reales de las personas, debemos "proponer valores, respondiendo a las expectativas más profundas de la persona humana: su dignidad y la realización plena en la reciprocidad" (Amoris Laetitia, 202 y 201). La Hermana Agustina refirió siempre sus virtudes cristianas, los oficios aprendidos junto a sus padres, la preocupación como hermana mayor de sus numerosos hermanos, la cercanía a la parroquia, a lo aprendido en el hogar.

 

¿Cuáles fueron esas virtudes aprendidas al calor de sus seres queridos?

La sencillez, la humildad, el sentido del trabajo, la servicialidad, todo ello amasado con actitud amorosa y desprendimiento. "Confesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano implica descubrir que con ello le confiere una dignidad infinita, porque cada persona humana ha sido elevada al corazón mismo de Dios" (Evangelii Gaudium 178).

 

El amor a los pobres, con actitud samaritana, fue otra de las virtudes aprendidas en el hogar, por el testimonio y ejemplo de sus mayores. Desde niña, la opción preferencial por los pobres estuvo en el horizonte de su vida espiritual y de su servicio misericordioso.

 

Su espiritualidad se nutrió de la rica religiosidad popular, propia de nuestra gente sencilla. Santa María, San José y la lectura orante de la Biblia, formaron parte de sus devociones primeras y la acompañaron toda su vida. Es una prueba más de la raigambre de la fe en nuestro pueblo, ese sensus fidei, esa especie de instinto que posee todo bautizado para reconocer y apreciar lo que es de Dios, lo que es genuinamente cristiano, que penetra todo su ser y se manifiesta en el profundo amor a la Iglesia. Aparecida nos recuerda "el papel tan noble y orientador que ha jugado la religiosidad popular, especialmente la devoción mariana, que ha contribuido a hacernos más conscientes de nuestra común condición de hijos de Dios y de nuestra común dignidad ante sus ojos, no obstante las diferencias sociales, étnicas o de cualquier otro tipo". Esta piedad "refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer" (Aparecida, 37 y 258ss).

 

Los caminos de Dios son insondables. En la respuesta de la Hermana Agustina a las oportunidades que se le presentaron se abrieron nuevos cauces a su vocación de consagrada en la Congregación de las Religiosas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. La espiritualidad de San Juan Eudes y de Santa María Eufrasia permearan todo su ser, impregnándola de la riqueza del recio carisma eudista, para ser misionera a tiempo completo en el servicio a la juventud en riesgo, y más allá, a todo el que se acercaba a ella para percibir el buen olor de su comportamiento. Disciplina, oración, compartir fraterno, servir, formación permanente en lo humano y lo divino, con espíritu alegre y deseo permanente de aprender para darlo en abundancia. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús entra en la galería de sus preferencias junto con los santos fundadores, añadidos a San José y Santa María, a quienes refería todas sus necesidades y anhelos.

 

La presencia testimonial de la Congregación del Buen Pastor en las muchas obras diseminadas por la amplia geografía del país por más de un siglo es signo de la vitalidad de la Iglesia. En ellas también bebió nuestra Hermana Agustina y las interiorizó fuertemente. No digo nada nuevo, ante la inmensidad de testimonios sobre su humildad y compromiso de servicio, y su capacidad de enseñar con disciplina y rigor pero con mano suave y cariñosa. Reconozcamos el valor de la vida consagrada en nuestro tiempo, y la aceptación de la gente de esta región al regresar la presencia activa de las Hermanas al Vicariato.

 

Pero, lo que más me ha impresionado en Aguchita es encontrarme con su profunda espiritualidad que raya en el misticismo. La contemplación en la acción fue norte de su quehacer cotidiano y se blindó con la exigencia de su congregación de que "la muerte no se improvisa, el amor es nuestra vocación", unida al voto del martirio de San Juan Eudes: "te alabo y glorifico en los diversos martirios que han padecido tantos y tan atroces tormentos por amor a ti". Y al voto de Santa María Eufrasia: "Confío en que nuestra Congregación llegará a ser muy numerosa, a extenderse mucho y que Dios nos concederá la gracia de que algunas lleguen a verter su sangre por la salvación de las almas".

 

Toda su vida estuvo marcada por asumir, con temor pero con generosidad, la exigencia de estos votos. Sorprende la vigencia de su vocación mística desde edad temprana. Son pocos, poquísimos, los escritos que nos ha dejado la santa, pero suficientes para calibrar la hondura de su amor a Dios y el servicio al prójimo. A los cuarenta años, en la tercera probación, deja entrever su capacidad orante que va más allá de lo ordinario. El sentido oblativo de la vida cristiana y de la vida religiosa, fue para ella bálsamo suave cuando las dudas, las tentaciones o el cansancio intentaban hacer mella en su espíritu.

 

El dolor fue purificación y llave para la contemplación, para pensar y actuar primero tomando en cuenta al otro antes que a sí misma. Nos evoca el cántico espiritual de San Juan de la Cruz "Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras". Es una experiencia que nos parece rara y difícil de alcanzar, pero no es así, lo palpamos por doquier. El profundo sentido religioso de mucha de nuestra gente sencilla, en la que no hay obstáculo para ver el lado positivo y trascendente de la vida ordinaria, es más común de lo que pensamos, y es sostén de la vida cristiana de nuestros fieles y nos hace descubrir como Elías, la presencia del Señor, en la brisa cuasi imperceptible, que nos arroba en "la noche sosegada, en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora". Los testimonios de primera hora y los recogidos en la elaboración del proceso de beatificación ratifican esta condición: la Hermana Agustina trasmitía como por ósmosis que detrás de sus actos estaba la acción de la gracia divina, percibida por propios y extraños.

 

El martirio de la Hermana Agustina tiene varias caras que conviene tener en cuenta. En primer lugar, el sin sentido de la violencia, el crimen, la injusticia y lo nefasto de las ideologías para quienes la vida humana no cuenta. El uso indiscriminado de las armas solo deja muerte y desolación, no soluciona los problemas reales de la convivencia humana. Que la guerrilla y la guerra desaparezca para siempre del mundo entero y de esta tierra bendita de la selva amazónica. Seamos capaces de sanar el dolor y el desprecio, asegurando, construyendo lentamente la globalización de la solidaridad sin dejar a nadie al margen.

 

En segundo lugar, como creyentes, vemos a la luz de la Palabra y la fuerza de la eucaristía, la necesidad del cultivo de las vocaciones a la vida sacerdotal, a la vida consagrada, a la presencia estable de líderes laicos que abran espacio a la multiplicidad de dones que el Espíritu Santo siembra en todos. Es urgente encarnar la idea de la permanencia de una vida auténticamente humana sobre la tierra, abonada con la exigencia cristiana de asumir la fragilidad y debilidad de la condición humana como una fuerza para la confianza en la acción de la gracia que nos llama a ser constructores de la fraternidad y de la paz. "En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida" (Aparecida 139).

 

Aguchita hizo de su vida lo anteriormente expuesto en fidelidad al pensamiento de Santa María Eufrasia: "Felices si muriésemos en el ejercicio de nuestro celo, porque seríamos consideradas como mártires". En ella, el martirio no fue una improvisación sino el holocausto final del amor a su vocación. Su vida y su muerte nos recuerdan que para todo bautizado  esta es una dimensión constitutiva de su existencia; que la entera vida cristiana mira al martirio como a un horizonte permanente, a esa dimensión oblativa, y sea de manera incruenta las más de las veces, o de manera cruenta.

 

En la Hermana Agustina se hizo presente el evangelio del Buen Pastor proclamado en esta eucaristía. Como buena pastora, Aguchita dio su vida por sus ovejas. También a ella la amó el Señor porque dio la vida para recobrarla, nadie se la quitó, la dio voluntariamente. La riqueza espiritual y pastoral de Medellín y Puebla la hizo suya, uniendo así el cielo con el suelo, en el ansia de liberación plena y total. La ternura y el amor misericordioso, la tolerancia y el respeto, la acogida y la no discriminación, la opción por la vida y el amor a la naturaleza, propias de la espiritualidad del Buen Pastor, se convirtieron en ofrenda agradable a Dios para bien de todos. Hoy celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte y asumimos el reto pascual de ser discípulos misioneros apasionados por aprender y enseñar a vivir. La bondad que contagiaba fue fruto de un duro trabajo que se lleva a cabo en el corazón del hombre (San Juan XXIII).

 

Aguchita se convierte con su muerte en el mejor regalo a los desvelos del Papa Francisco para ayudar a despertar el afecto y la preocupación por la tierra amazónica que es también "nuestra" y reconocerla como un misterio sagrado, "sueño con una Amazonía que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida" (Querida Amazonía, 7). La Hermana María Agustina merece ser patrona de esta porción del mundo para bien de toda la humanidad, así como ella incluía en sus oraciones una plegaria por los sacerdotes del mundo entero. Transmitir la hondura de su vida es tarea que está en nuestras manos.

 

Antes, pues, de continuar esta eucaristía laudatoria, hagamos nuestra la oración de Aguchita:

 

"Señor, que ves, que puedes, haz de tu miserable, lo que tú quieras, soy tuya, quema mis pecados, mis fallas y miserias; levanta mi alma de mis caídas y recibe mis dolores y sacrificios y lágrimas por mis sacerdotes de Cuba, de mi Patria, por los míos en particular. Soy cobarde, Señor, enséñame a sonreír en el dolor, esconder y disimular mis angustias, que sepa yo sorber las lágrimas".

"Tú lo sabes y ves la intención mía. Soy capaz de tantas calamidades, sostenme, Padre mío de la mano; de todo estoy tan decepcionada de mi trabajo, mis fracasos, la falta de organización, solo tú lo puedes arreglar". Señor, hoy pasé junto a ti bajo la sombra del Amor y Misericordia, has aliviado mis heridas hondas. Comprendo que pides más santidad a mi pobre alma. Quien, sino Vos puede realizar este ideal en mí, mísera y ruin criatura".

Beata María Agustina, ruega e intercede por tu pueblo. Viva Jesús y María. Amén.

 


Fecha Publicación: 2022-05-01T16:06:00.001-07:00

La autora, Margarita Saldaña, perteneciente a la familia carismática de Foucauld, escribe la semblanza biográfica y espiritual del futuro santo tomando como fuentes sus innumerables cartas.

 

Sal Terrae publica la última biografía de Carlos de Foucauld, El hermano inacabado, escrita  por primera vez en castellano por una mujer, Margarita Saldaña, perteneciente a la familia espiritual fundada por el beato. Como miembro de un grupo de investigación sobre Carlos de Foucauld, la autora ha rastreado diversas fuentes disponibles para escribir una semblanza biográfica y también espiritual con datos rigurosos, contrastados y algunos, incluso inéditos. Toma como fuentes sus obras espirituales y la ingente correspondencia del «marabú cristiano», cartas que en ocasiones traduce por primera vez al castellano y son piezas clave de la trama biográfica. «Ciertos extractos de las cartas de Carlos a su prima Marie de Bondy o a su hermana Mimí han visto la luz, mientras que la correspondencia con su cuñado Raymond no ha sido jamás publicada», anuncia la autora ante el libro dedicado al hermano universal que será canonizado el 15 de mayo.

 

El libro se apoya en la palabra de Carlos de Foucauld. Todas las citas están documentadas, ubicadas en su contexto -fecha, lugar y, en el caso de la correspondencia, destinatario-. A pie de página, las referencias bibliográficas de los textos publicados, según las versiones francesas más recientes. Otras citas aparecen sin referencia bibliográfica por ser inéditos total o parcialmente, y que han sido consultados en los archivos de la Postulación.

 

La primera parte del libro, el retrato biográfico de Carlos de Foucauld, gira en torno a la metáfora de la «exploración» porque cada fase de su itinerario existencial corresponde a la búsqueda intensa y apasionada del protagonista, como así destaca la autora. La segunda parte, la semblanza espiritual, gira en torno a la «irradiación», porque es fuente de inspiración para los creyentes. En su conjunto, Margarita Saldaña revela las dimensiones de su vida y su carácter de proceso abierto que hacen de él un hermano inacabado: «un hombre que aspiró a ser hermano universal, que orientó toda su existencia hacia el horizonte de la fraternidad y que al mismo tiempo experimentó ciertos límites y sombras que le impidieron ser y sentirse plenamente hermano de todos».

 

La autora describe la influencia de su director espiritual en todo su proceso. Sus palabras, «ocupar el último lugar», se convirtieron en su eje vertebrador. El padre Huvelin repetía a menudo: «Nuestro Señor ha elegido de tal manera el último lugar que nadie se lo ha podido arrebatar jamás». Y Carlos de Foucauld se imaginaba ese último lugar en su propia realidad: «Nuestro Señor Jesucristo vivió pobre, trabajando, ayunando, oscuro y despreciado, como el último de los obreros, pasó días y noches solitarias en el desierto. Yo amo a nuestro Señor Jesucristo, aunque con un corazón que quisiera amarle más y mejor, pero en fin, yo le amo, y no puedo soportar llevar una vida diferente de la suya, una vida suave y honorable mientras que la suya fue la vida más dura y despreciada que jamás haya existido. No puedo atravesar la vida en primera clase mientras que Aquel a quien amo la atravesó en la última». El papa Francisco al final de su encíclica Fratelli tutti, se refiere a Carlos de Foucauld: «Él fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano. [...] Quería ser, en definitiva, "hermano universal". Pero solo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos». Este texto de Margarita Saldaña ofrece sin duda pistas interesantes para conocerle mejor.

Fecha Publicación: 2022-04-29T17:06:00.000-07:00

TRANSMITIR EL LEGADO MISIONERO DE TORIBIO EN LA CRISIS PERUANA Y MUNDIAL

https://www.arzobispadodelima.org/2022/04/27/mons-castillo-transmitir-el-legado-de-santo-toribio-en-las-nuevas-circunstancias/

Lima, 27 de abril 2022. En la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a retomar el camino de la gran tradición que nos dejó Toribio y transmitir su legado en las nuevas circunstancias: «En este momento de dificultad de nuestro país, encontremos cuáles son las nuevas formas de servir de la Iglesia y del Clero, cómo diseñamos un modelo que sólo sea servicio y no servirnos de los demás, para hacer de la Iglesia palpitación, sentimiento profundo, vida auténtica y testimonio del Señor, como lo hizo Santo Toribio… Y lo que quiso fue hacer una Iglesia misionera, una Iglesia espiritual, una Iglesia Santa, pero también una Iglesia capaz de dar vida y esperanza a todo nuestro país. Por eso se le llama a Toribio el "fundador de la peruanidad".  Así lo llama José Agustín de la Puente. Y como estamos en el año del Bicentenario tenemos que unir peruanidad con sinodalidad y así salimos adelante"

Queridos hermanos y hermanas, el día de hoy queremos retomar la tradición.

La Iglesia es tradicional, lo decíamos el Jueves Santo. Y ser tradicional no significa ser conservador. Significa transmitir un legado y vivir ese legado en las nuevas circunstancias. Y ese legado que hemos recibido todos de un santo fundador que se desvivió por anunciar el Evangelio, desde que llegó en 1581 y caminó hasta llegar directamente a nuestra tierra, a nuestra ciudad, nosotros queremos, con todo el corazón, agradecérselo y recordarlo, haciendo posible en cada uno de nosotros una renovación completa de nuestra vida cristiana en momentos en que la humanidad se encuentra debatiéndose en una incertidumbre total, en donde hay una crisis de sistema que no volverá a presentarnos la posibilidad del progreso indefinido, triunfante y globalizante que hemos vivido, y que nos sumergirá en una situación difícil, de la cual solo saldremos como hermanos, tal como el Papa Francisco ha establecido.

No es un juego, no son palabras vanas, no es simple análisis afiebrado y apurado. Es la triste realidad en la que se encuentra el mundo y se encuentra en nuestro país que, al decir de algunos estudiosos, es uno de los eslabones débiles del mundo en donde las cosas pueden estallar y, luego, irradiarse como reguero de pólvora en diversas situaciones en América Latina, junto a otros sitios en donde ya se está desencadenando.

Por eso, leer la vida y reflexionar sobre la historia de Santo Toribio, nos ayuda porque supo situarse también en un momento álgido, y de allí generar una Iglesia capaz de acompañar a la gente y proponerle formas de vida, testimonio cristiano profundo, capaz de convencer y generar algo realmente nuevo.

Es verdad que lo que se generó fue una especie de equilibrio entre una dominación española y ciertos espacios para dignificar a la persona que muchos no respetaron, pero que, gracias, justamente, a que la Iglesia cumplió su tarea evangelizadora, se pudieron ir realizando en las diversas partes del país.

Este texto de Isaías (6,1-8), que empieza "el año de la muerte del Rey Ozías". Había muerto el rey Ozías, que fue según todos los entendidos, el fundador del reino de Israel, que luego, se retrotrae a la imagen y a la figura de David. Tanto Ozías como Josías fueron los mejores reyes que Israel tuvo, el resto fueron una nulidad. Pero estos dos reyes fueron los que fundaron sobre bases sólidas en la gratuidad del amor de Dios y escucharon a los profetas. Pero el rey Ozías había muerto, se trataba de una tragedia.

Pues, cuando se nombra Arzobispo a Toribio, pues había sucedido una tragedia: había sido asesinado vilmente en la Plaza de Cuzco, Túpac Amaru I. Y había sido asesinado, antes encarcelado en Sacsayhuamán y después llevado a la pena del garrote en la Plaza de Cuzco. Y todo el pueblo estaba asistiendo y gritaba, y antes de que vengan a cortarle la cabeza, Túpac Amaru levantó la mano en alto, se tocó la nariz, la boca, y con la mano derecha tocó su muslo como signo de silencio. Y todo el pueblo que asistió, calló. Finalmente le cortaron la cabeza.

Cuando el virrey Toledo fue sacado del Perú, el rey Felipe II le dijo: "Yo te mandé a servir reyes y evangelizarlos, no te mandé a matarlos". Y eso es lo que suscitó una crisis que tenía que superar las tragedias de la conquista.

Primera tragedia, las enfermedades, epidemias enormes que redujeron la población de 10 millones a 800 mil indios. En segundo lugar, ocasionó esta gran resistencia de la gente que quedaba, especialmente, en Cusco, pero en otras partes, de la desazón que se produjo por haber matado al segundo rey, Túpac Amaru (el primero fue Atahualpa). Y esa desazón, ese descontento, generó también una tercera situación: la posibilidad de que la crisis se ahondará y los conquistadores tomaran todo. Fue necesario que la propia corona se organizara de otra manera para equilibrar las cosas. En este contexto, fue Toribio junto con el virrey que nombró Felipe II que se pusieran de acuerdo para equilibrar las cosas cuando Santo Toribio llega a Lima.

Cuento esto porque, cuando hay una situación de tragedia y se tiene que resolver, todos nos preguntamos eso que se pregunta aquí el Señor: "¿A quién mandaré? ¿A quién enviaré?". Y curiosamente, Felipe II se preguntó eso y buscó, justamente, no a un cura, no a un obispo, no a un religioso, buscó a un laico, porque, en el momento, era la persona que mejor podía estar a la altura de la situación. Y, por esa razón, pensó que era mucho mejor que alguien que conociera la realidad y que tuviera criterio y juicio, pudiera gobernar la ciudad y la Iglesia del Perú.

Fueron ellos dos, el virrey Martín Enríquez de Almansa y Santo Toribio, que convocan al Tercer Concilio Límense, que estaba ya en ciernes, dado que había habido otros concilio durante [el Arzobispo Jerónimo] Loayza, y a partir de ahí, se norman las formas de evangelizar distintas, para promover la dignidad de los indios. Y tanto Toribio como los propios sacerdotes, eran representantes de la protección de los indios y el rechazo de cualquier tipo de abuso, la promoción de las personas, para hacer posible que la gente surgiera y se respondiera a la demanda tremenda que se había generado, inclusive, con la destrucción de toda la panaca y de las grandes familias que venían de la realeza inca.

"¿A quién mandaré?" Es pregunta que también nos hacemos hoy día en la situación difícil. ¿A quién mandaré para evangelizar en medio de la complicación en la que estamos?

¿Estamos a la altura? El Señor lo sabe, sabe que podemos estar a la altura si nos convertimos, mucho más si hemos pasado por ese Seminario durante tantos años de reflexión, de amistad, de alegría, en donde se unen también todos los que se han formado en la línea de Toribio desde hace tantos años, en el Colegio Externado, y los seminaristas que ahora gozan la alegría del encuentro, de la amistad, de irse en misión a los pueblos sencillos. Hay algunas personas que no les parece muy bien que mandemos al seminarista, en primer lugar, a sectores populares, pero hoy día que la situación es trágica y hay que ir ahí, hay que aprender.

Y por eso, el Papa, reconociendo que esto es un problema actual, urgente, necesitamos, justamente, saber que estamos en una tragedia, saber que, quizás, todavía no muere un rey, pero que podemos estar muy a punto, porque las situaciones son gravísimas y, desgraciadamente, no se encuentran muchas salidas.

¿Qué hace la Iglesia? Una, otra, otra y otra vez y definitivamente evangelizar, no polarizar, no politizar, no partidizar, porque las entrañas de misericordia que anuncia el Evangelio son capaces de transformar hondamente, si con autenticidad y con Vida, somos capaces de poder suscitar en la gente una recapacitación. Por eso, la situación de crisis actual es una situación que se convierte en llamado a nosotros, porque somos responsables nosotros de que la gente no cambie, porque a nosotros nos toca lograr que cambie.

Ya si intentamos e intentamos mil formas y no lo hacemos, ya pues no es culpa nuestra, pero es culpa nuestra cuando ponemos la religiosidad en piloto automático, hacemos nuestro horario "mañana, misa" "tarde…noche, misa", al "mediodía, hora intermedia" y así…y no hacemos más....

Todos sabemos que un sistema así no es capaz de generar algo nuevo, probablemente si porque detrás de eso está la fe, está la tradición litúrgica, ¡correcto!, pero ven Uds. que es muy remota la consecuencia.

Toribio decidió no poner la religiosidad en piloto automático, sino ponerse él como misionero para ir a cada pueblo. Y no eran visitas de médico, eran largas visitas de meses, en donde hay miles de anécdotas en diversas partes del Perú, sobre todo, en la parte norte, en donde lo recuerdan porque hizo algo concreto, además de los bautismos que dijo el que eran como 600,000 que hizo en sus viajes (un poquito menos de la población que quedó). Y no solo eso, sino que, en esas visitas, hacía varias cosas más: se sentaba a enseñar, aprendió el quechua, hablaba con la gente, la escuchaba, o como cuando venía aquí también, y se sentaba, como estaba en construcción la catedral, se sentaba a conversar en eso que ahora son las escaleras, se sentaba en el suelo a conversar con los pobladores de la ciudad y con la gente, sobre todo, más indígena que vivía en la otra parte de la ciudad.

El buscó a la gente, él no esperó a que viniera la gente. Y cuando buscó a la gente, allí donde fue, aprendió a construir formas de Iglesia. Por eso es tan actual, y por eso el día de mañana y pasado tendremos dos charlas en torno a sinodalidad. Porque si bien el "sínodo" viene desde los inicios de la historia de la iglesia, el que más practicó la sinodalidad fue Toribio, no por que hiciera el primero y segundo Limense, ya que hizo no más el Tercero, pero hizo muchísimos encuentros que él los llamó "sínodos" a lo largo de su camino, con los pocos curas que había y con los laicos que había también. Y por eso supo enraizar la fe en el corazón de la gente por conocimiento directo: eso que la gente agradece de todos nosotros, en nuestra cercanía, (la vez pasada me hablaban de un sacerdote que sabe explicar con mímicas las cosas, mientras otros se burlan, pero se burlan porque no saben que cosa es evangelizar.

Evangelizar siempre implica una consonancia con el pueblo que tienes delante, hablando su lenguaje, sus gestos, sus maneras. Y tenemos hoy día un pueblo muy sufrido y diversificado que necesita que le hablen en su lenguaje de sufrimiento, de dolor y hablarle con esperanza.

Por eso, hermanos, hoy día es un día muy importante para todos nosotros, porque es un día para retomar el camino de la gran tradición que nos asiste. Fue excelente la propuesta del padre colombiano que vino a darnos retiro, porque habló de la identidad de una diócesis, como debe ser también la identidad de cada parroquia, su historia, la gente que la vivió, la gente que la construyó, lo que nos dejó como legado.

Y ese camino conversador que Santo Toribio dejó, imprimió una huella imborrable, de tal manera que tienen cosas increíbles ustedes, como una anécdota que me pasó hace poco, cuando empecé, todavía no me habían ordenado, pero yo tenía un acuerdo con los jóvenes de Chachapoyas. De que tenía que dar una charla. Llego a Magdalena, y, gran recibimiento, el obispo me quiere dar su báculo. Yo le dije: "No, usted es el obispo", pero él me responde delante de toda la gente: "No, se lo tengo que dar porque desde hace 430 años que no llega un arzobispo de Lima aquí". El último que había llegado era Toribio.

Son signos de que cuando hacemos una evangelización viva, como dice Toribio, 'pasando por valles, y quebradas, sufriendo agresiones o inclusive tensiones'. O anécdotas preciosas como su bajada a Huánuco desde Chinchaycocha, es interesante como se encuentra con una guerra de indios y la pacifica, hablando con ellos y calmándolos. Y así, hay signos que tenemos que recoger, como nosotros tenemos que recoger también todo lo bueno que hemos hecho y hacemos cuando las cosas las hacemos por amor, por comunicarles lo más profundo que tenemos, que es el amor entrañable que recibimos por tener este ministerio y por ser cristianos.

Por eso la palabra principal que le dice Felipe II a Toledo: "Yo te envié a servir reyes". Y hoy día, la segunda lectura de Pablo a los Corintios (4,1-5) empieza diciendo: "Nosotros, servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios". Así comienza, servir y no ser servidos. Por eso, en este momento de dificultad de nuestro país, encontremos cuáles son las nuevas formas de servir de la Iglesia y del Clero, cómo diseñamos un modelo que sólo sea servicio y no sea servirnos de los demás, que no sea hacer finta de que hacemos Iglesia, en vez de hacer palpitación, sentimiento profundo, vida auténtica, testimonio del Señor, en donde si he cometido algo grave, lo tengo que reconocer y tomar las medidas adecuadas, incluso, con la posibilidad de salir del sacerdocio para no manchar la misión de la Iglesia, o si es que tengo algún problema de fondo, tratarlo a fondo y no superficialmente. Y si tengo cualidades extraordinarias que no he desarrollado, potenciarlas y ponerlas en función de todos, para hacer posible que la gente sienta que Jesús ha pasado por ahí. En efecto, alguien alguna vez me comento, (uno de los que vinieron al Congreso sobre Santo Toribio, en el 2006, que una de las cosas que le dijo Felipe II a Toribio (no tengo el documento, pero me lo dijo de memoria): "ahora que vas allá, que cuando tu pases, ningún indio tenga duda de que Jesucristo o un apóstol ha pasado por su pueblo, por su vida, por la relación  con él".

Y eso nos vendría muy bien a nosotros, "que a nadie le quepa duda de que, cuando están en un hospital, en la parroquia, en el trato de la gente, en la organización de los problemas de la gente, en la palabra que dicen, no le quede a la gente duda de que Jesucristo está pasando. Siempre nos detenemos todo el tiempo a decir que somos 'In Persona Christi'. Pero a veces eso nos sirve para tener poder, y, en realidad, nos debe servir para ser auténticos testigos de nuestro Señor. In Persona Christi significa que soy testigo, que transparento a Dios con mi vida.

Yo quiero agradecerles a todos ustedes, que lo hacen diariamente, con mucha paciencia, encontrando y viendo las formas, porque no es fácil evangelizar hoy día. Pero si los llamo a que también, simultáneamente, valoremos todo lo que somos para que, reconociendo todo lo que valemos, ponerlo a disposición de la gente, y unidos tomemos todos iniciativas para construir juntos nuestra Iglesia, porque es así como se tiene que hacer.

No he tenido la ventaja de ser un obispo de largo periodo, soy de tránsito, como nos corresponde a los que somos de tránsito, pero vamos a dejar esto a otros que vienen, tiene que ser de ustedes, pero entre ustedes tiene que desarrollarse la capacidad de autenticidad más profunda, porque si no, hacemos todo lo contrario a lo que quiso Toribio. Y lo que quiso fue hacer una Iglesia misionera, una Iglesia espiritual, una Iglesia Santa, pero también una Iglesia capaz de dar vida y esperanza a todo nuestro país. Por eso se le llama a Toribio el "fundador de la peruanidad". Así lo llama José Agustín de la Puente. Y como estamos en el año del Bicentenario tenemos que unir peruanidad con sinodalidad y así salimos adelante.

Y que Dios los bendiga y los acompañe, y que vayan por todo el mundo anunciando el Evangelio y formando la Iglesia adecuada que el anuncio tiene como resultado en cada experiencia particular. Y así va juntándose todas las iniciativas y haciendo esta Iglesia comunión que Dios ha querido para que el mundo se salve.


Fecha Publicación: 2022-04-26T16:06:00.001-07:00

Perú. En camino hacia la beatificación de Aguchita, mártir de la misericordia

A pocos días de la beatificación de la religiosa peruana María Agustina Rivas López, más conocida como Aguchita, el Vicario Apostólico de San Ramón, en Perú, comparte con Vatican News una reflexión sobre la figura de la religiosa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor y el magisterio del Papa Francisco.
Ciudad del Vaticano

Por el Padre Luis Alfonso Tapia Ibáñez, Vicariato Apostólico de San Ramón, Perú

Aguchita y Francisco

¿Qué tienen en común la nueva beata peruana, una sencilla religiosa, nacida en los andes peruanos, con el Papa Francisco, nacido en la capital de Argentina?

La Base común, que todos compartimos, es el Espíritu Santo recibido en el bautismo. El mismo Espíritu soplaba en su interior y les invitaba a ser fieles a la voluntad de Dios en sus vidas. Y este mismo Espíritu inspiró el acontecimiento eclesial más importante de este último siglo: el Concilio Vaticano II, imprescindible para comprenderlos a los dos.

"Callejera de la fe en salida misionera"

El Papa Francisco nos presentó su "proyecto pastoral" en la Exhortación Apostólica "Evangelii gaudium", heredera del Vaticano II, de la Exhortación "Evangelii Nuntiandi" de san Pablo VI y del documento conclusivo de Aparecida.

El Papa sueña con una Iglesia en salida misionera, pedía a los cristianos ser "callejeros de la fe". Y ahí tenemos a nuestra Aguchita escapándose, terminadas sus responsabilidades oficiales, para salir a buscar a las mamás de un club de madres para organizarles talleres, enseñarles a tejer, cocinar, leer la biblia, hacer catequesis y un poco de cada. Escapándose también a conversar con aquellas señoras amigas que tienen problemas en su casa, una con el esposo violento o alcohólico, otra con el hijo drogodependiente, otra porque no le alcanza la plata, aquella porque tiene la hija enferma y un larguísimo etcétera.

Será callejera de la fe cuando vaya al caótico y peligroso mercado mayorista de la Parada, en Lima. Para todos tiene una palabra de aliento, una pregunta por su salud, su familia, el trabajo, el "problemita" que le contó la otra vez y por el que sigue rezando hasta ahora.

Nació pobre por cuna y vivió pobre por opción

El Papa Francisco sueña también con "una Iglesia pobre para los pobres". Aguchita no hablará de "opción preferencial por los pobres", pero sabe perfectamente que "lo que a uno de estos pequeños hicieron, a mí me lo hicieron" y ha hecho esta opción desde que vivía en Coracora. Nació pobre por cuna y vivió pobre, por opción; dedicó todo su pastoreo al servicio de los pobres para ofrecerles una vida más digna y llevadera, donde Dios ocupe el lugar principal.

Dio su vida por amor a sus ovejas

No hablará de "pastores con olor a oveja", pero será ese amor que le quema en el corazón lo que la llevará a buscar a señoras y niñas, jovencitas y clubes de madres, familias y esposos, hijos y sobrinos, colonas y nativas, terroristas y militares, sin importar el día, ni la hora, la edad o la salud; todas son sus ovejas, encargadas con amor por su Amado Buen Pastor, por ellas dará su vida, primero día a día y un 27 de setiembre la dará para siempre, para todos.

Una vida contemplativa del don de la creación

En el 2015, veinticinco años después de la muerte de Aguchita, el Papa Francisco nos regala la Encíclica social "Laudato si", invitándonos al cuidado de la casa común. Aguchita no hablará de "ecología" y menos de "ecología integral", pero lo vivirá como fruto de una mirada contemplativa que sabe ver al Amado en todo, en todos, siempre. Una mirada que entiende, con el Génesis, que todo es fruto del amor de Dios y como todo regalo, cargado de afecto, debe ser utilizado y cuidado con cariño y esmero. Será recicladora creativa, reinventora de recetas para aprovechar los ingredientes que tenemos, sembradora de todo lo que pueda producir, técnica agropecuaria que saca pesticidas naturales, composteras, reutilizadora de todos los recursos a la mano. Y, sobre todo, enseñará a encontrar a Dios en la naturaleza, a disfrutar con una puesta de sol, el vuelo de los pájaros, grandes o pequeños, mariposas y cualquier volátil que se deje ver, a disfrutar con la siembra y la cosecha, las flores y los frutos, los enormes árboles de la selva y las pequeñas orquídeas solo visibles a ojos expertos y curiosos. Y lo más hermoso, lo más precioso de la creación, la niña de los ojos de Dios: el ser humano, en su grandeza y debilidad. La vida a su lado era un cielo anticipado, gracias a su mirada contemplativa.

"Aguchita mártir de la misericordia"

El mismo año, el Santo Padre nos regala con el "Año de la Misericordia", dimensión esencial de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor a la que pertenece Aguchita y que vivió toda su vida. El título de su primera biografía será: "mártir de la misericordia".

Derroche de cariño y paciencia por la familia

2014 y 2015 el Papa convocó dos Sínodos sobre la familia, publicando al año siguiente la Exhortación Postsinodal "Amoris laetitia", sobre el amor en la familia, invitando a la atención personalizada a las familias, parejas y novios, caminando juntos, evitando soluciones mágicas que no van al fondo del problema. Aguchita dedicó muchas horas a escuchar a las familias derrochando cariño y paciencia para ayudarlos y acompañarlos, conversando con padres e hijos, con la esposa y el esposo, juntos o por separado, además de llevarlos en su corazón a la oración con Dios. Insistía a las mamás diciéndoles que ellas son las mejores maestras de sus hijos, se preparó durante toda su vida para ayudar a esas familias a salir adelante, a superar problemas de pareja, económicos, con los hijos, de salud… Su ingrediente secreto será el amor.

Sacar a la luz lo mejor de los jóvenes

En el 2018, un nuevo Sínodo y su Exhortación posterior "Christus vivit", nos invita también a hacer camino con los jóvenes, a escucharlos y acompañarlos en sus procesos. Toda su vida de religiosa, Aguchita, trabajó con jóvenes, en el internado, con madres gestantes y adolescentes, con las jóvenes religiosas, con el grupo juvenil en La Florida; siempre mostrando tacto y paciencia para sacar de ellos lo mejor.

"La Santa de la puerta de al lado"

En la fiesta de San José, del 2018, el Papa Francisco nos sorprende con la Exhortación Apostólica "Gaudete et exsultate" sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Como es su costumbre nos sorprende con nuevos y chispeantes términos. En este caso "la Santa de la puerta de al lado" y la "clase media de la santidad"; cita en concreto "la religiosa anciana que sigue sonriendo". Y en el Capítulo Cuarto, titulado "Algunas Notas de la Santidad en el Mundo Actual" parece que hace una descripción de la vida de Aguchita: Aguante, paciencia y mansedumbre; Alegría y sentido del humor; Audacia y fervor; En comunidad; En oración constante

La beatificación de una amada del Señor

Nos ayuda el Papa a comprender que Aguchita no es una estrella fugaz en medio del firmamento de la Iglesia, solitaria; sino que ha sido levantada por Dios, utilizando a Sendero Luminoso, para mostrar un ejemplar de los miles de miles que existen de esa "clase media de la santidad". Así, su beatificación es la beatificación de miles de religiosas y de cientos de miles de madres de familia, que, como ella, han entregado su vida, día a día; han vivido su vida, como Jesús nos enseñó en la Última Cena, sirviendo a los pies; pero no como esclavas, sino como reinas, amadas y buscadas por todos, porque todos sabemos que podemos contar con ellas para lo que sea. Como lo hizo María y lo hizo San José de quienes era tan devota. No por casualidad, en el año de San José, fue aceptada su muerte como martirio. Y, al igual que en su vida en la tierra, donde daba preferencia a los enfermos, también desde el cielo, esperó un año más para su beatificación, preocupada por los muchos enfermos del Covid.

Su preocupación por la amazonia y los sacerdotes

En estos últimos años, la Iglesia universal se ha "amazonizado"; y también en esto Aguchita se adelantó. A los 68 años, cumplió su sueño de ser misionera en la selva, trabajó con dos pueblos originarios, asháninkas y yaneshas, y dio su vida en la Amazonía.

Por último, no podemos obviar otra pasión y preocupación conjunta de Francisco y Aguchita: los sacerdotes. Ambos han conocido las glorias y las miserias de muchos sacerdotes, aunque desde puntos de vista muy distintos. Ambos fueron apoyados por sacerdotes para discernir su vocación, ambos han sufrido contemplando las miserias de muchos sacerdotes, ambos aman, oran y sirven a los sacerdotes.

Es el Espíritu Santo quien guía su Iglesia y estos ejemplos nos permiten comprobarlo, fortalecer nuestra pobre fe y afianzar nuestra frágil esperanza.

Gracias Señor, por Francisco y Aguchita, por tu Iglesia y por permitirnos formar parte de ella.


Fecha Publicación: 2022-04-23T10:55:00.000-07:00

Ha sido otorgada a Isabel Díaz Ayuso la medalla del Principado de Asturias, y ella ha contestado con este histórico discurso, 18 de abril del 2022

https://www.youtube.com/watch?v=hRaOiPbJTis

 

En un chiste de Mingote en ABC, un nieto le preguntaba a su abuelo: «Abuelo, ¿te preocupa que yo no sepa quién fue don Pelayo?», y el abuelo le contestaba con cariño: «No, hijo, lo que me preocupa es que no sepas quién eres tú».

Esta es la razón última de estudiar Historia, no solo en el colegio, sino durante toda la vida: saber quién es uno, de dónde se viene y adónde se puede ir. Y no es casualidad que los totalitarios procedan desde el primer momento a silenciar y manipular la Historia.

Que el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias tenga a bien conmemorar el 1300 aniversario de la Batalla de Covadonga, y que se acuerde de mí para hacerlo, entregándome además esta medalla, es un honor y una responsabilidad.

Esta responsabilidad la ejercerá mi Gobierno aplicando todas las mejoras necesarias, dentro de sus competencias, para contrarrestar en lo posible el daño causado por la postergación de la Historia de España, y los mismos conceptos de España y la Hispanidad, en los planes de estudio del Gobierno de Sánchez. Para que los jóvenes que estudien en la Comunidad de Madrid sí puedan saber quiénes son.

Conmemoramos en este acto la Batalla de Covadonga, que Claudio Sánchez Albornoz situó, por primera vez, en el 722, hace ahora 1.300 años. La batalla que, según nuestra Historia, mezclada en este caso con la tradición, frenó la invasión musulmana del 711 y dio comienzo a la Reconquista.

La "Reconquista" no debería ser un término cualquiera para un español, pero tampoco para ningún europeo.

Un Historiador tan moderno como egregio, catedrático de instituto y académico, Antonio Domínguez Ortiz, decía que la romanización y la reconquista constituyeron, respectivamente, la base de nuestra unidad nacional y el generador de la individualidad hispánica. Nada menos.

La Reconquista no se parece a nada que haya ocurrido en ninguna otra nación del mundo. Durante casi ocho siglos, España luchó por seguir siendo Europea, Occidental y libre. ¿Qué otra nación del mundo ha sido sometida en un proceso semejante de conquista e islamización y se puede llamar hoy "Occidente"? Esta unicidad de España tuvo unas consecuencias que alimentaron las raíces más profundas del ser hispánico, que nos permitió dar al mundo algunos de los mejores frutos de la Historia.

Desde muy pronto, tras la hazaña de don Pelayo y los suyos, caló el sentimiento de la llamada «España perdida». No me canso de repetir el término «España» pese a los que niegan que España ya existiera entonces. No es cierto lo que dicen.

Un siglo antes de la Batalla de Covadonga, uno de los mayores sabios de la Historia de la Humanidad, cuya estatua nos recibe aquí cerca, en las escaleras de entrada a la Biblioteca Nacional, San Isidoro de Sevilla, ya escribía: «De todas las tierras que se extienden desde el mar de Occidente hasta la India tú eres la más hermosa. ¡Sacra y venturosa España, madre de príncipes y de pueblos!». El germen de esta España libre es lo que hoy conmemoramos aquí.

Como vemos, son muchas las lecciones de este momento crucial de nuestra Historia, que algunos quisieran, por desgracia, borrar.

Como explicó Julián Marías, estos siglos de lucha también nos enseñaron a convivir con «el otro», a tratarlo como el enemigo invasor, sí, pero como persona. Cuando para el resto de europeos los musulmanes eran poco menos que unos seres monstruosos, para nosotros eran los que vivían junto a nosotros en nuestra "España perdida": con los que hacíamos la guerra, la paz, o el amor… Este empeño histórico y esta vivencia humana que se dieron simultáneamente nos permitieron nuestros mayores logros en la Historia, casi incomprensibles para muchos:

• El Camino De Santiago, que es la gran vía europea de fe y cultura, aún viva.

• La Escuela de Traductores de Toledo, que recuperó la herencia de los clásicos greco-latinos, preparando así el terreno para nuestro Siglo de Oro y el del resto de Europa.

• Las primeras Cortes de la Historia, en León, en 1188.

• El diseño de la Diplomacia Moderna, junto con el Papado, en tiempos de los Reyes Católicos.

• La elaboración de la primera doctrina moderna del llamado después Derecho Internacional y de la primera escuela de liberalismo, la Escuela de Salamanca.

• Los primeros Códigos de Derechos Humanos de la Historia: las Leyes de Burgos, y las posteriores Leyes de Indias. 

• Y nace el gran logro: la Hispanidad, que culminaría en la institución de los Virreinatos y del maravilloso Barroco Hispanoamericano.

Como ven, nada de esto podría haber ocurrido sin la hazaña de don Pelayo y la empresa a la que dio comienzo.

Ahora se entiende mejor el que esa "España perdida", una España cristiana, europea, libre, fuera el referente de muchas generaciones consecutivas, y el germen de este espíritu español, que luego la Monarquía Hispánica haría universal.

¿Cómo vamos a olvidarnos de todo esto? ¿Y por qué? ¿Quién gana y qué gana? Solo el resentimiento o la ignorancia más suicida pueden llevar a España, a Hispanoamérica o a Europa entera a olvidar o desconocer todo esto que hoy celebramos; precisamente en momentos tan terribles y decisivos.

Nuestra Historia común y única nos hace, nos enseña y nos llama, desde el pasado, a construir el futuro.

Mi responsabilidad hoy al recibir esta medalla era recordarla, y como responsable política es mi deber garantizar que los niños y jóvenes de la Comunidad recuperemos juntos la España perdida o en peligro de perderse.


Fecha Publicación: 2022-04-21T10:36:00.001-07:00

RESPONSABILIDAD, ESTABILIDAD Y RESPETO POR LA GOBERNABILIDAD EN FAVOR DEL PUEBLO PERUANO

 

Los Obispos del Perú, con el gozo de haber celebrado la Semana Santa, saludamos a todos los peruanos y peruanas, deseándoles que la luz, la paz y la vida que nos ha traído Jesús Resucitado, lleguen a los hogares y a las familias de todos los que conformamos esta gran nación. En ese contexto y, aún en medio de la situación de incertidumbre y dificultades que vive nuestro amado Perú, nos dirigimos al pueblo peruano para manifestar lo siguiente:

 

1.       Desde el año 2016, la crisis política que agobia a nuestro país se agravó por la constante inestabilidad, que se genera desde los diversos actores políticos y los grupos de poder. Desde entonces, hemos tenido tres Congresos y cinco Presidentes de la República. A esta crisis política se sumó la crisis sanitaria causada por la Covid-19, que mostró las graves falencias que tiene el país en materia de salud y educación. Del mismo modo se evidenció la fragilidad de nuestro pueblo, trabajador y pujante, pero sumido en la informalidad económica (80%, según expertos) y el desempleo, lo que golpea aún más la precaria economía de miles de nuestros hermanos peruanos.

 

2.       En esta situación, los ciudadanos más pobres y vulnerables son los que sufren con mayor impacto las consecuencias de esta inestabilidad política. Las medidas económicas que se han dado en los últimos días, con la finalidad de generar más empleo y productividad, resultan insuficientes, pues no están focalizadas a contrarrestar el duro impacto económico que estamos viviendo.

 

3.       La Conferencia Episcopal Peruana, conocedora de la realidad que viven los peruanos en todos los rincones del país, hace un llamado urgente a sus líderes políticos para que asuman con mayor responsabilidad la actual coyuntura: deponiendo egoísmos; consensuando las reformas políticas que sean necesarias para sacar adelante el país; y, estableciendo medidas radicales contra la corrupción. El poder debe estar al servicio del pueblo y no al servicio de sus representantes o de aquellos que se arrogan esta condición, más allá de lo que establece nuestro ordenamiento jurídico y social.

 

4.       Nuestra Constitución Política, en su artículo 110, expresa que el Presidente de la República "personifica a la Nación". Nos representa a todos por igual, no a un grupo, no a intereses subalternos y menos a cuotas político-partidarias, que solo resquebrajan nuestra débil institucionalidad. Su misión es trabajar por el bienestar general del pueblo peruano. Luego de nueve meses del inicio de la actual gestión y cuatro gabinetes de ministros, la ausencia de liderazgo y de un horizonte socio-político y económico resultan muy preocupantes y exigen una inmediata solución.

 

5.       Nuestra débil democracia no soporta más la inestabilidad. Es imprescindible que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo, convoquen a personas idóneas e intachables en las diversas instituciones del Estado.

 

6.       "La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno" (Gaudium et Spes, n. 76); por lo que no corresponde a la Iglesia intervenir en las decisiones de orden político; pero la grave crisis que vive el país nos obliga a exhortar a la clase política y a la sociedad civil a buscar y promover un diálogo democrático, transparente y honesto, con el objetivo de lograr un auténtico consenso. Este diálogo puede darse en espacios ya conocidos, como el Acuerdo Nacional u otras instituciones equivalentes para una mayor corresponsabilidad.

 

7.       Es necesario dejar de lado las posturas particulares en favor de un bien superior, en este caso, nuestro querido pueblo peruano, a fin de establecer una agenda de prioridades que responda a las necesidades básicas de la población, especialmente de los más pobres, y que garantice la gobernabilidad del país.

 

8.       La solución a la que se llegue, en el marco de la Constitución y del Estado de Derecho, debe llevarnos a una auténtica esperanza, sin polarizaciones, para que el Perú retome el camino del desarrollo integral y sostenible, del progreso, para lograr más empleo y servicios públicos de alimentación, salud y educación de calidad.

 

9.       Señor Presidente de la República y Señores Congresistas, ¡asuman su responsabilidad para la cual han sido elegidos! La democracia en este momento crítico no puede ser reflejo del enfrentamiento entre Poderes del Estado ni de posiciones intransigentes que contribuyan a una mayor inestabilidad. Por el contrario, la democracia debe llevarnos a buscar la gobernabilidad y el bien común, así como velar por la libertad de expresión, la independencia de poderes y el respeto a la dignidad humana por excelencia.

 

Acompañamos con nuestra oración y solidaridad a todos los peruanos, y pedimos al Señor de los Milagros y a su Santísima Madre, bendigan nuestro país y nos ayuden a caminar juntos, sinodalmente, para construir el Perú que todos deseamos y nos merecemos.

 

Lima, 21 de abril de 2022.

LOS OBISPOS DEL PERÚ


Fecha Publicación: 2022-04-19T09:38:00.001-07:00

https://queridaamazonia.pe/2022/04/18/aguchita-y-francisco/

Aguchita y Francisco

¿Qué tienen en común la nueva beata peruana, una sencilla religiosa de los andes peruanos, con el Papa Francisco, nacido en la capital de Argentina?

Por: P. Luis Alfonso Tapia Ibáñez

La base común que todos compartimos es el Espíritu Santo recibido en el bautismo. El mismo Espíritu soplaba en su interior y les invitaba a ser fieles a la voluntad de Dios en sus vidas. Y este mismo Espíritu inspiró el acontecimiento eclesial más importante de este último siglo: el Concilio Vaticano II, imprescindible para comprenderlos a los dos.

El Papa Francisco nos presentó su "proyecto pastoral" en la Exhortación Apostólica "Evangelii gaudium", heredera del Vaticano II, de la exhortación Evangelii Nuntiandi" de san Pablo VI y del documento conclusivo de Aparecida.

El papa soñaba con una iglesia en salida misionera, pedía a los cristianos ser "callejeros de la fe". Y ahí tenemos a nuestra Aguchita escapándose, - terminadas sus responsabilidades oficiales-, para salir a buscar a las mamás de un club de madres para organizarles talleres, enseñarles a tejer, cocinar, leer la biblia y hacer catequesis. Escapándose también a conversar con aquellas señoras amigas que tenían problemas en su casa, una con el esposo violento o alcohólico, con el hijo drogodependiente, otra porque no le alcanza la plata, aquella porque tiene la hija enferma y un larguísimo etcétera. Busca a enfermos, mujeres, jóvenes y familias a quienes socorrer, alentar y acercar a Dios.

Será callejera de la fe cuando vaya al caótico y peligroso mercado mayorista de la Parada, en Lima. Para todos tiene una palabra de aliento, una pregunta por su salud, su familia, el trabajo, el "problemita" que le contó la otra vez y por el que sigue rezando hasta ahora.

El Papa Francisco sueña también con "una iglesia pobre para los pobres". Aguchita no hablará de "opción preferencial por los pobres", pero sabe perfectamente que "lo que a uno de estos pequeños hicieron, a mí me lo hicieron" y ha hecho esta opción desde que vivía en Coracora. Nació pobre por cuna y vivió pobre por opción: dedicó todo su pastoreo al servicio de los pobres para ofrecerles una vida más digna y llevadera, donde Dios ocupe el lugar principal.

No hablará de "pastores con olor a oveja", pero será ese amor que le quema en el corazón lo que la llevará a buscar a señoras y niñas, jovencitas y clubes de madres, familias y esposos, hijos y sobrinos, colonas y nativas, terroristas y militares, sin importar el día, ni la hora, la edad o la salud. Todas son sus ovejas, encargadas con amor por su Amado Buen Pastor, por ellas dará su vida. Primero día a día, y un 27 de setiembre la dará para siempre, para todos.

Una mirada que entiende

En el 2015, veinticinco años después de la muerte de Aguchita, el Papa Francisco nos regala la encíclica social "Laudato Si", invitándonos al cuidado de la casa común. Aguchita no hablará de "ecología" y menos de "ecología integral", pero lo vivirá como fruto de una mirada contemplativa que sabe ver al Amado en todo, en todos, siempre. Una mirada que entiende, con el Génesis, que todo es fruto del amor de Dios y como todo regalo, cargado de afecto, debe ser utilizado y cuidado con cariño y esmero. Sabrá sacar partido de todo lo que el Padre nos regala por medio de la creación, con la que disfruta como una niña; y enseñará a señoras, jóvenes y niñas a aprovecharlo al máximo, porque para eso nos lo ha regalado Dios.

Y, precisamente, por ser un regalo amoroso del Padre, hemos de cuidarlo y evitar que se malogre o deteriore. Será recicladora creativa, reinventora de recetas para aprovechar los ingredientes que tenemos, sembradora de todo lo que pueda producir, técnica agropecuaria que saca pesticidas naturales, composteras, reutilizadora de todos los recursos a la mano. Y, sobre todo, enseñará a encontrar a Dios en la naturaleza, a disfrutar con una puesta de sol, el vuelo de los pájaros, grandes o pequeños, mariposas y cualquier volátil que se deje ver, a disfrutar con la siembra y la cosecha, las flores y los frutos, los enormes árboles de la selva y las pequeñas orquídeas solo visibles a ojos expertos y curiosos. Y lo más hermoso, lo más precioso de la creación, la niña de los ojos de Dios: el ser humano, en su grandeza y debilidad. La vida a su lado era un cielo anticipado, gracias a su mirada contemplativa.

El mismo año, el Santo Padre nos regala con el "Año de la Misericordia", dimensión esencial de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor a la que pertenece Aguchita y que vivió toda su vida. El título de su primera biografía será: "Mártir de la Misericordia"

Al lado de las mujeres y las familias

En 2014 y 2015 el Papa convocó dos sínodos sobre la familia, publicando al año siguiente la Exhortación Postsinodal "Amoris laetitia", sobre el amor en la familia, invitando a la atención personalizada a las familias, parejas y novios, caminando juntos, evitando soluciones mágicas que no van al fondo del problema. Aguchita dedicó muchas horas a escuchar a las familias derrochando cariño y paciencia para ayudarlos y acompañarlos, conversando con padres e hijos, con la esposa y el esposo, juntos o por separado, además de llevarlos en su corazón a la oración con Dios. Insistía a las mamás diciéndoles que ellas son las mejores maestras de sus hijos. Se preparó durante toda su vida para ayudar a esas familias a salir adelante, a superar problemas de pareja, económicos, con los hijos, de salud… Su ingrediente secreto será el amor.

En el 2018, un nuevo Sínodo y su Exhortación posterior "Christus vivit", nos invita también a hacer camino con los jóvenes, a escucharlos y acompañarlos en sus procesos Toda su vida de religiosa, Aguchita, trabajó con jóvenes, en el internado, con madres gestantes y adolescentes, con las jóvenes religiosas, con el grupo juvenil en La Florida; siempre mostrando tacto y paciencia para sacar de ellos lo mejor.

En la fiesta de San José, del 2018, el Papa Francisco nos sorprende con la Exhortación Apostólica "Gaudete et exsultate" sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. En este caso "la Santa de la puerta de al lado" y la "clase media de la santidad"; cita en concreto "la religiosa anciana que sigue sonriendo". Y en el Capítulo Cuarto, titulado "Algunas notas de la Santidad en el mundo actual" parece que hace una descripción de la vida de Aguchita: aguante, paciencia y mansedumbre; alegría y sentido del humor; audacia y fervor; en comunidad; en oración constante.

 

Foto: Causa Aguchita

Nos ayuda el Papa a comprender que Aguchita no es una estrella fugaz en medio del firmamento de la Iglesia, solitaria; sino que ha sido levantada por Dios, utilizando a Sendero Luminoso, para mostrar un ejemplar de los miles de miles que existen de esa "clase media de la santidad". Así, su beatificación es la beatificación de miles de religiosas y de cientos de miles de madres de familia, que, como ella, han entregado su vida, día a día; han vivido su vida, como Jesús nos enseñó en la Última Cena, sirviendo a los pies; pero no como esclavas, sino como reinas, amadas y buscadas por todos, porque todos sabemos que podemos contar con ellas para lo que sea. Como lo hizo María y lo hizo San José de quienes era tan devota. No por casualidad, en el año de San José, fue aceptada su muerte como martirio. Y, al igual que en su vida en la tierra, donde daba preferencia a los enfermos, también desde el cielo esperó un año más para su beatificación, preocupada por los muchos enfermos del Covid.

En estos últimos años, la Iglesia universal se ha "amazonizado"; y también en esto Aguchita se adelantó. A los 68 años cumplió su sueño de ser misionera en la selva, trabajó con dos pueblos originarios, asháninkas y yaneshas, y dio su vida en la Amazonía.

Por último, no podemos obviar otra pasión y preocupación conjunta de Francisco y Aguchita: los sacerdotes. Ambos han conocido las glorias y las miserias de muchos sacerdotes, aunque desde puntos de vista muy distintos. Ambos fueron apoyados por sacerdotes para discernir su vocación, ambos han sufrido contemplando las miserias de muchos sacerdotes, ambos aman, oran y sirven a los sacerdotes.

Es el Espíritu Santo quien guía su Iglesia y estos ejemplos nos permiten comprobarlo, fortalecer nuestra pobre fe y afianzar nuestra frágil esperanza.

Gracias Señor por Francisco y Aguchita, por tu Iglesia y por permitirnos formar parte de ella.

 


Fecha Publicación: 2022-04-15T09:50:00.001-07:00

El Papa: el mundo ha elegido a Caín, pero Dios no deja de salvarnos

En la entrevista concedida por Francisco a la periodista Lorena Bianchetti, en un episodio especial del programa "A Su imagen", se abordan varios temas: el drama de la guerra, no sólo en Ucrania, el papel de las mujeres, la cuestión de los refugiados, la pandemia, la mundanidad en la Iglesia. Pero también la importancia del perdón y la esperanza en el camino cristiano. El Papa envía también sus deseos para la Pascua

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

El silencio es el sonido del Viernes Santo, en particular cuando llega una hora precisa, las tres de la tarde, el momento en que el Hijo de Dios grita su abandono ante el Padre y muere en la cruz. Y el silencio es también la palabra adecuada para el momento del dolor humano, el que da cabida a los que lloran. Las tres de la tarde es la brújula que guía la entrevista titulada "La esperanza bajo el asedio", emitida en Rai 1 y concedida por el Papa Francisco a la periodista Lorena Bianchetti, presentadora del programa "A Sua Immagine". El del silencio es uno de los pasajes más intensos de la conversación, cuando Francisco confiesa: "Una de las cosas que he aprendido es a no hablar cuando alguien sufre", "debemos pedir la gracia del llanto".

A ese momento de la Pasión del Señor están ligados hoy los caminos dolorosos recorridos por tantos inocentes. Personas que murieron a causa de la guerra. No sólo Ucrania, subraya Francisco, está sacudida por la tragedia de un conflicto. En todas partes resuena el sonido de las armas, "el mundo está en guerra":  Siria, Yemen y el drama de los "rohingya expulsados, sin patria", "el genocidio de Ruanda de hace 25 años" son algunos de los escenarios bélicos que tiñen de sangre diversas regiones del planeta. Un mundo, explica el Pontífice, que "ha elegido el esquema de Caín", de "matar al hermano".

No se dialoga con el diablo sino con las personas

Con el diablo "no se dialoga" porque es "el mal absoluto". Pero sí se habla, dice Francisco, con las personas afectadas por "la enfermedad del odio". "Todos tenemos algo bueno". Esto, dice el Papa, "es el sello de Dios en nosotros". Siempre el Señor "busca salvarnos hasta el final" porque en cada hombre ha sembrado "algo bueno". Esta siembra también se hizo en Caín, pero el hermano de Abel, recuerda el Pontífice, fue culpable de una acción que formaba parte de la violencia. Y es con esta acción "que se hace una guerra".

La guerra es pluriforme

El diablo, reitera el Papa, no es un mito sino una realidad: "Yo lo creo". El demonio "es seductor", presenta "algo de bello en el pecado" y "lleva a pecar": "Si los pecados fueran feos, si no tuvieran algo de bello, nadie pecaría".  Están, afirma Francisco, los "que hacen la guerra, los que destruyen la vida de los demás, los que explotan a las personas en su trabajo". También la explotación "es una guerra". Esto también destruye, "no sólo los tanques". El demonio "siempre busca la destrucción" porque el hombre es "imagen de Dios". Cuando Jesús muere, vuelve al Padre. Pero "está en cada persona explotada, que sufre las guerras, la destrucción, la trata". "Cuántas mujeres -subraya el Santo Padre- son esclavas de la trata en Roma y en las grandes ciudades." "Es obra del mal. Es una guerra".

Todo hombre puede sembrar la destrucción

La respuesta del Papa viene precedida de una frase, citada por la periodista Lorena Bianchetti, del escritor ruso Fiódor Mijáilovich Dostoyevski: "La batalla entre Dios y el demonio está en el corazón del hombre". Es allí -subraya el Santo Padre- donde se juega. Por eso necesitamos esa mansedumbre, esa humildad de decirle a Dios: soy un pecador, pero tú sálvame, ayúdame". Porque cada uno de nosotros, explica Francisco, tiene dentro de sí la posibilidad de hacer lo que hacen los que "destruyen, explotan". El pecado "es una posibilidad de nuestra debilidad y también de nuestro orgullo".

Pedir la gracia de llorar

Una dramática imagen de la guerra en Ucrania, retomada por los medios de comunicación del mundo, precede otra reflexión del Papa Francisco. Es la de la carrera desesperada de un hombre y su mujer hacia un hospital. Corren llevando a su hijo que ha sido alcanzado por las esquirlas de una bomba. Por desgracia, en ese caso no fue posible salvar la vida del niño. ¿Qué le nace decirles -pregunta Lorena Bianchetti- a los padres que pasan por esta angustiosa experiencia de perder un hijo? "Una de las cosas que he aprendido -afirma el Papa- es a no hablar cuando alguien sufre". Quienes sufren deben ser llevados "de la mano, en silencio". Ante el dolor, el Papa indica dos caminos: el silencio y el llanto. "Debemos pedir la gracia del llanto, ante nuestras debilidades, ante las debilidades y tragedias del mundo".

La fuerza de las mujeres

Otra imagen de la guerra en Ucrania es la premisa de una pregunta sobre el papel de las mujeres. Es la imagen de una joven ucraniana embarazada llevada en camilla entre los escombros. Intenta acariciar su vientre con las últimas fuerzas que le quedan. Lorena Bianchetti dice, recordando aquella dramática escena, que se acuerda de las mujeres, de la fuerza de las mujeres, de las madres rusas y ucranianas. La periodista se pregunta entonces qué importancia tiene el papel activo de las mujeres para construir concretamente la paz. Las mujeres, subraya el Papa, son "fuertes". "Jesús es el esposo de la Iglesia". Y "la Iglesia es mujer". Una madre "es capaz de acompañar a los hijos hasta el final". Como "María y las mujeres al pie de la cruz". Las mujeres saben lo que significa "preparar la vida" y lo que es la muerte. "Hablan ese idioma". Después, recordando que la explotación y la violencia contra las mujeres son "el pan nuestro de cada día", el Pontífice subraya que "las mujeres son la fuerza". A los pies de la cruz los discípulos huyen. No huyen, en cambio, las mujeres que "lo habían seguido durante toda la vida". "Jesús, de camino al Calvario, se detiene ante un grupo de mujeres". Ellas -señala el Papa- tienen la capacidad de llorar".

La conductora del programa de televisión "A Sua immagine" recuerda a continuación las escenas de los refugiados que huyen de Ucrania a causa de la guerra y también la respuesta concreta recibida de estas personas en señal de acogida y solidaridad. Lorena Bianchetti se pregunta: "¿ha derribado los muros de la indiferencia y los prejuicios contra los que huyen de otras partes del mundo porque han sido heridos por la guerra, o se sigue dividiendo a los refugiados en severas categorías?". "Es cierto - responde el Papa- los refugiados están subdivididos. "De primera clase, de segunda clase" y por "color de piel". "Somos racistas. Y eso es malo". Incluso Jesús, recuerda el Pontífice, "fue emigrante y refugiado en Egipto cuando era niño, para escapar de la muerte".

La guerra es una monstruosidad

La reflexión del Papa vuelve entonces al Calvario. En la cruz hay personas azotadas por la guerra "de los países de África, Oriente Medio, América Latina, Asia". "Hace algunos años -añade el Santo Padre- dije que estábamos viviendo la tercera guerra mundial por pedazos. Pero no hemos aprendido". El Pontífice recuerda, en particular, sus visitas al santuario militar de Redipuglia y al cementerio de Anzio. "Vi y lloré". Francisco, recordando también las conmemoraciones en 2019 por el 75 aniversario del desembarco de Normandía, subraya que "la guerra crece con la vida de nuestros hijos". "Por eso digo que la guerra -afirma el Papa- es una monstruosidad. Vayamos a estos cementerios que son precisamente la vida de esta memoria".

Hemos olvidado el lenguaje de la paz

El drama de la guerra sigue presente en una de las preguntas que plantea la periodista Lorena Bianchetti: ¿por qué los hombres no han aprendido del pasado y siguen utilizando las armas para resolver sus problemas? Francisco responde explicando que entiende a "los gobernantes que compran armas". "No los justifico, pero los entiendo". "Tenemos que defendernos" porque seguimos el esquema de Caín. Pero se trata de un "esquema demoníaco" que lleva a "nos matemos unos a otros en aras del poder, en aras de la seguridad, en aras de muchas cosas". "Si fuera un modelo de paz, esto no sería necesario". También hay muchas "guerras ocultas", "lejos de nosotros". El lenguaje de la paz ha sido "olvidado". Aunque no faltan los esfuerzos por hacer callar las armas. "Se habla de paz. Las Naciones Unidas han hecho de todo, pero no han tenido éxito".

Se necesitan mujeres que hagan sonar la alarma

Hojeando las páginas del Evangelio, el Papa recuerda entonces que hay una mujer de la que no se habla mucho. Es la esposa de Pilato. "Le dice a su marido: 'No te metas con este hombre justo'. Pero Pilato no la escucha, 'cosas de mujeres'". Esta mujer, señala el Pontífice, "comprendió el drama desde lejos". "Tal vez era madre, tenía esa intuición de las mujeres", explica. "El poder es capaz de cambiar la opinión de la gente de domingo a viernes. El Hosanna del domingo se convierte en el "¡Crucifícalo!" del viernes. Y este es nuestro pan de cada día. Necesitamos que las mujeres den la voz de alarma".

Hay tantas soledades

La periodista Lorena Bianchetti subraya que "el Viernes Santo es un poco el día de la soledad". Y la soledad, recuerda, "hace pensar inevitablemente en lo que cada uno de nosotros sintió durante el periodo más agudo de la pandemia". Y también al momento extraordinario de oración del 27 de marzo de 2020. "No sabía -dice el Pontífice- que la plaza iba a estar vacía". "Fue un mensaje del Señor para entender bien la soledad". Hay muchas soledades. "La soledad de los ancianos, la soledad de los jóvenes a los que dejamos solos". Y luego "la sabiduría de los ancianos, tantas veces descuidada y dejada de lado en una casa de reposo". Pero también la soledad "de los jóvenes, de los viejos. De quienes tienen una enfermedad mental en las residencias sanitarias. La soledad de las personas que atraviesan un tragedia personal", la soledad "de una mujer golpeada por su marido". Todos experimentan la soledad. "Usted también debe tener la suya", añade el Papa dirigiéndose a la periodista. Yo tengo la mía. "Pequeñas soledades, pero es ahí, en esas pequeñas soledades, es donde podemos entender la soledad de Jesús, la soledad de la cruz."

"Dios ha sido bueno conmigo"

¿Se ha sentido alguna vez solo -pregunta Lorena Bianchetti durante la entrevista- en el desempeño de su ministerio? "No-responde Francisco-, Dios ha sido bueno conmigo. ¡Siempre, si hay algo malo, pone a alguien para que me ayude! Se hace presente. Ha sido muy generoso. Tal vez porque Él sabe que no puedo hacerlo solo".

La Iglesia y el mal de la mundanidad

Refiriéndose a algunas heridas que también afectan a la Iglesia, el Papa observa que el espíritu de mundanidad es lo "lo que más hace mal hoy en día". "Se alimenta y crece con el dinero". "Cuando cae en el espíritu mundano, la Iglesia es derrotada". Está bien "usar el dinero para hacer el bien, para sacar adelante a la familia con el trabajo", para servir. El Pontífice recuerda también que cada día, por la mañana, dirige una oración a San Miguel Arcángel. "¡Todos los días! Para que me ayude a vencer al diablo". "Yo tengo miedo de él, por eso tengo que defenderme tanto. Al diablo que había hecho todas las maniobras para que Jesús terminara, como lo hizo, en la cruz".

Olvidamos llorar

Al plantear otra pregunta sobre la guerra en Ucrania, la periodista señala que "Kiev ya no es sólo un lugar geográfico". A los ojos del mundo representa mucho más. En su corazón, pregunta, "¿qué es? "Un dolor. El dolor-añade el Papa- es una certeza. Para el dolor físico se puede intervenir, pero para el dolor moral "no hay anestesias". "Sólo la oración y el llanto". "Nos hemos olvidado de llorar. Si puedo dar un consejo, a mí mismo y a la gente, es pedir el don de las lágrimas". El Santo Padre recuerda también "una hermosa oración": "Señor, tú que hiciste brotar agua de la roca, haz brotar lágrimas de la roca de mi corazón". Luego Francisco se pregunta: ¿cuántas personas, ante las imágenes de las guerras, de cualquier guerra, han sido capaces de llorar? "Algunos lo hicieron, estoy seguro, pero muchos no".

Deja que Jesús te hable

En esta jornada de Viernes Santo, el Papa se dirige también al corazón de cada hombre: "Ante Jesús Crucificado, deja que tu corazón se conmueva, deja que te hable con su silencio y con su dolor". Deja que te hable "con las personas que sufren en el mundo: que sufren el hambre, la guerra, tanta explotación y todas estas cosas". "Deja que Jesús te hable y, por favor, no hables tú. Silencio. Que sea Él y pida la gracia de poder llorar". A continuación, el Pontífice envió un mensaje de fraternidad a todos sus "hermanos obispos ortodoxos". Hermanos "que están viviendo esta Pascua con el mismo dolor con el que la vivimos nosotros, yo y muchos católicos".

Perdonar y pedir perdón

¿Cómo se hace para perdonar a todas esas personas que nos hacen daño, que matan a inocentes, que hacen daño no sólo físico sino también psicológico? El Papa responde a esta pregunta subrayando que el perdón tiene una raíz divina: "Si no he hecho ese mal, es porque Él me ha detenido con Su mano, con Su misericordia. Por eso no puedo condenar a quien viene a pedir perdón. Debo perdonar siempre. Cada uno puede decirlo a sí mismo".

La esperanza nunca decepciona

Otro pasaje de la entrevista se refiere a todas aquellas personas que, también como consecuencia del Covid, han perdido su empleo. "¿Qué palabras de esperanzaquiere darles? "La palabra clave que acaba de decir - responde el Papa- ; es esperanza". "La esperanza es tensión hacia el futuro, hacia el cielo". "La esperanza es la certeza de que tengo en mi mano la cuerda de esa ancla lanzada allí. Nos gusta hablar de la fe, tanto, de la caridad: ¡Mírala! La esperanza es un poco la virtud oculta, la pequeñita, la pequeñita de la casa. Pero es la más fuerte para nosotros".

Los deseos del Papa para la Semana Santa

La entrevista concluye con los deseos del Papa Francisco para la Semana Santa: Mi deseo es no perder la esperanza, pero la verdadera esperanza -que no defrauda-, es pedir la gracia de llorar, pero el llanto de la alegría, el llanto del consuelo, el llanto de la esperanza. Estoy seguro, repito, que debemos llorar más. Nos hemos olvidado de llorar. Pidamos a Pedro que nos enseñe a llorar como él lo hizo. Y luego el silencio del Viernes Santo".


Fecha Publicación: 2022-04-09T10:35:00.001-07:00

MARTÍN FULGENCIO ELORZA LEGARISTI, OBISPO DE MOYOBAMBA, PASIONISTA (1899-1966), VENERABLE

 

Nació en Elgueta (Guipúzcoa), España, el 30 de diciembre de 1899. Fue un joven despierto y muy trabajador. Solía ir todos los domingos a la misa temprana. Ingresó al colegio pasionista a la edad de 12 años y tres años después al Noviciado, donde se preparó a la toma de hábito.

Hizo su profesión el 7 de marzo de 1917 y en el año de 1923 su Profesión Perpetua. Luego en 1948, a los 49 años de edad, le llegó la noticia de su nombramiento como Obispo de Moyobamba, el primero de esa prelatura de la  selva peruana. En esa época había unos 136.000 habitantes, el 90% católicos. Hoy hay 800.000 habitantes. Fue consagrado de manos del cardenal Landázuri en febrero de 1949 en el templo de la Virgen del Pilar de San Isidro.

Al llegar a Moyobamba, Monseñor Elorza se encontró ante una situación deplorable en cuanto a la cantidad y a la calidad del clero que prestaba sus servicios en el departamento de San Martín. Fue cuando empezó a trabajar incansablemente en esta zona.

Construyó muchos lugares de culto, puso énfasis en la educación pública infantil, incentivando la construcción de numerosas escuelas, trabajó para que los aguarunas de la región también reciban educación, así como la superación del analfabetismo en los adultos, aprovechando esta situación para enseñar religión dentro de las escuelas. Sus 17 años de obispo misionero implicaron infinitos viajes en barca, caballo, mula o a pie para llegar a lugares remotos, esfuerzos que acabaron minando su salud. Los dos obispos que le sucedieron fueron también pasionistas vascos. Elorza fue Padre Conciliar en tres de las sesiones del Concilio Vaticano II en Roma.

Transcurrió su vida trabajando al servicio de los demás cuando un viernes 30 de diciembre de 1966, en Lima, por la mañana y antes de que la Comunidad Pasionista tuviera tiempo de felicitarlo por sus 67 cumpleaños, Monseñor Elorza sufre un shock cardíaco y fallece en la Clínica Angloamericana. Su hermano de congregación Monseñor Miguel Irízar sintetizará su vida al retratarlo como hombre de "visión de largos alcances, infatigable dinamismo, celo de apóstol, afabilidad sin límites, unida a una entereza inquebrantable, llaneza fraternal con sus misioneros, sin desdoro de la autoridad, piedad austera, profunda y sincera".

Desde el 9 de abril del 2022 es reconocido como como Venerable Destacó por su capacidad de trabajo y organización.

 


Fecha Publicación: 2022-04-09T10:21:00.001-07:00

Aurora Calvo(1901-1933), salmantina, venerable

Aurora Calvo Hernández-Agero (1901-1933) nació y murió en Béjar, provincia de Salamanca, diócesis de Plasencia. Devota desde niña, en su Primera Comunión prometió a Jesús ser para siempre solo suya. Practicó con sencillez la humildad, pureza, paciencia, amor a los pobres y aceptar en todo la voluntad de Dios. Quería entrar en clausura con las Madres Carmelitas Descalzas, pero renunció para que pudieran hacerlo sus hermanos, y ella quedó cuidando a su madre.

Aurora Calvo, laica que murió con 32 años, con virtudes en grado heroico

Aurora Calvo, laica que murió con 32 años, con virtudes en grado heroico.

Era fervorosa en el apostolado eucarístico, como María de los Sagrarios. Cuidaba e impulsaba la catequesis en su parroquia. Escribía cartas espirituales a personas muy distintas, con prudencia y celo. Tenía pasión también por las misiones. Sus últimos 8 años estuvieron marcados por sufrimientos físicos y morales, que ella ofrecía a Dios. Se ofreció al Señor por la santidad sacerdotal. Muere a los 32 años de edad por

Sobre su vida publicó el P. A. de Castro Albarrán, magistral de Salamanca

SERAFINILLO o el místico castillo interior de Aurora Calvo Hernández-Agero que amó mucho a Jesucristo y fue muy amada de él y vivió y murió víctima de amor y de dolor

 

 


Fecha Publicación: 2022-04-08T06:45:00.001-07:00

 P. José Luis Calvo, párroco en la punta del cerro, en la parroquia "Sagrado Corazón de María" en Nueva Rinconada, Pamplona Alta, en san Juan de Miraflores, diócesis de Lurín, me comparte esta sangrante realidad del pastor que vive al ritmo de sus fieles. Para orar, meditar, vivir de modo pleno nuestro ser de ciudadanos y cristianos en esta Cuaresma y Semana Santa tan exigente.

Agradezco y suscribo totalmente su comunicado y les invito a leer semanalmente su boletín parroquial "EL ATRAPANIEBLAS."

Parroquia Misionera Sagrado Corazón de María - Inicio | Facebook

 

DE LOS CERROS DE LIMA NO BAJAN SAQUEADORES SEÑOR CONGRESISTA, BAJAN HONRADOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS TODOS LOS DÍAS PARA GANARSE UN PAN PARA SUS HIJOS.

 

En esta semana se ha producido un hecho sin precedentes, la inmovilización ciudadana durante todo un día en Lima y El Callao con la excusa de que iba a haber saqueo, de lo cual no se ha mostrado ninguna evidencia de que fuera cierto. Pero un congresista, portavoz de un partido en el congreso fue más lejos al afirmar que de los cerros iban a bajar a saquear Lima.

Señor congresista, los cerros también son Lima. De los cerros baja la gente a otros lugares de Lima todos los días muy temprano para trabajar no para saquear.  En los cerros se organizan haciendo sus pistas y escaleras, generan comunidad, hacen ollas comunes y actividades para apoyarse entre ellos. Crean nidos, arman bibliotecas, construyen canchitas para los niños y jóvenes. Los cerros se autogestionan y el resto de los vecinos de Lima tienen mucho que aprender de ellos.

Identificarnos con el crucificado implica identificarnos con todos los que sufren, los marginados, los que se quedan al margen de la sociedad bien situada, con todos sus servicios básicos mientras que en los cerros se carece de todo lo necesario para vivir dignamente.

Identificarnos con el crucificado y resucitado es denunciar la injusticia que lleva a que mucha gente en los cerros viva indignamente, pero con fe en el resucitado trata de seguir adelante y no se le pasa por la cabeza bajar de los cerros a saquear. Los que saquean al pueblo peruano no bajan de los cerros de Lima porque no viven en ellos.


Fecha Publicación: 2022-04-04T08:05:00.001-07:00

El texto recoge y reglamenta muchas reformas ya aplicadas en los últimos años. Entrará en vigor el 5 de junio, solemnidad de Pentecostés. La nueva Constitución da una estructura más misionera a la Curia para que esté cada vez más al servicio de las Iglesias particulares y de la evangelización. Propaganda Fide y el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización se fusionan, el prefecto será el Papa.

Andrea Tornielli - Sergio Centofanti

Hoy, en la solemnidad de San José, se ha promulgado la nueva Constitución Apostólica sobre la Curia Romana y su servicio a la Iglesia y al mundo "Praedicate evangelium". Entrará en vigor el próximo 5 de junio, solemnidad de Pentecostés. Fruto de un largo proceso de escucha que comenzó con las Congregaciones Generales que precedieron al Cónclave de 2013, la nueva Constitución, que sustituye a la "Pastor bonus" de Juan Pablo II promulgada el 28 de junio de 1988 y vigente desde el 1 de marzo de 1989, consta de 250 artículos.

El próximo lunes 21 de marzo, a las 11.30 horas, el texto será presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede por el cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, por monseñor Marco Mellino, Secretario del Consejo de Cardenales, y por el padre jesuita Gianfranco Ghirlanda, canonista y profesor emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana.

El texto, como se ha dicho, es el resultado de un largo trabajo colegial, que comenzó desde las reuniones del pre-cónclave de 2013 e implicó al Consejo de Cardenales con reuniones desde octubre de 2013 hasta el pasado mes de febrero, y continuó bajo la dirección del Papa con diversas aportaciones de las Iglesias de todo el mundo.

Hay que destacar que la nueva Constitución confirma un camino de reforma ya aplicado casi en su totalidad en los últimos nueve años, a través de las fusiones y ajustes que se han producido y que han dado lugar al nacimiento de nuevos Dicasterios. El texto subraya que "la Curia Romana está compuesta por la Secretaría de Estado, los Dicasterios y los Órganos, todos ellos jurídicamente iguales".

Entre las novedades más significativas contenidas en el documento está la unificación del Dicasterio para la Evangelización de la antigua Congregación para la Evangelización de los Pueblos y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización: los dos responsables de los dicasterios se convierten en pro-prefectos, ya que la prefectura de este nuevo Dicasterio está reservada al Papa. De hecho, la Constitución dice: "El Dicasterio para la Evangelización está presidido directamente por el Romano Pontífice".

Se crea también el Dicasterio para el Servicio de la Caridad, representado por la "Elemosineria", que asume un papel más significativo en la Curia: "El Dicasterio para el Servicio de la Caridad, llamado también "Elemosineria Apostólica", es una expresión especial de la misericordia y, a partir de la opción por los pobres, los vulnerables y los excluidos, ejerce en cualquier parte del mundo la obra de asistencia y ayuda hacia ellos en nombre del Romano Pontífice, que en los casos de particular indigencia u otra necesidad, dispone personalmente las ayudas que se han de asignar".

La Constitución Apostólica presenta, en este orden, los Dicasterios de la Evangelización, de la Doctrina de la Fe y del Servicio de la Caridad.

Otra fusión se refiere a la Comisión para la Protección de Menores, que pasa a formar parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, continuando con sus propias normas y teniendo su propio presidente y secretario.

Una parte fundamental del documento se refiere a los principios generales. El preámbulo recuerda que todo cristiano es un discípulo misionero. Entre los principios generales es fundamental la especificación de que todos -y por tanto también los fieles laicos- pueden ser nombrados para funciones de gobierno en la Curia Romana, en virtud del poder vicario del Sucesor de Pedro: "Todo cristiano, en virtud del Bautismo, es discípulo misionero en la medida en que ha encontrado el amor de Dios en Cristo Jesús. Esto no puede dejar de tenerse en cuenta en la actualización de la Curia, cuya reforma, por tanto, debe prever la participación de los laicos, también en funciones de gobierno y responsabilidad".

Además, se subraya que la Curia es un instrumento al servicio del Obispo de Roma y en beneficio de la Iglesia universal y, por tanto, de los episcopados e Iglesias locales. "La Curia Romana no se interpone entre el Papa y los obispos, sino que está al servicio de ambos en la forma propia de la naturaleza de cada uno". Otro punto significativo se refiere a la espiritualidad: los miembros de la Curia Romana son también "discípulos misioneros". La sinodalidad, en particular, se destaca como una forma habitual de trabajar para la Curia Romana, un camino ya en marcha, que debe desarrollarse cada vez más.

Otros aspectos contenidos en el documento son el subrayado de la definición de la Secretaría de Estado como "secretaría papal", el traslado de la Oficina del personal de la Curia a la Secretaría de Economía (Spe), la indicación de que la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (Apsa) debe actuar a través de la actividad instrumental del Instituto para las Obras de Religión.

También se establece que para los clérigos y religiosos en servicio en la Curia Romana el mandato es de cinco años y puede ser renovado por un segundo período de cinco años, al final del cual vuelven a sus diócesis y comunidades de referencia: "Por regla general, después de cinco años, los funcionarios clericales y los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica que han servido en las Instituciones y Oficinas Curiales vuelven a la atención pastoral en su diócesis/parroquia, o en los Institutos o Sociedades a los que pertenecen. Si los Superiores de la Curia Romana lo consideran oportuno, el servicio podrá ser prorrogado por un nuevo período de cinco años".


Fecha Publicación: 2022-04-02T18:13:00.001-07:00


Un sínodo sobre el sínodo


A veces, hay palabras que se ponen de moda y aparecen por todas partes. En estos meses pasados hemos tenido un auténtico hartazgo de resiliencia, de sostenibilidad y otras parecidas, repetidas hasta la náusea. Pero la verdad es que tampoco en la Iglesia nos libramos de estas plagas invasivas que aturden el sentido con su insistencia y acaban por confundir el pensamiento. Mucho me temo que una de ellas pueda ser sinodalidad, perejil de todas las salsas eclesiales en estos últimos meses.

Se menciona la sinodalidad para todo, un poco al buen tuntún, dando por descontado que se conoce el sentido de la palabra. De manera que, para comenzar poniendo orden en esta confusión, preguntémonos de qué hablamos cuando hablamos de sinodalidad.

Sinodalidad viene de sínodo, y éste, a su vez, del griego synodos, que vale tanto como asamblea, reunión, y que en su raíz significa syn-odos, caminar-con, hacer un camino juntos. En su etimología, pues, el sínodo apunta a un camino en común hacia una meta. La imagen más elocuente de este caminar-con que me viene a la mente es la del desconocido peregrino que se puso a caminar junto a Cleofé y su compañero la mañana de Pascua, mientras iban volviendo al pueblo después de los trágicos acontecimientos del viernes santo en Jerusalén. «Jesús en persona, dice san Lucas, «se acercó y se puso a caminar con ellos» (Lc 24,16).

Y mientras iban de camino, entabló conversación con ellos; más bien les hizo hablar. Jesús no interrumpe a Cleofé cuando este comienza su discurso derrotista; le deja sacar toda la rabia y la frustración que lleva dentro, y luego, poco a poco, va acercándolo, a él y a su compañero, a la verdad, «explicándoles lo que se refería a él en todas las Escrituras (Lc 24,27)». El corazón les ardía mientras Jesús hablaba, y eso que no les había ahorrado una buena reprimenda cuando los llamó «necios y torpes para creer». Porque dejar hablar no significa aprobar todo lo que el otro dice; significa saber escuchar, tener paciencia y esperar, sin renunciar a llamar a las cosas por su nombre, si es necesario, para devolver la cordura. Jesús peregrino junto a los dos de Emaús son, para mí, el icono de la sinodalidad.

Volvamos al sínodo. En latín tradujeron el término syn-odos con concilium, de donde viene nuestro concilio (y el más castizo concejo), en el que aparece también el prefijo con- y una voz acaso de la misma raíz de kaléo, llamar, por lo que el concilium sería una con-vocatoria, un ser llamados juntos. En la Iglesia de los primeros siglos, synodus concilium se usó para designar las reuniones en las que los obispos de una región con-venían, se juntaban para discutir y tomar determinaciones acerca de las fórmulas de la fe y de la vida de las iglesias. Es significativo que, para indicar aquellas reuniones, los primeros cristianos escogiesen precisamente un término dinámico que evocaba la idea del caminar juntos, frente a otros, estáticos, que indicaban el estar juntos. Porque lo importante es que en aquellas reuniones se hablaba, se discutía —a veces acaloradamente— buscando la verdad y dejando que el Espíritu Santo enseñase el camino (odos) por el que marchar juntos (syn, con).

El otro icono permanente

Por eso, el otro icono permanente de la sinodalidad al que siempre hay que volver es el primer sínodo en la Iglesia del que habla el libro de los Hechos de los Apóstoles en el capítulo 15. Había surgido un problema en la Iglesia (en realidad, no era el primer problema al que se enfrentaban aquellas comunidades de discípulos; ya había habido roces entre los de lengua griega y los de lengua hebrea por el reparto de víveres y los apóstoles tuvieron que proveer instituyendo un grupo de siete colaboradores). Lo que agitaba los espíritus en entonces (y no era para menos) es que, en Antioquia, donde se había creado una comunidad en la que había muchos cristianos de origen gentil, algunos procedentes de Jerusalén, y por tanto judíos de pura cepa, sostenían que también los no judíos que habían abrazado la fe cristiana tenían que someterse a la circuncisión. Además del comprensible rechazo a una operación tan delicada para los adultos, sobre todo con los medios de entonces, estaba en juego algo mucho más grande, como comprendió en seguida san Pablo. Si lo que nos salva es la observancia de la ley de Moisés, Cristo resulta simplemente un profeta más, un gran Maestro que nos ha dejado admirables sentencias y dado un ejemplo sublime. Si para salvarse simplemente hay que cumplir unas ciertas normas, Cristo habría muerto en vano y podía muy bien haberse ahorrado la encarnación, la muerte y la resurrección.

Surgió, pues, «un altercado y una violenta discusión» (Hch 15,2), —Pablo tenía un carácter más bien enérgico—, pero tuvieron suficiente sentido común como para intuir que la cuestión debían decidirla los apóstoles y los ancianos en Jerusalén. Y así, los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto (Hch 15,6).

En aquella reunión, la primera gran asamblea de la Iglesia naciente, nadie actúa por su cuenta. Pablo y Bernabé no imponen su criterio, aunque defienden su punto de vista llenos de entusiasmo; Pedro tampoco impone su autoridad sobre los demás; y Santiago propone una solución aceptada por todos, en la que todos reconocen la voz del Espíritu Santo. Y, así, deciden enviar una carta y algunos mensajeros que la lean y la expliquen, diciendo: «Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables» (Hch 15,28). No ha sido una votación democrática, sino más bien un proceso de discernimiento, escuchando los testimonios de la acción de Dios y escrutando las Escrituras.

Este fue quizá el modelo que inspiró a Pablo VI cuando creó el Sínodo de los Obispos en 1965, al terminar el Concilio Vaticano II, una estructura de reflexión y consulta, que cada dos años reúne a una representación de los obispos de todo el orbe católico para examinar cuestiones doctrinales o pastorales de importancia para la vida de la Iglesia. Un órgano de consulta y de reflexión, más ligero que un concilio universal o ecuménico, que sería complicado convocar y organizar, desprovisto de autoridad doctrinal, pero cargado de sentido pastoral.

A lo largo de estos últimos casi 60 años, en las asambleas del sínodo se han ido sucediendo temas que afectan a algunos sectores especiales o a toda la Iglesia en su conjunto. Sin embargo, para la próxima reunión, el Papa ha querido dar un vuelco radical a los temas tratados hasta ahora en el sínodo. No se trata ya de proponer una reflexión acerca de un estado peculiar en la Iglesia (los sacerdotes, los fieles laicos, los religiosos, los obispos) o de un sacramento en particular (la penitencia, el matrimonio), sino acerca del método mismo, un sínodo sobre el sínodo, sobre el hacer camino juntos, o sea, la sinodalidad.

Ha sorprendido a todos

Esta novedad ha sorprendido un poco a todos. Algunos han visto aquí finalmente la posibilidad de introducir mecanismos democráticos de toma de decisiones en el gobierno de la Iglesia. Otros, por el mismo motivo, se horrorizan ante esta perspectiva, que consideran una jaula de grillos donde cada uno puede decir lo que le parezca, aunque no tenga sentido, reduciendo el sínodo al nivel de las conversaciones de bar o a los comentarios de las redes sociales. En realidad, quienes conozcan al Papa saben que esta decisión suya es muy coherente con su manera de ver las cosas.

Francisco ha hablado siempre de la necesidad de iniciar procesos (véase para ello Evangelii gaudium, 223ss) y acompañarlos, más que de centrarse en el resultado y los objetivos: «Darle prioridad al tiempo es ocuparse de iniciar procesos más que de poseer espacios» (EG 223). Esto es especialmente importante para el evangelizador, pues como sabe muy bien quien tenga alguna experiencia de ello, el anuncio del Evangelio no produce resultados automáticos, mágicos. Su eficacia, muy a menudo, está escondida a los ojos de los hombres, como la semilla oculta debajo de la tierra, que crece silenciosamente, aunque el campesino no sepa cómo (Mc 4,27). Por eso, el papa recuerda que la evangelización requiere «asumir los procesos posibles y el camino largo» (EG 225), algo que enseñó Jesús en multitud de parábolas y dando a entender a sus discípulos que había cosas que por ahora no podían entender, y que el Espíritu Santo se las enseñaría a su tiempo.

Para el papa, pues, se trata de iniciar procesos en la vida de la Iglesia, que después hay que acompañar con suavidad y paciencia, como hace todo buen educador. A esta lógica pertenece el reforzar todos los instrumentos que favorezcan la comunión y la participación de los fieles en la vida de la Iglesia. A los obispos, y por analogía, a todos los pastores, el papa ha pedido que favorezcan todos los mecanismos que permiten la participación de los fieles a la hora de tomar decisiones que afectan a la vida de la Iglesia, «con el deseo de escuchar a todos y no solo a algunos que le acaricien los oídos» (EG 31). Claro que es muy importante también recordar que «el objetivo de estos procesos participativos no será principalmente la organización eclesial, sino el sueño misionero de llegar a todos» (ibid). Dicho con otras palabras, la participación de todos en la vida de la Iglesia, no es un reparto de cuotas de poder, sino una participación vital en el dinamismo que brota del manantial de la Iglesia, el surtidor que alcanza la vida eterna.

Iglesia comunión

Y es que la Iglesia no es una democracia; es una comunión. Su forma de actuar no se basa en la lógica de los números, sino en la búsqueda común de la verdad. Pero decir que no es una democracia no significa que sea una tiranía, en la que uno puede decidir arbitrariamente, y sin consultar con nadie. Hablamos de una comunión, en la que todos los miembros unidos a Cristo, concurren al bien, aportando los dones que cada uno ha recibido de Dios, de quien desciende todo don perfecto (St 1,17). El papa, con una imagen pastoril que le es especialmente cara, recuerda que a veces las ovejas tienen mejor olfato que el pastor. A veces, la sabiduría divina se expresa por medio de instrumentos pobres o despreciados por los grandes: al profeta Daniel, aun siendo muy joven, Dios le dio la ancianidad (Dn 13,50) para juzgar a dos respetables miembros de la comunidad; el salmo nos recuerda que «de la boca de los niños de pecho, Dios saca una alabanza contra sus enemigos, para reprimir adversarios y rebeldes» (Sal 8,2); e incluso una humilde burra se convirtió en oráculo divino amonestando a Balaán (Nm 22,31), para que no maldijera a Israel, antes lo bendijera.

Sinodalidad, pues, no significa abrir ahora un proceso creativo para rediseñar la Iglesia a nuestro capricho, como si se tratara de remodelar un loft o un apartamento, tirando tabiques, adaptándolo a los caprichos de la fantasía personal o la moda del momento. La escucha de las voces de todos, la discusión y el intercambio, aunque a veces pueda volverse incandescente, es solo para buscar lo que el Espíritu dice a las Iglesias (Ap 2,7 y par). ¿Y cómo se va a entender lo que dice el Espíritu si primero no se lo escucha?

Por eso, en el fondo, el tercer icono de la sinodalidad es María orante, que medita las cosas de Dios en su corazón, dándoles vueltas en su interior, se pregunta qué es lo que quiere decir Dios, acompaña a su Hijo en el camino hasta la cruz, y después, acompaña a los discípulos en oración, esperando la venida del Espíritu Santo.


Fecha Publicación: 2022-03-31T17:35:00.001-07:00

LA PUCP ES UNA INSTITUCIÓN EMBLEMÁTICA DE LA IGLESIA EN EL PAÍS

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Cardenal Pedro Barreto, S.J. Arzobispo de Huancayo y Gran Canciller de la PUCP

25.03.2022

 

*Discurso en la ceremonia de apertura del año académico 2022, realizada el 24 de marzo de este año.

En mi primera intervención como Gran Canciller, deseo compartir con ustedes una convicción personal y que, estoy seguro, es también la de los miembros de la Conferencia Episcopal Peruana: la Pontificia Universidad Católica del Perú es una institución emblemática de la Iglesia en el país por su centenaria historia de fecunda vida académica, con valores éticos, al servicio de la sociedad peruana.

Un signo de esperanza es que en medio de la crisis se han dado innumerables gestos de solidaridad y de heroísmo como expresión de la bondad que tenemos en el corazón. Asimismo, este tiempo de oscuridad ha evidenciado otras pandemias sociales que afectan a las personas con el veneno de la enemistad, el enfrentamiento social y los graves signos de corrupción.  

Somos una Iglesia que respeta la autonomía y los métodos de investigación académicos. Porque la ciencia y la fe tienen que ir de la mano"

La Iglesia, y la PUCP dentro de ella, no ha estado exenta de estas dos tendencias contrarias que están en permanente lucha. Sin embargo, hemos puesto en práctica el mandato del apóstol Pablo: "No se dejen vencer por el mal, más bien derroten al mal haciendo el bien" (Rom. 12,21)

Así, fortalecidos y animados a seguir caminando juntos, llegamos a celebrar hoy el 105 aniversario de la fundación de la PUCP para continuar el camino de la Iglesia con el papa Francisco. Miremos a Jesús, el Hijo de Dios, servidor humilde y fiel a la voluntad de su Padre. Anunciemos con alegría la buena noticia de su presencia en el mundo. Él es el resucitado que se hace historia de esperanza activa y solidaria en nuestras vidas para animar y servir a los pobres y excluidos de una vida digna y fraterna.

La PUCP es el espejo de la sociedad peruana

Nuestra sociedad, con sus luces y sombras, ha desarrollado un innegable e importante avance en la ciencia y la tecnología. Sin embargo, constatamos que, al colocar la acumulación de la riqueza por encima de la dignidad de la persona humana, no hemos podido superar la pobreza y la marginación social.

Ante esta dura realidad somos llamados a impulsar un proceso de acompañamiento de la juventud para la rehabilitación de la política, la economía y de toda actividad humana poniéndolas al servicio del bien común.

La PUCP es el espejo de la Iglesia

El Concilio Vaticano II afirma que Dios quiso "santificar y salvar a las personas no individualmente y aisladas entre sí, sino constituir con ellos un pueblo que le conociera en la verdad y le sirviera santamente" (LG 9). Señala, además, que la Iglesia, Pueblo de Dios, "va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que Él venga (cf. 1 Co 11, 26; LG 8).

Con este fundamento eclesiológico, puedo afirmar que la PUCP, como comunidad universitaria y cada uno de sus miembros, por el sacramento del Bautismo, ¡es la Iglesia! ¡Somos la Iglesia!

Iluminados por el Evangelio y los principios de la Doctrina Social de la Iglesia – la dignidad de la persona humana, la subsidiariedad, el destino universal de los bienes y la opción por los pobres- sentimos la urgencia de poner todo de nuestra parte para acortar las distancias que nos separan entre nosotros y en la sociedad.

Recordemos que el proceso de renovación pastoral de la Iglesia universal se inicia con el Concilio Vaticano II (1962-1965). La puesta en práctica de sus orientaciones en América Latina se realizó por medio del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) mediante las Asambleas Episcopales de América Latina y El Caribe: Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992), Aparecida (2007), y recientemente la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe (2021)

La Iglesia, y la PUCP (…) hemos puesto en práctica el mandato del apóstol Pablo: "No se dejen vencer por el mal, más bien derroten al mal haciendo el bien"

Un hecho inédito sucedió el el 13 de marzo del 2013 con la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como el primer papa latinoamericano en la historia de la Iglesia y el primero en elegir el nombre de Francisco.

Hoy, después de nueve años de su servicio como obispo de Roma y pastor de la Iglesia universal, acogemos los dos grandes desafíos de la humanidad planteados en sus Cartas Encíclicas: Laudato Si', sobre el cuidado de nuestra casa común (junio 2015), y Fratelli Tutti (octubre 2020), sobre la fraternidad humana y la amistad social.

Al interior de la comunidad eclesial vivimos un tiempo de conversión y renovación. La Iglesia es santa por Jesús, su fundador, y pecadora por sus miembros. Reconocemos, con vergüenza y dolor, los graves delitos cometidos en el campo moral y financiero. Son escándalos que han afectado a personas y deteriorado la imagen de la Iglesia.

En las tres últimas décadas, nuestra Universidad experimentó una serie de hechos que la llevaron a vivir una grave crisis de identidad hasta llegar al punto en que la Santa Sede, mediante el Decreto de la Secretaría de Estado, del 11 de julio del 2012, decidió retirar inexplicablemente los títulos de Pontificia y Católica.

Cada uno de nosotros, las familias y las instituciones del Perú, vivimos hoy con dolor y angustia acontecimientos que ponen a prueba el sentido de la vida. La crisis nos desconcierta y repliega. La fe, en cambio, nos centra en Jesús, nos abre posibilidades de salida y nos impulsa a trabajar juntos para convertir la actual situación en una oportunidad para ser y salir mejores.

A partir de este momento adverso, el Equipo Rectoral y la Comisión Episcopal desarrollaron un diálogo transparente y respetuoso para buscar una solución consensuada. De esta manera, se fue abriendo paso el deseado restablecimiento de las buenas y fraternales relaciones con la jerarquía de la Iglesia en el Perú y con la Santa Sede. Tres hechos facilitaron el diálogo y la solución al problema suscitado.

El primero fue la visita del cardenal Guiseppe Versaldi, prefecto de la Congregación de la Educación Católica, al campus de la PUCP, el 22 de septiembre del 2016. Esto se realizó para presentar a la Asamblea Universitaria la visión de la Santa Sede sobre la propuesta de reforma de los Estatutos de la PUCP.

El segundo sucedió el 14 de octubre del 2016, cuando la Asamblea Universitaria, con cerca de cien miembros, aprobó por amplia mayoría la propuesta de la reforma de los Estatutos. Según se consigna en el Boletín de la PUCP, hice la siguiente declaración al finalizar la reunión:

"Esta Asamblea Universitaria ha sido para mí un ejemplo de transparencia, de escucha con mucha libertad y respeto. Agradezco al equipo rectoral que preside el doctor Marcial Rubio Correa, la Dra. Pepi Patrón y el Dr. Efraín González de Olarte, por el diálogo muy cercano con la Santa Sede y a todos los que participaron en la Asamblea Universitaria. Con la aprobación, casi unánime, de la propuesta de reforma de los Estatutos, regresamos al único camino: al camino de la Iglesia, una Iglesia servidora de la humanidad, abierta a otros credos, comprometida con los más pobres. Una Iglesia que respeta la autonomía y los métodos de investigación académicos porque la ciencia y la fe tienen que ir de la mano".

La PUCP, como comunidad universitaria y cada uno de sus miembros, por el sacramento del Bautismo, ¡es la Iglesia! ¡Somos la Iglesia!"

El tercero ocurrió el 3 de noviembre del 2016, cuando el cardenal secretario de Estado, su eminencia Pietro Parolín, hizo llegar el decreto donde se restituyen en justicia los títulos de Pontificia y Católica. Así mismo se nombra Gran Canciller, por un periodo de cinco años, al cardenal Guiseppe Versaldi, a quien agradecemos su cercanía y apoyo en este especial servicio a la Iglesia en el Perú. 

La PUCP, con este ejercicio sinodal de escucharnos, de dialogar juntos y de acoger, en unión con el papa Francisco, responde al doble desafío pastoral que se nos presenta hoy: aportar a la renovación de la Iglesia, pueblo de Dios, y estar al servicio de la transformación de la sociedad peruana.

La PUCP es la expresión de una Iglesia en salida

Nosotros, los obispos del Perú, estamos al servicio de la Iglesia y de la PUCP para anunciar el Evangelio. Pero ¿qué significa anunciar el Evangelio? San Francisco de Asís nos responde: "El Señor nos ha enviado a evangelizar. Es preciso ir hacia todos. La sociedad humana es un inmenso campo de lucha por la riqueza y el poder, y demasiados sufrimientos y atrocidades les ocultan el rostro de Dios. Debemos ser, en medio de ellos, testigos pacíficos del Todopoderoso, hombres sin avaricias y sin desprecios, capaces de hacerse realmente sus amigos". (Sabiduría de un pobre de Eloi Leclerq, página 164; Ediciones Marova)

En esta misma perspectiva, el papa Francisco nos invita a salir a las periferias físicas y existenciales de la humanidad y de nuestra sociedad peruana. Como Jesús que "al contemplar aquella multitud de personas, sintió compasión porque estaban decaídas y desanimadas como ovejas sin pastor" (Mt. 9, 36).

Como familia de la PUCP, nosotros hacemos nuestra la compasión de Jesús y nos ponemos al servicio de la sociedad peruana con decisión y humildad. No podemos aceptar ni el individualismo, ni la arrogancia, ni el pesimismo, ni la división entre nosotros. Estas actitudes son diametralmente opuestas a las de Jesús que "no vino (al mundo) para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos". (Mc. 10, 45)

Para concluir, es necesario precisar que la misión de la PUCP y de las universidades católicas – según el papa Francisco – puede resumirse en cuatro elementos:

  1. Ser un espacio de discernimiento espiritual a partir de una lectura objetiva de la realidad, iluminada por el Evangelio al servicio de la humanidad.
  2. Promover una "cultura del encuentro y la cercanía" mediante el diálogo. La PUCP debe ser la casa de todos, donde sus miembros sean acogidos y se rechace cualquier signo de marginación, enfrentamiento y de polarización destructiva e inhumana.
  3. Impulsar la "cultura de la solidaridad" como elemento fundamental de una sociedad abierta y plural, en oposición al individualismo cerrado e inexpugnable que promueve la actual sociedad consumista.
  4. Promover con otras universidades y actores sociales la transformación de la sociedad mediante el servicio al bien común. Porque Jesús, el Resucitado, nos hace despertar del letargo de la indiferencia y nos resucita: "Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable" (EG, 276).

Como Pontificia Universidad Católica del Perú, seamos la luz que brilla en las tinieblas".

Concluyo con unos versos del poeta y actor cubano Alexis Valdés, que escribió "Esperanza" (2020) en plena pandemia de la COVID-19 y que han sido asumidos por el papa Francisco al final de su libro Soñemos juntos:

Cuando la tormenta pase /y se amansen los caminos /y seamos sobrevivientes /de un naufragio colectivo. /Con el corazón lloroso /y el destino bendecido /nos sentiremos dichosos /tan solo por estar vivos. /Ya no tendremos envidia /pues todos habrán sufrido. /Ya no tendremos desidia. /Seremos más compasivos. /Valdrá más lo que es de todos /que lo jamás conseguido. /Seremos más generosos /Y mucho más comprometidos. /Cuando la tormenta pase /te pido Dios, apenado, /que nos devuelvas mejores, /como nos habías soñado.

Por eso, renovemos nuestra confianza y firme esperanza. Caminemos juntos, como familia de la PUCP, porque Jesús, el Resucitado, es quien nos dice: «Yo hago nuevas todas las cosas» (Apoc. 21,5).

Con María, Madre de Jesús y Madre nuestra, avancemos confiados hacia el cumplimiento de esta promesa, y le decimos: danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos la alegría del Evangelio (Cfr. EG final Cap. V) y que, como Pontificia Universidad Católica del Perú, seamos la luz que brilla en las tinieblas.

Con estos deseos y compromisos, declaro inaugurado el año académico 2022.


Fecha Publicación: 2022-03-24T20:08:00.000-07:00

BAUTISTA, Mateo Samaritanos de la donación de sangre (San Pablo, Lima, 2022, 299 pp)

Este es el libro que siempre quise tener sobre la donación de sangre. Como los 70 escritos por nuestro autor, reúnen ciencia, experiencia y simpatía,  apelando siempre a multiplicar la acción de modo afectivo y efectivo.

Cuenta con el prólogo del Dr. Juan Antonio Almeyda, director general de donaciones, trasplantes y bancos de sangre del MINSA y se articula en siete apartados: La maravilla de la sangre, la donación, la historia del conocimiento de la sangre (donación y transfusión), el don de donar, hacia una cobertura universal, donación con espíritu, acciones pastorales en pro de la donación.

Se presentará con motivo de la "Celebración de los dos años de la implementación de los puestos de colecta de sangre" el  Miércoles 30 de marzo de 2022 12:00 Horas, en el significativo y emblemático Pasaje Tarata, Miraflores, donde se vertió sangre inocente a manos de la vesania terrorista.

Gracias, P. Mateo, por este regalo tan preciado que se convierte en el manual que todo donante de sangre y promotor de donación debe leer para formarse bien y potenciar su labor. 


Fecha Publicación: 2022-03-07T06:04:00.001-08:00

SAAVEDRA LUCHO, JC, OM María de la Merced. Imágenes y palabras. Provincia mercedaria del Perú, 3ª ed. 2019, Lima, pp.203

El autor, maestro general de la Orden de la Merced, mariano confeso en el estudio y en la vida, nos obsequia en el jubileo del VIII centenario de la orden fundada por San Pedro Nolasco con lo mejor a su alcance de la imagen y la palabra mercedarias para que el alma goce y se recree, gozando de un anticipado cielo. Y no puede elegir mejor texto que el del Magníficat para abrir su obra (LC 1, 68).

Las imágenes "reflejan la geografía y la ecología de la creación plasmada a través del arte, iconografía, pintura y escultura de Aquella que es Madre de la Misericordia hecha redención". Las palabras recopilan "en clave de antología mariana" lo que han escrito los más selectos teólogos a través del "magisterio eclesial" de papas y obispos; "la palabra  mercedaria" con referencias específicamente de la orden como fruto de sus capítulos generales, reuniones, consejos, encuentros, mensajes de los maestros generales; por último, "semillas de libertad" recoge una selección de referencias de religiosos y religiosas de la Orden mercedaria acerca de su entrañable devoción a la Madre del Redentor.

En atractivo formato, el libro brinda alrededor de cien fotos en las páginas impares acompañadas del pertinente texto en las páginas pares que hace deliciosa la lectura que convierte en oración agradecida a la Reina y Señora de la Merced.

Un sustancioso texto del autor "María de la Merced, imágenes y palabras de una presencia dinámico-redentora" (9-14) da cuenta de sus objetivos: compartir el tesoro histórico a través de su carisma y espiritualidad, concretado en el arte, literatura y vida. En perspectiva de fidelidad, actualidad y progreso, los mercedarios "invitados a dejar todo por amor del Reino de Dios para formarse en libertad, promover la fraternidad y servir con caridad, contemplan estos elementos marianos como en un espejo al signo más transparente elegido por Dios para una recta y verdadera liberación unida al Dios encarnado" p.12. Manifiesta claramente "que el amor hacia la Madre de la Merced, ícono de la ternura de Dios, nos motive a través de estas imágenes y palabras a ser mejores hijos de la misericordia de Dios" (p.149).

Culmina la obra con unas palabras de gratitud extraídas en la homilía en las solemnes vísperas de la fiesta de la Merced en la Basílica de Barcelona, el 23 de septiembre del 2018 en pleno jubileo mercedario.

Gracias, P. Juan Carlos, gracias PP. Mercedarios, y felicitaciones por tan bella publicación que será bien custodiada como el álbum de recuerdos que convida a volver una y otra vez a la memoria y al compromiso legado por la Señora de la Merced a través de su fundador y de sus hijos que con tanta fuerza han arraigado en el Perú.