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Fecha Publicación: 2021-02-23T15:52:00.001-08:00

PADRE JOSÉ MORENO ES LLAMADO A LA CASA DEL PADRE

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va… Y te parece increíble que un alumno tuyo, más joven, en la plenitud de su vida, en este caso, sacerdotal, se te adelante. Y te quedas mudo, sin palabras, sin aliento. Porque te interpela. ¿Y tú? Sí, ¿y yo? ¿Qué he hecho? ¿Qué hago? ¿Qué voy a hacer? La guadaña de la muerte por la covid-19 siega sin cesar, no respeta edades ni lugares, profesiones ni condiciones sociales. Mi querido P. José, siempre me quedará el recuerdo de tu bondad, de tu deseo de santidad, de tu vocación y misión sacerdotal, de tu celo pastoral. Necesito contemplar tu foto, orar, agradecer por tu vida y caminar …pero enriquecido por tu testimonio y el que se nos brinda una y otra vez más.

 

ÚLTIMOS DÍAS DEL P. JOSÉ

Luego de llevar un estado de salud delicado, el domingo 21 de febrero, nuestro sacerdote P. José Moreno Polanco, partió a la Casa del Padre, a los 54 años.

 El Padre José nació el 28 de octubre de 1967, y fue ordenado sacerdote el 26 de mayo de 2013. Su formación como seminarista la recibió en el Seminario Diocesano "Corazón de Cristo". 

Su trayectoria pastoral la realizó en la Parroquia "Nuestra Señora del Mar", en Ventanilla, luego en una parroquia, en la Diócesis de Carabayllo. Finalmente, como misionero, los últimos 4 años estuvo en la Parroquia "Virgen de Loreto", en el Vicariato Apostólico de Iquitos.

El 22 de febrero, se llevó a cabo la Misa de Exequias, en el Seminario Diocesano "Corazón de Cristo". La misa fue presidida por el Padre Julio Murillo, Rector del seminario.

"El Padre José Moreno, llevó con alegría y con serenidad su enfermedad, y ha seguido pastoreando, aún en medio de su situación, rezando y predicando, al lado de sus compañeros de habitación en donde se hallaba internado…siempre con una sonrisa. Dios le ha premiado en un día como hoy. La iglesia tiene la misión de llevarnos a todos al cielo". Fueron las palabras del Padre Julio durante la homilía.

 

TESTIMONIO DEL PADRE JOB 

Durante los últimos meses en la que el P. José Moreno, convalecía, víctima de la enfermedad, el P. Job Prieto, Vicerrector del "Seminario Corazón de Cristo", asumió el servicio de acompañarlo y asistirlo en todas sus necesidades. Compartimos aquí su testimonio de lo que le tocó vivir. 
Este tiempo ha sido intenso, un tiempo de combate y de experimentar la misericordia de Dios.

"Se me encargó hace casi un mes acompañar al P. José Moreno cuando ingresó al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. En estos casos, como se sabe, hace falta siempre alguien que esté pendiente cada día. Ya que el P. José cuando volvió de Iquitos vino a hospedarse en el Seminario Corazón de Cristo (su alma mater) donde yo actualmente me encuentro como Vicerrector, se me pidió hacer este servicio que acogí con gusto.

Hemos estado yendo diariamente al hospital a proveer todo lo que necesitase José, no sólo las medicinas sino también los trámites del seguro, los distintos análisis, donación de sangre, plaquetas, etc. Todo esto lo hemos estado viendo en comunicación con nuestro Obispo, su familia, los hermanos de la comunidad a la que pertenecía y muchas personas que han contribuido, amigos y conocidos; a quienes aprovecho para agradecerles inmensamente.

En el hospital se puede contemplar la realidad que estamos viviendo actualmente en medio de la pandemia: llegan personas de todas partes del Perú, algunos vienen además del cáncer, contagiados por el Covid, sin dinero y sin familiares cercanos. Cuando he llegado al hospital me acerqué a ver la capilla que tienen, que es grande y me di con la sorpresa de que está llena de camas, como está sucediendo en muchos lugares, siendo utilizada para poder dar una mayor atención.

He sido ayudado también, como muchas personas que lo requieren, por la asistencia social del hospital, hacen una muy buena labor, con mucha paciencia y dedicación; a ellas muchas gracias también.

Ver al P. José quien en todo momento ha predicado con fuerza la Buena Noticia, a otros enfermos, doctores, enfermeras y personal, ha sido ejemplar. Cuando he ido a darle la Santa Unción, en sus últimos días, he visto la buena disponibilidad del médico a cargo y de todo el equipo que allí trabaja. Como es normal, en todo este tiempo muchas personas han acudido a mi persona pidiendo atención y en nombre de la Iglesia se les ha podido dar una Palabra.

Algo muy importante hoy en día y que he visto en esta ocasión es el valor del poder trabajar en comunión, todos: familia, parroquia, amigos, conocidos, en oración, con disponibilidad y buen ánimo apoyándonos unos a otros. Bendigo al Señor por haberme permitido hacer este servicio y haber tenido esta experiencia".

 


Fecha Publicación: 2021-02-14T05:45:00.001-08:00

PARA VENCER AL COVID SOÑANDO JUNTOS CON EL PAPA FRANCISCO

SUS TRES VIVENCIAS COVID

El Papa Francisco, en el reciente libro de Austen Ivereighn "Soñemos juntos" (Roma 2020) nos brinda un rayo de luz: "Millones de personas se han preguntado a sí mismas, y entre sí, dónde podrían encontrar a Dios en esta crisis. Lo que me viene a la mente es el desborde. Veo un desborde de misericordia derramándose a nuestro alrededor. Los corazones han sido puestos a prueba. La crisis ha suscitado en algunos un coraje y una compasión nuevos.

Algunos han sido zarandeados y han respondido con el deseo de reimaginar nuestro mundo, otros buscaron socorrer con gestos bien concretos las penurias de tantos capaces de transformar el dolor de nuestro prójimo. Esto me llena de esperanza en que podemos salir mejores de esta crisis".

En este día de la amistad les comparto su magistral testimonio en lo que de modo tan acertado denomina sus tres covid.

Tuve tres «situaciones Covid» en mi propia vida: la enfermedad, Alemania y Córdoba.

Me acuerdo de la fecha: el 13 de agosto de 1957. Un prefecto, que se dio cuenta de que lo mío no era el tipo de gripe que se cura con aspirina, me llevó al hospital. De entrada, me sacaron un litro y medio de agua del pulmón, y ahí me quedé peleando por vivir. En noviembre me operan para quitarme el lóbulo superior derecho de uno de los pulmones. Tengo experiencia de cómo se sienten los enfermos de coronavirus que luchan por respirar conectados a un ventilador. Recuerdo especialmente de ese tiempo a dos enfermeras. Una era la jefa de sala de la enfermería, una hermana dominica que antes de ser enviada a Buenos Aires había sido docente en Atenas. Más tarde supe que, después de que el médico me examinara por primera vez y se fuera, ella les dijo a las enfermeras que duplicaran la dosis de los medicamentos que había indicado —básicamente penicilina y estreptomicina— porque su experiencia le decía que me estaba muriendo. La hermana Cornelia Caraglio me salvó la vida. Gracias a su contacto habitual con enfermos sabía mejor que el médico lo que los pacientes necesitaban y tuvo el coraje de utilizar esa experiencia. Otra enfermera, Micaela, hizo lo mismo cuando tenía un dolor intenso. Me daba en secreto dosis extra de los calmantes, por fuera de los horarios estipulados. Cornelia y Micaela ya están en el cielo, pero siempre estaré en deuda con ellas. Pelearon por mí hasta el final, hasta mi recuperación. Me enseñaron lo que significa usar la ciencia y también saber ir más allá para atender las necesidades particulares. Aprendí otra cosa de esa experiencia: la importancia de evitar la consolación barata. La gente me visitaba y me decía que iba a estar bien, que con todo ese dolor nunca iba a tener que sufrir de nuevo —tonterías, palabras vacías que se decían con buenas intenciones pero que nunca me tocaron el corazón—.La persona que me llegó con más profundidad, con su silencio, fue una de las mujeres que marcaron mi vida: la hermana María Dolores Tortolo, que me enseñó cuando era chico y me preparó para mi primera comunión. Me vino a ver, me tomó de la mano, me dio un beso y guardó silencio por un buen rato, hasta que después me dijo: «Estás imitando a Jesús». No necesitó decir más nada. Su presencia, su silencio, me resultaron profundamente consoladores. Después de esa experiencia, tomé la decisión de hablar lo menos posible cuando visito a enfermos. Solo los tomo de la mano.

La enfermedad grave que viví me enseñó a depender de la bondad y la sabiduría de los demás. Mis compañeros seminaristas venían a donar sangre, a visitarme y a acompañarme, noche tras noche, en esa difícil situación. Esas cosas no se olvidan. ¿Cómo salí de ese «Covid»? Salí más realista, salí mejor. Me dio espacio para repensar mi vocación. Ya venía sintiendo que mi vocación era para la vida religiosa, y estaba pensando en los salesianos, los dominicos, quizá los jesuitas. Conocía a los jesuitas del seminario, porque eran los que lo dirigían, y me impresionaba su misionariedad. Mientras me recuperaba de la operación en el pulmón lejos del seminario, tuve tiempo y espacio para repensar, y me dio la tranquilidad que necesitaba para tomar la decisión definitiva de entrar en la Compañía de Jesús.

El tiempo en Alemania, en 1986, lo podría llamar el «Covid del destierro». Fue un destierro voluntario porque fui a perfeccionar el alemán y buscar material para mi tesis, pero me sentí como sapo de otro pozo. Me escapaba a dar algún paseíto en dirección al cementerio de Frankfurt y desde allí se veían los aviones aterrizar y despegar; tenía nostalgia de mi patria, de volver. Recuerdo el día que Argentina ganó el Mundial. No quise ver el partido y solo supe que habíamos ganado al otro día cuando leí el diario. En mi clase de alemán nadie dijo una palabra, pero cuando una muchacha japonesa escribió en el pizarrón VIVA ARGENTINA, los demás se rieron. Cuando entró la profesora, dijo que lo borraran y nada más. Era la soledad de un triunfo solo, porque nadie te lo compartía; la soledad de no pertenecer, que te desinstala. Te sacan de donde sos y te llevan a un lugar que no conocés, y en el proceso aprendés lo que realmente importa en el lugar que dejaste.

 A veces el desarraigo puede ser una sanación o una transformación radical. Ese fue mi tercer «Covid», cuando me mandaron a Córdoba entre 1990 y 1992. Este tiempo tuvo su raíz en mi modo de conducir, primero como provincial y después como rector. Seguramente alguna cosa buena hice, pero a veces era muy duro. En Córdoba me pasaron la boleta y tenían razón.[5]

[5] El papa Francisco se refiere al período que pasó en la ciudad de Córdoba (1990-1992), una ciudad entre las sierras ubicada en el centro de Argentina. Ocurrió al final de una etapa turbulenta que vivió la Compañía de Jesús en la Argentina bajo el liderazgo dominante y carismático de Jorge Mario Bergoglio por más de una década, primero como provincial (1973-1979) y luego como rector de la casa de formación jesuita, el Colegio Máximo en la Provincia de Buenos Aires. Con poco más de cincuenta años, Bergoglio fue enviado a Córdoba. Este período finalizó cuando el arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Antonio Quarracino, le pidió al papa Juan Pablo II que nombrara a Bergoglio como obispo auxiliar. Este doloroso pero fructífero período, en el que Jorge Mario Bergoglio sufrió mucho, fue el momento en que escribió algunas de sus reflexiones más profundas, como se describe en Austen Ivereigh, El gran reformador: Francisco, retrato de un papa radical (Barcelona, Ediciones B, 2015), capítulo 5.

 

Pasé un año, diez meses y trece días en esa residencia jesuita. Celebraba la misa, confesaba y ofrecía dirección espiritual, pero no salía para nada, solamente cuando tenía que ir al correo. Fue una especie de cuarentena, de aislamiento, como tantos hemos hecho en estos meses, y me hizo bien. Me llevó a madurar ideas: escribí y recé mucho. Hasta ese momento tenía una vida ordenada en la Compañía, acorde a mi experiencia: primero como maestro de novicios y luego, desde 1973, cuando me nombraron provincial, hasta 1986, cuando terminé mi período como rector. Me había instalado en ese modo de vivir. Un desarraigo de ese tipo, donde te mandan a un rincón de la cancha y te hacen sentar en categoría de suplente, te mueve todo. Tus costumbres, los reflejos de conducta, las pautas referenciales anquilosadas con el tiempo, todo esto te desinstala y tenés que aprender a vivir de nuevo, a rearmarte. Lo que me impresiona hoy, viendo aquello, son tres cosas en particular. Primero, la capacidad de oración que se me regaló. Segundo, las tentaciones que experimenté. Y tercero —y es la cosa más extraña— cómo se me ocurrió leer los treinta y siete tomos de la Historia de los papas de Ludwig Pastor. Se me podría haber ocurrido leer una novela, o algo más interesante. Desde donde estoy ahora, me pregunto por qué Dios me habrá inspirado a leer eso en aquel momento. El Señor me preparó con esa vacuna. Una vez que conocés esa historia, no hay mucho de lo que pase en la curia romana y en la Iglesia de hoy que pueda sorprenderte. ¡Me ha servido mucho!

El «Covid» de Córdoba fue una verdadera purificación. Me dio mayor tolerancia, comprensión, capacidad de perdón. También me dio una nueva empatía por los débiles y los indefensos. Y paciencia, mucha paciencia, que es el don de entender que las cosas importantes llevan tiempo, que el cambio es orgánico, que hay límites, y que tenemos que trabajar dentro de ellos y mantener al mismo tiempo los ojos en el horizonte, como hizo Jesús. Aprendí la importancia de ver lo grande en lo pequeño, y a estar atento a lo pequeño en las cosas grandes. Fue un período de crecimiento en muchos sentidos, como el rebrote después de una poda a fondo. Pero tengo que estar atento, porque cuando caés en ciertos defectos, en ciertos pecados, y te corregís, el diablo, como dice Jesús, vuelve, ve la casa «bien barrida y todo en orden» (Lucas 11, 25) y va a buscar otros siete espíritus peores que él. El fin de ese hombre, dice Jesús, es mucho peor que el principio. De eso me tengo que cuidar ahora en mi tarea de gobierno de la Iglesia, de no caer en los mismos defectos que tuve cuando fui superior religioso. Esta «segunda tentación» es la especialidad de los diablos educados. Cuando Jesús dice que el diablo manda siete demonios peores que él, dice que «entran y viven allí». Es decir, uno los deja entrar. Tocan el timbre, son amables, piden permiso para todo, pero toman posesión de la casa de todos modos. Es la tentación del demonio disfrazado de ángel de luz que Jesús nos muestra en estos pasajes.[6]

[6] En los Ejercicios espirituales, san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, observa: «Propio es del ángel malo, que se forma sub angelo lucis [se disfraza de ángel de luz]... Es a saber, traer pensamientos buenos y santos, conforme a la tal ánima justa, y después, poco a poco, procura de salirse, trayendo a la ánima a sus engaños cubiertos y perversas intenciones». (#332).

 El retorno del demonio en la tentación es una larga tradición en la historia de la Iglesia. Pensá en las tentaciones de san Antonio o de Teresita de Jesús, por ejemplo, que pide que le tiren agua bendita porque el diablo la está rodeando para hacerla caer en el último momento. Yo, a mi edad, debería tener anteojos especiales para tratar de ver cuándo el diablo me rodea para hacerme caer en mi último momento, porque estoy al final de mi vida. Estos fueron mis principales «Covid personales». Lo que aprendí es que vos sufrís mucho, pero si dejás que te cambie, salís mejor. Pero si te atrincherás, salís peor.

 


Fecha Publicación: 2021-02-06T14:01:00.000-08:00



LA FIESTA DE LA CANDELARIA EN EL SURANDINO

 

DANZA Y ORACIÓN PARA LA MADRE DEL SEÑOR

 

José Antonio Benito

 

Cuarenta días después de la Navidad, el 2 de febrero tiene lugar la Presentación del Niño en el Templo y la Purificación de la Santísima Virgen. Nos lo recuerda la tierna imagen de la Candelaria en la que se nos brinda el símbolo, la candela, la luz, y la realidad, el Niño-Dios.

 

La práctica de la devoción a la Virgen de la Candelaria -de influencia de las Islas Canarias- parece que fue introducida en América en Copacabana (Bolivia), con su homóloga en la advocación de Nuestra Señora de Cocharcas, en Andahuaylas y Barrios Altos de Lima.

Pero como nos recuerda el P. Esteban Puig, esta entrañable devoción recorre todo el Perú, especialmente el surandino.  Puno. Cuzco. Coata (Puno). Ayacucho. Arequipa. Trujillo. Cajamarca. Huacho. Lambayeque. Piura. Plateros (Piura) Huancabamba (Piura). Quillabamba (La Convención). Pucará. Coasa (Carabaya). Abancay. Lima. Llamellin (Ancash). Tacna. Torata (1696) (Moquegua).

Hay dos leyendas referentes al nombre de Candelaria. La primera narra que cierto día la Virgen se le apareció a un poblador que cuidaba un caserío, se cuenta que la Madre de Dios llegó con el niño en brazos y le pidió al poblador que le dejara lavar sus ropas a cambio de que ella cuidara del caserío para que él también pudiera ir a cumplir su labor en las minas. El hombre aceptó y luego fue a contarle a su patrón, cuando volvieron al caserío descubrieron el busto de la virgen con el niño en brazos quien aún llevaba sus vestimentas mojadas. Otra versión de esta primera leyenda relata que unos mineros atrapados en un socavón, ven a demonios que salen de varias grutas con llamas de fuego a su entorno. De pronto la figura de la Virgen se abre paso entre la "candela" y disipa a los diablos.

Lo recuerdan actualmente las dinámicas y multicolores danzas durante los días de la novena. Según su obispo actual, Monseñor Jorge Carrión, su origen se encuentra en la temprana fecha de 2 de febrero de 1583, a partir de la advocación de Copacabana y desde ahí se expandió en todo el sur del Perú, el norte de Chile, Argentina y hasta Panamá en el siglo XVII.

La segunda data de 1781. Las tropas revolucionarias aymaras sitian la ciudad de Puno para tomarla. Los moradores sacan en procesión a la Virgen de la Purificación en medio de antorchas y velas que desde lejos semejaban un numeroso ejército. Esto confunde a Túpac Catari quien retira sus huestes. En agradecimiento la población bautiza a su Patrona como la Virgen de la Candelaria.

La región de Puno vive todo el año para la fiesta pues son varios los meses de preparación y prácticamente todo un mes de celebración, en torno al 2 de febrero Las festividades se inician con la celebración litúrgica de la santa Misa el día de la Candelaria, a la que sigue una parada folclórica junto a desfiles y ceremonias cívicas en honor a la Virgen. Ese día sale la procesión de la Virgen de la Candelaria, y bailarines de todas partes de la región salen a danzar –especialmente la diablada- en homenaje a la patrona para luego llegar con ella a iglesia donde serán bendecidos con el agua bendita que correrá por sus cabezas. Aparte de numerosas misas y las permanentes oraciones a la Mamita, todos esperan el Gran Concurso de Danzas donde se puede observar a bailarines interpretar danzas tradicionales mientras portan luminosos vestuarios.

Lo que es cierto es que llegado el 2 de febrero todo el surandino brinda un entrañable homenaje popular a su Mamita de mil y una manera. 


Fecha Publicación: 2021-01-26T16:16:00.001-08:00

CUSTODIOS DEL PATRIMONIO EN VÍSPERAS DEL BICENTENARIO

VI ENCUENTRO DE RESPONSABLES DE BIENES CULTURALES 2020

 

El año 2020 siempre será recordado en todos los ámbitos de la sociedad como una época de cambios y adaptaciones producto de la pandemia del covid 19, pero esta no mermó la actitud beligerante de muchos peruanos en la defensa del Patrimonio Cultural, tanto material e inmaterial. Ante ello, la Comisión Episcopal para la Educación, Cultura y Bienes Culturales de la Conferencia Episcopal Peruana en trabajo conjunto con sus Miembros Consultores llevaron a cabo la realización del  VI Encuentro de Responsables de Bienes Culturales, bajo el lema: "Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno". Evento realizado los días 11 y 13 de noviembre, en forma virtual, que congregó a 113 participantes, entre religiosos y laicos, provenientes de las diversas jurisdicciones eclesiásticas del Perú,  así como de América Latina y Europa.

 

 

Bajo la presencia del Señor, este encuentro fue inaugurado por Mons. Robert Prevost, OSA, Obispo de Chiclayo, Administrador Apostólico de la Diócesis del Callao y Presidente de esta Comisión quien además presentó a los Miembros Consultores para todo tipo de apoyo en las diferentes jurisdicciones.

 

En la primera jornada se desarrollaron tres ponencias, siendo la inicial "La importancia del registro de los bienes culturales" a cargo de la Dra. Cecilia Bákula quien enfatizó la relación que tiene la fe y devoción con el patrimonio que resguarda la Iglesia y a partir de ello, crear conciencia en el pueblo para preservarlo. El registro de un bien conlleva a integrar tres aspectos: objeto, materia y valor simbólico, los cuales permiten que esta labor no sea de escritorio sino de trascendencia. Además afirmó la necesidad de hacerlo porque si se sustrae uno de estos bienes no se pierde un objeto, sino un eslabón en la evangelización, en la comprensión de la identidad católica del Perú.

 

La segunda ponencia fue la referida a la "Presentación del manual de instrucciones" dirigida por las consultoras de la Comisión Episcopal de bienes culturales Lic. Emma Montalvo, Arq. Liliana Saldívar y Lic. Cynthia Gonzales, dando a conocer las nuevas propuestas de conservación y preservación de los bienes que custodia la Iglesia en el Perú, así como el trabajo conjunto con instituciones relacionadas al rubro. El preciado documento actualiza y completa al que ha servido durante varios años a la Comisión. Tanto por los responsables del mismo como por cuantos participantes constataron la valía del mismo se espera que en breve se publique, difunda y se convierta en práctico manual que usen todos los que buscan un compromiso real con la custodia de nuestro patrimonio.

La conclusión del primer día se dio con la ponencia presentada por el Sr. Francisco Vargas, Jefe del Centro de Restauración de la Dirección Descentralizada Cusco - Ministerio de Cultura denominada "Procesos para la elaboración de expediente técnico para la conservación y restauración de bienes culturales muebles" mediante la cual proporcionó los lineamientos para preservar un bien cultural a través de su experiencia laboral.

 

La segunda jornada comenzó recordando los 1666 años del natalicio de san Agustín, el gran Maestro de la Interioridad, y se presentaron cuatro ponencias. La primera ponencia "El marco jurídico representado por el Acuerdo Santa Sede – Perú" fue ejecutada  del Dr. Juan José Ruda Santolaria mostrando las directrices legales para ejecutar  labores de conservación, catalogación y mantenimiento de los bienes de la iglesia teniendo presente el Concordato o acuerdo de colaboración para el mayor bien de la vida religiosa y civil de la Nación firmado el 26 de julio de 1980. Luego se prosiguió con la ponencia "Informe del Convenio Marco" desarrollada por la Dra. Mariela Pérez, Asesora de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y del Dr. Pedro Bustamante, Asesor Legal de la Conferencia Episcopal Peruana, quienes detallaron los avances del trabajo interdisciplinario entre el Ministerio de Cultura y la Conferencia Episcopal Peruana en los ámbitos de prevención, conservación y restauración.

 

El Dr. José Antonio Benito, miembro consultor de la Comisión Episcopal, presentó como tercera ponencia el "Significado histórico del Bicentenario: Un Patrimonio que nos desafía" quien animó a los participantes desde sus iniciativas personales, académicas, investigativas y corporativas a celebrar esta gran Fiesta Nacional como un proyecto integrador. Para ello nos invita a vivir, valorar y difundir el pasado, presente y futuro del Perú. Finalizó presentando el proyecto de la Comisión de Bienes Culturales frente a este acontecimiento referido al aporte de la Iglesia en el  desarrollo de la Educación en nuestro país. La última ponencia referida a las "Experiencias de algunas jurisdicciones" dio a conocer el trabajo pormenorizado en favor del patrimonio eclesial del "Arzobispado de Arequipa" a cargo de la Sra. Lucía Pastor, del "Museo de la Catedral de Lima y Palacio Arzobispal" a cargo del Sr. Fernando López, miembro consultor del área de bienes culturales de la Conferencia Episcopal y del "Monasterio de Santa Teresa de Arequipa" a cargo de Sr. Franz Grupp.

 

El Congreso fue clausurado por el P. Rubén Risco Torres, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal quien agradeció en nombre de Monseñor Prevost e invitó a no bajar la guardia en lo referente a la preservación del patrimonio en las diferentes Arquidiócesis y Diócesis del Perú.

 

Un buen empujón para que en todas las demarcaciones eclesiales se constituya un equipo responsable que haga realidad el sueño del Papa Juan Pablo II cuando al cruzar el umbral del nuevo milenio insistió en catalogar, custodiar, promover el formidable tesoro de los bienes culturales religiosos. Los más de cien participantes así lo han manifestado. Un medio estupendo será la difusión y aplicación del MANUAL DE INSTRUCCIONES. 


Fecha Publicación: 2021-01-25T15:41:00.001-08:00

DISCURSO DE MONSEÑOR MIGUEL CABREJOS POR EL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA EN EL NORTE PERUANO, CON MOTIVO DEL ENTIERRO DE LAS EXEQUIAS DE DON JOSÉ BERNARDO DE TORRE TAGLE Y DOÑA MARIANA ECHEVARRIA DE TORRE TAGLE EN LA CRIPTA DE LA CATEDRAL DE TRUJILLO

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Hoy, 29 de diciembre, conmemoramos el bicentenario de la Independencia de Trujillo, Norte peruano, piedra angular de la gesta emancipadora de nuestro país.

 

I.                   Don José Bernardo Torre Tagle

 

En este bicentenario recordamos a Don José Bernardo de Tagle y Portocarrero, intendente de Trujillo en 1820, quien luego ejerció el gobierno de la República del Perú durante cuatro períodos, entre 1822 y 1824, en momentos muy difíciles y fundamentales para el naciente Estado peruano, gestando un liderazgo pionero en Trujillo, al servicio del prójimo y del bien común. El 16 de agosto de 1823, fue elegido Presidente de la República por el Primer Congreso del Perú, reunido en Lima, presidido por Francisco Javier de Luna Pizarro, posteriormente Arzobispo de Lima.

 

Don Torre Tagle, desarrolló "una clara conciencia de su ser peruano", y su vida "no es ajena al fenómeno precursor"[1]. En diciembre de 1820, tomó abierto partido por la insurgencia, muy probablemente influenciado por la carta de Don José de San Martín y sin duda conociendo ya los movimientos de los patriotas lambayecanos. Su participación fue central en el proceso emancipador, pues no sólo declara la independencia de Trujillo, sino que impulsa las de las intendencias de Piura, Cajamarca y Moyobamba. Fallece el 23 de setiembre de 1825 en el Callao, a los 46 años de edad.

II.                Trujillo en 1820, grito libertario.

Los movimientos independentistas y las intenciones libertarias en el norte peruano en las que resaltaban los lambayecanos, estuvieron desde mucho antes de la llegada de Don José de San Martín al Perú.  En ellas destaca el prócer Juan Manuel Iturregui y Aguilarte, quien entre 1812 y 1817 había estudiado en el entonces Real Convictorio de San Carlos.

Al llegar la Expedición Libertadora a Pisco, la relación entre los patriotas del norte y el general José de San Martín se hizo mucho más fluida.  Para entonces, Torre Tagle ya había decidido tomar partido por la Patria, convocando el Cabildo Abierto del 24 de diciembre de 1820, en el que pronunció un enérgico y sentido discurso. Sus acciones posteriores permitieron las declaraciones de independencia de Trujillo, Piura, Cajamarca y Moyobamba. El 27 de diciembre del mismo año, el pueblo trujillano se reunió en la plaza y dio un gran grito que infundió temor entre los realistas, el grito libertario.

El Acta de la Independencia de la Intendencia de Trujillo fue firmada en la Capilla del Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo, el 29 de diciembre de 1820, cuando en la noche previa flameó la primera bandera nacional.

La ceremonia solemne de declaración de la independencia se efectuó en la galería del Ayuntamiento y Torre Tagle exclamó: "Felices moradores de esta provincia, ya sois libres, ya sois independientes. Prorrumpid pues, a imitación de vuestro gobernador y general, en tonos modulares de gozoso entusiasmo, en festivas aclamaciones de ¡Viva la Patria!, ¡Viva la Independencia!, ¡Viva la Unión y Libertad!"[2].

 

III.             La Iglesia Católica y la nación peruana

La Iglesia católica contribuyó con la gesta emancipadora con próceres destacados, entre ellos el Padre Toribio Rodríguez de Mendoza quien fue Rector del Real Convictorio de San Carlos que contribuyó a la formación de liderazgos patriotas, varios de los cuales estuvieron en la gesta del Norte peruano.

A nivel eclesiástico, en el siglo XIX, en el momento de la Independencia, la Iglesia católica contaba sólo con las diócesis de Lima, Cuzco, Trujillo, Arequipa, Huamanga y Maynas-Chachapoyas; esto es, seis (6) en total. Hoy, en 2020, las jurisdicciones eclesiásticas son 46, incluyendo al Obispado Castrense

Jorge Basadre reconoce que la Iglesia tuvo una significativa contribución en la perspectiva de vida peruana que se concretó en un ideal de superación individual y colectiva que debía ser obtenido por el aprovechamiento de sus riquezas, la defensa y acrecentamiento de su población, la creación de un mínimo de bienestar para cada ciudadano y de oportunidades adecuadas para todos.   Las formas de materializarla eran, por un lado, la preocupación ideológica, espiritual, tendiente a la afirmación patriótica de la nacionalidad; y por otro la búsqueda del desarrollo material del país[3].

El mismo General San Martín propuso a Santa Rosa de Lima como Patrona de la Orden del Sol, institución creada con el objetivo de premiar los servicios que personas civiles y militares hubieran realizado en favor de la emancipación nacional. Por otro lado, San José fue declarado Patrono de la República del Perú en1828 por el Congreso Constituyente, restituyendo la fiesta del Santo Patriarca en el calendario de fiestas de guardar.

Preclaros padres de la patria fueron clérigos, tales como Francisco Javier de Luna Pizarro, Bartolomé Herrera, Deán Valdivia. Basadre mismo sostiene que el sacerdocio en el Perú contribuyó a fundar la Patria; alentó a los libertadores; estuvo íntimamente ligado tanto a la vida pública como a la vida social y privada; trabajando por la cultura, orientando desde el aula y la tribuna, defendiendo los más altos valores espirituales y morales, compartiendo las grandes festividades y los más luctuosos momentos de la nacionalidad.

La Iglesia en la época y posteriormente promovió la escolarización de los hermanos indígenas, la educación gratuita propiciada por el Estado, la incorporación de las artes plásticas y musicales a través de la educación, creando centros de educación básica y universitaria, impulsando la enseñanza técnica, la educación secundaria, profesional y superior femenina, la educación de huérfanos, la educación de adultos, el sindicalismo apostólico de profesores; renovando la formación pedagógica, así como la participación de los padres de familia en la escuela, aportando con eminentes educadores y educadoras.

También la Iglesia jugó un rol clave en la fundación de las ciudades, el cuidado de las fronteras, la organización de Monasterios y conventos, así como Concilios, Juntas, Sínodos, que permitieron el desempeño territorial de la República con la incansable labor de los Misioneros y de maestros en el arte, la arquitectura, la escultura, la pintura, la lingüística.

 

Sobresalieron desde mucho antes Santos, beatos, siervos de Dios con conmovedora labor caritativa y social.  Las propias Fiestas patronales fueron convertidas en patrimonio cultural y genuinas expresiones de religiosidad popular y de veneración mariana como es el Caso de la Virgencita de La Puerta. Todo esto lo resaltó el Papa Francisco en su visita a Trujillo en enero de 2018, refiriéndose al Perú como "tierra ensantada".

 

La Nación peruana y la Iglesia fueron, son y serán aliadas en los tiempos actuales. Caminemos juntos inspirándonos en las nuevas perspectivas de la sinodalidad, expresión eclesial que hace referencia al caminar-juntos (syn – odos). El propio Papa Francisco en Trujillo nos dijo que…"el alma de una comunidad se mide en cómo logra unirse para enfrentar los momentos difíciles, de adversidad para mantener viva la esperanza…"en el amor que se tengan los unos a los otros" (Jn 13,35).[4]

 

IV.             Caminemos juntos hacia el desarrollo humano integral y solidario.

 

El Papa Francisco en la Encíclica Fratelli Tutti resalta la amistad social que debemos cultivar con esmero; amistad que no excluye a nadie, sino que incluye, pues la fraternidad está abierta a todos (Cfr.FT 94), en la medida en que nos preocupemos los unos por los otros (Cfr.FT 96).

Caminar hacia un crecimiento genuino e integral (Cfr. FT 113) es en sí un llamado a la solidaridad, a pensar y actuar en términos de comunidad, reconociendo la prioridad de la vida digna de todos. La Solidaridad es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, de la desigualdad, de la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, contra la negación de los derechos sociales y laborales (Cfr. FT 116).

El verdadero desarrollo tiene que asegurar los derechos humanos, personales y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos (Cfr. FT 122).

Hoy como ayer, recordando la gesta emancipadora, la fraternidad y la amistad social nos convoca a ser hombres y mujeres con amor político, capaces de integrar la economía a un proyecto político social, cultural y popular (Cfr. FT 154). Hoy el país necesita una política que esté al servicio del verdadero bien común. Una política con ética.

Para lograrlo, debemos asumir la cultura del diálogo, de la colaboración recíproca, pero con la convicción que solo identificándonos con los últimos llegaremos a ser hermanos de todos.

 

Don José Bernardo Torre Tagle y Doña Mariana Echevarría de Tagle que soñaron con un país libre y unido, descansen en Paz y que el Dios de la Vida y la Santísima Virgen de la Puerta nos iluminen en la gesta de un Perú renovado en que todos especialmente los más pobres y marginados, puedan vivir con dignidad. 

 

Paz y Bien.

 

Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte OFM

Arzobispo Metropolitano de Trujillo

Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana

Presidente del CELAM.

 

29 diciembre 2020

 



[1] CASTRO, José Luis: "El Marqués Bernardo de Torre Tagle, ¿patriota o traidor?, Torre Tagle y la Independencia de Lambayeque en: Revista Archivo General de la Nación 2017 No. 32.

[2] Ortiz de Zevallos, Javier: "Trujillanos memorables" en R. Cavero Egúsquiza, "Páginas de la historia sanmartiniana en el Perú, Antología 1820-1822 Lima, Perú Industrial, 1970, pág. 129

[3] Cfr. Basadre, Jorge, Historia de la República del Perú, 1822-1933. Tomo I, El Comercio.

[4] Homilía del Papa Francisco, Eucaristía en Huanchaco. 


Fecha Publicación: 2021-01-20T08:08:00.000-08:00

72 AÑOS DEL MILAGRO DEL ARROZ DE SAN JUAN MACÍAS EN OLIVENZA

 

Relato de la cocinera Leandra Rebollo y otros milagros del santo amigo de san Martín de Porres

 

José Antonio Benito

 

Cada 23 de enero se conmemora en Olivenza (Badajoz-España) un hecho divino extraordinario, una intervención de Dios, por mediación de San Juan Macías, el dominico amigo de San Martín de Porres, cuyas reliquias se veneran en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Lima. Me refiero al Milagro de la multiplicación del Arroz, ocurrido el 23 de enero de 1949 en la cocina del colegio de San José, hoy centro parroquial, después de que Leandra Rebollo, pidiese por mediación de San Juan Macías que los pobres pudieran comer aquel domingo: "Ay Beato, y tus pobres sin comer". Tuve la suerte de visitarlo en el 2018 y escuchar el entrañable testimonio de labios de tres de sus testigos que aparecen en la foto.

 

El padre Luis Zambrano Blanco –hoy en proceso de beatificación- había fundado en 1934, con la señorita María Grajera Vargas, una Institución con el nombre Hogar de Nazaret, así como un Instituto Secular del mismo nombre, para ayudar a los sacerdotes en las parroquias. Y puso la Institución bajo el patrocinio del beato Juan Macías.

La primera casa fue abierta en el pueblo natal del santo, Ribera del Fresno, también del siervo de Dios P. Diego Martínez, jesuita confesor de Santa Rosa de Lima.

El 23 de enero de 1949, domingo, siendo párroco de Olivenza, ocurrió en este pueblo el milagro de la multiplicación del arroz, aprobado por la Iglesia para la canonización del beato Juan Macías.

La cocinera, Leandra Rebollo Vázquez, lo narró así: Aquel día, las cosas no se habían desarrollado como de costumbre, porque, no habiendo recibido recados, no podía preparar el almuerzo para los pobres, ni para los niños de la escuela. Me limité sólo a preparar comida para las chicas de la "Protección de menores".

 

Del almacén de la cocina había sacado yo misma tres tazas de arroz, menos de un kilo, no más. No se sacaba nunca para los pobres y, en aquel momento, no hubiese podido pedir a la Directora del Hogar, que estaba en Villarreal, un pueblecito del campo

 

Las tres tazas sólo alcanzaban para las chicas; eran absolutamente insuficientes para la comida de los pobres, y menos para las chicas, los chicos y los pobres, todos juntos.

 

Se lo comuniqué a la señorita Ana María Marzal (encargada de organizar los grupos de reparto) y, pensando en los pobres, echando las tazas de arroz a la olla, dije: "¡Bienaventurado, los pobres sin comida!". Para mí que soy de Ribera del Fresno y para todas nosotras (del Hogar), cuando decimos "el bienaventurado", sólo nos referimos al bienaventurado Juan Macías.

 

La olla de hierro esmaltado a donde eché los 750 gramos de arroz, con poquita carne, tenía una capacidad  de 10 litros. Salí de la cocina... la única persona que estaba en el piso, era la madre del párroco. El acceso al lugar estaba prácticamente impedido a cualquier persona, hubiesen debido llamarme y yo hubiese salido a abrirles la puerta. Después de un cuarto de hora, más o menos, regresé a la cocina, para controlar la cocción del arroz, y noté con asombro que la cantidad de arroz aumentaba y el nivel subía hasta el borde de la olla.

 

Al ver el prodigioso aumento del arroz no me quedó más remedio que llamar a la madre del párroco; la cual, siendo ya mayor, se acercó con dificultad a la cocina y, viendo la olla llena, me dijo: "Tendremos que buscar otra olla, porque ésta rebosa". No me acuerdo si llamé inmediatamente al párroco o a la Directora para que acudieran al Hogar... o si, en la cocina, ya empecé a echar a otra olla el arroz rebosante; pero, antes o después que fuese, empezamos a sacar el arroz y a echarlo a una segunda olla, más pequeña que la primera, como de ocho litros; pero, dado que el nivel de la primera olla seguía subiendo sobre el fuego, tuvimos que buscar, fuera de casa, una tercera olla, más o menos como la primera, que nos prestó la señora Isabela Fuentes.

 

El padre Luis Zambrano declaró: Al entrar en la cocina, sobre el fuego, había dos envases; el primero, una cacerola, donde se habían echado las tazas de arroz. A su lado había una olla más alta, cilíndrica, un poco redonda. La primera estaba casi toda llena de arroz; al removerlo, el arroz del fondo aparecía crudo, por lo cual se veía necesario sacarlo de ahí. Entonces yo mismo saqué bastante cantidad de arroz y lo eché a la olla que estaba al lado, donde acababa de cocerse; y se le repartió a las chicas y a los chicos que esperaban el almuerzo.

 

Me quedé delante del aparato de la cocina, desde que llegué hasta las 4:30 pm ó 4:45 pm. Yo mismo saqué parte del arroz de la primera cacerola a la olla que estaba sobre el fuego; a pesar de ir sacando arroz, el nivel de la primera no disminuía. Puedo dar testimonio de este hecho hasta con mi misma vida.

 

La cantidad de arroz multiplicado se puede deducir de las raciones repartidas, que fueron aproximadamente ciento cincuenta, entre los pobres y los chicos; destacando que los chicos y chicas comieron todo lo que quisieron; y a los pobres de la calle —aproximadamente unos ochenta o noventa— se les brindó un cucharón a cada persona, y para algunos un poco más, según el número de los familiares necesitados.

 

La directora del Hogar Nazareth, María Grajera Vargas, presente en el fenómeno, declaró: Yo observaba que, removiendo el arroz con el cucharón, aparecían nuevos granos de arroz, duros y blancos. Me consta que unos granos de este arroz fueron recogidos y se guardan con veneración.

 

Carmen Núñez dice: No se explica cómo el arroz, después de tanto tiempo de cocción, podía aparecer todavía crudo. Y Rosa Andrade Castaño: Agarré en mis manos y guardé en un papel unos granos cocidos y otros crudos.

 

El hecho fue que, durante cuatro horas, estuvieron sacando arroz y dando de comer hasta las 5:00 pm. Ahora en el pueblo hay un dicho: Esto crece más que el arroz del padre Luis.

 

El Papa Pablo VI lo canonizó en la basílica vaticana el 28 de setiembre de 1975 con estas palabras: En honor de la santa e individua Trinidad, para la exaltación de la fe católica y promoción de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra, después de madura deliberación e implorar intensamente la ayuda divina, oído el consejo de muchos de nuestros hermanos, decretamos y definimos que el beato Juan Macías es santo y como tal lo inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que sea venerado con piadosa devoción entre los santos de toda la Iglesia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

En su homilía habla el Papa de san Juan Macías como padre de los pobres, huérfanos y necesitados.

 

Ha sido nombrado por la Iglesia patrono de los emigrantes y, en el Perú, especial patrono de los campesinos emigrados.

 

LA RUTA DE SUS MILAGROS

Además del recuerdo del milagro del arroz con varias lápidas en el salón parroquial, hay que destacar en Ribera del Fresno –su pueblo natal- el "pocito del milagro" con una capilla o templete de piedra, diseñado por el ingeniero José María Miota, que se inauguró en 1957 y es lugar de peregrinación para sus devotos. Se recuerda que a sus cinco años con sus oraciones, sacó  al cerdito de un amiguito, como lo indicamos al principio de este libro.

En Lima, existe un famoso sillón donde se sentaba san Juan Macías. Es un sillón de cuero, con los pasamanos de tabla lisa, cómodo y elegante en su sencillez. Fray Juan Macías lo encontró en la portería cuando se hizo cargo de ella. En él se sentaba frecuentemente. Después de su muerte se convirtió en una reliquia que sigue siendo utilizado por las futuras madres para obtener la protección del santo y un buen parto. Al principio del siglo XIX lo llevaron al beaterio llamado del Patrocinio. En 1937, el arzobispo entregó este beaterio a las misioneras dominicas del Rosario y hoy es la residencia de la Curia provincial de esta Congregación en el Perú. El sillón lo tienen en una pequeña sala alfombrada. Al lado del sillón se ha colocado una mesa donde siempre hay un cuaderno y un lapicero para que dejen constancia los devotos de sus plegarias. Es constante el desfile de gente por el Patrocinio y algunas parejas regresan con su bebé a dar gracias; ya que especialmente van parejas a pedir por el nuevo hijo que está en camino. Este convento del Patrocinio está ubicado en la casa donde vivió nuestro santo al llegar a Lima en el barrio de san Lázaro, distrito del Rímac.

A raíz de su canonización se erigió en Lima una parroquia en honor de san Juan Macías. Como todos los años, los restos de San Juan Macías son trasladados el jueves posterior a su fiesta central (18 de septiembre) desde la Basílica de Santo Domingo en el Cercado de Lima  hasta la parroquia que lleva su nombre ubicada en el jr Kikijana s/n, (Urbanización Túpac Amaru) en San Luis, Lima. Ello obedece a que la Parroquia San Juan Macías se encuentra cerca de los terrenos que pertenecían a la antigua hacienda Limatambo administrada por la Orden. Por tal motivo, el día lunes de su retorno a la Basílica de Santo Domingo en el Centro de Lima, es obligatorio su paso por el Asentamiento Humano "San Juan Macías", en donde se encuentra la Cuasi Parroquia "Virgen Peregrina" de San Borja, la que se encuentra en territorio de la antigua Hacienda Limatambo, lugar en donde San Juan Macías, iba junto a San Martín de Porres, su gran amigo. Cuentan los cronistas que San Juan Macías y San Martín de Porres, quienes eran amigos entrañables, visitaban dicha zona para el recojo de los productos de panllevar, llegando en día jueves y regresando con los productos el día lunes siguiente. También llegaban a la hacienda para un reparador descanso de sus arduas y duras labores.

La Parroquia que lleva su nombre data del año 1970, en tiempos del Cardenal Juan Landázuri Ricketts (+), quien decidió pedirles a los Padres Dominicos que formaran una Comunidad nueva en la nueva zona de San Luis. Su primer párroco fue el salmantino Padre Andrés Hernández OP, quien se encontraba trabajando en las misiones de la Provincia Dominica del Perú, entre los departamentos de Ayacucho, Cuzco y Madre de Dios.

Cada año, sale en procesión por las calles del Centro histórico de Lima, el cuarto domingo del mes de septiembre, en hombros de sus devotos de la Hermandad de Caballeros de San Martín de Porres y San Juan Macías O.P.. Cabe resaltar que ambas Hermandades se encuentran asentadas en las mismas zonas en las que San Juan Macías vivió. La primera de ellas en la zona de La Recoleta, donde daba de comer a sus pobres y la segunda en la zona de la ex hacienda Limatambo, donde San Juan Macías caminó y laboró tantas veces.

Puedo dar testimonio con la entrevista realizada para PAX TV a un grupo de cuatro mujeres –denominadas- "Mujeres luchadoras", quienes a través del arte, el voluntariado y la catequesis están dando a conocer al santo patrono de un modo vivo y atractivo. A ello ha contribuido también la reciente biografía para niños escrita por Micky BOLAÑOS, Ilustrada por Melissa Carolayn Rimac Villa y asesorada históricamente por el P. Fernando Janssen: La Cofradía de los Migrantes (Una aventura con San Juan Masías) San Pablo, Lima, 210 pp.

Les recomiendo la visita al Convento del Rosario donde se custodia y veneran sus reliquias, entre las que se cuentan la célebre canasta con la que servía pan a los pobres y la popular silla que tantos favores ha concedido a mujeres imposibilitadas en su maternidad. Además, pueden ver su nuevo rostro gracias a los estudios de un grupo de científicos (odontólogos, antropólogos forenses y especialistas en levantamientos de cráneos) de Brasil y del Perú en el 2015.

 

(Datos tomados del P. Ángel Peña  San  Juan  Macías Lima – Perú, 2012, pp.63-64)

 


Fecha Publicación: 2021-01-17T16:14:00.001-08:00

AMAR A UNA PERSONA ES DECIRLE "NUNCA MORIRÁS", CUENTA CONMIGO HASTA EL FINAL (En respuesta a Mario Vargas Llosa)[1]

José Antonio Benito Rodríguez

 

«Amar a una persona es decirle: tú no morirás jamás», es decir, «tú debes existir, tú no puedes morir». Siempre he tenido muy presente esta frase del filósofo francés Gabriel Marcel.

Por eso me quedé de piedra ante el escrito del laureado Nobel peruano-hispano Mario Vargas Llosa "el derecho a morir" porque camina en sentido opuesto, es como decir "odiar a una persona es decirle ya has muerto para mí" y la eutanasia se convierte en el adelanto y la colaboración para con esa muerte. Si la primera actitud expresa una bendición, la segunda es una maldición, por más que la estrategia del lenguaje manipule palabras para decir que la definitiva y aguda muerte de la eutanasia evita la muerte crónica de interminable agonía e infernal del que sufre. ¡Una pena!

Yo me quedo con la actitud de Cervantes en su inmortal novela cuando nos llena de vida al relatarnos la muerte de Don Quijote. ¡Qué entrañable confesión la de su escudero Sancho Panza cuando lloroso exclama: «No se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía»

Y en otro momento, al constatar que don Quijote siente ansias de morir, por padecer tantas desgracias, insiste: «Yo, a lo menos, no pienso matarme a mí mismo; antes pienso hacer como el zapatero, que tira el cuero con los dientes hasta que le hace llegar donde él quiera; yo tiraré de mi vida comiendo hasta que llegue el fin que le tiene determinado el cielo; y sepa, señor, que no hay mayor locura que la que toca en querer desesperarse».

Como advierte Juan Manuel de Prada "la razón primordial para oponerse a la eutanasia y al suicidio "no es el apego legítimo a la vida (ese apego que nuestra época ya ni siquiera tiene, porque ha dejado de considerarla un don que se recibe con gratitud y se celebra), sino la gravedad intrínseca de la desesperación. Que, en efecto, es «la mayor locura», porque primero destruye nuestra libertad, ofuscándola, hasta destruir también nuestro vínculo con el ser"

Y, por otra parte, las palabras de Sancho son todo un atisbo de esperanza, de ganas de vivir, de luchar sin cansarse nunca de intentar recuperarse siempre, por todos los medios, ayudándose de todas las personas… Sabe muy bien que –parafraseando a Sartre "los otros no son el infierno", sino el cielo, amarlos es decirles "no morirán nunca para mí".

Juan de la Cruz escribió es de mucha luz padecer tinieblas, Rosa de Lima "no conozco otra escalera para llegar al cielo que la cruz" y Tagore "sólo en la noche lucen las estrellas". Jesús de Nazaret, Señor del Cosmos y de la Historia plantó su tienda entre nosotros, se encarnó para vivir nuestra vida, asumiendo y compartiendo nuestro dolor, casi apuró su vida para morir en la plenitud joven de 33 años, pero murió para vivir para siempre. Vino para darnos la vida y vida en abundancia y los que estamos con Él como escribió Dalí en su epitafio "no moriremos nunca" porque nuestra vida ya no termina, se transforma, convirtiendo nuestro suelo en Cielo.

Cuando países "modernos" van subiéndose al tren de la muerte con el pretendido derecho a facilitar la muerte antes del tiempo natural y del concedido por Dios, bueno es serenarse y buscar soluciones ante tantas voces desesperadas en el despeñadero de la muerte. Reza el refrán que "tras el eclipse el sol brilla más".

Dios quiera que en este tiempo de pandemia encontremos respuestas. Me encanta acercarme con mi bici al final de la Avenida Brasil y contemplar el mar, el Océano Pacífico, su horizonte, siempre susurrando a la esperanza. océano. El Papa Francisco, en el reciente libro de Austen Ivereighn "Soñemos juntos" (Roma 2020) nos brinda un rayo de luz: "Millones de personas se han preguntado a sí mismas, y entre sí, dónde podrían encontrar a Dios en esta crisis. Lo que me viene a la mente es el desborde. Veo un desborde de misericordia derramándose a nuestro alrededor. Los corazones han sido puestos a prueba. La crisis ha suscitado en algunos un coraje y una compasión nuevos. Algunos han sido zarandeados y han respondido con el deseo de reimaginar nuestro mundo, otros buscaron socorrer con gestos bien concretos las penurias de tantos capaces de transformar el dolor de nuestro prójimo. Esto me llena de esperanza en que podemos salir mejores de esta crisis".


Fecha Publicación: 2021-01-12T10:12:00.001-08:00

CASTRO OLIVAS, Jorge Luis Tumbando héroes. Ensayos de Ciencias Sociales

Sequilao Editores (Lima 2020, 220 pp)

¡Qué honor y qué don que el autor del libro te visite en vivo y en directo con lo que es el fruto de tarea tan personal! Por tanto, mis primeras palabras son de gratitud por tan hermoso gesto y de admiración por venir en bicicleta desde Barranco a Pueblo Libre.

Como nos indica el autor en su presentación, varios de los textos fueron publicados en la Revista del Archivo General de la Nación pero han sido reelaborados y mejorados, siempre con documentación de primera mano del AGN y archivos regionales del Perú.

 La obra tiene dos partes claramente diferenciadas, la primera presenta seis artículos acerca de otros tantos "próceres y héroes" en tiempos de la Independencia y de la Guerra del Pacífico:  Rosa Campusano y su vinculación afectiva con San Martín, Torre Tagle y la independencia de Lambayeque, la resistencia de Rodil desde el psicoanálisis, el catolicismo de San Martín, el pretendido martirio de los Hermanos Albújar, el cuestionamiento de Madre Hermaise Paget como "salvadora de Lima". En ellos se pretende que "se aplauda y reconozca la virtud y valor del ser humano, convertido luego en ´héroe`, pero también se reconozca su yerro" (p.14).

La segunda parte es una miscelánea de estudios como el referido al rol del historiador Raúl Porras en calidad de Canciller en la reunión de la OEA en San José (1960) (163-184), los 50 años del Golpe del General Juan Velasco Alvarado en 1968 (185-192), una visión de la prensa actual y el racismo en la última contienda electoral (193-206), la entrañable nota necrológica recordando a Teodoro Hampe (207-209), reflexión sobre la corrupción en el Perú (210-214), una crítica a la serie de TVP "el último bastión" (215-221).

Se conjuga el rigor histórico con la amenidad del relato. La asertividad de los personajes y los hechos pero sin concesión a la leyenda o al mito, "tumbando héroes" pero colocándolos en el pedestal de realismo, carne y hueso, de un profesional de la historia y de la lengua. ¡Gracias y felicitaciones!

Ojalá sea leída por el mayor número de peruanos, especialmente jóvenes

José Antonio Benito 


Fecha Publicación: 2021-01-04T17:11:00.001-08:00

EL NACIMIENTO MECATRÓNICO DEL BICENTENARIO de la POLICÍA EN AREQUIPA

Amigos, de veras que merece la pena viajar a la Blanca Ciudad, la Roma del Perú, aunque solo fuese para contemplar esta creativa iniciativa  de la Unidad de Servicios Especiales (USE) de la Policía Nacional de Arequipa en su sede de Palacio Viejo en el corazón de la aguerrida y tierna ciudad del León del Sur. Su mejor propaganda la constituye la cola que hay que guardar para entrar y la posible visión de pie si se llega tarde.

Me refiero al nacimiento mecatrónico de la Policía que ya se está convirtiendo en un atractivo tradicional por Navidad. Sus cuatrocientas simpáticas figuras en cuarenta estampas se mueven gráciles al ritmo de la luz y del sonido.

Destaca, por supuesto, el motivo central, el misterio con el Niño Dios, María y José, acompañados de los integrantes relatados por el Evangelio como los pastores y los magos, todo ello como incrustado, insertado, inculturado en la historia arequipeña.

Comienza narrando la verdadera historia bíblica, la sucedida hace 2020 años, presentándonos una ingenua anunciación, seguida de la visitación, que culminan con el Nacimiento acompañado de la solemne música del aleluya de Haendel.

Una vez recibida la Buena Nueva, Arequipa despierta y se presenta para adorar al Niño, discurriendo por lo más representativo de su historia y su folclore, como se muestra en la chichería o picantería, la escena de la pelea de toros, la vista de sus bellos monumentos, la presencia de sus personajes más representativos, su música, su danza.

La muestra nos sorprende gratamente con un guiño a la realidad de la covid 19 y el decidido compromiso de la Policía con los enfermos, evidenciado en el aparatoso rescate de un enfermo que es trasladado en helicóptero para brindarle el debido cuidado, sobre todo de oxígeno, en un hospital cercano. No olvida el guión la histórica fecha del Bicentenario apelando a sus protagonistas y el homenaje de la Policía.

De veras conmovedor este magnífico espectáculo que nos cautiva por su sencillez y austeridad, colorido y bien relatado.

Destaco por último la fuerza y el calor de la voz del monitor, miembro de la Policía, que va narrando los hechos con tanta emoción que nos mete –literalmente- en la escena y que no olvidó compartirnos la razón del evento: Celebrar la auténtica Navidad, recordando el acontecimiento bimilenario del nacimiento de Cristo y apelando a la solidaridad para apoyar la obra social de la Policía con varios niños huérfanos. ¡Quién se va a negar? Todos lo hacían agradecidos y con el mayor gusto.

¡No se lo pierdan! Pasen la voz

José Antonio Benito


Fecha Publicación: 2020-12-21T17:18:00.001-08:00

PACHECO IBARRA, Juan José. Amancaes y la fiesta de San Juan. Historia y tradición (1582-1978), Lima 2019, pp.245

Como el pan reciente que humea y te provoca por su sabor y calor, igualito sentí este libro servido a domicilio por su autor, entrañable "panadero" que con la mejor harina de archivos, bibliotecas, entrevistas, fotos, visitas, ha sabido amasar y hornear este sabroso alimento que me sabe a regalo de Navidad pues lo recibo un 21 de diciembre.

Se lee de un tirón por su estilo suelto y entretenido, acompañado de más de cien ilustraciones. Con erudición y pasión se nos habla de la importancia pretérita de la fiesta de San Juan de Amancaes, celebrada el 24 de junio, que llegó a convocar a miles de peruanos en la célebre pampa.

Su autor investiga concienzudamente desde los historiadores que han dado cuenta de la bella flor, los santos que como Martín de Porres acrecentaba el territorio sembrando los campos de amarillo y verdor, la génesis y trayectoria de la festividad, los cambios y adaptaciones que vivió a lo largo de los siglos, su significado., los desafíos del presente, las acciones mancomunadas para rescatar y renovar esta reliquia de la peruanidad…

No es un libro acabado, brinda horizontes a múltiples investigaciones. Esperamos desde ya una segunda edición que recoja la permanente investigación y los nuevos aportes que siguen llegando al autor.

Gracias, felicitaciones. Y no se lo pierdan. 


Fecha Publicación: 2020-12-21T06:09:00.001-08:00

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Lima 21 de diciembre 2020

 

Queridos amigos:

 

En esta Navidad tan especial hago mías las palabras de Francisco en su reciente encíclica para actualizar y renovar nuestro contacto con los mejores deseos de santa y feliz Navidad.

Que el nuevo año, el del Bicentenario para el Perú, el de San José para el mundo entero, sea un estímulo para ser custodios de la creación, de nuestra familia y de la humanidad entera.

Les comparto el bello poema del P. Javier Leoz, navarro, que nos invita a vivir la Navidad auténtica que deseo para todos.

Las ilustraciones corresponden al Belén premiado en el concurso 2020, el de mi casa, san José patrono del Perú.

Muy cordialmente

 

José Antonio Benito

https://jabenito.blogspot.com/

https://perucatolico.com/c/la-iglesia-ante-el-bicentenario

 

Fratelli tutti», escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio… un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio. Allí declara feliz a quien ame al otro «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite (n.1).

Este santo del amor fraterno, de la sencillez y de la alegría… que se sentía hermano del sol, del mar y del viento, se sabía todavía más unido a los que eran de su propia carne. Sembró paz por todas partes y caminó cerca de los pobres, de los abandonados, de los enfermos, de los descartados, de los últimos (n.2). Él no hacía la guerra dialéctica imponiendo doctrinas, sino que comunicaba el amor de Dios. Había entendido que «Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios» (1 Jn 4,16) (n.4)

"La Iglesia es una casa con las puertas abiertas, porque es madre. Y como María, la Madre de Jesús, «queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, que sale de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad […] para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación» (n.276)

Para muchos cristianos, este camino de fraternidad tiene también una madre, llamada María. ella recibió ante la cruz esta maternidad universal (cf. Jn 19,26) y está atenta no sólo a Jesús sino también «al resto de sus descendientes» (Ap 12,17). ella, con el poder del resucitado, quiere parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades, donde resplandezcan la justicia y la paz (n.278)

(Carlos de Foucauld) Él fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano. En ese contexto expresaba sus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano, y pedía a un amigo: «Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos». Quería ser, en definitiva, «el hermano universal». Pero sólo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos. Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros (n.287).

(Oración final) Señor y Padre de la humanidad, que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad, infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal… Que nuestro corazón se abra a todos los pueblos y naciones de la tierra, para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno, para estrechar lazos de unidad … de esperanzas compartidas… Ven, Espíritu Santo, muéstranos tu hermosura reflejada en todos los pueblos de la tierra, para descubrir que todos son importantes… que son rostros diferentes de la misma humanidad que amas. Amén.

 


Fecha Publicación: 2020-12-12T16:15:00.000-08:00


PREMIO SANTO TORIBIO 2020 en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

 Me complace compartir el listado general de los trabajos elaborados por los alumnos del CURSO: CÁTEDRA DE SANTO TORIBIO que han expuesto brillantemente los dos últimos días del curso.

Tal como propone SUNEDU y CONCYTEP la investigación debe ser una tarea asumida tanto por docentes como alumnos. En el presente curso se ha buscado y logrado en parte este objetivo prioritario.

Los trabajos pasan a formar parte del repositario del Instituto de Estudios Toribianos.

En esta edición, se eligieron cuatro trabajos finalistas entre los mejores para los que se contó con la evaluación de un equipo formado por una docente de nuestra institución, la Dra. Rosa Carrasco, por otra de la Universidad Complutense, Dra. Eva Bautista Ruiz, junto a la de mi persona como director del Instituto de Estudios Toribianos. Por unanimidad se otorgó el PREMIO SANTO TORIBIO 2020 al trabajo titulado "LA TERCERA VISITA GENERAL: CONSUMACIÓN GLORIOSA DE LA VIDA Y OBRA DE SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO" del alumno FERNANDO ANDRÉ DÍAZ OLAZÁBAL, agustino recoleto.

Ante la imposibilidad de entregarle el premio de modo presencial se hace de modo virtual el lunes 14, en el momento del examen final.

Se comparte la relación de los trabajos elaborados y la síntesis del galardonado.

Felicitaciones y saludos cordiales

José Antonio Benito

1.   Aarón André YOVERA

EVANGELIZACIÓN MERCEDARIA EN LA LIMA DE SANTO TORIBIO (1586 – 1606)

2.   Alex MOYA COASACA

LA EVANGELIZACION DE LOS FRANCISCANOS EN LA ÉPOCA DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

3.   Andrés CONDORI

MERCEDARIOS ILUSTRES EN TIEMPO DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

4.   CRISTHIAN ROJAS FAC

LA PROVIDENCIA DIVINA en SANTO TORIBIO

5.   Cristina TACO DELGADO

LA DIGNIDAD DEL INDÍGENA EN EL PROCESO EVANGELIZADOR APLICADO EN EL TERCER CONCILIO LIM

6.   Diana VILLARREAL TR

UNA LLAMADA EN EL CAMINO DE LA VIDA DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

7.   ELBER COTRINA ALARC

FORMACIÓN JURÍDICA Y LA PRAXIS DEL TERCER CONCILIO LIMENSE EN SANTO TORIBIO

8.   Fernando DÍAZ OLAZÁBAL

LA TERCERA VISITA GENERAL: CONSUMACIÓN GLORIOSA DE LA VIDA Y OBRA DE SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO

9.   Franklin PEÑA CAMPOS

SANTO TORIBIO, PASTOR Y PROMOTOR DE LOS DERECHOS DE LOS INDIOS. UNA APROXIMACIÓN A PARTIR DEL III CONCILIO LIMENSE.

10.                GUSTAVO CHAVEZ BASURTO

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS ECLESIOLÓGICAS DE LA ACTIVIDAD PASTORAL DE SANTO TORIBIO.

11.                Héctor CARREÑO GALECIO

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO: JURISTA, TEÓLOGO Y PASTOR

12.                JOSE ROMERO TO

EL ARTE EN EL PROCESO DE EVANGELIZACIÓN Y CANONIZACIÓN DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO"

13.                JUANMANUEL ESPINOZA SARMIENTO

LOS APORTES DEL III CONCILIO LÍMENSE AL DESARROLLO DE LA IGLESIA DEL NUEVO MUNDO.

14.                JUNIOR BLAS RAMOS

LA EXPERIENCIA EUCARÍSTICA DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

15.                Luis CALDAS LOPEZ

TORIBIO DE MOGROVEJO COMO "DEFENSOR DE INDIOS": LUCES SOCIALES Y PASTORALES DEL SÍNODO DE PISCOBAMBA CON RESPECTO A LA SITUACIÓN DEL INDIO

16.                LUIS LA JARA GONZALES

SANTO TORIBIO Y LA EUCARISTÍA EN EL TERCER CONCILIO LIMENSE

17.                LUIS SARMIENTO CHARPENTIER

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO Y SU ACCIÓN PASTORAL EN LIMA

18.                MELQUIADIS HUAMÁN ZURITA

SANTO TORIBIO Y SU AMOR A LOS POBRES Y A LOS INDIOS

19.                Nilton GUERRERO MELENDRES

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO: UNA ENSEÑANZA SIEMPRE ACTUAL

20.Rafael HURTADO MENA

NUEVO DIRECTORIO CATEQUÉTICO 2020:RESONANCIAS PASTORALES DE LA OBRA MISIONAL-APOSTÓLICA DE TORIBIO DE MOGROVEJO

21.Ricardo PORTUGAL CORI

MÉTODOS DEL MODELO DE LA PRIMERA EVANGELIZACIÓN, EL DISCÍPULO Y MISIONERO, TORIBIO DE MOGROVEJO

22.Sonilda OSCCO

SANTO TORIBIO RELACIÓN CON DIOS POR MEDIO DE LA ORACIÓN

23.Úrsula Marín

LA PASTORAL SACRAMENTAL EN EL TERCER CONCILIO LIMENSE

 

ARTÍCULO GALARDONADO:

Título: LA TERCERA VISITA GENERAL: CONSUMACIÓN GLORIOSA DE LA VIDA Y OBRA DE SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO.

Autor: FERNANDO ANDRÉ DÍAZ OLAZÁBAL

SUMARIO

Introducción

 

Capítulo 1: Inicios y nombramiento de Toribio Alfonso al Episcopado peruano

 

Capítulo 2: Despliegue administrativo y misionero de su Episcopado

 

Capítulo 3: La misión del Arzobispo Toribio y la defensa indígena

 

Capítulo 4: la Tercera Visita General rumbo a una muerte gloriosa

 

Conclusiones

 

INTRODUCCIÓN

 

Mucho se ha escrito sobre el Patrono del Episcopado latinoamericano, el gran Santo Toribio de Mogrovejo. Pero aun así, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre él, no es suficiente para expresar la grandeza de este gran siervo del Señor, que dedicó su vida a cumplir con fidelidad lo que el Dios le mandaba, siempre en bien de la Iglesia.

Muchos son los atributos y virtudes con que se puede describir a este hombre de Dios, Padre, Pastor, misionero, evangelizador por naturaleza. Siempre entregado a su misión y dándose generosamente en bien de los demás.

El presente proyecto pretende describir y mostrar este camino trazado por Santo Toribio a lo largo de sus años como arzobispo de Lima, y en especial la labor pastoral que desempeñó en sus visitas generales. Con ellas, nuestro pastor tuvo el objetivo de conocer las tierras que el Señor le encomendó, y a esta misión se entregó con todo su ser. Él trazó con su vida el modelo sobre el que se debe basar la gestión de las presentes y futuras generaciones episcopales, y por ello, ahora lo honramos como modelo de pastor y fuente de inspiración de amor por la defensa de los más necesitados y oprimidos.

De esta manera, desarrollamos con estas líneas un itinerario histórico – teológico de los principales sucesos de la vida y obra de nuestro santo arzobispo, enfocándonos principalmente en los recorridos que hizo por nuestro país, siempre desgastándose por sus fieles, y cómo esta incansable labor lo llevó a la feliz consumación de su vida, siendo precisamente cómo en una de sus visitas, Toribio Alfonso parte hacia la casa del Padre entre cantos de júbilo y esperanza, tras haber realizado y cumplido tan fielmente su obra en este mundo.

Dejémonos, pues, sumergir por la fascinante experiencia de este varón santo, e identifiquemos con ello el obrar de Dios en tan ilustre vida de este querido arzobispo de la Ciudad de los Reyes, cuyos restos reposan en su amada Catedral, y cuya memoria permanece viva en la memoria de tantas generaciones que recuerdan y celebran su labor como un regalo de Dios en esta bendita «tierra ensantada».

CONCLUSIÓN

Mucho hay que decir sobre Santo Toribio de Mogrovejo, gran Patrón del Episcopado Latinoamericano, gran Arzobispo de Lima, gran Padre defensor de los indígenas, gran amante de la justicia y la evangelización. Sería interminable la lista de atributos con que se puede denominar a este gran santo de Dios.

 

Vemos en su vida y testimonio un incansable trabajo en favor de los más necesitados e indefensos, vemos también su celo apostólico y su ardiente deseo de unir a estas almas con Dios. El mismo Toribio reconocía estos ideales de su labor pastoral, y describe así la labor de sus visitas pastorales: «Conociendo y apacentando mis ovejas, corrigiendo y remediando lo que ha parecido convenir, y predicando los domingos y fiestas a los indios y españoles, a cada uno en su lengua y confirmando mucho número de gentes […] y andando y caminando más de cinco mil y doscientas leguas, muchas veces a pie, por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo por todas las dificultades y careciendo algunas veces yo y mi familia de cama y comida; entrando a partes remotas de indios cristianos que, de ordinario, traían guerra con los infieles, adonde ningún Prelado o Visitador había llegado»[1].

 

Así, Santo Toribio culmina su obra con gran dignidad, siempre apostando por la defensa de la dignidad de sus indígenas y buscando la conversión de todos sus fieles. Nunca escatimó esfuerzos por lograr tan excelente objetivo, de modo que incluso llegó a tener controversias con las autoridades civiles que buscaban reprimir y someter a las personas indefensas. Este Pastor siempre salió en su defensa, y buscó en todo momento recorrer su territorio encomendado para conocer a sus fieles y auxiliarlos con el alimento espiritual.

Sus visitas generales son consecuencia de ese gran celo pastoral que siempre impero en todo su ministerio episcopal, y como un regalo de Dios, tuvo el privilegio de encontrarse con Él precisamente durante tan ardua labor.

 

No cabe duda que Santo Toribio de Mogrovejo se entregó por entero a su pueblo, y con el amor paternal que siempre caracterizó su labor, amó y acogió a los suyos con el amor de Cristo.

Cabe terminar este breve proyecto recordando y sintiendo con el espíritu de Santo Toribio estas palabras que el poeta agustino Restituto del Valle le dedica con tanta dulzura, a propósito de su vida, muerte y misión, y que resumen con excelencia el objetivo de este documento:

 

Yace en su lecho de muerte,

el santo obispo de Lima,

todos lloran de tristeza

sólo él canta de alegría.

 

Volviendo el rostro en que impresa

quedó la visión divina,

así dice a un pobre monje

que lloraba de rodillas:

 

No me lloréis, buen hermano,

no lloréis por mi partida,

tañed el arpa y cantad,

cantad con voz de alegría,

que siento que Dios se acerca,

que siento que Dios me mira,

que me mira y que me llama,

que me llama y es mi dicha.

 

Tañed el arpa y cantemos,

que el alma presiente el día

y quiere al cielo volar,

cantando la nueva vida,

como llega en primavera

cantando la golondrina...

 

Tomó el arpa el religioso,

cantó con voz de alegría;

mientras el monje cantaba

el santo obispo de Lima

sentía en su corazón

las dulzuras infinitas.

 

Y en el jardín del convento,

entre la noche tranquila,

entonaba un ruiseñor

sus más dulces melodías.

 

Siguió cantando el buen monje,

al son del arpa querida.



[1] Cit. en Vargas Ugarte, R, Vida de Santo Toribio, 43.


Fecha Publicación: 2020-12-12T10:02:00.001-08:00

RECUERDO AGRADECIDO Y ESPERANZADO DE MI AMIGO ALFREDO AGUILAR

 

Con gran dolor comparto el quizá último artículo escrito por el gran amigo Dr. Alfredo Aguilar, fundador de CORPAIDOS, quien falleció víctima de la COVID-19 el pasado 22 de julio y que me había enviado este precioso testimonio de su vivencia de los Ejercicios Espirituales en una de las últimas tandas dirigidas por Abelardo de Armas.

Discípulo del Dr. Hno. Jaime Estruch, en la UCSM, doctor en educación por la Universidad de Salamanca, fundó CORPAIDOS y trabajó denodadamente al servicio de la educación en el Perú.

Como homenaje a cuantos han partido en este 2020 inolvidable convirtiéndose en auténticas "cruces vivas" que se nos han adelantado a preparar la morada celestial como renovada pascua de Navidad. Dios vino, viene y vendrá.

En la foto de 1998 apoyando en una ponencia en el "Aula Universitaria Misionera"

LAS CRUCES VIVAS

 

Soy uno de los miles de peruanos que cruzó el charco hace un cuarto de siglo y se instaló en Salamanca, propiamente en su universidad. Los casi cinco años  de vida universitaria  vividos a plenitud en esa atalaya de la cultura sin duda marcaron mi existencia.

Por esas extrañas ocurrencias de la vida un día estando en Valladolid conocí a José Antonio Benito y a través de él a su hermano Juan Luis. Nuestra común pasión por la solidaridad con los más vulnerables del Perú hizo entrañable esa trilogía de amistad, la que se mantiene hasta hoy. Amistad que se ha convertido en hermandad.

Precisamente, en una pausa de las vacaciones universitarias Juan Luis me invitó a Madrid para hacer un retiro espiritual, invitación que acepté- lo confieso- con relativo entusiasmo. Nunca había hecho un retiro de tantos días, excepto de un día cuando terminaba la secundaria y de la que tengo poca memoria.

Lo primero que recuerdo de Abelardo a quien no conocía,  es su seriedad. Seríamos unos 15 jóvenes, yo el único extranjero que escuchamos la primera charla. La imagen inicial se fue transformando en interés y admiración por un maestro de la palabra. Sencillo y pausado al hablar pero una enciclopedia de sabiduría.

No necesitaba levantar la voz o lanzar miradas inquisitivas para mantener la atención, todos los participantes seguíamos con interés  sus relatos.

De todos los días que duraron los Ejercicios con el método ignaciano, hay tres detalles que hasta ahora recuerdo y revivo con alguna frecuencia.

El primero, las Cruces vivas.  Al terminar toda jornada ignaciana la mayoría de participantes acudíamos a la capilla a orar. Quedé impactado en la forma que mis compañeros de retiro oraban.  Con los brazos extendidos y el puño cerrado representaban una cruz. Yo también lo intenté, pero a los pocos minutos sentía algún calambre, pero me animaba a seguir al ver a mis compañeros que ni si siquiera pestañeaban.

El segundo, Abelardo al final de las sesiones se acercaba a conversar con los asistentes o accedía jovialmente a atender a quien lo abordaba por alguna duda. No recuerdo si fue la víspera del final del retiro que nos cruzamos en el patio  y sin más me hizo una pregunta que no puedo precisar en este momento pero sí la intención.

- ¿Los ejercicios te están ayudando a encontrar respuestas a tu vida?

-Muchísimo, es una experiencia que ha cuestionado mis convicciones sobre Dios y la Virgen María.  De verdad estoy agradecido por esta oportunidad.

Y tercera, sus ejemplos. A cada alocución la revestía de un caso real o cercano a la realidad logrando mantener la atención de principio a fin.

Era, pues, todo un festín espiritual escuchar a Abelardo, porque transmitía no sólo una manera de ser sino también de hacer.

Parafraseando a Edgar Morin, ("Los siete saberes de la educación", 1997), notable filósofo francés consultado por UNESCO en varias oportunidades: "Escucharle era música celestial para los oídos y alimento para el espíritu".

 

Alfredo Aguilar Medina

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, por la Universidad Civil de Salamanca.

Artículo publicado póstumamente; falleció el 22 de julio del 2020. Revista ESTAR, Madrid, nº 325, diciembre 2020, p.39, víctima de la covid-19


Fecha Publicación: 2020-12-09T06:51:00.000-08:00

https://we.tl/t-g8QXjYdMPM

http://peliculasantotoribio.blogspot.com

CONFERENCIA SOBRE SANTO TORIBIO

El sábado 5 de diciembre tuvo lugar la magnífica conferencia del Dr. José Antonio Benito sobre la conveniencia de hacer un largo metraje de la vida de Santo Toribio. Estuvimos conectados 40 personas de distintos ambientes y ciudades del Perú. El historiador José Antonio Benito nos contó del entusiasmo que tenía con la vida de Santo Toribio y de lo urgente que era darla a conocer. Nos animó a perseverar en el proyecto de la película, más en estos tiempos cuando faltan testimonios de vida cristiana. Santo Toribio es el Santo que nuestro país necesita conocer y especialmente los católicos para poder ser testimonios de lo que ahora la Iglesia y el Santo Padre están predicando: salir a los pueblos y llegar a los que están más lejos. Santo Toribio  recorrió miles de kilómetros andando para poder llegar a catequizar a miles de almas que estaban lejanas y prácticamente abandonadas.

El profesor José Antonio Benito nos dio el alcance a sus publicaciones y a los libros que podríamos leer sobre la vida de Santo Toribio. Los guionistas están leyéndolos y pronto empezarán a elaborar sus guiones para la película.

Queremos informarles que para apoyar esta conferencia y el trabajo futuro de los guionistas, tuvimos, con algunas personas que se unieron al zoom, en esa misma semana, unos minutos de oración.  


Fecha Publicación: 2020-12-05T04:42:00.001-08:00

P. Carlos Rosell Libro de oraciones: Meditaciones, triduos y novenas Santuario arquidiocesanos Señor de la Divina Misericordia, Lima, 2020, 188 pp

En la miseria de la plena pandemia el P. Carlos nos regala la misericordia de la felicidad plena de la oración. Como solía decir el P. Tomás Morales "no he nacido para el suelo, morada de dolor, he nacido para el cielo, he nacido para Dios". Y nuestro querido autor que tanto sabe del más allá por ciencia teología y práctica personal y pastoral ha querido y quiere adelantárnoslo aquí –en la Lima ensantada y apestada- y ahora –en este año de pandemia pero también de gracia porque el santuario que preside cumple jubilosamente 25 años.

En la presentación del librito recuerda con gratitud y afecto al pionero del santuario, P. José Haus, valorando su esfuerzo por convertirlo en verdadero lugar de espiritualidad. De igual modo, nos comparte su conmoción por la piedad ejemplar de sus fieles que acuden con fervor a rezar al Señor de la Divina Misericordia, acercándose al sacramento de la Confesión y participando de la Santa Misa.

Fiel a su misión pastoral de vivir el Año Litúrgico  al ritmo que marca la Iglesia, el P. Carlos ha venido elaborando subsidios de materiales de oración, meditación, celebración con el fin de lograr una mayor participación de los fieles, integrándolos siempre en la liturgia. Generoso como siempre, su autor ya lo compartió en las redes sociales, en fotocopias, pero con gran acierto y celo se agrupan en este libro armónico y coherente.

Podemos contar así, con tres meses (meditaciones para los 30 días) de María, del Sagrado Corazón de Jesús y de Santa Faustina; seis triduos dedicados a San José, la Virgen del Carmen, Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, Inmaculada, Guadalupe y la novena a santa Faustina. Culmina todo con una guía para rezar con mayor devoción el Santo Rosario. Los once apartados cuentan con una clara y precisa presentación que lleva a los fieles –como es característico- en el P. Carlos al encuentro con el Señor, abrevando en la fuente segura de la Palabra de Dios, los Santos Padres, el magisterio pontificio, su vida personal de oración, su celo pastoral, sin olvidar su chispa de gracia y buen humor. Y, siempre, colocándolo "en las manos tiernas y amorosas de María, Madre de misericordia, para que Ella nos haga personas de una auténtica oración, la cual, cuando es verdadera, siempre desemboca en obras concretas de misericordia" (p.16)


Fecha Publicación: 2020-11-30T16:25:00.000-08:00

LA INMACULADA EN LA HISTORIA DEL PERÚ

 

José Antonio Benito

 

El 20 de enero del 2018 el Papa Francisco se refería a la Inmaculada Virgen de la Puerta como "Madre de la Misericordia y de Esperanza", que nos muestra el camino y nos señala la mejor defensa contra el mal de la indiferencia y la insensibilidad. Ella nos lleva a su Hijo y así nos invita a promover e irradiar una «cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos». Magnífico intérprete de lo que ha sido su devoción como queremos compartir en esta nota y formidable estímulo de lo que debe ser.

La toponimia es sólo una firme expresión del sentir mariano del continente americano y en particular en Perú. Así, en el Valle del Colca hay un pueblo que lleva el nombre de la Inmaculada Concepción, el de Yanque, con un templo dedicado a María y que data del S.XVI. Otro, Lari, lleva el nombre de La Purísima Concepción. De igual modo, múltiples santuarios marianos del Perú están dedicados a esta advocación: el de Huanchaco y el de la Virgen de la Puerta de Otuxco, los dos en Trujillo; Nuestra Señora de Huambalpa y Nuestra Señora de los Socos, en Ayaucho; la Purísima de Quiquijana, en Cuzco con el nombre popular de la Linda, Nuestra Señora de la Concepción en Puno, la Inmaculada en Huancayo, desde donde se divisa el bellísimo Valle del Mantaro, Nuestra Señora Inmaculada de las Manitas en los benedictinos de Lurín, proveniente del antiguo Monasterio de las Cistercienses de Lima, o la piadosa imagen de la Inmaculada Concepción que se venera en una capilla contigua a la iglesia de San Francisco, bajo la advocación de Nuestra Señora del Milagro de Lima.

De igual modo, en nuestro suelo, han arraigado costumbres tan populares como la generalización del saludo «Ave María Purísima», la celebración del mes de mayo, la devoción del Rosario de la Aurora que llegó a contar con quince rosarios salidos de sus respectivas iglesias en la Lima de 1692, cantando coplas tan «lindas» como ésta:

«María, todo es María. María,

todo es por vos.

 Toda la noche y el día

se me va en pensar en Vos».

Florecen las cofradías y congregaciones de Nuestra Señora (en particular la de "la Pura y Limpia Concepción" del Hospital de San Bartolomé), los romeros y danzantes de la Vir­gen. Los serenos cantaban tam­bién a María al dar la hora en las calladas noches; fachadas ador­nadas con el anagrama de María o con los versos (en zaguanes o esquinas con imágenes de María):

«Nadie traspase este umbral

 que no diga por su vida

 que es María concebida

 sin pecado original».

 

El Inca Garcilaso Garcilaso hace explícita su admiración por su padre y por uno de sus antepasados en la dedicatoria a la Virgen María de la Segunda Parte de los Comentarios reales: "Finalmente, [me hace dedicar esta obra a la Virgen] la devoción paterna, heredada con la nobleza y nombre del famoso Garcilasso, comendador del Ave María, Marte español". Su devoción mariana la refleja en su escudo y en numerosos pasajes de sus obras.

 

Años antes, en 1618, había publicado en la imprenta de Francisco del Canto, la obra "Relación de las fiestas que a la Inmaculada Concepción de la Virgen Nuestra Señora se hicieron en esta ciudad de los reyes del Perú". Entre las numerosas comparsas que por aquellos días recorrieron Lima, destacó una formada por quince niñas menores de diez años. Vestidas de ángeles, con túnica de raso azul y sobre ella otra de velo de plata, con coronas de oro, perlas, rubíes, diamantes, esmeraldas y topacios. Cuando la máxima autoridad, el príncipe virrey de Esquilache, se asomó al balcón de palacio para ver tan tierna comparsa, una de las chiquillas, futura marquesa de Villarubia de Langres, representado a San Miguel, capitán de aquel coro de ángeles, se dirigió a Su Excelencia y le dijo:

Soy correo celestial,

Y por noticia os traía

que s concebida María

sin pecado original.

 

Este ambiente lo recoge magistralmente este texto del socarrón y mago de nuestra lengua Ricardo Palma en una de sus "Tradiciones Peruanas", titulada "El Caballero de la Virgen", y que refiere la defensa hecha hacia 1640, en la bulliciosa Lima virreinal, por parte de Don Juan Manrique, cual "nuevo Quijote con cuerpo de Sancho", quien en plena plaza mayor retó "a todos los que negasen que la Virgen María fue concebida sin pecado original" y que fue vitoreado con entusiasmo por el pueblo.

El historiador José de Mugaburu relata profusamente en El Diario de Lima (1640-1694) cómo se vivía la fiesta en honor a la "la Limpia Concepción":

"Martes siete de diciembre de 1655, víspera de la Pura y Limpia Concepción, votaron la Audiencia y Cabildo eclesiástico y secular, guardar su fiesta, y que fuera con vigilia; y defender su limpieza, y la nombraron por patrona de todo el reino. Y aquél día hubo muchas fiestas". El año siguiente, 1656, se festejó con los "mayores fuegos que ha habido en esta ciudad...el sexto, otro carro con una imagen de la Limpia Concepción...Y fue aquella noche de los fuegos que no ha habido más que ver. El domingo siguiente hubo un gran sermón y procesión alrededor de la iglesia y sacaron a la Virgen Santísima de la limpia Concepción, la chapetona, que está en San Francisco...".

Por su parte, Don Diego de León Pinelo, hermano del célebre primer biógrafo de Santo Toribio, bachiller por Salamanca,  y luego estudiante, catedrático y rector (1656-8) de San Marcos, escribió un alegato apologético en defensa de la Universidad de San Marcos en 1648, que culmina refiriéndolo todo a la Virgen Inmaculada como quien "perfecciona las obras de los doctores [...] preside la Teología, los sagrados libros, la Jurisprudencia, la Filosofía: ella que presidió aquel divino Colegio de los Apóstoles"; y concluye: "¡Oh María, que doquiera eres María, doquiera piadosa, doquiera misericordiosa, guárdanos, dirígenos, para que cada día florezca nuestra Academia, que más bien es tuya, a la cual proteges como Señora del mundo y de los cielos".

Una delicada y apasionada muestra del fervor por la Inmaculada la tenemos, desde el siglo XVII, en los dos monasterios de religiosas concepcionistas, y que hoy se encuentran en Santiago de Surco y en Ñaña.

Uno de los más apasionados biógrafos de Santo Toribio, José Carmen Sevilla, Zuavo Pontificio, afirmará que "su ardiente y filial amor a la Inmaculada Madre de Dios nació en su cuna, acompañándolo hasta su postrer aliento: desde muy temprana edad le rezaba su oficio parvo y santo rosario sin faltar un solo día y en horno de tan excelentísima Señora ayunaba los sábados a pan y agua".

Por su parte, el célebre Arzobispo de Lima, Francisco Javier Luna Pizarro, en contestación al Beato Pío IX pidiéndole el testimonio sobre la tradición de la iglesia limeña para la declaración del dogma de la Inmaculada Concepción, escribirá: "A las letanías peruanas, compuestas en alabanza de la Santísima Virgen y aprobadas por Su Santidad Paulo V incorporó entre las glorias que se cantan a esta Señora la de su inmunidad de la culpa original, enseñándonos a decirla: ´Por tu concepción inmaculada, líbranos, Señora, de todo mal y pecado". Cuando la noticia del Dogma de 1854 llegó a Lima, la celebración no pudo hacerse en 1855, ya que el 9 de febrero había fallecido el Arzobispo de Lima, monseñor Francisco Javier de Luna Pizarro. Fue el sucesor, Monseñor José Pasquel el que dispuso que la fiesta se celebrase el 8 de diciembre de 1856. El programa fue especial e incluyó Misa Solemne y Te Deum, y una lúcida procesión de los patriarcas de las órdenes de La Merced, San Francisco, San Agustín y Santo Domingo en sus veneradas imágenes, a las que se sumaron las andas de Santa Rosa, San Francisco Solano y Santo Toribio. Cerrando el cortejo venía la imagen de la Purísima, precedida de un coro de niñas vestidas de blanco y quemando perfumes en braserillos de plata. La procesión dio una vuelta a la Plaza Mayor. Al término de la misma, el Arzobispo Pasquel dio a la multitud la Bendición Papal.

Una gran contribución de la iglesia peruana a la formulación del dogma, defensa y celebración, fue la que prestó el teólogo franciscano Pedro Gual, quien, en los Descalzos de Lima, publicó una de las obras más sólidas y fundamentadas sobre la Inmaculada.

Por aquellas fechas surgen órdenes con su nombre como las FIC Franciscanas de la Inmaculada Madre Clara y Monseñor Alfonso María Sardinas o Religiosas Franciscanas de la Purísima Concepción de María Matilde Castillo de Jesús.

Y terminado el siglo, con el regreso de los Colegios de tanto renombre como el fundado por los jesuitas de la Inmaculada que nos ha historiado uno de sus egregios alumnos como fue el P. Armando Nieto.

Por último, cabe señalar el gozoso evento del que fuimos testigo en el 2004, la entusiasta celebración por parte de  Arquidiócesis de Lima por 150 años de la Inmaculada Concepción. En la misma se dieron cita la reflexión teológica en el gran congreso en el auditorio de San Agustín del 10 al 12 de diciembre, así como concurridas celebraciones litúrgicas dentro y fuera de los templos, entre la que destacó la gran vigilia en la Plaza Mayor iluminada con el paso de la imagen de la Inmaculada acompañada por miles de fieles con sus velas encendidas.

Culmino mi reflexión con la mirada en la bella imagen de "¡Nuestra Señora de la Evangelización!" en la catedral de Lima. Ante Ella, san Juan Pablo II, 14 de mayo de 1988 ,  le dirigió una encendida plegaria y que quiero actualizar en estos momentos tan decisivos del Perú:

 Madre de la Buena Nueva, sabemos que el camino es arduo; esta tierra gloriosa, cuna de santos, se ve ahora afligida por la violencia y la muerte, por la pobreza y la injusticia, por una honda crisis familiar fruto del olvido de la ley del Señor, por ideologías que intentan vaciar de contenido su fe cristiana. Por eso queremos ofrendar a Ti todo el Pueblo de Dios que peregrina en Perú y poner cerca de tu Corazón de Madre

NOTA:  La foto corresponde a la Inmaculada obra del escultor salmantino Bernardo Pérez de Robles, siglo XVII, en la catedral de Lima. 


Fecha Publicación: 2020-11-28T14:42:00.001-08:00

LOS MERCEDARIOS Y LA INDEPENDENCIA

 

José Antonio Benito

 

En el reciente simposio acerca de la Iglesia y la Independencia organizado por la Academia Peruana de Historia de la Iglesia en el mes de octubre del 2019, en la PUCP, el benemérito Fray Saúl Peredo. O. de M. se refirió a "La contribución de los mercedarios a la Emancipación Peruana (1800-1826)", destacando el protagonismo de la orden mercedaria en todos los aspectos de la vida del virreinato peruano, no podía permanecer al margen del acontecimiento decisivo de la Independencia. Para valorarla con precisión –nos expuso- que deben estudiarse a sus miembros destacados como Melchor de Talamantes, la situación de los conventos en sus provincias religiosas de Cuzco, Lima y La Paz, la participación a favor o su resistencia ante la Emancipación, la adaptación y respuesta ante la nueva situación, especialmente creada por el "Decreto sobre la reforma de los regulares" de 1826.

En el célebre cuadro de Lepiani sobre la proclamación de la Independencia que pintó en 1904 llama la atención el corpulento religioso mercedario que acompaña a José de San Martín. Según el egregio historiador mercedario P. Saúl Peredo correspondería al fraile arequipeño P. Mario Butrón.

El distrito limeño de San Isidro dedicó una estatua y un parque entre las calles Dr. Ricardo Angulo Ramírez y Los Ruiseñores Este, de la Urb. Corpac), a otro gran mercedario limeño olvidado, pero que fue doctor por la Universidad de San Marcos, primer constitucionalista de México y que puede ser considerado mártir de la Independencia de México, Fray Melchor Talamantes y Baeza.

En el informe de Monseñor Bartolomé de las Heras señala entre los destacados mercedarios a los "maestros Tejero y Durán, actualmente es el primero provincial y el segundo lo acabó de ser; ambos son casi de igual suficiencia y buen manejo". El P. Higinio Durán Martel será obispo de Panamá y en 1821 firmó el acta de independencia de la nación; le acompañaron Melchor Talamantes, Melchor Aponte, Manuel Cavero, Anselmo Tejero, Domingo de Oyergui.

De igual modo Monseñor Severo Aparicio Quispe dedicó su artículo "Los Mercedarios del Perú en el siglo XIX" en la Revista Peruana de Historia Eclesiástica (nº 5, Cuzco 1996, pp.113-133). En el mismo manifiesta el vigor de la Orden en vísperas de la Independencia y el "tsunami" sufrido con motivo de la Emancipación, específicamente con las disposiciones dadas por el gobierno en el Reglamento de regulares de 28 de setiembre de 1826 que tuvieron inmediata aplicación en el ámbito de la Provincia Mercedaria del Perú. La medida conllevaba la supresión de la autoridad de los Superiores Generales y Provinciales de las órdenes religiosas; la sujeción de los conventos a los obispos; el cierre de los noviciados; la profesión religiosa debía hacerse cumplidos los 30 años de edad (después se bajó a 25); facilidades para la exclaustración de los religiosos; el cierre de los conventos que no tuviesen 8 religiosos como mínimo. Junto a la rápida disminución de religiosos y cierre de conventos en el Perú, el gobierno se apoderó de los bienes de los institutos religiosos. Al desaparecer la autoridad unificadora del superior provincial, se deshizo la Provincia, y los conventos de hecho desaparecieron y los pocos que quedaron, convertidos en autónomos entre sí, dependían de la autoridad del obispo. En poco tiempo, de los conventos de la provincia limeña quedó solamente el de San Miguel de la Capital, sujeto a la autoridad del Arzobispo. El edificio del Colegio fue entregado al Gobierno por el provincial Fr. Francisco Bustamante en 1825, y adjudicado al Convictorio do San Carlos; y el convento de la Recoleta de Belén y sus temporalidades pasaron a la Beneficencia Pública.

Sobre la Provincia de Lima, extinguida por decreto del Gobierno de 1826, se tiene una Relación de los conventos clausurados, hecha en Lima, el 11 de marzo de 1848, y enviada a Roma por el maestro Fr. León Fajardo, comendador general, con indicación precisa del estado y destino de cada casa.

            En medio de tanta convulsión, no está de más recordar el gran aporte mercedario a través de la entrañable y arraigada devoción a su titular Nuestra Señora de la Merced que se constituyó en referencia de alivio y esperanza. Así, el 24 de mayo de 1822, el general Antonio José de Sucre, vencedor en Pichincha por la que se alcanzó la independencia de la gran Colombia, y encaminado hacia el Perú, propuso que esta nación reconociese a la Virgen de la Merced por patrona de sus ejércitos; de hecho, en 1823, fue declarada Patrona de las Armas de la República por el Presidente José Bernardo Tagle. Al cumplirse en primer Centenario de la independencia de la nación, el 24 de septiembre de 1921 fue coronada canónicamente y como recuerdo de esto, se colocó a la Sagrada imagen las insignias de su alto patronato militar, consistentes en una faja de Gran Mariscala y un cetro de Oro, a partir de entonces, se ha llamado la Gran Mariscala del Perú. Desde entonces esta fecha del 24 de septiembre es declarada fiesta nacional. Cada año el ejército le rinde honores a su alta jerarquía militar de "Mariscala".


Fecha Publicación: 2020-11-26T13:54:00.001-08:00

ISMAEL PORTAL Y SU LIMA RELIGIOSA

Siempre me saca de apuros cuando debo presentar un tema religioso peruano en los medios de comunicación. Su "Lima religiosa" abunda en datos de nuestro Perú ensantado y su prosa es deliciosa. A fuer de consultarla su autor me resulta simpático y como un amigo al que visito con frecuencia. Baste de momento con aglutinar datos y compartírselos dejando para mejor ocasión su necesaria biografía.

Considera mi buen amigo historiador Teodoro Hampe (+) que "el mejor libro de Portal es, ciertamente, Lima religiosa (1924), un estudio bastante preciso y bien documentado, que trata una serie de personajes e instituciones religiosas de la ciudad en tiempos coloniales. Los capítulos más largos se refieren a Santa Rosa de Lima, la Orden de San Francisco y el Señor de los Milagros. Son valiosas las fotografías de iglesias y conventos, muchos de los cuales ya no existen en la actualidad. Podemos destacar como secciones importantes: Santa Rosa de Lima: vida, muerte y canonización (pp. 59-92); Historia de las campanas de los templos limeños (pp. 161-182); Nómina de los arzobispos de Lima (p. 401); Monasterio del Prado (pp. 403-413), entre otras"[1].

 

Hijo del doctor Juan Portal y Figueroa, senador, y de Carlota Espinoza y Monterrey. Cursó estudios en el Colegio de Mayuri y en el Colegio Inglés; luego ingresó a la Escuela Superior de Comercio.

Al estallar la Guerra del Pacífico, se alistó en uno de los batallones de Reserva, participando en los preparativos de defensa de la capital peruana. Como subteniente del batallón N.º 6, luchó en la batalla de Miraflores. Con motivo de la ocupación de Lima y saqueo de la Biblioteca Nacional del Perú, muchos manuscritos y libros antiguos fueron rematados a los comerciantes para ser usados como papel de envolver; pero Ismael Portal compró todos los papeles que pudo y la lectura de los mismos le despertaron el interés por los estudios históricos.

En agosto de 1885 se inició en el periodismo como colaborador del diario El Comercio. Colaboró también en los diarios limeños El Tiempo y La Prensa, así como en la revista Actualidades. Fue director del diario católico La Tradición (1918). Se destacó por sus artículos sobre la tauromaquia, usando el seudónimo de «El Duque de Veraguas».

En 1886 empezó su carrera administrativa, donde fue ascendiendo hasta llegar a ser vocal del Tribunal Mayor de Cuentas (1910). Se jubiló en 1918.

En 1921 fue elegido miembro de la Sociedad Americana de Derecho Internacional, por lo que viajó a Estados Unidos para concurrir a la asamblea anual de dicha institución.

Fue miembro del Instituto Histórico del Perú.

Publicaciones

·         La fiesta española en el Perú (1892), sobre las corridas de toros realizadas en el coso de Acho.

·         De Iquique a Puerto Caballas (1897), crónica del viaje de Nicolás de Piérola de Chile al Perú para encabezar la revolución contra el presidente Andrés Avelino Cáceres.

·         Cuernos históricos (1897). Premio del Concejo Municipal de Lima

·         Morir por la patria. José Olaya (1899). Biografía del mártir chorrillano. Premio del Concejo Municipal de Chorrillos. Varias veces reeditada.

·         Lima de ayer y hoy (1912)

·         Bolognesi y sus hijos (1917 y 1950)

·         La Independencia del Perú (1917). Premio del Concejo Municipal de Lima.

·         Lecturas históricas comentadas (1918), ensayos históricos sobre Olaya y Bolognesi, que complementan el texto anterior.

·         Cosas limeñas. Historia y costumbres (1919)

·         Chile ante el árbitro (1924)

·         Lima religiosa (1535-1924) (1924)

·         Del pasado limeño (1932)

Comparto la relación de Esteban M. Cáceres España en el Perú ( Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001; Lima, La Opinión Nacional, 1923) http://www.cervantesvirtual.com/obra/espana-en-el-peru--0/ pp.205-207

"La personalidad del señor Ismael Portal, que hoy presentamos en esta «Galería de honor» a los lectores de El Diario Español

Fecha Publicación: 2020-11-25T17:11:00.000-08:00

LUISA DE LA TORRE, LA BEATITA DE HUMAY (1819-1869)

 

Nació en Humay (Pisco) el 21 de junio de 1819. Fueron sus padres Agustín de la Torre e Isabel Rojas, quienes fallecieron cuando era muy niña, quedando tanto su hermana melliza Carmen como ella al cuidado de sus tías Francisca y Juana.

Desde su más tierna infancia se consagró enteramente al servicio de Dios y a la práctica de todas las virtudes, al punto que sus coterráneos la llamaban la "Beatita" o "La Niña Luisa". Modelo de penitencia, torturaba su cuerpo con cilicios y disciplinas. Su caridad no tenía límites, dándolo todo a los pobres. Pasaba largas noches den oración y a menudo penetraba a la iglesia estando las puertas cerradas y caía en éxtasis. Alguna vez recibió la comunión de manos de los ángeles. Su confesor afirmó que Luisa fue un ángel de pureza. Dios la favoreció con carismas extraordinarios, tales como el éxtasis en momentos de oración, visiones premonitorias con curaciones extraordinarias. El caso más célebre fue el del Padre Julián Endérica –uno de sus confesores- que fue desahuciado en Lima por los médicos; en medio de la grave enfermedad, apareció Luisa, le llevó una medicina y el mal desapareció; el Padre Endérica sanó de la noche a la mañana sin que Luisa se hubiese movido de Humay.

 Curaba a los enfermos y a los niños los sanaba con solo una caricia. Daba de comer a multitud de personas, con el alimento que se multiplicaban maravillosamente en una ollita diminuta.

 

En un viaje a Ica se vinculó con el célebre predicador franciscano fray Ramón Rojas de Jesús María, el P. Guatemala, quien ejerció como director espiritual suyo. Oraba hasta muy tarde en la capilla del pueblo que se iluminaba con su presencia; entre sus santos los preferidos eran el "doctortito" (Niño Jesús), la Virgen de Guadalupe, San Luis Gonzaga y el Ángel de la Guarda.

 

Su casa era a un tiempo escuela, taller de labores domésticas, refugio de menesterosos, asilo de enfermos e indigentes.

 

En medio de la angustia y las lágrimas de su pueblo y asistida por su Director Espiritual, Dr. Julián de Endérica, murió en olor de santidad el 21 de noviembre de 1869, a los 50 años de edad. Después de su muerte su rostro se conservó fresco y sonrosado y su cadáver despidió dulce olor. Durante 24 horas el cadáver sudó copiosamente a la vista de todo el pueblo hasta el momento del entierro que fue una apoteosis. El pueblo vistió de luto durante varios meses por ella. Fue enterrada en la iglesia de Humay y desde entonces no han cesado de visitar su sepulcro, la capilla donde rezaba y ante su casa reconstruida, multitudes de todo el Perú. En 1926 el Arzobispo de Lima designó al P. Medardo Alduán como organizador del proceso de beatificación.

 

El 21 de abril de 1938, 70 años del deceso, el nuevo arzobispo Mons. Pedro Pascual Farfán, al examinar los restos mortales, encontró que la mano derecha estaba intacta. En 1939 se inició el proceso informativo de virtudes de santidad y milagros.

 

La construcción del santuario tras el terremoto del 2007, la declaración del Patrimonio Cultural de la Nación a las Festividades de la Sierva de Dios Luisa De la Torre "Beatita de Humaydel distrito de Humay.  en el 2018 y la celebración del bicentenario de su nacimiento, han incentivado y avivado su devoción.

Recientemente, se ha incorporado a su hermana melliza Carmen.  Nacieron el 21 de junio de 1819 y desde siempre fueron conocidas como "Las Mellizas de Humay" o también como "Las Beatitas de Humay".

Los restos de Carmen de La Torre Rojas, hermana de la milagrosa, Luisa de la Torre recibieron los rayos del sol iqueño y llevados al Santuario de Humay en el 2018, después de casi 80 años de haber sido sepultados al lado derecho del Altar Mayor del Santuario del Señor de Luren de Ica. En este momento sus restos descansan en este devoto santuario, ubicado en el kilómetro 31 de la ruta de los libertadores de Ica.


Fecha Publicación: 2020-11-17T19:58:00.001-08:00

P. José Francisco Sánchez Navarrete, padre de la instrucción primaria peruana (+1859)[1]

Natural de la Ciudad de Guayaquil, hijo legítimo de D. Antonio Navarrete, natural del reino de España, y de Doña Mercedes Moreno, natural de la ciudad de Piura. En ese tiempo era constante el tránsito comercial y social que sostuvieron las ciudades de Piura[2], Guayaquil y la región andina–amazónica de Loja. En Lima, radicó también su hermano D. Gregorio Navarrete, de quien recibió la encomienda de velar por sus hijos: Remigio, Manuel y José Alejandro.

En 1813, se lo nombró como capellán en la Casa de Ejercicios Espirituales de Santa Rosa, como recuerda el cuadro que ilustra la nota y que luce aun hoy en ella. Este centro de espiritualidad nos habla de la caritativa dama limeña, Rosa Catalina Vásquez de Peralta, del emprendedor albacea Matías Querejazu, del emblemático arquitecto Matías Maestro, y de miles de personas que se han beneficiado con la práctica de los Ejercicios Espirituales. Hoy cumple con la doble finalidad espiritual como centro de espiritualidad para Retiros y Ejercicios, así como centro cultural para exposiciones y conferencias. El Cabildo Catedralicio la regenta y ofrece a la sociedad como centro cultural católica y areópago de la nueva evangelización.

Fue también capellán del Colegio de Santa Cruz de Atocha y parece que sirvió como capellán de Simón Bolívar.

El historiador Jorge Basadre nos da cuenta en su clásica Historia de la república del Perú interesantes datos acerca de los primeros pasos de la educación tras la proclamación de la Independencia, así como la participación de nuestro protagonista:

"junto con bandera e himno, ejército y mariana organización administrativa y judicial, el gobierno de san Martín le dio al Perú la Escuela Normal de Maestros. Su dirección fue confiada a Diego Thomson, pedagogo del sistema de enseñanza lancasteriano, que era, a la vez, misionero de la Sociedad Bíblica Británica de propaganda protestante. En el sistema lancasteriano los alumnos más adelantados enseñaban a los principiantes. Con Thomson colaboró, curiosa expresión de solidaridad en la cultura o de tolerancia entre otras creencias religiosas, el presbítero José Francisco Navarrete. Pero las dificultades bélicas, políticas y económicas obstaculizaron la labor de Thomson y éste se retiró del Perú en 1824 dirigiéndose al Ecuador"[3].

Al frente de la institución seguirá el P. Sánchez Navarrete. Del talante ecuménico y amical del mismo, dio testimonio el propio Thomson quien relató que en cierta ocasión que "mi amigo no podía quedarse más tiempo, pusimos fin a la conversación en este punto, en el que establecía que era necesario que yo creyera en la Iglesia si es que quería obtener la salvación. Cuando terminamos la discusión, se levantó y mientras lo acompañaba fuera, puso los brazos alrededor de mí y dijo: "Confiemos en que aún estemos unidos y seamos hermanos en Nuestro Señor Jesucristo".

Particularmente, debiera denominársele como el Padre de la Instrucción Primaria en el país. El decreto supremo de 1822. Con D. José de San Martín como Protector del Perú, se expidió el 22 de febrero de 1822 un Decreto Supremo, a favor de la educación pública. Y esa es la fecha de fundación de la instrucción de primeras letras bajo metodología lancasteriana. En dicho documento se solicitó a las casas conventuales – ya mermadas en número de religiosos, así como en sus rentas y censos–, fundasen una Escuela de Primeras Letras. Fue en una de los Padres Dominicos –el actual colegio Santo Tomás- por Barrios Altos, donde se creó el centro. En este mismo documento, se hizo referencia al método Lancasteriano de enseñanza. Sin embargo, será en el decreto posterior, del 6 de julio, en donde se creó la Escuela Central Lancasteriana, bajo la rúbrica del Presidente Marqués de la Torre Tagle, y del Ministro Bernardo de Monteagudo.

José Francisco Sánchez Navarrete, en pleno uso de sus facultades, dictó al escribano Félix Sotomayor (PN. N° 845, 1859), sus palabras finales, la división de sus pocas pertenencias, así como las responsabilidades concernientes a responsorios en su memoria. Encargó dichas tareas pastorales a sus amigos más íntimos, algunos de ellos sacerdotes como él.

 



[1] Agradezco los datos –todavía muy escasos- facilitados por el Mg. Juan Carlos Huaraj y la foto facilitada por Fernando López. Con gusto acogeré cualquier sugerencia para enriquecer la biografía de sacerdote tan destacado.

[2] Véase el interesante trabajo de Elizabeth HERNÁNDEZ GARCÍA "Los Sánchez Navarrete y Gonzales de Salazar: una poderosa familia en el puerto de Paita en la segunda mitad del siglo XVIII" Revista Complutense de Historia de América Madrid, 2008, vol. 34, 183-207.

[3] Edit. Universitaria. 7ma. Edición. Lima – Perú, 1983. Tomo I Pág.139.  

 


Fecha Publicación: 2020-11-09T14:37:00.001-08:00

VIGENCIA DEL HECHO RELIGIOSO EN EL IX CONGRESO NACIONAL DE HISTORIA DEL PERÚ

La Covid-19 no ha sido obstáculo para llevar a cabo el más importante evento de la historia del Perú y que en la presente edición ha sido organizado y asumido –de modo sobresaliente- por los colegas sanmarquinos. Han sido 31 simposios con varias mesas, con 340 ponencias y las conferencias magistrales de apertura Sólo el excelente libro en pdf con el programa, relación de ponentes y título de ponencias, con sus currículos y sumillas, con más de 800 páginas es un buen exponente de la cantidad y calidad de lo aportado. Vaya, por tanto, de antemano, mi gratitud y felicitación a los responsables y mi deseo de compartir tan interesantes materiales, de momento en su página web https://www.facebook.com/congresohistoriaperu/.

Quiero centrarme, ahora, en un aspecto relevante del evento: La importancia y la actualidad de la religión en el pasado y el hoy del Perú.

Como señaló el coordinador del evento, Dr. Francisco Quiroz, desde el año 2012, la Escuela Profesional de Historia reinició, después de un prolongado tiempo, la organización del congreso nacional de Historia, convocando en agosto de ese año el V CONAHIS que tuvo una acogida extraordinaria con más de 200 ponencias y múltiples conferencias magistrales, que concluyó con la aprobación de continuar los eventos cada dos años en sedes rotativas. A este esfuerzo inicial se sumaron la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (2014), la Universidad Nacional de Trujillo (2016) y la Universidad Nacional de San Agustín (2018), que han contribuido a la consolidación de este importante evento en el calendario académico y de investigación, convocando a historiadores e investigadores nacionales y extranjeros. El IX CONAHIS 2020 ha propiciado la promoción y difusión de las recientes investigaciones sobre la historia del Perú, así como la discusión der la producción historiográfica acerca del Perú prehispánico hasta el presente y su importancia en el quehacer de la investigación y la docencia.

El desarrollo del Congreso, de acuerdo con la situación excepcional que vivimos, de modo virtual, ha permitido la asistencia directa de las personas inscritas en los diversos eventos, pero también alternativamente su prioritario acceso y participación on line en el conjunto de los actos y contenidos del Congreso.

A los estudios vinculados a las etapas prehispánica, colonial, independencia y república, se suman las líneas temáticas como la historia económica, historia agraria y rural andina, historia urbana, historia intelectual y conceptual, historia ambiental, historia cultural, etnohistoria, historia regional, historia amazónica, historia de las religiones, historiografía, fuentes históricas y archivología y estudios de género. Entre los expositores destacan colegas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, España Estados Unidos, Francia y Polonia.

Las conferencias magistrales de inauguración corrieron a cargo de la doctora Nuria Sala i Vila, de la Universidad de Girona (España), "Figuraciones: los Antis del siglo XVIII y en la clausura el doctor Manuel Burga Díaz, ex rector de la UNMSM y director del Lugar de la Memoria (LUM, Lima) con el estudio "Nueva mirada al Oncenio de Leguía".

El Congreso rindió un cálido homenaje al doctor Pablo Macera, pilar de la nueva historiografía peruana, por la vigencia de su pensamiento crítico a la historia tradicional y le dedicó una mesa.

Entrañable mesa fue la dedicada a "La enseñanza de la Historia" en la que se recordó al doctor David Aguilar Berrospi, educador por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle e historiador por la UNMSM.

De gran interés resultó la mesa redonda "El archivo histórico y la investigación actual", a cargo del doctor Jorge Ortiz Sotelo, jefe del Archivo General de la Nación, y en la que participaron Ada Lluén Juárez Directora del Archivo Regional de Lambayeque, Álvaro Espinoza de la Borda Director del Archivo Arzobispal de Arequipa, Ada Arrieta Álvarez Jefa del Archivo Histórico del Instituto Riva Agüero, PUCP.

A pesar de la dificultad de poder celebrar asambleas, se logró facilitar el esperado encuentro para discutir el proyecto de Estatuto de la Asociación de Historiadores del Perú (AHP).

Temática religiosa en diferentes simposios

Además de las diversas vinculaciones que todos los temas han podido darse con el hecho religioso, bueno es constatar las siguientes ponencias que lo han presentado de modo explícito.

Es el caso del Simposio Historia amazónica en que Oscar Alberto Espinosa De Rivero Pontificia Universidad Católica del Perú (Lima), "Los internados para niños indígenas como proyecto civilizatorio de las misiones franciscanas en la Selva Central peruana (1840-1945)".

El Simposio Etnohistoria brindó seis ponencias con el tema religioso.  Daniela Arauco Lozada (UNMSM) "Santiago de Surco en la temprana colonia: Caciques y principales de un naciente pueblo de indios de la Lima rural". Marina Zuloaga Rada (UNMSM), "La convivencia multiétnica de los pueblos de indios de Huaylas (Siglos XVI-XVIII)". Silvia Katy Pablo Caqui (UNMSM), "Grupos sociales y justicia eclesiástica en Chavín de Pariarca, 1654-1668 (Huamalíes, Huánuco). Rosaura Andazábal Cayllahua (UNMSM), "Ascetismo, economía y sociedad: Relaciones interétnicas entre las Clarisas de Lima (Siglos XVI-XVII)". David Fernández Villanova (UNMSM) "Cofradías gremiales en Lima colonial: un observatorio privilegiado de las relaciones interétnicas en el principal espacio urbano del Perú virreinal". Agustín Enrique Bardales Padilla (UNMSM) "El culto al agua en la comunidad campesina de Santiago de Maray en 1677 y en la actualidad. Un estudio de caso.

En el Simposio Historia regional del sur, Nancy Gisela Mamani Vallejos Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa "La Casa de Ejercicios y su importancia en la historia arequipeña 17671876"

En el Simposio Historiografía, Íñigo García-Bryce New México State University (Las Cruces, Estados Unidos) "El ferrocarril en los Andes: historiografía y temas de investigación". Ben Yúsef Paul Yábar Vega Escuela de Postgrado Neumann (Tacna) "Historia e historiografía en el discurso de Francisco de Paula González Vigil"

El Simposio Historia de la Independencia ofreció la ponencia de Ricardo Bustamante Abad Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión (Huacho). "Participación del clero en la historia de la independencia de Huacho y la región Lima, 1820"

El Simposio Historia del Perú prehispánico, Dagmar Bachraty Pino Universidad de Chile (Santiago de Chile), "El paso del Inka por el valle del Mapocho. La Capacocha del cerro El Plomo, vestigios, historia e hipótesis".

El Simposio Historia del Perú colonial fueron tres. Ismael Jiménez Universidad de Sevilla (España). "El culto a Santa María de Consolación de Utrera por los indígenas de la Lima del siglo XVIII". Alejandro Vera Universidad Católica de Chile (Santiago de Chile). "Revisitando la Estrella de Lima (1688): nuevas luces sobre el proceso de gestación de una obra clave para la historia cultural del Perú". Ewa Kubiak Universidad de Lodz (Polonia). "Dos beaterios de Santa Rosa en Cusco. Historia y arte". Ybeth Arias Cuba (UNMSM), coordinadora el simposio, "Implicancias de las fiestas anuales por santa Rosa de Santa María en los ámbitos hispanos (siglos XVII y XVIII)"

SIMPOSIO DE HISTORIA DE LAS RELIGIONES

Fue coordinado por el Mg. David Franco (UNMSM) a quien agradezco y felicito por su organización y por esta misma síntesis. Gracias a su motivación, entrega, apertura de una cuenta en washapp ha logrado un auténtico clima familiar tan gato en este tipo de eventos. Las doce ponencias se articularon en cuatro mesas temáticas.

En las dos primeras mesas, tituladas "Evangelización, idolatría y el rol de los milagros en el Perú de los siglos XVI y XVII", las investigaciones se centraron en el rol social del hecho religioso a través de la construcción de identidades y proyectos colectivos. Respecto a las conclusiones individuales, se planteó el rol protagónico de la orden agustina en la evangelización a través del culto y fama taumatúrgica de la Virgen de Copacabana (Magaly Labán); el uso del concepto de virtud para dosificar el acceso a la ordenación sacerdotal y justificar la jerarquización social (Carlos Ríos); la práctica de apropiación de la fama de legendarias apariciones como una práctica de las órdenes religiosas del Perú virreinal en el siglo XVII (David Franco); la bula de cruzada en América como prolongación de la Reconquista y su rol en la construcción de la hispanidad iberoamericana (José A. Benito); la existencia de una tradición clásica en el panteón andino mostrado por la cronística conventual del siglo XVII (Shophy Zegarra); y la búsqueda de honor y prestigio como motivación principal de los integrantes de las cofradías limeñas del siglo XVII (Walter Vega).

En la tercera mesa, titulada "El pensamiento religioso ante el orden social del siglo XIX" se hizo una historia cultural del cristianismo en el Perú del siglo XIX e inicios del siglo XX, mostrando los proyectos de católicos y protestantes para posicionarse en medio de una sociedad marcada por los cambios del liberalismo y la secularización. Respecto a las conclusiones individuales, se planteó la existencia de una visión apocalíptica en el clero decimonónico ante los retos de la modernidad (Juan C. Nalvarte); el discurso teológico y conservador de intelectuales peruanos del siglo XIX tradicionalmente asociados a la ciencia y la ilustración (Juan C. Huaraj); y el protagonismo del sur peruano en la construcción del adventismo en el Perú (Adán Yndigoyen).

Finalmente, en la cuarta mesa titulada "Tiempos de apertura" se mostró la iniciativa de las instituciones eclesiásticas en torno a los retos sociales del presente y la preservación de su herencia cultural. Respecto a las conclusiones individuales, se evidenció el rol progresista de la Iglesia Peruana en los años inmediatamente posteriores al Concilio Vaticano II (Diego Aguado); así como la activa puesta en valor del patrimonio cultural artístico y arquitectónico, documental y fotográfico, por parte de las congregaciones religiosas en los últimos años (Leslie Tucno, Carlos Ríos y David Franco).

Más allá del Bicentenario

Tras la magistral conferencia de clausura del Dr. Manuel Burga acerca de la nueva visión en los estudios históricos sobre Leguía, tomaron la palabra el decano de la Facultad de Ciencias Sociales doctor Julio Mejía Navarrete, el director de la Escuela Profesional de Historia y coordinador general del Congreso doctor José Valdizán Ayal y el vicedecano académico de la Facultad y coordinador general del Congreso doctor Francisco Quiroz Chueca, quienes agradecieron la profesionalidad y entrega de ponentes y del equipo responsable. Siguieron por último las palabras de los estudiantes anunciando su próximo congreso, así como las de los próximos anfitriones, los colegas de la benjamina de las escuelas de historia, la de Tacna, para agosto del 2022 y que nos compartieron su entusiasmo por organizarlo desde ya, dándonos a todos una generosa acogida. Un buen momento para reflexionar acerca de los aportes y los desafíos de la emblemática fecha del 2021-2024.

Culmino compartiendo un significativo texto del papa Francisco en su reciente encíclica "Fratelli tutti" en el que apela a "las lecciones de la historia, «maestra de vida», con sabor a historia total: "Ojalá que al final [COVID-19] ya no estén "los otros", sino sólo un "nosotros". Ojalá no se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido capaces de aprender...Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros, para que la humanidad renazca con todos los rostros, todas las manos y todas las voces, más allá de las fronteras que hemos creado" (n.35).

¡Colegas de historia! Si de "reinventarse" se trata, estos congresos han ido aportando numerosas iniciativas, especialmente la de compartir lo mejor de cada investigación al servicio de la paz y de la solidaridad. Basta ya de historias de "llaneros solitarios", visiones unilaterales, de "buenos" y "malos", de "blancas nieves" y sólo "siete enanitos", leyendas (blancas o negras), prejuicios, exclusiones… Vamos con la historia total, viva y real, global, con todos los actores (grandes, pequeños y medianos, de "todas las sangres"), con todos los aspectos (y no sólo el político, social y económico, también el cultural, el que busca el sentido de la vida), con todos los acontecimientos (los estelares y los de la vida cotidiana). Gracias por los aportes del pasado, nuestra mano tendida para el trabajo común del presente y mis mejores deseos para que no se cansen nunca de estar investigando y difundiendo siempre con el mayo ánimo. Nuestra misión va mucho más allá que el "rescate" y relato del pasado, es un compromiso con la realidad presente y la forja de un futuro para la humanidad.

José Antonio Benito


Fecha Publicación: 2020-11-07T06:10:00.001-08:00

Gracias a la cordial mención del Dr. Miguel Ayuso en su conferencia en el día de hoy, 5 de noviembre del 2020, me complace compartir datos sobre un peruano ejemplar, como diplomático, filósofo, católico. https://www.facebook.com/117657363426125/videos/373772187158974

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fue Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores y Embajador de la Unesco en diversos países. Fue designado como Miembro del Consejo de la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio. Dentro de sus obras escritas se tendría que rescatar «La Ontología Fundamental de Heidegger: su motivo y significación» e «Historia Diplomática del Perú 1990-1945».

 

 

Bibliografía

 

Rodrigo Alberto Wagner de Reyna, (*LimaPerú7 de junio de 1915 – † ParísFrancia9 de agosto de 2006), fue un diplomáticoabogado, filósofohistoriador y escritor que consagró su existencia al servicio de la cultura y de la política exterior peruana.

Wagner es considerado uno de los representantes más destacados del existencialismo cristiano en su país natal y de América Latina.

 

Adicionalmente, fue un investigador riguroso y objetivo de las relaciones peruano-chilenas y un analista de los hechos y procesos de la política exterior del siglo XX.

 

Índice

 

·  1 Biografía

o 1.1 Carrera diplomática

o 1.2 Otros cargos

·  2 Traducciones

·  3 Obras

·  4 Enlaces externos

·   

Biografía

Fue hijo de Otto Wagner Hochstetter y Carmen María de Reyna Alcalá. Realizó estudios de derecho y filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y era doctor "Seiential et Honoris Causa" en Filosofía y Letras de la Universidad de Chile. Fue discípulo de Romano Guardini y de Martin Heidegger.

En 1945, se casó en la Nunciatura Apostólica, con Victoria Grau Wiesse, nieta del almirante Miguel Grau, héroe de la Guerra del Pacífico. La pareja tuvo nueve hijos.

 

Carrera diplomática

En su carrera diplomática fue destacado al Brasil, Portugal, Suiza y Chile.

Luego de haber desempeñado funciones como Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue embajador ante la Unesco, Grecia, Alemania, Colombia, Yugoslavia y Francia sucesivamente.

A lo largo de su carrera diplomática recibió numerosas condecoraciones.

 

Otros cargos

Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía.

Una vez en el retiro, fue elegido como miembro del Consejo de la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio, así como del Consejo Pontificio de la Cultura. También fue miembro de la Academia Peruana de la Lengua.

 

Traducciones

Tradujo a Santo Tomás de Aquino y Martín Heidegger al castellano.

 

Obras

De su abundante producción escrita se debe mencionar principalmente:

 

·  La Ontología Fundamental de Heidegger. Su motivo y significación, Ed. Losada, Buenos Aires, segunda edición, 1945.

Nota preliminar de Francisco Romero. (Primer trabajo en castellano sobre el filósofo alemán)

·  Prólogo a: Walter Bröcker: Aristóteles, Ediciones de la Universidad de Chile, Santiago, 1963 (Trad. de Francisco Soler Grima).

·  La Filosofía en Iberoamérica, patrocinado por la Sociedad Peruana de Filosofía, Lima, 1949.

·  Las relaciones diplomáticas entre el Perú y Chile durante el conflicto con España.

·  Modelo Peruano Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia; Bogotá, 1974

·  Historia Diplomática del Perú 1900-1945

·  Alberto Wagner de Reyna (2003). La poca fe.

PUCP. ISBN 9789972425684.

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CUADERNO HOMENAJE EN LA PUCP: http://repositorio.pucp.edu.pe/index/bitstream/handle/123456789/33642/Cuaderno%20del%20Archivo%20de%20la%20Universidad%20n%C2%B0%2012.pdf?sequence=6&isAllowed=y

HTTPS://BLOGS.UPN.EDU.PE/ESTUDIOS-GENERALES/2015/11/23/ALBERTO-WAGNER-DE-REYNA-EN-SU-CENTENARIO/

 

 Alberto Wagner de Reyna (1915-2006). Pensador y humanista peruano

Luz González Umeres



No imaginé que un día me tocaría redactar unas líneas introductorias para el número especial del nonagésimo aniversario de la Revista Mercurio Peruano dedicado a Alberto Wagner de Reyna, un pensador peruano ilustre y un humanista de talla, colaborador durante años del Mercurio Peruano, cuya benéfica influencia he tenido ocasión de experimentar y a quien me siento vinculada por lazos de simpatía y agradecimiento.

Le conocí en los años sesenta del siglo pasado, en el patio del Instituto Riva Agüero, que frecuentaba en su condición de director del Seminario de Filosofía, el cual yo asistí durante mis primeros años de estudiante en la Pontifica Universidad Católica del Perú de la ciudad de Lima. A la vuelta de los años, y a través de amigos comunes, me contactó con el correo electrónico en la Universidad de Piura, y me pidió información sobre el norte del Perú, requerida por amigos suyos en París. A partir de entonces fue frecuente durante varios años recibir sus artículos electrónicos, como es el caso del Baile de las Máscaras que escribió con ocasión del 11 de setiembre de 2002, o comentarios a publicaciones mías. También recibí sobres aéreos desde su dirección parisina de la Rue de Marronières con impresos y noticias diversas o con textos para publicar en El Mercurio Peruano.

En los últimos meses de su vida me puso en contacto con amigos suyos de la Sociedad Argentina de Filosofía, que le comprendían bien y le habían acogido en la ciudad de Córdoba con gran afecto. Así he tenido ocasión de conocer a Judith Botti, su presidenta, quien organizó un Homenaje a Alberto Wagner de Reyna el año 2006, en el marco del XXX Congreso Internacional de Filosofía, al cual tuve el gusto de asistir en representación de la Revista Mercurio Peruano, editada por la Universidad de Piura por voluntad expresa de los herederos de su fundador, Victor Andrés Belaúnde.

A ese acto asistió Miguel Wagner de Reyna Grau, en representación de su madre y de sus hermanos. Los peruanos allí presentes tuvimos ocasión de constatar la admiración de los colegas argentinos conocedores del pensamiento de Wagner de Reyna, que lo aprecian en su justa medida y lo citan con frecuencia en sus exposiciones, con toda naturalidad. Tuve oportunidad de conocer un libro de Wagner, El privilegio de ser Latinoamericano, desconocido entre nosotros y editado por la Sociedad Argentina de Filosofía, y a partir de entonces tuve la certidumbre de que los peruanos estamos en deuda con Wagner de Reyna. Así lo manifesté en una nota que envié al diario El Comercio de Lima a mi retorno al Perú en noviembre de ese año.

A través de Judith Botti tuve acceso a un documento inédito de don Alberto, su Manifiesto para Iberoamérica, «Amarra tu arado a una estrella», el cual planeaba publicar en importantes revistas latinoamericanas. La muerte le sorprendió mientras lo pulía en diálogo con sus amigos argentinos. Ese documento lo presenté en la Universidad de Piura, en el X Coloquio de Filosofía de 2007, y ha sido publicado en la Revista Mercurio Peruano con la debida autorización y complacencia de sus herederos.

Alberto Wagner de Reyna nació en la ciudad de Lima en su casa familiar de la Plaza Bolognesi el 7 de junio de 1915 y fallece en la ciudad de París, Francia, el 9 de setiembre de 2006. Es hijo del matrimonio de Otto Wagner, alemán de nacimiento y de educación, y de Carmen María de Reyna, limeña de tradición, familia y costumbres. Estudia en el Colegio Alemán, en la Recoleta y en Santa Rosa de Chosica. Luego en el Gruenau de la ciudad de Berna, en Suiza.

En 1932 ingresa a la Universidad Católica del Perú en la ciudad de Lima, y en 1935 es nombrado agregado civil a la legación del Perú en Berlín, Alemania, y cursa estudios en las Universidades de Berlín y Friburgo. En 1938 se gradúa de Doctor en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú. En 1939 se recibe de Abogado en el Distrito Judicial de Lima, y es profesor de Filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En 1941 contrae matrimonio con Victoria Grau Wiesse, nieta de Miguel Grau y Seminario gran héroe naval, emblemático para todos los peruanos.

De 1941 a 1945 es Cónsul del Perú en Bello Horizonte y trabaja en la Embajada del Perú en Río de Janeiro. En 1945 es Secretario en la legación peruana en Lisboa, Portugal. De 1946 a 1949 es Secretario de la legación peruana en Berna, Suiza, y de 1949-1961 en la Embajada de Santiago, en Chile.

En 1961 y hasta 1966 desempeña el importante cargo de Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú en Lima. En 1963 es profesor visitante del Colegio de México. Desde 1964 hasta 1972 es Miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO en París. De 1966 a 1968 es Embajador ante la UNESCO en París y en Grecia, Atenas. De 1969 a 1972 es Embajador del Perú en República Federal de Alemania y en Grecia.

En 1972 es Embajador del Perú en Colombia hasta 1975. A partir de 1975 hasta 1978 es Embajador del Perú en Yugoslavia y Albania. De 1976 a 1980 es Miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO en París. El año 1980 pasa al retiro del Servicio Diplomático del Perú por límite de edad.

En 1984 recibe el nombramiento de Miembro del Consejo Pontificio para la Cultura de la Ciudad del Vaticano y lo ejercita hasta el año 1989. A lo largo de su carrera diplomática, extensa y brillante, Wagner de Reyna está en contacto permanente con la realidad del continente latinoamericano, sus aspiraciones, sus deseos, sus riquezas y sus carencias. En una obra suya1 plantea el difícil asunto de la distribución de la riqueza en la América hispánica. Ya en un inicial Ensayo titulado La Filosofía en Hispanoamérica2 había hecho notar a su retorno al Perú después de una larga permanencia de estudios en Alemania, las diferencias culturales que separan el mundo europeo del mundo sudamericano.

La identidad mestiza de Latinoamérica se le aparece como un privilegio, rebosante de valores espirituales y humanos, de tradición y aprecio por los bienes del espíritu, y así lo manifiesta en el ocaso de su vida3. En un Manifiesto para Iberoamérica que trabaja hasta su fallecimiento, en diálogo con amigos argentinos, queda patente su visión optimista del futuro de la América hispánica en relación con la cultura utilitarista y globalizada que ha puesto en vigencia un paneconomicismo que se extiende por el mundo de la mano de la filosofía políticamente correcta y del pensamiento único4.

Para Wagner «la globalización del mundo descansa sobre presupuestos de la cultura occidental que se han impuesto por diversos medios -bélicos, intelectuales, económicos- desde Europa al orbe entero»5. Anota que paralelamente a la globalización se advierte en Occidente «un alejamiento de las bases de su propia esencia, una desviación del propio modo de ser. Occidente es el producto histórico de la confluencia de lo judío, lo helénico y lo romano, bajo la acción determinante del Cristianismo, en que la síntesis de sus componentes cobra su cabal realización»6. En los últimos siglos la desviación del modo de ser de Occidente «constituye el materialismo actualmente imperante, que caracteriza nuestra civilización de abundancia y desperdicio, de permisividad y espectáculo, y que en ella históricamente se expresa»7.

Iberoamérica tiene muchos valores que aportar al mundo globalizado y debe ser consciente del peso específico de su propia cultura, el cual debe llenarla de orgullo y seguridad, así como de pujante esfuerzo por alcanzar las metas de la necesaria justicia social en su propio ámbito social y político. Dice: «Nuestra Casa Iberoamérica, tiene una ventana hacia el futuro, debido a que en nosotros aún está vivo lo pasado; una ventana que otros no poseen y constituye nuestra especificidad; nuestra especificidad, se entiende, dentro de Occidente»8.

Wagner subtitula su libro sobre el privilegio de ser latinoamericano con las siguientes frases: «dignidad en la pobreza y cultura», antecedidas por la «fe». Nuestro pensador es un hombre de sólidas creencias y ricos ideales. Así lo ha reconocido un intelectual peruano, José Agustín de la Puente, en el «Prólogo» al libro de las Memorias de Wagner9, en el cual refiriéndose al talante de Alberto Wagner de Reyna y a su personalidad intelectual dice: «Está el diplomático en momentos graves y en instantes risueños aparece el estudioso en los predios de la filosofía, su vocación medular; está presente, del mismo modo, el erudito y serio conocedor de nuestra historia; muéstrase, asimismo, el amante de nuestras tradiciones y el escritor con originalidad y gracia. Y todos los planos intelectuales descritos se encuentran presididos en la vida de Alberto Wagner de Reyna por su jamás disimulada fe religiosa y por su creencia en el Perú y en su personalidad histórica; estos dos valores impregnan su vida y sus tareas»10.

En la Carta a los Latinoamericanos que escribe conjuntamente con el argentino Pedro Frías, dice: «Ante la actual situación mundial, y en especial de Latinoamérica, creemos es nuestra obligación moral difundir algunas reflexiones al respecto y hacer un llamado a la conciencia cívica de los habitantes de nuestro subcontinente, para contribuir a que, asumiendo su responsabilidad, enfrenten con conocimiento de causa y solidariamente los desafíos del futuro»11.

Wagner considera a Latinoamérica como un Occidente marginal y en ella «se conserva en su pureza, en su espontaneidad original, su tradición cultural, en este caso el espíritu de Occidente. Gracias al aporte indígena que no lo niega sino más bien lo pone de relieve, gracias a la cercanía a la naturaleza -lo étnico y lo telúrico- sobrevive, con mayor intensidad que en sus centros de gravedad, la auténtica esencia de Occidente»12.

Observa nuestro autor que si bien el paneconomicismo no ha perdonado a Iberoamérica, «le es accesorio y accidental: tras manifestaciones que parecen emparejar a Iberoamérica con el resto de Occidente, persisten vivas en lo sustancial las esencias matrices de éste»13.

Insiste en mostrar a Iberoamérica como un continente de esperanza para Occidente y sostiene: «es la comarca mundial más occidental de Occidente y también su componente más joven. La más separada de Oriente y la que le hace frente por encima de la inmensidad del Océano Pacífico. Con 15 siglos menos que el núcleo de Occidente, la Europa cristiana, tiene aún la ingenuidad de la adolescencia, lo que es un tesoro»14.

No deja de ver los defectos de su idiosincrasia y eleva su mirada al futuro. Muestra su inspiración de filósofo cristiano contemplando el carácter dinámico de la cultura occidental, y reconociendo que ha nacido del ímpetu evangelizador, el cual ha movido siempre su historia. Observa con coherencia lógica, pero también teológica, que si esta cultura no quiere traicionarse ha de seguir en ese mismo ímpetu. Con lucidez de creyente sostiene: «detrás de la evolución histórica se halla invisible a los ojos de quienes no quieren ver, un trazado, una dinámica trascendente de la cual sólo puede dar razón la Providencia. Y el Occidente ha sido fiel a este designio hasta que comenzó a distanciarse de su sustancia histórica y espiritual, hasta caer en la auto traición que lo ha colocado en la encrucijada actual»15.

En los párrafos finales de su Manifiesto invita a amarrar el arado a una estrella, el arado propio a la Cruz del Sur. Para ello es necesario que Iberoamérica sea consciente de sus valores, que persista en ellos con firmeza, sin recurrir en ningún caso a la violencia, recorriendo caminos que son propios de Occidente: la reflexión, el trabajo, el ejemplo, la propuesta de soluciones e ideales, la fantasía creadora que encuentra caminos nuevos cada día. En otras palabras, Iberoamérica ha de nutrir su espíritu en ese torbellino de fuerza que proviene de las convicciones hondas, que Dios da a quienes tienen fe en el poder de su mano omnipotente16.

No deja de decir que el paneconomicismo en el cual estamos todos integrados «crea injusticia y desigualdades trágicas entre seres humanos y pueblos, de suerte que una minoría disfruta de bonanza y que un gran sector de la población del globo sufre la miseria física y moral»17. Por eso sostiene que se «hace necesaria una heroica operación quirúrgica en la conciencia colectiva, una revolución restauradora axiológica: devolver a la pobreza su carácter de valor. Pobreza como suficiencia material y moderación, se entiende. Dar prioridad al espíritu frente a la materia»18.

En efecto, en diversos textos alude a la pobreza y a sus bondades, y explica en qué consiste: «La pobreza es un valor. No sólo porque todo lo humano se inscribe en un marco axiológico, sino porque para ser pobre se necesita un valor; valor para luchar, valor para perder, valor para protestar, valor para sucumbir, valor para aceptar»19.

La pobreza no es sinónimo de indigencia, «quiere decir necesidad, necesidades no satisfechas, necesidad no satisfecha de lo que es indispensable, es algo que se encuentra debajo del cero en el termómetro de la vida. Su valor es negativo; su existencia, un escándalo, un crimen social»20. La pobreza no es miseria, sino una «estrechez que no arguye ausencia de lo necesario sino sólo limitación, limitación a los requerimientos vitales, una ausencia de lo superfluo y aún a veces de lo deseable. Esa pobreza específica lleva a la frugalidad, que constituye sin duda alguna un valor; es la austeridad, la moderación»21.

Así Wagner describe al hombre, su condición pobre, con los siguientes trazos: «El pobre es un hombre, un hombre completo en sí, con su propio modo de ser, y no un modo defectivo de otros individuos de su misma especie, un ser que se sostiene en condiciones especialmente difíciles y por ello requiere una fuerza para afirmarse en la lucha, para entregarse en una aceptación conciliadora, actitudes que requieren una decisión de trascendencia moral y material. El pobre resulta así altamente positivo, afirmativo, más positivo que rico. Este último se puede dejar llevar por la bonanza. No quiere ello decir que su estado pobre sea placentero, por lo contrario: la pobreza es dura, fatigosa, a veces injusta, a veces merecida, pero no por ello menos contundente, como un golpe de martillo que fija y define»22.

Por eso sostiene que «hay que interpretar la pobreza desde ella misma, desde lo que es y no desde lo que no es, como un punto de referencia autónomo y positivo. La pobreza es creadora de cultura pues ella empuja hacia modos de vivir y sobrevivir que el rico no requiere: la pobreza lleva a la invención»23.

Es una suerte para el hombre pobre estar situado en una perspectiva tan enriquecedora, a diferencia del indigente y del rico, quienes «se hallan, por lo general, abocados al problema de la riqueza, es decir a los bienes materiales; el uno por carecer de ellos y necesitarlos para satisfacer adecuadamente sus necesidades; el otro, al verse envuelto en la dinámica de la economía, siente la urgencia de incrementarlos, de no quedarse atrás, de defenderlos»24.

Wagner sentencia que «la pobreza se revela como un tomar distancia frente a la fascinación de lo económico. Ella se funda en el reconocimiento de la adjetividad de la riqueza y lleva a la búsqueda del austero desarrollo sustancial humano, el cual hace que el hombre sea hombre. Y esta búsqueda esforzada es precisamente lo que constituye la cultura, como valor espiritual, de vigencia global, en que lo material y crematístico encuentra su sentido y completa su función social»25.

El «paneconomicismo, y con él, el prestigio absoluto de la riqueza, no son axiomáticos. Es tan sólo un hecho histórico que, según Spengler, comenzó a afirmarse hace unos 250 años. Prueba de ello son las comunidades y sociedades, feudales, laborales, espirituales, de lo pasado y presente en que la riqueza era y es despreciada. La civilización universal contemporánea descalifica, desde luego, tales colectividades, tachadas de tradicionales, atrasadas, marginales o absurdas; y sin duda lo son desde un punto de vista. Es éste el resultado de una evolución de la cultura occidental que no ha sabido ser fiel a sí propia, pero sí conquistar el mundo entero»26.

En Wagner de Reyna, junto con esta positiva visión de la pobreza encontramos la exigente preocupación de pensar el desarrollo, de vislumbrar en profundidad su verdadero rostro. En su libro «La Poca Fe» se refiere al momento histórico que vive la humanidad. Lo califica de crisis y dice: «La crisis múltiple, pero coherente en su diversidad, tiene origen en el propio ser humano, y ello porque él mismo en lo profundo de su existencia se halla en crisis»27. Esta crisis importa porque nos divide y desgarra.

Sostiene que la crisis está «vinculada al subdesarrollo, e indirectamente a la revolución que significó el desarrollo industrial, que ha llevado a un contraste de conflictivo desnivel tanto entre países cuanto entre capas sociales»28. Pero, bien mirada, la crisis no se supera solo con un simple progreso material como suele decirse en los ambientes técnicos. Esto último entraña serias contradicciones al limitarse a perseguir un desarrollo puramente económico. En efecto el progreso verdadero aspira a una ascensión interior del hombre de tipo ético, la cual lo mejora realmente. Este tipo de aspiraciones ayudan a la humanidad a salir de la crisis enquistada en un paneconomicismo técnico e industrial, liberando a la persona humana de ser subordinada a las exigencias de la planificación económica y a la ganancia exclusiva.

Wagner sostiene la tesis de un humanismo de trascendencia analógica en el cual el hombre es apreciado en su totalidad, y lo material le sirve solo de infraestructura de lo espiritual teniendo los siguientes puntos de referencia:

  1. El hombre requiere condiciones suficientes para satisfacer sus necesidades en el orden material, como respuesta a su naturaleza y base para la expansión de las virtualidades humanas.
  2. La infraestructura orgánica no es un conjunto de condiciones para la vida, sino un tejido de realidades en que se desarrolla el hombre, habiendo entre ambas una relación vital.
  3. Las preocupaciones por la subsistencia no deben desplazar cuestiones axiológicamente superiores.
  4. Cumplido lo anterior el hombre puede entregarse a la actividad superior que le es natural.
  5. La ordenación de estas actividades responde a la trascendencia analógica dando un sentido ascensional a la vida del hombre porque tiene la conciencia de una perfección inalcanzable que desde lo exterior al ser humano le orienta confiriéndole su razón de ser y actuar.

Por eso: «estos cinco puntos de referencia determinan la esencia de este nuevo humanismo que podríamos llamar del homo humanus en todas sus dimensiones, pues atiende a lo esencial del hombre, a aquello que lo distingue de los demás entes que existen en el mundo, y a todo hombre, y en él habría de inspirarse la definición del desarrollo, del desarrollo humano»29.

Nuestro pensador subraya la importancia de la cultura, que es una de las dimensiones en las que el hombre se realiza como tal. Así Wagner habla de la relación entre hombre y medio físico. A esta relación la llama el habitar, esto es, el aprovecharse tanto del espacio y sus características geográficas, biológicas, climáticas, paisajistas, etc., tanto como de los bienes que la naturaleza ofrece allí.

El habitar es también, según Wagner, un implantarse en algún lugar a través de los cimientos de lo que llama casa, en una doble significación. Es en primer lugar dejarse adoptar por ella para adquirir su dominio, en un entretejerse de responsabilidades. Esta relación es, con el espacio real, la que determina un modo de ser del hombre y viceversa.

 

Hay una cuádruple condición del habituar con respecto del hombre:

  1. una presencia humana
  2. una acción frente a una resistencia que en general es simultáneamente recurso para la vida.
  3. un campo de adueñamiento físico y moral
  4. un límite excluyente, pues no se puede habitar en dos lugares a la vez, y si se habita conjuntamente con otra persona, el lugar supone una relación humana especial, como el parentesco por ejemplo.

Pero hay una segunda relación del hombre con la naturaleza, y es la que se da por medio del trabajo, a través del cual consigue lo necesario para su subsistencia. La primera acción del trabajo está referida a la construcción de la habitación. «Con ello modifica voluntariamente la naturaleza que lo circunda»30. Quien habita aprovecha de los dones de ésta y «generalmente induce a la naturaleza para aprovecharse mejor de ella»31.

El hombre transforma la naturaleza aplicándole su propio ingenio, sumando así una acción física e intelectual y dejando una huella suya en el espacio. Una huella humana, que a su vez humaniza a la naturaleza con el cohabitar, muy diversa del depredar de la máquina. De este modo el respeto por la naturaleza va de la mano con el cohabitar, y también lo inverso, la máquina que desarticula el medio ambiente y destruye la visión de seguridad, satisfacción y belleza que se da en el encuentro humano con el espacio.

También el espacio humano tiene otra connotación: el habitar implica la presencia de colindantes. La formación de un núcleo humano o una comunidad se sustenta en base a dos principios que son el parentesco y la proximidad física, que determinan intereses comunes. Estos principios no son ilimitados ya que se necesita un número determinado de personas y un área limitada.

Esta comunidad genera a su vez otras relaciones más complejas. Una de ellas es la afectividad que se da entre las personas, hoy expresada en lo que conocemos como espíritu de vecindad. Aquí se genera la historia como manifestación de permanencia de la comunidad en un espacio y tiempo, una historia que se caracteriza por ser notoria respecto del vecino y diferente en torno a la comunidad. Además este vecindario engendra sus propios modos de afrontar la naturaleza y crear costumbres, crea una relación ética entre ellos. Así dice Wagner: «el medio social no ha de entenderse fundamentalmente como contrapuesto al físico, sino dentro de una continuidad dialéctica. Las diversas acciones frente a la naturaleza se incluyen también de esta suerte en la esencia al par natural y social del hombre»32.

La comunidad es el medio en el cual se mueve el hombre y le confiere sentido a su ser. Para que esto surja es necesaria una comunicación fluida, no necesariamente referida al intercambio de información, sino también al de bienes y servicios y, lo más importante, a un debatir sobre la «copropiedad, a la posesión en común de un destino, de una historia»33.

Para Wagner la cultura atraviesa la existencia humana y lo humano en su entorno. Es «la cabal realización del humanismo en la humanidad del entorno, abarcando toda la acción humana desde la cuna hasta la sepultura, y le confiere un sentido anagógico, es decir, una dirección trascendente»34.

Nuestro autor propone replantear el concepto de desarrollo, volviendo precisamente la mirada a la pobreza, de la cual ya hemos hablado párrafos atrás. En efecto, la pobreza entendida en su genuino sentido de despego de las riquezas y de austeridad, es un valor para la civilización que sólo vive para poseer. Así «la búsqueda exclusiva del poseer se convierte en un obstáculo para el crecimiento del ser y se opone a su verdadera grandeza; tanto para las naciones como para las personas. La avaricia es la forma más evidente de un subdesarrollo moral»35.

Así se ve que Wagner recupera bajo el término de pobreza los valores implícitos en las virtudes clásicas de sobriedad y de templanza frente a los bienes materiales, tan propia del mensaje cristiano y del pensamiento clásico. Por un lado la pobreza es creadora de cultura pues ella estimula hacia modos de vivir y sobrevivir que el rico no requiere. En cambio el pobre sí requiere de la cultura para desplegar su vivir. Ese despliegue pone en marcha las capacidades de invención, cosa que al rico no le hace falta. El rico solamente compra lo que otros han producido e inventado36.

Nuestro pensador hace ver la paradoja implícita en la visión economicista del desarrollo al plantear para el hombre un ideal de vida que se inspira en el desarrollo como riqueza. Este ideal es empobrecedor para el espíritu y las facultades más altas del hombre. Por eso Wagner se afana en mostrar que la perspectiva del rico es reductora del ser, porque en el fondo aspira a convertir al hombre en un simple ser con vida en el zoológico del mundo o como un homo economicus que desempeña un papel activo en la economía. El hombre es más que un animal o un factor económico, y estas formas de ver el desarrollo lo parcializan y deshumanizan. Por tanto, el desarrollo para Wagner radica en el bienestar del ser humano y se encamina hacia él. Esto supone una estructura material adecuada, superior al punto de miseria, pero inferior a la riqueza. La modestia lleva a través de la acción y emociones culturales a un bienestar integral y equilibrado en el que se realizan las virtualidades superiores del hombre37.

Que el desarrollo vaya más allá del componente económico no significa que no requiera este componente, sino más bien lo afirma como medio indispensable para lograr los elementos que constituyen el desarrollo. Así el movimiento al desarrollo se caracteriza por ser endógeno y desde abajo, ya que se genera dentro de una cultura, comenzando por el que vive en la pobreza38.

Lo que se requiere es un mundo concebido como un cosmos donde se rompa la dicotomía implantada por la modernidad, en el cual los ricos van de un lado y los pobres de otro. Al romperse este rígido esquema se descubrirá que la riqueza es adjetiva y la nivelación económica dejará de ser una meta39.

El primer paso hacia la realización de este ideal teórico consiste en precisar el modelo que recoja estos fundamentos, para encaminar la actividad y sentir de un pueblo en desarrollo, hacia una sociedad humanista. Dicho con palabras textuales de Alberto Wagner: «En síntesis, más allá de la inaceptable indigencia, que desde el punto de vista práctico y ético es necesario superar en todo el mundo con toda urgencia, podemos decir que la pobreza se revela como un tomar distancia frente a la fascinación de lo económico. Ella se funda en el reconocimiento de la adjetividad de la riqueza y lleva a la búsqueda del austero desarrollo de lo sustancial humano, de aquello que hace que el hombre sea hombre. Y esta búsqueda esforzada constituye precisamente la cultura como valor espiritual, de vigencia global, en que lo material y crematístico encuentra su sentido y completa su función social»40.

El modelo de desarrollo no puede ser un programa vacío y formal, sino que ha de ser entendido en sus múltiples conexiones hacia los elementos de la existencia humana, en la realización del humanismo. Esto sólo se puede efectuar in fieri y de allí que no podamos definir los elementos o su contexto a priori. En cambio sí es posible señalar en qué dimensiones ha de producirse este proceso y en qué habrá de consistir: habrá de basarse «en tres discernimientos:

  1. una discriminación entre la cantidad y la calidad por medio de la que se sustituya una sociedad de consumo por una de satisfacción que no busque bienestar en el crecimiento cuantitativo, sino en la mejor respuesta a las necesidades de forma cualitativa.
  2. la caracterización y jerarquización de los fines y los medios estableciendo subordinación prioridades por medio de una tabla de valores a que pueda hacer referencia inequívoca la conciencia moral en las diferentes situaciones de la vida.
  3. un reconocimiento de la unidad consustancial del hombre, pero a la vez atender su doble naturaleza consistente en su infraestructura material y su autarquía espiritual con una subordinación intrínseca la última sobre la primera. Esto genera un proyecto»41.




Estos tres discernimientos, sostiene Wagner, han de ser abordados después en la distinción de los siguientes cinco estratos que cito a continuación:

  1. un estudio teórico detallado de los temas propios del modelo cultural
  2. un levantamiento de la realidad nacional según los conceptos del humanismo trascendental -desarrollo, pobreza y cultura- por regiones y niveles sociales que lleva a una visión e interpretación del país en estos criterios
  3. la elaboración a base de datos y conocimientos así adquiridos de un modelo o varios modelos culturales explícitos adecuados al país
  4. la aplicación de este modelo o modelos a una o varias comunidades representativas de modo que se aprecie la recíproca influencia entre la teoría y la práctica y se observen los mecanismos puestos en juego y sus particularidades
  5. una presentación final de la experiencia con conclusiones sobre su validez, aplicaciones más amplias, proyecciones etc.

Wagner sostiene que después de haber asimilado y elaborado este caudal de conocimientos, será posible indicar los resortes para aplicar un modelo cultural a toda la región o país y llevar a cabo una programación que no puede ser impositiva. Así, corresponde a la cultura la decisiva acción de armonizar los contrarios, pues ella es la que reconcilia al hombre con su entorno, volviendo éste a su sentido trascendental, «una auténtica apertura hacia su libertad, su satisfacción, su elevación»42.

Este es el esquema básico del modelo de desarrollo cultural que Wagner titula como un humanismo trascendental analógico y lo propone al mundo de la cultura global, y de la Iberoamericana en particular.


Bibliografía
WAGNER DE REYNA, Alberto, Bajo el Jazmín. Memorias, Academia Diplomática del Perú, Pontificia Universidad Católica del Perú, Instituto Riva Agüero, n.º 158, Lima, 1997.

  • ——, El privilegio de ser Latinoamericano, Colección Reflexiones, Editorial Alejandro Korn, Córdoba, Argentina, 2002.
  • ——, Bases para un enfoque iberoamericano del mundo actual, en Luz González Umeres, «Iberoamérica en tiempos de globalización, un manifiesto y un lema de Alberto de Reyna: amarra tu arado a una estrella», Mercurio Peruano, n.º 520, diciembre 2007, p. 102 y ss.
  • ——, La poca fe, Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo editorial, Lima 2003.
  • ——, La filosofía en Iberoamérica, Sociedad Peruana de Filosofía, Lima, 1949.


Fecha Publicación: 2020-11-01T19:29:00.001-08:00

Simposio "Historia de las religiones" en el  IX Congreso Nacional de Historia. Perú Noviembre 2020

Amigos: la covid-19 no es obstáculo para llevar a cabo el más importante evento de la historia del Perú y que tendrá como responsables de su organización a los colegas sanmarquinos. De los 34 simposios con varias mesas, estaré en la 32 "Historia de las religiones". Les comparto el programa y su web para ir consultando información actualizada. Yo presentaré un aspecto de mi tesis doctoral del 1994, en la Universidad de Valladolid: La bula de cruzada, clave de la reconquista en España y de la primera globalización de América, el lunes 2 de noviembre a las 5 p.m.

 

https://sites.google.com/view/ixconahis2020/inicio/simposios

https://www.facebook.com/congresohistoriaperu

 

Historia de las religiones

§   Coordinador: magister David Franco Córdova (Universidad Tecnológica del Perú y Congregación Salesiana del Perú)

 

Mesa 1. Evangelización, idolatría y el rol de los milagros en el Perú de los siglos XVI y XVII (1)

§   Lunes 2 de noviembre

§   15:00 – 17:00

§   Aula 3

§   Moderador:

§   Betsalí Curi Noreña. Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima)

Incas y judíos en el Tratado de los evangelios de Francisco de Ávila

§   Magaly Labán Salguero. Universidad Tecnológica del Perú y Universidad Privada del Norte (Lima)

La Virgen de Copacabana, la idolatría y la evangelización de los naturales en el siglo XVI-XVII

§   David Emmanuel Franco Córdova. Universidad Tecnológica del Perú y Congregación Salesiana del Perú (Lima)

La conquista del Perú anunciada en las Sagradas Escrituras: los franciscanos de Lima y la descensión de la Virgen María en el Cuzco (1631-1651)

Mesa 2. Evangelización, idolatría y el rol de los milagros en el Perú de los siglos XVI y XVII (2)

§   Lunes 2 de noviembre

§   17:00 – 19:00

§   Aula 3

§   Moderador:

 

§   José Antonio Benito Rodríguez. Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y Universidad Católica Sedes Sapientiae (Lima)

La bula de cruzada, clave de la reconquista en España y de la primera globalización de América

§   Shophy Zegarra. Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima)

La religiosidad andina en La Crónica Moralizada de Fray Antonio de la Calancha

§   Walter Vega Jácome. Universidad Continental y Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima)

Honor, prestigio y estatus entre los hermanos "veinticuatro" de la cofradía de indígenas Nuestra Señora de Copacabana (Lima, siglo XVII)

Mesa 3. El pensamiento religioso ante el orden social del siglo XIX (1)

§   Martes 3 de noviembre

§   15:00 – 17:00

§   Aula 3

§   Moderador:

§   Juan Carlos Nalvarte Lozada. Universidad Católica San Pablo (Arequipa)

Llueven abominaciones, y escándalos, y crímenes, y mentiras, y blasfemias. La lucha contra el mundo moderno de monseñor Juan Ambrosio Huerta, obispo de Arequipa (1880-1897)

§   Juan Carlos Huaraj Acuña. Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima)

Tres comentarios a la obra Lugares Teológicos, 1851 (1951). Una perspectiva histórica-educativa a la obra de Toribio Rodríguez y Mariano de Rivero

Mesa 4. El pensamiento religioso ante el orden social del siglo XIX (2)

§   Martes 3 de noviembre

§   17:00 – 19:00

§   Aula 3

§   Moderador:

§   Adán Job Yndigoyen Torocahua. Colegio Adventista Túpac Amaru (Juliaca)

Una breve descripción de la historia del adventismo y sus aportes al Perú

§   Carlos Jesús Ríos Rodríguez. Universidad Nacional Federico Villarreal (Lima)

Virtud, legislación y castas libres en el Perú colonial, 1577-1680

Mesa 5. Tiempos de apertura: libertad de cultos, acción social y puesta en valor del patrimonio religioso en los siglos XX y XXI

§   Miércoles 4 de noviembre

§   15:00 – 17:00

§   Aula 3

§   Moderador:

§   Héctor Diego Aguado Álvarez. Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima)

La Iglesia Católica y el proceso de cohesión social de la comunidad de Villa El Salvador (1971-1985)

§   Leslie Katherin Tucno Matos. Museo de Arte Contemporáneo de Lima (Lima)

Socialización del patrimonio virreinal religioso: el caso Museo Convento San Francisco de Asís y Catacumbas

 


Fecha Publicación: 2020-10-28T16:40:00.000-07:00

En el día de hoy, 28 de octubre del 2020, en la Ciudad de los Reyes, a las 12 del mediodía,  con la nostalgia de no ver por las calles la gigantesca procesión del Señor de los Milagros –algo que sólo se ha dado una vez, en 1882, a lo largo de 333 años de su primera salida, sin embargo en todos los templos repicarán las campanas para hacerlo presente. https://perucatolico.com/lima-templos-tocaran-campanas-en-fiesta-de-el-senor-de-los-milagros/. Les recomiendo el delicioso artículo de I. Portal "Historia de las campanas de nuestros templos" en su "Lima religiosa" (Imprenta Gil, Lima, 1924, pp.160-182).

Les comparto el campanario de mi pueblo Rollán, auténtico comunicador de cuanto acontecía en la pequeña gran familia de la villa. Todos conocíamos bien los toques de la campana, incluso si el sacristán o responsable no acudía "al toque", cualquiera lo hacía. Todavía recuerdo mi "travesura" de cinco años que al ver humo en lontananza y creyendo que era fuego que azotaba la cosecha me fui corriendo y repica que repica movilicé al pueblo, aunque –a Dios gracias- quedaba un poco lejos y se apagó a tiempo. Inolvidable la canción de tuna "Las cintas de mi capa" cuando corean en su estribillo "¡y un repique de campanas, cuando yo te rondo a ti!

Les comparto los diferentes toques y su significado:

Misa. Se conocen como "señales" y se dan tres, la primera media hora antes del inicio de la celebración religiosa, la segunda un cuarto de hora antes y la tercera "las muchas" o "las últimas" un minuto antes, para entrar.

Ángelus. Al mediodía, marcado por tres campanadas. Inolvidable el texto de "Platero y yo":"Parece, Platero, mientras suena el Ángelus, que esta vida nuestra, pierde su fuerza cotidiana, y que otra fuerza de adentro, más altiva, más constante y más pura, hace que todo, como en surtidores de gracia, suba a las estrellas, que se encienden ya entre las rosas… Más rosas…

Más inolvidable ver en Cuzco cómo se arrodillaba la gente en los mercados y casi toda la población se detenía para rezar en ese momento. Las entrañables fotos de Martín Chambi lo recuerdan.

Repicar. Toque armónico y continuado de las dos campanas que suena constante durante el desarrollo de una procesión y en días festivos y feriados; también para bautizos, bodas, ordenación sacerdotal, llegada del obispo o personaje importante.

Toque de muerto. Anuncia el fallecimiento de una persona. Las campanas doblan de forma pausada e intercalada y hay diferencias si anuncia la muerte de un hombre (dos), de una mujer (tres) o de un niño (una).

Aviso importante intempestivo (tormenta, fuego, pérdida de una persona, posible robo). Constante y alocado, las campanas suenan rápidas y anuncian una emergencia que solicita la colaboración de los vecinos para estar vigilantes y alertas.

 

¡Atentos! Y celebren este momento histórico que vivirá Lima. ¡Y viva el Señor de los Milagros!


Fecha Publicación: 2020-10-28T16:38:00.001-07:00

DE PEDRO A PEDRO o la "PEDRADA" SANTA

Cuando el Papa Francisco dio cátedra de historia al presidente de España

Les confieso que no recuerdo una clase de historia tan sustanciosa y tan didáctica como la impartida por el Papa Francisco al socialista Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, en su visita del pasado 24 de octubre al Vaticano. Nada de citas eruditas, nada de filípicas destempladas ni mucho menos de arengas de tía regañona o profesor gruñón. Era la lección magistral desde la cátedra del abuelo con sabor y calor de hogar. Conceptos que llevan horas y consumen espacio en anaqueles tales como patria, país, nación, tradición, gobierno, política, ideología, los fue desgranando del modo más sencillo y espontáneo, como quien comparte un café amical, sin ninguna acritud, asertivo cien por cien, con simpatía y hasta con gracia. Y todo, con mucha paz y brevedad (8 minutos). Dios quiera que todos los profesores de historia lo compartan con sus alumnos. Y, atención, aquellos que denostan de la política, que tomen nota, aquí está el prontuario del buen gobierno, también para los que nos preparamos para celebrar como Dios manda el Bicentenario.

VIDEO: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-10/papa-recibe-en-audiencia-a-sanchez-presidente-del-gobierno-spain.html

TEXTO: http://www.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2020/10/24/presidente-governo-spagna.html

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE ESPAÑA,
S.E. EL Sr. PEDRO SÁNCHEZ

Sábado, 24 de octubre de 2020

 

Los saludo y muchas gracias.

Pensando en lo que yo podría decirle a usted, en reconocer en usted la labor de los políticos. El Papa Pablo VI, y retomando también una tradición de otro Papa [Pío XI], decía que la política era una de las formas más altas de la caridad. La política no sólo es un arte, sino que para los cristianos es un acto de caridad, ennoblece y muchas veces lleva al sacrificio de la propia vida, sus tiempos de privacidad, tantas cosas, por el bien de los demás y esto es porque el político tiene entre sus manos una misión muy difícil, muy difícil. Con tres canales, digamos así: para con el país, para con la nación y para con la patria.

Tiene la misión de hacer progresar el país, por la agricultura, ganadería, minería, investigación, educación, arte. Que el país crezca, que crezca el país. Y eso es desgastante. Tiene la misión de consolidar la nación, no sólo cuidar las fronteras, que ya eso es muy importante, sino la nación como organismo de leyes, de modos de proceder, de hábitos. Consolidar la nación, y tiene la misión de hacer crecer la patria. País, nación y patria están en las manos de un político. Bastante trabajo. Sé que no le es fácil, así que usted transmítalo a los miembros de su parlamento lo que piensa el Papa de esto: mi gran respeto por la vocación política, una de las formas más altas de la caridad.

Si bien, hacer progresar un país parece fácil, pero no lo es, supone relaciones internacionales continuamente de comercio, de ciencia, de técnica, de todo. Consolidar la nación a veces supone dificultades de entendimiento con los localismos, en todos los países los hay, los dialectos. Pero también de entendimiento del derecho, de la justicia, de hacer que la nación sea cada vez más fuerte. Quizá lo más difícil sea hacer progresar la patria porque ahí entramos en una relación de filiación. La patria es algo que hemos recibido de nuestros mayores. Patria, paternidad viene de ahí; y es algo que tenemos que dar a nuestros hijos. Estamos de paso en la patria. Y construir la patria es lo que yo diría en este caso. Si para con el país hacerlo progresar, con la nación consolidarla y con la patria la tenemos que construir. Construir la patria con todos. Eso no es fácil. Construir la patria donde no nos es permitido el borrón y cuenta nueva. En una empresa es permitido, en la patria no, porque es algo que hemos recibido. Y tampoco nos es permitido irnos a refugiar allá, en lo que fue hace cincuenta, cien años.

El desafío de recibir de las raíces para poder dar fruto. Ahí hay un poema de Bernárdez [soneto de Francisco Luis Bernárdez] muy lindo que dice: "todo lo que el árbol tiene de florido le viene de aquello que tiene de soterrado", pero no se quedó en las raíces. Quizá la fantasía tradicionalista es volvamos a las raíces. Tomo la inspiración. Soy hijo, pero también tengo que ser padre en el futuro. Y para eso tengo que vivir un presente que me implica discernimiento. Y eso no es fácil. Para mí es lo más difícil de lo político: hacer crecer la patria. Porque siempre se encuentran como coartadas para eso. Coartadas que, disfrazadas de modernidad o de restauracionismo. Los movimientos son varios. Pero coartadas para que la patria sea lo que yo quiero y no lo que he recibido y que tengo que hacer crecer libremente y ahí entran a jugar las ideologías: armar una patria a mi cabeza, a mi mente, con mi idea, no con la realidad del pueblo que yo recibí, que estoy llevando adelante, que estoy viviendo.

Hace dos años, quizá usted señora Embajadora lo conoce, se publicó acá en Roma un libro de un intelectual italiano del Partido Comunista. Tiene un título muy sugestivo: «Síndrome 1933». ¿Lo conoce usted? Uno de tapa roja. Muy lindo. Vale la pena leerlo.

Se refiere a Alemania, obviamente. Caída la República de Weimar, ahí empezó toda una ensalada de posibilidades de salir de la crisis. Y ahí empezó una ideología a hacer ver que el camino era el nacional socialismo y siguió y siguió y llegó a lo que conocemos: al drama que fue Europa con esa patria inventada por una ideología. Porque las ideologías sectarizan, las ideologías deconstruyen la patria, no construyen. Aprender de la historia eso. Y este hombre en ese libro, hace con mucha delicadeza un parangón de lo que está sucediendo en Europa. Dice: Cuidado que estamos repitiendo el camino parecido. Vale la pena leerlo.

Con estas palabras simplemente quiero recordar a los políticos que la misión de ellos es una forma muy alta de la caridad y del amor. No es cuestión de maniobras o de resolver casos que todos los días llegan al escritorio de los políticos, sino de servicio en las tres vertientes: de hacer crecer el país, de consolidar la nación y de construir la patria. Y es muy triste cuando las ideologías se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria. Me viene a la mente en este momento el poema de Jorge Dragone: «Se nos murió la patria». Es el réquiem más doloroso que yo he leído y de una belleza extraordinaria. Ojalá nunca nos suceda a nosotros.

Señor Presidente, le agradezco su visita. Agradezco a ustedes que hayan venido. Me gratifica mucho y les pido, por favor, que recen por mí. Y los que no rezan, porque no son creyentes, al menos mándenme buena onda, que me hace falta. Muchas gracias.