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Fecha Publicación: 2019-12-02T19:26:00.002-08:00
Detalle de la terraza
Confieso que luego de manejar durante más de una hora lo único que deseo es recostarme en una hamaca al son de las olas. Pero cuando recuerdo a todas las personas que siempre me critican por no dejar el malhadado triángulo San Borja-San Isidro-Miraflores tengo clara la misión que he venido a cumplir. A ellos va dedicada esta reseña.

Hace demasiado tiempo leí una reseña sobre Taller Razeto donde se desgañitaban en elogios calificándolo como uno de los locales más románticos de Lima. Como yo de romántico tengo muy poco y de curioso menos, solo mi búsqueda del mejor turrón de Doña Pepa hizo que termine visitando este restaurante.

Manía de blogger gastronómico: llegar antes que un restaurante abra sus puertas. No solo me asegura encontrar sitio para estacionar, también puedo evaluar el local a mis anchas sin caer en el famoso rollo de la "hora punta".  Cuando entro, a pesar de haber hecho reserva, solo hay dos mesas disponibles: una junto a la cocina donde si bien pueden ver al equipo en acción también deben soportar el interminable ajetreo; la otra junto a la entrada, donde debo tolerar a todas las personas que entran y observan mi plato con ansiedad. No tengo más alternativa que aceptar la segunda. Luego de un periplo tan extenuante no estoy dispuesto a claudicar tan fácilmente. 

Pan de la casa. Carpaccio de bresaola.
La carta es corta y fácil de entender aunque finjo estar entretenido mientras disfruto el pan de la casa con aceite de oliva. Pequeños placeres de cortesía que a veces valen mucho. No hay mucho que discurrir, en la concisa relación de pastas, pizzas y lasañas ya tengo claro lo que voy a ordenar.

Empiezo con un carpaccio de bresaola (S/39.00), plato que no amerita mayor trabajo más que prestar atención a la buena calidad de los insumos. Bresaola, aceite de oliva y parmesano de buena factura es todo lo que necesitan para salir airoso. Continúo con una pizza de salame (S/39.00) que al primer bocado demuestra que estamos ante un producto de elaboración artesanal. Masa gruesa, salsa de tomate casera y la cantidad precisa de toppings. Siguen unos penne alla amatriciana (S/36.00) que me hacen olvidar todo el cansancio acumulado. La pasta al dente, casi una leyenda urbana en Lima, se combina adecuadamente con una salsa consistente y sabrosa de pomarola, ajo, tocino y albahaca. El ají limo mencionado en la carta se hace extrañar aunque no es una falencia en absoluto.

Penne alla amatriciana. Pizza de salame
Un tiramisú (S/24.00) muy correcto y una taza de olvidable café americano son suficientes para culminar la jornada con nota aprobatoria. Consejo, luego de disfrutar la comida, no hay mejor bajativo que una breve caminata por el malecón.

Taller Razeto me deja con buen sabor de boca p la experiencia no tuvo altibajos y el servicio fue todo lo correcto que se puede esperar en estos tiempos. Sin embargo no quedé totalmente convencido de haber cruzado media ciudad para visitarlo pues manejar no es de mis actividades favoritas durante los fines de semana. Es obligatorio hacer reserva porque el restaurante es muy pequeño y se llena de inmediato. Al ser fin de semana pude notar varias familias retirándose con expresión adusta al no conseguir mesa.

La aventura no terminó con la cuenta porque al regresar, cortesía de Google Maps, terminé desviándome por terrenos ignotos donde me topé con rostros nada amigables observando mi auto con aprensión. Haciendo gala de una tranquilidad literalmente a prueba de balas y sorteando toda clase de obstáculos humanos y materiales pude salir indemne de la zona para contarles esta historia, aunque guardaré los detalles para otra ocasión. Hay blogger para rato.

Taller Razeto Garcí­a y Garcia 555, La Punta.
Ticket promedio: Entradas (S/20.00 - S/38.00) Fondos (S/30.00 - S/55.00)
Postres (S/20.00 - S/25.00)
Teléfono: 635-3890
Estacionamiento: En plena calle, aunque no hay muchos sitios disponibles.
Volvería: Ya me saqué el clavo. Prefiero seguir investigando otros restaurantes de la zona.

Fecha Publicación: 2019-11-03T19:56:00.002-08:00
Épocas difíciles para los que buscamos saciar el antojo de frituras. Es cierto que ahora hay infinidad de lugares para comer hamburguesas, lamentablemente muchos de ellos terminan cayendo en recursos facilistas que les aseguran publicidad en redes olvidando la esencia del producto original: calidad de la carne y un pan que resista el término jugoso de la hamburguesa. Felizmente en Barranco existe una pequeña, mejor dicho diminuta, barra que ya se convirtió en uno de mi sitios favoritos del año. La carta solo tiene una decena de opciones, pero como dicen las abuelitas: "de lo bueno poco" y en este local se han tomado en serio. Valga la pena mencionar algunos detalles: la calidad de los insumos, el proceso de maduración que se la da la carne y a la preparación a la parrillas. Sin con eso no los convencí entonces mejor lean el resto del post.

Hamburguesa Vaca negra y Francesa.
La Vaca Negra (S/28.00) es un reto a mi paciencia, pues yo pienso que mientras menos "toppings" lleve una hamburguesa, mejor sabe, pero debo reconocer que la ambiciosa mezcla de queso cheddar, queso emmental, tocino, aros de cebolla, pickles, salsa de queso y chalaquita de col termina funcionando, aunque abrume sin piedad a la carne. Hay un interesante juego de sabores y texturas que hará las delicias de aquellos aficionados a los sándwiches recargados. La Francesa (S/28.00) requiere menos tolerancia y además es un homenaje a lo que fue una de las mejores hamburguesas de aquella olvidada franquicia peruana. La mezcla de queso azul y emmental, cebolla caramelizada, tocino y champiñones salteados en brandy es correcta. La inclusión del emmental rebaja la intensidad del queso azul y destaca el sabor del tocino curado. La última línea se la dedico al pan, un brioche hecho en casa que tranquilamente podría comerse solo por lo bien logrado que está.

Salchipapa Vaca Negra
La salchipapa Vaca Negra (S/28.00) es la epifanía de las frituras. A este punto hablar de ejecución prolija es ya redundante, pues la clave está en la calidad de los insumos. Una frankfurter artesanal que ofrece una mordida golosa y que se deja saborear pacientemente; un chorizo a las finas hierbas jugoso por dentro y con el exterior caramelizado y el tiro de gracia viene con los trozos de ojo de bife a la parrilla al punto que elija el cliente. Esta oda a los carnívoros viene acompañada de unas papas crujientes y con una sazón especial. Ustedes saben que ya no suelo asignar etiquetas, pero esta vez si me atrevería a afirmar que he encontrado una de las mejores salchipapas del mercado. La historia no se repite con las costillas BBQ (S/25.00). Hay buenas intenciones, pero aún deben afinar ciertos detalles en la cocción para que tengan la textura ideal. Igual destaco el esfuerzo porque es un plato bastante devaluado en la escena local, donde todo lo solucionan bañando las costillas en salsas de sabores estrambóticos.

Me retiro de La Vaca Negra con el optimismo y la tolerancia elevados a su máxima potencia. Ustedes saben que no soy un adepto a las barras, pero siento que si no hubiera visitado este local me habría perdido una de las mejores experiencias del año. El local es pequeñísimo, cuenta con un par de sillas altas y solo funge como un "take & go" así que si esperan comodidad mejor ni pensarlo. En todo caso lo más recomendable es pedir para llevar o usar una de las tantas aplicaciones por delivery que existen ahora. Por mi parte estoy prendiendo velas para que se animen a abrir otro local en el corto plazo. 

Vaca Negra queda en Carlos Arrieta 299, Barranco.
Horario: Martes a sábado de 12:00 a 16:00 y 19:00 a 22:30. Domingo de 12:00 a 19:00
Ticket promedio: S/20.00 - S/38.00
Teléfono: 776-7143
Estacionamiento: No.
Volvería: Sin dudarlo.

Fecha Publicación: 2019-08-30T21:07:00.001-07:00
Si todavían tienen el gusto  a comida criolla del post anterior, entonces este les vendrá de perillas. La jarana continúa.

El rico desayuno
Cuando empecé el blog me dejaba llevar por la emoción y solía otorgar calificaciones definitivas a cada restaurante que reseñaba. Con los años aprendí que hablar de "el mejor tal o cual" implicaba una gran responsabilidad frente a los lectores. Una visita no garantizaba la excelencia de una propuesta, tampoco la desidia, y tal como dijo una buena amiga: "no existen restaurantes buenos ni malos, sino aquellos que son consistentes o no". Lección aprendida, ahora cuando estoy delante del teclado prefiero hablar de mis restaurantes favoritos, aquellos que mantienen el nivel en todas las visitas que les hago.

Desde que abrió su local en Chacarilla, me convertí rápidamente en cliente habitual de Panchita. Su carta es un viaje interminable por la cocina criolla, recetas tradicionales que me hacen evocar almuerzos dominicales en familia, departiendo en mesa redonda con fuentes que iban saliendo de la cocina. Confieso que gracias a la paciencia de mi familia habré logrado probar la no más tercera parte de su carta, pero ya tengo claro el terreno que estoy pisando. A Panchita no se va a comer sino a celebrar en grande la comida peruana. Así de simple.

Yucas fritas triple X
Empiecen la jornada con unas yucas fritas triple X (S/26.00). Una fritura precisa las deja crocantes por fuera y suaves por dentro, pero la clave está en las cinco salsas que la acompañan. Diviértanse probando cada una hasta encontrar su favorita y, obviamente, pidan adicional si se quedan cortos. ¿Será que dipear es un deporte nacional? Las papas rellenas (S/26.00) vienen generosamente rellenas con carne picada a cuchillo en un sabroso aderezo. Quizá a veces le falte algo de consistencia a la masa, pero no es algo trágico. La super causa de pollo (S/28.00) me hace recordar a esos retos de "Man vs. Food". No hay forma que una sola persona acabe tremendo molde de causa, aunque hay que tener cuidado para no excederse en la cantidad de mayonesa. Si están dispuestos a pagar el costo adicional también hay una versión con langostinos (S/39.00). Las alitas crocantes (S/38.00) vienen con un aderezo muy criollo que alegra el paladar. la cocción prolija resulta en un bocado sabroso y crujiente. Cierro la revisión de las entradas con la gran fiesta de tamales (S/48.00). Cinco variedades: choclo. maíz, verde, alcachofa y el intrigante Marthita, la receta secreta de la gran chef Martha Palacios. 

Piqueo Doña Pancha
¿Qué sucede si van en familia y luego de mucho deliberar no se ponen de acuerdo en qué entradas pedir? No se atolondren, porque para eso existe el piqueo Doña Pancha (S/79.00), impresionante combinación de platos criollos ante la cual no hay defensa posible. Tomen nota de todo lo que incluye: tamalito, papa rellena, ocopa, choclo a la huancaína, causa limeña, anticucho de corazón, chicharrón de cerdo, camote y salsa criolla. ¿Se llenaron solo de leerlo? No los culpo, la presentación es tremenda y es la opción ideal para colocar en el centro y que cada quien vaya picando a su gusto. En mi caso, nunca ha fallado en las ocasiones especiales (cumpleaños, reuniones con amigos), pues deja a todo el mundo más que satisfecho. Recomendable ordenarlo mínimo entre cuatro persona, después no vale arrepentirse.

Panceta de lechón. Mollejitas estofadas.
Ají de gallina.
Empezamos la revisión de los fondos con una panceta de lechón crocante (S/59.00). Preparen el smartphone porque van a querer grabar el momento en que el mozo corte la panceta y el sonido del pellejo crujiente se escuche por todo el local. Para acompañar, papas doradas, sarsa criolla que aporta una necesaria frescura y salsas de la casa. Siguen unas mollejitas estofadas (S/32.00), guiso de casa muy sabroso que trae los mejores recuerdos de infancia. La patita con todo (S/39.00) es un guiso consistente, resultado de una larga cocción, recomendable solo para estómagos de acero. El ají de gallina (S/39.00), bordea la perfección, aunque rivalizar con las recetas que preparó mamá es nuestra infancia es casi imposible. Sorprendentemente el manchapecho (S/34.00) no cubre mi expectativas. Al reemplazar los fideos tradicionales por pasta seca, el plato pierde algo de gracia. Sin embargo en Panchita tiene un as bajo la manga: la carapulcra de trigo con panceta (S/49.00), una receta desconocida para mí y que me devuelve la fe en el mundo. 

Jarana criolla
Si en la sección de entradas tenían el piqueo Doña Pancha como la alternativa para compartir, pues en los fondos tienen un bandeja más impresionante. Corran un ojal a la correa y tomen aliento antes de enfrentarse a la jarana criolla (S/78.00), una pantagruélica presentación de ocho platos tradicionales de la comida criolla. Mollejitas a la limeña, ají de gallina, chanfainita, carapulcra, sangrecita, cau-cau, patita, frejoles y arroz blanco de acompañamiento. No hay mucho que agregar, pues si las versiones personales funcionaron, las porciones mini solo pueden dejarles excelente sabor de boca. Solo tengo un reclamo y es que la porción de arroz sea tan pequeña, cuando cada uno de estos guisos piden arroz blanco a gritos como un necesario catalizador. Atención, la porción no impresiona a la primera vista, pero he visto gente claudicar a la segunda ollita. Advertidos están.

El glorioso sancochado
¿Quieren más? Pidan una pachamanca a la olla (S/108.00) Tremenda bandejar con cerdo, res, pollo, tubérculos, humita y salsas de la casa. El cuy crocante entero (S/88.00) es otra opción harto recomendable que viene con un delicioso picante de papas y una correcta salsa criolla para aportar frescura. ¿Quieren aún más? Entonces aprovechen que este lunes es la última oportunidad para ordenar un sancochado de rompe y raja. Tomen nota de todo lo que lleva: un kilo de punta de pecho, 400 gramos de lengua, verduras enteras, caldillo y salsas para aderezar. ¿El mejor sancochado? Ya les dije que hace mucho tiempo prescindí del uso de etiquetas, aunque sí puedo afirmar que entra en mi lista de platos favoritos del año.

Queso helado. Picarones.
¿Hay carta de postres en Panchita? Sí, pero no me extenderé mucho acerca de ella porque hay que tener una resistencia de acero para ,luego de haber enfrentado a las fuentes de comida, quedar con antojo de algo dulce. Yo suelo terminar mis almuerzos en Panchita con un café americano, pero si se animan siempre tendrán a la vieja y confiable porción de picarones (S/22.00) más su jarrita conuna  generosa cantidad de miel de hojas de higo y especias. Me tomaré una inmensa libertad, hablando de su queso helado (S/21.00), una receta muy bien lograda con el aliciente de esa divertida presentación que homenajea a la receta original. En redes hablan con devoción de su torta de chocolate (S/26.00), pero yo la considero más efectista que efectiva. Dejo constancia que todos los postres vienen en porciones para compartir.

La última palabra se la dedico a Martha Palacios y su equipo. No es sencillo manejar sendos locales con una afluencia tremenda de comensales dispuestos a exigir lo mejor de su carta. En Panchita no todo queda en los fogones, el servicio es obsequioso y por más atareados que estén siempre he visto buena disposición de todo el personal. El ambiente es amplio y cómodo, adecuado para venir en familia o en grupo de amigos. Queda como última recomendación acudir temprano para así evitar esperas innecesarias y es que cuando se trata de celebrar la gastronomía peruana, nadie se lo quiere perder.

Panchita queda en Av. Primavera 557, Surco.
Horario: Lunes a sábado de 12:00 a 23:00. Domingos de 12:00 a 18:00
Teléfono: 242 -5957
Estacionamiento: Amplio. Cuentan con valet parking.
Volvería: Con toda la familia.

Fecha Publicación: 2019-08-16T20:13:00.004-07:00
Isolina, cuanto escuché hablar de este restaurante y cuanto tiempo dejé pasar antes de visitarlo. ¿Habrá valido la pena esperar tanto?

Hablar de comida criolla es un riesgo que no suelo correr. En las recetas de la abuela están los recuerdos que nos hacen buscar ciertos detalles cada vez que visitamos un restaurante. ¿Quieren un ejemplo? Mi madre solía preparar el ají de gallina con panca, ingrediente insólito que, para mí, estará presente cada vez que evalúo ese plato. He ahí la dificultad de dar opiniones definitivas o etiquetas cuando nos encontramos con este tipo de propuestas.

Papa rellena.
Isolina tiene varios años en el mercado, una presencia cada vez más llamativa en la lista "50 Best Restaurants" de Latinoamérica (Puesto 13 en el 2018) y un alcance desaforado en redes cada vez que se publica algunas fotos de sus fuentes para compartir. La cantidad siempre llamará la atención del comensal peruano, la calidad es lo que a mí me convence de visitar un restaurante. Tanto tiempo ha pasado y las colas no han bajado, hagamos de tripas paciencia y vamos de una vez a conocer este local.

Una mirada rápida a la carta basta para tomar una decisión. Entre platos clásicos. con los que estamos familiarizados desde que nacimos. hay uno que otro chispazo a la cocina de antaño como la tortilla de sesos, las patitas de cerdo en fiambre o el guiso de mollejitas. Yo me inclino por lo clásico y elijo la papa rellena (S/28.00) para iniciar la aventura. Tremenda a primera vista, impresiona el tamaño y no decepciona la generosidad del relleno. Carne molida, aderezo preciso y la inevitable presencia de la aceituna negra, invencible terror infantil, redondean la experiencia. La masa de la papa, un tanto suave, no termina de convencerme, pero esos detalles no necesariamente llaman la atención de cualquiera. El plato hace honor a su fama y eso es suficiente. 

Mondonguito a la italiana. Lomo saltado.
La prueba de fuego viene con los fondos, aunque en este caso vale la pena hacer una digresión. En todos los casos se pidieron los platos en tamaño personal, con el fin de poder evaluar varias opciones. Lo más recomendable, y que sale más a cuenta, es ordenar la porción completa en fuente. El cau cau y la sangrecita (S/30.00) forman una combinación ganadora. La suavidad del mondongo cocido lentamente juega en pared con una sangrecita de sazón bien criolla. Los sabores son intensos, aunque no llegan a ser agresivos, pero si son de paladar ligero el arroz blanco entra como preciso catalizador. El mondonguito a la italiana (S/27.00) me trae un bonito recuerdo de infancia: mi devoción por las papas fritas. En este caso el guiso tiene más presencia que el cau-cau y la preparación es prolija. Las papas fritas hacen buen papel, son crocantes y secas e invitar a remojar en el jugo del guiso.

La mesa en pleno.
El escabeche de bonito (S/.30.00) no necesita mayor presentación, se hace desde el día anterior y el pescado se sumerge en ese aderezo glorioso que invita más a comerlo cuando pase este frío infernal. Pero nada es perfecto en esta vida y el lomo saltado (S/40.00) resulta un paso en falso. No es un plato al cual le tenga mucha fe, lo considero el más traidor de la cocina peruana porque basta un descuido para arruinarlo. En esta ocasión al cocinero se le vació el frasco de vinagre porque este sabor es el que predominaba en el plato. Podría argüir algo más sobre la presentación de las papas, mezcladas con el guiso, pero iniciaría una discusión bizantina. Que para una siguiente visita la evaluación de los postres, aunque para ser sincero, luego de tamaño banquete, solo pienso en el café americano que tomaré en Colonia & Co.

Me retiro de Isolina con buen sabor de boca. No esperaba una epifanía de la comida peruana, tampoco se dio, pero encontré sazón, sabor y fidelidad a las recetas tradicionales. El ambiente es relajado y no esperen mantel blanco ni vajilla alemana pues han sacrificado algunas comodidades bajo el rótulo de ser una taberna peruana. Aún no me canso de las bandejas de fierro enlozado, pero encontrar algunos platos quiñados dudo que sea parte del concepto. El servicio fue correcto, tomando en cuenta que el local se llenó rápidamente, aunque se esperaría una mejor atención por las credenciales que tiene. Me queda claro que parte de su fama se debe a la presentación en fuentes para compartir a precios módicos y esto deriva en una recomendación obligatoria: si van a Isolina es mejor que sea en grupo. En mi caso fuimos cuatro personas y aunque ordenamos medias porciones terminamos más que satisfechos. Consejo final, obligatorio hacer reserva por su página web, así evitarán colas y mientras más temprano elijan su hora de llegada, mejor.

Isolina queda en San Martín 101, Barranco
Horario: Lunes a viernes de 12:00 a 22:00. Sábado de 9:00 a 23:00.
Domingo 09:00 a 17:00.
Precios: Entradas: S/15.00 - S/68.00 Fondos: S/35.00 - S/78.00
Teléfono: 247-5075
Estacionamiento: No, pero hay playas cerca.
Volvería: Puede que sí y puede que no.

Fecha Publicación: 2019-07-18T19:55:00.002-07:00
Seitán Urban Bistro está de vuelta y yo estoy más que feliz. Como dicen en las películas americanas: "Bigger, better and greener than ever"

Fachada de Seitán. Detalle del salón.
Le guardo mucho respeto al chef Santiago Santolalla. Iniciar un proyecto de restaurante no es tarea sencilla, pero cuando esto implica además un cambio en el estilo de vida hay que hablar en palabras mayores. Seitán Urban Bistro se ganó rápidamente mis preferencias al ofrecer una propuesta gastronómica plant-based (léase alimentos derivados de plantas, incluidos vegetales, granos, semillas sin usar ningún producto animal. Gracias Wikipedia). Para un carnívoro nato como yo, encontrar platos sabrosos y bien preparados fueron motivo suficientepara que me haga adepto a su propuesta. Sin embargo, el éxito que obtuvo el restaurante exigió un cambio de espacio. Tras una larga espera por fin está de vuelta estrenando flamante local en el centro de Miraflores. 

Pop corn seitán. Alitas de coliflor.
Estoy caminando por una tranquila calle miraflorina. El ambiente es invariable: serenazgos con expresión adusta, turistas despistados, usuarios de scooters aún más despistados, hasta que justo al lado de una cafetería muy conocida llego a mi oasis favorito de la comida vegetariana.

La carta transcurre por senderos ya conocidos. Unas entradas veggie, las clásicas burgers y varios fondos con alguna que otra novedad. Empieza mi jornada con las insuperables alitas de coliflor BBQ (S/14.00). Las extrañé desde el fondo de mi alma, y sigo sin entender como logra esa textura con una verdura tan odiada. La BBQ de panela redondea la experiencia, aunque hubiese preferido que sean más generosos en la cantidad. Pero aún no he visto todo, el chef guarda un demoledor as bajo la manga: el pop corn seitán (S/15.00). Crujientes trozos de seitán (gluten de trigo) con un toque de "panela mustard" que luego del primer bocado se convierten en mi nueva adicción. La idea es conocida, la he visto en versiones con pollo y langostinos, pero en una receta vegetariana el reto es mayor y he ahí mi sorpresa. Consejo, no la compartan y solo espero que el chef se anime a lanzar una versión picante que tranquilamente entraría en mi lista de platos favoritos del año.

Cebiche. Tartar.
Vuelvo a la realidad veggie con la receta de tartar (S/19.00). La res ha sido reemplazada adecuadamente por tomates marinados y deshidratados. El aliño es intenso por la presencia del miso, el dijon y los pickles, aunque yo estoy acostumbrado a los sabores fuertes y no me siento abrumado. Siguen unas croquetas (S/17.00) muy prolijas. Cumple el exterior crujiente y el interior cremoso en forma de un correctísimo ají de setas. Con esto sería suficiente, pero el emplatado se completa con mousse de palta, emulsión de aceituna y tierra de ají amarillo. El cebiche (S/18.00), léase ensalada de champiñones, no me impresiona. El plato es refrescante, me satisface en términos de sabor, pero no es cebiche. Así ofrezcan tres versiones más en la carta: apaltado, andino (reemplazando los chamopiñones por tarwi y cushuro) y carretillero (topping de chicharrón de berenjenas) seguiré extrañando la intensidad que solo pueden aportar los mariscos frescos.

Chi jau kay de berenjena
El chef no perdona mi desdén por su ceviche y se cobra la revancha en gran estilo con el chijaukay (S/21.00). Me dice "pruébalo y luego te diré que es". Me siento intrigado por estas tiras de crujiente verdura en una salsa de sabores orientales hasta que me entero que estoy comiendo berenjenas. La verdura que más detesto en este mundo y he sido burlado impunemente. Un punto más para la cocina plant-basedTengo mis reservas con el apanado (S/23.00). La textura del seitán no ayuda en este caso y debo combinarlo con la salsa de hongos para terminar el plato. El puré siempre me deja buen sabor de boca, pues manejan adecuadamente la ausencia de lácteos para lograr la consistencia precisa.

Prescindo de los postres en favor de una infusión de Quinta Esencia para finalizar mi visita. Seitán está de vuelta y me siento feliz por todo el equipo responsable. El servicio a la mesa cumple, pues el personal está capacitado para guiar a sus clientes, incluso aquellos novatos como yo. Punto aparte para el local, más visto y amplio, sobre todo por los dos ambientes claramente diferenciados y con una decoración que invita a la tranquilidad. Me retiro de Seitán con muy buen sabor de boca aunque vuelve a aparecer esa vocecita que me dice: "¿Blogger y si te pasas al lado oscuro, perdón, verde de lo vegetariano?" Si solo fuera por esas alitas y ese pop corn...

Seitán queda en Grimaldo del Solar 168, Miraflores
Horario: Lunes a sábado de 12:00 a 16:00 y de 18:30 a 22:30. Domingos de 12:00 a 16:00
Precios: Piqueos: S/8 - S/15.00. Entradas S/16.00 - S/21.00. Fondos S/19.00 - S/23.00
Teléfono: 747-1827
Volvería: De todas maneras. En cuestiones de comida vegetariana Seitán es la voz.

Fecha Publicación: 2019-05-20T20:55:00.002-07:00
Detalle de la barra.
Si alguien me preguntara respecto a mi comida favorita no tendría la menor idea qué responderle. Sin embargo, cuando reviso el historial del blog es innegable que los restaurantes nikkei tiene una posición muy bien ganada entre mis preferencias.

¿Qué será de aquel blogger joven e impresionable que se negaba a comer cualquier otra cosa que no fuera maki acebichado con salsa de anguila extra? Muchos años han pasado desde entonces y en el camino aprendí que la gastronomía nikkei ofrecía todo un mundo de sabores que bien valía la pena investigar. Sashimis, nigiris y gunkan estaban esperando que yo les dé una oportunidad, y si hablamos de las propuestas "new-xstyle" entonces las expectativas se elevan al infinito.

Tomo es una barra nikkei que ha abierto sus puertas hace pocos meses. Ubicado en plena avenida Benavides en medio de un cruce nada amigable con los automovilistas, el local es pequeño y bastante sencillo. No esperen mantel blanco ni atención melindrosa, mas sí una propuesta creativa donde se le da prioridad a la pesca del día y a los mejores insumos que traiga el mercado.

Nigiris de la casa.
Como toda barra que se respete la variedad de platos es limitada, pero no se desanimen.  La clave está en interrogar al personal respecto a las opciones fuera de carta, un resumen de creatividad e insumos que prometen una experiencia notable. Empieza mi jornada con los gunkan de pulpo y erizo (S/19.00). Hay corrección en el shari y en la textura del pulpo. Del erizo solo puedo agregar que bendito sea el momento en que los restaurantes se animaron por incluir este insumo en su carta. La combinación es ambiciosa, pero es el juego de texturas lo que me deja excelente sabor de boca. Sigo con los nigiris de salmón (S18.00) donde la simplicidad exige un toque de shoyu para redondear la experiencia y el carretillero (S/16.00), que los dejo de tarea a ustedes. Verán que vale la pena probarlo.

Makis: Jeremy, acevichado.
El tiradito de salmón (S/35.00) no se queda a la zaga. El aliño nikkei es bastante ligero y no abruma el sabor del pescado. Un topping de chalaquita y crema de ají amarillo acompañan los cortes de pescado. Sé que están esperando a que hable de sus bocadillos favoritos así que vamos por los makis. Empezamos con el maki Jeremy (S/25.00 por 10 unidades), una ecléctica combinación de sabores y salsas que no encontrarán en ningún otro sushi bar. Base clásica de langostino, palta y queso crema cubierto por panza de salmón sopleteado con chimichurri, bañado por toques de taré, salsa spicy, shizo, harusame y limón. ¿Se cansaron de leer? No, entonces si se inclinan por los sabores recargados puede convertirse en su maki ideal. El acebichado (S/25.00 por 10 unidades) no necesita mayor presentación, pero en este local se reinventa con la inclusión de salsa de ají ahumado y una chalaquita ligera. Muy recomendable.

Sánguche de pejerrey. Navajas batayaki.
Como no solo de fríos vive el blogger también probé una fresquísimas navajas batayaki (S/35.00) que me dejan buen sabor de boca. Eso sí, hay que ser realmente diestro con los ohashi para llevarse una porción completa a la boca sin que el aderezo se desparrame por la tabla. Fallan las Hot cocona wings (S/29.00), una alitas con un delicioso toque picante, aunque de ejecución descuidada pues el empanizado se desprende al primer mordisco. El sánguche de pejerrey (S/14.00) queda en buenas intenciones. La fritura es óptima, pero el exceso de humedad termina afectando la integridad del panecillo. Está claro que la parte caliente de la carta no trae la mejor cara de este local.

Me retiro de Tomo con la curiosidad satisfecha aunque no enteramente convencido. La ventaja de las barras está en una carta limitada que permite improvisar con los mejores insumos disponibles en favor del cliente. La desventaja estriba en personal reducido que deviene en un irregular manejo de tiempos y el casi indiferente servicio a la mesa. No quiero imaginarme como será cuando el local esté a su máxima capacidad. Si a eso lem agrego que los precios son relativamente módicos entonces podría arquear las cejas, Obviamente, queridos lectores, ustedes son más relajados que yo y sabrán obviar esos detalles para darle una oportunidad a este local. Tal vez se lleven una agradable sorpresa.

Tomo queda en Alfredo Benavides 4239, Surco.
Horario: Martes a domingo de 12:30 a 16:00 y 19:00 a 23:00
Teléfono: 7658457
Precios: Fondos entre S/25.00 y S/30.00
Estacionamiento: Si llegan temprano hay un par de sitios disponibles. De lo contrario mejor ir en taxi o scooter.
Volvería: Puede que sí, puede que no. Hay un plato que me faltó probar.

Fecha Publicación: 2019-05-13T21:51:00.001-07:00
Vista de la fachada
Aún recuerdo mi primera visita a Wallqa, el restaurante del Instituto Le Cordon Bleu. La seguidilla de errores que sucedieron durante mi permanencia hubieran sido razón suficiente para no volver más. Si bien todos tenemos derecho a equivocarnos durante nuestros años de formación profesional la respuesta ante mi queja formal fue lo que no me dejó buen sabor de boca. Una serie de pretextos y justificaciones no es la mejor manera de reconquistar a un cliente insatisfecho, pero bueno... ¿A quién le gusta recibir críticas?

Ha pasado casi un lustro desde aquella vez y ahora estoy parado frente a la fachada de Wallqa. Según tengo entendido, y por las noticias que transcurren en el medio gastronómico, varios chefs han pasado cada temporada tomado las riendas del restaurante y es momento de evaluar los resultados. 

Siu Mai. Tiradito amazónico
Entro al salpón y descubro que se mantiene esa decoración minimalista, con iluminación tenue y una amplia disposición de mesas. La carta es breve y transcurre por lugares comunes de la gastronomía peruana con algún guiño a la fusión. Una decena de entradas y una cantidad menor de fondos es suficiente para no complicar la existencia del equipo de cocina y para que yo tome decisiones rápidas.

Quizá exagero mi optimismo al iniciar la jornada con unos siu mai de bondiola y langostinos (S/26.00). El relleno es generoso y bien logrado, pero la masa aún necesita trabajo para que se mantenga firme al momento de cortar el bocadillo. El sabor del glacé de res resulta algo intenso, casi dejando en segundo plano al relleno del siu mai. El tiradito amazónico (S/29.00) me devuelve la fe en el restaurante. La leche de tigre con tumbo y cocona es ligera y acompaña adecudamente a los trozos de pesca del día.  Aros de plátano y palta son un toque divertido que aportan textura y, como suelen decir los expertos, untuosidad al plato. Se hace extrañar un toque de picante que le daría más seguridad al plato. Cuestión de ofrecerlo al cliente cuando se tome el pedido.

Lomo saltado. Chaufa regional.
Para ordenar los fondos prefiero moverme en terreno conocido. El lomo saltado (S/39.00) cumple mis expectativas. La carne llega al punto preciso, la sazón es precisa y solo me provoca coger una cucharada de arroz blanco para disfrutar esos jugos del saltado. Las papas fritas son crujientes, aunque la presencia de los patacones le otorga al plato una contundencia innecesaria. En el chaufa regional (S/38.00) el arroz tiene todo el sabor de la cecina, el chorizo regional y los condimentos. Provoca seguir cuchareando sin necesidad de ver más proteína en la mesa y es por eso que que los trozos de pollo en costra de plátano bellaco no terminan de convencerme.  Este plato pide un toque de frescura que el encurtido de nabo no logra aportar y se hace extrañar el simple, pero muy efectivo, ají fresco de cocona y charapita. Simplicidad antes que nada.

Volcán de chocolate. Derrumbado de chirimoya.
Almuerzo sin postre no es almuerzo es la invariable máxima del blog y mejor si viene por partida doble. No hay mucha ciencia con el volcán de chocolate (S/32.00) aunque sí alegría al momento de partirlo y disfrutar ese interior líquido con el helado artesanal. Eso sí, hay que tener cuidado para que la presentación sea óptima y el bizcocho llegue íntegro a la mesa, sin ningún tipo de abertura. Sigue el derrumbado de chirimoya (S/29.00) que presenta los trozos de fruta fresca con manjar de olla, chantilly y merengue. Lo justo y preciso para cambiar el sabor de boca sin sobresaltos. Eso sí, debo reclamar la ausencia de su famosa torta de chocolate que formó parte de mi lista de favoritas el año pasado.

Me retiro de Wallqa satisfecho al ver cumplidas mis expectativas. La propuesta es simple y exceptuando algunos errores, completamente entendibles, de forma diría que me dejó con la curiosidad de seguir investigando la carta. El servicio a la mesa es muy correcto, aunque a veces se nota cierta rigidez originadas por la falta de experiencia y por un blogger cargoso que siempre pregunta por los ingredientes del plato. Siento que en esta ocasión estuvieron listos para el examen sorpresa, así que.. ¿Por qué no volver a tomarlo?

Wallqa queda en Vasco Núñez de Balboa 530, Miraflores.
Horario: Almuerzo 12:30 a 15:30. Cena 19:30 a 22:30, excepto domingo.
Precios:  Entradas S/25.00 - S/31.00. Fondos S/35.00 - S/39.00
Teléfono: 242-9619
Estacionamiento: Amplio, sin vigilancia.
Volvería: Es muy probable.

Fecha Publicación: 2019-05-01T19:26:00.001-07:00
Lamento esta inopinada ausencia durante varias semanas en el blog, pero temas personales bastante serios no me permitieron disponer de tiempo para escribir. Si bien he estado activo en redes, no se compara en nada al placer de escribir una reseña completa. 

Encurtidos de la casa
KG, acogedor restaurante de Miraflores, se hizo conocido hace algún tiempo en redes por ofrecer una hamburguesa que despertó la fruición de los cibernautas. Es harto conocido el afán virtual por armar listas de favoritos que solo devienen en discusiones bizantinas. Yo probé al hamburguesa de marras y si bien no puedo dejar de reconocer sus virtudes, siempre me quedó la duda que este restaurante ofrecía en su carta otros platos que valía la pena descubrir. Heme entonces aquí de vuelta.

La propuesta de KG es concisa pero variada. Entre entradas, piqueos, sándwiches y fondos hay un recorrido por diversos estilos de cocina que se adaptan al público extranjero que suele frecuentar el local.  Mientras decido que ordenar, el mozo trae un encurtido con tostadas (S/0.00). La simpleza de un abreboca esconde un delicioso encurtido de pimiento, ajo y rocoto que le va perfecto con las tostadas al ajo. El tamaño invita a seguir repitiendo y cuando menos se den cuenta la provisión de tostaditas se habrá terminado. Provoca ordenar una porción adicional, pero se quedarán sin espacio para enfrentar los fondos y... alerta de spoiler, ni que decir de los postres.

Tequeños KG. Causa tradición.
Empieza la aventura con los tequeños KG S(/28.00), un piqueo harto conocido, pero que pocos restaurantes saben trabajar. KG se merece un pulgar arriba por la ejecución precisa que resulta en una corteza crujiente que invita a dipear el bocadillo en esos dips de rocoto y olivo y un inesperado chutney de mango. Me alegra ver que además han reinventado la receta usando masa phyllo y un cremoso relleno de ají de gallina con el punto preciso para no empalagar. La causa tradición versión extendida (S/25.00) no trae mayor sorpresa, mas si una sazón correcta y una presentación divertida. La idea es que uno vaya armando el bocado con todos los ingredientes (Pollo, palta, cebolla, huevo y tomate) a disposición. Como para poner en el centro de la mesa y compartir.

El cebichón que todos quieren.
El cebichón que todos quieren (S/45.00), así se llama, merece un párrafo aparte. Yo prefiero los cebiches clásicos de un solo ingrediente y ordenar esta ambiciosa mixtura de pesca del día, conchas, langostinos y pulpo es todo un reto para mi gusto. La frescura de los insumos marinos son razón suficiente para conseguir mi aprobación, pero el plato esconde otras sorpresas. El tempura de yuyo y huevera aporta un juego de texturas al plato por la técnica precisa en la fritura. Extrañaba tanto el camote glaseado, aunque uno de mis chef favoritos seguro arqueará la ceja cuando lea esta reseña. Vamos, de vez en cuando hay que pensar fuera de la caja. Consejo, disfruten este cebiche con cuchara para no desperdiciar una sola gota de esa sabrosa leche de tigre.

KG di mare
Toca evaluar la sección de los fondos y empezamos con un KG di mare (S/50.00) que me devuelve la fe en el mundo. Los tagliatelle al dente vienen salteados prolijamente con mariscos, tomate y ajo en aceite de oliva. Me alegra encontrar el punto de cocción preciso en todos los ingredientes y solo suspiro por no tener una copa de chardonnay en la mesa que potenciaría esos sabores. Es un plato que no necesita mayor aderezo para que los mariscos queden en primer plano. Los bits de tocino podrían aportar un toque lúdico, aunque para mí son completamente prescindibles. Ojo con el tamaño de la porción, tranquilamente puede compartirse.

Sigue un auspicioso meloso de langostinos (S/42.00) que desde cogí la carta ya me jalaba la vista. Es un arroz cremoso que felizmente no llega a ser un risotto porque el protagonismo no se lo lleva el parmesano, sino esos langostinos al punto y ese el delicioso fondo marino donde fue cocinado el arroz. Nunca me cansaré de repetir a los restauradores que lo más simple es lo más difícil de lograr y este plato es el mejor ejemplo.

Meloso de langostinos. Lomo saltado KG
El lomo saltado KG (S/46.00) cumple mis expectativas al presentar tremendos trozos de lomo fino al punto medio y salteados con tomate, cebolla, culantro y ají. La sazón es precisa, pero se hace extrañar el característico ahumado, obligatorio en este plato. Cuestión de forma más que de fondo, pero igual debe tomarse en cuenta en aras de alcanzar la perfección. No tuve suerte con la panceta de cerdo en miel de chancaca y puré de camote (S/45.00). Esperaba más de un corte tan sabroso, pero falla en la ejecución y termina convirtiéndose en un plato de dieta. Sí, tan desalentador como suena. 

Cocatin de frambuesa. Melcochocolatoso ICE
Atención. Les recomiendo mesura para que puedan llegar a la sección más dulce de la carta. En todos los platos hay una preocupación por el emplatado y la calidad de los insumos y los postres no podían ser la excepción. El melcochocolatoso ICE (S/20.00) es el tradicional brownie con una bola de helado artesanal. No hay ciencia, pero si muchas razones para sonreír: textura amelcochada, pecanas y helado de vainilla de Madagascar. ¿Necesito agregar algo más? Sigue un cocatin de frambuesa (S/24.00), un disco de merengue con mousse de chocolate, frambuesa y sorbete de frambuesa. Bayas y chocolate amargo son un matrimonio para toda la vida y aquí lo tienen bien claro. Diviértanse descubriendo las texturas que tiene cada elemento de este postre. 

Me voy de KG más que satisfecho. La propuesta no es perfecta, encontré algunos errores de ejecución, pero más fueron los aciertos y las ganas de hacer algo diferente. Punto aparte para la atención a la mesa, con el personal muy cortés y atento para hacer recomendaciones de acuerdo al gusto del cliente. El ambiente es tranquilo e invita a una cena romántica de largo aliento o a una reunión de amigos después de la jornada laboral. No esperaba encontrar en Miraflores este acogedor local y no se extrañen de encontrar en el resumen del 2019 algunos de estos platos como mis favoritos.

KG queda en Bolognesi 351, Miraflores.
Horario: Lunes a domingo de 12:00 a 16:00 y de 19:00 a 22:00.
Precios: Entradas (S/21.00 -S/40.00) Sándwiches (S/16.00 - S/33.00)
Fondos (S/32.00 - S/50.00) Postres: (S/18.00 - S/24.00)
Teléfono: 242 - 9172
Estacionamiento: Amplio. Cuenta con valet parking.
Volvería: Sí. Esa carta merece seguir investigándose.
Etiquetas: [Chifa]  
Fecha Publicación: 2019-02-21T17:38:00.007-08:00
Seis años han pasado desde mi última visita a Madam Tusan. ¿En serio he dejado pasar tanto tiempo? Aunque pensándolo bien, si tengo un chifa favorito, ¿por qué debería visitar otros restaurantes? Muy sencillo, porque como buen blogger gastronómico tengo deberes sagrados que cumplir.

Domingo en la tarde. Hay un grupo bastante grande de gente frente al nuevo local de Madam Tusan. No hay que ser experto en restauración para deducir que en una zona donde los buenos chifas brillan por su ausencia, esta marca tiene todas las de ganar. La apuesta no es alta y solo espero que no se confíen de esa posición privilegiada bajando la guardia. Visto que trabajo a poco menos de cinco minutos, no me costó mucho esfuerzo separar un día en mi agenda para visitarlos.

La carta de Madam Tusan es bastante amplia. Entre chaufas, asados y platos especiales destaca una gran variedad de bocaditos fritos y al vapor, que se inclinan más por la fusión usando ingredientes y aderezos peruanos, antes que a la comida china tradicional. Quizá eso explique por qué siguen manteniendo el tono jocoso en los nombres.

Mi jornada empieza con la degustación de dim-sum (S/36.00). Sé que en redes los wantanes pelean el rótulo como los mejores de Lima. El relleno generoso alimenta mis esperanzas, pero la fritura no es óptima y la textura sufre. Siguen unos cumplidores encamotaos: bombones de pollo y langostinos cubiertos con hilos de camote frito que me dejan buen sabor de boca. Las empanadas Curry Cok de pollo al curry redondean la experiencia y los rollitos primavera no destacan. Adicionalmente pruebo un cumplidor empatao (S/16.00), variedad de raviol chino relleno de pato con verduras y salsa de ostión. Solo de puro curioso pido unas bolas sorpresa (S/14.00) que resultan lo más parecido al relleno de siu-mai sin masa. No hubo sorpresa, más bien la certeza de que ese tipo de bocaditos, una especie de albóndiga, no serán nunca de mis favoritos.

Chaufa Félix. Chaufa charapa.
Cualquier visita a un chifa no estará completa sin ordenar un chaufa. Hace mucho que abandoné los arroces especiales "con todas las carnes"  en beneficio de la versión vegetariana.  El chaufa Félix (S/29.00) lleva pollo, chancho asado, langostinos, frejolito chino y lechuga para la conciencia. Tiene presencia y sabor, mas se hace extrañar el toque ahumado del wok. El chaufa vegetariano (S/19.00) funciona para mi gusto aunque la presencia del brócoli me agobia y revive terrores infantiles. Paso completamente del chaufa charapa (S/29.00), un plato que promete en su contenido, pero que falla en la ejecución. Exceptuando la presencia del plátano no existe otro motivo para definirlo como "charapa" y la falta de sabor me obliga a hacer uso de los pocillos conteniendo tres tipos de ají. Ya saben el dicho: "con ají todo pasa"

Pollo enrollado. May Fan Félix.
Louming Pio Lin,.
Termina la jornada con el pollo enrollado a la naranja (S/49.00). La salsa de naranja es demasiado dulce y termina dejando en segundo plano al resto de ingredientes. Si a eso le sumo que el pollo está pasado de cocción, no es un plato que volvería a ordenar. Siguen unos May Fan Félix (S/39.00) que me devuelven la fe en el mundo por el toque preciso de curry. Se ven ligeros, pero la presencia del chancho y pato asado lo hacen contundentes. Los Louming Pio Lin de pollo con berenjenas (S/34.00) hacen acto de presencia en la mesa y nada más. Es un plato que solo queda en buenas intenciones.

Me retiro de Madam Tusan satisfecho, pero no impresionado. En cuestiones de comida china una carta variada puede convertirse en el punto débil de un restaurante. Si el equipo de cocina no tiene claro que la ejecución debe ser prolija en todos los platos la experiencia del cliente presentará altibajos. El servicio a la mesa fue correcto, el personal es cordial y está atento a hacer recomendaciones de acuerdo al gusto de los comensales. Punto aparte para la decoración del local, con el famoso dragón dominando la entrada y con una disposición muy amplia de mesas que invita a venir en familia o junto a los compañeros de trabajo. Para mí con tres visitas fue más que suficiente y si bien no dejaré pasar otros seis años tampoco es que me desespere por regresar. A menos que mi familia lo pida. ¿O no?

Madam Tusan queda en Av. Primavera 693, Surco.
Horario: Lunes a domingo de 12:00 p.m a 12:00 a.m.
Ticket promedio: S/.70 por persona.
Teléfono: 505-5090
¿Volvería?: Puede que sí y puede que no.

Fecha Publicación: 2019-02-16T03:18:00.001-08:00
Ya pues blogger, más de diez años escribiendo ¿Y aún no visitas Trattoria Don Vito? No tengo una respuesta adecuada para ese reclamo. 

Fachada del local
Según la lista Summum 2018, Trattoria Don Vito es uno de los cinco mejores restaurantes de comida italiana del Perú. Según los diversos comentarios es el restaurante romántico por excelencia. A ver: comida italiana, ambiente con iluminación tenue y música clásica de fondo. ¿Qué más se puede pedir? 

Trattoria Don Vito lleva ya varios años de existencia en el mercado. Sobrevivir a las crisis económicas, al ya olvidado boom gastronómico, y a las idas y venidas de la competencia es ya un mérito. Cuando entro al local, me queda clarísimo por qué siempre lo definen como un clásico. Mesas con mantel blanco, la decoración es antigua y los mozos han visto pasar ya varios calendarios. ¡Vamos a lo importante!

Verduras encurtidas. Langostinos a la sorrentina.
Champiñones rellenos. Pizza de chorizo parrillero.
Empieza la jornada con pan al ajo y encurtidos (S/8.00 por persona). El pan al ajo es una entrada ubica en los restaurantes italianos de Lima, quizá por la afición tan limeña al queso derretido, aunque para mí es completamente prescindible. La sorpresa viene con las verduras encurtidas. Si mi madre hubiera visto, no le habría tomado un segundo soltar la carcajada. ¿Así que mi hijo no come brocoli, pimiento ni aceitunas? Algo tienen estos encurtidos que tranquilamente pediría una porción para llevar.

De entrada pido unos langostinos a la sorretina en salsa de berros (S/49.00), un plato bien logrado por donde se lo mire. La presencia de dos salsa no agobia, al contrario dejan en segundo plano a los langostinos y yo trato de ubicar al mozo para que traiga una porción adicional de tostaditas y no desperdiciar  una sola sola cucharada de esa deliciosa crema de berros. Es un ingrediente que no suele verse mucho en Lima y me quedo pensando como funcionaría este plato en una versión vegetariana. Siguen unos champiñones rellenos de pulpa de cangrejo gratinados con parmesano (S/36.00), entrada sencilla que no trae mucha y funciona como una opción adecuada para compatir.

Ordeno una pizza personal solo para confirmar como trabajan las masas y evaluar la calidad de ingredientes que usan. La pizza de chorizo parrillero (S35.00) no es una opcíón para estómagos ligeros. A la clásica combinación de mozarella, pomodoro se le agrega  espinacas, peperoncino, chorizo parrillero y un huevo a la inglesa. La combinación es ambiciosa y mejor si la comparten pues así no se llenarán. La masa es crujiente sin llegar al extremo de ser una lámina como suele pasar en otros restaurantes.

La sección de fondos trae algunas sorpresas. Entre las infaltables opciones de comida italiana tradicional hay algunos resquicios para la fusión. No se sorprendan de encontrar incluso un lomo saltado. Yo me voy a la segura con unos paghetti con pato affumicato del Venetto (S/56.00). Es un plato sabroso y bien logrado por el dominio que ejerce el ahumado de pato. Tengan uidado con el tamaño de la porción, que está bastante lejos de ser personal. Sigue una soberbia canilla de cordero al syrah (S/62.00). La ejecución del plato es óptima, la carne es suave y se desprende del hueso sin necesidad de usar cuchillo. Un pastel de papas bastante ligero es el acompañamiento preciso de estos sabores. Termina la revisión de los fondos con un medallón de lomo relleno de mozzarella y champiñones (S/62.00), opción ideal para los que desean comer en exceso. Ver el empanizado desprendiéndose no es buena señal aunque el plato me dejó buen sabor de boca. Eso sí yo recomendaría cambiar la pasta a la crema por algo más sencillo que no aturda el paladar. ¿Aglio-olio quizá?

Ya me habían comentado en varias ocasiones sobre el famoso carrito de crepes. El mozo se toma el trabajo de hacer las crepes delante de cada cliente y, si la receta lo lleva, usando licor para el flambeado. Exceptuando al Valentino no tengo referencia de otro local que brinde este servicio y le aporta valor agregado a la experiencia gastronómica. Los crepes de mango y maracuyá (S/32.00) me convencieron aunque la presencia de helado industrial me dejó un ligerísimo sinsabor de boca. La creme brulee (S/25.00) sigue el mismo tratamiento de ser trabajada con el soplete al momento y no trae mayo novedad, es un postre muy sencillo como para fallar en la ejecución.  El tiramisú (S25.00) solo hace acto de presencia en la mesa, sin mucho esfuerzo pueden encontrar mejores versiones a un precio más realista.


Me voy de Trattoria Don Vito con la satisfacción de haber saciado mi curiosidad luego de tantos años.Es un restaurante clásico en toda su extensión y que ha sabido aprovechar muy bien este rótulo para crear una clientela cautiva. La carta me dejó con buen sabor de boca, pero la atención a la mesa podría mejorar, teniendo en cuenta que su clientela exige algo especial de acuerdo a la ocasión. tenga cuidado con el tamaño de las porciones que en algunos casos se me antojan exageradas. En todo caso prescindan del pan y las entradas para poder llegar a la estación de crepes, espectáculo que vale la pena presenciar. Los precios de carta no son nada módicos y hay que elegir con cuidado para que la cuenta no se eleve al menor descuido y no se les ocurra llevar un vino porque el descorche (S/50.00) se me antojó bastante elevado. En fin, para el amor no hay presupuesto que valga.


Trattoria Don Vito queda en Martín Dulanto 111. Miraflores
Horario: Lunes a domingo de 12:00 a 23:00
Precios: Entrada (S/32.00 - S/42.00) Fondos (S/42.00- S/72.00) Pizzas (S/58.00 - S/64.00) 
Postres (S/25.00 - S/34.00)
Teléfono: 445-8186
Volvería: Solo en ocasiones especiales.

Fecha Publicación: 2019-02-04T17:08:00.000-08:00
Hoy es cumpleaños de mi madre y considero que este post es el mayor homenaje que le haya dedicado nunca.

Querida mamá:

Hoy cumples un año más y yo sólo puedo agradecer a Dios que aún estás a mi lado. ¿Que palabras voy a dedicarte si tú fuiste la que me enseñó a hablar? ¿Qué platos te voy a preparar si todas las recetas del cuaderno casero son tuyas? Podría llevarte a mi restaurante favorito, que no es el tuyo, pero sabes que allí te harán sentir como una reina, que es lo mínimo que te mereces. Sí, yo sé que la cocina contemporánea es un terreno ignoto para ti, pero quién mejor que yo para guiarte y quien mejor que el chef para improvisar delante de sus fogones y prepararte algo especial.

Pero tú mereces ser festejada todo el día así que la pregunta de fondo es dónde iniciar nuestra jornada de celebración. Podemos comenzar el día con un buen desayuno, pero sabes que tu estricta dieta te ha alejado del café y mirarás con recelo mientras bebo una taza del invariable americano. Te invitaré a que pruebes un sorbo pero me lo devolverás con desagrado reclamando airadamente por qué no lleva azúcar. Vamos mamá, sabes que así debe tomarse el café, pero tú insistirás en que esas naderías quedan para los bloggers gastronómicos. Para comer me veré obligado a ordenar el tamal criollo que tanto disfrutas, pero que yo hubiera preferido omitir calculando las calorías que contiene. No importa, fingiré que me encanta, y también separaré la sarsa criolla para dejarte birlar un pedazo como quien no se da cuenta.

¿Qué le vamos a hacer mamá? Tu salud ya no es la de antes y no es fácil hacer concesiones. ¿Te acuerdas cuando de niño me prohibías tomar gaseosa y comer chocolate? Ahora, al mejor estilo de la familia Buendía, el mundo ha dado una vuelta completa y soy yo quien debe vigilar concienzudamente tu dieta. Si el plato tiene grasa, si lleva aderezo o si algún lácteo despistado ha logrado colarse en el plato. ¿No sería más fácil ir a un restaurante vegano? Quizá, pero ya sé que huyes del tofu como el diablo del agua bendita. Además, es tu cumpleaños y podemos tomarnos algunas licencias. Aunque no muchas.

¿Sabes que es lo más divertido mamá? Como a veces reniegas por dedicarle tanto tiempo  a este blog y, sin embargo, has olvidado que existe gracias a ti. ¿O ya olvidaste quién hace más de diez años me regaló una cámara digital? ¡Y el toque cáustico que a veces le imprimo a las reseñas es tuyo! Lo sé porque está comprobado que viene de familia materna. Así que, además de agradecerte por haberme traído a este mundo, también debo hacerlo por inconscientemente haber iniciado esta aventura.

Querida mamá, el tiempo está en contra nuestra y ambos lo sabemos.  Pero mientras sigas en este mundo yo estaré pendiente de ti ¿Acaso tú no vigilaste mis pasos cuando yo era niño? ¿Por qué yo no haría lo mismo ahora? No te diste cuenta, pero mientras decidías qué infusión acompañaría tu blindado clásico, yo estuve armando este post mentalmente. 

¿Podría regalarte algo mejor en tu día que unas palabras salidas de mi corazón? Lo dudo.

Fecha Publicación: 2019-02-02T03:57:00.002-08:00
Roma no se hizo en un día y por algo en este blog llevamos 11 años contando todas nuestras experiencias buenas, malas y también las peores.

De los bluff y otras artimañas (I)
Que divertido se ha puesto el ambiente de las redes. La ansiedad por ganar "likes" lleva a algunas personas a ejercer todo tipo de ardides siendo el más divertido tomarse fotos con figuras públicas para que estos las reboten en sus redes. Los restaurantes no son ajenos a estos recursos, aunque invitar a gente de la farándula se me antoja una exageración. Estimados restauradores, ¿conocen el término "público objetivo"?

Algo así pensé cuando fui a un conocídisimo restaurante vegano, local de marras, que aparecía constantemente en las redes de una influencer extranjera, novia de un conocido futbolista. Recurso efectivo pues eso le garantizo una oleada de clientes novatos que se dejaron conquistar por su saludable propuesta. En un exceso de optimismo me dejé convencer por una amiga para que le diera una oportunidad a su torta de chocolate. Pienso que no hay mucho que pueda comentar sobre la torta de la foto, la masa se deshace cuando hundes la cuchara, el fudge no es agradable y si mencionara el precio entendería que mi indignación está completamente justificada.

Recomendación: Aprendan a dudar de esas fotos tomadas con Iphone.

A cocachos no aprendí
Aún recuerdo cuando visité por primera vez el restaurante de una de las mejores escuelas de cocina del país. El salón no estaba ocupado ni a la décima parte, pero el servicio fue muy descuidado, el sabor de los platos dejaron mucho que desear y la cereza del pastel fue cuando un olor a pescado invadió el salón sin que nadie saliera a disculparse. Cuando presenté mi reclamo al responsable, solo recibí una serie de justificaciones sin el menor atisbo de disculpa. Juré no volver a comer en ninguna escuela de cocina, pero... las promesas están hechas para romperse.

¿Qué estaría pensando el alumno que sirvió esta pasta con lomo? Puedo ser indulgente con los términos de cocción, imperfectos debido a la inexperiencia o la ansiedad que rondará al equipo de cocina en horas punta. Pero ¿qué diantres estuvo pensando cuando puso esas tiras de tomate y cebolla? No aportan nada al plato y se me antojan el resultado de "Oye Pipo, termina el emplatado!", "¿El qué?", "El curso que jalaste pues"

Vamos, querido estudiante no te enojes. Recuerda que a veces menos es más y no es necesario coronar un plato con flores, verduras en juliana o, a la sazón, cushuro.

Recomendación: Sean más tolerantes que yo. Todos fuimos estudiantes en la vida.

De los bluffs y otras artimañas (II)
No es difícil hallar la razón de por qué está de moda el postre de la foto. A los peruanos siempre nos has gustado al exageración en la comida. ¿Para que comer tallarines verdes solos, que para mí funcionan a la perfección, si puedes agregarle una sábana de lomo? Tacu-tacu de mariscos a los cuatro (¡Cuatro!) quesos, chaufa con todas las carnes, salchipapas XXL con diez cremas son ejemplos de los mismos.

Quizá eso explique por qué el postre de la foto se convirtió en la estrella de una página de imprecisos datos gastronómicos donde se le otorgó expresiones tan certeras como: "1.000 puntos", "lo mejor del mundo mundial" o "ricazo". La democracia no funciona en gastronomía. Solo miren todo lo que causó la última lista Summum cuando se les ocurrió premiar al mejor pollo a la brasa. 

El famoso milkshake montado es al final de cuentas un producto "instagrameable", léase para ser publicado en redes como un logro personal. Para mí es un postre recomendable para aquellos que gustan de postres muy empalagosos, aunque la presencia del chantilly industrial y esa torta de chocolate reseca no contribuyeron a mejorar la experiencia.

Recomendación: Si la palabra calorías no existe en su diccionario, vayan a probarlo y sean felices. Después cuando vayan a su chequeo anual de la EPS se acordarán de mí

¿Quién se ha llevado mi queso?
No es raro que algunos restaurantes sean mezquinos con algunos ingredientes, pero tampoco exageren pues.

El año pasado se me ocurrió hacer una ruta del café americano. La ambiciosa meta fue visitar más de 20 cafeterías. Al final fueron treinta aunque no en todas quedé satisfecho con el producto final. No negaré que fue muy divertido hacer este recorrido, aunque no me salvé de algunas patinadas.


No hay mucho que agregar respecto al sándwich de la foto. Solo agregaré que fui a la cafetería antes de ir a trabajar por lo que estaba con bastante hambre. Cuando me lo trajeron solté una sonora carcajada y deduje que inevitablemente debería pasar por la máquina expendedora cuando llegara a mi oficina. en teoría es un sándwich mixto, pero o estaban escasos de materia prima o ese dia estaban con ganas de abaratar costos. Lo que sea, no les perdonaré que me hayan dejado con hambre. Aunque sea un poco de mantequilla me hubiera puesto al lado para terminar la tajada de pan solo.

Recomendación: Si van a esta cafetería, obligatorio traer lonchera.

Déjà vu
Una publicación en redes auspiciando un producto de elaboración artesanal y que yo, pensando en ayudar al restaurador, decido adquirir para recomendarlo. El resultado lo pueden ver en la foto. Exactamente lo mismo que sucedió en el 2017.

No me extenderé mucho sobre el panetón que aparece en la foto. Utilizar el rótulo "elaboración artesanal" es válido siempre y cuando uno haya realizado pruebas durante el largo y laborioso proceso para asegurarse de un resultado óptimo. Pero si no cumple con estándares básicos como la memoria o la hebra larga entonces definitivamente algo no funcionó en la receta. El problema fue cuando se lo hice notar a la pastelera  porque no lo tomó de buen grado y seguro ya me habrá incluido en su lista de personas non gratas. 

Recomendación: Estimados restauradores, si quieren publicidad gratuita no me llamen. Yo solo aportaré una opinión sincera basada en mi experiencia. Les guste o no.

Fecha Publicación: 2019-01-25T19:23:00.000-08:00
Continúa la selección de favoritos del año.

El restaurante de oficina: Aïoli
Catorce años bregando en un mercado tan competitivo como la zona financiera de Barranco no los tiene cualquiera.

Va casi un lustro que dejé San Isidro para laborar en el amistoso distrito de San Borja. El desarrollo profesional está por encima de cualquier antojo. Por mucho que extrañe a uno de mis restaurantes favoritos, sé que nada puedo hacer ante el tráfico infernal que hay en la zona.

Aïoli ha sabido reinventarse con los años. Ahora ofrece opciones para que los clientes armen su menú del día, combos marinos y, novedad de novedades, los buscados pokebowls. Incluso tienen uno acevichado que promete convertirse en el favorito de la zona. Ojo con los postres que tiene una de las mejores tortas de chocolate, pura receta casera. Si no les alcanza la hora de almuerzo siempre pueden ordenarla para llevar.

Aïoli queda en Arias Schreiber 253, San Isidro.

El restaurante saludable: Seitán Urban Bistro
¿No les ha pasado que visitan un restaurante vegano y las personas que atienden tienen el carisma de una berenjena? Felizmente en Seitán Urban Bistro se han esforzado en presentar una carta amistosa donde no van a perder tiempo tratando de entender qué dice la carta. Aquí pueden encontrar platos sencillos como unas papas huamantanga en tres cocciones, unas sliders de seitán o una milanesa con puré, todos cumpliendo con los principios básicos de la gastronomía plant-based. Pero como no todo se limita a frituras también hay ensaladas con vegetales orgánicos, salteados orientales y pasta integral. Además también han pensado en los oficinistas pues ofrecen menú entre semana. 

Actualmente Seitán Urban Bistro solo está atendiendo por Rappi, preparando literalmente el terreno para una nueva aventura. El chef me ha pedido un poquito de paciencia, pero confieso que ya se me está agotando.

La pizzería: La Bella
Para los que siempre me dicen que no salgo del triángulo: San Isidro-San Borja-Miraflores.

Cuantas veces habré leído esas bizantinas discusiones en redes tratando de hallar la mejor pizza. Hay locales clásicos que viven de su fama, propuestas sencillas que se enfocan en el precio y aquellos que se han especializado en la receta napolitana. Sin embargo, pocas veces he escuchado nombrar a La Bella, una pizzería en Pachacamac con una amplia selección de platos italianos y, lo mejor de todo, pizzas. Masa de fermentación natural, horno a leña y los mejores insumos, incluso mozzarella fior di latte, son razones suficientes para tomar la Panamericana y conocer una de las mejores pizzería de Lima.

La Bella queda en  Manuel Valle Mz g Lt. 7, Pachacamac.

El restaurante criollo: Panchita
No me cuesta trabajo mencionar a Panchita cuando preguntan por mi restaurante favorito de comida criolla. Sí, la propuesta actual dista mucho de aquel local que esgrimía los anticuchos como punta de lanza. 

Muchos años han pasado y ahora en Panchita pueden encontrar la comida peruana más tradicional en porciones que difícilmente una sola persona puede acabar. Como si esto no fuera suficiente también ofrecen tremendas sartenes para compartir y cortes enteros para compartir. Orden la jarana criolla con siete tipos de guisos criollos, la sartén de arroz con pato a la leña o esa increíble degustación con dos tipos de chicharrón, relleno, tamal y no paro de contar.

Sorpresa, ahora también ofrecen los especiales de la quincena, platos caseros en los cuales la chef Martha Palacios resume toda su experiencia y el cariño por sus clientes. Panchita es comida criolla en su máxima expresión.

Panchita queda en Primavera 557, Surco.

La tienda: El Cacaotal
Blogger, ¿qué es para ti la felicidad? Muy sencillo, ir de compras a El Cacaotal.

Bendita sea la hora en la que Amanda decidió abrir una tienda de chocolates peruanos. Sí, aquí no encontrarán marcas extranjeras, sino puras barras hechas con nuestro mejor cacao nativo.¿Tienen dudas? Pregunten y los guiarán a través de sus estantes, donde pueden encontrarse más de 40 marcas peruanas. Para mí es como estar en el paraíso, pero lo mejor es encontrar barras de zonas no muy conocidas como Tumbes, Pasco o Ucayali

Si ustedes piensan que este local es solo para expertos pues nada más lejos de la realidad. El Cacaotal es una tienda para todo el que busque un buen chocolate. ¿Quieren chocolate de leche? Pues tienen el Nina Fine Chocolate 55% origen Chazuta. ¿Les gustan los chocolates con otros ingredientes? ¡Pues tienen el Elizza Peruvian Chocolate con hierbaluisa o el Cocama con café! ¿Son fans del bitter? Pues acá disfrutarán probando los diversos orígenes para hallar el perfil que más les gusta. Incluso si solo consumen chocolate blanco tiene el Elemento con puro cacao del Amazonas. Es más ¿Qué hacen leyendo este post? ¡Vayan de una vez a El Cacaotal!

El Cacaotal queda en Colina 128, Barranco.
Recomendación: Pónganse en las manos de Amanda, ella sabrá guiarlos.

La Sorpresa: Shizen Barra Nikkei
No creo que existan restaurantes buenos o malos, sino aquellos que se atreven a hacer algo diferente para sorprenderme

"A los lugares buenos hay que extrañarlos" dijo uno de los chefs más queridos del Perú. ¿Será por eso que he dejado pasar tanto tiempo desde que visité Shizen? Puede que sí, puede que no, pero ya es tiempo de volver.

Shizen fue la sorpresa del año 2018. En un pequeño local ubicado en Miraflores tres chefs han volcado toda su experiencia y creatividad en una carta sencilla de entender: platos fríos con insumos de temporada, nigiris new xstyle, los invariables makis y una correcta selección de platos calientes. Solo para comenzar les traen una leche de tigre caliente con toques norteños, excelente abreboca para lo que vendrá luego.

Shizen es técnica precisa, insumos de calidad, alegría en cada plato y todo se resume en una experiencia memorable para sus clientes. Todavía queda mucho por ver de este restaurante y espero que stén preparados cuando me anime a regresar.

Shizen Barra Nikkei queda en General Borgoño 286, Miraflores.

Fecha Publicación: 2019-01-15T20:09:00.000-08:00
¿Me creerían si les digo que debí revisar tres carpetas con más de 3,000 fotos para armar este resumen? Cualquier diría que es una tarea ingrata, aunque me permitió evocar todas las aventuras que, para bien o para mal, viví este año. Empecemos entonces la undécima temporada con el resumen del 2018. Mis restaurantes favoritos, las sorpresas y también las infaltables decepciones.

Los favoritos de siempre
Se mantiene el cuarteto del año anterior. La consistencia en su propuesta y la calidad de la atención garantizan los puestos de vanguardia a los restaurantes que suelo reservar para las ocasiones especiales.

Chifa Titi
Me acuerdo cuando una compañera de trabajo, luego de visitar el chifa Titi por una de mis recomendaciones, resumió su experiencia en una sola frase: "Me cambiaste la vida"

Podría utilizar una serie de superlativos para describir cada una de los platos que he probado en el Titi. Sean los langostinos al ajo, el pato al sillao, mi querido chaufa vegetariano o una simple sopa wantán siempre saldré satisfecho luego de comerlos.

A veces recuerdo con simpatía a ese blogger joven e impresionable que se conformaba ordenando wantán frito y chaufa especial. Ahora cuando ordeno los langostinos kintú, el siu-yoc, las almejas al tau-si y varios platos más, solo me queda sonreír con anuencia. Confieso que la experiencia puede resultar costosa pero les aseguro que será un camino que nunca más abandonarán. No se olviden de hacer reserva y sobre todo ser puntuales ya que en en este chifa no existe la hora peruana. Advertidos están.

Chifa Titi queda en Av. Javier Prado Este 1212, San Isidro.
Teléfono 224-8189. Es obligatorio hacer reserva y ser puntual.
Mi recomendación: Pichón al horno, costillas en salsa Thai, chita entera al vapor.

Don Fernando

No recuerdo ocasión en la que haya visitado Don Fernando y no se encuentre alguno de los hermanos Vera-Horna, atentos a lo que sucede en la cocina y listos para brindar sus mejores platos a sus clientes. Considero que esa es la clave de su éxito a lo largo de más de 25 años de esfuerzo constante.

En este restaurante he aprendido más de pescados y mariscos que leyendo las guías de Produce. No solo por la variedad de cebiches que me han servido, sino por haberme animado a probar insumos nuevos para mí como los erizos frescos, las palabritas y el cangrejo. Incluso una vez hasta me sirvieron lengua estofada, plato que representa un terror infantil para mí, aunque luego terminé claudicando para dejar el plato limpio. ¿Qué más puedo agregar? Vayan y, apenas abra sus puertas en febrero, sean felices investigando la carta.

Don Fernando queda en General Garzón 1788, Jesús María.
Teléfono: 261-0361
Mi recomendación: Mariscos al pil-pil. Pescado entero frito. Arroz con pato.

La Locanda
El restaurante que reservo para las ocasiones más especiales.  Sea cumpleaños, aniversario o festejar algún éxito profesional, sé que en La Locanda encontraré el ambiente propicio, una carta variada y la mejor atención personalizada de Lima.

En la propuesta de La Locanda se refleja la creatividad del chef Zorim Wong y su equipo de trabajo. Ellos no se andan con naderías cuando se trata de buscar los mejores insumos para armar la carta de temporada. Sea pescados, carnes o aves, siempre tendrán algo nuevo para engreír a sus clientes. Punto aparte para la atención a la mesa, el equipo está capacitado para absolver consultar y guiar a los comensales en a través de la carta. Una recomendación adicional, al momento de hacer la reserva siempre mencionen qué están celebrando. Ya verán como los sorprenden.

La Locanda del Swissôtel queda en Av. Santo Toribio 173, San Isidro.
Teléfono: 421-400
Mi recomendación: Pongánse en mano del equipo de salón, ellos sabrán como guiarlos a través de la carta.


Tzuru, restaurante nikkei
La perfección no existe, pero Tzuru tiene el impecable record de no haber cometido un error en todas las visitas que he realizado. Al contrario siempre cumplen con mi expectativas y por eso sen ha convertido en una "comfort zone" donde no tengo que preocuparme en ningún detalle.

Si ustedes son fans de la comida nikkei tienen que conocer Tzuru. Hay platos tradicionales como el ishiyaki gohan, el okonomiyaki y el donburi, pero también han desarrollado algunas creaciones que me han dejado excelente sabor de boca. 

Tzuru es calidad del insumo, atención sobresaliente y una presentación impecable. Dicen que el diablo está en los detalles, pues acá parece que lo conocen muy bien.

Tzuru, restaurante nikkei queda en calle 21 No.707, San Isidro.
Teléfono: 225-5195
Mi recomendación: Déjense guiar por el equipo de salón.

El restaurante contemporáneo: Matria
Con una propuesta gastronómica que varía en cada estación no es difícil encontrar novedades en Matria. Lo difícil es sacarme de mi zona de comodidad, aquella donde vivo prendado de sus spaghettini nero con langostinos.

Siempre me voy de Matria tratando de entender por qué no lo visito más seguido. Hay tantas razones para volver que tranquilamente podría convertirse en uno de mis favoritos históricos sin mucho esfuerzo. Las conchas grilladas, el tosami de atún, el pulpo a la brasa, sus postres con chocolate y no paro de contar son una pequeñisima muestra de lo que pueden ordenar. Arlett Eulert ha convertido este pequeño local de Miraflores en un feudo donde cada estación hace magia con los mejores insumos que puede encontrar en el mercado. 

Matria queda en Mendiburú 823 , Miraflores.
Teléfono: 422-2784
Mi recomendación: Conchas de abanico grilladas, tagliolini alle vongole, panceta rostizada.

El restaurante de carne: Osso y Carnal Prime Steakhouse
La manera adecuada para evaluar restaurantes de carnes es visitarlos más de una vez y probar diferentes cortes. Tarea que exige un presupuesto aparte aunque es más recomendable ir en grupo.

Si bien es difícil elegir un restaurante de carne, hasta el momento me quedo con Osso y sus cortes de carne madurada. Sus chorizos artesanales, las sliders jugosas, la entraña fina con Mac&Cheese y como no olvidar el pantagruélico "Osso Mess". El ambiente es ideal para el público corporativo que busca impresionar a sus visitas o relajarse con un after-office en la barra y si mencionamos espléndido servicio a la mesa, puedo afirmar que están al nivel que se espera de una propuesta tan costosa. Si bien disponen de una cava bien provista yo les recomiendo que lleven su malbec favorito para disfrutar mejor esta propuesta.

Osso queda en Av. Central 172, San Isidro.
Teléfono: 469-7438
Mi recomendación: Los anticuchos de corazón Angus, los sliders y la entraña con Mac &Cheese.


La pastelería: Yogashi Patisserie
¿Qué puedo decir acerca de mi pastelería favorita? Que se me hace un mundo escoger un solo postre cuando la visito. 

Yogashi Patisserie es un local único en Lima. La presentación de cada postre es exquisita, poniendo atención en cada detalle y si hablara de los insumos...

Si les gusta el chocolate tienen el chocodomme, para los que prefieren frutas está el roll cake con chantilly de verdad y el fruit tart con una impresionante combinación de ingredientes y si desean algo simple, ¿por qué no llevar una caja de macarrones? Dicen los conocedores que son lo más parecidos a los que venden en París. Yo de esa ciudad solo recuerdos las tremendas caminatas de punto a punto así que no puedo refrendar esa opinión.

Un detalle final, en Yogashi Patisserie las porciones son pequeñas lo que es un reto para el consumidor peruano que a veces prefiere empalagarse antes que disfrutar el sabor de los ingredientes. Créanme que es solo cuestión de ir probando y descubrirán que para comer postres a veces menos es más.

Yogashi Patisserie queda en Av. San Borja Norte 598, San Borja.
Teléfono: 433-6348
Mi recomendación: Toda la vitrina.

El restaurante internacional: Ají555, Real Thai Cuisine
Bendita la hora en que Ají 555 se mudó a San Borja. Sí, soy un blogger remolón que, pese a las innumerables recomendaciones, nunca se animó a visitar su local original. Ironías del destino, ahora se encuentran a cinco minutos de mi casa. Mejor imposible.

Es difícil para mí explayarme sobre una propuesta donde todos los platos son nuevos para mí. El recorrido por su carta trajo sorpresas como la fresquísima ensalada de papaya verde, epifanías como el pad thai, alegrías como el arroz a las 4 hierbas y experiencias infernales como el deliciosamente picante pad kra pao. En resumen nunca he salido insatisfecho de este local.

Ají 555 ofrece una propuesta de comida tailandesa en su versión más honesta. No es fácil replicar los sabores de Tailandia, sabiendo que muchos de sus ingredientes principales escasean, pero han sabido manejar muy bien el tema. Cuando hay pasión en la cocina, no hay obstáculo que valga.

Ají555 Real Thai Cuisine queda en San Luis 2879, San Borja.
Teléfono: 677-1571
Mi recomendación: Salteado de anacardo, Pad Thai, arroz de cuatro hierbas.

Fecha Publicación: 2018-12-23T19:03:00.000-08:00
Fachada del local
El último fin de semana antes de Navidad solo augura caos, tensión y alboroto y y que salir de compras es lo más parecido que hay a una misión suicida. De alguna manera yo logré salir indemne del centro comercial rumbo a uno de mis restaurantes de carne favoritos. En el asiento de atrás tengo una botella de Zuccardi Q Malbec con  una funda para mantener la temperatura, aunque felizmente el sol no ha terminado de aparecer. 

Hace varias semanas que tenía planeado almorzar en Osso de San Isidro, no solo por el antojo de comer carne, sino porque necesitaba un restaurante muy especial para cerrar la temporada. Apenas entro al local recuerdo que no tengo reserva, pero como llegué temprano el mozo me conduce sin problemas a mi mesa favorita. 

Chorizos artesanales. Sliders.
Tengo planeado lo que debo ordenar, hasta que el mozo aparece como ave de las tormentas para informarme que hoy no tienen los panes de la casa. Estaba antojado de volver a probarlos y esta noticia no me hace gracia, aparte que los necesitaba para contarles una anécdota muy divertida sobre una "influencer". Resignación no más.

Empieza la jornada con las sliders (S/35.00), tres mini hamburguesas de carne madurada con salsa madre en pan de queso cheddar y chives. Tomarlas con las manos es un placer culposo, así se ensucien con los jugos de la carne, entenderán por qué se usa un secador en lugar de servilleta. Siguen un par de chorizos  (S/35.00), con el exterior perfectamente caramelizado y el interior jugoso. Lo divertido es que siempre cambian la variedad , esta vez me toco italiano con toques picantes y campesino con finas hierbas. Imagino lo que haría su tuviera una baguette de Delifrance o un pan francés de la Panadería Carmelitas, tranquilamente podría armar el mejor choripan del mundo. 

Entraña fina. Osso Mess.
De fondo ordeno una entraña fina Angus (S/92.00). Este corte no admite errores técnicos, o viene al punto o mejor ni la prueben. Felizmente en Osso no se andan por las ramas cuando se trata de cocinar un corte tan complejo, y este llega a la mesa jugoso y muy sabroso. Disfrútenlo tal cual con un toque de sal de Maras, prescindiendo del chimichurri o cualquier otra salsa. Para acompañar es suficiente una ensalada fresca (S/26.00) No hay mucha ciencia en presentar verduras frescas con un ligero aliño de limón, más siempre me iré con el sinsabor que por el costo podrían ofrecen una porción más grande. Sobre todo de esos encurtidos cuyo sabor dulce es realmente adictivo. 

¿Hay espacio para postre? Sí, el incomparable e insuperable Osso Mess, una ambiciosa combinación de helado artesanal, merengue, fresas y toffee de tocino. No es el postre que una nutricionista vería con buenos ojos, pero la vida se trata de disfrutar y nada más. La idea es clavar la cuchara una y otra vez para crear un desorden ("mess") Ojo, si están en grupo pidan la versión familiar y disfruten del pecado de la gula. Total, luego pueden confesarse.

Me voy de Osso con excelente sabor de boca. La experiencia estuvo de acuerdo a las expectativas y ahora entiendo por qué dicen que "a los lugares buenos hay que extrañarlos". La atención a la mesa fue sobresaliente, con los mozos atentos a hacer recomendaciones y listo para responder consultas. En la guerra de parrillas Osso tiene una ventaja claramente diferenciada. Vayan y compruébenlo.

Osso queda en Av. Central 172, San Isidro. 
Horario: Lunes a sábado de 12.30 a 16.00. Cena de 19.00 a 23.00
Teléfono: 469-7438
Ticket promedio: S/.140.00 por persona.
Estacionamiento: Valet parking
Volvería: Sólo para ocasiones especiales.


Adiós 2018 (¡No vuelvas!)

Cuando el blog cumplió una década de existencia pensé seriamente en tomar un año sabático. No lo hice y, contradiciendo todo principio básico de automotivación, debo confesar que me arrepiento. Con los meses noté que me faltaba tiempo para ordenar el extenso archivo de fotos, depurar reseñas pasadas (estamos muy cerca de la reseña 600) y, lo más importante, desconectarme de las redes. 

Sí, aquellas redes de marras que han tomado por asalto el tiempo que antes dedicaba a escribir. ¿Qué le vamos a hacer? Los tiempos cambian y el advenimiento de las redes me tomó por sorpresa, aunque luego noté que si bien estas páginas traían muchas novedades, las opiniones brillaban por su ausencia y todo se resumía a una retahíla de elogios desmedidos, por no hablar de los innumerable sorteos buscando más "likes".

Por eso sigo acá, más obstinado que nunca y con la misma misión que tuve desde el primer día que empecé a escribir: ser un referente para que ustedes elaboren sus propias rutas gastronómicas. Esto conlleva mantener una objetividad a prueba de balas, disminuir las invitaciones a su mínima expresión y ser muy selectivo cuando se trata de recibir cortesías. Ahora sí, me tomaré unas semanas para estar desconectado de las redes, aunque eso no necesariamente implique descansar. 

Nos volveremos a ver más pronto de lo que piensan. Hay todavía demasiado por contar.

Fecha Publicación: 2018-11-27T20:04:00.000-08:00
Hasta que algún día tenía que animarme a conocer Viet. Estando a menos de diez minutos de casa es imperdonable que haya dejado pasar tanto tiempo sin visitarlos, aunque ustedes entenderán que, con una carta tan vasta y siendo un terreno completamente ignoto, había que regresar más de una vez para escribir la reseña completa.

Salón principal. Detalle de la decoración.
Enrollado de verano. Enrollado primavera.
Avenida Aviación, el paraíso de los restaurantes orientales. Entre la vorágine de chifas de bajo costo solo hay que husmear detenidamente para encontrar propuestas bien trabajadas. Mejor si los acompaña un paisano pues él sabrá guiarlos adecuadamente por los vericuetos de la comida china tradicional.

Me hubiera gustado tener esa suerte cuando visité Viet. Si bien la carta es fácil de entender y el personal de salón muy atento tuve que recurrir al viejo y confiable método ensayo-error para elegir los platos que incluiría en esta reseña.

Empezamos con el  enrollado de verano (S/18.00), una entrada que no me es extraña, pues el papel de arroz es ingrediente común en varios restaurantes de Lima. Vienen rellenos de langostinos, jamón artesanal y vegetales se acompañan de salsa de maní. No es una entrada ligera, pídanla si tienen bastante apetito. El enrollado primavera (S/18.00) viene con la pasta frita, como la clásica entrada china, solo que aparte de verduras también lleva cerdo y langostinos. Lo más importante es la salsa Nuac Cham (limón, salsa de pescado, ajo y ají) para "dippear", pues bastará una probada para que se hagan adeptos a ella.

Alitas al ajo. Nachos Viet.
Crepe vietnamita. Sopa Pho Bo.
Las alitas al ajo (S/24.00) llegan jugosas y crocantes a la mesa, el marinado es ligero y destacan las especies aromáticas. La salsa de limón contribuye a "cortar" el sabor. Paso sin mucho esfuerzo de los nachos al estilo Viet (S/27.00). La mezcla de carne y mozzarella es bastante escasa y al final uno termina comiendo los chips con verduras y salsa de pescado o sriracha. El crepe Vietnamita (S/28.00) no resulta lo que esperaba. La tortilla de cerdo y langostinos llega jugosa por dentro y rellena de frijolito chino, pero me abruma ver la cantidad de verdura y al final no tengo la menor idea como servirme una porción. La visita no hubiera estado completa sin ordenar el pho bo (S/30.00), técnicamente una sopa de fideos de arroz con carne. Insisto en que es muy complicado emitir una opinión respecto a su autenticidad visto que no hay punto de comparación en Lima. Si bien no llega a impresionarme como un ramen, para el frío limeño que aún se niega a abandonarnos en las noches, cae muy bien. Un toque adicional de sriracha le dará más alegría al caldo.

Langostinos salteados. Arroz Viet.
Hamburguesa y Panceta. Pollo a la hierbaluisa.
Los langostinos salteados sobre vermicelli (S/36.00) se me antojan una repetición. Digo, no hay nada de malo en la cocción ni en la presentación, pero... ¿Otra vez verduras y salsa de pescado?  Paso del arroz Viet (S/28.00) más que nada por un gusto netamente personal. No tengo nada en contra del salteado ni de la presencia de la fruta, pero la textura mojada que le otorga la leche de coco nunca me ha convencido. En todo caso es un tema netamente de preferencias y para ustedes podría convertirse en su favorito. 

Siguen unas hamburguesas y cortes de panceta a la parrilla (S/40.00) las hamburguesas vienen recocidas, tema que no me preocupa porque al final está la salsa caliente para remojarla, pero en el caso de la panceta si es un detalle que deben mejorar. El corte está duro y correoso y es difícil terminarlo. Para acompañar nuevamente verduras orientales y fideos de arroz. Termina la jornada con un pollo a la hierbaluisa, (S/30.00) que, perdonarán la herejía, me recuerda al Pardos parrillero. Sí, es una pechuga de pollo con un aderezo ligero acompañado de arroz y ensalada. No hay ciencia, pero al final es lo que prometía la carta, así que a murmurar a otro lado, blogger reclamón.

No hubo espacio para postre, mejor dicho, justo no tenían el que se me había antojado: arroz con mango. Queda como mera anécdota aunque hubiera sido muy interesante compararlo con el que sirven en Ají555.

Me retiro de Viet satisfecho y con buen sabor de boca. La experiencia es interesante y como blogger siempre es importante descubrir nuevos sabores. El ambiente es amplio y cómodo, la atención a la mesa es muy correcta con el personal dispuesto a absolver consultas. Algo que llama mi atención es que en varios platos la estructura es idéntica (fideos-verdura-salsa) y solo varía la proteína, pero tendría que viajar hasta el país original para saber qué más podrían ofrecer. Además, con varios años de presencia en el mercado intuyo que han hecho los ajustes pertinentes para dejar en carta los favoritos de los comensales. En resumen, Viet es una aventura llena de sabores diferentes y si bien no garantizo una epifanía gastronómica, al menos se divertirán probando una carta donde todo resulta nuevo.

Viet queda en Aviación 2590, San Borja
Horario: Martes a sábado: 12:30- 23:00. Domingo: 12:30 - 16:30
Precios: Entradas S/8.00 - S/30.00, Fondos S/28.00 - S/44.00
Teléfono: 225 1884
Volvería: Sí, échenle la culpa a la sriracha.
Estacionamiento: En plena calle con vigilancia.

Fecha Publicación: 2018-11-13T15:15:00.002-08:00
Fachada del hotel
Hace varios años visité el Country Club Lima Hotel para celebrar una ocasión especial en su desayuno buffet. Sin embargo, la retahíla de errores que encontré en cuestiones de calidad y servicio a la mesa me dejaron sin ganas de volver nunca. Quizá mi incomodidad no fue tanta por la magnitud de las falencias halladas, sino por la falta de interés ante la queja que presenté, algo impensable en un hotel cinco estrellas donde el cliente es la razón de ser.

Hace algunas semanas cuando publiqué un ránking de desayunos buffet en el Facebook del blog, varios seguidores insistieron en que el hotel había cambiado completamente, que había una nueva administración y que nada perdía dándole una segunda oportunidad. ¿O sí?

El buffet en pleno.
Domingo en la mañana. Llego muy temprano al Country Club Lima Hotel esperanzado en poder encontrar mesa sin haber hecho una reserva previa. No exagero, con esto de las fiestas de fin de año hallar espacio libre en los desayunos y tea-times es poco menos que imposible si no han hecho el pago previo. ¡Y créanme que hasta se agotan los cupos! Felizmente la Providencia estuvo de mi lado porque el maitre me saluda cortésmente y me conduce sin problema a una mesa libre.

No hay mejor forma de encarar un buffet que hacer un reconocimiento previo, aunque a la hora del desayuno no es una tarea complicada. Ciencia no habrá, quizá es de esperar una presentación cuidadosa de todas las estaciones, calidad de los insumos y una variedad de opciones para todos los gustos.

Empiezo mi recorrido por la estacipón de fruta fresca. Tener toda la fruta lista y procesada para armar la mejor ensalada de saludable es la mejor manera de empezar el día. Una buena cucharada de cereales y miel es el topping que necesito. En la sección de fiambres tienen lo justo para armar una buena tabla de quesos y jamones como abreboca. Ataco la sección de panecillos dulces con una buena taza de chocolate caliente. Debo reconocer que ofrecen una buena variedad y se nota 

En cuanto a los panes salados son el mejor acompañamiento a las frituras. Nada más rico que coger un trozo de pan francés y remojar en los huevos revueltos salpimentados al gusto. También hay tocino frito para los que buscan un desayuno alto en calorías y para los nacionalistas el infaltable tamal con chicharrón de cerdo. A ustedes les dejo de tarea el lomo saltado, dícese la especialidad de la casa, aunque yo personalmente nunca me he sentido muy convencido de probar este guiso a la hora del desayuno. Cuestión de gustos.

Detalle de la vajilla
Me retiro del Country Club Lima Hotel medianamente satisfecho. Si bien la propuesta no sale de lo clásico, ni trae algo diferenciado, considero que el ambiente elegante y la calidad del servicio van de acuerdo a lo que se puede esperar de un hotel cinco estrellas. La atención a la mesa fue sobresaliente, con los mozos muy corteses, atentos a recoger el menaje usado y a cualquier pedido adicional que tuvieran los clientes. Sin embargo, a diferencia de otras propuestas no me ofrecieron platos preparados al momento y eso le quita algunos puntos en mis preferencias personales. Igual queda como una recomendación en caso quieran celebrar un domingo en familia, sobre todo cuando cambie el clima para disfrutar de la esplendorosa terraza. De mi parte fue suficiente una visita para borrar el sabor amargo de aquella lejana experiencia, aunque no para incluirlo en mi Top 5 de favoritos. 

Country Club Lima Hotel queda en Los Eucaliptos 590, San Isidro.
Horario: Lunes a domingo de 6:30 a 11:30
Teléfono: 611-9000
Costo: S/72.00 por persona.
Volvería: Puede que sí y puede que no. En cuestiones de desayunos de hotel ya tengo mi favorito.
Estacionamiento: En plena calle.

Fecha Publicación: 2018-11-10T17:22:00.002-08:00
Fachada del restaurante
Barranco. ¿Será acaso el distrito que menos he visitado en el año? Puede que sí y puede que no, aunque este año varios restaurantes de la zona han sido evaluados con satisfactorios resultados. 

Me acuerdo que hace algunos meses circulaba en redes una fotos de unas tostadas con tuétano que servían en Pan Sal Aire y que, para variar, causaron furor en las redes ansiosa novedades. Pequeño detalle, por un lado yo no pertenezco a ese grupo y por otro el tuétano nucna ha sido un ingrediente que llame mi atención, así que nunca me animé a visitar este local.

Sábado en la mañana. La tranquilidad que se respira en las calles barranquinas es una antítesis al bullicio nocturno que se respira durante toda la seman. Diría que estoy en otro distrito de no ser porque al momento de estacionarme aparece por arte de magia uno de esos cuidadores informales saludándome con un impostado "buenos días jefe", gesto suficiente para asegurarse una propina y mi tranquilidad. Mi celular timbra. Mi amiga Violeta (a) The Chinese Foodie quiere saber si ya llegué. "Estoy cuadrando" es mi lacónica respuesta. La puntualidad es mi elemento.

Sandwich de roastbeef. Sándwich mixto.
Tostadas francesas. Sándwich BLT
La carta matutina de Pan Sal Aire es breve y sencilla de entender. Yo tengo claro mi objetivo, sabedor de su enfoque artesanal, de todas maneras tengo que evaluar sus panes y si puedo dar un vistazo a las otras opciones. Empiezo con un sándwich de roast beef (S/20.00) en pan artesanal. La carne es suave sabor intenso, con los pickles y la mostaza son hechas en casa como un equilibrado acompañamiento. El sándwich mixto no trae sorpresas más que buenos insumos y el punto correcto para dejar el queso chicloso, lo cual en otras cafeterías a veces es mucho pedir. En el sándwich BLT (S/18.00) la presentación del tocino artesanal no ayuda, el pan termina desarmándose y al final uno siente que estuviera comiendo pura lechuga. Punto aparte para las tostadas francesas (S/18.00), uno de los mejores platos que voy comiendo en lo que va del año. Pan artesanal remojado en una mezcla de leche, huevos y canela y luego frito al punto exacto, para coronar con fresas, arándanos y mermelada de frutos rojos. Queda como tarea volver por el gravlax y el harto recomendado shakshuka.

Detalle de la mesa. Bresaola
Pizza de chorizo. Mezzi paccheri alla arrabiata
Sábado en la noche. Estoy de vuelta en Pan Sal Aire para evaluar sus platos de fondo. Hay opciones sencillas con predominancia de pizzas y pastas. La bresaola (S/32.00) es pura calidad del insumo y correcta presentación. Ciencia no hay, pero sí un plato que me deja buen sabor de boca. Prescindo del pan tostado para comerla tal cual disfrutando el contrapunto de la carne curada con el parmesano, la arúgula y un toque de aceite de oliva.  Para los fondos elijo una pizza de chorizo casero (S/30.00). Preparada prolijamente al estilo napolitano, la relación entre topping y corteza se me antojó un tanto desproporcionada. No espera una Carnívora de franquicia, pero tampoco algo así. Los mezzi paccheri alla arrabiata (S/28.00) fallan en lo más obvio. Soy un aficionado a salsas vegetarianas y puedo olvidarme sin problema de la proteína. Sin embargo, cuando la la pasta no llega al dente sino cruda, entonces todo está perdido. Error bobo y difícil de corregir. Una gran pena porque esta salsa resultó bastante equilibrada en sabor y picante.

Esta visita me deja sentimientos encontrados. Hay un buen producto acá y siento que no he visto lo suficiente para dar una opinión final. Los errores que se presentaron son más de forma que de fondo aunque por el precio uno solo puede esperar un producto óptimo. Volveré para seguir investigando.

Pan Sal Aire queda en Grau 320, Barranco
Horario: Lunes 8:00 a 15:00. Martes a sábado de 8:00 a 23:00. Domingos de 9:00 a 15:00

Estacionamiento: En plena calle con vigilancia informal. También hay una playa cerca.
Volvería: Sí, tres visitas no han sido suficientes.

Fecha Publicación: 2018-11-04T14:32:00.002-08:00
Hace ya cinco años que estuve por primera vez en Matría cuando participé en una inolvidable cena maridaje (¡Gracias Marisol!). Hace dos años que por alguna inefable razón no le dedico una reseña. Hace un día que lo visité y no dejaré pasar un minuto más sin volver a hablar de este restaurante.

Sábado, fin de semana largo, el tráfico está muy ligero y el sol no termina de asomarse para alegrar la hora de almuerzo. Tengo en el carro una botella de prosecco Zonin que he estado reservando para una ocasión especial, léase encontrarme con un par de buenas amigas que también creen en el vicio de comer. ¿Cómo no invitarlas a que conozcan uno de mis restaurantes favoritos? Eso sí, siempre y cuando lleguen a la hora puntual.

Matria es el feudo de Arlette Eulert, chef con amplia experiencia en importantes restaurantes tanto del Perú como el extranjero y que además ganó este año el premio a la mejor chef femenina según el ránking Summum. Su restaurante se distingue por ofrecer una cocina contemporánea con guiños a los sabores asiáticos y por el cambio de carta en cada temporada con el fin de usar los mejores insumos de estación. 

Conchas en mantequilla cítrica.
Tosa-mi de atún. Mollejas a la brasa.
Comienza nuestra jornada con las conchas de abanico en mantequilla cítirca de Yuzu (S/9.00), una entrada que resume la esencia del restaurante. Cojan una cucharada y sírvanse la concha sin desperdiciar una sola gota de esa mantequilla de toques cítricos que acompañan, pero no interfieren con el sabor del molusco. La versión  "Indo-China" (S/9.00 c/u) lleva mantequilla de curry amarillo y quinua pop que le aporta un divertido toque crocante. Seguimos con un Tosa-mi de atún (S/40.00) sobre una cama de palta fuerte, kiuri y topping de chalaca de jalapeño. El tosa-mi es un plato japonés con trozos grandes de atún rápidamente sellados en sartén para luego cortarlos en láminas delgadas. En boca es una delicia porque explota ante la diversidad de sabores y texturas que lleva. En el estiradito de lenguado palteado (S/45.00) los precisos cortes de pescado blanco se acompañan de un aliño muy ligero donde la untuosidad de la palta hace todo el trabajo. Un toque de quinua pop (¿Otra vez?) y tobiko redondean la experiencia. Terminamos con las mollejas a la brasa (S/33.00), una entrada que no termina de convencerme por la textura del insumo principal. Lástima porque ese estupendo puré hecho con dos tipos de manzanas merecía lucirse.

Pulpo 1/2 porción. Bourguignon.
Picante de conchas y tagliolini alle vongole (1/2 porción)
Los mejores restaurantes son aquellos que nunca dejan de sorprenderme y aquí lo hicieron en gran estilo con el risotto de hongos frescos (S/43.00). El arroz se cocina en una infusión de hongos variados (ostra, shiitake, champiñones) y coge todo ese sabor que me deja con la sensación de convertirme en vegetariano en el corto plazo. "Puro umami" como dice la chef. El picante criollo de conchas de abanico (S/56.00) es sabor y calidad del insumo. Consejo, pídanlo en porción completa y no lo compartan. Sumergir una cucharada de arroz blanco en ese salsa cremosa es lo más parecido a tocar el cielo. Los tagliolini alle vongole (S/40.00), son un reto a mi eterno favorito de Trattoria dei Prati, aunque esta versión es más trabajada por la presencia del ajo confitado, y los ajíes peruanos. El sabor de los vongole es más concentrado se combina adecuadamente con esa pasta al dente. En el pulpo de Ilo (S/50.00) si la cocción del molusco es óptima ya hicieron la mitad de la tarea. La otra mitad es sorprender al cliente con esa salsa de frejolitos y pallares, sabores precisos que no desentonan. La última palabra se la dedico a la bourguignon de ternera (S/68.00). Plato clásico de la gastronomía francesa que no es sencillo de encontrar en Lima. Aquí usan carrillera, corte muy suave que luego de una larga y lenta cocción alcanzan una suave textura que permite prescindir del cuchillo. De acompañamiento un puré muy ligero de papa Huamantanga, tomates de cherry frescos y zananorias confitadas. Altamente recomendable.

Tarta trufada de cacao peruano
Termina la incursión gastronómica con dos excelentes postres. Primero un alfajor (S/23.00), cinco capas de galletas crocante con un generoso relleno de manjar casero. Probablemente alguien me diga que es un postre fácil de encontrar, mas yo preguntaría cuantos lugares se animan a usar algo diferente al manjar industrial. No creo que puedan encontrar más de cinco opciones. La tarta trufada de cacao peruano (S/28.00) me obliga a romper ciertos paradigmas. Este postre es el ariete de todos los veganos que odian la harina y nunca ha terminado de convencerme porque suele empalagarme al primer bocado. En Matria le han dado una vuelta de tuerca usando cacao amazónico al 72% en dos texturas (tarta y ganache). El amargo está muy equilibrado y si bien yo pediría un café americano (o un pisco acholado dependiendo si estoy manejando) el curd de maracuyá es el acompañamiento perfecto para cerrar el día.

Me retiro de Matria con ganas de regresar antes de que termine el año. Sí, la experiencia superó mis expectativas y me alegra encontrar nuevas opciones en al carta que se convertirán pronto en mis favoritos.  El ambiente siempre es cómodo e invita a un almuerzo de largo tiempo con sobremesa incluida. El servicio pasa sin altibajos, el personal hace lo justo y necesario para asegurarse que el cliente quede satisfecho, lo que ya es un logro en la mayoría de restaurantes peruanos. Yo considero que Matria hace mucho que ya se ganó un puesto entre mis restaurantes favoritos.

Matria queda en Mendiburú 823, Miraflores.
Horario: Lunes a viernes 12:30 a 16:00. 19:30 a 23:00. Domingo 12:30 a 17:00
Teléfono: 422-2784
Precios: Entradas (S/28.00 - 45.00) Fondos (S/40.00- 68.00) Postres (S/18.00 - 28.00)
Estacionamiento: En plena calle sin vigilancia.
Volvería: Sin dudarlo.

Fecha Publicación: 2018-11-01T08:27:00.002-07:00
Premiado en la lista Summum 2018 con el primer puesto al mejor servicio, segundo puesto en la categoría nikkei y cuarto puesto en el ránking general, Osaka merecía tener ya una reseña actualizada en el blog. Le debo las gracias a María Claudia (The Foodie Eye) por las coordinaciones previas para este encuentro.

Sábado, hora de almuerzo. Me encuentro con mis puntualísimas amigas foodies en el lobby de Osaka y, antes de bajar al restaurante, los tres empezamos a discurrir rápido. Sabedores de la penumbra que domina el salón principal elegimos la terraza para nuestra incursión gastronómica. No es ningún secreto a voces que la luz natural y la fotografía son estupendas amigas.

Cuando salimos a la terraza noto un pequeño detalle, los asientos son bajos y la disposición invita más a tomar un cóctel acompañado de un piqueo. Como nunca, encojo mis hombros, me olvido de las gollerías y dejo que las foodies armen el pedido. Digamos que en un restaurante de tales credenciales sería bastante difícil marrar en la orden, aunque mi única exigencia es que haya nigiris en la mesa. 

Otoshi del día. Nikku foie.
Evil Ebi, Hotate truffle
El mozo se aparece con el otoshi del día, un detalle que siempre me sorprende en los restaurantes japoneses. Los abreboca se convierten en pequeñas obras de arte y son un anticipo de lo que vendrá durante el resto de la jornada.

Empieza nuestra incursión con el nigiri de  Niku Foie (S/26.00 por dos unidades). La combinación no me es extraña. Ya antes en La Locanda del Swissôtel me han servido foie gras acompañado de frutas. Sin embargo, hay que manejar una precisión quirúrgica en la cocción del wagyu para que los jugos de la carne no afecten la textura del shari. Sigue un Evil Ebi (S/20.00), nigiri de langostino acompañado de una ligera salsa BBQ y una chalaquita que aporta frescura. Terminamos con el Hotate Truffle (S/24.00) donde la simpleza manda. Las conchas de abanico sopleteadas en mantequilla de trufa blanca son todo lo que necesito para ser feliz.

Nori furai. Maki tuna tartar.
Inca gyoza. Lettuce wraps.
Osaka tiene una excelente variedad de platos que merecen investigarse, pero teníamos que sacarnos la duda con los makis y por eso ordenamos dos tablas.  El Nori Furai (S/36.00) me recuerda a mis primeras incursiones con los makis en un local cuyo nombre ya olvidé. Lleva langostino y queso crema con topping de salmón y vienen envueltos en nori crocante. La combinación funciona y permite disfrutar los sabores frescos de los insumos. El maki tuna tartar (S/26.00) se me antoja muy clásico (atún, palta y negi) hasta que pruebo esa mayonesa ligeramente picante que lo baña. Hay precisión en el armado y el sabor que tiene el shari lo hacen una opción muy recomendable. Quisiera usar mi frase de siempre afirmando que no hay mayor ciencia con las Inca Gyoza (S/48.00), pero aquí hay técnica precisa en el sellado y el sabroso relleno es de pato confitado. Celebro que hayan cambiado el shoyu por una ligera crema de ají amarillo que no desentona.

Pato mochero
Los lettuce wraps (S/57.00) me recuerdan a los tacos chinos que comía en casa de una amiga oriental. El picadillo de pato, hongos y verduras chinas es tan sabroso como jugoso y por eso los reto a que armen el taquito sin desparramar un solo fan-si en la mesa. Es la segunda vez que lo como y, si bien prescindí de estos fideitos de marras, tuve que hacerme el desentendido cuando el mozo vino para limpiar el desastre en el que se había convertido la mesa. (¡Yo no fui!)

Sigue un shiromi a la brasa (S/49.00) que según me contaron es todo un best-seller. Son trozos de pescado blanco marinados en shoyu servidos con una salsa de ajo crocante, almendras y ajíes peruanos. El pescado sobrevive al punto de cocción y a la ambiciosa combinación de ingredientes. Esperaba más del pato mochero (S/64.00), una pierna de pato crocante servida con arroz al wok con cecina y shiitake. Sin embargo, esta vez fallaron en la cocción del ave, la carne del pato resultó dura y correosa. Ni siquiera vertiendo la miel de tumbo pude terminarlo. Cuestión de mala suerte, espero.

Dessert platter. Chocolate crocante
Suspiro nikkei. 
Con todo lo que habíamos ordenado ya no quedaba la más mínima duda respecto a la calidad de este restaurante, pero el tiro de gracia vendría con el dessert platter (S/64.00), una sobebria degustación de cinco postres. Suspiro nikkei, variante del postre tradicional donde el manjar de chocolate se acompaña de helado de hierbaluisa y merengue en texturas. Yuzu cheesecake, postre muy veraniego con crema helada de cítricos, granita de camu camu y cereales andinos. Kari kari sour, crocante de aguaymanto y piña con helado de yogurt. Chocolate crocante, el clásico fondant de chocolate bitter. Para termin un pequeño, pero efectivo mochi de lúcuma. Es difícil elegir un postre favorito, pero más difícil aún es aceptar que si van en grupo deben compartirlos. Pequen de egoísmo y pidan este plato sí y solo sí van en pareja. Les aseguro que se quedarán cortos. Por tal razón ordenamos adicionalmente un chocolate crocante (S/30.00) y un miso toffee crumble (S/29.00). Gula entre cuatro que le dicen.

Miso toffee crumble
Me voy de Osaka con muy buen sabor de boca. Exceptuando el error con el pato mochero, la experiencia fue satisfactoria y estuvo a la altura de las expectativas. La carta es una travesía por los sabores de la comida nikkei, con fusiones adecuadas y platos muy bien estructurados. Si bien, le tengo recelo a las cartas muy amplias en este caso, funcionan para dejar con las ganas de volver pronto y seguir investigándola. Es muy importante destacar el servicio a la mesa, factor que siempre es el punto es el punto débil de todos los restaurantes de marca. en este caso, aún cuando el restaurante estuvo a su máxima capacidad, el mozo siempre fue muy atento, estuvo atento a las necesidades de la mesa y no hubo demoras en la salida de los platos. Los precios de carta son elevados, pero están justificados por la calidad de la propuesta y las credenciales que ostenta el restaurante.

Osaka queda en Pardo y Aliaga 660, San Isidro.
Horario: Lunes a sábado de 12:30 a 16:00 y de 19:00 a 24:00. Domingos 12:30 a 17:00
Teléfono: 222-0405
Precios: Sushis, ceviches y tiraditos (S/22.00-S/48.00) Entradas (S/36.00-S/57.00) 
Fondos (S/40.00-S/64.00)
Estacionamiento: Valet parking o en el sótano del edificio.
Volvería: Sí. De vez en cuando hay que darse sus buenos gustos.
Etiquetas: [Arequipa]  [Panadería]  [Provincias]  
Fecha Publicación: 2018-10-25T20:33:00.003-07:00
El mercado de San Camilo en pleno
Muchas veces he escuchado la frase "el lugar ideal para conocer la gastronomía de una ciudad es el mercado" Debo confesar que siempre he inventado mil pretextos para no visitar mercados porque antepongo mi comodidad a la curiosidad. Almorzar sentado en una banca con personas desconocidas al lado o con algún ambulante ofreciendo sus productos no es mi idea para disfrutar buena comida. Sin embargo, estando en una ciudad a la que quiero tanto, no estoy para hacerle caso al quisquilloso niño interior, sino para investigar todo lo que ofrece uno de los mejores destinos de Arequipa: el mercado de San Camilo. Con más de 80 años de historia este lugar ya ha sido declarado Patrimonio Histórico Monumental y no podía faltar en mi ruta arequipeña. Acompáñenme en esta reseña para saber todo lo que probé, compré y encontré.

De los jugos de fruta y otros placeres
Sector de las juguerías
Primera parada: el sector de las juguerías. Hay más de una docena de puestos que ofrecen  jugos preparados al momento con los ingredientes más inverosímiles. ¿Creen que exagero? A ver pidan el quie que lleve una rana entera y luego me cuentan.

Caminen con paciencia y déjense engreír por las amables jugueras quienes trataran de atraerlos con sus mejores halagos tal canto de sirena. Yo dejo al azar mi eleccción y me siento sin fijarme en ningún detalle especial. Sin embargo, cuando leo el encarte con la variedad de jugos y combinaciones me quedo sin palabras. Tienen incluso un jugo especial que lleva todas las frutas más leche, huevo, miel, maca, algarrobina y una botella entera de cerveza malta. Yo me conformé con el surtido simple, que resultó una correcta mezcla de frutas, donde destacaba el sabor intenso de la papaya arequipeña. Vale la pena empezar el día de esta manera, aunque si son valientes enfréntense al especial completo y digan: ¡Salud!

De las etiquetas y otros demonios
El mejor queso helado
Hace algunos días vi en cierto foro de datos gastronómicos como una usuaria se expresaba con fruición de haber encontrado el mejor queso helado de Arequipa en el mercado de San Camilo. Por más alharaca que generen estas publicaciones yo siempre las tomo con escepticismo, aunque siempre anoto el dato para usarlo en un futuro.

Visto que estoy en el mercado de marras, la oportunidad está pintada para que salga en busca del famoso postre. En el segundo piso ubicado frente a unos puestos de flores se ubica el restaurante de Doña Rosa. Los recortes de periódicos fungen como decoración del local repitiendo el mismo titular: "el mejor queso helado de Arequipa." Cuando lo pruebo noto que el sabor es muy agradable, menos dulce y se asemeja más a un helado de leche que al adoquín empalagoso que suelen ofrecer los restaurantes. De ahí que sea el mejor, ya depende del gusto de cada uno.

De los quesos y otros manjares
"Blogger, ¿Qué es lo que más te gusta de Arequipa? Muy sencillo, el queso paria.

Puesto 24 de Doña Julia y Don Goyo
¿En qué momento habrá comenzado mi romance con  el queso paria? Rebusco en el cajón de mis recuerdos y solo puedo evocar un desayuno con un sándwich mixto cuyo doble relleno de queso derretido se estiraba al infinito con cada mordisco. ¡Pero ese era queso Edam!

Desde La primera vez que estuve en Arequipa invariablemente siempre hago una parada en puesto 24 de Doña Julia y Don Goyo. Son una pareja muy amable y se toman todo el tiempo que sea necesario para ayudarlos a escoger el queso que más se adapte al gusto de sus clientes, incluso les indicarán cuales son los mejores para cocinar o para comer tal cual A ustedes, mis queridos lectores, les recomiendo que sean pacientes, prueben y elijan su queso favorito. No se olviden de la mantequilla de Pampacolca y si encuentran el queso de Lluta no lo dejen pasar. Además les recuerdo que deberán resignarse a que en la maleta llevarán un par de kilos de sobrepeso. Que importa, la felicidad no tiene precio.

De por qué el blogger solo vive de pan
Su majestad el pan de tres puntas
El recorrido por el mercado finaliza invariablemente en el sector de las panaderías. Si ustedes piensan que aquí solo puede conseguirse pan de tres puntas, descubrirán que más equivocados no pueden estar.

Elijan el mejor pan de tres puntas y cuando regresen a Lima verán que servidos con una tajada de queso paria o fresco de Ayaviri no existirá mejor desayuno.  Pidan una bolsa de pan de trigo a la leña y disfruten el verdadero sabor del pan artesanal. No pierdan de vista las tantawawas porque son el mejor acompañamiento para el chocolate de taza. (Ojo, busquen las tabletas de La Continenta). Y pregunten a las panaderas por otras variedades de panes. Probablemente se lleven una agradable sorpresa.

Aquí es difícil que puedas recomendarles un puesto. Caminen con paciencia y elijan aquel que les inspire más confianza en cuestiones de salubridad, aunque la verdad como están a la vista de todos no será una tarea muy compleja. Algo que si debo mencionar es que los panes, si bien no pesan mucho, hacen bastante bulto y si no están bien empaquetados tendrán problemas al subir al avión ¿No solo de pan vive el hombre? Esa frase no vale si están en Arequipa.
Etiquetas: [Arequipa]  [Chocolate]  [Postres]  [Provincias]  [Turismo]  
Fecha Publicación: 2018-10-22T21:30:00.001-07:00
8:00 (Alegría)
Fachada del local. Media porción de adobo.

Luego de la inesperada debacle en Sabor Caymeño mis expectativas de comer un buen adobo en Arequipa se vieron muy melladas. Sin embargo, todo blogger gastronómico siempre debe tener un as (léase recuerdo) bajo la manga, así que hice uso de mi plan B: Super adobo arequipeño, un local que ya desde el nombre promete una experiencia diferenciada, o de lo contrario... un exceso de optimismo.

Desde el momento que me siento y el mozo trae el pan de tres puntas, tengo claro que acá no se andan por las ramas. Este pan inmenso, crocante por fuera y migoso por dentro, promete ser el mejor acompañamiento del adobo. Cuando me traen la media porción del adobo (S/17.00) deduzco que en el otro local me vieron cara de limeño. Pruebo una cucharada y sonrío hasta el último rincón de mi alma. Por este plato he venido a Arequipa, un caldo de sabor intenso, un corte de cerdo tierno y sabroso y en cada cucharada un poco más de felicidad. A mí no me compete afirmar si este es el mejor adobo de Arequipa, mas sí puedo decir que tienen dos excelentes manera de cerrar el almuerzo. Una taza de té piteado y después una caminata ligera por el mirador de Yanahuara. Con experiencias así, como no te voy a querer tanto Arequipa.


Super Adobo Arequipeño queda en Ugarte 214, Yanahuara.

12:00 (Epifanía)
Fachada del local. Rocoto relleno de camarones.
Sonccollay (En quechua "corazoncito mío"), ¿Cuánto tiempo ha pasado desde nuestro último encuentro? No me atrevo a contar los años, pero aún están presentes en mi corazón todos los recuerdos.

Llego temprano a Sonccollay cumpliendo mi estrategia infalible para visitar los restaurantes de Arequipa. El resultado es óptimo, sigo sin toparme con hordas de turistas desesperados por encontrar mesa. Escojo tranquilamente una ubicación con la mejor vista de la plaza de Armas. El ambiente me sigue siendo familiar. Los manteles de vivos colores, la carta en tres idiomas, los jarritos de cerámica para las bebidas... y ¡oh novedad! unas odiosas palomas esperando que se caiga una migaja de comida para atacar sin reparo alguno. Bichos de marras.

Cancacho de alpaca. Ensalada fresca,
Tubérculos asados. Cremas de la casa.
Para los que no han leído los post anteriores, Soncollay tiene una propuesta de comida pre-inca. La idea es prescindir de insumos que trajeron los españoles como el ajo, la cebolla y la res, y usar técnicas como la cocción en piedra volcánica. No se les ocurra hablar de frituras ni lácteos en este restaurante.

Mi jornada se inicia con el rocoto relleno con camarones. No hay huevo ni queso, sino una crema de chochoca y maní de sabor neutro que sirve para aplacar el sútil picor del rocoto, pero no para opacar el sabor fresco de unos camarones al punto.

De fondo elijo un cancacho de alpaca (S/51.00). Asado a la perfección, sazonado con orégano, muña y sal es un plato que debe consumirse con las manos. Olvídense por un minuto de las reglas de urbanidad y viajen en el tiempo. ¿Acaso los incas usaban tenedor? Los acompañamiento son tan espectaculares como el plato principal. Tubérculos (papas nativas, camote, oca) asados  al punto que se pueden comer con cáscara y todo. Para refrescar el paladar una ensalada de palta, tomate y sachatomate. Punto aparte para la presentación, tan sublime como el plato en sí.

Chocolate con frutas de estación.
La jornada finaliza con un postre sencillísimo. Chocolate de Quillabamba derretido sobre frutas de estación (S/33.00). No hay ciencia en este postre, más si la soberbia calidad del chocolate sobre la fruta más fresca que se puede conseguir en esta ciudad. Suiza, envídianos.

Me retiro de Sonccollay con excelente sabor de boca. Los años pasaron, pero se mantiene la calidad y la consistencia en las recetas. Mejor aún, han incluido otros platos en carta para satisfacer a un público exigente de nuevas tendencias (Léase veganos). De mi parte solo puedo agregar que este restaurante, aunque no figure en ránkings ni listas de prensa especializada, sigue siendo de visita obligada si están por Arequipa. Palabra de blogger.

Sonqollay queda en Portal San Agustín s/n Arequipa.

18:00 (Lozanía)
Interior del local. Terraza.
Focaccia. Pizza Azul con prosciutto,.
Confieso que me embargan todas las dudas del mundo cuando encuentro un restaurante que tiene la palabra "orgánico" en su nombre. Peor aún, si me dicen que usan masas con cereales andinos y toda esa parafernalia, el escepticismo invade todo mi ser. Sin embargo, de vez en cuando puedo equivocarme en gran estilo.

Es temprano y el local de Las Gringas ya muestra concurrencia. Entro al ambiente principal y me resigno a ocupar una mesa comunal, felizmente sin comensales. La moza trae la carta, una simple hoja de papel bond con pizzas y ensaladas y en el reverso una calavera en blanco y negro para colorear. Felizmente prescindieron de las mandalas.

Empieza mi jornada con una media focaccia (S/10.00). De acuerdo a la carta se hornean diariamente y yo no lo pondría en discusión. Me alegra encontrar una foccacia de corteza crujiente, de interior suave, y sin ningún exceso de grasa como suele suceder. Valga la advertencia, la media porción alcanza sobrado para cuatro personas. De fondo llega una pizza "Azul con prosciutto" (S/30.00). Basta ver la corteza delgada para convencerme que fue un acierto escoger este local para cenar. Tocino artesanal y prosciutto harán las delicias de los carnívoros, pero la inclusión de arándanos fue el twist que le dio más personalidad. 

Con una fugaz visita no puedo dar una opinión completa de Las gringas, mas si puedo afirmar que me deja con muchas ganas de regresar a otra hora del día. Si bien en su carta hay opciones vegetarianas y veganas, no han descuidado a un público carnívoro que también desean comer algo bien preparado. Me queda el clavo de probar otras opciones de su carta, así que háganlo ustedes por mí y luego me lo cuentan. 

Las Gringas queda en Santa Catalina 204, Arequipa.
Etiquetas: [Arequipa]  [Top 5]  [Turismo]  
Fecha Publicación: 2018-10-17T21:00:00.003-07:00
Detalle del salón.
Salamanto, que nombre tan excéntrico para un restaurante. Si no hubiera leído el blog de María Elena Cornejo no habría descubierto el significado de esta palabra: "lo que amo con el corazón lo doy". 

Estoy sentado en una esquina del restaurante. Dentro de mí se debaten dos sentimientos: el escepticismo y la esperanza. En una ciudad donde reinan los chupes, las sarzas y el queso helado, encontrar un restaurante de cocina de autor es poco menos que imposible. Luego de revisar la carta está más que claro que en una visita no podré evaluar adecuadamente la propuesta así que me decido por el menú degustación de diez pasos. Es el mejor recurso que puede ofrecer un restaurante para que un cliente nuevo pueda conocer todo lo que ofrecen. No quiero adelantarme al final del post, pero la cantidad de las porciones tranquilamente permitiría compartirlo.

Snacks de la casa. Mamacocha rolls.
El camarón de río. El cuy.
Empieza la jornada con los snacks de la casa. Un suave corte de pato ahumado, un camarón de río empanizado, un rocoto cubierto de ceniza y unas kallampas infusionadas en jugo de maracuyá son suficientes para dejarme con la boca abierta.  Con esta introducción queda claro que en este restaurante no se andan con nimiedades.

Primer paso: los mamacochas rolls. Los clásicos rolls vietnamitas hechos con papel de arroz se han reinventado con un relleno de algas (cochayuyo, sargazo y murmnuta) y mariscos. La combinación funciona e invita a "dippear" en una salsa de shoyu que no desentona.  El segundo paso sirve para romper uno de mis mayores paradigmas. Después de esta cena puedo considerarme un fan acérrimo del camarón. Al menos de uno como este, asado al fuego vivo, acompañado de una crema vegetal del camarón y el queso de Lluta como twist para armonizar todos los sabores.

Alpaca negra
Si bien yo no me arredro a comer el cuy entero, tampoco considero una herejía que se presente una versión procesada, al menos por cuestiones de facilidad para consumirlo. La ejecución de este cuy roza la perfección, con el pellejo crocante y la carne jugosa, que hacen de cada bocado una experiencia sublime. Una ensaladilla de hongos ostra, caigua y tomate aporta frescura mientras que el puré de oca y yacón le da más consistencia al plato.

El último paso de los fondos viene con la alpaca negra. La carne de alpaca muy sabrosa se potencia con la ceniza de cítricos y los demás ingredientes como los pepinillos al gin y los ollucos encurtidos. Una suave crema de quinua y kiwicha pop redondea un plato bien ejecutado.

Bavarois de zancayo
No hay menú degustación sin postre y este tampoco sería la excepción. Primero me traen un bombón de lychee y chocolate amargo. No hay ciencia, pero es lo justo para cambiar el sabor de boca. El sorprendente cierre llega en forma de un bavarois de zancayo. No sólo es un postre muy fresco, también una lección pues hasta ahora no conocía la existencia de este fruto, parecido a la tuna. Una esponja de menta andina de sabor intenso me deja con ganas de pedir otra porción, aunque sé que ya es momento de partir.

Me voy de este restaurante con excelente sabor de boca. Hay muchos sitios de renombre en Arequipa y nadie les discute el lugar que se han ganado a lo largo de los años, pero el boom gastronómico toma muchas formas y una de estas es la cocina de autor. Usar insumos de la región, aplicar técnicas de alta cocina y dar rienda suelta a la creatividad no es un camino fácil, pero rinde frutos a largo plazo. Salamanto es el mejor ejemplo y por eso lo considero una de las experiencias más recomendables del año. Un blogger gastronómico nunca debe perder la capacidad de sorprenderse y aquí lo hicieron en gran estilo. Volveremos.

Salamanto queda en San Francisco 211, Arequipa.

Horario: Lunes a sábado de 13:00 a 23:00
Teléfono: 979 394 676
Precio: Entradas (S/24.00 - S/36.00). Fondos (S/47.00 - S/54.00) 
Menú degustación: S/117.00
Volvería: Sin dudarlo. Es parada obligatoria en cualquier ruta a Arequipa.
Etiquetas: [Arequipa]  [Carne]  [Provincias]  [Turismo]  
Fecha Publicación: 2018-10-14T21:38:00.001-07:00
Intro
La catedral de Arequipa en pleno
Como te extrañé Arequipa. ¿Me perdonarás que hayamos estado tanto tiempo sin vernos? Como dudarlo si me recibes con un cielo despejado donde un sol brilla esplendoroso que deja la grisura limeña en el último cajón reservado para el olvido. 

Deambulo por tus calles empedradas con la tranquilidad sabiendo que en cualquier esquina alguien cordialmente me indicará el camino de retorno a la plaza de Armas. 

Si tuviera que hablar de tus restaurantes donde se mantiene la tradición y la fidelidad a las recetas originales debería reservar solo palabras de elogio y, aunque me siento mal cuando los evalúo con dureza, sigo pensando en lo afortunado que soy de estar comiendo nuevamente al pie de un volcán.

07:30 (Decepción)
Vista de la fachada y del interior
Si hay algo que  me entristece durante mis aventuras gastronómicas es lo difícil de evocar cuando probé algunos platos por vez primera. Imagino mi emoción desbordada por la inexperiencia al sentir esos nuevos sabores en boca, al descubrir nuevos insumos o ante la novedad de la comida regional. 

Acabo de bajar del avión y el primer impulso me lleva a tomar un taxi hacia la plaza de Cayma. La primera parada de mi ruta es el desayuno en Sabor Caymeño, un local sencillo y sin ínfulas, pero que está abierto desde la primera horas de la mañana, listo para recibir a sus clientes. Cuando entro al local algo me hace arquear las cejas. En lugar del señor que antes me deleitó con su guitarra cantando el mambo de Machahuay veo un televisor propalando noticias de Lima. No es la mejor manera de pasar mis vacaciones, pero vamos a lo importante.

Adobo de cerdo
Pido una porción completa de adobo de cerdo (S/30.00) y cuando pruebo una cucharada siento que algo no está bien. La carne es tierna y sabrosa, pero al jugo de la cocción le falta potencia. Se me antoja un adobo disminuido y tengo que hacer uso del recurso más mezquino que existe. Corto un trozo de rocoto y dejo que el picante ejerza su infernal tiranía. Con ají todo pasa dicen, pero en este caso más es una herejía que un dogma. El pan de tres puntas, mi último recurso para salvar el desayuno, termina sepultando mis esperanzas. Un pan seco, sin miga, que no absorbe ni una sola gota del jugo de adobo. Debo hacer uso de todo mi optimismo para acabar el plato y cancelarlo con una sonrisa forzada.

Me voy de este restaurante con el corazón partido y el ánimo por los suelos. A veces los mejores recuerdos son todo lo que uno tiene y por más esfuerzos que uno haga por reabrir el círculo de la historia, está claro que ciertas experiencias no se volverán a repetir. 

Sabor Caymeño queda en Plaza de Cayma 112, Arequipa.
Volvería: No. Ya pasaron los tiempos cuando era joven e impresionable.

12:00 (Redención)
Fachada del restaurante
Chicha por Gastón Acurio. Auspicioso nombre para un restaurante que fue catalogado como el mejor de Arequipa según la lista Summum 2018. Dicen que un gran poder viene con una gran responsabilidad, aunque en este caso significa que mis niveles de exigencia se elevarán al máximo.

Llego al local de Chicha a primera hora. No tengo una reserva hecha, omisión incomprensible, y tengo que cruzar los dedos para que una horda de turistas acuciosos por conocer la gastronomía arequipeña no se me haya adelantado dejándome con los crespos hechos. Ventaja para mí, a nadie se le ocurre almorzar tan temprano. Cruzo los dedos con muco optimismo hasta que aparece el anfitrión y me conduce sin problemas a la mesa asignada.

Panes de la casa. Croquetas de verduras.
Dúo de tamales. Cuy chactado.
La aventura se inicia con un dúo de tamales (S/24.00). El de maíz blanco con adobo arequipeño me hace soñar despierto. La textura es suave como un terciopelo y el relleno de adobo viene en la porción y sazón justa para lograr una combinación adecuada. Deja la valla tan alta que el tamal verde con queso paria queda sin pena ni gloria. La textura es reseca y no sobrevive sin la sarza de cebolla. La minúscula tira de queso paria que lleva dentro no contribuye a mejorar la situación.

Siguen unas torrejas de verduras (S/24.00) que me devuelven la fe en el mundo. Crujientes por fuera, suaves por dentro, comerlas es un placer culposo. Solas o combinadas con cualquiera de las tres salsas de acompañamiento, cada mordida solo invita a seguir comiendo hasta dejar el plato vacío. Obligatorio pedirlas y si pueden las comparten.

Degustación de postres
De fondo elijo un cuy chactado (S/89.00), un plato que se disfruta mejor cuando se está fuera de Lima. El pellejo es crujiente al extremo y la carne es suave y sabrosa. Aquí se trata de un insumo de calidad, pero también una cocción precisa que no debería admitir errores. Viene acompañado de papas doradas, sarza del huerto y llatán batido. Cójanlo con las manos y sean felices.

La jornada finaliza con una degustación de cuatro postres (S/39.00). Si bien no soy amigo de la presentación en frascos, es un recurso ya común en todo los restaurantes. La lechera, un postre de Astrid & Gastón cumple con mis expectativas. En el mousse de tumbo y fresas la acidez está controlada para que no agreda al paladar. El derrumbado de chirimoya es recomendable para los más golosos. El manjar y los tropezones de merengue combinan muy bien con la dulce sencillez de la fruta. Finalmente el queso helado hace acto de presencia en la mesa. Vamos, este postre tiene tantas versiones en la ciudad que mejor reservo mi opinión y dejo que cada quien busque su favorito.

Me voy de Chicha muy satisfecho. La experiencia no ha sido impoluta, mas se nota que han trabajado cada plato para adecuarlo a un público foráneo y exigente. Los defensores de la picantería tradicional podrán argüir un exceso de sofisticación, pero yo considero que hay mercado a todo el mundo. Punto aparte para la excelente atención a la mesa, una combinación de proactividad y cortesía, así como para el ambiente acogedor que invita a una comida de largo tiempo. La relación calidad-precio está justificada y si bien no soy quien para validar si merece o no el premio Summum, pues si diría que vale la pena regresar para investigar el resto de la carta.

Chicha queda en Santa Catalina 210, Arequipa.
Volvería: Sí. Ese cuy y yo tenemos una revancha pendiente. Ambos sabemos por qué.

19:00 (Exaltación)
El camarón de río arequipeño.
Antes de viajar sometí mi itinerario al severo escrutinio de María Elena Cornejo, crítica gastronómica que con su habitual paciencia (y sapiencia) me recomendó visitar Salamanto y conocer su propuesta de cocina de autor. El nombre me resultó completamente extraño, no solo por desconocer su origen, sino por su completa ausencia de las listas de restaurantes laureados.

Con mi habitual escepticismo no tengo planeado visitar el restaurante para cenar. Sin embargo la noche me encuentra caminando sin rumbo por las calles de Arequipa. Mi ingenuo pretexto es comprar chocolates de la Ibérica en la calle Jerusalén, pero al regresar paso por la fachada de Salamanto y pienso que no he llegado tan lejos para dejar que la duda triunfe. Entro solo de curioso y pido una carta para hacerme una idea de su propuesta. Comida de autor pura y, ¡oh sorpresa!, un menú degustación de diez platos que promete una experiencia sublime. Creo que esto amerita un post aparte y...

(Continuará...)
Salamanto queda en San Francisco 211, Arequipa.

Fecha Publicación: 2018-09-30T09:59:00.002-07:00
Vista de la mesa principal
Adoro los desayunos buffet de hotel. Disfruto paseando por cada una de las estaciones mientras planeo lo que voy a comer, aunque al final termine eligiendo lo mismo: mi versión de ensalada de frutas con hartos "toppings", un plato de frituritas y una generosa selección de panecillos dulces, todo ello maridado con una buena taza de café pasado. Hace mucho que cumplí mi objetivo de visitar todos los hoteles cinco estrellas de Lima y tengo claro cuál es mi indiscutible favorito: el Hyatt Centric San Isidro Lima.

Domingo en la mañana es la mejor hora para manejar por San Isidro. El tráfico es un mero espejismo y no tengo que distraerme con agentes de serenazgo malhumorados, ciclistas malcriados o peatones despistados. Entro a Isidro Bistró Limeño y la primera impresión es excelente. El salón es muy amplio, ideal para ir en pareja o con toda la familia. La decoración es muy elegante, con el detalle de los grandes ventanales que le dan un aire sofisticado. Hay tres secciones del desayuno buffet muy bien definidas y queda claro que la jornada será larga. 

Cereales. Fiambres.
Más fiambres. Mini sándwiches
Empieza mi jornada con una visita a la estación de frutas frescas. Para un blogger remolón como yo, no existe nada mejor que encontrar variedad de frutas trozadas y listas para consumir. Solo de ver la chirimoya ya se me hace agua la boca, pero también hay variedad de "toppings": frutos secos, kiwicha pop e incluso chía y linaza para los más acérrimos defensores de lo saludable. Si alguien es fan de los cereales industriales también estará satisfecho porque hay muesli, hojuelas de maíz o bolitas de chocolate. 

Es momento de atacar la estación de fiambres. La selección de quesos y embutidos no trae sorpresas, salvo que también hay jamón de pavo e inglés para los que buscan algo ligero. Inesperadamente encuentro una bandeja con triples y butifarritas. Quizá alguien diga que un triple no es gran cosa, pero al contrario, lo más simple es lo más difícil de lograr y tuve que hace un gran esfuerzo para no llevarme la bandeja entera. Cuesta creer como tres ingredientes pueden formar una combinación tan sabrosa.

Panecillos dulces. Panes artesanales.
Chicharrón de cerdo, Chorizo a las finas hierbas.
Es tiempo de visitar la estación de platos calientes. Me emociono al encontrar el clásico desayuno peruano (chicharrón con tamales) aunque sé que corro el riesgo de llenarme rápidamente. Igual esta vez me inclino por los huevos revueltos con tocino y salchichas. Ya depende de ustedes armar una combinación a su gusto, eso sí no olviden el mini ciabatta.

Pidan café extra para enfrentar la estación de panes dulces. Bombitas con generoso relleno de manjar y azúcar espolvoreado que me hace regresar a los mejores tiempos de infancia, croissant de almendras muy crujientes y los clásicos panes daneses. ¿Algo más? Sí, hay waffles y hartos toppings para olvidarse por un día del conteo de calorías: manjar, fudge, nutella y no para de contar.

Tostadas francesas
La jornada se cierra con las tostadas francesas en una de las mejores versiones que he probado. La textura es correcta e invita a bañarlas en  miel o en el coulis de frutos del bosque. Como verán en la foto, las porciones son generosas y mejor es compartirlas.

Me retiro del Hyatt Centric con muy buen sabor de boca y satisfecho de la experiencia. Los desayunos buffet siempre se me antojarán la mejor manera de comenzar el día y aquí han cumplido mis expectativas con creces. Hay gran variedad de estaciones, incluso una "gluten-free" para aquellas personas con necesidades especiales. El servicio se merece una línea aparte pues el personal es cortés y está atento a las necesidades de la mesa. De los hoteles cinco estrellas siempre se puede esperar lo mejor y esta vez no fue la excepción. 

Hyatt Centric San Isidro queda en Basadre 367, San Isidro.
Horario: Lunes a domingo de 6:30 a 10:30
Precio: S/80.00 por persona
Teléfono: 611-1234
Estacionamiento: Playa en el sótano del hotel.
Volvería: Sí, me dejo buena impresión.