En cambio, cuando
ese fenómeno se presenta en un periodo determinado y con caracterÃsticas
concretas, los especialistas suelen hablar de un evento El Niño, como ocurrió
en 1982-1983, 1997-1998 o durante el Niño Costero de 2017.
No todos los eventos tienen la misma intensidad ni
generan iguales consecuencias. Algunos producen lluvias extraordinarias e
inundaciones en la costa peruana y ecuatoriana; otros alteran la disponibilidad
hÃdrica, afectan carreteras, incrementan la erosión o modifican la
productividad pesquera asociada a la corriente de Humboldt.
Sin embargo, esta explicación resulta
insuficiente para entender la magnitud real de sus impactos. La recurrente experiencia demuestra que los efectos del Niño no dependen únicamente de la
temperatura del mar, sino de una red más compleja donde interactúan el
clima, la estructura económica y, de manera decisiva, la calidad de la
gobernanza.
En ese contexto, el escenario que en el lapso 2026-2027 se perfila como una eventual posibilidad de acople entre el Niño global y el Niño costero, obliga
a replantear el análisis desde una perspectiva preventiva más integral.
En consecuencia, no se
trata de una suma de efectos, sino de un proceso de amplificación.
El
antecedente del año 2017 resulta ilustrativo, pues a pesar de no haber estado plenamente
acoplado a un Niño global fuerte, el Niño costero generó daños equivalentes a
más de 1.6% del PBI peruano.
Evento registrado por la NASA en El Niño del año 2017
Eventual escenario de acoplamiento y en medio de una crisis polÃtica
Para responder a
esta interrogante es necesario abandonar la idea de que el impacto económico
del Niño es solo una función directa de su intensidad climática.
En estricto, el
efecto final puede entenderse mejor como el resultado de una interacción entre
tres factores: la magnitud del evento, el nivel de exposición de la economÃa y
la capacidad del Estado para gestionar el riesgo.
Estos elementos no actúan de
manera independiente; se potencian entre sÃ. AsÃ, un evento climático de
similar intensidad puede generar consecuencias radicalmente distintas
dependiendo de la calidad institucional del paÃs que lo enfrenta. En el caso
peruano, esta variable adquiere una relevancia crÃtica. La fragilidad polÃtica
que ha caracterizado al Perú en los últimos años introduce un factor de
vulnerabilidad adicional. La alta rotación de autoridades, la fragmentación del
sistema polÃtico, la debilidad en la ejecución del gasto público y la persistente
descoordinación entre niveles de gobierno configuran un escenario en el cual la
capacidad de respuesta del Estado se ve seriamente limitada.
En estas
condiciones, los problemas no se originan únicamente en la naturaleza, sino en
la forma de acción o inacción en que el aparato público reacciona frente a
ella. Las obras de prevención se postergan, la planificación pierde continuidad
y la respuesta tiende a ser reactiva antes que preventiva. El resultado es
que el daño económico no solo ocurre, sino que se amplifica.
Es en este punto
donde el análisis del sector minero suele verse distorsionado por percepciones
simplificadas. Existe una narrativa extendida que tiende a asociar la minerÃa
con la vulnerabilidad frente a eventos climáticos, cuando en realidad su rol es
mucho más ambivalente y depende del contexto en el que opera.
En un entorno de
gobernanza relativamente funcional, la minerÃa puede desempeñar un papel
estabilizador, toda vez que sostiene las exportaciones, genera divisas, contribuye a la
recaudación fiscal y ayuda a mantener la estabilidad macroeconómica en momentos
de crisis. Bajo estas condiciones, lejos de agravar el problema, actúa como un
amortiguador frente al shock.
No obstante, cuando el mismo fenómeno ocurre en
un contexto de debilidad institucional y, además, bajo un escenario de
acoplamiento climático, la situación cambia de manera sustancial. Las
interrupciones en la infraestructura logÃstica, la paralización de operaciones
por eventos extremos, la deficiente gestión de conflictos sociales y la
limitada capacidad de supervisión ambiental pueden convertir a la minerÃa en un
canal adicional de transmisión del impacto económico.
En este caso, no es la
actividad minera en sà la que genera el problema, sino la incapacidad del
entorno institucional para sostener su funcionamiento en condiciones adversas.De este modo, la minerÃa deja de ser un amortiguador y pasa a formar parte del
mecanismo de propagación del shock.
Este análisis adquiere una dimensión aún
mayor cuando se observa desde la perspectiva de la Comunidad Andina. Aunque los
paÃses de la región comparten ciertos rasgos estructurales, sus niveles de
exposición climática, dependencia económica y calidad institucional varÃan
significativamente.
El Perú destaca por la combinación de alta exposición al
Niño costero, fuerte dependencia de la minerÃa y una marcada inestabilidad
polÃtica, lo que lo convierte en el paÃs más vulnerable ante un escenario de
acoplamiento.
Ecuador enfrenta riesgos climáticos similares, aunque con menor
capacidad de amortiguación económica, mientras que Colombia y Bolivia presentan
dinámicas distintas, con impactos más asociados a variaciones hidrológicas o a
debilidades institucionales especÃficas.
La articulación de sistemas de alerta temprana, la coordinación de polÃticas
públicas y el fortalecimiento institucional a nivel regional podrÃan marcar una
diferencia sustantiva en la forma en que estos eventos son enfrentados en el
futuro.
Tres eventos extremos de El Niño 82/83;97/98 y 16/17 comprometieron aprox 20% del PBI peruano
â–ºResulta prioritario avanzar hacia una comprensión más realista de los desafÃos que enfrenta el Perú y la región andina en un contexto de creciente incertidumbre climática y fragilidad polÃtica.
Los planes de gobierno presentados por el cúmulo de candidatos presidenciales en
estas últimas elecciones generales de 2026 en Perú, dejan plasmado nÃtidamente
que la discusión sobre la minerÃa está cargada de percepciones ideológicas y,
en no pocos casos, marcado de una profunda desconexión con la realidad.
En particular, se evidencia la percepción errónea de que
toda forma de minerÃa genera impactos similares y que la diferencia entre
minerÃa formal e informal es simplemente administrativa. Nada más lejos de la verdad.
El elector percibió correctamente este desacierto, asà una mayorÃa significativa
de planes de gobierno expuestos por los partidos participantes fueron
desechados, pues mostraron baja representatividad efectiva, traducida en su
incapacidad de superar umbrales mÃnimos de votación.
Análisis comparado
Al contrastar experiencias emblemáticas de minerÃa informal, como Serra Pelada en
Brasil, La Pampa en Madre de Dios y Pataz en la sierra liberteña peruana,
frente a operaciones formales como Yanacocha y Pierina en el Perú, permite deshacer
varios mitos insostenibles, revelando que no toda minerÃa es igual, y las
diferencias son estructurales, no marginales.
Labores de la minerÃa de oro en la sierra de la Libertad-Perú
Se estima que el paÃs produce y exporta aproximadamente
100 toneladas de oro informal al año, una cifra para nada deleznable si se considera
el factor incremental y acumulativo desde inicios del presente siglo XXI.
Sin embargo, detenerse únicamente en el volumen producido supone un error analÃtico
profundo. La minerÃa informal no es solo una forma menos eficiente de
producción, es un sistema económico radicalmente distinto, caracterizado por su
fragmentación, transparencia opaca y, cada vez más, por su vinculación con
economÃas criminales.
En Pataz, por su parte, la minerÃa ilegal ha
evolucionado hacia esquemas de control territorial por parte de organizaciones
criminales, con presencia de sicariato, extorsión y economÃas paralelas. A
diferencia de Serra Pelada, que representó un caos social desbordado con la
participación de más de cien mil personas, el fenómeno contemporáneo en Perú
muestra un salto cualitativo hacia estructuras organizadas de ilegalidad.
Regiones como Madre de
Dios, pese a su intensa actividad aurÃfera, reciben niveles marginales de
ingresos fiscales, configurando una paradoja extrema: abundancia de recursos
con ausencia de desarrollo.
Este contraste permite desmontar otro mito frecuente: que la minerÃa informal es una
alternativa de subsistencia frente a la gran minerÃa.
Si bien en sus orÃgenes
puede haber tenido validez ese componente, hoy en muchos casos opera como una economÃa
extractiva de alta rentabilidad capturada por redes ilegales, donde los costos
sociales y ambientales son asumidos por la colectividad.
La evidencia comparada es contundente. La minerÃa informal puede generar volúmenes
importantes de producción, pero lo hace con una huella ambiental
desproporcionada, altos niveles de violencia y nulo aporte al desarrollo
institucional. La minerÃa formal, en cambio, concentra mayores niveles de
producción con menor impacto relativo por unidad extraÃda y contribuye al
sostenimiento del Estado.
En resumen
El problema de fondo en el Perú, por tanto, no es la minerÃa en sà misma, sino la
coexistencia de dos modelos radicalmente distintos: uno que construye
institucionalidad y otro que merma la gobernanza y gobernabilidad del paÃs.
Ignorar esta diferencia no solo distorsiona el debate, sino que impide diseñar
polÃticas públicas efectivas.
Desmitificar la minerÃa implica, precisamente, reconocer estas asimetrÃas. No se trata de
idealizar la minerÃa formal ni de negar sus desafÃos, sino de entender que, en
ausencia de Estado y regulación, la alternativa no es un modelo más sostenible, sino un escenario de salvaje depredación acelerada por los elevados precios históricos que viene alcanzando el oro.
Por consiguiente, el desafÃo para el Perú y los peruanos no es menor. Formalizar,
controlar y reconducir la actividad minera informal no es solo una cuestión
económica o ambiental, sino una condición necesaria para preservar de cara al
futuro la viabilidad del Estado en vastas zonas de su territorio.
El desarrollo de las elecciones generales del Perú 2026 confirma la consolidación de una crisis
estructural del sistema polÃtico. No se trata de un episodio coyuntural, sino
del resultado de una dinámica acumulativa a lo largo del siglo XXI, donde la
fragmentación, la debilidad de los partidos y la baja legitimidad de origen se
han convertido en rasgos permanentes.
Sin embargo, esta fortaleza macroeconómica convive con
debilidades estructurales profundas. La informalidad sigue siendo elevada estimada
en el orden del 18% del PBI y se expande junto con economÃas ilegales como la
minerÃa informal . A ello se suma un contexto de creciente criminalidad y baja presencia
estatal para hacer cumplir la ley en territorios identificados.
El resultado es una macroeconomÃa que funciona razonablemente
bien sobre una base institucional frágil. Esta es la paradoja peruana:
estabilidad económica sin estabilidad polÃtica.
En ausencia de reformas que fortalezcan la representación
polÃtica, el patrón observado de la cadena : fragmentación, baja legitimidad e
inestabilidad, no solo persistirá, sino que tenderá a profundizarse.
En este contexto, el impacto sobre el sector minero resulta
particularmente crÃtico. La minerÃa, por su propia naturaleza, requiere
estabilidad jurÃdica, predictibilidad regulatoria y un Estado con capacidad
efectiva para gestionar conflictos. Ninguna de estas condiciones se fortalece
en un entorno polÃtico fragmentado como el que se presenta en el marco del
proceso electoral del 2026.
Un gobierno con respaldo electoral limitado tiende a privilegiar
decisiones de corto plazo. Ello se traduce en cambios regulatorios frecuentes,
retrasos en proyectos y señales contradictorias que erosionan la confianza de
los inversionistas. La incertidumbre deja de ser un fenómeno transitorio y pasa
a convertirse en una condición estructural del sector.
Asimismo, la debilidad del sistema polÃtico reduce la capacidad
del Estado para gestionar los conflictos sociales vinculados a la actividad
minera. En ausencia de mecanismos eficaces de intermediación polÃtica, las
tensiones territoriales en sus 159 cuencas tienden a escalar, afectando tanto la continuidad de
las operaciones como el desarrollo de nuevos proyectos.La posibilidad de impulsar reformas estructurales en el sector se
ve limitada.
Temas crÃticos como la formalización minera, la gestión del canon
o la regulación ambiental requieren consensos polÃticos amplios, difÃciles de
construir en un sistema altamente fragmentado.
Las elecciones de 2026, en este sentido, no solo reflejan una
crisis polÃtica, sino que configuran un condicionante estructural para el
desarrollo económico y, en particular, para el sector minero.
El Perú enfrenta asà una paradoja persistente: cuenta con un
sector minero competitivo y de relevancia global, una macroeconomÃa ordenada y
fundamentos sólidos, pero carece de un sistema polÃtico capaz de sostener estos
logros en el tiempo mediante reglas claras, estabilidad institucional y
capacidad de gobierno.
El hecho de que ninguna fuerza supere el 20% confirma que la
segunda vuelta no serÃa una excepción, sino una consecuencia estructural del
sistema. Más aún, el 77% de los partidos no alcanza siquiera el 2% de los
votos, lo que evidencia la proliferación de organizaciones sin base social
efectiva.
El padrón electoral, por su parte, revela un paÃs complejo y en
transición. La coexistencia de una población joven significativa con un bloque
creciente de adultos mayores introduce tensiones en la agenda pública. No
existe una demanda predominante capaz de ordenar el debate polÃtico, lo que
contribuye a la dispersión electoral.
El voto en el extranjero, que alcanza aproximadamente 1.2
millones de electores, añade una dimensión adicional. Su magnitud lo convierte
en un actor relevante en contiendas estrechas, incrementando la complejidad del
sistema electoral y la necesidad de mecanismos de representación más adecuados
a la realidad del Perú profundo de todas las sangres.
El resultado agregado de estos factores es un sistema polÃtico sin la capacidad de procesar adecuadamente la diversidad social del paÃs. Existe pues un
desalineamiento evidente entre una sociedad cada vez más compleja y un sistema
de partidos cada vez más precario.
En el modelo peruano, se ha asumido que la abundancia de recursos naturales y su redistribución vÃa presupuesto público
serÃan suficientes para impulsar el desarrollo tanto en zonas urbanas como en
rurales. Sin embargo, tanto la persistencia de la migración del campo a la ciudad, anemia,como el limitado
acceso y disponibilidad de agua para consumo humano de millones de personas prueban
todo lo contrario.
Es necesario construir un Perú donde la riqueza natural no continúe siendo una
ilusión de desarrollo, donde el presupuesto público se traduzca en resultados
concretos y donde el verdadero motor del progreso sea la persona humana.
Es decir, el crecimiento territorial del PBI no ha sido producto de una diversificación económica, sino de la expansión geográfica del patrón primario exportador.
En
apariencia, esto sugerirÃa un avance hacia un paÃs más equilibrado, sin
embargo, la evidencia demuestra que la descentralización fiscal no ha ido
acompañada de una descentralización productiva ni de capacidades de gestión en
los territorios.
Es al incorporar un indicador humano básico donde la paradoja se vuelve más evidente.
A inicios del siglo XXI, alrededor del 72% de la población peruana era urbana y cerca del 28% residÃa en zonas rurales. Para el año 2025, esta proporción se modificó a más del 80% de la población viviendo en áreas urbanas, mientras que la población rural se redujo por debajo del 20%. Este proceso refleja una migración sostenida desde el campo hacia las ciudades, impulsada por la falta de oportunidades económicas, servicios básicos y condiciones de vida adecuadas en zonas rurales. Este despoblamiento rural es una evidencia de la frustrada construcción de economÃas territoriales sostenibles. Las zonas rurales, muchas de ellas ricas en recursos naturales no logran retener a su población, las cuales se desplazan hacia ciudades que, a su vez, crecen de manera desordenada, presionando servicios básicos e incrementa las brecha entre producción y gasto, lo cual debilita su desarrollo armónico.
El paÃs ha crecido, ha gastado más y ha redistribuido recursos,
pero no ha logrado resolver uno de los problemas más elementales de desarrollo
humano.
El Perú, es un paÃs
privilegiado en disponibilidad de agua dulce a nivel global; no obstante,
millones de peruanos aún carecen de acceso y disponibilidad adecuados al agua para consumo humano. Gran parte del recurso hÃdrico se pierde por falta de
infraestructura, mala gestión, contaminación y ausencia de ordenamiento territorial. AsÃ, un paÃs con abundancia hÃdrica convive con escasez en sus
ciudades y zonas rurales.
Esta paradoja del agua no es distinta a la de los recursos minerales.
Al cruzar las variables de PBI, población, presupuesto, anemia y acceso al agua, el caso peruano muestra precisamente la
ausencia de este enfoque integral.
Por un lado, existe un Perú productivo,
representado por regiones que generan más riqueza de la que reciben en
presupuesto público. Por otro lado, un Perú dependiente, conformado por
regiones donde el gasto estatal supera la capacidad productiva, pero sin lograr
traducirse en bienestar tangible. Y en ambos casos, la persistencia de la
anemia y las brechas en acceso al agua evidencian que ni la generación de
riqueza ni el incremento del gasto han bastado para mejorar las
condiciones básicas de vida.
Un caso ilustrativo es
el de las regiones con canon minero o gasÃfero, como Ãncash y Cusco. Estas
presentan un aparente equilibrio entre producción y presupuesto, pero con
niveles de anemia y limitaciones en acceso a servicios básicos que evidencian
una desconexión entre recursos disponibles y resultados sociales.
Esto confirma
que la riqueza natural, ya sea minera o hÃdrica, no garantiza desarrollo si no
está acompañada de instituciones sólidas y gestión eficiente.
En ese sentido, corresponderÃa mejorar el modelo vigente garantizando procesos electorales transparentes que garanticen la construcción de gobernabilidad y gobernanza con capacidades reales de transformar recursos en bienestar y mejora de calidad de vida en un paÃs que cuenta con un legado
histórico y un futuro prometedor.
A pesar de este largo recorrido normativo, el paÃs llega a las elecciones generales del 12 de
abril de 2026 atrapado en una controversia que se repite sin mayor evolución.
El debate sobre la minerÃa ha sido reducido, durante años, a una falsa
dicotomÃa: minerÃa sà o minerÃa no; agro sà o mina no; agua sà u oro no. Este
enfoque simplista ha condicionado propuestas igualmente limitadas, que no
logran diferenciarse en lo sustantivo y que, en la práctica, han contribuido a
ralentizar el desarrollo nacional durante casi un cuarto de siglo.
El problema de fondo es que se sigue intentando responder a fenómenos complejos, como la expansión
de la minerÃa ilegal, con soluciones fragmentadas, lineales y desarticuladas.
El resultado es evidente: el crecimiento exponencial de esta actividad ilÃcita,
frente al cual los esfuerzos del Estado, especialmente desde el sistema de
justicia, resultan insuficientes.
Sin embargo, incluso este diagnóstico se queda en la superficie.
El verdadero problema estructural
que el Perú no ha querido enfrentar es otro: sigue operando bajo una lógica
de cadena productiva primaria, cuando el desafÃo
real es construir una cadena de valor minera.
En
este esquema, el paÃs participa fundamentalmente en los eslabones de menor
valor agregado.
Las consecuencias son conocidas: alta dependencia de la fluctuación en los precios internacionales, escasa
diversificación productiva, limitada generación de empleo calificado y una
creciente percepción social de que la minerÃa no deja beneficios suficientes en
los territorios donde opera.
Frente a ello, cobra relevancia el concepto de cadena de valor,
desarrollado por Michael Porter. No se trata solo de producir más, sino de
producir mejor, integrando actividades que generen valor en cada etapa del
proceso.
Aplicado a la minerÃa, esto implica ir mucho más allá de la extracción. Supone apostar por
investigación geológica avanzada, innovación tecnológica, fundición y
refinación dentro del paÃs, desarrollo de industrias aguas abajo, servicios
especializados de clase mundial, generación de conocimiento y formación de
capital humano calificado.
En suma, transformar la minerÃa en un
verdadero motor de desarrollo integral.
Muchos de los conflictos
vinculados a la minerÃa responden a una percepción legÃtima: que la riqueza no
se distribuye de manera equitativa. Una minerÃa basada únicamente en la lógica
de cadena productiva tiende a reforzar esa percepción. En cambio, una minerÃa
articulada como cadena de valor puede generar empleo local, dinamizar economÃas
regionales y construir legitimidad social.
Una mirada a los servicios industriales de la marina-SIMA,puertos y cadena de valor
Por ello, el debate que el Estado peruano necesita no es si debe o no explotar sus recursos
minerales, sino cómo hacerlo de manera inteligente. No se trata de estar en contra
de la minerÃa abandonándola o dejando aislada a la inversión privada, sino de
transformarla y acompañarla en el proceso de cambio.
El paÃs no puede seguir postergando esta discusión, siendo que al año 2026 la minerÃa representa
cerca del 10% del PBI peruano y es uno de sus pilares económicos por ser motor
de exportaciones y generador de empleo. La cuestión de fondo es si seguirá
siendo una actividad extractiva tradicional o si estamos dispuestos a
convertirla en una verdadera plataforma de desarrollo sostenible.
En el Perú existe una paradoja altamente sensible: mientras el presupuesto público
se ha incrementado de manera sostenida desde inicios del siglo XXI, la
inversión en infraestructura mayor de almacenamiento de agua, ya sea represas,
reservorios y sistemas de regulación hÃdrica no ha seguido el mismo ritmo.
Lo más preocupante es que esta desaceleración ocurre en un contexto diametralmente
opuesto al del siglo pasado. Hoy enfrentamos los efectos del cambio climático,
con periodos de sequÃa más prolongados, mayor variabilidad en las
precipitaciones y un acelerado retroceso de los glaciares andinos.
En primer lugar, afecta la seguridad alimentaria. La agricultura en la costa, donde se concentra gran parte de la producción y fomentar la cadena de valor, depende crÃticamente de
sistemas de almacenamiento y regulación. Sin ellos, el agua de las lluvias se
pierde en el mar durante los meses húmedos y escasea durante los periodos
secos.
En tercer lugar, incrementa la conflictividad social. La falta de infraestructura
hÃdrica exacerba la competencia por el recurso entre agricultura, consumo
humano, industria y minerÃa. En este último caso, el debate suele centrarse en
la supuesta competencia por el agua, cuando en realidad el problema de fondo es
la ausencia de sistemas de regulación que permitan gestionar eficientemente el
recurso.
Es la paradoja de un paÃs con abundantes recursos
hÃdricos que, sin embargo, no logra convertirlos en seguridad ni en desarrollo
sostenible.
Lo que está en juego no es solo la gestión del agua, sino la capacidad del Estado
para planificar el futuro.
Seguridad HÃdrica como eje central de la polÃtica pública
La seguridad hÃdrica deberÃa ser un eje central de
la polÃtica pública, articulando inversiones en infraestructura gris, pudiendo ser represas,
reservorios, trasvases y otras opciones con soluciones basadas en la naturaleza, como la
siembra y cosecha de agua.
Asimismo, se requiere promover esquemas de
financiamiento innovadores, incluyendo la participación del sector privado en
proyectos multipropósito que beneficien a múltiples usuarios.
Persistir en la inacción tiene un costo creciente. Cada año que pasa sin ampliar la
capacidad de almacenamiento es un año en el que el paÃs se vuelve más
vulnerable frente a sequÃas, más dependiente de condiciones climáticas
inciertas y más expuesto a crisis que podrÃan evitarse con planificación.
El paÃs requiere retomar la polÃtica de almacenar agua para que no se pierda
El Perú no necesita descubrir nuevas fuentes de agua, tampoco necesita de masivos costosos
proyectos de desalinización de agua de mar, necesita, con urgencia, aprender a
almacenar la que ya tiene, asà como tratar las aguas residuales para darle
valor en diversos usos.
Durante
el periodo 2001–2026, el Perú ha experimentado un importante crecimiento
económico, acompañado de una expansión urbana acelerada y altamente fragmentado
territorialmente con 196 municipios provinciales y 1890 municipios distritales.
Sin
embargo, este crecimiento no ha sido respaldado por un fortalecimiento
equivalente del Estado, generando una crisis silenciosa pero profunda en la
gestión de RSM.
A ello
se suma la alta morosidad ciudadana en el pago de arbitrios, lo que debilita
aún más el sistema, asà como la corrupción en gobiernos locales que ha
contribuido a decisiones que agravan el problema. Uno de los aspectos más
graves y menos discutidos es el enterramiento de residuos en zonas inundables
de la costa norte peruana, justamente donde son recurrentes eventos como el
Fenómeno El Niño y el Fenómeno El Niño Costero.
Estas prácticas han generado la
dispersión de residuos durante inundaciones, la liberación de lixiviados
altamente contaminantes y la consecuente contaminación de agua, suelos y zonas
habitadas, afectando directamente a la salud de la población más vulnerable.No
es casualidad que, en contextos crÃticos como la pandemia de COVID-19, las
zonas con mayor precariedad ambiental y competencia municipal hayan registrado
niveles dramáticos de morbimortalidad, lo que evidencia una relación directa
entre mala gestión pública, degradación ambiental y vulnerabilidad sanitaria.
La segunda, es la debilidad institucional del sistema de control
y fiscalización. Entidades como el Organismo de Evaluación y Fiscalización
Ambiental y la ContralorÃa General de la República no han logrado generar
mecanismos efectivos, continuos y disuasivos que obliguen a los gobiernos
locales a cumplir con la normativa vigente. La falta de supervisión oportuna y
de sanciones ejemplares ha permitido que el incumplimiento se normalice.
La
tercera, es la ausencia de un mercado sólido y formal para la valorización de
residuos. Sin cadenas de valor estables para los materiales reciclables, los
municipios carecen de incentivos económicos para apostar por sistemas de
reaprovechamiento. A ello se suma la persistencia de la informalidad en el
reciclaje, que, si bien cumple un rol importante, no ha sido adecuadamente
integrada en modelos formales e inclusivos de gestión.
Una quinta idea fuerza que no puede seguir siendo omitida: la
corrupción estructural que atraviesa la gestión de residuos sólidos en el paÃs
y que alcanza, en mayor o menor medida, a los 196 municipios provinciales. La
contratación de servicios de recolección, transporte y disposición final, asÃ
como la ejecución de proyectos de infraestructura como rellenos sanitarios o
plantas de tratamiento, representan espacios altamente vulnerables a prácticas
corruptas.La transparencia opaca en los procesos, la colusión con proveedores,
la sobrevaloración de proyectos y la falta de rendición de cuentas han
convertido a la basura en un negocio antes que en un servicio público. Esta
realidad distorsiona completamente los incentivos, desincentivando soluciones
sostenibles como la valorización, que suelen ser menos rentables desde una
lógica corrupta.
En sÃntesis, objetivamente me reafirmo en la convicción que el crecimiento
económico y el aumento sostenido de los RSM no han sido acompañados por un
fortalecimiento del Estado. La asignación de responsabilidades a
municipalidades sin capacidades, sumada a la morosidad, la corrupción y
prácticas no sanitarias como el enterramiento de residuos en zonas inundables,
ha generado una crisis estructural que incrementa la vulnerabilidad de la
población y desperdicia oportunidades de desarrollo.
No basta
con declaraciones generales; el paÃs necesita propuestas concretas que aborden
el financiamiento de la valorización, el fortalecimiento de capacidades
municipales, la reforma de los sistemas de fiscalización, la formalización de
los recicladores, la educación ciudadana y, de manera central, la lucha frontal
contra la corrupción en la gestión de residuos sólidos municipales.
! Dios
bendiga al pueblo peruano e ilumine a sus gobernantes !
El directorio ejecutivo del Banco Mundial aprobó un nuevo proyecto para respaldar
al Perú en aumentar la competitividad, transparencia y sostenibilidad del
sector minero, sentando las bases para la creación de más y mejores empleos.
Destacó que la minerÃa representa cerca del 10% del PBI peruano y constituye
uno de los principales motores de exportaciones y generación de empleo.
En el año 2025, las exportaciones mineras alcanzaron USD 61.849 millones, reflejando
un crecimiento interanual significativo.
Asimismo, advirtió que la inversión minera se ha desacelerado en los últimos años debido
a factores como: cuellos de botella regulatorios, demoras en la aprobación de
permisos y desafÃos de gobernanza en el sector.
El proyecto busca modernizar la capacidad geocientÃfica del paÃs y fortalecer
la gestión institucional del sector minero. Entre las medidas previstas se
incluye la generación y difusión de datos geocientÃficos de última
generación, lo que permitirá mejorar el conocimiento del potencial mineral del
paÃs.
Asimismo, contempla la creación de: una Litoteca Nacional de Testigos de Perforación, un
laboratorio de geocronologÃa de última generación y la implementación de una
Ventanilla Única Digital para agilizar la aprobación de permisos mineros.
Ante el honor que me hacen mis pares, colegas y discÃpulos al consultarme sobre el próximo proceso electoral a realizarse en Perú el 12 de abril del presente año, comparto con ustedes algunas reflexiones asi como la opinión personalÃsima del suscrito sobre el particular:
Escenario electoral en Perú para las elecciones generales del año 2021
El Perú atraviesa hoy uno de esos momentos. La
fragilidad institucional, la desconfianza en la polÃtica, la polarización y los
constantes conflictos entre poderes del Estado han debilitado la confianza
ciudadana.
No se trata de una consigna abstracta; es la
base que permite que las instituciones funcionen, que la economÃa genere
confianza y que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos con plena seguridad.
Cuando
el imperio de la ley se debilita, las consecuencias son visibles: proliferan la corrupción, la arbitrariedad, la captura de instituciones y el uso del poder
para intereses particulares, primando los crematÃsticos en el paÃs que fue un modelo de desarrollo con el floreciente imperio de los Incas.
No escapa al conocimiento público que en los últimos 10 años la crisis e inestabilidad polÃtica ha hecho que 8 presidentes de la república se sentaran en el sillón de Pizarro, de los cuales solamente dos (2) fueron electos en elecciones generales y el resto ocuparon el espacio por sucesión constitucional o gobiernos de transición tras renuncias o vacancias, donde el balance de poder se concentró en la representación nacional del Congreso de la República.
Asà las malas prácticas en democracia llegaron a su clÃmax con el último referendum nacional realizado el nueve de diciembre de 2018, cuando la propuesta de restablecer la bicameralidad del congreso contemplando senadores y diputados, fue rechazada por amplia mayorÃa en una cantidad superior al noventa por ciento de electores de la población peruana.
Sin perjuicio de la primacÃa de la voluntad popular, en el proceso electoral a realizarse este 12 de abril del 2026, se impuso vÃa reforma constitucional a la bicameralidad, manteniendo el status quo mediante un poderoso senado.
Esta
situación no solo daña la imagen presidencial como piensan algunos, sino lesiona la percepción de todo el paÃs, revelando una falla profunda
en los mecanismos de selección polÃtica y en la cultura de la libertad respecto al extremo de la consciencia pública.
La
corrupción no empieza necesariamente con grandes escándalos, diezmos o millonarios
sobornos. Comienza antes, en un acto más sutil pero igualmente
grave: aceptar un cargo público para el cual no se tiene la preparación, la
experiencia o la integridad necesarias.
Cuando alguien asume una función
pública sin la capacidad para ejercerla adecuadamente, se debilita la calidad
de las decisiones públicas y se abre la puerta a la improvisación, al
clientelismo y a la captura de instituciones.
Las
consecuencias de esta práctica son visibles en la vida cotidiana del paÃs. La
falta de preparación y de visión de Estado suele traducirse en las recurrentes
crisis polÃticas, inestabilidad gubernamental y debilitamiento institucional a que hago referencia.
Los patriotas que se atreven a enfrentar a estas malas prácticas, son neutralizados de diversas formas y en el caso de militares y policÃas simplemente son invitados a pasar al retiro.
El accionar de los operadores de justicia son ralentizados mediante el argumento presupuestal.
Votar
pensando en el imperio de la ley no significa apoyar a un partido especÃfico.
Significa algo más profundo: defender las reglas que hacen posible la
convivencia democrática. Sin instituciones fuertes, cualquier programa polÃtico sea económico, social o ambiental,termina siendo inviable.
Estas
reflexiones las hago mirando todo el paÃs, incluyendo porsupuesto al Perú profundo, al paÃs real que vive
más allá de los cÃrculos del poder polÃtico y de los debates coyunturales de la
capital Lima, la ciudad tres veces coronada villa.
Conocer el territorio en sus cuencas hidrográficas, sus regiones, sus recursos y las dificultades
que enfrentan millones de peruanos respecto a las brechas existentes en los servicios básicos, permite comprender que el paÃs no puede
seguir repitiendo las mismas fórmulas, ni los mismos rostros polÃticos que
fracasaron rotundamente en el pasado. Persistir en los mismos errores solo prolonga los
ciclos de crisis y frustración colectiva.
La
democracia no se sostiene solo con elecciones; se sostiene con ciudadanos que
comprenden que su voto tiene consecuencias para el futuro institucional del
paÃs.
En el Perú de hoy, ejercer ese voto con responsabilidad implica priorizar
el respeto a la ley por encima de la coyuntura polÃtica o de las simpatÃas
momentáneas.
En
tiempos de incertidumbre, la defensa del imperio de la ley no es solo una
opción polÃtica. Es, ante todo, un compromiso con la democracia, con la
integridad de las instituciones y con el futuro del paÃs.
Por estas consideraciones mi voto será para la alternativa que reuna las calificaciones antes mencionadas y será consecuente con lo que muy probablemente pensarÃan mis colegas y amigos que formaron parte de ese 99% de los fallecidos por COVID-19 en el Perú que estaban en edad de votar.
! Dios bendiga al pueblo peruano e ilumine a sus gobernantes !
Hoy 4 de marzo, en el dÃa mundial de la ingenierÃa para el desarrollo sostenible comparto las siguientes reflexiones en momentos en que diversos gobiernos locales a nivel nacional del paÃs de los Incas se encuentran en emergencia para fortalecer la respuesta del Estado ante intensas lluvias y a escasos 39 dÃas para las elecciones generales de una nueva administración de la cosa pública en Perú.
Desde
entonces, la administración pública del virreinato del Perú quedó concentrado principalmente en los
actuales Perú y Bolivia, hasta su desaparición en 1824.
Constituye un hito la conmemoración de los 200 años de la independencia peruana su declaración de independencia en 1821 y la consolidación de su libertad en 1824; motivo por el cual se estima en libertad hasta la actualidad la vigencia de 202 años en que esta fase de la administración pública participó en el proceso de crecimiento y desarrollo del paÃs.
Periodos de retorno de los eventos climáticos
Registros históricos arqueológicos y sedimentológicos de efectos climáticos ocurridos en el periodo colonial sobre la costa peruana asociados con el fenómeno El Niño, caracterizado por intensas lluvias, grandes avenidas e inundaciones, fueron anotados en apuntes no instrumentales desde el año 1578, seguidos en 1607–1608; 1619–1620;
1630–1631; 1650; 1671; 1687 ; 1701;1720;1728;1761;1784–1785;1791.
Durante el periodo republicano temprano (siglo XIX), se registraron en los años: 1803–1804; 1828;1844–1846;1857–1858;1864;1871;1877–1878;1884–1885;1891.
Asimismo en el periodo instrumental temprano (1900–1950) se suscedieron en los años : 1902;1905–1906;1911–1912;1918–1919;1925–1926; 1930;1932;1939–1941 y en el periodo instrumental moderno (1950–2000) las anotaciones datan de : 1951;1953;1957–1958;1965–1966;1969–1970;1972–1973;1976–1977;1982–1983;1986–1988;1991–1992;1997–1998.
Al llegar el Siglo XXI , con el soporte de equipos e instrumentos de alta confiabilidad cientÃfica se obtuvieron registros en los años : 2002–2003;2004–2005;2006–2007;2009–2010;2014–2016 ;2017–Niño Costero; 2018–2019;2023–2024, 2026.
Registro histórico y sedimentológico de efectos climáticos en el desierto de Nazca
Entrando en contexto, es una verdad irrefutable que en territorio peruano, tanto en la antigua como en la nueva administración pública , tuvieron que gestionar los impactos climáticos y en la medida del avance cientÃfico, es posible establecer rangos de ocurrencia y patrones probabilÃsticos que hacen posible que la administración pública no actúe reactivamente ante intensas lluvias o sequÃas severas , ya que es perfectamente posible prevenir y gestionar el riesgo de ocurrencia con rangos aceptables para los eventos extremos.
Los precitados proyectos de trasvase fueron acompañados entre otros por represas y reservorios para la costa como : San Lorenzo (Piura-1958), Tinajones (Lambayeque 1968),Poechos (Piura-1978), Condoroma (Arequipa-1985), Gallito ciego (Cajamarca-1988),Chavimochic (La libertad-1997),Limón (Lambayeque-2009).
La gestión de la nueva administración pública en Perú,supone grandes desafÃos con agenda pendiente por atender frente a los eventos climáticos extremos que las sociedades prehispánicas desarrollaron en armonÃa con la naturaleza.
Pese a que en la modernidad se cuenta con una combinación de avances cientÃficos,tecnológicos y de gestión que permiten monitorear,predecir y mitigar el cambio climático asi como a los fenómenos el niño, el niño costero, la niña, entre otros; la desatención del impacto climático combinado sobre el crecimiento del PBI peruano en el periodo 2001-2026 es en el orden del 9 % del PBI acumulado.
Abona a obtener esta realidad la recurrente crisis polÃtica que influye directamente en la suficiencia del Estado, donde la inestabilidad institucional incrementa los impactos económicos y sociales derivados de la reducción en su capacidad de resiliencia climática.
Para lograr ello, pese al sincretismo del agua en el Perú, este recurso atravesó por un proceso que tras evidenciar la sabidurÃa hidráulica pre inca e inca, aspira a que actualmente fuera progresiva y adecuadamente distribuida para sus diversos usos.
Las edificaciones y camino inca se construÃan en partes altas evitando inundaciones por lluvias.
Entre los siglos XIX y XX
Lograda la independencia peruana en 1821, el Estado asumió el rol que tenÃa antes la corona y la joven república en forma limitada reconoció al agua como bien público,sin embargo, prosiguió con el modelo colonial de gestión del agua en una primera etapa hasta 1902, fecha considerada como un punto de quiebre con el Código de aguas al marcar un hito en la polÃtica hÃdrica republicana. Esta regulación declaró al agua como un bien de dominio público,introduciendo el sistema de concesiones y licencias; sin contar con el ordenamiento territorial que permitiera contemplar un enfoque de cuenca.
Entre los años 2001 y 2026, el Perú pasó de una gestión sectorial del agua a una gestión integrada por cuencas, el acceso universal y la sostenibilidad ante el cambio climático.
En el 2008 fue creada la Autoridad Nacional del Agua , institución que regula el uso del agua en el marco de la Ley de Recursos HÃdricos promulgada el año 2009; norma que suplió a la Ley General de Aguas de 1969.
El acceso al agua para el consumo humano se integró en la Constitución PolÃtica del Perú en el año 2017 mediante Ley N° 30588 , reconociendo el derecho de toda persona a acceder de forma progresiva y universal al agua potable.
Bajo estas consideraciones se promueve un enfoque climático fortaleciendo la gobernanza con mayor inversión a los efectos de cerrar brechas y mejorar la calidad del agua.
Agenda pendiente
Al efectuar una disección ambiental sobre el proceso evolutivo de las polÃticas públicas para la gestión del agua, se pone en evidencia la agenda por desarrollar de cara al futuro :
Poner en valor el recurso agua para diversos usos.
La norma peruana considera uso primario,poblacional,productivo,recreativo y medicinal.
Reforzar la polÃtica de prevención en la gestión pública
Cerrar brechas de infraestructura
Incluye problemas de retroceso de glaciares andinos,contaminación,conflictos entre usuarios
Por consiguiente, los retos y desafÃos que enfrenta el paÃs pasa por contar con una gestión integrada por cuencas hidrográficas ; inversión en infraestructura de almacenamiento y tratamiento ; protección de fuentes naturales de agua, reducción de desigualdades territoriales en acceso al agua ; y fortalecimiento de la gobernanza del recurso hÃdrico.
Comparto una sÃntesis de las reflexiones sobre el contexto que abarca la prorroga del estado de emergencia en la capital de la república peruana dispuesto por el DS N° 006-2026-PCM sobre el control del orden interno, con apoyo de las Fuerzas Armadas, para hacer frente a la criminalidad y otras situaciones de violencia, y su correlato con sendos decretos supremos que declaran emergencia ante intensas precipitaciones pluviales en diferentes localidades del paÃs:
Pese a la presencia de nocivos polÃticos desorientados, el paradigma peruano mantiene una macroeconomÃa estable que le da predictibilidad económica a una sociedad que funciona independientemente de quien gobierne el paÃs.
Perú mantiene un cuello de botella dinámico con las economÃas ilegales que incluyen actividades como minerÃa ilegal,tala ilegal,entre otras; representando en un rango amplio el orden del 4 % de su PBI.
Estos números que se registran actualmente le sucede a un Estado poco menos que fallido como se catalogaba al Perú por los años de 1990, donde mostraba una inflación de 7650 % anual y reservas internacionales negativas.
En el periodo 2005-2019 Perú recibió más de 120 mil millones de dólares en inversión extranjera en los sectores minero, telecomunicaciones, energÃa, servicios financieros, agricultura de exportación, entre otros; siendo la minerÃa el sector estrella.
El crecimiento económico desordenado en el territorio peruano, dio paso al urbanismo acelerado con el incremento de problemas multidimensionales alentados por la desigualdad, pobreza,informalidad y falta de oportunidades en espacios geosociales excluidos altamente vulnerables, donde los estereotipos de organizaciones criminales afectan directamente la vida cotidiana hasta orillarlos a estados de emergencia.
Para el periodo 2021-2025 se estima en veinticinco mil millones de dólares la salida total de recursos desde Perú hacia cuentas o inversiones en el exterior, que pudieran incluir utilidades de empresas extranjeras, depósitos de no residentes,entre otros.
Riesgos significativos
El crecimiento macrocefálico de la burocracia en el aparato público, hace que se ralentice en sus reflejos asi como en la capacidad de respuesta necesarios que requieren los desafÃos actuales y futuros demandados por las 159 cuencas del paÃs; quienes para la gestión nacional,regional y local, cuentan con más de 6 mil organismos públicos con 19 ministerios, 196 municipios provinciales y 1694 municipios distritales, los cuales en su gran mayorÃa presentan problemas en calidad y cantidad del gasto público, los mismos que se ven distorcionados desde el momento de su aprobación presupuestal destinada una parte importante a gastos corrientes.
AsÃ, fortalecer la gobernanza y gobernabilidad del paÃs pasa no solamente por reducir sus barreras burocráticas, niveles de corrupción e inseguridad ciudadana; sino que aplica el fomento de la diversificación productiva con gran potencial en sus regiones naturales: costa,sierra y selva amazónica, sin dar la espalda al mar.
Para fortalecer ello, es imprescindible mantener además de la estabilidad macroeconómica, las condiciones atractivas para que la inversión de capitales , tanto nacionales como extranjeros , puedan participar y conquistar los mercados existentes en el mundo; donde su indicador riesgo paÃs se ubique en un nivel competitivo.
Asi, es importante promover un concenso polÃtico transgeneracional a los efectos de mantener flujos comerciales dinámicos, sin subordinarse necesariamente a determinado cluster que lidere un paÃs hegemónico.
Lecciones aprendidas a partir de la crisis climática
En este contexto, es importante no volver a repetir las etapas de crisis vividas con programas del estado para la reconstrucción,seguidas por la reconstrucción con cambios; de tal manera que pueda promoverse el cierre en la brecha existente de infraestructura con visión de innovación y desarrollo que modernize un estado al servicio de la nación.
Ciudades del Perú en costa,sierra y selva, impactadas por mayor frecuencia de crisis climática
El nuevo congreso de la república, que será elegido en 75 dÃas, tiene la gran tarea de legislar sobre temas crÃticos como es el dejar de construir vertederos o rellenos sanitarios en zonas sujetas a recurrentes inundaciones o la Ley MAPE; que permitan seguir creyendo en el resurgimiento del milagro peruano. »
El Dato
En los siguientes tÃtulos publicados por el suscrito, se trataron temas afines donde se incorporan con algún detalle aspectos antes mencionados:
Responsabilidad de los Estados frente al cambio climático.
Crisis en Formulación y Evaluación de Proyectos Ambientales
: El caso Peruano.
En ese sentido, la sinergia aplicada
permitirÃa suministrar el 51% del cobre que se consume a nivel mundial de cara
a los próximos quince (15) años.
Dentro de 88 dÃas se tiene previsto las elecciones generales en Perú, donde se elegirá al presidente y a representantes al Congreso de la República para un periodo de 5 años; los mismos que tendrán el reto de priorizar proyectos vinculados al sector minero, entre los cuales destaca el Proyecto 51.
Lo mejor está por venir en Perú , es la expresión de esperanza y optimismo que como una declaración de sentido pleno, transmito a mis pares, colegas, amigos y discÃpulos, en este año electoral 2026 donde la democracia se verá fortalecida.
Las dudas sobre alcanzar el progreso en cercano periodo se desvanecen, cuando objetivamente se demuestra que el Perú es un paÃs milenario donde la modernidad convive con su rica cultura ancestral y cuenta con valiosos recursos humanos además de potenciales recursos naturales en su territorio, permitiendo ver el futuro prometedor que en democracia tiene para alcanzar su crecimiento y desarrollo sostenible.
Conservar esta democracia en el tiempo ha sido posible gracias al histórico legado ciudadano asà como el aporte de ilustres patriotas que el Estado desde el año 2007 reconoce con la «Medalla al Defensor de la Democracia».
Reconocimiento a los Defensores de la Democracia
La parte considerativa de la Resolución Suprema N° 001-2026-PCM difundida por el diario oficial El Peruano con fecha jueves ocho de enero de 2026, establece lo siguiente:
Que, según lo dispuesto en el artÃculo 3 de la Ley Nº 29031, el Consejo de la Condecoración “Medalla al Defensor de la Democracia†está conformado por el Presidente del Consejo de Ministros, quien lo preside; el Ministro de Relaciones Exteriores; el Ministro de Defensa; el Ministro del Interior; y el Ministro de Justicia y Derechos Humanos;
La inestabilidad provocada por la recurrente crisis polÃtica que sufre el paÃs percibida desde inicios del presente siglo XXI, constituye el efecto de los sistemas complejos subsumidos en la dimensión ambiental.
Es preciso entender que los problemas ambientales son sumamente complejos pues no tienen causas simples al estar formadas por redes neuronales de causas, donde los efectos secundarios, daños potenciales, tiempo respuesta, entre otras consecuencias y capacidades se encuentran conectadas por el producto de sus interacciones.
Puedo citar a modo de ejemplo, el problema de los residuos sólidos municipales en Perú, que para entenderlo es necesario ver múltiples indicadores, asà como las propiedades emergentes del manejo y su gestión en la totalidad de la cadena de valor, no de los componentes individuales.
Este problema crÃtico de gestión de residuos sólidos municipales, se fue agudizando hasta hacerse crónico a partir de las polÃticas públicas que no contaron con el soporte de una adecuado ordenamiento territorial o instrumentos de gestión como en el caso de la zonificación ecológica económica, hecho que permitió la explosiva urbanización, especialmente de ciudades en la franja costera, con el consecuente detrimento de las zonas rurales, las cuales tras la atomización tienden a despoblarse. De esta forma la mayor presión demográfica, determina mas requerimiento de agua, alimentos, energÃa (...) y un inexorable incremento en la producción de residuos sólidos municipales que demandan una adecuada disposición final.
El hecho objetivo es que en el paÃs, los actuales 196 municipios provinciales y 1694 municipios distritales no han sido lo suficientemente eficientes en la gestión de los residuos sólidos municipales , pese a contar con el soporte de la Ley orgánica de municipalidades manteniendo disonancias económicas, financieras y limÃtrofes en su división polÃtica ; asÃ, desde un prolijo análisis de la Ley N° 23853 del año 1984 y la vigente Ley N° 27972 del año 2003, se colige que las causas y efectos de las deficiencias encontradas se encuentran disgregadas tanto en tiempo como en espacio.
La desatención en la dinámica de los cuellos de botella encontrados, restringieron a las distintas administraciones de turno para mirar solamente a los efectos inmediatos que durara sus respectivas gestiones, atacando los sÃntomas y mas no las causas subyacentes.
En el presente siglo XXI, continúan los esfuerzos legales para ordenar el territorio, mediante la Ley N° 32279 ( 2/4/2025) y su reglamento el DS N° 153-2025-PCM (6/1/2026), los mismos que adecuadamente implementados podrÃan coadyuvar en los esfuerzos desplegados por los gobiernos locales a efectos de resolver los impases subsistentes en materia de residuos sólidos municipales y otros que involucran a los tres niveles de gestión de la administración pública.
Mediante la Ley Nº 32537, el actual gobierno de transición peruano modificó el artÃculo
6 del Decreto Legislativo N° 1293 para que el proceso de formalización minera
integral de la pequeña minerÃa y minerÃa artesanal tenga vigencia hasta el 31
de diciembre del 2026 o hasta la entrada en vigor de la Ley de la Pequeña
MinerÃa y MinerÃa Artesanal (MAPE) y su reglamento, lo que ocurra primero.
Asimismo, esta Ley N° 32537 señala que el
Instituto Nacional de EstadÃstica e Informática coordine con el ministerio de
energÃa y minas, y el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico la ejecución
conjunta del censo nacional de la MAPE.
La minerÃa ilegal juega un rol disruptivo y desestabilizador
en la geopolÃtica minera, toda vez que actúa como una economÃa criminal que traspasa fronteras de cuencas y paÃses, desafÃando la soberanÃa estatal, financia redes delictivas mediante el tráfico de explosivos y armas, tráfico de mercurio, tráfico de drogas , tráfico de personas (...), generando corrupción, altera los mercados financieros con el blanqueo de oro, trastoca ecosistemas provocando conflictos socioambientales crÃticos y afecta la legitimidad de los estados al debilitar la gobernanza y la seguridad
regional, especialmente en regiones con abundantes recursos mineros como es en el caso de los paÃses Andino-Amazónicos.
Un estado alejado de la zona dispersa de los rÃos amazónicos, alienta a la minerÃa aluvial de oro.
Imágenes satelitales que comprueban la situación crÃtica del caso peruano
La información dura proporcionada por los datos censales y las imágenes satelitales mejoradas con trazabilidad de los procesos agravados en el tiempo, nos ilustran sobre el deterioro en las zonas rurales que gradualmente se están viendo despobladas, alentadas de un lado por la falta de acceso y disponibilidad al recurso hÃdrico que afectan los usos de los suelos, asi como a la seguridad alimentaria ; y de otro lado, los altos niveles de contaminación del agua y de la afectación de ecosistemas in crescendo por la evidente presencia de una feroz minerÃa ilegal.
Esta frase describe una paradoja en el paÃs de los incas, existe una sobreregulación en el extremo minero, generada fundamentalmente por el ejecutivo y un legislativo plagado de normas declarativas y recurrentes extensiones de plazos en cumplimiento de salvaguardias ambientales, que en estricto son inaplicadas tanto por la falta de seguridad jurÃdica como por el desconocimiento ciudadano, creando una percepción generalizada de desacato e impunidad, afectando la gobernanza y la confianza en la administración pública, asi como en los operadores de justicia.
Impacto de la minerÃa ilegal en la economÃa del Perú
Múltiples investigaciones han demostrado cientÃficamente que la presencia de la minerÃa ilegal que llegó a penetrar e inficionar no solamente en las dimensiones social, polÃtica , ambiental y económica de los paÃses afectados dramáticamente como es en el caso peruano.
Para poder mensurar las ingentes proporciones de las que hago referencia en este extremo, es preciso entender que tratamos con sistemas de alta complejidad que comprenden a toda la cadena de valor, las mismas que no llegan a entender en su verdadera magnitud los productores legales en lo que va del presente tercer milenio, quienes no terminan por distinguir la cosmovisión de la minerÃa artesanal desatendida por el estado y descifrar el hecho que la minerÃa ilegal tienen objetivos,fines y metas ilegales; depredando la naturaleza y destruyendo el patrimonio nacional con actividades ilegales que se cubren con el manto de la informalidad.
De otro lado, una estimación comparativa de lo producido por la minerÃa ilegal en 25 años se acerca a 528 TMF de oro, lo que equivaldrÃa a dos veces lo producido legalmente por la mina de oro Pierina.
Si para este ejercicio asumimos el precio internacional del oro en US$ 4444/oz (23 de diciembre del 2025), el impacto de la minerÃa ilegal incluyendo además del oro, al cobre y otros metales y no metales en el precitado periodo de 25 años. serÃa US$ 75,6 mil millones, aproximándose a los setenta y nueve mil millones de dólares que constituÃan el total de las reservas internacionales - RIN peruanas del año 2024.
Si a estos números le agregáramos el impacto en la estabilización económica que significarÃa al paÃs de los incas atender los cierres y post cierre de minas que originan los pasivos ambientales mineros existentes en sus diversas cuencas, asà como el efecto que representa la afectación en el total de reservas (probables y probadas) de oro, serÃa equiparable al estimado US$ 93,5 mil millones de RIN peruana al 17 de diciembre de 2025.
El Dato
La minerÃa ilegal se mantiene y fortalece en la medida que las decisiones polÃticas tomadas a lo largo de los años, no terminan acompañando a los elevados intereses del estado peruano, pese al esfuerzo normativo desplegado en la elaboración de la Ley N° 27651 (2002), decretos legislativos números 1040 (2008); 1105 (2012); 1293 (2016) ; 1336 (2017) y Leyes números 31007 (2019) ; 31388 (2021) ; 32213 (2024) y otras (2025).
De esta manera, el paÃs llega al año 2026 sin una Ley para la minerÃa artesanal y en pequeña escala, asà como manteniendo cierta incertidumbre respecto a sus gobernantes en un año de elecciones generales democráticas y el alto riesgo de repetir la historia de explotación ilegal minera acontecida en el caso de la empresa canadiense Manhattan Minerals Corp. con su proyecto en Tambogrande-Piura, reflejada con la minera Yanacocha (Newmont) con su proyecto Conga-Cajamarca, entre otros casos emblemáticos.
En una reciente entrevista que me realizara la especialista en derecho ambiental Nathaly Torres Lopez para el espacio de reflexión viernes de ambiente, tocando el tema «La minerÃa y desarrollo humano», quedó pendiente por detallar la lÃnea de tiempo del desarrollo minero en el marco de la expectativa de vida al nacer vinculada al desarrollo humano en el Perú.
Considerando los periodos de la máxima extensión territorial del Tahuantinsuyo en el imperio Inca y del virreinato del Perú, se identificaron las diversidades mineras, incidiendo en labores de metales preciosos, para lo cual se utilizó el complejo minero de santa Bárbara descubierto en 1564 situado en Huancavelica-Perú, donde se ejecutaron labores mineras relacionadas a la extracción, procesamiento y distribución del mercurio para el beneficio del oro y la plata.
Con el transcurrir del tiempo, la actividad minera «en todas sus formas y escalas de extracción» fue alcanzando progresivamente a todo el territorio peruano, donde se localizan ciento cincuenta y nueve cuencas hidrográficas.
Perú, como paÃs Andino-Amazónico cuenta con gran potencial de recursos mineros
Los eventos extremos de grandes avenidas y sequÃas prolongadas son vinculantes para determinar los impactos producidos de Ãndole económico,polÃtico,social y ambiental en estos espacios de intervención minera, en donde el rol normativo y regulatorio por parte del Estado devienen en fundamentales, papel que se ve acentuado por la presencia incremental de los pasivos ambientales mineros.
Tomando en consideración las diversas etapas históricas del auge minero por plata,mercurio,hierro,zinc,oro,cobre(...):1550–1700;1860–1875;1890–1930;1945–1970;1993–2011;2011–2016;2017–2022; se tiene a la minerÃa como uno de los motores que viene sosteniendo la economÃa peruana y constituye un importante impulso para lograr su equilibrio financiero, los mismos que repercuten positivamente en indicadores como es en el caso del PBI, indice de Gini, Ãndice de desarrollo humano, entre otros, lo que implicó a parte del despoblamiento de las zonas rurales en favor del crecimiento poblacional de sus zonas urbanas, un crecimiento macrocefálico de la administración pública en el paÃs que quintuplicó el presupuesto de su sector público en los últimos veinte años, los mismos que fueron aprobados por la representación nacional en el congreso de la república mediante las leyes N° 28427 (2005) y N° 32185 (2025) respectivamente; pasando de cuarenta y nueve mil millones a doscientos cincuenta y un mil millones de soles.
Ayudó muy poco a reducir los impactos ambientales en el periodo 2000-2025, la recurrente crisis polÃtica que se vió reflejada en los cinco (5) ex presidentes de la república sentenciados por la justicia peruana y el contexto en que se aprobó el orden de los doscientos cincuenta y siete mil millones de soles el presupuesto del sector público para el año fiscal 2026, el mismo que continúa con la tendencia de priorizar el gasto corriente y el servicio de la deuda, menguando el gasto de capital que pudiera destinarse a importantes actividades para dinamizar su desarrollo, mitigar daños ambientales y fortalecerlo como un paÃs resiliente.
Se estima que en la actualidad, el Perú supera 34 millones de habitantes , de los cuales más del 30% se localiza en la región Lima, agudizado por la crisis migratoria venezolana,evidenciando el progresivo centralismo con una galopante expansión de las áreas urbanas, toda vez que 83% del total de la población se ubicarÃa en zonas urbanas y solamente 17% , en zonas rurales nucleadas y dispersas.
Justamente la mayor presencia donde llega la industria minera y en particular la minerÃa de subsistencia, como es que se cataloga a la minerÃa artesanal y en pequeña escala (MAPE); se encuentra en zonas de elevados pisos altitudinales, con limitadas vÃas de comunicación y en áreas de influencia a poblaciones que cuentan con escaso acceso y disponibilidad a los servicios básicos.
Llegado el año 2025 y luego de diversas prórrogas, mediante el DS N°012-2025-EM se amplió el plazo del REINFO hasta el 31 de diciembre del 2025. Asimismo y en tanto se apruebe la Ley MAPE, la comisión de energÃa y minas del congreso peruano aprobó por mayorÃa la ampliación del plazo del REINFO hasta el 31 de diciembre de 2027.
Sobre la esperanza de vida al nacer en Perú y en sectores con labores mineras
«Lo sustantivo es que trabajadores mineros se encuentran expuestos a una gama de riesgos elevados a obtener enfermedades ocupacionales y crónicas, siendo susceptibles de ver acortada su vida en comparación con la población peruana en general».
Un segmento especialmente crÃtico es la población vinculada a la MAPE que se vió incrementada progresivamente desde inicios del presente siglo en el periodo 2000-2025, riesgo gatillado por el incremento del tráfico de mercurio en el paÃs ante su mayor demanda, pasando inicialmente de 105 Tn/año a un estimado de 420 Tn/año al final de este periodo.
Un escenario conocido y monitoreado por la opinión pública mundial se encuentra en la región Madre de Dios, donde se habrÃa usado una cantidad que superarÃa las un mil toneladas de mercurio para el periodo 2000-2025.
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Puno
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Cajamarca
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Huánuco
Evolución del impacto ambiental registrado en la región San MartÃn
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Madre de Dios
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Loreto
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Amazonas
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Ucayali
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Tumbes
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Piura
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Lambayeque
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Ancash
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Cusco
Evolución del impacto ambiental registrado en la región JunÃn
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Lima
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Callao
En la región Callao, se trató principalmente del manejo inadecuado en el transporte y almacenamiento de concentrados de minerales de plomo, afectando con el polvo a los asentamientos humanos situados en zonas de influencia,optando por implementar medidas de mitigación.
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Huancavelica
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Ica
Evolución del impacto ambiental registrado en la región La Libertad
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Pasco
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Arequipa
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Apurimac
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Ayacucho
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Moquegua
Evolución del impacto ambiental registrado en la región Tacna
â–ºLa estabilidad que garantizan las
inversiones en Perú, pasa por exponer la verdad de la salud ambiental
aplicando el test de proporcionalidad ambiental ajustada a ciencia; y en virtud
a la evidencias que el registro histórico lo demuestran en forma indubitable,
permitirá solucionar conflictos entre derechos fundamentales contenidos en la
constitución peruana : el derecho a vivir en un ambiente sano y otros derechos
como la propiedad y el libre desarrollo de las industrias, tal es el caso de la
industria minera y la agricultura.
Seguidamente comparto con ustedes un espacio de reflexión en el espacio viernes de ambiente,donde se toca el tema " La MinerÃa y desarrollo humano al 2025".
En el primero de los citados, indicaba que en Perú se implementaba un sistema de gestión ambiental para
el ejercicio de la actividad minera con el fin de cambiar la mala imagen que se
tenÃa de la minerÃa en el paÃs.
Con
el proceso de cambios, el Perú ingresó a una nueva era en la que el Estado
aplica instrumentos de gestión para alcanzar el desarrollo sostenible de la
industria minera.
Consideró Programas de Adecuación y Manejo Ambiental a empresas mineras en
operación y exigió a los nuevos proyectos realizar Estudios de Impacto
Ambiental , audiencias públicas, tÃtulos de concesión minera, Estándares
de Calidad Ambiental , LÃmites Máximos Permisibles , Plan
Ambiental de Cierre , entre otros, que coadyuven a garantizar una armónica
relación con la naturaleza.
Esta
opción le permitió estar preparado para hacer frente a la última gran crisis
económica y financiera mundial del 2008, pues además de dejar de ser deudor neto, logró ser
considerado con mayor grado de inversión.
Quedo entonces registrada la localización geográfica de los nuevos proyectos mineros en cartera, manteniendo la tendencia al crecimiento con nuevos proyectos, algunos de ello con contrapartes de empresas Chinas.
En el segundo de los mencionados, considerando al Perú como un paÃs minero por excelencia, hice mención al mito que sostenÃa: Un puñado de
empresas transnacionales se llevan a sus paÃses los minerales que extraen y no
dejan crecer a la minerÃa nacional.
La
significativa presencia en el mercado de importantes capitales nacionales
permitÃa entonces mirar con confianza el continuo desarrollo de una minerÃa nacional,
prometedora y pujante de cara a un potencial crecimiento del sector minero en el paÃs.
Para tener una visión integral del panorama minero alcanzando a los primeros 25 años del tercer milenio se hace imprescindible incorporar en el análisis precitado a dos componentes dinámicos de alta complejidad, que influyen directa e indirectamente en el crecimiento y desarrollo minero en el paÃs de los Incas : la recurrente inestabilidad producida por la crisis polÃtica y la inseguridad jurÃdica traducida por las lagunas legales en el proceso de formalización minera artesanal y en pequeña escala (MAPE).
Boom de la minerÃa de oro en el paÃs andino-amazónico
Con referencia al primer componente, once personas han ejercido funciones como presidentes del Perú, de los cuales seis estuvieron por sucesión o suplencia constitucional en este periodo de los 25 años.
La producción legislativa de la representación nacional en el lapso de las diferentes administraciones de gobierno, consignaron en el año 2002 la Ley N° 27651 a efectos de formalizar la MAPE , asi como el ejercicio pendulante de descentralizar y centralizar atribuciones de fiscalización al ejecutivo mediante el Decreto Legislativo N° 1040 del año 2008 y la Ley N° 32213 del año 2024.
En lo que respecta al segundo componente, el año 2016 se creó el registro integral de formalización minera mediante el decreto legislativo N° 1293 , el mismo año en que se presentó la mayor cantidad de pasivos ambientales mineros que en número de 8854 fueron inventariados por el ministerio de energÃa y minas.
Al año 2024 se contaba con 6001 pasivos ambientales mineros y cerrando el 2025 el paÃs aún no cuenta en su ordenamiento legal con una ley que regule a la MAPE.
La tendencia del panorama minero antes presentado viene siendo monitoreado por el prestigioso Instituto Fraser en el extremo legal, importantes ONGs y las agencias calificadoras de riesgo paÃs entre las que se encuentran Standard & Poor´s, Fitch Ratings y Moody´s.
Los retos y desafÃos que tiene el Perú para desarrollar la minerÃa en todas sus escalas, demanda una buena gobernanza que en forma integral atienda el tema de las concesiones asà como la gestión de cierre de minas , contemplando a las garantÃas ambientales, remediación de los pasivos mineros,entre otros más que caracteriza a un Estado moderno.
AsÃ, tras una serie de estimaciones, CAMISEA presentaba reservas de ocho trillones de pies cúblicos y provisión de condensados y lÃquidos de gas natural que superaban los quinientos millones de barriles.
El escenario crÃtico que contempla mantener una alta demanda interna junto a la exportación intensiva sin contar con nuevos descubrimientos indica que las reservas probadas de CAMISEA podrÃan agotarse en el lapso de 5 a 15 años, es decir entre 2030 y 2040.
La Convención minera PERUMIN, la más importante del Perú y de relevancia mundial, este año 2025
se viene desarrollando del 22 al 26 de septiembre en el Centro de Convenciones
Cerro Juli, en la ciudad de Arequipa.
Ingresando al último cuatrimestre del año 2025, la administración del Estado peruano enfrenta importantes retos para el desarrollo del sector minero de cara al futuro.
Este aumento es explosivo en Perú, a tal punto que, en solo un año, la minerÃa ilegal pasó de siete a nueve regiones, según informe situacional 2025 de Conservación Amazónica – ACCA.
De otro lado, el paÃs debe resolver su recurrente problema generado por una frondosa administración pública con múltiples instituciones en diversos ministerios que terminan duplicando esfuerzos, tiempo y dinero con lo que ralentizan importantes inversiones en el sector minero.
Según el Colegio de Ingenieros del Perú, del cual el suscrito es miembro vitalicio, distintos proyectos mineros en territorio peruano, entre los que se encuentran Antamina,Corani, Raura, Tantahuatay, Chalcobamba, Trampiche, Pampa de Pongo, TÃa MarÃa, Romina , Safranal , entre otros, aportarÃan con varios puntos al PBI nacional.
Actualmente y según proyecciones del Banco Central de Reserva, la minerÃa crecerÃa 5.8% en el año 2025, aportando solamente 0.8 puntos al PBI nacional en un paÃs que se
alista para elegir en elecciones democráticas a sus próximos gobernantes el 2026.
Titular del Ministerio de EnergÃa y Minas - Perú. O
Con esta iniciativa , Las Bambas que el 2023 produjo un promedio de 300 mil toneladas, este 2024 podrá producir hasta 400 mil toneladas.
Asimismo, otro proyecto que podrÃa ayudar es el de Coroccohuayco de la empresa minera Antapaccay, la cual podrá duplicar su producción llegando a 200 mil toneladas al año.
En este sentido, con los dos proyectos precitados, a la producción lograda en el 2023 se añadirÃan 300 mil toneladas, logrando alcanzar tres millones de toneladas de cobre.
El área del proyecto comprende las zonas altas de este distrito (2 800 a 3 811 metros sobre el nivel del mar) limÃtrofes con los distritos de Catache (de la misma provincia de Santa Cruz de Succhabamba) y Calquis y Tongod (provincia de San Miguel de Pallaques).
Según una reciente ordenanza dictada por el Gobierno Regional de Cajamarca, se plantea de acuerdo a la zonificación ecológica, la protección de las cabeceras de las cuencas que demandarÃa estudios adicionales que permitan garantizar el recurso hÃdrico en el área de influencia del proyecto minero.
Con la aplicación de un programa de desarrollo sostenible por cuencas hidrográficas que articule la protección del medio ambiente a las demandas sociales y los intereses de los inversionistas, se podrÃa efectuar el proyecto integral sin mayores dilataciones. Con las reservas actuales, se estima una vida útil del proyecto en cuatro años.