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La palabra con C

Este es el más grande tabú de la sociedad peruana. Apenas se le pronuncia su sonido genera una reacción; una imagen, un recuerdo, una idea, un complejo se exterioriza. No hay alternativa porque todos estamos bajo la influencia de ser o no ser CHOLOS.

Se rastrea el origen de ‘cholo’ a los años posteriores a la conquista, cuando los indios eran bestias y aún no tenían alma para la iglesia Católica. A medida que evolucionó la sociedad -eso incluye el proceso de mestizaje amerindio-español- la palabra adquirió varias acepciones en Latinoamérica.

No obstante, su connotación negativa perdura. Dada la muy característica ambivalencia de la cultura peruana, donde las dualidades e indefiniciones son típicas, el cholo tiene tantas significaciones como la jerga de un recluso de Lurigancho.

En Estados Unidos existe reparos con respecto a negro, hoy llamados afro-americanos -un término políticamente correcto acuñado por Jesse Jackson-, por lo que se concluyó con que sólo los negros tienen derecho exclusivo sobre la palabra. Cual copyright racial.

Mientras aquí se usa cholo para describir lo populoso, lo chabacano, lo marginal, lo chicha. Aunque no es de extrañarse, puesto que eso que llaman popular -que no es lo mismo que pop- es una síntesis de tantas influencias que equivale a un perro chusco.

El mote del presidente Alejandro Toledo era ‘Choledo’, bromeándose sus raíces indígenas. Se entiende que la cholería es el grupo de cholos o la cultura de ellos, y cholear o “hacer el cholito” es una acción de injuriar, ridiculizar o engañar a alguien.

Al mismo tiempo, se usa cholo como un term of endearment. No es raro escuchar ‘cholito lindo’ o cosas similares. Esta ambigüedad es lo peligroso, se dan demasiadas interpretaciones de acuerdo al contexto y al tono. Pero, en lo personal, su filo es la de un cuchillo de mantequilla.

Si bien hay energúmenos sociales que cholean a un cholo siendo cholos ellos mismos, la raíz del problema no es esa discriminación sino la auto-discriminación. Porque hay generaciones de peruanos nacidos bajo el 'estigma' de ser mestizos o cobrizos -calificativo humalista-; cholos, al final y al cabo.

Habrá que superar primero el complejo de ser ‘oscurito’. Se tuvo mucho tiempo para hacerlo -unos 500 años aproximadamente- y es ridículo continuar con ese bache existencial ahora que el país entró a un nuevo siglo.

Esa palabra con S

Son los inmigrantes mismos quienes tienen el afán de desvincularse de su raíces. Es lamentable verlos adoptar manierismos con tal de encajar. Quizá no entiendan que sus intentos acaban por ser considerados como choleros por la misma gente que aspiran abrazar.

En vez de ser una comunidad orgullosa viven avergonzados tratando desesperadamente por no parecer lo que son. Siempre habrán racistas que los señalen, pero “el cambio empieza por uno mismo”, ¿no es lo que suelen decir?

Una vez conversando con una amiga de Pucallpa hice una comparación entre selváticos, costeños y serranos (las tres regiones naturales que nos enseñaron en la primaria). Un tercero se ofendió porque utilicé el sustantivo serrano -y no como un adjetivo despectivo como seguro pensó él-.

De ese modo la palabra con S (serranos) también resultó ser un insulto. Si uno se siente denigrado por su cuna tiene una sola alternativa: Desaparecer. Es estúpido sentirse disminuido por su lugar de origen. No importa el tono que se utilice sino la reacción.

Una cosa es sudaca y otra, serrano. Mientras que el primero es un insulto per se a los sudamericanos, el otro sirve para designar a la gente nacida en los Andes; de la misma forma que andino, nativo, autóctono, indígena, y otros tantos.

Hay tantos complejos dentro en un peruano que sí da vergüenza. Los negros, o afro-americanos para los sensibles, de USA revalorizaron su cultura y raza con el ‘Black is Beautiful’ en los 70’s. Hoy con los recursos mediáticos -la TV abierta sobretodo- los cholos pueden hacer lo mismo.

Pero no confundirse, porque la technocumbia, la chicha, la pollada, etc. no es material cultural -pese que incluso empiezan a llamarles Cultura Viva- sino un mestizaje mal llevado, una expresión mutada y viciada con el afán de acomodarse en otra realidad (la chicha siendo rock por huayno, la pollada una barbecue por pachamanca).

Pueda que te llamen cholo -cariñosa, peyorativa, figurativamente hablando-, es un recurso ofensivo que no desaparecerá. Quizá sea el calificativo más versátil que hay ya que significa tantas cosas a la vez. Pero si un día te dicen cholo y te disgustas, pues entonces te compadezco.


En la radio

Dennis Wilson - ‘Pacific Ocean Blue’ (legacy edition)

Motivado a demostrar que también podía componer como Brian y cantar como Carl, Dennis Wilson lanzó su debut en 1977. En su edición remasterizada y extendida incluye tracks del inconcluso ‘Bamboo’, la placa que le seguiría a esta obra maestra del pop. Melancólico, apasionado, reflexivo, afectivo, inteligente, íntimo. Calificación: 4.5/5

El momento: el disco entero está equilibrado con piezas de introspectiva sabiduría. Es el diario de un hombre sincero, rebelde e inquieto; un espíritu libre que pronto habría de caer (murió en 1983).

Ashlee Simpson - ‘Bittersweet World’

En su tercer disco Ashlee -todavía sin la voz ni el star profile de su hermana mayor- quiere sonar callejera, hipster, urbana apelando a un sonido que Gwen Stefani ya usó un par de años antes. Pura pose insípida. Calificación: 2.5/5

El momento
: cada track sirve de lección sobre qué hacer y qué NO hacer en un disco pop.

Van Morrison - ‘Keep It Simple’

El título lo explica a la perfección. Haciendo uso de un sonido limpio y con una ejecución directa, Van The Man canta, evoca y medita relatos de dolor, angustia, dicha y espiritualidad; tópicos inusuales en el pop/rock actual pero lugares comunes para el irlandés. La placa es un tour de force de soul, jazz, R&B, folk celta, country y gospel de un hombre testarudo que se rehúsa a cambiar y complacer en tiempos comerciales. Calificación: 4/5

El momento: el track ‘That's Entrainment’. Para la biomusicología el término entrainment es cuando el organismo se sincroniza con un ritmo externo. Bueno pues, la canción logra exactamente eso.


Con P de pobres y E de estúpidos

Ahora que acaba julio quiero reflexionar acerca el patriotismo. Por estas épocas los viejos les hablan a los chicos de tiempos mejores que el Perú vivió. Como el anciano que traspasa su experiencia al aprendiz.

Sin embargo, esta especie de rito genera una sensación de amarga nostalgia en los jóvenes. Quizá por eso sea la cantidad exorbitante de menores de 30 años que afirman que su mejor selección fue la de Argentina 78. Un mundial imposible del que tengan recuerdos vívidos.

Para ellos vestir la camiseta es un acto cívico. ¿Pero qué hay cuando el equipo pierde? Ah, entonces la guardan muy en el fondo del closet donde siempre ha estado. Su actitud no es correcta, pero es comprensible y, hasta cierto punto, justificada.

El ciudadano standard está poco habituado a las satisfacciones y las glorias internacionales. De hecho, está predispuesto a esperar lo peor por ser peruano -como ser desnudado en el JFK por sospecha de drogas-.

El Perú es bipolar, su masa alcanza tan de inmediato el éxtasis como una depresión vergonzosa. Todos tienen una postura defensiva acerca de su terruño. Aunque en julio toman un break para evocar esos ‘tiempos mejores’.

Al ritmo de la technocumbia y la chicha tan en boga -como si no estuvieran ya bien muertos Pinglo y Chabuca- los peruanos cantan la suerte de haber nacido aquí. Hasta el día que les rechazan la visa a Estados Unidos, porque ni en sus provincias ni en Lima encontraron lo que buscaban.

Ese nacionalismo oportunista se explica, por ejemplo, a través del alcóhol, de ahí que hagan colas para tomar pisco gratis de una pileta pública. Oscar Wilde dijo "el patriotismo es la virtud de los depravados".

De manera que las Fiestas Patrias se han convertido en un Halloween de mitad de año para que todos se disfrazen de peruanos por un día.

¡Feliz 28, Chile y Patterson!

Varios necesitan ‘algo más’ para sentirse orgullosos del país. Que Machu Picchu sea una maravilla -aún por encima de otros prodigios como el Partenón o Angkor Wat-, o que un cantante de ópera sea tildado de mejor del mundo -pese a que le falte muchísimo para superar al finado Pavarotti-.

Estos se refugian en títulos banales sacados de la versión dummie de los Guinness Records. Así se entienden los votos en encuestas inútiles como el mejor cuy de granja, New 7 Wonders, los mejores auquénidos; o por la propiedad de un aguardiente, un postre, un instrumento musical, o un cuadrúpedo danzarín.

Estoy seguro que un saharaui está más fraterno con ese pedazo de tierra estéril que es su hogar que su semejante peruano de la no menos infecunda zona a las afueras de la Lima urbana en donde tiene su igual de rudimentaria cabaña.

Por tanto odio que me prohíban quemar la bandera en señal de protesta. Es una demostración genuina de inconformidad y rechazo hacia la política y el establishment. Si unos la lavaban porque la creían deshonrada, yo la quiero quemar por igual motivo.

Odio esa conducta desproporcionada por defender lo indefendible y se me critique de alienado o enemigo de la patria. ¡Vamos! No soy tonto para no darme cuenta que nuestras Fuerzas Armadas son una banda de colegio fiscal de la sierra en comparación a ejércitos de proporciones apocalípticas como el ruso o, sin ir tan lejos, el mexicano.

La razón de ser del desfile militar, en el caso dramático del Perú, es igual que el de la Chola Chabuca, el elenco de ‘Así es la Vida’, o Timoteo: puro circo. Odio que cierren avenidas, generen tráfico y polución por exhibir armamento de la Guerra Fría al estilo de Kiko presumiéndole al Chavo.

Odio que me multen por no izar el pendón en mi azotea. Semejante estupidez. Hay veces que me avergüenza ser peruano, sí y estoy seguro que a tantos otros igual. Y tengo derecho a exponer mi rechazo por cómo manejan el nombre del país.

Odio el tabú de esa guerra perdida hace 125 años y no superada aún. Odio el doble discurso de ‘Peruanos exitosos en el extranjero/Yo me quedo en el Perú’. Odio a esos idiotas que consideran la nacionalidad como un destino divino ya decretado cuando en realidad es meramente circunstancial.


Basic Animal

I used to understand
Your way to love
Chasing you all day long,
When I only had to do
Was leaving you alone.

The self-help guy talks
Out loud and clear,
I met new guys
And get new fears,
You learnt things
You never expected to be,
But you’ll weep till I bleed
And we’ll all act
Like a basic animal.

When I realize why
I will act like a basic animal.


Esta canción tiene mucha rabia dentro, quizá no lo parezca pero yo recuerdo haberla escrito disgustado por algo. Creo que en esos momentos después que te han sermoneado y no tienes otra opción que aceptar que tienen la razón.

En la superficie puede ser vista como una canción de desamor, aunque ese no sea su verdadero fin. El trasfondo es el punto de inflexión en el que uno deja de importarle lo que es razonablemente correcto o permitido y da rienda suelta a sus instintos primarios.

Por lo tanto es una canción sobre volverse impulsivo. Pienso que es fantástico, porque es sólo entonces cuando sabes cuán lejos puedes llegar y cuáles son tus límites.


50 covers (del 40 al 31)

40. I Fought The Law - The Clash, 1979
orig. The Crickets, 1959

En su versión original de The Crickets (post Buddy Holly) la canción pudo haber sido sobre irse a la cama tarde. Pero debido a la rabiosa pasión punk rock de The Clash la hace sonar como el lamento de unos forajidos huyendo de una chain gang.

El momento: con su retumbante inicio conducido por el tom tom, combinado a la desgarrante guitarra de dos notas de Mick Jones, el track destroza oídos como una revuelta en Lurigancho.

39. Sacrifice - Sinéad O’Connor, 1992
orig. Elton John, 1989

La cantautora irlandesa ha sabido combinar su repertorio entre canciones de primal scream con odas inspiradas en los cantos gregorianos y la espiritualidad Cristiana o Rastafari. La canción es parte del tributo al dueto Elton John/Bernie Taupin llamado ‘Two Rooms’, pese a tener invitados como Eric Clapton, The Who, Tina Turner o Sting, O’Connor demuestra que el susurro es tan potente como un grito.

El momento: hacia la última mitad de la canción cuando O’Connor aumenta su rango y le agrega dramatismo al coro “it's no sacrifice just a simple word, it's two hearts living in two separate worlds” que cobra mayor significado.

38. Wichita Lineman - Dennis Brown, 1970
orig. Glen Campbell, 1968

¿Un chiquillo de Kingston, Jamaica versiona el lamento de Glen Campbell de un técnico de teléfono del medio-oeste Americano? Parece una idea descabellada, pero el resultado es impresionante. Destinado a ser un grande del reggae, el adolescente Brown canta con la pureza de un corista, que en vez de ser incongruente resalta la calidad y atemporalidad de la canción.

El momento: la cristalina claridad del comienzo: “I am a lineman for the county”.

37. Heartbreak Hotel - John Cale, 1975
orig. Elvis Presley, 1956

Tan oscuro y aventurero como cuando estaba con los Velvets, el homenaje de Cale a Elvis tomó el ánimo triste del rockabilly original y lo tiñó de negro. Los chirriantes sintetizadores góticos, guitarras como chelos y esa atmósfera de funeral disimularon el hecho que los vocales de Cale estaban siguiendo la melodía nota por nota.

El momento: el siniestro riff salido de Texas Chainsaw Massacre al inicio de la canción.


36. Gloria - The Patti Smith Group, 1975
orig. Them, 1965

El primer single de Patti Smith fue una meditación de ‘Hey Joe’ acompañada con un piano. Para su álbum debut, ‘Horses’, enlistó una banda de rock completa, pero en ‘Gloria’, la vena poética corre libre mientras Smith convierte la libidinosa melodía de Van Morrison en un himno de autodeterminación espiritual.

El momento: la línea que abre, “Jesus died for somebody's sins, but not mine”.

35. Dear Prudence - Siouxsie & The Banshees, 1983
orig. The Beatles, 1968

Bastante incomprendido en su momento, el acercamiento de los Banshees al punk fue uno experimental aunque con genuina sensibilidad pop. Aún así fue una rareza, entonces, que grabaran una canción del ‘White Album’ de The Beatles y que se convirtiera en su mayor hit. Parecía una canción hecha para ellos.

El momento: la hipnotizante coda “look around-around”; el punk coquetea con la psicodelia.

34. You Spin Me Right ‘Round - Dope, 1999
orig. Dead Or Alive, 1985

La gran sorpresa, y mejor track, de la banda sonora de American Psycho. Si antes era impensable que una banda hardcore versionara un pastiche synthpop de altas connotaciones gay los Dope cambiaron eso. Guitarras machaconas conducen la canción y el registro alto de Pete Burns se cambia por el gruñido distintivo del metal. Curiosamente funciona incluso mejor que el original.

El momento: el coro. A Patrick Bateman le hubiera gustado.

33. Cloudbusting - Novembre, 2001
orig. Kate Bush, 1984

El relato surrealista de amor padre-hijo de Bush entra al campo del death metal con el mismo estilo oscuro y hechizante que el original. La banda italiana le imprimió temperamento y nervio a su arreglo avant-garde, mientras que Ann-Mari Edvardsen canta en el estilo de una dominatrix inglesa de clase alta.

El momento: la manera en la que Edvardsen canta los coros bajo el ritmo pulsante de una marcha militar reforzando el opresivo mensaje de la canción.

32. Chimes Of Freedom - Youssou N'dour, 1994
orig. Bob Dylan, 1964

El cantante senegalés encontró la apocalíptica visión de libertad de Dylan cuando se la eligió como himno de la gira de 1988 de Amnesty International junto a Springsteen, Sting y Peter Gabriel. Sintiendo que su pobre ingles no le permitiría hacerle justicia, produjo esta épica versión en el lenguaje Wolof seis años después.

El momento: el ritmo sobre la cataclísmica percusión ritual, el coro en francés lo hace un asombroso ejemplo de apropiación cultural en reverso.

31. Loverman - Metallica, 1998
orig. Nick Cave & The Bad Seeds, 1994

Cuando ya les escaseaban las ideas Metallica tuvo que retroceder a sus días de garaje y versionar a sus ídolos a ver si así se les iluminaba el foco. Y así fue. Encontraron su mejor momento como banda de hard rock coqueteando con el sonido ‘alternativo’ tocando canciones de otros. Entre ellas estaba ‘Loverman’, una agria y violenta canción de amor que sólo Cave podía firmar, pero Hetfield siempre debió cantar.

El momento: el fraseo susurrante de Hetfield mientras deletrea el acrónimo de ‘Loverman’ hasta que ruge en alcohólico éxtasis.



¿Cholo TV?

La publicidad peruana de hoy se parece cada vez a un taxicholo: populoso, chicha y technicolor. Si alguien cree que el mundo del advertisement nacional es un club para pitucos blanquiñosos está muy equivocado, porque en esta década se ha convertido en una mismísima carpa Grau, en donde Tongo y Dina Páucar reinan.

Debido a que la mayoría de limeños provienen de los Andes y viven en las desérticas periferias lo que tenemos en radio, TV y paneles es a sus ídolos, expuestos de diversas formas. Quizá para ellos sea usual verlos, pero para mi no. Esas publicidades equivalen a un ‘7 colores’.

Y se debe a que el mensaje se modifica con el objetivo de ajustarse a su emisor. Es por ello que la gente creativa de Pragma DDB ha fraguado excusas bizarras sólo para explotar la imagen de Tongo y justificar su presencia en sus spots.

¿Tongo Nieves? Lo único parecido a la realidad es que en efecto tenga 7 enanos como hijos ya que los peruanos de su NSE por lo general tienen. ¿Learning with Tongo? Las únicas palabras que salen de su boca es el dialecto con el que se comunica en sus bailantas. ¿Mi pituca me exprime? Bueno, la gente a la que llaman así tienen un estilo de vida que equivale, quizás, al sueldo mínimo acumulado de una docena de tongo-people -a falta de un mejor término-.

El pueblo prefiere comerciales coloridos y musicales, eso es ‘peruanidad’, es de esa forma en la que creen que se representa de manera fidedigna la pluralidad, pero es una farsa. Es posible que algunos piensen que la elección del cetáceo sea por su buen momento en las discotecas de Asia, pero no es tanto por eso.

Lo han puesto al frente no sólo porque la masa se identifica con él, sino también porque quienes no lo hacen tienen una forma de divertirse dinamitando la dignidad de un músico prostituido por su codicia y necesidad de figurar. Cuando se cree que la decencia del hombre no tocó fondo basta verlo convulsionar y gesticular como si tuviera un enema al ritmo de sus mofletes zarandeándose.

Gracias a Telefónica, Dina Páucar -que pasó de ser emolientera a ‘Diosa Hermosa del Amor’- es el rostro de una transnacional junto con la horda del Grupo 5. Si la corporación española quiere revertir su imagen de monopolio abusivo y criminal, entonces lo está haciendo muy mal.

Al final acaban pareciendo ser una empresa artificial, amorfa y grotesca, encebada por sus tarifas arbitrarias. Exactamente igual que su otro rostro corporativo: Tongo.

Estereotipos y más

Dejando de lado a los chicheros -la Rica Miel y sus compañeros-, en Estados Unidos una comisión de afro-americanos exaltados, belicosos y ofendidos decidieron denunciar en los 60’s a The Quaker Oats Company alegando que su Aunt Jemima los retrataba negativamente como esclavos.

Aquí en Perú sus congéneres no les importa que Sibarita, Doña Pepa o Negrita lo hagan. “Qué más da”, pensarán. Pero no es difícil darse cuenta que la forma cómo habla la modelo de Negrita data de mediados del siglo XIX, antes que dejaran de ser animales para convertirse en ciudadanos gracias al presidente Castilla.

Quienes conocen el negocio publicitario dirán que todo esto se debe al profile del público objetivo de la empresa que representan. Y les doy la razón. Porque es poco creíble ver a un niño con uniforme del colegio Roosevelt correr donde su empleada y tomar la aspiradora para quitarse los piojos. Incluso parecería ser un spot de LG, General Electric o cualquier otro electrodoméstico en vez de Nopucid.

Y no creo que mis comentarios estén motivados por el prejuicio como un ofendido a estas alturas puede imaginarse. Es un hecho real. En una población con hábitos higiénicos irregulares -gente sin agua potable, por ejemplo- es en donde hay mayoría de casos de niños con garrapatas y otras alimañas en la cabeza y no en uno que vive en una zona urbana como Miraflores que, no necesariamente, pueda que sea caucásico y ojiverdes.

Las publicidades peruanas cada día tratan de acercarse al folklore callejero y ganar al pueblo llano con su taxicholo de batalla. Cuando no lo hacen apelan a canciones y coreografías idiotizantes de las cuales Claro y los bancos Crédito y Continental ya han padecido, por su propia voluntad.

Estoy de acuerdo con este nuevo modus operandi de las firmas publicitarias. Puesto que ayuda a diferenciar a los unos de los otros de acuerdo a sus necesidades, proveniencia y hábitos. Tula Rodríguez, aunque le robe marido a Almendra Gomelsky, jamás dirá “me fascina Ripley”; ni Angie Jibaja, por más modelo que sea, compartirá cartel con Valeria Mazza para Saga Falabella.

Y no es que esos malls sean lo más grandioso o se equiparen a Harrods, pero es una buena forma de ver cómo se equilibran las cosas. Nos hace ver el lugar que tenemos dentro de esta ciudad cosmopolita y provinciana.


Mujeres en el Congreso

Porcentaje de mujeres ocupando un escaño en la cámara baja o única cámara del Parlamento:

Perú: 18%
Chile: 13%
Argentina: 31%

Votemos por más mujeres, aunque sea Susy Díaz para relleno. Lapidario, ¿no?

Fuente: base de datos del Banco Mundial desde el 2004




En la Radio y en la TV

Beck - ‘Modern Guilt’

A medida que la primera década del siglo XXI acaba algunos músicos van adquiriendo mayor conciencia de los tiempos que vivimos. Para ponerse a tono, Beck se hace presente y demuestra que es él, y no Bowie, quien ahora da la nota en el nuevo milenio. Un disco compacto (33:55) con suficiente gancho para hacerte mover los pies y las neuronas. Calificación: 4/5

El momento: el riff sesentero de ‘Gamma Ray’. Reminiscencias del pasado para definir la música del futuro.

Fall Out Boy - ‘Live In Phoenix’

Después de ver el DVD que acompaña al último disco de Fall Out Boy es fácil entender la razón por qué los críticos los odian. Si se dejaran de disfuerzos y la atención pasara del acaparador Wentz (bajo) al competente Stump (vocalista), quizá el producto final sería más llevadero. Pero no lo es, sólo para fanáticos y trendy emos. Calificación: 2/5

El momento: Stump en 'This Ain't A Scene...'. Definitivamente pasar por alto el innombrable cover de ‘Beat It’. Ni siquiera Jacko Wacko merece tal falta de respeto.

Nine Inch Nails - ‘The Slip’

Pese a ser menos experimental que ‘Year Zero’ (2007) este álbum es igual de atractivo, aventurero, urgente y arriesgado. Trent Reznor arma una placa directa y fácil de digerir como innovadora. Se vuelve a apreciar su maestría en construir ganchos melódicos del ruido que no se veía desde su ya lejana masterpiece ‘The Downward Spiral’ (1994). Calificación: 4.5/5

El momento: el lacerante track ‘1,000,000’ que en sus casi cuatro minutos de duración mantiene su peligrosa intensidad.

‘Breaking Bad’ - Canal Sony

Una serie bastante discreta, pero en cuyo silencioso y pausado ritmo conserva su atractivo. Bajo la premisa de un hombre, literalmente, con los días contados se da rienda suelta a una genuina representación de una familia norteamericana fronteriza –educada, pero que lucha con tal de no caer en la mediocridad de la white trash que la rodea-.

Brian Cranston personifica a un profesor de química transformado en un hacedor de metanfetaminas pronto a convertirse en el capo de la droga en New México. El actor se mueve entre la ira contenida y el nerviosismo que probablemente aprendió, y perfeccionó, de Michael Douglas en Falling Down.

Con un reparto bien compacto y un guión vertical y sin pretensiones le permite a Cranston desdoblar su personalidad, de forma paulatina, hasta volverse el hombre que la corrección social, la familia, los cursos de su vida y sus decisiones no le permitieron ser.

El momento: el sutil humor que subyace en cada momento de la trama. Desde un breve enfoque de cámaras hasta un momento reflexivo, de vida o muerte, sobre el retrete.


Todo Gótico: Tendencias otoño-invierno 2008

Dado que el odio mediático está puesto en los emos he decidido no criticarlos ni hacer escarnio de su roñosa existencia. Sin embargo, sí voy a dirigirme a uno de sus parientes cercanos y, a todas luces, una de las ramas de ese enorme árbol involutivo de estigmas de la humanidad: los góticos.

Para ello me he permitido aconsejar una serie de tips con el fin de guiar a algún desorientado e inadaptado hacia el oscurantismo y darle más cebo a los haters de los góticos. De la misma forma que hice con los reggaetoneros [Crímenes de Odio; mayo 19, 2008].

Empecemos, entonces. Todo gótico nace, no se hace. Si este no es tu caso, más vale que ocultes lo que pudiera comprometerte: el certificado de la Primera Comunión. Fotos de juergas. Jamás fuiste un boy/girl scout porque la semilla de la soledad siempre estuvo en ti. Por más que tu madre te decía que jugaras con los demás niños tú te escondías en un rincón y hacías réplicas de arena de la Catedral de Milán con gárgolas y murciélagos incluidos.

  1. La habitación: ¿Realmente crees que puedes ser gótico sin una oscura alcoba donde yacer solo, torturado y apartado de la felicidad mundana? Lo primero que debes hacer es comprarte afiches de The Crow, que a partir de YA debe ser tu película favorita. Luego, cómprate una versión de colección de Nightmare Before Christmas y otros filmes dark, de ser posible elige los más under.

    Después, consíguete ilustraciones de William Blake, de ser posible, la más torturada que encuentres. Ahora pasemos a la cama: si pudieras comprarte un ataúd serías lo más in. Pero en caso de que no tengas uno, dale muerte a las sábanas de perritos circenses, Sponge Bob, Winnie The Pooh, o demás engendros. Seda negra o roja, únicamente. Y es menester que tengas retratos de Todd McFarlane. Por ejemplo, Spawn o Sleepy Hollow serían apropiados.

  2. Tus amigos: Já, qué gracia. Eres misántropo. Sino que se lo pregunten a tus 110 contactos en tu Messenger. Pero necesitas rodearte de patanes para comprobar lo angustiosa que es su mediocridad y lo lejos que estás de ella. Para ser un buen gótico has de olvidarte inmediatamente que eres heterosexual. Ahora eres bi-curioso. A mamá no le gustará nada saber que su hijo le va a todo, pero ELLA NO LO ENTIENDE.

    No entiende que tu búsqueda del amor eterno y la lujuria no distingue sexo. Aparte, a los chicos les encantan las lesbianas, así que las góticas están de suerte. Sin embargo, si aún conservas algo de moralidad, buscarás a un compañero de ataúd en el sexo opuesto. Muy importante: DEBE SER GÓTICO COMO TÚ.

    Sino ¿cómo entenderá tu terrible destino? ¿quién te sujetará el rimel negro para que te pintes los ojos?. Alguien no-gótico no puede hacerlo. Así que búscate uno de los tuyos y cuando sea su aniversario, hagan un pacto de sangre para simbolizar su amor eterno de 5 meses. Regalarse cirios, rosas negras o Living Dead Dolls es imprescindible.

  3. Tus preferencias únicas y personales: Aquí una lista detallada para que no te pierdas:
  • Tus películas preferidas han de ser eXistenZ, Carrie, Nosferatu, Freaks o cualquier otra cinta que ilustre la búsqueda de lo trascendente y el dolor de la soledad.

  • Tus autores favoritos no pueden ser otros que Lord Byron, Edgar Alan Poe, HP Lovecraft, y por supuesto Nietzsche. Es importantísimo que te hayas leído todo sobre él.

  • Deben encantarte grupos como: NIN, Marilyn Manson, Bauhaus, Siouxsie & The Banshees, This Mortal Coil y lo que se parezca. Da igual que no los hayas escuchado, sólo di que te gustan y que te transportan a otro universo. TIENE QUE GUSTARTE ‘AENIMA’ DE TOOL y decir que te “quema el cerebro” y “es la cagada”. Por supuesto, estos grupos son complicados y solo ahondan en tu dolor.

  • Debe encantarte el mundo del fetichismo y la sodomía. ¡Es tan lujurioso!. Tú sí que sabes todo del BDSM (Bondage-Sadomasoquista, para los no iniciados). Te encanta el dolor pasional y cruel, tan propio de una naturaleza torturada como la tuya. Si alguien te pregunta, di que es la expresión mas elevada de la abnegación.

  • Se acabó veranear en Asia, Punta Sal, Máncora o Los Pavos. ¿Es que quieres broncearte o qué? Y por supuesto, quieres levantarte a tu madre, que para ser más cool has de decir ‘vieja’, porque indica parentesco con ese ser tan mediocre que te ha criado.

  • Dibujarás muñecas vudú, monigotes de inefable estilo burtoniano. Es obvio que dibujas hasta el culo y que el talento no venía en tus genes, pero ¿qué importa? Tan sólo quieres transmitir ese hondo dolor que sufres en silencio.
  1. The Outfit (el atuendo): Y ahora pasemos a ti. Sería estupendo que te cortaras un poco las muñecas u otra parte notoria de tu cuerpo para mostrar al mundo tu dolor. Cuantas más cicatrices, más profundo eres. No tiene sentido sufrir si nadie va a verte sufrir.

Primero, si eres chica, diferenciaremos entre tres vertientes, ambas igual de deseables y cool: El look Concubina de Satán, el Virginal-Joven Tenebrosa y, el no menos popular, Cyber-Punk Torturados.

En los tres casos es indispensable tener flequillo recto y que, además, te lo cortes tú misma. Ya sabes, a lo Betty Page. Y si tienes Parkinson, que te lo haga otra amiga de esas que tienes pero que no te llena. El pelo ha de ser negro natural. Te recomendamos varias marcas de negro natural como Garnier o Lóreal. Porque tú lo vales.

DEBES ESTAR DELGADA, porque sino las medias de rejilla te harán parecer un ‘Salchichón de las Tinieblas’. Ya sabemos que la belleza está en el interior, pero tú eres gótica, eso no te preocupa. Bien, ahora vayamos por las tendencias:

  1. Concubina de Satán: Se exige pelo largo y libidinoso, aunque las pelucas también valen. Elige cualquier vestido de látex que te marque las costillas -porque debes estar delgada-, a ser posible, rojo o negro, y combínalo con plataformas de látex o charol rojo o negro. Este look favorece mucho a las pigmeas, chatas y retacas. Cuantas más argollas lleves, más puta de Satán serás. No escatimes en maquillaje y píntate unos generosos labios rojos o negros y unas buenas sombras negras en los párpados. Modelo: Amy Lee.

  2. Virginal-Joven Tenebrosa: Eres de todo menos virgen, pero ellos no lo saben. Se exige pelo largo, cuanto más rizado y negro, mejor. Resalta tus ojeras por el amor perdido que aún te tortura. Por supuesto, has de estar pálida y a la hora de vestirte usa los cruciales vestidos de gasa, encaje o falda de color blanco o negro. Es vital tener una cruz invertida, de ser posible de la diseñadora Vivian Westwood -la matriarca punk de los 70’s- con un buen pedrusco en medio que te haga lucir una gitana. Más es menos: ponte todos los collares que puedas (cascabeles, calaveras, signos cabalísticos que no entiendes y te da igual) y combínalos. Eres la ‘Princesa de las Tinieblas’. Mejor si tienes un nombre como Lácrima o Suspiria. Modelo: Stevie Nicks.

  3. Cyber-Punk Torturada: Aquí tienes mayor libertad estilística, pero sin salirte de ciertos cánones como el pelo corto, rapado, con cresta o sin ella, de colores chillones, aunque es preferible el negro o el platino. Elige prendas tipo The Matrix o bien decántate por la vena tomboy del sk8-punk como Avril Lavigne. Faldas escocesas, medias de rejilla rotas, imperdibles y parches de The Exploited. No sabes quiénes son, pero en Quilca los venden a dos soles. Píntate ojeras negras, bien remarcadas y las cejas han de ir totalmente depiladas, como las Concubinas de Satán. Elige tejidos como el cuero. Modelo: Carrie-Ann Moss.

Y ahora los chicos. Lo primero es someterte a una depilación integral. Sí, sin excusas. Un vampiro no tiene un felpudo en el pecho. Y la cara perfectamente afeitada, excepto barbilla, si es que optas por lucirla. De ser posible, la barbilla ha de imitar la de Trent Reznor en ‘The Perfect Drug’. El pelo, siempre negro natural. Mejor si es largo, pero ya sabemos que la alopecia no perdona, así que respiren tranquilos: gracias a Maynard es muy in la cabeza rapada o con un bonito mohawk.

SIEMPRE debes ir ajustado, aunque los pantalones te queden efecto-guante-de-látex y la presión en tus testículos amenace con dejarte estéril o perder tu virilidad, pero eso no te importa, porque nunca tendrás hijos y el sexo no te importa pues no sientes nada por nadie, ni por ti mismo.

Por supuesto, el sol te provoca espasmos: declárate fotofóbico. No, mejor aún, eres FOTOSENSIBLE. Siempre gafas de sol, estés donde estés. Eres pálido, delicado y espectral. También debes conservarte delgado, porque el estilo Auschwitz pega fuerte. A la hora de vestirte puedes elegir entre los looks Interview With The Vampire, y el Edward Scissorhands.

  1. Vampírico: Tu ídolo debe ser o Lestat, Louis, Armand, o quién sea, pero siempre con un toque romántico y decadente. Inclínate por elegantes camisas de encajes y bucles que te darán ese aire de gitano rumano que tanto persigues. Los abrigos deben ser largos, negros y de corte similar al gabán del siglo XVIII. Sería magnífico que midieras dos metros, pero si no tienes esa suerte recurre a esas plataformas negras tan cool con trescientas hebillas. Si eres pobre, átate dos taburetes. Modelo: Gary Oldman en Bram Stocker’s Drácula.

  2. Scissorhands: Tu estilo se remite a las Cyber-Punk Torturadas. El pelo ha de ser corto, desgreñado y tus preferencias van hacia el látex, las hebillas metálicas y todas las cadenas plateadas que puedas colgarte del cuello. Cuantas más, mejor. Y sin ninguna restricción. Como te da igual lo que piense la sociedad de ti -porque eres misántropo-, no importa que te confundan como el hermano siniestro. Un par de transparencias te sentarán magníficamente y los aros en las orejas también. Este año se lleva el Estilo Orco de Jean Paul Gaultier. Modelo: Sid Vicious.

Espero que estos tips hayan ayudado para hacerse de una nueva actitud y un nuevo estilo para esta oscura temporada. Así nadie pueden llamarlos poseurs. Porque el negro nunca dejará de estar de moda y los linchamientos a góticos, y ahora emos, tampoco.



Another Motion-Picture Incidental Love Song (A Fellini's Theme)

Say goodbye to your mom,
The war has come,
Say goodbye to your dad,
Love has driven you mad,
Old reds and new japs,
Fascist or fundamentalist,
The troop has come,
John Wayne and John Ford,
Brando and Stallone.

And here comes the pain,
It’s the same old case,
Falling above us like rain,
An useless goal to chase.

I had something important to say,
The rules we’re going to obey,
The rules we’re going to obey
If we want to keep on playing a game.

And they tell you it’s going to be fine,
You just give them a smile,
And there won’t be a second time,
Like Star Wars seven, eight and nine.

Recuerdo el día que escribí esta canción. Horas antes había visto Rocky V y luego Juliet Of The Spirits de Fellini. "Vaya combinación de películas", pensé luego. Pero cuando me senté a escribir no podía sacarme de la mente a Silvester Stallone en el ring con Giulietta Masina acompañados de espíritus bizarros alrededor.

En un momento comprendí la idea principal de la canción: la apoteosis del consumismo y el hombre rendido a su decandencia. Me parece pretencioso el concepto, de hecho lo es, pero también creo que el sentimiento que hay inmerso en los versos son genuinos y están expresados de manera directa y sin virtuosismo vacuo.


Ahora que la vuelvo a leer le encuentro un mayor encanto que antes. Hoy cuando termino de leerla ya sé donde está su corazón: en las ilusiones formadas gracias al cine.



50 covers (del 50 al 41)

Cuando un artista recién empieza su carrera y no tiene aún canciones propias lo único que le queda por hacer es hacer covers. Algunos son realmente buenos, muchísimos son bastante malos y dignos de vergüenza absoluta, y muy pocos, a decir verdad casi ínfima, los que se destacan por encima del original.

Aquí me dispongo a reseñar las 50 mejores versiones -no imitaciones- que he hallado. La selección está abierta a subjetividades, pero también explico mis argumentos de elección y, en caso no estén de acuerdo conmigo, escúchenlos primero y luego opinen al respecto.

50. Where The Streets Have No Name (I Can’t Take My Eyes Off You) - Pet Shop Boys, 1991
orig. U2, 1987 y Frank Valli, 1960

La versión ha sido considerada por los Pet Shop Boys, en las líneas interiores de su compilatorio ‘Discography’, como “un mítico himno rock convertido en una exultante canción disco”. Si es difícil hacer un cover, es impresionante hacer dos en uno solo, aquí el dueto realmente se lució.

Los PSB cambiaron significativamente el arreglo original. En contraste con el build-up instrumental de U2 al inicio de la canción, el dueto abre con sonidos sintetizados y sampleados y un drum machine. El cantante Neil Tennant interpreta la letra sin tensión ni stress vocal a diferencia de Bono.

Momento clave: la transición entre ‘Streets’ y ‘Can't Take My Eyes Off You’, Tennant canta sus líneas una tras otra sin cambiar de cadencia resaltando las similitudes entre las dos canciones.



49. Don't Leave Me This Way - The Communards, 1986

orig. Harold Melvin & The Blue Notes, 1975

Otra melodía camp para continuar. El triunfal dueto falsetto-bajo profundo entre Jimi Somerville y Sarah Jane Morris en este cover del clásico disco de 1975 toma la frase “row of tents” y la hace flotar en el aire como una discoball sobre una pista de baile a media luz. Uno sospecha que los cantantes cambiaron sus voces por risas durante la canción.

Momento clave: el final, el monumental “Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah Baby!” justo antes del último coro.

48. Step On - Happy Mondays, 1991
orig. John Kongos, 1971

El jubiloso himno acid-house de Manchester, conducido por su característico riff de piano, es un enormemente inventivo remake de ‘He's Gonna Step On You Again’ por el olvidado cantautor sudafricano Kongos. Shaun Ryder le agregó su inimitable toque vocal, contribuyendo una nueva jerga al léxico británico con su declaración inicial: “You're twisting my melons, man!".

Momento clave: cuando todo colapsa y se detiene para dar paso a los coros vocales femeninos cantando la intimidante línea del coro.

47. Make Me Smile (Come Up And See Me) - The Wedding Present, 1990
orig. Steve Harley & Cockney Rebel, 1975

Los favoritos indie de John Peel, The Weddoes, le dieron al clásico de Harley la rabiosa transformación que su sardónica letra estaba pidiendo a gritos. Afuera los veraniegos coros ‘Ooooh-la-la-la’, reemplazados por las guitarras aplanadoras sobre la retumbante batería, aparentemente al doble de su velocidad original.

Momento clave: los 15 segundos de pausa, total silencio excepto por un ondulante feedback de guitarra. Entonces los gruñidos de Dave Gedge regresan: “There ain't no more, you've taken everything”.

46. The Robots - Señor Coconut & His Orchestra, 2000
orig. Kraftwerk, 1978

Parece que había un poco de cha cha chá en el agua del músico alemán Uwe Schmidt cuando se mudó a Chile y se sintió motivado a recrear una de las obras más asépticas de Kraftwerk con una mágica dosis de swing latino. Un antídoto a la precisión quirúrgica de los autómatas de Düsseldorf.

Momento clave: el fiestero “olé!” antes que los vocales destrocen.

45. Rock el Casbah - Rachid Taha, 2004
orig. The Clash, 1982

El chico malo franco-argelino Taha idolatra a Joe Strummer, pero apoderándose del original, graba esta tormentosa versión árabe del buque de guerra de The Clash. Laúdes y cuerdas toman su lugar y se apoderan de la canción junto con un resonante ritmo y exultante coro. Pero es el ataque gutural en la voz de Taha lo que te escarapela la piel -una técnica que aprendió de oscuros y viejos cantantes argelinos.

Momento clave: la flauta mohína al inicio antes de que todo estalle.



44. Oops I Did It Again - Richard Thompson, 2003

orig. Britney Spears, 2000

El inquieto y viejo rockero folk giró con un didáctico show llamado 1000 Años de Música Popular (grabado como un disco en vivo). En sus manos -acompañado sólo con una guitarra acústica, percusión, y mucho eco en la voz- la canción de Britney se vuelve un tanto monstruosa, en el buen sentido de la palabra.

Momento clave: cuando trata de convencer a la audiencia de cantar juntos. La mayoría sólo se ríe.



43. I Will Survive - Cake, 1996

orig. Gloria Gaynor, 1978

Éste es un excelente cover que tuvo la “mala suerte” de versionar a un himno popular, en especial para la comunidad gay. Pero lo que el resto de gente pasó por alto fue el estupendo trabajo de la banda en el arreglo y la ejecución de instrumentos y el mérito de volver una conocidísima canción disco en una oda de autoafirmación callejera de rock con personalidad propia.

Momento clave: casi al final de la canción cuando el bajo dub le da paso a un solo de guitarra demoledor y la trompeta sepulta la canción hasta que se funde en un “la la la la la la” lastimero del cantante.

42. It's Hard To Be A Saint In The City - David Bowie, 1975
orig. Bruce Springsteen, 1973

El áspero relato de bohemia urbana del Jefe es presentada como un abrumador clásico de blue-eyed soul por un trastornado Duque Blanco en su invalorable periodo de Plastic Soul a mediados de los 70’s. Aunque grabado en las sesiones del ‘Pin Ups’ (1974), no vio la luz sino hasta 1989 en el compilatorio 'Sound + Vision'.

Bowie sucumbe a una histeria vocal sobre un crujiente guitarra rockera y extravagante arreglo de cuerdas. Cuatro minutos de locura inspirada.

Momento clave: el Duque Blanco encuentra notas que ni siquiera él sabía que existían para gritar: “Don't that man look pretty!”.

41. Hazy Shade Of Winter - The Bangles, 1987
orig. Simon & Garfunkel, 1966

¿Quién podría pensar que Paul Simon podría escribir un grandioso riff de heavy metal? La sinuosa, folky, psicodélica guitarra del original, turbo-recargada por el legendario productor Rick Rubin para el soundtrack de Less Than Zero, rockea aquí. Las pulidas armonías vocales de las Bangles vuelven esta canción en una perfecta pieza de power pop de los 80’s.

Momento clave: ese riff


En la Radio y en el Cine

R.E.M. ‘Accelerate’

Su disco más guitarrero y rockero desde ‘Document’, hace más de veinte años atrás. ¿Pero el álbum es bueno? Más compacto que ‘Adventures In Hi-Fi’ (1996), mejor enfocado que ‘Monster’ (1994), todavía muy lejos del supremo ‘Automatic For The People’ (1992). ¿Entonces? Vale la pena escucharlo, calidad en tiempos de crisis. Calificación: 4/5.

El momento: el verso ‘and you realize your fantasies are dressed up in travesties, enjoy yourself with no regret’ en el single ‘Supernatural Superserious’ parece capturar el estado de ánimo de la banda, del rock, de la industria, de la vida misma.

Madonna ‘Hard Candy’

Timbaland y The Neptunes hacen gala de su, todavía vigente, título de hitmakers del momento. Justin Timberlake canta y baila como sabe hacer y junto con el aceitunado Pharrel Williams le dejan a Madge hacer un cameo en su propio disco. ¿Qué significa eso? Se robaron el último trabajo de Madonna, no la piratería web sino sus propios productores. Calificación: 3/5.

El momento: cuando el disco empieza (por la gran expectación y ganas de bailarlo) y cuando el disco termina (después de lo tedioso y estéril que resultó ser).

Coldplay ‘Viva La Vida Or Death And All His Friends’

Lo mejor desde su debut ‘Parachutes’ (1999). ¿Y a qué se debe eso? a Brian Eno, por supuesto. Coldplay busca trascendencia y credibilidad, por eso contrató al mejor. Pero hay un pequeño detalle, Eno trabajó con Bowie, Talking Heads, James y U2, pero eso no significa que Coldplay sea como ellos y el resultado sea igual. Calificación: 4/5.

El momento: la atmósfera en las mini suits que crea Eno a lo largo del disco. El resto es pura pose. Chris Martin cantando sobre política, religión, muerte y guerra.

M. Night Shyamalan - The Happening

La película se construye de a pocos, porque Shyamalan no se apura para revelarnos el secreto. The Happening cuenta con las inherentes virtudes del realizador indio -la sugerencia, la subjetividad, el retrato de la cotidianidad- y también con varios de sus defectos.

Sin ser explicativa y complaciente habría sido mejor cinta de la que ya es. Pero el filme cumple su cometido: pánico terrorista, histeria colectiva, amenaza ambiental, sobrecalentamiento global y muerte a raudales; es exactamente un happening del fin del mundo.

El filme captura el zeitgeist de Estados Unidos en su primera década del nuevo siglo. En 50 años será recordada con justicia y apreciada.

El momento: Mark Wahlberg hablándole a una planta de plástico. El miedo propicia acciones precipitadas y estúpidas, pero, a veces, también cómicas.



Dos Horas

Bajo la incandescente luz del Sol en el otoño tropical, Rick bebe un trago de su vodka con limón. Cansado de volver a ver su reloj, mantiene su vista fija en el horizonte urbano de Saigón, donde miles de cabezas sin rostro se aproximan a él y, a la vez, se alejan. Todos ellos anónimos, sin ningún especial interés para él.

La música en la radio suena muy baja, con frecuente distorsión como agujas cayendo sobre madera. La melodía de las baladas parisinas animaban con su tono apagado el discurso que se hacía a sí mismo.

Algunas frases como "no debí haber venido", "tantas cosas que dejé por esto", o "debe ser una mala broma", le venían a la mente. Una nueva necesidad de beber su trago surgía, pero la cohibió con un cigarrillo en su boca.

El mesero se mueve con mecánica perfección, escuchando los pedidos de los clientes, cerrando sus oídos a lo que no le atañe. La tarde se agota en los ojos de Rick. Setenta y nueve minutos desprendidos de su vida, los contempla desde su sitio con resignación. En su interior, él aguarda que las próximas horas valgan la pena vivirlas.

En su diminuta mesa de acero y cristal, la sombra del edificio cae a sus pies enterrándolo en la oscuridad. Inquieto por la impaciencia, apenas si controla su ansiedad, sus piernas se mueven al ritmo del hastío y el desosiego.

En el momento que su cigarrillo se apagaba, un extraño se aproximaba hacia él. Tomó asiento a su lado sin consultárselo.

-Buenas tardes, señor –saludó un joven vietnamita de modales delicados-. Lamento importunarlo de esta forma, pero no pude evitar verlo por aquí.

-Esta bien, pero le diré que estoy esperando a alguien –respondió Rick con desgano-, por ese motivo le agradecería que no tardara.

-¡Oh! No hay problema, señor. Déjeme presentarme –y acercó su estilizado cuerpo hacia él-, me llamo Jean Luc.

-Bueno, Jean Luc, termíneme de decir qué es lo que desea.

-Es que usted está muy solo por este barrio y parece ser extranjero –empezó a menguar su áspera voz-. ¿Le gustaría que lo lleve a un hotel?

-No –remató-. Ya estoy hospedado en uno.

-Me refiero si desea que lo acompañe al hotel.

-No –y con fastidio en su cuello tenso por el calor y las moscas zumbando, le pregunta- ¿acaso le parezco homosexual?

-Señor, con todo respeto ¿le parezco un gigoló para usted?

-Sinceramente, no me importa.

-Comprendo. Sólo soy una persona que trata de ganarse la vida.

-Respeto eso –Rick observaba a ambos lados de la calle, indiferente a su tedio-, muchacho trabajador. Suficiente tiempo me ha quitado.

-No más del que esa persona se lo está quitando a usted al esperarlo –y el mozalbete se esfumó en una bocanada.

El encuentro con Jean Luc animó un poco el entumecimiento en el que Rick se había inundado. Consultó su reloj y este marcaba dos horas completas. Demasiado tiempo malgastado en tres tragos solitarios y una caja de Gitane.

Un mohín se dibujó en su rostro y el monótono vaivén de individuos seguía su curso sin alteración algun. El mesero simulaba disfrutar su horroroso trabajo y Rick decidió darle un motivo más al llamarlo y pedirle un vaso con whiskey y hielo para variar el aburrimiento.

Las nubes caminaban en el cielo con incansable apuro. Toda la situación transcurría con diabólica rapidez, excepto el tiempo en el que Rick se mantenía atento a la esquina, por donde, habrían de venir por él.

Se tragó el contenido completo de su copa y no dejó nada para los mosquitos cerca. Dispuesto a retirarse con el mismo ímpetu con el que decidió presentarse a lo pactado, encontró una figura familiar que se lo impidió.

-Lamento mucho haberte hecho esperar, Rick.

-Disculpas no es lo que esperaba de ti, Gabriel –le lanzó.

-Entiendo, pero se me hizo imposible llegar por la ruta usual –explicó mientras tomaba asiento-. Parece que los amarillos tomaron la ruta 65 y se están acercando a la ciudad.

-Me tiene sin cuidado. La verdad es que me parece estúpido que quisieras verme aquí.

-No lo es, no hay sitio más seguro hoy que la misma calle –e hizo una señal al empleado para pedirle un club soda-. Si estuviéramos en un hotel no habría privacidad, y probablemente me estarían escuchando.

-Me apesta tu trabajo ¿sabes? –le reveló con airada aflicción.

-Dígame, ¿le gusta a usted su trabajo? –le preguntó Gabriel al apurado camarero.

-Servir es uno de los privilegios de la vida –contestó, al ubicar su club soda al lado de Gabriel que lo escuchaba atento-. El servir es algo casi divino, puesto que Dios es el servidor supremo.

-No sé que querías lograr con eso –inquirió Rick riendo.

-Demostrarte que cada uno elige qué desea hacer con su vida, qué servicio decide darle a sí mismo con respecto a los demás y su entorno.

-Yo elegí venir aquí, muy a pesar de mi trabajo para la revista.

-Es algo complicado para nosotros lo que hacemos, pero lo no nos importa ¿cierto?

-Podrían reasignarte a Marsella o Argel –insinuó con un guiño.

-Tengo una responsabilidad conmigo y con la República. Ya te lo he dicho.

-¿Realmente crees que conseguirán algo quedándose más tiempo?

-No estoy del todo seguro. Si fuera así de sencillo, Rick –y con una pésima impostación de voz de su jefe, adereza-, ”les temps changent, L’Indochine est notre”.

-Muy gracioso, Gabriel –dice, y ambos combinan sus risas en una sola-. Sería fantástico que fueras así todo el tiempo.

-Nunca te prometí algo que no cumpliera, pero cuando sé que volveré a verte trato de alargar esos momentos como la vida misma –y señalando su copa con su dedo lleno de mugre-, daría lo que fuera con tal que ese trago durara lo que nos resta de vida.

No hubo más palabras, se levantaron y dejaron caer los billetes. Rick y Gabriel se retiraron del café en silencio.

Detrás del escaparate de un bazar cercano, Jean Luc tomaba apuntes de lo que ambos hacían. Las páginas en su diminuta libreta de cuero se llenaba con detalladas descripciones de cada acción que ejecutaban. Sus palabras eran leídas de los labios por el oriental. Sus ojos brillaban de éxtasis.

Caminando calle abajo se retiraban confundiéndose con la muchedumbre. En ese preciso instante, treinta y un bombas explosionaban a 110 kilómetro de ese mismo punto.



Una fiesta de vida y muerte

Para empezar quiero citar a Ernest Hemingway con un fragmento de Death In The Afternoon (1932): “Escribo esto, no sólo para defender las corridas de toros, sino para procurar dar de ellas una imagen auténtica y, para hacerlo así, cierto número de cosas sobre las que un apologista pasaría, quizás, por alto y deben ser puestas en primer plano”.

Yo sostengo que la Tauromaquia es un evento cultural. He asistido a las corridas, he presenciado y comprendido detalles que quizá sus más recalcitrantes detractores pueden haber dejado de lado.

El toro sí tiene la oportunidad de defenderse y es capaz de ejercer una enorme presión sobre la arena si así es su temple. Basta con ver las oportunidades en las que el noble animal ha lastimado, incluso de muerte, a un matador.

Esa línea entre riesgo y arrojo es por donde se transita durante un encierro y eso es lo que causa semejante fascinación. Incluso al final de la lidia la gente tiene la potestad de dejar al toro con vida si es que éste se ha defendido gallardamente y ha prevalecido ante la amenaza.

El principal protagonista de una corrida no es nadie más que el toro y la gente va a contemplar y admirar su fuerza y tenacidad.

Los tan mencionados piquetes al toro previo o durante la lidia no tiene como objetivo dejarlo en desventaja sino la de sosegar su naturaleza brava, ¿o es que piensan que el toro es una criatura doméstica que vive pacíficamente sobre la campiña?

El toro es uno de los animales más orgullosos y garbosos, si no fuera por la atracción que ejerce la gente del Paleolítico superior no los hubieran dibujado en Altamira y Lascaux. Las poblaciones del Egeo no habrían fraguado el mito del minotauro. Los griegos y romanos no lo hubiesen ensalzado como criaturas casi divinas en sus fiestas dionisiacas. La obra de Pablo Picasso simplemente no hubiera tenido el mismo impacto.

La lidia se ha convertido, con el paso de los siglos, en una tradición folklórica con características propias de cada región en decenas de países latinoamericanos. En mayor o menor medida, generaciones se reúnen para preservar ésta costumbre.

Gracias al toreo se han contado leyendas magníficas en un mundo materialista e impersonal. Es por ello que han surgido matadores fabulosos como Domingo y su hijo Luis Miguel Dominguín -padre de Miguel Bosé, por si a alguien le interesara saber-, Manuel Benítez o El Cordobés, Francisco Rivera o Paquirri, y nuestra Conchita Cintrón, la Diosa Rubia, la más famosa torera.

Tanto Dominguín como Antonio Ordóñez fueron protagonistas de The Dangerous Summer (1985) otra obra de Hemingway, un estadounidense deslumbrado por la tauromaquia pese a ser un racionalista anglosajón. Y Hollywood, a menudo tan dado a la exaltación de mitos, produjo Matador (2007) un biopic de la vida de Manuel Rodríguez Sánchez, Manolete.

Y allá arriba, en los Andes

Con respecto a la Yawar Fiesta me parece oportuno aclarar su verdadera naturaleza. Ésta celebración nació en el virreinato como una genuina expresión de protesta y sufrimiento por parte del indio hacia los abusos de los terratenientes y gamonales españoles.

El cóndor -los indios- es atado a un toro -los españoles-, ambos animales están inexorablemente unidos -de ahí el significado de la cuerda- a un mismo destino. Es una simbología de dos pueblos de la misma sangre, pero destinados a luchar uno contra el otro por su libertad, supervivencia y dignidad.

El autor indigenista José María Arguedas retrata a la perfección lo que digo, así que en caso de duda no está demás en recurrir a su Yawar Fiesta (1941) -que quiere decir Fiesta de Sangre en quechua-.

El autor, hacia el final de su vida, se preocupó por la trascendencia de la tradición en un futuro cada vez más alienante y avasallador. Por ese motivo Yawar Fiesta es un alegato de conservación hacia lo nuestro, la más cerrada defensa por nuestra personalidad.

La Tauromaquia se remonta a siglos y el peso que éstos ejercen sobre las personas es enorme. Es vital mantener viva la cultura heredada, que si bien podemos discrepar con ella no está en nuestras manos la de censurarla puesto que es un legado, una prueba de la identidad de la que somos parte y de la que no podemos desvincularnos del todo.

Así como comencé citando a Hemingway, termino de la misma forma:

“El arte de los toros es un arte ligado a la muerte,
y la muerte lo barre todo.
Pero no se pierde nunca,
en el fondo me diréis, ya que en todas las artes,

los progresos y los descubrimientos lógicos
son recogidos por algunos de los sucesores,
de modo que nada, en realidad, se pierde, si no es el hombre”.


Premios de la Academia

Países latinoamericanos con mayor cantidad de ganadores/nominados al premio de la Academia a Mejor Film en Lenguaje Extranjero:

Argentina [1 ganador / 5 nominados]: 'La Historia Oficial' (ganador en 1985), 'El hijo de la Novia' (último nominado en 2001)
México [0 ganadores / 7 nominados]: 'El Laberinto del Fauno' (último nominado en 2006)
Brasil [0 ganadores / 4 nominados]: 'Central do Brasil' (último nominado en 1998)
Cuba [0 ganadores / 1 nominado]: 'Fresa y Chocolate' (nominado en 1994)
Nicaragua [0 ganadores / 1 nominado]: 'Alsino y el Cóndor' (nominado en 1982)

¿Y Perú? Ah, sí, filmando las continuaciones de 'Chicha tu madre' y 'Mañana te cuento'. Lapidario, ¿no?

Fuente: Academy of Motion Picture Arts and Science


Llaman a la puerta

Hace algún tiempo he dejado de tener contacto con los misioneros, lo cual me hace una persona feliz. Estoy seguro que hay situaciones más desagradables, pero también estoy convencido que entre las primeras está el abrirle la puerta a uno de ellos y escucharlo predicar.

Puesto que la Católica lleva una enorme ventaja a las demás iglesias (la Ortodoxa desde el cisma de Oriente y, de ahí, la Protestante -con sus casi infinitas disgregaciones: calvinismo, luteranismo, metodismo, etc.) en la tarea de evangelizar por lo que las restantes quieren alcanzar la mayor cantidad de feligreses disponibles.

Es indudable que es una carrera por ponerse al día. Las nuevas sectas han surgido (en particular desde los siglos XIX y XX) con el propósito de repartirse un pedazo de la torta de la mayor cantidad de almas salvadas previo a la gran fiesta de clausura que será el Apocalipsis.

Y parece ser que seguirán apareciendo nuevas cofradías con cada sacerdote católico excomulgado y disidente -por los casos de violación infantil- que decide seguir los hábitos en una iglesia nueva acorde a su imagen y semejanza.

Cada apóstata significa para una secta un sustento para su mantenimiento dentro de la competitiva industria de la religión moderna (publicaciones, fundaciones, medios de comunicación, sistemas educativos -colegios, institutos, o universidades-, misiones).

El Catolicismo tiene en el Vaticano una ciudad-estado soberana, eficiente y organizada, con un dogma y una tradición de larga data. Bueno pues, esas otras iglesias también lo quieren. Sí, hay una increíble ambición detrás de las intenciones de los líderes evangelizadores. La fe se ha vuelto la moneda corriente en éste negocio.

Basta con ver lo que la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o mormones, ha hecho con Salt Lake City en todos sus niveles de desarrollo -especialmente el financiero bursátil- desde que la fundaron en 1847 y quienes se asentaron allí guiados por Brigham Young, y que encontró su cenit en las Olimpiadas de Invierno del 2002.

Jesucristo E.I.R.L.

En ese contexto los laicos, agnósticos, ateos, o los mismos católicos tienen que tolerar el embate de las sectas en su labor evangelizadora. Esas calcomanías en las que rezaba ‘Esta familia es Católica’ no se hicieron para ufanarse de una ‘mejor elección’ sino de mantener a raya a los catequistas intrusos.

E inoportunos. Porque parece que una vez iniciados en la profesión de misioneros cambian el sentido común por la obstinación y así no cesan hasta que aquel infortunado que le abre la puerta cometa un pecado al perder la compostura y les recuerde lugares selectos del infierno.

Hay personas que no están interesadas en pertenecer a una grey ni tomar parte de un rito -que quizá consideren pagano, porque después de todo la religión puede considerarse un folklore regional y socio-cultural, antropológicamente hablando-. Y el proselitismo de estos individuos aparece como un castigo a su escepticismo.

Tolerancia es una práctica muy poco ejercitada por ambas partes, pero ¿quién la transgrede primero? Ciertamente los misioneros. Un ateo no buscaría que le toquen la puerta y le hablen de la palabra, está en contra de su ideología, no obstante la razón de ser de un misionero es la de convertir incrédulos así que se da un efecto de acción y reacción que no tiene fin.

Es por esa razón, y muchísimas otras más, que odio a los evangelizadores. Su trabajo me resulta insufrible, sí, así realmente lo creo. No estoy en contra de Jesús, pero sí de sus voceros.

Odio su manera de atizar el miedo, de convencerme que yerro al seguir a la iglesia equivocada, que el Catolicismo no me llevará al cielo y mis padres me condenaron a una institución corrupta mientras que la suya es inmaculada e inmediata al Señor. ¿Es que acaso ambas no están compuestas por seres humanos?

Odio sus miles de interpretaciones de la Biblia, sus historias enaltecedoras que no me inspiran empatía hacia ellos sino me incitan a pecar. Odio a esos charlatanes de TV que venden souvenirs de la Tierra Santa como el agua turbia del Mar Muerto, el clavo y la astilla de la cruz, la arena del Gólgota o cualquier otra cosa que probablemente recogieron de algún desmonte en un punto de acopio.

Odio a esos comerciantes de credos, ya sean Bautistas, Presbiterianos, Adventistas, Carismáticos, Pentecostales, Testigos de Jehová, Episcopales, Pare de Sufrir y todos los demás.

No toquen a mi puerta porque yo sé en lo que creo y, en definitiva, no es en lo que ustedes me tengan que decir.


Stupid Son

The stupid son walks on
As if he knows where to go,
But when he crosses the door,
Well that’s the end of his road.

The boys under the sun,
They all use to say
The stupid son wasted the first take.

Things could be different and change,
But he knows he wouldn’t be himself,
Sooner or later it’ll turn out
With a pill in his mouth.

Some people use to say
He made a big mistake,
The doctor knows,
Mummy knows
Her stupid son wasted the first take.

Esta es una de las canciones de las cuales no recuerdo a ciencia cierta por qué la escribí, lo que sí sé es que lo hice en un momento de autoabsorción, eso puedo notarlo por ese pesimismo en el que suelo llegar de vez en cuando.

Si analizara cada línea probablemente llegue a conocer el momento, el lugar y la razón de su orígen. Sin embargo, esa no es mi intención ahora. Si publiqué fue porque es un buen momento de poner a la luz esos aspectos que por lo general se mantienen ocultos, muy dentro de uno, pero siempre latentes, siempre 'allí'.

Presumo que 'Stupid Son' es de antes de éste siglo o de principios, quizás el 2001. Aún hoy me sorprende la forma cómo puedo desquitarme conmigo mismo en base de la composición.



...Y de pronto, cantantes

Ya han pasado veinte años desde que Christa Päffgen (Colonia; 1938), alias Nico, murió. A ella se le recuerda por cantar una tríada de odas urbano-existenciales con The Velvet Underground; y pese a su breve paso por la banda su contribución junto a las genialidades de John Cale y Lou Reed no pasó desapercibida.

La vida de Nico antes de los Velvet fue algo así: entre 1952 y 1963 hizo comerciales de TV y posó para Vogue y Elle. Luego modeló para Coco Chanel, y actuó en ‘For The First Time’ (1959) de Maté y La Dolce Vita (1960) de Fellini. Entonces, uno podría preguntarse con suspicacia ¿cómo es posible que de pronto pudiera cantar y hacerlo tan bien?.

Porque para que un actor sea un músico respetable tiene primero que asociarse con la gente indicada para que, de esa manera, tenga un respaldo de credibilidad y le enseñe el oficio. Es así que Nico interpretó ‘Femme Fatale’, ‘All Tomorrow’s Parties’ y ‘I’ll Be Your Mirror’ gracias a la insistencia de Warhol quien supo que su voz -glacial, pétrea como un iceberg- iba a la perfección con la letra de Reed.

En su debut, ‘Chelsea Girl’ (1967), eligió interpretar tracks de versados como Bob Dylan, Jackson Browne, Tim Hardin, y sus colegas Cale y Reed, compuestos exclusivamente para ella. No fue sino hasta ‘The Marble Index’ (1969) que adquirió la confianza de escribir y cantar sus propias canciones.

Hoy, Nico es el más logrado ejemplo de una actriz convertida en cantante. Su influencia, al igual que el de la VU, tuvo recién eco décadas después. Grupos como Bauhaus o Dead Can Dance le deben algo de su sonido a alemana, al igual que géneros como el goth, folk, o el dream pop ampliaron su rango gracias a su trabajo producido por John Cale.

Y quien pareciera seguirles los pasos es Juliette Lewis, pero lo único que consigue es olfatear el rastro y perderse en él. Si bien Lewis es una de las actrices más carismáticas de su generación (Cape Fear, The Basketball Diaries), su prometedora carrera se difuminó en su intento por querer rockear con los chicos.

Para ello armó su banda de respaldo, The Licks, y se puso a girar. Y ese es precisamente el fuerte de Juliette & The Licks: las presentaciones en vivo, porque tienen a una actriz que puede hacer una correcta performance, interpretar sus canciones como si fueran guiones e inspirar a su pléyade en relatos callejeros de libertinaje sexual, independencia femenina y actitud ‘alternativa’ hacia la vida.

Todo eso no está mal , pero si se presta atención a sus letras entonces no dejan de ser más que frases vacías intercaladas que suenan cool. De ahí si se escucha el sonido de la banda se cae en la cuenta de que no es algo que PJ Harvey o Liz Phair no hubieran hecho antes.

Bueno, pues ¿qué es lo que queda al final? Puro disfuerzo contorneándose, chillando y berreando sobre el escenario. A final de cuentas, una actriz actuando de rockera. Como tantos otros más.

Un sex symbol emo y una bomba rubia

Lo que Nico tiene de audaz y Juliette Lewis de corajuda, los 30 Seconds To Mars lo sintetizan en ambición. En un desmesurado y vergonzoso apetito por alcanzar status en el más corto tiempo.

El grupo empezó en 1998 y por entonces su líder, guitarrista y letrista principal, Jared Leto ya se había hecho un nombre dentro del cine independiente norteamericano. En el 2002 contrataron a Bob Ezrin (‘The Wall’ de Pink Floyd, ‘Berlin’ de Lou Reed) para que remoce sus ampulosas canciones sobre la “lucha del hombre” -en palabras de Leto- de su epónimo álbum.

El sucesor ‘A Beautiful Lie’ (2005) tiene, a mi parecer, el mejor título elegido para un disco, puesto que cumple con rigurosidad el objetivo de englobar el trabajo de 30STM: una hermosa mentira.

Ya que con el fin de destacarse del cada vez más difícilmente rentable industria mainstream, 30STM prefirió hacerlo de manera visual. Arropados en una estética emo sofisticada, sus preciosistas videos ‘The Kill’ y ‘From Yesterday’ -dirigidos por el actor- se inspiran en Kubrick así como en Bertolucci; ambos realizadores monumentos de Hollywood.

Y así de aparatosa es su música, para Stephen Thomas Erlewine “están altamente inspirados en el rock alternativo de los 90’s pero demasiado limpios, heavy y fácilones para ser partes de esa tradición, aunque muy endeudados al pasado para sonar como si fueran del 2000”.

A lo que agrega “ellos toman los peores hábitos de sus grupos favoritos y de ahí los ensamblan en una formal e insufrible moda, interpretando clichés como si fueran revelaciones”.

Para concluir, Scarlett Johansson lanzó en mayo ‘Anywhere I La