Ultimos post del blog Historia de los Días | ¿Quién me enlaza?
(BETA)
Un blogger empezó a contar sus días igual que yo. Dice que mi blog lo inspiró.
Yo pienso en el ladrón que me robó la billetera, que fue el que me inspiró a mi a hacer mi blog.
¿Quién inspiró al ladrón a robar mi billetera?
Quizás su familia, que necesitaba algo que comer.
O su necesidad de drogas.
Suponiendo que sea lo segundo.
¿Quién hizo al ladrón un adicto?
Yendo más lejos. ¿Quién inventó el estado de éxtasis que el ladrón siente, cuando se droga?
En este momento alguien está en pleno ritual del peyote. Tiene una visión. Y logra ver al ladrón robándome la billetera. Me ve a mí, escribiendo este blog. Ve al que escribe el blog inspirado en mi blog. Y de paso, contempla la creación del mundo.
Todo lo bueno y lo malo que te sucede. ¿Es parte de un plan? Si estás leyendo estas palabras ¿es porque "tienes" que estar leyendo estas palabras?
¿Quién está controlando esta cadena de hechos?
Porque es un hecho que, para que este blog exista, tuvo que haber un ladrón. Y la madre del ladrón tuvo que nacer, en cierto año. Igual que la abuela del ladrón. Y la bisabuela.
Esta gran maquinaria de los días... Alguien está detrás de ella, y lo tiene todo fríamente calculado.
62
"Cuando estabas de vacaciones te era más fácil encontrar cosas en los días. Pero regresaste al trabajo, y los días se volvieron monótonos, y por eso es que siempre aparecen estos maniquíes. Ellos representan una ausencia. Son objetos sin vida, manifestaciones del vacío... Hay que hacer algo para salvar los días" dijo Beatriz.
61
El día de hoy se sentó en el sofá. Después de un largo silencio se autodestruyó, echando espuma por la boca.
60
Los días me han declarado la guerra. Vienen aquí como maniquíes iracundos. Se resisten a la menor reflexión, a la menor anécdota. Sus ojos no quieren expresar nada. Me obligan a tomar medidas drásticas. Pero si aniquilo al día de mañana, al día después de mañana le dará igual.
Quizás deba reconocer mi derrota.
59
El día de hoy tampoco dijo nada, pero vino en actitud de lucha. Esquivé sus golpes y lo dejé encerrado hasta que viniera el día siguiente.
58
Abrí la puerta al día de hoy, pero a diferencia del resto, éste no dijo nada. Se quedó dormido.
57
La novela "La ciudad y los perros" de Vargas Llosa, empieza cuando un personaje tira los dados y sale el número 4.
Yo tiro los dados y sale el número 10. Algo ha empezado. Ignoro qué puede ser.
56
Hoy descubrí que "Under the Bridge" de los Red Hot Chili Peppers, es un poema musicalizado.
55
Debajo de mi puerta había una carta de Google. La mandaron desde California. Por los clicks recibidos en los Anuncios Google de mis blogs, he acumulado 10$. Eso me da derecho a tener un PIN de identificación personal. Si llego a tener 100$ en mi cuenta, me los enviarán en un cheque.
Google tiene seis letras
El PIN tiene seis cifras
...
Harían falta más pistas, pero no importa. Estoy seguro. Google es La Bestia.
54
Mi abuela explica a su nieto de 4 años, el origen de la gripe:
Todos vivimos con un duende llamado "Salud". A veces viene un monstruo llamado "Clima", que le dá un puntapié y lo manda muy lejos. El duende emprende el camino de regreso y nos busca, con empeño. Su instinto y nuestros quejidos, lo guían. Pasan los días y al fin el duende nos vuelve a encontrar, y se acaba la gripe.
Mi abuelo explica a su nieto de 4 años, el origen de la gripe:
Y pasa que a la vida le gusta joder, y si te quiere joder con ganas, te agripas con ganas.
53
Todo está conectado. El frío sobrenatural de esta noche y los trozos gigantescos de hielo derritiéndose en la antártida.
52
Levantarse en la noche, buscar una manta para el frío. Pensar en Beatriz, levantándose en la noche, buscando una manta para el frío.
51
Mi tío Paco volvió a pelear. Como en la pelea anterior, estaba ganando los primeros rounds, pero un gancho sorpresivo lo tiró a la lona.
-Estaba peleando con un segundo contrincante. Un fantasma que miraba mis golpes con rostro inexpresivo. Yo estaba ganando la pelea, y de repente, el fantasma hace un solo golpe, y me noquea. Estaba allí para decirme: es imposible ganar.
50
El día 50 lo celebré saliendo con Beatriz al cine -nunca la invité antes, tenía novio. Después fuimos a una cafetería. Recordé la página de Rayuela, cuando entre dos medialunas, la Maga le cuenta a Horacio un gran pedazo de su vida. Beatriz no me contó un gran pedazo, solo un día. Cumplía diez años, le habían regalado una cámara fotográfica.
-Era un día soleado. Y toda la tarde me la pasé tomando fotos de nubes -me dijo.
49
La secretaria de la empresa se llama Beatriz. En un descanso, empezó a llenar el geniograma gigante del diario. Es fácil hacerlo con Internet, pero ella lo hace sola. "Cuando era pequeña mi abuela llenaba crucigramas como ejercicio mental. Yo la ayudaba, enciclopedia en mano. Después que murió, yo los llenaba por ella. Hasta ahora lo sigo haciendo"
48
Eleanor Rigby era una vieja que recogía el arroz de una boda, en una canción de los Beatles.
La señora Matute, es una vieja que limpia las oficinas de mi empresa.
Eleanor Rigby acaba muriendo sola en la canción de los Beatles.
La señora Matute riega todas las plantas de las oficinas. La gente la saluda, ella sonríe.
All the lonely people / Where do they all come from?
Eleanor Rigby no tuvo hijos. La señora Matute, tampoco.
En la letra de Eleanor Rigby, aparece el Padre McKenzie, que escribe sermones que nadie escuchará.
El padre McKenzie debió tener un blog.
All the lonely people / Where do they all belong?
47
Hoy lunes volví a trabajar. Me miré en el espejo de la oficina. Seguía desdibujándome. En la computadora puse un cd de los Beatles. Escuchaba Lucy in the Sky with Diamonds, y seguía desdibujándome. Mi jefe me dio nuevas instrucciones, la secretaria me preguntó cómo la había pasado en mis vacaciones. Le dije que me sentí como un niño con su tambor de hojalata, también le conté de este blog. Ella dijo que iba a visitarlo en su pc. Hice garabatos en una hoja bond A4. Luego empecé a meter cifras en Excel. Imaginé a Ringo Starr trabajando en una oficina, con la cabeza echada en los brazos cruzados, muriendo de aburrimiento. Y me alegré por él, porque a Ringo Starr nunca le quitaron su tambor.
46
Caminar. A cada paso irme desdibujando.
45
Un viejo mendigo de barba gris en las calles del centro de Lima. Su ropa vieja y sucia. Grita:
-¿Quién tiene una vida verdadera? ¡Estoy buscando a alguien que tenga una vida verdadera!
La gente pasa. Algunos sonríen, otros se alejan. El viejo voltea su cara hacia mí.
-¿Tienes una vida verdadera? ¿Eres tú alguien real?
Me acerco un poco. Estoy con los bolsillos en el jean. No digo nada.
-Qué perdida de tiempo muchacho. Tú no eres real. Sigue caminando. ¡Vete!
Sigo parado unos segundos. Luego me voy. De repente, tengo ganas de entrar al cine. Ver personas que no sean reales.
44
Fui a una relojería. La sensación de que todos los relojes hablaban entre sí. El tema era "los seres humanos".
43
Sentado en el paradero, me quedé viendo a la gente entrar y salir del casino. Pensé si Tony había entrado alguna vez en uno. Pudo haber perdido miles de dólares en varios años de juego, pudo haber ganado el premio mayor. Fuera del casino, pudo haber ganado la copa del mundo. ¿Donde estaban los trofeos de Tony? Pudo haber sido presidente de la república, premio nobel de literatura, un gran matemático. Perdedor, alcohólico, un hombre lleno de vicios. Un Tony bueno, un Tony malo, quién era el Tony en la clase de medicina forense, qué era.
La impresión de que dentro de Tony, habitaba un Tony real, que en el momento de la muerte, echó a volar.
Entré en el bus y todos parecíamos llevar máscaras.
42
Mi primo dirige un curso de medicina forense. Mi estado de ánimo me empujaba a ir a una de sus clases. Le pregunté a mi primo si podía asistir como alumno invitado. Accedió. Me entregó un mandil blanco y de repente estaba al lado de un cadáver. "Le decimos Tony, como verás, está muy bien cuidado". Los estudiantes hurgaban en el interior de Tony, marcando con cintas de colores el nombre de ciertos músculos y cavidades. Daba la impresión de haber llegado a los cincuenta años de edad.
Estaba al lado de un cuerpo, que alguna vez fue un hombre, con sueños y proyectos. Que alguna vez tuvo conciencia de los días, como yo la tengo ahora. Fue chocante al comienzo, pero poco a poco la serena actitud de los estudiantes me tranquilizó.
En el cuaderno de mi primo, multipliqué 365 por 50. Resultado: 18,250 días vividos por un hombre. 18,250 que se habían evaporado en el aire. ¿Es esa una buena razón para escribir la historia de los días? ¿Tratar de guardar un poco de cada uno, para que no se evaporen nunca?
41
Decidí caminar a cualquier parte. Tiré la moneda. Si salía cara, me iba a la izquierda. Salió sello. Caminé por horas; día, tarde y noche. Descansando de vez en cuando para comprar algo que comer, algo que beber. Entré en calles desconocidas, me senté en parques de niñez. Reconocí un árbol donde me había trepado hace más de veinte años. Levanté el rostro, absorto en su gran altura.
Recordé cuando era niño y estaba sentado en una rama. Pensaba: Aquí haré una casa de madera, y pondré una baúl lleno de comics.
Ahora no tengo casa de madera. Tampoco sueños de niñez. Solo cansancio.
Tengo los días de mi vida, y con eso debo armar un plan.
40
Me quitaron mi tambor.
39
Somos un ejército de niños con tambores de hojalata. Hemos decidido no crecer, quedarnos en los 4 años. Tocamos nuestro tambor todo el día. Los adultos llegan y nos quitan el tambor. Pero somos miles y cuando a uno de nosotros le quitan el tambor y lo hacen adulto, llega otro niño que se pone su tambor y se une a nuestro ritmo. Ahora mismo los adultos se acercan a quitarme mi tambor. Solo me queda una cosa por hacer. Tocar con más fuerza.
Para más post del autor visite Blogsperú - Historia de los Días - Relatos