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Arturo Vizcarra Zea (1915 - 2010)


Lampa es una pequeña ciudad del altiplano puneño, ubicada en la zona norte, quechua, y durante la colonia cobró especial importancia política porque en su territorio existen ricas minas de oro y plata. Culturalmente ha cobrado fama porque desde allí salieron las tropas de esos músicos llamados "Ayarachis" para abrir el paso del gigantesco cortejo fúnebre de Atahualpa. Hasta hoy, esa danza y su música son un privilegio para quienes tienen la suerte de verlos o escucharlos. El pueblo parece haberse quedado detenido en el tiempo, sus casas de adobe y tejas le dan un color uniforme y la tranquilidad con que sus habitantes entran y salen del pueblo le da un aire especial que atrapa al vistante. Es tierra de artistas, músicos y poetas, y el fino humor que varios de ellos han puesto en sus obras le han dado otras características a la ciudad. Así, la famosa frase "Quien va a Lampa cae en la trampa del cariño de unos buenos amigos, quien va a Lampa cae en la trampa de una linda lampeñita..." se ha convertido en una suerte de tercer o cuarto himno, porque cada canción es eso, un himno.
Bueno, el autor del huayño que precisamente titula así acaba de fallecer. Los lampeños lo sentimos mucho. La noticia viene resumida en el diario Los Andes, de Puno:

El compositor del famoso huayño “Quien va a Lampa cae en la trampa”, Arturo Vizcarra Zea, falleció la madrugada del martes 10 a los 95 años de edad, en la ciudad blanca de Arequipa, víctima de una feroz neumonía.
Vizcarra Zea dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, laborando casi toda su vida como maestro en la institución educativa Bolivariana 871 y además compuso un himno para la misma institución.
Además, fue creador de canciones como “Recuerdos y Promesas”, “Ofrenda a Lampa”, “Vaivenes de la vida”, entre otros.
Él nació el 6 de septiembre del año 1914 e integró por más de 30 años el Centro Musical de Lampa, junto al recordado Zacarías Puntaca Farfán, creador del famoso tema "Huacchapuquito".
Foto: Una vista lateral del imponente templo de Lampa, uno de los monumentos más importantes del altiplano, y en general de la sierra peruana.

2010-03-11T05:13:00.001-08:00

Tres poemas de Yutaka Hosono

La revista Arquitrave trae una interesantísima selección de poesía japonesa contemporánea. En realidad un excelente número que no solo nos ilustra sobre lo que se escribe en lejano país oriental, sino que nos trae una muestra de la siempre sutil poesía, heredera de miles de años de constante renovación. He escogido estos tres poemas de Yutaka Hosono (Yokohama, 1936) porque además el autor habla español y la traducción no es afectada mucho por la mediación del traductor.


Flor, la otra cara

Si yo tuviera una lengua de mariposa,
entraría en ti más y más profundamente
y te chuparía todo el amor.
Pero mi lengua es corta y plana,
por lo que sólo lamo esmeradamente los pétalos
y ando impaciente por el pistilo.
Sólo llego a un punto en el que aguardo
mi Musa que se aleja de mí, y a pesar de ello,
viene apareciendo ante mis ojos cerrados algo sublime.
Es como las nubes, se transfiguran constantemente,
en montañas, en sueños,
en alas de mariposas que atraviesan el océano,
y a veces en dos cuerpos que se aman.
Hasta donde me sea posible acerco la nariz y la boca
a la flor que se sostiene entre las piernas atléticas como un
adolescente, aspiro lentamente el olor húmedo
y nostálgico de la tierra natal.
“Ésta es mi otra cara”, dices murmurando,
te quedas liberado.
¿Eres mi madre?
Es como si yo lo saboreara por completo con mi lengua.
Pero tú estás siempre lejos,
como los pechos muy distantes.


Como un arbolejo en tierra devastada

Como un arbolejo
en tierra devastada,
quiero estarme inmóvil y sentado.
Desechadas las palabras
como hojas caídas en el suelo,
quiero quedarme sentado
aun de noche cuando corre a velocidad
un caballo bañado en las ancas
con luz de luna.
Sin embargo, aquí no llega el invierno.
Por más que las deseche,
las palabras surgen sucesiva
y agitadamente,
y con un baile radiante de luciérnagas,
hacen palidecer todo a mi alrededor.
¿Quién es
quien hace crecer frondosas las palabras
aunque estén rotos los troncos,
y me inclina hacia los otros?


Los pechos

Tú has vuelto a mí
como lo presentí
en la pena desquiciante
de haber estado separados
miles de noches y días
tuyos y míos.
Y a la juventud en que no éramos hábiles
regresamos volando de un tirón.
Y tus pechos que nunca vi
y tus pezones como ciruelas
un poco hundidos tal vez,
aparecen claramente
en mis ojos entrecerrados,
como estaba en aquel entonces.
Por eso, permíteme
tocarlos levemente.
Tu sonrisa coqueta
como rizos de agua me estremece,
y cosquillea mis orejas.
Es demasiado penoso para mí
jurar con el corazón
que nunca dañaría tus pechos.
Por eso te abrazo con fuerza
vestida con el traje de bodas del sueño,
ese que nunca puede recuperarse,
en el césped de medio día donde se alinean las lápidas
en las que han grabado
la pena que me has dado
más allá de millares de noches.
2010-03-08T17:28:00.000-08:00

Inocencia perdida

A propósito de la película de Tim Burton, Alicia vuelve a la escena y vuelven también viejos fantasmas y mitos sobre su autor. Aquí una nota que llega a través de la Revista Ñ, del diario Clarin.

Medio siglo antes de Freud, el autor se fascina por jugar y fotografíar a sus niñas-amigas. Así conoce a Alice, modelo para su novela más conocida. ¿Un hombre perverso? Sí.

Por: Virginia Cosin



Es sabido que de la amistad entre el reverendo Charles Dogdson –más conocido como Lewis Carroll– y las tres hermanitas Liddell nació la magnífica historia de Alicia en el país de las maravillas. "Creo que el principio de Alicia –escribe Alice adulta, convertida ya en Mrs. Hargreaves– nos lo contó una tarde de verano en la que el sol quemaba tanto que tuvimos que poner pie en tierra en medio de los prados de camino de vuelta (...). Allí llegó, de las tres, la habitual petición: "cuéntanos una historia". Y así empezó el delicioso cuento inmortal".


Para Charles, un hombre tímido y solitario, no había placer más grande que pasar toda una tarde con niñas. Contarles historias, inventar acertijos, armar rompecabezas, sentarlas en sus rodillas y darles besos. Aunque siempre estuvo atado a las rígidas convenciones de la sociedad victoriana y a sus propias imposiciones religiosas y morales, con el tiempo y a medida que descubrió hasta qué punto le resultaba vital, fue animándose a relacionarse con las pequeñas de manera que entre sus conocidos se empezaron a levantar suspicacias. "La opinión de la gente –escribía a su preocupada hermana– por lo general no tiene ningún valor como prueba de lo que está bien o está mal". Cada vez que invitaba a una amiguita a pasar un día en su casa a solas, lo hacía con el previo consentimiento de sus padres e, incluso, les escribía cartas explicándoles que sus intenciones eran inofensivas y castas. En una oportunidad, siendo ya popular gracias a sus libros, escribió a la madre de una de sus alumnas particulares para que le permitiera llevarla de excursión a Londres: "Encargarse del cuidado de Ethel durante todo un día es un adelanto tan grande en nuestras relaciones que me atrevo a preguntarle si puedo considerarme en condiciones de besarla como hago con muchas amiguitas mías, mucho mayores que ella". Pero lo cierto es que las niñas se convertían en mujeres. Y entonces Charles tenía que salir a conquistar nuevas amistades. Algunas duraron años, otras –lo atestigua la correspondencia que mantuvo con ellas– los minutos que duraba un viaje en tren. Sin embargo, la presencia de Alice permanecería latente hasta el final. "Querida señora Hargreaves –le escribe formalmente a quien fue su compañerita de juegos en épocas pasadas–: imagino que esta carta le llegará casi como de una voz de ultratumba, después de un silencio tan largo. Sin embargo, no se ha producido ningún cambio del que yo pueda darme cuenta en 'mi' facultad de recuerdo de los tiempos en que manteníamos correspondencia. Voy apercibiéndome de lo que significa la pérdida de memoria en un hombre viejo (...); pero mi memoria visual de aquella que fue, a través de tantos años, mi ideal amiga-niña, es más clara que nunca. Desde aquella época he tenido docenas de amigas-niñas, pero con ellas todo ha sido diferente..."


El primer contacto íntimo que el joven Charles mantuvo con las jovencitas fue a través de la fotografía. La revelación se produjo cuando ingresó a la casa del decano del college en el que dictaba clases y retrató a toda la familia, incluidos los niños y, entre ellos, a la pequeña Alice Liddell. La primera fotografía que le tomó es aquella en la que la nenita posa frente a cámara de cuerpo entero, vestida con una túnica de batista frente a un helecho, con expresión altiva. Alice fue fotografiada muchas veces, sola o junto a sus hermanas, y a estos retratos se sumaron, con el tiempo, los de cientos de niñas más. Algunas de ellas posaron con poca o sin nada de ropa. Algo que en la época no era extraño: a nadie se le ocurría pensar que el cuerpo desnudo de una angelical criatura pudiera despertar el más mínimo atisbo de lujuria. Ahí están las fotos de Julia Margaret Cameron, contemporánea a Lewis Carroll, que retrataba a los niños como querubines provistos de alas y un halo de luz alrededor.


Las nenas de Carroll no son en absoluto angelicales. Ellas posan por lo general recostadas, a veces somnolientas, lánguidas, nunca sonrientes, y sí: sensuales. Aunque más tarde tomó los recaudos necesarios para que estas fotografías permanecieran guardadas bajo llave o desaparecieran, cuatro de ellas se conservan. De aquéllas, una resulta perturbadora: Ethel Hatch, de 9 años, está recostada sobre el pasto, el sexo lampiño frente a cámara; los brazos sobre su cabeza, el pelo suelto y desordenado; la mirada provocadora y en los labios, una insinuante sonrisa.


Lo que develan tanto el ojo de Lewis Carrol como su pluma, medio siglo antes de que Freud escandalizara al mundo con el descubrimiento de la sexualidad infantil, es que la infancia es algo más que una antesala insignificante en el camino hacia la adultez. Porque sus obras hablan de ese pasaje a veces aterrador, otras fascinante, lleno de obstáculos y de satisfacciones. ¿Era Lewis Carroll un perverso? Claro que sí. Per-versión: dar vuelta, invertir. En eso consisten sus acertijos, sus problemas lógicos, sus fotografías (¿acaso la imagen no se revela invertida al reflejarse en el espejo de la cámara?), sus juegos de palabras, a las que vacía de sentido para quedarse con la belleza del sonido.


Casi al final de Alicia a través del espejo, El Caballero Blanco, con los pies para arriba, le responde a Alicia: "¿Y qué importa dónde está mi cuerpo? Mi cabeza sigue trabajando todo el tiempo. De hecho he comprobado que cuanto más baja tenga la cabeza, más invenciones se me van ocurriendo." En el mundo del revés, el de los sueños, el de Alicia que sueña con un rey que la está soñando, el de la infancia, Charles Dogson se transforma en Lewis Carroll, atraviesa el espejo y deja ir para siempre a su niña para que se convierta en reina.

2010-03-07T09:34:00.000-08:00

Plumas del Búho

Nos ha llegado una nota de prensa de Cascahuesos editores y el semanario El Búho, con una nuevanoticia, la publicación de un libro con lo mejor de los trabajos ganadores de las tres versiones del Concurso Regional de Cuento, Poesía y Ensayo Breve. Así dice la nota:

Nuestra nueva publicación: PLUMAS DE BÚHO, es una compilación de los trabajos ganadores del “I, II y III Concurso literario de Cuento, Poesía y Ensayo breve” del semanario El Búho

En un trabajo conjunto con el semanario El Búho, nos complacemos en anunciarles una gran publicación: Plumas de Búho, libro donde se reúne los trabajos de los ganadores y las menciones honrosas de los 3 primeros certámenes realizados durante los años 2007 y 2009 por este semanario en sus 3 categorías: Cuento, Poesía y Ensayo breve.

Es bueno señalar que el “Concurso literario de Cuento, Poesía y Ensayo breve” que organiza este reconocido semanario, es un certamen que se ha convertido en uno de los más importantes del sur del país logrando convocar cientos de trabajos provenientes de 5 regiones: Arequipa, Cusco, Puno, Tacna y Moquegua.

Así, en sus más de 200 páginas, este texto contiene la creación de escritores de esta gran parte de la región sur del país, muchos de los cuales son escritores consagrados en el medio, mientras que, a la par, están las nuevas voces que pronto alimentarán el concierto literario del país.

El libro, que ya se encuentra en prensa, será presentado este próximo miércoles 10 en las instalaciones del Instituto Cultural Peruano Alemán a las 11:00 de la mañana. Ahí los esperamos.

2010-03-06T14:18:00.000-08:00

Sologuren: Dédalo dormido

Most musical of mourners, weep anew!
Not all to taht bright station dared to climb
Shelley


Tejido con las llamas de un desastre irresistible,
atrozmente vuelto hacia la destrucción y la música,
gritando bajo el límite de los golpes oceánicos,
el hueco veloz de los cielos llenándose de sombra.

Ramos de nieve en la espalda, pie de luz en la cabeza,
crecimiento súbito de las cosas que apenas se adivinan,
saciado pecho con la bulla que cabalga en lo invisible.

Perecer con el permiso de una bondad que no se extingue.
Ya no ser sino el minuto vibrante, el traspaso del cielo,
canto de vida rápida, intensa mano de lo nuestro, desnuda.

Hallarse vivo, despierto en el espacio sensible de una oreja,
recibiendo los pesados materiales que la música arroja
desde una altura donde todo gime de una extraña pureza.

Miembros de luz sorda, choques de completísimas estatuas,
lámparas que estallan, escombros primitivos como la muerte.
Vaso de vino pronto a gemir en una tormenta humana,
Con una sofocante alegría que olvida el arreglo de las cosas,
ebrio a distancias diferentes del sonido sin clemencia,
errando reflexivo entre el baile de las puertas abatidas,
alistando una racha salobre en la inminencia de la muerte,
pisando las hierbas del mar, las novedades del corazón,
pulsando una escala infinita, un centro sonoro inacabable.

Modificado por una azarosa, por una incontrolable compañía.


Pisadas en nuestro corazón, puertas en nuestros oídos,
temblor de los cielos de espaldas, árboles crecidos de improviso,
paisajes bañados por una murmurante dulzura, por una sustancia
que se extiende como un vuelo irisado e instantáneo.

Prados gloriosos, estío, perfil trazado por un dedo de fuego,
blanco papel quemado para siempre detrás de los ojos,
valles que asientan su línea bajo el zureo de las palomas,
fuentes de oro que agitan azules unos brazos helados.
Quietud del mar, neutros estallidos de un imperio cruento,
mudas destrucciones, espuma, golpes del espacio abierto.

Sueños que toman cuerpo, coherentes, en una silenciosa tentativa;
mecanismos ordenados en medio de una numerosa vehemencia,
lujo intranquilo del cielo que sella una hora inmune.

Cuerpo que asciende como la estatua de un ardoroso enjambre
buscando muy arriba la inhumana certeza en que se estalla
para quedar inmensamente vacío y delirante como el viento.

Una idea, Dédalo, una idea que iba a acarrear nuestro futuro
(un sueño como un agua amarga que mana desde la boca del sol),
los planos hechos a perfección, la elocuencia del número,
el ingenioso resorte para suplantar los ojos de la vida,
todo era una inocente flecha en tránsito de lucidez y muerte.

Ciudades perdidas por un golpe de viento, ganadas por un sueño.
Palabras incendiadas por la fricción de un remoto destino,
murallas de un fuego levantado al que no nos resistimos
canto arrancado a la tumultuosa soledad de un pecho humano.

2010-03-03T12:09:00.000-08:00

Dos poemas de César Vallejo
Capitulación

Anoche, unos abriles granas capitularon
ante mis mayos desarmados de juventud;
los marfiles histéricos de su beso me hallaron
muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.
Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
una tarde amaranto que dije un canto a sus
cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron
las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed.
Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres
sus velas cremas que iban al tope en las salobres
espumas de un mar muerto. Vencedora y vencida,
se quedó pensativa y ojerosa y granate.
Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida.


Hoy me gusta la vida mucho menos


Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.
Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!…
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi ser parado y en chaleco.
Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla… Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!
Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.
Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tánta vida y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre, siempre!


Vuelvo a la silla después de varios días. Vuelvo aún con la sensación de vivir de manera incompleta, con las responsabilidades postergadas y el alma en vilo. Vuelvo a esta silla que no es mía pero que me acoje para ver desde lejos mi palabra ausente. Entonces, vuelvo con Vallejo, que este mes cumpliría 118 años. Pero también estoy vivo, y pronto a decir que no me falta nada.

2010-03-01T17:53:00.000-08:00

Argentino Sacomanno se alzó con el Biblioteca Breve

El argentino Guillermo Saccomanno se acaba de alzar con el Premio Biblioteca Breve, en España. Después de algunos años este premio, ya legendario y que a Vargas Llosa le sirvió para dar su primer gran salto, vuelve a América Latina, pero Sacomanno no pudo estar en España.
La nota la trae la Revista Ñ:
Por: Carlos Maslaton
El destino es siempre un bromista inapelable: ayer, el jurado del Premio Biblioteca Breve, de la editorial Seix Barral, anunció que el escritor argentino Guillermo Saccomanno era el ganador de su edición 2010 con la novela El oficinista. Sin embargo, el laureado no pudo acudir a la cita: mientras en Barcelona se daba el veredicto, Saccomanno estaba reponiéndose de una meningoencefalitis en Buenos Aires.
La ausencia del narrador no hizo más que intensificar el caudal de elogios que el jurado derramó sobre su novela, a la que calificó como "una obra mayor". "Tal vez convenga que Guillermo no se presente nunca y se convierta en el Salinger de Seix Barral", bromeó el escritor Rodrigo Fresán, quien sostuvo que se trata de "un libro extraño, pero coherente en la obra de Saccomanno".
El jurado estuvo integrado por José Manuel Caballero Bonald, Pere Gimferrer, Rosa Montero, Elena Ramírez y Ricardo Menéndez Salmón. "Va a ser un suceso literario ­profetizó Montero­. Sentí la presencia de Franz Kafka y Philip K. Dick: es un libro muy atmosférico,una sociedad infernal que convierte a los individuos que la habitan en miserables, incluso en asesinos".
Para el poeta Pere Gimferrer, se trata de "un texto existencialista, que habla de la necesidad del amor y que es al mismo tiempo una reflexión sobre el acto de escribir".
La trama de El oficinista se despliega en torno a la vida de un hombre anodino, un empleado dispuesto a soportar cualquier humillación para conservar su trabajo. Pero la cobardía llega a una divisoria de aguas cuando este ser sometido se enamora de una secretaria y concibe la posibilidad de ser otro. En el escenario de una innominada ciudad arrasada por el hambre, los atentados guerrilleros, niños sicarios y un control omnisciente encarnado por helicópteros artillados, Saccomanno ha construido, según el jurado, un relato que "cuenta una historia que pasó ayer, pero que aún no ha sucedido, y, sin embargo, transcurre ahora".
En el contexto de una globalización inexorable, parece decir el autor, la descripción del horror no necesita de nombres propios ni de referencias geográficas explícitas. El triunfo de El oficinista le deparará a Saccomanno 30.000 euros y la llegada del volumen a las librerías hispanoamericanas a partir del 23 de febrero (a las argentinas hacia fin de mes).
La ceremonia contó con la presencia de escritores españoles notables como Eduardo Mendoza, Enrique Vila-Matas, Juan José Millás, Ray Loriga y Javier Cercas, entre otros. Ninguno conocía la obra de Saccomanno, pero los elogios del jurado ya han comenzado a aguijonear el interés de los colegas de España. Agentes literarios, escritores y periodistas jugaron a hacer que en una de las mesas les hacía compañía el agasajado, quien a principios de marzo viajará a España para presentar su novela. Por entonces, los problemas de salud habrán quedado atrás, y el apellido Saccomanno dejará de resultar extraño para los lectores españoles.

2010-02-09T17:29:00.000-08:00

Danzantes de la Candelaria: la procesión va por dentro
Artículo que se publica en mi columna El barco ebrio, en otros medios impresos.


Por: Alfredo Herrera Flores

Una de las escenas más conmovedoras que vi en la última parada en honor a la Virgen de la Candelaria la protagonizó una bailarina de waca waca, esa maravillosa danza que recrea la corrida de toros española y ensalza la figura de la lechera, ataviada ella con más de una docena de polleras de todos los colores. Cuando la comparsa pasaba frente al atrio del templo de San Juan, en el acogedor Parque Pino, y donde la Virgen observa el interminable desfile, la mujer salió de su grupo y se arrodilló frente a la venerada imagen, se santiguó, le puso una flor a sus pies y luego le bailó, moviendo con fuerza las caderas y con delicadeza la cintura, mientras las lágrimas rodaban incontenibles por sus mejillas.
Esta imagen íntima de una mujer entre más de veinte mil es una de las más desconocidas de la mayor fiesta patronal de Perú, pero no es la única. Algunos testimonios contados al calor de una conversación familiar dan cuenta, por ejemplo, de aquella otra historia en que una mujer maltratada por su pareja tramitaba año tras año su traslado a otra ciudad y así tener una excusa para dejar a su marido y volver a casa de sus padres, la decisión de la separación no era tan fácil, hasta que decidió bailar en la fiesta con el único objetivo de ofrecerle esa actitud a la Virgen a cambio de su salida de Puno. Luego del segundo año de bailar en una comparsa del barrio de Huáscar, le ofrecieron una permuta laboral a la ciudad donde quería ir. Y se fue. Al año siguiente volvió a bailar para agradecerle el favor a la Mamita Candelaria.
Un amigo mío tuvo la desdicha de perder el empleo pero confiaba en que pronto conseguiría otro, pues él mismo estaba seguro de su talento y capacidad profesional para asumir estos retos, sin embargo fueron pasando los meses sin que pudiera concretar un nuevo trabajo hasta que llegaron los momentos de desesperación y conflictos internos. Estando en Puno, rechazado en la instancia final de un puesto en una entidad financiera, se encomendó a la Virgen de la Candelaria y le prometió bailarle si Ella le concedía la gracia de quedarse a trabajar en esta ciudad. Al poco tiempo fue aceptado en un proyecto gubernamental y desde entonces baila cada festividad en una morenada, y lo hará hasta que la propia Virgen se lo permita.
Se podrían contar muchas historias más, tantas como danzantes, músicos, alferados, artesanos, tejedores y comerciantes se congreguen en esta descomunal fiesta. Incluso estarán los familiares del amigo que hace solo tres meses falleció accidentalmente y era este año alferado de un conjunto de Laykakota. Bailarán recordándolo, llorándolo y pidiendo a la Virgen consuelo. Estoy seguro que cada uno tiene también su historia en el corazón y un deseo en lo más profundo de su ser y podemos llenar muchas páginas con ese sentimiento interno, profundo y sentimental con que cada persona se acerca a la Virgen, muchas más páginas de las que escribirían aquellos pobres de espíritu que solo ven en esta fiesta un motivo para embriagarse y desfogarse carnalmente.
Con el riesgo de caer en lo “cursi”, la verdad es que en Puno, durante la festividad de la Virgen de la Candelaria, se carga un aire más de espiritualidad y emoción religiosa que de una simple borrachera, pues para eso están los carnavales, que es una fiesta totalmente distinta. En medio de la fuerza musical de las bandas, del acompasado y lejano sonar de los sikuris, al ritmo de los cascabeles y la pedrería de los trajes femeninos, y entre tanto color y brillo de la vestimenta de diablos, diablesas, chinas, morenos, waca wacas y llameros, y al refrescante sabor de la cerveza, la procesión va por dentro, en los corazones de cada uno de esos bailarines que más allá de la diversión, sus pasos van por el sendero de un milagro.
Llegar a Puno en medio de la fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria es una experiencia irrepetible. La música viene desde lejos, como de un recuerdo, y si uno ya está predestinado a integrar alguna agrupación, puede reconocer el ritmo de su danza en la distancia, entre las que suenan al mismo tiempo llenando el aire de una sensación de emoción reprimida, pronta a explotar. Luego se encuentra con la familia y los amigos, y no es un encuentro rutinario, es un encuentro en el que secretamente todos sabemos que tenemos un sueño que compartir y un deseo que dejar a los pies de la Mamita. Después hay que acomodarse y asegurarse un buen lugar en la misa de fiesta, en el estadio, en las calles para la parada o en la comparsa, pero finalmente uno sabe que cualquier lugar es bueno para saludar a la Virgen y rogarle por una gracia.
Al final, la despedida es otro ritual. El cansancio del cuerpo recién aqueja cuando se ha vuelto a la calma del descanso, pero queda en el aire un deseo profundo de volver y una fe sin nombre en que el deseo íntimo se vaya a cumplir. La satisfacción personal no tiene cómo medirse. Así como cada uno ha llegado hasta el altar de la Virgen con su secreto en el corazón, así se regresa, con ese corazón renovado y la satisfacción de haber cumplido con la promesa personal.
La ciudad vuelve a la calma también, pero solo por un momento, después las calles serán tomadas por las fiestas de carnaval, por las pandillas con sus cholitas, sus caballeros y sus estudiantinas, y eso sí será un desbande, pero también de color, alegría y soberbia cultural, de la que Puno también es orgulloso.

2010-02-07T08:48:00.000-08:00

Candelaria en un movimiento, una mirada de Elard Serruto




Por: Elard Serruto


"Si te digo que la ciudad a la cual tiende mi viaje es discontinua
en el espacio y en el tiempo, a veces rala, a veces densa,
no creas que haya que dejar de buscarla"

Italo Calvino, Las ciudades invisibles


"Perdió también su forma humana"

Ovidio, Metamorfosis




Para Natalie

Uno, dos petardos: el silbido agudo y afilado que acompaña el rastro súbito y nervioso de la pólvora en un pedazo de cielo de arboladas nubes grises: una, dos explosiones sucesivas que sacuden y quiebran la mañana, y vuelven nítidas la diminuta placita y sus pinos redondos, la pequeña iglesia y sus torres góticas. Casi de inmediato (como activados por las explosiones), el estallido de los platillos de los músicos, el soberbio y majestuoso salto del corazón de un bombo, el reguero frenético de las tarolas, el inmenso pulmón de las tubas, la vitalidad apretada de las trompetas. La música en los bordes extremos de la mañana que comienza a deslizarse por las lìneas desordenadas de las calles: muros desiguales de cemento y barro, desbaratados aleros escamados de tejas, lánguidos y bizarros techos de calamina, esqueletos de fachadas de ladrillo sin tarrajaer, columnas de fierro oxidadas, abatidas, inconclusas. Trazos, líneas que se abigarran y se enredan en el laberinto de los cables de luz, que respiran en alguna ventana abierta que mira la geografia abierta del lago, y suben (la música es un carnaval polvoriento) por la jorobada calle de la Revolución que lleva hacia la última tiendita de la calle: el olor de la ruda y la retama en esa penumbra de borrachitos invisibles, las diminutas máscaras que rien o silvan desde las paredes ciegas de una fiesta de serpentinas infinitas, el charango como otro borrachito y sus cuerdas filudas que cortan delicadamente la helada melancolía de amores ingrávidos, y que deja pasar (como a un pariente soberbio) el torbellino de la otra música por los resquicios de la puerta del callejón. La frondosa música que da vueltas en el patio alfombrado en arabescos de piedritas blancas y negras traidas de las islas, que sacude los geranios y las retamas, que deja un riso extendido en las tinajas de agua de piedra labrada, que se cuelga de las gotas de la lluvia de la madrugada que caen indecisas de las puntas del techo de paja. Esa música que en su búsqueda de fuga, advierte en un cuartito desbaratado el sonido de unos cascabeles: la sonora señal de un bailarin transformándose en un diablo o un angel, y enseguida su voz: "Presiento que después de la fiesta me voy a Morir". Y la réplica de la mujer: "Hace treinta años que dices lo mismo todos los febreros". La música da un giro, como si quisiera dejar su prosa, se balancea buscando altura, se agita en un curvado cordel de ropa (una camisa blanca flamea como un arrebatado angel capturado), y luego desciende sorpresivamente para atravesar la puerta de calle donde un perro ladra desorientado a la música invisible. La música vuela, se detiene en la rocosa piel de los viejos dioses de los cerros, entorna sus laderas donde el destino aun flota en las hojas de coca de sus ancianos lectores, se extravia por un momento en la fabula de los socavones de plata, en los sagitarios barbados con cascos de hojalata, y en la ciudad de piedra dormida derribada por caballos meditativos y nocturnos. Y en un gran vuelo (monumental pájaro sonoro) busca la curva del lago. La m{usica en el puerto: los botes y las lanchas a motor arrimados al muelle, el impecable verde de la bahìa moribunda del lago y su mirada extensa hacia las islas (otros músicos se aprestan a venir desde alli con la profunda respiraciòn de sus zampoñas, el letargo de su danza y la encendida semiótica de sus tejidos). La música delineando la bahía, sacudiendo la nostalgia sostenida de los barcos varados traidos a pedazos desde el puerto de Liverpool (si, el mismo, el de los Beatles), y se hace intenso amarillo en un vagón de madera abandonado cerca del astillero. La música que regodea la orilla, que se detiene en un pequeño puerto improvisado (¿Donde están las balsas de totora?), y luego se zambulle demoradamente en el lago (armónicos circulos concéntricos) en busca de dorados y sigilosos peces extintos, de ciudades arrasadas en el diluvio que ilumina el mito y la memoria. ¿No estarán aqui los danzarines y los músicos que invadirán la ciudad en una eterna circularidad de color y sonido? ¿No estarán aqui las lenguas agotadas, desaparecidas, muertas, que alguna vez nombraron este lago y su fiesta con otras palabras? El curvado perfil de un trombón asoma por la superficie del lago, adornada con ligeras algas, y en su bronce rebota un hilo de luz que repite fugazmente la ciudad apretada que trepa los cerros. Surge toda la banda de músicos, mojadamente imperturbables, y el torbellino de la música es como un danzante enfurecido, agerrido, proteico. Salta, brinca, se mece, entra a los hornos cerca del estadio de futbol, se embarra del menjunje de los corderos asados, cruje en la piel dorada de las papas y los camotes, atraviesa los mercadillos improvisados con toldos de plástico azul pastel , llega al mercado y sube de frente al segundo piso de la sección de las comidas, y allì se empoza en un poderoso caldo de cabeza: el ojo del borrego mira la tarde, y un par de tuntas y un chuño acompañan esa inevitable mirada que se refugia en la desolada resaca de un cuchillo y un tenedor. Pero la música sigue, necesita completar su círculo y por eso retorna a la placita de los pinos redondos, envuelve la diminuta virgen y sus petalos de flores como dibujados en el aire, alli donde una multitud apretujada y lenta flota en un estado de levedad. Un petardo, otro petardo. Y la música que se eleva junto con ellos para caer al piso en la poderosa y espectacular tarde (una explosión de platillos) donde al fin se encuentra con los cascabeles de las botas de un monumental caporal en el instante de su paso quebrado. La mùsica recorre las serpientes bordadas en los costados de esa botas, sube por los pantalones, se abraza en esa seda brillante, se mece en las palcas y en cada una de sus perlas. Se escurre por una de las puntas de la capa, dibuja los tres dragones enlazados en lentejuelas doradas y azules. Sube por el laberinto de las pequeñas serpientes de la máscara y se enrosca en los cuernos que rasgan el cielo que deja caer danzarines, multitud de danzarines en una bocanada de colores cegadores. Salta al sombrero borsalino de una mamacha, medita retumbadamente en las borlas de sus trenzas, en la impecable piel de su mantón y sus flecos, se refugia por un momento en el prendedor de oro, y se hace eternidad en su impecable sonrisa. La mùsica dibuja minuciosamente cada uno de los detalles de los trajes y los giros de la danza de cada uno de los interminables danzarines y músicos, y cada uno de los gestos de la multitud de gente que se deja llevar a la catedral: burilado en piedra siglo XVII. La mùsica se eleva, se enreda en los campanarios, disfruta, paladea el encaje de los frisos y retumba en un poste de luz y vuelve a caer, ahora en un vaso de cerveza interminable, infinito. La música al fin parece haber alcanzado su paroxismo en la esfera de la noche a punto de llover, mientras esta mirada barroca, surreal, vuela, vuela....

Fotos: Alfredo Herrera


2010-02-06T06:38:00.000-08:00

Cartas de amor inéditas de Neruda

Ya es sabido que las cartas, de amor y de todo tipo (salvo las notariales), han ido desapareciendo del uso común de la gente. Esas cuartillas escritas con desesperación y que partían de lugares remotos para recorrer medio mundo y llegar a su destino, cubiertas en sobres tatuados por sellos postales, han dejado su lugar a los mensajes electrónicos y han perdido mucho de su intensidad. Para recordárnoslo, El Cultural de España anuncia la publicación de una serie de cartas que Pablo Neruda le escribió a Matilde Urrutia. En ellas el Nobel suelta la pluma en versos y frases amorosas y hasta en reclamos y encargos urgentes. Acá una brevísima muestra tomada del suplemento español.
“Sabrás cuánto puedes herirme”
[Carta manuscrita, fechada en Viena el 31 de octubre, sin año, pero sin duda de 1951.]
Viena 31 de octubre
Mati mía?:
Solo anteayer te escribía con mis grandes decisiones, defenderemos nuestro amor toda la vida. Ayer en el tren debí conversar largamente con José sobre la tía que no me quiere y así examinamos de donde sabe ella ciertas cosas y nos pusimos a recorrer mis amistades y las tuyas. Así -sin que lo esperara- supe lo que me ocultabas, las largas horas que casi diariamente has pasado allí y con quiénes, y muchos mas detalles. Matilde, fue todo esto un nuevo puñal, pero hay en tus cartas algo que me hace no tomar ninguna decisión apresurada, tu me dices que hasta hoy fuiste avara de tus cosas, pero que todo me lo contarás. Esto me ha reanimado. Si con toda tu verdad, aún lo que no se puede ni pensaste decir vienes a nuestro encuentro, yo sacaré toda la fuerza necesaria, y es posible que pueda vencer, y conservarte. (A esto vino a juntarse rumores venidos de Suiza de tu viaje con tus amigos mexicanos) Querida, si supieras como he escrito con tu pensamiento fijo y como, ocultándolo, te he buscado tiernos, tiernos regalos que te llevo, sabrás cuanto puedes herirme, pero solo con la mentira o sin la verdad. Todo esto, con gran esfuerzo lo hablaremos. El proyecto de reunirnos no encuentra ningún obstáculo, por el contrario, va mejor cada dia. Y nosotros? Sería, creo, a mas tardar el 10.
Un beso, pero en la frente de quien quiere, de veras, defender tu amor.
“No seas perra, espérame”
21 de Dic. 11 ¼ de la Noche
(manuscrita)
Amor mío, vida mía, es tarde aún, tu única carta en el bolsillo, no quiero romperla, la leo en los momentos mas curiosos. Pero aunque tu corazón sea injusto quiero que funcione tu chasca. No debo escribirte desde aquí. Por eso solo cuando alguien viaja va mi carta. Pero esto sucede a lo lejos. Ahora por ejemplo y aunque la pieza está llena de gente y yo no he comido aun a esta hora de la noche, y estoy enfermo de cansancio te escribo no para consolarte sino para aprovechar el minuto que esperé por días y días. Yo confío en tí, y aunque no tenga sino tu silencio qué me importa, no por eso me iré de gira por el Perú, se que eres mía y que soy tuyo y las cartas y las noticias sobran, nuestro amor llena todo, y cada cosa te hablará de mí a toda hora, y todo me trae noticias tuyas. Te quiero mi amor, no seas perra, espérame.
Tu Tuyo
Pasaremos juntos el 1° de año.
“Mi retaguardia cagoncita”
1952, 26 octubre
Mi retaguardia cagoncita te mando estos libros para tus estantes y para tu cabeza de puma colorada. Amor mío, nuestro gran sufrimiento nos da amor nos da mas derecho al placer que nos da el amor, así lo merecemos. Tus lágrimas riegan tu corazón y el mío, te cambian y te enternecen, estamos mas juntos que muchos que jamás se separaron, nuestras raíces están amarradas y mojadas con las mismas lágrimas. Alma mía recibe mis besos de hoy, te apreto contra mí y te llevo así por todas partes donde voy, en la mitad del pecho.
Tu Capitán.

“Nunca he estado más solo”
[Carta manuscrita, una página, fechada en Ámsterdam el 21 de noviembre de 1955.]
Amsterdam 21 Nov. 55
Amor le escribo a las once de la mañana desde el hall del hotel. Me levanté a las 9 y conseguí la visa belga, así es que parto a Bruselas hoy a las 3 para salir a Varsovia mañana a las 10 de la mañana. Di un paseo por el centro lleno de tiendas y bellas casas viejas. Le compré junto al canal una caja de papas de tulipas que plantaremos en su jardín. Anoche llegué a las 11 de la noche al hotel, pasee un poco mi soledad por el centro muy iluminado y lleno de bares (tomé 2 cervezas = 1 dólar) y me acosté muy cansado. Me tomé un Calcibronat51 pero desperté sobresaltado a la 1 exacta. Qué pasará? Echaría de menos el avión o su chasca cerca de mi. Me costó dormir de nuevo pero solo desperté a las 8 en punto, como en la Chascona. Hace un cielo blanco, casi frío, un día velado y triste. Nunca he estado más solo. No he hablado con una sola persona ni nadie me conoce al fin. Ya he gastado aquí 10 dólares. Todo me lo pagan. Entonces en qué? Un poco de tabaco, la visa, las tulipas y ya se fueron. Hasta luego amor, telefonee a Galvarino que no me fue posible hablar con Losada por la huelga.
[En los márgenes:] Hasta pronto mi Patoja adorada, cuídese y cuídeme! Le mando millones de besos y algo más.




2010-02-05T09:31:00.000-08:00

Yuen y Yufra presentan libros

José Córdova, de Cascahuesos editores, ha tenido la amabilidad de enviarnos la invitación a la presentación de los libros de Hugo Yuen y Juan Yufra, Mandala e Instalación, respectivamente, y que tendrá como comentaristas al bueno de José Gabriel Valdivia y a Maurizio Medo, además del propio José Córdova.
La cita es el viernes 5 en el auditorio de la Municipalidad de Yanahuara, desde las 7 de la noche y hasta sabe Dios cuándo.
Aunque se dice sutilmente, habrá vino. Ojalá mucho.
Un abrazo a ellos.

2010-02-04T10:56:00.000-08:00

Cuatro poemas de Tawara Machi



Kono kyoukuto kimete kaiganzoinomichi tobazukiminari 「HoteruKariforunia」

Al escoger esta canción vrotas encima del camino de la costa sobrevolando “Hotel California”



Kurokkasuga sakimashita」to iu kakidashide fuini tegamiwokakitakunarinu

“El azafrán ha florecido”: inicio la escritura... y pronto nasce la
desgana de escribir esta misiva.



Shyanpū no kaori wo honobono totatenagarabibunnsekibunnshiraha tokiori

El aroma de shampoo se yergue vulnerable mientras diferenciales eintegrales se dexenlaçan


「Konoajigaiine」 tokimigaitta kara shichigatsumuikaha saradakinenbi

—Esto tiene buen sabor, ¿eh? —dijiste— y de ahí que cada seis de
julio es el Aniversario de Ensalada.
Tawara Machi (Osaka, japón, 1962) aún no tiene libro traducido al español, a pesar de que su primer volumen de poemas "Aniversario de ensalada" ha vendido más de tres millones de copias en su país. Su poesía es sutil y conservaa mucho de la tradición y formalidad de la poesía clásica japonesa. Estos poemas los encuentro en Letralia, y me tomo la libertad de reproducirlos, con el respeto que se merecen. La traducción es de Cristina Rascón y conserva la métrica y los juegos de palabras y algunas características tipográficas.

2010-02-02T12:10:00.000-08:00

Tomás Eloy Martínez (1934 - 2010)

Lástima volver a la página con una noticia desagradable. Acababa de fallecer D. Salinger y no acabábamos de releer "El guardían entre el centeno" cuando otra noticia llegó de más cerca. Tomás Eloy Martínez falleció a los 75 años, luego de una tenaz y larga lucha contra el cáncer. Acá una apretada síntesis de su vida, que llegó en la página electrónica de El Comercio.
Nacido en San Miguel de Tucumán en 1934, tuvo una larga trayectoria como periodista, novelista y crítico de cine, además de haber trabajado en importantes medios argentinos como el diario “Página 12” y el semanario “Primera Plana”.
A su vez, fue reconocido también por su intensa actividad académica brindando conferencias y cursos en universidades de todo el mundo.
Vivió exiliado en Caracas durante la última dictadura militar argentina (1976-1982). Allí se mantuvo en la actividad periodística: fue editor del periódico “El Nacional” y fundó “El Diario de Caracas”, ocupando el cargo de jefe de redacción hasta 1979. Vivió gran parte de su vida en Estados Unidos, donde dirigió el Programa de Estudios Latinoamericanos de la Rutgers University, en New Jersey, siendo profesor distinguido de la institución.
En 2002 fue galardonado con el premio Alfaguara, uno de los más importantes concursos literarios en lengua castellana, por su novela “El vuelo de la reina”.
El diario madrileño “El País” le otorgó el Premio Ortega y Gasset de periodismo el 22 de abril de 2009, una distinción dirigida a trabajos en español publicados en medios de todo el mundo.
El 24 junio de ese mismo año fue incorporado a la Academia Nacional de Periodismo. “Es un gran honor que se debe, creo, a la persistencia con la que vengo trabajando hace más de medio siglo”, dijo en aquel momento a “La Nación”.
Entre sus principales novelas figuran “Santa Evita”, traducida a más de 30 idiomas, y “La novela de Perón”, basadas en las vidas del presidente argentino Juan Domingo Perón (1946-1955 y 1973-1974) y su segunda esposa, Eva Perón, en las que combinó elementos de la ficción y la realidad.
Asimismo, fue el autor de otras muchas novelas como “El cantor de tango”, “La mano del amo”, “El vuelo de la Reina” y “Purgatorio”, la colección de relatos “Lugar común la muerte” y el relato periodístico “La pasión según Trelew”, además de escribir libretos de cine y televisión. Era asimismo columnista de los diarios “El País” de España y del “The New York Times” y del propio diario limeño El Comercio.

2010-01-31T19:25:00.000-08:00

Bayly en el baile: elecciones peruanas
Por: Alfredo Herrera Flores

Aunque las elecciones generales y parlamentarias en Perú están programadas para el primer semestre del próximo año, el ambiente electoral se ha ido calentando desde hace tiempo. Encuestas y análisis de los principales medios de comunicación van animando al público con los nombres de los candidatos ya confirmados y de los que aún no se han decidido a saltar a la arena, colocándolos puntos adelante o puntos atrás, como si se narrara una carrera de caballos; al mismo tiempo, los candidatos confirmados ya están recorriendo ciudades, televisoras y periódicos para convencer a la gran mayoría de los aún despreocupados electores.
Un añadido será el proceso electoral de fin de año, en el que se elegirá a presidentes regionales y alcaldes provinciales y distritales, con sus respectivos consejeros y regidores, respectivamente, pues si bien en muchos lugares del país son los candidatos independientes los que tienen el protagonismo, servirá para medir fuerzas entre los partidos más grandes, ver cómo se transforma el mapa político nacional y tomar medidas para no hacer el ridículo.
Y esta debería ser la mayor preocupación de los políticos, en un país donde el ser político es sinónimo de ocioso, charlatán, comechado, desocupado y hasta de delincuente, a pesar que muchos congresistas, ministros, alcaldes, presidentes regionales, consejeros, regidores y hasta uno que otro presidente, ya han hecho suficientes barbaridades para que la población decida por personas con mayor decencia.
Sin embargo, el panorama parece no pintar de diferente manera a como fue en anteriores oportunidades, cuando fueron elegidos, por ejemplo, vedettes y violadores. Esta vez, antes del toque de partida, se ha puesto en la fila Jaime Bayly, el conocido conductor de televisión que en dos décadas ha pasado de niño prodigio entrevistador político a niño terrible conductor de talk show, con una estancia como novelista light, en todos los casos con éxito mediático. Aún en tránsito de la broma a la verdad, su candidatura política a la presidencia del Perú se ha hecho pública de la manera más frívola y chabacana, comenzó con unos chistes en su programa televisivo dominical y se hizo casi real cuando aparecieron unas banderolas con la inscripción “Bayle presidente”, así con error y todo. El error causó horror en algunos políticos y miedo en otros, a decir de algunos analistas que consideran que esta candidatura no es otro acto más del circo electoral.
El segundo paso fue inmediato. Sendas entrevistas serias en los diarios y programas políticos más influyentes por un lado, y por otro, unas canciones chicha con cantantes desproporcionados y artículos desenfadados en periódicos populares, y al mismo tiempo un sorprendente 3% de intención de voto en encuestas confiables. En sus declaraciones “fuera de broma”, Bayly ha confirmado que ya tiene partido político y que en “caso de llegar al poder” haría drásticas reformas para mejorar la educación y restringir gastos y sueldos a los congresistas, dos ideas que dichas así de simples y directas podrían atraer a muchos simpatizantes que por ahora andan como electores despistados.
La carismática presencia de Bayly en la televisión, sus malas pero muy leídas novelas, sus escándalos sexuales, su reconocida bisexualidad, sus amistades disparejas, su condición de agnóstico, aún son tomados como chistes en el ámbito de la farándula y, ahora, política peruanas.
A pesar de que algunos analistas han adelantado que esta candidatura restaría muchos votos a candidatos como el nacionalista Ollanta Humala, la derechista Lourdes Flores, el capitalista Pedro Pablo Kuczinsky, y favorecería a la favorita Keiko Fujimori, el silencioso alcalde Luis Castañeda o por ahora al desconocido candidato aprista, lo cierto es que Bayly ya entró al baile, para bien o para mal, los pasos que ensaye de aquí para adelante van a afectar el proceso.
Sin embargo, la mayoría sensata de la ciudadanía peruana, que aún no ha decidido su voto (a pesar que suele equivocarse) confía en que esta anunciada candidatura, y hasta las palabras circunspectas y prudentes que le han dedicado políticos de todas las tiendas y colores, no sean más que una reacción del asombro y la seducción que genera el poder y se diluya todo conforme pasen los meses y el proceso vaya tomando las formas prudentes y serias que debe tener toda carrera electoral, más aún en un país como Perú, que ha demostrado una cordura fiscal, se vislumbra como un líder económico y ha dado algunos pasos seguros en su afán de madurar democráticamente.

2010-01-26T18:07:00.000-08:00

Sabato: Querido y remoto muchacho

De vez en cuando vale la pena repasar estos fragmentos de Ernesto Sabato, de la novela Abaddon el exterminador, una conmovedora carta que puede ser uno de sus testamentos literarios. Claro que no es como leerlo todo, pero si no lo han hecho hay que hacerlo. No son necesarias más palabras, hablá él.

Me pedís consejos, pero no te los puedo dar en una simple carta, ni siquiera con las ideas de mis ensayos, que no corresponden tanto a lo que verdaderamente soy sino a lo que querría ser, si no estuviera encarnado en esta carroña podrida o a punto de podrirse que es mi cuerpo. No te puedo ayudar con esas solas ideas, bamboleantes en el tumulto de mis ficciones como esas boyas ancladas en la costa sacudidas por la furia de la tempestad. Más bien podría ayudarte (y quizá lo he hecho) con esa mezcla de ideas con fantasmas vociferantes o silenciosos que salieron de mi interior en las novelas, que se odian o se aman, se apoyan o se destruyen, apoyándome y destruyéndome a mí mismo.


***

La verdadera justicia sólo la recibirás de seres excepcionales, dotados de modestia y sensibilidad, de lucidez y generosa comprensión. Cuando aquel resentido de Sainte-Beuve afirmó que jamás ese payaso de Sthendal podría hacer una obra maestra, Balzac dijo lo contrario. Pero es natural, Balzac había escrito la Comedia Humana y ese caballero una novelita cuyo nombre no recuerdo. De Brahms se rieron tipos semejantes a Sainte-Beuve: cómo ese gordo iba a hacer algo importante? Un tal Hugo Wolf sentenció en el estreno de la cuarta sinfonía: «Nunca antes en una obra lo trivial, lo vacuo y engañoso estuvieron más presentes. El arte de componer sin ideas ni inspiración ha encontrado en Brahms su digno representante». Mientras que Schumann, el maravilloso Schumann, el desdichadísimo Schumann, afirmó que había surgido el músico del siglo. Es que para admirar se necesita grandeza, aunque parezca paradójico. Y por eso tan pocas veces el creador es reconocido por sus contemporáneos: lo hace casi siempre la posteridad, o al menos esa especie de posteridad contemporánea que es el extranjero, la gente que está lejos, la que no ve cómo te vestís. Si eso le pasó a Stendhal y Cervantes, ¿cómo podés desanimarte por lo que diga un simple conocido que vive al lado de tu casa? Cuando apareció el primer tomo de Proust (después que Gide tirara los manuscritos al canasto), un cierto Henri Ghéon escribió que ese autor se había «encarnizado en hacer lo que es propiamente lo contrario de una obra de arte, el inventario de sus sensaciones, el censo de sus conocimientos, en un cuadro sucesivo, jamás de conjunto, nunca entero, de la movilidad de los países y las almas» Es decir, ese presuntuoso critica lo que es la esencia del genio proustiano.
***
Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad. La tenacidad para seguir adelante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia antes los gigantes y de arrogancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo, para rehuir la tentación pero también el peligro de los grupitos, de las galerías de espejos. En esos instantes te ayudará el recuerdo de los que escribieron solos: en un un barco, como Melville; en una selva, como Hemingway; en un pueblito, como Faulkner. Si estás dispuesto a sufrir, a desgarrarte, a soportar la mezquindad y la malevolencia, la incomprensión y la estupidez, el resentimiento y la infinita soledad, entonces sí, querido B., estás preparado para dar tu testimonio. Pero, para colmo, nadie te podrá garantizar lo porvenir, porvenir que en cualquier caso es triste: si fracasás, porque el fracaso es siempre penos y, en el artista, trágico; si triunfás, porque el triunfo es una especie de vulgaridad, una suma de malentendidos, un manoseo; convirtiéndote en esa asquerosidad que se llama un hombre público, y con derecho (¿con derecho?) un chico., como vos mismo eras al comienzo, te podrá escupir. Y también deberás aguantar esa injusticia, agachar el lomo y seguir produciendo tu obra, como quien levanta una estatua en un chiquero. Leé a Pavese: «Haberte vaciado por entero de vos mismo, porque no sólo has descargado lo que sabés de vos sino también lo que sospechás y suponés, así como tus estremecimientos, tus fantasmas, tu vida inconciente. Y haberlo hecho con sostenida fatiga y tensión, con cautela y temblor, con descubrimientos y fracasos. Haberlo hecho de modo que toda la vida se concentrara en este punto, y advertir que es como nada si no lo acoge y da calor un signo humano, una palabra, una presencia. Y morir de frío, hablar en el desierto, estar solo día y noche como un muerto».

2010-01-25T19:33:00.000-08:00

Literatura y prensa digital ¿solución a la exclusión?

Artículo que se publica en mi columna El barco ebrio en otros medios impresos.
Por: Alfredo Herrera Flores
Los procesos de desarrollo tecnológico que vive la sociedad global han dado los últimos años pasos gigantescos y violentos. Los primeros diez años del siglo veintiuno han estado dominados por el veloz incremento de los niveles de intercambio de información en todo el mundo, haciéndose realidad el anuncio de que las nuevas autopistas de la información darían como resultado el nuevo orden mundial, previsto por las Naciones Unidas a principios de la década de los ochenta del siglo pasado.
Esa gigantesca autopista de la información es el sistema de comunicaciones electrónicas de internet, que más allá de ponerse de moda, ha cambiado sustancialmente los parámetros de acceso a la información y la cultura en todos los niveles y sectores de la sociedad mundial. Por supuesto, nuestro país no es ajeno a estos cambios y está marchado casi al ritmo que exige el gigantesco y complejo aparato de las comunicaciones, y dentro de ese ritmo los medios de comunicación han hecho sus propios esfuerzos para no quedar a la zaga y, por ende, en lo que se ha comenzado a llamar la prehistoria de la información.
La influencia de este proceso ha afectado especialmente a dos campos de la cultura en general, la literatura y la prensa. Otras áreas del conocimiento humano y del desarrollo como la economía o la agricultura, por ejemplo, también se han visto muy beneficiados por la nuevas formas de comunicación y transmisión de ideas y datos, pero aún así su influencia no es tan decisiva como cuando se trata de literatura y opinión pública.
Y es que la literatura y la prensa han sido, desde el inicio de los tiempos de la cultura, los que más han influido tanto en la concepción del mundo por parte de los miembros de una comunidad como en la toma de decisiones por parte de sus líderes y gobernantes. La idea de que solo algunos privilegiados tenían acceso a la educación, y con el paso de los tiempos a la literatura y la prensa, ha quedado en desuso, pues ahora cualquier persona puede acceder a ellas con solo presionar un botón. A pesar de que a lo largo del mundo hay aún grandes cinturones de pobreza que no tienen oportunidad de siquiera acercarse a ese mágico botón, esos sectores ya están representados o son vistos en su cruda realidad precisamente gracias a la tecnología de la información.
El internet ha cambiado hábitos de comportamiento en la familia, los centros de estudios, los lugares de trabajo y hasta en las relaciones sociales, ha modificado el lenguaje, está desplazando a pasos agigantados a la televisión y haciéndose más dañina, quiere desaparecer al libro y hasta está atrofiando la capacidad creativa de los niños, pero al mismo tiempo está poniendo la información, instantánea y real, en todos los rincones de la tierra.
Gracias a esta velocidad de información y posibilidades de acceso, muchos sectores que antes no tenían posibilidad, por ejemplo, de leer dos o tres diarios, pueden hacerlo ahora desde cualquier terminal de computador que esté conectado al sistema; los estudiantes que deberían hojear varios libros para escribir sus ensayos ahora pueden acumularlos en un pequeño dispositivo que además le sirve de adorno; los ciudadanos que no podían opinar sobre las noticias que leen en los periódicos o escuchan en la radio y la televisión ahora pueden hacerlo en las páginas virtuales de estos medios; hasta padres e hijos que viven en diferentes países y que debían esperar el fin de mes para ser conectados por teléfono desde una central, ahora pueden hablar a cualquier hora del día y además verse las caras, sonreírse y llorar juntos. Nada es imposible.
El concepto de primicia, por ejemplo, ha cambiado en los diccionarios del periodismo moderno. Ahora ya no es importante quién tiene primero una noticia sino quién la dice mejor, cómo la dice y qué logra con lo que dice. El periodismo escrito se está mudando de las grandes y bulliciosas salas de redacción a la comodidad de una oficina, o a la casa del redactor o al mismo lugar de los hechos. El joven que debía esperar mucho para poder publicar sus primeros poemas en una revista de literatura ahora pude hacerlo en cualquier bitácora electrónica y considerarse un escritor editado. Pero sobre todo, quienes por mucho tiempo fueron excluidos de los procesos de intercambio de información hoy pueden convertirse en sus protagonistas. ¿Será que la literatura y el periodismo digital están resolviendo el problema de la exclusión?
Pero así como hace quinientos años, frente a la invención de la imprenta, algunos extremistas vieron la mano del diablo y se prepararon para enfrentar al libro, de la misma manera hay que prepararse para que la información digital no adormezca el cerebro de los jóvenes, no los induzca a la soledad y el suicidio colectivo y a distancia, no genere desencuentros y amplié la distancia de los afectos y, sobre todo, no nos convierta en sus esclavos.
La tarea es hacer cada vez más inclusiva la participación de todos los sectores de la población en la autopista de la información, preparase desde la escuela para saber utilizar adecuadamente los nuevos sistemas de transmisión de datos, información, ideas y cultura, ponerlos al servicio de las necesidades de la población, tarea que está en manos de quienes tienen más acceso y mejores oportunidades que otros al uso de estos nuevos sistemas. Los diarios y revistas, por ejemplo, sin dejar de ser impresos en soporte papel, pueden abrir más espacios para la opinión de los lectores en sus páginas electrónicas. La escuela, de otro lado, deberá hacer mayores esfuerzos para complementar la información dada en las aulas con clases electrónicas. Y el Estado tendrá que hacer los modos posibles para que el acceso a internet, a pesar de que ha superado en largo las primeras trabas y dificultades, pueda llegar con mayor facilidad y menor costo a las familias que aún están en situación de indefensión y vulnerabilidad, y por lo tanto excluidas de este proceso.

2010-01-23T15:41:00.000-08:00

Otro peruano en premio Juan Rulfo

Iván Alfonso Loyola Velarde me escribe desde Canadá, más sorprendido que emocionado, pues se ha enterado a través de esta silla que es uno de los finalistas del premio internacional de cuento Juan Rulfo, que anunció y otorgó a fines del año pasado Radio Francia Internacional, con su texto "El amor a la luz del paleolítico". En la lista aparece como escritor canadiense, pues allí reside Loyola, pero es más peruano que el choclo con queso, así que con esta grata sorpresa crece el número de peruanos que han llegado a la final de este prestigioso concurso literario. Un abrazo a él y a otros peruanos que andan por esas tierras extremas como Juan Miranda y Guido Daza, el chato Lucho Cuadros y el "Loco" Oswaldo Chanove más bien andan por un país más abajo. La lista completa, más el texto de los ganadores en cuento y poesía se pueden leer pulsando AQUI, o ACÁ.

2010-01-23T15:27:00.000-08:00

Un poema de Oswaldo Chanove

El héroe y su relación con la heroína (I)


A ella la conocí en un bar: tocaba un grupo de trompetistas y la gente bailaba.
La gente giraba en torno como cuando se cae una botella: la vi deslizarse del grupo y
venir.
La gente bailaba como cuando una botella se rompe.
Bailamos hasta el amanecer como si hubiésemos estado casados 25 años.
Escuché su historia:
-en la puerta la esperaba un caballo y una llanura
-en su casa su esposo la devoraba.
Grité que era mía y partimos en mi barco.
Pero el corazón me saltaba con el ruido del mar.
Y el corazón me saltaba mirando la luna.
Y el corazón me saltaba cuando nos batíamos a cuchilladas.


(de El héroe y su relación con la Heroína. 1983)
Una entrevista a Chanove en Perú21 nos trae de golpe muchos recuerdos, y entre ellos un poema de su primer libro y una foto de la época (la imagen actual la pueden ver en Perú21)

2010-01-22T17:10:00.000-08:00

Ernesto Cardenal cumple 85

El extraordinario poeta Ernesto Cardenal, ex sacerdote y ex revolucionario, fino e inteligente político, amigo de todos, ha llegado a los ochenta y cinco años rebosante de salud, ingenio, cordura y fama. Probablemente uno de los poetas centroamericanos más influyentes en las generaciones de los setenta y ochenta en toda América Latina, aunque muchos no lo quieran reconocer. Parecen ya lejanos los años aquellos en que el poema "Oración por Marilyn Monroe" era leído por jóvenes en medio de rondas de alcohol y marihuana y aparecía hasta en afiches que adornaban las habitaciones de estudiantes provincianos (provincianos de todos los países). Ahora el viejo Cardenal celebra con su sonrisa de abuelo buenagente y nosotros celebramos con él, y seguimos orando por Marilyn.
Oración por Marilyn Monroe
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra
con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ese no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la
huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había
querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y radiactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónale Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse
en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un
baile en Río la recepción en la mansión del Duque
y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles)
contesta Tú el teléfono!

2010-01-20T16:43:00.000-08:00

Palmas para las editoriales independientes

Interesante entrevista en Perú21 a Germán Coronado, escritor, viejo editor, que destaca la labor de las editoriales independientes, que en todo el país, incluido Lima, están haciendo la verdadera industria del libro culto en el Perú.
Por: Gonzalo Pajares Cruzado
"Yo leía con devoción a Salgari. También a Verne. Pero el primer libro que me impactó, a los 12 años, fue Cuentos peruanos, de Ventura García Calderón, un escritor finísimo que debe ser reivindicado. Él me abrió la mente a un universo diferente: la ruta de los autores peruanos. Entonces, surgió en mí la necesidad de conocer el país a través de la literatura". Germán Coronado, gerente de la editorial Peisa, nos habla de sus primeras lecturas.
Manuel Borrás, el gran editor español, me dijo que editaba libros por una necesidad de compartir lo que le había fascinado…
Suscribo sus palabras. Ser editor tiene un componente místico; de lo contrario, uno no continuaría: es una tarea muy difícil, más aún en países como el nuestro, que no apoya la lectura ni la cultura. Todo está dado para que dejemos de publicar, pero nos mantenemos allí. Es más, hay editores jóvenes que dinamizan el sector.
¿El libro está en crisis?
Las ferias mundiales indican que no. Lo que sí hay es una tendencia a la concentración corporativa de la propiedad. Las corporaciones absorben a muchas pequeñas editoriales, y esto distorsiona el mercado porque se crea un modelo de consumo de libros: el best seller. Se está produciendo la 'bestselerización’ del libro.
Eso pasa en todas las industrias…
Por eso, la solución o contrapeso está en la edición independiente. Somos un contrapeso para que no se quiebre la 'bibliodiversidad’. En el mundo de las ideas y la literatura se deben impulsar distintas formas de expresión, y las editoriales independientes deben recibir estímulos por parte del Estado. Somos una salvaguarda, el refugio de la calidad y la diversidad.
En EE.UU., en Navidad, se vendieron más libros electrónicos que libros de papel. ¿Le preocupa esta situación?
No. Solo debemos estar atentos a los avances de la tecnología. Hay 17 tipos de soportes y los editores debemos prepararnos para que nuestros productos sean compatibles con estos. Yo he tenido en mis manos el I-book, y me parece fantástico. Debemos adecuarnos porque la tecnología puede ayudar a superar la brecha que separa a un editor corporativo de uno pequeño.
¿Por qué?
Porque quienes van a controlar el mercado del libro ya no serán las corporaciones. Los editores ya no tendremos problemas de stock, de almacenamiento. La venta de libros será a través de archivos digitales y por demanda. Un editor no vende un objeto: vende el contenido. A muchos les cuesta entender esto. Hoy, el soporte es de papel; mañana será digital.
¿Está listo para el salto?
Sí, pero será mejor hacerlo colectivamente. Por eso, los editores peruanos debemos unirnos y buscar el estándar (o los estándares) en el que editaremos nuestros libros. La tecnología también nos ayudará a bajar costos.
¿Habrá espacio para los editores? ¿La tecnología no evita a los intermediarios?
Usted se olvida de que, si bien el autor es el creador del contenido, el creador del libro es el editor quien, además, garantiza la calidad del contenido. El editor lucha por presentar ediciones pulcras, sin erratas, bien diagramadas, etcétera. Eso pasa en el libro de papel.
¿También en el digital?
Claro. Es más, uno puede dar información adicional –enlaces, biografías, entrevistas, videos, por ejemplo– que enriquecerá el producto. Esto lo hará el editor; por eso, creo que seremos más necesarios que nunca.
¿Y habrá espacio para quienes prefieran el papel?
Por supuesto. Otro de los beneficios de la tecnología es que nos permite hacer impresiones por demanda, es decir, imprimir un libro o un millón sin que los precios sean exorbitantes. Es más, esto nos permitirá publicar libros que hace décadas o cientos de años no están en librerías. Con la tecnología, el catálogo de los editores se va a revalorar. Se acabó la época de las ediciones agotadas.
Quiere ser presidente de la Cámara Peruana del Libro…
Sí. Proponemos la unión real de todos los implicados en el mundo del libro. Buscamos que la Ley del Libro se cumpla de verdad, que la tecnología sea una posibilidad y no una traba, y que el libro peruano alcance notoriedad internacional.

2010-01-19T10:50:00.000-08:00

Las ciudades invisibles


Artículo que se publica en mi columna El barco ebrio, en diferentes medios de comunicación.

Por: Alfredo Herrera Flores

El narrador peruano Julio Ramón Ribeyro explicó en alguna oportunidad que él no podría decir qué ciudad, entre las muchas que vivió, le gustaba más que otra, sino que eran parte de su vida, como un brazo o un ojo son parte de su cuerpo y no podría decir si su brazo o su ojo le gustaban más que el otro brazo, o el otro ojo. Es difícil saber si esta apreciación sobre las ciudades puede ser compartida por el ciudadano común, el peatón, el inquilino de estos centros urbanos donde transcurre su vida cotidiana.
Las ciudades son espacios geográficos que el hombre ha ido modificando a lo largo de los años y que pertenecen, en mayor o menor medida, a quienes las habitan, y esa pertenencia se configura de acuerdo a la relación que existe entre ese espacio, con su dinámica y su gente, y el poblador, que a su vez es parte de esa dinámica, de esa vida que late en medio de calles, edificios, plazas, pasajes, portales, monumentos, viviendas, centros de trabajo, bares y hasta su entorno paisajístico. Una interrelación compleja pero imposible de evitar o negar.
Cuando recorremos las calles de nuestra ciudad de manera cotidiana, y por mucho tiempo, se va generando una suerte de simbiosis entre las personas y su entorno, hasta que muy pocas cosas nos llaman la atención. La casa de la esquina, por ejemplo, la vemos todos los días, la hemos visto por años, hasta que en un momento prácticamente desaparece de nuestro campo de percepción. De la misma manera algunos detalles extraordinarios de nuestra ciudad pasan por inadvertidas de tanto pasar muy cerca de ellas, y probablemente este hecho en lugar de acercarnos a nuestras ciudades nos aleja de ellas y dejamos de quererlas, como diría Ribeyro, a pesar de que mucha gente reconozca que ama a su ciudad, que se identifica con ella, pero no la conoce, o no ha sabido conocerla.
No es raro escuchar, entonces, a algunas personas decir que no se habían dado cuenta de que en tal esquina había un bonito balcón o que la pileta de la placita era tan bonita, que nunca se fijaron en el mural que adorna el edificio público, que no sabían que en tal casa había vivido el héroe nacional o el artista más representativos de la ciudad. Aún más común es saber que mucha gente, la mayoría de los habitantes de una ciudad, no tenía ni idea que había por ahí un museo o una sala de arte, o que a solo cinco minutos había un pueblo maravilloso, al extremo de preguntarse por qué los gringos se detienen a fotografiar este cerro pelado o aquella iglesia en ruinas.
Las ciudades se vuelven invisibles. ¿Algún transeúnte, joven o no, se preguntará alguna vez qué se siente caminar por las calles de una ciudad que ha sido la cuna de una civilización extraordinaria, o se quedará por unos minutos mirando, pasmado, la belleza de un lago a casi cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar? De los cientos de ciudadanos que hacen trámites diariamente en las oficinas del Municipio Provincial de Puno o sus trabajadores, por ejemplo ¿cuántos se han detenido alguna vez a contemplar el mural que hay en el área de entrada del edificio y que abarca los seis pisos de la construcción?
La misma pregunta podemos hacernos respecto a otras ciudades u otros lugares de nuestra propia ciudad, en cualquier parte del mundo. Lo cierto es que nuestras ciudades, al volverse invisibles, terminan por negarnos espacios para disfrutarlos y, en consecuencia, nos hace más ciegos frente a sus encantos, sus secretos y sus misterios.
Caminar por las calles del centro histórico de Arequipa provoca una sensación de soberbia. La sobriedad de las fachadas y la tranquilidad de los patios de sus casonas de sillar, sus calzadas adoquinadas, la magnífica presencia de su catedral y el cielo azul empedernido, suelen pasar inadvertidos para los transeúntes inmutables, cotidianos andantes pero ajenos a los detalles que se asoman en columnas y portales. En una oportunidad escuché decir a una escolar que le sorprendía el color de los ladrillos con que se había construido la catedral ¿Nadie le dijo que no eran ladrillos sino bloques de sillar? Probablemente ni sus maestros lo sabían, o si lo sabían lo repetían porque así debía ser.
Cuando un forastero llega a Puno suele quedarse consternado con la belleza del lago Titicaca, ya sea entrando desde Juliaca o desde Desaguadero, la presencia de esta maravilla de la naturaleza, sin embargo, no suele despertar entusiasmos entre quienes diariamente caminan por las frías calles de esta ciudad, ni tampoco su activa vida cultural y hasta son molestados por las comparsas de danzantes que cualquier día del año cruzan las agitadas dos cuadras del jirón Lima. Aunque a una española le pareció haber estado en la ciudad más fea del país, Puno transmite ese aire de sabiduría y cultura que sus propios habitantes no suelen percibir.
Pocos cusqueños se detienen a pensar que caminar por Cusco es como caminar por Roma, Egipto o Grecia. Un turista europeo me confesó que volvía a la capital inca porque a diferencia de las otras capitales de la antigüedad, en Cusco todo estaba en su sitio, habían muy cosas impostadas, y la ciudad en sí seguía concentrando una energía que ya los antiguos peruanos habían sabido aprovechar, pero casi nada de esto provocaba la sorpresa del cotidiano viandante cusqueño, quien además se pierde entrar gratis a sus soberbios museos e iglesias, porque no sabe que existen.
Darse unas vueltas por el centro de Huamanga es como estar en un museo gigantesco, cada esquina tiene una iglesia y cada iglesia una historia y muchos tesoros. Pero para quien va al trabajo o hacer compras, esas iglesias son solo esquinas, nada más que muros y campanarios que siempre han estado allí y no tienen nada de novedoso.
Así podríamos hablar de Lima o Trujillo, Moquegua o Abancay, Trujillo o Iquitos, pero casi todas nuestras ciudades se han vuelto invisibles, ya no nos despiertan interés, más bien son peligrosas. Aquellos rincones donde se podría aún descubrir balcones o tallados guardan un peligro a la vuelta de la esquina. Las ciudades ya no son para ver.
Sin embargo, siempre hay quienes llegan de otros sitios para ayudarnos a descubrir ciertas maravillas que estaban muy cerca de nuestros ojos pero lejos de nuestra apreciación. Hay que ser de fuera para ver mejor nuestras ciudades, o si no, hay que abrir un poco más los ojos para descubrirlas y hacerlas parte nuestra.
Foto: Hermosa pileta de bronce en el cruce de cinco calles en Puno que conectan el centro de la ciudad con la zona sur, por donde mucha gente pasa diariamente, pasa casi por desapercibida y desaparecida de la atención cotidiana de los habitantes puneños.

2010-01-16T13:10:00.001-08:00

Cuando la actualidad nos obliga a buscar la verdad

Por Pascual Serrano

Acontecimientos complejos como los que se están desarrollando en Haití ahora requieren conocer la historia y antecedentes para poder ser comprendidos. Esperar que los grandes medios nos tengan informados de la realidad, precedentes, contexto y claves de interpretación hace tiempo que debe estar descartado. Por ello, libros como este del médico Paul Farmer, Haití para qué resultan necesarios a quienes nos seguimos resistiendo a considerarnos informados simplemente por escuchar las noticias de los grandes medios.
La obra de Farmer, un médico especializado en SIDA que arrastra una experiencia de más de una década en el Haití rural, combina el humanitarismo y sensibilidad hacia el sufrimiento ligado a su profesión con un lúcido análisis de las claves políticas, internas y externas de la realidad haitiana. Como dice el propio autor, "es la esperanza de todo médico no tener que sentir que sólo está poniendo parches". Y por si eso fuera poco, una extensa introducción de Noam Chomsky y un epílogo del autor a la segunda edición lo convierten en un libro imprescindible.
Se trata de una obra, que si bien recorre toda la historia de Haití, se centra fundamentalmente en las dictaduras de los Duvalier, la primera llegada al poder del sacerdote Aristide, su derrocamiento por un golpe de Estado en septiembre de 1991 y el gobierno militar que le sucedió. Todo ello bajo la atenta mirada —y algo más que mirada— de Estados Unidos.
Un libro que disecciona la complejidad de la figura de Jean Bertrand Aristide y sus diferentes políticas llevadas a cabo como presidente, algo muy de agradecer en los momentos actuales, pero también los movimientos y estrategias de los diferentes gobiernos norteamericanos.
Por todo ello, algunos nos hemos de empeñar en que no se cumpla la premonición de Chomsky y este libro no esté condenado al olvido.
(Se puede realizar pedidos a la siguiente dirección electrónica: hiru@euskalnet.net)


Haití para qué. Usos y abusos de Haití
Un libro de Paul Farmer
Prólogo de Noam Chomsky
Traductor del inglés: Toni Strubbel


Paul Farmer es un médico especializado en SIDA, con más de una década de experiencia en el Haití rural. Pero es mucho más que un médico, es también un magnífico antropólogo y un conocedor profundo de ese pueblo, cuya historia penetra hasta sus raíces para mostrar las mil fuerzas que durante tanto tiempo han mantenido a la mayoría de los haitianos sumidos en la pobreza, en la enfermedad y en el olvido. Entre sus obras más conocidas se cuentan: Women poverty and AIDS, Dying for growth, AIDS and accusation e Infections and Inequalities.
A través de un doble análisis, de los acontecimientos del pasado y de una serie de mitos que hoy perduran, Farmer nos introduce en un Haití desconocido y sorprendente que dista mucho de ser el que nos habían contado. A la luz de su penetrante mirada vamos descubriendo los múltiples engaños de esa historia deliberadamente falseada y adquiriendo datos reales que iluminan el presente y lo hacen comprensible.
Cuando el lector termina el libro tiene las claves para entender la explotación y los sufrimientos de Haití, tan íntimamente ligados a los intereses de EE.UU. Es también la historia de los pueblos de Centroamérica: la historia de una política de expolio y rapiña que, en mayor o menor grado, afecta también a la gran mayoría de los pueblos pobres del mundo.
“Este es un libro que me temo que esté condenado al olvido. Es un libro que nos habla de verdades en torno a temas incómodos. Incómodos, sí, para las estructuras de poder y el entramado doctrinal que las protege de la opinión crítica. Nos dice la verdad sobre lo que ha estado sucediendo en Haití y el papel que ha jugado EE.UU. en su amargo destino.” Noam Chomsky
Impresionante libro que nos descubre una historia muy distinta de la que nos habían contado. Libro desmitificador, escrito a través de las vivencias del pueblo, desde su memoria y a través de su lenguaje. Un libro, además, bello y deslumbrante. “Excelente libro... Magnífica esta pasión de Farmer con la que invita a sus conciudadanos y amigos de los EE.UU. a no permanecer indiferentes ante la agonía de Haití", dice el suplemento literario de The Times, Londres.
Notas tomadas de La Ventana, la revista de Casa de las Américas de Cuba.

2010-01-16T12:50:00.000-08:00

Carlos Drummond de Andrade

El último número de "Periódico de poesía" tare este extraordinario poema del brasileño Carlos Drummond de Andrade (1902 - 1987), uno de los que mayor relevancia ha alcanzado en las letras portuguesas y uno de los poetas que mayores homenajes ha recibido en su país, donde además ha sido inmortalizado en casi todas las ciudades importantes, como esta estatua levantada en las playas de Copacabana.
Pasaje del año
El último día del año
no es el último día del tiempo.
Otros días vendrán
y nuevos muslos y vientres te comunicarán
el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles,
harás viajes y tantas celebraciones
de aniversario, graduación, promoción,
gloria, dulce muerte con sinfonía y coral,
que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,
los irreparables aullidos
del lobo en la soledad.
El último día del tiempo
no es el último día de todo.
Queda siempre una franja de vida
donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo,
una voz y su eco,
y quien sabe si hasta Dios...
Recibe con simplicidad
este presente del acaso.
Mereciste vivir un año más.
Desearías vivir siempre y agotar
la borra de los siglos.
Tu Padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo mucha cosa ya expiró,
otras acechan la muerte,
pero estás vivo. Una vez más estás vivo.
Y con la copa en la mano
esperas amanecer.
El recurso de embriagarse.
El recurso de la danza y del grito,
el recurso de la pelota de colores,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos... y ninguno resuelve nada.
Surge la mañana de un nuevo año.
Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alertas funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está atascada de vida.
La vida escurre la boca,
mancha las manos, la vereda.
la vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

2010-01-15T12:33:00.000-08:00

Poemas de Miguel Hernández llegarán a la luna

Desde siempre la luna ha sido para el hombre un misterio y un motivo de inspiración. Casi todos los poetas, en todas las culturas, han visto a través de este satélite sus ilusiones y utopías y le han cantado. Algunos, como Borges, lloraron al ver que el hombra tocaba su inmaculado suelo y lo hacía real. Miguel Hernández (1910 - 1942), el joven y atormentado poeta español, también le escribió y ahora, al cumplirse el centenario de su nacimiento, se hará realidad su imposible sueño de tocar la luna con sus versos.

La noticia la trae EFE desde Madrid, donde se han anunciado las actividades para esta celebración. Dice:

Las celebraciones del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, que ya han comenzado, van a hacer posible que los versos de "Perito en Lunas", del poeta de Orihuela, lleguen a la luna mediante un vuelo espacial, según el director de la Fundación con el nombre del poeta, Juan José Sánchez Balaguer.
"Vamos a cumplir el deseo del poeta y hemos contratado a una empresa estadounidense (Celestis) para que lleve en una cápsula los versos de Miguel Hernández a la superficie lunar", explicó Sánchez Balaguer.
El director de la Fundación Miguel Hernández presentó las más de 500 actividades, que tendrán lugar en la localidad natal del poeta, Orihuela, este año, que se cumple el centenario del nacimiento del poeta del pueblo, quien murió en la cárcel en 1942.
La presentación de este programa, que llevará a cabo el Ayuntamiento de Orihuela con un presupuesto de 870.795 dólares, más 2,1 millones, que aporta la Comunidad Valenciana, ha tenido lugar en la sede del Instituto Cervantes.
La presentación de los actos ha estado dirigida por la escritora Espido Freire, quien ha recordado que en el Cervantes hoy coincidían dos poetas: Neruda, con una exposición de sus caracolas, que se puede contemplar en las salas del Cervantes, y Miguel Hernández.
Y es que Neruda llamaba al autor de "Vientos del pueblo", "el poeta manchado de naranjas", como recordó la secretaria del Instituto Cervantes, Carmen Pérez Fragoso.
Entre los actos, en los que han colaborado todos los colectivos del pueblo de Orihuela, incluso la familia del poeta, destacan los conciertos de Joan Manuel Serrat, (quien volverá a grabar un disco con los versos de Hernández) Luis Eduardo Aute, José Mercé o Antonio Orozco.
En el acto realizado este miércoles también se presentó la web oficial municipal del Centenario, www.pasionporelpoeta.es, el portal por el que se podrá conocer todas las actividades programadas y las novedades.

A la luna venidera
A la luna venidera
te acostarás a parir
y tu vientre irradiará
la claridad sobre mí.
Alborada de tu vientre,
cada vez más claro en sí,
esclareciendo los pozos,
anocheciendo el marfil.
A la luna venidera
el mundo se vuelve a abrir.
Miguel Hernández


2010-01-14T20:05:00.000-08:00

Dos poemas del último número de Gaceta del FCE



Vendrá la muerte y tendrá tus ojos,
esta muerte que nos acompaña,
desde la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito tácito, un silencio.
Los ves cada mañana
al inclinarte tú sola
en el espejo. Oh mi querida esperanza,
en ese día también sabremos
que la vida eres y la nada.
La muerte tiene una mirada para todos.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio, como ver en el espejo
surgir un rostro muerto,
como escuchar cerrados labios.
Descenderemos, mudos, en el vórtice.
Cesare Pavese, traducido por Javier Sologuren en Las uvas del racimo

Oración del camino

Ni sé para quién es esta amargura!
Oh, Sol, llévala tú que estás muriendo,
y cuelga, como un Cristo ensangrentado,
mi bohemio dolor sobre su pecho.
El valle es de oro amargo;
y el viaje es triste, es largo.

Oyes? Regaña una guitarra. Calla!
Es tu raza, la pobre viejecita
que al saber que eres huésped y que te odian,
se hinca la faz con una roncha lila.
El valle es de oro amargo,
y el trago es largo… largo…

Azulea el camino; ladra el río…
Baja esa frente sudorosa y fría,
fi era y deforme. Cae el pomo roto
de una espada humanicida!

Y en el mómico valle de oro santo,
la brasa de sudor se apaga en llanto!

Queda un olor de tiempo abandonado de versos,
para brotes de mármoles consagrados que hereden
la aurífera canción
de la alondra que se pudre en mi corazón!
César Vallejo
Ha salido el número de enero del 2010 de Gaceta, del Fondo de Cultura Económica, que está dedicado íntegramente a la poesía, y en esa lista privilegiada está el poema de César Vallejo y un poema que no leía desde hace mucho tiempo y que hoy viene a mi con cierta nostalgia.

2010-01-11T15:10:00.000-08:00