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La Matriz de la Vida (VIDEO)



Tag: ,Medicina Alternativa,Física Cuantica,Ciencia Oculta
Los versos a�reos
Honra, en primer lugar,
y venera a los dioses inmortales,
a cada uno de acuerdo a su rango.
Respeta luego el juramento,
y reverencia a los h�roes ilustres,
y tambi�n a los genios subterr�neos:
cumplir�s as� lo que las leyes mandan.
Honra luego a tus padres
y a tus parientes de sangre.
Y de los dem�s, hazte amigo
del que descuella en virtud.
Cede a las palabras gentiles
y no te opongas a los actos provechosos.
No guardes rencor
al amigo por una falta leve.
Estas cosas hazlas
en la medida de tus fuerzas,
pues lo posible se encuentra
junto a lo necesario.
Compen�trate en cumplir
estos preceptos,
pero atente a dominar
ante todo las necesidades
de tu est�mago y de tu sue�o,
despu�s los arranques
de tus apetitos y de tu ira.
No cometas nunca
una acci�n vergonzosa,
ni con nadie, ni a solas.
Por encima de todo,
resp�tate a ti mismo.
Seguidamente ejerce
en practicar la justicia,
en palabras y en obras,
Aprende a no comportarte
sin raz�n jam�s.
Y sabiendo que morir
es la ley fatal para todos,
que las riquezas,
unas veces te plazca ganarlas
y otras te plazca perderlas.
De los sufrimientos que caben
a los mortales por divino designio,
la parte que a ti corresponde,
sop�rtala sin indignaci�n;
pero es leg�timo que le busques remedio
en la medida de tus fuerzas;
porque no son tantas las desgracias
que caen sobre los hombres buenos.
Muchas son las voces,
unas indignas, otras nobles,
que vienen a herir el o�do.
Que no te turben ni tampoco
te vuelvas para no o�rlas.
Cuando oigas una mentira,
sop�rtalo con calma.
Pero lo que ahora voy a decirte
es preciso que lo cumplas siempre:
Que nadie, por sus dichos o por sus actos,
te conmueva para que hagas o digas
nada que no sea lo mejor para ti.
Reflexiona antes de obrar
para no cometer tonter�as.
Obrar y hablar sin discernimiento
es de pobres gentes.
T� en cambio siempre har�s
lo que no pueda da�arte.
No entres en asuntos que ignoras,
mas aprende lo que es necesario:
tal es la norma de una vida agradable.
Tampoco descuides tu salud,
ten moderaci�n en el comer o el beber,
y en la ejercitaci�n del cuerpo.
Por moderaci�n entiendo
lo que no te haga da�o.
Acost�mbrate a una vida sana sin molicie,
y gu�rdate de lo que pueda atraer la envidia.
No seas disipado en tus gastos
como hacen los que ignoran
lo que es honradez,
pero no por ello
dejes de ser generoso:
nada hay mejor
que la mesura en todas las cosas.
Haz pues lo que no te da�e,
y reflexiona antes de actuar.
Y no dejes que el dulce sue�o
se apodere de tus l�nguidos ojos
sin antes haber repasado
lo que has hecho en el d�a:
"�En qu� he fallado? �Qu� he hecho?
�Qu� deber he dejado de cumplir?"
Comienza del comienzo
y rec�rrelo todo,
y repr�chate los errores
y al�grate de los aciertos.
Esto es lo que hay que hacer.
Estas cosas que hay
que empe�arse en practicar,
Estas cosas hay que amar.
Por ellas ingresar�s
en la divina senda de la perfecci�n.
�Por quien trasmiti� a nuestro
entendimiento la Tetraktys
la fuente de la perenne naturaleza!
�Adelante pues!
ponte al trabajo,
no sin antes rogar
a los dioses que lo conduzcan
a la perfecci�n.
Si observares estas cosas
conocer�s el orden
que reina entre los dioses inmortales
y los hombres mortales,
en qu� se separan las cosas
y en qu� se unen.
Y sabr�s, como es justo
que la naturaleza es una
y la misma en todas partes,
para que no esperes
lo que no hay que esperar,
ni nada quede oculto a tus ojos.
Conocer�s a los hombres,
v�ctimas de los males
que ellos mismos se imponen,
ciegos a los bienes
que les rodean,
que no oyen ni ven:
son pocos los que saben
librarse de la desgracia.
Tal es el destino
que estorba el esp�ritu
de los mortales,
como cuentas infantiles
ruedan de un lado a otro,
oprimidos por males innumerables:
porque sin advertirlo
los castiga la Discordia,
su natural y triste compa�era,
a la que no hay que provocar,
sino cederle el paso
y huir de ella.
�Oh padre Zeus!
�De cu�ntos males
no librar�as a los hombres
si tan s�lo les hicieras
ver a qu� demonio obedecen!
Pero para ti, ten confianza,
porque de una divina raza
est�n hechos los seres humanos,
y hay tambi�n la sagrada naturaleza
que les muestra
y les descubre todas las cosas.
De todo lo cual,
si tomas lo que te pertenece,
observar�s mis mandamientos,
que ser�n tu remedio,
y librar�n tu alma
de tales males.
Abstente en los alimentos como dijimos,
sea para las purificaciones,
sea para la liberaci�n del alma,
juzga y reflexiona
de todas las cosas y de cada una,
alzando alto tu mente,
que es la mejor de tus gu�as.
Si descuidas tu cuerpo para volar
hasta los libres orbes del �ter,
ser�s un dios inmortal, incorruptible,
ya no sujeto a la muerte.



Tag: ,Filosofía Oculta,Sabiduría Occidental
Los estados de Conciencia
No se pueden comprender ni las funciones ps�quicas ni las f�sicas, dijo, salvo que se haya captado el hecho de que ambas pueden trabajar en estados diferentes de conciencia.�Hay cuatro estados de conciencia posibles para el hombre (recalc� la palabra �hombre�).
Pero el hombre ordinario, o sea el hombre n�mero 1, 2 � 3, vive solamente en los dos estados m�s bajos de conciencia. Los dos estados de conciencia superiores le son inaccesibles y aunque pueda tener chispazos de estos estados, es incapaz de comprenderlos y los juzga desde el punto de vista de estos dos estados de conciencia inferiores que le son habituales.
�El primero, el sue�o, es el estado pasivo en el cual los hombres pasan un tercio y a menudo hasta la mitad de su vida.
Y el segundo, el estado en que los hombres pasan la otra mitad de su vida es en el cual caminan por las calles, escriben libros, conversan de asuntos sublimes, participan en la pol�tica, se matan los unos a los otros; es un estado que ellos consideran como activo y que llaman de conciencia l�cida� o �estado de vigilia�. Las expresiones �conciencia l�cida� o �estado de vigilia� parecen haber sido escogidas en broma, sobre todo si uno se da cuenta de lo que debe ser una �conciencia l�cida� y de lo que es en realidad el estado en que el hombre vive y act�a.
�El tercer estado de conciencia es el recuerdo de s�, o conciencia de s�, o conciencia de su propio ser. Es habitualmente admitido que tenemos este estado de conciencia o que podemos tenerlo a voluntad. Nuestra ciencia y nuestra filosof�a han pasado por alto el hecho de que no poseemos este estado de conciencia y que por s� solo, nuestro deseo es incapaz de crearlo en nosotros mismos, sin importar cuan clara sea nuestra decisi�n.
�El cuarto estado de conciencia es la conciencia objetiva. En este estado un hombre puede ver las cosas tal como son. Algunas veces en sus estados inferiores de conciencia puede tener chispazos de esta conciencia superior. Las religiones de todos los pueblos contienen testimonios de la posibilidad de un tal estado de conciencia que califican como �iluminaci�n�o por otros varios nombres, y lo definen como indescriptible. Pero el �nico camino justo hacia la conciencia objetiva es a trav�s del desarrollo de la conciencia de s�. Si a un hombre ordinario se le lleva artificialmente a un estado de conciencia objetiva y se le vuelve luego a su estado habitual, no recordar� nada y pensar� simplemente que por un lapso de tiempo hab�a perdido el conocimiento. Pero en el estado de conciencia de s� un hombre puede tener chispazos de conciencia objetiva y recordarlos.
�El cuarto estado de conciencia representa un estado totalmente diferente del anterior; es el resultado de un crecimiento interior y de un largo y dif�cil trabajo sobre s�. �Sin embargo, el tercer estado de conciencia constituye el derecho natural del hombre tal cual es, y si el hombre no lo posee, es �nicamente porque sus condiciones de vida son anormales.
Puede decirse, sin exagerar nada, que en la �poca actual, el tercer estado de conciencia no aparece en el hombre sino s�lo por chispazos muy breves y muy raros, y que este estado no puede convertirse en algo m�s o menos permanente sino por medio de un entrenamiento especial. �Para la gran mayor�a de las personas, aun las cultas e intelectuales, el principal obst�culo en el camino para adquirir conciencia de s� es que creen que ya la poseen; en otras palabras, est�n totalmente convencidas de tener ya conciencia de s� mismas y de poseer todo lo que acompa�a a este estado: individualidad en el sentido de un �Yo� permanente e inmutable, voluntad, capacidad para hacer, y as� sucesivamente. Por tanto, es evidente que un hombre no se interesar� por adquirir, a trav�s de un trabajo largo y dif�cil, algo que en su opini�n ya posee. Por el contrario, si se lo dice, pensar� que usted est� loco o que intenta explotar su credulidad para un provecho personal. �Los dos estados superiores de conciencia � �la conciencia de s� y �la conciencia objetiva� � est�n ligados al funcionamiento de los centros superiores del hombre. �Adem�s de aquellos centros de los cuales hemos hablado, hay en el hombre otros dos centros, el�centro emocional superior� y el �centro intelectual superior�. Estos centros est�n en nosotros; est�n plenamente desarrollados y trabajan todo el tiempo, pero su trabajo nunca llega a nuestra conciencia ordinaria. La raz�n debe buscarse en las propiedades especiales de nuestra pretendida �conciencia l�cida�. �Para comprender la diferencia entre estados de conciencia, tenemos que regresar al primero, que es el sue�o. Este es un estado de conciencia completamente subjetivo. Un hombre est� sumergido en sus sue�os, no importa si los recuerda o no. Aun si al dormido le llegan algunas impresiones reales, tales como sonidos, voces, calor, fr�o, sensaciones de su propio cuerpo, no suscitan en �l sino fant�sticas im�genes subjetivas. Luego el hombre se despierta. A primera vista �ste es un estado de conciencia completamente diferente. Puede moverse, hablar con otras personas, hacer proyectos, ver peligros, evitarlos y as� sucesivamente. Parece l�gico pensar que se encuentra en una situaci�n mejor que cuando estaba dormido. Pero, si profundizamos un poco m�s las cosas, si echamos una mirada dentro de su mundo interior, dentro de sus pensamientos, dentro de las causas de sus acciones, comprenderemos que est� casi en el mismo estado que cuando estaba dormido. Y es peor a�n, porque en el sue�o �l es pasivo, esto es, no puede hacer nada. Por el contrario, en el estado de vigilia, puede hacer algo todo el tiempo y los resultados de sus acciones repercutir�n sobre �l y sobre lo que lo rodea. Y, sin embargo, no se recuerda a s� mismo. Es una m�quina, todo lesucede. No puede detener el ninguno de sus pensamientos, no puede controlar su imaginaci�n, sus emociones, su atenci�n . Vive en un mundo subjetivo de �quiero�, �no quiero�, �me gusta�, �no me gusta�, �tengo ganas�, �no tengo ganas�, esto es, un mundo hecho de lo que �l cree que le gusta o no le gusta, de lo que �l cree que desea o no desea. No ve el mundo real. El mundo real le est� oculto por el muro de su imaginaci�n. Vive en el sue�o. Duerme. Y lo que �l llama su �conciencia l�cida� no es sino sue�o � y un sue�o mucho m�s peligroso que su sue�o de la noche, en su cama. �Tomemos alg�n acontecimiento en la vida de la humanidad.
Por ejemplo, la guerra. Hay una guerra en este momento. �Qu� significa? Significa que varios millones de dormidos est�n tratando de destruir a otros millones de dormidos. Por supuesto, rehusar�an hacerlo si llegasen a despertar. Todo lo que sucede actualmente se debe a este sue�o.
Fuente: Fragmentos de una Ense�anza desconocida.
autor: P.D. Ouspensky



Tag: ,Filosofía Oculta,Evolucion Espiritual,Misticismo
Sal marina vs. sal com�n
�Sabemos cu�les son los beneficios de consumir sal marina? �Es peligroso consumir sal com�n? En este link pueden encontrar mas informaci�n : http://wwwlacocinanatural.blogspot.com/2009/07/sal-marinaporque.html
BENEFICIOS DE CONSUMIR SAL MARINA A DIARIO.
1� Da energ�as a los m�sculos .
2� Compensa los prejuicios de la mala alimentaci�n.
3� Disminuye la acidez g�strica.
4� Estimula la circulaci�n sangu�nea, respiratoria, centros nerviosos, los ri�ones, y las v�as urinarias .
5� Elimina los �cidos t�xicos, el l�ctico, el �rico..
6� A las 3 semanas, hay una gran transmineralizaci� n y un enriquecimiento extraordinario de calcio, magnesio, fl�or, etc.
7� El magnesio, previene los trastornos del coraz�n.
8� El fl�or, fortifica los huesos, los dientes...etc.
9� Tiene gran efecto bactericida y antibi�tico.
10� Produce un gran equilibrio electrol�tico.
11� Regula los excesos de Sodio y de Potasio. ( bajando la propia presi�n arterial. Seg�n estudios en Espa�a.)
12� Evita las constipaciones.
13� Es antial�rgico.
14� Estimula notablemente la cura de las heridas. Alivia la Psor�ais.. Los procesos menstruales. El bocio.
15� Combate el colesterol. La senilidad. Los c�lculos biliares.
16 Participan los minerales en la cura de todas las dolencias f�sicas... . Todas.



Tag: ,Medicina Alternativa,Ciencia Oculta
Las ense�anzas de J. Krishnamurti
Entrevista a Isaac Jaul�, doctor en Psicolog�a, psicoterapeuta y miembro de la Sociedad Teos�fica Espa�ola para conocer un poco m�s acerca de las ense�anzas de J. Krishnamurti.
La pueden encontrar aqui:
http://www.lucesenlaoscuridad.es/descargas/13_12_09_ent_krishnamurti.mp3
De paso, los invito a visitar esta p�gina que est� muy interesante:
http://www.lucesenlaoscuridad.es/index.php
Etiquetas de Technorati:
Teosofía,
Krishnamurti,
Enlaces



Tag: ,Teosofía,Krishnamurti,Enlaces
Platon: Los misterios de Eleusis



El Poder de la Sugesti�n



�Qu� pasa cuando morimos?
ALGUNAS DE LAS FUENTES USADAS:
Silver Birch (Ortzen 1988, 1989, 1990, 1991), Arthur Findlay, White Eagle, Anthony Borgia, Lord Dowding, Sir William Crookes, Sir Oliver Lodge, Sir Arthur Conan Doyle, Leslie Flint, Ivan Cooke, George Meek, HP. Blavatsky, Dr. Carl Wickland, Sir William Crookes, Dr. Robert Crookall, Sir William Barrett, the Rev. C. Drayton Thomas, Geraldine Cummins, FWD Myers, Raymond Bayliss, Gary Williams, Arthur Ford, Johannes Greber, George Anderson, Charles Hapgood, Dr. Maurice Rawlings, Allan Kardec, Emmanuel, Joe Fisher, Dr. Ian Stevenson, Emmanuel Swedenborg, Martin Ebon, Robert James Lees, Ruth Montgomery, Stainton Moses, Ursula Roberts, Elisabeth K�bler-Ross, Jane Roberts, Helen Greaves, PMH Atwater y la asociaci�n para la Investigaci�n Cient�fica de la vida p�stuma.
Nos sentimos privilegiados en tener esta informaci�n. Lo que es absolutamente asombroso es la consistencia de la informaci�n sobre lo que nos pasa al morir, la que nos viene de muchas personas, de muchos pa�ses y durante muchos siglos.
El gran cient�fico Dr. Robert Crookall, D.Sc. Ph.D., quien acometi� el estudio sistem�tico de muchas de las fuentes anteriores y de cientos de otras comunicaciones de la vida p�stuma public� los resultados en su libro The Supreme Adventure (La Aventura Suprema) (1961).
Su trabajo es considerado 'cient�fico' porque examina la evidencia concienzuda y objetivamente, es internamente coherente y provee hip�tesis consistentes con el gran volumen de evidencia verdadera.
Crookall se maravill� de la consistencia de la evidencia que nos viene de todo el mundo. Las comunicaciones de todos los pa�ses, Brasil, Inglaterra, �frica del Sur, T�bet, Europa, India y Australia son todas consistentes. Se maravill� al darse cuenta que eran id�nticas a las creencias de los nativos de las Islas de Haw�i, separados de otras civilizaciones durante a�os antes de su �descubrimiento� por el capit�n Cook en 1778. Maravill�se tambi�n de la consistencia de la evidencia proporcionada por la gente que ha tenido experiencias extra corporales y las comunicaciones de los mediums de alto nivel.
Crookall era miembro de la Confraternidad de Iglesias para los Estudios Ps�quicos que aparecieron en Inglaterra para permitir a quienes ten�an experiencias de naturaleza espiritual o ps�quica que las compartieran y para examinarlas a la luz de las ense�anzas sobre la vida p�stuma de las iglesias tradicionales . El prefacio de este libro fue escrito por un antiguo Presidente de la Corte Suprema de Justicia Brit�nica quien concluy� que:
Es necesario que todo ministro de la tierra la use.
Mensajes vitales de la vida p�stuma
Los mensajes vitales trasmitidos por las M�s Altas Inteligencias transmitidas en diferentes pa�ses a nosotros los humanos de esta tierra en las �ltimas d�cadas REPETIDAMENTE nos informan, puesto en forma sucinta, que:
� Todos los humanos sobrevivimos a la muerte f�sica, irrespectivamente de sus creencias.
� En el momento de la muerte tomamos nuestra mente con todas nuestras experiencias, nuestro character y nuestro cuerpo et�reo (el esp�ritu)�el que es un duplicado de nuestro cuerpo terrenal. Sale del cuerpo en el instante de la muerte y se conecta con �l mediante un cord�n plateado. La muerte ocurre solamente cuando el cord�n plateado es separado del cuerpo f�sico. Silver Birch (Abedul Plateado) una muy alta inteligencia de la vida p�stuma que ha trasmitido m�s de nueve libros, nos informa que en la vida p�stuma el cuerpo et�reo y todo lo que nos rodea es tan s�lido como nuestro mundo nos parece ahora.
� Inmediatamente despu�s de la muerte f�sica muchos sentir�n la necesidad urgente de levantarse hacia arriba.
� El estado mental en el momento de la muerte es crucial. Algunos cruzan conscientemente y reconocen a los seres queridos que llegan a darles la bienvenida; otros est�n inconscientes y son llevados a un lugar de reposo especial.
� Aquellos que en la tierra est�n profundamente atrapados por fuertes adicciones � drogas, alcohol, juegos de azar, tabaco, o que tienen una indulgencia excesiva del sexo, pueden ser atrapados en el nivel astral tratando de satisfacerlas.
� En el instante de la muerte a algunas personas les resulta f�cil separarse de su cuerpo f�sico. Otros necesitan que los ayuden activamente para la transici�n. Algunos muy materialistas tienen un cuerpo duplicado muy pesado y les ser� m�s dif�cil separarse de su cuerpo f�sico ya inservible.
Para continuar leyendo este art�culo ir aqu�: http://www.victorzammit.com/book/spanish/chapter27.htm



Tag: ,Muerte,Reencarnacion,Esoterismo
PENSAMIENTO CONSCIENTE PARA EL GRAN CAMBIO
Para Buda la ignorancia es la causa de toda la miseria del mundo y solamente el conocimiento de s� mismo y de la relaci�n de uno con el Gran Plan, puede combatir esta ignorancia.
Para �l existen dos caminos, uno para el ignorante, obligado a girar ligado a la Rueda de la Vida y de la Muerte en su sentido m�s estrecho; y el otro para el sabio que, por el conocimiento de s� mismo y el autodominio podr�a liberarse de las brasas a las que el ignorante se adhiere en agon�a, y as� podr�a hallar el Sendero del Medio.
Siddharta Gautama vivi� en la India 600 a.c. Fue el pr�ncipe heredero del clan de los Shakyas. De peque�o a su padre le informaron de que su hijo ser�a alguien muy especial. �ste temiendo que su hijo huyese de su reino lo confin� en un palacio donde no pudo conocer nada desagradable. Un d�a, cuando ya casado, logr� escapar y visit� por vez primera el mundo y su cruda realidad. Conoci� la enfermedad, la vejez y la muerte. Esto caus� tal conmoci�n en el coraz�n del joven Siddharta, que decidi� abandonarlo todo para descubrir cual es la causa que hace sufrir a los hombres. Durante a�os sigui� a todos los maestros que encontr�, pero con ninguno alcanz� lo que �l deseaba. Con 35 a�os se puso debajo de un �rbol, y cuenta la leyenda, que mientras meditaba los animales y las plantas le proteg�an para que no tuviese calor. Bajo el �rbol se convirti� en Buda, el iluminado, y a partir de entonces se dedic� a difundir sus ense�anzas.
Para el sabio, la vida que aqu� se vive es una oportunidad para desembarazarse del lastre que ha acumulado en el pasado, de librarse de sus opiniones y puntos de vista, de sus concepciones de la vida y de la muerte, y de dejar todo eso atr�s para comenzar a hollar el Sendero del Medio. (LAS DOS COLUMNAS)
Los diez mandamientos del Buda.
1- No matar, es decir ser inofensivo en todo y con todos.
2- No robar.
3- No cometer adulterio.
4- No mentir.
5- No beber bebidas alcoh�licas y vivir una vida sencilla, ya que la sencillez es signo de sabidur�a,mientras que la complicaci�n lo es de ignorancia.
6- Comer en los momentos establecidos.
7- No adornarse.
8- Practicar la humildad.
9- No participar en diversiones mundanas.
10- No tener ni aceptar posesiones.
Las dos grandes leyes
1-Cada individuo es exactamente lo que �l se ha ganado el derecho de ser y est� en el lugar que se ha ganado el derecho de estar. Esta es la ley de la reencarnaci�n.
2- Cada efecto es en la naturaleza igual a la causa que lo produce. En el mundo espiritual la acci�n y la reacci�n son iguales. Esta es la ley del karma.
Las dos grandes virtudes
1- La sabidur�a m�s grande es ser capaz de reconocer que el bien existe en todas las cosas.Aprender a no juzgar ni criticar las cosas sino simplemente amarlas y servir sin ego�smo y sin reserva.
2- Practicar la renuncia del yo.
El noble �ctuple sendero que se debe seguir para liberarse de la rueda del nacimiento y la muerte.
1- Recta creencia.
2- Recta aspiraci�n.
3- Recta palabra.
4- Recta conducta.
5- Recto medio de vida.
6- Recto esfuerzo.
7- Recta atenci�n.
8- Recta meditaci�n.



Tag: ,Evolucion Espiritual,Karma,Sabiduria Oriental
EL ESTR�S GEOP�TICO
El estr�s geop�tico sucede debido al desarrollo de un desequilibrio o enfermedad corporal,como consecuencia de situarse con cierta asiduidad cerca de alguna de las l�neas de energ�as nocivas que aparecen en la tierra.
El estr�s geop�tico ha demostrado ser el factor com�n de muchas enfermedades graves y leves y de dolencias cr�nicas as� como debilitamiento del sistema inmunitario.
Deficiencias cardiovasculares, trastorno por d�ficit de atenci�n, trastornos de deficiencia inmune, fatiga cr�nica, son algunas de las influencias nocivas del estr�s geop�tico. Otros efectos pueden manifestarse en el organismo como dolores cr�nicos, dolores de cabeza repentinos, signos de envejecimiento f�sico, irritabilidad, inquietud y trastornos del sue�o. En general seg�n la mayor o menor intensidad de las radiaciones, el tiempo de permanencia sobre las mismas, predisposici�n de cada persona, puede llegar a verse afectada de: reumatismo, problemas circulatorios, afecciones bronquiales, artrosis, alzheimer, parkinson, �lceras y tumores. En general estas afecciones no tienen explicaci�n m�dica. Tambi�n es un factor com�n en casos de infertilidad y abortos involuntarios, dificultades de aprendizaje, problemas de comportamiento y discapacidad neurol�gica en los ni�os.
La respuesta al tratamiento contra el estr�s geop�tico suele ser lenta y en apariencia sin cambios visibles, sin embargo cuando nuestra casa o lugar de trabajo se neutraliza, nuestro cuerpo empieza a sanar y recuperamos la tranquilidad y el estado armonioso original que seguramente ya ni record�bamos.
Los campos electromagn�ticos que emanan de estructuras como de alta tensi�n, de antenas de tel�fonos, de televisi�n por sat�lite, de postes el�ctricos, o de cajas de fusibles son igualmente nocivos.
La principal fuente de desequilibrio geop�tico son las l�neas Hartmann. Estas l�neas pueden ser detectadas y neutralizadas. Fueron descubiertas en 1950 por un m�dico alem�n, Ernst Hartmann. Las l�neas forman una red alrededor de la tierra, corriendo de norte a sur y de este a oeste, formando una rejilla, y se extienden a una altura de 60 - 600 pies. Seg�n el Dr. Hartmann, el peor lugar que una persona puede dormir o trabajar es en un nudo de 2 l�neas Hartmann, es decir, donde dos l�neas se cruzan, debido a la radiaci�n que emite ese lugar. Cuando la radiaci�n natural de los campos electromagn�ticos que emanan del agua subterr�nea, las concentraciones de minerales, las fallas y cavidades subterr�neas, no es tenida en cuenta es cuando enfermamos geop�ticamente. As� pues estos campos de radiaci�n distorsionada son perjudiciales para todos los organismos vivos.
Para continuar leyendo el art�culo ingresar aqu�: http://antroposofia.multiply.com/journal/item/124



Tag: ,Ciencia Oculta,Medicina Alternativa,Vibraciones
Reencarnaci�n
'Mientras mas ignorancia, mas dogmatismo. '
Sir William Ostler MD
Re-encarnar significa literalmente 'regresar a la carne.' Algunos te�logos Occidentales tratan de ridiculizar la idea de la reencarnaci�n diciendo que uno puede regresar como un mosquito o una cucaracha. Pero no hay EVIDENCIA de que los seres humanos regresen como algo menos que humano como algunas sectas Orientales creen. La informaci�n transmitida por inteligencias superiores nos dice que los humanos que regresan a la tierra regresan solo como humanos. Ellos dicen que NO hay cruzamiento entre las especies y que las mas evolucionadas vibraciones humanas no pueden ser regresadas a especies menos evolucionadas.
La evidencia moderna sobre la reencarnaci�n viene de la regresi�n a vidas pasadas, el recuerdo espont�neo de vidas pasadas, la transmisi�n de informaci�n desde la Vida Venidera (vida futura despu�s de la muerte), la Teosof�a, Edgar Cayce, y la reciente traducci�n de textos en S�nscrito. No obstante para mantener el �nfasis cient�fico de este libro nos concentraremos en la regresi�n a vidas pasadas y el recuerdo espont�neo de vidas pasadas.
Algunos que no aceptan la reencarnaci�n argumentan que la evidencia puede ser explicada por la posesi�n o la influencia de esp�ritus. Esto pudiera ser as�.
No es el prop�sito de este libro argumentar a favor o en contra de la reencarnaci�n �simplemente queremos presentar una evidencia fascinante. Ya sea que se tome el punto de vista de la reencarnaci�n o de la posesi�n de esp�ritus, la evidencia construye aun m�s fuertemente el caso por la vida venidera.
Regresiones a vidas pasadas
La regresi�n a vidas pasadas simplemente requiere poner persona bajo hipnosis y pedirle que regrese a trav�s de su ni�ez a un tiempo antes de haber nacido. En muchos casos la persona comienza a hablar sobre su vida o vidas anteriores a la presente, acerca de su muerte previa y acerca de su tiempo entre las vidas incluyendo el tiempo de planeamiento de la vida presente.
Las razones principales porque al menos algunas de estas afirmaciones deben ser consideradas como evidencia son:
� La regresi�n frecuentemente conduce a la cura de una enfermedad f�sica.
� En algunos casos la persona siendo regresada comienza a hablar en un idioma extranjero que no ha aprendido.
� En algunos casos la persona siendo regresada recuerda detalles con asombrosa exactitud que cuando se chequean pueden ser verificados por historiadores.
� La intensidad emocional de la experiencia es tal que convence muchos psiquiatras previamente esc�pticos quienes est�n acostumbrados a lidiar con la fantas�a y con regresiones imaginarias.
� En algunos casos la alegada causa de muerte en una vida pasada inmediata se refleja en una marca de nacimiento en la vida presente.
Por los a�os 1950 la regresi�n a vidas pasadas era aceptada por doctores quienes previamente eran totalmente esc�pticos porque esta funcionaba. Como escribi� el Dr Alexander Cannon:
Por a�os la teor�a de la reencarnaci�n era una pesadilla para mi y trat� de hacer todo lo posible para desaprobarla....Sin embargo con el paso de los a�os sujeto tras sujeto me contaban la misma historia a pesar de diferentes y variadas creencias concientes. Ahora mucho m�s de mil casos han sido investigados y tengo que admitir que existe semejante cosa como la reencarnaci�n (cita Fisher 1986: 65).
Para leer el art�culo completo ingresar aqui: http://www.sociedadespiritistacubana.com/VidaVenidera_Cap24.html



Tag: ,Reencarnacion,Muerte,Ocultismo
LA FILOSOFIA PERENNE
Por: Kenneth Earl Wilber
Kenneth Earl Wilber Jr. (nacido el 31 de enero de 1949 en Oklahoma City, a las 22.30 CST [1]) es un fil�sofo estadounidense cuyos intereses versan principalmente sobre psicolog�a, religiones comparadas, historia, ecolog�a y misticismo. Aunque con frecuencia se lo describe como un escritor new age, su obra es severamente cr�tica con este movimiento. Practicante de distintas t�cnicas budistas de meditaci�n (en especial zazen) e incluso reconociendo su posici�n filos�fica ampliamente influenciada por Nagarjuna, Wilber no se identifica como budista.
Su trabajo se centra principalmente en distintos estudios sobre la evoluci�n del ser humano y en su inter�s por promover una integraci�n de la ciencia y la religi�n, seg�n experiencias de meditadores y m�sticos, analizando los elementos comunes a las tradiciones m�sticas de oriente y occidente. En su obra articula distintos aspectos de la psicoterapia y la espiritualidad.
La filosof�a perenne se ocupa fundamentalmente de las estructuras profundas del encuentro humano con lo Divino, porque aquellas verdades en las que concuerdan plenamente los hind�es, los cristianos, los judios, los budistas, los tao�stas y los suf�es suelen referirse a algo profundamente importante, a algo que nos habla de verdades universales y de significados �ltimos, a algo que toca la esencia fundamental de la condici�n humana.
La Filosof�a Perenne es esa visi�n del mundo que comparte la mayor�a de los principales maestros espirituales, fil�sofos, pensadores e incluso cient�ficos del mundo entero. Se le denomina �perenne� o �universal� , porque aparece impl�citamente en todas las culturas del planeta y en todas las �pocas. Lo mismo la encontramos en India, M�xico, China, Jap�n y Mesopotamia, como en Egipto, el T�bet, Alemania o Grecia. Y dondequiera que la hall e mos , presenta siempre los mismos rasgos fundamentales: es un acuerdo universal en lo esencial.
Para nosotros, los seres humanos contempor�neos, que somos pr�cticamente incapaces de ponernos de acuerdo en nada, esto es algo que se nos hace dif�cil de creer. Como lo resumi� Alan Watts: �Apenas somos conscientes de la extraordinaria singularidad de nuestra propia postura, de modo que nos resulta muy dif�cil de admitir el hecho evidente de que haya existido un consenso filos�fico �nico, de amplitud universal, sostenido por muchos (hombres y mujeres) , quienes han compartido las mismas experiencias y han transmitido esencialmente las mismas ense�anzas, hoy o hace seis mil a�os, y desde Nuevo M�xico , en el Lejano Oeste , hasta Jap�n , en el Lejano Oriente�.
Esto es realmente muy notable. Creo que estas verdades de naturaleza universal constituyen fundamentalmente el legado de la experiencia universal del conjunto de la humanidad, que en todo tiempo y lugar ha llegado a un acuerdo sobre ciertas verdades profundas referidas a la condici�n humana y sobre c�mo acceder a lo Trascendente . Esta es una forma de describir la Philosophia perennis .
Estructuras Profundas Superficiales
TKW (Terry Killiam Wilber) : Dices que la filosof�a perenne es esencialmente la misma en culturas muy diversas. Pero , en la actualidad, se afirma que es el lenguaje y la cultura lo que modela todo nuestro conocimiento. Desde este punto de vista , no existe una condici�n humana, como tal, sino tan s�lo historia humana; y esa historia es muy diferente en cada caso �Qu� opinas respecto de toda esta noci�n de relatividad cultural?
KW (Ken Wilber) : Hay mucha verdad en ello. Existe , sin duda, una diversidad de culturas que poseen un �conocimiento local� diferente , y la investigaci�n de esas diferencias constituye una actividad muy interesante. Pero si bien es cierta la existencia de una relatividad cultural, ello no es toda la verdad.
Adem�s de las diferencias culturales evidentes, como el tipo de alimentaci�n, las estructuras ling��sticas o las costumbres de apareamiento, por ejemplo, existen tambi�n muchos otros fen�menos en la existencia humana que son, en gran medida, universales o colectivos. El cuerpo human o tiene , por ejemplo , doscientos ocho huesos, un coraz�n y dos ri�ones, tanto si se trata de un habitante de Nueva York como de Mozambique, y tanto hoy en d�a como hace miles de a�os. Estas caracter�sticas universales constituyen lo que se denomina �estructuras profundas� , porque son esencialmente las mismas en todas partes.
Sin embargo, puede que las diversas culturas utilicen esas estructuras profundas de maner a muy divers a , como los chinos , que vendaban los pies de sus mujeres , o los de Ubangi , que estiraban sus labios, o bien el uso de tatuajes y de prendas de vestir , los juegos, el sexo y el parto, todo lo cual var�a considerablemente de una cultura a otra. Todas estas variables reciben el nombre de �estructuras superficiales�, porque son locales en vez de universales.
Lo mismo ocurre tambi�n en el �mbito de la mente humana. �sta posee estructuras superficiales , que var�an entre las distintas culturas ; y estructuras profundas , que permanecen esencialmente id�nticas independientemente de la cultura considerada. Las estructuras mentales superficiales var�an considerablemente entre s�, y las estructuras mentales profundas son, por su parte, extraordinariamente similares.
La filosof�a perenne se ocupa fundamentalmente de las estructuras profundas del encuentro humano con lo Divino, porque aquellas verdades en las que concuerdan plenamente los hind�es, los cristianos, los judios, los budistas, los tao�stas y los suf�es suelen referirse a algo profundamente importante , a algo que nos habla de verdades universales y de significados �ltimos, a algo que toca la esencia fundamental de la condici�n humana.
Siete Principios Fundamentales
TKW: A primera vista, resulta dif�cil ver en qu� podr�an estar de acuerdo el budismo y el cristianismo. �Cu�les son, pues, los principios fundamentales de la filosof�a perenne? �Podr�as postular sus t�picos fundamentales? �Cu�ntas son esas verdades profundas y esos puntos de acuerdo fundamentales?
KW: Son muchos, pero veamos los siete que considero m�s importantes: 1, el Esp�ritu existe; 2, el Esp�ritu est� dentro de nosotros; 3, a pesar de ello, la mayor parte de nosotros vive en un mundo de ignorancia, separaci�n y dualidad, en un estado de ca�da ilusorio, y no nos percatamos de ese Esp�ritu interno; 4, hay una salida para ese estado de ca�da, de error o de ilusi�n; hay un Camino que conduce a la liberaci�n; 5, si seguimos ese camino hasta el final , llegaremos a un Renacimiento, a una Liberaci�n Suprema; 6, esa experiencia marca el final de la ignorancia b�sica y el sufrimiento; 7, el final del sufrimiento conduce a una acci�n social amorosa y compasiva hacia todos los seres sensibles.
TKW: �Has dicho muchas cosas! Vayamos paso a paso. Dices que el esp�ritu existe.
KW: El Esp�ritu existe, Dios existe, existe una Realidad Suprema, ya sea que se le d � el nombre de Brahman, Dharmakaya, Yahwel, At�n, Kether, Tao, Allah, Shiva: �Muchos son los nombres que recibe lo Uno�.
TKW: Pero , � c �mo sabes que el Esp�ritu existe? Los m�sticos dicen que existe , pero �en qu � basan esa afirmaci�n?
KW: En la experiencia directa. Sus afirmaciones no se basan en meras creencias, ideas, teor�as o dogmas, sino en la experiencia directa, en la experiencia espiritual real.
Esto es lo que diferencia a los verdaderos m�sticos de los religiosos dogm�ticos.
TKW: Pero �qu� hay del argumento de que la experiencia m�stica no es un conocimiento v�lido , porque es inefable y , por consiguiente , incomunicable?
KW: Ciertamente , la experiencia m�stica es inefable y no puede traducirse enteramente en palabras, pero lo mismo ocurre con cualquier otra experiencia, ya se trate de una puesta de sol, el sabor de un trozo de torta o la armon�a de una fuga de Bach.
En cualquiera de estos casos , debemos haber tenido la experiencia real para saber de qu � se trata. Pero no por ello se debe concluir que la puesta de sol, la torta o la m�sica no existen o son experiencias no v�lidas. Adem�s, aunque la experiencia m�stica sea, en gran medida, inefable, igualmente puede ser comunicada o transmitida. As�, por ejemplo, de la misma manera que la danza se puede ense�ar aunque no se pueda transmitir con palabras, tambi�n es posible aprender una determinada pr�ctica espiritual bajo la tutela de un determinado maestro espiritual.
Conocimiento Emp�rico
TKW: Pero esa experiencia m�stica que le parece tan verdadera al m�stico bien podr�a estar equivocada. Los m�sticos pueden afirmar que est�n fundi�ndose con Dios , pero �sa no es ninguna garant�a de que lo que dicen es lo que ocurre en realidad. Ning�n conocimiento es absolutamente seguro.
KW: Estoy de acuerdo en que la experiencia m�stica no es m�s cierta que cualquier otra experiencia directa. Pero ese argumento, lejos de echar por tierra las afirmaciones de los m�sticos, l a s eleva, en realidad, al mismo nivel que yo acepto definitivamente . En otras palabras, el mismo argumento que se puede aducir en contra del conocimiento m�stico , puede aplicarse, en la pr�ctica , a cualquier otra forma de conocimiento basado en la experiencia evidente, incluida la experiencia emp�rica. Creo que estoy mirando la luna, pero bien pudiera estar errado; los f�sicos creen en la existencia de los electrones, pero podr�an estar equivocados; los cr�ticos consideran que Hamlet fue escrito por un personaje hist�rico llamado Shakespeare, pero podr�an estar en un error, etc.
�C�mo podemos estar seguros de la veracidad de nuestras afirmaciones? Mediante m�s experiencias.
Pues bien, eso es precisamente lo que han estado haciendo hist�ricamente los m�sticos a lo largo de d�cadas, siglos y milenios: comprobar y refinar sus experiencias, un logro de constancia hist�rica que hace palidecer incluso a la ciencia moderna. El hecho de que este argumento, lejos de echar por tierra las afirmaciones de los m�sticos, les confiere -de una manera sumamente adecuada, a mi juicio- el nivel de aut�nticos expertos e informados sobre su especialidad , los convierte, por lo tanto, en los �nicos verdaderamente capacitados para establecer aseveraciones al respecto.
TKW: Una �ltima objeci�n, � no es posible acaso que la noci�n de �ser uno con el esp�ritu� no sea m�s que un mecanismo de defensa regresivo para proteger a una persona contra el p�nico ante la muerte y lo temporal ?
KW: La experiencia de unidad atemporal con el Esp�ritu no es una idea o un deseo; es una aprehensi�n directa. Y s�lo podemos considerar esa experiencia directa de tres maneras diferentes: afirmar que se trata de una alucinaci�n, a lo cual acabo de responder; asegurar que es un error, cosa que tambi�n he rebatido, o aceptarla como lo que dice ser: una experiencia directa de nuestro Ser Espiritual.
TKW: Por lo que dices, el misticismo genuino, a diferencia de la religi�n dogm�tica, es cient�fico, porque se basa en la evidencia y en la comprobaci�n experimental directa , � no es cierto ?
KW: Efectivamente. Los m�sticos te piden que no creas absolutamente en nada y te ofrecen un conjunto de experimentos para que los verifiques en tu propia conciencia.
El laboratorio del m�stico es su propia mente y el experimento es la meditaci�n.
T� mismo puedes verificar y comparar los resultados de tu experiencia con los resultados de otros que tambi�n hayan llevado a cabo el mismo experimento.
A partir de ese conjunto de conocimiento experimental, consensualmente validado, llegas a ciertas leyes del esp�ritu, o a ciertas �verdades profundas� si prefieres llamarlas as�.
TKW: Y esto nos lleva de nuevo a la filosof�a perenne, a la filosof�a m�stica y a sus siete grandes principios. El segundo principio era: el esp�ritu est� dentro de ti.
KW: El esp�ritu est� dentro de ti, hay todo un universo en tu interior. El asombroso mensaje de los m�sticos es que en el centro mismo de tu ser, t� vives la divinidad. Estrictamente hablando, Dios no est� dentro ni fuera- ya que el Esp�ritu trasciende toda dualidad- pero uno lo descubre buscando fuertemente adentro, hasta que ese �adentro� termina convirti�ndose en �m�s all�.
Mundo Interior
TKW: Pero , entonces �por qu� no hay m�s gente que sea consciente de eso? Si el Esp�ritu est� realmente en nuestro interior , �por qu� no es evidente para todo el mundo?
KW: Muy bien. Entremos ahora en el tercer punto. Si realmente soy uno con Dios , �por qu� no me doy cuenta? Algo me est� separando del Esp�ritu �Por qu� esta Ca�da? �Cu�l ha sido el error?
Las diferentes tradiciones dan diferentes respuestas a este asunto, pero todas ellas concluyen fundamentalmente en lo siguiente: �no puedo percibir mi Verdadera Identidad, mi uni�n con el Esp�ritu, porque mi conciencia est� obnubilada y obstruida por alguna actividad . A unque recibe muchos nombres diferentes, es simplemente la actividad de contraer y centrar la conciencia en mi yo individual, en mi ego personal. Mi conciencia no est� abierta, relajada y centrada en Dios, sino cerrada, contra�da y centrada en m� mismo. Y es precisamente la identificaci�n con esa contracci�n en m � mismo y la consiguiente exclusi�n de todo lo dem�s lo que me impide encontrar o descubrir mi identidad interior , mi verdadera identidad con el Todo�.
TKW: Esta situaci�n suele llamarse �dualismo� , �no es cierto ?
KW: As� es. Me divido a m� mismo en un �sujeto� separado del mundo de los �objetos� ubicados ah� fuera y, a partir de ese dualismo original, sigo dividiendo el mundo en todo tipo de opuestos en conflicto: placer y dolor, bien y mal, verdad y mentira, etc. Seg�n la filosof�a perenne, la conciencia dominada por el dualismo sujeto- objeto no puede percibir la realidad tal como es, la realidad en su totalidad, la realidad como Identidad Suprema. En otras palabras: el error es la contracci�n de uno mismo, la sensaci�n de identidad separada, el ego. El error no descansa en algo que hace el peque�o yo, sino en algo que es. Como dijo Gautama el Buda: para poner fin al sufrimiento , debes abandonar al peque�o yo o ego; pues ambas cosas nacen y mueren al mismo tiempo.
TKW: As� que la trascendencia del �peque�o yo� conduce al descubrimiento del �gran Yo�.
KW: En efecto. En s�nscrito, este �peque�o yo� o alma individual se denomina ahamkara , que significa �nudo� o �contracci�n�; y es este ahamkara, esta contracci�n dualista o egoc�ntrica de la conciencia, lo que constituye la ra�z misma del estado de ca�da.
Llegamos as� al cuarto gran principio de la filosof�a perenne: hay una forma de superar la Ca�da, una forma de cambiar este estado de cosas, una forma de desatar el nudo de la ilusi�n y el error b�sico.
TKW: Botar a la basura al ego individualista.
KW: (risas). As� es. Rendirse o morir a esa sensaci�n de ser una identidad separada, al peque�o yo, a la contracci�n sobre uno mismo. Si queremos descubrir nuestra identidad con el Todo , debemos abandonar nuestra identificaci�n err�nea con el ego aislado. Pero , esta Ca�da se puede revertir instant�neamente al comprender que, en realidad, nunca ha existido , ya que s � lo existe Dios y, por consiguiente, el yo separado nunca ha sido m�s que una ilusi�n. Sin embargo, para la mayor parte de nosotros, esa situaci�n debe ser superada gradualmente , paso a paso.
En otras palabras, el cuarto principio de la filosof�a perenne afirma que existe un Camino y que, si lo seguimos hasta el final, terminar� conduci�ndonos desde el estado de ca�da hasta el estado de iluminaci�n, desde el Samsara hasta el Nirvana, desde el Infierno hasta el Cielo.
El Camino del Conocimiento y el de la Devoci�n
TKW: � Es la meditaci�n ese Camino?
KW: Bien , podr�amos decir que hay diversos �caminos� que constituyen lo que estoy llamando gen�ricamente � el Camino � y nuevamente se trata de diferentes estructuras superficiales que comparten todas ellas la misma estructura profunda. En el hindu�smo, por ejemplo, se dice que hay cinco grandes caminos o yogas. Yoga significa sencillamente �uni�n�, la uni�n del alma con la Divinidad.
Pero quiz� podamos simplificar todo esto diciendo que todos esos caminos, ya sean hindu�stas o provenientes de cualquier otra tradici�n de sabidur�a, se dividen en dos grandes caminos : el primero es una v�a de conocimiento , mientras que el segundo , por el contrario, es una v�a devocional. Un Jnani (sabio hind�) dice: �Yo soy Dios, la Verdad universal�. Un Devoto, por su parte, dice: �Yo no soy nada �Oh Dios! T� lo eres todo�. En ambos casos , desaparece la sensaci�n de identidad separada�.
La clave del asunto est� tambi�n en que en cualquiera de estos dos casos el individuo que recorre el Camino trasciende o muere al peque�o yo y redescubre, o resucita, a su Identidad Suprema con el Esp�ritu universal. Y eso nos lleva al quinto gran principio de la filosof�a perenne, es decir, el del Renacimiento, la Resurre c ci�n o la Iluminaci�n. El peque�o yo debe morir , para que dentro de nuestro ser pueda resucitar el gran Yo.
Las distintas tradiciones describen esa muerte y nuevo renacimiento con nombres muy diversos.
Iluminaci�n
TKW: �La iluminaci�n se experimenta realmente como una muerte real o esto no es m�s que una met�fora?
KW: En realidad , esto se refiere a la muerte del ego individualista.
Los relatos de esa experiencia, que pueden ser muy dram�ticos , pero tambi�n muy sencillos y nada espectaculares , afirman claramente que de repente te despiertas y descubres que, entre otras cosas, y por m�s extra�o que pueda parecer, tu verdadero ser es todo lo que has estado mirando hasta ese momento. Descubres que literalmente eres uno con todo lo manifestado, uno con el universo y que, en realidad, no te vuelves uno con Dios y el todo, sino que entonces tomas conciencia de que eternamente has sido esa unidad sin haberte percatado antes de ello. Pero junto a ese sentimiento, junto al descubrimiento del Ser que todo lo impregna, se experimenta tambi�n la sensaci�n muy concreta de que tu peque�o ego ha muerto, que ha muerto de verdad.
TKW: Al trascenderse el peque�o ego , � se descubre la eternidad?
KW (Larga pausa). S�, siempre que no consideremos que la eternidad es un tiempo que no acaba nunca , sino un momento sin tiempo, el presente eterno, el ahora atemporal.
El Esp�ritu, el Ser, est� presente en el sentido de ser Pura Presencia, no en el de estar en un ahora interminable que es una noci�n m�s bien espantosa.
En cualquiera de los casos, el sexto gran principio fundamental de la filosof�a perenne afirma que la iluminaci�n o liberaci�n pone fin al sufrimiento.
Lo que causa el sufrimiento es el apego y el deseo de nuestra identidad separada; y lo que pone fin al sufrimiento es el camino meditativo que trasciende al peque�o yo, al deseo y al apego. El sufrimiento es inherente a ese nudo o contracci�n llamado ego y la �nica forma de acabar con el sufrimiento es trascender el ego.
No se trata de que despu�s de la iluminaci�n, o despu�s de la pr�ctica espiritual en general, ya no sientas dolor, angustia, miedo o da�o. Todav�a sientes eso. Lo que simplemente ocurre es que esos sentimientos ya no amenazan tu existencia y, por lo tanto, dejan de constituir un problema para ti. Ya no te identificas con ellos, ya no los dramatizas, ya no tienen energ�a, ya no te resultan amenazadores. Por una parte, ya no hay ning�n ego fragmentado que pueda sentirse amenazado y, por otra, nada puede amenazar a ese gran Yo del Ser original y aut�ntico, puesto que, siendo el Todo, no hay nada ajeno a �l que pueda hacerle da�o. Esta situaci�n produce una profunda relajaci�n y distensi�n del coraz�n. Por m�s sufrimiento que experimente ahora el individuo, su verdadero Yo no se siente amenazado. El sufrimiento puede presentarse y puede desaparecer, pero ahora la persona est� firmemente asentada y segura en �la paz que sobrepasa el entendimiento�.
El sabio experimenta el sufrimiento, pero �ste no le hace �da�o�.
Y como es consciente del sufrimiento, se siente motivado por la compasi�n y el deseo de ayudar a quienes sufren y creen en la realidad del sufrimiento.
TKW: Lo cual nos lleva al s�ptimo punto, la motivaci�n del iluminado.
KW: S� . Se dice que la verdadera iluminaci�n deriva en una acci�n social inspirada por la misericordia y la compasi�n, en un intento de ayudar a todos los seres humanos a alcanzar la Liberaci�n Suprema. La actividad iluminada no es m�s que un servicio desinteresado. Como todos somos uno en el mismo Ser, entonces, al servir a los dem�s estoy sirviendo a mi propio Ser.



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Edgard Cayce y la Reencarnaci�n
Nace en Kentucky en 1877 y se manifiesta en �l el don de la profec�a en 1901, accidentalmente y bajo circunstancias por dem�s llamativas. A causa de un simple resfr�o pierde la voz y comienza entonces un peregrinar por distintos m�dicos tratando de superar el molesto estado que lo obligaba a hablar apenas susurrando. Luego de un a�o de buscar una cura a su problema decide consultar a un conocido hipnotizador local. Y aqu� viene lo sorprendente: en trance hipn�tico, �l mismo le indica al hipnotizador el estado de sus cuerdas vocales y el remedio. El terapeuta sigui� sus instrucciones yCayce recuper� la voz.
A partir de all� adquiere la habilidad de dormirse a voluntad y hablar de temas que en estado conciente ignoraba. Esto inclu�a casos de personas que lo consultaban tanto en persona como por carta. Se recostaba en su sof� preferido entraba en trance y su esposa Gertrude formulaba las consultas y una secretaria tomaba nota taquigr�fica de sus respuestas. Por lo general Cayce dorm�a un instante y luego con voz clara manifestaba "tener el cuerpo" y comenzaba a diagnosticar el caso del enfermo que le llevaba su caso.
Por m�s de 42 a�os, mediante este sistema entreg� 20 millones de palabras emanadas, seg�n sus propias explicaciones, de su propio inconsciente y de la memoria universal de la naturaleza. A partir de 1923 y debido a su gusto por la Metaf�sica, comienza a responder sobre temas como la vida y la muerte y la raz�n de la existencia humana.
Entre sus teor�as postulaba que los sobrevivientes de la Atl�ntida hab�an guardado registros de toda la sabidur�a de su civilizaci�n y la historia completa de la humanidad. Seg�n vaticin�, estos registros ser�an hallados entre 1996 y 1998. Para nuestra �poca Cayce sosten�a que luego del a�o 2.000, Jesucristo volver�a a manifestarse al mundo en la era de Acuario, luego de un tormentoso per�odo de cat�strofes que obligar�an a la humanidad a volver a vivir en comuni�n con la naturaleza y con Dios.
Edgar Cayce realiz� su primera lectura en 1901, acerca de un problema de salud que le concern�a personalmente. Luego dict� muchas m�s, pero el concepto de la reencarnaci�n no apareci� hasta 1923, en una sesi�n ejecutada para Arthur Lammers, impresor en Dayton, Ohio.
Conviene mencionar que una lectura hab�a abordado la cuesti�n doce a�os antes; no obstante, la alusi�n se ignor� durante mucho tiempo, pues nadie en el entorno de Cayce conoc�a el concepto en aquel entonces. A fin de cuentas, la reencarnaci�n fue el objeto de casi dos mil lecturas ps�quicas, denominadas "lecturas de vida". Constituye el segundo gran tema evocado por Cayce en trance. Reencarnaci�n y Karma
En esencia, �qu� es la reencarnaci�n?
Es la creencia de que cada uno de nosotros pasa por vidas sucesivas, con el prop�sito de crecer en esp�ritu y de recobrar la plena conciencia de su naturaleza divina. El punto de vista de Cayce excluye la metempsicosis o transmigraci�n de las almas, seg�n la cual los humanos pueden reencarnarse en forma animal. A la vez, provee un marco filos�fico para el pasado, poniendo especial �nfasis en la manera de asumir nuestra existencia actual: debemos vivir el momento presente, procurando desarrollarnos espiritualmente y ayudarnos los unos a los otros. Las lecturas ense�an que el recorrido que hemos efectuado nos ha tra�do al punto en que nos encontramos.
Sin embargo, lo esencial no es qui�nes hemos sido o qu� hemos hecho antes, sino c�mo reaccionamos frente a las oportunidades y a las pruebas que surgen ahora mismo, dondequiera que nos hallemos. En efecto, nuestras elecciones y conducta del momento, provenientes de nuestro libre albedr�o, son las que realmente importan. La perspectiva de Cayce, para nada fatalista, abre horizontes casi ilimitados.
En las lecturas, Cayce se�al� tambi�n el peligro de comprender incorrectamente la reencarnaci�n. Indic� que ciertas teor�as alteraban su verdadero significado. En particular, todas las que no reconoc�an la libre voluntad creaban lo que llam� "un monstruo k�rmico", es decir una idea err�nea que no tomaba en cuenta los hechos aut�nticos, ni la estrecha conexi�n existente entre el karma, el libre albedr�o, el destino y la gracia. A�n hoy en d�a, mucha gente interpreta, de manera equivocada, la reencarnaci�n como un eslabonamiento o una concatenaci�n ineluctable de experiencias y de relaciones que nos impone nuestro karma.
Si as� fuera, nuestras decisiones anteriores nos obligar�an a seguir una trayectoria marcada con acontecimientos espec�ficos, y nuestro porvenir ya estar�a fijado. Esta visi�n difiere totalmente de la de Cayce, pues las lecturas destacan que el pasado no proporciona sino una coyuntura posible o probable. Muestran que, lejos de ser meros espectadores, a veces reticentes, desempe�amos un papel din�mico en el desenvolvimiento de nuestra propia existencia.
La palabra "karma" es un t�rmino s�nscrito que significa "obra, hecho o acto". A menudo se le da el sentido de "causa y efecto". Las lecturas concuerdan con esta acepci�n, pero a�aden la noci�n filos�fica in�dita y exclusiva de que el karma puede definirse como una memoria. Por ende, no se trata de una "deuda" que tenemos que pagar conforme a alg�n criterio universal, ni de una serie de experiencias determinadas por nuestras previas acciones, buenas o malas.
El karma es s�lo una memoria, una fuente de informaci�n que incluye elementos �positivos� y otros aparentemente �negativos�, en la cual el subconsciente busca los datos que utiliza en el presente. Esto explica, por ejemplo, las afinidades o las animosidades espont�neas que sentimos por ciertas personas.
Aunque esa memoria subconsciente se refleja en nuestra fisonom�a e influye en nuestros pensamientos, reacciones y decisiones, siempre podemos recurrir al libre albedr�o para orientar nuestra vida.
Las lecturas de Cayce mencionan que cuando fallecemos, no nos reencarnamos de inmediato. Puesto que lo que llamamos subconsciente en el plano f�sico viene a ser nuestro consciente en el m�s all�, el alma recapitula todo lo que ha atravesado y escoge, entre las lecciones que debe aprender, las que se siente capaz de asumir ahora a fin de seguir su evoluci�n. Entonces aguarda el momento propicio para renacer en la tierra.
Ordinariamente, elige un entorno que ha conocido antes. En cada nueva vida, opta por un cuerpo masculino o femenino, seg�n el objetivo de su encarnaci�n. Adem�s, selecciona el �mbito y las condiciones (padres, familia, lugar, �poca, etc.) que le permitir�n perfeccionarse y cumplir con lo que espera realizar.
Sin embargo, sus experiencias depender�n de la forma en que emplee su libre albedr�o dentro de ese contexto.
En efecto, podemos considerar nuestras tribulaciones como obst�culos e impedimentos o, por el contrario, transformarlas en situaciones beneficiosas, en oportunidades de elevar nuestro nivel de conciencia. El proceso de reencarnaci�n contin�a hasta que logremos personificar el amor universal en el mundo y expresar nuestra esencia divina en todos los aspectos de la vida terrenal.
Conviene notar que talentos y cualidades nunca se pierden, de modo que las facultades cultivadas en cada encarnaci�n se suman al capital del futuro. Por ejemplo, el don de los ni�os prodigios es el resurgimiento de un talento ejercitado en una o varias existencias previas. Asimismo, un excelente profesor de literatura podr�a haber sido escritor, historiador y copista en vidas anteriores. De hecho, nuestras aptitudes se manifiestan en funci�n del motivo de nuestra encarnaci�n actual.
Las lecturas revelan que el karma no se instaura entre los individuos, sino �nicamente con uno mismo. En otras palabras, "uno siempre se enfrenta a s� mismo". En consecuencia, el curso de nuestra existencia se basa en las decisiones que tomamos a fin de responder a la coyuntura que nosotros mismos hemos suscitado.
No obstante, la noci�n m�s dif�cil de entender es que, en general, se nos brinda la posibilidad de resolver nuestros propios problemas k�rmicos a trav�s de nuestras interacciones con los dem�s. Por esta raz�n, en lugar de aceptar la plena responsabilidad de nuestros fracasos y decepciones, tendemos a imput�rselos a otros.
As� nuestro karma nos es personal, pero nos sentimos constantemente atra�dos por la gente o los grupos que nos ofrecen ocasiones favorables de asumirlo. De manera similar, ellos se acercan a nosotros en su recorrido individual para satisfacer su memoria k�rmica. Por lo tanto, nuestras relaciones con los dem�s nos permiten enfrentarnos a nosotros mismos y vivir sucesos que nos ense�an y nos ayudan a avanzar en el sendero espiritual.
Con frecuencia, los episodios vividos en grupo reaparecen, en encarnaciones posteriores, como v�nculos familiares, profesionales, culturales o �tnicos. Las lecturas subrayan que nunca nos encontramos con alguien accidentalmente, porque las coincidencias no existen. Del mismo modo, no experimentamos de entrada una profunda simpat�a o antipat�a sino hacia personas que hemos conocido antes.
Debemos atenernos a las consecuencias de nuestras decisiones y actitudes previas, ya que cosechamos inevitablemente lo que hemos sembrado. La Biblia dice: "Todo lo que sembrare un hombre, eso mismo cosechar�." Los adeptos de la reencarnaci�n suelen afirmar: "Atraemos lo que es semejante a nosotros." Esto implica que, alg�n d�a, tendremos experiencias an�logas a las que nuestras elecciones han producido en la vida de otros.
A diferencia de las doctrinas fatalistas que nos reservan una suerte inmutable, la teor�a de Cayce asevera que somos due�os de nuestro destino.
En efecto, podemos controlar nuestros pensamientos, palabras y acciones, y escoger nuestro comportamiento ante las circunstancias que nosotros mismos hemos engendrado. Comprendamos que todo lo que acontece en nuestra existencia es el fruto de nuestra propia creaci�n, y que nuestras tribulaciones siempre contribuyen a nuestro desarrollo cuando las consideramos como oportunidades de corregir los errores del pasado o de adquirir sabidur�a y entendimiento.
Descubrir por qu� nos hallamos en una u otra situaci�n no es necesariamente fundamental: lo primordial es c�mo nos disponemos a hacerle frente, pues de nuestras reacciones nacen nuestras experiencias futuras. As�, dos personas podr�n adoptar una actitud muy distinta en casos comparables, por ejemplo con respecto a la p�rdida de un empleo.
Mientras que una se angustiar� y amargar�, la otra ver� una ocasi�n inesperada de reconstruir su vida y de dedicarse a alguna actividad que le apasiona desde hace mucho tiempo.
La reencarnaci�n es un concepto que figura en las grandes religiones del mundo y no se limita a las filosof�as orientales.
Profesa la tolerancia y la compasi�n, contesta numerosos interrogantes y da sentido hasta a los m�s m�nimos aspectos de la existencia. Algunos la encuentran provechosa, otros controversial. De cualquier forma, lo que los dem�s opinan no es pertinente. Los adeptos serios saben que todos hemos experimentado varios �mbitos, condiciones y circunstancias en el transcurso de nuestras vidas sucesivas.
Ellos se sirven de la reencarnaci�n, no para detenerse en el pasado o enorgullecerse de quiz�s haber gozado de notoriedad anteriormente, sino para crecer en esp�ritu y contribuir a mejorar el mundo en el que vivimos.
Cayce ilustra esta idea en la siguiente lectura:
"Determine por qu� raz�n est� buscando esa informaci�n. Si es a fin de o�r que ha vivido, fallecido, y sido enterrado al pie del cerezo al fondo del jard�n de su abuela, �esto no le har� un mejor vecino, ciudadano o padre!
En cambio, si es para saber que ha pronunciado palabras hirientes, de lo cual se ha sentido culpable, y que ahora puede redimirse actuando de manera justa, �entonces s�, vale la pena!"
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Varias profec�as confirman el final en el a�o 2012
EL FIN DEL MUNDO ATEMORIZA A LA HUMANIDAD. A PESAR DE LOS ERRORES DE CADA UNO DE NOSOTROS NADIE SE QUIERE MORIR Y NADIE QUISIERA ESTAR EN ESE FINAL QUE ALGUN DIA DEBE LLEGAR. SOLO QUE DEBEMOS ESTAR PREPARADOS SIN ALARMA...
�Porque se cree que el 21 de Diciembre, A�o 2012, es el final de la tierra? Escuche este documento en AUDIO, y haga su propia reflexi�n. Son varias las profecias que afirman que el 21 de Diciembre, 2012, la tierra ya no ser� la misma y podemos estar en el final...
2012, �el fin del mundo?
http://www.ivoox.com/2012-el-fin-del-mundo-audios-mp3_rf_134140_1.html
Profec�a de San Malaquias: A principios del siglo pasado, bajo el reinado de Luis XVIII, un sacerdote de la di�cesis de Toulouse quiso publicar una antigua profec�a en torno a los papas (que eran una predicci�n muy antigua, atribuida a San Malaqu�as, obispo irland�s que hab�a vivido en el siglo XII, y publicada por primera vez en 1595), el gobierno, impresionado y temeroso, lo prohibi�.
El contenido de la profec�a es claro: pretend�a dar a conocer el n�mero exacto de papas que habr�an de sucederse hasta el fin del mundo. El n�mero que el predijo esta completo. S�lo faltar�a uno mas con un periodo mas corto que el actual. Recordemos que a uno de los �ltimos no lo dejaron gobernar.
Pero ... �Quien fue Malaqu�as?
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El Lama de los Guantes Verdes.
Por Josep Maria Ib��ez
�Qui�n fue realmente el inquietante personaje conocido como I.T.T. Lincoln? �Fue un enviado del llamado grupo de los Superiores Desconocidos que dominar�an el mundo? Este hombre, del que se sospecha tuvo que ver con la implantaci�n del nazismo en Alemania, y que parece haber estado presente en los grandes acontecimientos de su �poca, constituye un aut�ntico enigma. Incluso a la hora de la muerte.
En la ma�ana del 25 de Abril de 1945 un grupo de soldados rusos, que se abr�a camino entre los escombros de la desgarrada ciudad de Berl�n, hizo uno de los descubrimientos m�s sorprendentes de la Segunda Guerra Mundial. Entre las ruinas de lo que en otro tiempo hab�a sido un edificio de tres pisos, en una de las habitaciones de la planta baja, encontraron los cad�veres de seis hombres tumbados en el suelo formando un peque�o c�rculo.
En el centro del c�rculo, boca abajo, otro cuerpo sin vida sujetaba fuertemente entre sus manos unos guantes de color verde. A primera vista, los cad�veres no parec�an esconder ning�n tipo de misterio aparente. Hab�a miles esparcidos por doquier. Pero al examinarlos m�s de cerca, a pesar de que vest�an uniformes alemanes, comprobaron sorprendidos que sus rasgos eran orientales, concretamente tibetanos. �Qu� estaban haciendo a miles de kil�metros de su tierra y en medio de una guerra en la que, oficialmente, su pa�s no tomaba parte?
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LOS ATRIBUTOS DE LA GRAN ALMA
Los atributos de la Gran Alma se pueden formular de una manera muy simple. Son inevitables y aunque a veces en el camino nos alejemos un tiempo de ellos la vida se encarga de hacerlos emerger en los momentos cruciales. Son tres:
1. Asentimiento y servicio a la vida
Como seres humanos gozamos de conciencia, somos una extra�a clase de mam�feros con capacidad de desdoblamiento, de ser nuestros propios testigos, de observarnos. Podemos dibujar nuestros pensamientos, proyectarnos en un tiempo futuro o revisarnos en un tiempo pasado, incluso podemos tratar de cambiarnos. Somos mam�feros autorreferenciales.
Eso nos ha permitido creer que nuestro yo es el centro del universo, hasta el punto de que se ha popularizado la idea omnipotente de que cada persona crea la realidad con sus pensamientos. Se dice con grandes esl�ganes en el mundo del conocimiento postmoderno: la realidad no existe, cada persona construye su realidad de una manera subjetiva. Y esto es cierto, pero s�lo en parte. Es obvio que lo que pensamos y nuestra actitud ante la vida determina nuestras vivencias, y, por tanto, nuestro bienestar o malestar. Es verdad que cada uno puede construir con sus pensamientos un cielo o un infierno, y se sabe que quien piensa en soluciones las atrae con m�s facilidad que qui�n piensa en problemas. Sin embargo, no somos los �nicos due�os de nuestra vida. A lo sumo cuidamos la vida que se nos ha dado y tratamos de gobernarla y conducirla por los cauces para los que estamos dotados. Podemos elegir c�mo reaccionar ante los hechos de la vida, pero es ilusorio creer que la moldeamos seg�n nuestros peque�os deseos personales. Nuestra vida no nos pertenece, pertenece al flujo continuado de la existencia. Ni la hemos creado ni la podemos destruir. Se cre� y se terminar� seg�n una ley que as� lo quiere. Nadie elige vivir y tampoco morir.
Por lo tanto, no somos los due�os sino los servidores de la vida. Todo sufrimiento es un grito que niega este hecho. Por el contrario, cualquier desarrollo se inclina ante lo que es y permite que act�e en su misterio. En la Gran Alma no existe negaci�n, s�lo el S�, y esto expresa un amor natural a todo lo existente.
2. Silencio
El silencio acalla todas las voces y formas del vivir, y al mismo tiempo las abarca, llen�ndolas de dulzura y del brillo de la existencia.
En la Gran Alma no hay distinciones y el lenguaje calla, ya que todo decir o todo pensar usa las palabras, el sonido y las im�genes. El misterio de la Gran Alma emerge donde el silencio se consolida. Como ense�a el Buda, en el peque�o intersticio entre dos pensamientos hallamos el Ser, advertimos nuestra verdadera naturaleza. En el vac�o, en el silencio, el Gran Alma florece. Es algo parecido a un cielo limpio y despejado que constantemente es llenado por pesadas nubes, que simbolizan las innumerables formas que la vida crea. Las nubes pasan pero el cielo permanece impoluto, inalterado.
Hacer distinciones y comparaciones, abrir y reconocer diferencias en el universo, es la puerta de entrada al conocimiento funcional, necesario para el ordenamiento pr�ctico del vivir. Lo malo es cuando este conocimiento gana preponderancia y trata de ocupar todo el espacio mental. Entonces se convierte en carcelero, aprisionando el recuerdo de qui�nes somos en esencia, de nuestra verdadera naturaleza.
�Acaso el �con�cete a ti mismo� del or�culo de Delfos se refiere a conocer nuestros rasgos de personalidad, nuestro repertorio de conceptos, discurso y conductas, o m�s bien se refiere a aquello que es inasible en la forma e inalterado, al Ser desnudo, despojado de contornos? �El or�culo apunta a las formas, a la esencia o a ambas?
3. Alegr�a
Sostener una mirada m�s amorosa y abierta a lo que es, aceptarlo y apreciarlo, nos permite conectarnos con un estado natural de contento. Se trata de la simple alegr�a porque s�, sin motivo. La felicidad porque s�.
Hay dos tipo de alegr�a, la alegr�a por algo y la alegr�a por nada. La primera tiene que ver con el ganar, con lo que conseguimos y logramos. Es maravillosa y nos expande. La segunda en cambio, es la cosecha despu�s de haber perdido, despu�s de haber sufrido los tormentos del desprendimiento de lo que fue importante y la vida nos quit�. Viene despu�s de la aceptaci�n del vac�o y la conformidad que nos quedan al final de una p�rdida. Es libre, risue�a, espont�nea, silenciosa o alborozada, y sobre todo contemplativa. No nos expande s�lo a nosotros, sino a los dem�s y a todo aquello que encuentra a su paso. Realza la belleza de los otros y de la vida.
San Agust�n lo expres� de forma certera: �La felicidad consiste en el proceso de tomar con alegr�a lo que la vida nos da (esta es la felicidad por algo, la de ganar, que nos expande) y soltar con la misma alegr�a lo que la vida nos quita (esta es a felicidad por nada y expande a la vida y a los dem�s; es una felicidad espiritual)�.
Por lo tanto la felicidad es el resultado de una ecuaci�n que combina dos variables. La primera consiste en empe�arse, a arriesgarse y apostar por la vida con todas nuestras fuerzas siguiendo la direcci�n de lo que nos mueve, de lo que nos importa. Esta es la alegr�a de expandirse a trav�s de los logros y las realizaciones. La otra variable tiene que ver con nuestra capacidad para sintonizar y navegar con los prop�sitos de la vida, aunque no encajen con nuestros deseos personales. Entonces le abrimos la puerta al invitado de honor que es la vida tal como act�a y se manifiesta y es. Esta es la alegr�a de volver a ser desnudos como ni�os, con independencia de c�mo nos va y de c�mo son las cosas. Pues en el trasfondo de todo yace una sonrisa inalterable, tambi�n en el trasfondo de cada uno, en el puro centro de nuestro pecho.
En definitiva, por un lado somos mam�feros y apegados, necesitamos el amor y los v�nculos. En este sentido estamos unidos en el Alma Gregaria. Por otro lado pertenecemos a la Gran Alma, que nos abarca y nos trasciende. En ella la alegr�a es natural, por nada; en ella todo est� iluminado. Incluso las penumbras resplandecen. En la Gran Alma, el mam�fero que somos encuentra refugio para su sufrimiento. En ella la vida canta imperturbable sus alabanzas, incluso en medio del dolor, o a trav�s del dolor. Somos mam�feros y somos iluminados, y ambas cosas al mismo tiempo. Somos el cuerpo de la vida sometidos a sus vaivenes emocionales pero tambi�n somos la luz que fecunda a este cuerpo. Somos el descenso vertiginoso, que a veces nos aterra, hacia el valle del morir, pero al mismo tiempo somos la nada luminosa que con la muerte reencontramos y que tal vez no hemos llegado a olvidar por completo.



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Lucifer � Luciferismo y Baphomet
Art�culo completo en http://4thwiseman.wordpress.com/2008/08/20/lucifer-luciferismo-y-baphomet/
By Frater Kaplan � Escuela Iluminati Aristotelica, Orden Perfectibilista
L U C I F E R
Lucifer es un personaje triste, que carece de historia propia, ni tan siquiera podemos encontrar ya menci�n alguna a su nombre en la actual Biblia cat�lica..�Ha sido borrado!, tan solo nos queda el Eco apagado del Mito que una vez existi�, pero no como nos lo contaron.
La palabra Lucifer es de ra�z latina y significa El Portador de la Luz. Realmente naci� por primera vez al mundo conocido, debido a su empleo por parte de San Jer�nimo, con motivo de la Traducci�n de la Biblia al lat�n, nos referimos a la famosa Vulgata.
San Jer�nimo al traducir la palabra hebraica Helel, que literalmente significa �Resplandeciente�, encontrada en un texto de Isa�as, junto con diversas connotaciones, fue cuando dio nacimiento a dicho t�rmino.
En la Mitolog�a greco romana, fue asociado a He�sforo, un dios menor e hijo de la diosa Aurora. Y..entre la Aurora, el Portador de la Luz, el Resplandeciente, junto a ideas antiguas de Luc�fero o Venus, San Jer�nimo pari� un lindo ni�o en la figura de Lucifer, inexistente antes de dicho evento.
Es muy curiosa la lectura del texto de Isa�as, en donde se hace referencia a este Helel (Lucifer por sincretismo), ya que el Profeta lo recoge de una s�tira entre Yahv� y el Rey de Babilonia derrotado:
�C�mo has ca�do del Cielo, astro rutilante, Hijo de la Aurora, y has sido arrojado a la Tierra, T� que venc�as a las Naciones?�..T� dijiste en tu coraz�n..El Cielo escalar�, por encima de las estrellas de El, elevar� mi trono y me sentar� en la monta�a del encuentro, en los confines de Saf�n; escalar� las alturas de las nubes, me igualar� a Ely�n (El Alt�simo)..Por el contrario, al Sol has sido precipitado, al hond�n de la fosa.
(Isa�as, 14, 12 11)
As�, de esta forma queda asociado Lucifer como Hijo de la Aurora, dando lugar a un Mito inexistente anteriormente.El del �ngel Rebelde Lucifer. Pero, de esta forma los Padres de la Iglesia Trinitaria, creyeron encontrar el Principio del Mal Personificado..He inventaron la asociaci�n:
Lucifer = Satan�s
Y, es que la Iglesia Trinitaria y en general sus sectas, no dejan de ser una continuaci�n adaptada del propio juda�smo, y tenemos que recordar que este pueblo, el jud�o, originalmente aceptaba de pleno la existencia de otros dioses (El Antiguo Testamento, as� lo atestigua), aunque eso si, sometidos todos a la voluntad de un Jefe, de nombre Yahv�, nombre por cierto que en otras zonas se denominaba Baal (Se�or), con lo que incluso no debemos de extra�arnos, cuando encontramos en las Sagradas Escrituras, t�rminos como Baal Yahv�.
Adem�s exist�a otro Dios al que llamaban EL (Especialmente una parte del pueblo jud�o y los cananeos), mas tarde EL se sincretiz� con Yahv�, a pesar de no ser lo mismo
Abraham y Melquisedec, adoraban al mismo Dios bajo el nombre de EL Ely�n, totalmente distinto al Dios Yahv�, aunque como anteriormente he dicho, algunos Padres de la Iglesia (los inventores del catolicismo por el siglo tres de nuestra era) terminan por asociar como a la misma persona Yahv� y El Ely�n.
Con dicha asociaci�n, aquellos Padres, arrastraron un gran problema, por cierto a�n mayor que la diferencia en s�, ya que EL Ely�n para los cananeos, era el padre de Sahar, cuya traducci�n correcta es precisamente.
�Aurora!
O dicho de otra forma, emparentado en la terminolog�a de Isa�as, como Lucifer, al que llama:
Helel ben Sahar.
Seg�n el propio Yahv�, es decir: Lucero, Hijo de la Aurora De esta forma seg�n la propia mitolog�a cananea, Lucifer es un descendiente directo e hijo de El-Ely�n, que los Patriarcas dicen ser el mismo Yahv�, o dicho de otra forma.
Lucifer es Hijo de Dios, por pura l�gica. (�)
Si leemos el Deuteronomio, nos podemos encontrar con un curioso comentario:
< Cuando Ely�n reparti� las naciones, cuando distribuy� a los hijos de Ad�n, fij� las fronteras de los pueblos seg�n el n�mero de los Sene�EL (Los Hijos del Dios EL), mas la porci�n de Yahv� que fue de su pueblo>
De lo que se desprende que Lucifer era due�o de una parte de la tierra y que Yahv� tan solo era Dios de un Pueblo.A no ser, que siendo el Ely�n el propio Yahv� como quiere hacernos creer la Iglesia, Este dio a sus Hijos la Tierra, salvo Canaan e Israel que se la queda personalmente.
Este embrollo, tan solo significa, que todos estos personajes, incluido Lucifer, no eran ni mas ni menos, que reyezuelos de taifas, de aquella �poca y sus luchas mas o menos intestinas por el poder, pues da la casualidad de que Baal termina tambi�n por ser otro personaje, igualmente Hijo de Yahv�, que por cierto, en una ocasi�n le arrebata a este Yahv� el Trono, motivo precisamente, de que este Dios vengativo (Yahv�), utilice a Abraham para invadir el territorio cananeo, para de esta forma obtener de nuevo el culto a su persona, declar�ndose por ello, Dios de los Dioses
Sin embargo.
�Abraham, se arrodilla ante Melquisedec que no es seguidor de Yahv�! y as� reconoce a los Dioses de Melquisedec y con ello al propio. �Lucifer!
Art�culo contin�a en: http://4thwiseman.wordpress.com/2008/08/20/lucifer-luciferismo-y-baphomet/
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�Qu� es la muerte?
Publicado por Adri�n P�rez de Vera F.R.C. el agosto 14, 2009 a las 10:02pm
El asunto de la muerte ha sido debatido ampliamente y ha servido de base a muchas especulaciones, algunas de ellas para a�adir angustia y miedo a un acto natural mal entendido. Para muchos hombres y mujeres la muerte es un generador de angustia y miedo, mientras que para otros, al enfocarlo de forma distinta, se convierte en un refugio o salida de las presiones de la vida. Para �stos, la angustia de vivir es mayor que la angustia de morir. Pero la funcionalidad de las leyes pronto mostrar� que de nada vale recurrir a la muerte como v�lvula de escape. Las leyes naturales siempre nos empujan hacia la manifestaci�n de la vida. Para algunos la muerte representa un �rea atractiva para la investigaci�n, muy rica y acompa�ada de un cortejo de ense�anzas que conduce al estudiante hacia otros valores y otras realidades las cuales puede, incluso, experimentar.
El problema de la muerte es muy sencillo. Desde hace siglos se nos ha inculcado que la muerte es sin�nimo de cesaci�n. Para el pensamiento materialista solo aquello que suena est� vivo, la persona que no habla, que no suena, est� muerta. Esto es una forma muy limitada y simplista, nada inteligente, de enfocar la vida y la muerte. En realidad todo es vida, y solemos llamar muerte a un cambio en la manifestaci�n de �sta. Pero, como limitamos el concepto de vida solo a aquellos aspectos de nuestra conciencia f�sica u objetiva, la cesaci�n de estas percepciones las consideramos como muerte. En realidad ser�a mejor no usar la palabra muerte, sino transici�n, pues eso es lo que en verdad ocurre.
Ver el blog de Adri�n P�rez de Vera
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El aprender no es una experiencia
Krishnamurti
La palabra aprender tiene una gran significaci�n. Hay dos clases de aprender. Para la mayor�a de nosotros, el aprender significa acumulaci�n de conocimientos, experiencias, tecnolog�a, acumulaci�n de destrezas, de un idioma. Tambi�n est� el aprender psicol�gico, el aprender gracias a la experiencia, o bien el aprender de las experiencias inmediatas de la vida, las cuales dejan cierto residuo; aprender de la tradici�n, de la raza, de la sociedad. Existen estas dos clases de aprender c�mo encarar la vida: la psicol�gica y la fisiol�gica; la destreza externa y la destreza interna. En realidad, no existe una l�nea de demarcaci�n entre ambas; se superponen. No estamos considerando por el momento la destreza que aprendemos mediante la pr�ctica, el conocimiento tecnol�gico que adquirimos a trav�s del estudio. Lo que nos interesa es el aprender psicol�gico que hemos adquirido en el curso de los siglos o que hemos heredado como tradici�n, conocimiento, experiencia. A esto lo llamamos aprender, pero yo cuestiono que eso sea, en modo alguno, aprender. No hablo acerca de aprender una destreza, un idioma, una t�cnica, sino que me pregunto si la mente aprende alguna vez en lo psicol�gico. Ha aprendido, y con lo que ha aprendido se enfrenta al reto de la vida. Est� siempre traduciendo la vida o el reto nuevo, conforme a lo que ha aprendido. Eso es lo que hacemos. �Es eso aprender? El aprender, �no implica acaso algo nuevo, algo que no conozco y que estoy aprendiendo? Si tan s�lo a�ado a lo que ya conozco, eso no es m�s aprender.
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LA VIDA ES UNA SOLA
�Qu� frase esta! Siempre a la mano cuando queremos justificar quiz�s alguna actitud irreverente, alocada, desatinada - a los ojos de otros, claro. Pero. �acaso no es verdad? Sin �nimo de entrar en controversia con la religi�n, lo cierto es que al menos del lado de ac�, que es de donde tenemos noticias, la vida s� es una sola. �Y qu� significa eso? �Qu� queremos decir cuando nos apropiamos de esa frase?
Porque me atrevo a dudar de que alguien no la haya hecho suya al menos una vez. �Qu� queremos decir?....
Queremos decir que hay que aprovechar cada minuto en vivir con los pulmones llenos de aire, del mejor que se pueda conseguir y por suerte todav�a se adquiere gratis. pero solo todav�a.
Queremos decir que hay que tratar por todos los medios de estar bien con nosotros mismos y con los dem�s . Y eso se logra con el sonre�r, decir buenos d�as, buen provecho, salud, hasta ma�ana, que duermas bien, no te preocupes, como no enseguida, yo me ocupo, te ayudo, cu�date, saluda a tu familia, qu� bien te ves hoy, felicitaciones por tus �xitos, me alegro por ti, que salgas bien, buena suerte con tu proyecto, gracias, por favor, feliz cumplea�os, disculpa, d�jame ayudarte, te lo agradezco mucho, no es molestia, en qu� puedo ayudarle, no se moleste, es un placer, cuenta conmigo�
En fin, esta lista ser�a interminable, pero si vivimos diciendo todo esto cuando toca, seguramente la �nica vida que tenemos transcurrir� mejor. �Qu� queremos decir?
Queremos decir que debemos guiar nuestros esfuerzos y energ�as en hacer el bien, en procurar el crecimiento personal a toda costa sin da�ar a nadie, sin pisotear a nadie pero con la frente muy en alto y el coraz�n latiendo fuerte.
Queremos decir que hay que mantener las puertas abiertas a las oportunidades, los ojos abiertos a los atardeceres, los brazos abiertos a los amigos, los o�dos abiertos a la melod�a de la vida, el pecho abierto a los nuevos retos, el olfato presto a recibir nuevos aromas, el paladar listo a degustar insospechados sabores, las manos listas para prestar auxilio, los cinco sentidos conectados con todo lo bueno a nuestro alcance .
�S�! Solo de decirlo se siente TAN BIEN. �Pru�balo! ��Ves que funciona?!
Queremos decir tambi�n que hay que vivir con ilusiones, con sue�os, con metas y no solo f�ciles, hay que tener proyectos dif�ciles, tensos, de los aparentemente inalcanzables, para que nos halen hacia delante, hacia la luz, hacia la plenitud.
Queremos decir que si nos lo proponemos con todo el entusiasmo, dif�cilmente alguien pueda 'echarnos a perder el d�a' con una mala cara, una mala contesta o simplemente un silencio indeseado.
Queremos decir que el hoy es el ma�ana que tanto nos preocupaba ayer - y esto se lo escuch� a una persona muy exitosa -.
Queremos decir que los dem�s deber�an pensar igual que nosotros para que tambi�n digan: 'la vida es una sola' en vez de estar pendientes del actuar ajeno.
Queremos decir que es muy triste cuando una persona en la flor de su vida. simplemente la pierde. por cualquier causa. eso es muy triste.
Queremos decir que cuando hemos comprometido nuestra existencia, cuando hemos decidido respirar y latir junto a otra persona, entonces hay que saber que eso significa pensar en plural. siempre.
Queremos decir que si no luchamos a brazo partido por nosotros mismos nadie m�s lo har�, ni siquiera las personas que m�s nos quieren - y es que eso es algo MUY personal.
Queremos decir que nadie puede vivir por nosotros, pues si pretendemos que eso suceda ya no tenemos vida.
Queremos decir que queremos VIVIR, con toda la intensidad que esa peque�a palabra pueda encerrar por la definici�n que creemos saber ella tiene.
Queremos decir que LA VIDA ES UNA SOLA. - La vida es una sola - �No te has dado cuenta?
Ledianis Rivero - La Habana, Cuba
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El secreto para transformarse a uno mismo
-Osho-
El verdadero problema es que uno acaba siendo enga�ado por sus propios enga�os. Hablas de compasi�n... En India hablamos mucho de compasi�n, no-violencia; todo el mundo piensa que es no-violento, pero si observas los actos de una persona, sus relaciones, sus gestos, es violento. Pero no es consciente de que es violento. Puede que sea violento incluso en su no-violencia. Si est� intentando obligar a otros a ser no-violentos, eso es violencia. Ser aut�ntico significa que se debe comprender y tener en cuenta cu�l es la verdadera disposici�n: no las ideas, no los principios, sino la disposici�n. �Cu�l es la disposici�n de �nimo? �Se es violento? �Se est� enfadado?
Eso es to que quiere decir Shiva cuando afirma que seas aut�ntico. Ten conocimiento de lo que es real, tu realidad, porque s�lo una realidad se puede cambiar. Si quieres transformarte a ti mismo, debes conocer tu realidad. No puedes cambiar una ficci�n. Eres violento y piensas que eres no-violento: entonces no hay ninguna posibilidad de transformaci� n. Esa no-violencia no est� en ninguna parte, as� que no puedes cambiar. Y la violencia est� ah�, pero no eres consciente de ella, as� que �c�mo la vas a cambiar?
Primero conoce la realidad tal como es. �C�mo conocer la realidad? Perc�bela sin tus interpretaciones. .. considera.
(...)
Entonces puedes hacer muchas cosas para producir en ti un cambio, porque las realidades se pueden cambiar; las ficciones no se pueden cambiar. Entra en ti y observa todo to que haces o piensas. Descubre la realidad, y no dejes que las interpretaciones y las palabras la coloreen, la embellezcan.
Si existe esta consideraci�n, con el tiempo te volver�s aut�ntico. Y esta autenticidad no ser� como la de un animal. Esta autenticidad ser� como la de un santo, porque cuanto m�s sepas lo feo que eres, cuanto m�s sepas lo violento que eres, cuanto m�s te adentres en tu realidad y tomes consciencia de las tonter�as que est�s haciendo, m�s te ayudar� esta consciencia. Y con el tiempo tu fealdad se marchitar�, desaparecer�, porque si eres consciente de tu fealdad, �sta no puede continuar.
(...)
No puedes ocultar tu fealdad a los dem�s. S�lo puedes ocult�rtela a ti mismo. Tu mirada pondr� de manifiesto a todos que hay violencia. S�lo puedes enga�arte a ti mismo con que hab�a compasi�n.
(...)
S�lo te puedes enga�ar a ti mismo, no puedes enga�ar a nadie m�s. S�lo es posible el autoenga�o.
Deshazte de tus interpretaciones y mira la realidad de lo que eres. Y no tengas miedo: hay mucha fealdad ah�. Si tienes miedo, nunca ser�s capaz de cambiarla. Si esta ah�, acepta que est� ah�: consid�rala.
Eso es lo que significa consideraci�n: consid�rala, m�rala en toda su desnudez. Obs�rvala toda, vete hasta sus ra�ces, anal�zala. Ve por qu� est� ah�, c�mo la alimentas, c�mo la proteges, c�mo ha crecido hasta llegar a ser un �rbol tan grande. Ve tu fealdad, tu violencia, tu odio, tu ira, c�mo la has protegido, c�mo la has ayudado a crecer hasta ahora. Mira sus ra�ces; mira todo el fen�meno.
Y Shiva dice que si la consideras totalmente, puedes dejarla inmediatamente, ahora mismo, porque eres t� quien ha estado protegi�ndola. Eres t� quien ha estado ayud�ndola a arraigarse en ti. Es tu creaci�n. Puedes dejarla inmediatamente; ahora mismo. Puedes dejarla, y entonces no hay necesidad de volver a mirarla. Pero antes de poder hacer esto, tendr�s que conocerla: lo que es, todo el mecanismo, toda su complejidad, c�mo la ayudas en todo momento.
Si alguien te dice algo insultante, �c�mo reaccionas? �Has pensado en ello alguna vez: en que puede que tenga raz�n quien te insult�? �Entonces mira! Puede que tenga raz�n.
Existen todas las posibilidades de que �l tenga m�s raz�n con respecto a ti que t� con respecto a ti mismo, porque �l est� distanciado, distante; �l puede observar.
As� que no reacciones. �Espera! Dile: �Considerar� lo que has dicho. Me has insultado, y considerar� cu�l es la realidad. Puede que tengas raz�n. Si tienes raz�n, entonces te dar� las gracias. Deja que lo considere. Y si encuentro que no tienes raz�n, te lo dir�. Pero no reacciones.
Y recuerda: la reacci�n nunca puede estar en lo cierto. iNunca puede estar en lo cierto! Si me insultas, creas la posibilidad de que me enfade. Y cuando estoy enfadado, no soy consciente. Dir� algo que nunca he pensado sobre ti. En este mismo instante, debido a tus insultos, reacciono de manera violenta. Un momento despu�s puede que me arrepienta.
No reacciones: considera los hechos. Y si tu consideraci�n es total, puedes dejar cualquier cosa. Est� en tus manos. Eso est� ah� porque t� te est�s aferrando a ello. Pero puedes dejarlo inmediatamente, y no habr� represi�n; recuerda. Si has considerado un hecho, nunca hay ninguna represi�n. O te gusta y contin�as con ello, o no te gusta y lo dejas.
OSHO, El Libro de los Secretos



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La Felicidad es una construcci�n Interior
Podr�amos callar, mirarnos a los ojos y sonre�rnos. Podr�amos encontrar en esos ojos una humanidad profunda y entrar en ese territorio de la magia que es el territorio de la vida. Podr�amos creer que vivimos m�s all� de existir, a pesar de nuestro dolor.
A pesar de nuestras peque�as miserias,..� hay tanta grandeza en la semilla humana!. Hay tanto en nosotros esperando para ser, para fructificar, para amar. Hay tanta humanidad esper�ndonos en las fronteras, tanta humanidad esperando un encuentro entre el Norte y el Sur, entre el Oriente y Occidente., para as� encontrar ese sol del centro del ser humano.
Hay tanto en nosotros esperando revelarse, recrearse, fructificar. Somos semilla y a partir de ese potencial infinito, de ese oc�ano interior podemos reencantar la vida. Podemos volvernos a crear y as� divertirnos y gozar.
�Y si de pronto pens�ramos todos que el sentido de la vida es la felicidad? .�Y si nos atrevi�ramos a ser felices?. �C�mo ser�a eso?. �Cu�les ser�an los ingredientes de la felicidad?. �Si pudi�ramos identificarnos con el ser que somos y no con la sombra, -la apariencia o la dependencia-?
�Y si de repente volvi�ramos a ser lo que somos, aut�nticos, creadores de nuestros propios d�as? .�Si pudi�ramos entrar de lleno en ese r�o profundo de la vida que nos habita en cada instante, para encontrar en ese cauce corrientes de amor?.
�Si pudi�ramos despertar ese torrente amoroso que habita en nuestra sangre.? �Si pudi�ramos reencontrar la fuerza de nuestra propia identidad, y as� nos complet�ramos los unos a los otros?. �Si pudi�ramos como Pablo Neruda decir: "S�bete conmigo a nacer, hermano"?
�Si pudi�ramos entrar en nosotros y aceptarnos reconocernos y amarnos.! Dejar de buscar a Dios en el exterior y saber que estaba all� en nosotros, esper�ndonos en nuestro propio coraz�n con su infinito potencial.
Si el �nico partido que tom�ramos fuera a favor del ser humano y nuestra �nica religi�n, la religi�n del amor, y nuestro �nico m�todo, el m�todo de la hermandad, descubrir�amos que cada cosa, cada evento es un maestro con el alma como aprendiz.
Si nos baj�ramos de los pedestales del orgullo, de la maestr�a y del materialismo de una vida repetida y nos invent�ramos la vida y volvi�ramos a ser humildes y regres�ramos a la inocencia,... y si nuestra inocencia no fuera una inocencia ingenua, sino consciente,...entonces volver�amos a ser como ni�os, porque el Reino de la inocencia es el Reino de los Cielos y ese Reino est� en nosotros y es un templo de relaciones.
Si mir�ramos al dolor y la enfermedad como un Maestro; ...si aprendi�ramos la lecci�n y m�s all� de la culpa y m�s all� de la carga, pudi�ramos liberar la levedad de ese aprendizaje y con esa levedad ascender...
Hay seres humanos que creyeron en imposibles y los realizaron. Ah� est� Ghandi, Sim�n Bol�var, la Madre Teresa. Ah� est�n con la desnudez de su autenticidad. No tuvieron m�s escudo que su conciencia del amor, su coraz�n abierto, so�adores de imposibles, que nos revelaron que los imposibles se realizan cuando creemos en nosotros. Cuando creemos en
nosotros activamos el potencial de un Dios que no es externo, sino que es interior, un Dios que nos acompa�a y nos da su corriente y su fuerza.
�Es posible ser felices? .
S�, es posible, a pesar del dolor, pues el dolor no es lo contrario de la felicidad.
Es posible ser felices a pesar de la muerte, la muerte no es lo contrario de la vida.
Es posible ser felices a pesar de la tristeza, la tristeza no es lo contrario de la alegr�a. La felicidad es ese sentimiento leve de compasi�n y de aceptaci�n que te lleva por la v�a del ser.
La felicidad es ese sentimiento incondicional en el que t� amas porque te da la gana, porque s�, porque llueve, porque hace sol; en cualquier caso sin ninguna condici�n. La felicidad s�lo puede partir de ti. No es exterior, no depende de tu econom�a. La gente hoy en Europa tiene una econom�a dos veces superior a la de hace treinta a�os, pero es dos veces m�s infeliz.
La felicidad no depende del conocimiento. El conocimiento sin coraz�n es totalmente destructivo, no depende de ning�n reconocimiento exterior. De repente adquieres un c�ncer y descubres ese estado interior desde el cu�l tambi�n puedes ser feliz.
La felicidad es una construcci�n interior, parte de un para�so interno. El Para�so no es ajeno, t� lo pintas y entras despu�s en �l. T� lo creas y lo recreas.
En la felicidad no hay un Dios exterior. T� eres a imagen y semejanza de ese Creador que habla en tu palabra, mira en tu mirada y ama con tu amor. �Podr�amos entonces vislumbrar nuestro camino hacia la felicidad? . S�. Ese camino es un camino de retorno. Es un camino de conciencia. Es un camino que libera. No est� hecho de dependencias.
Nada que te ate, nada que te amarre, nada que conduzca por la v�a del placer de los sentidos, que te conduzca al poder., conduce a la felicidad.
M�s poder no da m�s felicidad, da m�s dependencia. M�s placer no construye m�s felicidad. M�s vivir para los sentidos, hace que pierdas el sentido.
La felicidad es un camino hacia el sentido, es un sendero que empieza en tu interior y termina en tu interior, cuando descubres con la f�sica cu�ntica, pero tambi�n con la vivencia humana que el universo es interior.
T� eres el centro del universo cuando eres consciente de ti.
La felicidad parte de la atenci�n, y la atenci�n es el uso fundamental de la conciencia. Cuando est�s atento te centras. Cuando est�s atenta eres due�a de ti misma, de tu propio potencial. Cuando est�s atenta generas un
lasser con tu propia conciencia y en esta conciencia habitas y tienes el movimiento, la vida y el ser. Cuando est�s atenta construyes un espacio interior peque�ito que te conecta con el infinito. Cuando est�s atenta construyes el instante y en ese instante eres eterna. Cuando est�s atenta te reconoces a ti misma y vuelves a nacer de ti misma y eres el parto y el
partero, eres el Creador, porque naces de ti y regresas a tu conciencia.
La atenci�n es el momento m�s importante de la conciencia, es el momento de la creaci�n en el que descubrimos el presente, es el tiempo de la sincronicidad, el tiempo de la resonancia. Uno nace de su propia muerte.
Uno nace al presente por la renuncia al pasado, al deshipotecar la vida de los condicionamientos del pasado. Tenemos la vida hipotecada con las expectativas hacia el porvenir y entonces nos perdemos el lugar de la vida que es este instante. Este instante es sagrado porque en este instante vive el ser. All� no hay tener, all� no hay placer, all� solamente bulle el ser, y ese ser es lo que somos: potencial infinito que nos habita, Dios tan inmanente como trascendente.
Ese Dios Universal se interioriza en nosotros y convierte la vida en algo m�gico. Ese Dios nos humaniza y nos redime. Ese Dios permite que el reino mineral cante y baile y que el reino vegetal florezca y que el reino animal pueda sentir. Ese Dios permite que el ser humano tenga las alas del pensamiento y desde las alas del pensamiento restaure la intuici�n, la visi�n de la totalidad. Desde esa visi�n de la totalidad nos unimos de nuevo en el maravilloso Camino de Regreso al Creador.
QUE EL AMOR LLENE TU SER:
Rita Scialabba
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LAS TRES CUALIDADES DE LA VIDA
Kumar nos muestra los valores que sustentan una vida aut�ntica y nos invita a seguir las necesidades del alma para poder alcanzarla. La Br�jula espiritual, su �ltimo libro, nos marca el norte para que guiemos nuestros pasos hacia el cambio, tanto personal como planetario.
Satish Kumar - Educador y pacifista, fundador del Schumacher Collage, residencia y escuela de educaci�n espiritual para adultos. Editor desde hace 40 a�os de la revista Resurgence.
Vivimos en una era marcada por la angustia en los �mbitos pol�ticos, social, medioambiental y espiritual. La angustia pol�tica hace que las naciones se comporten como salvajes y que los superpoderes vivan con miedo. Los conflictos constantes en Palestina, Israel, Iraq y Afganist�n�por mencionar solo algunos, constatan la incapacidad de quieres ostentan el poder para encontrar soluciones justas, equitativas y satisfactorias para todas las partes.
En paralelo, la sociedad permite que haya personas que mueren de hambre aun estando rodeadas de abundancia. A pesar de que hace d�cadas que se est� luchando contra las agencias de Naciones Unidas y las organizaciones de ayuda derivan fondos y materiales a las �reas m�s desfavorecidas, acabar con el hombre sigue siendo un sue�o distante. Aunque sea un clich�, los ricos siguen enriquecido y los pobres se vuelven cada vez m�s pobres.
De igual manera la angustia ecol�gica se manifiesta a medida que vamos destruyendo el medio ambiente que sustenta nuestra vida. Hemos perdido el sentido del equilibrio entre los derechos de los humanos y los de la naturaleza. As�, buena parte de lo que se considera progreso econ�mico, cient�fico y tecnol�gico est� causando un tremendo prejuicio al aire, a la tierra y al agua.
A todo esto hay que a�adir que nuestra angustia espiritual es igual de intensa. Los rituales y ceremonias que aportaban al ser humano alegr�a, un sentido de celebraci�n y que sol�an crear un espacio para el enriquecimiento espiritual han desaparecido casi por completo, cuando no se han convertido en un medio de consumo.
Estamos perdiendo nuestro equilibrio natural en nombre de lo que llamamos progreso.
�Qu� podemos hacer? �Hacia d�nde podemos ir? �C�mo podemos alimentar nuestra imaginaci�n? �D�nde encontrar inspiraci�n? �Cu�ndo podemos nutrir nuestra alma? Parece que la cultura de nuestro tiempo no tiene respuestas para estas preguntas. Quiz�, la sabidur�a antigua si pueda ofrecernos algunas pistas para entender qui�nes somos, cu�l es nuestra naturaleza y c�mo podemos crear un patr�n de vida armonioso, integrado y equilibrado.
Seg�n el pensamiento indio, hay una manera de percibir el mundo como compuesto de tres cualidades llamadas gunas. Cuando nos observamos a nosotros mismos y comprendemos nuestra condici�n usando como br�jula estas tres cualidades, podemos averiguar qui�nes somos y d�nde estamos. Pueden orientarnos en la direcci�n que queremos ir. Pueden ayudarnos a recuperar el arte de vivir y eliminar nuestra angustia para que podamos acceder a una existencia m�s apacible y satisfactoria.
Todos los objetos, todos los pensamientos, todos los actos y todas las relaciones tienen una u otra de estas tres cualidades o tendencias- o una combinaci�n de dos o de las tres- , pero siempre predomina una de ellas. En s�nscrito, estas tres cualidades se llaman s�tvico, raj�sico y tam�sico.
La sabidur�a antigua nos puede conducir hacia un fin mejor que la angustia y desaz�n actuales.
S�tvico significa verdadero, natural, incorrupto, original, sencillo, sincero, bueno, deleitoso, honesto, puro, refrescante, l�cido, luminoso y espiritual. Por su parte, raj�sico significa regio, espl�ndido, brillante, glorioso, elegante, glamoroso, deslumbrante, sofisticado, seductor, magnifico, fuerte, extravagante y emocionante. Tam�sico significa oscuro, apagado, deprimente, siniestro, feo, amedrentador, dictatorial, enfermo, pesado y perjudicial. Lo s�tvico se centra en la pureza de los medios y busca y aspira a la plenitud. Lo raj�sico se ocupa de alcanzar los objetivos y persigue el �xito. Para lo tam�sico, el fin justifica los medios y busca el control. La amabilidad es s�tvica; la ira, raj�sico y la venganza, tam�sica.
Estas tres dualidades nos ofrecen un mapa de tres tipos de personalidad. La mente s�tvica aprecia y celebra la bondad intr�nseca del mundo natural. La naturaleza encarna opuestos que se complementan: arriba y abajo, luminoso y oscuro, flor y espina. El camino de lo s�tvico consiste en mantener el equilibrio y la armon�a entre los opuestos: reconocer y comprender las cosas tal y como son, sin emitir juicios de valor ni desear alterarlas; fluir seguir el curso de las cosas y mantener la ecuanimidad.
La mente raj�sica, por su parte, tiende a la mejora de las cosas; cree que las realidades crudas y �speras del mundo natural se pueden reformar y cambiar, o incluso controlar, para que se ajunten mejor a los prop�sitos humanos. Seg�n la mente raj�sica, las flores cultivadas son mejores que las silvestres; el esplendor de las flores ex�ticas en un jarr�n precioso es mejor que la contemplaci�n de las flores en un prado.
Seg�n la mente tam�sica, lo original o natural no es bueno. La mente tam�sica considera que la naturaleza es cruel y sanguinaria e intenta alejarse de ella. Las flores naturales no son permanentes; deben renovarse, incluso mueren y hay que tirarlas, de modo que la mente tam�sica prefiere las de pl�stico. Lo tam�sico separa la idea de la belleza de su fuente, y se siente atra�do por versiones extra�as y artificiales de la realidad.
La forma de vida s�tvica es el camino de la simplicidad elegante y de la espiritualidad profunda.
La forma de vida s�tvica es accesible para todo el mundo. Es aut�ntica, ordinaria; es la vida de todos los d�as, y no exige una gran cantidad de dinero ni de recursos. Es sencilla, sincera, modesta y sublime. Las personas que tienen una mente que tiende a lo s�tvico desarrollan su vida paso a paso, confiando en el proceso del universo y creyendo que las cosas saldr�n bien.
El estilo de vida raj�sico es propio de las �lites. Es ingenioso pero superficial, anal�tico. Impresiona y deja huella; le gusta la velocidad, lo grandioso, lo extravagante. Se concentra en el progreso, en el resultado y en el �xito. Admira a las celebridades, a las personas con prestigio y con poder. A la persona raj�sica no le importa el derroche. A menudo alaba la justicia y la equidad, pero luego se dedica a servir a sus propios intereses. Le encantan las soluciones tecnol�gicas y elabora planes para conquistar el espacio. La forma de vida raj�sica depende del uso excesivo de los recursos naturales y valora la naturaleza solo en la medida en que sea �til para el hombre. Cree en el progreso cient�fico, el desarrollo tecnol�gico y el crecimiento econ�mico. Anhela la comodidad y todo lo que contribuya a ella.
La tendencia tam�sica es dictatorial, astuta, temerosa y reservada. Produce abulia, depresi�n, apat�a e inercia. La sociedad tam�sica utiliza la naturaleza y al ser humano para servir a la econom�a. La mayor�a de las multinacionales funcionan seg�n el estilo tam�sico, buscando el beneficio y el poder.
Cuando contemplamos el mundo moderno a trav�s de la �br�jula espiritual� de los tres gunas, descubrimos que las ideolog�as raj�sicas se han convertido en los valores dominantes que subyacen en la mayor�a de nuestros actos y decisiones, en el �mbito personal, pol�tico o social.
Podemos intentar erradicar por completo las tendencias tam�sicas de nuestras vidas.
Parad�jicamente, la mayor�a de nosotros parece que desea obtener resultados s�tvicos, como un entorno hermoso, una buena salud y una existencia satisfactoria, pero nos atrae lo raj�sico, con su aspecto glamoroso y emocionante y su promesa de un futuro maravilloso, con atajos y soluciones r�pidas. As�, nos angustia nuestro deseo de alcanzar unos fines s�tvicos usando medios raj�sicos. Por ejemplo, queremos ser felices pero seguimos el camino raj�sico del materialismo, el poder y el dinero. Queremos armon�a en nuestra comunidad, pero cedemos a la tentaci�n raj�sica del ego�smo. De este modo, seguiremos hundi�ndonos cada vez m�s en la frustraci�n personal y, por extensi�n, en el desastre pol�tico.
�Cu�l es la soluci�n? No nos liberaremos de la angustia mientras busquemos una respuesta que viene de lo alto. Las soluciones genuinas o s�tvicas son m�ltiples y se desarrollan desde el interior. La angustia desaparecer� cuando dejemos de intentar controlar e imponer soluciones que vienen de fuera. Hemos de liberarnos de la ambici�n raj�sica de obtener respuestas grandes y espectaculares o curas milagrosas. Los m�todos s�tvicos son humildes. Lo que funciona surge de dentro de cada circunstancia, como un �rbol crece a partir de un semilla.
Cada persona tiene sus propias cualidades s�tvicas, descubrirlas ser� un proceso de crecimiento.
Los tres gunas tambi�n son una br�jula para nuestras vidas personales. Nos ayudan a decidir qu� tipo de acci�n ser� la m�s adecuada para el individuo en funci�n de su propia naturaleza y sus necesidades. Si sigui�ramos nuestras necesidades m�s profundas podr�amos optar, por ejemplo, por trabajar cerca de donde vivimos aun cobrando menos, concedi�ndonos m�s tiempo para nosotros mismos, nuestra familia o amigos, en lugar de recorrer grandes distancias para cobrar m�s o tener m�s prestigio.
Solo cada uno de nosotros puede conocer sus propias cualidades s�tvicas internas y desarrollarlas desde el interior, paulatinamente. Nuestra voz interior ser� la que nos revele nuestras aut�nticas necesidades. Obedecer las expectativas de otros o intentar satisfacer las exigencias de la sociedad en contra de nuestra verdadera naturaleza y de nuestra voz interior solo puede generar frustraci�n.
La forma de vida genuina, s�tvica, solo puede nacer del interior, respetando la naturaleza de la realidad y sigui�ndola con humildad. Por supuesto, los ideales sociales o espirituales que ense�an los grandes maestros o los libros influyentes pueden estimularnos y actuar como la cerilla que enciende la vela, pero la capacidad de iluminar debe radicar en la propia vela; la naturaleza de la respuesta debe proceder del interior. No se puede imponer desde fuera. Por eso la mayor�a de los fil�sofos de Oriente y occidente ha n hablado de la necesidad de �conocerse a uno mismo�.
Una vez admitimos y empezamos a vivir nuestra verdadera naturaleza, estamos en el camino s�tvico. Cuando nos apartamos de nuestra verdadera naturaleza, caemos en la trampa raj�sica o tam�sica. Por tanto, en �ltima instancia la b�squeda s�tvica consiste en perseguir la verdad: con�cete a ti mismo y s� t� mismo. Al aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, descubrimos nuestra verdadera esencia y hallamos la alegr�a dentro de nuestra propia creatividad, espiritualidad e imaginaci�n.
Si no existe un cambio personal, la transformaci�n de la sociedad ser� superficial e inadecuada.
La aut�ntica naturaleza del alma es s�tvica, m�s all� del bien y del mal, m�s all� de todos los colores. Igual que los elementos tierra, aire, fuego, agua y espacio trascienden las distinciones morales entre el bien y el mal, tambi�n lo hace la esencia de todos los seres.
Como dec�a Mahatma Gandhi, �s� el cambio que quieres ver en el mundo�. Si no existe un cambio personal, los cambios mayores nunca tendr�n lugar. A continuaci�n, os ofrezco mi programa de once puntos para la acci�n s�tvica. Podemos dar estos sencillos pasos para combatir los valores raj�sicos y vivir una vida plena.
Los pilares de un mundo mejor
1.-CAMBIAR NUESTRA ACTITUD Nuestra cultura industrial se centra en el ser humano y es utilitaria. Valoramos la naturaleza por la utilidad que tiene para nosotros. Si queremos tener un futuro sostenible, hemos de cambiar esta idea y admitir que toda vida tiene valor intr�nseco. Entonces, protegeremos, respetaremos y celebraremos m�s.
2.-VIVIR CON SENCILLEZ Tener un alto nivel de vida �medido por el dinero y las posesiones materiales- es la finalidad de la sociedad moderna. Para vivir de forma respetuosa con el entorno, hemos de cultivar la calidad interior y empezar a vivir con mayor sencillez, de modo que otros puedan, sencillamente, vivir.
3.-CONSUMIR MENOS Un occidental consume cincuenta veces m�s que una persona del Tercer Mundo, lo que significa que la poblaci�n occidental se multiplica por cincuenta. Por tanto, debemos vivir con m�s sobriedad, tomando de la naturaleza solo lo imprescindible, de modo que ocasionemos una huella menos. �En el mundo hay suficiente para las necesidades de todos, pero no para la codicia de nadie�, dijo Mahatma Gandhi.
4.-NO DERROCHAR Derrochar es un pecado contra la naturaleza, una maldici�n de la vida moderna y una cualidad tam�sica de primer orden. Cada d�a se arrojan millones de toneladas de desperdicios. La monta�a de cocinas, lavadoras, neveras, ordenadores, televisores crece seis millones de toneladas al a�o, �ndice que se duplicar� en 2010; la mayor parte acaba abandonado, creando riesgos para la salud y contaminando. Millones de botellas y de bolsas de pl�stico atascan y asfixian los ecosistemas. Por tanto, usar objetos de segunda mano, reparar y reciclar deben considerarse grandes virtudes s�tvicas. Redescubrir la vieja m�xima �arr�glatelas y arregla�, resisti�ndonos a la tentaci�n de reemplazar lo que todav�a puede ser �til.
5.-NO USAR PRODUCTOS NOCIVOS Usemos productos biol�gicos, no contaminantes. Al edificar, elaborar prendas y muebles, demos preferencia a los materiales naturales y de procedencia local.
6.-CAMINAR Vivimos en casas, nos desplazamos en coche y trabajamos en oficinas; apenas estamos en contacto con el mundo natural. Pero si no conocemos, no vemos y no experimentamos la naturaleza, �c�mo podemos amarla? Y si no la amamos, �c�mo la protegemos? Recuperar el contacto con la naturaleza puede ser una v�a de acceso real a la vida s�tvica.
7.-HACER EL PAN Gandhi defend�a la elaboraci�n en casa de las prendas de vestir, hilando y tejiendo, como una forma de desafiar al consumismo, entroncarnos en la tradici�n y proclamar las virtudes de la simplicidad. Elaborar nuestro pan puede cumplir el mismo prop�sito.
8.-MEDITAR La presi�n del trabajo, la b�squeda del �xito, la sed de prosperar, el exceso de informaci�n�.todo esto aumenta nuestro estr�s. Para recuperar el equilibrio, hemos de dedicar un tiempo cada d�a para renovarnos y desarrollar nuestra alma, para reflexionar, para dedicarnos a la creatividad y mantener una relaci�n correcta con el mundo natural, de modo que podamos evolucionar y crecer. Cada d�a, durante al menos media hora, necesitamos estar solos, en calma y en silencio, para que el resto del d�a se fundamente en la tranquilidad s�tvica.
9.-TRABAJAR MENOS A pesar de nuestra riqueza y nuestro crecimiento econ�mico sin precedentes, nuestro trabajo nos esclaviza. Para gozar de un futuro sostenible hemos de trabajar menos, gastar menos y ser m�s. Reduzcamos el ritmo y espont�neamente nacer�n relaciones personales, celebraciones y alegr�a. La vida actual sostenible es una vida gozosa. El sistema actual de hipotecas y otras obligaciones nos lleva a trabajar m�s, pero si fu�ramos conscientes, podr�amos redise�ar nuestras vidas para equilibrar vida y trabajo. �Querer es poder!
10.-ESTAR INFORMADOS Nadie puede trazarnos un plan detallado para llevar una vida s�tvica; cada uno debe desarrollar sus propias ideas. Podemos basarnos en las nuevas aportaciones en este campo y encontrar momentos para estudiar.
11.-ORGANIZARSE Los intereses creados siempre encontrar�n un modo de enga�ar a las personas y de buscar unos beneficios y un poder que perjudican al mundo. Por tanto, hemos de estar alerta y denunciar los actos explotadores: �digamos la verdad a quien ostenta el poder! S� solidario con las organizaciones que luchan por un futuro sostenible. Inter�sate en la pol�tica local, organiza, expresa y comparte tus inquietudes con otros.
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El arte de vivir Rosacruz
Por Sven Johansson F.R.C.
Gran Maestro de la G.L. AMORC Inglesa para Europa y �frica
Voy a exponer brevemente algunos de los aspectos pr�cticos de las ense�anzas rosacruces que resultan especialmente �tiles. No se trata de disertar sobre dogmas, sino de exponer unas t�cnicas desarrolladas a lo largo de los a�os. Como rosacruces, somos interrogaciones vivientes, por lo que siempre buscamos desarrollar esa visi�n mayor, intentando incorporarla a nuestras ideas y a nuestros pensamientos y creencias m�s profundas. Consciente o inconscientemente, todos lo hacemos, pero �no ser�a mucho m�s gratificante si tuvi�ramos una clara, completa y satisfactoria comprensi�n de las razones que nos mueven? Voy a citar los seis principios que considero b�sicos en la existencia.
Los seis principios b�sicos
El primer principio es la Ley de Singularidad o M�nada. En la mayor�a de las filosof�as y religiones del mundo, se da por sentado que existe una ultima actualidad tras la cual no hay nada m�s, y que dentro de esta singularidad o m�nada permanece, si no el conjunto entero de la creaci�n, al menos toda la creaci�n que podemos aspirar imaginar. Esta singularidad es infinita en toda cualidad que podamos concebir. Es el Uno, y fuera de �l, no puede existimada. Es el comienzo y el fin, el alfa y el omega de todo lo que existe, ha existido y existir�. Ning�n pensamiento o concepto puede abarcarlo en su totalidad; y no hay nada que pueda ir m�s all�. Hace mil a�os el gran te�logo musulm�n Avicena lo llam� Nous, la "Inteligencia Activa", y en terminolog�a rosacruz, le llamamos simplemente el Nous.
El segundo principio es la Ley de la Dualidad. Todo aquello que podamos concebir, tiene una imagen igual, aunque opuesta, como si se reflejara en un espejo, en alguna parte del universo, ya sea ahora, en el pasado o en el futuro. En el caso de nuestra existencia, somos una dualidad que est� compuesta de dos cualidades infinitas del Nous, aunque aparentemente opuestas, que son la energ�a Esp�ritu mezclada con la Fuerza Vital de Vida. Somos materia animada por un Alma. Hablamos de ambas cosas como energ�as, y aunque esto pueda ayudarnos inte-lectualmente a comprender estos conceptos, quiz�s estar�a mejor describirlas como principios que trascienden toda comprensi�n.
El tercer principio es el de sobra conocido como Ley del Triangulo. Cualquier cosa que pueda ser identificada claramente, ya sea f�sica o conceptualmente, es el resultado de la uni�n de dos propiedades aparentemente distintas y claramente identificables. Cada manifestaci�n es el resultado de dos causas simultaneas. En nuestro caso, el Esp�ritu y la Fuerza Vital de Vida, o sea, la materia junto con el Alma, da lugar a una tercera condici�n llamada consciencia. Y esta consciencia se manifiesta, en su forma m�s elevada, como el alma-persona-lidad, con sus cualidades infinitas y con un gran refinamiento, filtr�ndose como la luz de la luna tamizada a la personalidad externa, al car�cter por el que somos conocidos.
El cuarto principio es la igualmente conocida Ley de Compensaci�n. Todo lo que pensamos, decimos o hacemos tiene consecuencias que nos afectan en cada paso del camino. Dicho m�s claramente, si hacemos el bien, podemos esperar recibir lo mismo a cambio; si hacemos el mal, entonces podemos esperar recibir tambi�n el mal. Esta es la ley que crudamente y sin rodeos, expresa el antiguo principio que dice: "ojo por ojo, diente por diente". En el plano material, la ley se manifiesta como la famosa tercera ley del movimiento de Isaac Newton: "Por cada acci�n, existe una reacci�n igual y opuesta". En los planos mental, ps�quico y espiritual, se manifiesta como la c�lebre frase atribuida al maestro Jes�s: "Haz a los dem�s lo que te gustar�a que ellos te hicieran a t�'. En otras palabras, debes estar preparado para que cualquier cosa que hagas sea lo mismo que te suceda a ti; si no est�s preparado, no lo hagas.
En el mundo del desarrollo interior, nos referimos a la ley de compensaci�n como la "Ley del Kar-ma". La palabra karma tiene su origen en la ra�z s�nscrita "krm" que m�s o menos se traduce como "acci�n". Hay unas consecuencias por cada acto o pensamiento, y a estas consecuencias, las llamamos "karma en acci�n" o simplemente compensaci�n. Las consecuencias son como las olas de un estanque; duran alg�n tiempo, algunas son muy breves, otras mucho m�s largas. La ley no dice nada de castigo, ni tampoco habla de recompensa, ya que se trata de una ley completamente imparcial que devuelve ojo por ojo o recompensa las acciones justas. Por as� decirlo, nuestros pensamientos y acciones "presionan" en la consciencia de otros seres vivos en el universo, y la presi�n de estos pensamientos y acciones tiene innegables consecuencias, ya que es indudable que la consciencia colectiva de otros seres vivos "reacciona de vuelta" haciendo que el karma se manifieste en nuestras vidas.
La clave de la cuesti�n est� justamente en comprender cu�les son estas consecuencias y c�mo reacciona exactamente la cons-ciencia colectiva del universo cuando aplicamos una presi�n, ya que una vez que hayamos dominado nuestra comprensi�n de las consecuencias de nuestras acciones, habremos comenzado el proceso de fundir nuestro ser externo con el alma-personalidad, y estaremos en el buen camino para ejercer un dominio sobre nuestras vidas. El saber con antelaci�n lo que nos ocasionar�n nuestros pensamientos y acciones, es un gran incentivo para hacer "lo que es correcto". La ley del karma, al contrario que las leyes f�sicas que act�an inmediatamente, es una ley con una inteligencia y paciencia inmensas, que mide las consecuencias de nuestras acciones poco a poco, para que cuando llegue el momento m�s propicio, podamos asimilar correctamente las lecciones que nos aguardan.
El quinto principio es la Ley de la Reencarnaci�n. Aunque todas las entidades vivas tienen que morir, �debemos pensar que toda su consciencia desaparecer� en su totalidad para no volver a aparecer de nuevo? Bien seguro que no, porque �cu�l ser�a el prop�sito si la consciencia terminara de forma permanente con cada muerte? Aunque las especies como un todo puedan continuar, e incluso progresar y evolucionar a trav�s de sus genes, �ste no ser�a el caso de los miembros individuales de esas especies.
Nadie puede proclamar de forma seria que tiene una prueba cient�fica de la existencia de la reencarnaci�n, y si fu�ramos completamente honestos con nosotros mismos, admitir�amos abiertamente que la reencarnaci�n no es m�s que una creencia, aunque se trate de una creencia basada en certezas internas muy bien asentadas. Aunque la reencarnaci�n sea solamente una creencia, est� fuertemente avalada en lo m�s rec�ndito de nuestro ser: avalada no solamente por la absoluta l�gica y justicia que el concepto de la reencarnaci�n lleva impl�cito en �l, sino lo que es m�s importante, est� avalado por los recuerdos y experiencias de muchas personas que no podr�an explicarlo de otra manera, sino como recuerdos lejanos de vidas pasadas.
Desgraciadamente, incluso entre los millones de personas que afirman creer que han vivido antes y que vivir�n de nuevo, hay muy pocos que realmente lo crean; �sus acciones lo demuestran! Porque si verdaderamente creyeran que la ley de la compensaci�n no solamente dice que tienen que pagar por sus acciones, sino que tambi�n asegura que lo que no se ha compensado en esta vida se compensar� en otra, si estas personas comprendieran verdaderamente y aceptaran en lo m�s profundo de su ser que no se trata de una hip�tesis, sino de leyes reales de la naturaleza tan inviolables como la ley de la gravedad, no se embarcar�an en los irreflexivos actos de brutalidad y de ego�smo que tienen lugar en muchos lugares del mundo en la actualidad. Si todo el mundo comprendiera que la ley del karma es un hecho en la vida, y que la reencarnaci�n es un hecho de la existencia del que no podemos escapar, ser�an mucho m�s cuidadosos en su forma de actuar.
El sexto y �ltimo principio es la Ley de la Luz. Hablamos de nuestra espiritualidad como de una llama de la Divinidad que arde en los rincones m�s profundos de nuestra consciencia; algo que constantemente nos incita a buscar la Luz del conocimiento espiritual. La Ley de la Luz dice que todos los seres sensibles, sin importar su aspecto, no tienen otra opci�n que buscar la forma m�s elevada de consciencia espiritual que sean capaces de percibir. Esta ley asegura que todas las criaturas vivientes, y en especial, aquellas con alguna forma de auto-consciencia, buscan de una manera peculiar y particular, como un impulso innato, vivir en la Luz de la consciencia espiritual. El morar en la Luz es la meta �ltima de la humanidad, y en la medida en que todos los seres humanos tienen dentro de ellos una chispa de la Divinidad, ya est�n en mayor o menor grado, viviendo en esa Luz, siendo nuestro destino final el estar completamente conscientes de su presencia en nuestras vidas, en cada momento del d�a, lo que se�ala la culminaci�n de nuestro viaje, la perfecci�n sobre la tierra y el dominio completo de la vida. Cada uno de nuestros pensamientos y acciones est� adaptado para alcanzar este exaltado estado del ser, y afortunadamente, ya no nos es extra�a la Luz de la espiritualidad. Sabemos que con perseverancia alcanzaremos un d�a, en esta vida u en otra, la consciencia de la bondad y de la santidad de la Divinidad hasta tal grado, que a partir de entonces moraremos realmente en la Luz.
Las cuatro directrices
�C�mo pueden utilizarse estos principios te�ricos en la vida diaria? �Cu�les son las consecuencias pr�cticas de estas teor�as? Aunque las teor�as no fueran exactas, aunque estuvieran totalmente equivocadas, la �nica cosa que en �ltima instancia importa es que son teor�as que nos proporcionan satisfacci�n y felicidad, que son l�gicas y justas para nuestra sensibilidad interior. De ellas surgen directrices que sirven de gu�a en el camino elegido.
La primera directriz es reverenciar sobre todas las cosas al Dios de nuestro Coraz�n. Dicho con palabras sencillas esto significar�a: "ama a Dios con todo tu coraz�n, con toda tu mente y con toda tu comprensi�n". Tambi�n podr�a expresarse: "ama el principio que rige todo el universo, y hazlo con todo tu coraz�n, tu mente y toda tu comprensi�n. El amar sin reservas al Dios de nuestra Comprensi�n, significa mantener constantemente una atracci�n entre nuestro ser externo mundano y aquello m�s sublime que podamos esperar conocer. Este es el principio m�s importante y da la sensaci�n real de que a trav�s de cada momento feliz o desgraciado, en el �xito o en el fracaso, tenemos a nuestro lado la constante presencia del Dios de nuestro Coraz�n.
La segunda directriz es adoptar una aptitud deliberada e interna de gratitud hacia la vida; y con ello quiero decir gratitud por todo lo que nos acontece, ya sea bueno, malo, agradable o desagradable; ya que cada experiencia ha sido espec�ficamente preparada para nosotros y contiene lecciones que debemos aprender. Es un honor tener vida y el que se nos permita experimentarla en un planeta tan bello. Cuanto antes podamos aceptar de buen grado las lecciones como hechos de los que no podemos escapar, no importa lo dolorosos que sean, m�s r�pido y m�s profundamente progresaremos en nuestra evoluci�n interior. Debe ser un principio fundamental en nuestra filosof�a personal el sentir reverencia por la vida y por el privilegio de experimentarla en forma material aqu� y ahora, en este mundo de materia.
La tercera directriz deliberada consiste en evitar enfadarse por algo, no importa cu�les sean las circunstancias. Todos nos hemos sentido ofendidos y heridos por lo que otros, o la vida en general, han hecho contra nosotros. Si fu�ramos suficientemente honestos con nosotros mismos, pronto comprender�amos que la causa de todo pensamiento de preocupaci�n, enfado e infelicidad, reside precisamente en el acto consciente o inconsciente de sentirnos heridos u ofendidos por alguna causa. Todos hemos dicho muchas veces cosas como las siguientes: "�C�mo se atreve a decirme eso?" o "Creo que merezco mejor trato que �ste" o "�Quien te crees que eres para hablarme as�?", o "T� eres un cero a la izquierda". Hay que esperar que cese el flujo de adrenalina y tomar el control de la situaci�n con lo mejor que hay en nosotros. Tenemos que hacer todo lo posible por analizar los motivos de todo lo que pensamos, decimos y hacemos, y seguramente pronto comprenderemos que estos motivos no son siempre tan puros como la blanca nieve. Personalmente, he comprendido la necesidad de estar siempre alerta, ya que sin este constante auto-examen, nunca podr�a ser consciente de cu�ndo he sido la causa de alguna ofensa, por lo que ser�a completamente imposible deshacer el da�o que ha causado mi distorsionada actitud interna. Cuando se ha ofendido a alguien, la �nica "acci�n correcta" es salir de la situaci�n con humildad y sin decir nada, tratando de corregir los da�os que la ofensa haya podido causar, aunque estos da�os est�n relacionados con nuestro propio orgullo.
No quiero decir con esto que haya que aceptar encantados todos los insultos, ni que permitamos que nos intimiden o presionen. Se trata simplemente de adoptar una actitud interna que, independientemente del comportamiento externo del momento, nos permita conservar la paz y no guardar rencor a quien nos ha ofendido. Este es simplemente el ideal al que aspiro, y es semejante a perdonar siempre, perdonar sin que nadie nos pida que lo hagamos, perdonar a todas horas. El perd�n debe ser instant�neo y no deben quedar restos de sentimientos negativos. Debe venir realmente del coraz�n.
La �ltima directriz ser�a permitir que cada acci�n sea, al menos parcialmente, en beneficio de otros y no solamente en el nuestro. Esto puede parecer demasiado idealista, pero �no vivimos en una sociedad donde la cooperaci�n y la interacci�n con los dem�s es esencial para nuestro bienestar? Yo as� lo creo. Ninguna persona es una isla, y nadie puede vivir por tiempo indefinido solamente para s�. Al final, la vida le sorprender� y le presentar� la lecci�n de que el compartir con los dem�s la abundancia de las bendiciones que diariamente recibimos es una condici�n indispensable para continuar recibiendo esas bendiciones. Todos conocemos la ley del AMRA que dice que tenemos que pasar a otros al menos una parte de las bendiciones que recibimos, de forma incondicional, con buen animo y sin esperar recompensa. Esta ley opera en nuestras vidas al igual que la ley de la gravedad.
Paz Profunda
Fuente: Revista R+C n� 33 - Oto�o 2001 G.L.E. AMORC
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La ciudad de Isis
Articulo Original: http://www.elmundo.es/papel/2006/08/09/uve/2009972.html
Los impulsores de la Revoluci�n Francesa tuvieron una 'agenda secreta' para crear una religi�n que sustituyera al cristianismo.Robespierre quer�a una fe basada en mitos egipcios. Su proyecto ten�a su origen en una vieja leyenda: Par�s fue fundada por la mism�sima Isis.
Por Javier Sierra
Al falso conde de Cagliostro, un p�caro italiano que supo ganarse el favor de la nobleza europea del siglo XVIII, se le atribuye una extra�a profec�a. A finales de 1786, Cagliostro se hab�a refugiado en Londres despu�s de que un intento de estafa al obispo Rohan, capell�n del rey Luis XVI de Francia, hubiera manchado su reputaci�n. Y desde las orillas del T�mesis, lejos del esc�ndalo y resentido, redact� un texto titulado Lettre au peuple fran�ais. En �l urg�a a los ciudadanos de Par�s a una revoluci�n pac�fica, los invitaba a convocar los Estados Generales, a destruir la prisi�n de la Bastilla y a que la reemplazaran por un templo consagrado a la diosa Isis.
Todo, a excepci�n del pacifismo, se cumpli�. Su revoluci�n se consum� s�lo tres a�os m�s tarde. E incluso su extra�a solicitud para que se levantara un lugar dedicado a una divinidad pagana, se llev� a t�rmino con extra�a celeridad. Es una de mis historias favoritas.
VIEJOS PLANES EGIPCIOS.
El asalto a la Bastilla del 14 de julio de 1789 marc� el inicio de la Revoluci�n Francesa. Casi un millar de ciudadanos descontentos se abalanzaron sobre los muros que retuvieron a Voltaire o al hombre de la m�scara de hierro, conquist�ndola.Hasta ah� la historia es conocida. Lo que ya no lo es tanto es que, al d�a siguiente, un contratista local llamado Pierre Fran�ois Palloy empez� su demolici�n, dejando sus cimientos al aire en s�lo un mes. �Qu� iban a hacer con aquellas piedras? La primera idea que manej� fue, curiosamente, la construcci�n de una pir�mide a imitaci�n de las egipcias. Pero Palloy no asumi� el proyecto y �ste termin� arrincon�ndose por falta de fondos. Pasaron cuatro a�os hasta que la m�xima autoridad de la ciudad retomara la idea, d�ndole algunos retoques.
Corr�a 1793. Robespierre era ya el se�or de Par�s, la Revoluci�n se hab�a consumado y una de las mayores preocupaciones de su gobierno era la de dotar a la ciudadan�a de nuevos s�mbolos en los que confiar. La corona y la cruz eran recuerdos de otro tiempo.Hab�a que inventar otras referencias para el pueblo. Y Robespierre puso esa tarea en manos de su nuevo ministro de propaganda, el pintor Jacques-Louis David.
Como era de esperar, su primer objetivo fue la Bastilla. A toda prisa dise�� una fuente de seis metros de alto en la que la figura principal era una enorme diosa Isis, sentada sobre un trono custodiado por dos leones. Cagliostro jam�s la vio. Probablemente, ni siquiera supo de su existencia. Un golpe de mala fortuna lo hizo caer en manos del Santo Oficio italiano, que lo encerr� en el remoto castillo de San Leo, al norte de Italia, acusado de herej�a.Si hubiera podido, el Papa hubiera arrestado tambi�n al ministro David. Sab�a de su intenci�n de crear sobre los cimientos de la Bastilla una especie de gigantesca pila bautismal en la que la ciudadan�a parisina podr�a beber de los pechos de su enorme Isis y descristianizarse.
Hoy casi ning�n libro de Historia menciona aquella fuente de la regeneraci�n, y mucho menos los planes que se dise�aron para aquel monumento ya desaparecido. Junto a Robespierre, David sembr� all� mismo la semilla de una nueva fe llamada a sustituir a la cristiana: la llamaron la religi�n de la raz�n. Ese mismo invierno, las calles de Par�s se llenaron de extra�as manifestaciones p�blicas.Conocidas actrices de la �poca, como las damiselas Aubry, Maillard o Lacombe, se vistieron de blanco, t�nica azul y gorro frigio rojo, y fueron entronizadas como diosas del nuevo culto. El 7 de noviembre, una de aquellas hordas oblig� al obispo de Par�s a retractarse de su fe, y el d�a 10 asaltaron la catedral de Notre Dame de Par�s para reinstaurar, dec�an, los ritos originales de aquel lugar: los de la diosa Isis, divinidad que ellos cre�an fuente de toda raz�n.
DIOSA DE PARIS.
A aquellos revolucionarios les asist�a un pu�ado de viejas tradiciones. Algunas proced�an de principios del siglo XIV, como un manuscrito conservado en la Biblioteque Nationale de Par�s en el que se ve a una dama llegando en barca a la ciudad, siendo recibida por cl�rigos y nobles. La inscripci�n que acompa�a al dibujo no deja lugar a duda: �La muy antigua Isis, diosa y reina de los egipcios�.
Su imagen llegando a donde se asienta la catedral de Par�s fue tan evocadora que ya los primeros escudos de armas de la ciudad incluyeron la barca de Isis en sus dise�os. Jacobus Magnus, un fraile agustino del siglo XV, dio incluso una pista m�s. Habl� de un templo a Iseos (Isis) construido a orillas del Sena, donde hoy se alza la iglesia de Saint Germain des Pr�s. �Par�s debe su nombre a la siguiente circunstancia -escribi�-: Parisius quiere decir igual que Iseos (quasi par Iseos)�. Sin embargo, fue Court de Gebelin, un famoso egipt�logo y escritor del siglo XVIII, el que poco antes de estallar la revoluci�n desvel� que la embarcaci�n con la que Isis lleg� a la ciudad se llamaba Bar�s, y que fue el fuerte acento del norte lo que hizo el resto, convirti�ndola en Par�s.
PIRAMIDOMANIA REVOLUCIONARIA.
A partir de ah� toda la obsesi�n de los poderes p�blicos fue sembrar la capital de im�genes egipcias.Robespierre no perdi� la ocasi�n de celebrar multitudinarias reuniones populares en las que alzaba pir�mides de honor en recuerdo de los m�rtires de la revoluci�n. La primera se levant� el 14 de julio de 1792 en el Campo de Marte. Despu�s vendr�an otras en las Tuller�as, e incluso algunas terminaron adornando jardines donde a�n siguen. Como la del Parque Monceau, encargada por el Gran Maestre mas�n del Gran Oriente de Francia Felipe de Orle�ns al arquitecto Poyet. All� sigue.
Esa rara obsesi�n por convertir Par�s en una ciudad egipcia en el coraz�n de Europa no se extingui� con la ca�da del directorio revolucionario. Napole�n, entonces un joven y prometedor general, hab�a estado un a�o entero en Egipto, e incluso hab�a pasado una noche a solas dentro de la Gran Pir�mide. Y bajo su gobierno, Par�s sigui� embelleci�ndose con esfinges, cuadros de inspiraci�n fara�nica y reproducciones de obeliscos. �l mismo eligi� la silueta de una abeja como s�mbolo de su realeza, el mismo icono que usaron los faraones miles de a�os antes. Incluso dio por ciertas las leyendas que vinculaban su capital con Isis y las estableci� como verdad hist�rica incuestionable. La inconfundible efigie de la diosa no tardar�a en aparecer en uno de los patios del palacio del Louvre.
Pero semejante programa iconogr�fico no se detuvo ni siquiera con la ca�da de Bonaparte. De hecho, cuando en 1814 el hermano menor de Luis XVI, Louis-Stanislas Xavier, fue investido rey de Francia bajo las buenas artes de Tayllerand, el programa de egipcianizaci�n de Par�s continu� con m�s fuerza que nunca. El nuevo Luis XVIII fue mas�n. Como los impulsores de la Revoluci�n Francesa. Y hered� de ellos un gusto por los s�mbolos ancestrales que traspas� a Carlos X, su sucesor.
En 1827, Carlos X encarg� a Jean-Fran�ois Champollion, el hombre que hab�a descifrado los jerogl�ficos egipcios, la tarea de traerse un obelisco de 3.500 a�os de antig�edad para emplazarlo en el lugar donde una vez estuvo la guillotina. Pareciera que los gobernantes franceses tuvieran la imperiosa necesidad de decorar con motivos egipcios ese sector de Par�s, pues en 1889, con motivo del primer centenario de la Revoluci�n Francesa, se hizo p�blico el proyecto del arquitecto Louis-Fran�ois Leheureux de levantar una pir�mide coronada por una estatua de Napole�n. Jam�s se ejecut�. Pero no por casualidad, �se fue el mismo lugar elegido por la Administraci�n Mitterand para inaugurar en 1989, con motivo del bicentenario de la Revoluci�n, la hoy famosa pir�mide de cristal del Louvre.
�Ay, si Cagliostro levantara la cabeza!



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