Según un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), 4,502,000 personas, es decir 70% de los pobladores en edad de trabajar residentes en Lima Metropolitana, son subempleados, inactivos económicos, o desocupados. (*)
¿Cuál es el principal problema de Lima Metropolitana (y del país) en materia de empleo?
El problema laboral más importante que afecta a la población en edad de trabajar de Lima Metropolitana está constituido por el subempleo. En el grupo de los subempleados se encuentran 2,131,400 limeños, es decir 33% de la población en edad de trabajar.
Dentro de esta categoría priman los subempleados por ingresos, grupo en el que se encuentran 1,526,500 personas, ó 24% de la población. Se considera subempleados por ingresos a aquellos que trabajan 35 horas semanales o menos, pero no logran percibir un ingreso suficiente para comprar la denominada “canasta mínima de consumo”.
En la jerga estadística, el subempleo por ingresos es denominado subempleo “invisible”, dado que la apariencia es que los afectados trabajan la jornada laboral normal y por lo tanto “tienen empleo”. (Lo que no se percibe es que los ingresos de este grupo son remuneraciones sub-estándar.)
El otro grupo de subocupados está conformado por los subempleados por horas, es decir aquellos que no encuentran trabajo suficiente y sólo pueden laborar menos de 35 horas semanales. Los subempleados por horas en Lima Metropolitana son 604,900 personas, es decir 9% de la población.
El subempleo por horas es conocido como subempleo “visible”, porque se evidencia que los afectados no trabajan la jornada normal y por lo tanto no tienen empleo suficiente.
¿Existe desocupación oculta en las cifras estadísticas? ¿Cómo interpretar la situación de los pobladores “económicamente inactivos”?
La segunda categoría de afectados por la falta de empleo en Lima Metropolitana está conformada por los denominados económicamente inactivos, aproximadamente 2,019,100 personas que constituyen 31% de la población en edad de trabajar.
El INEI considera como económicamente inactivos a las personas de 14 años o más que se dedican exclusivamente a los quehaceres del hogar, a los que solamente estudian, los jubilados, los pensionistas, y los que tienen impedimentos personales.
En esta categoría se esconde un elevado porcentaje de desocupación. Si se tiene en consideración que el ingreso mensual promedio de un trabajador en Lima Metropolitana es bastante reducido y sólo asciende a cerca de 350 dólares, puede inferirse que muchas de las amas de casa y estudiantes –considerados por el INEI como económicamente inactivos– quisieran laborar para reforzar el ingreso familiar.
Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos de búsqueda, estas personas no logran encontrar trabajo. Habiendo intentado ingresar al mercado laboral por largas semanas y no habiéndolo logrado, ellas prefieren no perder más tiempo en la búsqueda de un puesto y aceptan dedicarse únicamente a ser amas de casa o estudiantes, y sobrevivir con el ingreso del jefe de la familia.
¿Es cierto que los adecuadamente empleados no llegan siquiera a conformar un tercio de la población de Lima Metropolitana?
Es correcto. En el grupo de adecuadamente empleados encontramos a 1,966,400 limeños, es decir el 30% de la población. Según el INEI, los adecuadamente empleados son aquellos que trabajan 35 horas semanales o más y perciben un ingreso suficiente para comprar la “canasta mínima de consumo”.
¿Son engañosas las cifras oficiales de desempleo?
Sí lo son. Teniendo en cuenta que la mayor parte del desempleo se oculta en la categoría de económicamente inactivos, el INEI puede presentar una cifra oficial de desocupados de sólo 351,500 personas, es decir 5% de la población de Lima Metropolitana en edad de trabajar.
Debe tenerse presente que el INEI define a los desempleados como las personas que no trabajaron por lo menos una hora durante la semana de referencia del estudio, pero buscaron activamente empleo.
¿Cómo puede entenderse la crisis del empleo en el marco de la ejecución de la política neoliberal? ¿Por qué se afirma que el neoliberalismo no ha generado puestos de trabajo suficientes ni de calidad en las últimas dos décadas?
Las cifras de la crisis del empleo deben colocarse en el contexto de la política económica neoliberal ejecutada en el Perú entre 1990 y el día de hoy.
No puede negarse que el neoliberalismo y las condiciones favorables del mercado mundial generaron crecimiento económico en nuestro país en las últimas dos décadas. Entre 1990 y 2007, el PBI de la economía peruana creció al ritmo promedio anual de 4.5%, tasa de por sí elevada y que lo resulta aún más cuando se compara con el crecimiento promedio anual de la población (1.6% en el mismo período).
Sin embargo, a pesar del crecimiento estadístico, tras dieciocho años de implementación permanente, autoritaria, sin retrocesos, y en las mejores condiciones internacionales de precios de las materias primas de exportación, el neoliberalismo sólo puede mostrar, trimestre a trimestre, magros resultados en el mercado laboral.
No puede calificarse de otra manera el hecho que 70% de la población de Lima Metropolitana, que es la zona que más concentra la actividad económica y financiera del país, se encuentre subempleado, desocupado, o sea económicamente inactivo. La observación del caso peruano refuerza la conocida conclusión que las políticas neoliberales no generan equilibrio en el mercado laboral y coexisten con elevadas tasas de subempleo y desocupación.
El fracaso del neoliberalismo para generar empleo suficiente y de calidad coloca al Estado peruano en la situación de enfrentar esta carencia fundamental. La falta de empleo adecuado en el Perú exige de este régimen –y de los próximos– la puesta en marcha de políticas expresas que superen el recetario inefectivo del neoliberalismo. De lo contrario, si se continúa confiando en el neoliberalismo, en veinte años más seguiremos en las mismas.
(*) De acuerdo con el INEI, la población en edad de trabajar de Lima Metropolitana es aquella que tiene catorce años de edad o más. Asciende a 6,468,400 personas.
Muchos se preguntan porqué no hay “chorreo” en el Perú. Un libro de la Organización Internacional del Trabajo trae una pista para intentar explicar la paradoja del crecimiento económico sin bienestar social que vive el país. El libro de la OIT, cuya cubierta presentamos, se titula Working time around the world: Trends in working hours, laws and policies in a global comparative perspective.El informe coloca al Perú en el primer lugar en el mundo según el grado de explotación que sufren los trabajadores. El estudio estima que 50.9% de los peruanos labora excesivamente, pues debe permanecer en el centro de trabajo más de 48 horas semanales. (*)
Amenazados implícitamente con el despido si es que no acatan la voluntad patronal, los peruanos que más se ven obligados a trabajar en forma excesiva para poder sobrevivir son los trabajadores de las empresas de servicios (ventas minoristas y al por mayor, de seguridad particular, transportes, almacenes, comunicaciones, restaurantes y hoteles).
De esta manera, los empleadores aprovechan en beneficio propio el exceso de fuerza laboral existente en el Perú. Los empresarios abusan, sabedores que el actual gobierno les permite ensuciarse en las regulaciones sobre jornadas máximas de trabajo semanal, pago de sobretiempos y beneficios sociales.
Es así como el “chorreo” en vez de favorecer a los trabajadores enriquece a los patrones. Los salarios que no se pagan a obreros y empleados van a terminar en los bolsillos de felices dueños de empresas y gerentes, que sobreexplotan a la mano de obra.
Dicho sea de paso, el fenómeno del aumento en la intensidad de la explotación de los trabajadores fue explicado hace muchas décadas por mi tío abuelo por parte de madre, el recordado Carlitos Marx. El venerable y barbado “Charlie” Marx recordó que la prolongación de la jornada laboral era una de las técnicas usadas por los capitalistas con la finalidad de incrementar el valor de la plusvalía que extraían de sus asalariados.
Finalmente, con respecto a los peruanos que operan en el sector informal, debe indicarse que ellos se ven obligados a permanecer largas horas en su emplazamiento de trabajo simplemente para poder obtener el mínimo que necesitan para poder sobrevivir.
(*) El libro es Working time around the world: Trends in working hours, laws and policies in a global comparative perspective. Los autores son Sangheon Lee, Deirdre McCann, y Jon C. Messenger. Fue publicado por Routledge, Londres y OIT, Ginebra, 2007.
Los códigos de identificación son ISBN-10: 041543937X e ISBN-13: 978-0415439374. Puede adquirirse en Amazon.com, por la módica suma de 124 devaluados dólares.
Sin embargo, la realidad es que el Perú es una de los naciones más afectadas en el mundo por la TBC. La incidencia anual de la tuberculosis en nuestro país llega a 162 casos por cada cien mil habitantes. En América, la gravedad de la situación peruana sólo es superada por la de otros tres países: Bolivia (198 casos), Guyana (164) y Haití (299). Las cifras provienen del informe World Health Statistics 2008 preparado por la Organización Mundial de la Salud (*).
De acuerdo al indicador de morbilidad publicado por la OMS, la situación del Perú no es la de un país supuestamente desarrollado, como quiere hacernos creer el régimen, sino, más bien, la de un país atrasado del Tercer Mundo. Nuestro elevado indicador anual de 162 casos por cada cien mil habitantes es similar a la situación observada en Afganistán (161 casos), Camerún (192 casos), Cabo Verde (168), Corea del Norte (178), India (168), Nigeria (174), Pakistán (181) y Vietnam (173).
Como ya se ha indicado, la situación de otros países latinoamericanos no llega a los extremos de la condición peruana. Por ejemplo, la tuberculosis no es tan elevada en naciones como Argentina (39 casos), Venezuela (41), Colombia (45), Brasil (50), Honduras (76), Guatemala (79), o Ecuador (128).
Todo esto sucede mientras el ministro de Salud, mi dilecto amigo don Hernán Garrido-Lecca, exige al nuevo ministro de Economía recursos financieros adicionales para el Sector. Desafortunadamente, los recursos no podrán obtenerse mientras las mineras sigan sacando fuera del país los excedentes económicos que permitirían afrontar éste y otros problemas peruanos. (*) La información está contenida en las páginas 40 y 41 del informe World Health Statistics 2008, preparado por la Organización Mundial de la Salud. Los archivos pueden obtenerse en las siguientes direcciones:
De acuerdo con las cifras de la Organización Mundial de la Salud, publicadas en su informe World Health Statistics 2008, 10.5% de la población peruana sobrevive en la miseria, con ingresos totales inferiores a un dólar por día. (*)
Puede estimarse que alrededor de tres millones de peruanos subsisten en la indigencia, con un poder adquisitivo que no llega a un dólar al día.
Frente a la situación y posibles alternativas de estos tres millones de seres humanos, el régimen de García Pérez guarda silencio culpable.
En lugar de ocuparse de estos temas, que son los que realmente exigen decisiones de gobierno, el día de hoy el presidente maníaco-depresivo se puso a cantar ópera con doña Florinda, la artista de los programas de Chespirito. (Un antiguo sueño de García fue el de desempeñarse como “Lucas”, el amigo de “Chaparrón”, en el segmento “Los chifladitos”.)
Mientras García cojudea con Florinda Meza –en busca de mejorar los ratings de "aprobación presidencial"– tres millones de seres humanos que deambulan en el Perú se preguntan cómo comerán el día de mañana.
(*) La información está contenida en las páginas 101 y 102 del informe World Health Statistics 2008, preparado por la Organización Mundial de la Salud. Los archivos pueden obtenerse en las siguientes direcciones: http://www.who.int/whosis/whostat/EN_WHS08_Table6_Demography.pdf
Actual vicepresidente alanista, Luis Giampietri Rojas, alias "Luigi", involucrado en la matanza de la cárcel de El Frontón, posa feliz para la cámara junto a sus amigos Vladimiro Montesinos Torres, Nicolás Hermoza, y otros delincuentes fujimoristas. En 1988, García Pérez contrató a Vladimiro Montesinos Torres como soplón del SIN. A continuación el prontuario delincuencial del capitán retirado Montesinos.
El delincuente Vladimiro Lenin Montesinos Torres fue el principal asesor de la dictadura que presidió en el Perú el ciudadano japonés Alberto Kenya Fujimori Fujimori. Montesinos fue el jefe operativo de la organización delictiva denominada Servicio de Inteligencia Nacional(SIN), policía política al servicio del régimen de Fujimori, autora de múltiples asesinatos, crímenes, violaciones de los derechos humanos y otros delitos.
¿Quién es Vladimiro Montesinos?
Vladimiro Lenin Montesinos Torres es un capitán dado de baja deshonrosamente del Ejército Peruano. En 1976, tribunales de justicia del Perú juzgaron por espionaje a Montesinos, por haber fotocopiado una serie de documentos secretos sobre la situación de las Fuerzas Armadas peruanas, copias que luego entregó a organizaciones extranjeras de espionaje.
Montesinos, sin el permiso de su comando, viajó a los Estados Unidos, impartió "conferencias" ante la Corporación Rand y entregó información a la CIA, oficina de espionaje norteamericana. Tras haber reconocido ante la justicia militar peruana que había mantenido contacto con dichas entidades, Montesinos fue dado de baja del Ejército con la siguiente Resolución:
Resolución N°0552-76 GU/DP 06 de Octubre de 1976
Estando a lo informado por la Dirección de Personal; y
CONSIDERANDO:
Que el Cap. Art. MONTESINOS TORRES VLADIMIRO, del GAC N° 51, viajó a los Estados Unidos de Norte América sin autorización del Comando del Ejército, incurriendo en el delito de desobediencia, previsto en el Art. 165° del Código de Justicia Militar, LCFA 22-2;
Que para posibilitar dicho viaje, fraguó el documento militar autoritativo que requería para gestionar pasaporte, sorprendiendo a los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, incurriendo así en el delito de falsedad, previsto en los Arts. 305°, incisos 1° y 3°, y 307°, inciso 2° del citado Código de Justicia Militar, agravados ambos por el Estado de Emergencia que vive el país;
Que durante su permanencia en los Estados Unidos de Norte América el nombrado Capitán concurrió a diversas instalaciones castrenses, atribuyéndose una representatividad institucional de que carecía, con lo que incurrió en las faltas militares previstas en los incisos 2, 5, 7, 17, 26, 39 y 45 del Art. 300° del Reglamento de Servicio Interior, RE 34-5;
De conformidad a lo recomendado por el Consejo de Investigaciones para Oficiales Subalternos, reunido el 28 Set 76;
SE RESUELVE:
Pásese a la Situación de Retiro por medida disciplinaria con fecha 28 Set 76 al Capitán de Artillería MONTESINOS TORRES VLADIMIRO, del GAC N° 51, de conformidad con lo establecido en los Arts. 49° –inciso f– y 55° del Decreto Ley N° 20765, del 22 Oct 74; sin perjuicio de la denuncia que deba formalizarse ante el Consejo de Guerra de la Segunda Zona Judicial del Ejército, respecto a los delitos de desobediencia y falsedad (OME 1193.- Lugar de Residencia: Lima).
Regístrese, comuníquese y archívese, teniendo la clasificación de "RESERVADO".-
Rúbrica del Señor General de División, Presidente de la República.- G. ARBULU G.
Montesinos y sus traiciones al Perú
La historia de traición al Perú del capitán Montesinos no terminó en 1976. En 1984, el "doctor" –como el muy pendenciero se hace llamar– entregó a la Comandancia General del Ejército de la República del Ecuador información clasificada, conteniendo los listados de todo el material bélico que Perú había comprado a la Unión Soviética y otra valiosa información militar. El caso fue declarado sobreseído pues al Ejército no le convenía desarticular la red de espionaje que mantenía en el Ecuador. Condenar a Montesinos hubiera exigido poner al descubierto la existencia de dicho sistema de espionaje. El Ejército prefirió no poner en peligro a los activos de un sistema de inteligencia que consideraba valioso para los intereses del país.
Montesinos y su título falso de abogado
En febrero de 1978 el convicto capitán Vladimiro Montesinos salió en libertad, después de casi dos años de reclusión por la anterior condena del fuero privativo militar. En esa oportunidad fue ayudado por su primo hermano, el abogado Sergio Cardenal Montesinos, quien le dio trabajo en su oficina legal y lo instó a continuar la carrera de Derecho, la que intermitentemente había comenzado poco antes de caer preso y ser condenado por el Ejército.
En abril de 1978 Montesinos se volvió a matricular en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para continuar los estudios interrumpidos. El 24 de julio de 1978, tres meses después de haberse matriculado, Montesinos recibió un título profesional falso de abogado otorgado por la UNMSM.
Debe indicarse que el Libro No. 24 en el que supuestamente está asentada la graduación y titulación de Montesinos se encuentra desaparecido de la Oficina de Registro Central de la Universidad de San Marcos. La falta del libro del Registro Central confirma que el título profesional de Montesinos fue obtenido de modo irregular y que para evitar las investigaciones posteriores se ha hecho desaparecer.
En la Facultad de Derecho no existe el legajo correspondiente al título de abogado de Montesinos. Tampoco se han encontrado los documentos sustentatorios de la emisión de dicho título, tales como la tesis de bachillerato ni el grado académico de abogado con indicación de fecha, jurado y expedientes materia de grado y calificativo.
Haciendo uso de su título falso, Montesinos se inscribió como abogado en la Corte Superior de Lima el 15 de agosto de 1978. Diez días después, el 25 de agosto de 1978, Montesinos se incorporó en el Colegio de Abogados de Lima usando dicho título falso.
Montesinos y el narcotráfico
Antes de prestar sus servicios a la dictadura fujimorista, el traidor al Perú Vladimiro Montesinos fue conocido como principal contacto de narcotraficantes colombianos en el Perú, de quienes fue defensor legal y hombre de confianza. Montesinos ha mantenido relaciones con el narcotráfico por más de veinte años.
En 1979 Montesinos actuó como garante en el alquiler de dos locales usados por el colombiano Jaime Tamayo Tamayo, en los que funcionaron laboratorios de procesamiento de pasta básica de cocaína que posteriormente fueron intervenidos por la policía.
En 1996 Montesinos fue denunciado como protector de narcotraficantes por su cómplice Demetrio Chávez Peñaherrera, conocido como "El Vaticano" en el sub-mundo del tráfico de drogas. En un juicio sobre tráfico de drogas el 16 de agosto de ese año, Chávez Peñaherrera afirmó que había sobornado a miembros de las Fuerzas Armadas del Perú y a Vladimiro Montesinos, jefe efectivo del Servicio de Inteligencia Nacional, para poder operar libremente en Campanilla, en la región selvática del Huallaga. El soborno consistió en el pago de US$ 50,000 mensuales. Como pruebas, puede señalarse la existencia de grabaciones de conversaciones radiales entre traficantes de drogas de la organización de Chávez y oficiales de las Fuerzas Armadas. Las grabaciones revelan que miembros del ejército habían dejado operar libremente a traficantes de droga en el área del Huallaga, a cambio de soborno.
Los ingresos del delincuente Montesinos
Según documentación de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT), los ingresos obtenidos por Vladimiro Montesinos como asesor del Servicio de Inteligencia Nacional y mentor del dictador nipón Alberto Fujimori, se elevaron de 20,430 soles en 1993 a 1,600,000 soles en 1995.
El asesino y torturador Vladimiro Montesinos
Durante la dictadura fujimorista, Montesinos fue el principal responsable del asesinato y desaparición de peruanos. Además, fue el director operativo de grupos criminales paramilitares como el denominado Grupo "Colina".
– El grupo de eliminación "Colina" fue el autor de la masacre de los Barrios Altos en Lima, en la que milicos peruanos en actividad ultimaron cobardemente, al mejor estilo mercenario, a pobladores pobres de la capital confundidos como "subversivos". El 3 de noviembre de 1991 fueron asesinados a balazos quince peruanos pobres, entre hombres, mujeres y niños (como el menor Javier Ríos Rojas muerto a balazos, abrazado a su padre, Manuel Ríos Pérez).
– Los asesinos militares a las órdenes de Vladimiro Montesinos son autores del secuestro, desaparición y asesinato de un profesor y nueve estudiantes de la Universidad Nacional de Educación "La Cantuta" (18 de julio de 1992).
– Montesinos es el autor intelectual del asesinato de personal del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que denunció las prácticas criminales de esa organización militar. Montesinos estuvo detrás de la orden de asesinato y descuartizamiento de la señora Mariella Barreto. Asimismo, Montesinos ordenó la tortura de personal del SIN que denunció las prácticas criminales de esa organización, como la tortura de la señora Leonor la Rosa, que resultó en la invalidez permanente de la víctima. La Rosa fue torturada, ya que sus superiores sospechaban que pasaba información a la prensa sobre operaciones (conocidas como operativos "Bermuda" y "El Pino"), destinadas a amedrentar a periodistas que denunciaban a la dictadura.
Montesinos, a través del SIN y la organización de fachada que creó en Internet –conocida como "Asociación para la Defensa de la Verdad" (APRODEV)– es la autora de la difamación y hostigamiento en contra de los peruanos que se oponían a la dictadura del ciudadano japonés Alberto Kenya Fujimori Fujimori.
Los miedos ocultos de Vladimio Montesinos
Durante la dictadura neoliberal fujimorista, la protección personal del delincuente Vladimiro Montesinos se encomendó a una guardia de milicos conocida en el Perú como la "Brigada Júpiter". Algunos observadores afirman que los miembros de la soldadesca envueltos en esta operación totalizaron 600 personas, aunque existen versiones que elevan esa cantidad a la de 6 mil pretorianos.
Este grupo de choque –conformado por militares en actividad– escondió mañana, tarde y noche a Montesinos. El principal terror del asesor de Fujimori era el de ser asesinado por algún atentado de sectores militares del Perú, o por un ajuste de cuentas de sus cómplices en el narcotráfico colombiano.
En el caso de los militares, Montesinos temía el descontento existente en las Fuerzas Armadas. Dicho descontento dividió a las FF.AA. en dos grandes grupos. En el lado que apoyó a Montesinos se ubicó un sector importante de los actuales coroneles y generales del derrotado ejército fujimorista. En el grupo contrario existe una amplia mayoría de oficiales jóvenes que siente un profundo desprecio por Montesinos. Son principalmente estos mayores y capitanes los que no aceptan que las Fuerzas Armadas sean dirigidas por un elemento como Montesinos, dado de baja deshonrosamente y conocido ampliamente como un traidor al Perú.
En el caso de los traficantes de drogas, como ya se ha mencionado líneas arriba, el narcotraficante apodado "Vaticano" reveló que Montesinos le cobraba 50 mil dólares mensuales por dejarlo usar las pistas militares para que sus avionetas transporten la pasta básica de cocaína hacia Colombia. Desde que "Vaticano" fue capturado, los narcotraficantes compraron varios contratos para ajustar las cuentas con su cómplice Montesinos. Los narcos no aceptaban la explicación que les dio el capitán- delincuente, en el sentido que "Vaticano" abusó de la confianza que se le había brindado y que se expuso demasiado, haciendo prácticamente imposible que Montesinos lo pudiera ayudar de una manera tan pública.
PERFIL CRIMINAL DE VLADIMIRO MONTESINOS
1. Objetivos personales
1.1 Vladimiro Montesinos siempre busca enriquecerse a cualquier costo, sin interesar el origen del dinero. Con este fin puede entrar simultáneamente en relaciones con Dios y con el diablo. Se conoce que como contacto e informante pagado ha recibido dinero de los EE.UU., la ex-Unión Soviética, Chile y Ecuador por la venta de información sobre las fuerzas armadas del Perú. También ha recibido dinero del comercio de estupefacientes y del tráfico de armamento y pertrechos para las fuerzas armadas. Durante el fujimorato, su principal fuente de ingresos fue la cuenta presupuestaria de “Operaciones Especiales” del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).
1.2 Su ambición por el dinero está asociada a su ambición por el poder. Su aspiración máxima es controlar la totalidad de la vida política del país.
1.3 En menor medida, Montesinos muestra síntomas de megalomanía. En particular busca obtener reconocimiento como “cerebro” de la "inteligencia" peruana. En cuanto a lo intelectual, ni en el colegio, ni en la Escuela Militar, ni en el desempeño profesional, ni en campo alguno ha demostrado mayor capacidad. Carece de potencialidad como líder.
2. Rasgos de personalidad
2.1 Montesinos es un individuo de personalidad gélida y poco comunicativo. Carece absolutamente del sentido humano en los vínculos que establece, inclusive en el ambiente familiar. Se pueden señalar dos casos como ejemplo:
Cuando su padre se suicidó, en una pobre habitación de un viejo edificio en Balconcillo, Lima, Montesinos preguntó a uno de sus adláteres: "¿Tú crees que la muerte de este hijo de puta afecte mi carrera?”.
Ha perseguido a los propios miembros de su familia. Por ejemplo, inició una verdadera campaña de terror en contra de su primo hermano, el abogado Sergio Cardenal Montesinos, a quien persiguió, denunció y arrojó de la oficina legal que compartían, llevándose también a Grace, su esposa, súbdita norteamericana funcionaria de la NBC. (Debe indicarse que Cardenal Montesinos ayudó a su primo Vladimiro a la salida de éste de la cárcel militar en la que purgó dos años de carcelería.)
2.2 Montesinos es un sujeto reservado. Goza guardando información que cree le será de utilidad futura. Manteniéndola “debajo de la manga”, usa dicha información como elemento de sorpresa en el momento menos esperado.
2.3 El "doctor”, como se hace llamar, practica la traición en forma consuetudinaria. No cree en la existencia de amigos. Muestra una total falta de sinceridad. Inclusive llegó a traicionar a su cómplice en la ruptura del orden constitucional en el Perú, el milico fujimorista Hermoza.
2.4 Montesinos es persistente. Si no alcanza sus objetivos en la primera ocasión, vuelve a intentar lo que se propone utilizando otros medios.
2.5 Tiene una forma particular de desconcertar. Nunca se sabe exactamente lo que intenta hacer. Siempre da la impresión opuesta de lo que realmente está haciendo.
3. Conducta delictiva
3.1 Montesinos es un criminal absolutamente inescrupuloso. En diversas oportunidades ha dispuesto la desaparición de sus enemigos políticos. Por ejemplo, ordenó el asesinato de Pedro Huillca Tecse, Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Construcción Civil, por ser el principal promotor de una huelga general en contra de la dictadura de Fujimori. Ha dispuesto la realización de atentados en contra de la vida de sus enemigos. A través del SIN ejecutó diversos actos de sabotaje que luego atribuyó a “Sendero Luminoso”, incluyendo el derribo de torres de alta tensión eléctrica durante el régimen constitucional 1985-90.
3.2 Además de inescrupuloso, Montesinos es un criminal altamente vengativo. Procura tomar acciones en contra de aquéllos a quienes considera sus enemigos, adversarios o competidores en el ámbito en que él se desenvuelve. Por ejemplo, nunca le perdonó al general Guillermo Arbulú Galliani el hecho que firmara la resolución pasándolo al retiro. También desembarcó del entorno de Fujimori a un conocido traficante de armas israelita que se había acercado directamente al dictador y amenazaba poner en peligro su lucrativo negociado con el equipamiento de la Fuerza Armada.
3.3 Es sumamente cuidadoso. Es difícil atraparlo cuando comete sus delitos. También es difícil descubrir sus malos manejos personales.
4. Conducta sexual y actitud frente al sexo femenino
4.1 Sexualmente Montesinos es un individuo infeliz. Tiene una vida íntima tortuosa y doliente. Inclusive su esposa Trini ha llegado a pensar que es homosexual.
4.2 Montesinos es un individuo con un marcado complejo de inferioridad en su trato con el sexo opuesto. Sólo ha llegado realmente a enamorarse en tres oportunidades, siempre de personas en situación de dependencia laboral. La primera vez fue de la secretaria de su jefe, en la Oficina del Primer Ministro, durante la dictadura militar 1968-1980. La segunda vez fue de su mucama Angélica, que años después resultó ser una senderista infiltrada trabajando en su casa. Finalmente, se enamoró de Grace, esposa de su primo Cardenal Montesinos, con quien compartía una oficina legal en Lima.
4.3 Piensa que las mujeres son unas “reses” incapaces de entender la importancia de llegar al poder.
5. Vida militar
5.1 Montesinos fue un oficial conocido como ocioso y totalmente inepto para la vida militar. Siempre ha admitido que nunca se sintió bien como militar. En cierta ocasión, teniendo que ir de maniobras, se olvidó de llevar su brújula. Revisado por sus superiores, en su mochila de combate se encontró crema contra el acné, colonia para refrescarse, pasta para afeitarse, cortauñas, desodorante, cassettes de música, etc. Sin embargo, no se encontró la brújula buscada.
5.2 No habiendo podido ingresar a la Escuela de Inteligencia del Ejército, penetró en este campo “por la ventana”, no demostrando tampoco capacidad como hombre de inteligencia, pero si una asombrosa habilidad para servirse de ella para sus fines personales.
5.3 Su entrenamiento profesional ha sido limitadísimo. En 1965 realizó un curso de paracaidismo; en 1967 llevó en la Academia Diplomática un curso de conferencias internacionales; en 1968 siguió un cursillo en la Universidad Católica sobre Relaciones Públicas; en 1970 tomó un curso de fotointerpretación por correspondencia. Su último cargo antes de llegar a trabajar para la dictadura militar de Velasco Alvarado fue el de jefe de una mesa de partes del Ejército.
6. Conductas personales para llegar y mantenerse en el poder
6.1 Montesinos es especialista en la diseminación de rumores y desinformación para obtener ventajas personales. Cuando era militar desataba rumores de cambios, bajas, ascensos, generando ansiedad o angustia en los oficiales a quienes dirigía sus rumores. Durante la dictadura fujimorista, del campo de los rumores pasó al terreno de los hechos pues fue él, un traidor a la patria, quien manejó los ascensos militares en el Perú.
6.2 Se ufana de manejar a los militares y de haber impartido órdenes en forma prepotente a generales y ministros de la dictadura de Fujimori.
6.3 El capitán delincuente Montesinos es especialista en la práctica del terrorismo “blanco”. Por ejemplo, envía a sus enemigos coronas mortuorias el día de su cumpleaños; hace llamadas telefónicas a las cónyuges de sus enemigos informándoles que sus esposos han sufrido infarto cardíacos, ataques cerebrales o accidentes serios; hace llamadas a casa de sus enemigos informando a las cónyuges sobre supuestos romances del esposo con otras mujeres o sobre supuestos amantes de las esposas.
6.4 Goza tejiendo intrigas. Siente un placer particular haciendo caer en trampas a quienes considera sus enemigos o competidores potenciales.
6.5 Muestra gran habilidad para hacerse indispensable. Al dictador Fujimori le abrió distintos flancos para hacerlo sentir inseguro y entonces proponerle salidas y aparecer como el salvador. Montesinos creó un clima de inseguridad en torno a Fujimori que convirtió al dictador en un ente dependiente de las informaciones que le podía dar el SIN.
6.6 La mayor debilidad de Montesinos es su inseguridad frente a las situaciones que crea y que él sabe que realmente son meros “castillos de naipes”. Cuando está nervioso lo demuestra en su lenguaje corporal. Por ejemplo, su timbre de voz cambia a aflautado.
7. Alias conocidos
– "El doctor"
– "El asesor"
– "Flaco"
– "El tío"
– "Rasputín"
– "Vlady"
– "Francisco Romero"
Datos personales del delincuente Montesinos
1. Documentos de Identidad: Libreta Electoral Nº 25199645, Documento Nacional de Identidad Nº 09296012
2. Fecha de nacimiento: 20 de mayo de 1945 (63 años)
Aquí tienen, en foto exclusiva para nuestros lectores, la portada del nuevo libro de Alan García, publicado aprovechando que los imprenteros habían abandonado su centro de trabajo para asistir a la Plaza 2 de Mayo, con el fin de participar en la manifestación central del Paro Nacional de Protesta Cívica contra el Neoliberalismo.
Ante la ausencia de los trabajadores gráficos, fue el sufrido ingeniero Nava Guibert, secretario personal del presidente, quien operó con sus propias manitas la maquinaria que permitió que la nueva obra de Su Majestad saliera a la luz pública.
Podrán comprobar nuestros sufridos lectores que en esta oportunidad puede afirmarse sin temor a rectificaciones posteriores, que el autor del panfleto ha sido el propio Alan García Pérez.
A diferencia de libros anteriores, en los que Daniel Carbonetto, Pocho Tantaleán o Enrique Cornejo efectuaron la eyaculación mental y/o copiaron de otros autores lo medular del texto, en el tratado impreso y distribuido el día de hoy, no cabe ninguna duda que la autoría le corresponde al esférico mandatario.
Sólo él, reencarnación viva en la tierra del famoso rey "Momo", podría haber escrito sobre el tema discutido en el nuevo libro con sapiencia, autoridad, fluidez, conocimiento y sinceridad. Auguramos que el libro, o al menos su portada, será un best-seller inmediato.¿Qué opinan ustedes, amables televidentes?
Mañana, 9 de julio, es día de protesta nacional contra el gobierno de García Pérez. Los pobres del Perú, estafados por el excandidato con la oferta electoral del "cambio responsable", saben perfectamente que no hay empleo, que los salarios son míseros, que los servicios públicos son inaccesibles y que García Pérez, aliado con el fujimorismo, y la derecha de Lourdes Flores y Vargas Llosa continúa con el modelo neoliberal de explotación. Por ello han declarado un paro cívico de protesta contra el régimen.
García Pérez, demostrando uno de los síntomas de la enfermedad maníaco-depresiva que padece, ha declarado que no hay por qué protestar y que los que organizan la manifestación popular de rechazo deben trabajar "en vez de chillar". Preocupante respuesta la del mandatario bipolar. Lo es porque como político AGP se está negando a entender la expresión de protesta frente al neoliberalismo. Para García, el modelo a seguir es el de la globalización al estilo del FMI, basado en la entrega a la explotación extranjera de todo lo que se pueda entregar del Perú. "Momo" no quiere aceptar que la mayoría del país reclama el cambio prometido en la campaña electoral. Y como "rey" que es, no desea comprender ni tiene porqué hacerlo. García ya tomó la decisión de continuar con la política económica de Fujimori. Por ello, AGP ha decidido que mañana se meterá bala a los protestantes, que según él son unos cholos de mierda, agitadores y aprocomunistas, que intentan desestabilizar al maravilloso régimen democrático que su majestad preside.
Preocupante que un político se niege a interpretar políticamente la expresión de la protesta popular. ¿Estará en sus cabales don Alan? No lo parece, a juzgar por sus respuestas y por las fotos que presentamos y que lo invitamos a imprimir y repartir entre sus familiares, amigos y favorecedores.
Según el Talmud, obra fundamental de la religión judía, Jesucristo fue el hijo bastardo de la adúltera e indecente Miriam y su amante, el soldado romano Pandera. Practicante de la magia y la idolatría, Jesús fue condenado a muerte por un tribunal judío. En cumplimiento de dicha sentencia, Jesús fue apedreado y una vez muerto fue colgado de un árbol. En la actualidad, Jesús está enterrado en el infierno donde se quema para siempre, en medio de excremento hirviendo.
El Talmud es la obra doctrinaria más importante e influyente del judaísmo. Escrito por los rabinos a lo largo de varias centurias, su versión más importante terminó de formularse en Babilonia, a comienzos del siglo séptimo.
El Talmud (“la enseñanza”) es una extensa colección de discusiones, interpretaciones y conclusiones de los doctores de la ley sobre cómo deberían comportarse los judíos en las diversas facetas de la vida diaria. Para la religión judía, cumplir las prescripciones religiosas, morales y sociales del Talmud es llevar a la práctica los preceptos de las leyes de Dios contenidas en el Antiguo Testamento y en la ley oral comunicada a Moisés en el Monte Sinaí.
Las principales alusiones a Jesús que se encuentran en el Talmud son las siguientes:
1. La madre de Jesús se llamó Miriam (María) y era una mujer adúltera. Por su infidelidad, la madre de Jesús recibió el sobrenombre “Stada” (que significa “mujer infiel”).
2. Miriam tuvo como amante a un soldado romano de apellido Pandera (o Pantera). Jesús es el hijo bastardo de Miriam y Pandera.
3. Además de adúltera, Miriam se comportó en sociedad de manera indecente, al haberse dejado crecer el pelo y llevarlo excesivamente largo.
4. Jesús practicó la magia, la misma que aprendió en Egipto.
5. En la vida de Jesús existen episodios de promiscuidad sexual. El primero de ellos es su propio nacimiento, resultado del adulterio de Miriam. Un segundo incidente es la apreciación sexual negativa hecha por Jesús sobre la apariencia física de la dueña de una posada a la que había llegado para alojarse junto con su maestro, el rabino Yehoshua ben Perahya. Inmediatamente, el rabino excomulgó a Jesús por haberle contestado, frívolamente, que la posadera “tenía los ojos estrechos”.
6. Jesús practicó la idolatría, como se demuestra al final de la discusión con su maestro el rabino Yehoshua ben Perahya. En esa ocasión, Jesús levantó y adoró a un ladrillo.
7. Un tribunal judío condenó a Jesús a la pena de muerte por haber practicado la magia y por haber instigado y corrompido a Israel, induciéndolo a la práctica de la idolatría.
8. De acuerdo con la legislación judía, Jesús fue ejecutado por apedreamiento. Una vez muerto fue colgado de un árbol. La ejecución tuvo lugar en la víspera de la Pascua judía.
9. Jesús esta enterrado en el infierno, donde su castigo es quemarse para siempre en medio de excremento hirviendo.
10. En el Talmud Jesús es llamado de diversas maneras. Su nombre en idioma hebreo es Yeshua ha-Notzri, Jesús el Nazareno. Sin embargo, como Yeshua significa “salvador” el Talmud prefiere llamarlo Yeshu ha-Notzri. El Talmud también alude a Jesús con las expresiones “el hijo de Pandera”, “el hijo de Stada”, “aquel hombre”, “un tal”, “el hijo del carpintero” y “el que fue ahorcado”. En un pasaje del Talmud, Jesús fue calificado como “tonto”.
Libros del Talmud donde aparece cada una de las alusiones anteriores:
Recordado compañero Pedro Huillca Tecse, ejemplar dirigente obrero, asesinado por las bestias militares de la dictadura fujimorista cuando preparaba la huelga nacional contra el neoliberalismo opresor. Similar huelga se organiza hoy en el Perú y se materializará a través del paro nacional del 9 de julio.
En los próximos días, un importante sector de la población peruana protestará contra las políticas del gobierno que preside el compañero alanista García Pérez. El descontento de la mayoría del pueblo frente a la falta de empleo, los salarios míseros, el deterioro de las condiciones laborales, el déficit de los servicios públicos básicos y el abuso de patrones y el Estado contra los que nada tienen, adoptará la forma de un paro nacional, con las consiguientes reuniones de ciudadanos en las plazas públicas y calles de capitales, villas y pueblos.
La realización de la protesta del próximo 9 de julio es una nueva manifestación del fracaso de la falsa democracia neoliberal que rige el Perú desde abril de 1992. No sólo es el desengaño del pueblo frente a las acciones del gabinete de los dueños del Perú, presidido por “Caja de Pensiones” Castillo Gálvez. No es únicamente ello. Estamos frente a los resultados de un régimen político, supuestamente democrático, que funciona sólo para beneficio del 1% de la población y se muestra ajeno frente a las necesidades de 28 millones de personas.
Presenciamos y sufrimos los típicos efectos de una democracia neoliberal, aparentemente diseñada a fines del siglo XX, pero de inspiración visiblemente decimonónica, ejercida en provecho de unos pocos, que coincidentemente son los propietarios de los recursos productivos del país. Decimos por ello que el poder político en el Perú es detentado por una oligarquía y ejercido en provecho de una plutocracia insensible, torpe y excluyente.
La democracia neoliberal y burguesa –aquella consagrada en la constitución fujimorista de 1995– limitada a un sentido estrictamente jurídico, es provechosa para los antiguos y nuevos ricos y para los patrones abusivos, pero inefectiva y deficiente para los peruanos de a pie, para los siervos de la gleba.
La democracia neoliberal fujimorista de 1995, continuada por el servil virrey Toledo y el aún más despreciable reyezuelo García Pérez, promueve un gaseoso ideal de libertad individual en el que se vela por una supuesta igualdad nominal de los hombres ante la ley. Sin embargo, los peruanos constatamos diariamente que la postulada igualdad de los hombres ante la Ley no ha bastado para superar la inequidad social, consecuencia de las diferencias de los hombres ante la economía.
En forma imprecisa aún, pero con certeza creciente, los sectores populares perciben que sus aspiraciones, necesidades y propósitos reivindicatorios de carácter económico no han podido ser canalizados a través de la actual democracia. Con sus engaños y promesas incumplidas, el régimen alanista falsifica la democracia aún más, se burla de ella y la comercia con el imperio y con los dueños del Perú.
El paro nacional del 9 de julio es una protesta valiente frente a la traición del Judas que habita Palacio de Gobierno. Feliz tras venderse por treinta piezas de plata pagadas por las empresas extranjeras y el gran capital nacional, García deberá ahora comenzar a redimir sus culpas y enfrentar la protesta de la gente indignada con el timo del “cambio responsable”. A la misma vez, el país presenciará los serios y terminales reparos a la democracia neoliberal clasista impuesta por Washington a través de la Constitución de 1995.
El Perú protesta contra un régimen y un gobernante que creen que la democracia y los intereses populares sólo deben regir en el país un día cada cinco años –el domingo de las elecciones generales nacionales– y que los restantes cuatro años, once meses y treinta días el pueblo debe callarse la boca y permitir que el Estado esté al servicio de una minoría de afortunados ricachones.
Frente al estado de cosas imperante y acatando el llamado del pueblo, los militantes de la izquierda aprista cumpliremos con paralizar nuestras labores el próximo 9 de julio.
En la grabación que presentamos, y con el cinismo que lo caracteriza, el delincuente fujimorista Vladimiro Montesinos Torres, alias "doctor", reconoció que pueden cometerse delitos "por razones de Estado". Sus palabras hicieron recordar la multitud de crímenes, asesinatos y violaciones de derechos humanos ocurridos durante la dictadura neoliberal que presidió su cómplice Alberto Kenya Fujimori. Entre estos crímenes, recordamos en especial el asesinato del compañero Pedro Huillca Tecse, dirigente obrero, abaleado por los milicos al servicio de Montesinos.
Asimismo, en otra declaración muy importante que ocultó la prensa servil al "rey momo" AGP, Vladimiro Montesinos confirmó que ingresó a operar como soplón del SIN en el año 1988, durante el primer régimen de García Pérez.
Las declaraciones de Montesinos Torres se registraron en Lima, el lunes 30 de junio de 2008, durante el juicio que se le sigue al dictador japonés Kenya Fujimori. Interrogó al ex-soplón del SIN el fiscal José Peláez Bardales.
Resulta ser que ahora el Perú tiene como presidente al "Rey Momo". Tal el nuevo sobrenombre de un trastornado maníaco-depresivo que hace barbaridad y media, suelto en plaza, como hacerse coronar "Rey del Perú". ¿No cree usted que ya es llegada la hora que los peruanos exijamos que García Pérez revele al país su historia médica completa? ¿Hasta cuando vamos a permitir que una persona con serias perturbaciones mentales, como la mostrada en la composición fotográfica, "dirija" los destinos de nuestra nación?
Después de ver esta fotografía, parece que no debe quedar duda alguna sobre la enfermedad maníaco-depresiva que sufre García Pérez. La condición bipolar de AGP, origen de su búsqueda insaciable del poder y de sus símbolos, lo lleva a hacer el ridículo, como en esta (nueva) oportunidad. El problema es que también expone al ridículo a la nación que representa, es decir al Perú. El país necesita reflexionar seriamente sobre la necesidad de aprobar la vacancia de la presidencia de la república por incapacidad mental de AGP.
En un nueva muestra del delirio maníaco-depresivo que lo aqueja, García Pérez ha mandado confeccionar, para su uso personal, una ridícula corona, similar a la del rey de España. En la foto se aprecia al enfermo mandatario luciendo en la testa, feliz, el adminículo encargado. Sucedió en Huaytará, en el departamento de Huancavelica, el 27 de junio de 2008. Sugerimos bajar la foto a su computador, ampliarla, imprimirla a todo color, y repartirla para solaz de sus familiares, amigos y favorecedores. ¡A lo que hemos llegado en el Perú!
Carta de renuncia al Partido Aprista Peruano del congresista Aurelio Pastor Valdivieso (primera página). Los facsímiles de las siguientes cinco páginas se encuentran al final de esta nota informativa.
Lima, 29 de agosto de 2000
Compañero JORGE DEL CASTILLO GÁLVEZ Secretario General del Partido Aprista Peruano Av. Alfonso Ugarte 1012 - Lima Presente.-
De mi consideración:
Me dirijo a Ud. y por su intermedio al Comité Ejecutivo Nacional del PAP para expresar RENUNCIA A MI CONDICION DE MILITANTE DE LA ESTRUCTURA DEL PARTIDO APRISTA PERUANO en razón de los siguientes fundamentos:
1. Por decisión voluntaria, sin presiones de tipo familiar ni amical, me incorporé en 1984, a los 16 años, al Partido Aprista Peruano, seducido por la fortaleza de sus principios democráticos y por el ejemplo de lucha que durante el presente siglo los dirigentes y fundamentalmente el Jefe Víctor Raúl Haya de la Torre habían desarrollado en aras de construir un país con pan y libertad, con igualdad y con justicia. Mi convicción partidaria me llevó a desarrollar una intensa actividad para difundir y defender los principios apristas. Fui durante toda mi vida universitaria, dirigente del Partido, llegando a ocupar la Secretaría General del Comando Universitario Aprista de la Universidad Católica. En nombre del APRA fui elegido miembro de la Asamblea Universitaria en momentos en que ya resultaba difícil ser candidato del aprismo y cuando nuestro gobierno soportaba el sabotaje y la persecución permanente de la derecha de entonces.
2. Como profesional me incorporé de inmediato al trabajo partidario nacional. Estuve siempre a su lado, caminando el país, defendiendo nuestra posición y alentando a nuestros compañeros para romper el letargo que trataba de ganar nuestra moral y nuestra fe.
3. Asumí por voluntad de nuestros militantes dos cargos nacionales en las elecciones internas que nadie jamás cuestionó. Durante estos años asumí la tarea de levantar al Partido en San Martín, mi departamento de origen. Formé comités donde ya no existían y recuperé para el aprismo una inmensa militancia que había abandonado nuestras líneas. Prediqué con el ejemplo, con mi capacidad profesional y con la decencia de mis actos. Involucre a los independientes en un sueño que otros se habían encargado de dilapidar en los años precedentes. La gente volvió a confiar en el Partido.
4. Postulé en las últimas elecciones internas para ser candidato al Congreso de la república. Visité cada pueblo y convoqué a gentes de diversos pensamientos a pesar de las dificultades. Mi convicción y mi franqueza alentó las expectativas hacia el APRA. Fui sincero con mi pueblo y éste me acompañó con ilusión. Gané por voluntad de la gente la segunda votación del país, lo cual no se reflejó en la composición de la lista parlamentaria en donde fui relegado al 13avo. Lugar. Aún así competí con entusiasmo y llevé mis propuestas a todo el país.
5. Las primeras proyecciones me situaron en un lugar expectante en cuanto al resultado electoral. La revisión posterior de las actas confirmaron lo que los medios de comunicación ya anunciaban. Gané un lugar en el Congreso de la República y empezó la deslealtad. Mientras luchaba acompañado de un puñado de jóvenes compañeros para que el JNE y la ONPE reconocieran mi triunfo, al interior del Partido se me cuestionaba y atacaba. Empecé a luchar no sólo contra la intención de fraude sino contra mis propios compañeros. Se desnudaron algunos temores que antes, por inocencia o buena fe, no había percibido.
6. Durante el almuerzo realizado para celebrar el cumpleaños del ex Presidente Alan García, un viejo líder a quién siempre admiré y consideré por su trayectoria, por su ejemplo de lucha y por su amistad con mi abuelo materno, Armando Villanueva, pidió mi pase a disciplina por haber cometido el acto infraterno de solicitar al JNE que se anulen los votos que irregularmente se le otorgaban a otra candidata del partido que además competía directamente conmigo. ¿Era ese un acto de lealtad y compañerismo frente a quien lo único que pedía era justicia? Por supuesto que no.
7. La entonces compañera Ruby Rodríguez insultó a mi pueblo tildando a mis paisanos sanmartinenses de ignorantes y analfabetos. Frente a tamaña afrenta el Partido no expresó protesta alguna a pesar de los justificados reclamos de los Secretarios Generales de San Martín. Peor aún, se hizo un hielo conmigo y se me señaló como el culpable de la pérdida de la Célula Parlamentaria Aprista. Nadie defendió mi derecho.
8. La hoy congresista Cabanillas, a quien jamás hice daño ni desplante alguno, realizó bajadas a todas las bases del Partido que pudo, con la única intención de mancillar mi honor acusándome de haber fraguado mi votación en San Martín. Los colaboradores de otros congresistas, como Gerardo Morris, utilizaron los teléfonos del Congreso de la República para llamar a nivel nacional e internacional a fin de transmitir los detalles del fraude perpetrado por Pastor. Se motivaron dos auditorías de ONPE para revisar mi votación y JAMAS se probó que me haya aprovechado ilegalmente de voto alguno.
9. Cuando me tocó luchar en el JNE para que se respete mi votación el Partido se hizo de la vista gorda. En otras palabras, más allá de la colaboración de leales compañeros como Tayo Barreda, Hugo Sam, César Calderón, Jhony Mejía, Carlos Román, la cúpula del Partido me abandonó a mi suerte. Tuve que defenderme sólo ante el JNE y ante los agravios de mis propios compañeros. A pesar de eso jamás utilicé una tribuna pública para acusar a nadie, ni siquiera a Ruby Rodríguez que se despachaba a diario en todos los medios de comunicación para atacarme y presentarme como corrupto. Guardé respeto a las normas del Partido y nunca hice públicas mis quejas. Pedí apoyo a todos para que me ayudaran a obtener justicia de los miembros del JNE. Lamentablemente nadie hizo gestión alguna que permitiera atención a mi caso.
10. Los medios de comunicación se olvidaron de mí, a pesar de la injusticia que venía sufriendo. A todos se les alcanzó copias de las pruebas pero nadie en el Partido gestionó que se me atendiera. Mi caso pasó desapercibido de manera escandalosa.
11. Nadie reconoció jamás mi esfuerzo en momentos en que una palmada de aliento o un gesto del CEN hubiera sido suficiente para motivar mi continuación en la lucha. Sólo el ex Presidente García tuvo el inolvidable gesto de felicitar mi resultado a través de unas líneas por correo electrónico. ¿Qué pasó con la fraternidad del Partido y el compañerismo?
12. En momento inoportuno por las circunstancias que se vivían al interior del PAP fui separado de la Asesoría Parlamentaria de su Despacho. Esto se entendió en el interior como una falta de respaldo a mi accionar y para muchos significó, maliciosamente, la corroboración de mi participación en un fraude. En política c. Secretario General, las decisiones deben ser tomadas en tiempo y forma oportuna, como usted mismo me lo enseñó en todos estos años a su lado.
13. Arriesgué por el Partido la estabilidad de mi familia, le di mis mejores años y momentos poniendo generalmente mis compromisos partidarios antes que los familiares. Me entregué a un trabajo consecuente y permanente y guardé lealtad en todo momento. Mi conducta personal fue el reflejo que el APRA quería mostrar hacia fuera. La muestra que el Partido permanecía vigente en ideas y valores políticos y personales.
14. En un momento sumamente difícil para mi familia, como usted. Lo sabe, se presentó la oportunidad de brindar asesoría profesional a una Comisión del Parlamento. A pesar de mi malestar por el trato recibido y por la necesidad del trabajo, antes de aceptar el encargo consulté con usted la decisión a tomar. Nunca se me prohibió incorporarme al trabajo. Al contrario, se consideró que el tema al interior del Partido se podía manejar. Consulté también con el c. Alva Castro y él consideró que tratándose de un encargo profesional y técnico a nadie podía negarse el derecho a trabajar. Lamento que hoy, frente a los comentarios interesados de algunos dirigentes, esto no se haga público.
15. Hoy se pide de manera injusta mi cabeza. Algunos claman por una expulsión inmediata por traición al Partido. Rechazo esos términos. Resulta injusto e inaceptable que se pretenda expulsarme o suspender mi militancia condenándome a una congeladora partidaria para evitar que en el futuro pueda ser dirigente o candidato del Partido. Sé que causa temor mi presencia para muchos. Cometí el error de demostrar que los jóvenes podíamos competir de igual a igual con los mayores. Abrí una puerta de esperanza para las nuevas generaciones que injustificadamente soportan hoy las limitaciones de un Partido que no les ofrece alternativa de poder. Nosotros no destrozamos al Partido, lo encontramos así. Fueron Uds. quienes recibieron de Haya de la Torre la herencia de un Partido poderoso y ejemplar, que seducía a las mayorías con el ejemplo de sus líderes y la fuerza moral de su prédica ideológica y revolucionaria. Gracias a esta herencia pudieron gobernar en nombre de los pobres y para ellos. El objetivo no se cumplió por diversos motivos que internamente hemos discutido en largas jornadas y que no vale la pena hoy recordar. Lo que por el contrario no debemos olvidar, es la gestión de muchos que hoy me acusan y que en su momento utilizaron el poder para beneficio personal y destruyeron la moral del PAP.
16. ¿Cómo puede César Vásquez Bazán acusarme de vendido y traidor si su sólo recuerdo escarapela la piel de los peruanos por el desastre de su gestión y su incapacidad profesional para manejar la economía? ¿No es verdad acaso que tuvo que auto exiliarse en Estados Unidos para evitar dar la cara cuando el país crucificaba a nuestro Partido? ¿Por qué no tiene la decencia de regresar y explicar el detalle del desastre que generó? ¡Que fácil es esconderse tras una computadora a miles de kilómetros del país y petardear deslealmente contra quienes no tenemos responsabilidad en la caída del partido! ¡Qué cobarde que resulta esconderse tras la figura de Alan García y culparlo por toda la gestión de gobierno! El ex Presidente tiene responsabilidad, es verdad, pero creo que la mayor parte de esta recae en haber convocado al gobierno a gente con César Vásquez que no tenía ninguna condición para interpretar la necesidad del país y la misión histórica del PAP.
17. ¿Cómo puede hoy la congresista Cabanillas alentar mi expulsión sin recordar que treinta años fue colaboradora de la dictadura desde el SINAMOS? ¿No es verdad acaso que cuando se planteó al interior del CEN desconocer el resultado electoral para reclamar las dos curules que se le habían arrebatado al APRA ella se opuso porque su elección era legítima y nadie podía ponerla en tela de juicio? ¡Qué clase de lealtad al Partido y al país es aquella que lucha únicamente por sus propios intereses sin interesar el beneficio del PAP! Lamentablemente, c. Secretario general, hace mucho que se perdió en la cúpula la mística del Partido. Son los intereses personales los que priman y los que tienen mayor valor.
18. ¿Cómo puede el Secretario Nacional de Disciplina Eleodoro Calderón pedir mi expulsión con la conducta personal que ha desarrollado en su vida, con la irregularidad con que maneja su cargo, con la forma matonesca con que utilizando armas de fuego pretende amedrentar a los compañeros?
19. No acepto estos cuestionamientos por la gente de quien viene. Si algo mantiene la grandeza aprista es su pueblo. Aquel que día a día, sin interés alguno dedica sus mejores horas y su vida entera a mantener vigente la presencia del Partido en sus familias, en sus barrios, en sus comunidades. De ellos acepto cualquier crítica y les pido perdón por mis decisiones. Con ellos mi compromiso permanente.
20. Nadie puede poner en tela de juicio mi profesionalismo y mi decencia. A nadie jamás ofendí. No he lucrado con los fondos del país y a nadie jamás estafé ni le vendí gato por liebre. Mis compromisos siempre los he honrado, con la gente y con mi familia. Por ello rechazo los agravios de aquellos que sin tener autoridad moral me cuestionan. No acepto que se pretenda cuestionar mi moral ni que se me trate como un pesetero que vendió sus principios y olvidó sus orígenes. Soy aprista y lo seré por siempre. Políticamente y personalmente. No acepté un trabajo para negociar desde el poder. Lo hice porque tengo derecho a trabajar para mantener a mi familia y porque estoy calificado para el cargo. Jamás lucraré con el poder porque mi formación y mi decencia no me pertenecen, le pertenece a mi familia y a mis hijos, quienes nunca serán señalados por deshonestidades ni inmoralidades de su padre, como yo nunca fui señalado por los míos.
21. Voy a continuar vinculado a la política desde el lugar en que pueda colaborar para que el sueño de Víctor Raúl se haga realidad algún día. He sido formado para liderar y he demostrado tener condiciones para ello. No pasaré el resto de mis días en una congeladora que me impida desarrollar políticamente. No aceptaré jamás bajar la cabeza ni ser señalado. Eso no es aprista. Algún día, con una nueva generación y una nueva conducta, sin la presencia de sujetos vetados por el pueblo, volveremos a convocar a las masas con autoridad moral y con consecuencia, para continuar con el sueño de Haya y para construir una patria para todos y con todos.
22. Debo, finalmente, agradecer al Partido todas las oportunidades que me brindó en estos años. A usted por su confianza y por su ejemplo de honestidad y perseverancia. A todos los que para siempre serán mis compañeros en los principios y compromisos. Al pueblo aprista, especialmente al sanmartinense, por su cariño y su ilusión y porque sé que más allá del cuestionamiento que hoy se me hace, en silencio o a través de una llamada cada día me demuestra su solidaridad.
Por mi honor y el de mi familia, porque no acepto ser cuestionado inmerecidamente y porque no estoy dispuesto a que quienes no tienen autoridad moral trafiquen con mi nombre y logren expulsarme, haciéndome aparecer ante la opinión pública y el Partido como traidor indeseable, RENUNCIO A MI CONDICION DE MILITANTE DE LA ESTRUCTURA DEL PARTIDO APRISTA PERUANO, a la cual jamás deshonré.
Espero que mi decisión no afecte los lazos de amistad que durante todos estos años se han generado con los apristas honestos y sobre todo con quienes generacionalmente esperamos tener la oportunidad para reivindicar al aprismo.
Espero, finalmente, volver a la militancia algún día, cuando la fraternidad, el compañerismo, la lealtad, la honestidad y la decencia vuelvan a ser reglas obligatorias en el APRA.
Fraternalmente,
AURELIO PASTOR VALDIVIESO DNI 08273017
Carta de renuncia al Partido Aprista Peruano del congresista Aurelio Pastor Valdivieso (página 2).
Carta de renuncia al Partido Aprista Peruano del congresista Aurelio Pastor Valdivieso (página 3).
Carta de renuncia al Partido Aprista Peruano del congresista Aurelio Pastor Valdivieso (página 4).
Carta de renuncia al Partido Aprista Peruano del congresista Aurelio Pastor Valdivieso (página 5).
Carta de renuncia al Partido Aprista Peruano del congresista Aurelio Pastor Valdivieso (página 6).
Vergonzantes escenas de uno de los últimos seminarios organizados por la alanista "Unión de Juventudes", organización paralela a la JAP implementada por el régimen en el proceso de creación del futuro club electoral "Alan Perú".
El lado oscuro de Vargas Llosa: sus odios personales
A la memoria del doctor Luis Alberto Sánchez y en recuerdo de mi "Pi", en su día de siempre.
“La distorsión y manipulación de los hechos son necesarias en una novela. Se debe mentir sin ningún escrúpulo, pero de una manera tan convincente que el lector acepte las mentiras de uno como verdades. Si se tiene éxito en este engaño algo verdadero nacerá de estas mentiras, algo que no existía anteriormente, algo que no era evidente anteriormente...”
(Mario Vargas Llosa 1991, 80)
Si señor, no hay ningún error en el párrafo que usted acaba de leer. ¡Miente, miente, que algo queda! es la inscripción en el escudo de armas del más renombrado novelista del Perú. A la luz de tan singular concepción, deseo formular algunos comentarios sobre una extraña novela de este personaje, publicada bajo el inaparente título de El pez en el agua: Memorias. Sorprenderá al lector que califique la obra como una novela pero, dadas sus características, resulta ser tal en el estricto sentido que Vargas Llosa atribuye al término literatura y al concepto de novela en particular. Desde este punto de vista, al presentar como descripciones objetivas, sutiles manipulaciones de los hechos, al acoger mentiras de diverso calibre sin ningún escrúpulo, El pez en el agua llena todos los requisitos de distorsión de la realidad que el propio Vargas cree imprescindibles en una obra literaria, en una novela (1).
Sin duda, Vargas Llosa ha cometido el error más grande de su carrera literaria al escribir estas Memorias. Su falta de objetividad y de perspectiva lo convierte en el hombre menos apropiado para esta tarea. Y tan bien conoce Vargas los problemas de transposición que tiene con su memoria, que sólo hace un par de años escribió en A Writer's Reality: “Mi propia memoria estaba siendo deformada por mi imaginación, por mi fantasía. Sentí que existía una presión invencible de mi fantasía para introducir cambios en mi memoria, de manera de tener un mejor documento y mejorar el texto que estaba escribiendo” (Vargas Llosa 1991, 112).
¿Resultan confiables las Memorias de un escritor metido a político que adultera la realidad, hoy con la excusa de “mejorar” un texto y mañana para hermosear sus actitudes partidarias? La respuesta es simple: no. Presentaré como ejemplo de las deformaciones de Vargas, el caso de sus declaraciones tributarias, el mismo que he descrito en un documento publicado en abril de 1991 (2). El incidente relativo al no pago de impuestos del escritor se originó a fines de 1989, a raíz del aviso electoral de la maquinita, en el cual Vargas Llosa trató la relación que según él existía entre el déficit fiscal, la emisión inorgánica de dinero y la inflación. En ese aviso, Vargas se explayó acerca de los “malos gobiernos” y el “envilecimiento de la moneda”, usando como telón de fondo el edificio del Ministerio de Economía y Finanzas del Perú.
La réplica del ministro de Economía al spot fue sencilla. Tomando en cuenta la preocupación de Vargas Llosa por el déficit fiscal -fenómeno originado, entre otras razones, por la negativa a pagar impuestos de aquellos que tienen rentas para hacerlo- solicité públicamente al novelista así como a los demás candidatos a la presidencia de la república, mostrar sus declaraciones juradas de impuestos a la renta de los últimos cinco ejercicios gravables. Los peruanos tendrían así la oportunidad de evaluar el grado de contribución personal de los políticos a la construcción de los hospitales, escuelas, carreteras y otras obras de infraestructura que propugnaban.
¿Qué hicieron varios de los postulantes a la presidencia que cancelaron sus impuestos año a año? Pues lo obvio: mostrar sus declaraciones juradas con la indicación de los tributos pagados. Altaneramente, en lugar de hacer lo anterior, Vargas Llosa perdió los papeles y respondió que sólo entregaría sus declaraciones juradas el 28 de julio de 1990, cuando fuera presidente del Perú. Además dijo que en su Gobierno “no habrían Ministros bribones ni cacasenos”.
Cumpliendo con su palabra, el novelista-moralizador nunca mostró a la opinión pública una sola declaración jurada que permitiera acreditar el pago de contribuciones al fisco del Perú. Y es que, al menos entre 1984 y 1989, el escritor nunca pagó un centavo de impuestos al Erario Público. Mientras por un lado este ejemplo de “honestidad política” se consternaba por la existencia del déficit fiscal, por el otro no declaraba ante el Fisco peruano un centavo de regalías por sus libros, subvaluaba su residencia barranquina, e incluía como carga de familia a su hijo Álvaro, el cual por percibir determinada magnitud anual de ingresos propios no podía ser incluido para tal fin (3). De esta forma, Vargas Llosa quedó desautorizado moralmente para hablar de déficit fiscal o de corrupción (4). Sólo a manera de referencia, debo recordar que Spiro T. Agnew, vicepresidente de los Estados Unidos durante la Administración Nixon, debió renunciar a su alta investidura por cargos de evasión tributaria. Al inicio de la primera Administración Clinton, diversos candidatos propuestos para desempeñar posiciones de Secretarios de Estado debieron seguir similar camino al comprobárseles diversas faltas tributarias. Que se sepa, nadie en los Estados Unidos, ni demócrata ni republicano, motejó tales hechos como guerra sucia... ¡Por supuesto, El pez en el agua calla el pequeño detalle que Vargas, el moralizador, nunca pagó un centavo de impuestos en el Perú!
Volvamos ahora a la literatura. Si bien novela, El pez en el agua en realidad traspira un carácter de tragedia. En principio lo es para el Perú, pues confirma que la democracia no ha progresado y que el antiaprismo clasista de la derecha sigue dominando la política peruana. Ese torvo sentimiento, cultivado por la reacción conservadora a lo largo de los últimos setenta años, rebosa en cada una de las páginas de El pez en el agua con la misma exacta malignidad con la cual se podía percibir en los años sesenta, cuando leyendo El Comercio era frecuente encontrar insanas menciones al “aprocomunismo” y a Haya de la Torre, a quien se presentaba bien como a un homosexual de sobrenombre “Lucy”, bien como un ocioso dirigente político e, inclusive, como traficante de drogas.
Transpira El pez en el agua similar odio. En el mundo de fantasías burguesas del autor de La ciudad y los perros “los malos, (es decir los ladrones y bandidos) son los apristas” (Vargas Llosa 1993, 26). Tal identificación se puede apreciar nítidamente cuando Vargas se refiere a algunos miembros del PAP, amigos de sus abuelos o tíos: “Pese a toda la maldad que el APRA encarnaba, había, en Piura, algunos apristas decentes” (Vargas Llosa 1993, 27).
En segundo lugar, es trágico para el Perú enterarse a través de El pez en el agua de la meditada inexistencia del patriotismo dentro de la tabla de valores del excandidato. Así lo confiesa Vargas en su obra: “Quizá decir que quiero a mi país no sea exacto. Abomino de él con frecuencia... También sé que... el patriotismo, como escribió el Dr. Johnson, puede ser «el último refugio del canalla».” (Vargas Llosa 1993, 47)
La ausencia de la noción de patria en Vargas Llosa fue algo que percibí siendo ministro de Economía, cuando en cierta oportunidad, buscando desestabilizar la débil economía del país y actuando como instrumento de presión de entidades como el Fondo Monetario Internacional, Vargas predijo la inminente expulsión del Perú del seno de ese organismo. En tal ocasión, tratando de poner en claro su rol político de agente de intereses extraños a los peruanos llamé a Vargas cobrador del FMI. Resalta, además, otro grave defecto en estas trágicas memorias de Vargas Llosa. Me refiero al sorprendente desconocimiento de la realidad sobre la cual escribe. Al respecto, es posible analizar varios casos. El primero de ellos es la acusación hecha por Vargas Llosa respecto a una supuesta “infiltración” aprista en el Poder Judicial. De acuerdo a El pez en el agua “el presidente García, en previsión de lo que podía depararle el futuro, había infiltrado el Poder Judicial de gentes adictas”. (Vargas Llosa 1993, 170) Asúmase por sólo un momento la validez de la declaración del novelista, y que, por ejemplo, el juez que bloqueó la nacionalización de la banca fue en realidad un aprista solapado, adicto lector de El antimperialismo y el APRA, y que los jueces encargados de los procesos en contra de los cinco exministros del régimen 1985-90, acusados políticamente ante el Poder Judicial, escribieron con la mano derecha sus mandatos de embargo por 600 millones de dólares, mientras al mismo tiempo tarareaban el himno del APRA -la Marsellesa- y blandían un pañuelo blanco en la mano izquierda.
Hagamos todos esos supuestos por un instante. ¿Qué sucedería si alguien le dijera a Vargas Llosa que es usual -quizá más bien normal- que en sociedades democráticas los jueces nombrados por los gobiernos pertenezcan al mismo partido del presidente de la república? Sé que Vargas Llosa admira el modelo de gobierno representativo capitalista practicado en los Estados Unidos. Por residir en este país puedo presentar las cifras de orientación política de los jueces norteamericanos. En los últimos sesenta años, desde el primer gobierno de Roosevelt hasta la Administración Bush -y no hay señales que Clinton vaya a significar una excepción en esta práctica- no menos de 81% de los jueces federales ha pertenecido al mismo Partido que el mandatario norteamericano en ejercicio. Sin embargo, a pesar de esta realidad numérica, nadie en esta nación se atrevería a decir que la justicia norteamericana está “infiltrada de gentes adictas al Presidente en previsión de lo que pudiera depararle el futuro”.
Porcentaje de jueces federales de Estados Unidos nombrados por el presidente y afiliados al partido de gobierno
Roosevelt (Demócrata): 97%
Truman (Demócrata): 92%
Eisenhower (Republicano): 95%
Kennedy (Demócrata): 92%
Johnson (Demócrata): 94%
Nixon (Republicano): 93%
Ford (Republicano): 81%
Carter (Demócrata): 90%
Reagan (Republicano): 97%
Fuente: Spiro, George W. 1993. The Legal Environment of Business. Principles and Cases. Englewood Cliffs, N.J.: Prentice Hall, Inc.: 130
Estudiemos un segundo caso, esta vez ubicado en el campo de la estratificación social del país. Para Vargas Llosa todos los peruanos somos víctimas de una “enfermedad nacional” cuyos síntomas son la presencia de “tortuosos rencores, resentimientos y complejos sociales”5. (Vargas Llosa 1993, 11, 13) ¿Cuál es el origen de estos males? En A Writer's Reality, Vargas Llosa cree encontrarlo en “las muchas divisiones en el Perú” y, particularmente, en las tres que en su opinión son “las más importantes”: la división que él llama “racial”, la división “entre el Perú urbano y el Perú rural”, y la división “geográfica y regional”. (Vargas Llosa 1991, 41)
Obviamente, la descripción de la sociedad peruana hecha por Vargas Llosa no incluye clases sociales puesto que esto sería una invitación al uso de “nauseabundas” categorías de clase que convertirían la discusión en “un gigantesco basural de palabrería populista, socialista y marxista sin contacto con la realidad de los problemas peruanos”. (Vargas Llosa 1993, 309) Hasta aquí puede llegarse desbrozando el conocido sesgo ideológico del novelista. Sin embargo, en este caso, su propia experiencia personal lo traicionará. En una rara edición de lo que se podría llamar Vargas contra Vargas, la división del país en clases sociales, implícitamente negada en A Writer's Reality, es reivindicada en El pez en el agua. El novelista descubre -por supuesto, de casualidad- la existencia de clases sociales en el Perú, reflexionando sobre las premoniciones de su derrota electoral, al recordar el “tipo de gente” que acudía a las marchas y mítines del FREDEMO. Precisa Vargas que “quienes estaban allí representaban casi exclusivamente al tercio de los peruanos de mayores ingresos.... Esas clases medias y altas se habían afiliado en bloque a un proyecto político”... (Vargas Llosa 1993, 447) ¡Qué ironía! Únicamente al intuir su derrota electoral, Vargas percibe que es el representante de los sectores altos del Perú, los mismos que por décadas han explotado las riquezas nacionales y pagado miserias al “cholo barato”6.
Examinemos un tercer ejemplo. Como se analizó anteriormente, Vargas es un anti-nacionalista. Citémoslo otra vez: “Mi vocación es de un cosmopolita y un apátrida, que siempre detestó el nacionalismo... El nacionalismo es una aberración humana... una doctrina decimonónica, restrictiva y anticuada, que en América Latina (ha) enfrentado a nuestros países en guerras fratricidas y arruinado nuestras economías.” (Vargas Llosa 1993, 47, 429, 433-434) Paralelamente, el ex-candidato a Presidente es un fanático defensor de la “economía libre” practicada en cinco naciones “ejemplo del desarrollo que puede alcanzar cualquier país de la periferia que elija la libertad económica y se inserte en los mercados mundiales: Japón... (y) los cuatro dragones asiáticos -Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur.” (Vargas Llosa 1993, 160, 257)
Algunos estudiantes de Ciencias Políticas, Economía, Historia o Relaciones Internacionales sonreirán al leer las anteriores citas, pues demuestran el inmejorable desconocimiento de Vargas respecto a las realidades de los países aludidos. Transparentan además su vulgar intención apologética del liberalismo económico. Examinemos el caso de algunos de estos países.
En Taiwán, como recuerda Robert Wade, la ideología del Partido Nacionalista en el poder, se basó desde un inicio “en el imperativo del nacionalismo” para liberar a China “del yugo de las potencias extranjeras y restaurarla a su anterior grandeza en el concierto de naciones”. (Wade 1990, 230) Por esta razón, “la nación, la familia, y la obediencia a la autoridad han sido temas constantes animados en torno a los símbolos de Sun Yat-sen... la bandera nacional, y los Tres Principios del Pueblo (nacionalismo, democracia y trabajo)”. (Wade 1990, 244) Estos principios definieron “el rol apropiado del control central y de libertad individual, del gobierno y de los mercados”. (Wade 1990, 244) Asimismo en Taiwán, al igual que en los Estados Unidos, los escolares comienzan el día izando la bandera patria, cantando el himno nacional y jurando fidelidad a la bandera. Hasta los pequeñitos en las guarderías infantiles participan en ceremonias diarias de homenaje a la bandera. En los campamentos juveniles y en las fiestas nacionales se despliega la bandera china. Contrariamente a los gustos de Vargas Llosa, cada día, antes de cada función, las audiencias en los cines se ponen de pie para entonar el himno de Taiwán. Luego presencian documentales acerca de los logros económicos de la isla.
En el caso de Corea del Sur, el “herido orgullo étnico” de los coreanos, inducido tras casi cinco décadas de colonialismo japonés, en un reino cuyos límites fueron inmutables por más de mil años, ayudó a generar un poderoso nacionalismo, capaz de soportar la noción de todo el pueblo (sud)coreano como un solo equipo en contra del resto del mundo”. (Wade 1990, 322)
Sin embargo, no perdamos de vista el catecismo liberal recitado por Vargas. Para él, “la internacionalización de la vida moderna -de los mercados, de las técnicas, de los capitales- permite a cualquier país, aún al más pequeño y menos dotado de recursos, si se abre al mundo y organiza su economía en función de la competencia, un crecimiento rápido”. (Vargas Llosa 1993, 49) ¡Qué simple la visión del novelista! A diferencia de lo imaginado por Vargas Llosa, los gobiernos de las naciones del Sudeste Asiático planificaron sus economías y gobernaron sus mercados.
Contrariamente a lo sugerido por Vargas, Japón y los dragones asiáticos demuestran la importancia de la intervención del Estado en la definición de políticas nacionales de inversión y en la canalización de la mayor parte de ese capital productivo hacia industrias estratégicas para el futuro desarrollo de la economía. Los gobiernos de esas naciones utilizaron políticas proteccionistas para generar un conjunto de industrias competitivas internacionalmente y siguieron una conducta cauta respecto al capital internacional. Dieron la bienvenida a las multinacionales, pero orientaron su funcionamiento hacia las exportaciones. Promovieron un sistema financiero bajo estricto control estatal. Y cuando tras décadas de exitoso dirigismo esas naciones entendieron que eran fuertes para competir, entonces y sólo entonces, procedieron a liberalizar gradualmente sus finanzas y comercio internacionales, siguiendo una secuencia pre-establecida de etapas progresivas. (Wade 1990, 350-371)
Así pues, tamañas inexactitudes respecto al rol del nacionalismo y de los gobiernos en el desarrollo de los países del Sudeste Asiático son científicamente inaceptables. Invito a Vargas Llosa a que diseñe un proyecto de investigación que incluya las hipótesis de ausencia de nacionalismo y de pasividad del Estado en el desarrollo capitalista del Sudeste Asiático. Desde ya le puedo adelantar que no resistirían el más elemental análisis. Sin embargo, detengámonos un instante. ¡A qué extremos hemos llegado en este artículo! ¡Le estamos pidiendo bosquejar una investigación a alguien que “desde muy joven (ha) vivido fascinado con la ficción”, (Vargas Llosa 1993, 361) a alguien que tiene gran dificultad para diferenciar entre ficción y realidad!7
La anterior discusión permite llegar a un resultado de sentido común. Valoremos en su exacta y justa dimensión lo que tenemos. Vargas Llosa es un gran novelista y en ese aspecto, todos los peruanos estamos orgullosos de él, inclusive hasta aquellos que hemos sido aludidos en sus insultos. En nada menos, pero tampoco en nada más, radica su importancia. Por lo tanto, no pidamos -ni permitamos- que alguien que no cree en el patriotismo, y cuya auto-proclamada misión es la de crear arte deformando realidades, intente trascender sus limitaciones e impartir cátedra de estadista. La experiencia de El pez en el agua demuestra que lo único que se obtiene del intento es engañar a un país, degradar a un literato y transformarlo en un mero propagandista de lugares comunes.
Finalmente, haber escrito El pez en el agua resulta más trágico aún para su propio autor. ¡Qué doloroso es encontrar que el principal novelista peruano es un hombre lleno de rencor! ¡Qué inmensa decepción es encontrar que un gran novelista puede demostrar ebriedad sexual y ser a la vez incapaz de amar y, por tanto, incapaz de comprender este sentimiento, como cuando confiesa tener que “simular, por la perspectiva de ser papá, un entusiasmo que no sentía”! (Vargas Llosa 1993, 348) ¡Qué terrible es encontrar a alguien que confiesa “odiar” a su padre “y desear que se muriera”! (Vargas Llosa 1993, 54) ¡Qué profundo dolor significa saber que el más famoso novelista peruano fue incapaz de perdonar a su propio padre, “que nunca sup(o) corresponderle” y que jamás le demostró “más cariño del que le tenía (es decir, ninguno)”! (Vargas Llosa 1993, 339)
Lacerantes han sido los efectos del odio y la amargura en la vida de nuestro afamado novelista. No es de envidiar tener que discurrir una existencia así, atormentada por la renuncia a los conceptos de patria, nación y nacionalidad, marcada por una conmovedora incapacidad para perdonar, con un conocimiento superficial cuando no fantástico de la realidad, limitado más aún por un dogmático sesgo ideológico conservador y un furibundo anti-izquierdismo.
Cumpliendo un elemental deber de compasión humana, los peruanos no podemos llamar la atención de un ser en tan doloroso trance. Quizás al escribir una novela se pueda engañar. Sin embargo, cuando se quiere escribir Historia participando en ella como actor político, engañar es inmoralidad. Ojalá que Vargas Llosa logre superar su permanente crisis existencial. Ese es el deseo, inclusive, de aquellos a quienes nos ha querido tocar -y usaré aquí palabras predilectas del novelista- la mierda impresa en El pez en el agua.
7 de junio de 1993
Obras citadas
Vargas Llosa, Mario. 1991. A Writer's Reality. New York: Syracuse University Press.
Vargas Llosa, Mario. 1993. El pez en el agua: Memorias. Barcelona: Biblioteca Breve, Editorial Seix Barral, S.A.
Vásquez Bazán, César. 1991. Respuesta a una infamia. Lima: Economía y Política Editores.
Wade, Robert. 1990. Governing the Market: Economic Theory and the Role of Government in East Asian Industrialization. Princeton: Princeton University Press.
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(1) Se debe insistir que para Vargas Llosa literatura es sinónimo de falsedad y ficción. El novelista entiende que la tarea de un “escritor serio” es “distorsionar la realidad y presentar esta distorsión de manera tan persuasiva como para ser percibida por el lector como descripción objetiva del mundo real”. (Vargas Llosa 1991, 25, 115)
(2) César Vásquez Bazán. 1991. Respuesta a una infamia. Lima: Economía y Política Editores.
(3) Dicho sea de paso, la gusanera anticastrista de Miami deliraba escuchando a Alvarito, a comienzos de la década de los noventa, los domingos por la mañana, animando un programa de propaganda imperial en ese ejemplo de intervención desembozada en los asuntos de otros países llamado Radio Martí.
(4) Vargas Llosa tiene un paradójico concepto de democracia, el mismo que se puede resumir en el apotegma Lo ancho para la derecha, lo angosto para el APRA. Según el novelista, el Gobierno Constitucional 1985-1990 no tenía derecho a defenderse de sus calumnias. La más disparatada mentira de Vargas, urdida al estilo de sus novelas y echada a rodar contra el gobierno, constituía un acto de “moralización” y de “guerra limpia”. En cambio, las respuestas del gobierno eran consideradas “golpes bajos” dentro de la “campaña sucia” del APRA contra él.
(5) Tan académica descripción no tiene nada que envidiar a las caracterizaciones de la sociedad peruana que gustaba defender en los claustros sanmarquinos el malogrado científico social y finado matón, bachiller en ciencias administrativas don Arturo Pacheco Girón.
(6) Por tanto, no sorprende que en su deformada percepción de la realidad, Vargas sugiera que “las reformas actuales han saneado la economía”. (Vargas Llosa 1993, 533) Si se llama sanear la economía a re-inducir al país en el camino recesivo, eliminando cientos de miles de puestos de trabajo y deprimiendo los salarios a la mitad de lo que representaban en los primeros meses de 1990, tal saneamiento se podría comparar al aseo de un cadáver en preparación de su funeral.
(7) Vargas Llosa sugiere que los latinoamericanos “estamos tradicionalmente acostumbrados a mezclar ficción y realidad en tal manera que ésta es probablemente una de las razones de nuestra impracticidad e ineptitud en asuntos políticos”. (Vargas Llosa 1991, 24-25) No se porqué, pero otra vez tengo la impresión que Vargas intenta generalizar a todo un sub-continente la fisonomía de su propio auto-retrato político.
La relacionista pública de García Pérez, visitadora de Palacio de Gobierno, y supuesta periodista, doña "Chichi" Valenzuela, entrevista a la bruja Lourdes Flores, sonaja y bocina de la derecha en el Perú. Este par de tías discuten el uso de las armas contra las protestas populares. Ambas coinciden en que se hace necesario meter bala a la cholería. Más aún, la civilizada bruja Lourdes califica de "turba" a los protestantes de Moquegua.
García Pérez reiteró el día de ayer –y usted mismo lo puede apreciar en este vídeo– que él esperaba que la policía metiera bala a la población moqueguana que exigía en las calles recibir la adecuada proporción del canon minero por las actividades de Southern Peru Copper Corporation.
El felón de Palacio calificó de "agitadores comunistas" a los participantes en las manifestaciones. Claramente criticó al general de la policía Alberto Jordán Brignole por presentarse en Moquegua sin armas y por no haber mantenido distancia respecto de los manifestantes, permitiendo que lo rodearan. También acusó de cobarde a Jordán, indicando que "una persona que tiene miedo físico mejor que no se meta en estas cosas". (Parece ser que por estas últimas palabras, el general Jordán intentaría "set the record straight" con el matoncete de Palacio.)
Las expresiones del presidente maníaco-depresivo dejaron ver a las claras que el gobierno desea contar en los altos mandos policiales con generales y coroneles con alma de pistoleros de Chicago, que no tengan miedo a matar cholos que protesten por mejores condiciones de vida.
La aparición en público de Alan García ostentando un ridículo medallón –que en su inflado corpus más parecía el cencerro de un carnoso vacuno–confirmó a los observadores de la política chola el progreso de la enfermedad maníaco-depresiva que sufre el mandatario peruano.
Como hemos indicado en este recalcitrante blog, AGP oculta a la población el hecho de padecer la enfermedad maníaco-depresiva. Precisamente, uno de los síntomas de dicha condición es que el paciente se siente poderoso y cree que puede hacer lo que le viene en gana. Nada ni nadie pueden detenerlo. En este caso, una de las chiripiorcasde García es sentirse poderoso y para vivir su fantasía se cuelga del cuello tan cojudo medallón.
Lo peor del caso es que mi compañero Alan no percibe el ridículo espectáculo que brinda, el cual podría pasar desapercibido si AGP fuera un ciudadano más. El problema es que el maníaco como maníaco que es, no se da cuenta del papel estrafalario que hace representar al presidente del Perú. Mala fortuna para García que en la corte de sobones y aduladores que lo rodea no haya ninguno que tenga los cocorocos bien puestos como para decirle que con sus torpes acciones sólo confirma el avance de la enfermedad bipolar que lo aqueja.
Por disposición del enfermo maníaco-depresivo que se aloja en Palacio de Gobierno, el día de ayer lunes 16 de junio, la Casa del Pueblo fue cerrada para los militantes apristas. Según se ha llegado a conocer, la pandilla que regenta el PAP temía que el local central fuera tomado por la fuerza por diversos sectores de militantes apristas que exigen la convocatoria al Congreso Nacional del PAP. La cúpula palaciega se niega a convocar el Congreso aduciendo múltiples excusas. Los protestantes reclaman además la elección de verdaderos dirigentes para reemplazar a los actuales "líderes" partidarios. Estos últimos aspiran, en el mejor de los casos, a ser modestos monigotes del alanismo. La orden de cerrar la Casa del Pueblo fue transmitida por uno de los amontonadores de palabras al servicio de AGP, un morocho de apellido Mulder, a quien sus amigos llaman, cariñosamente "perro de chacra". La clausura fue llevada a efecto por dos de los alguacilillos de Mulder: el sujeto llamado Luciano Ponce y el prontuariado Germán Luna.
Las fotos muestran a los militantes apristas a quienes se impidió ingresar al local central del PAP el día de ayer.
La estafa alanista quedó al descubierto. El APRA sí ofreció impuesto a las sobreganancias. Presentamos el vídeo y audio del hoy premier Castillo Gálvez afirmando, en el año 2006, que de llegar al poder el PAP renegociaría los con