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Fecha Publicación: 2016-05-23T13:50:00.001-07:00

La misericordia, el dolor y la muerte

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Posted by Redaccion on 23 May, 2016

El Ángelus, Jean-François Millet - Wikimedia Commons

(ZENIT – Madrid).- La misericordia de Dios se vuelve más tangible en los contextos de dolor y sufrimiento humano. El mundo actual está saturado de imágenes cruentas, imágenes que quizá nos produzcan una punzada en el corazón pero que permanecen brevemente en nuestra memoria pues enseguida volvemos la mirada hacia otro lado. En cambio nuestro Señor está siempre presente, en todo sufrimiento humano, y lo mira directamente sin apartar nunca la mirada. En el arte podemos encontrar representaciones que nos ayudan también a detener la mirada y, quizá, limpiarla para ver una realidad que trasciende y nos acerca al misterio divino, sumergiéndonos en el corazón de Dios.

Si observamos el cuadro "El Ángelus" del pintor Jean-François Millet, vemos a una pareja en medio de un llano de tierra árida, que ha detenido sus labores en el campo para rezar al oír las campanas de la iglesia cuya silueta se dibuja en el horizonte. Aparecen en penumbra, subrayando su actitud profundamente orante y de recogimiento. Décadas después de la muerte de Millet, otro artista -Salvador Dalí- se obsesionó con el cuadro, intuyendo que el lienzo ocultaba una realidad más honda al sentirse embargado por una profunda tristeza y una sensación misteriosa cada vez que lo observaba. Gracias a su insistencia y contactos consiguió que fuera examinado por rayos X, descubriéndose el secreto de la composición original: el boceto que había debajo revelaba que la forma del pequeño canasto que aparece a los pies de la pareja, era originalmente un féretro que parecía contener el cadáver de un bebé de pocos meses, dando un giro al impacto que el cuadro genera ahora en nosotros.

Un amigo de Millet terminaría confirmando que el pintor había eliminado al bebé motivado por la mala acogida que tuvo entre las primeras personas a quienes se lo enseñó. El pequeño féretro, el motivo de la oración de esos campesinos, terminó convertido en un cesto de patatas. Pero la aflicción sigue ahí, latente en el cuadro, en el paisaje, en el semblante de los campesinos y en su actitud. ¿Qué actitud se puede tener ante el sufrimiento de los inocentes, ante la muerte de un ser querido? La Iglesia a través de las obras de misericordia nos enseña la importancia de enterrar a los muertos y rogar a Dios por vivos y difuntos. Afrontar con serenidad y esperanza nuestras tribulaciones.

La realidad, como en la historia de la modificación del cuadro de Millet, nos recuerda la tentación de rechazar el dolor, de querer borrarlo, mirar hacia otro lado, taparlo, olvidarlo…

Sin embargo, también podemos intentar adentrarnos con delicadeza en la realidad del sufrimiento, ver más allá de ese cesto de patatas, la tristeza de unos padres ante la muerte de su propio hijo, que aparece reconciliada por una Fe limpia y sencilla que en lugar de desesperación y amargura es capaz de transmitir sosiego y paz, más allá del dolor y de la muerte. El sufrimiento de los inocentes siempre será un misterio, pero puede ser un misterio desgarrador que nos sumerja en la oscuridad del alma, o un misterio iluminado por el Amor que brota de la Cruz: «Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su Hijo unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna». El amor de Dios también pasó por el sufrimiento y la Cruz. En Él, que asumió todo sufrimiento, podemos encontrar un sentido a nuestro dolor. No es masoquismo ni es resignación. La Cruz es salvación. Por su pasión y resurrección venció al pecado y a la muerte, removió las raíces del mal y nos dio la esperanza de una vida eterna, en la que vencido todo sufrimiento, vivamos unidos permanentemente al Amor de Dios.

Víctor Fernández de Moya


Fecha Publicación: 2016-05-20T20:54:00.001-07:00

COMPLETA DEFINICIÓN DE MUSEO según ICOM (GRACIAS LUCHO REPETTO)

COMITÉ PERUANO DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE MUSEOS
"Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, y abierta al público, que se ocupa de la adquisición, conservación, investigación, transmisión de información y exposición de testimonios materiales de los individuos y su medio ambiente, con fines de estudio, educación y recreación". (Estatutos del ICOM,artículo 2, párrafo. 1)



"Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros. Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas las taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse. Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico. El progreso no significa sólo muchos colegios, hospitales y carreteras. También, y acaso sobre todo, esa sabiduría que nos hace capaces de diferenciar lo feo de lo bello, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo y lo tolerable de lo intolerable, que llamamos la cultura" (Mario Vargas Llosahttp://elpais.com/…/20…/03/08/opinion/1236466813_850215.html, citado por Lucho Repetto, a quien agradezco su cortesia

COMPLETA INFORMACION EN:


Fecha Publicación: 2016-05-20T20:03:00.001-07:00

PRESENTACIÓN DEL CATÁLOGO DE LAS SECCIONES PAPELES IMPORTANTES Y EMANCIPACIÓN DEL ARCHIVO DEL ARZOBISPADO DE LIMA

 

Excelentísimo Señor Cardenal Juan Luis Cipriani, Reverendo padre Rector de la Facultad de Teología y Civil de Lima, Reverendo padre Javier Campos Fernández de Sevilla, señora archivera Aída Mendoza, doctor José Antonio Benito, Directora del Archivo del Arzobispado de Lima doña Laura Gutiérrez Arbulú, señoras y señores:

 

Es para mí motivo de gran satisfacción participar en la presentación del Catálogo de las Secciones Papeles importantes y Emancipación del Archivo del arzobispado de Lima de la autoría del padre Javier Campos y Fernández de Sevilla, director de la Biblioteca del Escorial y de la directora del Archivo del Arzobispado de Lima doña Laura Gutiérrez Arbulú. Editado por el Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas. 2015

 

Esta obra constituye un aporte muy valioso para los investigadores no solo de la Historia de la Iglesia, sino para la época en la cual transcurren las diversas incidencias que desembocan en la proclamación de nuestra independencia. Este Catálogo cobra especial relieve por cuanto del 2021 al 2024 se llevarán a cabo las conmemoraciones del bicentenario de nuestra Independencia y habrá muchos estudiosos que invadan archivos y bibliotecas en busca de información para  profundizar en el tema y encontrarán en esta publicación una ruta segura para su objetivo.

 

Quisiera, por lo tanto antes de seguir con esta presentación felicitar al padre Javier Campos y a Laura Gutiérrez por esta feliz iniciativa que además ha sido llevada a cabo con toda la pulcritud y eficiencia a la que nos tienen acostumbrados. Se advierte a través de todo el texto la profesionalidad con la cual ha sido trabajado.

 

Los investigadores revelan un profundo conocimiento del tiempo del cual se ocupan, así como de las técnicas archivísticas para la presentación de estos documentos. Otras cualidades  a destacar son la paciencia y la constancia para llevar a buen término la labor, dado que siempre se presentan diferencias de opiniones en la manera de realizar una investigación, que esta vez han sido muy bien orientadas.

 

El levantamiento de un catálogo de esta naturaleza conlleva muchas horas de dedicación continuas y requiere dominio paleográfico especializado, para hacer la apreciación adecuada de cada documento y darle la correcta clasificación. No basta una ojeada rápida al papel, es necesario conocer su contenido en profundidad para ubicarlo en las diferentes secciones.

 

El catálogo comprende dos partes: la Introducción, del padre Campos, a través de la cual se puede seguir la trayectoria que ha seguido el Archivo desde su fundación, con monseñor Tovar, hasta su actual directora, Laura Gutiérrez, quien ha consagrado su vida profesional a esta tarea, con evidente éxito.

 

Monseñor Tovar encomendó la organización del Archivo al erudito José Toribio Polo, quien sentó las bases sobre las cuales se fue constituyendo, Allí se han reunido fondos de parroquias, de monasterios y conventos supresos, sobre todo en los días de la Independencia; correspondencia oficial con las diócesis, con el Estado, con la curia Romana, etc. Polo fue un funcionario público con un profundo conocimiento histórico, muy responsable en los trabajos que realizó y miembro de las principales instituciones académicas de su tiempo.              

 

Fueron varios los directores que desfilaron por el Archivo Arzobispal, pero, como es de suponer, no todos coincidieron con los mismos criterios para la clasificación, dado que la mayoría no fueron archiveros de profesión. Eso sí, puede decirse que casi todos fueron conscientes de la importancia del Archivo para la conservación de la memoria de la Historia eclesiástica.

 

La segunda parte ya se refiere a la estructura misma de las secciones catalogadas y a los criterios seguidos para organizarlas. Allí un aspecto muy tenido en cuenta ha sido la cercanía del Bicentenario de nuestra Emancipación y la necesidad de aportar información para su estudio en relación a la participación del clero en dicho proceso. Otro tema de interés es destacar los elementos necesarios para poder percibir como vio la jerarquía estos acontecimientos y en qué medida podían afectar al libre ejercicio del culto católico, debido a la influencia del pensamiento liberal como sustento de la lucha por la libertad.    

 

Nos interesa destacar de este Catálogo, fundamentalmente, los documentos vinculados con el proceso de la Independencia, dada la variedad de legajos que lo conforman y que daría materia para más de una charla. Allí encontramos los expedientes referidos a la Junta Eclesiástica de Purificación, que estuvo presidida por don Toribio Rodríguez de Mendoza, uno de los precursores más representativos y formador de muchos de los patriotas que integraron el primer Congreso Constituyente en 1822. Contiene alrededor de unos doscientos expedientes de los curas peruanos o americanos que tenían a su cargo parroquias o doctrinas, a quienes se les exigió someterse a la investigación de esta Junta ante la cual deberían probar su patriotismo.

 

Estos expedientes se veían reforzados por recomendaciones que firmaban muchos de los más conspicuos revolucionarios, tales como Francisco Javier Mariátegui, José de la Riva-Agüero, el conde de la Vega del Ren, José Faustino Sánchez Carrión, el padre oratoriano Antonio Carrión, Manuel Pérez de Tudela, etc. También se podían dar pruebas negativas, como consta un caso en el cual el general Arenales se manifiesta en contra del solicitante. Asimismo, interesa señalar la presión que trató de ejercer sobre la Junta el secretario general de San Martín: Bernardo Monteagudo, quien era poco creyente y rabiosamente antirrealista. De la conclusión a la que llegara la Junta de Purificación dependía que los curas pudiesen acceder a mejores destinos, conservar los que tenían o ser separados de los cargos.

 

En la parte de Emancipación se incluye una gran diversidad de documentos entre los cuales llaman la atención los referidos a libros, impresos, censuras, por cuanto hay algunas referencias a libreros y circulación de libros, muchos de ellos proscritos por la Inquisición, como sería el caso del librero Tadeo López, quien, con mucha ingenuidad, reclama a las autoridades que se le devuelvan los libros que fió al comerciante español Ramón Anchóriz, quien había sido sentenciado a ser desterrado a la península por haber sido delatado como conspirador. Es posible, además, que algunos de los libros no pagados pudieran ser de los prohibidos.  Hay igualmente otras referencias a la circulación de libros prohibidos

 

Son diversos los temas que se encuentran en relación con la independencia, como la  defensa que hacen las autoridades civiles y los vecinos, ante los funcionarios españoles, de curas que son acusados de participar en insurrecciones. En otros casos, ya luego de proclamada la independencia, la defensa será a la inversa y es la que se da en la Junta Eclesiástica de Purificación, para probar el patriotismo a través de participación en conspiraciones y ayuda a los insurgentes.  

 

Hay, además, una pregunta que muchos nos haremos en estos días, y que es de gran trascendencia: ¿En qué medida estamos respondiendo las generaciones actuales para dar continuidad a la sociedad libre, justa, solidaria, patriota, democrática e igualitaria que quisieron dejarnos como herencia nuestros antepasados? Incluso podemos agregar una sociedad con mística católica. Revivir el ambiente que vivieron nuestros antepasados desde finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, es algo a lo que nos ayudan los Archivos y nos facilitan su consulta Catálogos, como el que hoy se presenta.

 Quiero felicitar también además de a los autores a las entidades que apoyaron la iniciativa de su publicación. Asimismo agradezco al doctor José Antonio Benita por haberme invitado a ser parte de esta presentación.


Fecha Publicación: 2016-05-18T20:25:00.001-07:00

Protección Jurídica de la Denominación de Origen (El caso del Pisco Peruano)

Autora Susana A Cabrera Minaya Obra publicada bajo el auspicio del Consejo nacional de ciencia y tecnología - Concite- en 1988; por ser uno de los primeros libros dedicados a la defensa jurídica del Pisco.   

 

 

Desde el punto de vista jurídico:

 

1.-Pisco cumple con los requisitos legales de denominación de origen peruana en base a los siguientes fundamentos:

 

  • La denominación de Origen es un elemento de la propiedad industrial y  está constituida por el nombre geográfico de un país, región o localidad
  • Este nombre geográfico ha de utilizarse para designar productos cultivados en la zona geográfica respectiva y cuyas características se basen en las circunstancias naturales y humanas de tal zona.

 

  • Pisco es una denominación de origen peruana,  ya que cumple con todos los requisitos de Ley, arriba señalados

 

  • Pisco está constituida por el nombre geográfico de una localidad peruana , el puerto se denomina Pisco , la provincia es Pisco y es una de las cinco provincias que conforman el departamento de  Ica en la costa peruana

 

  • , Pisco se utiliza para designar el aguardiente de uva cultivado en tal zona costera del Perú y cuyas características de suelo y clima le otorgan a su materia prima, las uvas que le conforman, unas características propias en armonía con los métodos tradicionales que datan. de la época de la Conquista

 

  • El  origen peruano del Pisco  es evidente deriva de la palabra quechua Piskus que significa Ave. Por ello así se denomino desde antes de la  colonia, el puerto y el valle de Pisco.

 

 

 

  •  La Vid la trajeron los españoles a tierras peruana y en el siglo XVI ya se cultivaba la vid en la costa de Perú para elaborar vino y luego el aguardiente de uva que se denominó Pisco por ser la zona donde mayormente se elaboraba y el puerto de Pisco  es desde donde se transportaban las bebidas y otros productos .hacia otros lugares.

 

 

  • Este hecho lo reconocen cronistas de la época como Guamán Poma de Ayala y Pedro Cieza y é incluso autores chilenos como el polígrafo José Toribio Medina quien en su obra publicada en 1928 reconoce Pisco del pueblo de Pisco en el Perú y  citando luego al autor Rosales y  como antecedente del uso, reproduzco este texto chileno:

 

"no servia aguardiente ni puro ni mezclados servia Pisco. La novedad del nombre importado recién del Perú y el rico sabor de los ponches atrajeron  a los soldados y mas tarde a toda clase de personas"

 

 

En cuanto a la protección jurídica  nacional e internacional

 

 En 1988 cuando  yo realicé la investigación  y se publicó mi libro,  describí lo siguiente:

 Que existían  en el Perú las leyes 15222 y 15387  y el Decreto supremo Nº49 H del 5 de marzo de 1966, normas más bien orientadas al control, empadronamiento, comprobación de materia prima para la elaboración del Pisco. Y la norma técnica ITINTEC 211-0011, que regulaba método de elaboración Y especificaciones técnicas.

 

Que sin embargo hasta esa fecha el Perú no contaba con un Registro de denominaciones de Origen y con un registro Internacional

 

 El aporte de mi investigación fue evidenciar la necesidad de  que el gobierno implemente un Registro de denominaciones de Origen a nivel nacional para  registrar Pisco como denominación de origen de nuestro aguardiente de uva

 

 Y de otro lado sugerí que el segundo paso fuese inscribir Pisco como denominación de origen peruana a nivel de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual - OMPI  específicamente, en el Arreglo de Lisboa  relativo a la Protección de las denominaciones de origen  para su protección Internacional

 

Afortunadamente en el transcurrir del tiempo, se han dado los pasos necesarios para que el Pisco y otras denominaciones de origen peruanas, gocen de la adecuada protección mediante la  regulación de un Procedimiento de Registro a nivel Nacional   a cargo de la oficina competente, (Indicia.)

 

A nivel internacional, a la fecha actual el Perú es miembro del Arreglo de el Arreglo de Lisboa  relativo a la Protección de las denominaciones de origen  para su protección Internacional y éste entro en vigor con respecto al Perú el 16 de mayo de2005

 

Adjunto la inscripción de Pisco en el citado Arreglo de Lisboa donde  el Estado peruano es el titular de la denominación de origen PISCO  desde el 19 de mayo de 2005 a nivel internacional para distinguir el aguardiente de uva que se produce en Pisco y en la costa de Lima, Ica, Arequipa, Tacna y Moquegua.

 

 

 

 


Fecha Publicación: 2016-05-16T06:12:00.001-07:00

RAZONES PARA LA ESPERANZA DEL CARDENAL MÜLLER

Me estoy leyendo esta joya y no puedo menos de compartirles alguno de sus esclarecedores textos. De verdad que es una auténtica bocanada de aire fresco que oxigena el alma con la reflexión serena, sencilla, profunda del centinela de la fe, sucesor de J. Ratzinger, al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Les ofrezco en primer lugar la recensión ponderada de ACEPRENSA; en segundo lugar una entrevista al autor del libro y en tercer lugar les copio un tema que siempre me ha interesado, la Teología de la Liberación, porque sueño que un día sirva de puente, de lazo, comunión y deje de ser motivo de sospecha y descalificación. Las reflexiones del Cardenal reflejan su gran formación, su vivencia peruana sobre una realidad de auténtica liberación evangélica, su fidelidad a la Iglesia y su celo pastoral.

 

1. El "Informe sobre la esperanza" del Card. Müller

·         ACEPRENSA

·         4.ABR.2016

Con el título de Informe sobre la esperanza (1) –que recuerda el famoso libro con las conversaciones entre Vittorio Messori y Joseph Ratzinger, Informe sobre la fe (1985)–, la Biblioteca de Autores Cristianos acaba de publicar una larga entrevista al cardenal Müller, realizada por el teólogo y director general de la editorial, Carlos Granados.

 

Profesor de Teología Dogmática y obispo de Ratisbona hasta que en 2012 Benedicto XVI lo llama a Roma para encargarle la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwig Müller era conocido sobre todo por haber dirigido la publicación de las Obras completas de Joseph Ratzinger. Después de que el Papa emérito lo eligiera para dirigir el organismo del que él mismo fue prefecto durante un cuarto de siglo, el Papa Francisco lo confirmó en el cargo.

Müller, dice el entrevistador en la presentación del libro, "es una de las figuras más descollantes de la teología actual. Es un teólogo, es decir, un creyente que trata de expresar la respuesta de Dios a las preguntas del hombre. Es el prefecto de la Fe y, por tanto, alguien que tiene un punto de vista privilegiado sobre las situaciones, los horizontes y los interrogantes que se abren ante nosotros".

"El buen pastor predica a Cristo y lo ofrece, con la máxima dignidad, en el sacrificio incruento de la Misa"

Según Granados, el hombre de hoy no percibe su falta de fe como una tragedia, pero sí le inquieta profundamente la falta de esperanza. "La cuestión clave es, por ello, la cuestión de la esperanza. Y nuestros coetáneos se preguntan si hay una esperanza para el 'ahora'; si la pueden encontrar en el cristianismo; y sobre todo, ¿cuál es el fundamento de la esperanza cristiana?".

Por esta razón, la entrevista al Card. Müller ha tomado como tema fundamental el de la esperanza, e intenta responder a estas preguntas: ¿Qué podemos esperar de Cristo, de la Iglesia, de la familia, de la sociedad? Por último, se aborda el tema de la misericordia en el marco del presente año jubilar. Los extractos reunidos abajo tocan algunos de los muchos asuntos de interés que aparecen en el libro.

(1) Gerhard Ludwig Müller, Carlos Granados, Informe sobre la esperanza. Diálogo con el cardenal Gerhard Ludwig Müller, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid (2016), 238 págs., 14 €. 

La misión de los pastores

La pastoral no es solo una técnica para organizar algo, para entretener a la gente, para atraer o distraer. La pastoral viene de Jesús, que es el Buen Pastor. La pastoral debe partir siempre de Él y debe, por tanto, tomar en serio a las personas y su búsqueda de la verdad y del bien.

Las acciones pastorales que propone el pastor son, prioritariamente, los sacramentos y muy en particular, la Eucaristía. No es un organizador de acontecimientos para entretener a la gente en su tiempo libre o un psicopedagogo que debe proponer actividades que diviertan y entretengan a los niños y a los jóvenes que van a la catequesis semanal. Imitando al Buen Pastor, entra en el tejido de la vida de las personas, en sus dramas y en sus dificultades concretas, en las familias, en el trabajo, en las relaciones. Habiendo recibido la responsabilidad de la cura de las almas, sabe que es allí donde se pone en juego la vida entera de las personas, porque la Eucaristía es la misma vida ofrecida toda ella como sacrificio que se une al de Cristo "por todos los hombres".

Un pastor maduro y responsable sabe que, sobre todo, debe cuidar y mimar la preparación de la Santa Misa. Especialmente el decoro de la celebración y la predicación de la misa dominical, que debe proporcionar un verdadero alimento y no teorías teológicas o exegéticas quizás deslumbrantes en apariencia, pero que realmente a pocos interesan, aparte del predicador. El buen pastor predica a Cristo y lo ofrece, con la máxima dignidad, en el sacrificio incruento de la Misa. Este debe ser constantemente el punto de referencia de toda pastoral y el criterio basilar que debería inspirar la especial vigilancia que incumbe a los Obispos sobre la acción pastoral desarrollada en su diócesis.

Natalidad

Las políticas antinatalistas no son sino otra propuesta ideológica que esconde algo inconfesable: el intento de mantener de modo injusto el status de privilegio de unos pocos, a costa de impedir el acceso a la riqueza a amplias capas de la población. En realidad, sabemos que el hambre en el mundo no es ni mucho menos la consecuencia de una superpoblación o que el aborto no sirve para contener el crecimiento de la población, sino para dar satisfacción a nuestro hedonismo.

Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor. Son un gran sí a la vida. Varios hijos no son solo un gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda la sociedad.

"Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor. Varios hijos no son solo un gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda la sociedad"

Al respecto, nunca he entendido cómo los países occidentales, con tasas negativas de crecimiento de la población y con tasas cada vez más altas de esperanza de vida, no reconocen y sostienen la voluntad de aquellos pocos que, de forma generosa, están dispuestos a formar una familia numerosa. Por el contrario, de modo irracional, los que deberían ser objeto de nuestra admiración y respeto son tratados con crítica burlona o se les discrimina con injustas cargas sociales indirectas, cuando deberían ser mimados con políticas sociales especiales, pues, incluso desde el punto de vista del interés, aquellos hijos son nuestro futuro, los que sostendrán a los ancianos del mañana con su contribución económica.

Debo precisar, para evitar toda errónea interpretación, que sería una conclusión superficial decir que el matrimonio está para aportar a la sociedad elementos humanos bien formados (…). El Magisterio, por el contrario, ha enseñado siempre que no se trata simplemente de una cuestión de utilidad social: los hijos son un bien en sí mismos y hacen más buenos a los padres, dilatando su corazón, fortaleciendo su unión y generando en ellos una nueva plenitud, precisamente porque se convierten en el objeto de sus preocupaciones y atenciones. Los hijos son, para sus padres, sus maestros en generosidad. ¡Una familia numerosa es una gran escuela de gratuidad!

Misericordia

La confesión sacramental es el gesto más paradigmático de la misericordia de Dios. Este signo de gracia nos permite comprender cómo es la mirada del Señor sobre nuestros pecados. En este sacramento nos contagiamos de su modo de mirarnos, de esa mirada justa y buena al mismo tiempo, esa mirada que no nos abandona en el lodazal de nuestras miserias; es mirada que, por otra parte, conlleva el tomarnos en serio, pues si bien Dios nos da mucho, también exige mucho de nosotros, al saber que podemos dar mucho si recibimos tanto de Él. Sí: Dios nos toma en serio, pero lo hace como un padre bueno que sabe ser paciente con sus hijos, que no se cansa nunca de acompañarlos y que, sobre todo, no los abandona nunca.

"La confesión sacramental es el gesto más paradigmático de la misericordia de Dios"

Hoy sería muy importante comprender que tanto la misericordia como la justicia derivan de la bondad divina como de una misma fuente. Cierta comprensión actual de la realidad en la que hay una inflación de lo afectivo y del sentimental, pretende convencernos de que la misericordia y la justicia son antagónicas. Sin embargo, "la justicia y la misericordia se han abrazado" (Sal 85, 11), es decir, para Dios, decir justicia es decir misericordia, sin oposición.

La justicia de Dios es la que nos hace justos por su misericordia, manifestada en el amor crucificado del sacrificio de Cristo en el Gólgota. (…) Por pura gratuidad, la justicia de Dios nos hace justos y santos si acogemos tan gran don. La misericordia se convierte así en la faceta interna de la justicia, en la otra cara de la moneda de la bondad divina: Dios, por su bondad misericordiosa, nos justifica.

2.  Entrevista de Carmelo López-Arias, al autor del libro en religionenlibertad.com.

http://www.almudi.org/noticias-articulos-y-opinion/10778-informe-sobre-la-esperanza

Un hecho sorprendente para muchos es la amistad del cardenal Müller con Gustavo Gutiérrez...

Ciertamente, el cardenal Müller tiene una buena amistad con Gustavo Gutiérrez. Se conocieron en el Perú, donde Müller ha pasado temporadas largas de su vida y donde ha aprendido nuestra lengua española. Ahora bien, como decía Aristóteles: "Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad". Quiero decir, que la amistad con Gustavo Gutiérrez no implica que el cardenal sea un ingenuo y no sepa también emitir una palabra crítica sobre sus posiciones.

¿Qué les une y qué les separa?

Müller ha señalado repetidamente que la "verdadera teología de la liberación" tal y como él la entiende "es opuesta al marxismo, así como al actual liberalismo económico". Müller ha insistido también en que es "la codicia de los hombres concretos y no las aparentemente todopoderosas fuerzas del mercado las que han provocado la crisis financiera mundial", con ello se enfrenta al dogma de las fuerzas de mercado y del pecado social-estructural e insiste en las elecciones concretas de la persona. No voy a entrar aquí en una comparación con Gustavo Gutiérrez, que sería ajena al libro Informe sobre la esperanza. Solo recuerdo lo que dice Müller en el libro: que el Magisterio ha valorado críticamente aspectos de la teología de la liberación, pero que ha valorado también positivamente otros: que ha criticado la mediación socio-analítica y la utilización de instrumentos conceptuales marxistas; pero que ha valorado otros elementos como la superación de una contraposición dualista entre el "más allá" y el "más acá". Me parece que se trata de un juicio ponderado, que solo puede suscitar rechazo en espíritus poco católicos, poco universales, incapaces de establecer un campo de debate cordial.

Pero ¿qué queda de la teología de la liberación si le quitamos el marxismo en lo filosófico, el indigenismo en lo cultural y el socialismo en lo económico?

Creo que ya he dicho algo en la anterior pregunta. Cuando hablamos de "teología de la liberación" nos referimos a un concepto enormemente amplio y muy variado, tanto en su teoría como en su práctica. La teología de la liberación a la que usted se refiere como la suma de indigenismo, marxismo y socialismo es una de las formas, y precisamente la que es criticada también por el cardenal Müller. Esta "teología de la liberación" ha demostrado ya su infecundidad simplemente con el paso del tiempo: sacerdotes que han abandonado el ministerio, cristianos que han abandonado la vida sacramental,… El cardenal Müller propone no olvidar los elementos valiosos que tenía aquella propuesta teológica, como la dimensión social del pecado o el trabajo sobre una relación adecuada entre el "más allá" y el "más acá".

3.  LO QUE DICE EL CARDENAL CON SUS PROPIAS PALABRAS al pedirle el autor  una VLORACIÓN DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

 

"El Magisterio reciente ha valorado críticamente solo algunos de los elementos de la TL. En concreto, ha criticado la mediación socio-analítica y la utilización parcial de instrumentos conceptuales marxistas, radicalmente contrarios a la antropología cristiana. Pero ha considerado dignos de ser tenidos en cuenta e incluso irrenunciables otros elementos como la necesidad de realizar un análisis empírico y científico-social de la existencia y de la realidad del hombre que evite el dilema dualístico del más acá en contraposición al más allá. Como dije en su momento en mi libro "De parte de los pobres: TL, teología de la Iglesia" los postulados de esta Teología sobre la no coincidencia indistinta entre felicidad terrenal y salvación eterna, considerando la historia como la lucha dramática entre las fuerzas dialécticas de la gracia y la libertad, por un lado, y del pecado y la opresión por el otro, se pueden entender correctamente con la ayuda de ciertos elementos de la "Nouvelle théologie", estudiados en profundidad por mi gran amigo el teólogo Gustavo Gutiérrez (veo su desarrollo teológico como una Nouvelle théologie", orientada a lo social) o del debate sobre la Gracia que promovió Karl Rahner (con una aplicación histórico-social).

La libertad entendida en cristiano, a diferencia de aquella propuesta por algunos filósofos, tiene por objeto no solo la elección entre algunas o muchas posibilidades; su esencia es la facultad de elegir lo bueno como tal, sobre todo a Dios Padre, fuente de todo lo bueno. Ser libres implica poder identificarnos con Dios, encontrando nuestro sentido de la vida en la comunión con Él. Por ello, la esperanza en Jesús incluye nuestra respuesta libre. Dios no nos considera solo como objetos de su actuar sino también como auténticos sujetos o protagonistas de nuestra Salvación. Partícipes en la relación personal entre el Padre y el Hijo, nos considera sus hijos y nos llama a una relación de amistad con él. La fe nos radica en una esperanza que no defrauda: esto es lo que Cristo esperó del Padre y esta es la esperanza que El Padre colmó al resucitar a su Hijo" pp29-30

 


Fecha Publicación: 2016-05-14T15:12:00.001-07:00

Amigos: Como nací el día de San Isidro y en mi pueblo –de labradores- se le tiene gran devoción, yo no voy a ser menos. Hasta tengo mi colección de "san isidros" peruanos que son de lo más simpático que he visto, comenzando por el primero, el de Tarata con sus "jeans" y con "ojotas". Les dejo con esta nota sobre la fiesta en Moche, ubicado a 15 kilómetros de la ciudad de Trujillo (La Libertad) durante la "Fiesta de San Isidro Labrador", tradicional fiesta que se origina en la colonización española y mezcla la historia, la creencia, veneración y arte popular con una duración de 58 días y abarca los meses de marzo, abril y mayo.

Cuenta la tradición, que la imagen de San Isidro fue traída de España por Santo Toribio de Mogrovejo y llegando al valle de Moche en 1587 en su trayecto hacia Huaraz -a donde había sido destinada- al pasar por este valle y percibir el aire puro de sus campiñas, el religioso decidió dejarlo en el pueblo de Moche, según información difundida por la Hermandad de San Isidro Labrador de la Parroquia Santa Lucía de Moche.

Desde 1750, la Cofrada de San Isidro instaura la peregrinación donde decenas de fieles mocheros sacan al santo en procesión luego de una misa denominada del "Buen Viaje" seguido banda de músicos, la "danza de los diablos", servidores del santo quienes solían robar las mejores siembras de la campiña para ofrecerlas al santo cuando se inicia la procesión, además de las tradicionales Negras de Calazán.

Durante 58 días, San Isidro Labrador ataviado de su indumentaria tradicional -compuesto de sombrero de paja, capa y palana- recorre la campiña de Moche donde "los esperadores" lo reciben con altares y grandes arcos de fruta en señal de ofrenda pues de acuerdo a la creencia mochera su paso por estas tierras es garantía de una buena cosecha, abundancia en agua y la unión de todos los campesinos.

En su día central, el 15 de mayo, ingresa nuevamente al pueblo de Moche donde se oficia una misa especial en la Iglesia principal, los creyentes esperan con un altar y un arco adornado con las mejores frutas y bebidas de la zona como ofrenda y agradecimiento de la buena cosecha que al final son repartidos entre los devotos y los diablos mocheros que "mueren" apenas comen las frutas benditas.

Otra actividad resaltante en honor al santo es la faena agrícola que congrega a decenas de agricultores quienes durante el día sembrarán maíz en un terreno donado por un poblador.

Además, en el programa festivo figura la Feria Patronal San Isidro Labrador, verbena artística cultural, quema de juegos artificiales, entre otros.

La celebración es acompañada de la famosa sopa teóloga, cuyes, cecina y el tradicional cabrito norteño.


Dato

Según la historia, el 15 de mayo de 1082 nace San Isidro Merlo y Quintana, nombre en devoción al arzobispo de Sevilla. Desde temprana edad se inclinó al catecismo y actos litúrgicos, dedicándose diariamente a la agricultura y ganadería. Murió a los 90 años, cuarenta años después, delegados de la Santa Sede examinaron su sepulcro comprobando su incorruptibilidad y el Papa Gregorio XV lo canonizó como San Isidro.

Lady Villanueva

San Isidro Labrador – 15 de mayo

Posted by Isabel Orellana Vilches on 14 May, 2016

San Isidro

(ZENIT – Madrid).- La vida de Isidro nuevamente pone sobre el tapete una indiscutible realidad: para ser santo basta con amar en todo momento. No hay más. Cualquier otro afán que no esté regido por ello se deslinda de ese camino. Lo que viene llamando la atención en él desde hace siglos fue que, siendo tan escasa su notoriedad, inmediatamente después de morir fue aclamado por las gentes que habían visto en su conducta cotidiana los rasgos de la santidad. Posteriormente, con visos de rigor o movidos por antiguos criterios hagiográficos tendentes a magnificar retazos de su acontecer, se han ido sumando páginas ensalzando virtudes que hicieron de Isidro uno de los personajes históricos más queridos de Madrid, ciudad de la que es patrón. De su memoria ha quedado fehaciente constancia en la arquitectura y en la pintura, entre otras artes. En muchos rincones de la capital de España hay vestigios del fervor que suscita. Simplemente esto da que pensar. No se tributan a cualquiera tantos honores.

Juan Diácono sintetizó su existencia en seis páginas en su Vita Sancti Isidororedactada en el siglo XIII. Nació Isidro de Merlo y Quintana en Madrid a finales del siglo XI, puede que hacia 1082, en una humilde casa cercana a la iglesia de San Andrés. Sus padres eran cristianos mozárabes, fieles a la fe que le inculcaron. Entonces Madrid era una modesta Villa que al ser conquistada por los almorávides obligó a muchos a huir. Uno de ellos fue Isidro, cuyo primer oficio había sido el de pocero. Al llegar a la localidad madrileña de Torrelaguna comenzó a ganarse la vida como labrador. Era un hombre humilde y sencillo, de gran corazón, que enamoró a María Toribia, con la que se desposó. Ella, también canonizada, es conocida con el nombre de santa María de la Cabeza.

Después de pasar por Caraquiz y Talamanca, la pareja se asentó en Madrid. Isidro retornó al campo si bien no poseía tierras que cultivar, sino que estaba al servicio de Juan de Vargas al que conoció en Talamanca. Juan era una especie de terrateniente, dueño de hectáreas extendidas por las riberas del Manzanares así como por barrios y aledaños de la ciudad, como los Carabancheles Alto y Bajo, Getafe, Jarama… En casa de Vargas nacería Illán, hijo de Isidro y de María, y en ella fue objeto de uno de los numerosos milagros que se atribuyen al santo ya que la familia había establecido su morada en ese palacio. El niño era muy pequeño cuando en un descuido se cayó al pozo, con la natural conmoción de su madre. Conocedor del hecho su padre, al regresar de su trabajo suplicó a la Virgen de la Almudena su mediación. Entonces el agua subió llegando casi a rebasar el borde del pozo lo cual le permitió extraer a Illán sin rasguño alguno.

Isidro era especialmente devoto de la Eucaristía y de la Virgen. No fue hombre versado. No conoció más paisajes que las pocas localidades que recorrió y la majestuosidad de una naturaleza que le hablaba de Dios. Así se doctoró humana y espiritualmente. La paciencia, el tesón, la generosidad, la constancia, la esperanza, la belleza…, todas las virtudes brotaban en su entorno enhebradas de silencios, rotos únicamente por la inigualable sinfonía que le acompañaba: el murmullo del agua, el trinar de las aves o el susurro del viento. Todo era imagen de Dios. Y María acunándole desde su trono en la Almudena y en Atocha. Su camino hacia la santidad lo efectuó desde el anonimato y la sencillez de una vida colmada del amor a Dios, rubricada por la honestidad en cada uno de sus actos: responsabilidad en el hogar y en el trabajo, abnegación con todos… Un sentimiento hondo de gratitud y paz en medio de la humilde tarea que llenaba muchas de sus horas: uncir los bueyes, cuidado de los animales, poda de rastrojos, vendimia, siembra, cosecha, etc.

Su conducta quedaba realzada en medio de una sociedad dada a vivir con largueza, sumida en ciertas costumbres alejadas del evangelio. Digamos que los gestos del santo denunciaban vicios que dominaban a la clase civil y a la eclesiástica. El pueblo llano siempre ha sabido distinguir de forma natural la grandeza de una vida que se derrama sin estridencias, pero que está ahí, haciendo germinar en derredor multitud de bendiciones, marcando la brújula de la verdad divina.

Gregorio XV dijo de él: «nunca salió para su trabajo sin antes oír, muy de madrugada, la Santa Misa y encomendarse a Dios y a su Madre Santísima». Todos se percataban de su piedad, bondad y caridad con los pobres. Su fe era tanta que alguna vez, según narra la tradición popular, los ángeles acudieron a reemplazarle en su tarea, arando las tierras para que pudiera asistir tranquilo a misa sin faltar a su trabajo. El hecho, que forma parte de su proceso de canonización, fue contemplado por un atónito Juan de Vargas que acudió a comprobar su rendimiento laboral ante alguna denuncia que debió llegar a sus oídos en contra de Isidro. Este milagro ha sido recogido por la iconografía; es, por ello, uno de los más conocidos que se le atribuyen al santo, en cuya causa se contabilizaron más de cuatrocientos. Otros prodigios los compartió con su santa esposa, como cruzar el río Jarama sobre una mantilla.

 Murió en Madrid el 15 de mayo de 1130. Fue sepultado en el cementerio de San Andrés, de cuya parroquia era diácono Juan, redactor de su vida. A través de una revelación divina en 1212 se descubrieron sus restos, constatándose que su cuerpo estaba incorrupto. Desde entonces se le considera patrón de Madrid. Pablo V lo beatificó el 14 de junio de 1619. Y Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622, pero al fallecer éste, hubo que esperar al 4 de junio de 1724 fecha en la que Benedicto XIII expidió la bula de canonización. Aquél gran día de 1622 en la gloria de Bernini se encumbraba a los altares a un humilde campesino junto a estas grandes figuras de la Iglesia: Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Teresa de Jesús y Felipe Neri. El 16 de diciembre de 1960 Juan XXIII declaró a Isidro patrón de los agricultores y campesinos españoles.


Fecha Publicación: 2016-05-13T20:51:00.001-07:00

Publicaciones de la Dra. Gloria Cristina Flórez con temática religiosa

 

Doctora en historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especialista en Civilización Medieval por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica, 1975-1977).  

Profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM y ha sido Coordinadora de la Maestría en Historia de la Unidad de Postgrado de dicha Facultad (2007-2010).

Ha integrado el Consejo de Gobierno de la Universidad de Naciones Unidas (desde mayo del 2004 hasta mayo del 2010). E

s miembro del Comité Peruano de Ciencias Históricas. Integra el Comité Editorial del Journal of Medieval Iberian Studies. Colaboradora de Revue d'Histoire Ecclésiastique y Dictionnaire d'Histoire et Géographie Ecclésiastique (Université Catholique de Louvain).

 

Entre sus publicaciones: Derechos Humanos y Medioevo: un hito en la evolución de una idea, así como artículos en libros y revistas nacionales y extranjeras.

 

Ha obtenido becas de investigación de la Universidad Católica de Lovaina y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España (1976), Agencia Española de Cooperación Internacional (Beca de Hispanista en 1990, 2002 y 2003) y Programa de Cooperación Interuniversitaria 2002) y en el 2005 de la Fundación Carolina.

Directora de la Cátedra Elle Dumba Temple en la UNMSM

 

Entrevista en EL PUENTE, PAX, acerca de "Claves de la Iglesia en la Edad Media: http://paxtvmovil.org/vod/capitulo_video/14/65

 

1.    El Fenómeno Religioso y la Larga Duración en la Historia, en Humanitas N° 11, Lima: Universidad de Lima, 1989.

2.    El poder de la palabra. Evolución y características de la prédica católica En: Scientia y Praxis, N°22/23, Lima: Universidad de Lima, 1997-1998.

3.    Prédica y espectáculo en los autos de fe en Lima a inicios del siglo XVII, En: Revista Uku Pacha, Año 3, N°6, Lima, diciembre 2003 Reproducido en www.maitediaz.blogia.com

4.    Pérfidos, viles, miserables y contumaces: vocabulario de la marginalidad en la prédica limeña a inicios del siglo XVII, En: Magistri et Doctores, Revista de la Escuela de Posgrado, N° 4, Lima: UNMSM,  enero/junio, 2008.

5.    Sois la sal de la tierra, sois la luz del mundo. El sermón náutico de Francisco López, S.J. En, Actas del VII Simposio de Historia Marítima, Lima: Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú, 2010.

6.    El Sermón en el Perú de los Austrias y su relación con la génesis del Estado Moderno, En: Investigaciones Sociales Revista del Instituyo de Investigaciones Sociales.  N°25, Lima: UNMSM, 2010.

7.    Entre la razón y el corazón: Los conventos femeninos peruanos en las obras de los ilustrados y románticos,  (1790-1870), En: Actas del Simposio: La clausura femenina: Historia de una fidelidad secular, El Escorial: Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas, 2011.

8.    El encierro conventual femenino en las representaciones de ilustrados, viajeros y románticos: Perú 1790-1860, En: Religión y mujer. Anuario de Ciencias de la Religión (3). Lima: UNMSM, 2012.

9.    Tota pulchra es Maria: defensa del misterio de la Inmaculada Concepción en Actas del Simposio Advocaciones marianas de gloria El Escorial: Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas, 2012

10. Oratoria religiosa y discurso político: la batalla de Ayacucho como referente religioso (1825-1862), En: Anuario Jurídico y Económico Escurialense, El Escorial: Real Colegio Universitario Reina María Cristina XLVII (2014), pp. 501-514 www.rcumariacristina.com

11. "Todos morimos y nos deslizamos como el agua" La muerte en los Sermones de Cuaresma de José de Aguilar en el Virreinato del Perú (1706), En: IHS Antiguos Jesuitas en Iberoamérica, Buenos Aires, Vol. I, N°1, 2014.

12. Ortodoxia y Ortopraxis en la prédica del virreinato peruano: la prédica inmaculista En: MAYER, Alicia y José de la Puente Brunke (eds.), Iglesia y Sociedad en la Nueva España y el Perú, Lima: UNAM/PUCP, 2015.

13. El Sacramento de la Penitencia: Antecedentes de las disposiciones del III Concilio Limense, En: Investigaciones Sociales Revista del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales, N° 35, Lima. UNMSM. 2015 

14. El Sacramento de la Eucaristía en las disposiciones del III Concilio Limense. En: Investigaciones Sociales Revista del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales, (aparecerá en el Vol.  N°36 , Lima: UNMSM. 2016  


Fecha Publicación: 2016-05-11T15:47:00.001-07:00

EL CAMINO DE PENTECOSTÉS, 50 DÍAS DE LA PASCUA. CONVERSATORIO EN LA UCSS


Lo celebramos como estaba anunciado y agradezco por lo concurrido. Les comparto el video https://youtu.be/W7izsJcvoMU preparado por Imagen de la UCSS con nuestras intervenciones y todas las preguntas y respuestas. 


Martes 10 de mayo, 5.30 p.m.

Auditorio de la Entrada de la Sede de Gonzales Prada

Culminamos nuestro triple ciclo iniciado con el "Camino de Belén", seguido del "Camino de Jerusalén". Se dice en montaña que, cuando llegas a la cumbre, todavía puedes dar un paso más. Pentecostés nos marca ese paso más del pueblo de Israel, del nacimiento de la Iglesia, lográndose la primera globalización en la historia.

Desde la arqueología, la Biblia, la historia del Perú, queremos prepararnos nuevamente –académica y espiritualmente-  para vivir el acontecimiento decisivo de la humanidad. Pentecostés es la irrupción de Cristo en la vida de la Iglesia y del mundo.

En esta oportunidad contaremos con la presencia de Monseñor Lino Panizza, gran canciller y fundador de la UCSS que nos hablará de Pentecostés, el milagro de la comunión en nuestra iglesia y nuestra universidad

 

Nada más elocuente que la narración de Lucas:

"Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería… Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua» (Hechos 2)

NUESTROS PONENTES

Pablo Hernanz Ramos

Licenciado por la Universidad Complutense de Madrid. Ha realizado numerosas excavaciones, varias de ellas en Tierra Santa. Hoy día es profesor de Historia de la Iglesia y Arqueología Bíblica en la Facultad de Teología Redemptoris Mater del Callao

P. Raúl Luna

Doctor en Sagrada Escritura por el Instituto Bíblico de Jerusalén, especializándose en los Salmos y Libros Sapienciales. Coordinador del área de Filosofía y Religión de la UCSS.

José Antonio Benito

Doctor en Historia de la Universidad de Valladolid, director del CEPAC-UCSS


Fecha Publicación: 2016-05-10T06:51:00.001-07:00

UN AÑO PARA HACERLO TODO BIEN COMO EL SEÑOR

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ

Entre las audaces, gozosas y desafiantes iniciativas de nuestro Papa Francisco contamos con la del Año de la Misericordia. Y ya nos puso tarea: vivirlas de a poquito, a los jóvenes les ha propuesto una cada mes para prepararse a la Jornada Mundial de la Juventud. Me sumo a la campaña compartiéndoles cómo lo han venido haciendo los peruanos a lo largo de la historia.

Comienzo por analizar las obras de misericordia en Jesús, Misericordia encarnada, quien "todo lo hizo bien", para verlo reflejado en la historia de la Iglesia del Perú.

En primer lugar les comparto el texto del cronista B. Cobo acerca de la salud y la beneficencia; el segundo, del P. Vargas Ugarte, acerca de la transformación de los gremios en cofradías, precisamente por la caridad y la devoción a un santo; tercero, a través de la beneficencia, gracias al ejemplo del pionero presbítero Matías Maestro. Y, como yapa, el texto de Monseñor B. de las Heras, ya en su destierro tras los sucesos de la Independencia; nos servirá también como tarea para vivir el Bicentenario (2021) con entrañas de misericordia.

EL ÍCONO DE LA MISERICORDIA, TODO LO HIZO BIEN

 "Todo lo hizo bien" (Mc 7,31-37) exclamaban las muchedumbres de Jesús. Y la Iglesia solo tiene sentido si prolonga la acción de su fundador: hacer el bien. En este Año dedicado a la misericordia bueno será conocer este bien a lo largo de dos mil años. A todos impugnadores de la obra de la Iglesia bastaría saber cómo ha practicado la Iglesia miles de obras de misericordia en todo el planeta. Dejando a un lado su decisiva misión espiritual, uno de los aspectos que más llama la atención es el desarrollo de la beneficencia, elemento que ha podido ser esgrimido por la propia Iglesia con frecuencia cuando ha tenido que hacer frente a numerosos ataques y acusaciones contra ella. Pero, ¿de dónde nace propiamente esta beneficencia? La respuesta a la cuestión creemos que es en realidad sencilla: de la "caridad". Y la caridad es una virtud teologal, que tiene a Dios por objeto inmediato y nos es dada por su gracia. Es la mayor de las tres virtudes teologales, tal como expresa el propio San Pablo:"Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, esas tres; mas la mayor de ellas es la caridad" (1 Cor, 13).

 Y la caridad no es otra cosa que el amor, el grado supremo del amor, es decir, el amor a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo y a nosotros mismos por este amor de Dios. Esta visión de la persona como imagen de Cristo, sobre todo en el caso de los más necesitados, tiene buena parte de su fundamento en las propias palabras de Cristo al hablar del Juicio Final y el examen de la caridad que en el mismo tendrá lugar: "Entonces dirá el Rey a los de su derecha: «Venid, vosotros los benditos de mi Padre, entrad en posesión del reino que os está preparado desde la creación del mundo; porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; peregrino era, y me hospedasteis; desnudo, y me vestisteis; enfermé, y me visitasteis; en prisión estaba, y vinisteis a mí.» Entonces le responderán los justos, diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos peregrino y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo o en prisión y fuimos a ti?» Y respondiendo el Rey, les dirá: «En verdad os digo, cuanto hicisteis con uno de estos mis pequeñuelos, conmigo lo hicisteis.»"(Mt 25, 34)

De aquí arranca toda la obra social: de la persona histórica de Jesucristo. En él destaca una primera nota: su universalidad. No pertenece a ningún partido  (fariseo, saduceo, esenio, zelota), abarca toda la tierra sin distinción de lengua, raza, nación.

En su "escala de valores" el espíritu de servicio y caridad ocupa el primer puesto. "El hijo del hombre no ha venido para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos "(Mc. 10,45).

Ennoblece el trabajo haciéndose obrero, hijo de obreros, maestro de discípulos trabajadores (sus apóstoles eran pescadores mayoritariamente); de ahí que se haya podido hablar del "Evangelio del Trabajo".

Restaura la familia y la dignidad de la mujer como bien nos advierte Juan Pablo II en su reciente carta Mulieris dignitatem (nn.12-16).

 Condena el lujo, el ocio, las riquezas mal empleadas; baste con recordar la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro que tantas enseñanzas deparará a lo largo de los siglos  (Lc. 16,19); según ello, la riqueza tiene una clara función social.

Jesús se duele de los males del mundo, llora por ellos, cura de las enfermedades(Lc. 4,38; 5,4; 6,12).

Pero donde sus enseñanzas alcanzan cotas inefables es en el sermón del Monte, donde proclama las bienaventuranzas para con los pobres, los que lloran, sufren injusticias, los manos, los hambrientos, los limpios de corazón, los misericordiosos, los perseguidos por su causa. (Mt. 5,3). Los fariseos, al condenarle por juntarse con impuros pecadores, obtienen de Jesús las más sublimes respuestas: "no necesitan de médico los sanos" "no está hecho el hombre para el sábado"…Sus predilectos: los más pobres; el hombre es libre y ninguna atadura podrá esclavizarle. El mensaje final "amaos los unos a los otros como Yo os he amado"  será programático, elevando el grado de convivencia social a cotas insospechadas, hasta convertirse en "alma" del mundo. Así lo recoge la Carta a Diogneto, "Para decírtelo en dos palabras, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo" (n.5).

¡Qué elocuente es el logo del Año de la Misericordia! Nos recuerda a Cristo, Verbo Encarnado, Nuevo Adán, que revoluciona el mundo con su mirada de amor misericordioso, como buen pastor que va en busca de la oveja perdida, como buen samaritano que sale a las periferias y cura y da vida al enfermo y necesitado.

Con meridiana precisión enfatiza este mensaje el Papa Pío XII en su Mensaje de Pentecostés de 1950

"… como si desde hace dos mil años no viviera perennemente en el alma de la iglesia el sentimiento de responsabilidad colectiva de todos por todos, que ha sido y sigue siendo la causa motriz que ha impulsado a los hombres hasta el holismo caritativo de los monjes agricultores, de los libertadores de los esclavos de los ministros, de los enfermos, de los portaestandartes de la fe, de la civilización y de la ciencia en todas las edades y en todos los pueblos, a fin de crear condiciones sociales únicamente encaminadas a hacer posible y fácil una vida digna del hombre y del cristiano).

Benedicto XVI en "Deus caritas est" nos recordó nombres concretos de santos de la caridad:

Contemplemos finalmente a los Santos, a quienes han ejercido de modo ejemplar la caridad. Pienso particularmente en Martín de Tours († 397), que primero fue soldado y después monje y obispo: casi como un icono, muestra el valor insustituible del testimonio individual de la caridad. A las puertas de Amiens compartió su manto con un pobre; durante la noche, Jesús mismo se le apareció en sueños revestido de aquel manto, confirmando la perenne validez de las palabras del Evangelio: « Estuve desnudo y me vestisteis... Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis » (Mt 25, 36. 40).[36] Pero ¡cuántos testimonios más de caridad pueden citarse en la historia de la Iglesia! Particularmente todo el movimiento monástico, desde sus comienzos con san Antonio Abad († 356), muestra un servicio ingente de caridad hacia el prójimo. Al confrontarse « cara a cara » con ese Dios que es Amor, el monje percibe la exigencia apremiante de transformar toda su vida en un servicio al prójimo, además de servir a Dios. Así se explican las grandes estructuras de acogida, hospitalidad y asistencia surgidas junto a los monasterios. Se explican también las innumerables iniciativas de promoción humana y de formación cristiana destinadas especialmente a los más pobres de las que se han hecho cargo las Órdenes monásticas y Mendicantes primero, y después los diversos Institutos religiosos masculinos y femeninos a lo largo de toda la historia de la Iglesia. Figuras de Santos como Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Juan de Dios, Camilo de Lelis, Vicente de Paúl, Luisa de Marillac, José B. Cottolengo, Juan Bosco, Luis Orione, Teresa de Calcuta —por citar sólo algunos nombres— siguen siendo modelos insignes de caridad social para todos los hombres de buena voluntad. Los Santos son los verdaderos portadores de luz en la historia, porque son hombres y mujeres de fe, esperanza y amor ( N. 40.)

El Papa Francisco nos brinda la gran oportunidad y nos desafía en el Jubileo del Año de la Misericordia. Escribe en la Bula de convocatoria: "Encomendaremos la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos a la Señoría de Cristo, esperando que difunda su misericordia como el rocío de la mañana para una fecunda historia, todavía por construir con el compromiso de todos en el próximo future" (n.5) La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo (n.10)

COFRADÍAS Y HERMANDADES EN EL PERÚ

 

La larga lista de los términos sinónimos "confraternitas", "sodalitas", "confraternitas", "sodalites", confraternitas laicorum, congregatio, "pia unión" "societas", "coetus", "consociatio", "convivium" resalta siempre el sentido de comunión o asociación fraterna solidaria de laicos. Podemos decir que nacen para vivir corporativamente las obras de misericordia.

 

El nuevo Código de derecho canónico de 1983 Código insiste en los objetivos generales: "trabajando juntos","el culto divino o culto público" "fomentar una vida más perfecta", "realizar otras actividades de apostolado". Que buscan cumplirlos en otras tantas dimensiones: la litúrgica, la profética (educación de la fe), la diakónica (caridad y compromiso social) (De las asociaciones de fieles C298 P1.

 

Les comparto el magistral texto del P. R. Vargas Ugarte:

 

"La Iglesia no pudo olvidar aquel precepto que resume los demás: el de la caridad y, precisamente, porque esta virtud es inseparable del espíritu cristiano, en el periodo que estudiamos hubo de manifestarse y de traducirse en obras d beneficencia y de ayuda a los demás. Fue una nota distintiva del tiempo, sobre todo en los que podían hacerlo, consignar en los testamentos y últimas voluntades alguna manda o legado para los pobres o para el culto en las Iglesias. Otras veces se trataría de una capellanía de familia o de una dote para casar doncellas, pero todas estas fundaciones, algunas de las cuales subsisten y otras han desaparecido por las injurias del tiempo o la malversación de los depósitos, nos revelan el arraigo de esta virtud.

 

Aun hoy, cuando se hace el recuento de los Hospitales, Asilos de la niñez desvalida, casas para mujeres pobres u otros establecimientos del género, descubrimos que la mayor parte de ellos remonta su origen a estos siglos en que la piedad cristiana supo inspirar a nuestros antepasados obras de este género y se hacía de la riqueza una distribución más conforme con los principios de nuestra fe. Es la prueba más palpable de lo que hemos dicho en el precedente capítulo., como por ejemplo en la Relación del Mayordomo del Hospital de Santa de Lima en 1604 que, al hablar de sus rentas que cada año se recibían de limosnas o mandas testamentarias unos mil pesos.

 

Éste es también el sentido de las Hermandades y Cofradías. Una de las más ricas herencias que nos legó la Edad Media fue este espíritu de corporación que unió en un solo haz a los maestros y oficiales de un mismo arte y los agremió bajo la enseña de un Santo y el símbolo de la cruz. Los llamados gremios medievales evolucionaron con el tiempo y se multiplicaron, dando origen a las cofradías y hermandades, cuyos asociados se vinculaban no sólo con fines de devoción sino que también se proponían ayudarse mutuamente y aun mirar por los intereses de la clase u oficio a que pertenecían"[1]

 

Santo Toribio de Mogrovejo en la RELACIÓN Y MEMORIAL QUE SE ENVÍA A SU SANTIDAD EL PAPA CLEMENTE VIII en 1598 nos pone al corriente del compromiso social de la Iglesia de Lima a través de los hospitales y las cofradías:

 

" Hay seis hospitales donde se curan los enfermos con gran caridad, uno es de Santa Ana donde se curan los indios enfermos; otro de San Andrés donde se curan los españoles; otro del Espíritu Santo donde se curan los pobres hombres de la mar, y no otros; otro el San Diego donde los convalecientes que salen de San Andrés se curan; otro que llaman de San Lázaro de mal incurable otro; de la Caridad donde se curan mujeres pobres" (n.19)

 

"Hay muchas cofradías de españoles, negros e indios, adornadas con muchas indulgencias, la del Santísimo Sacramento que está en Santo Domingo y acude a la administración del Viático de esta Iglesia Catedral y demás parroquias con lo necesario que es menester, y cuando sale el Santísimo Sacramento van once clérigos con sobrepellices y estolas de carmesí, que llevan las varas del palio, pendón y mazas de plata con gran cantidad de cera.

 

En la cofradía de las Ánimas que está en la Iglesia Mayor, se dicen más de seis mil misas cada año, y se da de limosna al sacerdote ocho reales cada vez que dice misa.

 

Hay una cofradía de la Caridad, en la cual se casan cada año veinticuatro doncellas pobres, y se les da para su casamiento, veinticuatro pesos de a nueve reales, y un hermano de la dicha cofradía que pide limosna para los pobres vergonzantes, que se llama Vicente Rodríguez, hombre de mucha caridad y buen cristiano, ha repartido desde el año ochenta y cuatro hasta el noventa y siete, ciento cincuenta y tres mil quinientos noventa y tres pesos y seis tomines de a nueve reales el peso.

 

En el monasterio de San Francisco está fundada otra cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, la cual casa cada año doce doncellas pobres y da a cada una seiscientos ducados de dote.

 

La cofradía de las cárceles que está fundada en una de las capillas de ellas, da de comer, cada día, a todos los pobres de todas las cárceles, y por su turno se escogen de treinta hombres, dos que solicitan y procuran los negocios de los pobres presos; tienen letrado para ello y procurador

 

Hay otra de la clerecía que llaman la Cátedra de San Pedro, tiene cuidado de regalar y curar los clérigos pobres y enfermos, dan todo lo necesario para su sustento a les sacerdotes pobres, entierra a los difuntos de la dicha cofradía con mucha pompa y se hace muchos sacrificios por ellos, la cual es de mucha utilidad y provecho.

 

En 1538 se crea la Casa enfermería promovida por gente caritativa en la calle de la Rinconada de Santo Domingo (a espaldas del convento de santo Domingo, sobre dos solares). Para fines de siglo, se fundan sucesivamente el Hospital y templo de Santa Ana, 15348; el Real Hospital de San Andrés en 1556; Hospital de Santa María de la Caridad o de los Santos Cosme y Damián, 1559, por la Hermandad de Nuestra Señora de la Caridad y de la Misericordia, con el apoyo de Loaisa y el Virrey Hurtado de Mendoza en 1563. Hospital o Ladrería de San Lázaro,  en 1575. Miguel de Acosta, comerciante de origen griego, y un grupo de navieros, funda el Hospital del Espíritu Santo para atender a la gente de mar. En 1593 la Casa de Convalecencia de San Diego  para mejorar y robustecer la salud de los pacientes que egresaban del Hospital de San Andrés. Se le conoce también como Hospital de San Juan de Dios de Lima.  Aunque Lima disponía de hospitales para todos los grupos sociales, faltaban los sacerdotes. Al efecto, en 1594 se reúnen varios sacerdotes en la sacristía de la Catedral de Lima con el ánimo de fundar una cofradía, que bajo la advocación de San Pedro, para ayudar a los sacerdotes necesitados. Debido a la generosidad de los sacerdotes Gabriel Solano y el canónigo León, pudieron adquirir una casa donde se atendía a los sacerdotes enfermos desde 1598. Cabe citar también el de 1598, por iniciativa de Luis de Ojeda (Luis Pecador) quien establece la Casa de Huérfanos y Expósitos, que contó con el apoyo del Virrey Conde de Monterrey y la Hermandad de Escribanos de la Ciudad, y que subsistió hasta que en 1919 se refundió en el Puericultorio Pérez Araníbar, que existe todavía.

Mons. Bartolomé Heras, el último arzobispo de Lima del virreinato y el primero en reconocer la Independencia del Perú, escribe un precioso INFORME A LA SANTA SEDE (Madrid, 3 de diciembre de 1823):

Se admiran en la capital generalizadas ciertas virtudes que son dignas del aprecio: tales son una misericordia compasiva, una devota piedad, un gran respeto y veneración por los católicos dogmas y ministros del santuario y otros; el genio suave y dócil de las gentes de aquel país los hace sensibles a las miserias humanas; no pueden oír o ver una aflicción en el prójimo, sin que sus corazones se enternezcan; empeñan todo su poder y sus haberes por remediar una desgracia; al que ven caído lo auxilian; socorren con generosidad toda clase de necesidades; se compadecen de los enfermos, habiendo casas que, así de día como de noche, tienen medicinas y caldo pronto para los pobres que lo piden; ejercitan la limosna, y por decirlo de una vez reluce en Lima la caridad fraterna y compasiva en toda la extensión de sus objetos[2]

1. VISITAR AL ENFERMO

Comienzo recordando que en la forja de América, la salud de los naturales fue una de las primeras preocupaciones por parte de los españoles; recién llegados, fueron portadores involuntarios de gérmenes patógenos desconocidos hasta entonces en América y que provocaron gran mortandad: viruela, gripe, escarlatina, sarampión, tifus. A ello hay que añadir las enfermedades endémicas propias de cada región. Para enfrentar dolencias y plagas, se publicaron leyes acerca de la protección de las personas, de crean los primeros servicios de salud y se dictamina acerca de la intervención sanitaria, normativa sobre el uso y cuidado de las aguas, alcantarillado... Para conocer la gigantesca tarea debemos rastrear las normativas, ver las instituciones, conocer los profesionales y las instituciones protagónicas.

Uno de los más fieles cronistas de la Lima del siglo XVI, el Bernabé de Cobo, S.I. en su Historia de la fundación de Lima  nos habla de "De la mucha piedad y religión de esta república" (Libro II, Cap. 1)

No resplandece ni campea menos la piedad y misericordia con los prójimos, como lo testifican los muchos hospitales que hay fundados, donde con singular amor y regalo son curados los enfermos; las gruesas limosnas que se recogen para sustento de los necesitados; las memorias pías dotadas de buenas rentas, que se expenden en dar estado a doncellas pobres y en remediar necesidades de gente desamparada; y lo que no es de menor estimación, el buen acogimiento, agasajo y comodidad que en esta república (digna por ella del honroso título de madre común) hallan todos los forasteros de cualquier nación que a ella vienen, que es tan notable, que los más ponen en olvido a sus propias patrias y se avecindan en ésta y la tienen pro propia, atraídos y pagados del amor y cortesía con que son recibidos y tratados y la igualdad con que ella reparte entre sus habitadores, sin aceptación alguna de personas naturales o extranjeras, los bienes, comodidades y honras que otras repúblicas sólo distribuyen y comunican a sus propios hijos y naturales, excluyendo de ellos a los advenedizos y forasteros.

El segundo testimonio, tres siglos después, en los decisivos años de la Independencia, nos lo proporciona el siempre bien informado, arzobispo de Lima, Mons. Bartolomé de las Heras, en su INFORME A LA SANTA SEDE. Madrid, 3 de diciembre de 1823:

Se admiran en la capital generalizadas ciertas virtudes que son dignas del aprecio: tales son una misericordia compasiva, una devota piedad, un gran respeto y veneración por los católicos dogmas y ministros del santuario y otros; el genio suave y dócil de las gentes de aquel país los hace sensibles a las miserias humanas; no pueden oír o ver una aflicción en el prójimo, sin que sus corazones se enternezcan; empeñan todo su poder y haberes por remediar una desgracia; al que ven caído lo auxilian; socorren con generosidad toda clase de necesidades; se compadecen de los enfermos, habiendo casas que, así de día como de noche, tienen medicinas y caldo pronto para los pobres que lo piden; ejercitan la limosna, y por decirlo de una vez reluce en Lima la caridad fraterna y compasiva en toda la extensión de sus objetos"

2: ENSEÑAR AL QUE NO SABE

Una de las últimas palabras de Jesús fue implorar perdón al Padre por sus asesinos "porque no saben lo que hacen". Siempre la "ignorancia es atrevida" y nunca como hoy es necesaria esta primera obra de las siete espirituales. Consiste, por tanto, en enseñar al ignorante –al que no sabe- sobre temas religiosos o sobre cualquier otra cosa de utilidad. La enseñanza puede ser a través de escritos o de palabra, por cualquier medio de comunicación o directamente. Nos advierte la Sagrada Escritura que "Quien instruye a muchos para que sean justos, brillarán como estrellas en el firmamento". (Dan. 12, 3b)

En el formidable encuentro de Europa y América, un asunto apasionante es el de la educación. Si aceptamos la definición de educación como "la introducción en la totalidad de lo real" (L. Giussani) o el "perfeccionamiento intencional de las facultades específicamente humanas" (V. García Hoz), concluiremos que estudiar el hecho educativo en América es tanto como querer abarcar toda la historia americana. Y siempre habría que constatar que la Iglesia evangelizó educando y educó evangelizando. Ahí están los colegios, las universidades, los centros de formación de todo tipo.

Isabel Gutiérrez Zuloaga, catedrática de Historia de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, gráficamente escribirá que "cuando aún no había leyes para abrir escuelas en los pueblos españoles, se dieron para las del Nuevo Mundo"[1]. De hecho, ya en la Real Cédula de 1501, se prescribía a Frey Nicolás de Ovando, gobernador de la Española, que los Reyes deseaban para sus súbditos, además de los mismos derechos y consideraciones de los españoles "los bienes de la fe y de la civilización". Dos años después -1503- en una Ordenanza se manda que "se hiciesen hacer una casa adonde dos veces cada día se juntasen los niños de cada población y el sacerdote les enseñase a leer y a escribir...".

Esta legislación se explaya en un florecimiento pedagógico en el Nuevo Mundo, tal como recogió San Juan Pablo II en su carta magna sobre el V Centenario de la Evangelización de América: "Cerca de cada iglesia, como preocupación prioritaria, surgía la escuela para formar a los niños. De esos esfuerzos de elevación humana quedan páginas abundantes en las crónicas de Mendieta, Grijalba, Motolinía, Remesal y otros. ¡Con qué satisfacción consignan que un solo obispo podía ufanarse de tener unas quinientas escuelas en su diócesis!"[2]

En el Perú, en tiempos del virrey  Francisco de Toledo (1569-1581)hay un gran esfuerzo para establecer escuelas en todos los pueblos de indios. La Dra. Noelia Pizarro en su tesis doctoral La alfabetización de los indios del Perú en el S. XVI (Facultad de Educación, Universidad de Salamanca) destaca que el contenido de esa educación abarcaba además de los propios de la religión cristiana, la lectura, la escritura, el cálculo, y también en ocasiones enseñanzas profesionales que fueran de gran utilidad al indio en su vida diaria y laboral.

Los mismos concilios provinciales y sínodos diocesanos junto con sus prescripciones de carácter eclesial, "interesantes cláusulas de tipo cultural y de promoción humana"[3] en las que "fija la Iglesia americana su posición respecto al indio, reclama su libertad, estudia medidas de carácter social, educativas..."[4]. En concreto en el Tercer Concilio Limense de 1582-3 se dedica todo un capítulo al tema de la educación de los niños cuidando que sólo ése sea el objeto de la escuela (II, c.43).

El ingente esfuerzo realizado es una respuesta práctica al optimismo pedagógico formulado por el P. Vitoria, pionero de los Derechos Humanos desde su cátedra salmantina y el P. Las Casas, celoso defensor y apóstol de los indios: "De estos ejemplos antiguos y modernos claramente parece no haber naciones en el mundo, por rudas e incultas, silvestres y bárbaras, groseras, fieras o bravas y casi brutales que sean, que no puedan ser persuadidos, traídos y reducidos a todo buen orden y policía y hacerse domésticos, mansos y tratables, si se usare de industria y de arte y se llevare aquel camino que es propio y natural a los hombres, mayormente; conviene saber: por amor y mansedumbre, suavidad y alegría"[5].

Culmino con el entrañable ejemplo de nuestro pastor Toribio Mogrovejo. Cuenta el P. Juan Vásquez, de la Compañía de Jesús, Doctrinero de los indios del Cercado de Lima, "fue humildísimo, en tal manera, que con los pobres indiecitos tenía gran familiaridad y los trataba con mucho amor, y deseaba que fuesen instruidos y enseñados en los rudimentos de la fe y en buenas costumbres. Y estando este testigo en el Cercado, siendo doctrinero en él, vino algunas veces el dicho señor arzobispo a visitarlo y en persona iba a la escuela donde aprendían a leer los muchachos y él mismo les enseñaba la cartilla y los mostraba a leer; y recibía tanto gusto que le parecía estaba en los mayores entretenimientos del mundo, porque era muy amigo de los pequeñuelos, y con la demás gente era muy tratable y muy conversado, y tenía tanto amor que los metía en sus entrañas como si fuera padre de cada uno" (Actas/Procesos, 1632, f. 503r-503v).

3: DAR BUEN CONSEJO AL QUE LO NECESITA

Dar buen consejo, asesorar, acompañar es una obra de misericordia al alcance de todos los bolsillos. Lo necesita el niño, el deportista, el estudiante, el empresario…Todo curso formativo, de liderazgo es un proceso orgánico, integral de buenos consejos. ¡Qué importante la figura del tutor, del entrenador, del guía, del director espiritual! Nadie como el sacerdote profundiza en la tarea de consejero, de director. Cuánto bien nos deparan los retiros, los Ejercicios. Benditas las instituciones, los movimientos que los organizan y atienden.

A lo largo de la historia una buena confesión acompañada de un certero consejo se convierte en el mejor medio de lograr el objetivo, la felicidad. Así lo reconocía San Ignacio de Loyola a su profesor de la Sorbona, el Dr. Miona: "Siendo los Ejercicios Espirituales  (EE) todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo como para fructificar, ayudar y aprovecharse a otros muchos". ¡Cuánto podríamos escribir sobre los BUENOS CONSEJOS recibidos por cientos de jesuitas en el Perú! Ahorita mismo, cómo no recordar la Casa de Ejercicios de Huachipa donde se brinda la posibilidad de practicar los Ejercicios hasta de mes…Y cerca de allá el "Foyer de Charité" con los PP: Monfortianos.

La energía espiritual almacenada en los EE de san Ignacio es tan grande que pueden dinamizar cualquier realidad humana. León XIII manifestó que la gravísima cuestión social se solucionaría con sólo vivir el "Principio y Fundamento" de los EE. Juan Pablo II en la encíclica Sollicitudo rei socialis apunta la misma terapéutica: "Lo único importante es suscitar inquietudes espirituales". El Papa Francisco como todo jesuita es un fruto y un apóstol de los Ejercicios.

Ante las voces alarmantes de profesores e instituciones que declinan su vocación por la indisciplina de los escolares, la falta de motivación...; cuando las empresas no encuentran personas en quienes confiar, cuando los bancos dudan de la transparencia de sus empleados, cuando los partidos buscan líderes coherentes, intachables…los EE se presentan más actuales que nunca, ya que son "fragua de hombres nuevos".

La Compañía de Jesús lo comprendió así desde los primeros momentos, y tanto sus "Constituciones" (reglamento, estatuto) como la "Ratio Studiorum"(su ideario pedagógico podríamos decir) son la concreción espiritual, jurídica y pedagógica de los EE.

Ignacio de Loyola, consciente de la importancia de la tarea educativa, escribió a Felipe II, para interesarle en la creación de un colegio: "Todo el bien de la Cristiandad y de todo el mundo depende de la Educación de la juventud". Es lógico pensar que sus propios familiares vivieron el calor de ellos.

Su práctica fue introducida por los Jesuitas en Perú  como elemento fundamental de "reforma de costumbres", en particular con "hombres de suficiente edad"; la inquietud la creaban a través de los sermones; el éxito fue grande como en el Colegio de Lima donde los practicó el fiscal de la Audiencia Pedro Mejía en 1586 ingresando en la Compañía de Jesús. En 1595, el P. Juan Sebastián, provincial a la sazón de Lima, pide a Roma se impriman en castellano los EE "para que en el dar los Ejercicios a los seglares haya menos trabajo y más seguridad de que van bien escritos".

El provincial P. Rodrigo Cabredo escribirá en carta al General Acquaviva de 28.4.1603 que "Los EE de nuestro bendito Padre se han dado a muchos este año con notable fruto, pues son 9 los que de ellos han salido para ser religiosos y pretendientes de la Compañía algunos" En la Carta Annua, al hablar de este Colegio se insiste en este medio apostólico: "Comunicándoles un particular zelo de estas almas por medio de los Exercicios de nuestro beato Padre con que se disponen cada año".

En Arequipa –todavía existe una calle con el nombre de Ejercicios, la Álvarez Thomas- sucedería lo mismo,  desde que los practicara el gran misionero del Paraguay, en 1604, P. Ruiz Montoya. Su celo arrancaba, sin duda, de experimentar su fruto en sí mismo, pues "por más ocupaciones que hayamos tenido -dirá san Roque González, pionero de las Reducciones guaraníes - jamás hemos faltado a nuestros EE y modo de proceder" Cuentan las crónicas que "fue tal la moçión del pueblo y en espeçial de la gente más granada dél a recogerse a estos exçerçicios que en mucho tiempo nunca faltaron hombres que los estubiesen haziendo, sin que ubiese celda sobrada[...]Quando salían los que acababan su tarea y entraban los que estaban esperando, luego acudían otros nuebos pretensores".

¡Qué importantes son los Ejercicios, los retiros, para encontrarse con uno mismo, con los demás, con Dios! Cuántas Casas, cuántos directores, cuántos practicantes…Basta de momento con recordar a Sebastián de Antuñano, el 4º y más destacado mayordomo y benefactor de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas. Practica ocho días de Ejercicios en el Noviciado de la Compañía de Jesús (hoy panteón de los próceres, junto a la Casona de San Marcos) en Lima y el viernes 14 de junio de 1684, se dirige a la ermita del Señor de los Milagros y, mientras contemplaba la santa efigie, siente una voz interior que le susurra claramente: «Sebastián, ven a hacerme compañía y a cuidar del esplendor de mi culto». Puesto de rodillas ante la imagen, le ofrece un servicio incondicional hasta la muerte. Y de él seguimos beneficiándonos hasta el momento.

 

4: CORREGIR AL QUE YERRA. Acerca de la Inquisición

Siempre, en todo, debemos buscar la verdad, la bondad, la belleza. Y si nos salimos del camino toda corrección propia o ajena es buena. Claro que hemos de evitar siempre los extremos: Ni estar corrigiendo cualquier tipo de error ni ponerse en la postura de Caín por no considerarse "guardián de mi hermano".

Entre una y otra está la actitud de Jesús: "Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea (o a los superiores)". (Mt. 19, 15-17)

Para cumplir esta Obra de Misericordia se requieren varias condiciones: que pueda preverse un resultado positivo a nuestra corrección y que no nos causemos un perjuicio a nosotros mismos; corregir con mansedumbre y suma consideración. Decía San Antonio María Claret: Con el otro debes ser como una madre, contigo como un juez, con Dios como un hijo.

No podemos convertirnos en gendarmes de la gente o como los Pepito Grillo que no dejan respiro. Sin embargo, corregir al que yerra en fe y moral es un consejo del Señor. Así termina el Apóstol Santiago su Carta: "Sepan esto: el que endereza a un pecador de su mal camino, salvará su alma de la muerte y consigue el perdón de muchos pecados". (St. 5, 20).

La Iglesia ha velado siempre por la verdad, por la ortodoxia (doctrina recta). De hecho algunos Padres reclamaron la necesidad de la heterodoxia (herejía) para clarificar algunas verdades en discusión o implícitas. De hecho, desde los inicios del Cristianismo hay herejes. El Credo apostólico (breve) y el niceno constantinopolitano (largo) vienen a ser una suerte de clarificación, especificación, precisión de lo que la Iglesia cree, del Dogma.

Durante la Edad Media llegará incluso a crearse el organismo y el tribunal de la Inquisición para "inquirir" (buscar) la verdad, frente a la falsa doctrina (herejía). El gran historiador peruano P. Rubén Vargas Ugarte, SJ, escribe que  "nació de una necesidad social que hoy, tal vez, no somos capaces de sentir, pero en los siglos XII y XIII no pudo menos de conmover a las multitudes y atraer la atención del  poder civil. La herejía... incitó a las masas a rebelarse contra los poderes constituidos y, especialmente, contra la Iglesia. La inquisición fue el fruto de la reacción producida en los ánimos por el ataque lanzado contra la fe y las costumbres tradicionales [1] . Por tanto, para entenderla hay que ubicarse en su contexto.

 

El tribunal de la Inquisición buscaba justamente corregir al que erraba. No sólo veía el caso de herejía y apostasía, también veía otras cosas para evitar el deterioro moral como blasfemias, bigamia, supersticiones o prácticas contrarias a la verdadera religión, brujería, hechicería o magia negra, bestialismo, sodomía, idolatría...Por el mismo pasaron "control" santos como Juan de Ávila, Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús…a los que modificaron algunas palabras de sus escritos; en otras ocasiones se imponía un castigo como salir en procesión con el "sambenito" o dar unas limosnas. Hubo tristes casos debidos a la maldad de sus agentes como sucedió contra Fray Luis de León o el primado de España Fr. Jerónimo Carranza. La pena extrema de muerte en Lima (1569-1820) se dio en 32 casos.

Claro que el objetivo era siempre el público creyente, pero que disimulaba o sostenía por verdad lo que su Iglesia no admitía. Por esta razón, cuando el tribunal se crea en América sólo incluye a los cristianos viejos, dejando exentos a los indígenas americanos por no estar bautizados todavía o haberlo hecho recientemente. En el Perú, la Inquisición fue creada por el Rey Felipe II en 1569, como filial provincial del Consejo de la Suprema y General Inquisición española. Entró en funciones en 1570, siendo Virrey del Perú Francisco de Toledo. Los primeros inquisidores fueron Serván de Cerezuela y Andrés de Bustamente.

 

Conviene recordar que aun hoy la Iglesia cuenta con la Congregación para la Doctrina de la Fe (http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/index_sp.htm) a cuya cabeza estuvo por muchos años el Cardenal J. Ratzinger (Benedicto XVI) y en la actualidad S.E. Gerard Müller.

 

Aconsejo la obra del P. Ángel Peña, "Luces y sombras de la Iglesia" (Lima 2005,  http://www.libroscatolicos.org/index2.htm) que dedica buena parte al tema. Para el caso peruano, la obra del historiador y director del Museo Dr. Fernando Ayllón Dulanto "El Tribunal de la Inquisición. De la leyenda a la historia" Ediciones el Congreso del Perú, Lima, 1999 http://www4.congreso.gob.pe/museo/resena_historica_peru.html) y que cuenta con la espléndida introducción del llorado maestro G. Lohmann Villena titulada "La Inquisición, centinela de la fe". De gran interés es analizar los sermones predicados en los autos inquisitoriales como ha hecho la medievalista peruana doctora Cristina Flórez abre horizontes sobre los objetivos de la Inquisición. Junto a la función represiva para que los herejes abjuraran de sus errores y volviesen a la ortodoxia, estaba la función ejemplificadora, de centinela de la fe y de rescatar para el seno eclesial. Además de con los juicios, edictos, un modo muy directo y bien práctico lo busca con los sermones pronunciados en el mismo auto.

Cabe indicar que todas las instituciones religiosas y civiles han creado organismos de represión y auténtica tortura para "corregir al que yerra". Los tribunales de la Inquisición introdujeron mejoras en el derecho penal, que para aquellos tiempos eran novedades. Debía haber un médico para controlar la tortura, tenían derecho los reos a un abogado de oficio y testigos de abono a su favor. El tiempo de tortura era limitado a una hora y no podía haber derramamiento de sangre ni mutilaciones, como en los tribunales civiles. En un estudio sereno y comparado se concluye que el balance general es más positivo que negativo y que, por consiguiente, hablar de la Inquisición como de una institución sanguinaria, cruel e inhumana, es lo menos acorde a la verdad y sin ella, el mundo habría lamentado muchos más miles de muertos. Como siempre, una cosa es el "uso" y otra el "ab-uso" o la exageración por parte de sus miembros.

Esto no quita para que aprendamos la lección y luchemos por una tolerancia religiosa como norma de vida y que nunca debemos imponer la verdad por la fuerza de la violencia. Como concluyó el Concilio Vaticano II y tantas veces han repetido los Papas: La verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad [2].

 

5 . DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

Esta obra no necesita ninguna explicación. Quien no tiene para comer o beber, se muere. Es la obra de misericordia más evidente, más palpable ¡Cómo es posible que a diario, en pleno siglo XXI, siguen muriendo miles de personas?  La FAO subrayó que la cantidad de personas subalimentadas aumentó en Cercano Oriente, en el norte de Africa y en la región africana al sur de Sahara. Esto hizo que la cantidad de desnutridos pasara en 10 años de 169 a 206 millones, cuando los objetivos fijados en 1996 hablaban de la necesidad de llevar esa cifra a 85 millones para 2015. Esto significa que al menos una de cada seis personas no tiene alimentos suficientes para estar saludables y llevar una vida activa; esto significa que unos mil millones de personas apenas consiguen la alimentación necesaria para llevar una vida saludable y productiva. Con la crisis cada vez hay más personas que pasan hambre física, de no comer ni beber durante días. Es algo inhumano, contra natura, que un hombre no pueda comer.

Recordamos de modo entrañable aquellas palabras de San Juan Pablo II en Villa el Salvador: "Hambre de pan, nunca más".

Me importa más que en señalar problemas, apuntar algunos testimonios elocuentes de solución. Perú cuenta con una hermosa tradición para enfrentar el fantasma del hambre que tantas veces asola. Bastaría pensar con las ollas comunes, los comedores populares. Leo en la web de RPPP que "Más de medio millón de personas en Lima se benefician con el funcionamiento de 3,400 comedores populares, informó hoy la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Paola Bustamante, en el marco de la Tercera Semana de la Inclusión Social. Durante su visita a los comedores clubes de madres Nuestra Señora de las Mercedes y Santa Rosa de Lima, ubicados en Villa El Salvador, la titular del Midis explicó que su portafolio trabaja con todos los comedores populares, que a escala nacional totalizan 13,000. http://rpp.pe/lima/actualidad/comedores-populares-en-lima-benefician-a-mas-de-medio-millon-de-personas-noticia-735645.

Si alguna institución merece nuestro respeto y aprobación es la Iglesia y dentro de ella CÁRITAS. Junto a ella, casi todas las parroquias están comprometidas en esta obra. Lo mismo cabe señalar con las congregaciones religiosas, hermandades, instituciones sociales que a través de comedores populares ayudan a paliar el hambre y la sed.

¡Qué hermosa la acción de las Carmelitas Nazarenas que, a pesar de vivir en clausura, atienden a diario a centenares de personas en desayunos y almuerzos gratuitos!

Conmovedora también la atención de las Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta. En su hogar de la Paz en La Parada, Av. 28 de Julio, 2821, se da a diario el milagro del compartir. El ambiente que rodea a este hogar nada en suciedad y miseria. Basta con cruzar el umbral del portón de la casa para experimentar un rayo de luz y de esperanza.  No importa contemplar niños esqueléticos, rostros esperpénticos sin algún ojo o con labios leporinos, niños golpeándose la cabeza, miradas ausentes o perdidas, ancianos regenerados de la droga o con males a flor de piel…El mal es una realidad, sí; el dolor, a toneladas…pero el bien vence, la esperanza triunfa, el amor  reina. Es el milagro de Madre Teresa que vive en sus hijas, las Misioneras de la Caridad, y en sus colaboradoras, y en los voluntarios y en los trabajadores, y en los pobres que son atendidos. Sí, la oración transfigura la realidad y nos abre horizontes de belleza y caridad. ¡Dios está aquí, me encontré en la sonrisa de los niños, en la coherencia de los trabajadores, en la esperanza de los voluntarios, en la caridad de las misioneras!

Lima, patria de santos, tuvo la gracia de acoger en siete ocasiones a Madre Teresa: el 6 de octubre de 1972, el 4 de octubre de 1973, el 26 de junio de 1974, el 30 de junio de 1975, el 14 de julio de 1977 y en 1986 y 1988. Les comparto un fragmento de su Discurso en el IV Congreso sobre la Reconciliación en 1989, "Jesús nos ha dicho: "lo que hagan por el más pequeño de los míos me lo hacen a mí". "Si dan un vaso de agua en mi nombre, a mí me lo dan, si ustedes reciben a un niño pequeño en mi nombre, me reciben a mí", y si hacemos eso Jesús nos dice: "vengan, benditos en mi Padre, y posean el Reino de Dios", "porque tuve hambre y me dieron de comer, no tenía mantas y me vistieron, no tuve hogar y me acogieron". Y el hambre no es solamente de pan. ¡El hambre es de amor, de reconciliación! ¡Es tan hermoso saber que podemos amarnos unos a otros con el corazón puro, perdonando cada uno al otro! Jesús nos ha dicho algo muy bello: "Sus muchos pecados le han sido perdonados porque ha amado mucho". Si en verdad queremos tener reconciliación, tenemos que perdonarnos unos a los otros, porque el perdonar nos da un corazón puro, y el que tiene el corazón puro puede ver a Dios y puede amar con un amor puro como Dios nos ama.Para enseñarnos lo bello que es el perdón, Jesús nos ha enseñado el Padrenuestro: "Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". La primera reconciliación la tenemos que hacer con Dios; su amor y su paz nos darán el coraje que necesitamos para reconciliarnos unos con otros y vivir en su amor. Por eso es muy importante la oración, porque el fruto de la oración es la fe, y el fruto de la fe es el amor, y el fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz. Los actos de amor son siempre actos de paz. ¿Y dónde empieza este amor? En nuestra propia familia ¿Y cómo empieza? Rezando juntos. La familia que ora junta, permanece unida, y si permanece unida se amarán unos a otros como Dios los ama, y este amor los hará fuertes para poder amarse como Dios los am"a. (https://www.aciprensa.com/teresadecalcuta/teresa2.htm)


6: ORAR POR VIVOS Y DIFUNTOS:

El Papa Francisco no se cansa de pedirnos que recemos por él. Siempre que felicitamos a alguien por su santo, un aniversario, un acontecimiento le encomendamos, rezamos. Y casi siempre rezamos unos por otros para que Dios nos bendiga a todos. La oración por los demás, estén vivos y muertos, es una obra buena. San Pablo recomienda orar por todos, sin distinción, también por gobernantes y personas de responsabilidad, pues "Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad". (Ver 1 Tim 2, 2-3).

Los difuntos que están en el Purgatorio dependen de nuestras oraciones. Es una buena obra rezar por éstos para que sean libres de sus pecados. (Ver 2 Mac. 12, 46)

Conviene recordar lo que la Iglesia cree acerca de "la purificación final o purgatorio" tal como recoge en su Catecismo (n. 1031-1032) y que formuló sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1 Co 3, 15; 1 P 1, 7) habla de un fuego purificador. Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos.

Se publicó en Lima la obra "Las almas del purgatorio: El diario espiritual y vida anónima de Úrsula de Jesús, una mística negra del siglo XVII" (Edición e introducción por Nancy E. van Deusen, PUCP, Lima 2013) de la célebre negra donada Úrsula de Jesús (1604-1666) a pedido de su confesor franciscano. Sin embargo, los milagros del que más se tiene conocimiento y que más hicieron hablar a la Lima de su tiempo fueron sus llamadas visiones o revelaciones y sus conversaciones que decía sostener con las almas del purgatorio. En cuanto a sus visiones, Úrsula relata en su diario personal aquellas imágenes del purgatorio las cuales describe con gran detalle y precisión

Muy devota también fue Sor Ana de los Ángeles (1602-1686), la beata de Arequipa. Tuvo una devoción especial por las almas del purgatorio que según sor Catalina de Cristo (Butrón) fue motivada por un libro sobre San Nicolás de Tolentino a quien ella procuró imitar. Dejó todo el dinero de sus legítimas. Así contagió a sacerdotes que celebrasen misas. Sus predilectos eran las almas de los indígenas. Sor Juana de Santo Domingo relató que Pedro Indio perdió las ovejas y, estando en la ciudad, se refirió el hecho a la santa indicándole dónde debía buscarlo. Tal devoción le llevó - un día de ayudado obligado- a decir a sor Juana de Santo Domingo: "Ve al torno que yo rezaré a las almas del purgatorio para que traiga alimentos para comer. Al llegar allá se encontró con la provisión de 8 panes, harina, queso y mantequilla".

En relación con la hermosa tarea de rezar por los difuntos está la práctica de fundar "buenas memorias y capellanías" durante el virreinato. El P. Cobo en su célebre "Fundación de Lima" escribe "Las capellanías que hay fundadas en todas las iglesias y lugares píos de esta ciudad son muchas, las cuales sirven clérigos; pasan de 200, y en los conventos de las Religiones debe haber otras tantas y más, y de cada día se van aumentando otras nuevas; todas tienen muy buena renta, y algunas hay tan ricas que llegan a 1000 pesos, y de más de 500 hay muchas de a 300 y 400 son las ordinarias"´

Como muestra, cabe citar que en la Catedral se funda una capellanía por la cual deben celebrarse a diario dos misas, una de las cuales en los primeros viernes de cada mes por aniversario por los Reyes de España, otra en los sábados en honor de la Virgen por la misma intención; en los primeros lunes de cada mes una misa por las ánimas del purgatorio.  Doña Francisca Pizarro fundó una capellanía en la capilla mayor de la catedral –por su testamento d 12 de marzo de 1551- para renta al capellán Cristóbal de Molina para que celebre una misa diaria "por el alma de dicho Marqués mi padre y mía y de mis difuntos y suyos". La Universidad de San Marcos ha venido ofreciendo y sigue –a Dios gracias- en la actualidad la costumbre de celebrar la santa Misa en su capilla de Nuestra Señora de la Antigua el día de la fiesta institucional. En el Archivo del Seminario Santo Toribio se documenta la fundación de la capellanía del Arcediano Rodrigo Pérez, por el Arzobispo Monseñor Jerónimo de Loayza y D. Cristóbal de Burgos, sus albaceas, el 1 de mayo de 1551, ante Simón de Alcates, y con la finalidad primordial de rezar por los naturales del Perú, así como el que se digan en la Catedral dos misas rezadas los días jueves y domingo de cada semana; para el cumplimiento de esta disposición se compraron unas casas con dos tiendas en la calle de las "Mantas.

 7 DAR DE BEBER AL SEDIENTO

Va directamente unida a la primera de dar de comer al hambriento. Sobre dar de beber al sediento, la mejor historia de la Biblia es la de la Samaritana a quien el Señor le pide de beber. (Ver Jn. 4, 1-45).

Y pocos pueblos valoran tanto el agua como los que viven en el desierto. De hecho, para la Biblia este lugar es un paradigma de la propia situación humana. Israel, al encontrarse sin agua, se queda a Moisés de que va a morir de sed y de hambre y Yahvé le proporciona agua y maná, salvándolo de su angustiosa situación. La Iglesia, a lo largo de los siglos ha buscado imitar la acción divina buscando por todos los medios que nadie perezca por sed.

¡Cuántas campañas en el Perú de agua para todos, agua limpia! ¡Cómo se valora en los Pueblos Jóvenes donde todavía deben conseguirla con cisternas!  Momentos dramáticos por catástrofes, huaicos, por las sequías…Cabe destacar el papel de Cáritas en tantas ocasiones.

Santo Toribio obró de modo misericordioso como nuevo Moisés en varias de sus caminatas. La señal más célebre fue en Macate, departamento de Ancash, diócesis de Chimbote. Cuentan las crónicas que el Santo "al ver que las buenas tierras se quedaron sin agua, rogó por los habitantes del lugar, e inspirado por Dios subió a una altura a media legua del pueblo. Allí, revestido de pontifical, golpeó cual otro Moisés con su báculo tres veces las rocas, y de ellas brotaron tres brazos de agua cristalina que hasta ahora da vida, verdor, lozanía a aquella región." También se guarda la tradición en el distrito de Llumpa, Conchucos, cerca de Piscobamba, de haber hecho brotar buena agua de una parte muy alta para regar el valle de Llacma.

Un milagro encantador de calmar el agua pero en bravos animalitos lo obró nuestro San Martín. Cuenta el testigo Marcelo de Ribera que en unas recreaciones que hubo, trajeron al convento unos toros y terneras para que los coristas jugasen con ellos; y estuvieron cuatro días sin comer. Y sabiéndolo el siervo de Dios, se afligió mucho y en presencia de este testigo cargó a toda prisa botijas de agua y las iba poniendo en la puerta del noviciado. Y, al día siguiente, se publicó el caso en todo el convento. Fue que, después de tener mucha agua y hierba que trajo de la caballeriza del convento, se le abrieron las puertas del noviciado a más de medianoche y metió la dicha agua y hierba y la fue repartiendo a cada uno según la edad que tenían. Y siendo animales tan furiosos, se le domesticaron y amansaron de tan suerte que llegaban al siervo de Dios como a besarle el hábito. Y un religioso, llamado fray Diego de la Fuente, le oyó hablar y que decía a los toros: "El hermano mayor, deje, deje de comer a los menores". Y con esto se volvió a salir. Y para mayor prueba  del caso hallaron las botijas quebradas en  que les había dado de beber, por donde conocieron que se le franquearon las puertas (Proceso, p. 137).

En el siglo XVIII, el economista Adam Smith planteó la paradoja del diamante y el agua, considerando que a pesar de que el agua es tan útil para los seres humanos y esencial para el sustento de la vida, sin embargo, es menospreciada y vendida excesivamente barata. Contradictoriamente, los diamantes, cuya utilidad real para la vida es nula y sirven únicamente en su condición de joya, se venden a precios altísimos. Las personas pueden sobrevivir sin diamantes, pero si estuvieran en medio del desierto durante tres días, valorarían un vaso de agua más que todos los diamantes del mundo. Lo que ocurre es que los diamantes tienen precios elevados debido a una cierta utilidad (o satisfacción) marginal alta que se relaciona con su limitada reserva. La utilidad total del agua es mayor, pero tiene una utilidad marginal inferior debido a su abundancia relativa. La paradoja del economista Smith concluye afirmando que si la exigencia depende de la utilidad del producto, el agua debería ser más valorada.

Podríamos decir que calmar la sed vale más que regalar un diamante. Por algo nos enseñará el mismo Jesús: "Y cualquiera que les dé de beber un vaso de agua porque son de Cristo, yo les aseguro que no quedará sin recompensa.» (Mc 9, 41)

Nos lo recuerda el Papa Francisco en su encíclica "Laudato Si", donde dedica un apartado especial dedicado a: "La cuestión del Agua" (27-31), en el Capítulo Primero, sección segunda: "El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos" (n.28)  Oremos con el Santo de Asís: "Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy humilde, y preciosa y casta". Ahorremos el agua, luchemos para que llegue limpia y abundante a todos los lugares.

8 REDIMIR AL CAUTIVO Y VISITAR AL PRESO

Esto implica visitar a los presos y darles ayuda material y muy especialmente, asistencia espiritual (para ayudarlos a enmendarse y ser personas útiles y de bien cuando terminen el tiempo asignado por la justicia). Significa también rescatar a los inocentes y secuestrados; en la antigüedad los cristianos pagaban para liberar esclavos o se cambiaban por prisioneros inocentes; hoy en día este mandato tiene que ver con prisioneros inocentes y secuestrados

El Evangelio no empieza por una reforma estructural, programando un cambio externo de la sociedad aunque en el fondo lo suponga e implique, sino ofreciendo un espacio de comunión humana a los mismos presos. Los encarcelados, a quienes la sociedad encierra/expulsa como peligrosos, son para Jesús la piedra angular de la comunidad mesiánica (cf. Mc 12, 11). Sin duda, algunos pueden ser muy peligrosos y no pueden estar sin más en libertad. Pero Jesús quiere ofrecerles una presencia humana de cuidado y esperanza. De igualmente han hecho y debemos hacer sus seguidores. Como bellamente expresó Benedicto XVI "no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" (Deus caritas est, 1)

 

Desde la antigüedad,  se rescataban esclavos o presos cautivos por dinero. El caso más famoso es el de Miguel de Cervantes, quien preso en Lepanto y Argel intentó cien veces la fuga, sostuvo el ánimo de sus compañeros de cautiverio, hizo frente a la barbarie turca sin temor a los crueles castigos acabando por hacerse respetar y por fin el trinitario fray Juan Gil le rescató y pudo salir para Valencia el 24 de octubre de 1580.

Uno de los más entrañables ministerios de los Religiosos Mercedarios del Perú fue el de recaudar limosnas en el dilatado virreinato para ser enviadas en rescate de cristianos cautivos por los moros en África. Todavía se pueden ver las alcancías en las iglesias de La Merced; la maternal figura de la Virgen Redentora iba de casa en casa como señal de bendición y también impetrando una colaboración económica. La real cédula de 1576 demuestra que se cumplía tal ministerio cuando apenas hacía cuarenta años de la fundación de conventos en el Perú. En 1588 se tiene noticia del primer envío oficial por un total de 1.044 pesos consignados a las autoridades de la Real Hacienda. Cuando en 1786 se ordenó por real cédula la supresión de los pequeños conventos, vista las dificultades para la recolección de dichas limosnas, hubo de revocarse tal supresión, pues como lo demostró el provincial de Lima, en sólo seis años se había recaudado 309.000 pesos para ser remitidos a España. ¡Con qué gratitud se recuerda su benéfica labor, especialmente la de los siervos de Dios Gonzalo Díaz de Amarante, Alonso de Arequipa, Antonio de San Pedro, Pedro Urraca, Francisco de Salamanca, Sebastián de la Cruz, entre otros!

Para solucionar esta llaga de la prisión por delitos o cautiverio por motivos religiosos como hizo el Islam con los cristianos, surgieron órdenes redentoras como los trinitarios o los mercedarios, dedicadas a las cárceles, donde ejercen su apostolado entre los aprisionados por todo tipo de delitos y entre sus familias, junto a laicos y sacerdotes desempeñan tareas de voluntariado en las cárceles y para la reinserción social. 

Un célebre caso de visita a la cárcel nos lo brinda Santo Toribio y nos lo cuenta Juan Delgado de León como testimonio en el proceso de beatificación: "por el año de 1598 poco más o menos, habiendo oído decir que traían por aquella para ajusticiar a un fulano capitán Juan de Reynoso, y viendo que no traían al delincuente, oyó decir este testigo que el dicho siervo de Dios Don Toribio había salido de su casa e ido a la cárcel pública de esta ciudad con mucha gente que le fue acompañando adonde estaba preso y para sacar luego a degollar al dicho fulano de Reynoso por haber dado de paños a otro en la puerta del palacio, el cual no se había querido bajar de la querella y movido de piedad el dicho siervo de Dios se entró adonde estaba la parte agraviada y con sus persuasiones santas y eficaces le redujo a que perdonase el agravio, con lo cual se compuso el negocio, apartándose de la querella el ofendido, con que dejaron de ajusticiar al dicho fulano de Reynoso, quedando todo el pueblo edificado y admirado de la grande caridad del dicho siervo de Dios

El fundador de las Mercedarias de la Caridad –presentes en Rioja y Lima- , Beato P. Zegrí, describió bellamente el objetivo d la Orden: «Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos»

"¿Cuándo estuviste en la cárcel y no fuimos a verte...?" Para evitar que algún día tengamos que hacer esta pregunta al Señor, la Iglesia nos invita a acompañar a los cautivos. Alrededor de 90.000 presos y 70 penales existen en el Perú. En el Perú existe la pastoral carcelaria en casi todas las diócesis. Desde su carisma trinitario, mercedario, o debido a un llamamiento del Señor, cientos de misioneros y voluntarios frecuentan las cárceles como los Misioneros de la Preciosa Sangre, quienes reconocen el grito de la Sangre en los hermanos que buscan su libertad; de este modo, los padres Andoni Ledesma C.PP.S y Nino Calderón C.PP.S están realizando esta pastoral en dos penales: Piedras Gordas, ubicado en el Km 42 de la avenida Panamericana Norte, en Ancón; y en San Pedro ubicado en el distrito limeño de San Juan de Lurigancho. O el de la laica española Mercedes López quien desde hace décadas ha optado por una vida entre rejas, apoyando en lo que puede a los presos extranjeros que cumplen condenas por tráfico de drogas, desde la Casa de la Esperanza Migrante, para ayudar a los burriers extranjeros que salen de prisión; con su equipo los acoge, les da un techo provisional, comida, ropa, les gestiona documentos y hasta les consigue trabajo.

 

Dios quiera que -como pidió el Papa Francisco en febrero del 2016 en su visita a los presos de Ciudad Juárez- se promueva la reinserción social y una cultura solidaria: "A veces pareciera que las cárceles se proponen incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de reinserción que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares que llevaron a una persona a determinada actitud…En la capacidad que tenga una sociedad de incluir a sus pobres, sus enfermos o sus presos está la posibilidad de que ellos puedan sanar sus heridas y ser constructores de una buena convivencia".

9 DAR POSADA AL PEREGRINO

En la antigüedad el dar posada a los viajeros era un asunto de vida o muerte, por lo complicado y arriesgado de las travesías. La Biblia rescata el ejemplo de acoger a ángeles bajo formas humanas: A Abraham y Lot les sucedió esto. Esto lo recuerda posteriormente San Pablo: "No dejen de practicar la hospitalidad, pues algunos dieron alojamiento a Angeles sin saberlo". (Hb. 13, 2). San Benito –fundador de los Benedictinos- inaugural una tradición hospitalaria que se hará proverbial: "Acojan al huésped, al peregrine, como si del mismo Cristo se tratara". En aquel tiempo surgieron además diversas órdenes religiosas con una finalidad hospitalaria, de acoger a peregrinos y, en especial, a enfermos, entre las que existen y cumplen todavía una función algunas, como los Hospitalarios de San Juan de Dios. De su tiempo son célebres las Casas de Misericordia, para bien acoger a los pobres verdaderos, y poner en evidencia los falsos pobres (vagabundos y vagos), sin necesidad de emplear acciones coercitivas; tales Casas debían ofrecer acogida, formación, trabajo y oración. Serían financiadas con la caridad de los poderosos y el propio trabajo de los asilados

En la actualidad CÁRITAS ha creado toda una red de casas de acogida. El Hogar de Cristo de San Alberto Hurtado ideó la bella fórmula de salir con la camioneta a buscar incluso a aquellos que no se atrevían a pedir posada. 

Antonello Gerbi ha escrito un bello libro "Caminos del Perú" (Banco de Crédito del Perú, Lima, 1943) en el que define al Perú como un camino: "El Perú es un camino. Otros países pueden resumirse en un símbolo geográfico. Egipto es un valle, el Brasil una selva, la Argentina una pampa, Siberia un estepa, Inglaterra una isla, Panamá un istmo cortado y Suiza un puñado de montañas consteladas de hoteles. El Perú es un camino. Luis Miguel Glave señala en este sentido que "en un territorio tan difícil, agreste e inmenso, los diversos pueblos que han definido la existencia de la nación peruana, lo han hecho caminando"[3] en permanente itinerancia, pero fieles a sí mismo, bebiendo de su propio pozo, abiertos a la globalidad., como Víctor Andrés Belaunde acuñó: en síntesis viviente, en peruanidad.

Los caminos andinos, las apachetas –montículos de pequeñas piedras formados por los peregrinos para expiar sus penas- de cerros y nevados, fueron transitados por hombres y mujeres, "bienes, ideas, miedos y esperanzas". El P. José de Acosta, S.J. refiere que los indios emplean mil manera para cruzar los ríos. Puentes con estructuras de piedra, de madera, puentes colgantes con estructuras de fibras. Oroyas: canasta suspendida de un cable conectado a ambas márgenes de un río[4]. Jhon Hyslop se ha adentrado en los estudios para reconstruir esta trama de unos 23.000 kms sobre uno de los terrenos más abruptos y que sirvió para el transporte, las comunicaciones y la administración del Estado más importante de la historia prehispánica. Los centros organizadores del espacio andino eran símbolos sagrados, centros de atracción y concentración, donde se rendía culto a la divinidad y se aceptaba la autoridad de los que consideraban sus representantes en la tierra. Centros ceremoniales como Toro Muerto, Chavín o Pachacamac, nevados como el Ampato o Sara Sara, recibían devotos peregrinos que acudían a pedir un favor o a agradecer un don.

Del Perú incaico contamos con el valioso testimonio de los Tambos, construidos a lo largo del Qhapaq Ñan, como centros de aprovisionamiento y de albergue para los Chasquis. Junto a ellos, existían los Chaskiwasi, pequeños asilos para el descanso de los viajeros, así como también para sus animales. Los innumerables centros ceremoniales como Caral, Paraíso, Chavín, Pachacámac contaban con vastos espacios de acogida.

Los españoles aportaron su larga tradición peregrina y recrearon su identidad en lugares santos, normalmente frecuentados por la población andina. Los naturales acogieron las formas hispanas y las asumieron recreando sus cultos y costumbres ancestrales en devociones aceptables para el mundo cristiano. Hoy Perú se ve salpicado por cientos de santuarios –del Señor, de María, de santos- que acogen peregrinos

Sorprende, sin embargo, que en el pueblo sencillo, de a pie, anidase una conciencia universal cosmopolita que le llevase a pensar como algo normal el visitar lugares tan distintos y distantes como Copacabana de Bolivia, Guadalupe de México, en las Indias o Compostela y Roma en Europa, sin perder de vista Jerusalén en Asia.  Es el caso de Pedro de Aragón que en 1660  "pide licencia para ir en romería. a Nuestra Señora de Copacabana y Santiago de Galicia reinos de España en hábito de peregrino". A través de los testigos que presenta podemos conocer los motivos estrictamente religiosos que le impulsan a peregrinar.

En el Archivo Arzobispal de Lima hay expedientes acerca de peregrinos de residentes en Lima como el griego Jorge Condoleo quien pide licencia en 1611 para ir como peregrino a Jerusalén. De igual modo Francisco Jurado, natural de Badajoz, solicita permiso para peregrinar y el canario Gaspar de Acosta, que, en 1634, solicita peregrinar a Copacabana. De igual modo, nos encontramos con limeños deseosos de peregrinar a Tierra Santa como Onofre, "gran pecador" en 1620, Diego Mateo Jiménez en 1621 y Rodrigo Solano, quien en 1635 "pide licencia para ir a visitar las santas casas de Guadalupe y Copacabana en hábito de romero".

Y si damos un paso más y abrimos el horizonte de la obra de misericordia a la acogida brindada al migrante, Perú siempre ha abierto sus brazos y fronteras a cuantos la han visitado como turistas o la han convertido su patria adoptiva. El Perú cristiano cuenta con toda una historia de acogida en sus santuarios, sus órdenes religiosas, sus centros hospitalarios, sus casas de Retiro. Uno de ellos, La Casa Hogar Santo Toribio de Mogrovejo, alberga desde Agosto del 2009 a enfermos y sus familiares que vienen desde provincia para poder ser atendidos en los hospitales de la capital.

10 VESTIR AL DESNUDO

San Martín de Tours es el célebre santo francés que popularize como nadie esta obra de misericorida. Se cuenta que, cabalgando envuelto en su amplio manto de guardia imperial, encontró a un pobre que tiritaba de frío, con gesto generoso cortó su manto y le dio la mitad al pobre. Por la noche, en sueños, vio a Jesús envuelto en la mitad de su manto, sonriéndole agradecido.

El vestido definía al hombre por su situación social y oficio. De esa forma habla la Biblia de la armadura de soldado de Goliat (1 Sam 17, 4-6. 38-39), y de un modo especial de los ornamentos sagrados del Sumo Sacerdote, descritos de manera minuciosa en Ex 28, pues ellos sirven para ensalzar y sacralizar al ministro del culto: «Harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, que le den gloria y esplendor…, y para consagrarlo, a fin de que me sirva como sacerdote. Las vestiduras que le harán son las siguientes: pectoral, efod, túnica, vestido a cuadros, turbante y cinturón… para él y para sus hijos, a fin de que me sirvan como sacerdotes» (Ex 28, 1-4).

Tales vestiduras de culto marcan una distancia entre los sacerdotes y el resto de los creyentes, jerarquizando a la población. Pues bien, al lado de ellas, el Éxodo puso de relieve el valor sagrado del vestido de los pobres, que nadie puede usurpar a perpetuidad: "Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás a la puesta del sol, pues no tiene vestido para cubrir su cuerpo y para acostarse? Cuando clame a Mí, yo le oiré; porque soy misericordioso (hanun)" (cf. Ex 22, 26).

De este modo, el vestido no es objeto de culto, sino protección para el pobre, afirmando que la religión verdadera (ayuno), consiste en vestir al desnudo, ayudándole a vivir en dignidad (Is 68, 7). Más importante que la armadura del soldado y el adorno clerical es el vestido que cubre y otorga dignidad a los pobres. En ese contexto, los "sin ropa", los desnudos son los excluidos, los más pobres de los pobres. 

Esa palabra de Mt 25 retoma la experiencia de Is 58, 7 Ez 18, 7.16; cf. Job 22, 6 y el desnudo no es sólo quien no tiene ropa, sino el que está humillado, ninguneado, aplastado por otros, sin la dignidad y lugar social que le ofrece el vestido. Por eso, quien tiene ropa sobrante (capa de rey, manto de sacerdote, túnica de labrador) y no viste al desnudo es un ladrón, merecedor del juicio (como supone Juan Bautista: Lc 3, 11).

Esta obra de misericordia se nos facilita con las recolecciones de ropa que se hacen en Parroquias y otros centros de recolección. Recordar que, aunque demos ropa usada, no es dar lo que está ya como para botar o para convertir en trapos de limpieza. En esto también podemos dar de lo que nos sobra o ya no nos sirve, pero también podemos dar de lo que aún es útil. ¡Cuántos contenedores de ropa enviamos desde Villagarcía de Campos (Valladolid) a través de la agencia SELASI! Había prendas usadas y también otras donadas por tiendas y grandes almacenes. 

Vestir al desnudo Karibú es una ONG que atiende a inmigrantes subsaharianos en Madrid. En el Perú son muy populares los Traperos de Emaús, http://www.emaussamaritano.com/, quienes aprovechan "Papel ,cartón ,plástico ,chatarra, metales, escritorios, revistas, equipos de cómputo , maquinarias en desuso , papeles en general ,artefactos en general , muebles, camas , mesas , veladores ,ropa, zapatos , libros , revistas, vajillas,  papel , cartón ,plástico , botellas de vidrio, colchones , juguetes, cuadernos ,etc. En Arequipa son muy conocidas las campañas de CIRCA: "el papel y la ropa que te sobra es el pan y vestido que necesito".

No esperemos a que llegue el frío para nuestros hermanos de la puna ni tampoco los momentos de desastres ni siquiera a la campaña de Navidad, pongamos la mano en el corazón y la vista en nuestro armario y seguro que vamos a descubrir un motivo para llevar a otro la misericordia divina.

 

11. CONSOLAR AL TRISTE

¡Qué tristeza se nota en tantas caras que uno encuentra a diario! Cuánta plata se gasta para combatirla. Cuentan que el presidente ruso Kruschev al ver el gigantesco parque de las diversiones de Estados Unidos comentó: "Debe ser un pueblo muy triste cuando necesita tantos recursos para divertirse".

Cuántos rostros "pálidos", ojerosos, tristones, sin sentido. En los medios de transporte, en la calle se palpa un ambiente cargado de stress, de odio contenido, de un vacío, de un sin sentido. Se ve a la gente con prisa pero sin saber muy bien dónde llegar. El consuelo para el triste o deprimido se asemeja al cuido de un enfermo. Y es muy necesario, pues las palabras de consuelo en la aflicción pueden ser determinantes.

Escribe Pascal: "Sólo la religión cristiana hace al hombre amable y feliz al mismo tiempo".

 Santa Teresa lo sintetizó a la perfección: "Santo triste, triste santo", o sea, que santidad y tristeza son incompatibles.

El Señor nos quiere felices. El que de verdad cree en Dios, espera en Dios y ama a Dios encuentra en la certeza de su presencia una verdadera fiesta, se siente feliz, pase lo que pase. Toda la miseria humana no podrá oscurecer la dicha profunda, la inundación de paz que nace en el alma al saber que Dios es infinitamente grande y es «mi Padre». Todos los días son fiesta para los que viven en gracia de Dios.

Los cristianos hemos recibido en el Bautismo la consigna de «servir al Señor con alegría». El mal humor no se compagina con la Buena Noticia que es el Evangelio que hemos de vivir y anunciar a todas las gentes. El Evangelio no se puede anunciar con mala cara ni se puede vivir con malos humores. Sabiduría sin buen humor no es verdadera sabiduría. Humor sin sabiduría es necedad

Buen momento este para releer la Exhortación Apostólica Gaudete in Domino sobre la alegría cristiana, de Pablo VI (9-V-1975). Texto base de la misma: "Alegraos siempre en el Señor, porque El está cerca de cuantos lo invocan de veras" (cf. Flp 4,4). Capítulos de dicha exhortación: I – Necesidad de la alegría en todos los hombres. II – La alegría cristiana en el AT. III – La alegría cristiana en el NT. IV – La alegría en el corazón de los santos. V – Una alegría para todo el pueblo. VI – La alegría y la esperanza en el corazón de los jóvenes.

El actual Papa Francisco es un vivo testimonio de alegría. Sus dos exhortaciones apostólicas versan justamente sobre la alegría: El gozo del Evangelio, La alegría del Amor; nos reta a dejar la cara de vinagre y de Cuaresma para convertirla en cara sonriente y de Pascua.

San Pablo lo escribió de una vez por todas: "Estad alegres, os lo repito, estad alegres. Cristo está cerca" (Fil 4, 4-5). Todo creyente debe dar razón de su alegría y transmitirla.

Ninguna misión tan excelente como la del voluntario, la persona que vive comprometida en el servicio responsable de los demás. Hay más alegría en dar que en recibir.

Lea este retrato robot: se enfada con frecuencia o sin motivo; parece insatisfecho con su vida; no tiene brillo en la mirada y su sonrisa más parece una mueca que una expresión de felicidad. Ahora, póngale nombre propio. Si ha relacionado este retrato con alguien de su entorno, es que tiene cerca a una persona triste.

 

Esto es extremadamente importante. San Ignacio de Loyola, en sus reglas para el discernimiento, resume la estrategia sobre cómo actuar cuando estamos en un estado de desolación. En la desolación nos sentimos tristes, deprimidos, que en realidad nadie se preocupa por nosotros, la vida parece inútil y sin sentido. Todos pasamos por este estado a veces; es parte del ser humano. Sin embargo, cuando te des cuenta de que alguien pasa por este estado, haz todo lo que pueda para ser una fuente de aliento. ¿Cómo? En primer lugar, orando por la persona. En segundo lugar, una cálida sonrisa puede recorrer un largo camino. En tercer lugar, decir una o dos palabras de aliento.  En cuarto lugar, ofrecer un cumplido en algunos puntos de alta calidad que tiene la persona.  En quinto lugar, puedes incluso contar una historia o anécdota humorística para sacar a esta persona fuera del hoyo. 

En la Av. Brasil tenemos las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, ángeles auténticos que dan alegría a los ancianos. Y cerca de ellos, todo el complejo  salesiano con las Hijas de María Auxiliadora y su colegio, así como con la basílica, parroquia, colegio, editorial, instituto, Casa de Acogida, los oratorios, toda la obra de Don Bosco, quien hacía consistir la santidad en la alegría;  sus oratorios son todo un antídoto frente a la tristeza.

El 2017 celebraremos el cuarto centenario de la muerte de Rosa. Rosa era una mujer feliz, a pesar de las enfermedades y penitencias que soportaba. Se sentía tan dichosa de poder así demostrarle el amor a su esposo Jesús y ayudarle en la gran tarea de la salvación del mundo que se sentía inmensamente feliz. Por eso, no es de extrañar que se pasara muchos momentos de su oración cantando. Le gustaba cantar. A veces, en medio de la costura, cantaba con gran regalo de espíritu alabanzas divinas, diciendo algunas letrillas muy devotas que ella misma componía con que levantaba su espíritu al Señor. Y le dijo a este testigo (Padre Lorenzana), tratando de este punto de cantar: "Padre, quitarme a mí el cantar es quitarme el comer".

 

12. ENTERRAR A LOS MUERTOS:

Muchas de nuestras huacas y centros arqueológicos de  Lima y todo el Perú son en realidad cementerios, necrópolis. ¡Qué pena da constatar que uno de los nuestros se lo "tragó" el mar o un caudaloso río! El recordado Dr. Raúl Cantela escribió un precioso libro "EL RIO SE LO LLEVÓ" sobre su hermano Carlos, P. Cali, franciscano, desaparecido en las aguas del río Tambo Dantescas fueron las imágenes de los muertos en el accidente de Faucet en el 1995 poco antes de aterrizar en Arequipa; de muchos de ellos sólo quedaron cenizas. ¡Cuántos desaparecidos, no enterrados o escondidos! ¡Qué paz nos deja el culminar la tarea de la persona humana en la tierra, enterrando cristianamente su cuerpo!

Hasta la Edad Moderna, lo habitual en la civilización cristiana era enterrar dentro o en torno a la iglesia. Durante los siglos XVI y XVII, en Occidente se mantuvo la costumbre de enterrar a los muertos dentro de las Iglesias, conventos, capillas de hospitales. Esta situación cambia en la segunda mitad del siglo XVIII, con la difusión de las ideas ilustradas, en que son cuestionadas tales costumbres.  La idea central, era que los muertos se encontraban envenenando a los vivos y por ello la necesidad de erigir un campo santo que recogiera los cuerpos o focos infecciosos. La calidad del aire era fundamental Por este se expandían los miasmas de los muertos que venían como, a medio proceso de corrupción las tumbas eran abiertas para alojar nuevos huéspedes. Los muertos no podías descansar por eso de vengaban de los muertos, enfermándolos. Un tanto obsesionados por la salud y la higiene hicieron todo lo posible para trasladar los enterramientos a las afueras de los núcleos poblados, como graciosamente escribió el Cura Zamácola en Cayma (Arequipa) "para que los muertos no maten a los vivos".

Paradigma de estos cementerios será el Presbítero Matías Maestro inaugurado, el dia 31 de Mayo de 1808, con una ceremonia simbólica, que llamará a la reflexión a la población, esta fue la traslación de  los restos de Arzobispo,  Juan Domingo Gonzáles de la Reguera, enterrado en el Panteón de la Catedral, quien había impulsado el proyecto del Cementerio.  El propio Arzobispo Bartolomé María de las Heras elogiará este Cementerio general o Campo Santo, cuya fabrica por su extensión bello orden, solidez y decencia, no tiene nada que envidiar a los mejores de Europa  exhortando que en adelante las inhumaciones tuvieran como destino el Panteón

¿Qué sentido tiene esta obra de misericordia en nuestro tiempo, cuando de esto ya se encargan las funerarias? Como señala la  escritora María Vallejo-Nágera, autora del libro Entre el cielo y la tierra (ed. Planeta), «la Iglesia nos regala poder enterrar a nuestros difuntos en Campo Santo, que es tierra bendecida, orada y entregada a Dios. Durante los 5 años que investigué documentación eclesial sobre el Purgatorio, descubrí mucha información sobre la importancia de enterrar a nuestros amados difuntos en estos lugares. Decía la Beata Anna Catherina Emmerich, en sus visiones y éxtasis, que muchas almas difuntas se sentían aliviadas al ver gente orante en los cementerios. Aunque sus oraciones no estaban dirigidas a ellos (los visitantes oraban por sus difuntos, no por el resto de enterrados), a veces Dios permitía que se beneficiaran de ellas los enterrados en tumbas colindantes. Enterrar a nuestros difuntos debe ser siempre un acto de caridad, amor y empatía, y qué mejor manera de hacerlo que llevando sus restos a un lugar donde Dios ha derramado grandes gracias a través de bendiciones sacerdotales y oraciones de todo tipo».

El más famoso muerto enterrado y en una tumba que no era propia fue el mismo Jesucristo. José de Arimatea facilitó una tumba de su propiedad para el Señor. Pero no sólo eso, sino que tuvo que tener valor para presentarse a Pilato y pedir el cuerpo de Jesús. Y también participó Nicodemo, quien ayudó a sepultarlo. (Jn. 19, 38-42)

¿Por qué es importante dar digna sepultura al cuerpo humano? Por que el cuerpo humano ha sido alojamiento del Espíritu Santo. Somos "templos del Espíritu Santo". (1 Cor 6, 19).

Prácticamente todas las cofradías y hermandades –además de incentivar la práctica de la caridad, la oración, el culto, tuvo muy en cuenta el enterrar cristianamente a sus miembros muertos. Así sucedió con las primeras del Perú: Santísimo de la Catedral desde 1539, la de los Carpinteros de San José, la de sastres en 1573, en San Francisco y que tuvo como titular la Purísima, la de los zapateros o de San Crispín de la Catedral, la de la Soledad, en 1603, en San Francisco, la de las Cárceles, la de la Piedad de la Merced, de 1606, la de los Plateros o de San Eloy en San Agustín, la del Niño Jesús en la iglesia de san Pablo de los Jesuitas, Nuestra Señora de Copacabana en la iglesia del hospital de San Lázaro, la d la Soledad del Cuzco en La Merced. 

 

13 PERDONAR LAS INJURIAS

La misericordia es una calle de doble sentido. Si queremos recibir la misericordia de Dios, entonces debemos ser misericordiosos y perdonar a los que nos han hecho mal. Los versículos bíblicos sobre este tema son muchos, muchísimos:"Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso"."Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor." "No se ponga el sol sobre vuestro enojo." "Perdona las ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…" (El Padre Nuestro) "No te digo 7 veces, sino 70 veces 7 veces… tienes que perdonar…" "Deja tu regalo y reconcíliate primero con tu hermano…" "Padre, perdónalos porque no saben lo que están haciendo." "En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso."

Una pista que puede ayudarnos en el área del perdón es la de aceptar el hecho de que todas sus personas de nuestra vida nos harán daño en algún momento. El lugar más común en que somos heridos se encuentra en el contexto de nuestra familia, con los miembros de la familia. La clave es la siguiente: perdona inmediatamente. Tan pronto como alguien te hace daño o hiere, entonces ora por esa persona y perdona inmediatamente. Si lo haces habrás ganado una importante victoria sobre ti mismo y mostrar a Dios cuánto lo amas por practicar la misericordia.

De la venganza al diente por diente llevó un paso largo; de la ley del Talión al perdón fue un paso de gigante. "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden",es un punto del Padre Nuestro, que el Señor aclara un poco más en San Mateo, al final del Padre Nuestro: "Queda bien claro que si ustedes perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre Celestial los perdonará. En cambio, si no perdonan las ofensas de los hombres, tampoco el Padre los perdonará a ustedes". (Mt. 6, 14-15).

Perdonar las ofensas significa que no buscamos vengarnos, ni tampoco conservamos resentimiento al respecto. Significa tratar a quien nos ha ofendido de manera amable. No significa que tenemos que renovar una antigua amistad, sino llegar a un trato aceptable.

El mejor ejemplo de perdón en el Antiguo Testamento es el de José, que perdonó a sus hermanos el que hubieran tratado de matarlo y luego hayan decidido venderlo. "No se apenen ni les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado delante de ustedes para salvarles la vida". (Gen. 45, 5). Y el mayor perdón del Nuevo Testamento:"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". (Lc. 23, 34). Jesús dio un cambio revolucionario, perdonar siempre, a todos, del todo, setenta veces siete o sea siempre, ofrecer la otra mejilla, responder al mal con el bien. Lo deja claro el Padrenuestro cuando le pedimos perdón al Padre porque "también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".

Pienso en el milagro del perdón otorgado por Dios en la confesión y pienso en tantas iglesias que siempre ofrecen esta gran oportunidad. El santuario del Señor de los Milagros de Nazarenas siempre tiene un confesor disponible, lo mismo sucede con San Pedro en el centro de Lima y tantas iglesias durante las misas. De gran interés las Jornadas del perdón y los Centros de Reconciliación

El P. Ángel Peña nos relata un bello ejemplo en su libro "La alegría del perdón" y que conoció personalmente. Una chica terrorista vino un día a mi parroquia de Arequipa, diciéndome que quería confesarse, porque había matado a varias personas, junto a sus camaradas comunistas, en sus incursiones a los caseríos de la Sierra. Desde muy niña, su corazón había estado lleno de rencor a sus padres, que eran alcohólicos, y la habían tenido muy descuidada, hasta el punto de que varios hombres la habían violado. Era tanto el odio que sentía que la ira y el deseo de venganza era un fuego en su interior. Por eso, no encontró mejor medio de vengarse que unirse a los terroristas, que andaban por la zona, para poder desfogar su odio contra todo y contra todos.

Los terroristas la usaron de cocinera y la llevaban a sus incursiones armadas, donde también ella mataba sin compasión. Así estuvo varios años hasta que se fue hastiando de ese infierno de vida, sobre todo, teniendo que ser la mujer de cualquiera de sus compañeros, la cocinera y la sirvienta de todos. Por fin, un día se escapó y huyó lejos de aquellos lugares, donde sus compañeros no la pudieran encontrar. Y se fue a Arequipa a trabajar, pero siempre llevaba dentro el odio, que no la dejaba dormir ni descansar bien. Felizmente, comenzó a trabajar en una familia muy católica y la orientaron para que pudiera confesarse y pudiera por fin perdonar y perdonarse a sí misma por todo el daño que había hecho. Para ella fue como un renacer de nuevo, pues volvió a sentir la alegría de vivir. Dios la había liberado de la cadena del odio que la tenía como esclava, y no la dejaba vivir en paz.

Como escribe el P. Peña "amar es perdonar y perdonar es amar. Perdonar es sanar y odiar es enfermar. Ama y perdona para ser feliz".

14 SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DE LOS DEMAS

La tolerancia y la paciencia ante los defectos ajenos es virtud y es una obra de misericordia. Claro que con sentido común si se ve que el soportar esos defectos causa más daño que bien, no se debe ser tolerante, sino, con mucha caridad y suavidad, debe hacerse la advertencia y aplicar la corrección fraterna. Lo cierto es que no es tan sencillo, pues casi siempre se da con familiares, miembros de una comunidad o compañeros de trabajo.

Para vivir misericordiosamente, necesitamos la gracia y mucha gracia. Si en el trabajo hemos estado siendo perjudicados por un jefe o un compañero de trabajo. Cambiar de trabajo es impensable debido a la situación económica. Del mismo modo el jefe y compañero de trabajo no van a ninguna parte. La actitud más agradable a los ojos de Dios es simplemente volver a trabajar con gran humildad y con confianza en la Divina Providencia. ¡Confía En Dios! Él estará allí contigo para ayudarte a llevar con paciencia la cruz

De gran ayuda podría ser meditar sobre Jesús cargando su cruz en dirección a su crucifixión. A pesar de que Jesús cayó tres veces, Él se levantó con el peso de los pecados del mundo sobre sus hombros sangrientos, cansados  y golpeados. Siempre debemos tener a Jesús ante nuestros ojos como nuestro modelo y ejemplo, de hecho Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Siempre me encantó el texto de Tomás de Kempis "Imitación de Cristo" (Libro I, Cap. XVI) titulado "Cómo se han de sufrir los defectos ajenos":

Lo que no puede un hombre enmendar en sí ni en los otros, débelo sufrir con paciencia, hasta que Dios lo ordene de otro modo. Piensa que por ventura te conviene esto mejor para probar tu paciencia, sin la cual no son de mucha estimación nuestros merecimientos. Mas debes rogar a Dios por estos estorbos, porque tenga por bien de socorrerte para que los toleres.

Si alguno, amonestado una vez o dos no se enmendare, no porfíes con él; mas encomiéndalo todo a Dios, para que se haga su voluntad, y él sea honrado en todos sus siervos, que sabe sacar de los males bienes. Estudia y aprende a sufrir con paciencia cualesquier defectos y flaquezas ajenas, pues que tú también tienes mucho en que te sufran los demás. Si no puedes hacerte a ti cual deseas, ¿cómo quieres tener a otro a la medida de tu deseo? De buena gana queremos a los otros perfectos, y no enmendamos los defectos propios.

Queremos que los otros sean castigados con rigor, y nosotros no queremos ser corregidos. Parécenos mal si a los otros se les da larga licencia, y nosotros no queremos que cosa alguna se nos niegue. Queremos que los otros sean oprimidos con estrechos estatutos, y en ninguna manera sufrimos que nos sea prohibida cosa alguna. Así parece claro cuán pocas veces amamos al prójimo como a nosotros mismos. Si todos fuesen perfectos ¿qué tendrías que sufrir por Dios a tus hermanos?

Pero así lo ordenó Dios, para que aprendamos a llevar las cargas ajenas; porque no hay ninguno sin defecto, ninguno sin carga, ninguno es suficiente ni cumplidamente sabio para sí; importa llevarnos, consolarnos y juntamente ayudarnos unos a otros, instruirnos y amonestarnos. Nada descubre mejor la sólida virtud del hombre, que la adversidad; porque las ocasiones no hacen al hombre débil, mas declaran que lo es.

Buenos ejemplos los tenemos en los santos peruanos. Rosa de Lima aceptó los "defectos" de su querida mamá que llegó a hacer sangrar sus sienes al darle de mojicones por no aceptar un matrimonio ventajoso. Fray Martín aceptó gustoso ser el último de los frailes dominicos y ganarse a sus hermanos por la humildad. Santo Toribio llevó con paciencia las impertinencias del Virrey de turno, el Marqués de Cañete, logrando poner de su parte la voluntad del Rey Felipe II. De nuestro tiempo, podemos destacar al Siervo de Dios Monseñor EMILIO LISSÓN CHÁVEZ, quien tiene tuvo como lema de vida "No me basta amar a Dios si mi prójimo no le ama",  grabado en la lápida donde reposan sus restos en la Catedral de Lima. Natural de Arequipa, obispo en Chachapoyas, arzobispo de Lima, único dimisionario de la historia y todo porque  en algunos círculos sociales de Lima –contrarios al presidente Leguía- se había ido creando un ambiente hostil hacia su persona. En realidad, el Vaticano no lo enjuició, pero lo retuvo en Roma para evitar conflictos tras la caída del Presidente Leguía. En Roma vivió pobremente en un convento. El nunca se quejó ni buscó explicaciones. El silencio ofrecido y solitario tan solo fue roto por su incondicional clérigo arequipeño Dr. Fausto Linares Málaga quien escribió en 1933 la obra llena de verdad y afecto Monseñor Lissón y sus derechos al Arzobispado de Lima quien asume la  defensa del arzobispo y lo vindica ante la opinión pública y la historia de las "injustas y calumniosas acusaciones". Lissón respondió como un santo, en Roma se dedicó a investigar en el Archivo y a hacer de guía de peregrinos,  en Sevilla transcribió 4.533 documentos- para la obra "La Iglesia de España en el Perú",  en Valencia auxilió a  su obispo Monseñor Olaechea y vivió santamente.

 

José Antonio Benito



[1] P. Rubén Vargas Ugarte Iglesia del Perú, II, Burgos 1955,  p.86-87-

[2] Viene en el más completo manual de historia de la Iglesia en el Perú, del P. Enrique FERNÁNDEZ GARCÍA, Perú Cristiano PUCP, Lima 2000 p363.

[3]"Caminos de Peregrinos" Revista Perú-El Dorado Lima, Septiembre 1999, pp. 64-72

[4] Historia natural y moral de las Indias [1590]. BAE, 73, Madrid, Atlas, 1954. http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=600


Fecha Publicación: 2016-05-07T16:30:00.001-07:00

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ 14 SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DE LOS DEMAS

La tolerancia y la paciencia ante los defectos ajenos es virtud y es una obra de misericordia. Claro que con sentido común si se ve que el soportar esos defectos causa más daño que bien, no se debe ser tolerante, sino, con mucha caridad y suavidad, debe hacerse la advertencia y aplicar la corrección fraterna. Lo cierto es que no es tan sencillo, pues casi siempre se da con familiares, miembros de una comunidad o compañeros de trabajo.

Para vivir misericordiosamente, necesitamos la gracia y mucha gracia. Si en el trabajo hemos estado siendo perjudicados por un jefe o un compañero de trabajo. Cambiar de trabajo es impensable debido a la situación económica. Del mismo modo el jefe y compañero de trabajo no van a ninguna parte. La actitud más agradable a los ojos de Dios es simplemente volver a trabajar con gran humildad y con confianza en la Divina Providencia. ¡Confía En Dios! Él estará allí contigo para ayudarte a llevar con paciencia la cruz

De gran ayuda podría ser meditar sobre Jesús cargando su cruz en dirección a su crucifixión. A pesar de que Jesús cayó tres veces, Él se levantó con el peso de los pecados del mundo sobre sus hombros sangrientos, cansados  y golpeados. Siempre debemos tener a Jesús ante nuestros ojos como nuestro modelo y ejemplo, de hecho Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Siempre me encantó el texto de Tomás de Kempis "Imitación de Cristo" (Libro I, Cap. XVI) titulado "Cómo se han de sufrir los defectos ajenos":

Lo que no puede un hombre enmendar en sí ni en los otros, débelo sufrir con paciencia, hasta que Dios lo ordene de otro modo. Piensa que por ventura te conviene esto mejor para probar tu paciencia, sin la cual no son de mucha estimación nuestros merecimientos. Mas debes rogar a Dios por estos estorbos, porque tenga por bien de socorrerte para que los toleres.

Si alguno, amonestado una vez o dos no se enmendare, no porfíes con él; mas encomiéndalo todo a Dios, para que se haga su voluntad, y él sea honrado en todos sus siervos, que sabe sacar de los males bienes. Estudia y aprende a sufrir con paciencia cualesquier defectos y flaquezas ajenas, pues que tú también tienes mucho en que te sufran los demás. Si no puedes hacerte a ti cual deseas, ¿cómo quieres tener a otro a la medida de tu deseo? De buena gana queremos a los otros perfectos, y no enmendamos los defectos propios.

Queremos que los otros sean castigados con rigor, y nosotros no queremos ser corregidos. Parécenos mal si a los otros se les da larga licencia, y nosotros no queremos que cosa alguna se nos niegue. Queremos que los otros sean oprimidos con estrechos estatutos, y en ninguna manera sufrimos que nos sea prohibida cosa alguna. Así parece claro cuán pocas veces amamos al prójimo como a nosotros mismos. Si todos fuesen perfectos ¿qué tendrías que sufrir por Dios a tus hermanos?

Pero así lo ordenó Dios, para que aprendamos a llevar las cargas ajenas; porque no hay ninguno sin defecto, ninguno sin carga, ninguno es suficiente ni cumplidamente sabio para sí; importa llevarnos, consolarnos y juntamente ayudarnos unos a otros, instruirnos y amonestarnos. Nada descubre mejor la sólida virtud del hombre, que la adversidad; porque las ocasiones no hacen al hombre débil, mas declaran que lo es.

Buenos ejemplos los tenemos en los santos peruanos. Rosa de Lima aceptó los "defectos" de su querida mamá que llegó a hacer sangrar sus sienes al darle de mojicones por no aceptar un matrimonio ventajoso. Fray Martín aceptó gustoso ser el último de los frailes dominicos y ganarse a sus hermanos por la humildad. Santo Toribio llevó con paciencia las impertinencias del Virrey de turno, el Marqués de Cañete, logrando poner de su parte la voluntad del Rey Felipe II. De nuestro tiempo, podemos destacar al Siervo de Dios Monseñor EMILIO LISSÓN CHÁVEZ, quien tiene tuvo como lema de vida "No me basta amar a Dios si mi prójimo no le ama",  grabado en la lápida donde reposan sus restos en la Catedral de Lima. Natural de Arequipa, obispo en Chachapoyas, arzobispo de Lima, único dimisionario de la historia y todo porque  en algunos círculos sociales de Lima –contrarios al presidente Leguía- se había ido creando un ambiente hostil hacia su persona. En realidad, el Vaticano no lo enjuició, pero lo retuvo en Roma para evitar conflictos tras la caída del Presidente Leguía. En Roma vivió pobremente en un convento. El nunca se quejó ni buscó explicaciones. El silencio ofrecido y solitario tan solo fue roto por su incondicional clérigo arequipeño Dr. Fausto Linares Málaga quien escribió en 1933 la obra llena de verdad y afecto Monseñor Lissón y sus derechos al Arzobispado de Lima quien asume la  defensa del arzobispo y lo vindica ante la opinión pública y la historia de las "injustas y calumniosas acusaciones". Lissón respondió como un santo, en Roma se dedicó a investigar en el Archivo y a hacer de guía de peregrinos,  en Sevilla transcribió 4.533 documentos- para la obra "La Iglesia de España en el Perú",  en Valencia auxilió a  su obispo Monseñor Olaechea y vivió santamente.


Fecha Publicación: 2016-05-07T16:21:00.001-07:00

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ. 13 PERDONAR LAS INJURIAS

La misericordia es una calle de doble sentido. Si queremos recibir la misericordia de Dios, entonces debemos ser misericordiosos y perdonar a los que nos han hecho mal. Los versículos bíblicos sobre este tema son muchos, muchísimos:"Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso"."Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor." "No se ponga el sol sobre vuestro enojo." "Perdona las ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…" (El Padre Nuestro) "No te digo 7 veces, sino 70 veces 7 veces… tienes que perdonar…" "Deja tu regalo y reconcíliate primero con tu hermano…" "Padre, perdónalos porque no saben lo que están haciendo." "En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso."

Una pista que puede ayudarnos en el área del perdón es la de aceptar el hecho de que todas sus personas de nuestra vida nos harán daño en algún momento. El lugar más común en que somos heridos se encuentra en el contexto de nuestra familia, con los miembros de la familia. La clave es la siguiente: perdona inmediatamente. Tan pronto como alguien te hace daño o hiere, entonces ora por esa persona y perdona inmediatamente. Si lo haces habrás ganado una importante victoria sobre ti mismo y mostrar a Dios cuánto lo amas por practicar la misericordia.

De la venganza al diente por diente llevó un paso largo; de la ley del Talión al perdón fue un paso de gigante. "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden",es un punto del Padre Nuestro, que el Señor aclara un poco más en San Mateo, al final del Padre Nuestro: "Queda bien claro que si ustedes perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre Celestial los perdonará. En cambio, si no perdonan las ofensas de los hombres, tampoco el Padre los perdonará a ustedes". (Mt. 6, 14-15).

Perdonar las ofensas significa que no buscamos vengarnos, ni tampoco conservamos resentimiento al respecto. Significa tratar a quien nos ha ofendido de manera amable. No significa que tenemos que renovar una antigua amistad, sino llegar a un trato aceptable.

El mejor ejemplo de perdón en el Antiguo Testamento es el de José, que perdonó a sus hermanos el que hubieran tratado de matarlo y luego hayan decidido venderlo. "No se apenen ni les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado delante de ustedes para salvarles la vida". (Gen. 45, 5). Y el mayor perdón del Nuevo Testamento:"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". (Lc. 23, 34). Jesús dio un cambio revolucionario, perdonar siempre, a todos, del todo, setenta veces siete o sea siempre, ofrecer la otra mejilla, responder al mal con el bien. Lo deja claro el Padrenuestro cuando le pedimos perdón al Padre porque "también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".

Pienso en el milagro del perdón otorgado por Dios en la confesión y pienso en tantas iglesias que siempre ofrecen esta gran oportunidad. El santuario del Señor de los Milagros de Nazarenas siempre tiene un confesor disponible, lo mismo sucede con San Pedro en el centro de Lima y tantas iglesias durante las misas. De gran interés las Jornadas del perdón y los Centros de Reconciliación

El P. Ángel Peña nos relata un bello ejemplo en su libro "La alegría del perdón" y que conoció personalmente. Una chica terrorista vino un día a mi parroquia de Arequipa, diciéndome que quería confesarse, porque había matado a varias personas, junto a sus camaradas comunistas, en sus incursiones a los caseríos de la Sierra. Desde muy niña, su corazón había estado lleno de rencor a sus padres, que eran alcohólicos, y la habían tenido muy descuidada, hasta el punto de que varios hombres la habían violado. Era tanto el odio que sentía que la ira y el deseo de venganza era un fuego en su interior. Por eso, no encontró mejor medio de vengarse que unirse a los terroristas, que andaban por la zona, para poder desfogar su odio contra todo y contra todos.

Los terroristas la usaron de cocinera y la llevaban a sus incursiones armadas, donde también ella mataba sin compasión. Así estuvo varios años hasta que se fue hastiando de ese infierno de vida, sobre todo, teniendo que ser la mujer de cualquiera de sus compañeros, la cocinera y la sirvienta de todos. Por fin, un día se escapó y huyó lejos de aquellos lugares, donde sus compañeros no la pudieran encontrar. Y se fue a Arequipa a trabajar, pero siempre llevaba dentro el odio, que no la dejaba dormir ni descansar bien. Felizmente, comenzó a trabajar en una familia muy católica y la orientaron para que pudiera confesarse y pudiera por fin perdonar y perdonarse a sí misma por todo el daño que había hecho. Para ella fue como un renacer de nuevo, pues volvió a sentir la alegría de vivir. Dios la había liberado de la cadena del odio que la tenía como esclava, y no la dejaba vivir en paz.

Como escribe el P. Peña "amar es perdonar y perdonar es amar. Perdonar es sanar y odiar es enfermar. Ama y perdona para ser feliz".


Fecha Publicación: 2016-05-07T16:15:00.001-07:00

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ 12. ENTERRAR A LOS MUERTOS

Muchas de nuestras huacas y centros arqueológicos de  Lima y todo el Perú son en realidad cementerios, necrópolis. ¡Qué pena da constatar que uno de los nuestros se lo "tragó" el mar o un caudaloso río! El recordado Dr. Raúl Cantela escribió un precioso libro "EL RIO SE LO LLEVÓ" sobre su hermano Carlos, P. Cali, franciscano, desaparecido en las aguas del río Tambo Dantescas fueron las imágenes de los muertos en el accidente de Faucet en el 1995 poco antes de aterrizar en Arequipa; de muchos de ellos sólo quedaron cenizas. ¡Cuántos desaparecidos, no enterrados o escondidos! ¡Qué paz nos deja el culminar la tarea de la persona humana en la tierra, enterrando cristianamente su cuerpo!

Hasta la Edad Moderna, lo habitual en la civilización cristiana era enterrar dentro o en torno a la iglesia. Durante los siglos XVI y XVII, en Occidente se mantuvo la costumbre de enterrar a los muertos dentro de las Iglesias, conventos, capillas de hospitales. Esta situación cambia en la segunda mitad del siglo XVIII, con la difusión de las ideas ilustradas, en que son cuestionadas tales costumbres.  La idea central, era que los muertos se encontraban envenenando a los vivos y por ello la necesidad de erigir un campo santo que recogiera los cuerpos o focos infecciosos. La calidad del aire era fundamental Por este se expandían los miasmas de los muertos que venían como, a medio proceso de corrupción las tumbas eran abiertas para alojar nuevos huéspedes. Los muertos no podías descansar por eso de vengaban de los muertos, enfermándolos. Un tanto obsesionados por la salud y la higiene hicieron todo lo posible para trasladar los enterramientos a las afueras de los núcleos poblados, como graciosamente escribió el Cura Zamácola en Cayma (Arequipa) "para que los muertos no maten a los vivos".

Paradigma de estos cementerios será el Presbítero Matías Maestro inaugurado, el dia 31 de Mayo de 1808, con una ceremonia simbólica, que llamará a la reflexión a la población, esta fue la traslación de  los restos de Arzobispo,  Juan Domingo Gonzáles de la Reguera, enterrado en el Panteón de la Catedral, quien había impulsado el proyecto del Cementerio.  El propio Arzobispo Bartolomé María de las Heras elogiará este Cementerio general o Campo Santo, cuya fabrica por su extensión bello orden, solidez y decencia, no tiene nada que envidiar a los mejores de Europa  exhortando que en adelante las inhumaciones tuvieran como destino el Panteón

¿Qué sentido tiene esta obra de misericordia en nuestro tiempo, cuando de esto ya se encargan las funerarias? Como señala la  escritora María Vallejo-Nágera, autora del libro Entre el cielo y la tierra (ed. Planeta), «la Iglesia nos regala poder enterrar a nuestros difuntos en Campo Santo, que es tierra bendecida, orada y entregada a Dios. Durante los 5 años que investigué documentación eclesial sobre el Purgatorio, descubrí mucha información sobre la importancia de enterrar a nuestros amados difuntos en estos lugares. Decía la Beata Anna Catherina Emmerich, en sus visiones y éxtasis, que muchas almas difuntas se sentían aliviadas al ver gente orante en los cementerios. Aunque sus oraciones no estaban dirigidas a ellos (los visitantes oraban por sus difuntos, no por el resto de enterrados), a veces Dios permitía que se beneficiaran de ellas los enterrados en tumbas colindantes. Enterrar a nuestros difuntos debe ser siempre un acto de caridad, amor y empatía, y qué mejor manera de hacerlo que llevando sus restos a un lugar donde Dios ha derramado grandes gracias a través de bendiciones sacerdotales y oraciones de todo tipo».

El más famoso muerto enterrado y en una tumba que no era propia fue el mismo Jesucristo. José de Arimatea facilitó una tumba de su propiedad para el Señor. Pero no sólo eso, sino que tuvo que tener valor para presentarse a Pilato y pedir el cuerpo de Jesús. Y también participó Nicodemo, quien ayudó a sepultarlo. (Jn. 19, 38-42)

¿Por qué es importante dar digna sepultura al cuerpo humano? Por que el cuerpo humano ha sido alojamiento del Espíritu Santo. Somos "templos del Espíritu Santo". (1 Cor 6, 19).

Prácticamente todas las cofradías y hermandades –además de incentivar la práctica de la caridad, la oración, el culto, tuvo muy en cuenta el enterrar cristianamente a sus miembros muertos. Así sucedió con las primeras del Perú: Santísimo de la Catedral desde 1539, la de los Carpinteros de San José, la de sastres en 1573, en San Francisco y que tuvo como titular la Purísima, la de los zapateros o de San Crispín de la Catedral, la de la Soledad, en 1603, en San Francisco, la de las Cárceles, la de la Piedad de la Merced, de 1606, la de los Plateros o de San Eloy en San Agustín, la del Niño Jesús en la iglesia de san Pablo de los Jesuitas, Nuestra Señora de Copacabana en la iglesia del hospital de San Lázaro, la de la Soledad del Cuzco en La Merced.  


Fecha Publicación: 2016-05-07T16:09:00.001-07:00

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ 11. CONSOLAR AL TRISTE

¡Qué tristeza se nota en tantas caras que uno encuentra a diario! Cuánta plata se gasta para combatirla. Cuentan que el presidente ruso Kruschev al ver el gigantesco parque de las diversiones de Estados Unidos comentó: "Debe ser un pueblo muy triste cuando necesita tantos recursos para divertirse".

Cuántos rostros "pálidos", ojerosos, tristones, sin sentido. En los medios de transporte, en la calle se palpa un ambiente cargado de stress, de odio contenido, de un vacío, de un sin sentido. Se ve a la gente con prisa pero sin saber muy bien dónde llegar. El consuelo para el triste o deprimido se asemeja al cuido de un enfermo. Y es muy necesario, pues las palabras de consuelo en la aflicción pueden ser determinantes.

Escribe Pascal: "Sólo la religión cristiana hace al hombre amable y feliz al mismo tiempo".

 Santa Teresa lo sintetizó a la perfección: "Santo triste, triste santo", o sea, que santidad y tristeza son incompatibles.

El Señor nos quiere felices. El que de verdad cree en Dios, espera en Dios y ama a Dios encuentra en la certeza de su presencia una verdadera fiesta, se siente feliz, pase lo que pase. Toda la miseria humana no podrá oscurecer la dicha profunda, la inundación de paz que nace en el alma al saber que Dios es infinitamente grande y es «mi Padre». Todos los días son fiesta para los que viven en gracia de Dios.

Los cristianos hemos recibido en el Bautismo la consigna de «servir al Señor con alegría». El mal humor no se compagina con la Buena Noticia que es el Evangelio que hemos de vivir y anunciar a todas las gentes. El Evangelio no se puede anunciar con mala cara ni se puede vivir con malos humores. Sabiduría sin buen humor no es verdadera sabiduría. Humor sin sabiduría es necedad

Buen momento este para releer la Exhortación Apostólica Gaudete in Domino sobre la alegría cristiana, de Pablo VI (9-V-1975). Texto base de la misma: "Alegraos siempre en el Señor, porque El está cerca de cuantos lo invocan de veras" (cf. Flp 4,4). Capítulos de dicha exhortación: I – Necesidad de la alegría en todos los hombres. II – La alegría cristiana en el AT. III – La alegría cristiana en el NT. IV – La alegría en el corazón de los santos. V – Una alegría para todo el pueblo. VI – La alegría y la esperanza en el corazón de los jóvenes.

El actual Papa Francisco es un vivo testimonio de alegría. Sus dos exhortaciones apostólicas versan justamente sobre la alegría: El gozo del Evangelio, La alegría del Amor; nos reta a dejar la cara de vinagre y de Cuaresma para convertirla en cara sonriente y de Pascua.

San Pablo lo escribió de una vez por todas: "Estad alegres, os lo repito, estad alegres. Cristo está cerca" (Fil 4, 4-5). Todo creyente debe dar razón de su alegría y transmitirla.

Ninguna misión tan excelente como la del voluntario, la persona que vive comprometida en el servicio responsable de los demás. Hay más alegría en dar que en recibir.

Lea este retrato robot: se enfada con frecuencia o sin motivo; parece insatisfecho con su vida; no tiene brillo en la mirada y su sonrisa más parece una mueca que una expresión de felicidad. Ahora, póngale nombre propio. Si ha relacionado este retrato con alguien de su entorno, es que tiene cerca a una persona triste.

 

Esto es extremadamente importante. San Ignacio de Loyola, en sus reglas para el discernimiento, resume la estrategia sobre cómo actuar cuando estamos en un estado de desolación. En la desolación nos sentimos tristes, deprimidos, que en realidad nadie se preocupa por nosotros, la vida parece inútil y sin sentido. Todos pasamos por este estado a veces; es parte del ser humano. Sin embargo, cuando te des cuenta de que alguien pasa por este estado, haz todo lo que pueda para ser una fuente de aliento. ¿Cómo? En primer lugar, orando por la persona. En segundo lugar, una cálida sonrisa puede recorrer un largo camino. En tercer lugar, decir una o dos palabras de aliento.  En cuarto lugar, ofrecer un cumplido en algunos puntos de alta calidad que tiene la persona.  En quinto lugar, puedes incluso contar una historia o anécdota humorística para sacar a esta persona fuera del hoyo. 

En la Av. Brasil tenemos las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, ángeles auténticos que dan alegría a los ancianos. Y cerca de ellos, todo el complejo  salesiano con las Hijas de María Auxiliadora y su colegio, así como con la basílica, parroquia, colegio, editorial, instituto, Casa de Acogida, los oratorios, toda la obra de Don Bosco, quien hacía consistir la santidad en la alegría;  sus oratorios son todo un antídoto frente a la tristeza.

El 2017 celebraremos el cuarto centenario de la muerte de Rosa. Rosa era una mujer feliz, a pesar de las enfermedades y penitencias que soportaba. Se sentía tan dichosa de poder así demostrarle el amor a su esposo Jesús y ayudarle en la gran tarea de la salvación del mundo que se sentía inmensamente feliz. Por eso, no es de extrañar que se pasara muchos momentos de su oración cantando. Le gustaba cantar. A veces, en medio de la costura, cantaba con gran regalo de espíritu alabanzas divinas, diciendo algunas letrillas muy devotas que ella misma componía con que levantaba su espíritu al Señor. Y le dijo a este testigo (Padre Lorenzana), tratando de este punto de cantar: "Padre, quitarme a mí el cantar es quitarme el comer".


Fecha Publicación: 2016-05-07T16:04:00.001-07:00

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ 10 VESTIR AL DESNUDO

San Martín de Tours es el célebre santo francés que popularize como nadie esta obra de misericorida. Se cuenta que, cabalgando envuelto en su amplio manto de guardia imperial, encontró a un pobre que tiritaba de frío, con gesto generoso cortó su manto y le dio la mitad al pobre. Por la noche, en sueños, vio a Jesús envuelto en la mitad de su manto, sonriéndole agradecido.

El vestido definía al hombre por su situación social y oficio. De esa forma habla la Biblia de la armadura de soldado de Goliat (1 Sam 17, 4-6. 38-39), y de un modo especial de los ornamentos sagrados del Sumo Sacerdote, descritos de manera minuciosa en Ex 28, pues ellos sirven para ensalzar y sacralizar al ministro del culto: «Harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, que le den gloria y esplendor…, y para consagrarlo, a fin de que me sirva como sacerdote. Las vestiduras que le harán son las siguientes: pectoral, efod, túnica, vestido a cuadros, turbante y cinturón… para él y para sus hijos, a fin de que me sirvan como sacerdotes» (Ex 28, 1-4).

Tales vestiduras de culto marcan una distancia entre los sacerdotes y el resto de los creyentes, jerarquizando a la población. Pues bien, al lado de ellas, el Éxodo puso de relieve el valor sagrado del vestido de los pobres, que nadie puede usurpar a perpetuidad: "Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás a la puesta del sol, pues no tiene vestido para cubrir su cuerpo y para acostarse? Cuando clame a Mí, yo le oiré; porque soy misericordioso (hanun)" (cf. Ex 22, 26).

De este modo, el vestido no es objeto de culto, sino protección para el pobre, afirmando que la religión verdadera (ayuno), consiste en vestir al desnudo, ayudándole a vivir en dignidad (Is 68, 7). Más importante que la armadura del soldado y el adorno clerical es el vestido que cubre y otorga dignidad a los pobres. En ese contexto, los "sin ropa", los desnudos son los excluidos, los más pobres de los pobres. 

Esa palabra de Mt 25 retoma la experiencia de Is 58, 7 Ez 18, 7.16; cf. Job 22, 6 y el desnudo no es sólo quien no tiene ropa, sino el que está humillado, ninguneado, aplastado por otros, sin la dignidad y lugar social que le ofrece el vestido. Por eso, quien tiene ropa sobrante (capa de rey, manto de sacerdote, túnica de labrador) y no viste al desnudo es un ladrón, merecedor del juicio (como supone Juan Bautista: Lc 3, 11).

Esta obra de misericordia se nos facilita con las recolecciones de ropa que se hacen en Parroquias y otros centros de recolección. Recordar que, aunque demos ropa usada, no es dar lo que está ya como para botar o para convertir en trapos de limpieza. En esto también podemos dar de lo que nos sobra o ya no nos sirve, pero también podemos dar de lo que aún es útil. ¡Cuántos contenedores de ropa enviamos desde Villagarcía de Campos (Valladolid) a través de la agencia SELASI! Había prendas usadas y también otras donadas por tiendas y grandes almacenes. 

Vestir al desnudo Karibú es una ONG que atiende a inmigrantes subsaharianos en Madrid. En el Perú son muy populares los Traperos de Emaús, http://www.emaussamaritano.com/, quienes aprovechan "Papel ,cartón ,plástico ,chatarra, metales, escritorios, revistas, equipos de cómputo , maquinarias en desuso , papeles en general ,artefactos en general , muebles, camas , mesas , veladores ,ropa, zapatos , libros , revistas, vajillas,  papel , cartón ,plástico , botellas de vidrio, colchones , juguetes, cuadernos ,etc. En Arequipa son muy conocidas las campañas de CIRCA: "el papel y la ropa que te sobra es el pan y vestido que necesito".

No esperemos a que llegue el frío para nuestros hermanos de la puna ni tampoco los momentos de desastres ni siquiera a la campaña de Navidad, pongamos la mano en el corazón y la vista en nuestro armario y seguro que vamos a descubrir un motivo para llevar a otro la misericordia divina.


Fecha Publicación: 2016-05-07T16:01:00.001-07:00

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ 9 DAR POSADA AL PEREGRINO

En la antigüedad el dar posada a los viajeros era un asunto de vida o muerte, por lo complicado y arriesgado de las travesías. La Biblia rescata el ejemplo de acoger a ángeles bajo formas humanas: A Abraham y Lot les sucedió esto. Esto lo recuerda posteriormente San Pablo: "No dejen de practicar la hospitalidad, pues algunos dieron alojamiento a Angeles sin saberlo". (Hb. 13, 2). San Benito –fundador de los Benedictinos- inaugural una tradición hospitalaria que se hará proverbial: "Acojan al huésped, al peregrine, como si del mismo Cristo se tratara". En aquel tiempo surgieron además diversas órdenes religiosas con una finalidad hospitalaria, de acoger a peregrinos y, en especial, a enfermos, entre las que existen y cumplen todavía una función algunas, como los Hospitalarios de San Juan de Dios. De su tiempo son célebres las Casas de Misericordia, para bien acoger a los pobres verdaderos, y poner en evidencia los falsos pobres (vagabundos y vagos), sin necesidad de emplear acciones coercitivas; tales Casas debían ofrecer acogida, formación, trabajo y oración. Serían financiadas con la caridad de los poderosos y el propio trabajo de los asilados

En la actualidad CÁRITAS ha creado toda una red de casas de acogida. El Hogar de Cristo de San Alberto Hurtado ideó la bella fórmula de salir con la camioneta a buscar incluso a aquellos que no se atrevían a pedir posada. 

Antonello Gerbi ha escrito un bello libro "Caminos del Perú" (Banco de Crédito del Perú, Lima, 1943) en el que define al Perú como un camino: "El Perú es un camino. Otros países pueden resumirse en un símbolo geográfico. Egipto es un valle, el Brasil una selva, la Argentina una pampa, Siberia un estepa, Inglaterra una isla, Panamá un istmo cortado y Suiza un puñado de montañas consteladas de hoteles. El Perú es un camino. Luis Miguel Glave señala en este sentido que "en un territorio tan difícil, agreste e inmenso, los diversos pueblos que han definido la existencia de la nación peruana, lo han hecho caminando"[1] en permanente itinerancia, pero fieles a sí mismo, bebiendo de su propio pozo, abiertos a la globalidad., como Víctor Andrés Belaunde acuñó: en síntesis viviente, en peruanidad.

Los caminos andinos, las apachetas –montículos de pequeñas piedras formados por los peregrinos para expiar sus penas- de cerros y nevados, fueron transitados por hombres y mujeres, "bienes, ideas, miedos y esperanzas". El P. José de Acosta, S.J. refiere que los indios emplean mil manera para cruzar los ríos. Puentes con estructuras de piedra, de madera, puentes colgantes con estructuras de fibras. Oroyas: canasta suspendida de un cable conectado a ambas márgenes de un río[2]. Jhon Hyslop se ha adentrado en los estudios para reconstruir esta trama de unos 23.000 kms sobre uno de los terrenos más abruptos y que sirvió para el transporte, las comunicaciones y la administración del Estado más importante de la historia prehispánica. Los centros organizadores del espacio andino eran símbolos sagrados, centros de atracción y concentración, donde se rendía culto a la divinidad y se aceptaba la autoridad de los que consideraban sus representantes en la tierra. Centros ceremoniales como Toro Muerto, Chavín o Pachacamac, nevados como el Ampato o Sara Sara, recibían devotos peregrinos que acudían a pedir un favor o a agradecer un don.

Del Perú incaico contamos con el valioso testimonio de los Tambos, construidos a lo largo del Qhapaq Ñan, como centros de aprovisionamiento y de albergue para los Chasquis. Junto a ellos, existían los Chaskiwasi, pequeños asilos para el descanso de los viajeros, así como también para sus animales. Los innumerables centros ceremoniales como Caral, Paraíso, Chavín, Pachacámac contaban con vastos espacios de acogida.

Los españoles aportaron su larga tradición peregrina y recrearon su identidad en lugares santos, normalmente frecuentados por la población andina. Los naturales acogieron las formas hispanas y las asumieron recreando sus cultos y costumbres ancestrales en devociones aceptables para el mundo cristiano. Hoy Perú se ve salpicado por cientos de santuarios –del Señor, de María, de santos- que acogen peregrinos

Sorprende, sin embargo, que en el pueblo sencillo, de a pie, anidase una conciencia universal cosmopolita que le llevase a pensar como algo normal el visitar lugares tan distintos y distantes como Copacabana de Bolivia, Guadalupe de México, en las Indias o Compostela y Roma en Europa, sin perder de vista Jerusalén en Asia.  Es el caso de Pedro de Aragón que en 1660  "pide licencia para ir en romería. a Nuestra Señora de Copacabana y Santiago de Galicia reinos de España en hábito de peregrino". A través de los testigos que presenta podemos conocer los motivos estrictamente religiosos que le impulsan a peregrinar.

En el Archivo Arzobispal de Lima hay expedientes acerca de peregrinos de residentes en Lima como el griego Jorge Condoleo quien pide licencia en 1611 para ir como peregrino a Jerusalén. De igual modo Francisco Jurado, natural de Badajoz, solicita permiso para peregrinar y el canario Gaspar de Acosta, que, en 1634, solicita peregrinar a Copacabana. De igual modo, nos encontramos con limeños deseosos de peregrinar a Tierra Santa como Onofre, "gran pecador" en 1620, Diego Mateo Jiménez en 1621 y Rodrigo Solano, quien en 1635 "pide licencia para ir a visitar las santas casas de Guadalupe y Copacabana en hábito de romero".

Y si damos un paso más y abrimos el horizonte de la obra de misericordia a la acogida brindada al migrante, Perú siempre ha abierto sus brazos y fronteras a cuantos la han visitado como turistas o la han convertido su patria adoptiva. El Perú cristiano cuenta con toda una historia de acogida en sus santuarios, sus órdenes religiosas, sus centros hospitalarios, sus casas de Retiro. Uno de ellos, La Casa Hogar Santo Toribio de Mogrovejo, alberga desde Agosto del 2009 a enfermos y sus familiares que vienen desde provincia para poder ser atendidos en los hospitales de la capital.



[1]"Caminos de Peregrinos" Revista Perú-El Dorado Lima, Septiembre 1999, pp. 64-72

[2] Historia natural y moral de las Indias [1590]. BAE, 73, Madrid, Atlas, 1954. http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=600


Fecha Publicación: 2016-05-07T13:20:00.001-07:00

Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán

 

Arequipa, 15 de mayo de 2016

 

Muy querido amigo y maestro Dr. Eusebio:

 

Gracias al atento mensaje del amigo y colega Lic. Álvaro Espinoza tengo noticia del LXX Aniversario de la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, este miércoles 18 de mayo. Les agradezco de corazón su invitación a participar en su magno programa. Me habría encantado hacerlo en persona y volver a encontrarme con tantos y tan excelentes colegas. Quiero participar, al menos, con mi sentido mensaje de ahesión y deseos de los mejores éxitos.

 

La propuesta de reflexión es sumamente importante por lo trascendental y actual. LA HISTORIA EN LA UNIVERSIDAD: IMPORTANCIA E INVESTIGACIÓN o HISTORIA, UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD. Durante mi estancia en Arequipa publiqué semanalmente artículos vinculados con esta temática en la sección "Aula Magna". Uno de los apartados tuvo que ver con el  EL NUEVO ESTILO DE UNIVERSIDAD:  CINCO MISIONES DE LA UNIVERSIDAD, LOS MAESTROS, LAS CUALIDADES DEL PROFESOR UNIVERSITARIO,  LA PRIMERA UNIVERSIDAD DEL MUNDO, LAS HUMANIDADES: CINCO INTERROGANTES Y CINCO ACTIVIDADES, DE OBLIGADA LECTURA PARA TODOS LOS UNIVERSITARIOS(Libro del Dr. Gustavo Quintanilla)  LO QUE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA PRESTÓ A AREQUIPA, PASA LA TUNA, DOCTORES EN LA UNIVERSIDAD,  MARIO VARGAS LLOSA Y SU DOCTORADO EN VALLADOLID,  BOLÍVAR LE AMÓ CON LOCURA (a Simón Rodríguez),  JUAN MANUEL GUILLÉN: HEREDERO DEL DEÁN, UN AREQUIPEÑO PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE AMERICANISTAS (Ronald Escobedo), BARTOLOMÉ HERRERA, EDUCADOR , LA CONVERSIÓN DE VICTOR ANDRES BELAUNDE, BUSTAMANTE Y RIVERO, UN PRESIDENTE UNIVERSITARIO, WILLIAMN MORRIS, fundador,  LA UNIVERSIDAD ACTUAL.

Otro rubro versó sobre  INSTITUCIONES SUPERIORES DE AREQUIPA:  LA ACADEMIA LAURETANA DE AREQUIPA,  GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DEL COLEGIO DE LA INDEPENDENCIA,  CUANDO AREQUIPA SE AFANÓ POR TENER "SU" UNIVERSIDAD EN EL SIGLO XVIII,  EL COLEGIO SAN FRANCISCO,  EL SEMINARIO DE SAN JERÓNIMO DE AREQUIPA, INSTALACIÓN DE LA PRIMERA UNIVERSIDAD de AREQUIPA,  LA CREACIÓN DE LA ALTA CÁTEDRA DE SAN AGUSTÍN

En tercer lugar me centré en los  NUEVOS VALORES DEL UNIVERSITARIO DEL 2000: 1. EL PROYECTO PERSONAL 2. EL VALOR DE LA SERENIDAD 3. EL ORDEN 4. SABER LEER 5. EL LIDERAZGO SOCIAL  6. SIN CULTURA NO HAY HOMBRE 7. RESPONSABILIDAD...MÁS QUE UN CUENTO 8. LA CRÍTICA QUE CONSTRUYE 9. SÓLO LA CREATIVIDAD NOS LLEVARÁ AL PROGRESO 10. GAUDEAMUS IGITUR. ALEGRÍA 11. SOLIDARIDAD 12. POSTMODERNISMO Y VOLUNTARIADO 13. A LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD PLENA 14. ¿CÓMO SALIR AIROSO DEL EXAMEN?

No les quiero cansar con tanta enumeración que les puede sonar a un anodino índice de catálogo, la verdad es que daría para un motivador libro que como todo historiador siempre espera que alguien publique y después se lea.

Tan sólo quiero recordar el mensaje de  uno de mis universitarios históricos familiares, nuestro célebre Deán Valdivia, primer secretario de la UNSA y primer rector electo de la misma, cuando aceptó el rectorado a pesar de sus 73 años: "He aceptado el honor que me habéis dispensado. Trabajemos sin tregua hasta donde nos sea posible a pesar de la persecución deshecha que se hace a la enseñanza y si el Misti, si el hermoso y terrible Misti levanta su cabeza hasta ocultarla más allá de las nubes, hagamos porque la libre, la ilustrada, la indómita Arequipa, se levante tan alto que lleguen a servirle de pedestal sus mismos perseguidores".

Larga vida a la Escuela Profesional de Historia de la UNSA, felicitaciones y un gran abrazo a todos mis amigos y colegas historiadores. Saludos cordiales a todos de

 

José Antonio Benito Rodríguez

Director del CEPAC (Centro del Patrimonio Cultural ) de la UCSS

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Lima 1 de mayo de 2016

Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán


Querido Doctor y muy amigo Eusebio:


Recibo el gozoso mensaje de que la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, este miércoles 18 de mayo, cumplirá su LXX Aniversario. 

El Instituto –desde 1946- ha formado reconocidos historiadores como Alejandro Málaga Medina y Eusebio Quiroz Paz Soldán, auténticos maestros y referentes de nuestra patria y eclesiástica; al igual que otros más jóvenes como Alejandro Medina Núñez de Zeballos y Álvaro M. Espinoza de la Borda miembros de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica que tengo el honor de presidir.

Sus colaboraciones quedan plasmadas en diferentes artículos de la Revista Peruana de Historia Eclesiástica  así como en su participación en congresos y eventos. Gracias a ellos personajes, instituciones, congregaciones religiosas, acontecimientos eclesiales  de Arequipa han sido incorporados a nuestra historia nacional como hiciese el ilustre y universal arequipeño, eminente profesional y fervoroso católico Víctor Andrés Belaunde, el cual frente a los tremendos desafíos de la hora presente y a la crisis de valores que afecta a parte de nuestro pueblo, tomó el camino de la solidaridad en los valores espirituales que se resumen en dos vocablos que siempre puso a la cabeza de sus ensayos y meditaciones: tradición y destino".

En estos tiempos de globalización y secularización, nos seguiría hablando de identidad, de fe y tolerancia, como en su memorable y profético artículo de 1932: "Hay dos elementos que en la fe profunda llevan a la tolerancia y a la amplitud. La conciencia de que la propia fe -sin ninguna fuerza exterior- sino la que emana de su propia luz que genera confianza y atractivo; y el amor. La fe en el querer de Dios es inseparable de la caridad y la forma suprema de la caridad es la tolerancia" Con su término de peruanidad apostó por el concepto de "una síntesis comenzada pero no concluida. El destino del Perú es continuar realizando esa síntesis. Ello da un sentido primaveral a nuestra historia".

Es lo que les deseo de todo corazón en este año en el que el Papa Francisco convoca a todo el planeta a cuidar de todo nuestro patrimonio como bellamente se expresó en la encíclica "Laudato Si", apostando de modo especial por las familias y su escrito "Alegría del amor", invitando a los creyentes a evangelizar con gozo y a todos los hombres de buena voluntad vivir en solidaridad practicando las obras de misericordia.

 

Que el Señor les bendiga y la Escuela siga cosechando frutos de profesionalidad y buen hacer al servicio de Arequipa, del Perú y del mundo. ¡Felicitaciones y saludos cordiales!

 

 

P. ARMANDO NIETO VÉLEZ, S.J.

Presidente de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica

Lima.-ademia Peruana de Historia Eclesiástica

Carlos Bondy 700

Pueblo Libre

Lima 21


Fecha Publicación: 2016-05-07T05:29:00.001-07:00

El Profesor italiano Massimo Zorzin es miembro del "Centro de Estudios e Investigación sobre el Concilio Vaticano II", de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma (Italia), y se encuentra en Lima elaborando una Tesis Doctoral en Teología sobre "La contribución del cardenal Juan Landázuri Ricketts (1913-1997) en el Concilio Vaticano II"; me corresponde el honor de apoyo y asesoría. Como fruto del convenio de la Universidad Lateranense de Roma con la UCSS y la diócesis de Carabayllo, trabaja y vive en el Seminario de Carabayllo.

Ha tenido la gentileza de obsequiar sus libros a la UCSS con la sumilla correspondiente. Se lo agradecemos muy de veras e invitamos a consultarlos en el Aula Andrés Aziani del local central de la UCSS.

 

LA EDAD MEDIA EN UN MONASTERIO. VIDA COTIDIANA EN UNA ABADÍA DEL SIGLO XII. HISTORIA , HISTORIAS Y FIGURAS DE GRANDES MONJES

"La Edad Media en el Monasterio" tuvo como propósito central intentar acercar a la historia del monacato medieval a los lectores no especializados, satisfaciendo las exigencias de una gama muy diversa de lectores potenciales. La intención no ha sido dirigirse estrechamente o exclusivamente a los religiosos, o solo a la zona católica de practicantes, por lo tanto con un entorno marcado de espiritualidad, sino también y sobre todo a aquellos que desean simplemente comprender la evolución histórica del fenómeno, y por ello los autores han trabajado en dos niveles paralelos entre sí. Todo aquello pone de manifiesto que el libro es el fruto de un recorrido de tolerancia cultural, colocado en la estela de la historia y la cultura monástica, investigada con pasión y perseverancia. La Cultura, debe recordarse, que ha contribuido al nacimiento de la civilización europea.

No existen hasta la fecha de hoy- por lo menos en Italia - intentos de llevar en forma narrativa, y por lo tanto disponibles para una amplia audiencia de personas no especializadas, las descripciones de la vida cotidiana de los centros monásticos medievales. Si nada más , al menos por  esto, indudablemente va  reconocido a los dos Autores de este libro de haber tenido el valor de elegir un camino, inédito y no simple, de minuciosa investigación, casi esmerada - para permanecer en el tema - sobre los documentos originales seleccionando cuidadosamente en la compleja bibliografia del siglo XII, reconstruyendo, hora a hora , dos jornadas monásticas. La primera parte del libro es de molde narrativo, mientras que a la segunda parte se ha querido dar un corte más historiografíco, casi manualisitico, eligiendo tomar el examen de los textos principales disponibles en la historia monástica, centrándose en la evolución en occidente y de cerrar la búsqueda teniendo como límite temporal de tiempo el siglo XII.

 

 

AQUILEIA . Sus orígenes cristianos, El patriarcado y el cisma de los tres capítulos

La historia de las iglesias italianas tiene una antigua tradición, con el apoyo durante siglos por generaciones de clérigos educados , que a veces se han unido a los laicos de la competencia indudable. La historiografía eclesiástica continuó a florecer sin fisuras, a menudo acompañadose frcuentemente con la historia cívica en una densa red de micro - historias. Muchas veces los historiadores locales han respondido a una necesidad frecuente cultivada en la estructuras civiles y religiosa de las comunidades en las que hayan sido introducidas, especialmente para cumplir el deseo de defender la identidad y los derechos de la misma comunidad que están en riesgo de ser afectados por factores internos y externoos.

En general, sin embargo, se debe reconocer en la historiografía local el merito de la creciente adquisición de un método científico moderno , libre de preocupaciones de caraacter apologético y no mas determinado por el límite de la autorreferencia y la pedantería. Un límite, por otra parte, debido frecuentemente a la calidad de aficionados de algunos, lo que llevó a una cierta producción publicista impregnada de miopía

Especialmente durante el siglo XX, heredera del siglo anterior, pródigo de ediciones documentarias, la historiografía de las Iglesias italianas ha sabido ofrecer al público de los estudiosos y de los entusiastas los resultados de la investigación, conforme a los criterios filológicos y al rigor de la crítica, cuyo valor científico no tiene comparación con la historiografía extranjera. No se puede negar su contribución a la reconstrucción de la historia de Europa.

La perspectiva ampliada de investigación e interpretación a favorecido el juicio general sobre la historiografía local, ya que ella misma ha beneficiado tanto en términos de la cientificidad, sea por la novedad y la originalidad del enfoque conducido con la vida eclesial de las comunidades italianas. Tanto es así que el panorama esbozado hasta ahora de los estudios históricos en las iglesias italianas es comparable a un mosaico de gran tamaño, especialmente variada y compuesta por un sin número de tarjetas, que dan forma y perfil a los dos mil años de la fe cristiana en la península italiana.

Como consecuencia de este avance historiográfico surge la obra de Massimo Zorzin, cuyo mérito principal - más allá de los análisis y conclusiones siempre sujeto a discusión y revisión - radica en haber llamado la atención de un tema que parecía no tener que ser como objeto de estudio y la crítica, porque ahora se da por sentado. El autor, sin embargo - dirigido por expertos – ha retomado fuentes y literatura relacionadas con la difusión del cristianismo en la región noroeste de la península, y - en este contexto - el protagonismo de la Iglesia de Aquileia con su antagonismo con otros lugares y comunidades eclesiales del septentrional italico.

Los cultos de historia de las iglesias locales, particularmente interesadasa este sector del panorama eclesiástico italiano y el período histórico que le concierne, se sentirá atraído desde las páginas del estudio y, al mismo tiempo participan en la comparación, en el examen y discusión de temas, argumentos y re lecturas densas de contenios y ricas perspectivas para estudios posteriores.

 

ALTA EDAD MEDIA. PASO LINGÜÍSTICO ENTRE LA ANTIGÜEDAD TARDÍA Y LA ALTA EDAD MEDIA

La mayoría de los historiadores contemporáneos distingue el gran conglomerado de pueblos definido "Barbaricum" en cuatro grandes grupos étnicos macro: " alemanes ", " gótico escandinavo, "Celta - británica ", " celta - irlandesa".

Esta articulación, por supuesto, es completamente convencional respecto a la realidad concreta de la época  y ha sido elaborada, en particular, en los últimos treinta años.

Esta investigación se centrará en las operaciones lingüísticas que tienen lugar en particular dentro del grupo " gótico- escandinavo ", como ejemplo interesante y única de " aculturación " e "inculturación", que produjo la asimilación entre un grupo significativo de pueblos bárbaros y civilización latina alentador, favoreciendo, así, el proceso de nacimiento de una nueva realidad social.


Fecha Publicación: 2016-05-06T17:44:00.001-07:00

Mañana 7 de mayo -cuatro años después- recorreré el trayecto cotidiano de Manolo, del Hogar al Colegio San Martín de Porres, rezando el Rosario y luego participaré en la Santa Misa de 8 a.m. en Magdalena. Les comparto el video que Ángel preparó, así como unas fotos entrañables. Nos encomendamos a este cruzado ejemplar y ¡realmente MISERICORDIOSO!
JAB

 https://www.youtube.com/watch?v=ZfjG31S9qYg

Manolo Tomás Amorós, cruzado de Santa María, falleció el pasado 7 de mayo en Lima (Perú).
Nació en Callosa de Segura (Alicante) el 31 de diciembre de 1949, y muy pronto se trasladó a Madrid. Allí, como "botones" del Banco Central, conoció a Abelardo de Armas y la Milicia de Santa María. A lo largo de diez años (1965 a 1975) desarrolló labor profesional administrativa en dicho Banco. Desde el primer momento se sintió en sintonía con el espíritu de la Cruzada de Santa María, a punto tal que el 8 de diciembre de 1971 solicitó su ingreso en el Instituto.
Muy cercano con los jóvenes, estos también le apreciaban enormemente por su gran corazón. Y con el deseo de hacer el mayor bien a los mismos, se empeñó en ir preparándose intelectualmente. Realizó estudios de Enseñanza Media en los Institutos Cervantes y Ramiro de Maeztu de Madrid. Tras ellos inició los estudios de Magisterio, que finalizó en Segovia, adonde había sido trasladado por la Cruzada. En dicha ciudad prolongó sus estudios de Ciencias de la Educación (Pedagogía) al tiempo que dirigía una residencia de estudiantes. Fueron ocho años los que pasó en dicha ciudad desarrollando intensa labor apostólica.
Burgos fue su siguiente destino, en el curso 1988-89, y allí impartió clases en el Complejo Escolar del Círculo Católico de Obreros. Y ese verano, tras la tanda de Ejercicios Espirituales que los cruzados realizamos en Santibáñez de Porma (León), escribió la siguiente nota a Abelardo, cofundador de los cruzados de Santa María, y que conserva el Instituto. Dice así:
"Querido Abe: Por estas letras deseo comunicarte mi completa disponibilidad para lo que desees. No deseo tener nada como propio, puesto que todo me ha sido dado. Solo deseo la mayor gloria de Dios por la obediencia. Eso pido a la Virgen Inmaculada. Tuyo, Manolo".
Y Abelardo, viendo su madurez y disponibilidad, decidió que formase parte del pequeño grupo de cruzados que en octubre de ese mismo año 1989 partió hacia América para fundar en Arequipa (Perú). En esta población y en Tacna pasó los siguientes años, simultaneando la actividad docente con múltiples actividades apostólicas, con el paréntesis de unos años (en la década de los 90) en los que se trasladó a Valparaíso (Chile) para ayudar en la consolidación de esta incipiente fundación de la Cruzada. Nuevamente regresó a Arequipa, y con el cambio de siglo la Cruzada le encomendó formase parte del grupo que fundaría un nuevo Hogar de la Cruzada en Lima. Y aquí en Lima ha permanecido estos últimos años hasta que el Señor le ha llamado a su seno. Su actividad fundamental ha sido la docencia en el colegio San Martín de Porres, de los PP. Agustinos Recoletos, en Pueblo Libre, como profesor de Comunicación en Secundaria. 
El féretro con sus restos mortales fue llevado y velado en el colegio donde estaba realizando su labor docente. Casi todas las promociones colegiales le regalaron coronas florales; varios de los alumnos escribieron textos preciosos como: «Profesor Manuel, posiblemente fuiste el mejor profesor, el más divertido y cariñoso; no olvides que seguiré repasando lo que nos enseñaste; desde aquí te envío un abrazo y espero la estés pasando bien allá arriba, hasta volvernos a ver cuando me toque a mí». Un alumno presentó un sentido video en el que sale Manolo dando clase y cantando.
Se celebró el funeral en la iglesia parroquial de La Magdalena, regentada por los PP. Agustinos Recoletos. Presidió el P. Ricardo, ORA, provincial de dicha orden, destacando en su homilía la bondad de Manolo, su paz, su alegría, el saber unir ciencia y didáctica, su amor a la Virgen, su discreción, el saber hacer familia... Al final, me tocó dar las gracias a los padres celebrantes, a los PP. Agustinos, la comunidad educativa, la presencia de los militantes, las cruzadas, miembros de la FENIS (Federación de Institutos Seculares), los vecinos y todos en general. Destaqué su ser contemplativo (oración, canción, disponible, sencillo, alegre) que lo llevaba a todos, y resalté que su final es el símbolo del laico consagrado que siempre está en camino, alegre, cantando, hacia el trabajo...y da su vida en plena calle, convirtiendo el suelo en Cielo.

 
"¡Manolo, amigo sencillo, cruzado fiel, intercede por nosotros!"
  

Fecha Publicación: 2016-05-05T16:18:00.001-07:00

PRESENTACIÓN DEL LIBRO CATÁLOGO DE LAS SECCIONES "PAPELES IMPORTANTES" Y "EMANCIPACIÓN" DEL ARCHIVO ARZOBISPAL DE LIMA

En el marco de la Cátedra Santo Toribio de Mogrovejo impartida en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima (FTPCL), el miércoles 4 de mayo se llevó a cabo la conferencia y presentación del libro Catálogo de las Secciones "Papeles Importantes" y "Emancipación" del Archivo Arzobispal de Lima, de la directora del Archivo Arzobispal, Laura Gutiérrez, y del P. Javier Campos, historiador, filósofo, teólogo, literato, jurista, gestor cultural y recientemente incorporado al claustro de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos como doctor honoris causa.

Participó del evento el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú y Gran Canciller de esta casa de estudios quien recordó que la Iglesia siempre ha fomentado la investigación y la cultura.

"Jamás ha habido en el arzobispado el impedimento de que alguien investigue, el que quiere va y trabaja. Me alegra mucho la investigación, la historia y la libertad pero no acepto la ideología, la imposición y el pensamiento único al mismo tiempo he dispuesto que las parroquias vayan enviando sus regajos de documentos (al archivo arzobispal) que no son necesarios. Ahí iremos hasta ponernos al día, porque esto es muy importante, nosotros pasamos pero la institución a la que representamos es demasiado importante para dejarla en un cajón viejo", refirió.

"La historia y la tradición continúan la identidad de una persona, de una nación, de un pueblo, de una familia, de un país, de un gobierno y de la Iglesia. Este país ha habido una generación de historiadores a los que rindo un especial homenaje. La mayoría de ellos ya no están, pero son hombres con una honradez intelectual digna de la investigación. Muy pegados a la investigación, muy honestos en su concepción de los hechos históricos", prosiguió el Cardenal Juan Luis.

Por su parte, el P. Carlos Rosell, rector de la universidad, señaló que fomentar la interdisciplinariedad permite un diálogo fecundo en un claustro universitario.

"Teólogos, historiadores, entre otros pueden descubrir que cuando se respeta el método propio de cada disciplina y hay honestidad intelectual nos dirigimos a la verdad que es siempre liberadora. La Iglesia siempre ha sido promotora de cultura. La fe no solo purifica la cultura sino que la promueve de modo que sirva de verdad al hombre. No podemos entender la historia sin la presencia de la Iglesia católica, negar esto es caer en una gran injusticia. Por eso, quiero dar las gracias al Dr. José Antonio Benito, catedrático de esta universidad, quien impulsó esta presentación y quiero ofrecer mi gratitud a los autores de este texto a quienes felicito por su trabajo en nombre de la Universidad Pontificia y Civil de Lima", expresó.

Como se recuerda, el libro destaca la importancia del Archivo Arzobispal de Lima y la estructura y división de las secciones presentadas. La primera, "Papeles Importantes", presenta por orden cronológico de 1543 a 1939, 37 legajos y 1013 expedientes; por su parte "Emancipación" está dividida en tres capítulos, subdivididos en apartados, 8 legajos, 291 expedientes, agrupados en temas monográficos tales como Junta Eclesiástica de Purificación, Emancipación (Cortes Españolas, Jura de la Independencia, Correspondencia y varios) y Curas patriotas (curas y proclamas).

La publicación también brinda un análisis de los temas y los documentos en 13 acápites: aranceles, asuntos económicos, catedral, clero secular, cofradías-capillas-limosnas, emancipación-guerra de la Independencia de España-Rey-Cortes de Cádiz, información de limpieza de sangre, de genere-vita et moribus-méritos en general, libros-impresiones-censura-inspección-estudios-escuelas, obispos (con una dedicación puntual a los importantes documentos sobre Santo Toribio de Mogrovejo), procesiones-recibimiento de autoridades y oficios religiosos, religiosidad (disciplina eclesiástica, excomunión, milagros, peregrinos, temas doctrinales, marianos), religiosos y religiosas y visitas.

Realizaron los comentarios de la obra, el Pbro. Dr. Ernesto Rojas, Historiador de la FTPCL; la Dra. Margarita Guerra, Presidenta de la Academia Nacional de Historia y la Dra. Aída Mendoza, Directora de la Carrera Archivística y Gestión Documental de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).

La presentación estuvo a cargo del Dr. José Antonio Benito Rodríguez, Director del Centro de Estudio y Patrimonio Cultura de la UCSS.


Fecha Publicación: 2016-05-05T05:31:00.001-07:00

 

Hacia 1619, según informa al rey el arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero, las cofradías de negros en Lima eran las de Nuestra Señora de los Reyes en San Francisco, de Nuestra Señora del Rosario en Santo Domingo, de Nuestra Señora de Guadalupe en San Agustín, de El Salvador en San Pablo, de Nuestra Señora de Agua Santa y de Nuestra Señora de Loreto en La Merced. Por su parte, los mulatos se agruparon en las cofradías de Nuestra Señora del Rosario de Santo Domingo, de San Juan Bautista en Santa Ana y en la de San Juan de Buenaventura en San Francisco. Además, existían seis cofradías mixtas: San Antón y Nuestra Señora de los Remedios en San Marcelo; Nuestra Señora de la Antigua en la Catedral, Nuestra Señora de la Victoria en San Sebastián, Santa Justa y Santa Rufina en la Merced y San Bartolomé en Santa Ana.

 

Las cofradías se convirtieron en un medio privilegiado para la evangelización y la ayuda mutua; se convirtió, además, en un recurso frente al abandono de parte de los dueños y a la soledad de la esclavitud. Su creciente desarrollo les llevó a crear "corrales" donde se reunían para sus danzas y ceremonias, en las que "expresaban el rechazo de la sociedad esclavista y la búsqueda de un marco propio, lugar de olvido de la servidumbre, de liberación de los impulsos reprimidos, pero también de estructuración de una nueva personalidad".

 

En todo caso, si a algunos indígenas o grupos de negros que todavía guardaban alguna reminiscencia de las antiguas creencias y prácticas (no debe olvidarse que había pasado ya más de un siglo de la destrucción del centro cultual de Pachacámac) podía caerles bien la evocación del antiguo culto que suscitaba en ellos el nuevo culto al Cristo de Pachacamilla, no demuestra sino la bondad insuperable de la fe cristiana, que sabe interpretar y asumir las más profundas inquietudes y aspiraciones del corazón humano (el sentido de la propia fragilidad y el propio límite, la intuición de la existencia de un ser superior y trascendente, la aspiración a superar la barrera de la muerte, la creencia en un vida en el más allá, etc.) esa "semina Verbi" ("semillas del Verbo") que se encuentran en toda etnia, a la espera del encuentro con la revelación plena de Aquel que San Pablo define como al "Primogénito de toda la creación". El Padre Manuel M. Marzal observó muy oportunamente que "no debe confundirse la persistencia funcional (el Señor de los Milagros protege de los movimientos sísmicos como antes lo hizo Pachacámac) con la identidad personal, pues ningún devoto del Cristo Morado hace la menor referencia a Pachacámac

 

Los llamados "negros angolas", por el año de 1650, decidieron agremiarse y constituir "la cofradía en la zona de Pachacamilla", lugar que había sido habitado por los indios de Pachacamac y en la que se ubica, hasta la actualidad, el monasterio de las Nazarenas así como el local de la Hermandad del Señor de los Milagros.  Levantaron una tosca ramada para sus reuniones. Por aquella fecha, los afroperuanos representaban en número el 50% de la población, aunque, social y culturalmente estaban marginados, cuando no excluidos, reduciendo sus expresiones culturales a lo mínimo: el canto, la danza, la oración. Para presidir sus encuentros mandaron pintar una imagen del Cristo Crucificado sobre una de las paredes de adobe. Alguien con alma de artista (¿un esclavo negro?, ¿u, devote doctrinero?) plasmó en la pared esa sagrada imagen. Poco después se contrató a un "primoroso pintor", José de la Parra, para que la mejorase.

 

Venerada tan sólo por los concurrentes a las reuniones del barrio, permaneció expuesta a la intemperie de soles y garúas. El 13 de noviembre de 1655 un violento terremoto sacudió los cimientos de la ciudad, y muchos de los edificios se vinieron abajo, incluyendo las casas vecinas del muro donde se veneraba el Cristo: tan sólo la pared pintada con la imagen del Crucificado permaneció en pie. Un testigo presencial de los hechos nos lo refiere del siguiente modo en la "Relación del Terremoto que arruinó a Lima en 13 de noviembre de 1655":

 

Las paredes más robustas se mecían y doblegaban como si fuesen débiles juncos al soplo de los vientos; las cruces más firmes en las peanas al repetido vaivén desmintieron de la fijeza de sus lugares; las campanas y esquilones se doblaban en desordenado clamor; la tierra, en parte rajada, se abría en grietas y terribles bocas Tuvo, al parecer, este terremoto su origen y nacimiento del presidio del Callao, por la parte que mira al poniente, porque de su espaciosa isla fue mayor el combate y se reparó que, cayendo de lo alto desmedidos peñascos, se deshacían con estruendo al precipitarse en el mar. Arruinóse del todo la Iglesia de nuestro Colegio del Callao, hermoso y recién acabado templo de cal y canto, pereciendo únicamente en las ruinas un hermano donado que hacía a la sazón la señal de la plegaria.

 En Lima combatió de suerte la iglesia del glorioso San Francisco que dentro de breves días se vino toda al suelo, entre las doce y la una del día, sin oprimir a persona alguna; muchos edificios de la ciudad padecieron igual ruina y los más flaquearon de suerte que fue menester el prevenirles reparo. La ciudad, al fin, padeció irreparables daños y, como dieron en repetirse por muchos días los vaivenes y estremecimientos de la tierra, sin pasarse sin sobresaltos muchas horas, asustados y con razón temerosos los vecinos huyeron de vivir a sombra de tejado ni en el resguardo y seguridad de sus casas. Muchos se retiraron a sus huertas y quintas; no pocos pasaban en sus patios las noches; los más así en la plaza mayor como en las plazoletas de la ciudad armaron sus pabellones y tiendas de campaña, repartidas las familias en varios alojamientos; algunos escogieron por más seguro lugar los burgos y arrabales por donde tiene la ciudad sus salidas al campo".

El jesuita Padre Francisco del Castillo salió del Colegio de San Pablo exhortando a todos al arrepentimiento La misma tarde del temblor prestó auxilio a los necesitados y, al pasar por la Catedral, la gente comenzó a seguirle. Así, al día siguiente, 14 de noviembre del 1655, como continuaban los temblores, se condujo en procesión la imagen de Cristo crucificado de la Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados desde allí hasta la Catedral, acompañada por más de 10 mil personas. Las noticias de hechos milagrosos atribuidos a la imagen atrajo el interés del público que empezó a hablar de ella como de 'El Señor de los Milagros'.

En las primeras procesiones no hubo Cuadrillas, cargaban Las Andas los feligreses vecinos predominando entre ellos los devotos de color de la zona de Pachacamilla y en algunos tramos los Cabildantes al iniciar el recorrido y retornar al Santuario. La salida del Señor de los Milagros estaba a cargo del Mayordomo o Síndico del Monasterio, en coordinación con las religiosas y el Capellán.

El 28 de Octubre de 1746 se produjo un destructor terremoto y maremoto que afectó Lima y Callao, pereciendo miles de personas a causa de los desplomes de torres de Iglesias ,paredes, balcones o bajo los escombros de sus casas, este sismo afectó la Iglesia y Monasterio de Nazarenas, solo el Mural del Cristo de los Milagros permaneció intacto. Hacia el año 1760 se comienzan a organizar los devotos cotizantes , toda vez que la procesión la costeaba el Mayordomo o Síndico del Monasterio y las limosnas recaudadas en esos días se aplicaban para dicho fin

 Por Bula Pontifical del 5 de abril de 1766, S.S. Clemente XIII concedió al Monasterio la facultad de establecer una Cofradía en honor del Santo Cristo de los Milagros, que después de infinidad de trámites hasta el 15 de febrero de 1814 no se llegó a formar.

La obra de reconstrucción por ser tan grande recién se inicia a comienzos del año 1766 . El Virrey Manuel Amat y Juniet  comprobó los cuantiosos daños de la Iglesia  de Las Nazarenas y los no tan graves del Monasterio, determinando la construcción de una nueva Iglesia a fin de honrar a la bendita imagen del Señor de los Milagros, para ello se puso de acuerdo con la Madre Priora Grimanesa Josefa de Santo Toribio  y con la Benefactora Doña María Fernández de Córdova y Sande programándose una Procesión Extraordinaria con la finalidad de solicitar auxilio económico de todo el pueblo de Lima para construir la nueva Iglesia de Las Nazarenas.

Pontificaba la Iglesia el Papa SS Clemente XIII y pastoreaba la arquidiócesis de Lima Monseñor Diego Antonio de Parada, como Madre Priora de las Carmelitas figuraba Sor Grimanesa Josefa de Santo Toribio, el Síndico del Monasterio  era el Capitán Juan de la Roca, como Virrey del Perú se encontraba Don Manuel Amat y Juniet. Por aquel entonces, los más organizados de los cotizantes que acompañaban las procesiones con sus hábitos morados, contando con el apoyo del Virrey y la anuencia del Monasterio, del Síndico y del Capellán, formaron las Primeras Cuadrillas y en la tarde del día sábado 3 de Mayo de 1766  día en que se festeja la fiesta de la Exaltación de la Cruz, salieron portando a hombros las Andas del Señor de los Milagros. El material de las Andas era de madera, el número de los cargadores era de ocho e iban vestidos con pantalones blancos, anchas fajas en la cintura, sacos oscuros, alpargatas y parece que las capas –según R. Banchero- tenían mayor amplitud y vuelo que las actuals.

La Procesión con las primeras cuatro cuadrillas llegó hasta la Iglesia de los Desamparados. Al día siguiente, domingo 4 las Andas se colocaron en la puerta del templo y en la Plazuela de Desamparados se instalaron mesas petitorias. Lima respondió con generosidad, pues ofrendaron sus óbolos personas de toda edad, clase social, sexo y condición económica,  reuniendo ese mismo día en monedas de oro y plata y en materiales para las obras una cantidad superior a los 10,500 pesos. El lunes 5 en horas de la tarde, las Andas regresaron procesionalmente a la Iglesia de las Nazarenas donde fueron recibidos con extraordinario júbilo por las religiosas, R. M. Priora Grimanesa Josefa de Santo Toribio, la Benefactora, el Capellán y el Síndico Juan de la Roca, siendo Arzobispo Diego Antonio Parada.

Los trabajos se iniciaron de inmediato, demoliendo la Iglesia reedificada por Sebastián  de Antuñano, para levantar cinco años más tarde el nuevo Templo del Señor de los Milagros 21 de enero de 1771.

A la fecha, la primera cuadrilla conserva el alto honor de sacar siempre al Señor en cada procesión.

El actual estatuto de la Hermandad fue aprobado por el Arzobispado de Lima el 11 de mayo de 2005, y fue modificado el 26 de noviembre del 2009 - es el documento fundamental de la institución, porque en él se fija los fines y objetivos de la hermandad, marcándose los lineamientos generales de nuestra organización. Cuenta además con un Reglamento de 496 artículos aprobado el 28 de junio del 2010. En los mismos documentos, la Hermandad se define como  asociación religiosa sin fines de lucro, apolítica, al cuidado del Arzobispado de Lima

Este 3 de mayo del 2016, después de 250 años, se han congregado en la Catedral de Lima para agradecer, celebrar y comprometerse nuevamente con el Señor en la Santa Misa, presidida por el Cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima. En su emotiva homilía alentó a los cofrades y hermanos a contemplar "como con un espejo viendo nuestras vidas, nuestras familias, nuestra hermandad, nuestras cuadrillas, nuestros hijos. Mirando todo eso, como un espejo delante del Señor de los Milagros", instándoles a que renueven su promesa con el Señor y que sigan manteniendo fuerte esta fe popular.

José Antonio Benito

 https://www.youtube.com/watch?v=iO7IPmXoLTo

https://www.facebook.com/museodelsenordelosmilagros/?pnref=story


Fecha Publicación: 2016-05-04T20:07:00.001-07:00

ET  VERBUM  CARO  FACTUM  EST. ANTE POSIBLES REPAROS DE EL TÍTULO "LA MADERA HECHA DIOS"

P. Donato Jiménez Sanz, OAR

 

No dista mucho de esta afirmación el título del libro La madera hecha Dios: "Et Verbum materia (de donde viene madera) factum est". No me parece nada grave el título de la obra para referirse a una antología artística de este tipo. Aunque tampoco es de extrañar que a algunos les resulte un tanto duro a sus oídos. Unir hipostáticamente los estados divino y humano,  siempre ha resultado escandaloso. Ya lo nósticos rechazaban la idea del Dios Creador absoluto "de cielo y tierra", y por eso aceptaron tan fácilmente la idea del demiurgo como creador del mundo, o sea, de la materia, para ellos esencialmente mala. Pero esas sectas nósticas todas fueron condenadas como anticristianas.

 

La idea de la Encarnación tuvo hasta bien entrado el cristianismo, sus poderosas fuerzas de rechazo. Y era explicable, desde sus presupuestos.  Se dieron explicaciones parciales para todos los gustos, como sabes. Y en países de Occidente hubo épocas de cristiandad (con sus obispos), casi mitad católica, mitad arriana. 

 

El Catolicismo tuvo que insistir en esa fórmula hecha resonante antífona  "O admirabile commercium", (tan repetida en el tiempo de Navidad), para indicar el "trueque admirable" que supo hacer Dios, que siendo Dios, se hizo Hombre para que el hombre se hiciera Dios. Y en  S. Agustín encontraremos frases tan geniales como atrevidas y verdaderas. Y como quien resume todo, nos dice así: que "no somos dioses, pero somos divinos". La permanente paradoja cristiana entre nuestro estado pasible (lo temporal, la cruz…), y nuestro  estado glorioso. Y no solo EN EL cristiano hay que verlo así, sino EN LO cristiano. S. Agustín lo dijo tan bellamente: "Iam spem, sed nondum rem": O ya poseemos en prenda lo que poseeremos en plenitud.

 

Y los artistas fueron poco a poco tratando de representar el dogma, por difícil que resultase a la inteligencia. Pero sobre ella, debe estar la autoridad de la Fe que es Luz para la propia inteligencia. Y así, ir venciendo todos los reparos de tipo antropomórfico que nuestras razones  pudieran oponer. Naturalmente que hay que acertar a guardar el equilibrio. Y ahí estivo y estará siempre el Magisterio de la Iglesia. 

 

Ya los latinos valoraban más el trabajo hecho, el arte, la inspiración, el  "impetus sacer" que bulle en pecho y mente del artista, que el material, pobre  o  noble en el que se refleja la obra. Y lo decían así: "materiam superat opus", que es decir: la obra supera con mucho al elemento material. 

 

Y los místicos seguían insistiendo: "Que si en un árbol se hizo  /  a Dios una tal ofensa,  /  se hizo en otro árbol también  /  la redención más suprema".  Y el mismo Góngora, aquí tan trasparente, pensando en la oveja perdida,   –el pecador extraviado y famélico–   pone en boca del Buen Pastor esta maravilla: 

 

Por descubrirte mejor,

            cuando balabas perdida,

            dejé en un árbol la vida,

            donde me subió el amor;

            si prenda quieres, mayor,

             mis obras hoy te la den.

            Oveja perdida, ven

            sobre mis hombros, que hoy

            no solo tu Pastor soy,

            sino tu pasto también.

 

Y S. Juan de la Cruz, el serafín de los místicos, se expresa como puede: "que me quedé balbuciendo   /  toda ciencia trascendiendo":

 

Porque en todo semejante

él a ellos se faría

y se vendría con ellos,

y con ellos moraría;

y que Dios sería hombre,

y que el hombre Dios sería,

y trataría con ellos,

comería y bebería;

y con ellos de contino

él mismo se quedaría…

 

Y no acabaríamos.

 

Dalí ya había construido en 1969 el "Cristo de los Desechos", compuesto de hierro oxidado, tablas, ramas, tejas y piedras ("desfigurado no parecía hombre ni tenía aspecto humano", Is 52  14). Fue colocado horizontalmente sobre la tierra en forma desmañada, en una finca con árboles, a la intemperie, como en viviente y sucesivo proceso de deterioro por los pecados del mundo: De tal manera que, como especie de Cristo interactivo    –de Dalí cualquier cosa se podía esperar, –    hay que refaccionarlo cada cierto tiempo, necesita ser reconstruido, un "como hacerlo de nuevo", por el sincero arrepentimiento de los hombres.

 


Fecha Publicación: 2016-05-03T09:52:00.001-07:00

Redondo Redondo, María Lourdes (2002) Utopía vitoriana y realidad indiana. [Tesis Doctoral]

FUE, Madrid, 1992

URL Oficial: http://eprints.ucm.es/tesis/19911996/H/2/AH2008601.pdf

TEXTO COMPLETO

Resumen

La tesis que se pretende demostrar es que la solución de F. De Vitoria a los problemas suscitados tras el descubrimiento de América en la realidad indiana es una utopía realizable y esto por ser una solución armónica, en línea aristotélica y tomista. Por "utopía vitoriana" se entiende no solo la solución de Vitoria, sino también la de la escuela de Salamanca por la fundada. Por "realidad indiana" entendemos, fundamentalmente, la realidad de México y Perú en el s. XVI. La "utopia" consiste en una defensa de los derechos del indio, de los pueblos indianos, y de los derechos y deberes del hombre, en general, como miembro de la comunidad internacional. Sobre la base de ellos se hace legítima o ilegitima la intervención de España en América. Se considera utópico este pensamiento por su carácter transformador de la sociedad, y realizable porque parte de la realidad y se proyecta en ella. Para demostrarlo, la tesis consta de tres partes: 1a: punto de partida: la realidad indiana (fuentes); 2a: exposición de la utopía vitoriana; 3a: proyección.

La autora considera al P. José de Acosta como "el mejor ejemplo del ideal vitoriano llevado a la práctica y de la con conjunción, perfectamente armónica entre utopía y realidad. Él está convencido de que la educación y no la naturaleza es el principal obstáculo a la penetración del Evangelio. En su obra "Historia Natural y Moral de las Indias" elabora una filosofía y teología de la historia. Pretende que, a través de ella, los hombres alaben a Dios y ayuden a los indios "a conseguir y permanecer en la gracia de la alta vocación del Santo Evangelio al que se dignó en el fin de los siglos traer gente tan ciega el que alumbra desde los montes altísimos de su eternidad" como dice en la dedicatoria de la obra a la infanta Isabel Clara Eugenia (BAE, 73, 74)  Viene a ser una introducción a su obra cumbre "De procuranda indorum salute" que termina en 1582, donde aboga por las posibilidades de la promoción humana y espiritual de los indios. A diferencia de la idealización lascasiana, destaca sus bellezas naturales y virtudes humanas pero sin ocultar sus defectos, aunque los disculpe; como causas de su barbarie anota la ignorancia y la incultura, por lo que para progresar y convertirse necesitan educación.

Los misioneros van obteniendo resultados en la promoción moral, social y religiosa de los indios (DPIS, I, c.XV-XVIII, libro VI).

El respeto a las lenguas y costumbres indianas favoreció la predicación. Luis López de Solís afirma: "Y así, gloria a Dios Nuestro Señor, tengo el día de hoy tantas lenguas que predican a los indios, que me consuela ver el fruto que se hace. Porque los indios, como gente hambrienta, acuden mejor que los españoles" (CHP, 27, 387).

La evangelización pacífica se llevó a cabo en la segunda mitad del siglo XVI de las ordenanzas de 1573 que prohibían las conquistas. Estará muy unida a la reducción a poblaciones. La llevan a cabo los misioneros quienes se pronuncian por prescindir de todo tipo de escolta armada que les pudiera servir de defensa. Otros como Acosta aceptan la presencia de hombres armados por razones de seguridad; pero, en general, prefieren prescindir de la "escolta" y si recurrieron a ella fue por prudencia, en función del espíritu de sacrificio de los misioneros y de la peligrosidad de los indios. Hay que constatar la intensa y múltiple actividad a favor de los indios:

Escritos dirigidos a las autoridades, sobre todo al Rey al Consejo de Indias, denunciando injusticias y proponiendo remedios.

Convocatoria de Sínodos, concilios, Juntas e intensa participación en ellos

Refundación de universidades y colegios para indios; redacción de constituciones y estatutos en su defensa

Promoción elaboración de catecismos, gramáticas y otros libros en su propia lengua

Labor de consejo, apoyo y corrección para con los fieles, incluso virreyes, gobernadores y altos funcionarios

Visitas pastorales a la diócesis o provincia, consejo y dirección de sacerdotes y religiosos

Sacramentos

Fundación de reducciones y poblados para vivir en policía y en cristiano

Elaboración de obras escritas para divulgar la verdad y despertar el sentido del deber evangelizador entre los cristianos.

"el ideal evangélico en sí mismo y llevado a la práctica  apasionada, pero también razonable y prudentemente, tal y como los misioneros de la Escuela de Salamanca o afines lo hicieron, no es utopía irrealizable. Sólo cuando el misionero sabe armonizar "locura" y cordura tiene fruto su labor" p. 314

 


Fecha Publicación: 2016-05-03T07:02:00.001-07:00

LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL PERÚ VI. Dar de comer al hambriento

Esta obra no necesita ninguna explicación. Quien no tiene para comer o beber, se muere. Es la obra de misericordia más evidente, más palpable ¡Cómo es posible que a diario, en pleno siglo XXI, siguen muriendo miles de personas?  La FAO subrayó que la cantidad de personas subalimentadas aumentó en Cercano Oriente, en el norte de Africa y en la región africana al sur de Sahara. Esto hizo que la cantidad de desnutridos pasara en 10 años de 169 a 206 millones, cuando los objetivos fijados en 1996 hablaban de la necesidad de llevar esa cifra a 85 millones para 2015. Esto significa que al menos una de cada seis personas no tiene alimentos suficientes para estar saludables y llevar una vida activa; esto significa que unos mil millones de personas apenas consiguen la alimentación necesaria para llevar una vida saludable y productiva. Con la crisis cada vez hay más personas que pasan hambre física, de no comer ni beber durante días. Es algo inhumano, contra natura, que un hombre no pueda comer.

Recordamos de modo entrañable aquellas palabras de San Juan Pablo II en Villa el Salvador: "Hambre de pan, nunca más".

Me importa más que en señalar problemas, apuntar algunos testimonios elocuentes de solución. Perú cuenta con una hermosa tradición para enfrentar el fantasma del hambre que tantas veces asola. Bastaría pensar con las ollas comunes, los comedores populares. Leo en la web de RPPP que "Más de medio millón de personas en Lima se benefician con el funcionamiento de 3,400 comedores populares, informó hoy la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Paola Bustamante, en el marco de la Tercera Semana de la Inclusión Social. Durante su visita a los comedores clubes de madres Nuestra Señora de las Mercedes y Santa Rosa de Lima, ubicados en Villa El Salvador, la titular del Midis explicó que su portafolio trabaja con todos los comedores populares, que a escala nacional totalizan 13,000. http://rpp.pe/lima/actualidad/comedores-populares-en-lima-benefician-a-mas-de-medio-millon-de-personas-noticia-735645.

Si alguna institución merece nuestro respeto y aprobación es la Iglesia y dentro de ella CÁRITAS. Junto a ella, casi todas las parroquias están comprometidas en esta obra. Lo mismo cabe señalar con las congregaciones religiosas, hermandades, instituciones sociales que a través de comedores populares ayudan a paliar el hambre y la sed.

¡Qué hermosa la acción de las Carmelitas Nazarenas que, a pesar de vivir en clausura, atienden a diario a centenares de personas en desayunos y almuerzos gratuitos!

Conmovedora también la atención de las Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta. En su hogar de la Paz en La Parada, Av. 28 de Julio, 2821, se da a diario el milagro del compartir. El ambiente que rodea a este hogar nada en suciedad y miseria. Basta con cruzar el umbral del portón de la casa para experimentar un rayo de luz y de esperanza.  No importa contemplar niños esqueléticos, rostros esperpénticos sin algún ojo o con labios leporinos, niños golpeándose la cabeza, miradas ausentes o perdidas, ancianos regenerados de la droga o con males a flor de piel…El mal es una realidad, sí; el dolor, a toneladas…pero el bien vence, la esperanza triunfa, el amor  reina. Es el milagro de Madre Teresa que vive en sus hijas, las Misioneras de la Caridad, y en sus colaboradoras, y en los voluntarios y en los trabajadores, y en los pobres que son atendidos. Sí, la oración transfigura la realidad y nos abre horizontes de belleza y caridad. ¡Dios está aquí, me encontré en la sonrisa de los niños, en la coherencia de los trabajadores, en la esperanza de los voluntarios, en la caridad de las misioneras!

Lima, patria de santos, tuvo la gracia de acoger en siete ocasiones a Madre Teresa: el 6 de octubre de 1972, el 4 de octubre de 1973, el 26 de junio de 1974, el 30 de junio de 1975, el 14 de julio de 1977 y en 1986 y 1988. Les comparto un fragmento de su Discurso en el IV Congreso sobre la Reconciliación en 1989, "Jesús nos ha dicho: "lo que hagan por el más pequeño de los míos me lo hacen a mí". "Si dan un vaso de agua en mi nombre, a mí me lo dan, si ustedes reciben a un niño pequeño en mi nombre, me reciben a mí", y si hacemos eso Jesús nos dice: "vengan, benditos en mi Padre, y posean el Reino de Dios", "porque tuve hambre y me dieron de comer, no tenía mantas y me vistieron, no tuve hogar y me acogieron". Y el hambre no es solamente de pan. ¡El hambre es de amor, de reconciliación! ¡Es tan hermoso saber que podemos amarnos unos a otros con el corazón puro, perdonando cada uno al otro! Jesús nos ha dicho algo muy bello: "Sus muchos pecados le han sido perdonados porque ha amado mucho". Si en verdad queremos tener reconciliación, tenemos que perdonarnos unos a los otros, porque el perdonar nos da un corazón puro, y el que tiene el corazón puro puede ver a Dios y puede amar con un amor puro como Dios nos ama.Para enseñarnos lo bello que es el perdón, Jesús nos ha enseñado el Padrenuestro: "Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". La primera reconciliación la tenemos que hacer con Dios; su amor y su paz nos darán el coraje que necesitamos para reconciliarnos unos con otros y vivir en su amor. Por eso es muy importante la oración, porque el fruto de la oración es la fe, y el fruto de la fe es el amor, y el fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz. Los actos de amor son siempre actos de paz. ¿Y dónde empieza este amor? En nuestra propia familia ¿Y cómo empieza? Rezando juntos. La familia que ora junta, permanece unida, y si permanece unida se amarán unos a otros como Dios los ama, y este amor los hará fuertes para poder amarse como Dios los ama. (https://www.aciprensa.com/teresadecalcuta/teresa2.htm)


Fecha Publicación: 2016-05-03T06:30:00.001-07:00

LES COMPARTO NUMEROSOS DATOS SOBRE El P. Diego Cisneros, monje jerónimo del Escorial, vivió en Lima un amplio período de tiempo hasta su muerte (1872-1812), GRACIAS AL P. JAVIER CAMPOS: http://www.javiercampos.com/files/Diego%20Cisneros,%20Monje%20sin%20Monasterio,%20Dic%202013.pdf


; fue miembro de la "Sociedad Académica Amantes del País", secretario y editor del famoso periódico "Mercurio Peruano", y director de la Librería de la Universidad a la que donó su biblioteca particular. Durante años ha recuperado la figura del P. Cisneros en archivos de Perú y España, y su importante significación en la cultura peruana. Con ese motivo el pasado día 26 de abril del 2016 con motivo de la celebración del Seminario Internacional sobre "La Universidad de San Marcos y el Perú en la época de la Independencia (1810-1826)", ha pronunciado una conferencia sobre el monje del Escorial fray Diego Cisneros y su destacada actividad en la vida cultural de Lima y de la Universidad de San Marcos en la que fue Bibliotecario Mayor, organizador de la Librería y a la que donó su biblioteca particular. Como homenaje se colocó una placa en el vestíbulo de la Biblioteca Central.

  • "El padre jerónimo Diego Cisneros, los libros prohibidos y el Mercurio Peruano", en Anuario Jurídico y Económico Escurialense (San Lorenzo del Escorial), 47 (2014) 629-653.  Texto
  • "El padre jerónimo Diego Cisneros, un monje sin monasterio. Su vida en Lima (1772-1812)", en La Ciudad de Dios (San Lorenzo del Escorial), 226 (2013) 665-702. Texto
  • "Del Escorial a Lima: Fray Diego Cisneros, Bibliotecario e ilustrado", en Boletín de la Real Academia de la Historia (Madrid), 206 / 2 (2009) 177-229. Texto completo aquí.
  • "El monje jerónimo español fray Diego Cisneros, el Santo Oficio de Lima y el Inquisidor General", en Anuario Jurídico y Económico Escurialense (San Lorenzo del Escorial), 42 (2009) 522-530. Texto completo aquí.   

Fue un monje jerónimo que vivió en Lima (1772-1812) administrando la venta de los libros litúrgicos y las rentas que el Monasterio del Escorial tenía en Perú por concesión de Felipe II y Felipe IV. Desempeñó cargos destacados en el ambiente cultural de Lima, como bibliotecario de la Universidad Mayor de San Marcos y redactor y editor del "Mercurio Peruano" de San Marcos y redactor y editor del "Mercurio Peruano", siendo amigo de un grupo de ilustrados, lo que le hizo enfrentarse a la Inquisición, a través del Inquisidor General, el obispo de Jaén; se publicó en un periódico de Cádiz, y de ahí se tomó para publicarla en otro de Lima, en 1813. Un buen artículo es el publicado por F. Javier Campos y Fernández de Sevilla y que se titula "El monje jerónimo español fray Diego Cisneros, el Santo Oficio de Lima y el Inquisidor General" en el Anuario Jurídico y Económico Escurialense, XLII (2009) 511-530 y que el autor ha tenido la gentileza de enviarme. Está distribuido en 5 apartados: introducción, representante del Escorial en Lima, problemas con la Inquisición, carta póstuma al Inquisidor General (1813)

Como el propio autor me señala, está empeñado en la figura completa del Padre Jerónimo, con documentación desconocida e inédita que manejo, más las referencias archivísticas en una selecta bibliografía, tanto de Lima como de España: Bibliotecas Nacionales de Lima y Madrid, Archivo del Arzobispado y el General de la Nación de Lima, el de Indias y el de Palacio Real de Madrid, además de la Biblioteca Real de Escorial. El P. Javier Campos ha localizado su partida de bautismo y su licencia para pasar a Perú. En el último apartado aparece la carta póstuma del libro de J. Guillermo Leguía: El precursor. Ensayo biográfico de D. Toribio Rodríguez de Mendoza (Librería Francesa Científica y Casa Editorial E. Rosay, Lima, 1922), quien manifiesta gran simpatía por el liberal Padre Cisneros: "Felizmente, cuenta Rodríguez con amigos utilísimos para realizar la campaña cultural en que se halla empeñado. Y como entre aquéllos ninguno ha influido tanto en el Rector como el ´Muy Reverendo Padre Diego Cisneros, ni prestándoles mayor apoyo,...fraile preclaro, obsesionado con el fecundo propósito de la ilustración y del liberalismo" p.26

Gracias a la Biblioteca Virtual CERVANTES se puede disponer de la amplia semblanza en el Diccionario histórico biográfico de Manuel Mendiburu: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/peru/12472747622376051987435/p0000008.htm

CISNEROS. El padre fray Diego. Monje de la orden de San Gerónimo en el real sitio del Escorial. Ignoramos el lugar de su nacimiento y la fecha de su venida al Perú, dos datos que hemos solicitado sin haber conseguido obtenerlos.

Los Reyes de España, y principalmente Felipe IV, concedieron a dicho monasterio diferentes encomiendas de indios en el Perú. Tenemos noticias de que las poseía en los departamentos del Cuzco, Puno, Lima y Huaylas. Las rentas de sus productos no podían tocarse para ningún objeto aunque fuese piadoso: estaban exceptuadas de todo gravamen y en su remisión a España no pagaban ni el impuesto denominado «avería», ramo destinado a la conservación de la marina. Con este motivo el monasterio tenía en el Virreinato un administrador autorizado para la recaudación y demás funciones necesarias. Cuidaba de pagar al Rey el tributo correspondiente a los indios de esas encomiendas, sobre lo cual hemos visto una provisión en que así lo dispuso en 1675 el Virrey Conde de Castellar.

Por mucho tiempo residió en el Cuzco con aquel encargo fray Manuel de Rojas monje profeso de la citada orden. Sabemos de otros religiosos que desempeñaron la misma comisión en aquella ciudad, como fray Antonio Medel, fray Jacinto de San Andrés, fray Francisco de San Miguel, etc. Algunos documentos que están en el archivo nacional nos han dado a conocer que las rentas del Escorial no estuvieron bien manejadas, fuese por incapacidad e incuria de los administradores o por defraudaciones: pues es constante que existían cuantiosos rezagos por cobrar, como aparece de cierto expediente que hemos registrado importante más de diez y seis mil pesos, y de otro de treinta y seis mil seiscientos que adeudaba sólo el corregimiento de Huaylas. Las cajas reales del Cuzco debían siempre al Escorial considerables cantidades. Hiciéronse donaciones en favor del monasterio, según la costumbre dominante en los pasados tiempos, de aumentar los bienes de las órdenes religiosas: la Condesa de Lemos le cedió una crecida suma que se le debía procedente de las encomiendas de su pertenencia; don Blas de Ayesa Caballero de la orden de Calatrava se le obligó por un capital de 7.467 pesos, etc. Poseía el monasterio una finca en la calle del pozuelo de Santo Domingo en Lima: disfrutaba de un privilegio especial y exclusivo para vender misales, breviarios, -379- libros de devociones, y otros de nuevos rezos, cuya impresión o expendio, se hacía en esta ciudad por las personas encargadas al efecto.

Entremos ahora a recordar particularmente al padre Diego Cisneros, porque su venida y permanencia en Lima marca una época que puede decirse fue abierta y sostenida por él: hablamos de la introducción de trascendentales novedades en la enseñanza científica, que aunque iniciadas en tiempo del virrey don Manuel de Amat, vinieron a tener animación por la influencia del padre Cisneros. Hubo en el Perú hombres de profundo saber y de largos alcances que rodearon a ese Virrey, y que aprovechando de la oportunidad de haberse expulsado a los jesuitas, plantearon las bases de las reformas que pedía la grandiosa difusión de las luces. Pero faltándoles influencia y seguridad, limitaban con cautela sus conatos, arredrados ante el receloso Tribunal de la Inquisición, agitado siempre por los enemigos de las innovaciones que dieran cultivo al entendimiento.

Hay que agradecer a aquel Virrey que, aunque duro y arbitrario, no fue opuesto a la ilustración: no debe olvidarse al general de marina Guirior reconociendo sus buenas intenciones; ni la circunspección del Caballero de Croix, ni la inteligente tolerancia de otro General de Marina, don frey Francisco Gil, protector de las letras y del periodismo. La historia ha de ser justiciera, y al referir las malas obras de los gobernantes que fueron instrumentos del poder absoluto, no debe silenciar lo que con miras equitativas hicieran por el bien general, por lo mismo que su misión era la de luchar contra la libertad.

Mandaba el virrey don Manuel de Guirior, aquel recto funcionario perseguido hasta su muerte por el indiscreto y sombrío visitador Areche, cuando arribó al Perú el padre fray Diego Cisneros que había dejado sus claustros del Escorial impelido por una tormenta que contra él desató el odio envidioso de unos cuantos monjes. Desairáronle en su pretensión de obtener la prelacía de su orden, porque sus luces humillaban a los que nunca pudieran igualársele en el saber, y a los que no sufrían, por soberbia, las distinciones y predilección que le dispensaba la princesa María Luisa (después Reina como esposa de Carlos IV) de la cual Cisneros había sido confesor.

Afectada con el golpe de adversidad sufrido por el religioso a quien protegía, había conseguido se le presentara para un Obispado: mas no llegó a verificarse así por la absoluta negativa del padre Cisneros a admitir aquella elevada dignidad. Y conviniéndole alejarse del monasterio, alcanzó por medio de la misma Princesa se le permitiera residir en América. Tales fueron los antecedentes del nombramiento que se le otorgó de Administrador de las encomiendas y demás intereses de San Lorenzo del Escorial en el Perú, y con más facultades y atribuciones que sus predecesores. Uno de nuestros modernos historiadores refiere que el padre Cisneros había venido a Lima desterrado por celos de Godoy. Apartando lo sarcástico de semejante aserto, debemos tacharlo porque Cisneros llegó a Lima reinando Carlos III y algunos años antes de ser ministro Godoy quien no figuraba en ninguna escala, pues aun su ingreso en el cuerpo de guardias fue el año de 1784.

Cisneros no sólo organizó el negocio mercantil de libros, sino que abrió tienda pública en la calle del Pozuelo, vendiendo en ella otras obras en virtud de permiso que tenía; y por las recomendaciones que le favorecieron, creemos que sus cajones de volúmenes impresos, se librarían del riguroso escrutinio que en la aduana se practicaba. Edificó en la calle del Estanco viejo (conocida hoy por la del «Padre Gerónimo») una casa espaciosa para su habitación y despacho de asuntos.

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Era a la sazón Vicerrector del colegio de San Carlos el presbítero don Toribio Rodríguez de Mendoza natural de Chachapoyas, el mismo que pasó a la tienda del padre Cisneros e hizo apartar de su cuenta diferentes obras para mandar por ellas, y pidió se encargaran otras que no había en aquel depósito. Estando Rodríguez de regreso, llegó al colegio un carruaje en que el padre Cisneros personalmente condujo los libros encargados (por no hallarse de venta) y los obsequió a don Toribio Rodríguez. De esta manera principió la amistad de ambos sacerdotes que cada día se fue estrechando más. Es de suponer que los dichos libros serían prohibidos, desde que no se vendían públicamente, con lo que se prueba lo que antes hemos dicho sobre el pase de ellos por la aduana sin reconocimiento ni examen, tal vez en el concepto de que fuesen misales y breviarios.

Rodríguez de Mendoza dejó el colegio y volvió a Trujillo donde obtuvo el curato de Marcabal. Siguieron cultivándose a pesar de la distancia sus relaciones con el monje de San Gerónimo, quien maduraba su proyecto de operar un cambio en la instrucción por medio del entendido y diestro colaborador que había encontrado en el irreemplazable doctor Rodríguez. Cisneros, respetado de todos por el favor que tenía en la Corte, no fue menos considerado por el Virrey Caballero de Croix, natural de Flandes, que entró a gobernar en 1784. Amat había desacertado al nombrar por primer Rector del convictorio carolino al canónigo don José Laso que dio testimonios de su falta de idoneidad para tan delicado puesto. Le sucedió otro eclesiástico don José Francisco Arquellada cura de San Marcelo, Consultor de la Inquisición, después dignidad del coro, y cuya incapacidad y atrasadas ideas se pusieron de manifiesto con la decadencia del colegio donde el progreso de las luces era contrariado por invencibles trabas y errores.

El Caballero de Croix escuchaba al padre Gerónimo con mucha benevolencia, y había formado de él un elevado concepto: entendiéronse ambos, y en breve quedaron de acuerdo acerca de la protección que se debía dar a la juventud, facilitándola estudios que guardasen armonía con los adelantos científicos de todas las naciones. El padre Cisneros viendo que era llegado el instante de colocar a don Toribio Rodríguez en el rectorado vacante por la separación de Arquellada, empleó todo su influjo para lograr su deseo, y lo consiguió con doble satisfacción, porque habiendo querido el Virrey nombrar a don Mariano Ribero y Araníbar natural de Arequipa, que también había sido Vicerrector, y era persona de gran merecimiento, éste se excusó, y dijo que el llamado y más digno para servir ese cargo, era el doctor Rodríguez que fue maestro suyo.

Admitió Rodríguez tan importante destino y se posesionó de él después de renunciar el curato en que se hallaba al ser llamado por el Virrey. El padre Diego Cisneros fue el consultor y el confidente a propósito para sostener al que con su estímulo entró al rectorado resuelto a tomar el camino de las reformas, en que era indudable habría de tropezar con no pocos embarazos. Los dos trazaron la línea de conducta que les pareció conveniente, empleando al seguirla el mayor disimulo y la más meditada discreción, a fin de no alarmar con actos de violencia, ni con hacer comparaciones ni demostración alguna que hiriese la susceptibilidad de tercos antagonistas.

Proscribir el escolasticismo, sustituyéndolo con las nuevas doctrinas, era el paso primero y fundamental que había de darse, removiendo las dificultades que lo entorpecieron en la época del virrey Amat. Rodríguez acometió la empresa protegido por Cisneros, cuyo valimiento en la Corte y con el Virrey les fue de mucha utilidad. Sentado aquel principio, el -381- Rector llevó a efecto otras variaciones en el plan de estudios, y con ellas se hizo la enseñanza de las matemáticas puras y aplicadas, de la física de Newton, que había servido Ribero, y del derecho natural y de gentes, adoptando para el estudio de éste y para la lógica y ética, los textos del célebre Heinecio.

Rodríguez había trabajado en unión de Ribero unos «lugares teológicos» tomando por base los canonistas más afamados y la declaración de la iglesia galicana: si no se avanzó más, fue por no perderlo todo, peligro inmediato que a él y a Cisneros los hizo ser muy cautos.

Apenas puede creerse, mas es cierto, que no consiguió el Rector de San Carlos se le autorizara para traer máquinas e instrumentos a fin de formar un gabinete cuyos aparatos sirvieran en la aplicación y práctica de los estudios astronómicos y de las teorías del de mecánica.

En verdad las novedades y cambios hechos en el convictorio no agradaban a muchos, especialmente el estudio del derecho natural y de gentes. El virrey Gil no era hostil a la reforma, y O'Higgins y Avilés que gobernaron en seguida, no se atrevieron, como no se atrevió la Audiencia, a oponerse francamente a pesar de diligentes instigadores. Esta misma abstención o desentendencia en lo público observaron los inquisidores con harta repugnancia; y era porque estaba de por medio el padre Cisneros, punto de apoyo de todo aquel movimiento, y quien daba calor y protección resuelta al doctor Rodríguez ya canónigo lectoral del coro de Lima. A primera vista parece extraño fuese tan eficaz y poderoso el influjo del religioso Gerónimo; pero esta idea se disipa sin más raciocinio que el muy decisivo y concluyente de que ese monje era cada día más beneficiado y protegido de la princesa María Luisa ya Reina de España. Virreyes, oidores, inquisidores, clero y religiones, tenían que contenerse sin que ninguno se resignase a arrostrar el desagrado de la Reina y la consiguiente indignación que de otro modo les hiciera sentir el Primer Ministro y favorito de los Reyes, don Manuel Godoy Príncipe de la Paz.

El temor que anonadaba a esos funcionarios pudo más que las opiniones ultramontanas, y desarmaba el fanático furor con que en otras circunstancias se hubieran de un soplo desbaratado tales reformas que detestaban a pesar de su obligado silencio. En esta vez sus convicciones, verdaderas o no, cayeron a los pies del egoísmo y del espíritu de propia conveniencia y conservación.

Un adversario a quien sobraba la resolución que faltó a los otros, emprendió la lucha contra las reformas y textos del convictorio. Fue el arzobispo don Juan Domingo González de la Reguera cuyo prestigio revelaba las atenciones que merecía en la Corte. Había sido cura de Potosí y Obispo de una Diócesis de tercer orden, la de Santa Cruz de la Sierra: pero poseía riquezas y sobreponiéndolo a dignos prelados de los obispados más importantes de Suramérica, se le elevó en 1781 al Arzobispado de Lima. La Reguera se mostró progresista declarándose por las doctrinas modernas tocantes al beneficio de los metales sobre que hizo escribir en el Mercurio Peruano; pero se hallaba muy distante de favorecer el mejoramiento social poniendo los estudios en relación con el saber y los adelantos de la época. Se propuso combatirlos, y escribió a la Corte ponderando los grandes males que esas innovaciones ocasionarían en las colonias americanas. Nada tenía que recelar desde que le distinguía la misma reina María Luisa, a la cual había hecho valiosos obsequios. Contaba con el mismo Godoy y en 1794 recibió la gran Cruz de la orden de Carlos III no concedida hasta entonces a ningún Virrey ni Prelado de la América Meridional.

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Al rector Rodríguez que vivía temeroso de recibir un pesado golpe de desgracia, lo confortaba y le trasmitía su valor el monje Gerónimo tan entendido como astuto, por el conocimiento que tenía del mando, de los hombres y de la situación y estado de las cosas de España. Pero le alucinó su misma confianza, y aunque defendió las variaciones hechas y puso de por medio los recursos que creyó más positivos y adecuados, de nada le sirvieron y se expidió real orden reservada prohibiendo la enseñanza en San Carlos del derecho natural y de gentes de Heinecio.

No se esperaba golpe tan duro y repentino, y por eso causó honda impresión en el convictorio que tan preparado estaba para sostener diferentes tesis, y en actos universitarios, como el padre Cisneros lo sugirió al doctor Rodríguez, para que siendo públicos, se juzgase por la opinión general el fruto de aquella enseñanza, y los altos fines que estaba llamada a producir. Con esto los que la desacreditaban y combatían por ignorancia o malicia, hubieran quedado vencidos por la imparcial aquiescencia de cuantos comprendiesen las ventajas que se obtendrían en el estudio del derecho civil.

Hombres del temple y recursos de Cisneros y Rodríguez no se rinden al primer revés; y lejos de abatirse, apelaron al arbitrio de que el derecho natural y de gentes que ya no podía cursarse públicamente, continuase estudiándose en secreto. Llevose a efecto una determinación desde luego arriesgada, pero garantida por los alumnos de tan importantes clases, cuya gratitud y amor a las ciencias no se desmintieron con la violación del sigilo de que dependía su aprovechamiento y progresos. Y sin embargo, como era imposible dejase de traspirarse algo que cuando menos infundiera sospechas de lo que pasaba dentro del recinto de una corporación tan numerosa encaminada por muchos maestros, tenemos que confesar que ni el ilustrado arzobispo las Heras, ni la Inquisición, tan gastada y decadente, hostilizaron al convictorio de San Carlos, porque tampoco lo hacía el próvido Abascal, Virrey de extraordinarios alcances en política y tacto gubernativo.

El padre fray Diego Cisneros ocupaba en la buena sociedad de Lima el lugar distinguido que le correspondía por su talento, instrucción, ideas adelantadas e influencia en la Corte. Perteneció como miembro honorario y bajo el nombre de Archidamo a la sociedad de «Amantes del país» de que era protector el virrey Gil, y que publicó desde 1791 el memorable Mercurio Peruano, periódico de ciencias, literatura, historia y estadística, en que salieron a luz algunas interesantes producciones del padre Cisneros, ligado por los atractivos y vínculos de la inteligencia y del saber a Baquíjano, Unanue, Egaña, Calatayud, Arriz, Rodríguez de Mendoza, Morales Duárez, Arrese y tantos otros peruanos que componían aquella asociación bajo el protectorado del general Gil. En el artículo respectivo a este Virrey nos extenderemos lo suficiente al tratar de la sociedad de «Amantes del país» que aplaudió el rey Carlos IV al suscribirse alMercurio y ordenar al Virrey propusiese a sus colaborares para destinos y recompensas. Cuando llegó para ese periódico la hora del decaimiento, después de haberse publicado once volúmenes de él, a costa de los esfuerzos de dicha reunión de literatos, el padre Cisneros aún hizo los últimos (propios de su tesón), dando a luz a su costa el tomo duodécimo.

Falleció fray Diego Cisneros el año de 1812, cuyo deplorable suceso dio lugar a que el doctor Rodríguez dijese que por momentos esperaba ser destituido del rectorado de San Carlos: pero no lo hizo el virrey Abascal que al concluir su tiempo de mando en 1816, dejó a aquel Canónigo en el mismo cargo de Rector en que lo encontró al empezar su gobierno. Por -383- Setiembre del año de 1813 se imprimió en Lima en varios números de El investigador una larga carta anónima que en 1794 dirigió el padre Cisneros al Inquisidor General, con respecto al índice expurgatorio y prohibición de libros que se expidió el año 1790. El investigador fue uno de los periódicos que salieron a luz favorecidos por la Constitución española de 1812, que autorizó y dio garantías a la libertad de la imprenta. Súpose entonces que fray Diego Cisneros era el autor de la mencionada carta, y que la había dictado al presbítero diputado don Juan José Muñoz más tarde cura de esta catedral y Diputado al Congreso constituyente de 1822. Muñoz que conservaba esos borradores, fue uno de los decididos admiradores de Cisneros que abrazaron muchas de sus doctrinas, buscando las luces para cultivarlas y recibir sus beneficios, y haciendo por destruir las preocupaciones y errores que las interceptaban.

No fue sólo Muñoz quien comprendió y aceptó en aquel tiempo las ideas del padre Cisneros para mejorar los estudios y abrir paso a los adelantos científicos: el presbítero don Felipe Cuéllar cura de Surco, los doctores Mariátegui, Carrión, Rolando, Herrera Oricain y tantos otros, merecen recordarse como los agentes modernos del desarrollo de la instrucción y de la libertad del pensamiento, sin la cual es vedado al hombre investigar las verdades que descubre la inteligencia humana para bien del universo.

Fray Diego Cisneros enriqueció la biblioteca de la Universidad de Lima obsequiándola su valiosa y escogida librería que en 1822 sirvió de base de la nacional que muchas personas notables aumentaron después, desprendiéndose generosamente de un crecido número de obras, a las cuales se agregaron las que tuvieron los conventos supresos. Era el padre Cisneros enemigo implacable del Tribunal de la Inquisición, y decía no haber instrumento más eficaz que él para embrutecer a los pueblos. Opinaba y con vehemencia por la extinción de las órdenes religiosas de ambos sexos, considerándolas muy perjudiciales por razones que aducía y que no tenemos a bien repetir para evitar glosas y calumnias. Últimamente abrigaba el monje del Escorial ideas que trasmitía en su círculo privado contrarias al poder pontificio, que titulaba anticristiano en sus amargas censuras sobre asuntos de la disciplina de la Iglesia Católica. En el artículo Rodríguez de Mendoza, el diputado don Toribio, tratamos de cómo el virrey Pezuela le destituyó del rectorado de San Carlos, con otras particularidades relativas a este colegio.


Fecha Publicación: 2016-04-28T17:05:00.001-07:00

Comentario al nuevo libro EL SEMINARIO DE SANTO TORIBIO EN LA HISTORIA (1590-2006) (Su trayectoria vital): José Antonio Benito. Facultad de Teología, Arzobispado de Lima, Seminario, Lima 2016, 358 pp.


Un Seminario con historia
 
Uno de los pasajes bíblicos fundamentales para hablar del sacerdocio es el llamado que hace el Señor a los Doce. A este respecto leemos: Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios (Mc 3, 13-15). En este sentido, podemos afirmar que un Seminario es el espacio donde se actualiza este pasaje de la vida del Señor. En efecto, la Iglesia ha instituido los seminarios para que los candidatos al sacerdocio, es decir los llamados por Jesús, estén con Él de una forma más cercana, y luego de varios años de una seria formación, reciban el sacramento del Orden y así salgan a predicar con autoridad la Palabra de Dios y celebrar los sacramentos. De esa manera, harán presente al mismo Cristo en medio de su Iglesia. Gracias a los seminarios, la Iglesia garantiza que sus ministros sagrados tienen la formación debida para servir al estilo de Jesús, el Buen Pastor (cf. Jn 10, 11).
Todo Seminario es una bendición para la Iglesia. Y en este sentido, el Seminario fundado por el santo arzobispo de Lima, Toribio Alfonso de Mogrovejo, ha sido y es un instrumento de primer nivel al servicio de la Iglesia. Por eso, ¿cómo no elevar al Altísimo nuestra acción de gracias por todos los sacerdotes que han salido de este centro de formación? ¿Cómo no dar gracias a Dios por tantos sacerdotes fieles hasta la muerte que se han formado en el Seminario de Lima?
Hablar del Seminario de Lima conduce inevitablemente a resaltar la figura de santo Toribio de Mogrovejo. A este respecto, afirmaba el gran historiador Rubén Vargas Ugarte: Así como los Concilios Limenses ocupan el primer lugar en la legislación eclesiástica, el Seminario fundado por el insigne Arzobispo de la Ciudad de los Reyes, Toribio de Mogrovejo, tiene la primacía entre todos los centros destinados a la formación del clero en estas tierras descubiertas por Colón.[1]
El Seminario de Santo Toribio de Mogrovejo tiene una rica historia. Son pocos los seminarios en América Latina que pueden hablar de más de 420 años de historia. En efecto, el  inicio del seminario se remonta al 7 de diciembre de 1590 cuando se nombró al primer rector del Seminario, Don Hernando de Guzmán. Así se menciona en la Carta de Juan Pablo II al Sr. Cardenal de Lima Augusto Vargas Alzamora, 7 de diciembre de 1990: «El nombramiento de su primer rector, el 7 de diciembre de 1590, ha sido considerado como el acto fundacional del Seminario. La iniciativa estaba destinada a perdurar y dar copiosos frutos».
El Seminario de Lima, alma máter de los sacerdotes del Perú, ha conocido una trayectoria variopinta. Desde su fundación hasta el año 1909 es el clero diocesano responsable de la marcha del Seminario. El año 1910, el Seminario es encargado a los padres claretianos, los cuales estarán en la formación hasta el año 1920. Luego, desde el año 1940 hasta 1991, serán los Misioneros del Espíritu Santo quienes se harán cargo del Seminario. A partir del año 1992, los sacerdotes diocesanos vuelven a la formación. Actualmente todo el equipo de formación está compuesto por sacerdotes del clero diocesano.
Asimismo, desde su origen el Seminario conocerá diferentes locales. El año 1940, Lima sufre un terremoto de grandes proporciones, y el edificio antiguo del Seminario ubicado en la calle El Milagro, contiguo al convento de los franciscanos, quedó profundamente dañado. Esto motivó que el año 1945 se trasladará al actual local en el distrito de Pueblo Libre.
Hoy el Seminario de Santo Toribio de Mogrovejo tiene un reto: formar sacerdotes santos que asuman sin miedo ni complejos los desafíos del siglo xxi. El Rector y el equipo de formadores asumimos este reto confiados en la intercesión de Santo Toribio de Mogrovejo, nuestro fundador.
Agradezco el Dr. José Antonio Benito por haber redactado este libro: El Seminario de Santo Toribio en la historia (1590-2014). Su trayectoria vital. Es un texto que con rigor histórico y concisión nos relata la vida del Seminario de Santo Toribio de Mogrovejo de Lima. Estoy seguro de que la lectura de este libro contribuirá enormemente a conocer y valorar la rica historia de la Iglesia que peregrina en Lima con el único afán de llevar el Evangelio.
  
 
P. Carlos Rosell De Almeida
Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima