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Etiquetas: [anarquistas]  [atentados terroristas]  [chile]  [extremistas]  [terrorismo]  
Fecha Publicación: 2014-10-11T17:00:00.000-05:00
Autor: Brenda Fiegel
Fuente: Dialogo Américas
Imagen: urgente24

Desde el 2005, grupos anarquistas han detonado artefactos explosivos en zonas no pobladas dentro de Chile durante las madrugadas en al menos 198 ocasiones, según el periódico español El País. Debido a la hora y la ausencia de población civil durante dichos ataques, no se registraron víctimas fatales. Sin embargo, los recientes atentados que tuvieron lugar en julio y septiembre de 2014 se desviaron del patrón original, ya que ocurrieron en la estación del Metro de Santiago, un sistema de transporte público que utilizan aproximadamente 2.500.000 personas por día. Y aunque los ataques en el Metro no tuvieron como resultado víctimas fatales, dejaron en claro que células extremistas de grupos anarquistas están dispuestas y son capaces de perpetrar ataques terroristas a gran escala con el objetivo de provocar múltiples víctimas fatales a cualquier hora del día.

Los atentados del 2014

El 13 de julio de 2014, el último tren del metro de la noche se detuvo en la parada Los Dominicos en la Estación de Metro Santiago. Por protocolo, un empleado del metro comenzó a inspeccionar los vagones uno por uno para asegurarse de que todos estuvieran vacíos, momento en el cual encontró una mochila debajo de un asiento en el primer vagón. En el interior de la mochila había un extintor lleno de pólvora y un reloj unido al artefacto con cables. El incidente se reportó de inmediato a la seguridad del metro y a la policía. En respuesta a la amenaza, se evacuó la plataforma de metro y al poco tiempo, el dispositivo explotó antes de que las autoridades pudiesen mirarlo. Información difundida por la agencia de noticias chilena Emol indicó que no se registraron heridos a raíz de este atentado. Sin embargo, fue la primera instancia en la cual presuntos anarquistas se atrevieron a detonar un artefacto explosivo en un lugar público con ciudadanos presentes.

El 8 de septiembre de 2014, grupos de personas acudían a almorzar en un restaurante de comida rápida ubicado próximo a la estación de metro Escuela Militar en la comuna de Las Condes en Santiago, Chile. A las 14:05 se produjo la explosión de un extintor de fuego lleno de pólvora, dejando 14 heridos. Tras este atentado, el periódico peruano El Comercio informó que al menos dos de las víctimas sufrieron amputación de sus extremidades, pero al igual que en el primer atentado, no se registraron víctimas fatales. Horas después del incidente ocurrido en septiembre, la Conspiración de las Células de Fuego (CCF) emitió un comunicado en línea adjudicándose la responsabilidad por ambos atentados en el metro. Luego culparon a las autoridades por las lesiones provocadas a los civiles, manifestando que su objetivo no era la población civil, sino las “estructuras, propiedades y esbirros del poder”.

Con la realización de ambos atentados en el metro del país, la CCF no solamente socavó a los grupos anarquistas legítimos dedicados a crear cambios sociales duraderos, sino que también resaltó su potencial de realizar posibles atentados terroristas a gran escala. Pero la interrogante continúa siendo, ¿cómo logró un grupo pequeño coordinar un posible atentado terrorista con múltiples víctimas fatales y quién pudo haberlo ayudado?

Del anarquismo al anarquismo extremo

El anarquismo en Chile ha sido utilizado durante décadas para luchar contra las injusticias del capitalismo, pero hasta el 2014, nunca había sido utilizado para atacar a civiles inocentes. Al contrario, los grupos anarquistas chilenos son conocidos por utilizar la incursión política para engendrar reformas políticas, fiscales y educativas. Hoy en día, estos grupos continúan luchando por las reformas pero las diferentes visiones sobre cómo alcanzar objetivos finales han tenido como resultado la separación de grupos; algunos de los cuales ahora tienen vínculos internacionales con grupos extremistas violentos europeos. Se estima que estos mismos grupos europeos guían y apoyan a células extremistas en Chile.

Este sería el caso de la CCF. Este grupo es originario de Grecia, pero tal como lo evidencian los ataques en el metro de Santiago, la CCF tiene al menos una célula en Chile integrada por chilenos. También parece que la célula chilena puede haber seguido indicaciones establecidas por la CCF en Grecia de utilizar objetos cotidianos para crear artefactos explosivos. Esta idea queda en evidencia por el hecho de que tanto en el atentado de julio como en el de septiembre se utilizaron extintores de fuego llenos de pólvora.

La afiliación de la CCF en Chile es preocupante, porque según las autoridades griegas y según información difundida por el sitio web de noticias The Perfect Storm, la estructura horizontal y flexible de la CCF integrada por células individuales hace que sea difícil combatirla. También es preocupante el hecho de que algunos expertos en seguridad han descrito a este grupo como una serpiente mitológica en el sentido de que una vez que se corta una de sus cabezas, surge otra. Si este fuera el caso y si existen más células de la CCF operando en Chile, es necesario erradicar a los integrantes restantes para evitar futuros atentados.

El País también publicó información indicando que anarquistas extremistas radicados en Chile tendrían vínculos con grupos terroristas en España. El año pasado, dos anarquistas chilenos que fueron sometidos a juicio y absueltos en conexión con los atentados en Santiago fueron luego detenidos en España, donde fueron acusados de colocar una bomba en una iglesia en Zaragoza. Además, al menos nueve terroristas españoles visitaron Chile para apoyar directamente atentados explosivos de pequeña escala en los últimos años. Por estos motivos y por muchos otros, los vínculos de chilenos con violentos grupos extremistas internacionales son una preocupación, ya que pueden servir como influencia para atentados de más alto perfil.

Los anarquistas extremistas chilenos responsables de los atentados terroristas en el metro de Santiago dejaron en claro que están dispuestos y que son capaces de atacar recintos densamente poblados a plena luz del día. Posibles futuros ataques también son una preocupación, pero el gobierno de Chile está determinado a frustrar todos los intentos y a juzgar a los infractores mediante la sanción de una ley antiterrorista utilizada por primera vez durante la época de Pinochet. Dicha ley permite la utlilización por parte de la fiscalía de testimonios de testigos anónimos y un importante aumento de las condenas. Al aplicarla, el gobierno chileno seguramente espera desmantelar pequeñas células extremistas con probables vínculos internacionales, y al mismo tiempo restablecer la paz y la tranquilidad en las calles de Santiago.
Etiquetas: [análisis político]  [elecciones 2014]  [electorado]  [peru]  [Steven Levitsky]  
Fecha Publicación: 2014-10-11T14:57:00.001-05:00
Autor: Steven Levitsky
Fuenter: larepublica

Los peruanos no son estúpidos.  Ni en Cajamarca ni en San Juan de Lurigancho.  Ni siquiera en San Isidro.  Pero lamentar la “ignorancia,” la “falta de memoria” y hasta la estupidez del electorado peruano se ha vuelto una práctica común.  El rey de los lamentos es Aldo Mariátegui, que saca del closet su concepto del “electarado” cada vez que se elige alguien que a él no le gusta (o sea, con frecuencia).   

Pero Mariátegui no está solo.  Y el desprecio hacia el electorado peruano no se limita a la derecha.  Aunque sean más sutiles, muchos comentarios progresistas sbre los que votan por candidatos que “roban pero hacen obras” revelan el mismo desdén.  

Despreciar al electorado es poco democrático.  Implica que algunos ciudadanos (casi siempre, de menores ingresos) no son competentes para votar –el argumento utilizado en siglos pasados para justificar las restricciones al sufragio.  Además, es poco liberal.  El liberalismo reconoce que siempre existirán diversos intereses y opiniones, y que estas diferencias son legítimas.

Puedo no compartir las preferencias electorales de un conservador de Texas, pero al llamarlo tarado estoy diciendo que hay una opción electoral objetivamente “correcta” (la mía), y que la de mi compatriota no es legítima.   

En vez de despreciar al electorado peruano, sería mejor estudiar por qué la gente vota como vota.  Como no ha habido mucha investigación sobre el comportamiento electoral peruano, sabemos muy poco.   Sin embargo, hay algunas características del voto peruano que vale la pena señalar. 

Primero, el electorado peruano es diverso.  Perú es un país heterogéneo y bastante desigual, con grandes diferencias sociales, culturales, y regionales.  Esa diversidad influye sobre el voto.

La experiencia de crecer y vivir en Huancavelica, Ilave, Yurimaguas, o San Isidro genera distintas identidades, expectativas, e intereses, y, por supuesto, ideas políticas. Además, varias investigaciones muestran que nuestras redes familiares y sociales –la gente con quienes hablamos todos los días– influyen mucho sobre el voto.  Como el círculo social de un votante rural en Cajamarca es tan diferente que los de mis amigos de la PUCP o el de Madeleine Osterling, y como estos círculos no se cruzan nunca, no debe sorprender que sus preferencias y prioridades electorales son distintas también.   Vivir en San Isidro y concluir que los ciudadanos de Cajamarca o Moquegua son tarados porque tienen preferencias electorales distintas sería, bueno, tarado.

Otra característica del Perú contemporáneo es la irracionalidad del voto programático.  Para muchos, el voto programático –votar por el candidato que propone implementar las políticas públicas que uno quiere– es lo más racional e inteligente.  Pero en el Perú es casi imposible.  El voto programático requiere que el electorado (1) tiene información creíble sobre las diferencias programáticas entre los candidatos y (2) confía que el ganador cumplirá con su programa.

 Estas condiciones no existen en el Perú.   Primero, hay demasiada incertidumbre.  El votante peruano enfrenta un enorme cantidad de candidatos (16 en Puno, 19 en Áncash).  Casi todos son personalistas, sin partido o programa claro.  Y como la mayoría de los “partidos” son nuevos y nunca han gobernado, el electorado no sabe cómo gobernarán. Ante 19 candidatos sin trayectoria partidaria o programa coherente, el votante enfrenta mucha incertidumbre. Siente como si estuviera lanzando dardos en la oscuridad.

Otro factor que mina al voto programático es la desconfianza.  Los peruanos no creen que los candidatos vayan a cumplir con sus programas.  No porque sean desconfiados por naturaleza, sino por una razón muy sencilla: los candidatos no cumplen con sus programas.  En las últimas décadas, la relación entre lo dicho en campaña y lo hecho en el gobierno ha sido casi nula. Las políticas implementadas por los gobiernos de Belaunde (1980-85), Fujimori (1990-95), García (2006-11), y Humala tuvieron poco o nada que ver con sus promesas electorales. Para muchos peruanos, entonces, el voto programático ha sido totalmente devaluado.  La experiencia les ha enseñado que el voto no sirve para cambiar las políticas del gobierno.

Lo mismo ocurre con la corrupción.   Los candidatos que prometen “hacer las cosas bien” ya no son creíbles.   ¿Por qué?  Tal vez porque los últimos tres presidentes de la República han sido condenados (Fujimori) o denunciados (García, Toledo) por corrupción y 22 de los 25 presidentes regionales actuales afrontan denuncias por corrupción.

La extrema desconfianza afecta al comportamiento electoral.  Cuando los ciudadanos no creen que los candidatos vayan a cumplir con sus promesas, el voto programático deja de ser racional.  Por qué buscar al candidato con el mejor programa si ese programa no se va a cumplir?  Sería inútil.  Sería irracional. En un contexto así, ¿por qué no utilizar el voto para otros fines? ¿Cambiarlo por algo (clientelismo)? ¿Utilizarlo para expresarse o mandar un mensaje de frustración (voto anti-sistema)?  

En vez de denigrar a los ciudadanos cuyo comportamiento electoral no entendemos, sería mejor tratar de entenderlos.   Por ejemplo, en vez de contentarse con la floja explicación mariateguista (el “electarado”), la derecha debería estudiar por qué un sector del electorado en el interior sigue votando por candidatos radicales antisistema.  Según Carlos Meléndez, uno de los pocos que ha investigado el tema, el voto antisistema del interior es producto de la desconfianza generada por la experiencia de los ciudadanos con un estado débil.  

Y si la izquierda quiere volver a ser viable en el Perú, debería estudiar por qué los sectores populares urbanos la abandonaron –y por qué votan (a veces masivamente) por el fujimorismo o por Castañeda.  Explicaciones como “el clientelismo de Fujimori” o una cultura de “robo pero hace” no bastan.    Son votantes cuyo nivel de vida mejoró muchísimo en las últimas dos décadas, pero que sigue siendo vulnerable.   Tener tanto que perder podría ser una fuente de conservadurismo bastante racional.

Concuerdo, entonces, con Carlos Meléndez: el votante peruano no es ni irracional ni estúpido. La gente vota por muchas razones, basado en diversas identidades, intereses, y expectativas. Podemos no compartir las preferencias del electorado en Cajamarca, Puno, o San Isidro, pero negar la legitimidad de estas preferencias choca con los principios básicos de la democracia.
Etiquetas: [campos de concentración]  [Carlos Romero Sanchez]  [Cuba]  [fidel castro]  [hitler]  [marx]  
Fecha Publicación: 2014-10-09T17:33:00.000-05:00

Por Carlos Romero Sánchez
Octubre 8 de 2014


El sistema de campos de concentración ha sido uno de los habituales retoños de los regímenes marxistas. Lenin inició esta práctica en 1918. En Alemania, otro socialista, Adolfo Hitler, imitó al líder bolchevique. En China, Mao Tse Tung, con la colaboración atenta de los camaradas del PCUS bajo la dirección de Stalin, levantó el Laodong Gaizao, más conocido como Laogai. Y, por supuesto, Fidel Castro también edificó su propio sistema concentracionario: la Unidad Militar de Ayuda a la Producción, UMAP. (Ver Libro negro del comunismo: http://www.defenderlapatria.com/el%20libro%20negro%20del%20comunismo.pdf).

No obstante, para la izquierda esto no ha sido óbice para pregonar con brío las noblezas de los dictadores marxistas y las bondades eternas del socialismo. Hasta se conformaban comisiones para recibir a las delegaciones totalitarias. En 1971, en la capital del departamento del Valle, la secta marxista y por ende extremo izquierdista Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, aprovechó la realización de los juegos Panamericanos de Cali para conmemorar un año más de la revolución cubana. El camarada Carlos Valverde Rojas, en nombre del MOIR, presentó sus respetos a sus colegas comunistas y extendió su solidaridad al dictador Fidel Castro. (Ver: http://tribunaroja.moir.org.co/HOMENAJE-DEL-MOIR-A-LA-REVOLUCION.html). 

A pesar de la barbarie comunista los principales capos criollos de la criminógena ideología marxista persistían en implantar un sistema totalitario en Colombia. Así lo aseveró en 1971 uno de los más férreos defensores del marxismo y fundador del MOIR, Francisco Mosquera: “En marzo de 1871 el proletariado de París, empuñando el fusil, derrocó a la burguesía, destruyó la maquinaria burocrático-militar e implantó su dictadura: la Comuna de París. Su formidable lucha por establecer y defender el primer poder obrero en la historia constituyó un gran salto adelante de la revolución proletaria mundial. Allí se forjaron principios que ‘se manifestarán una y otra vez hasta que la clase obrera consiga la liberación’ y que, heredados y desarrollados por Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao Tse Tung, son la segura guía para la acción del proletariado y los pueblos en su combate contra el imperialismo norteamericano y todo sus lacayos, y para la construcción del socialismo y el paso al comunismo”. (Ver: http://tribunaroja.moir.org.co/LOS-PRINCIPIOS-DE-LA-COMUNA-GUIAN.html). 

La coherencia antidemocrática de Mosquera Sánchez y sus compinches, además de alentar a empuñar el fusil e imponer una dictadura, jamás perdió su rumbo. Hacia 1994 Francisco Mosquera y sus camaradas renovaron su profesión de fe vaticinando el triunfo definitivo del totalitarismo socialista y de sus máximos teorizadores: “Las verdades de Marx y Lenin, lejos de marchitarse, cual lo pregona la burguesía que carece de respuesta para los interrogantes de la actualidad, volverán a ponerse de moda. Parece que el socialismo, al igual de lo acontecido al sistema capitalista, adolecerá de tropiezos y altibajos durante un interregno prolongado, antes del triunfo definitivo”. (Ver: http://tribunaroja.moir.org.co/HAGAMOS-DEL-DEBATE-UN-CURSILLO-QUE.html). 

Causa estupor que nos quieran engatusar con la farsa de un Francisco Mosquera “demócrata”. Nos preguntamos: ¿cómo se puede ser demócrata encomiando a Marx, a Engels y a reconocidos dictadores y genocidas marxistas como Lenin, Stalin y Mao?

Tanto las desgarradoras crónicas de las víctimas de los diversos campos de concentración marxianos como las denuncias de los crímenes de los regímenes comunistas fueron publicadas por las más importantes revistas y diarios del mundo. Colombia no fue la excepción. Una gran cantidad de relatos fueron divulgados en las páginas de los diferentes diarios colombianos que defendían con ahínco la democracia liberal.

A continuación transcribimos la inhumana experiencia concentracionaria de un prisionero cubano que logró escapar del Laogai cubano. Publicada en junio de 1965 por el diario conservador La República, esa espeluznante descripción dio la vuelta al mundo.

Soy un cubano que ha logrado sobrevivir a cuatro años de cárcel como prisionero político de Fidel Castro. Ahora me siento feliz de estar vivo y que los Estados Unidos me hayan otorgado asilo. Todavía estoy muy enfermo del corazón. En este mismo momento [1965] por lo menos 60.000 compatriotas hermanos míos están muriendo en esos huecos de podredumbre donde viví esos largos e interminables años de prisión. Es imperativo que el mundo se despierte y se enfrente a esa cruda y espantosa realidad.

Las cárceles de Cuba
Cuba tiene alrededor de unas 48 cárceles, centros de detención y campos de concentración específicamente destinados para aquellos hombres o mujeres que han tenido la osadía de protestar contra el régimen de [Fidel] Castro. Todas se encuentran atestadas, infectadas y sin contar con ninguna ayuda en médicos, ni medicinas. En los pantanos, por ejemplo, de las costas cubanas se han improvisado numerosas cárceles donde los prisioneros agonizan vencidos por el hambre y la humedad.

A pesar de este inhumano trato, las cárceles están sometidas a un reglamento inflexible y los comunistas no olvidan que, por lo menos, cuatro horas diarias deben ser dedicadas a la indoctrinización. Cualquiera de los que contravengan una de las órdenes del reglamento -por ejemplo, durmiéndose durante las conferencias de propaganda comunista que debe atender- es sacado y amarrado a una estaca, obligándolo a dormir en una pantano, mientras es víctima de día y de noche de los mosquitos y los zancudos. Durante una noche, cualquier prisionero sometido a este castigo regresa con fiebre, delirio y más cercano a la muerte que a la vida.

La disciplina comunista
Para los cubanos, el más leve signo de espíritu “contra-revolucionario”, tal como el de evitar dedicar “voluntariamente” sus tardes del sábado a cortar caña de azúcar puede significar el encarcelamiento. Un elaborado sistema de vecinos espías mantiene  al gobierno minuciosamente informado de todas las actividades y pensamientos de los ciudadanos y este sistema de delación ha llegado a tales extremos que hasta los niños incitados por las autoridades delatan a sus propios padres. Así como el racionamiento de los alimentos y las condiciones sociales son más duros cada día, la regimentación y la represión se hacen más y más severas para poder mantener a la población bajo el más estricto control.

Yo fui uno de los primero que sufrí la experiencia de este sistema organizado de terrorismo. Pero mi propia experiencia es apenas una muestra de lo mucho que sufren miles de cubanos sometidos a este régimen castro-comunista.

Para fines del año 1950 de mi finca ganadera situada en la Provincia de Oriente, para sostener el movimiento contra el dictador [Fulgencio] Batista, entregaba fondos y alimentos para suministrárselos a los guerrilleros. Tres meses después de que [Fidel] Castro tomó el poder en 1959, sin embargo, llegué al convencimiento de que [Fidel] Castro era un traidor a nuestra causa y me uní al movimiento subversivo y clandestino contra [Fidel] Castro y contra el comunismo.

La traición comunista
En la noche del 6 de agosto de 1959 se había planeado un levantamiento. Los principales dirigentes del movimiento secretamente acordamos reunirnos a las 9:30 de la noche en La Habana. Cuando el último de los hombres llegó, uno de nuestros hombres apuntó su ametralladora directamente a mi sien. “Usted está arrestado”, me dijo. Este hombre de nuestro grupo, acompañado por otros tres, había traicionado el movimiento.

De allí fuimos trasladados a un campo cercano de concentración donde durante el día y la noche fuimos sometidos a largos y torturantes interrogatorios. Después de 15 días fuimos transferidos a la fortaleza de La Cabaña, allí miles de cubanos y muchos norteamericanos hemos aprendido a conocer parte de las “maravillas” del sistema castrista. Yo fui destinado a la galera número 13, una estrecha cueva construida en un túnel. Antes de que [Fidel] Castro llegara al poder, en ese mismo hueco se obligada a vivir como animales a 30 hombres, ahora en forma indescriptible se hace vivir allí 150 hombres. ¿Cómo puede ser posible esto?

Todos los que fueron puestos presos conmigo fuimos condenados a permanecer en la galera número 14, el estercolero destinado a aquellos que debían morir. Pero, probablemente debido a que en el exterior se había levantado una gran campaña contra [Fidel] Castro debido a las ejecuciones que venía realizando su gobierno, suspendieron nuestra sentencia. Después de un juicio masivo del pueblo ejercido por un tribunal de cinco jueces pertenecientes a las milicias castro-comunistas, se nos dictó sentencia entre 5 y 30 años de prisión. La dictada en mi contra fue de nueve años.

La realidad cubana
Fue entonces cuando nosotros comenzamos a saber lo que realmente significaba ser un prisionero del comunismo, cada día fuimos sometidos a dos o tres vergonzosas requisas. Por lo menos una vez semanalmente durante las horas de la noche entraban sorpresivamente a nuestra galera los soldados con bayoneta calada, obligándonos a salir completamente desnudos y manteniéndonos afuera en el frío durante tres o cuatro horas. Mientras tanto nuestras pobres y escasas propiedades como fotografías de nuestros familiares, nuestros cepillos de dientes y jabones nos eran robados.

Durante una mañana gris del mes de abril de 1960 llegaron los guardias y en voz alta dijeron los nombres de 200 de nosotros. Inmediatamente fuimos sacados en camiones y luego llevados a un aeropuerto donde nos ordenaron subir a unos aviones de transporte. ¿Nuestro destino? La penitenciaria de Los Pinos. Irónicamente esta cárcel se encuentra construida en medio de una bellísima pradera verde que mira a un mar deslumbrante que se descompone en una infinita gama de hermosísimos colores. Su sección principal está compuesta de cuatro grandes edificios de ladrillo de seis pisos. Cada piso contiene 80 celdas designadas para una persona, pero ahora cada una de ellas da albergue a cuatro prisioneros.

El zumbido de centenares de voces en esta colmena humana fue el recibimiento que se nos hizo en esta cárcel donde deberíamos vivir durante varios años. Luego, las ventanas de nuestras narices fueron afectadas por el espantoso olor a excrementos y orines, ya que las celdas era imposible mantenerlas limpias por la completa falta de agua corriente.

Las cárceles del comunismo
Después, como mejor recepción, era natural que las autoridades de la penitenciaria desde un principio trataran de quebrantar nuestra moral, procurándonos choques emocionales y físicos. Una de sus armas más empleadas es el hambre. A las 6:30 [a.m.] nos entregaban lo que ellos llaman el desayuno: un tambor de 50 galones de agua con un poco de azúcar, destinado a servir para la ración de 100 hombres. A las 10:00 a.m., [nos entregaban] otro nuevo tambor con un agua espesa de mal olor a la cual llaman sopa, porque allí se encuentran algunos vegetales. A las 2:30 p. m., más sopa, un poco diferente a la anterior porque nos entrega[ba]n un pequeño pan de dos onzas y un platillo con unos macarrones.
  
Muy pronto nosotros supimos la consecuencia de esta dieta. La desnutrición nos llevaba rápidamente hacia la tuberculosis. La disentería era una enfermedad común. Solamente cuando uno de nosotros estuviera ya al borde de la muerte era llevado al hospital de la prisión.

Una noche, Nicolás Barrera, un ingeniero de 28 años de edad, me dijo a media voz. “Gustavo, tengo un horrible dolor de muelas. Trata de volverme loco el dolor… creo que no puedo resistirlo más”. Al día siguiente ante la desesperación de Barrera, uno de los prisioneros que tenía alguna experiencia en odontología ayudado de una cuchilla de afeitar y una pita le sacó la muela dañada. Uno de los guardias que sorprendió la operación ordenó que el prisionero fuera llevado inmediatamente al hospital y allí le sacaron todas las piezas del maxilar superior, aunque estaban buenas para que ¡no volviera a sufrir caries dentales!

La falta de agua era nuestro mayor castigo. El agua de tomar se traía en un camión de una laguna cercana. Cada mañana éramos puestos en fila y en un vaso de zinc, se nos daba la ración del día. Lo que se nos daba por agua era un líquido amarillo, la cual, los que llegaban como nuevos prisioneros al principio se negaban a beber. Esta agua era la causa de todas nuestras infecciones intestinales. Con esa pequeña porción de agua y barro teníamos que calmar la sed y bañarnos.

La intranquilidad constante
A toda hora debíamos estar alerta para las intempestivas inspecciones que eran llevadas a cabo de día o de noche a cualquier hora, las cuales eran llevadas a cabo por 200 o 300 guardias que de repente aparecían con sus bayonetas caladas y nos sometían a toda clase de vejámenes. Nosotros manteníamos guardias que con la palabra ¡ronda! nos avisaban y procurábamos esconder nuestros pequeños y miserables objetos que, para nosotros, tenían un gran valor y los cuales, sin misericordia alguna nos los robaban o destruían en su afán de mortificarnos.

Debíamos mantenernos en completo silencio. Todo ruido o movimiento era considerado como un quebrantamiento del reglamento y el prisionero era llevado a dormir afuera. A menudo alguno de los prisioneros de más edad era víctimas de un acceso histérico. El prisionero era llevado afuera  y muchos de ellos jamás volvieron a la celda.

Estas celdas eran pequeños compartimientos de mampostería con una puerta de hierro y un canal a través del cual de vez en cuando fluía agua para arrastrar todas las porquerías. Los hombres duermen tirados al suelo, desnudos, por periodos que alcanza algunas veces a varios meses dependiendo de la bondad del comandante de los guardias. Durante mi prisión vi numerosos prisioneros que tuvieron que dormir por más de un año desnudos y en el suelo, [para luego] salir convertidos casi en cadáveres con incurables enfermedades en los pulmones o con parálisis de las piernas.

Bondadosos visitantes
Esta es la vida rutinaria y bárbara que se obliga a llevar a los presos políticos en la cárcel que nosotros llamábamos la Isla del Diablo. Después de 18 meses, durante los cuales perdí 30 libras de peso, un jefe comunista vino a visitarme en la misma forma en que lo hizo con un gran número de prisioneros. El visitante fue muy cortés y amistoso. Me ofreció cigarrillos y hasta un pocillo de caliente y aromático café. Él sabía todo lo que se refería a mi prisión.

“No le estamos pidiendo que se convierta en un comunista” me dijo melosamente. “Todo lo que deseamos es ayudarlo. Permaneciendo usted aquí, sólo se está arruinando moral y físicamente. ¿Por qué no se une usted a uno de nuestros programas de rehabilitación? Uniéndose a este programa, usted podrá fácilmente visitar a sus familiares y amigos al mismo tiempo que llevará una vida menos penosa y podrá disfrutar de muchas de las comodidades de que aquí carece”.

Finalmente, el bondadoso visitante me dijo: “Usted ha sido totalmente olvidado por todos. Nosotros realmente somos los únicos que estamos preocupados por usted y pensamos en su futuro. Si los enemigos de [Fidel] Castro y los norteamericanos son realmente sus amigos, ¿dónde están ellos?”.

Por varias horas durante media docena de visitas estuve discutiendo con mi oficioso visitante y pronto las autoridades renunciaron a convertirme en uno de sus adeptos, pero de acuerdo con su política continuaron observándome en forma muy cuidadosa para esperar una oportunidad más propicia y nunca perdían ocasión en recordarme su frase: “Nadie se acuerda de usted, los yanquis imperialistas le han olvidado”.

Los sistemas dominantes
La mayoría de nosotros conocíamos perfectamente el sistema empleado por los castro-comunistas para su llamada “rehabilitación”. Un prisionero en nuestras condiciones se encuentra siempre dispuesto a todo por ver a su familia y por ese deseo llega hasta aceptar el tal programa, pero luego si como resultado de sus observaciones dudan de la sinceridad de su espíritu de cooperación, es regresado a la Isla de los Pinos donde es tratado con mayor dureza que antes.

Dos meses más tarde volvió mi visitante y resuelto a jugar un albur resolví aceptar el tal programa de rehabilitación.

La primera a obligación que le imponen al prisionero es asistir a unas conferencias de indoctrinización marxista, obligación que resulta bastante bien ya que ello significa dejar atrás la espantosa cárcel y comienza uno a disfrutar de un poco de comodidades. Luego se me permitió visitar a mi esposa y niños una vez por semana. Luego comienzan las pruebas.

“Para continuar en esta posición” -se me dijo- “usted deberá dictar algunas conferencias marxistas a otros prisioneros”.

Este es un paso muy importante en la indoctrinización comunista, pues ellos entienden que cuando un hombre trata de convencer a otros se ha logrado un total dominio sobre él ya que se ha obtenido su total destrucción moral. Su familia y sus amigos le perderán todo respeto y uno mismo comienza a despreciarse. Pero esto es muy superior a intentar regresar nuevamente a una cárcel. El sistema comunista ha minado a los hombres y no solamente les obliga a perder su fuerza espiritual sino su fuerza física. El comunismo hace cuanto quiere con uno. En sus manos los hombres nos convertimos en [un] peón de ajedrez.

La única esperanza
Pero ésta en la única esperanza para obtener la libertad. Para mediados de 1963 caí gravemente enfermo a consecuencia de lo mal nutrido y virtualmente comencé a quedar ciego. En esta situación fui transferido al hospital prisión “El Príncipe” en La Habana. Allí me encontré con un médico anti-castrista a quien le conté mi situación y decidió ayudarme diciéndole a las autoridades que mi caso era sumamente grave.

Repentinamente fui puesto en libertad condicional y en el mes de marzo de 1965 obtuve una visa para ir a México con el objeto de hacerme operar de los ojos.

Este es el fin de mi historia. Algunos pueden creer que exagero acerca de la situación de los miles de cubanos que están actualmente presos en las cárceles de [Fidel] Castro, pero no. Todo cuanto he referido es estrictamente cierto y lo declaro bajo mi palabra de hombre honrado y patriota que está listo a jurarlo ante cualquier autoridad que lo estime necesario.

Etiquetas: [crisis de los partidos políticos]  [elecciones 2014]  [gobiernos locales y regionales]  
Fecha Publicación: 2014-10-07T12:11:00.000-05:00
Por: Iván Budinich  Castro 

La victoria de Castañeda ha sido el resultado esperable de la gestión Villaran luego de cuatro años de no atinar pie con bola en sus obras, demostrar una soberbia del tamaña del estadio nacional frente a los que estábamos y estamos en desacuerdo con ella y más que nada haber victimizado al exalcalde Castañeda queriéndolo convertir en un icono nacional de la corrupción y no poder demostrarle nada de nada.

Cornejo también le debe mucho a Villaran, mención aparte de los meritos del candidato y la solvencia de su plan de gobierno, los acólitos de la alcaldesa le hicieron el inmenso favor de ayudar a levantar su candidatura en un intento de bajarle la llanta a Castañeda. En una demostración más de su ineptitud, lo único que consiguieron fue ver a su candidata relegada a un humillante tercer puesto.

Puede que el segundo lugar de esta elección no sea una gesta de victoria del APRA como apuntan muchos analistas, pero si es una gesta que demuestra que un aprista puede inspirar confianza y que el aprismo puede servir como maquinaria generadora de liderazgos a pesar de Alan y sus muchos anticuerpos.

No todos son rosas por cierto, a nivel nacional el APRA es uno de los grandes derrotados como casi todo el sistema de partidos, incluso han terminado de perder el otrora solido norte. A pesar de todo, Alan García y el aprismo en su conjunto tienen motivos para sonreír, ya tienen una cabeza de playa en Lima o quizás debería decir con más propiedad un bigote.  

Por su lado el PPC está pagando cara su ambivalente postura frente a Villaran, su acercamiento a la izquierda que incluso le ha llevado a una alianza con el etnocacerismo en Tacna, ha terminado de hundir a la otrora fuerza dominante de Lima Metropolitana. Pero no olvidemos algo, el PPC es un partido y los partidos se pueden recomponer. Veamos que pasa en los próximos meses.

Gana Perú demostró que no existe más allá de los esposos Humala - Heredia. 

El fujimorismo de Fuerza Popular por su lado no empieza con tan mal pie en la lucha municipalista. Los errores de su cúpula pueden haber sido gigantescos en designar a sus candidatos, pero al menos ya entraron al ruedo.  

Una sorpresa es la Alianza para el Progreso de Acuña y cia. Habra que ver como evolucionan. Aunque a titulo personal, me resisto a considerarlos como un partido político por el momento. 


Sobre la victoria esperable de Santos en Cajamarca, es triste que la derecha haga gala de las mismas manías de la izquierda descalificando moral e intelectualmente a los que no asumen el mismo paradigma. Cabria preguntarnos qué es lo que está pasando para que una región tan rica en metales como Cajamarca se hunde en la pobreza luego de tantos años de explotación minera. La derecha tradicional está visto que ha claudicado ante el fracaso estruendoso en Cajamarca, se va haciendo la hora de que otra derecha, una nueva popular y libre de prejuicios asuma la obligación de entender que pasa en Cajamarca y actuar para cambiar la situación ¿Existirá esa otra derecha? ¿Puede existir?
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Fecha Publicación: 2014-10-04T14:10:00.000-05:00
Autor: Antonio Maria Delgado
Fuente: elnuevoherald
Cerca de 1.5 millones de venezolanos han abandonado el país para escapar de la Revolución Bolivariana, más del 90 por ciento de ellos portando títulos universitarios y un 40 por ciento con estudios de maestría, reporta una investigación sobre la sostenida pérdida de capital humano registrada en el país.

La emigración masiva de venezolanos, tendencia que no tenía precedentes en la historia republicana de la nación, es motivada principalmente por la inseguridad personal, la inseguridad jurídica y la falta de opciones para progresar bajo el régimen bolivariano.

“Entre el 4 y el 6 por ciento de la población venezolana está fuera. Eso, para los estándares venezolanos desde que se creo la República, ya es un dato que sorprende”, comentó el sociólogo Tomás Páez, profesor de la Universidad Central de Venezuela y coordinador general del estudio La Comunidad Venezolana en el Exterior. ¿Una Nueva Modalidad de Exilio?

Pero además de preocupar el volumen de venezolanos que se han ido del país también preocupa la calidad del talento.

“Hay fuga de inversionistas, hay fuga de empresarios, hay una fuga de médicos, hay una fuga de comunicadores sociales, hay fuga de ingenieros de la industria petrolera. Es realmente impresionante”, comentó.

El estudio, que tiene previsto ser publicado en octubre, fue realizado a través de verificación de datos oficiales en el exterior, y la realización de cientos de encuestas realizadas a venezolanos que han decidido salir del país.

Páez dijo que aún cuando la decisión de salir del país es muy personal y las motivaciones varían de persona en persona, gran parte de ellas terminan estando relacionadas con el tema de la inseguridad del país, la falta de libertades y de protección de derechos derivados del modelo político aplicado por el chavismo, además de la desesperanza generada por la falta de oportunidades para progresar.

El tema de la inseguridad personal, que se ha agravado con el correr de los últimos años hasta convertir a Venezuela en uno de los países más peligrosos del mundo, lleva ya algunos años motivando a los venezolanos a emigrar.

Pero la situación se ha agravado ante el marco de políticas públicas adoptadas desde que el fallecido presidente Hugo Chávez llegó al poder en 1999, para implantar su Revolución Bolivariana.

“Desde ese momento, se ha comenzado a crear un tramado de leyes que han hecho que la inversión privada en Venezuela sea la menor de la historia y ha dejado a la propiedad privada en estado de vilo”, comentó Páez.

“El 88 por ciento de nuestra gente afuera se explica en los últimos 15 años”, agregó.

Eso ha dejado al venezolano sin saber a ciencia cierta si sus posesiones serán respetadas, porque sabe que en cualquier momento el chavismo puede decidir quitarle lo que tiene argumentado “razones estratégicas”, explicó.

Y además el venezolano sabe que no puede contar son un sistema judicial que le defienda de los abusos del Estado.

“El venezolano sabe que a la hora de un juicio, lo tiene perdido de antemano porque no hay separación de poderes en Venezuela”, relató.

Ante ese grado de inseguridad, muchos venezolanos en condiciones de hacerlo han decidido iniciar una nueva vida en otros países.

Y ya, en las últimas olas de emigrantes, ha comenzado a surgir un nuevo fenómeno, dijo el profesor.

“Cada vez más en la emigración más reciente, aparecen el tema de la imposibilidad de desarrollarse económicamente como persona, porque aún trabajando, es muy difícil y se necesitan muchos años con salarios mínimos poder comprar un apartamento, o poder comprar un vehículo”, comentó.

La situación se ha estado viendo agravada en los últimos meses con la agudización de la crisis económica por la que atraviesa Venezuela, marcada por la tasa de inflación más alta del mundo y una crisis de desabastecimiento sin precedentes.

Estados Unidos es el país que ha recibido el grueso de los inmigrantes venezolanos, con proyecciones que les colocan cerca de los 260,000, y siendo el sur de Florida el lugar donde se encuentra la mayor comunidad.

Otros de los grandes polos de atracción de venezolanos incluye España, con un total de 200,000, Italia con otros 150,000 y Portugal con docenas de miles.

En América Latina las mayores comunidades de venezolanos se encuentran en Panamá, Colombia, Perú, Costa Rica, Chile, México y Argentina.

A la lista también se suma Canadá.

En el caso de España, Italia y Portugal, el gran volumen de venezolanos que se encuentran allí se deben a que estos tienen raíces en esos países europeos.

Sus padres habían llegado a Venezuela décadas atrás para iniciar una nueva vida, y ahora están enviando a sus hijos de vuelta a su países de origen, en gran parte debido al terrible fenómeno de la inseguridad personal.

“Estamos viendo cómo los padres y los abuelos les están diciendo a sus hijos y nietos que se vayan. Esto les rompe el corazón, pero el peso de la inseguridad es tan grande que muchos de ellos prefieren tener a sus hijos lejos pero vivos, que vivir con la incertidumbre de tenerlos cerca pero corriendo el riesgo de que les pase algo”, dijo Páez.

Según una encuesta de Gallup publicada la semana pasada, la percepción de inseguridad personal es más alta en Venezuela que en cualquier otro país del mundo.

Etiquetas: [derecha]  [pensamiento político]  [política]  
Fecha Publicación: 2014-10-03T12:21:00.000-05:00
Autor: Krishna Avendaño 

Hundida bajo el peso de su propia medianía, la derecha contemporánea, más deslavada que nunca y temerosa de sí misma, parece tener más connotaciones míticas que auténticas. Los medios, los intelectuales y los políticos no dudan en invocar su nombre, todos menos los que, supuestamente, se encuentran ubicados en ese sector de las ideologías. A la luz pública es mejor negar cualquier filiación con ella y quienes, ingenuos, creen que desafían al sistema y se arrogan la investidura del conservadurismo o del libre mercado tardan muy poco en parchar su discurso, prestos en todo momento a hallar la salida retórica más rápida. Entonces aparecen varias palabras cuya sola mención ya nos revela la tragedia: derecha moderada, centroderecha, economía social de mercado, capitalismo popular o con rostro humano, etcétera. Términos que denotan la necesidad patológica de los supuestos derechistas contemporáneos de desligarse de sus raíces y de querer mezclarse, hasta quedar indistinguibles en esencia, con sus congéneres de la izquierda deslactosada que se presenta ante la sociedad como la única opción viable en estos tiempos. 

Qué mejor para el progresismo cultural y sus líderes que esto suceda. No habrá de qué preocuparse mientras la derecha sea mantenga mansa —un poco gruñona, no importa— y deseosa de participar de un juego político que perdieron antes de que sonara la primera campanada. Cabe preguntarse si fueron tan brillantes los progresistas o tan idiotas los de esa derecha timorata que poco ha logrado y que no consigue echar cimientos firmes. Mientras que los primeros han sido exitosos al momento de construir un relato aceptado y deseado por grandes sectores de la sociedad, los segundos son culpables no solo de ser incapaces de combatirlo sino de caer en la trampa propuesta por sus adversarios.  

De allí que muchos aboguen hoy en día por el punto medio, tan de moda en estas fechas donde correrse al centro parece la decisión más sensata, toda vez que la tibieza es la zona preferida de los perezosos y la que tanto seduce a jóvenes apáticos y de cortas ideas, más ansiosos de un discurso ecléctico que de un programa sin ambigüedades. Y ya que la batalla cultural se va perdiendo de calle, los modernos izquierdistas, al menos los que tienen esa amigable fachada de la institucionalidad y que se prestan siempre a la alternancia, no tienen por qué alarmarse cuando la derecha parece ganar algo de fuerza. Esa calma radica en un hecho muy simple y de suyo trascendente: no existen condiciones para que esa derecha que por momentos goza de los favores de la gente se enraíce en los niveles más profundos de la sociedad, a no ser que haya algo que detone un cambio cultural significativo; y esto no parece un escenario probable, no hoy cuando la derecha tiene miedo a ser llamada derecha, cuando el conservadurismo es el peor de los epítetos y cuando los capitalistas no quieren ser capitalistas.

Habrá que acusar de insalvable ingenuidad a quien no haya previsto el estado actual y raquítico de la derecha, tanto a los alarmistas tontos de la izquierda que ven en cualquier rastro de libre mercado la derrota a su utopía, pero sobre todo a los derechistas bobalicones que creyeron que una privatización o un muro hecho escombros bastarían para asegurar la permanencia de los valores liberales. Esta naïveté, propia de una generación que de tan iluminada por los destellos de los nuevos tiempos terminó por deslumbrarse, habría de devenir estertor y derrota.  Nunca fueron más vigentes las palabras que en 1953 el preclaro teólogo y filósofo Francisco Canals pusiera por escrito en una de sus más memorables piezas: El derechismo y su inevitable deriva izquierdista. 

Mientras la izquierda proclamaba que nada le parecería demasiado revolucionario, la derecha se esforzaba siempre por poner de relieve lo “moderado” y “prudente” de su actitud antirrevolucionaria, y se gloriaba por ello de poder mostrar, como testimonio de su amor a la libertad y al progreso, que no dejaba de ser considerada ella misma como revolucionaria por los “extremistas de la derecha”, por los “reaccionarios”.
El resultado necesario de esta situación fue el constante desplazamiento hacia la izquierda, no sólo de la opinión y de los partidos, sino de la norma de valoración con que se juzgaba del derechismo y del izquierdismo de tal o cual actitud.


No sorprende en modo alguno que muchas banderas que antes eran propiedad exclusiva de la izquierda, ahora también son asumidas por los políticos e ideólogos de la derecha. La excusa no podría ser más conveniente, aunque no por ello sensata, y es que «tenemos que ajustarnos a los nuevos tiempos» —y con ello su fatal corolario: rendirse a la fatalidad de que no queda más opción que recoger gran parte del discurso progresista—. No anticiparon estos personajes que la derecha iría con un rezago y que los electores verían en estas actitudes una mala calca de lo que los políticos progresistas ofrecían. 

La genialidad de Canals radica en el hecho de que, mucho antes de que este fenómeno empezara a ser tangible, en una época en la que hoy en día se asume que el sector político al que él pertenecía y criticaba tenía una actitud bien definida e inamovible ante ciertos temas, supo identificar que el problema de la derecha era estructural, que no estaba acotado por un momento histórico y que este no detendría su marcha en un futuro previsible. A Canals no le faltaba razón. Una vez dentro del juego del progresismo, nada evitaría el desplazamiento poco a poco hacia la izquierda. Y, por supuesto, en una sociedad donde el pensamiento cultural está formado por los intelectuales orgánicos del igualitarismo, parece poco probable que liberales y conservadores tengan la capacidad para dar una auténtica batalla. Máxime si los primeros gastan sus energías en tratar de convencerse inútilmente a sí mismos y a los pocos que los escuchan de que no son de derecha —de ahí, mal que les pese, la insistencia de este texto de incluirlos en este espectro—, o si los segundos insisten en sumarse a la carrera del estatismo. 

Queda como premonición la frase de cierto presidente de trágica memoria y líder de una nación al sur de los Estados Unidos que, siendo identificado como una figura de la derecha tradicional y de esa quimera que han dado a llamar el neoliberalismo, afirmara en su campaña que «rebasaría a la izquierda por la izquierda».  Enferma, temerosa de sí misma, de lo que fue y de lo que se supone que debería ser, la derecha ha dejado ya de competir en un campo parejo. Tanto así que asistimos, cada vez con mayor frecuencia, al espectáculo ridículo de los otrora liberales y conservadores queriendo mimetizarse con el buen progre.
Etiquetas: [igualitarismo]  [Kirchnerismo]  [nicolas marquez]  [socialismo]  
Fecha Publicación: 2014-10-02T09:47:00.000-05:00
Autor: Nicolás Márquez

Tras diez años de mentira generalizada emitida desde el deficitario Estado kirchnerista, ni la inflación ha sido la del INDEC ni la inseguridad ha sido una “sensación”. Pero un dato mucho más alarmante todavía que los mencionados, lo constituye el ominoso resultado que el régimen decadente nos deja en el rubro educativo. En efecto, tras una década de embrutecimiento sistemático, el conocido informe del Programa PISA de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) publicado semanas atrás comparó la performance de 65 países, de entre los cuales la Argentina kirchnerista obtuvo el indecoroso y bochornoso puesto N: 59º, acompañado sólo de países latinoamericanos, los cuales que aparecen recién a partir del 51° lugar. Vale decir, tras diez años de “inclusión” y de “recuperación del Estado”, somos casi lo peor de lo peor: nuestro país quedó sexto de entre los ocho países de la región analizados y como si esto fuera poco, cayó  un lugar respecto de la última evaluación elaborada por el citado organismo en el año 2009.

¿Este desastre fue producto de una política bienintencionada pero ineficaz o de una malicia eficazmente aplicada para envilecer el nivel intelectual o cultural del ciudadano?. Interesa la pregunta puesto que un pueblo cultivado no vota por demagogos ni se deja condicionar por el clientelismo dadivoso y feudal.

El interrogante se nos intensifica a medida que advertimos las medidas que el kirchnerismo intenta llevar adelante para pretender “revertir” la horrorosa situación educativa en la que ellos mismos nos instalaron. En efecto, ahora la banda que detenta el poder del Estado en la Provincia de Buenos Aires (que alberga al 40% de la población argentina) no tuvo mejor idea que seguir nivelar para abajo abrevando en una desopilante medida consistente en suprimir los aplazos y así, arrasar con toda noción de esfuerzo, mérito y responsabilidad personal, no encontrando mejor solución que aplicar la política de “aprobaciones a la marchanta” en el marco de un deletéreo igualitarismo demagógico signado por el facilismo y por lo que para el kirchnerismo constituye su más indecorosa marca registrada: “el paratodismo”, suerte de slogan proselitista el cual sugiere que todos, lo merezcan o no, tienen derecho a reclamarle al Estado (es decir al resto de sus conciudadanos) que estos les satisfagan sus necesidades, sean estas esenciales como alimentarse o meramente banales como financiar transmisiones de partidos de fútbol. Todo cabe en la misma bolsa demagógica, desde entregarle al vulgo sonajeros en vez de libros (equiparando al instruido con el iletrado), planes sociales en vez de trabajo (nivelando al perezoso respecto del laborioso), garantismo penal en vez castigos ejemplares (asimilando al delincuente con el ciudadano honesto) y ahora promoviendo aprobaciones escolares indiscriminadas (igualando al vago con el estudioso), generando en todos los ámbitos una disolvente atmósfera igualitaria de inequívoco tinte comunizante.

Si el que cumple y el que no cumplen tienen siempre el mismo premio, a la postre no cumple ninguno, y cuando ninguno cumple ninguna norma eso significa que salimos del Estado de derecho para ingresar en el estado de anomia. Pareciera ser este el último legado en el que nos pretende dejar un régimen dirigido por protervos que están pegando sus últimos manotazos de supervivencia política, desmoronamiento económico y corrupción ideológica.

Visto todo este entristecedor panorama desde la óptica de los intereses del oficialismo, ninguna duda cabe que ellos supieron hacer bien su trabajo. Justamente, nada mejor que haber fomentado el clientelismo político, la vagancia laboral y ahora el embrutecimiento escolar, para luego tener a su merced a un improductivo ejército de votantes desprovistos de toda habilidad, motivación y ambición personal que no sea la de venerar al caudillo de turno a cambio de una limosna de fin de semana. El problema es que encima ya no alcanza ni la limosna, porque esta es automáticamente carcomida por la inflación, pero eso ya forma parte de otro asunto para analizar en otro momento.

Casi 200 años atrás Juan Bautista Alberdi sobre la cuestión aquí abordada disparó: “La ignorancia no discierne, busca un tribuno y toma un tirano. La miseria no delibera, se vende”. No creemos que los jerarcas de la pandilla que nos gobierna hayan leído alguna vez al destacado pensador tucumano, pero todo indica que involuntariamente vuelven a darle la razón a muchas de sus perennes reflexiones. 
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Fecha Publicación: 2014-10-01T17:00:00.000-05:00
Autor: Alejandro Ezcurra Naón

A medida que se van conociendo las horrendas masacres perpetradas por los terroristas del autodenominado "Estado Islámico" y congéneres contra cristianos del Asia Menor y África, crece la indignación en la opinión de Occidente. Y muchos comienzan a preguntarse si no debería convocarse una nueva Cruzada en defensa de esos pueblos, víctimas de una inédita guerra de exterminio en nombre de Alá.

La palabra “Cruzada” puede causar escalofríos a liberales, como también a católicos picados por la mosca del relativismo progresista. Unos y otros han procurado estigmatizarla asociándola al abuso, a la codicia, al afán de dominio político, etc. Pero felizmente el intento ha sido vano.

Si bien hubo cruzados indignos de ese nombre, el prototipo del Cruzado es uno solo: el Caballero cristiano, cuyo idealismo y virtudes mil veces comprobadas lo convirtieron en un paradigma, un modelo de hombre de honor perfecto y acabado, inigualado en la Historia.

Y de tal manera la gesta de las Cruzadas quedó asociada a los valores de la Caballería, que hasta hoy perdura en el imaginario de Occidente aureolada de merecido prestigio. Al punto que el mayor elogio que se puede hacer de las cualidades morales de un hombre es decir: “Fulano es un caballero”.

En el origen de las Cruzadas, la defensa de los cristianos oprimidos


Al contrario de lo que se quiere hacer creer, las Cruzadas nacieron como defensa de las poblaciones cristianas en situación de debilidad, frente a las agresiones, abusos y vejámenes sin cuenta cometidos contra ellos por los musulmanes (en todo similares a los que comete hoy el "Estado Islámico").

La noticia de esos abusos movió al Papa Urbano II a convocar en 1095 el Concilio de Clermont, al que asistieron 300 obispos y miles de nobles. Allí, el relato de la terrible situación de los peregrinos y habitantes cristianos de Tierra Santa, agredidos y oprimidos por el poder musulmán, y de las profanaciones contra los lugares santos, determinó que al grito de Deus vult! (“¡Dios lo quiere!”), un viento de coraje y decisión recorriese las filas de los caballeros presentes, y se propagara enseguida por Francia y Europa.

Miles decidieron hacer un voto de Cruzada y partir para Tierra Santa. Nació así la primera Cruzada, que culminaría victoriosamente en 1099 con la conquista de Jerusalén, arrebatada a los egipcios por el legendario Godofredo de Bouillon y la flor de la nobleza francesa.

Una gesta impulsada y protagonizada por santos de la Iglesia

Los críticos de las Cruzadas, ávidos de encontrarles defectos, olvidan que lo esencial de esa gesta fue la justicia de su objetivo, servido por la santidad de sus impulsores y protagonistas. Santo fue el propulsor de la Primera Cruzada, el Bienaventurado Urbano II; santo fue el Doctor Melifluo, San Bernardo de Claraval —a quien se debe la bellísima oración del “Acordaos...”—, que les dio la regla de vida a los Caballeros Templarios, incluyendo el famoso voto de no retroceder en el campo de batalla; santos fueron los reyes Cruzados San Luis IX de Francia (¡que comandó no una, sino dos Cruzadas!) y su primo español, San Fernando III de Castilla, que con ímpetu arrollador recuperó en pocos años media España a los moros, incluyendo Córdoba y Sevilla.

Santo fue también el heroico fraile franciscano San Juan de Capistrano, llamado “el padre piadoso”, que a riesgo de su vida alentó a los cruzados en pleno campo de batalla y contribuyó decisivamente a la victoria contra los turcos en Belgrado (1456); santo fue asimismo el Papa San Pío V, organizador de la gran cruzada naval que, en el Golfo de Lepanto, en 1571 quebró definitivamente el poderío naval de los turcos; santo fue igualmente el Bienaventurado Inocencio XI, que convocó la Cruzada contra los turcos que asediaban Viena (1683). Con él cooperó en la empresa otro beato franciscano, Marcos de Aviano, quien ayudó a organizar el victorioso ejército cristiano que, tres veces inferior en número (60 mil contra 180 mil), derrotó a los turcos y acabó para siempre con la amenaza terrestre otomana sobre Europa central.

Podríamos citar aún muchos otros santos con espíritu de cruzados, como el caritativo San Vicente de Paul, que impulsaba un proyecto de Cruzada al norte de África para acabar con los piratas y secuestradores magrebinos, cuando le sorprendió la muerte.

San Francisco de Asís defiende las Cruzadas e insta al sultán a convertirse

Alguien podrá objetar: "No entiendo a Juan de Capistrano y a Marco de Aviano. ¿Cómo es posible que pacíficos santos franciscanos se envuelvan en una Cruzada? ¿No es contradictorio con su vocación de hombres de paz?".

Respondemos: ¡de ninguna manera! Estando la Cristiandad en peligro, ¿qué más lógico que defenderla y apoyar a los que la defienden? Tanto es así que el mismo San Francisco de Asís dio el ejemplo a sus frailes: él acompañó al Rey San Luis en la séptima Cruzada y tuvo el coraje de proclamar su legitimidad... ¡delante del propio sultán de Egipto!

Este lance de santa osadía ocurrió en 1219, cuando el sultán Malik al-Kamil recibió a San Francisco en Damieta. Así narra el episodio su compañero de incursión, Fray Illuminato:

“El Sultán le presentó [a San Francisco] otra cuestión: «Tu Señor enseña en los Evangelios que no se debe devolver mal por mal, y que incluso no debes negar el manto a quien quiera quitarte la túnica. Por tanto, ustedes los cristianos no deberían invadir nuestras tierras».

“A lo que le respondió el Beato Francisco:

«Me parece que no has leído todo el Evangelio. En otros pasajes, en verdad, está dicho: ’Si tu ojo te es ocasión de pecado, arráncatelo y arrójalo fuera de tí’. Con esto Jesús quiso enseñarnos que en el caso de haber un hombre o pariente, por más querido que sea para nosotros, aunque fuese tan querido como la niña de nuestros ojos, si nos tentara para apartarnos de la fe y del amor de nuestro Dios debemos estar resueltos a separarlo, a alejarlo, a erradicarlo de nosotros. Por todo esto, los cristianos obran según la justicia cuando invaden vuestras tierras y les combaten, pues ustedes blasfeman del nombre de Cristo y porfían en apartar de la religión de Él a todos los hombres que pueden. Sin embargo, si tú quieres conocer, confesar y adorar al Creador y Redentor del mundo, te amaré como a mí mismo».

“Todos los presentes quedaron tomados de admiración por su respuesta” [1].

Los Santos son propuestos por la Iglesia como modelos a imitar. Cuando hasta el mismo San Francisco de Asís justifica plenamente, en nombre del Evangelio, la Cruzada contra quienes utilizan la violencia para arrancar de las almas la fe de Jesucristo, nada impide en principio que los católicos lo imitemos. Es lo que nos enseñan la doctrina de la Iglesia y el ejemplo de sus santos.

Siendo así, ¿no será una Cruzada lo que Dios pide en este momento a las naciones occidentales y aún cristianas, para atajar el extremismo islámico y evitar al mundo males mayores?

[1] “Fonti Francescane”, Sección Tercera, Otros testimonios franciscanos, N° 2691, disponible en http://www.ofs-monza.it/files/altretestimonianzefrancescane.pdf
Etiquetas: [análisis]  [derecha peruana]  [Historia del Perú]  [política peruana]  
Fecha Publicación: 2014-10-01T15:07:00.000-05:00
Autor: Plinio Esquinarila
Fuente: asideclaro
En la vida hay momentos en que debemos tomar distancia de la actualidad inmediata para visualizar nuestra realidad cotidiana en una perspectiva histórica. Para tal caso, nos permitimos echar mano a esa frase dolorosa “en qué momento se jodió el Perú” del escritor Mario Vargas Llosa. Con su extraordinaria sensibilidad, el aún joven Mario estampó esas palabras en Conversación en la Catedral, no precisamente en un paréntesis pesimista de la vida peruana, sino cuando las fuerzas del cambio, mensajeras de tiempos nuevos, despedían a la llamada República Oligárquica en los años sesenta del siglo XX. Pasados los años, las tomaremos prestadas del flamante premio Nobel para un ejercicio de cuándo es que se jodió la derecha peruana. Reflexión imperativa a propósito de los resultados de las elecciones ediles en Lima en que Lourdes Flores Nano, de la alianza PPC- Unidad Nacional, ha enfrentado sin éxito a la representante de la izquierda, Susana Villarán de la Puente.

Los antecedentes de esta sucesión de jodederas nos ubican en los años que siguieron al triunfo de las guerras de la Independencia, en la batalla de Ayacucho, cuando las elites guerreras y civiles de la naciente República –durante 15 años, entre 1824 y 1839- se dieron la tarea de definir nuestro perfil de Estado nación.

Fue un debate entre quienes querían circunscribir el Perú a los linderos y mutilaciones dejados por Simón Bolívar, que separó el Alto Perú de su hogar madre, poniéndole incluso una derivación de su apellido –Bolivia-, posición ésta enfrentada a los partidarios de la restauración de los antiguos dominios del Perú, ya prefigurados en el imperio inca, pero alterados no tanto por España cuanto por los temores de Bolívar que prefería la “gran Colombia” a un eventual y poderoso Estado confederado andino cuyo epicentro sería obviamente el Perú.

En tan difícil dilema, en los años de la “anarquía militar”, solo dos hombres tuvieron una idea clara del destino de sus pueblos: El general Andrés de Santa Cruz, boliviano de nacimiento y peruano de corazón, y el mercader chileno Diego Portales. El primero organizando la Confederación Perú-boliviana, en medio de incomprensiones que estallaron en las guerras entre 1835 y 1839. El segundo, destruyendo y derrotando, en la batalla de Yungay (1839), este primer gran proyecto nacional cuya realización nos hubiera ahorrado años y años de luchas fratricidas entre la costa y la sierra.

No es que los peruanos Ramón Castilla, Agustín Gamarra y otros exiliados, que participaron encabezando la expedición chilena, hayan sido unos traidores. Eran unos caudillos erráticos que no tenían ni idea de que Portales había diseñando el futuro de su propia nación en 1836, trazándose la meta de impedir el embrionario Estado confederado pan-andino. Eso está en blanco y negro en la conocida carta dirigida al almirante Blanco Encalada, jefe de la primera expedición:

“Va Usted, en realidad, a conseguir con el triunfo de las armas la segunda independencia de Chile (…) La posición de Chile frente a la Confederación es insostenible. No puede ser tolerada ni por el pueblo ni por el gobierno porque ello equivaldría a su suicidio. No podemos mirar sin inquietud y la mayor alarma la existencia de dos pueblos confederados y que, a la larga, por la comunidad de origen, lengua, hábitos, religión, ideas, costumbres, formarán, como es natural, un solo núcleo”.

Eran tiempos en que no se hablaba de derecha ni de izquierda, términos que se hacen globales después de la revolución francesa de 1848. Para entonces el Ejército libertador estaba liquidado y sus principales cuadros –Gamarra y Castilla- exiliados en Santiago. Francisco Xavier de Luna Pizarro y sus liberales, se sumaron a la causa confederada sólo en un inicio, mientras los aristócratas con criterio de pertenencia, es decir de Patria, tras los pasos de José de la Riva Agüero, fueron partidarios consecuentes, y a ella ofrendaron su vida, a diferencia de la otra aristocracia, la de los mercaderes, que prefirió escudarse en las bayonetas chilenas, apenas husmearon que el nuevo eje de desarrollo del Perú haría peligrar sus intereses comerciales en la Ciudad de los Reyes. Este es el primer momento en que se jodió el Perú republicano, en medio de mofas a la procedencia india de Santa Cruz.

LA DERECHA SE JODIÓ CON EL CIVILISMO

Y el primer momento en que la derecha peruana se jode es con el civilismo que toma el poder en la República Autocrática, con Manuel Pardo y Lavalle, líder del Partido Civil, en 1872. Antes, el negocio del guano y el salitre había enfrentado encarnizadamente a dos grupos ferozmente antimilitaristas, a saber: 1) los mercaderes ligados al capital nacional limeño, encabezados por el referido Manuel Pardo, y, 2) los pioneros pro transnacionales liderados por Nicolás de Piérola.

¿Por qué el civilismo pardista no cuajó en un partido arraigado y orgánico? Porque, al igual que las primeras autocracias de la joven República, no logró superar la debilidad caudillista, menos aún trocarlo por una institucionalidad secular capaz de generar entusiasmos y lealtades en torno al Estado, a partir del respeto a la libertad común y las instituciones que la sustentan.

Esa ausencia articuladora, responsabilidad principal de los voceros de los mercaderes guaneros y salitreros, fueron también los que destruyeron el Ejército en la década de los setenta del siglo XIX, en medio de una crisis fiscal en que los recursos fueron mal usados entre negociados y deudas, exponiendo a la Patria a la indefensión, y, por ende, a una nueva mutilación de sus territorios en la aciaga nueva guerra con Chile (1879-1894).

Éste fue el segundo momento en que se jodió el Perú, motivando el retiro momentáneo del poder de la plutocracia guanera, dejando la carga inicial de la reconstrucción nacional al héroe de La Breña, el general Andrés Avelino Cáceres, del Partido Constitucional, hasta que nuevamente civilistas y gamonales de la sierra ganados a esta causa, una vez muerto su jefe Manuel Pardo, convocaron a un viejo enemigo, Nicolás de Piérola, del Partido Demócrata, quien entró con sus victoriosas montoneras a Lima en 1895.

Piérola cerraba con esa contrarrevolución el ciclo de la República Autocrática para dar pase a lo que se ha venido a llamar la República Aristocrática (1895-1930) basada en el mercantilismo costeño agro-exportador y los enriquecidos gamonales serranos.

Pero, mal que bien el Perú convaleciente se recompuso de las pesadas cargas de la guerra, y las ilusiones y sueños nacionales “iban a la par con la libra esterlina de Londres”, y por donde se mire había esperanza y recursos, aunque las plutocracias retornarían ávidas al asalto de las arcas de la hacienda pública. Fue Víctor Andrés Belaunde el que con más precisión definió a los tres nuevos poderes fácticos de entonces: La plutocracia costeña, el caciquismo serrano y la burocracia militar.

El historiador Jorge Basadre ha tratado de ubicar, en estos años, la concreción de una fuerte institucionalidad del Estado, pero la realidad lo contradijo, no sólo por el caos y las interminables rencillas entre lo estertores del civilismo, el pierolismo y el cacerismo, sino porque un civilista rebelde –Augusto B. Leguía- asumió el poder en 1919, dando al traste con esa etapa aristocrática.

UNA OLIGARQUÍA QUE APRENDIÓ DE SUS ERRORES DE ANTAÑO

El siglo XX, tan rutilante en cambios e influencias propiciadas por las revoluciones mexicana y rusa, y por la gradual primacía internacional de la economía norteamericana en reemplazo de la inglesa en los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, trajo la modernización de una Lima siempre más cercana a los perfumes y modas parisinas que al “Perú profundo”, así definido por José Carlos Mariátegui.

Si el crack de la bolsa de Nueva York en 1929 ayudó a legitimar el nacimiento del aprismo y el comunismo, ¿cómo es que la oligarquía, basada en las mismas fuerzas mercantiles del antiguo régimen aristocrático, no logró constituir un partido raigal? ¿Por qué el Apra, con toda su fuerza auroral, tampoco forjó la siempre esquiva institucionalidad del Estado? ¿Qué pasó con la tercera fuerza, el Ejército?

Al exportar los métodos violentos y anarquistas de la Europa de entreguerras, el Apra fracasa en la sangrienta revolución de Trujillo de 1932. Y comete contra el Ejército un crimen que lo marcó de por vida: el asesinato del caudillo de las armas, el general Sánchez Cerro. Esto lo llevó a la clandestinidad y las catacumbas, de las que salió por tiempo efímero allende 1945, en la ola democratizadora posterior a la Segunda Guerra, para después sublevarse nuevamente contra el gobierno del Frente Nacional que había ayudado a forjar y triunfar con José Luis Bustamante y Rivero a la cabeza.

Estos hechos anidaron un odio irreconciliable, anulando a las dos fuerzas populares –el Apra y el Ejército- en el desarrollo de sus proyectos nacionales, dejando a la oligarquía el campo abierto para su accionar. Alguien dijo que la nueva oligarquía habría aprendido de sus errores de antaño, apareciendo incluso con mayor realismo político, por su condición minoritaria, negándose en todo momento a constituir un partido político, prefiriendo actuar como una red invisible de intereses y favores de clientela, ejerciendo una labor de equilibrio y fiel de la balanza entre el Apra y el Ejército.

Luego, fue el gobierno del general Oscar R. Benavides uno de los que la oligarquía usó para tales fines. Un Benavides policiaco, sin embargo, trató de insuflar un régimen de estabilidad jurídica que se proyectó, como una razón de Estado, en el gobierno civil de José Luis Bustamante y Rivero, quien administró el país entre 1945 y 1948, hasta que el caos y la algarada aprista coadyuvaron para un nuevo retorno del poder militar de facto con el general Manuel A. Odría, que instauró el famoso ochenio hasta 1956.

PRADO, EL BANQUERO DEL DESPEÑADERO

Este es un año -1956- clave para el destino manifiesto de la derecha peruana. La República Oligárquica daba signos de cansancio con la entrada a la escena de nuevas fuerzas, como la del arquitecto Fernando Belaunde (Acción Popular) y la Democracia Cristiana. Mientras, el aprismo proscrito ya había entrado en conversaciones, primero con Odría, para la liberación de su jefe Víctor Raúl Haya de la Torre de la embajada de Colombia, luego con la flor y nata de la bancocracia oligárquica encabezada por Manuel Prado Ugarteche.

Estas tratativas legítimas, por ser políticas, primero se hicieron alianza, de la mano de Ramiro Prialé y Armando Villanueva del Campo, luego convivencia, al derrotar juntos al arquitecto emergente. Convivencia que le permitió al Apra recuperar su legalidad y salir de las catacumbas para, con sus multitudes heroicas aun con olor a celda de prisioneros, darle el triunfo, en las elecciones de 1956, a la fracción más adinerada de la oligarquía, el imperio Prado, que tenía en el Banco Popular el sostén financiero de sus 110 empresas y como su vocero mediático al diario La Crónica.

Hijo del general Mariano Ignacio Prado, Manuel Prado Ugarteche, tuvo un primer mandato entre 1939-1945, en cuyo gobierno no supo, en plena II Guerra, cuando los productos de exportación, en especial los minerales, se cotizaron a precios astronómicos, impulsar el ahorro público, siendo el inaugurador de las políticas inflacionarias en el siglo XX. En su segundo gobierno (1956-1962) Prado echó mano a los empréstitos y a las consabidas “consolidaciones”, que no eran otra cosa que emisión inorgánica de papel moneda. Resultaba pues sintomático que un gobierno de banqueros llevara al país al despeñadero de la maquinita, la inflación y nuevos impuestos para la empleocracia.

Este fue otro momento en que se jodió la derecha peruana. Pocas veces se ha visto, en la etapa moderna del Perú republicano, ejercer la actividad política como una prolongación directa del interés económico, sin mediación alguna, es decir la dominación patrimonial, si usamos la vieja pero siempre nueva categoría sociológica de Max Weber. Para muestra un botón: Tuvo como primer presidente del Consejo de Ministros a Manuel Cisneros Sánchez, quien también era presidente del directorio del diario La Crónica y del mismo Banco Popular.

Este ejercicio del poder en los apachurrantes años cincuenta y comienzos de los sesenta seguía basada en el caudillo, sea civil o militar, y no en un partido o una institución, mientras la oligarquía jugaba sus descuentos, en ese rol de fiel de la balanza, sin tener idea cabal de la necesidad de una institucionalidad secular moderna, sea en una visión patriótica, donde el valor principal es la República y la forma de vida libre que ésta permite; o en la visión nacionalista e ilustrada, donde los valores primordiales son la unidad espiritual y cultural de un pueblo.

La oligarquía había rodeado y mimado a Odría, pero siempre receló de su acercamiento al pueblo, para luego asumir directamente el manejo del poder con Manuel Prado, hasta que fue depuesta al finalizar su mandato por un sui géneris “golpe institucional” de la Fuerza Armada que vetó el triunfo estrecho del Apra en las elecciones de 1962.

Los generales Nicolás Lindley y Ricardo Pérez Godoy inauguraron esta atípica forma de golpe cerrando el itinerario de más de treinta años de la República Oligárquica, con dos ramificaciones claramente definidas. Un conocedor del tema, Fernán Altuve-Febres Lores lo clarifica:

“El caso del Perú en la segunda mitad del siglo XX es una evidencia de la inconsistencia de la derecha burguesa, pues en nuestro país las dos figuras más relevantes de esa derecha, el liberal Pedro Beltrán Espantoso (1897-1979) y el democristiano José Luis Bustamante y Rivero (1894-1989) se conformaron con postular políticamente un “orden económico”, el primero, y “orden jurídico” el segundo, sin entender que las doctrinas políticas deben ser principios integrales y no solo programas parciales (…). La falta de visión de estos caballeros, y de sus discípulos, impidieron la consolidación de una verdadera derecha peruana y la condenaron a no ganar una sola elección después de la victoria del conservador Manuel Prado Ugarteche (1889-1967) en 1956”. (“La democracia fuerte”, Lima, 2006, pág. 81).

Enterrados los sueños de los legionarios de la Independencia, de los héroes ecuménicos de la guerra con Chile y de los que sintieron al Perú como suyo en los recurrentes conflictos con el Ecuador, de pronto era evidente que las clases adineradas, en el ocaso de la República Oligárquica, no sólo habían olvidado la ilustración y obligaciones de lo mejor de sus predecesores, sino que ya estaban convertidas en cerradas amistades frívolas que, poco a poco, fueron cambiando el París de la Belle Epoque por el cercano Miami tropical de Estados Unidos, de donde había retornado el mismo Manuel Prado para postularse a la presidencia en 1956.

Es más, ya no hacían política con la multitud silenciosa o tumultuosa, pacífica o violenta, sino que los locales partidarios de tiempos heroicos habían sido trocados por el Club Nacional, donde sesionaba el Movimiento Democrático Pradista, o por el Waikiki. Patética la disolución de los sentimientos patrióticos de una clase.

EL POPULISMO Y EL DESBORDE DE LAS MASAS

El nuevo rumbo creado por el “golpe institucional” de 1962 también fue obra, en su versión civil, de Acción Popular y la Democracia Cristiana, que, bendecidos por los militares, previo veto al Apra en la frustrada elección de ese año, habrían de gobernar el Perú después de las elecciones de 1963, a partir del “Pacto de la Avenida Salaverry” .

Así es como nació la República Populista. El golpe del general Juan Velasco Alvarado de octubre de 1968 se limitó a darle sepultura indigna al antiguo régimen oligárquico y superar las supuestas inconsecuencia del populismo civil, por ejemplo, en materia de reforma agraria.

Ese populismo militar velasquista, ese culto por el colectivismo y el estatismo, cimentó las nuevas ilusiones inoculadas a un pueblo ávido de redención y justicia que, en sus versiones extremistas, había recurrido a las guerrillas de 1965.

Pero, en perspectiva serena, este nuevo paréntesis del siglo XX fue un error estratégico. Y es que mientras en otras latitudes del planeta el estatismo estaba de salida, en el Perú se lo presentaba como novedoso y revolucionario. El balance final, al margen de la liquidación de cierto gamonalismo impresentable y de los llamados barones del algodón y del azúcar, no podía ser otro que el fortalecimiento de un nuevo capital financiero y transnacional y de una tecno-burocracia que hasta hoy influye en la hacienda pública.

Agotado el populismo militar, volvía, una vez más, el populismo civil del “arquitecto de la lampa” el año 1980. Fernando Belaunde trajo una colosal inyección de optimismo a un alma nacional cada vez más pesimista y vallejiana. Pero tal estado de ánimo duró poco. De la tragedia del primer Belaunde (1963-1968) pasamos a la parodia del segundo Belaunde (1980-1985). Al margen del terrorismo senderista que se inicia en mayo de 1980, con la asonada en la comunidad de Chuschi, Ayacucho, nada interesante ni nuevo hubo en su gobierno, donde la semidifunta Democracia Cristiana dio pase a su hijastro, el Partido Popular Cristiano, para un cogobierno insípido.

Por lo que está claro que no había que ubicar el nuevo rostro del Perú en la política o en la maraña jurídica que la reviste. Había que ubicarla en la sociedad, en las migraciones del campo a las grandes urbes, que José Matos Mar lo describe como la contradicción entre el Perú formal y el Perú informal (Desborde popular y crisis del Estado, 1984). Por una parte, el Estado, el Congreso, el Poder Judicial, su ente recaudador de impuestos, la banca, la Iglesia, su cultura. Y por otra la economía informal, los ambulantes, los talleres clandestinos de maestritos que han aprendido en las fábricas modernas, la justicia por manos propias, la música “chicha” que baja de los cerros con “Chacalón y su nueva crema”, las beatas y santos no canonizados que compiten con los cultos formales.

Ya no era evidencia sino demasiada realidad para soslayarla porque son otro mundo los migrantes de la primera, segunda y tercera generación no insertados al mercado formal. No son ciudadanos, con sus deberes y derechos, en la acepción occidental del término. Son masas apolíticas y pragmáticas que deciden, cada vez con más fuerza, por encima de los poderes fácticos, en especial los medios de comunicación, qué outsider debe ser el nuevo inquilino de Palacio de Gobierno.

Así como el golpe de Velasco Alvarado rompió los últimos diques de las compuertas embalsadas del Estado Oligárquico, así el Estado Populista había puesto en evidencia, en toda su crudeza, la ruptura definitiva de la marginación de las nuevas masas informales que han irrumpido con fuerza en la economía y la sociedad, amenazando con tomar el control de la política.

Es cuando por primera vez observamos, en nuestro doloroso itinerario, el diseño de facto de un Estado mestizo o cholo, al estilo de México, y el eventual cierre del largo parto formativo de nuestro Estado nación, entendido como suma de identidades, posibilidad y realidad visualizada por Carlos Franco en esos años ochenteros de violencia y terror.

Esas masas pendulares sin ideologías ni credos políticos, sin las antiguas ideas fuerza del antiimperialismo, o la lucha por la tierra, ya no cabían en los ropajes encorsetados de la democracia representativa y del viejo Estado tradicional. Multitudes famélicas dispuestas al asalto y al golpismo, como ya viene sucediendo en América latina. Mareas humanas incomprendidas por una casta política que tiene fijaciones patológicas por el reparto de escaños parlamentarios, fajines ministeriales y embajadas, según Javier Valle Riestra.

Desde un prisma liberal, ese mismo desborde se ha clarificado en la economía con El otro sendero (1986), de Hernando de Soto, Enrique Ghersi y Mario Ghibellini, en ácida crítica al populismo de derechas e izquierdas en extinción y al “mercantilismo” abusivo de las clases adineradas. Este credo libertario y pro-privatista saltó a la política cuando Mario Vargas Llosa se enfrentó a la estatización de la banca del primer gobierno aprista (1985-1990) de Alan García Pérez, dando lugar a la formación del FREDEMO, frente derrotado por un desconocido llamado Alberto Fujimori en las elecciones de 1990.

LA LARGA MARCHA DEL DESARROLLO ECONOMICO

Los postulados económicos del nuevo credo libertario –no los políticos, por cierto- se aplicaron a partir del gran viraje de la economía de 1992, por obra de Carlos Boloña Behr, nuevo curso que cierra el ciclo del Estado Populista, con una participación determinante de la Fuerza Armada, sobre todo en la pacificación nacional, dando inicio a la larga marcha del desarrollo económico que dura hasta nuestros días.

Ningún partido o corriente populista, sea de derechas o de izquierdas, sea militar o civil, con la solitaria excepción del Apra, ha logrado cuajar, en la etapa que nos ocupa, como partido representativo y duradero de sus intereses económicos y sociales. Tampoco la izquierda marxista, que en los ochentas diera forma a su logro más importante, Izquierda Unida, frente diluido de inmediato en medio de discusiones estériles sobre la actitud a asumir respecto de la secta maoísta Sendero Luminoso y el tipo de participación en la democracia representativa antes catalogada de burguesa.

La versión moderada de esa izquierda (gauche caviar), ante la progresiva deslegitimación de estalinismo ortodoxo y la posterior caída del Muro de Berlín, se adelantó en aggiornarse, aceptando la economía de mercado que había vituperado, sumándose a la nueva tecnocracia formada en este interregno. Para nadie es un secreto la participación de algunos de sus cuadros en la primera fase del fujimorismo, luego en el gobierno transitorio de Valentín Paniagua y su rol de cogobierno en la administración Toledo.

Posteriormente, para legitimarse ante la opinión pública se auparon a las ONGs, principalmente de derechos humanos, que años atrás también habían vituperado, haciendo política desde la “sociedad civil”, para, en una suerte de neo-civilismo, jugar en la era post Fujimori el papel vengador que el Partido Civil había tenido para con el Ejército en el siglo XIX.

Un pretendido balance de la derecha política en este periodo sería una pérdida de tiempo. Al margen del populismo aprista, el único intento persistente de la derecha peruana ha sido el del PPC que, más que un partido orgánico, ha sido y es una agrupación de estudios de abogados limeños tras una representación parlamentaria y el control de municipios capitalinos.

Disipados los cenáculos libertarios del FREDEMO, tras su episódica estela de cometa Halley finisecular, fenómeno de marginalidad que comparte con la izquierda marxista, sin lograr ninguno de ellos una raigambre estructural en el Perú de los desbordes, aquel balance debería subrayar que la nueva burguesía financiera y trasnacional insiste en mantenerse como una red invisible de intereses y favores de clientelismo, aupándose al gobernante u outsider de turno, ora con Fujimori, ora con Toledo, ora con el segundo García. Al parecer está condenado a no tener partido propio. O simplemente no le interesa, en la praxis fenicia que todo lo puede comprar con su dinero, ideas incluido.

Algunos dirán, desde la izquierda jacobina, que esta visión es desmentida por la incursión de Susana Villarán y su Fuerza Social en las últimas elecciones municipales de octubre del 2010. No. Olvidan que el Perú ha aguantado de todo, pero también se cansa de todo. No se dan cuenta de su cansancio para con un sistema de partidos endebles que cada cierto tiempo suplica, desesperado, los votos necesarios para mantenerse en vigencia. Esta nueva ilusión de promesas legalizadoras de las drogas o del matrimonio gay no es más que eso: una nueva ilusión, un estado de ánimo que se rebela en las ánforas contra el stablismenth partidario que administra el Perú en la era post Fujimori.

Finalmente, ¿qué nos está expresando los resultados de las referidas elecciones ediles?: El desencuentro entre el pujante desarrollo económico del Perú que colisiona con un sistema político que ya no representa a toda la sociedad. Dicho de otra forma, asistimos a la contradicción entre el giro liberal de la economía, que viene desde 1992, que afinado en sucesivos gobiernos ha logrado colocar a un Perú, el moderno y capitalista, en la vitrina internacional de los países que se acercan al primer mundo. Pero éste rumbo colisiona con un régimen político y las nuevas clases adineradas que desde el Estado medran del boom económico en perjuicio del otro Perú, el de los marginados, quienes ya no se sienten representados por un sistema de partidos atacados por el mal de la falta de renovación y de raigambre.

Conclusión, la agrupación que solucione esa contradicción puede llenar el vacío de la falta de un partido de derecha en el Perú. Superar el caudillismo, la fragmentación partidaria y los problemas de marginación y violencia creados por los desbordes, ésa es la tarea venidera para coadyuvar nuestro pujante y envidiable desarrollo económico y superar la pobreza. Cuando esa hora llegue, los tímidos flash de felicidad actual se harán luz perenne, y los poetas ya no cantarán el verso ése de que nuestra Patria es una isla doliente donde el mar no llega. Cuando esa hora llegue, nuestra historia de caos y debilidad institucional será eso: historia.
Etiquetas: [alcaldía de lima]  [análisis]  [elecciones 2014]  [Ivan Budinich]  
Fecha Publicación: 2014-09-29T17:19:00.000-05:00
Autor: Iván Budinich Castro


El pánico parece cundir entre los acólitos de Susana Villarán y su collera a juzgar por su reacción en las redes sociales ante la performance lograda por Enrique Cornejo en esa suerte de exposición de motivos que hemos dado en creer que es un debate político.
Imagen: larepublica

No es para menos, si  el candidato aprista logra remontar hasta el segundo lugar en los resultados electorales, automáticamente las expectativas de Villarán como símbolo, carta presidenciable y activo político de la izquierda limeña se verán desvanecidas en el aire irremisiblemente. Peor todavía para las izquierdas que verían aparecer el escenario de sus pesadillas, el APRA como organización saldría no solo fortalecida, sino hasta con una nueva figura presidenciable y con la idea bien puesta en la ciudadanía y más importante todavía en el pueblo aprista que un futuro post Alan es posible. 

En estos momentos los estrategas de Villarán que ya han digerido la imposibilidad de la victoria sobre Castañeda, andan buscando consolidar el segundo lugar con miras al 2016. El tío bigote es su mayor obstáculo para lograr ese objetivo tras el estancamiento en que ha caído el candidato Moisés Heresi.  

A título personal jamás pensé en votar con convicción por un aprista. Marque la estrella en 2006 por optar el mal menor frente al summum malum que era Ollanta Humala en aquel entonces.  Sorpresa de sorpresas, Alan García resulto no ser el cretino ideológico de su primer periodo y la vida bajo su mandato no fue aquel infierno de mis recuerdos de infancia.  AGP y el APRA a diferencia de la izquierda demostraron ser capaces de evolucionar con los tiempos; es por eso que estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda a un candidato del aprismo sin que medie una calamidad de por medio y al menos por esta vez, podre marcar con verdadera convicción la estrella aprista.

Etiquetas: [amenaza terrorista]  [MRTA]  [SENDERO LUMINOSO]  
Fecha Publicación: 2014-09-27T09:37:00.000-05:00
Autor: Martha Meier M.Q.

Lima vive en una burbuja si cree que Sendero Luminoso y el MRTA no atacarán nuestra capital. Parecen los 80, cuando nadie creía que el terrorismo rodearía la capital, como efectivamente ocurrió. Cosa rara, pues desde 1983 empezaron los atentados a fábricas, sedes de partidos, el secuestro y asesinato  de empresarios y personajes notables. Entre bombas, muertes y apagones, como París, Lima era una fiesta. Para algunos, “la cosa no era para tanto”.

Ya a fines del Virreinato, el barón Alexander von Humboldt –en carta al gobernador de Jaén, don Ignacio Checa– le escribe: “Un egoísmo frío gobierna a todos y lo que no sufre uno mismo, no da cuidado a otro”. Y lo que notó el sabio alemán seguía vigente a fines del siglo XX, como lo sigue hoy. 

Recién en 1992 Lima abrió los ojos cuando Sendero Luminoso asesinó y dinamitó el cuerpo de la icónica lideresa popular María Elena Moyano, frente a sus vecinas y pequeños hijos, aquí nomás, en Villa El Salvador. Moyano, treja y valiente, organizó una marcha contra el terror y su brutal asesinato fue la respuesta de la banda carnicera de Abimael Guzmán. Luego un carro-bomba destruyó la calle Tarata, en pleno corazón de Miraflores. La muerte y el dolor tocaron a amigos, familiares y conocidos, y los limeños comprendieron que esto no les pasaba a “los otros”, sino a todos los peruanos. Quizá ese terrible día se comprendió mejor la palabra “nosotros”.

La destrucción y el dolor  generados por las hordas senderistas (de inspiración marxista-leninista-maoísta) y del MRTA (castro-guevarista) no son comprendidos por las nuevas generaciones. Los jóvenes usan polos con la cara del asesino Che Guevara (‘El Carnicero de la Cabaña’, por los cientos de fusilamientos de opositores a la revolución castrista que ordenó y ejecutó). Esta juventud de ideología confusa “demócrata-inclusiva-caviar” se rasga las vestiduras y lloriquea por la “violación de derechos humanos” durante el fujimorato; clama por la “inclusión social”, mientras venera al Che, ese fulano que sostuvo que los indígenas mexicanos eran “la indiada analfabeta de México”, y que los campesinos bolivianos eran “animalitos”. Ok, ahora, ¿pueden quitarse ese polo? Gracias.

En días recientes fue liberado uno de los cabecillas senderistas, el arquitecto Incháustegui, quien fue capturado en la casa donde se escondía el criminal de criminales, Guzmán. Incháustegui ya cumplió sus 22 años de condena y en prisión se dedicó a la cerámica, desarrollando una bonita colección de cerdos voladores. La pregunta es: ¿Dejó de creer en la lucha armada? ¿El gobierno está en capacidad de hacer seguimiento a los terroristas que están siendo liberados?

Es un hecho que Sendero y el MRTA se reorganizan a vista y paciencia de las autoridades. El año pasado un informe de “Correo” dio cuenta sobre el entrenamiento de niños (de 6 a 15 años) “para participar en acciones terroristas” y “enfrentarse a las fuerzas del orden”. Son los llamados “pioneritos”. Milicianos no les faltarán a los terroristas liberados.

Una pregunta a los padres de familia: ¿Tienen idea cuál es la ideología de sus hijos e hijas? ¿Les han contado la verdad de lo ocurrido en los 80 y 90? ¿Podrían caer, por idealistas, y seguir a alguno de estos liberados que pululan por Lima?

María Elena Moyano
“Sendero está en contra del pueblo”
— “Al atemorizarse la izquierda, Sendero ha avanzado [...] están en contra del pueblo, están en contra de nuestras organizaciones”, dijo María Elena Moyano en una entrevista. El día de su asesinato, en 1992, Moyano estuvo con sus hijos Gustavo y David. 

Senderista Incháustegui
Una enorme deuda con la memoria del país
— El senderista Carlos Incháustegui, quien escondió a Abimael Guzmán hasta su captura, salió libre el 11 de setiembre tras cumplir una condena de 22 años por el delito de terrorismo. Incháustegui debe S/.4 millones al Estado por reparación civil.
Etiquetas: [alberto fujimori]  [fujimorismo]  [keiko fujimori]  [Mario Vargas Llosa]  
Fecha Publicación: 2014-09-26T17:58:00.000-05:00


Interesante vídeo que explica como fue la peor humillación de la de vida de Mario Vargas Llosa.


Etiquetas: [corrupción]  [elecciones 2014]  [encuestas]  [Ivan Budinich]  [susana villaran]  
Fecha Publicación: 2014-09-24T14:33:00.000-05:00
Por: Iván Budinich Castro

Un abrumador 49% de la población limeña considera que la gestión de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, es mucho más corrupta que la gestión del exalcalde, Luis Castañeda Lossio que a pesar de años de contracampaña solo alcanza un 27% en la última encuesta de Datum. La pregunta de rigor entonces es ¿Quién es el corrupto en estas elecciones?

No estamos ante una lucha entre la luz y las tinieblas, no estamos ante el corrupto que hace obra pero roba y la autoridad competente que hace obras y no roba, Todas las obra de Villaran tienen el sesgo de la falta de planeamiento, de la improvisación como la Parada o el Corredor Azul, los criterios de contratación de sus funcionarios resultan por lo menos turbios, Villaran a defendido a autoridades revocadas a las que dijo que no iba a contratar, a blindado a funcionarios que como los implicados en el asunto de la Caja Metropolitana debían ser separados ¿Qué clase de autoridad honesta puede ser esa? 

Desconocemos hasta ahora los gastos de Villarán y su gente en el proceso de revocatoria, desconocemos porque se niegan a admitirlos los gastos de su campaña. Dicho sea de paso, es muy cuestionable el liderazgo de alguien que no sabe ni cuánto es que  cobran sus asesores de campaña.


Susana Villarán y su gente son deshonestos hasta en la forma en la que ven al vecino de Lima, no es casual que su gestión sea percibida como corrupta por la abrumadora mayoría de limeños, no es producto del azar que su último refugio sea el AB donde tiene al grueso de su electorado. La población mayoritaria de Lima, percibe a esta gestión como corrupta porque es tremendamente inefectiva, ineficaz e ineficiente.  No es porque el limeño sea bruto, salvaje, bárbaro, incapaz de comprender los efectos civilizadores y la obra de construcción de ciudadanía de Villarán y cia, el ciudadano limeño de a pie, percibe la podredumbre clasista, autorreferencial, conservadora y altamente reaccionaria del proyecto de la izquierda light villaranista, heredera legitima y hasta orgullosa de la derecha más rancia, racista, excluyente y retrograda de la historia peruana. 
Etiquetas: [defensa nacional]  [escuela diplomatica del peru]  [escuela superior de guerra naval]  [Estado peruano]  [marina de guerra del peru]  [peru]  [seguridad nacional]  [Sergio Tapia Tapia]  
Fecha Publicación: 2014-09-22T15:07:00.000-05:00

Autor: Dr. Sergio Tapia Tapia


Nuestra República no fue eficaz para preservar la integridad del territorio nacional. En contraste con el Incario, la Conquista y Virreinato, que fueron los períodos del expansionismo.

En general, los sectores dirigentes de nuestra República, han sido y son recelosos del gasto en pertrechos militares. No hemos sido belicistas, ni podíamos serlo, inmersos en una atmósfera prejuiciosa del gasto militar.

La inversión en Defensa Nacional corresponde necesariamente al Estado. No es la época de los ejércitos privados. Y, porque la seguridad nacional preserva la paz, que es elemento sustantivo del bien común (del objeto y fin) de la Sociedad Nacional.

La inversión del Estado Peruano no es uniforme en los tres rubros que componen el gasto militar: en personal, en pertrechos y en contratación de nuevas tecnologías.

Nuestros militares han sido y son remunerativamente maltratados. Padecen desatención en sus sistemas de bienestar (educación para la prole, prestaciones de salud digna y extensiva a la familia militar, vivienda, etc.). En las últimas administraciones estatales, las carencias se han acentuado.

La improvisación impera, en medio de los torbellinos conflictivos, que cada decenio experimentamos con nuestros vecinos fronterizos y con la endémica subversión interna.

Y, es nula por inexistente nuestra inversión en las nuevas tecnologías de la seguridad nacional.

Aunque, nuestras insuficiencias al hacer el “gasto”, no nos exime de la necesidad ineludible de tenerlo que hacer.

Es frecuente medir el gasto en Seguridad Nacional, relacionándolo con el PBI (producto bruto interno, que es un cálculo de la cantidad de bienes y servicios que en un año se produce en el país). Ayuda a explicar ciertas proporciones del gasto que la economía absorbe.

Pero, hay otra variable que influencia en la generación del “gasto” militar, que es el nivel de las amenazas percibidas. Esta dimensión expresa la credibilidad de la política de defensa del país.

Algo interesante ha ocurrido en el “gasto” en la Defensa Nacional. Se ha transformado en una oportunidad de“inversión para el desarrollo”.

De las sociedades desarrolladas, surge la oferta de realizar compensaciones industriales complementarias. Así, la economía desarrollada beneficiada con la venta de artículos militares, hace inversión en la economía en desarrollo que gastó en la compra.

Es ya un tipo de acuerdo en comercio exterior (el “offset”) que busca compensar al país comprador del armamento, con una inversión proveniente del país vendedor del pertrecho. En beneficio de otros sectores productivos del país, no se cierra a que sea en el Sector Defensa.

Hay un loable esfuerzo por la Marina de Guerra del Perú, a través de su Escuela Superior de Guerra Naval, para develar a los civiles todo este mundo de la Defensa Nacional. Han sido prolijas y de mucho éxito las recientes presentaciones realizadas en auditorios universitarios limeños de pre y post grado, así como en la Escuela Diplomática del Perú. Difundir esta“Cultura de la Defensa Nacional” debe proseguir hacia los gremios empresariales y las provincias de interés.



Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 19 de setiembre de 2014, pág. 6
Etiquetas: [Israel]  [izquierda]  [política internacional]  [Sionismo]  
Fecha Publicación: 2014-09-21T17:00:00.000-05:00
Autor: Alberto Flores

Este cambio radical se refleja en cinco factores principales:

a) la victoria militar judía destruyó el tabú del post-Holocausto relativo a las críticas públicas a los judíos.

b) el cambio generacional en la izquierda, de los que vieron el nazismo y el Holocausto como la definición de los acontecimientos políticos más influyentes, a los activistas más jóvenes que se sintieron más influenciados por los males de la intervención de Estados Unidos en Vietnam.

c) la aparición de un movimiento nacional palestino independiente bajo la forma de la Organización de Liberación de Palestina, que envolvía su nacionalismo árabe y palestino de retórica progresista.

d) la intensiva campaña antisionista llevada a cabo por la Unión Soviética y los partidos comunistas asociados de todo el mundo (ligada en buena medida a las oscilación del Israel hacia la zona de influencia occidental, a pesar de la ideología socialista de los primeros tiempos)

e) la supuesta ocupación israelí de territorios árabes y una supresión percibida de las aspiraciones nacionales palestinas, lo que provocó críticas generalizadas de todos los sectores de la izquierda.

No es probable que haya una re activación de la conexión Judíos Izquierda. La izquierda de hoy ya no es compatible con los intereses objetivos judíos. Y sobre todo, ya no existen los factores estructurales que dirigieron históricamente a muchos judíos hacia la izquierda. Pocos judíos tienen hoy la experiencia de estar oprimidos política, social, cultural y económicamente por regímenes de derecha, y la mayoría de los judíos occidentales se ubican cómodamente en categorías económicas con unos ingresos medios y altos. En muchos países, los judíos forman parte de los grupos influyentes y, a veces, tienen un acceso sustancial a la política, al mundo académico y a los medios de comunicación.

Sin embargo, sería un error decir que todos, o incluso que la mayoría de los judíos, se han desplazado hacia la derecha. Los judíos continúan siendo un pueblo con una notable presencia entre las diversas naciones y todavía mantienen una perspectiva más universalista que el resto de los pueblos. Pocos judíos mantienen posiciones conservadoras en temas sociales como el aborto y el feminismo, y hay una creciente universalización de las enseñanzas y de los valores judíos, incluyendo las lecciones del Holocausto, en apoyo de las perspectivas sociales liberales. 

Para los judíos no existe una correlación evidente entre un alto nivel socioeconómico y un conservadurismo político egoísta.

Ya saben socialconfusos... 
Etiquetas: [ciclos económicos]  [ciencias económicas]  [Friedrich Hayek]  
Fecha Publicación: 2014-09-21T13:31:00.000-05:00
Autor: Fernando Arteaga
Fuente: paradigmas.mx

He was one of the few economists who warned about the  possibility of a major economic crisis before the great crash came in the autumn of 1929. Von Hayek showed how monetary expansion accompanied by lending which exceeded  the rate  of  voluntary saving would lead to a  misallocation of  resources, particularly  affecting the structure of capital. 
(Royal Swedish Academy of Sciences, 1974)

I. Introducción

El estudio de los ciclos económicos ha sido un desafio para nuestra ciencia desde siempre. Empíricamente, los periodos de auge y depresión han sido fenómenos observables de los que es imposible dudar, el problema yace en que ésta realidad observada estadísticamente  representa un reto a la teoría económica, pues esta descansa en la  idea de la existencia de un “equilibrio estático”.

Aún superando la pretensión de un equilibrio, el problema teórico se enfrenta con otros problemas particulares, en especial surge una importante pregunta: ¿es posible realizar una teoría general de los ciclos económicos?

F.A Hayek creía que sí era posible. El presente ensayo tiene como fin esquematizar su teoría de los ciclos,  presentándola en perspectiva de los recientes acontecimientos económicos, es decir, de la más reciente crisis que estalló en el 2008.

El texto se divide en cinco secciones, la primera es ésta introducción; en la segunda se da una reseña biográfica de  Hayek , en la que se presentan los personajes y teorías más importantes que le influenciaron directamente. En la tercera parte, se tratan los argumentos teóricos que explican los periodos de auge y depresión con base en la cuestión monetaria, a través de los cambios en la tasa de interés de mercado; la cuarta sección trata sobre la aplicación de tal teoría a la realidad, en específico a los eventos que gestaron y luego hicieron estallar la crisis en el 2008-

Cabe aclarar que no es objeto de este ensayo presentar ideas novedosas, ni tampoco responder las críticas teóricas hechas al modelo. El objetivo es sólo presentar la teoría hayekiana y constatar como es que es posible entender la crisis actual a través de ella.

II. Reseña biográfica

Friedrich Augustus von Hayek  nació en la Viena “ilustrada” de principios del siglo pasado, donde aprendió directamente de Böhm-Bawerk y de Friedrich Wieser. de ellos adquirió el conocimiento característico denotado como “austriaco” [principalmente el uso de una teoría del capital que incorpora al tiempo como factor originario del interés; de donde se concluye que la característica definitoria de  la economía capitalista es la producción indirecta que ocupa periodos de tiempo dados].

También participó en el particular círculo de estudios que Ludwig von Mises tenía en Viena; de él aprendió no solamente argumentos sobre la inviabilidad del socialismo como sistema económico [argumentos que luego fueron centrales en su debate con Oskar Lange], sino también asimiló el argumento que dice que la inserción de dinero a la economía conlleva un efecto de distorsión sobre la estructura de producción, a partir de la manera en que éste se inserta [el llamado efecto Cantillón].

En su primer viaje a EE.UU.  trabajó cercanamente al académico Wesley C. Mitchell, reconocido por su interés en el estudio de los ciclos económicos a través de métodos estadísticos aplicados a la economía real.  Si bien no existía una coincidencia metodología entre ellos (Hayek fue influido primero por el apriorismo Misesiano,  luego por el falsacionismo popperiano), si concordaban en que el estudio de tal cuestión era central para entender el funcionamiento en general de la economía.

Ya siendo maestro de la London School of Economics, Hayek vivió su etapa más importante como economista, debatiendo intensamente con los académicos de la escuela de Cambridge, en especial con John Maynard Keynes. En 1930 se abrió el debate entre ellos, cuando fueron publicadas dos de sus más importantes obras, que trataban el mismo tema de la influencia de las cuestiones monetarias en la economía real: Prices and Production por parte del primero y Treatise on Money por parte del segundo. La critica Hayekiana a Keynes descansaba en que este último no había incorporado teoría del capital alguna en sus estudios. No hubo conclusión académica a la discusión, en tanto años más tarde Keynes renegó de su obra aduciendo que ya no representaba sus pensamientos, para luego publicar en 1936 la General Theory of Employment, Interest and Money, que dio paso a la denominada “revolución keynesiana”. Por su parte Hayek no presentó la refinación de su teoría sino hasta 1941 con la publicación de Pure Theory of Capital, sin embargo para ese entonces ya no existía cabida para el debate, el mundo académico ya no estaba interesado, en tanto se había decantado por adoptar el paradigma keynesiano

Los años posteriores para Hayek,  le vieron involucrarse en otros temas, no menos importantes sobre filosofía, sociología, derecho y psicología,  y le separaron de su estudio puro de la economía [que no retomó sino hasta el final de su vida cuando proveyó un esquema teórico  a favor de un sistema de emisión monetaria privado].

III. Teoría monetaria del ciclo económico

El primer recuento esquemático de la teoría hayekiana se encuentra en la versión alemana, realizada en 1928, del trabajo Monetary Theory and Trade Cycle (publicada en inglés en 1933). En dicho trabajo se resaltan aspectos metodológicos, que destacan la imposibilidad de entender los ciclos a través de  estudios empíricos, en tanto que son meramente descriptivos, y por ende no son capaces de discernir entre efectos y causas. De tal manera que lo que se necesita es una teoría para los ciclos, que a su vez debe de ser congruente con las bases y fundamentos de la teoría económica en general.

Sin embargo, a primera vista, existe una incompatibilidad entre la idea de equilibrio, en donde todos los mercados se vacían, y la concepción de ciclos en lo que esto no sucede. La paradoja se resuelve con la introducción del dinero, que no es un bien de consumo ni de producción, en tanto su demanda depende no de si misma sino para satisfacer otras demandas[1]. Ergo, se necesita una teoría monetaria que  explique  los periodos de auge y depresión en la economía.

Sin embargo la teoría monetaria predominante (hasta principios de los treintas) se basaba en la teoría cuantitativa del dinero, la cual estaba enfocada en agregados y sólo proveía una tautología acerca de los efectos en el nivel general de precios a partir de movimientos en la velocidad o en la cantidad de dinero. De tal manera que dicha teoría no era capaz de explicar los ciclos económicos.[2]

La teoría hayekiania del ciclo económico es por lo tanto también una teoría monetaria en si misma; Prices and Production, publicado en 1930,  representa la primera exposición detallada, siendo The Pure Theory of Capital la versión refinada de ésta.  El punto importante de estas obras es destacar que los cambios en la cantidad de dinero y/o crédito, en una determinada economía, actúan de tal manera que  modifican la estructura de producción y por lo tanto también los precios relativos.

Antes de exponer más detalladamente como se dan los ciclos económicos, hay que abundar en la macroeconomía basada en la teoría del capital austriaca[3], a la cual se le pueden atribuir cinco características esenciales:

La producción es un proceso intertemporal el cual requiere de diversas etapas, en las que se insertan medios de producción y resulta, en última instancia, en la consecución de bienes de consumo.
Los precios son un medio de transmisión de información que sirven como guía a los agentes económicos en sus decisiones de producción y consumo. En especial la tasa de interés que sirve para la coordinación intertemporal entre consumo presente y consumo futuro (de tal manera que coordina el mercado de fondos prestables).

Los bienes de capital son heterogéneos, en tanto sirven para la consecución de bienes específicos. De tal manera que se pueden dividir en bienes de primer grado (bienes de consumo) y bienes de segundo, tercer, etc. grados (que reflejan a los bienes de producción dependiendo de la etapa productiva en que se encuentren).

El “efecto Ricardo”, es el fenómeno central que conduce a  la adopción de  procesos de producción más o menos indirectos (esto es, a través de la inclusión o disminución de  etapas en la estructura productiva). Por ejemplo, una disminución de la tasa de interés significaría una mayor inversión en bienes de capital por sobre la de  bienes de consumo.

La demanda de trabajo no es una demanda derivada de la de bienes; esto es, existe un “efecto descuento temporal”. Por ejemplo una disminución en el consumo de un bien  no reduce necesariamente el nivel agregado de empleo, en tanto que significa un mayor ahorro que conduce a un aumento en la inversión de bienes de capital que requieren también trabajo.[4]
Triangulo HayekianoEl triangulo hayekiano representa gráficamente la estructura de producción. En una explicación simple, tenemos que la última barra representa el bien de consumo producido a través de un proceso de producción que involucró nueve etapas de producción (en las que se creaban e insertaban bienes de capital) para una economía que ha alcanzado el equilibrio ínter temporal.

Dicho esto, podemos definir cómo sucede el proceso sostenible de acumulación y crecimiento económico: A través de un aumento en el nivel de  ahorro de una economía, el cual genera un incremento en la oferta de fondos prestables, y por ende un descenso de la tasa de  interés,  lo cual  resulta, en ultima instancia, en una ampliación de la estructura de producción (En el tiempo presente se da un aumento en la producción de bienes de capital y un decremento en la producción de bienes de consumo).

Esta exposición resulta siempre cierta para el modelo de una economía que opera en condiciones in natura, sin los efectos del dinero. La introducción del factor monetario modifica este escenario. Hayek haciendo uso de la terminología wickselliana, reconoce la existencia de dos tipos de tasas de interés: la natural y la de mercado. A la primera la reconoce como  la tasa que, en ausencia de dinero, fijaría el mercado de fondos prestables de acuerdo a las preferencias de producción y consumo de los agentes económicos. A la segunda la denota como la tasa de interés observable en el mercado.

De tal manera, que el proceso por el cual se crea un proceso de crecimiento económico no sustentable (entendido como un periodo inicial de auge y de una posterior e inevitable crisis) es el siguiente: Una política  de dinero barato por parte del sistema monetario, que conlleva una disminución en la tasa de interés de mercado,  genera una expansión crediticia que no va de acuerdo a las preferencias ínter temporales de productores y consumidores (Ésta siendo un fenómeno en el que la tasa de interés de mercado se sitúa por debajo de la tasa natural). Ante esta situación, se presenta el fenómeno denominado como “ahorro forzado” [5] en el que los agentes económicos  responden como si los nuevos fondos de inversión fueran procurados por un aumento voluntario del ahorro. Esto recae en un alargamiento de la estructura de producción, en la que se incrementa la inversión en bienes de capital. Surge  por lo tanto un proceso de mala asignación de la inversión, en tanto los fondos invertidos por productores no concuerdan con las preferencias de los consumidores. Esta descoordinación no es evidente en un primer lapso, pero con el paso del tiempo las desproporciones se hacen evidentes. La corrección de dichos desequilibrios se da a través de un proceso de crisis, que reajusta la inversión de los productores a las preferencias de los consumidores.

Es éste el proceso al cual Hayek atribuye los constantes ciclos económicos en la moderna economía capitalista. Hacer notar que el fenómeno estudiado representa el momento en donde la tasa de interés de mercado se sitúa por debajo de la tasa de interés natural. Sin embargo esto no significa que el caso contrario sea un evento saludable en si mismo (tasa de interés de mercado por arriba de la tasa de interés natural, con una disminución de dinero en la economía)[6]

IV. Crisis Mundial “subprime”

Ya vista teóricamente la idea hayekiana sobre los ciclos económicos, falta repasar la realidad empírica[7]. Para tal objetivo, se presentaran los factores que dieron origen a la crisis del 2008, conocida como crisis de “hipotecas subprime” (en tanto fue en el mercado de hipotecas de riesgo, en EUA,  donde se presentaron los primeros desfases).

El punto más importante es aquel que tiene que ver con la expansión crediticia, en tanto ya vimos produce un “ahorro forzado” que contrae el “efecto Ricardo” a un proceso de mala asignación de la inversión.

La siguiente gráfica presenta la evolución de la tasas de interés “overnight” en Estados Unidos del año 2000 al 2008. Se puede apreciar como a raíz del 2001 (debido a los atentados terroristas a EUA el 11 de septiembre de ese año) bajaron súbitamente las tasas de interés, a tal grado que incluso se llego a tener una  tasa real negativa del 2002 al 2005.


Fuente: Alonso, Miguel Ángel, “Crisis económica internacional desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía”, conferencia impartida en la Facultad de Economía de la UNAM en el 2009.

Esta otra gráfica muestra el cambio anual en la oferta monetaria en EUA de 1993 al 2006. Se puede observar como a principios de los noventas inicia un proceso expansivo de incrementos en la oferta monetaria en aquél país.

Fuente: Alonso, Miguel Ángel, “Crisis económica internacional desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía”, conferencia impartida en la Facultad de Economía de la UNAM en el 2009.

Las anteriores figuras pueden dar cuenta de inyección de dinero barato en EE.UU. La segunda gráfica muestra una relación entre aumento del M3 y posteriores crisis: Aumento súbito en el periodo 1993 – 1998 que termina en 1999, en concordancia con la crisis sucedida en Asia; incremento en los años 2000 – 2001 que acaba en el 2002 con la crisis “dot com” ; y a partir del 2005 se puede visualizar otra escalada en el crecimiento de la oferta monetaria,  que precede a la actual crisis , estallada en el 2008.

Este aumento monetario con un auge de la expansión crediticia mandó señales erróneas a los empresarios estadounidenses y mundiales, alargando el proceso de producción e incentivando una mayor inversión en bienes de capital. Dicho crecimiento resultaba insostenible a largo plazo; el alza de las tasas de interés de la FED, argumentando que se necesitaba controlar la inflación, hizo estallar la burbuja.  No es sorprendente que hayan sido los mercados de construcción y de automóviles, conocidos por su intenso uso de bienes de capital, los que  sufrieron más fuertemente el vaivén de la economía (un auge antes del 2007 y una crisis después).

No existe metodología para el calculo del  nivel existente en la tasa de interés natural, y por eso no es posible observar ni medir la diferencia entre ésta y la tasa de interés de mercado. Sin embargo, aún así es evidente que el proceso de inversión en los últimos años en EE.UU. ha sido incentivado más por el auge crediticio, que por un aumento en el ahorro de dicha economía.

Rescatable citar el más reciente trabajo de Taylor en el que ha criticado la política monetaria de la Fed, en tanto no ha seguido su regla monetaria. Véase la siguiente figura que muestra el diferencial entre las tasas de interés a corto plazo de la Fed y del Banco Central Europeo respecto a la tasa implícita en la regla de Taylor.


Fuente: Alonso, Miguel Ángel, “Crisis económica internacional desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía”, conferencia impartida en la Facultad de Economía de la UNAM en el 2009.

Ahora, existen característicos particulares de la crisis que si bien no forman parte central del argumento hayekiana sobre los ciclos económicos, resultan útiles como explicación secundaria de la crisis.

Políticos, periodistas e incluso economistas han argumentado que la causa de la  crisis se deriva de una laxa regulación gubernamental del mercado financiero. Sin embarga dicho tesis resulta poca satisfactoria en tanto: a) El sector financiero históricamente ha sido el más intervenido por el gobierno, y actúa siempre en concordancia con las decisiones tomadas por éste y por el banco central; b) no es una explicación sistemática del porqué sucedió, incluso no se llega a tomar en cuenta que antes de la crisis existió un periodo de auge.

Podemos afirmar que el sector financiero no es un sector con poca regulación, más bien se le puede definir como uno mal regulado. Véase que éste actúa bajo el amparo del banco central, el cual tiene dentro de sus misiones, el rescatar al sistema bancario cuando sea necesario (incurriendo así en situaciones de riesgo moral). Ante esta situación, y debido a las bajas tasas de interés de mercado provistas por la Fed, no es sorprende que se diera un aumento de competencia en el mercado financiero que llevara a practicas atrevidas.

Ahora y más en especifico respecto al tema de regulación. Caben destacar tres puntos: a) La Community Reinvestment Act  fue establecida en 1977 por el presidente Jimmy Carter e implicaba que los bancos deberían por obligación cumplir con una cuota de créditos a personas de bajos recursos (aún cuando estos no tuvieran aval de poder pagar). Esta acta fue ampliada en la presidencia de  Bill Clinton, en pos de que los bancos cumplieran también con cuotas crediticias para personas de diferentes razas; b) Fannie Mae y Freddie Mac son empresas semi gubernamentales que tienen como objetivo proveer de crédito hipotecario barato a la población estadounidense; c) En 1999 en la presidencia de Bill Clinton se firma el acta Gramm-Leach-Bliley, que suprimía los elementos impuestos en 1933 , en el gobierno de Roosvelt , en la Glass-Steaggel act sobre la separación de la banca comercial y la banca de inversión.

Estos tres elementos hablan de aspectos  gubernamentales que influyeron en la actual crisis. Los dos primeros puntos significan una política gubernamental de alterar deliberadamente el mercado hipotecario. El último punto, por su parte, resultó en una nueva y gran competencia a los bancos de inversión por los bancos comerciales, que generó un proceso en los que los primeros empezaron a buscar alternativas de ganancia, principalmente a través del manejo de colaterales.

Notas
[1] Sraffa, encomendado por Keynes, realizó una reseña de Prices y Production en la que hizo énfasis en que el problema de la teoría de ciclos hayekiana residía en considerar la existencia de una única tasa de interés natural para un mercado sin dinero; Sraffa sugiere que bajo dicho supuesto, existirían n tasas de interés. Sería Ludwig Lachman, alumno de Hayek, quien haría notar que Sraffa había confundido los conceptos funciones del dinero: existiendo un único numerario (cosa que no estaba en discusión para Hayek), es posible encontrar  una única tasa de retorno generalizada dentro de una economía de trueque.

[2] Hayek también era crítico de  la teoría wickesilliana como explicación de los ciclos económicos, en tanto consideraba que Wicksell, que había estudiado exhaustivamente  los fenómenos que dan origen al interés, se había enfocado, más que nada, a una explicación sobre los movimientos de la tasa interés como causantes del cambio en el nivel general de precios. A su vez Hayek criticaba el argumento wickselliano que planteaba que la tasa de interés servia para equilibrar el mercado de fondos prestables y para lograr una estabilidad general de precios. Hayek insistía que la tasa de interés sólo podía servir para cumplir un objetivo, no los dos.

[3] La teoría del capital austriaca se le debe más que nada a Böhm-Bawerk, el cual la expuso detalladamente en su magnum opus  Positive Theory of Capital, la cual representa una alternativa crítica a la teoría, hoy dominante, del capital, que postuló John Bates Clark.

[4] Un de las consecuencias de esta característica en la macroeconomía basada en la teoría capital, es renegar de la existencia del efecto que Keynes denominó como “paradoja del ahorro”.

[5] El termino “ahorro forzado” fue acuñado por Ludwig von Mises, sin embargo  su definición es similar al concepto ,usado en el siglo XVIII por Jeremy Bentham y Henry Thornton , de “frugalidad forzada”.

[6]  Véase el debate  Hayek -Sraffa, sobre las propuestas de política monetaria del primero,  en las que se discute si es necesario, para mantener estabilidad , el  tratar de mantener siempre  MV (de la ecuación cuantitativa de dinero) a un nivel constante.

[7] Cabe señalar que una teoría es siempre “generalizadora”, por  lo tanto, si bien puede y debe explicar los fundamentos, no es posible que explique los detalles de cada evento sucedido.
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Fecha Publicación: 2014-09-19T10:20:00.001-05:00
Autor: Mary Anastasia O'Grady
Fuente: elcato.org

Los precios de los bonos venezolanos se desvanecieron la semana pasada debido a renovados rumores de que el gobierno del presidente Nicolás Maduro podría declarar pronto la cesación de pagos de hasta US$80.000 millones de deuda externa. El rendimiento del bono del gobierno con vencimiento en 2022 alcanzó el 9 de septiembre su punto más alto en seis meses, con 15,8%. David Rees de la firma Capital Economics, con sede en Londres, y que el año pasado advirtió de los riesgos que la bajada del precio del petróleo representaba para Venezuela, le dijo a Bloomberg News por teléfono que "el mercado de bonos finalmente está comenzando a despertarse".

Eso podría ser cierto. Está claro que las divisas que Venezuela recibe por sus exportaciones de petróleo no pueden pagar sus importaciones y los intereses de su deuda. Hay escasez extrema de bienes industriales y de consumo, así como de servicios. Por algún lado tiene que romperse el saco, y la probabilidad es que el ajuste que requiere la economía no será la primera opción del gobierno.

Sin embargo, a los bancos de inversión de Wall Street les conviene que siga en marcha la pirámide de préstamo y gasto. Los rendimientos son buenísimos y las comisiones de colocación ayudan mucho a incrementar sus bonificaciones de fin de año. Mientras Venezuela pueda financiar sus déficits, nadie pierde dinero. Es por eso que el default quizás no sea tan inminente como algunos temen. Aun así, puede ser inevitable.

Cuando Hugo Chávez asumió el poder en 1999, PDVSA producía 3,5 millones de barriles de crudo por día (bpd). Para 2004, otros 900.000 barriles se habían sumado al flujo diario. Venezuela se destacaba entre los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo porque también vendía en el mercado mundial productos refinados del crudo.

Pero los problemas se estaban gestando desde 2002. Fue en ese entonces cuando PDVSA despidió a cerca de 20.000 empleados por motivos políticos y los reemplazó con chavistas leales que no estaban adecuadamente capacitados para el trabajo petrolero. Los activos petroleros en manos extranjeras fueron nacionalizados. La inversión se fue a pique y los accidentes causados por un mal mantenimiento se incrementaron. En 2012 estalló la enorme refinería Amuay. La OPEC dice que Venezuela produce actualmente 2,3 millones de barriles de crudo al día.

Más de la mitad de esta producción no genera divisas. Cerca de 700.000 barriles al día abastecen el mercado interno y de esos, los expertos calculan que aproximadamente 100.000 bpd son enviados de contrabando al mercado libre colombiano por funcionarios corruptos. Cuba y otros vecinos del Caribe no pagan en efectivo por los 300.000 bpd que reciben. Cerca de 650.000 bpd son enviados a China. Pero buena parte de eso se usa para pagar decenas de miles de millones en préstamos que se gastaron hace mucho tiempo.

La edición de julio del boletín Veneconomy Monthly, producido en Caracas, examinó el informe anual de 2013 de PDVSA. Los editores indicaron que pese a contar con 627 páginas había "poca información creíble sobre lo que sucede" al interior de la compañía. "Lamentablemente, la poca información disponible confirma las percepciones de que PDVSA se dirige hacia la insolvencia".

No obstante, eso no explica la escasez. Entre los bienes de consumo, por ejemplo, es difícil encontrar desde pañales, champú, carne, leche y pan hasta autopartes y baterías, alcohol para heridas y medicamentos.

La producción local ha sido paralizada. Según el banco central, en 2013 un 69% de las importaciones fueron insumos que los productores locales usan para hacer productos terminados. No obstante, también hay que pagarles a los proveedores.

La tasa oficial de cambio es de 6,3 bolívares por dólar. Pero debido a que el banco central incrementó la oferta de efectivo en 70% en los últimos 12 meses y en 63% en los 12 meses previos a eso, el valor del bolívar se ha ido a pique. El banco central perdería todos sus dólares de la noche a la mañana si satisficiera la demanda de dólares a la tasa oficial. En cambio, vende una cantidad limitada a tasas más altas (pero no de mercado). Los negocios "prioritarios" tienen permitido comprar algunos dólares todas las semanas a poco menos de 12 bolívares por dólar y algunos otros afortunados hacen compras a una proporción de 50 bolívares por dólar.

La liquidez en dólares se está esfumando. Un analista independiente me dice que las ventas de dólares del gobierno en el primer semestre de 2013 cayeron cerca de 20% frente al mismo período del año anterior y que las ventas en la primera mitad de 2014 fueron alrededor de 30% menores que en el mismo período de 2012.

La tasa de cambio del mercado negro de 90 bolívares por dólar, que deben pagar aquellos sin conexiones, es demasiado alta para los productores que se encuentran sujetos a controles de precios sobre sus productos terminados. Súmele a eso unas leyes laborales que harían sonrojar a Mussolini y puertos dirigidos por Cuba en los que los bienes se mueven a paso de tortuga y podrá ver fácilmente por qué la producción ha colapsado.

Las preocupaciones por un default son exacerbadas por la noticia publicada hace unos meses de que PDVSA ha puesto en venta Citgo Petroleum, valorada en cerca de US$10.000 millones. Caracas puede estar tratando de recaudar capital, pero también puede que esté tratando de minimizar su exposición a incautaciones de activos en EE.UU. si dejara de pagar a sus acreedores.

Venezuela dice que pagará sus deudas. Pero a medida que la epidemia de inflación y pobreza empeora, ¿a quién no se le ocurre que los socialistas del siglo XXI encontrarán más fácil culpar a los capitalistas que a sí mismos?

Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 15 de septiembre de 2014.
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Fecha Publicación: 2014-09-17T10:10:00.000-05:00
Por Alberto Mansueti
Fuente: El Día

Si Ud. es de los que creen que los gobiernos socialistas “se equivocan porque no saben de economía”, entonces disculpe, pero el que se equivoca es Ud. porque no sabe de socialismo. ¿Ud. también cree que “el socialismo va a caer solo, víctima de sus propios errores”? Es que ve en el socialismo lo que los socialistas dicen que es: un “modo de producción” y una “teoría económica”. Y por eso Ud. piensa que el modo de producción fracasa, porque la teoría no sirve.
 
Le comento que con ese misma creencia en América latina hay unos 200 “tanques de pensamiento” liberales y libertarios; y de ellos, más de 70 con recursos y presupuestos considerables. Todos con esa misma ilusión de que “el socialismo es un error” y que “los socialistas deben aprender economía”.
 
Por tanto lo que hacen los “tanques” es: (1) repetir la demostración de los "errores" del socialismo, refutaciones a las teorías económicas marxistas, publicadas por buenos economistas desde el s. XIX; (2) mostrar con cifras, tablas y cuadros estadísticos, que con el socialismo la economía declina y la gente se empobrece, lo cual, sin muchas disquisiciones teóricas ni tantas gráficas, es más que obvio para quien vive (o sobrevive) en los países dominados por la izquierda, que ahora son casi todos en nuestra América latina. Y (3) enseñar “economía de mercado”, con reuniones en costosos hoteles y resorts, a las cuales van siempre los mismos: los ya convencidos; y gente nueva, pero que enseguida se frustra, porque no encuentra un partido político con ideas claras y eficaces para ganar las elecciones a las izquierdas, desalojarlas del poder, “desfacer los entuertos”, y luego mantener a los socialistas en la oposición.
 
En eso llevan varias décadas; pero el socialismo está cada vez más altivo y dominante, y adopta nuevas y más terribles formas. Muchos “tanques” y ningún partido. Como en el poema de los “¡70 balcones y ninguna flor!” Muchos tanques y poco pensamiento.
 
Las izquierdas ejercen una brutal hegemonía en todos los ámbitos: política, medios de prensa, educación en todos sus niveles, e iglesias en todas sus denominaciones. El grueso de la población ya ha asimilado esa mentalidad socialista, o la está asimilando. Ya en este siglo XXI nos metieron en la fase del comunismo, o sea el socialismo “avanzado”. Y unos pocos Presidentes apenas un poco menos socialistas, como Uribe en Colombia o Piñera en Chile, tampoco han tenido apoyo suficiente de un partido liberal en serio, a fin de impulsar y sostener las reformas pendientes; por eso no las han hecho, o solo una milimétrica parte, y por eso vienen las recaídas en la izquierda más dura.
 
Pero si el socialismo no es un error, ¿qué es? Es un proyecto político: apoderarse no solo del Gobierno sino de todas las instituciones políticas: el Parlamento y los partidos; y de las instituciones sociales: educación y medios de prensa en especial. Este proyecto implica: (1) a largo plazo, una maldad; (2) a corto y mediano plazo, un robo; (3) y en todo tiempo y lugar una mentira, mejor dicho: una amplia y variada colección de mentiras, usadas como un kit de herramientas según la ocasión, para justificar y en parte disimular la maldad y el robo. Son las tres caras.
 
Todo eso que hablan ellos de la economía, es una de las mentiras. Y créame: este proyecto no es un fracaso. El declive de la economía, que ellos quieren disfrazar con propaganda masiva muy intensa, no es “un fracaso”: es parte del plan para hacernos a todos pobres, dependientes de los “planes sociales”, y de tal manera dominarnos por completo. Vea cómo los socialistas tienen el control de las instituciones, y así siempre ganan las elecciones: todos los candidatos y los partidos son socialistas, y se pasan el poder de unos a otros; y así mandan, en todas partes, bajo la dirección continental del Foro de Sao Paulo. En Europa y EEUU las izquierdas tienen socialismo en versiones “First World”, pero socialismo al fin.
 
Para concluir, vea Ud. de cerca esas “tres caras”. (1) La maldad es la meta de “rediseñar” y “rehacer” a su antojo todas las instituciones, económicas y no económicas, incluso el matrimonio y la familia, y la ética y la educación, destruyendo la “familia burguesa” y la “moral burguesa”; y para eso “reeducar” a la gente, moldeando su cerebro desde la niñez. Es el marxismo cultural de Gramsci y la Escuela de Frankfurt, pero ya propuesto por Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” de 1884. Y ahora impulsan la Agenda antifamilia porque las medidas antieconomía del Manifiesto Comunista de 1848 ya están todas en vigencia, desde hace años decretadas, en todo el mundo.
 
(2) El robo es el enriquecimiento descarado de los socialistas en el poder, que resultan todos hipermillonarios. ¿Para qué van a “aprender economía”? Es la redistribución de la riqueza, de nuestros bolsillos a los de ellos, por el camino del “gasto público”. Y en su mayor parte es legal y conforme a las leyes malas; no se engañe: la “corrupción” es solo la parte ilegal del robo. Y sirve a la competencia política entre ellos; vea: socialistas “corruptos” hay de dos clases: los torpes, que se dejan sorprender, y los hábiles, que no dejan rastro; y los segundos son los predadores, que “cazan” a los primeros, que son sus presas, y así les quitan del juego. De este modo, los más habilidosos y entrenados en el arte de borrar huellas hacen sus carreras políticas a la cúspide, como campeones de la “lucha anticorrupción” (otra de sus mentiras), en desmedro de los menos hábiles.
 
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Fecha Publicación: 2014-09-15T17:00:00.000-05:00
Gonzalo Portocarrero escribió hace unos días para El Comercio un artículosobre el significado y uso de la palabra “caviar”, además de la “estigmatización” que acarrea ese tipo de calificativos. Voy a citar algunas palabras de su artículo y voy a responder consecuentemente.

Para empezar, dice que el uso de esta palabra “revela un tono autoritario que pretende silenciar toda oposición al conservadurismo neoliberal”. Puede ser que la palabra sea una forma de tribalismo encubierto (“Uds. Caviares vs políticamente incorrectos”), pero “autoritario” revela una especie de superioridad moral frente a ellos, algo que es totalmente al revés: el caviar se destaca por atacar todo lo que disienta de sus ideas y las medidas que toman para las causas que defienden, como los DDHH (que casualmente siempre defienden a terroristas en vez de a víctimas de ellos), los derechos LGBT, el feminismo, el racismo, la preservación del medio ambiente, entre otras. Este escritor no se opone a que los gays y transexuales sean respetados, que las mujeres puedan defenderse ante el abuso de lo que es suyo o que se preserve el medio ambiente, pero siempre terminan abogando por la principal (pero no única) causa de esas problemáticas: el Estado. Sin contar el gravísimo error que comete al asociar al conservadurismo con el “neoliberalismo

Aquí Portocarrero hace una brillante definición de un caviar y su hipocresía: “Las luchas por preservar el medio ambiente, por los derechos de los inmigrantes, de las mujeres o de los trabajadores, son entonces percibidas como demandas infladas por “caviares”, gente que se cubre de una elegancia chic, que se disfraza de avanzada y humanista, cuando, en realidad, es beneficiaria del sistema al que neciamente critica”. Critican a los empresarios y la forma en que viven, pero muchas veces ellos mismos son sus vecinos. El uso de la palabra caviar es más una arenga contra la doble moral y el cinismo de denominarse implícitamente “la reserva moral de la sociedad”.

En nuestro país, el término adquiere fortuna a fines del gobierno de Alberto Fujimori. Es una manera fácil de descalificar a la gente que lucha por la vigencia de la democracia y de los derechos humanos. Al llamarlos ‘caviar’ se está remarcando que no son realmente peruanos. O que traicionan al Perú. En todo caso que son exquisitos y tontos cuando no sinvergüenzas y oportunistas. La idea es que todo vale en el Perú con tal de aumentar el crecimiento económico. La violación de los derechos humanos y la destrucción de la naturaleza están autorizadas por la necesidad impostergable de salir de la pobreza”. Nadie dijo que los caviares no son peruanos o que traicionan al Perú. Pero quejarse de la pobreza y ponerle obstáculos a medidas que la reduzcan es simplemente doble discurso. Algo muy típico de la gente de tendencia política estatista o de “izquierda”: dicen eliminar la pobreza porque quieren justicia social, pero al final de sus mandatos o la mantienen o la aumentan. Los DDHH y la destrucción de la naturaleza son problemas importantísimos y fundamentales. Pero, ¿quién más que los que abogan por un aumento en la fiscalización y burocracia en los ministerios han hecho que la minería ilegal aumentara exponencialmente? ¿Quién más que los que se opusieron al proyecto minero Conga hicieron que aumente el desempleo en Cajamarca, una de las zonas más pobres pero con un potencial enorme de desarrollo en el país?

Para rematar su ignorancia política (no conozco otra forma de denominar a este tipo de expresiones) concluye “No creo que el liberalismo progresista tenga un monopolio de la moralidad, o de las buenas intenciones, en el país. Seguro de que en sus filas hay mucho de oportunismo. No obstante, solo desde un conservadurismo sin ilustración, y quizá cínico, se puede concebir que la lucha por la verdad, la honradez y la justicia sea extemporánea e inoportuna en el país”. Creer que existe un “liberalismo progresista” y un “conservadurismo neoliberal” es casi tan cómico como escribir del marxismo de derecha o un chavismo republicano. Cuando en todo su artículo ha dejado en claro que la “izquierda” es el símbolo de la “vocación social” y de la demanda popular por justicia social y la “derecha” es sinónimo de capitalismo neoliberal salvaje, explotador y machista no podemos pensar otra cosa que para él el conservadurismo no tiene ilustración, como sí la deben tener él y otros pseudo-intelectuales de izquierda.


Señores de El Comercio, son el decano del periodismo en el país, y les pido encarecidamente que pongan más alto su filtro de opinólogos.
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Fecha Publicación: 2014-09-15T12:05:00.001-05:00
Foto de la marcha del viernes 12 de septiembre del 2014 en Tarata, Miraflores. (Cortesía de la periodista Isabel Guerra)



Autor: Frank Krklec Torres

El día viernes 12 de septiembre pasado se cumplieron 22 años de la captura del mayor carnicero de toda la historia peruana, Abimael Guzmán Reynoso, a manos del GEIN, un equipo especializado de la Policía Nacional del Perú. Guzmán, como cabeza del grupo terrorista Sendero Luminoso dirigió una de las guerras más sangrientas y genocidas contra la población peruana que dejaron como resultado más de 30,000 muertos, centenas de miles de heridos y 23,000 millones de dólares de pérdidas en infraestructura. 

La captura de este delincuente terrorista fue un momento memorable y trascendente que cambió para siempre el destino del Perú. Luego del 12 de septiembre de 1992 pasamos de ser un país inviable, aislado y “paria” a un país en crecimiento, con autoestima y confianza en el futuro. Es probablemente el hecho más importante de todo el siglo XX para Perú, sin embargo sorprende que a pesar de ello, salvo algunas excepciones, fuera mayormente ignorado por las instituciones públicas, partidos políticos, organizaciones civiles, ONGs y medios de prensa. ¿A qué se debe esta indiferencia e indolencia de parte de la mayoría de peruanos respecto a este episodio reciente del Perú? ¿Será que simplemente pretenden olvidar la historia reciente y continuar con sus vidas cotidianas como si nada hubiera pasado? 

El que no conoce su historia está condenado a repetirla. Y vaya que la estamos repitiendo, la semana pasada fue liberada la cúpula del MOVADEF, la fachada política de Sendero Luminoso, quienes buscan abiertamente la liberación de Abimael Guzmán y otros líderes terroristas. Y el día sábado fue liberado el senderista Carlos Incháustegui, quien usaba su casa como guarida de Abimael Guzmán cuando este fue finalmente capturado. Según el Diario El Comercio entre el 2013 y el 2015 6 miembros principales más de esta organización terrorista serán liberados. Y no solo ello, a la fecha según el ex Director de la Policía Nacional del Perú, Marco Miyashiro, más de 4,000 miembros de Sendero Luminoso y el MRTA han sido liberados por los beneficios carcelarios y reducciones de pena otorgadas por los gobiernos pasados de Toledo y Paniagua. 

Mientras tanto irónicamente, las verdaderas víctimas de Sendero Luminoso y el MRTA se sienten olvidadas. La Asociación de Familiares Víctimas del Terrorismo (AFAVIT) organizó una marcha el viernes 12 de septiembre en el Parque Kennedy de Miraflores en conmemoración por la captura de Guzmán. Fueron aproximadamente cincuenta personas, entre quienes estaban Ruthie Ballón (padre fue secuestrado y asesinado por el MRTA), Marilú Villanueva (su padre murió durante el atentado terrorista de Tarata) y viudas de policías, autoridades políticas y civiles muertos en cobardes atentados terroristas. Todos ellos compartían su indignación e impotencia ante el olvido e indiferencia de parte del Estado hacia ellas, y asimismo por la indolencia de la sociedad peruana ante su dolor. 

¿Qué nos está pasando como país? ¿Cómo hemos llegado a esta situación donde los asesinos son liberados y victimizados mientras que las reales víctimas son olvidadas y maltratadas? Es necesario que reflexionemos seriamente sobre quienes somos como sociedad y como nos vemos en el futuro. Los terroristas y sus defensores tienen claros sus objetivos a mediano plazo. ¿Los tenemos nosotros? Me temo que no. La voz de alerta está dada, aún podemos hacer algo para remediar esta situación. Después será muy tarde, y ya no podremos decir nada cuando veamos a estos representantes del terror como autoridades políticas o infiltradas en nuestras instituciones públicas. Dios nos libre de tener nuevamente 30,000 muertos para tomar conciencia sobre la importancia de unirnos como país.

"El que no recuerda su historia está destinado a repetirla" (Foto cortesía de Isabel Guerra)



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Fecha Publicación: 2014-09-15T10:00:00.000-05:00
Por Mauricio Rojas
Fuente: Biblioteca virtual de Mauricio Rojas

El terrorismo se ha vuelto a hacer presente en Chile. El uso del terror como medio para alcanzar fines ideológicos nos impresiona por su maldad pero también nos desconcierta. ¿Cómo es posible que ciertos individuos lleguen a la convicción de que cualquier medio es legítimo para promover su causa? ¿Cómo se forman esas "frías máquinas de matar" que Che Guevara veía como el ideal del luchador revolucionario? ¿Cómo se transforman personas idealistas en criminales políticos?
 
Sobre este tema he reflexionado largamente, ya que en mi juventud fui parte de aquellos movimientos de inspiración marxista que hicieron del uso de la violencia una forma legítima y necesaria de acción. Tal como el anarquista criollo y el islamista suicida de hoy o el comunista y el nazi de ayer, también yo estuve dispuesto a morir y a matar por un ideal.
Lo que concluí al final de una larga travesía fue que en la promesa misma de las ideologías mesiánicas, es decir, la creación de una especie de paraíso terrenal habitado por el "hombre nuevo", está tanto el germen de su pasión genocida (exterminar al ser humano realmente existente para dar paso al superhombre del comunismo o del nazismo o al santón del islamismo) como la justificación de la amoralidad absoluta de los medios a usar, para alcanzar un fin tan deslumbrante.
Esta es la "bondad absoluta" de los fines, que se transforma en maldad sin límites de los medios y nos impulsa, como dijo Karl Popper en "La sociedad abierta y sus enemigos", a "purificar, purgar, expulsar, deportar y matar". Así se forma el "criminal perfecto" de que habla Albert Camus en "El hombre rebelde", que mata con premeditación y sin remordimiento, ya que lo hace en nombre del amor y la utopía.
Es con ese tipo de criminales perfectos que hoy tenemos que lidiar, y para derrotarlos debemos empezar por entender que es justamente en su idealismo desmesurado, en su voluntad fanática de "salvar al mundo", donde radica la fuente de su extrema peligrosidad.
 
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Fecha Publicación: 2014-09-14T18:35:00.001-05:00
Por: Iván Budinich Castro

Cuenta una leyenda ya olvidada que el APRA era el partido más disciplinado y organizado del Perú, aquello ocurría en una suerte de edad de oro de la institucionalidad cuando todavía existían partidos políticos en nuestro país. 

Aquella leyenda urbana contrasta enormemente con lo que vemos hoy con un candidato aprista por Lima inquietándose sobre como desapristizar su campaña y la hija (por cierto no aprista) del compañero líder Alan García Pérez, recordándole que de no ser por su filiación aprista, el buen Enrique Cornejo o tío bigote para sus chocheras no habría sido ministro durante el régimen alanista. 

La realidad para un observador externo es que  a pesar de su brillante historia, la habilidad de sus cuadros- unos pocos apristas pueden poner de cabeza a la mayoría gubernamental y su sus aliados-, el entusiasmo renovador de sus jóvenes –que son pocos pero son- el APRA actual sin AGP no es un partido presidenciable, el candidato presidenciable es Alan Garcia y no hay otro como él en la vieja casa del pueblo. 

Lo que deja entrever el eventual abandono por parte de García al candidato aprista en Lima es que a AGP no le interesa empoderar otra figura que le haga sombra, una situación clásica de los caudillismos que no le hace ningún bien al partido de la Av. Alfonso Ugarte y compromete seriamente la posibilidad de un futuro más allá de García.  

A muchos apristas puede no gustarles, pero si Alan es el problema, también es la solución al menos en el corto plazo. Un APRA Sin Alan apenas llega al 5% es mucho en comparación con agrupaciones cuya supervivencia depende de su capacidad de generar alianzas, pero es nada para la otrora temible y temida maquinaria aprista cuyas únicas posibilidades de retomar el poder están todas en las manos del compañero García. La salida plausible en esta situación es que el recambio llegue desde las bases y la figura de García también es importante para ello, una victoria en 2016 puede comprar tiempo y espacio para que surjan nuevos liderazgos  que busquen suceder a la actual hegemonía alanista. 

Enrique Cornejo está haciendo una labor titánica, la mala imagen del APRA tras su último gobierno, el antiaprismo en Lima que todavía queda, el antialanismo y la polarización de la campaña le están jugando una mala pasada a un candidato al que tirios y troyanos reconocen como el mejor de entre los que se han presentado en esta campaña, pero que puede haber cometido un  error colosal al sugerir la necesidad de desapristizar su campaña echándose encima a las bases de su partido cuando su relación con la cúpula cuyo candidato parece ser a todas luces, Luis Castañeda Lossio, es de ya de por si tirante. 

Lo que viene pasando con la candidatura de Cornejo en el APRA es sintomático de la situación de los partidos en nuestro país. Si así encontramos al aprismo que es el movimiento supuestamente más organizado del Perú ¿Cómo andarán el resto de cuyos entretelones no nos enteramos por falta de interés de los medios? A pesar de todo, tengo fe en que el pueblo aprista sabra salir a flote de sus problemas, pase lo que pase el papel de Cornejo es ya más que decoroso y si las tendencias lo ayudan, es posible que sobrepase el 5% de las preferencias electorales en Lima; quizás no sea mucho para la dirigencia aprista pero al candidato Cornejo puede ser un pase directo y por derecho propio a las ligas mayores de la política nacional y para el APRA como institución la demostración que es posible un camino más allá de Alan. 

Etiquetas: [Jesus Silva]  [liberalismo]  [libertad]  
Fecha Publicación: 2014-09-14T17:32:00.000-05:00
Autor: Jesús Silva-Herzog Márquez
Fuente: Nexos
Desde Benjamin Constant los liberales han dibujado la libertad frente a una sombra que usa la misma palabra. En su conferencia de 1819 contrastaba la libertad moderna con la antigua, enfatizando que la vieja idea no solamente se había vuelto impracticable sino que era también peligrosa. Los antiguos defendían una libertad de participación en lo público, mientras los modernos se refugian en sus placeres privados. La nostalgia de la antigua libertad podría alimentar una nueva servidumbre. Algo parecido dijo Isaiah Berlin en su famosa conferencia de 1958. La libertad negativa no es voz sino resguardo. Quentin Skinner cree que la disyuntiva que plantean Constant o Berlin es inadecuada para comprender las dimensiones de la libertad. No dos: tres nociones de libertad son distinguibles.

libertad

En una conferencia de noviembre de 1997 que dictó para asumir la cátedra de Historia Moderna en Cambridge, Skinner agregó un concepto que los liberales han sido incapaces de apreciar. La libertad precede al liberalismo. No es solamente ausencia de obstáculos para realizar nuestro deseo, sino independencia frente a los otros. A la idea liberal le antecedió la experiencia republicana o, como él la llama, la concepción neo-romana. Skinner encuentra a Berlin poseído por el hechizo liberal. Un embrujo que le impide asomarse al mundo fuera del marco hobbesiano. En efecto, el biógrafo de las ideas seguía subyugado por la fórmula de Hobbes que, de una u otra manera, ha definido los contornos de la palabra: la libertad es ausencia de impedimentos externos. La libertad como el espacio donde la ley calla. Hobbes impuso una hegemonía conceptual. Si bien lo recordamos como el constructor racional de la monarquía absoluta, fue quien acuñó la noción liberal de la libertad. Ahí, en el Leviatán, estaba la semilla de la libertad moderna o negativa, afirmándose contra la otra libertad, la libertad republicana que Skinner identifica y reivindica.

El historiador trabaja con pincel seco para desempolvar las palabras, quitarles el lodo de los siglos y restituirles el color original. El historiador debe imaginar la idea nadando en su lago original, ponerla en contacto con los eventos de su tiempo y escucharla en su conversación. Para comprender la vida de las ideas es indispensable conjurar el embrujo ideológico, escapar (en la medida de lo posible) del lenguaje del presente y sumergirse en la historia. Entendida de ese modo, la historia no responde nuestras preguntas; es el mejor cuestionamiento de nuestras certezas.

La historia de la teoría política se ha empeñado en construir un canon. Un estante de libros clásicos que ofrecen respuestas a las preguntas perpetuas. Aristóteles, Santo Tomás, Rousseau y Gramsci respondiendo las inquietudes de todos los tiempos. A fin de cuentas, la teoría política sólo ha ensayado respuestas nuevas a las preguntas de siempre. ¿Por qué obedecemos? ¿Se justifica la rebelión? ¿Cómo se escribe la ley? ¿Quién manda? La lectura convierte a los clásicos en asesores de abolengo para la campaña electoral. Sabios que, en realidad, no le hablaban a los suyos sino a la posteridad. Pensadores que se sabían material de libro de texto. Contra esta tortura al proceso de pensar la política se ha rebelado Quentin Skinner desde hace más de cuarenta años. Quienes creen que todos los siglos hablan el mismo idioma, quienes creen que la historia es apenas transformación del decorado se atreven a ese abuso de las lecturas canónicas. Pero bajo la reverencia a los grandes clásicos se esconde una grotesca manipulación intelectual: convertir el texto en un guiñol que se mueve al capricho del lector. El clásico se vuelve así el texto más adulterado, el mensaje más descompuesto, el discurso más falsificado. Al leer los clásicos leemos la rapiña de sus saqueadores. No se lee al clásico: se le usa como taburete. Esa historia se convierte en un cuento de ideas que nadie pensó realmente.

A oxigenar la vitalidad del pensar político se ha dedicado Quentin Skinner en Cambridge. Una recopilación de sus trabajos en tres volúmenes titulada Visiones de la política comienza precisamente con sus ensayos sobre el método en la historia del pensamiento político. Su trabajo más importante se titula Significado y entendimiento en la historia de las ideas. No hay comprensión sin contexto. ¿Qué trata de decir un autor cuando escribe? ¿A quién se dirige? ¿Contra quién piensa? ¿Qué propósito tiene? ¿Qué hace al escribir? Adentrarse en su vocabulario y en su circunstancia nos exige apartarnos de nuestro presente. Vestirnos, como hacía Maquiavelo al escribir, con la ropa de los antiguos para escucharlos, no para hacerlos decir lo que nos conviene. John Locke estaba preocupado por sus temas, no los nuestros. Esta reconstrucción genuinamente histórica de la teoría política supone una desacralización de los clásicos a los que no podemos seguir viendo como depositarios de una sabiduría que escapa a las constricciones del tiempo: milagros de la razón que captura lo esencial. Una historia de las ideas políticas que expulsa la circunstancia no es historia, es mitología. Por ello, la primera versión de Significado y entendimiento fue De la irrelevancia de los grandes textos.

Más aún, el decir político es un actuar político. Todo texto político relevante, sostiene Skinner, es más que un texto: una acción. Un tratado sobre el origen del gobierno no pretende solamente esclarecer el pasado: es una intervención en la política. Quizá de manera oblicua el pensador se inserta en la realidad para defender o criticar, para afirmar una tradición o para romper con ella. Al hacerlo, modifica los territorios del poder, redefine o refuerza los espacios del mando y la rebeldía. La teoría política es política. Las ideas, los conceptos, la narración histórica o la elucubración filosófica conforman, a fin de cuentas, el vocabulario de la legitimidad. Ese lenguaje demarca el territorio de lo aceptable o, incluso, de lo concebible. La teoría política traza las fronteras normativas de nuestra vida. Parafraseando a Keynes podría decirse que tal vez somos esclavos de un difunto teórico de la política.

Por eso le inquieta a Skinner que la ceguera de Berlin sea la ceguera de nuestro tiempo: Hobbes definiendo el significado de la libertad. Vale limpiar el baúl romano y desempolvar sus nociones. La libertad para ellos no era solamente la ausencia de interferencias; sino, ante todo, independencia frente a los caprichos o, incluso, la benevolencia de otros. Para la plenitud de la libertad era indispensable el autogobierno. La arqueología de Skinner esculpe una libertad republicana que se ejerce principalmente en el ámbito público. Una libertad audaz, musculosa, pública. Frente al servilismo del cortesano, pintado frecuentemente como eunuco, el ciudadano libre sale a la plaza y encuentra, en la libertad de todos, la suya propia. La libertad es valentía, no comodidad.

Skinner ocupó la silla de Cambridge en la que se sentó Lord Acton. Pocos académicos contemporáneos han explorado la historia de las ideas políticas con su erudición monástica, su curiosidad detectivesca, con su pasión polémica. Skinner no es un académico apresurado. Podrá dedicar páginas a examinar un libro anónimo publicado en 1220 que nadie ha vuelto abrir en siglos. Skinner se adentra a los textos apolillados porque capturan un clima cultural, un ambiente de ideas, un régimen de convenciones filosóficas.

Su historia de la teoría política es, en buena medida, la historia de los textos menores, los ensayos olvidados, los tratados menospreciados. Lo han acusado de ser un anticuario de las ideas. Es simplemente un historiador genuino. No le atrae la biografía, explora los intrincados vericuetos del pensamiento político o, quizás sería mejor decir: de su lenguaje. La palabra es un registro fijado en el tiempo. No puede comprenderse el mensaje de Maquiavelo en El Príncipe si no se rehabilita de algún modo el sistema de significados al que pertenece. Sólo así puede apreciarse su acidez y su ironía. Hugh Trevor Roper llegó a pensar que Hobbes fue una eminencia solitaria, un pensador “sin ancestros ni posteridad”. Así lo podrían entender quienes están atrapados por los esquemas. Nada tan absurdo como eso: Hobbes no brotó de la nada. Discutió con su tradición, se enfrentó a su tiempo con los instrumentos literarios y filosóficos que tenía a la mano. Pero no se confundan, dice Skinner: la gran influencia de Hobbes no fue Descartes. A Hobbes hay que leerlo en la gran tradición de Erasmo y de Rabelais.

Una forma de entender el método de Skinner es adentrarse a su fascinante lectura de los frescos de Siena. Del siglo XIII a mediados del siglo XIV afloró una riquísima literatura en Italia para defender las virtudes del gobierno popular. Muchos filósofos participaron en el debate sobre los méritos de la república pero ningún texto se compara en profundidad y elocuencia con el mural que Ambrogio Lorenzetti pintó entre 1337 y 1339 en los muros del Palacio de Siena. Quien quiera entender las bondades de ese régimen y contrastarlo con las miserias de la tiranía, bien podría dejar los libros para apreciar las alegorías que tapizan esas paredes. Una compleja teoría constitucional expresada artísticamente. En los frescos se desarrolla la teoría del gobierno republicano mejor que en cualquier manifiesto o tratado político: el sitio de la paz, la importancia de la justicia, la igualdad y de las virtudes cívicas; la promesa de la gloria. Skinner recorre los muros centímetro a centímetro: identifica el mensaje de su iconografía, descifra el significado de los símbolos y la carta de sus colores. Hay una mina de ideas detrás de cada personaje del fresco. El conjunto resulta un manifiesto por el régimen de los ciudadanos que se enfrenta a la desolación de la tiranía.

Ninguna lectura marcó tanto a Skinner como La historia de la filosofía occidental de Bertrand Russell. Leyó el libro como adolescente y lo impactó por la pasión con la que bordaba el universo de las ideas. Russell no exponía las nociones filosóficas con frialdad sino con deleite y devoción. Exponía sin ocultar sus afinidades y antipatías. Quizá ahí escuchó la primera llamada de su vocación: revivir las ideas políticas. Pero revivirlas es apreciar su ciclo, su tiempo; nunca abusar de ellas para servirnos. Quentin Skinner, el erudito, no se describiría como un intelectual público. Frente a otros teóricos del republicanismo como Petit o Viroli que encuentran en el legado maquiaveliano un repertorio para renovar la política contemporánea, el profesor de Cambridge se resiste a usar las ideas que estudia. El académico rechaza la figura misma del intelectual: esas personas que se convierten en máquinas de opiniones terminan diciendo tonterías o revelando su ignorancia. Su ambición ha sido agregarle pies de página a la historia del pensamiento político.

Sin embargo, a pesar de que no veremos nunca a Skinner escribiendo apresuradamente sobre el último discurso del primer ministro, o atacando en la prensa a sus enemigos intelectuales, no es difícil encontrar el mensaje del historiador a sus contemporáneos. Hay escapatoria al triste imperio de Hobbes que nos aísla en el precario albergue de lo privado. Es la comunidad, la república, la libertad de los valientes.

Jesús Silva-Herzog Márquez. Profesor del Departamento de Derecho del ITAM. Entre sus libros: La idiotez de lo perfecto y Andar y ver.

Twitter: @jshm00 
http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/
Etiquetas: [Ayn Rand]  [escuelas liberales]  [filosofía]  [liberalismo]  
Fecha Publicación: 2014-09-13T19:52:00.002-05:00

Ayn Rand, llamó a su filosofía, "Objetivismo", describiéndola como la filosofía para vivir en la tierra. El objetivismo es un sistema integrado de pensamientos, que define principios abstractos en los que el hombre debe pensar y actuar si es que quiere vivir la vida propia de un hombre. En primer lugar, Ayn Rand, presentó su filosofía a través de las novelas, ambas best-sellers, "The Fountainhead" (1943), traducida al castellano como "El Manantial", y  "Atlas Shrugged" (1957), como "La Rebelión de Atlas". En estas se presenta al hombre como un ser heróico, un individuo racional digno de vivir en la tierra, ya que puede lograr lo mejor de sí mísmo. Posteriormente, presentó su filosofía en forma de no-ficción.
Principios básicos del objetivismo.
Ayn Rand

METAFÍSICA:

La realidad, el mundo exterior, la existencia independiente de la conciencia del hombre; independiente de cualquier conocimiento, creencias, sentimientos, deseos o temores. Esto significa que A es A, los hechos son hechos, las cosas son lo que son; y la tarea de la conciencia del hombre es percibir la realidad, no crearla o inventarla. Así, el objetivismo, rachaza toda creencia en lo supernatural, y cualquier aclamación de individuales o grupos que dicen crear su propia realidad.

EPISTEMOLOGÍA:

La razón del hombre es completamente competente de conocer los hechos de la realidad. La razón, facultad conceptual, es la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del hombre. La razón es el único medio del hombre para adquirir conocimientos. Así, el objetivismo, rechaza al misticismo (no acepta a la fe y a los sentimientos, como medios de conocimiento); y al escepticismo (que proclama la imposibilidad del conocimiento y/o estar seguro de algo). 

La naturaleza humana:
El hombre es un ser racional. La razón, único medio de conocimiento del hombre, es su medio de supervivencia. El hombre es un ser de conciencia volitiva, por eso el ejercicio de la razón depende de la elección de cada individuo. Tu conciencia es lo que solés llamar alma o espíritu; y a lo que llamás 'libre albedrío', es a la libertad que tiene tu mente de pensar o no. Esta es la única elección que tienes. Es la elección que controla tadas las otras elecciones que hacés; y determina tu vida y tu caracter . Así, el objetivismo, rechaza toda forma de determinismo; la creencia de que el hombre es víctima de fuerzas que escapan a su control (como ser: dios, el destino, los genes, condiciones de nacimiento o económicas).

ÉTICA:

La razón del hombre es la única fuente que le permite juzgar valores y guiarlo hacia la acción. Un estándar de ética correcto es: la supervivencia del hombre como hombre, es decir, lo requerido por su naturaleza para sobrevivir como un ser racional (y, no una momentánea supervivencia física como un bruto sin mente). La virtud básica del hombre es su racionalidad, y sus tres valores fundamentales son: razón, propósito, auto-estima. El hombre es un fin en sí mísmo, y no un medio para los fines de los demás; debe vivir por su propio propósito, sin sacrificarse para otros o sacrificar a otros para sí; debe trabajar por su propio interés racional y lograr su propia felicidad como el propósito moral más alto de su vida. Así, el objetivismo, rechaza cualquier forma de altruismo (que dice que la moralidad consiste en vivir para otros o para la sociedad).

POLÍTICA:

El principio social básico de la ética objetivista es que ningún hombre tiene el derecho de buscar valores ajenos por medio de la fuerza física. Ningún hombre o grupo tiene el derecho de usar la fuerza física contra otros; con exepción de cuando actúa en propia defensa y solo contra quienes inicien su uso. Los hombres deben tratar unos con otros como comerciantes, dando valor por valor, por medio de un libre y mutuo consentimiento y mutuo beneficio. El único sistema social que erradica de las relaciones humanas, la fuerza física, es el capitalismo de laissez-faire (libre comercio). El capitalismo es un sistema basado en el reconocimiento de los derechos individuales, y protege a los hombres de aquellos que inician el uso de la fuerza física. Así, el objetivismo, rechaza cualquier forma de colectivismo, como lo son, el fascismo y el socialismo. También rechaza la actual 'economía mixta', noción de que el gobierno debería regular la economía y redistribuir la riqueza.

ESTÉTICA:

El arte es una re-creación selectiva de la realidad, acorde al juicio metafísico del artista; es concretizar su visión fundamental de la existencia. Ayn Rand, describe su aproximación al arte como: "Realismo Romántico": "Yo soy Romántica en el sentido de que presento a los hombres como deberían ser. Soy Realista en el sentido de que los ubico aquí, ahora y en esta tierra". El propósito de las novelas de Ayn Rand no es didáctico; es artístico: la proyección de un hombre ideal: "Mi propósito, primera causa y desencadenante, es el retrato de Howard Roark o John Galt o Hank Rearden o Francisco d'Anconia como un fin en sí mismo, y no como un propósito para un fin posterior".
Etiquetas: [deberes]  [derechos]  [Estado de bienestar]  
Fecha Publicación: 2014-09-10T18:56:00.000-05:00
Autor: Ricardo Vásquez Kunze
Fuente: Peru21

I

Monsieur Sinesio ganó una beca de una empresa estatal peruana, de las tantas que pululaban en los 80 por acá. Consistía en irse a Francia a estudiar una maestría en ‘ciencias sociales’. Se fue. Luego de un tiempo se sentía solo, le pauvre. Entonces descubrió lo que era un “Estado de bienestar”. Claro, Francia era rica.

II

Monsieur Delfín era escultor y le encantaban los falos, se la pasaba días y días cincelándolos. Era un trabajo doloroso, pues en la Lima de los 80 no vendía ni uno. Puso entonces manos a la obra y postuló para estudiar Arte en Francia. Para su gran sorpresa fue aceptado. No cabía en sí. Escogió sus mejores falos y los regaló a sus amigos como recuerdo. Eso sí, antes de irse pasó por una consejería espiritual. ‘Monsieur Paco’ le hizo una ‘lectura’: “Tú siempre serás mantenido”, le dijo Paco con envidia. No se equivocó ni un ápice.

III

Francia, la generosa, permitió que en atención a los inalienables DD.HH de Sinesio le hicieran compañía Mocha, su esposa, y su hijita Concha. Ninguno masticaba el francés. Todos se instalaron en unas de esas viviendas de alquiler regulado. La maestría de Sinesio naufragó en un restaurante. Mientras, Mocha descubrió el poder del huevo. Compró unos, pintó un letrero y se puso a quitarles la mala suerte a sus vecinos. Entre tanto, durante más de 15 años, Concha estudió a costa del bolsillo de los contribuyentes, entre los que no estaban, claro, ni Sinesio ni Mocha. Más bien, ellos eran beneficiarios de un subsidio porque… “no ganaban lo suficiente”, los pobrecitos.
IV

París no decepcionó a Delfín. Un día en una de sus tantas promenades encontró a su media naranja. Mientras observaba ávido cómo los efebos se amancebaban sobre los mármoles del cementerio Pere Lachaise, oyó que alguien lo llamaba “guapo”. Era un señor mayor. Vente conmigo, le dijo. Delfín no lo dudó dos veces. A la mañana siguiente ya estaba instalado en el departamento de aquel que llamaría, d´hors en avant, “mi viejo mi querido viejo”.

V

Más tarde aterrizó en Francia toda la parentela de Mocha. ¡Es que no se podía desunir a una familia! Todos terminaron en la cola del seguro de desempleo y para su sorpresa: ¡se los dieron! Hoy todos son franceses y están orgullosos de vivir en un país “con derechos”. Los deberes no están en su vocabulario.

VI

No era “mi viejo, mi querido viejo” el que mantendría “hasta que la muerte los separe” a Delfín. Más bien, se dispuso a tener amante a costa del Estado. Le enseñó todos los trucos de cómo sacarle el jugo al Estado de bienestar y los DD.HH. Fue así como Delfín se hizo de una residencia de 10 años sin trabajar un segundo –rechazaba todos los trabajos sugeridos con un argumento “irrebatible”: no aportaban nada a su “dignidad de ser humano”–, mientras recibía un subsidio inagotable.

Colofón

Hoy Delfín, Mocha, Concha y Sinesio están escandalizados. Han dado por cierta la humorada según la cual el gobierno consideraría poner en venta la Mona Lisa para pagar la deuda pública de Francia. A grito pelado de ¡abajo la dictadura neoliberal!, ¡muerte a los bancos usureros! y ¡la cultura no se vende!, los susodichos protestan frente al Louvre. Muy pronto, sin embargo, descubren que tienen algo mejor que hacer. Es tarde y cierran las ventanillas de los bancos. ¡Para algo bueno tenían que servir! El cheque de desempleo sale caliente.