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Etiquetas: [Carlos Romero Sanchez]  [Charronegro]  [Chispas]  [Desquite]  [PCCFARC]  [Pedro Brincos]  [Sangrenegra]  [Tirofijo]  
Fecha Publicación: 2014-05-28T16:42:00.000-05:00
Por Carlos Romero Sánchez
28 de mayo de 2014

“Las FARC[-PCC] jamás han hablado de desmovilización y desarme. Hemos hablado de buscar una salida negociada a la guerra, pero el fusil es el garante para que los acuerdos que se firmen se cumplan al pie de la letra.”
(Víctor Julio Suárez Rojas, alias 'Jorge Briceño' o 'mono jojoy'. Enero de 1999)


Es un hecho totalmente incontrovertible: una de las señas de identidad que la izquierda ha atesorado con ahínco ha sido la veneración y defensa de los más grandes genocidas y dictadores que el marxismo ha prodigado a la humanidad. El PCC-FARC, el MOIR y cuanta secta comunista aparecía en el panorama nacional han idolatrado a Marx, Lenin, Trotsky, Stalin, Mao Tse Tung, Fidel Castro, Ernesto ‘che’ Guevara y Pol Pot, entre otros. Otro genocida socialista, Adolfo Hitler, nutrido, junto con el nacionalsocialismo, en las aguas negras de la cañería izquierdista fue sospechosamente expulsado del álbum de familia del socialismo –al que afortunadamente ha comenzado a retornar- gracias a la venenosa propaganda estalinista. Ahora, en la larga lista de defensa han anotado al jefe bandolero comunista Teófilo Rojas Varón, alias ‘Chispas’. Ya habíamos abordado el tema de este hampón en otro escrito (1), pero han vuelto a la carga en un artículo titulado ‘Chispas’, el protector de los oprimidos (2).  

¿Fue ‘Chispas’ el “protector” de los oprimidos? En absoluto. Veamos un poco del recorrido vital de ese sujeto. Estimado lector: rogamos su indulgencia por lo extenso de nuestro escrito.  


Con la llegada de la Junta Militar tras la salida del General Gustavo Rojas Pinilla del poder y la instauración del Frente Nacional la violencia en diversos departamentos de Colombia –no en todo el país- seguía siendo atizada por los comunistas. Ventilada por diversas fuentes como medios de comunicación nacionales e internacionales, por testimonios de ex guerrilleros liberales y por la misma prensa marxista -con el título propagandístico de “autodefensas” o “movimiento guerrillero”- la violencia de izquierda tuvo entre sus máximos exponentes al “protector” alias ‘Chispas’.  
 
En los departamentos del Tolima, Valle, Caldas y en la zona del Quindío –transformado en departamento en julio de 1966- a finales de los años cincuenta las más cruentas fechorías perpetradas por las bandas de jefes bandoleros estuvieron perfectamente coordinadas. Así lo denunció insistentemente el periodista y líder cívico liberal, Celedonio Martínez Acevedo, en la emisora La voz del café de Armenia al revelar una reunión de numerosas bandas armadas entre las que sobresalieron las de Jair Giraldo Giraldo, alias ‘Franqueza’; Teófilo Rojas Varón, alias ‘Chispas’; Jacinto Cruz Usma, alias ‘Sangrenegra’, y José William Ángel Aranguren, alias ‘Desquite’, a la sazón miembro del Partido Comunista Colombiano, PCC. En aquellos parajes también operaron las bandas de Joaquín González, alias ‘capitán Centella’; la de Pedro González Prieto, alias ‘Julio Calle’, ‘Julio Hincapié’ o ‘Pedro Brincos’, y la de Medardo Trejos Ladino, alias ‘capitán Venganza’, quien tuvo contactos con el MOEC, grupo terrorista marxista que luego modificará su sigla por la de MOIR, “pensamiento” Mao: es decir: pensamiento y praxis genocida.
 
La valiente denuncia del periodista liberal le costó la vida. Jair Giraldo, sumamente molesto al ver como los planes armados habían quedado al descubierto, ordenó a su lugarteniente, Efraín González Téllez, alias ‘siete colores’, que lo asesinara. Y así fue: en la segunda semana de diciembre de 1959 Celedonio Martínez Acevedo fue fusilado a la entrada de su casa.
 
La mano comunista cubierta por el guante protector del MRL convocó a una “cumbre” a través de alias ‘Franqueza’. Antes de la reunión, Jair Giraldo envió una carta a los diversos jefes de bandas armadas donde manifestó: “Ustedes [los jefes bandoleros] se habrán podido dar cuenta que la oligarquía se unió por lo alto y nosotros somos los únicos pendejos que nos seguimos dando bala por el partido liberal y conservador. A partir de este momento el país, mediante el Frente Nacional, se propone adormecer las conciencias y cogernos corticos y liquidarnos. Acuérdense de mí, Jair Giraldo.” Salta a la vista la correcta ortografía y redacción del escrito. ‘Franqueza’, un delincuente con escasos rudimentos para la escritura, con toda seguridad no redactó el mensaje. Este fue elaborado por otra persona. Por otra parte, es evidente el sabor marxista del texto: la “clase explotadora” u “oligarquía” representada en el Frente Nacional como somnífero de las “conciencias” que iba a “liquidar” a los representantes de la “clase explotada”.
 
El mensaje de los comunistas era claro: buscaban sabotear la política de rehabilitación y reinserción (política defendida por los conservadores-laureanistas desde El Siglo y fustigada por los conservadores-ospinistas desde La República) del gobierno de Alberto Lleras Camargo (1958-1962), con la propaganda de una supuesta “liquidación”. De esta manera, creaba entre los jefes bandoleros un falso clima de confrontación contra el Frente Nacional al presentarlo como un régimen de exclusión logrando que el aparato terrorista del PCC no fuera mermado y así proseguir profundizando la lucha de clases en el campo.
 
Una de las tantas consecuencias que dejaba la lucha de clases planeada en la “cumbre” bandolera-comunista sucedió en agosto de 1958 cuando la banda “protectora” de ‘Chispas’ asesinó a dos campesinos que viajaban en un bus intermunicipal que cubría la ruta Rovira-Ibagué. Esta situación propició un debate en el Senado de la República por la situación violenta que vivía el Tolima y el viejo Caldas. Tanto los campesinos como los ciudadanos del común rogaban a las autoridades intervenir con más determinación en la persecución de aquellos bandidos. Así fue. Al poco tiempo de aquel asesinato la banda de ‘Chispas’ comenzó a ser perseguida. Un lugarteniente de ‘Chispas’ fue dado de baja en el corregimiento de Quebradaseca, jurisdicción de Calarcá, y en Armenia tres pistoleros del bandido comunista fueron detenidos. Sin dudarlo, ‘Chispas’ huyó al sur del Tolima. La escogencia del lugar no fue gratuita. Allí encontró una guarida segura pues su primo hermano, José Joaquín Rojas, alias ‘Tigre’, y otro pariente suyo conocido como alias ‘Kiko’, integraban la banda armada de Jacobo Prías Alape, alias ‘Charronegro’, miembro del comité central del Partido Comunista, quién aparentemente había “entregado” los fusiles. Otro familiar de ‘Chispas’ y militante marxista del sur del Tolima era José de Jesús Rojas Rivas, alias ‘capitán Cartagena’, lugarteniente del militante del PCC, Pedro Antonio Marín Marín, alias ‘Tirofijo’. Recordemos que en 1962, ‘Tirofijo’ será elegido miembro del comité central del PCC.
 
Entre tanto, las dos potencias totalitarias, la URSS y la China, que pugnaban por la hegemonía mundial del movimiento comunista, persistían en la infiltración en toda América y se lanzaban a apoderarse de Asia y de África. En ese ambiente internacional, la prensa destacó como el PCC, en su VIII congreso celebrado en diciembre de 1958, alabó la acción de las guerrillas marxistas bajo el eufemismo de “acción de las masas campesinas”. No deja lugar a dudas la intervención de ese Partido apátrida en las “acciones” de aquellas bandas armadas.
 
La entrada de 1959 trajo consigo la caída de otro país en la maraña del totalitarismo socialista: Fidel Castro había tomado el poder en Cuba. Más animados, la izquierda latinoamericana seguía en el asalto a las democracias. Entonces, retornó la banda de ‘Chispas’. Corría la tercera semana de marzo cuando cincuenta hombres armados con granadas y ametralladoras asaltaron un escuadrón de carabineros del Ejército que se desplazaba a una vereda cerca de Calarcá, Quindío. Cuatro soldados fueron asesinados. Al hacer la inspección ocular, las autoridades calcularon que en el sitio del ataque había por lo menos mil balazos comunistas en las cortezas de los árboles.
 
Albeiro Valencia Llano en su panegírico a ‘Chispas’ nombra, sólo por sus apelativos, a dos lugartenientes del bandido: a alias ‘Triunfo’ y alias ‘Franqueza’. Esos alias son muy frecuentes en otros cuadrilleros o en jefes de bandas armadas como es el caso de Jair Giraldo Giraldo, alias ‘Franqueza’. ¿Jair Giraldo fue uno de los lugartenientes de ‘Chispas’? No. En la tercera semana de abril de 1959, en el sector de Riomanso, Tolima, Ezequiel Acosta Pava, alias ‘Franqueza; Arnulfo Salamanca, alias ‘Triunfo’ -lugartenientes de ‘Chispas’- emboscaron una patrulla del Batallón Magdalena. El Cabo Ricardo Piraquive y los soldados Guillermo Rivera y Álvaro Perea fueron acribillados. Al día siguiente, alias ‘Chispas’ junto con alias ‘Pedro Brincos’ -entrenado en la "escuela" de cuadros del PCC en Viotá, Cundinamarca- cegaron la vida de doce campesinos en el sitio El Águila, corregimiento de Anaime, jurisdicción del municipio tolimense del Cajamarca. Al mismo tiempo, Medardo Trejos Ladino, alias ‘capitán Venganza’, cobraba un “impuesto” para la “causa” y ‘Pedro Brincos’, además de asesinar, repartía propaganda comunista y entregaba boletas extorsivas a los hacendados bajo amenaza de ser secuestrados. Como vemos, a pesar de la denuncia de Celedonio Martínez Acevedo la coordinación de la criminalidad marxista no cesó. La lucha de clases debía continuar.
 
El 8 de mayo de 1959 en el sitio El Retiro, jurisdicción del municipio vallecaucano de Sevilla, una banda armada decapitó al agente de policía Miguel Antonio García Ortiz y al campesino Policarpo Fernández. Y ese mismo día, en la vereda La Palmita, jurisdicción del municipio de Rovira, Tolima, cincuenta hombres armados con pistolas, revólveres, carabinas y ametralladoras comandados por la dupla marxista Teófilo Rojas Varón, alias ‘Chispas’, y su lugarteniente, Arnulfo Salamanca, alias ‘Triunfo’, asesinaron de un solo golpe a 25 campesinos y desmantelaron sus viviendas.
 
Asombrada por la voluminosa ola de sangre, la central sindical Unión de Trabajadores de Colombia, UTC, a través de su presidente, Antonio García, y su secretario general, Justiniano Espinosa, envió un memorando al entonces presidente de la República, Alberto Lleras Camargo. La central conservadora puso el dedo en la llaga al denunciar que “los dineros de la rehabilitación en muchos casos han servido para la compra de armamento” y que “muchos de los jefes bandoleros agraciados han continuado su carrera de fechorías, como el caso de ‘Chispas’ a quien se le sindica de la última matanza de Rovira”. Dicha denuncia no era la primera vez que salía a luz pública. La central también señaló sin reservas quien estaba detrás de la violencia rural en Colombia: “Nos alarma sobremanera la forma como se fortalece el partido comunista [PCC] en Colombia. En las zonas de violencia los comunistas distribuyen enormes cantidades de propaganda y hasta alimentos. Los pueblos del Tolima están siendo agitados por Gilberto Vieira, Álvaro Pío Valencia, Jesús Marulanda, Enrique Cárdenas y otros.” La convergencia entre PCC y ‘Chispas’ cada vez se esclarece para la sociedad colombiana.
 
Entre los agitadores citados por la UTC aparece Álvaro Pío Valencia Muñoz, hermano de Guillermo León Valencia Muñoz, quien sucederá en la silla presidencial a Alberto Lleras Camargo. Álvaro Pío fue por algún tiempo miembro del PCC. Para completar su perfil totalitario, en los años setenta militó con los maoístas del MOIR, logrando ser elegido al concejo de Popayán. Tras la muerte de Mao Tse Tung, Álvaro Pio Valencia no dudo en elogiar al dictador marxista y a uno de los mayores genocidios comunistas del siglo XX: la revolución proletaria “cultural” china: “A mi juicio, desde los planeamientos de Marx y Engels y la ampliación realizada por Lenin, no ha existido a través de la historia humana un pensador [Mao Tse Tung] que haya penetrado tan profundamente en las causas del conflicto social. Por eso considero que jamás el pueblo chino volverá a las garras de un capitalismo que lo tuvo sojuzgado, que llevó al imperialismo a la dominación de su propio país y que realizo las más monstruosas injusticias contra los seres humanos habitantes de China. Por eso las revoluciones culturales periódicas dirigidas por el propio Mao nos indican el camino necesario de una revisión permanente de las prácticas para poder superar los errores y para impulsar los cambios necesarios. Yo creo también muy claro que la URSS, donde se cumplió el primer ensayo socialista, bajo la dirección de Lenin, ha de volver a revisar todo su proceso de acción política, económica y social, para lograr la estabilidad que el pueblo ruso está reclamando.” (3). Por estos días, algunos nos quieren hacer pasar a Álvaro Pío Valencia, junto a Gerardo Molina, Luis Carlos Pérez, Diego Montaña Cuéllar y Francisco Mosquera, -por favor, contengan las carcajadas- como… un “eminente demócrata”. Gerardo Molina tampoco escatimó loas hacia Mao Tse Tung. Si siguen por esos derroteros el día de mañana no faltará el despistado que afirme que Hitler era un demócrata y un projudío.
 
Regresemos al tema que nos concita. El profundo odio y terrorismo intelectual que sufrieron la CTC y la UTC por parte de las diversas mafias marxistas, como el PCC-FARC y el MOIR, se materializó con el secuestro, tortura y posterior asesinato de José Raquel Mercado, presidente de la central liberal, CTC, por parte de la banda marxista-terrorista M-19, banda donde militaron Antonio Navarro Wolff, Vera Grave Loewenherz, Gustavo Francisco Petro Orrego, Héctor Pineda y Ever Bustamante García, entre otros muchos. Sería muy ilustrativo, como parte de la reconstrucción de la memoria histórica, que Ever Bustamante, alias ‘Marcos’, nos informara cuál de sus compinches apretó el gatillo para asesinar a José Raquel Mercado o a Chester Allan Bitterman.
 
Por lo expuesto hasta el momento, la UTC no estaba en absoluto descaminada en señalar el partido y la ideología que en aquellos años desencadenaba la violencia y demolía la democracia en Colombia. Otra prueba de esto fue lo que sucedió el 21 de mayo de 1959: la hacienda Pensamiento, ubicada en el municipio de Santa Helena, Tolima, fue asaltada por la banda de Arnulfo Salamanca, alias ‘Triunfo’, lugarteniente de ‘Chispas. Tras asesinar a dos trabajadores, el jefe de banda armada vociferó, según una sobreviviente, que su propósito era “acabar con los ricos y oligarcas”.
 
Con esa criminal consigna marxista, a inicios de junio, ‘Chispas’, el  supuesto “protector de los oprimidos”, y su lugarteniente, alias ‘Triunfo’, masacraron a catorce campesinos en el sitio Los Guayabos, jurisdicción del municipio de San Antonio, Tolima. Cincuenta hombres armados y vestidos con prendas del Ejército, detuvieron una flota intermunicipal de la empresa Velotax y ordenaron a los pasajeros que se bajaran. Mientras se apeaban del bus la banda los recibió a tiros y luego los remató a machete. La acción del Ejército no se hizo esperar y varios gatilleros fueron detenidos. Entre ellos, Julio Quintero Aya, guardaespaldas del cuadrillero Manuel Rojas Varón, hermano de ‘Chispas’.
 
¿De dónde salía la munición y armas para los constantes y diversos asaltos de las bandas armadas comunistas? Parte de ese armamento, como lo denunció la UTC, era adquirido por los dineros de la rehabilitación. Pero no era la única fuente. A los pocos días, la tripulación de la fragata Almirante Padilla, mientras hacia su trabajo cotidiano en las aguas del mar Caribe colombiano, avistó una sospechosa embarcación. Sin dudarlo, los oficiales navales detuvieron el barco y encontraron escondida una gran cantidad de armas de contrabando. Al día siguiente, en Miami, el gerente de aduanas, Joseph Fortier, comunicó a la prensa que un cargamento de armas fue confiscado a bordo del barco Cotton Bay. Ocultado en el refrigerador del navío, según Fortier, los 300 revólveres y pistolas automáticas, más 40 carabinas tenían como destino Colombia. Reveló, además, que al parecer estaban involucrados dos colombianos: Deofante Lubo y Mercedes Rosado. Estos dos personajes, viejos conocidos de las autoridades colombianas, manejaban una red de contrabando en los departamentos de Magdalena y Guajira.
 
Entre tanto, en Colombia, era recapturado en la ciudad de Pereira Pedro González Prieto, alias ‘Pedro Brincos’. Acusado de la reciente matanza de El Águila –la que protagonizó con ‘Chispas’- y de 19 delitos más, tras 47 días de detención misteriosamente recuperó la libertad. El juez tercero de Ibagué, el abogado Alfonso Carrero Ruiz, ordenó su libertad. La inesperada maniobra del juez causó un grande revuelo nacional tanto así que el Procurador General de la Nación, Alfonso Noguera Laborde, solicitó a los fiscales especiales de la Gobernación del Tolima que estudiaran atentamente el expediente de ‘Pedro Brincos’. No olvidemos que el camarada 'Pedro Brincos' era primo hermano de Excelino González Fernández secretario político del PCC-FARC en El Líbano, Tolima.
 
El articulista del texto ‘Chispas’ el protector de los oprimidos menciona el asesinato de Ramón Cardona García, director del Conservatorio de música de Caldas. Según Albeiro Valencia Llano, ‘Chispas’ poseía una “gran talento político” –lo demostró en cada asesinato- pero no sus subalternos quienes “cometieron un terrible error” al asesinar al director del Conservatorio pues los bandidos lo confundieron con el dirigente conservador Jorge Leyva Urdaneta, a quién esperaban. En el sitio el retén de Caldas, jurisdicción de Calarcá, la banda de ‘Chispas’ detuvo un bus de la Universidad de Caldas. Entre los ocupantes estaba el profesor Cardona García quien se apeó del vehículo y explicó a los “protectores” que allí viajaba la delegación caldense para el festival folclórico de Ibagué. Además les informó que él era el director del Conservatorio de Caldas. Esta última palabra, conservatorio, fueron confundidas por los terroristas marxistas por la de conservador. La banda ordenó que el bus siguiera su destino y tomó como rehén al profesor Cardona. A los pocos minutos fue asesinado. Nos preguntamos: ¿fue un “terrible error” asesinar al profesor Cardona y no a Jorge Leyva? ¿hubiera sido un “acierto” acabar con la vida de Jorge Leyva? ¿Las matanzas contra campesinos fueron acciones que “protegían” a los “oprimidos” y, por tanto, no serían un “terrible error”? Esto es como decir que la mejor forma de proteger los DD.HH es violándolos.
 
Sigamos en el Tolima. A los cinco días, en Julio de 1959, la banda de ‘Chispas’, junto con alias ‘Triunfo’ y ‘Franqueza’, tuvieron el enorme “acierto”, si seguimos el patrón moral de Valencia Llano, de emboscar una patrulla del Ejército donde viajaba el comandante del Batallón Rook, Teniente Coronel David González González, junto con siete soldados más. El asalto sucedió en el sitio Bolívar entre Cajamarca y Puerto Peñaranda. El soldado Masso Arango fue acribillado mientras que los soldados José Rojas Becerra y Julio Eduardo Alcira Zapata resultaron gravemente heridos. Las nuevas hostilidades de los bandidos comunistas intensificó la ofensiva militar a cargo del Batallón Rook de Ibagué y el Batallón Rifles de Armenia.
 
No obstante, algunas autoridades civiles veían ingenuamente que con aquellos izquierdistas había un poco de decencia. Así sucedió en el municipio de Ortega, Tolima, de fuerte influencia comunista. El directorio liberal de Ortega invitó a una “tertulia” al jefe de banda armada Luis Alfonso Castañeda, alias ‘capitán Richard’, miembro del comité central del PCC; al ya militante por ese Partido Teófilo Rojas Varón, alias ‘Chispas’; a alias ‘teniente Girardot’ y al ‘general Arboledas’. El alcalde, Jerónimo Alape Lozano, los recibió y junto con los integrantes del directorio liberal “conversaron” durante una hora. Al terminar la “charla”, la comitiva comunista encabezada por ‘Chispas’ y ‘capitán Richard’ entraron con gran alboroto a las tiendas de los conservadores, pidieron cuanto se les vino a la cabeza y tras terminar con sus desmanes, mientras gritaban abajos contra el Frente Nacional y contra Laureano Gómez, se marcharon sin pagar un solo centavo.
 
Esa fue la vida de ‘Chispas’ hasta el 22 de enero de 1963. Su muerte no fue “trágica” ni fue jamás un “dirigente” que representaba a “comunidades agrarias”. ‘Chispas’ es un símbolo de la barbarie comunista que intenta, hasta el día de hoy, instalar un régimen totalitario al estilo maoísta, muy parecido al que alababan los “demócratas” Álvaro Pío Valencia Muñoz y Gerardo Molina Ramírez.
 
Los crímenes de ‘Chispas’ no fueron ni por desespero ni por falta de presencia estatal. Si hubiese habido falta de presencia estatal ¿cómo se explica que las autoridades civiles y militares de los departamentos donde aquellas bandas asolaban a los campesinos hicieran planes para lograr la paz? Una prueba de presencia estatal es la decidida acción para capturar a los diversos cuadrilleros o jefes de bandas armadas: Jair Giraldo Giraldo, alias ‘Franqueza’, fue dado de baja en abril de 1960 y gran parte de su banda fue desarticulada. Igual suerte corrió ‘capitán Venganza’ y ‘capitán Centella’. Algunos de los cuadrilleros que lograron escapar de la acción de la Fuerza Pública integraron otras bandas o colaboraron con las autoridades. Desafortunadamente, como sucede hoy en día, fueron muchos los jueces que con una identidad ideológica marxista colaboraron para que “misteriosamente” otros asesinos de filiación marxista, como el caso de alias ‘Pedro Brincos’, salieran libres. No hay nada nuevo bajo el sol.  

 
NOTAS:
 
 
 


 
 
Etiquetas: [Cajamarca]  [corrupción]  [Fernando Rospigliosi]  [Gregorio Santos]  [marco arana]  
Fecha Publicación: 2014-05-26T13:21:00.000-05:00
Autor: Fernando Rospigliosi
Fuente: El Comercio

El calificativo de mafia roja no se lo han endilgado a Gregorio Santos y su grupo las empresas mineras, ni El Comercio, ni la Confiep, a quienes el presidente regional de Cajamarca atribuye todas sus desgracias. No. Se lo ha disparado la izquierdista Narda Silva, secretaria general del sindicato de maestros (SUTE Cajamarca) de su región.

Narda Silva tampoco acepta la versión de Goyo Santos de que todo es una maniobra de sus adversarios. “No creo que haya una persecución cuando hay una mala gestión”, ha dicho en una entrevista, desbaratando la explicación con que el presidente regional y sus amigos pretenden desvirtuar las serias acusaciones de corrupción que les han formulado la fiscalía y la contraloría.

“No tiene ni capacidad ni moralidad”, es la concluyente sentencia de Silva, que ha destronado a Patria Roja, el partido de Santos, del SUTE departamental.

En las últimas dos semanas se han detenido o dictado orden de captura a siete funcionarios y empresarios por casos de corrupción en el gobierno regional que preside Santos. El propio presidente regional ya está denunciado por cinco delitos: colusión agravada y simple, asociación ilícita para delinquir, cohecho pasivo propio y genérico.

El empresario y amigo de la familia Santos, Wilson Vallejos –hoy preso-, fue el afortunado ganador de licitaciones por ciento treinta millones de soles desde que Goyo es presidente regional.

Un colaborador eficaz ha entregado un cuaderno con las anotaciones del dinero que Vallejos le pagaba a Santos como ilegal comisión por las adjudicaciones dirigidas. Solo entre diciembre del 2011 y agosto del 2012 fueron 802.100 soles. Y esa no sería la única fuente de sobornos.

El caso de Cajamarca se parece en algunos aspectos al de Áncash. Un gobierno regional con mucho dinero del canon minero, asaltado por una mafia corrupta. También en el hecho de que esto se sabía desde hace mucho tiempo y nadie hizo nada.

La Comisión de Fiscalización del Congreso tenía un dictamen durmiendo desde mayo del 2013 en el que se detallan todas las corruptelas y delitos cometidos por Santos, Vallejos y funcionarios como José Panta y Juan Coronado, hoy presos o con orden de captura. Y no pasó nada. Recién hace tres días, cuando ya había estallado el escándalo, el Congreso lo remitió a la fiscalía.

Además, Santos tiene el dudoso mérito de haber ubicado a Cajamarca como el departamento con más pobreza en el Perú. Luego de la paralización de minas Conga, el despido de 7.000 trabajadores y la anulación de los contratos con medio centenar de empresas locales, vino el cierre de otros proyectos mineros en la región. 

La recesión se instaló, los negocios decayeron, el desempleo y el subempleo aumentaron.

Pero no a todos les ha ido mal en Cajamarca con el conflicto de Conga. Al ex sacerdote Marco Arana le ha ido extraordinariamente bien. Según el diario cajamarquino “El Tiempo”, la ONG Grufides de Arana recibía unos 140.000 dólares de donantes extranjeros en el 2011, cuando estalló el conflicto. A partir de allí, con mucha habilidad, Arana convenció a los donantes, sobre todo europeos, que abrieran las arcas de la cooperación. Y los euros y dólares fluyeron a raudales.

Las subvenciones a Grufides se multiplicaron por diez, y esa ONG recibió, según cifras oficiales, un millón y medio de dólares entre los años 2012 y 2014, dinero que, por supuesto, no ayudó a los campesinos pobres –en cuyo nombre los pidió la ONG– a mejorar su situación.

Un antiguo periodista cajamarquino comenta con sorna que algunos partidos políticos tienen su ONG, pero Grufides es la única ONG que tiene su partido político, Tierra y Dignidad, cuyo caudillo es, por supuesto, Marco Arana.

En suma, lo ocurrido en Cajamarca demuestra que la corrupción no tiene ideología. La aureola de honestidad con que pretenden rodearse los izquierdistas es inexistente. Lo cierto es que no han tenido muchas oportunidades. Pero cuando las encuentran, como en Cajamarca, roban como los demás.

Por último, la pretendida unidad de las izquierdas es otra ficción. Están peleados, es todos contra todos sin solución. Por eso sus antiguos aliados no defienden a Santos, sino que  esperan su derrumbe para disputarse sus despojos.

Etiquetas: [socialismo del siglo xxi]  [dictadura]  [izquierda latinoamericana]  [venezuela]  
Fecha Publicación: 2014-05-24T17:00:00.000-05:00
Autor: Carlos Blanco
Fuente: hacer.org

“Ante la evolución de la dictadura la cuestión es cómo debe evolucionar la resistencia a ésta”

Ha habido renuencia a denominar el régimen chavista como dictadura. Las razones son varias, pero las más importantes son que, por una parte, el término evoca en América Latina a Rafael Leonidas Trujillo, los Somoza, Pérez Jiménez o Pinochet; en segundo término, al sonar exagerado, dado el reconocimiento internacional que Chávez tuvo con su abundancia de elecciones y su proclamado amor a los pobres, la alegación podía perder credibilidad. Durante años -ya vamos para 16- el experimento venezolano gozó de cierto aprecio internacional o, al menos, el reconocimiento estimulado por lo que parecía un personaje pintoresco, exagerado, capaz de provocar la carcajada universal con su comparecencia en el podio de la ONU y olisquear el azufre dejado por el diablo George W. Bush. La mayor parte de la izquierda internacional se sumó al coro de alabanzas, fuese por la vía de la solidaridad ideológica o del convencimiento a través de la persuasiva chequera bolivariana.

Con el tiempo la percepción comenzó a cambiar, lo cual se aceleró con este año de Nicolás Maduro, sin el liderazgo de su padrino y con encomiable capacidad para la torpeza. Sin embargo, hay un importante problema conceptual y, para describirlo, muchos términos se han aplicado al régimen actual y a otros parecidos (el fenómeno no es nuevo). Quien esto escribe prefirió por un tiempo la denominación de neoautoritarismo. Por su parte, la academia ha sido muy prolífica en tratar de describir el bichajo, suerte de ornitorrinco politológico: autoritarismo electoral, autoritarismo competitivo, autoritarismo participativo, semi-autoritarismo, régimen híbrido, autoritarismo “suave”, semi-democracia, autoritarismo democrático, democracia autoritaria y autoritarismo deliberativo. Seguramente hay muchos más. Han sido los dirigentes políticos más radicales los que se han atrevido a hablar de dictadura, aunque el término no ha gozado de mucha suerte entre expertos y dirigentes. Veamos el fenómeno.

EL CASO DE FIDEL CASTRO.

El régimen cubano es una dictadura. No hay dudas en el asunto para los sectores democráticos del mundo; pero para la izquierda, aun la que no está muy de acuerdo con la familia Castro, es como diferente, con matices. Fidel no es Pinochet, parece decirse. No muchos habrían querido retratarse con el chileno, pocos dejaron de hacerlo con el cubano, incluido quien esto escribe.

Se puede sostener la siguiente hipótesis. La revolución cubana, al comienzo, pareció alcanzar lo que los líderes históricos de la democracia latinoamericana, como Rómulo Betancourt y Víctor Raúl Haya de la Torre, se habían propuesto: una revolución antiimperialista y nacionalista; la afirmación de la nación frente a EEUU y sus políticas intervencionistas, armadas o no. Sin embargo, en el momento en que Fidel alcanza ese ideal compartido, para conservarlo lo traiciona, al entregarse en los brazos peludos y estranguladores del oso soviético. Por un breve período, Fidel es el símbolo del triunfo de la aspiración latinoamericana, que se había jugado o se jugaría sin suerte en países como México, Nicaragua, Guatemala, República Dominicana, Chile y Bolivia. Ese momento es el que le da al líder cubano la marca de fábrica que lo va a “diferenciar” de otros dictadores. Después, ya convertido en un dictador más, ha habido siempre quien lo excluya de la caballeriza de los más oprobiosos sea por la gesta de la Sierra Maestra, sea porque es la última reliquia del sueño devenido en pesadilla.

Esta dictadura tan homicida como cualquier otra, pero con rostro humanoide de acuerdo a la feligresía latinoamericana que la acompaña, tuvo la capacidad de transmitir su manto de impunidad parcial al régimen de Hugo Chávez. El Comandante venezolano dejó de ser el militarote que intentó un golpe de estado contra CAP -con quien Castro se solidarizó el 4-F- y mediante el agua bautismal meada de tiburones, Fidel lo apadrinó para entrar en el Panteón de los Revolucionarios. Desde entonces, el proceso autoritario venezolano recibió la acogida que reservada a la revolución cubana por parte de la izquierda latinoamericana. En el momento en que varios de sus representantes resultaron electos como presidentes la protección continental estuvo asegurada, siempre lubricada por el petróleo para evitar los chirridos que la conchupancia con Chávez producía en democracias más sólidas.

LA DICTADURA.

Pero no basta la protección cubana para explicar la condescendencia con el régimen ahora en fermentación y decadencia. Una explicación es que la noción de dictadura no ha evolucionado como lo han hecho los dictadores.

Una dictadura tradicional clausura los partidos políticos. La dictadura del siglo XXI los ahoga: impide el financiamiento estatal y criminaliza el privado, el nacional y el extranjero; sólo les queda la opción de los caminos verdes o la corrupción, que tiene como ejemplo y monumento internacional el caso del PSUV con el uso masivo e indiscriminado de los recursos del Estado.

Una dictadura tradicional cierra los medios de comunicación que no responden a sus órdenes. La dictadura del siglo XXI usa el cierre en casos extremos (RCTV), pero prefiere la expropiación, la compra a través de algún badulaque afín, la censura y, sobre todo, la autocensura. Favorece el control directo de la televisión y la radio por sus impactos inmediatos; en el caso de la prensa escrita, opta por sofocarla al negarle la obtención de papel, al impedir la publicidad de las empresas privadas y de las instituciones públicas.

Una dictadura tradicional utiliza el fast-track para allanar, detener, torturar, y mantener en prisión a sus enemigos. La dictadura del siglo XXI no deja de usar este expediente -en Venezuela se ha visto hasta el hartazgo desde el 12 de febrero en adelante-, pero prefiere el uso de los tribunales para idénticos fines. Obsérvese cómo no hay ni un solo caso político en el que “los juristas del horror” no hayan descargado la guillotina sobre los disidentes.

Una dictadura tradicional no permite a los opositores, salvo por breves períodos, su participación en las instituciones del Estado. Las dictaduras del siglo XXI, con mayor o menor desagrado, tienen que aceptar la participación de los opositores en instituciones como el Parlamento y algunos espacios más o menos controlados, aunque prácticamente inermes.

Una dictadura tradicional no le importa aparecer como tal, aunque siempre en función de un objetivo superior (anticomunismo o antiimperialismo, según los casos); y por esta razón no le importa suprimir las elecciones. Las dictaduras del siglo XXI necesitan una fachada que pueda vender un aire de democracia “no tradicional” y se esmeran en multiplicar las elecciones controladas.

Si así evolucionan las dictaduras la pregunta es cómo debe evolucionar la resistencia a éstas.

Fuente: El Republicano Liberal (Argentina)
Etiquetas: [alianza del pacifico]  [minería]  [proyectos mineros]  
Fecha Publicación: 2014-05-24T15:15:00.001-05:00
Fuente: EFE
La Alianza del Pacífico, integrada por México, Chile, Colombia y Perú, tiene una cartera de proyectos mineros estimada en US$221.000 millones de inversión, informó hoy la presidenta de la organización empresarial peruana Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Eva Arias.
Según un comunicado de la SNMPE, Arias señaló que en Perú se han identificado 50 proyectos mineros que demandarán una inversión de unos US$59.500 millones, de los cuales el 60,3% corresponde a explotación de cobre y el 16,48% a oro.
Perú es el tercer productor mundial de plata, cobre, zinc y estaño, cuarto de plomo y molibdeno y quinto de oro.

Chile, por su parte, tiene una cartera de 49 proyectos mineros que implicarán una inversión de US$112.500 millones y es el primer productor de cobre en el mundo, el tercero en molibdeno y el séptimo en plata.
México, que es el primer productor mundial de plata, tiene previsto captar inversiones por más de US$25.000 millones para su sector minero, según la nota.
Y Colombia tiene un potencial de inversión de US$24.000 millones en nueve proyectos mineros "tanto subterráneos como de tajo abierto para carbón y oro".
Arias expresó que la competitividad del sector minero en los países de la Alianza del Pacífico será analizada durante el XI Simposium Internacional del Oro y Plata, que organiza su institución y que se celebrará en Lima del 20 al 22 de mayo.
La Alianza del Pacífico fue creada en abril de 2011 con el objetivo de avanzar hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre sus países miembros.
Etiquetas: [Crecimiento económico]  [elecciones en la India]  [india]  [libre mercado]  [nacionalismo hindu]  [Neranda Modi]  [política económica]  
Fecha Publicación: 2014-05-23T14:54:00.000-05:00
Fuente: lampadia 

La democracia más grande del planeta acaba de elegir a su nuevo primer ministro, el nacionalista hindú, Neranda Modi.  En un proceso de cinco semanas, 813 millones fueron a las urnas, con un record de participación del 66%. La segunda mayor población del planeta y la novena economía mundial optaron por un candidato que promete impulsar el crecimiento con una política pro mercado para disminuir la pobreza e incrementar el bienestar. De tener éxito y volver a retomar sus tasas de crecimiento (8% anual), este gigante puede convertirse en otro motor de la economía global. 

El carismático Modi ha prometido regresar a un crecimiento económico alto, diciendo que debe haber: “no red tape, only red carpet” (nada de trabas, solo alfombra roja) para los inversionistas. Ver: Brahma Chellaney de Project Syndicate.

Tras lograr una aplastante victoria en las elecciones, Neranda Modi (líder del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party –BJP-), se dirigió a la casa de su madre. Allí, se inclinó ante ella con respeto y esperó su bendición. Inmediatamente después, tuiteó: "India ha ganado. Buenos tiempos nos esperan".

Ambos gestos dan una idea bastante cercana de quien es Modi, el recientemente electo primer ministro. Es un hombre que reverencia las tradiciones religiosas y culturales de su nación, pero que, a la vez, es consciente del poder de las nuevas tecnologías.

Bajo el lema “I MODIfied India” (un evidente juego de palabras), Modi ha liderado una marea ciudadana que clamaba por un cambio. El tsunami electoral que se ha producido ha barrido con la tradición política del Subcontinente al imponerse a los Gandhi, la dinastía que ha gobernado al país desde su independencia (1947) con tan solo un par de intervalos. Nunca esta familia, como señala El País “había tenido tan poco poder: 44 escaños [el BJP obtuvo 278 de los 543 que existen]”.

Como sugiere el corresponsal de la BBC, Soutik Biswas, una nueva idea política parece surgir en la India. Una que tiene como base el nacionalismo indio y las ideas pro economía de libre mercado, pero con un arrastre popular gigantesco y que paradójicamente, no se veía desde los tiempos de la primera ministra Indira Gandhi.

Mucho tienen que ver en este fenómeno la desaceleración de la economía (en los tres últimos años cayó el crecimiento de 8% a 5%), la inflación (lleva seis años promediando alrededor del 10%) y los escándalos de corrupción del gobierno anterior.

“Que Modi ganara con tanta contundencia es una clara indicación de que la gente quería un cambio. Los indios cada vez tienen mayores aspiraciones económicas y querían un líder más firme”, explica Sanjay Kumar, especialista de El País.

Lo que estaba entre bambalinas en estos comicios era el viejo debate sobre qué debe primar, ¿redistribución o crecimiento? Un debate que se da también aquí en el Perú. Según el analista internacional Ian Vásquez, se enfrentaban dos concepciones sobre el manejo económico. Ambas esgrimidas por los “dos economistas más destacados [en] la India –el premio Nobel Amartya Sen y el profesor Jagdish Bhagwati de la Universidad de Columbia– [quienes] por muchos años han estado discutiendo, a veces de manera acalorada, los méritos de las dos estrategias. Sen favorece un aumento en la redistribución afirmando que, si bien es importante el crecimiento, no ha sido suficiente como para reducir significativamente la pobreza. Bhagwati no se cansa de decir que el crecimiento es lo que más importa, que sus logros han sido enormes, y que si se siguen las recomendaciones de Sen, no solo se logrará menos crecimiento sino también un desarrollo humano por debajo de lo que los dos economistas anhelan”. Idéntica discusión a la planteada por Lula a García, en la que el primero pierde por goleada.

Los resultados electorales, como señalaba Vásquez parecen haberle dado la razón a Bhagwati, pues Modi cree firmemente en ellos, mientras que “el Partido del Congreso [de la familia Gandhi], que ha estado en el poder por una década, se alineó con los argumentos de Sen, fortaleciendo y agrandando los programas asistenciales. El gobierno tomó por sentado el alto crecimiento –producto de las grandes reformas económicas que empezaron a inicios de los noventa–. Curiosamente, el partido gobernante no celebró la caída de la pobreza durante su administración [de 37 en el 2005 al 22% el 2013]; más bien cuestionó, sin sustento, la validez de los datos. (Al final de cuentas, ¿cómo se puede justificar el asistencialismo masivo con un porcentaje cada vez menor de pobres?)”.

El Partido del Congreso ha pagado caro por seguir estas recetas, que como bien se sabe aquí y especialmente en Brasil, frenan el crecimiento, generan inflación y evaporan la confianza de los ciudadanos. Así parecen haberlo entendido y aceptado los hindús que ahora siguen a Modi, un hombre que empezó como vendedor de té en una central ferroviaria y luego en la política tuvo una carrera exitosa (no exenta de serios cuestionamientos, como la de tolerar una masacre de musulmanes), que lo ha llevado a la primera magistratura.

La administración de Modi en el estado de Gujarat fue ejemplar en lo económico y social. Es el estado con mayor libertad económica de la India. “Del 2005 al 2012 el crecimiento ha promediado un 10%, por encima de casi todos los demás estados. El progreso social respecto a alfabetismo, mortalidad infantil, nutrición, etc. también ha estado por encima del promedio nacional. La infraestructura es quizá la mejor del país, y el crecimiento agrícola ha sido el más alto”, recuerda Vásquez.

Lo cierto es que una nueva idea de cómo deben hacerse las cosas en el plano económico parece instalarse en la India y sus repercusiones seguramente se sentirán en el Perú. Una aceleración de su ritmo de crecimiento puede ser enormemente favorable para nuestra economía, así como la global. El Perú está negociando un TLC con el subcontinente por lo que nos podríamos beneficiar rápidamente de una apertura comercial con esta nación, después de todo es la principal compradora de oro y plata. La India, además podría sernos de gran ayuda para desarrollar una industria tecnológica (son de los primeros en elaboración de software) y su experiencia en infraestructuras gigantescas también podría ser útil, ni que decir si se interesan en invertir en proyectos mineros. 
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Fecha Publicación: 2014-05-23T10:51:00.000-05:00
Destruir las bases del crecimiento

 
 

Señor Director:

Con tristeza veo desde lejos cómo el Gobierno se empeña en destruir las bases del crecimiento económico que tanto progreso le ha reportado a Chile. La reforma tributaria es un despropósito que contrasta con lo que tantos otros países hacen. Para ponerlo en evidencia, me permito traducir algunos párrafos del último Proyecto de Presupuesto del Gobierno de Suecia (" 2014 års ekonomiska vårproposition "):

"Suecia es una pequeña economía abierta, donde el capital entra y sale libremente. En una economía así, el nivel de rentabilidad exigido por las empresas para invertir se determina en los mercados internacionales de capitales. Los inversores de esos mercados comparan los rendimientos netos de los proyectos de inversión en distintos países. Por ello es que la decisión de invertir está directamente condicionada por el impuesto a las empresas. Un impuesto alto lleva a una exigencia de rentabilidad comparativamente alta antes de pagar impuestos. La reducción del impuesto hace que más proyectos de inversión sean rentables. En ese caso, las empresas se adecuan a un nuevo nivel óptimo de uso del capital aumentando las inversiones. Una mayor intensidad del capital en las empresas aumenta la productividad, lo que posibilita el aumento de los salarios. Salarios más altos incrementan la oferta de trabajo y, a continuación, también el empleo".

"Según estudios de la OCDE sobre impuestos y crecimiento, el impuesto a las empresas está entre aquellos que se juzgan como más dañinos para el crecimiento (...) La evolución hacia tasas menores de impuesto a las empresas ha sido evidente en nuestro entorno durante los últimos dos decenios (...) Es con el fin de fortalecer la capacidad competitiva de las empresas suecas, aumentar las inversiones en Suecia y, por ello, alcanzar una productividad más alta, mayores salarios y un nivel más alto de empleo, que se ha reducido el impuesto a las empresas en dos etapas, del 28 al 22 por ciento".

Así se razona en otras latitudes, pero en Chile parece que tenemos un Gobierno que se inventó una ciencia económica para uso propio.

Mauricio Rojas
Ex Diputado del Parlamento de Suecia
Etiquetas: [Franz Borkenau]  [ideología]  [Paul Diel]  [religión]  
Fecha Publicación: 2014-05-23T00:00:00.000-05:00
Por Pío Moa
Fuente: www.conoze.com 
 
La ideología choca con una multitud de hechos y tendencias que impiden a la esencial bondad humana manifestarse con plenitud. En consecuencia racionaliza que, por un mecanismo más o menos claro, aquella bondad no impide el surgimiento de fuerzas sociales opuestas al bien.
 
Un profesor de filosofía, muy anticlerical, que hace años solía ir por el Ateneo, probaba el absurdo del cristianismo recurriendo a la idea del pecado original: "¿Cómo puede tener pecado un recién nacido que todavía no ha hecho nada, bueno ni malo? ¿Puede imaginarse algo más fuera de razón? Es el típico embaucamiento para justificar el oficio y sobre todo el beneficio de los curas".
 
Sin embargo se trata probablemente de la intuición más profunda de la condición humana: ésta, separándose de la condición animal, entraña la tendencia al mal (y al bien), y en esa tendencia inevitable se encuentra la raíz del pecado. La religión sitúa el bien y el mal en la persona misma, en el individuo, al margen de las circunstancias exteriores. Asimismo, acepta, como queda claro en el libro de Job, el carácter misterioso de esa condición y de la relación entre el bien y el mal, y entre la recompensa y el castigo que en la tierra puedan tener uno y otro, pues, en definitiva el ser humano sería, como el resto de la creación, obra de Dios, cuyos designios sólo en pequeña medida resultarían penetrables a la razón humana.
 
La inclinación al mal lleva consigo la culpa, sentimiento insoportable que tratamos de proyectar fuera de nosotros por medio de incesantes racionalizaciones. Como explica Paul Diel, buena parte de la actividad psíquica consiste en una rumia de agravios, justificaciones sobrecargadas de emotividad y ofrecidas a uno mismo, etc., cuyo objetivo es en buena medida proyectar la culpa sobre el prójimo, o sobre las circunstancias: rechazarla de una u otra manera. Esto se percibe fácilmente en las conversaciones, cuyo tema frecuente es el ataque emocional, injurioso o burlón, al prójimo, se trate de conocidos o incluso de amigos, o de entes más lejanos, como personajes públicos, o abstractos como diversas instituciones o "la sociedad". De ahí lo fácil que suele ser la solidaridad en el ataque a un tercero, y lo peligroso de aludir a actos o actitudes que pongan en evidencia al interlocutor: "Di las verdades y perderás las amistades", asegura el refrán. Esta proyección de la culpa tiene un carácter casi incontrolable, apenas consciente y apenas racional.
 
Puede decirse que una diferencia básica entre la religión y la ideología consiste en la actitud ante el mal. La religión sostiene que el mal, y por consiguiente la culpa, es intrínseco al individuo, y que atenuarlo o, en casos ya muy difíciles, superarlo por completo, exige un combate interno y permanente. La ideología niega tal cosa, y considera el mal un hecho accidental, nacido de la ignorancia, la miseria u otras limitaciones. Superando esas limitaciones mediante mecanismos sociales (desde la revolución comunista a la "ingeniería social", pasando por el adoctrinamiento desde la infancia), el mal desaparecerá. La lucha interna del individuo queda descartada así como un absurdo, generador de obsesiones e histerias (y como a veces así ocurre, buena parte de la crítica de las ideologías a la religión se basa en la absolutización de esos casos). El hombre es naturalmente bueno, y en ese sentido la ideología ofrece una liberación radical de la culpa. De ahí su atractivo sobre mucha gente.
 
Pero en la práctica, la ideología choca con una multitud de hechos y tendencias que impiden a la esencial bondad humana manifestarse con plenitud. En consecuencia racionaliza que, por un mecanismo más o menos claro, aquella bondad no impide el surgimiento de fuerzas sociales opuestas al bien. Ese mal, por fortuna, no es esencial, sino externo, histórico y superable, puede y debe ser combatido. La tarea de los justos aunque no se llamen así consiste precisamente en aniquilar esas exteriores fuerzas del mal, y de ahí la engañosa similitud de las conductas ideológicas con las religiosas, especialmente las de tinte mesiánico. Pero, al revés que la religión, la ideología puede definirse como una formidable máquina de proyección y socialización de la culpa, de efectos bien palpables en las matanzas del siglo XX: en los enemigos de la causa se concentra toda la culpa, y por tanto no debe tenerse consideración alguna con ellos.
 
Desde el enfoque ideológico, el mal puede ser concretado precisamente en la religión, madre de las obsesiones, de la oscuridad y del fanatismo, pero vencible por la marcha de la historia y del progreso. El aniquilamiento de la religión puede intentarse físicamente como en la Revolución francesa y en la guerra civil española o a través de la ingeniería social y manipulación de los medios de masas, como en la actualidad. Hoy asistimos a una campaña sin tregua para desprestigiar a la religión, explotando, por ejemplo, el comportamiento dudoso o delictivo de diversos miembros de la jerarquía eclesiástica. Para la gente sometida a la previa ideologización, el argumento tiene mucho peso: si la Iglesia defiende el bien y dice tener la receta para alcanzarlo, ¿Cómo hay tantos malos en ella? Sin embargo el argumento valdría mejor para los ideólogos, que son quienes afirman tener esa segura solución para erradicar el mal.
 
Franz Borkenau cuenta en El reñidero español cómo escuchaba a unos anarquistas mofarse del clero "con esa especie de risa en la que se mezclan el odio y el desprecio". Argüían que la Iglesia, cuyo reino "no es de este mundo, ha mostrado ser muy lista al asegurar para sí lo mejor de los placeres de este mundo". Sobre todo atacaban sus pretensiones de castidad, cuando la conducta real de los clérigos, aseguraban, era la opuesta. "El anarquismo español ha reivindicado y adaptado a sus propios fines todos los argumentos utilizados contra la Iglesia católica por los autores protestantes de libelos durante el siglo XVI", observa Borkenau, que no ve en esos ataques el motivo profundo de la persecución religiosa. No podían serlo, pues con tales argumentos los revolucionarios bien podrían tomar al clero por avanzadilla si acaso algo exclusivista de la sociedad de placeres mundanos y "amor libre" soñada por ellos. La razón profunda del odio era la insoportable pretensión religiosa de que la culpa reside en cada cual. No: reside precisamente en la Iglesia, y eliminar ésta traerá la liberación general. Por eso, para aplastarla ("aplastar a la infame", decía Voltaire), cualquier acusación vale, aunque sea contradictoria.
 
Etiquetas: [Boko Haram]  [Nigeria]  [persecución religiosa]  [radicalismo islámico]  
Fecha Publicación: 2014-05-22T15:54:00.000-05:00
Autor: Eduardos Molano
Fuente: ABC.es

Al padre Isaac Achi se le hace nudo en la garganta al recordar. «Eran cerca de las 8 de la mañana. Nada más terminar la misa de Navidad, los fieles comenzaron a salir del templo. Fue entonces cuando un coche bomba hizo explosión», recuerda a ABC.

El 25 de diciembre de 2011, un atentado de los yihadistas de Boko Haram contra el templo de Santa Teresa de Madalla se cobraba la vida de al menos 44 personas y dejaba más de un centenar de heridos. «Cuando salí de la iglesia la visión era dantesca. Decenas de cuerpos carbonizados se apilaban en las calles, mientras los supervivientes gritaban sin saber qué hacer o a dónde ir». La matanza aún pudo haber sido mayor. Es más, la primera intención del suicida (evitada a última hora por la seguridad) era dirigir el vehículo al interior del centro religioso.

Durante doce meses, el padre Achi estuvo reparando destrozos y limpiando la sangre que salpicó los muros de Santa Teresa. Ahora, dos años y medio después, a este templo, situado en una barriada popular de la capital nigeriana, acuden cada fin de semana más de 3.500 personas.

Desde su fundación hace apenas una década, aquellos terroristas de Boko Haram (el nombre del grupo significa «la educación occidental es pecado» en dialecto hausa) se han convertido en exponente del fanatismo islamista crecido en un país en el que una población de 170 millones de personas se reparte a partes iguales entre cristianos y musulmanes.

En 2002, ante la crisis económica que asolaba el norte del Nigeria (de mayoría musulmana), cerca de 200 estudiantes musulmanes de clase alta decidieron establecerse, junto al líder religioso Mohamed Yusuf, en un campamento cercano a la frontera con Níger. El nombre de aquella comuna, «Afganistán», dejaba pocas dudas sobre las intenciones del grupo: establecer un califato islamista en la región. Un camino de locura que Boko Haram ha ido sembrando de víctimas, cristianas la inmensa mayoría.

Inocent Korongo es una de ellas. Durante cinco días, este joven de 22 años luchó en la unidad de cuidados intensivos por su vida. Su cuerpo quedó destrozado en la explosión de Madalla. «Cada mañana me levanto buscando a mi hijo entre sueños», relata su madre, Pauline, «pero la pesadilla nunca acaba». La de Madalla, no obstante, era una tragedia anunciada. En la Nochebuena de 2010 nueve bombas en barrios cristianos de Jos y otras localidades del estado de Plateau, dejan un saldo de al menos 80 muertos. Rápidamente, la autoría es asumida por la milicia islamista de Boko Haram.

Sin embargo, desde el primer momento, el Gobierno de Abuja lo niega: «El modus operandi no pertenece a este grupo armado. Nunca, hasta ahora, se han producido atentados contra la comunidad cristiana de tal envergadura en nuestro país. No son ellos», aseguraba entonces Abdulrahman Akano, portavoz policial del Estado, quien recordaba que los enfrentamientos en el pasado entre los rebeldes (700 muertos solo en 2009) y el Ejército siempre contaron con un componente más político y menos islamista.

Miles de muertos
Cuatro años después, el macabro saldo terrorista de Boko Haram se había ampliado hasta los 5.000 muertos. Un terror siempre al alza, pero que provocó el escándalo internacional el pasado 14 de abril. Ese día, Boko Haram atacaba un internado femenino de Chibok, en el estado norteño de Borno, y secuestraba a más de 200 jóvenes, de entre 16 y 18 años.

El reverendo Matthew Owojaiye, antiguo presidente del Foro de Ancianos de los Estados del Norte, afiliada a la Asociación de Cristianos de Nigeria, asegura que de 180 jóvenes retenidas (algunas fuentes elevan este número a más de 200) al menos 165 de ellas son cristianas, motivo primordial de la elección del centro atacado.

«La mayoría de las niñas secuestradas son cristianas. ¿Por qué Boko Haram acudió a Chibok (lugar donde se localizaba el internado)? ¿Por qué no a otras escuelas del estado de Borno (de mayoría musulmana)?», denuncia. Ansias por sembrar el terror y odio al cristianismo.

«Me obligaron a convertirme al islam. Durante tres meses fui cautiva de ellos», asegura la joven Hajja, que en julio pasado fue secuestrada en las montañas Gwoza, un lugar muy cercano al reciente asedio. Tres meses en los que fue tratada como una esclava al servicio de la banda terrorista, hasta que pudo huir de ellos. Hajja reside ahora en la capital, Abuja.

El auge de Boko Haram no es casual. Las complicidades de ciertos representantes políticos y religiosos del norte del país en los ataques a comunidades cristianas son evidentes. Como reconocía a ABC el imán Hussein Zakaria, uno de los principales líderes religiosos locales, «sin el apoyo de buena parte del Gobierno nigeriano, el crecimiento de Boko Haram habría sido imposible».

Para Zakaria, el entorno político de Kashim Shettima, gobernador de la región de Borno, es clave para entender la fuerza de Boko Haram: «Ya en enero de 2012, uno de los principales sospechosos de la masacre de Madalla fue detenido en la propia residencia del gobernador. Solo unos días después, el reo escapaba del control policial. El apoyo político en Borno es evidente», denuncia el líder religioso.

No es la primera acusación que recae sobre las autoridades políticas de esta región. En 2012, el general Jeremiah Useni, presidente del Arewa Consultative Forum (una organización formada por líderes del norte del país), acusaba a Ali Modu Sheriff, exgobernador local, de ser la mano negra tras el crecimiento de la milicia. «En 2002, Boko Haram tan solo era una sociedad estudiantil. Sin embargo, durante su campaña electoral Ali Modu Sheriff subvencionó y proporcionó armas al grupo para que se convirtieran en matones de su candidatura. Simplemente, aquello se le fue de las manos», reconoce el general.

Venganza
En los últimos meses, Boko Haram ha prometido «vengar la sangre de los musulmanes masacrados en la República Centroafricana» por las milicias (mayoritariamente) cristianas «antibalaka». Ya el pasado mes de noviembre, el secretario general adjunto de operaciones de paz de la ONU, Edmond Mulet, reconocía la posibilidad de que el grupo islamista se apuntara al caos centroafricano. «No creo que (la milicia somalí) Al Shabab vaya allí, pero con Boko Haram sí tenemos indicios de algún tipo de presencia», aseguraba.
Imagen referencial

Por encima de enredos políticos, el padre Achi solo aspira a proteger a su comunidad cristiana. «Nuestro barrio superó la pesadilla de Madalla, ahora le toca al resto del país», afirma. En aquella tragedia, este párroco se portó como un héroe. «Desde la primera explosión, el reverendo puso su pecho entre los muros de la iglesia y los feligreses. Buscando ser la primera víctima. Él fue el verdadero héroe de Santa Teresa», recuerda Modestus Nnamani, feligrés que colaboró en las tareas de salvamento. Ahora, el padre Achi solo busca ganar la guerra contra el terror en Nigeria. Y en su lucha, no está solo.
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Fecha Publicación: 2014-05-22T13:10:00.001-05:00
Autor: Pedro Pablo Kuczynski
Fuente: correo

En nuestra etapa de desarrollo económico en el Perú, el próximo paso importante es promover la industrialización. A lo largo de nuestra historia, hemos pasado de una sociedad agrícola, luego minera y explotadora de otros recursos naturales como la pesca, seguida por el desarrollo de los servicios tales como la distribución y los servicios financieros. Hace años venimos hablando de la industrialización, pero nuestro pequeño mercado y trabas puestas por sucesivos gobiernos y por la inestabilidad política hicieron que la industrialización fuera una tarea muy difícil.

Ahora con el acelerado desarrollo minero, especialmente en el cobre, que está ocurriendo en estos años, junto con el renacer energético del Perú, principalmente a través del gas, que ojalá pueda llegar al Sur por el nuevo ducto desde Camisea hasta Ilo y Matarani. Entonces tendremos la oportunidad de acelerar nuestra industrialización. Sin embargo, tenemos que vencer varios obstáculos:

1. El primer gran obstáculo es la falta de infraestructura (puertos, carreteras) y de una base suficiente de educación técnica. Estos obstáculos se pueden remediar si tomamos decisiones con mucha convicción y buena organización.


2. Los minerales que exportamos en su mayor parte están en forma de concentrados con una alta proporción de material estéril que hay que transportar a destinos lejanos, con altos costos. Lo que pasa es que los importadores de esos minerales, principalmente China, Japón, Estados Unidos y los países europeos, ya crearon en varios casos hace años atrás industrias de fundición y refinación de los metales. Sobre todo en el caso de China, los gobiernos locales que controlan estas industrias no quieren sacrificarlas, a pesar de la inmensa contaminación que crean. Para gradualmente promover la industrialización de esos productos en el Perú, tendremos que iniciar negociaciones, que sin duda serán duras y lentas, con los principales compradores. Pero ya hemos demostrado que es factible industrializar la minería aquí en el Perú, como lo vemos en la fundición y refinería de cobre de Ilo y la planta de zinc de Cajamarquilla, ambas originalmente iniciativas del gobierno militar que luego han sido modernizadas y expandidas sustancialmente por la iniciativa privada.

3. El otro gran obstáculo es ¿adónde está la utilidad en el proceso minero: en la extracción minera o en la parte industrial, que depende mucho del suministro energético y de los aspectos ambientales? La historia económica nos dice que la parte puramente minera generalmente es más rentable que la parte industrial: ciertamente en la minería hay riesgo geológico, pero la parte industrial de bienes de capital tiene grandes riesgos: generalmente está bastante endeudada y puede estar sujeta a grandes fluctuaciones y recesiones.

A pesar de las debilidades educativas y de infraestructura que tiene el Perú, tenemos una gran ventaja en promover la industria pesada hoy: serán equipos de última generación, sin la contaminación que producen las viejas usinas en China y otros países industrializados. Lo mismo nos está ocurriendo en la instalación de banda ancha en comunicaciones en el Perú, y también nos podría ocurrir con los nuevos sistemas de metro que estamos iniciando. Al final, países como China tienen como primera prioridad de sus ciudadanos reducir drásticamente la contaminación. Esa prioridad hará que a la larga, pero no sabemos cuándo, estas industrias "viejas" se trasladarán a los países productores del mineral, como el Perú, pero con tecnología nueva y no contaminante. Nuestro competidor en el cobre, Chile, por el momento tiene energía insuficiente y por consiguiente demasiado cara para avanzar con la siguiente etapa industrial en el cobre, que es la de fundiciones y refinerías.

Mientras tanto, una economía minera pujante como la de Indonesia decretó hace unos meses que la exportación de varios minerales ya no podría hacerse sin industrialización, en particular la bauxita, el principal ingrediente del aluminio. El resultado de esta medida forzada ha sido una fuerte reducción de las exportaciones y un deterioro del clima para los inversionistas. La lección para nosotros es que esta transición industrial debe hacerse con diplomacia y cuidado, pero también con persistencia, para lograr el objetivo de tecnologizar al Perú y crear empleos más sofisticados y por consiguiente mejor remunerados.

¡Manos a la obra!
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Fecha Publicación: 2014-05-17T15:11:00.000-05:00
Autor: Francisco Tudela
Fuente: franciscotudela.com

En nuestra época mediática, hiperconectada a través de la red, la psicología de las multitudes es más que nunca la presa codiciada por los intelectuales y los políticos. Ellos buscan que sus ideas e iconos capturen las mentes del hombre promedio de la masa, para así convertirlas en “normales” e incuestionables, en aquellas consignas que hay que repetir para no ser diferente a todo el mundo.

En el mundo anglo-americano, se hace una diferencia entre el intelectual, un propagandista, y el estudioso, el “scholar” o académico. El jurista norteamericano Richard Posner dice que los “intelectuales públicos”, los propagandistas, son inescrupulosos y prejuiciosos, añadiendo que careciendo de toda ética y respeto moral, son insensibles a los ultrajes públicos que ellos mismos cometen.

El historiador británico Norman Stone comparte la opinión de Posner, como también el filósofo norteamericano Robert Nozick. El economista Thomas Sowell y el historiador Paul Johnson han escrito libros altamente instructivos sobre los intelectuales, y Margaret Thatcher dice en sus memorias que los horrores de la revolución francesa fueron la consecuencia de las ideas utópicas de unos intelectuales infatuados.

Los intelectuales públicos imponen sus consignas y silencian a todo espíritu crítico adverso a sus puntos de vista, invocando el “consenso” al interior de una poderosa élite cultural y social afín a ellos; de una intelocracia iluminada, la cual sabría más de humanidad y bondad que el pueblo poco ilustrado. También se victimizan y agreden con adjetivos calificativos ofensivos a quienes discrepan de sus ideas, prefiriendo la intimidación emotiva y verbal a la persuasión racional.

Es así como el silencio de la multitud es usurpado mediante la propaganda de los intelectuales públicos, buscando imponer sus consignas a la clase política y por ende a los gobernantes. El filósofo político Anthony de Jasay ha demostrado como los gobiernos que temerosamente se someten a las exigencias de este supuesto consenso, terminan neutralizados, inactivos y sin programas.

En el Perú de hoy, recién se inicia lo que en Europa y los Estados Unidos se denomina desde hace décadas las “guerras por la cultura”, esto es, el combate sin fin entre dos visiones antagónicas sobre el futuro de la sociedad y el pensamiento que la regirá.

Las premisas libertarias del liberal-socialismo, para dominar el pensamiento de la sociedad futura, están en esta primera etapa organizadas alrededor de la promoción del aborto, del matrimonio homosexual y del abandono de toda metafísica, librando una guerra conceptual y cultural a ultranza contra la civilización preexistente, cuyos defensores se agrupan bajo los estandartes de la defensa de la vida, la familia tradicional, la moral y la existencia de Dios.
Pero en el Perú actual, ese “consenso” invocado por los intelectuales públicos liberal-socialistas no tiene cuerpo, pues las encuestas de opinión demuestran uniformemente que la mayoría de los encuestados no comparten su punto de vista.

El Diccionario de la Lengua Española nos dice que consenso es: “Asenso, consentimiento, y más particularmente el de todas las personas que componen una corporación”. Retengamos un punto: este consentimiento debe ser “de todas las personas”.

Consenso viene de la palabra latina “consensus”, derivada a su vez de “consentio”, con-sentimiento, sentir juntos. Los juristas romanos utilizaban el término “consensus ad ídem”, “acuerdo sobre la misma cosa”, para describir el espíritu unánime que preside la firma de un contrato.

Los antecedentes del término “consenso”, en política, se remontan al Siglo XVII, a las asambleas carismáticas de la “Sociedad Religiosa de Amigos”, los cuáqueros. Así mismo, los anabaptistas, los menonitas y los puritanos también decidían por consenso.
Cuando en un rapto de inspiración, temblor y discurso carismático, se despertaba en la asamblea religiosa un sentimiento arrasador respecto a una decisión, entonces había consenso. Así ocurrió, por ejemplo, en los procesos y la condena de las pobres niñas acusadas de brujería en Salem.

¿Quiénes son los que exigen actualmente que se acepte un supuesto “consenso”? Los separados del poder político, los intelectuales liberal-socialistas, los firmantes de cartas públicas, los activistas, entre muchos otros.

Ellos intentan persuadir al Ejecutivo y al Congreso, al poder político elegido por el pueblo, para que estos aprueben leyes que ese mismo pueblo rechaza, tal y como lo señalan claramente las encuestas. Los congresistas obedecerían a esta consigna, llevados por un temor reverencial a transgredir un indemostrable e inexistente “consenso” social.
En este primer combate de la nueva era de las guerras por la cultura en el Perú, se busca que los representantes elegidos por el pueblo voten contra las convicciones religiosas y morales de ese mismo pueblo, manipulados por la inseguridad que les produce una hipotética desaprobación de una poderosa élite intelectual y social, la cual, por lo demás, tampoco es unánime en sus sentimientos y donde algunos guardan silencio por temor a discrepar.



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Fecha Publicación: 2014-05-16T09:58:00.000-05:00

Autor:   Dr. Sergio Tapia Tapia
Fuente: Diario La Razón

Durante la presente semana el público limeño y el pueblo católico, tienen la grata oportunidad de asistir y participar en la Feria del Libro Católico, que se realiza en la sede de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima (Seminario de Santo Toribio, en Pueblo Libre).

Estas exposiciones bibliográficas se dan en otros países de nuestro Continente, y con mucho éxito. Nuestra Ciudad de Lima se suma a estos logros de difusión de la evangelización de la cultura, haciéndose por primera vez en el Perú.

¿Qué es una “feria”? Es una instalación, por un tiempo determinado, en la que se exhiben artículos y productos, para promocionar su conocimiento y mercadeo, su compraventa y su consumo.

Esta “I Feria del Libro Católico” honra cabalmente el sentido y objeto de su denominación de “feria” con la que se ha deseado identificarla y caracterizarla.

Quienes exhiben libros y revistas son librerías laicas y religiosas, como la Librería Sur (vinculada a un descendiente del siempre recordado librero uruguayo Sanseviero) y la Librería San Pablo, entre otras.

También destaca la presencia del esfuerzo editorial de los nuevos movimientos de la Iglesia como la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (F.A.S.T.A.), el Sodalitium Christianae Vitae (S.C.V.), los Apóstoles de la Palabra, los Heraldos del Evangelio, etc. Y, está presente la producción intelectual de las universidades católicas como la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima (a la que se vincula el Seminario de Santo Toribio de Lima) y la Universidad Católica Sedes Sapientiae (del Obispado de Carabayllo, Lima Norte).

La exhibición de los libros no es sólo para su venta, a precios realmente “de feria”. Hay generosidad en muchos de los stands (quioscos), que son obsequiosos con el lector interesado, por los regalos que realizan directamente, y por continuos sorteos de buenos libros al público asistente.

La alegría de los espíritus y el goce de las conciencias es fácil percibirlo al participar en los espacios de esta “Feria del Libro Católico”.

El cuadro de conferencistas y las temáticas que se abordan durante las mañanas y al atardecer, es de excelencia académica. Las ponencias en teología y filosofía, son enriquecidas por exposiciones y presentación de libros católicos en historia, arquitectura, conversión de intelectuales y evangelización de la cultura.

La presencia de nuestro Cardenal Primado de la Iglesia peruana, Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, es de destacar en el acto de inauguración de la Feria del Libro Católico, así como las palabras alusivas del Rector de la Facultad de Teología, el R.P. Dr. Carlos Rossell, entidad impulsora de este evento de trascendencia cultural, que se clausura este viernes.

El esfuerzo de emprender la Feria del Libro Católico debe ser institucionalizado, y que perdure con periodicidad anual. La acogida y el éxito de su primera edición 2014, así lo exige. Y, porque constituye un estímulo para el esfuerzo editorial del libro católico peruano.



Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 16 de mayo de 2014, pág. 6

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Fecha Publicación: 2014-05-15T19:25:00.001-05:00
Por Carlos López Díaz
Fuente: Archipiélago Duda
 
Que la violencia ejercida en nombre de ideas de izquierdas se justifica (o comprende) como respuesta a una violencia previa, institucionalizada o consentida por el poder, es consustancial a esas mismas ideas. Esto se manifiesta en el dogma marxista según el cual "el Estado es un organismo para proteger a la clase que posee contra la desposeída" (Engels). Con esta premisa, la revolución rusa de 1917 y el régimen comunista que salió vencedor de la subsiguiente guerra civil produjeron más cadáveres, en escasas décadas, que la autocracia zarista en siglos. (Autocracia que de todos modos había sido derrocada meses antes de la revolución o -mejor dicho- golpe de estado bolchevique.)

Se trata de una característica genérica. En nombre del socialismo se han cometido más asesinatos, brutalidades y persecuciones que por cualquier otra idea de la historia. (Incluso teniendo en cuenta el Holocausto perpetrado por el NSDAP, Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, más conocido como partido nazi.)

Sin embargo, la izquierda consigue hacerse absolver hábilmente de este negro historial, recurriendo a vagas fórmulas en torno a palabras como "errores", "excesos" o "incontrolados", y desviando la atención de sus notorios puntos antiliberales de coincidencia con el fascismo. Al mismo tiempo, arroja una luz implacable sobre los crímenes reales o imaginarios que han sido cometidos en nombre de principios políticos o religiosos presuntamente muy diferentes.

Podemos formular esa estrategia teórico-propagandística distinguiendo tres procedimientos o principios básicos, aunque se suelen dar mezclados:

1) Exagerar o incluso inventarse la violencia opuesta.

2) Ocultar o restar importancia a la propia violencia, especialmente cuando esta provoca una respuesta violenta de signo político contrario, que aparece por tanto como la agresión originaria.

3) Equiparar o identificar con la violencia situaciones que no son efecto, ni por acción ni por omisión, de un agente político.

Por supuesto, considerados en abstracto, estos tres principios pueden ser utilizados por cualquier ideología, aunque la izquierda destaca por su empleo sistemático. El primer principio se halla invariablemente en los movimientos terroristas, tanto marxistas como nacionalistas e islamistas. Así, la ETA ha justificado (y lo sigue haciendo, directamente y a través de sus brazos políticos, Bildu y Sortu) sus más de ochocientos asesinatos como daños colaterales de una lucha armada contra la opresión sufrida por los vascos a manos del Estado español. En realidad, esta opresión de España sobre las provincias vascas jamás existió, más allá de la falta de democracia común a todos los españoles durante el franquismo.

Por cierto que los orígenes de la Guerra Civil proporcionan quizás el ejemplo más clásico de manipulación basada en el principio 2, al presentarse la sublevación militar de 1936 como el acto de una reacción brutal contra una idílica república democrática. En realidad, la primera ofensiva cruenta contra la II República, que nunca fue tan idílica ni tan democrática, había sido protagonizada por la propia izquierda, apenas dos años antes.

La otra ilustración del principio 2 que no debemos dejar de mencionar, hablando del terrorismo etarra, es el uso propagandístico de los episodios de guerra sucia, que se produjeron en la etapa de la primera transición y del felipismo: una violencia parapolicial que en realidad surge como una respuesta (muy limitada, en términos cuantitativos y temporales) a los asesinatos prácticamente diarios perpetrados por el separatismo marxista en aquellos años.

Mucho más sutil es el principio 3. Básicamente consiste en presentar las desigualdades y la miseria como consecuencias del sistema de libre mercado. Ello implícitamente (y con frecuencia, explícitamente) justifica métodos de guerrilla urbana, cuando no terroristas, para tratar de implantar fantasmagóricas alternativas o populismos tan reales como sus desastrosos efectos para las libertades y la prosperidad.

La crisis económica se ha convertido en campo especialmente fértil para este tipo de manipulación ideológica. Culpar de los suicidios de personas desahuciadas a los políticos y a los banqueros, decir que "la privatización de la sanidad mata", relativizar los actos vandálicos del 1 de mayo en Barcelona afirmando que "la violencia principal es de las multinacionales" (
declaraciones de un perroflauta cuarentón en televisión), son todas ellas manifestaciones de una inequívoca voluntad de la izquierda (tan sensible a la "criminalización" que según ella sufren ciertas minorías) de convertir a determinadas personas e instituciones en blancos de acciones violentas "espontáneas".

En esta línea se inscribe Izquierda Unida cuando habla de la "pistola en la nuca" impuesta en Europa por el "neoliberalismo". Resulta asombrosa la total ausencia de pudor de una acusación que, en sentido no precisamente metafórico, debe dirigirse con propiedad a aquellos izquierdistas que han estado disparando tiros en la nuca hasta hace muy poco tiempo, para conseguir un Euskadi socialista.

Cometeríamos un error, sin embargo, atribuyendo esta dialéctica sólo a la extrema izquierda. La simpatía de los medios de comunicación hacia los antisistema, o simplemente a cualquier imbécil que pase por ahí, a quienes prestan solícitamente los micrófonos sin el menor esfuerzo de contrastación informativa, es proverbial. Irresponsabilidad, mezclada con estulticia, sólo comparable a la de aquellos políticos que condenan tarde, mal y nunca el vandalismo de sus juventudes, y a dirigentes como Zapatero, quien en una cumbre iberoamericana sostuvo que el cambio climático había causado "más víctimas que el terrorismo internacional". Lo cual no es más que una indisimulada reedición de las viejas diatribas antiimperialistas, propias de dictadores tercermundistas, yijadistas y socialdemócratas gilipuertas.

Produce cierta vergüenza tener que decir todavía hoy que, en realidad, el mercado libre no sólo no mata a nadie, sino que es el sistema que ha conseguido alimentar, vestir, sanar y atender cualquier necesidad del mayor número de seres humanos en toda la historia. Por el contrario, el socialismo marxista es el único sistema que ha sido capaz de provocar millones de muertes sólo por hambre en el siglo XX, desde Ucrania a Etiopía, depauperar un país productor de petróleo como Venezuela o conseguir que la mitad comunista de Corea tenga una renta per cápita dieciocho veces inferior al sur capitalista.

Respecto al medio ambiente, no existe ninguna prueba científica de que alguna catástrofe climática concreta (lugar y fecha) sea imputable a los gases de efecto invernadero. Si la hubiera, pueden tener por seguro que los medios de comunicación nos hubieran martilleado con ella hasta la saciedad. En lugar de ello, nos amenazan constantemente con advertencias imprecisas de inundaciones y sequías, que es algo tan trivialmente comprobable como decir que dentro de cien años todos estaremos calvos.

Y sobre el traído y llevado "imperialismo", deberíamos extendernos demasiado para contrarrestar la ingente desinformación acumulada. Baste recordar, para limitarnos a Oriente Medio, que fueron los árabes quienes atacaron siempre en primer lugar a Israel, con la intención confesa y archirrepetida de borrarlo del mapa. Y que los Estados Unidos empezaron a ser víctimas preferentes de atentados en los años ochenta, desde que, junto a una fuerza multinacional, trataron de pacificar a un Líbano sumido en la guerra civil. Todo el victimismo que destilan los aguerridos mujaidines no es más que una cantinela apta para hipnotizar a los Mayores Zaragozas y demás tontos útiles occidentales, que tanto lamentan que la Mezquita-catedral de Córdoba pertenezca a la Iglesia católica desde hace ocho siglos.

La izquierda no sólo se alimenta de sus delirantes y mentirosas acusaciones contra el "neoliberalismo", sino que además se empeña en permanecer ciega ante la verdadera violencia de nuestros días. Habladle a cualquier progresista de los fetos humanos despedazados en las clínicas abortistas, mostradle las imágenes atroces que están al alcance de cualquiera en internet, y lo más suave que os llamarán es demagogos. Y es que a la izquierda sólo le interesa la violencia, real o imaginaria, que le sirva para glorificar, justificar, relativizar o encubrir (según convenga en cada caso) la suya propia.
 
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Fecha Publicación: 2014-05-15T13:50:00.000-05:00
Autor: Miguel Lagos
Fuente: Expreso

‘Escuálidos’ o ‘majunches’, así bautizó H. Chávez de manera peyorativa a los ciudadanos de los sectores medios y populares aspiracionales -no los clientelares- que rechazan el ‘socialismo del nuevo siglo’ en Venezuela. Chávez veía el ‘escualidismo’ como una ‘enfermedad’ cuyo síntoma era la debilidad de sus adversarios en su llegada a las poblaciones asistenciadas -cinco millones de familias- por la ‘política social’ gobiernista.

Los herederos castro-chavistas no se quedan atrás. En febrero, luego de iniciarse la resistencia antidictatorial ciudadana el ministro de Educación, H. Rodríguez, advirtió, sincerando además por qué es que son ariscos a los proyectos de crecimiento y desarrollo con libertades que germinan sectores medios emprendedores: ‘No vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos [opositores]’. Como lo lee.

En un contexto donde existe un 53% [Keller] de venezolanos que ha llegado a creer que ‘la escasez es una estrategia del gobierno para crear un pueblo dependiente como en Cuba’, expresiones de este tipo muestran cómo la politización extrema ha condicionado el realismo económico y la sensatez política dirigida, contradictoriamente, por una burocracia -la "boliburguesía"- que ha decretado la ‘felicidad del pueblo’ a punta de un ‘socialismo’ dosificado pero que goza, por su parte, de las exquisitas mieles capitalistas. El bajón a 39% [Keller] de aprobación del madurismo tiene pues algo que ver con esa ya inocultable selectividad.

La reconocida periodista venezolana Carla Argola recogió [octubre 2012] las declaraciones de Guaicampuro Lameda -ex presidente de la petrolera estatal llanera- sobre unas sorprendentes confesiones que le hiciera el ministro de Planificación chavista: ‘Esta revolución se propone hacer un cambio cultural en el país, cambiarle a la gente la forma de pensar y de vivir, y eso solo se puede hacer desde el poder. Así que lo primero es mantenerse en el poder para hacer el cambio. El piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así, hasta que logremos hacer la transformación cultural; eso toma por lo menos 30 años’. Sin anestesia.

Hay pues, sin duda, enormes diferencias entre las filosofías del poder que propugnan el nocivo igualitarismo ‘hacia abajo’, en contraposición a la anhelada igualdad de oportunidades de las filosofías de la libertad.
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Fecha Publicación: 2014-05-14T18:11:00.000-05:00
Desde los tiempos del movimiento Libertad está visto que una de las estrategias electorales más efectivas en el Perú es canalizar una corriente opositora para ocupar algún lugar en las encuestas. Desafortunadamente  una negación puede ser contrastada a su vez con otra negación mucho mayor como lo demostro  el mismo movimiento libertad que en bloque con el FREDEMO mordió el polvo de la derrota frente a Fujimori y su largamente recordado no-Shock. En 2006 y en 2011 el antivoto hizo triunfar a Alan Garcia sobre Ollanta Humala y a este último sobre Keiko Fujimori respectivamente.
Susana Villaran y Alejandro Toledo

Es fácil y productivo apelar a la dicotomía bien vs mal para anular el juicio de las masas electorales, es por ello que ya podemos ver como se cocina la estrategia del oficialismo de Lima Metropolitana para las elecciones regionales y locales de 2014. Siendo muy cínicos, en el equipo Villaran pueden mostrar obras que no tienen; amigos, simpatizantes y asalariados creerán a pie juntillas sin necesitar demostración, pero como el elector promedio no es tan idiota como el político promedio jura;  otro enfoque se hace necesario y para eso apelar a la honestidad, la decencia, la lealtad y al lado luminoso de la fuerza contra el retorno del malvado, corrupto y aprofujimontesinista Castañeda Lossio es la mejor o acaso la única carta que la actual alcaldesa puede mostrar con esperanzas de victoria contra su casi seguro rival sin exponerse al riesgo de una épica derrota. 

Pero si las elecciones de 2014 prometen los rigores de la contienda entre la honestidad y la decencia, las de 2016 evidencian todo el tinglado necesario para una superproducción cinematográfica sobre la lucha definitiva entre el bien y el mal, entre la oscuridad y las tinieblas, entre la república rebelde y los herederos del imperio del sith. 

Con Keiko Fujimori encabezando las encuestas y Alan García que como el favorito en todavía discreta posición, los cuarteles generales de varios precandidatos y algunos cenáculos andan encomiándose a todos los santos para ser ellos y no otros quienes encabecen la cruzada contra el mal que se avecina. Antiapristas y antifujimoristas que pueden ser los mismos andan buscando al elegido próximo campeón de la honestidad y la decencia que pueda amalgamar ambas posiciones en una sola llevando la excalibur de la verdad al corazón mismo del dragón bicéfalo. 

Hecha la salvedad de que surja repentinamente algún outsider, el candidato más probable para amalgamar la derecha, el centro y las izquierdas antiapristas y antifujimoristas no es otro que Toledo.  Tiene los recursos, la experiencia y la oportunidad de convertirse de nuevo en el hombre del momento. Extremos opuestos como las izquierdas más radicales y el cenáculo vargasllosista podrían juntarse en torno a su candidatura en una plataforma de unidad de los dignos y decentes.  La ocasión es favorable; la izquierda anda como se dice buscando un Inca y para el vargasllosismo, el candidato natural es por fuerza Alejandro Toledo a pesar de su hasta el momento ínfimo porcentaje electoral según las diversas encuestas. 

Por supuesto, el cenáculo vargasllosiano dispone de los medios y recursos para promover un rostro nuevo entre los candidatos. Entre las cartas apuntaladas en estos momentos por este sector para el 2016 destacan los nombres de Beatriz Merino y Alfredo Barnechea que podrían muy bien ser consolidados con el suficiente apoyo mediático, pero en el caso de Beatriz Merino ya es evidente la falta de manejo político que la obligo a abandonar el premierato que ejerció durante el gobierno de Alejandro Toledo y en el caso de Alfredo Barnechea que podría ser un candidato excepcional en cualquier circunstancia, el carisma brilla por su ausencia.  En esas circunstancias se refuerza la figura de Alejandro Toledo como el candidato vargasllosista por excelencia, sus consabidas conexiones con el sector de la izquierda caviar que ocupo puestos importantes durante su mandato y la necesidad de la izquierda dura por cerrarle el paso a Fujimori y García, pueden finiquitar con tranquilidad el resto de la operación.

El antivoto puede operar como el elixir de la juventud de la política peruana y candidaturas casi moribundas pueden rejuvenecer mágicamente gracias a ello. Cabe a bien no dar a ningún actor político por muerto que para las elecciones de 2014 y 2016 falta un largo trecho todavía.

Iván Budinich Castro
@ibucas

Etiquetas: [Alvaro Vargas Llosa]  [carlos alberto montaner]  [eduardo galeano]  [liberalismo]  
Fecha Publicación: 2014-05-13T13:47:00.000-05:00


Autor: Carlos A. Montaner
Fuente: Libertad Digital (España)

Eduardo Galeano se retractó. Eduardo Galeano es un exitoso escritor uruguayo de 73 años, autor del libro de divulgación económica sobre América Latina más reeditado y citado: Las venas abiertas de América Latina. Este fue el libro que Chávez regaló al presidente Obama cuando se encontraron en Trinidad en 2009. En ese momento Chávez declaró que el libro de Galeano le había ayudado a entrender la realidad latinoamericana. Galeano, sin embargo, hace unos días se retractó de su contenido. Explicó que cuando lo escribió, en una prosa que ahora le parece mala, era muy joven y no sabía nada de economía.
Celebro que Galeano haya tenido la gallardía de rectificar. En 1996, junto a Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza, escribí un libro, convertido luego en best seller, titulado Manual del perfecto idiota latinoamericano, que llegó a vender medio millón de ejemplares. Parece una cantidad grande, pero en realidad son muchos menos de los que ha vendido la obra de Galeano, que se utiliza como texto en varias universidades, lo que acaso explica la pobre perspectiva que prevalece en el mundo académico sobre nuestros problemas económicos. El tercer capítulo de nuestro Manual… se titula "La biblia del idiota" y está dedicado a explicar lo que ahora confirma el propio Galeano: que su autor sabe muy poco de economía, y lo poco que cree saber es totalmente erróneo.
El título de la obra de Galeano explica la tesis central de la misma:Las venas abiertas de América Latina. Galeano cree que América Latina es pobre y subdesarrollada porque los poderes imperiales, especialmente Estados Unidos, le chupan la sangre, es decir, la explotan. ¿Y cómo la explotan? Pues comprándole sus recursos naturales a precio de saldo, vendiéndole productos manufacturados muy caros y no dejándole desarrollarse.
Galeano, en este libro, creía en la Teoría de la Dependencia: el centro económico del planeta, suponía, asignaba al Tercer Mundo un papel secundario. Es decir, Galeano, como tantos izquierdistas, tenía –no sé si todavía tiene– una visión conspirativa de la historia. No se había detenido a pensar por qué otras naciones pobres de la periferia, como Corea del Sur, Taiwán, Singapur o Hong Kong, habían salido de la miseria sin que nadie lo impidiera. Algo que también podría decirse de Israel y, en América Latina, de Chile. La verdad es que el desarrollo y la prosperidad son electivos. Una sociedad puede elegir hacer las cosas bien durante un par de generaciones y logrará despegar; o puede elegir lo contrario y se hundirá.

Curiosamente, la rectificación de Galeano llega en el momento en que Plinio Apuleyo Mendoza, Álvaro Vargas Llosa y yo, de la mano de Planeta, publicamos en Colombia un nuevo libro, titulado Últimas noticias del nuevo idiota iberoamericano. Esta es la tercera secuela del Manual…, tras Fabricantes de miseria y El regreso del idiota.
Me gustaría creer que parte de la educación de Galeano y de su rectificación vienen del examen de estos libros. Si es así, ha valido la pena haberlos escrito.

http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2014-05-09/carlos-alberto-montaner-galeano-rectifica-y-los-idiotas-pierden-su-biblia-71524/
Etiquetas: [ALAN GARCIA]  [APRA]  [aprismo]  [historia peruana]  
Fecha Publicación: 2014-05-13T13:12:00.000-05:00
Autor: Carlos Meléndez

Mientras la izquierda permanece en el interminable limbo del balance de sus frustraciones y la derecha hace intentos por graduarse de liberal sin aparecer como siniestra, el APRA parece tenerla clara sin tanto ajuste de cuentas ni visitas al diván.


El APRA es lo más cerca a la eternidad en nuestra política. En una democracia sin partidos, sin militantes, sin identificaciones partidarias, el APRA es un viejo saurio que no piensa en el retiro. Si los resultados desastrosos de su primer gobierno no impidieron a Alan García regresar al poder, la política del “Baguazo” del segundo, tampoco podría ser obstáculo para al menos buscar el hat trick el 2016.

El principal capital político del APRA es su militancia. De acuerdo con un estudio de opinión reciente, promovido por la Fundación Fiedrich Ebert, bajo la coordinación de Javier Barreda, el núcleo duro del aprismo está alrededor del 5% del electorado nacional. El análisis también refleja que entre un 15 y 20% adicional podría, sin hacerse muchas paltas, votar por un aprista a cualquier cargo público. En otras palabras, resucitar al “apristón” es la clave para, en un escenario fragmentado, clasificar a una definición de a dos, donde --ya sabemos-- la vieja mano del líder ha demostrado envidiable lozanía.

Un segundo recurso lo constituye el propio García. Formado en la cultura de “la escopeta de dos cañones”, ha demostrado ser la mejor expresión del pragmatismo (en la cual el Presidente Humala es apenas un iniciado). García es un loco enamorado de las ideologías de turno. Fue tan feliz al lado del movimiento de los no alineados en los ochenta como recibiendo el abrazo de los TLC del nuevo siglo. Ha demostrado que puede meterse al bolsillo a los moderados y a los que hinchan el pecho con el Peru Day en Wall Street. Pero le queda por moverse convincentemente hacia la izquierda. Los “perros del hortelano”, a quienes estigmatizó, han quedado sin representación por obra y gracia de la actual pareja presidencial. Ahí, me parece, está su primer desafío.

Su segundo reto consiste en amortiguar su oposición. El APRA no solo despierta pasiones a favor, sino en contra. Pasiones asentadas a lo largo del siglo XX y yapa. Tan viejo como el aprismo es el anti-aprismo, esa suma de odios históricos oligárquicos, militaristas, progresistas y demás. De acuerdo con el estudio citado, el 56% nunca votaría por un aprista a ningún cargo público. Los “compañeros” tienen más anti-cuerpos que el fujimorista promedio. Solo un 7% cree que el militante aprista es bien intencionado. La opinión favorable al fujimorista de a pie es 3 veces mayor.

Los equipos se arman de atrás para adelante. El APRA tiene la mejor defensa en su militancia y un efectivo cabeceador adelante para rematar. (Su medio campo pide a gritos renovación, mucho Chorri). Siguiendo estos datos, algunos considerarían que el APRA está desahuciado. Yo creo que no se puede alcanzar la eternidad sin coquetear con la muerte.

Publicado en El Comercio, el 13 de Marzo del 2012.
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Fecha Publicación: 2014-05-12T13:21:00.000-05:00

Autor: Erick Yonatan Flores Serano (Egresado de Sociología)

Mientras uno disfruta del maravilloso mundo del internet, puede toparse con cualquier cosa, y es sumamente incómodo que en la red exista información tan falsa que a veces suena real, muchas veces hasta reconfortante; y lo más llamativo es que las hermosas mentiras suelen ser más populares que las horribles verdades, tal es el caso del precario artículo de Jorge L. Daly, economista político y catedrático de la Centrum Católica - Pontificia Universidad Católica del Perú. En su artículo titulado “Capital(ismo) en el siglo XXI” nos ofrece una serie de mentiras muy bien diseñadas para servir de terapia al lector. Esa siempre ha sido (lo sigue y seguramente lo seguirá siendo), la maniobra política más famosa de la historia, el adagio lo dice bien claro: “Miente, miente y miente, algo quedará”; y precisamente por esto, me siento en la obligación de corregir las barrabasadas del autor. A continuación desmentiré, punto por punto, las infames líneas de uno de los artículos más tendenciosos que haya leído en este Mayo que comienza.

En un primer momento el autor nos habla de la situación política de EUA y dice textualmente: “Aquí también la política es disfuncional y su práctica cada vez más propia de circo”. Y esto es, en lo único que puedo estar de acuerdo con el autor. La herencia de N. Maquiavelo sigue vigente en la política actual, todo el mundo político se mueve en función a un fin, y los medios ciertamente no importan demasiado. No hay mucho más que decir. Pero mientras continúa el artículo se empieza a notar el claro sesgo del autor y su precaria interpretación.

1.    Luego de acertar con su somero análisis político, incurre en un error muy común en estos tiempos, podría ser hasta inocente pero francamente lo dudo. Referirse a la crisis económica de 2008 y encausarla a una “desregulación a ultranza de los mercados financieros” es una abrupta equivocación que dice mucho del desconocimiento y la precariedad en el análisis.

En primer lugar es oportuno mencionar que el autor afirma que la crisis financiera de 2008 es producto del mercado libre en dicho rubro, lo cual es totalmente falso. La crisis financiera tiene su origen en la expansión crediticia, el crédito creció durante 15 años consecutivos previos a la explosión, con tasas que variaban desde 7 hasta 10 % anual, pero esto a todas luces es algo positivo, habla bien de la economía de un país; a no ser que dicho crecimiento no tenga sustento real, y cuando el crédito no se sustenta en el ahorro de la gente, solo puede existir mediante el aval del estado, lo que se trata de dinero artificial generado desde el gobierno. Con todo este alboroto, inversionistas extasiados por el auge de crédito se lanzaron a invertir, el espejismo duró poco, una vez hecha la inversión el mercado dio cuenta de la verdad, determinó con exactitud el gran error y la burbuja explotó. La enorme distancia entre crédito y ahorro devino en propiedades vacías, gente sin dinero para comprarlas, ergo, inversiones sin valor. Sin duda alguna, un descalabro muy grande para la economía mundial; más tarde esto se replicaría en Europa con características relativamente similares pero dejo su análisis para otra ocasión.

Dicho esto, ahora habría que preguntarnos si el mercado financiero es libre o intervenido, para lo cual, daré a conocer un par de rasgos que seguramente darán cuenta de la verdad. Para comenzar debo decir que en EUA el mercado financiero está sumamente intervenido por el gobierno; a través del banco central, el estado se encarga de definir el tipo de interés y la unidad monetaria con la cual hacer las operaciones, ambas potestades únicas de las partes en coordinación. Solo con estas dos, nos damos cuenta del control que ejerce el gobierno en el mercado financiero. Ahora, también es importante recordar las acciones del gobierno una vez rotos los platos, cuando con total descaro, inyectó dinero estatal para que los bancos no quebraran, lo cual no tiene ningún tipo de justificación ética. El gobierno rescatando a los bancos a los que avaló con dinero público es la muestra más clara de la forma grosera de intervención estatal en materia económica y financiera. Lo demás ya es conocido, la sociedad civil tuvo que capitalizar el problema sobre sus espaldas ya que gobierno y privado no pierden, la ecuación se hizo para que ganen ambos, y el grueso de la gente, pagando las consecuencias. A esto último se le conoce como corporativismo (que no se aleja mucho del mercantilismo), una intervención estatal en materia económica que establece una alianza entre el gobierno y el sector privado para consolidar beneficios mutuos, excluyendo a la población en general de todo tipo de beneficio.

Y para terminar ésta parte es necesario que entendamos que significa realmente un mercado libre, comprender con claridad el tema económico parte necesariamente de contar con un presupuesto conceptual sólido en la materia. Bien pudiera llenar más hojas con autores y conceptos pero sería en vano, mejor ofrezco un concepto propio, relativamente simple y asequible. En mi modesto entender, el capitalismo es aquel sistema económico que se sustenta en el libre mercado como el generador de procesos de intercambio voluntario entre partes interesadas. Entonces el libre mercado es simplemente el laissez faire, laissez passer, el dejar hacer y dejar pasar de Vincent de Gournay ha de respetarse en todo el sentido de la expresión, de lo contrario ya no hablamos de libre mercado, y esto es lo que desconoce, con o sin intención, el autor. Entonces, si alguien aún cree que el mercado financiero es un sector que atraviesa su momento más álgido por culpa de la NO regulación estatal, estamos ante la presencia de dos posibles cosas. O se trata de una ignorancia tan atrevida que juzga las cosas sin el conocimiento básico en el tema, o se trata de una vil mentira, así de simple. Hay que sacar las conclusiones del caso.

2.    Más adelante el autor habla de los aciertos de Marx (cosa curiosísima), y hurgando en la historia de las ideas, al menos yo, no encuentro ninguno. Y en entera relación con el alemán, nos presenta a Piketty, el nuevo engreído de Krugman y Stiglitz, el cual reproduce la idea de la desigualdad clasista. El autor aquí hace referencia, citando a Piketti, de países como Francia, Inglaterra y sorprendentemente también Estados Unidos y sus respectivas economías, sostiene que éstos países se encaminan rápidamente a reproducir aberrantes estructuras de desigualdad, lo que para el autor significa el rasgo más destructivo del capitalismo, generar desigualdad creciente en la sociedad.

Pues bien, antes de analizar el argumento de la desigualdad debo decir que, el que Krugman y Stiglitz endiosen a Piketty como el nuevo referente de la economía actual o algo así, no quiere decir que goce de la veracidad necesaria para tomarlo como referencia importante. Marx fue un referente tristemente célebre, sus aportes de nada sirvieron a la humanidad, y si algo se gestó por culpa de sus ideas fueron los mares de sangre que sus fanáticos seguidores derramaron donde trataron de aplicar su burda teoría. Pikkety no se aleja mucho de esa fama nociva que seguramente la izquierda le otorgará en dentro de la academia, en fin.

Cuando Daly habla de la desigualdad evidencia su postura claramente, su orientación marcada por la idea de redistribución arraiga una profunda implicancia totalitaria, propia de cualquier calaña marxista (OJO que lo llamo marxista precisamente por el espíritu autoritario que encarna el marxismo). El autor no entiende que una “mejor” distribución de los ingresos es inmoral por excelencia puesto que implica un robo, un robo institucional; el gobierno utiliza indiscriminadamente la maquinaria del estado para expropiar la riqueza de los individuos. Max Weber definía al estado como el monopolio de la fuerza y no se equivocó. En este punto da igual si el estado tiene o no, buenas intenciones, no importa si con el dinero va a asistir a los pobres, a los desdichados o a cualquier estrato existente. El estado irradia injusticia porque para materializar sus acciones les quita la riqueza a unos para aliviar la pobreza de otros. Esto cercena irresponsablemente una de las características más maravillosas del ser humano, su capacidad de crear, de innovar, de inventar, de hacer uso de su inteligencia en conjunto con sus habilidades y destrezas para progresar e incrementar la calidad de su vida. Premiar el ocio y el fracaso con el “altruismo” estatal es condenar a la gente al conformismo, hacerla viciosa a la asistencia del estado, acostumbrarla a esperar que alguien más haga el trabajo. ¿Qué pasaría si mañana se decide eliminar los programas sociales como Juntos y demás asistencialismo dañino?, pues simple, por la tarde se tendría una marcha nacional en contra del estado, reivindicando los derechos de los peruanos y demás tonterías. Ése es el gran logro de la redistribución, generar relaciones de dependencia entre la población vulnerable y el estado. Cosa distinta pasaría si dejamos de lado los ilusorios sueños de ayudar a la gente por su condición y permitirles que solo ellos sean jueces de su progreso. Y para decir esto me apoyo en el mejor ejemplo peruano de progreso, el caso de los empresarios de Gamarra es brutalmente reconfortante con los pobres. Esto demuestra que gente indigente, migrantes que buscaban mejorar sus vidas en algo, lograron convertirse en el emporio comercial más grande de América Latina. El estado solo observó como ocurría una verdadera revolución social, no los ayudó ni nada por el estilo, solo los dejó crecer. He ahí el gran logro de la NO intervención del estado. Por algo se dice por ahí que el mejor gobierno es aquel que menos gobierna.

Y para terminar este tema, preguntaría, ¿qué tiene de malo la desigualdad de ingresos?, claro, concibiendo que unos explotan mejor sus capacidades que otros, y que producto de esto y solo de esto, es la riqueza que se ostenta. Bill Gates, Mark Zuckerberg y tantos otros, eran gente común y corriente que tuvieron una gran idea. ¿Hay algo de malo en que esto ocurra, que unos sean más exitosos que otros?, pues ciertamente NO. Nadie es igual a otra persona, las diferencias están en nuestra base genética, y si todos somos únicos, irrepetibles y DIFERENTES, porque hemos de pensar que podríamos llegar concebir la igualdad social o económica. Eso es lo peor que le puede pasar a una sociedad. Corea del Norte y Cuba son los países que han abrazado la idea de la igualdad en forma (casi) radical. Analicemos un instante la vida en estos países, se come lo que el gobierno quiere que comas, se lee lo que el gobierno quiere que leas, se escucha lo que el gobierno quiere que escuches, y lo peor, se vive de la forma en que el gobierno quiere que vivas. Así funciona el igualitarismo, nunca es (ni será) como lo cuentan sus fanáticos, una vida libre de perversiones, donde todos seamos igual de buenos y valorables, donde todos son dueños de todos y la armonía en la sociedad reina por los siglos de los siglos. Ese pensamiento mesiánico es muy torpe demasiado trillado en la actualidad. Lo que SÍ es posible es que unos cuantos mediocres puedan hacernos iguales a todos, igualmente mediocres, igualmente pobres, igualmente miserables. Mientras se construye la única diferencia en este escenario, la diferencia entre gobernantes y gobernados. Todos los gobernantes desbordantemente ricos y todos los gobernados igualmente pobres. Es por eso que la desigualdad no es un problema, prefiero mil veces un país con desigualdades abismales a nivel de ingresos (por ejemplo que la familia de Gates gane al mes lo que mi familia ganará en más o menos 100 años), a un país donde la igualdad sea relativamente generalizada, y no hay que olvidar que SIEMPRE la igualdad perjudica a los que están arriba. Igual que cuando podamos el césped, recortamos la hierba alta y la emparejamos a la baja. Así mismo ocurre en la realidad social, mediante ideas de justicia social, igualdad, y demás absurdos, se pretende darle a la población de abajo, el beneficio que no ganaron a través de la violencia en contra de la población alta. Eso es inmoral e injusto por donde se le mire.

3.    Sigue en adelante una mención bastante tonta, menciona que en nuestro país es más difícil que se abandone el dogma del libre mercado. Habría que analizar, tal y como lo hice en el primer punto, si en verdad existe libre mercado en nuestro país. Si bien es cierto que Daly no desarrolla su idea, muestra claramente su creencia de que el modelo económico en el Perú es libre, o el libre mercado del cual tanto se queja. No soy buen pitoniso pero puedo decir sin muchas dudas que Daly cree que el Perú es un país con economía libre por adoptar (relativamente) las medidas del Consenso de Washington. Esto es lo más absurdo que puede haber, creer que las políticas del Consenso son liberales es pecar de inocente, o en el caso de Daly, de irresponsablemente precario, hasta improvisado. Las medidas formuladas por Williamson  son las siguientes:


a)    Reducir el déficit del Estado, (disciplina presupuestaria, los presupuestos públicos no pueden tener déficit.

b)    Reorientar ese gasto a la atención médica básica y a la educación elemental en primer término.

c)    Reforma impositiva, ampliar las bases tributarias y reducir las tasas impositivas marginales para aumentar la actividad económica y la recaudación.

d)    Dejar flotar las tasas de interés para oxigenar los mercados financieros.

e)    Sostener un tipo de cambio “competitivo” -permitir devaluaciones- para alentar las exportaciones.

f)    Eliminar las restricciones físicas a las importaciones y sustituirlas por aranceles, a reducir luego gradualmente hasta un 10 o 20 por ciento.

g)    Liberalizar la inversión extranjera directa.

h)    Privatizar las empresas estatales.

i)    Desregulación de los mercados (eliminar barreras de ingreso a los mercados y fortalecer la competencia).

j)    Fortalecer la propiedad privada.
 
No repararé en analizar cada una de ellas para dar cuenta de los errores en los que se incurre al decir que estas medidas son liberales o de libre mercado (algunas SI pero la mayoría NO). Alberto Díaz Falcao y Alberto Mansueti tienen artículos sobre el tema, detallan muy bien cómo es que la implementación de las medidas del Consenso de Washington fueron la perversión total del liberalismo, por tanto, el viraje hacia algo que el liberalismo rechaza con fuerza y rigidez. Todo lo que se implementó y la forma en que se hizo, obedece a una lógica corporativista, un neo-mercantilismo es lo que existe hoy en día. No existe un libre mercado en nuestro país. Lo que existe es intervencionismo, estatismo puto y duro.

4.    Prosiguiendo Daly nos dice que en Estados Unidos, el libre mercado marcha inexorable. Esto es lo más gracioso que se pueda leer en estos tiempos. El mercado libre en EUA está fuertemente intervenido, las regulaciones son brutales. Cuantas trabas creen que existe en norte-américa para poder crear una empresa o para comenzar a emprender. Toda la maraña administrativa existente es poco más que absurda, la densidad en la tramitación es el enemigo actual más peligroso para la libertad. Estados Unidos no es un país totalitario pero con tanta regulación no necesita serlo. El proteccionismo, las trabas, las “ayudas”, los avales, y otras formas de intervención, han hecho que este país descienda varios puestos en el Índice de Libertad Económica. Ranking que ordena a los países del mundo en función a indicadores que dan cuenta de la libertad económica que existe en sus jurisdicciones. Es una lástima que Estados Unidos haya perdido la esencia que lo llevo a ser la primera potencia mundial, es una pena que haya perdido el rumbo en tan poco tiempo. Me pregunto qué dirían ahora sus padres fundadores, seguramente sentirían una gran decepción del país que ahora se ha convertido en un torpe gigante que se deshace lentamente, todo gracias al estatismo que hoy campea.

Habría que decirle a Daly que se informe mejor antes de emitir algún juicio sobre países que han mutado desde su origen, EUA es digno de analizar, sus crisis y debacles obedecen estrictamente a la paulatina y creciente intervención estatal que viene desarrollándose en dicho país. Negarlo es sinónimo de miopía que, como ya lo dije, es acogerse en la mentira o pecar de ignorante atrevido.

Bien, con estas aclaraciones espero haber cumplido lo que me propuse al terminar de leer el artículo. Desmentir las ideas que imperan en el discurso de Daly, las falacias mejor elaboradas que la izquierda forma para ofrecerlas como analgésico común para la gente. Todo el discurso retrógrada de izquierda ha mutado solo en la forma, ahora hace gracia, es popular, hasta es tendencia. Claro, quién no quiere oír de igualdad y justicia social, es un opio que adormece a la población, que engendra movilidad social y se destapa en “luchas dialécticas” con muchos costos y sin ningún beneficio. Nuestra herencia cultural no es esforzarse, no es trabajar duro, no es sacrificio; nuestra herencia ahora es, gracias a los mitos de la izquierda y todo su mediocre pensamiento, solo esperar a que el estado haga algo, siempre el estado debe hacer algo, y si el estado no hace nada es desdeñable, no cumple sus “funciones”, pensamos sentimentalmente que es mejor elegir otros gobernantes que SI hagan algo. Todo se resume en un perverso razonamiento que le otorga al estado cada vez más espacios de acción y las personas son cada vez menos pensantes, menos productivas, menos creativas, menos HUMANAS.

El costo que significa la expansión del estado puede no verse a simple vista, solo los que comprendemos que la naturaleza humana es una y es la misma condición de diferencia para TODOS, nos damos cuenta de que la vida en sociedad en el futuro será poco más que una partida de ajedrez, aquí las manos que controlan los movimientos serán de los gobernantes que se arrogan la capacidad de controlar todo en base a su “incuestionable” juicio. Y por más que se trate de un gobierno de ángeles, es imposible que la sociedad logre desarrollarse. Nunca hay que olvidar que el camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones. De lo contrario, seguiremos eligiendo, sin posibilidad de otras opciones, la forma más complaciente de como destruir nuestra sociedad. No hay camino hacia la libertad, la libertad es el camino.
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Fecha Publicación: 2014-05-12T10:52:00.000-05:00


"No me importa la desigualdadporque no soy envidiosoMe importa la pobreza"
                                                                                                                                  Pedro Schwartz
Etiquetas: [Cajamarca]  [cifras de reducción de la pobreza]  [desarrollo económico]  [inclusión social]  [lucha contra la pobreza]  
Fecha Publicación: 2014-05-11T09:39:00.001-05:00
Autor: Jorge Villena

Las últimas cifras sobre pobreza reabrieron un viejo debate, entre el modelo de promoción de inversiones (imperfecto, pero con resultados) o “El Nuevo Modelo Sostenible de Desarrollo”, promovido por Gregorio Santos, basado en actividades agropecuarias y turísticas, una nueva versión de la vieja receta de la izquierda peruana, cuyos Pobretólogos han saltado en defensa de Santos.

Los Pobretólogos obviaron pequeños detalles. Cajamarca recibió entre 2005-2013, S/. 3,547 millones de Canon Minero, mientras que Huancavelica recibió S/. 156 millones y Ayacucho S/. 267 millones, en el mismo periodo. Ambos dejaron a Cajamarca en el fondo de la tabla, resaltando además, una injusta distribución de nuestra riqueza nacional. Cajamarca, en 2013, tuvo un Presupuesto Regional por habitante 6,5 veces mayor al de Lima Metropolitana.

El modelo de la izquierda no se basa en crecer, sino en repartir (lo ajeno) y en eso también ha fracasado, pues teniendo cantidades obscenas de recursos, el “reparto” no llegó a los pobres.

En contraste, el Cusco ha reducido la pobreza de 58% a 18% ¡en 6 años! Gracias a una política sostenida de promoción de inversiones, con nuevo aeropuerto y mejor infraestructura vial, Cusco seguirá sorprendiéndonos.

Pobretólogos, arquitectos de la “inclusión social” prometieron vencer la pobreza regalando comida y subsidios; les preocupan los pobres, para tener quien vote por ello a cambio de dádivas. La mejor política social es el empleo, productivo, con derechos, sustentado en inversión de largo plazo. Nos queda mucho por hacer, estos resultados nos sirven para saber por qué camino NO debemos seguir.
Etiquetas: [cifras de reducción de pobreza]  [gobierno humalista]  [lucha contra la pobreza]  [políticas sociales]  
Fecha Publicación: 2014-05-10T14:00:00.000-05:00
Autor: Carmen Alvarado
Fuente: expreso

Preocupante. Según el Gobierno, 973 mil peruanos salieron de la pobreza en lo que va del año. Esta reducción se plasma en un 3.9%, que, para muchos especialistas, es una cifra mediocre en comparación al periodo 2006-2011, en que la pobreza se redujo del 55.6% al 27.8%.

En conversación con EXPRESO, Iván Hidalgo, experto en políticas sociales y pobreza, reveló que –por ejemplo– el porcentaje de vacunas completas para los niños se ha reducido en un 64% en comparación al 68% durante la gestión anterior.

“La pobreza extrema solo ha bajado en 1.3%. Tienen cuatro mil millones anuales asignados sin resultados. Hace 4 meses recién ha salido el reglamento de la estrategia nacional contra la lucha de la desnutrición infantil. ¿Cuándo se implementará? Hay una nulidad de acción en cuanto a la articulación, muchos ministerios deben participar. Mucha pose, mucha foto”, dijo.

En esa línea, el parlamentario Carlos Bruce recalcó que estos programas sociales no están bien focalizados y que en relación con los gobiernos anteriores, la gestión actual está teniendo menos reducción de pobreza pese al dinero destinado.

“El programa social más duradero es un puesto de trabajo. Se están preocupando en cómo repartir becas, vales de los programas “Juntos”, pero no genera resultados. Es un fracaso”, advirtió.

Por su parte el congresista Mesías Guevara Amasifuen, de Acción Popular, indicó que el error es la falta de monitoreo y trabajo de campo. “Creo que Qali Warma se diseñó muy bien desde el escritorio y no para el campo”, opinó.

“A este gobierno le ha faltado convicción”

Durante la conferencia por los 90 años del Partido Aprista, el ex premier Jorge del Castillo criticó al gobierno humalista debido a que, según cifras del INEI, la pobreza se ha reducido en 3.9% mientras que el gobierno de Alan García, en el mismo periodo, fue de más de 20%.

“Al Gobierno le ha faltado convicción en promover una política de desarrollo económico en su conjunto. No hay mejor acción contra la pobreza que el trabajo digno, los programas sociales son muy importantes, pero lo del fondo es el empleo”, refirió el ex parlamentario.

Del Castillo agregó que el desarrollo se ha estancado en la gestión de Ollanta Humala y que ello representa ineficiencia a consecuencia de que cuando entraron al gobierno “barrieron con todos los funcionarios competentes que había, apristas o no apristas”.
Autor: Victor Chigne

Al fin terminé el famoso libro de Piketty, Capital en el siglo XXI.

Francamente el hecho de que la izquierda piense que es un libro hito dice mucho de su comprensión lectora (si de verdad lo han leído) y que muchos ¨intelectuales¨ piensen que tiene algo de interesante es un misterio que escapa a mi comprensión.

Primero, el título del libro es engañoso. No trata del capital, en lo absoluto. Trata de la desigualdad en la distribución del ingreso. 

Y dice que la desigualdad no tiene nada de malo si es que es ¨justa¨. Eso la izquierda no lo menciona, porque para ellos toda desigualdad es injusta.

Esa tesis tiene un componente cierto y un componente estúpido. Lo cierto es que si la riqueza es producto del poder político confabulado con el capital (lo que se conoce como Mercantilismo),  es obviamente injusta.  Eso no tiene que ver con el libre mercado, al contrario.  Pero también arremete contra la riqueza heredada. La considera injusta. Pero muchas de las ventajas que tienen los grandes poseedores de riqueza se podrían considerar genéticas, es decir, heredadas, la crítica debería alcanzar a esos ganadores también. Pero no lo hace.

Para ello, expresando totalitarismo desde la introducción, cita como mantra la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, iniciando con “Las distinciones sociales solamente se pueden basar en la utilidad común”.   Eso abre una enorme lata de gusanos,  ya que la definición de utilidad común la da generalmente el estado y no el mercado.

El libro en si es autista. A pesar de su pomposo título, solamente trata de uno de los muchísimos aspectos que componen el campo de estudio del capitalismo y del mercado libre. Y solo se enfoca en una forma de medir la desigualdad, como si fuera el único componente válido para juzgar al libre mercado y al capitalismo.

En ese sentido, cualquier libro que estudie el tema de forma total, incluso el mismo “Capital”  de Marx, le haría un mejor servicio al lector interesado en el tema. Y si decide abrir “La Acción Humana”  de Mises, pues podrá apreciar de inmediato la diferencia y darse cuenta de lo incompleto y cojo que es el libro de Piketty.

Vayamos a la parte buena por un momento.

Primero, Piketty no es marxista. Claro que eso está bastante oculto porque cuando cita a Marx los hace diciendo algo así como “Se equivoca pero su intuición nos da unas ideas interesantes”, para luego pasar a demolerlo al mostrar que sus predicciones no se cumplen. Me parece que esa forma deshonesta de citar iconos de izquierda para ganarse el aprecio de la academia no es la más adecuada, pero ese es su problema y de los que creen que Piketty reivindica algo de Marx. No lo hace.

Segundo, el análisis de las desigualdades de ingreso merece estar respaldado por datos. Al ampliar el estudio  del tema a varios países y épocas, proporciona una excelente guía y forma de evaluación de las desigualdades que puede servir de punto de partida a un estudio serio.

Tercero, las recomendaciones prácticas a las que llega son inocuas. A pesar de pasarse 600 páginas estudiando el tema, la trillada solución que propone (un poco más de impuestos a las grandes fortunas) está muy por debajo de los impuestos a la riqueza y a las ganancias que han plagado las economías europeas desde hace mucho. 

En fin, el libro sirve de algo, no hace ningún daño serio  a cualquier arquitecto de política económica y es antimarxista. Es más, sus recomendaciones son precisamente en el espíritu de preservar el libre mercado de lo que considera su falla más importante, que es que diverge a R>g, o sea que tiende a aumentar el flujo de ingresos del capital en una mayor proporción que el del trabajo, lo cual origina descontento social y un caldo de cultivo propio para el desarrollo de movimientos anticapitalistas.

Ahora bien, sus fallas son innumerables. Primero porque la evidencia empírica contradice las observaciones de Piketty en general. Su error es considerar a todas las economías capitalistas como si fueran el mismo libre mercado. La realidad nos muestra la falsedad de su razonamiento: Cuando dividimos los países en quintiles, en función a su índice de libertad económica, vemos que los países con más libre mercado son más igualitarios que los países con menor libertad económica.




Segundo, porque comete, adrede, el gran error de decir que la economía capitalista no basa sus rendimientos en la innovación y la competencia, simplemente porque el retorno al capital aumenta con el ahorro y aumenta mucho cuando no hay demasiado crecimiento.

Basta ver la lista de los hombres y corporaciones as ricos del mundo para darse cuenta de que algo anda mal por allí. El problema es una falta básica de comprensión del rol que juega el capital en la creación de riqueza. Piketty parece pensar que el dinero de un heredero, invertido, no genera ni innovación ni más riqueza.  Y parece pensar en un mundo donde las grandes fortunas y empresas se mantienen estáticamente en el tiempo viviendo de los dividendos de su capital. Basta ver la lista de las empresas mas importantes y ricas de hace 25 años y compararla con la actual para ver que prácticamente ninguna ha prevalecido. Igual con la lista de las grandes fortunas. 

Además, intenta introducir una escala  moral (justicia de la inequidad) entre determinadas formas de desigualdad. Si es por innovación y contribución al bien público tienen su sello de aprobación, si es por herencia no. Hay una distinción válida, por supuesto, ya que las desigualdades ocasionadas por el poder político aliado con el capital son objetivamente condenables, no por una escala moral de utilidad sino porque implican el esclavismo corporativo de un estado interventor en la economía. 

Es decir, objetivamente la desigualdad es condenable cuando está en contra del libre mercado. Esa distinción está fuera del alcance del razonamiento de Piketty.

Otra de las fallas de Piketty es que no analiza nada más que la desigualdad de ingresos. Si analizara la pobreza en relación al libre mercado, se daría de narices con ciertos datos interesantes como estos:




Es decir, mientras más libertad económica hay en un país, el 10% más pobre es más rico.

Al tratar de imponer medida estatistas que implican menor libertad económica, Piketty lo que va a lograr efectivamente es que los pobres se vuelvan más pobres. Mas iguales, eso sí, pero más pobres.

Es más, al proponer que el estado se apropie de cierto porcentaje de las grandes fortunas para su distribución, solamente va a lograr dos efectos contraproducentes: Primero, espantar a las fortunas que considera “ Justas”, que van a ser invertidas en otra parte, y segundo, aumentar un aparato estatal que va a producir más mercantilismo y por ende van a incrementar las posibilidades de que los capitalistas sigan aliándose con el estado para producir más desigualdad “injusta”.

¿Por qué Piketty no analizó la pobreza y su espectacular disminución, especialmente en lo países más libres económicamente?  Supongo que no es un tema académicamente “sexy” y a los del movimiento Ocuppy no les interesaría mucho. A Krugman, aún menos.

Al análisis de Piketty le faltó, para ser claros, un poco de perspectiva al evaluar el crecimiento. Le hubiera ayudado notar este cuadro:



Es decir, la economía está creciendo de modo exponencial. Este hecho sin precedentes hace que su análisis basado en lentas tasas de crecimiento carezca de todo sentido y relevancia. El mismo título del libro, Capital en el siglo XXI, quedará, tal como parece anticiparlo él mismo, como una broma de mal gusto.

Para un análisis relevante del tema que no proponga soluciones inútiles y dañinas para los más pobres, propongo que en lugar de centrarse en la desigualdad per se, el análisis pase a centrarse en otros indicadores, algunos de los cuáles serían a mi entender, la velocidad de aumento de ingresos del quintil más pobre de la población, la relación entre políticas económicas y esa velocidad de aumento de ingresos y el estudio de una economía exponencialmente expansiva y la movilidad individual entre quintiles de ingreso. Si no analizamos seriamente el asunto, dejamos el campo libre para aquellos que sin producir ni innovar quieren ser iguales en la pobreza.






Etiquetas: [crecimiento económico peruano]  [curva de Kuznets]  [desigualdad]  [lucha contra la pobreza]  [Simon Kuznets]  
Fecha Publicación: 2014-05-09T15:00:00.000-05:00
Autor: Richard Webb
Fuente: El Comercio

Simon Kuznets fue un gigante de la economía del siglo XX. Ruso, emigrado a Estados Unidos, ganador del Premio Nobel, inventó el PBI (la estadística que mide la producción de un país). Antes, se decía que la economía iba bien o mal según ciertos eventos aislados, como las cosechas. El invento del PBI revolucionó nuestra capacidad para conocer un país. Fue como pasar de las fotos de un viajero a una foto satélite que capta al país entero.

Pero hoy nos interesa especialmente un segundo invento de este notable ruso, porque es allí donde hoy el Perú se enfrenta con él. Se trata de una teoría acerca de la distribución de ingresos conocida como “la curva Kuznets”, según la cual la desigualdad inevitablemente aumenta cuando un país inicia su desarrollo, proceso que se reversa solamente cuando se alcanza un alto nivel de ingresos. La trayectoria de la desigualdad, entonces, dibuja una curva, primero de aumento y luego de reducción. La explicación era que el desarrollo económico consiste en la creación de fábricas y la urbanización, proceso necesariamente desigual, donde primero se benefician capitalistas y algunos obreros, mientras que la mayoría de los campesinos siguen condenados a la pobreza en espera de la creación de nuevos empleos industriales. La ley de Kuznets ha sido una firme creencia de economistas desde hace medio siglo, sirviendo incluso de justificación para ignorar el mal de la extrema desigualdad.

No obstante, en el Perú, al que le falta mucho para ser país desarrollado, la desigualdad se viene reduciendo. Las evidencias más saltantes, referidas a la evolución de los ingresos familiares del 2007 al 2013, son las siguientes:

1. El ingreso del 10% más rico de las familias peruanas se elevó en 6%; el del 10% más pobre en 53%.

2. Huancavelica, la región más pobre del país en el 2007, fue la que tuvo el aumento más grande (80% en seis años), cuatro veces más que el promedio nacional de 22%.

3. En términos regionales, los extremos de riqueza son Lima, por un lado, y la población rural de la sierra, por otro. En Lima, el ingreso familiar aumentó 13%; en la sierra rural, 53%.

4. El ingreso de las cuatro regiones más pobres en el 2007 (Cajamarca, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac) aumentó 54%, el de las cuatro más ricas (Moquegua, Tumbes, Arequipa, Tacna), 19%.

5. A la población rural en general le fue mucho mejor que a la urbana: el ingreso rural aumentó 47%; el urbano, solo 16%.

Lo más alentador es que el retroceso en la desigualdad no es tanto por los programas sociales sino por su propia productividad. Solo un quinto del aumento en el ingreso rural se debe a mayores transferencias; cuatro quintos de la mejora reflejan una mayor capacidad productiva. El “empleo adecuado”, por ejemplo, se elevó 138% en la sierra rural, 112% en la agricultura, y solo 13% en Lima. ¿Kuznets se equivocó? ¿O el Perú está encontrando un camino propio para el desarrollo?

Etiquetas: [estatización de las drogas]  [industria tabacalera]  [liberalización de las drogas]  [marihuana]  [Uruguay]  
Fecha Publicación: 2014-05-09T13:00:00.000-05:00
Fuente: infolatam

El Senado uruguayo aprobó endurecer las medidas antitabaco en el país, el mismo día que entra en vigor la reglamentación que autoriza el cultivo y la comercialización de la marihuana, y los empresarios protestan por lo que consideran un doble discurso del Gobierno del presidente José Mujica.
Uruguay legaliza la marihuana y declara la guerra al tabaco

Una reforma de la ya estricta normativa que prohíbe la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco para impedir la exhibición del mismo en sus puntos de venta y quitarlo de la vista de los consumidores fue aprobada por los senadores con los votos de la oficialista coalición de izquierda Frente Amplio (FA).

La modoficiación pasa ahora a la Cámara de Diputados donde, al igual que en el Senado, el FA tiene la mayoría.

La nueva ley obligará a los quioscos, estancos y otros establecimientos autorizados a vender cigarrillos a retirar las cajas de la vista y solo podrán mostrar al público una tabla con la marca y el precio de los productos.

“Estamos de acuerdo en que se regule la actividad comercial, y en este caso concreto la venta de cigarrillos, pero no se puede prohibir que es lo que se busca con las nuevas medidas”, dijo a Efe el gerente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Claudio Piacenza.

Los países que han aplicado “planes de regulación” en lugar de “medidas de prohibición” sobre el tabaco, como es el caso de Colombia, “han logrado disminuir el contrabando y la venta informal” de cigarrillos, agregó.

En opinión de la cámara, en la discrepancia con el Gobierno, que impulsa el endurecimiento de la política antitabaco, “no está en discusión si fumar es malo o no” sino “la libertad de comercio y de las empresas en una actividad comercial legal”.

Piacenza dijo que la decisión legislativa “afecta la imagen de Uruguay” como país “abierto a las inversiones”.

Además, la CNC pidió asesoramiento al experto constitucionalista Martín Risso y según su opinión el proyecto de ley tiene una “visión parcial” del tema por la pretendida protección de la salud “pero sin reparar” en los otros derechos y libertades constitucionales en juego como “la libertad de empresa, de industria y de comercio”.

Según explicó a Efe el senador ofocialista Luis Gallo, esta reforma busca cumplir en su totalidad con el convenio marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el control del tabaco firmado por Uruguay y que pide la prohibición total de la publicidad de cigarrillos.

Sin embargo, para Piacenza lo que dispone la OMS “son directrices y no obligaciones”.

El gerente de la CNC destacó también que con el tema de la marihuana las autoridades uruguayas “son mucho menos restrictivas” que con el tabaco o el alcohol.

La nueva ley sobre la marihuana, impulsada por el presidente Mujica, ha generado polémica a nivel internacional y nacional, al establecer taxativamente el “control y la regulación por parte del Estado de la importación, exportación, plantación, cultivo, cosecha, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización, distribución y consumo de la marihuana y sus derivados”.

Mujica ha señalado en varias oportunidades que lo que busca es una “alternativa” para luchar contra el narcotráfico a la vista de que por la vía de la represión “la batalla está perdida en todo el mundo y desde hace tiempo”.

Uruguay es el primer país que enfrenta una demanda contra el Estado por parte de una tabacalera, la poderosa Philip Morris, que la interpuso en 2010 ante el Ciadi, un tribunal de arbitraje del Banco Mundial.

La demanda estuvo motivada por algunas de las medidas antitabaco adoptadas bajo el Gobierno del expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010), también del FA y oncólogo de profesión.

El litigio de Philip Morris contra Uruguay, según estimó la prensa local, será uno de los temas del encuentro bilateral entre el presidente Mujica y su homólogo estadounidense, Barack Obama, previsto para el próximo 12 de mayo en Washington.

Etiquetas: [crisis del estado de bienestar]  [Estado benefactor]  [industria petrolera]  [Noruega]  [pico de Hubbert]  
Fecha Publicación: 2014-05-09T11:28:00.002-05:00
Fuente: eleconomista

Noruega ya sabe lo que es el pico de Hubbert. La forma predicha para la curva de producción de petróleo, formulada por el geofísico estadounidense que le da nombre, se cumplió fielmente y a comienzos de la pasada década el crudo empezo a dejar de fluir. Ahora, el país nórdico se enfrenta al dilema de cómo sufragar su estado del bienestar.
Noruega

Por el momento, en Oslo nadie ha puesto el grito en el cielo. El estado escandinavo supo aplicarse el cuento de la Cigarra y la Hormiga, y supo apartar un fondo de 860.000 millones de dólares (618.000 millones de euros) para el previsible final de 'El Dorado' petrolífero.

Noruega cuenta además con una salud financiera envidiable, con superávits presupuestarios, un desempleo tan bajo que en España sería inverosímil (por debajo del 4%), y con su deuda pública calificada con la triple A en los mercados internacionales.

Pese a ello, su economía no ha resuelto aún el enigma de cómo superar la dependencia del petróleo y al mismo tiempo mantener el nivel de bienestar animado por el sector público. De hecho, ni siquiera parece haberse planteado este más que previsible choque de trenes.

Desde el lado de los ingresos, las multimillonarias inversiones en el sector petrolífero no están consiguiendo los resultados deseados, y la compañía estatal Statoil se ha visto obligada ya a replegar las inyecciones de dinero para intentar llegar a bolsas de crudo en el mar del norte, ya que cada vez resultan más inalcanzables.


Inversiones inútiles, gastos estáticos

Así que muchos analistas empiezan a dar por hecho que los ingresos tributarios por el crudo, del que Noruega es el séptimo exportador mundial y cuyo volumen de producción ha caído ya a niveles de finales de los años 80 del pasado siglo, comenzarán a secarse pronto.

Mientras tanto, el gobierno niega la debacle fiscal al mismo tiempo que se ve políticamente incapaz de recortar un sistema de subsidios del que se calcula que viven directamente 600.000 personas, en un país poblado por 5 millones.

Las comparaciones, odiosas, hacen que suenen con fuerza sugerencias como la de que Noruega debería plantearse una situación de reconversión total como la que vivió Finlandia o, al menos, poner sus barbas a remojar: su vecino, Suecia, ya ha comenzado a recortar las prestaciones por desempleos, y ha bajado al mismo tiempo los impuestos de la renta a personas y sociedades, dejando la presión tributaria por debajo de la de Francia.

Con el silbido del crudo sonando cada vez más bajo entre los embates de las olas, la sociedad noruega tiene pendiente aún afrontar que su sistema social podría haber tocado su propio pico de Hubbert.
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Fecha Publicación: 2014-05-08T12:55:00.000-05:00
Fuente: factorhumano

“Camino de servidumbre” es considerado por algunos como la biblia del liberalismo. Es un libro que tiene varias cosas sorprendentes:

En primer lugar, fue escrito en 1944, por un autor nacido en Viena pero acogido en Inglaterra donde vivió la II Guerra Mundial y que, con este libro, haría su primera incursión en el pensamiento político puesto que su ámbito de especialización era la economía.

Los dos ejes sobre los que gira toda la argumentación del libro son los siguientes:

El nazismo y el fascismo no son una rareza sin raíces históricas ni una doctrina opuesta al socialismo sino que, por el contrario, constituyen una evolución lógica de éste con el que comparten muchos puntos de vista.
La situación de la Inglaterra de 1944 tenía bastantes paralelismos con la Alemania de dos décadas antes, una Alemania en la que el nazismo habría resultado impensable, y existía el riesgo de que Inglaterra pudiera finalizar recorriendo un camino ideológico similar al alemán.
Desde la perspectiva de un lector actual, algunos peligros parecen ya conjurados y, en ese sentido, parecería que el libro carece de actualidad. De hecho, Hayek dedica gran parte del libro a atacar el colectivismo o planificación centralizada mostrando distintas derivadas que convierten a esta doctrina en una negación completa de la libertad individual en todos los ámbitos imaginables.

Precisamente es éste uno de los puntos de contacto principales que encuentra entre socialismo y nazismo, es decir, su querencia por un Estado totalitario. Además, Hayek, a través de numerosas citas de personajes de la época, mostrará como las fronteras entre ambas doctrinas eran muy permeables y los mismos personajes han podido pasar de uno a otro lado con relativa facilidad, cosa que no ocurría con los pensadores liberales.

Esa sensación de que el tiempo de este libro ha pasado contrasta con el hecho de que es un título que es cada vez oído con más frecuencia obliga a preguntarse por qué y, aunque haya partes del libro claramente desfasadas, aparecen otros elementos que dotan de una nueva actualidad al título de Hayek.

Hasta hace pocos años, la diferencia entre los partidos socialistas y partidos conservadores, sin que a los conservadores se les pueda atribuir la etiqueta de liberal como mostrará Hayek, podían considerarse relativamente escasas y, al margen de la dialéctica para consumo partidario en cada caso, se reducía a pocos elementos:

Los socialistas, aunque habían abandonado hace tiempo la idea de planificación centralizada, siempre han mantenido una querencia por la utilización del Estado como motor de la economía; esto implicaba detraer recursos de los bolsillos particulares en forma de impuestos para financiar infraestructuras y servicios públicos.

Los conservadores, por su parte, se encontraban más cercanos a la “mano invisible” de Adam Smith y pensaban que no hay nadie capaz de usar el dinero propio con tanta sabiduría como uno mismo y, en consecuencia, patrocinaban la doctrina del laissez faire.

Salvo en los casos de posiciones políticas extremas, ninguna de las dos posiciones tendría en principio por qué resultar repugnante y, así, surgiría el fenómeno de alternancia en el poder con una mayoría inclinándose hacia uno u otro lado en función de contingencias o situaciones de una época específica.

Habría que añadir que el concepto de liberalismo de Hayek no coincide en absoluto con el modelo conservador de un Estado pasivo ni, por supuesto, con el modelo socialista de un Estado hiperactivo aunque no llegue a los modelos colectivistas del pasado.

Hayek señala expresamente que no hay nada en los principios básicos del liberalismo que hagan de éste un credo estacionario; no hay reglas absolutas establecidas de una vez para siempre. El principio fundamental, según el cual en la ordenación de nuestros asuntos debemos hacer todo el uso posible de las fuerzas espontáneas de la sociedad y recurrir lo menos que se pueda a la coerción, permite una infinita variedad de aplicaciones. En particular, hay una diferencia completa entre crear deliberadamente un sistema dentro del cual la competencia opere de la manera más beneficiosa posible y aceptar pasivamente las instituciones tal como son. Probablemente, nada ha hecho tanto daño a la causa liberal como la rígida insistencia de algunos liberales en ciertas toscas reglas rutinarias, sobre todo en el principio del “laissez faire”.

Este párrafo tiene claras resonancias en el momento actual en que aún no se ha salido de una crisis financiera global, acentuada en España por la torpeza de gobernantes actuales y pretéritos, donde reguladores y auditores no han hecho su trabajo y han dado lugar a una situación de riesgo sistémico.

Sin embargo, aunque pinceladas como ésta se encuentren de plena actualidad ya que, si algo ha quedado claro es que ni el colectivismo ni el laissez faire funcionan, tendríamos que preguntarnos qué ha ocurrido o qué está ocurriendo en estos últimos años para que las referencias a Hayek estén creciendo como lo hacen en este momento. Baste como dato que la edición sobre la que se basa este comentario es una reimpresión de este mismo año lo que implica que el libro sigue siendo demandado.

Después de leerlo entero, cosa no muy difícil puesto que tiene 287 páginas de formato reducido dejando aparte las de referencias, he encontrado que las ideas que señalaba al principio como ejes centrales del libro no me dicen nada pero, al mismo tiempo, encontraba tantos elementos, como la transcripción literal más arriba, directamente aplicables al momento presente que casi he gastado un rotulador entero subrayándolo.

Es difícil que el marco global en que se sitúa el libro no sea actual y, sin embargo, muchísimas de las conclusiones particulares sí lo sean y sólo se me ocurren tres posibles opciones para que así suceda:

Casualidad; Hayek observó fenómenos que se dan también hoy sin que tenga ninguna relación el contexto en que se producían entonces con el actual.
Incoherencia de la política actual: Hayek extraía unas conclusiones que partían de unos principios y, a pesar de que éstos puedan haber desaparecido, el modelo de actuación de los partidos –específicamente, de los partidos socialistas- no se ha modificado con respecto al anterior y, como la gallina decapitada, han continuado corriendo sin cabeza.
Hayek está equivocado y el modelo que da lugar a la actuación política no es el colectivista, es decir, Hayek ha captado acontecimientos pero no ha sido capaz de desentrañar la dinámica real debajo de los movimientos políticos.
La primera opción no encaja. Hayek no actúa como los adivinos lanzando anzuelos en distintas direcciones para ver por dónde acierta sino que siempre funciona en la misma dirección: La de avisar de un creciente poder de un Estado que quiere imponer sus propias normas a expensas de la libertad individual y donde la propaganda y el favoritismo de los colectivos afines al poder son los factores que marcan la pauta. Aunque Hayek veía estos fenómenos como resultado de una economía colectivista, nos encontramos en una situación donde los supuestos efectos son visibles pero no la causa a la que atribuye Hayek éstos.

La hipótesis de la incoherencia parece atractiva, sobre todo cuando se observa como partidos anteriormente colectivistas apuntan tendencias como las señaladas por Hayek, en particular, una férrea disciplina interna y una utilización de la propaganda donde el respeto a la verdad es cuestionable porque tal respeto se subordina a los fines del partido:

Con el esfuerzo deliberado del demagogo hábil, entra el tercero y quizá más importante elemento negativo de selección para la forja de un cuerpo de seguidores estrechamente coherente y homogéneo. Parece casi una ley de la naturaleza humana que le es más fácil a la gente ponerse de acuerdo sobre un programa negativo, sobre el odio a un enemigo, sobre la envidia a los que viven mejor, que sobre una tarea positiva.

…Si todas las fuentes de información ordinaria están efectivamente bajo un mando único, la cuestión no es ya la de persuadir a la gente de esto o aquello. El propagandista diestro tiene entonces poder para moldear sus mentes en cualquier dirección que elija y, ni las personas más inteligentes e independientes pueden escapar por entero a aquella influencia si quedan por mucho tiempo aisladas de todas las demás fuentes informativas.

Aunque este fenómeno sea claramente reconocible, es difícil de sostener la idea de incoherencia cuando, en casos como el español, el partido socialista renunció al marxismo, y por tanto, al colectivismo hace alrededor de treinta años y algo similar podría decirse de partidos como el socialista francés o el laborista británico. Podría sostenerse la incoherencia como hipótesis si el abandono del colectivismo hubiera sido relativamente reciente y los partidos tuvieran una inercia de funcionamiento interno. Treinta años después no tiene sentido sostener la incoherencia como hipótesis.

Por exclusión, tendríamos que llegar a la conclusión de que Hayek estaba equivocado, es decir, que ha identificado unos efectos y que éstos, dada la coherencia interna, proceden de algún punto común pero éste no es el colectivismo:

Uno de los puntos que ha permanecido a lo largo del tiempo, incluso después de desaparecida la tentación colectivista, es una concepción de igualdad no aplicada a las oportunidades sino a los resultados y posiblemente ésta sea una raíz mucho más profunda que el colectivismo y que conduce a iguales resultados a los que Hayek atribuye a este último.

El establecimiento de una igualdad en los fines implica o bien una degradación de éstos para ponerlos al alcance del menos dotado –como ocurre en el sistema educativo- o bien la implantación de una discriminación en los medios para asegurarse de que todos llegan hasta el mismo punto, como ocurre con las llamadas discriminaciones positivas y los sistemas de cuotas.

Esta visión de la igualdad entendida sobre los efectos en lugar de serlo sobre los medios implica arrebatar al ámbito de la libertad individual una parte de su libertad de acción a favor de la intervención estatal dirigida por los criterios de la clase política y éste, no el colectivismo, es el origen de los problemas que denuncia Hayek.

La doctrina liberal no implica la retirada del Estado sino que su intervención va dirigida a asegurar por todos los medios que existe la igualdad en cuanto a los medios pero no establece metas determinadas a las que deban llegar todos salvo en lo que se refiera a unos mínimos básicos que deban ir cubiertos por los mecanismos de protección de cada Estado. La doctrina socialista, antes colectivista, prefiere la intervención directa para asegurar que todos llegan a un punto predeterminado aunque, para ello, se tengan que violar la igualdad en los medios y el ámbito de la libertad individual.

Hayek señalaba que, una vez que se retira del individuo la capacidad de actuar conforme a lo que cree que le resulta más conveniente, la implicación directa es que el Estado debe realizar ese juicio por cuenta del individuo y decidir qué es lo mejor o cuál es el bien general ya que la decisión individual sobre su propio bien ha dejado de ser un criterio válido.

Aunque esto era referido a la toma de decisiones económicas en el marco de un sistema de planificación centralizada, el planteamiento es perfectamente válido cuando lo aplicamos a la doctrina socialista sobre la igualdad y a sus consecuencias sobre la libertad individual, aunque no exista una planificación económica centralizada.

Este modelo de igualdad defendido desde posiciones socialistas ha cambiado en muchos entornos los conceptos de qué es deseable y qué es rechazable:

No podemos censurar a nuestros jóvenes porque prefieran una posición asalariada segura mejor que el riesgo de la empresa…la generación más joven de hoy ha crecido en un mundo donde, en la escuela y en la prensa, se ha representado el espíritu de la empresa comercial como deshonroso y la consecución de un beneficio como inmoral, y donde dar ocupación a cien personas se considera una explotación pero se tiene por honorable el mandar a otras tantas.

Este modelo de igualdad en las metas ha modificado, por tanto, el ámbito de la decisión individual y, además de esta influencia indirecta, hay otra directa por la que las decisiones que cada uno tomaría en sus ámbitos de competencia pasarían a ser tomadas por una elite política que decidiría sobre qué es bueno y qué es malo para cada cual estableciendo todo un sistema de preferencias y determinando la existencia de grupos favorecidos y otros perjudicados por el poder.

La misma palabra verdad deja de tener su antiguo significado. No designa ya algo que ha de encontrarse, con la conciencia individual como único árbitro para determinar si en cada caso particular la prueba (o la autoridad de quienes la presentan) justifica una afirmación; se convierte en algo que ha de ser establecido por la autoridad, algo que ha de creerse en interés de la unidad del esfuerzo organizado y que puede tener que alterarse si las exigencias de este esfuerzo organizado lo requieren…

…El principio de que el fin justifica los medios se considera en la ética individualista como la negación de toda moral social. En la ética colectivista se convierte necesariamente en la norma suprema; no hay, literalmente, nada que el colectivista consecuente no tenga que estar dispuesto a hacer si sirve “al bien del conjunto”, porque “el bien del conjunto” es el único criterio para él de lo que debe hacerse.

Es aquí donde entraría el riesgo mencionado por Hayek cuando mencionaba que el nazismo surgía como un producto lógico del socialismo y no como un accidente histórico. Podríamos interpretar como un principio de acción y reacción anécdotas como el rearme –real, nada metafórico- de grupos paramilitares en Estados Unidos tras la elección de Obama o la deriva hacia posiciones de extrema derecha que se produce en algunos colectivos en otros países con gobiernos que entienden la igualdad como algo a aplicar sobre los objetivos.

Hayek explicaba la aparición del nazismo partiendo de posiciones socialistas en estos términos:

El conflicto entre el fascista o el nacionalsocialista y los primitivos partidos socialistas tiene que considerarse, en gran parte, como uno de aquellos que es forzoso surjan entre facciones socialistas rivales. No había diferencia entre ellos en cuanto a que la voluntad del Estado debía ser quien asignase a cada persona su lugar en la sociedad…pero, mientras los viejos partidos socialistas o las organizaciones laborales dentro de ciertas industrias no encontraban, generalmente, mayores dificultades para llegar a un acuerdo de acción conjunta con los patronos en sus respectivas industrias, clases muy amplias quedaban marginadas. Para ellas, y no sin alguna justificación, las secciones más prósperas del movimiento obrero parecían pertenecer a la clase explotadora más que a la explotada.

Aunque el libro está escrito en 1944, resultaría difícil no reconocer este párrafo como una descripción de una situación en que las elites sindicalistas toman decisiones cada vez más ajenas a sus propios problemas, más derivados de cuestiones como posicionamientos políticos, y cómo bajo el epígrafe de la “defensa de los trabajadores”, se defienden los derechos de aquéllos que se encuentran en una posición más favorecida arrojando al resto, las “clases muy amplias marginadas”, a una situación de desesperación que no puede cubrirse por los mecanismos de protección del Estado una vez superado un límite.

La rebelión nazi no se generó en una clase burguesa sino en una clase trabajadora que se sintió maltratada por el poder que tenía “SU” propia clase trabajadora a la que mimaba en detrimento del resto.

Cuando examinamos las prácticas actuales, es fácil ver cómo se producen acciones que podrían inscribirse en el ámbito de la propaganda como el tratamiento favorable de grupos organizados cuanto más ruidosos mejor o la concesión de derechos o el tratamiento como tales de factores muy visibles pero que afectan poco al funcionamiento real de la sociedad.

Con estas prácticas, puede venderse con cierta facilidad una idea de progreso en el ámbito de la libertad individual, utilizando como propagandistas propios a los grupos favorecidos por el poder que, a cambio de los favores recibidos, se dedicarán a vender las excelencias del gobierno a quien tanto le deben.

Una utilización hábil de la propaganda, incluyendo factores como los apuntados, puede disfrazar temporalmente una situación donde el mantenimiento de los privilegios de los afines implique el desamparo de amplias capas que, sencillamente, son ignoradas haciendo que su descontento suba hasta provocar una situación explosiva.

No es necesario, como señala Hayek, una política de planificación centralizada para que estos efectos se produzcan como se produjeron en Alemania dando lugar a uno de las dos grandes catástrofes humanas producidas en el siglo XX. Lo que sí es necesario es una pérdida de respeto por el concepto de que cada uno es quien mejor sabe qué es lo que le interesa o, en los términos de Hayek, averiguar cuál puede ser el mejor uso de las fuerzas espontáneas que se encuentran en una sociedad libre y otra pérdida de respeto igualmente grave con el concepto de igualdad de oportunidades en aras de una hipotética igualdad en los resultados.

La situación explosiva resultante de estos factores más que del colectivismo conduciría como una evolución al nazismo. Hoy, la situación de bastantes países conducidos con idénticos criterios tiene también muchos elementos explosivos. No está presente, como ocurría en el caso alemán, la situación producida tras la derrota en la I Guerra Mundial y la ruina consiguiente pero, a cambio, existen otros elementos nuevos que, en nombre de un relativismo incluso en temas de derechos humanos básicos vendido como respeto al otro, están permitiendo que se produzca una situación como la descrita por Gibbon en su obra The Decline and Fall of Roman Empire.

A estas alturas, los resultados del colectivismo o, en general, de cualquier forma de planificación económica centralizada son suficientemente conocidos como para que puedan representar una amenaza seria y sólo un sectarismo o un desconocimiento extremos de algún dirigente político clave podrían conducir a la reaparición de un peligro ya desaparecido. Sin embargo, no puede decirse lo mismo del concepto de igualdad sustentado por los otrora colectivistas:

Una igualdad entendida como algo a perseguir en los resultados en lugar de hacerlo en los medios y que, en consecuencia, trate de forzar que todos obtengan lo mismo y no que todos tengan iguales oportunidades de obtener algo, no necesariamente igual, y que se definirá por la capacidad, el trabajo y la suerte de cada uno  tiene aún hoy fácil venta bajo la falsa etiqueta de idealismo pero su puesta en práctica produce idénticos efectos a los del colectivismo ya que, al igual que éste, obliga a forzar una desigualdad en los medios desde las posiciones dirigentes. El punto hasta donde cada uno puede llegar no dependerá ya de capacidad, de trabajo y ni siquiera de suerte sino de la sacrosanta voluntad del funcionario o político al que se ha otorgado el poder de decisión sobre ese punto en particular.

Adórnese ese concepto de igualdad con una habilidad propagandística bien desarrollada, unos grupos de interés fieles y un relativismo extendido incluso a temas que entran en el ámbito de los derechos humanos y tendremos una síntesis de la situación actual…o tal vez de la que Hayek denunciaba en 1944 y con unos peligros parecidos a los de aquella época si no superiores, al menos en algunos apartados.