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Etiquetas: [Buen Líder]  [Equipo]  [Lider]  [Liderazgo]  [motivacion]  
Fecha Publicación: 2015-07-01T09:00:00.000+02:00
lider en el trabajo
Que un proyecto salga hacia delante o que un grupo de trabajo funcione, en gran parte, depende de un buen líder que dirija, organice, delegue y sea respetado. Ya hablamos sobre los tipos de líderes en el trabajo pero, ¿Qué aspectos tienes que trabajar si quieres ser un buen líder?
  

Comunicación

Un buen líder tiene que saber comunicar y trasmitir a sus empleados o compañeros, pero también tiene que saber escuchar. El líder tiene que dar su opinión pero eso no significa que sea una verdad absoluta. Tiene que haber un feedback con los trabajadores.

Integridad

Hay que ganarse el respeto de los trabajadores y siendo íntegro lo conseguirás más fácilmente. Alguien que va con la verdad por delante y no traiciona a nadie será un ejemplo a seguir para todos. Además, de este modo evitarás moverte en un ambiente de trabajo hostil.

Conocimiento

Aunque no es el aspecto más importante, ya que un líder también puede rodearse de buena gente y triunfar coordinándolos, sí que facilita el proceso de toma de decisiones y el respeto de la gente que tienes a tu mando. No hay que olvidar que hay que estar en constante aprendizaje y atento a los últimos estudios y tendencias.

Decisión

Tiene que saber decidir y tomar la decisión en el momento que sea necesario. Ideas y opciones tenemos todos, pero elegir la correcta tiene unas responsabilidad que tiene que asumir el líder.

Motivación

Hay que saber motivar a los empleados y saber levantar el ánimo de uno mismo. Días difíciles los tenemos todos pero el líder tiene que sobreponerse y llegar al trabajo al 200% y, lo más importante, contagiarlo al resto.

Simpatía

Dar órdenes no significa ser un ogro con las personas a tu mando. Es recomendable ser igual de agradable con los trabajadores que como con los clientes. Escuchar los problemas y preocuparse por su gente hará que en los momentos difíciles tanto profesionales como personales te sientas respaldado.

Retroalimentación

Un buen líder se retroalimenta de su grupo. Él decide pero no es un dictador. Escuchar las ideas de los demás, lo que pueden aportar y las inquietudes que tengan puede aportarte conocimientos y diferentes visiones. Muy recomendable para no resultar autoritario y que la gente se sienta valorada.

Gestión tiempo

Por desgracia el tiempo es finito. Hay que organizar bien las tareas y aprovechar bien el tiempo que tenemos de trabajo. Si lo hacemos bien podremos incluso descansar y así no saturar a nuestra gente. Un buen líder entrega sus trabajos en el día o incluso antes.

Mejoría

Buscar la perfección no es malo, pero sí obsesionarse con ella. Siempre hay que intentar mejorar y perfeccionar las técnicas, tiempos de ejecución, tareas… pero siendo conscientes de que no siempre vamos a conseguirlo. Y no por ello tenemos que desesperarnos.

Control

Una persona no puede estar al tanto de todo. Puedes ser un genio y querer controlar cada cosa pero eso va a evitar que puedas aplicar todo tu potencial en ciertas tareas. Delega y haz jefes de equipo que te mantengan al tanto de todo pero sin estar pendiente de cada trabajo.


Aunar todos estos aspectos es muy complicado, sin embargo un buen líder trabaja por mejorar aquello de lo que carece y potencia aquello que tiene. Tiene que saber ser el mejor, o al menos intentarlo, con lo que tiene y no rendirse nunca.

Fuente: Rubrika
Etiquetas: [Claves]  [Lider]  [Liderazgo]  [Motivación]  
Fecha Publicación: 2015-06-29T13:05:00.000+02:00
1. Motivación personalizada

Hay trabajadores talentosos que pueden estar bloqueados, por miedo o frustración, que les impiden dar lo mejor de sí mismos, ya que provocan desmotivación para hacer las tareas. Por ello, hay que tratar de aplicar una motivación personalizada a cada empleado. Consta de tres simples pasos: generar un clima de confianza, para poder hablar con libertad y tranquilidad; preguntar directamente por su problema o problemas; y convertirse en un guía que le ayude a superar esos problemas.

2. Compartir anécdotas personales

Hablar con los trabajadores sobre la forma en la que aprendió ciertas cosas de la vida o del trabajo, como se superaron obstáculos, les permite creer que las cosas son posibles. Se convertirá usted mismo en una referencia para ellos.

3. Reconocer el trabajo bien hecho

Cuando alguien haga de manera excelentemente su trabajo, o haya aplicado el máximo esfuerzo, es muy positivo felicitarle por ello. Un buen trabajo siempre debe notarse.

4. Corregir con inteligencia

Cuando un colaborador falla, hay que saber corregirlo, para no provocar desmotivación. Hay que tener tacto, hablar con él en privado, comentar los errores con tranquilidad, y buscar juntos soluciones y respuestas para que no se vuelva a repetir.

5. Convertir las metas personales en las de la empresa


Hay que esforzarse para que los empleados hagan suyas las metas de la empresa. Y viceversa, hay que tratar de ayudar a los empleados a conseguir sus metas personales, para que estén motivados.

Fuente: Eleconomista
Etiquetas: [Claves]  [Empresa]  [influencia]  [Lider]  [Liderazgo]  
Fecha Publicación: 2015-06-25T12:58:00.002+02:00
buen lider
El ser líder no lo da el cargo, sino las cualidades. Ser influyente, dedicado y flexible, son algunas de las características necesarias para ejercer un liderazgo positivo y efectivo en la empresa.
Recuerda que un líder dentro de tu empresa es invaluable. Apóyalo y protégelo, y verás como potencia al resto de la compañía.
Por: Josep Fontova
1- No es cuestión de jerarquía - Antes de hablar de cualidades hay que definir que es un líder. No siempre, más bien pocas veces, podemos identificar en el staff a auténticos líderes. Es un mito muy extendido que los líderes en las empresas son los directores generales, gerentes, etc. Pueden serlo, o no, ya que no es la jerarquía lo que define al líder. Un líder lo podemos encontrar en el empleado que lleva el control de salidas del departamento de expediciones de nuestro almacén.
2- Influencia - Un líder es aquel que por entrega, principios, carácter, ética, valoración auténtica de los demás, habilidad de trato, competencia y carisma, es capaz de influir en el comportamiento de un grupo de personas aunque no dependan de él jerárquicamente, y en nuestro caso, influir positivamente en la consecución de los planes de empresa en su sección, departamento, o incluso si éste líder está en el lugar adecuado de la dirección, en el éxito de futuro de ésta empresa.
3- Rodearse de líderes - De hecho, no es del todo necesario que el directivo haya de tener forzosamente las cualidades que definen a un líder. Pero un directivo que no las posea en ese grado, si sabe reforzarce con un buen equipo en el que figuran líderes, será un buen directivo.
4- Creativo, flexible y carismático - Así como el directivo se ha de preocupar por la estrategia, poseer mentalidad estructurada y analítica, dominar la gestión por objetivos en todo su proceso (definición, seguimiento y consecución), y en definitiva ha de ser un buen negociador y controlador de cumplimientos, el líder normalmente es más creativo, más flexible, y confía en su carisma personal para influir en los demás. Si hace suyos los objetivos, si estos planes están bien estructurados, contribuirá decisivamente a su éxito.
5- Interés y dedicación - Al líder, por carácter, no le preocupa una situación momentánea de caos, busca nuevas fórmulas, y se interesa sinceramente por la satisfacción de las personas de su equipo, tanto si dependen jerárquicamente de él, como si son compañeros. Y finalmente, el líder ha de tener amor y dedicación por su trabajo.

6- No lo deje escapar - Si tiene en su empresa alguien con estas cualidades, no le ponga palos en las ruedas, y controle que los jefes de departamento no lo obstaculicen por miedo a perder protagonismo, como suele suceder. Si tienen la suerte de tenerlo, hazlo partícipe de los proyectos de empresa, activen la comunicación vertical y lateral (y aunque no lo tenga, la buena y sincera comunicación es fundamental para la marcha de una empresa), dejen que desarrolle su potencial. Tener un director que reuna las cualidades del directivo y del líder, no tiene precio.
Etiquetas: [Confianza]  [convencer]  [Errores]  [liderar]  [Liderazgo]  [Solucion]  
Fecha Publicación: 2015-02-11T09:00:00.000+01:00
argumentando
Cuando se trata de persuadir, el nivel más básico es… el del puñetazo en la mesa, si bien hoy es una forma mal vista… al menos teóricamente. Todos nos podríamos apuntar a que “Los altavoces refuerzan la voz, pero no los argumentos” (Kaspar) pero también es cierto que muchas veces se tiene más en cuenta el nivel de ruido o la jerarquía para tomar decisiones. Y así nos va…

Por:Alberto Barbero

Un nivel algo más sutil que el anterior es el de persuadir desde nuestra visión personal de las cosas, tendiendo así a argumentar y defender con pasión aquellos puntos de vista que están de acuerdo con nuestras creencias, pensamientos, sentimientos, valores y experiencias.

No ver el mundo con los ojos sino con nuestro cerebro, nos suele llevar con frecuencia a  descuidar datos y comprobaciones y a pretender infantilmente que aún así los demás nos sigan y se entusiasmen con lo que proponemos.

Lo que vence pero no convence

Muchos de los planteamientos habituales -especialmente vinculados a formas pobres de ejercer el liderazgo- son poco eficaces porque ni son objetivos ni son formalmente correctos. A saber:

1. Plantear las cosas en términos absolutos y competitivos (para ganar), sin un análisis objetivo de datos. Algo que se hace desde estilos “autoritarios” y que también se ve mucho en las tertulias de televisión. Como consecuencia, los demás se cansan y se limitan a ceder… sin sentirse convencidos.

2. Defender los puntos de vista personales con arrogancia y/o “aires de superioridad” y sin dar apenas espacio a lo que otros puedan decir. Un ejemplo típico  de este estilo “paternalista” suele ser el “te lo digo por experiencia”.

3. Solo argumentar de un modo “oportunista”, es decir, en función del beneficio personal y no del colectivo,  bien sea imponiendo u ocultando el propio criterio en función de que las circunstancias lo permitan.

4. Actuar con un estilo “conservador” y así defender una posición o la otra según vayan las cosas y de qué personas se trate. Un caso típico es cuando esto se hace en función de la jerarquía o antigüedad.

5. Dejar pasar las cosas, esperar que se resuelvan solas y defenderse con el típico “A mi no me informaron de eso…”

6. Argumentar desde un estilo “amistoso”, es decir, con muchas precauciones o de una forma indirecta para evitar un posible rechazo de los demás: “A lo mejor me equivoco, pero creo que…”

Cultiva tu liderazgo argumentando mejor

Es fácil ver los estilos que “vencen pero no convencen” en los demás. Es algo más difícil verlos en uno mismo. Sin embargo, “haberlos hailos” y cada cual tiene su tendencia.

A partir de ella estaría bien reconocer que lo más eficaz suele ser tomar decisiones en función de las circunstancias y basándolas en la información disponible. Y lo contrario no solo lleva a malas decisiones sino a generar una progresiva desmotivación y desconfianza.

Con todo esto, si quieres comunicarte de un modo más eficaz y así trabajar tu liderazgo desde la argumentación quizás podrías considerar lo siguiente:

1. Practicar la “escucha activa” como fuente objetiva de información y también como ejercicio de inteligencia emocional. ya que no solo se convence con el “qué” sino también con el “cómo”. Fondo y forma son inseparables.

2. Trabajar siempre que se pueda con datos y hechos objetivos y, consecuentemente, con flexibilidad y apertura para atender y ceder la razón a ideas contrapuestas si alguien demuestra con datos sus planteamientos.

3. Utilizar con rigor los datos a la hora de presentarlos

4. La defensa de las propias ideas no debería caer en el absolutismo. Incluso aunque los datos las apoyen rotundamente. Un argumento lleno de datos pero falto de empatía puede ser rechazado por crear la sensación de que hay ganadores y perdedores. Por eso nunca estará de más utilizar el lenguaje con habilidad y adaptando nuestro estilo a cada persona.


Etiquetas: [Competencias]  [Compromisos]  [Equipo]  [exito]  [lideres]  [Profesional]  
Fecha Publicación: 2015-02-09T09:00:00.000+01:00
1.- No crear tensiones innecesarias.

Los líderes en ocasiones originan tensiones inconscientes cuando pretenden que sus profesionales actúen como ellos en lugar de permitirles que sean auténticos. Si éstos perciben que no les importan al líder puede surgir el resentimiento, por el contrario respetarán a los que están dispuestos a sacar partido de sus competencias y permiten que no se sientan limitados o restringidos.

Por:Isabel Carrasco

2.- Detectar las competencias de sus profesionales.

El líder debe detectar las fortalezas de sus colaboradores, en lugar de criticar sus debilidades y trazar planes en los que puedan contribuir al máximo. Tiene, también, que detectar qué es lo que importa más a sus profesionales y permitirles que crezcan y lo desarrollen.

3.- Facilitar el desarrollo del potencial de los miembros de su equipo.

Nunca seremos capaces de conocer de lo que un colaborador es capaz si no le damos responsabilidades para conocer su auténtico potencial. Para ello se les puede poner en situaciones en los que puedan incrementar su confianza y autoestima. Supone que el líder debe estar dispuesto a observar y a permitir los fallos y a ayudarles a superarlos.

4.- Situar a los miembros del equipo en posiciones en las que tengan influencia.

Situar a los miembros del equipo en posiciones en las que tengan influencia para ver cómo reaccionan y se comportan en su nuevo rol. Supone permitir que estos descubran su potencial y observar cómo lideran y colaboran con otros. Los profesionales más comprometidos son aquellos que sienten que sus líderes confían en ellos y les asignan responsabilidades, concediéndoles autonomía para desempeñarlas.

5.- Compartir los éxitos con los miembros del equipo.

De esta manera conseguiremos que se sientan parte importante de los logros. Los colaboradores quieren apoyar, también, a sus líderes en los momentos en que estos se sienten vulnerables si éstos son capaces de serlo suficientemente transparentes para compartir sus momentos de debilidad. No aspiran a tener líderes perfectos , sino quieren que sean lo suficientemente abiertos como para compartir su camino con ellos.

6.- Mostrarse consistentes.


Mostrarse consistentes, para facilitar el que los profesionales puedan confiar en ellos y ganar su respeto. En muchas ocasiones los líderes no son conscientes de que para retener y comprometer a sus colaboradores deben tener en cuenta en sus actuaciones a los intereses, deseos y aspiraciones de éstos. Si no se sienten respaldados por sus líderes no se van a comprometer.

Etiquetas: [Claves]  [Dirección]  [Empresa]  [exito]  [Lider]  [Liderazgo]  [Liderazgo Femenino]  
Fecha Publicación: 2014-12-21T11:47:00.002+01:00
liderazgo_femenino
El acceso de las mujeres a los puestos de dirección de las empresas sigue siendo en la actualidad muy complicado. Además, cuando lo consiguen, su trabajo es, muchas veces, cuestionado por gran parte de los empleados, que prefieren que la empresa sea dirigida por un hombre. ¿Por qué liderar siendo mujer sigue resultando tan difícil?

Sandra Marín, coach, consultora y formadora en la consultora Mikah de Waart, ha analizado las razones por las que para el sexo femenino es más difícil llegar y mantenerse en cargos directivos, tras haber trabajado con cientos de mujeres empresarias y con puestos de responsabilidad dentro de la empresa.

Tras este análisis, Marín ha facilitado las siguientes claves para alcanzar un liderazgo femenino de éxito:

Hacerse visible y reconocer las posibilidades. Una vez decidido asumir un puesto de dirección, hay que hacerse visible y estar presente. Muchas mujeres son segundas de a bordo y no destacan entre sus compañeros, por lo que se debe de demostrar la valía creyendo en las posibilidades de cada una y mostrando ante los demás la capacidad de liderazgo.

Negociación. Tanto para conseguir el puesto como para poder desempeñarlo, la negociación es otro de los pilares que rodea a la dirección femenina. Disponer de habilidades comunicativas y técnicas de negociación permitirá defender el propio puesto al mismo tiempo que desarrollar cada nuevo proyecto. Sandra Marín aconseja defender los propios intereses como parte de los intereses de la propia empresa.

Agradable, pero competitiva. Asumidas las responsabilidades, muchas directivas, en su afán por demostrar sus competencias, olvidan la esencia que les puede ayudar en el desempeño de su cargo. Asumir roles demasiado masculinos no siempre es garantía de éxito, y muchas veces no casan con la manera de ser de cada una. Pero la mano izquierda, la empatía y la sensibilidad no están reñidas con tener carácter, fuerza y competitividad.

Superar el 'Síndrome del impostor'. Las personas directivas o líderes de un grupo es posible que hayan tenido que lidiar con el 'Síndrome del impostor', especialmente presente en el sexo femenino y, sobre todo, en mujeres de éxito, aunque que puede ser experimentado por cualquier persona. Éste aparece cuando se tiende a pensar que los logros fueron fruto del azar, que todo lo que se ha conseguido fue cuestión de suerte y que cualquier persona puede hacerlo mejor que una misma.

Según Marín, dichas creencias esconden inseguridad y falta de autoestima, y algunos estudios confirman que gran parte de la población pasa por un periodo así en su vida laboral, cuando empieza un trabajo o asume un rol diferente o de mayor responsabilidad.


Para afrontar y superar esa situación, Marín recomienda aprender a valorarse, entender y aceptar que no se tienen por qué conocer todas las respuestas y que es positivo recompensarse por cada reto diario conseguido.

Fuente: RRHHpress
Etiquetas: [Experiencia]  [Habilidades]  [Innovador]  [Lider]  [Liderazgo]  [Negocio]  [Toma de decisiones]  
Fecha Publicación: 2014-12-10T09:00:00.000+01:00
Descubre si tienes alguna de estas características para para convertirte en el dirigente que tu negocio necesita para crecer.
Por Martin Zwilling
La gente que ha trabajado para alguien durante mucho tiempo no se da cuenta lo difícil que es ser un líder. Todo nuevo emprendedor debe realizar buenas acciones para ser percibido como un líder en su negocio o el camino al éxito desaparecerá. Estas acciones o principios básicos que grandes emprendedores como Tony Hsieh, CEO de Zappos, y Phil Libin, CEO de Evernote, aprendieron desde el principio.
Estas acciones los han ayudado a construir confianza entre los miembros del equipo y darles un buen mensaje a los socios, inversionistas, vendedores y clientes. Si quieres ser como ellos, es tiempo de verte al espejo y ver cuántas de estas acciones ya son parte de ti y cuáles necesitas aprender.
1. Tiene la habilidad de comunicar a dónde va y por qué. Esto requiere que sepas quién eres y lo que defiendes para tener la visión para el cambio. Después, necesitas estar dispuesto a comunicar esa visión a todos los que están a tu alrededor. Las personas no te seguirán si no tienen idea hacia donde te diriges y de qué beneficios gozarán ellas también.
2. Siente pasión y compromiso por la causa detrás de su negocio. Esta convicción es lo que motiva a todos los que están a tu alrededor para que estén en los momentos buenos y malos.
Construir un negocio es más difícil de lo que parece. Seth Godin dice que para que un negocio promedio tenga éxito de la noche a la mañana se necesitan aproximadamente seis años, y él es optimista.
3. Demuestra experiencia en el campo. En cualquier negocio, no es posible sustituir la experiencia personal y las habilidades adquiridas con cualquier formación académica. Debes ser líder a través del ejemplo y demostrar que tienes conocimientos de cierto tema para que confíen en ti.
4. Fortalece constantemente las relaciones. Ningún emprendedor puede construir un negocio solo. Tu red de contactos necesita crecer contigo y tu negocio. Eso sólo pasa si tienes un rol activo en tu comunidad y asociaciones empresariales relevantes con gente que piense parecido a ti. Esfuérzate para ayudar a otros. 
5. Tiene la disposición de tomar decisiones a tiempo y actuar. Recuerda que una buena decisión a tiempo es más probable que salve tu negocio que decidir muy tarde. En general, cualquier decisión es mejor que no decidir nada. Los emprendedores inteligentes se toman un tiempo razonable para considerar todas las alternativas antes de seguir adelante y no ver hacia atrás.
6. Practica la autodisciplina. A la gente no le gusta seguir a un líder que se impredecible, inconsistente y que siempre cambie de dirección. Los líderes auténticos están dispuestos a abrirse y establecer una conexión con todos los que están a su alrededor. Esto crea relaciones de confianza y lealtad.
7. Promueve la innovación y a pensar “fuera de la caja”.En los negocios, esto significa tener una mentalidad creativa, tomar riesgos y mejorar continuamente. No esperes que la competencia te fuerce a mejorar tus productos, bajar tus precios y mejorar el servicio al cliente. Recompensa los fracasos así como los éxitos, eso si el resultado es una lección que ayuda a la empresa.
8. Asigna recursos suficientes para superar las limitaciones.Esperar a tener buena suerte y presionar a la gente no es liderazgo. Ser capaz y estar dispuesto a asignar los recursos necesarios para ganar las pequeñas batallas te dará al final la victoria. Esto significa contratar a las personas correctas, dar buen entrenamiento y herramientas y mejorar los sistemas para superar los retos.
9. Incentiva el crecimiento de la empresa y el bienestar de la gente. Como modelo a seguir, debes mejorar continuamente tus propias habilidades, estar alerta a nuevas cosas y agudizar tu habilidad para escuchar. Significa ayudar a que los otros crezcan, no castigarlos por los fracasos. Esto aplica también para los proveedores y socios.

10. Siempre acepta la responsabilidad por los resultados y negocios. Los líderes no necesitan excusas, como la economía del país o la competencia. Todos cometemos errores, lo cual es una consecuencia de abordar los nuevos retos empresariales. Las buenas noticias son que nadie es un líder nato, todos estos hábitos y mentalidades pueden adquirirse con el tiempo. El liderazgo no viene con el éxito, pero el éxito sí viene con el liderazgo.
Etiquetas: [Emprendedor]  [jovenes]  [Liderazgo]  [lideres]  [metas]  [negocios]  [riesgo]  
Fecha Publicación: 2014-10-07T09:00:00.000+02:00
lider_joven
Aprende estas lecciones de liderazgo para que te atrevas a tomar riesgos y fijar tus metas, aunque seas un emprendedor novato.

Por Susan Steinbrecher

Estoy segura de que muchos emprendedores y dueños de negocios confesarían haber estado en una situación de estrés. En esas circunstancias los líderes pueden confiar en la opción de “decir que sí a todo y averiguar qué hacer después” lo cual puede causar angustia, frustración y algunas noches sin dormir.

Hace muchos años trabajé para una gran cadena hotelera, llegué a ser gerente general a mis 24 años convirtiéndome en una de las más jóvenes con ese puesto en la cadena. Estaba emocionada y determinada a ser exitosa pero también me sentía aterrada. Tenía mucha responsabilidad y me preocupaba que la gente no me tomara en serio.

Definitivamente aprendí de mis errores. Viendo en retrospectiva, estoy agradecida de que los gerentes apostaran sobre cuál de los nuevos fracasaría. Las lecciones de liderazgo que aprendí de esa experiencia eran profundas y me ayudaron a ser la persona que soy ahora.

1. Delega y confía que los otros puedan estar a la altura. Aprende a renunciar al control. A veces tomar las riendas es apropiado, pero en otras ocasiones renunciar a eso puede beneficiar a los empleados. Cuando estaba a cargo y teníamos una mala época económica, tuve que enfrentar el reto de despedir a mucha gente. Los llamé a todos y les pregunté cómo podíamos cortar el presupuesto para despedir a la menor cantidad de individuos.
Nunca olvidaré como este grupo de personas creativas y determinadas pensaron en estrategias para compartir horarios y gastar menos sin dejar de satisfacer el cliente. Perder el control puede levantar la autoestima de los asociados y darles una oportunidad para aprender de la experiencia.

2. Sé un buen entrenador y mentor para tus empleados. Tu trabajo como líder es empoderarlos y estar consciente de su potencial, no sólo que reciban órdenes de ti. Comienza estando ahí para nuevas contrataciones o cuando alguien inicie un nuevo proyecto. Sé creativo y ten la mente abierta sobre las oportunidades únicas para el desarrollo personal y profesional de los empleados. Algunos creen que esto sólo lo hace una persona con varios años de experiencia.

Una mentoría real y poderosa sucede cuando dos personas colaboran sin importar la edad o años de experiencia para apoyar, entrenar y darse retroalimentación el uno al otro. Esto funciona mejor cuando hay respeto entre ambos y están al mismo nivel. Darle poder a la gente te dará ciertos beneficios como poder enfocarte más en desarrollar una visión más amplia y una estrategia a largo plazo para el negocio.

3. Siempre haz tu mejor trabajo. Hacer cosas de calidad es la mejor forma de quedar bien, además, nunca sabes si alguien está observando. Los miembros del equipo ven todo lo que hacen y dicen los líderes. Cuida tu conducta, comportamiento y acciones porque todo tiene impacto sobre los otros.

4. Date permiso de tomar riesgos. Un jefe me dijo una vez “Es mucho más fácil pedir perdón que pedir permiso”. Estas palabras cambiaron mi vida. Todos comenten errores y es bueno confiar en tus instintos y no pensar en cada decisión que tomes.
El miedo a cometer un error provoca que no tomemos riesgos o que no podamos avanzar con las decisiones. Muchos líderes se quedan en el análisis, esto puede pasar como estadísticas, recopilación de información, encuestas, lo cual prolonga el proceso de toma de decisiones. Esto hará que tus empleados se frustren y te pierdan la confianza o respeto como líder.


5. Nunca quemes los puentes. En algunas situaciones esto puede parecer como la única opción, pero primero pregúntate si tus acciones pueden hacer que te arrepientas. Puedes luchar por tus principios sin afectar a nadie. Piensa en todos con los que te has puesto en contacto en tu negocio como un socio potencial, colaborador o futuro cliente. Opera con una mentalidad de seguir colaborando y actuar con respeto e integridad en el negocio, así como en tu vida.

Etiquetas: [Equipo]  [Equipo de Trabajo]  [Liderazgo]  [Roles]  
Fecha Publicación: 2014-08-04T09:00:00.000+02:00

equipos de trabajo
Los Equipos de trabajo

El concepto de equipo (team) tiene su origen en la versión deportiva del tema. Sin embargo, esta mirada desde el deporte se incorpora al ámbito organizacional a mediados de siglo, donde distintos autores, empiezan a reconocer la importancia de los equipos en las organizaciones, al principio centrándose en empresas, y particularmente en proyectos.

El libro “La gestión de equipos eficaces” define un Equipo como “conjunto de personas que realizan una tarea para alcanzar resultados".

Otras definiciones indican que un equipo es “un grupo de personas cuya prioridad más alta es la realización de los objetivos grupales. (…) Los equipos se caracterizan por miembros que se apoyan mutuamente, que colaboran libremente, y se comunican abierta y claramente uno con el otro”.

Un equipo consiste en un número reducido de personas (menos de 10) con habilidades complementarias que se hayan comprometidas con un propósito, objetivos de desempeño y un enfoque común de trabajo para lo cual se hallan mutuamente disponibles” (Jon R. Katzenbach y Douglas K. Smith, consultores administrativos de McKinsey & Company).

Analizando estas tres definiciones, queda claro que las personas constituyen la esencia de la concepción del equipo. Sin personas no hay noción de equipo. Estas personas no están desarticuladas. Se articulan en una compleja trama de interrelaciones que incluyen los vínculos interpersonales, la cadena de mandos organizacional, el contexto, la historia individual, etc.

En el equipo, también, está fuertemente arraigada la noción de resultados. El resultado es una función de los objetivos determinados previamente. Es el propósito realizado. En la esencia del equipo está la búsqueda de resultados. Las personas se juntan, participan, compiten, etc. para obtener resultados. Y estos deben ser mensurables.

Un grupo se convierte en equipo cuando:

·        El liderazgo se convierte en una actividad compartida.
·       La responsabilidad o rendimiento de cuentas pasa de ser estrictamente individual a individual y colectiva.
·        El grupo desarrolla su propia misión o propósito.
·    La solución de problemas se convierte en una forma de vida, no una actividad de medio tiempo.
·         La efectividad se mide en base a los resultados y productos colectivos del grupo.

Etapas de desarrollo de un equipo

La teoría sobre el desarrollo de un equipo de Scholtes (1988), que comprende las siguientes etapas:

1. Formación:
se trata de una etapa que se caracteriza por la transición del status de individuo a miembro del equipo y por el testeo formal e informal de la capacidad de conducción del líder del equipo. Puede haber sentimientos de orgullo, sensaciones de ansiedad, miedo y sospechas acerca de lo que vendrá, como así también alguna anticipación y optimismo respecto de las capacidades del equipo.

2. Convulsión:
Etapa más difícil ya que los miembros se dan cuenta de que las tareas son diferentes y probablemente más difíciles de lo que esperaban. Aún no exhiben un real trabajo en equipo, sino que se apoyan más en la experiencia individual que en la colaboración para manejar los problemas. Pueden tener otros comportamientos como: resistencia, estar a la defensiva, cuestionar la selección del proyecto, desunión entre los miembros, falta de consenso en el propósito y objetivos.

3. Normatización:
La tensión y competencia son reemplazadas por la aceptación del equipo, de los roles individuales, asociación y alivio porque todo está aparentemente encaminado. Comienza a desarrollarse la confianza y cohesión.

4. Desempeño:
Los miembros ya han descubierto las fortalezas y debilidades de los otros, y comienzan a demostrar colaboración para la resolución de problemas. El cambio es necesario para el progreso del equipo es más fácilmente identificable y posible de ser implementado. El equipo tiene la capacidad para prevenir obstáculos o trabajar a través de ellos, el trabajo se va realizando y los objetivos se van alcanzando. Los miembros sienten orgullo y satisfacción.

Los conflictos de poder y autoridad al igual que las relaciones personales inestables, hacen que muchos grupos no se conviertan en quipos reales.

Otro punto fundamental en la formación de un grupo es la confianza. La misma se logra a partir de la comunicación con los miembros del equipo, manteniéndolos informados sobre las decisiones, así como brindando la retroalimentación precisa. También se necesita apoyo, estando disponible y al alcance de los demás, brindando apoyo, asesoría, coaching y sustentación a las ideas de los miembros del equipo.

·       El respeto es fundamental para la conservación de confianza, escuchando activamente las ideas de los empleados.
·      La justicia, evitando demoras en brindar crédito y reconocimiento a quienes los merezcan. Hay que cerciorarse de que las evaluaciones de rendimiento o de otro tipo sean objetivas e imparciales.
·   Previsibilidad, en el sentido de ser constantes y predecibles en los asuntos cotidianos, cumpliendo las promesas implícitas y explícitas.
·         Y por último competencia, la credibilidad personal se mejora al mostrar sentido común en los negocios, capacidad técnica y profesionalismo.

Diferencias entre grupo y equipo

Teniendo en cuenta o expuesto anteriormente, encontramos algunas diferencias que son claves entre los grupos y equipos.

Por ejemplo en los grupos, encontramos que los roles varían en los integrantes, dependiendo de las habilidades particulares de cada integrante para resolver la tarea. Por lo tanto en este sentido, las verticalidades de cada individuo serían las que determinarían de alguna manera su rol.

Salvo la función del coordinador, en los integrantes, generalmente, no hay funciones definidas diferenciadas. Aunque sean interdisciplinarios, una clara definición de funciones, es característico de la operación de los equipos por lo tanto los roles son más concretos. Se busca la concordancia entre persona - función - tarea - resultados.

La constitución de un grupo no se orienta al logro de resultados mensurables mientras que el equipo si.

La especialización individual no es un factor determinante para la tarea del grupo. En determinados casos la heterogeneidad de los integrantes se estimula. La especialización individual y la co-especialización en equipos es un factor clave para realizar la tarea y elevar la productividad del equipo. En algunos casos tienen un coordinador. Salvo en el caso de la gestión de equipos denominados autodirigidos, estos tienen alguien que los conduce o dirige: gerente, director técnico, etc.

En los grupos, se estimula el rol del liderazgo, incluso Pichón Riviere llega a considerar que la tarea de un grupo es el líder. Mientras que en el equipo nos podemos encontrar con un líder natural.

El protagonismo en el grupo es el resultado de un complejo proceso "de asunción y adjudicación de roles". El protagonismo en un equipo es resultado de la producción del equipo. Buscando asimismo el protagonismo del equipo.

La competencia se advierte en muchas oportunidades como perjudicial para la operatoria del grupo. En cambio en el equipo es fomentada para el desarrollo del potencial. Esta se entiende como "ser competente" y aprendizaje para competir. Entrenarse para ganar y perder.

Otra de las diferencias claves entre grupo y equipo es que en los grupos se fomenta la interpretación de lo latente de cada individuo (subjetividades), mientras que en el equipo no se lee lo latente (no indago, no cuestiona, lo que no significa que no les interese).

El Liderazgo

Generalmente al hablar de liderazgo evocamos la memoria de un gran líder carismático que arrasa multitudes como lo fueron Gandhi, el Papa Juan Pablo II u otra figura similar. Consideramos que los grupos se forman en torno a los líderes y que, al designar un líder, este dirigirá a un grupo de personas al cumplimiento exitoso de una tarea específica.

En general se ha entendido que el liderazgo, por diversos motivos permanece fijo. Pichón Rivière sostiene que el liderazgo variará en función de los diversos momentos que convoquen cualidades presentes entre los integrantes, los que se pondrán así al servicio del grupo.

Cada participante podrá ser líder en su momento: el trabajo sobre la tarea requiere de la puesta en juego de cualidades específicas que hará que quien las tiene, se vea en la necesidad de mostrarlas operativamente, haciéndose cargo de guiar al grupo en ese instante. Pichón considera, como dijimos antes, que el verdadero líder es la tarea.

Son muchos los que se preguntan por qué algunos de los ejecutivos más exitosos fracasan al ser promovidos a posiciones que aparentemente son perfectas para sus cualidades. Y menos aun comprenden cómo pueden seguir ocurriendo estos hechos en una época en que las inversiones en evaluaciones de desempeño y gestión del talento no dejan de multiplicarse.

Cualidades del líder

Un líder tiene distintas cualidades, entre ellas encontramos las siguientes:

1.    Conoce perfectamente su trabajo y tiene completo dominio de todos los que supervisa.
2.    Usa con preferencia su habilidad para dirigir y no su autoridad para mandar. Explica no solamente como deben ser hechas las cosas, sino también el para qué, cuando las circunstancias lo aconsejen.
3.    Da órdenes e instrucciones claras y se cerciora de que éstas han sido bien comprendidas.
4.    No grita. Las voces altas y los alardes de autoridad indican el miedo que tiene a ser desobedecido.
5.    Conoce las actividades y el rendimiento de cada uno de sus subordinados y lo juzga honestamente
6.    Aprecia y reconoce el esfuerzo y la superación en el trabajo.
7.    Cuando reprende corrige la falta respetando a la persona.
8.    Demuestra un interés personal por cada uno, es leal con todos, tanto con los subordinados como con los superiores. Asume las responsabilidades
9.    Cumple sus promesas lo antes posible y no promete lo que no puede dar.
10. No tiene prejuicios y está siempre predispuesto a oír las explicaciones de otros, procurando comprender sus puntos de vista
11. No culpa a otros. Está dispuesto siempre a acudir a sus superiores para defender a sus subordinados cuando fuera necesario.


Cumpliendo con estos puntos, un líder puede guiar un grupo sin problemas. También tiene que tener en cuenta que, como dice Maquiavelo en El Príncipe, “siempre, para entrar en una región, se necesita el favor de sus habitantes, aun en el caso de que los ejércitos propios sean muy fuertes”, por lo tanto debe encontrar aliados dentro del grupo. En este sentido, Rivière señala que el liderazgo se organiza en términos de oposición.

En este caso lo que se plantea es que cuando el líder dice “Vamos a hacer tal cosa”, inmediatamente hay otra persona que dice lo contrario y seguido a ésta, aparece alguien que consideran que lo que dijo el líder es lo adecuado. O sea que la exposición de una opinión por parte del líder trae como consecuencia una oposición y un apoyo.

En este aspecto, Maquiavelo también hace su aporte al decir que uno de los remedios para conservar los territorios es a partir del establecimiento de colonias. Traducido a las organizaciones, el líder que divida los grupos podrá reinar dado que hará más débiles a aquellos opositores.

Estilos de Liderazgo

El Liderazgo se clasifica de acuerdo con el uso de autoridad en diferentes estilos:

a) Autoritario:
Es aquél que ordena y espera el cumplimiento, es dogmático y firme. El dirigente actúa de manera solitaria en la toma de decisiones, define los procedimientos de ejecución, reparte las tareas del grupo, constituye los equipos; el no toma parte en la ejecución, pero controla y sanciona, positiva o negativamente, a cada uno en forma individual.
Al ser el único en la toma de decisiones, asume la plena responsabilidad, pero como consecuencia exige una obediencia absoluta. Es inflexible pero justo, de acuerdo a sus principios. No delega autoridad.

b) Demócrata o Participativo.
Consulta con los subordinados en torno a acciones y decisiones propuestas y alienta su participación. Se encuentra en el centro del grupo y está en comunicación con cada uno de sus hombres, sin perder la visión grupal. Hace participar a su grupo en la toma de decisiones y en la elección de los procedimientos de ejecución.
Tiene en cuenta las reacciones del grupo para repartir las tareas y constituir los equipos, toma parte en la ejecución y conduce al grupo a apreciar sus propias actividades. El grupo a su cargo se muestra cooperativo y entusiasta. Sus miembros se interesan en su trabajo y aportan sugerencias. Su rendimiento es elevado.
Coordina las contribuciones voluntarias de los empleados. Comprende que es signo de buen liderazgo que el grupo marche sin obstáculos durante sus ausencias temporales.

c) Liberal o “Laissez Faire” (dejar hacer):
Utiliza muy poco su poder, si es que lo usa, y concede a los subordinados un alto grado de independencia en sus operaciones. No toma decisión alguna, no dirige, deja que las cosas se hagan. Espera que el grupo le pida información y orientación. Si se reparten el trabajo, no interviene.
Puede tratarse de un individuo que ganó posición gracias a sus conocimientos técnicos o administrativos, pero del todo incapaz para asumir cualquier tipo de autoridad o control sobre sus colaboradores, o lugar que colabore. De esa manera permanecen en la confusión, sin líder real.

Cinco prácticas fundamentales

Existen cinco prácticas fundamentales a través de las cuales los líderes logran realizar cosas extraordinarias:

1. Desafiar el proceso:
Los líderes corren riesgos. Aunque muchas personas atribuyen sus éxitos a la suerte o a estar en el lugar correcto en el momento indicado, ninguna de ellas permanece sentada esperando a que el destino les sonría. Buscan y aceptan los desafíos. Los líderes son pioneros, están dispuestas a avanzar hacia lo desconocido. Preparados para aceptar los riesgos, innovar y experimentar con miras a encontrar nuevas y mejores formas de hacer las cosas.

2. Inspirar una visión compartida:
Los líderes imaginan un futuro atractivo y emocionante para su organización. Son capaces de avistar más allá del horizonte del tiempo e imaginan las atractivas oportunidades que les esperan a ellos y a sus seguidores al llegar a destino. El liderazgo es un diálogo, no un monólogo.

3. Habilitar a otros para actuar:
El liderazgo es un esfuerzo de equipo. Los líderes consiguen apoyo y ayuda de todos aquellos que deberán hacer funcionar el proyecto. Comprometen a todos los que deberán vivir con los resultados, y posibilitan que otras personas hagan un buen trabajo. Ellos saben que nadie da lo mejor de sí cuando se siente débil, incompetente o aislado.

4. Servir de modelo:
El respeto se gana a través de la propia conducta. Los líderes dan el ejemplo. Generan compromiso a través de actitudes cotidianas. Para poder servir de modelos deben tener en claro sus principios orientadores y tener creencias que defender. Impulsan los proyectos en una dirección determinada, evalúan el desempeño, brindan feedback y adoptan medidas correctivas.

5. Brindar aliento:
Los líderes brindan aliento a sus seguidores para seguir avanzando. Dicho estímulo puede provenir de grandes gestos o actitudes simples. El objetivo es mostrarle a las personas que son capaces de triunfar. El compromiso del líder en este caso es el de reconocer las contribuciones individuales al éxito del proyecto y celebrar los logros del equipo.

Ricardo Klein en su libro “El trabajo Grupal” considera que el líder es:

1.    El que tiene más influencia sobre los otros que los otros sobre él.
2.    Aquel que está ubicado en el Ideal del Yo de otros integrantes del grupo y que por un proceso de disociación, queda depositario de lo bueno.
3.    Aquel que enuncia y dirige la acción, en función de determinada tarea (explícita o implícita) tendiente a la realización del proyecto.

Cada una de estas definiciones implican una lógica diferente por lo que traza tres ejes en su esquema:

1.    Eje de influencia: en este ubica al líder y el saboteador (ya que también se lo considera líder, aunque de la resistencia) como los más influyentes, lo cual va decreciendo en ese eje hacia los liderados y cómplices.
2.    Eje de la depositación: sitúa en un extremo los depositarios de lo bueno (líderes) y en el otro los depositarios de lo malo (chivo). Este eje va acompañado de otro paralelo (que indica la necesidad de contrarrol correspondiente) y que remite a los depositantes, o sea liderados en el primer extremo, y chivadotes en el otro, sin ocupar el eje principal como depositarios de lo bueno y lo malo.
3.    Eje de la relación con la tarea: En un extremo ubica al proyecto (donde se halla el líder) y en el otro a la resistencia al cambio (donde ubica al saboteador). Aquí también ubicamos una paralela ubicando los liderados en el primer extremo y los cómplices en el segundo, y que en este caso convergen con el eje principal, ya que los liderados sostienen la tarea en tanto los cómplices se comprometen con la resistencia al cambio.

Este autor, también hace su aporte en el tema de al Estereotipia, planteando el siguiente esquema al que denomina Unidad Proyectual. Este desarrollo comienza con la estereotipia (momento de resistencia que se da en la pre-tarea), le sigue la participación del disidente (con el aporte de lo nuevo) y apropiación por parte del grupo de la novedad.

Este movimiento es espiralado y dialéctico, a la vez que no siempre este proceso culmina, quedando interrumpido (total o parcialmente). En ese caso se instala la estereotipia, pudiendo ser la participación ignorada, rechazada o resistida. Cada una de esas variables marca diferencia en el proceso que ese grupo produce.

Conclusiones

Luego del desarrollo de este trabajo, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

Es fundamental para que en un grupo exista comunicación entre sus integrantes, de esta manera se convierte en uno de sus pilares.

Cada uno de los miembros del grupo juega su propio “rol”. El rol en el grupo significa el comportamiento que se espera de una persona en función de la posición, formal o informal, que ocupa en el grupo. De acuerdo a los diferentes autores, o si hablamos de grupo o equipo, esos roles son rotativos o no. Es importante que exista cierta flexibilidad por parte de los integrantes de un grupo y/o equipo dado que dependiendo de las situaciones a resolver, los roles pueden variar, sobre todo el rol del líder.

En los tiempos que corren no es conveniente hablar de autoridad cuando hablamos de liderazgo. Ya que es el jefe/patrón el que existe por la autoridad, mientras que el líder, por el respeto y la admiración. Otra de las diferencias básicas entre patrón – líder es que el primero sabe cómo se hacen las cosas mientras que el líder enseña como se deben hacer.

El patrón dice “vaya”. El líder dice “vamos”. El jefe llega a tiempo. El líder llega adelantado. El líder debe guiar siempre con el ejemplo, más que con la palabra. Porque como decía el gran maestro que fue José Manuel Estrada, parafraseando un antiguo adagio latino, “la lección del ejemplo es más elocuente que las palabras: porque las palabras mueven pero los ejemplos arrastran”.

Los tiempos futuros son los tiempos del liderazgo. La situación está difícil y continuará así. A los gerentes del nuevo mundo global y competitivo les van a pedir que reduzcan gastos y mantengan feliz a todo el mundo mientras que las porciones se hacen cada vez más chicas. Serán presionados para producir cambios profundos. En otras palabras: tendrán que liderar. De lo contrario ellos también corren el riesgo de ser reemplazados. No hay que olvidar el famoso refrán empresario que dice que: “Errar es humano… perdonar no es política de la compañía”.

En el desarrollo de este trabajo se establecieron diferencias entre grupo y equipos pero encuentro también algunas particularidades ya que si bien una de las características del equipo es que busca resultados, en un grupo, ese resultado estaría representado por la tarea. Por lo tanto los dos tienen un objetivo por el que se reúnen.

Tal vez, el umbral que separa un grupo de un equipo es el plazo de tiempo por el que se reúnen las personas. También los roles y el papel del líder pueden ser vislumbrados tanto en un grupo como en un equipo.

Por todo esto y contestando la pregunta planteada en la introducción ¿todo grupo de personas es un grupo? Respondo que si, pero siempre y cuando se cumplan con otras características como por ejemplo la tarea.

Ahora, me pregunto, luego de haber analizado este trabajo y de lo expuesto anteriormente ¿hasta que punto un grupo no es un equipo?...


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Fecha Publicación: 2014-03-08T12:40:00.001+01:00
liderazgo y motivación
En la actualidad, uno de los principales asuntos abordados en las organizaciones es el liderazgoy la motivación que los líderespueden generar en sus equipos, como una energía adicional que ayudará a las personas y a las empresas, como complemento de la parte económica y de beneficios.

Por:Alberto Attias

No basta con tener una gerencia de Recursos Humanos abierta y con excelentes planes de carrera y buenas remuneraciones. Se necesita un líder que haga que la gente se sienta motivada y comprometida, cercano a su grupo de trabajo, que hable su mismo idioma, que pueda interactuar en varios niveles de la organización, que sea respetado y escuchado.

En las empresas con las que hemos trabajado en los últimos años, generalmente encontramos que los empleados cuentan que sus líderes se muestran muchas veces abiertos, pero esto no significa que les escuchen, y mucho menos que resuelvan sus inquietudes. Suelen parecer más preocupados por los resultados que espera la compañía que por lo que necesita la gente para producir esos resultados.

Ese tiempo básico que deben tomarse para escuchar, alentar y motivar a su gente viene dándose muy poco por la rutina vertiginosa de la vida diaria. El cansancio, el estrés y la falta de comunicación van por una vereda, y la motivación y el liderazgovan por otra. La gente que se encuentra bien liderada y motivada, estará muy entusiasmada y comprometida. Incluso en casos en los que algunos empleados, no del todo conformes con su remuneración, hablaban de los valores de la organización y su equipo. Al contrario que en otros supuestos de trabajadores bien pagados pero que viven en un ambiente hostil, de poca contención y preocupación por ellos mismos.

¿Qué características deben tener los líderes de hoy? Escucha, respeto y comprensión por el otro, un lado humano y afectuoso, compresión por los problemas del otro –incluyendo los que tienen que ver con su vida personal-, entender a las otras generaciones y su propio idioma, poder crear un ambiente adecuado en el que reine el buen trato y los buenos modos al actuar y comunicarse. También es muy importante guiar a las personas que trabajan con nosotros a lograr un buen equilibrio entre la vida personal y la vida laboral. No hay que pensar que todos pueden hacerlo naturalmente y entender si la situación les desborda en algún momento.

En el caso de que las personas de su equipo sean mayores, deben respetarlas y aprender de su experiencia. En el caso de los jóvenes que entran en una empresa hoy, muchas veces pasan años hasta que definen cuál es su lugar, y tener un soporte, un guía que los acompañe en ese camino, será lo mejor que les pueda pasar; impactará muy positivamente en ellos y en el resultado de sus objetivos.

El liderazgocomienza justo cuando un gerente se preocupa por cada uno de los integrantes de su equipo, más que por él mismo. Como consecuencia de ello, la gente les reconocerá y se comprometerá más allá de las condiciones preestablecidas por la empresa. Si las organizaciones forman líderes, lo ideal sería poner especial énfasis en formarlos con alta capacidad de escucha y de contención amorosa, y se asegurarán los mejores resultados.

Fuente: RRHHpress


Etiquetas: [Consejos]  [Empresa]  [Lider]  [Liderazgo]  [Pyme]  [secretos]  
Fecha Publicación: 2014-02-03T09:00:00.000+01:00
lider pymeLas empresas son un reflejo de quien las dirige; aprende a ser un buen ejemplo y a escuchar la retroalimentación de tus empleados.

Por OCCMundial

De acuerdo con una encuesta realizada por OCCMundial, 60 por ciento de los profesionistas mexicanos valora el liderazgocomo el principal atributo de sus superiores. Es cierto, el liderazgo es la habilidad gerencial o directiva por excelencia y consiste en la capacidad para influir en un grupo determinado de personas, haciendo que el equipo trabaje con entusiasmo en el logro de metas y objetivos.

Aunque es probable que vivir una cultura empresarialbien definida no sea prioridad en las Pymes, cada vez más organizaciones de este tipo se preocupan por identificar y potenciar el liderazgo; y muchos comportamientos que antes se implementaban sólo en las grandes empresas hoy pueden ser perfectamente adaptados a las pequeñas y medianas organizaciones.

La gran diferencia del líder de una Pyme con respecto a su par de las grandes ligas es que, en la mayoría de los casos, es el mismo dueño quien encabeza todos los cambios. Es decir, de él y de su ejemplo dependen que sea exitosa la definición de la estrategia de negocios, un cambio de metas, la adaptación a mercados nuevos o simplemente un ajuste en el funcionamiento de los procesos productivos.

Las grandes corporaciones pierden su efectividad al concentrar muchos segmentos de mercado diferentes bajo un mismo enfoque y estrategia. Para competir con las grandes empresas, los líderes de la Pymes se ven obligados a idear nuevas estrategias destinadas a generar mejoras en el servicio al cliente, innovación del marketing, calidad de respuesta, trabajo en equipo, velocidad de acción, y ahora, en las redes sociales.

Cómo ser un buen líder Pyme

Los mejores líderes son innovadores y visionarios; son capaces de identificar oportunidades para la empresa y crear un ambiente que estimule la creatividad e impulse la productividad. Te dejamos algunos consejos que te ayudarán a ser un buen líder:

1. Define tus metas y las de la empresa. Haz un plan factible y explica a tus empleados por qué la meta o el plan son necesarios.

2. Administra y asigna los recursos.

3. Haz que tu equipo de trabajo conozca lo que esperas de cada uno en tu empresa. Expresa aceptación y reconocimiento por las contribuciones de tu gente. Estimula al grupo y a las personas.

4. Evalúa constantemente los resultados.

5. Descubre lo que quieren tus empleados. Piensa: ¿Qué los motiva, qué necesitan?

6. Identifica lo que tus empleados esperan de ti. Escucha a tu gente, consúltalos y presta atención a su retroalimentación.

7. Recuerda que debes ser un modelo para tus empleados. Sé el ejemplo y actúa siempre como quieres que ellos actúen.

8. Motiva a tus empleados, es parte de tu responsabilidad. Crea espíritu de equipo y reconcilia los desacuerdos.

9. Proporciona la información necesaria en tu empresa. Facilita la comunicación con tu grupo y entre ellos. Esto favorece que la gente se acerque a ti, y ten en mente que la retroalimentación que te den tus empleados es una de las herramientas más valiosas para ser un buen líder.

10. Aprende a delegar y acepta ayuda externa si es necesario.


Ten en cuenta que las empresas son el reflejo de quienes las dirigen, y funcionan y crecen gracias a su liderazgo. Es imprescindible que los empresarios, aun los de las Pymesmás pequeñas, se conviertan en buenos líderesen beneficio de su propia organización.