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No quiero ser madre


Fecha Publicación: 2010-03-20T13:08:00.003-05:00

Empiezan a haber madres y madres. Mujeres y mujeres. Roles y roles.
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Meli, mi querida sobrina es un claro ejemplo de eso. No es un modelo exactamente de una madre abnegada o consagrada a su menor hijo. Incluso hemos llegado a la conclusión los que la conocemos de cerca, que parece no haber sido favorecida con el instinto maternal. Gracias a mi hermana que es la abuela, a ese niño no le falta nada. Su madre jamás le ha cambiado un pañal, dado de lactar, bañado o preparado un plato de sopa. Bueno, qué se le va a hacer. Así “pasa cuando sucede”.

Pero no es el único caso que conozco. Cada vez más son las mujeres que oigo por ahí admitiendo sin vergüenza, que no desean tener hijos o que con el que tienen les basta, que no han nacido para ser madres. No es que aborrezcan a sus hijos o a los niños, sino que, sus formas de realización, sus paradigmas de felicidad, sus aspiraciones personales, no pasan por lo de ser madres virtuosas. Quieren ser ellas mismas y sólo ellas. No quieren cargar con críos porque ellos representan una traba, una molestia y un sacrificio demasiado elevado que no están dispuestas a efectuar.

Es una realidad. Las mujeres empiezan a ser más que madres. Empiezan a desatarse de roles que otrora se explicaban como instintivos y generalizados. Hoy las cosas van cambiando y las personas más. Hay otras prioridades, otros valores, otras formas de ser feliz, otros sueños por cumplir.

No seré quién juzgue. No seré quien empiece una cháchara y críticas a este mundo moderno. No diré que está patas arriba ni que estamos dejando de ser los humanos que nos creíamos ser. No indagaré sus causas. Otros tendrán sus propias teorías para dichos cambios. Pero tampoco haré una apología de esa nuevos roles femeninos.


Lo que sí haré es abrir bien los ojos a las nuevas formas de maternidad. Lo que es y será inmutable es que las mujeres y sólo ellas proveerán el gameto femenino, serán las que gestan y las que parirán. Pero ahí puede ser que termine su trabajo.

Aparecemos entonces los hombres, los homosexuales y lesbianas, las instituciones, los clanes o qué sé yo. Y no podremos a partir de ahora, extrañarnos ni espantarnos. Nuevos roles florecen. Nuevas formas de dar vida más allá de la procreación. Nuevos contenidos dentro de la palabra “madre”.

¿Qué opinas?

Novedades de Edilson Nascimento


Fecha Publicación: 2010-03-19T11:57:00.009-05:00


¿Dónde está la Alegría?


Fecha Publicación: 2010-03-18T12:43:00.005-05:00

Alégrese el corazón
de los que buscan al Señor
(Sal 104,3)

¿Habrá algo más importante en nuestras vidas que un corazón siempre alegre? No, creo que no.
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Cuando uno abre bien los ojos a la vida que nos envuelve y a la de quienes nos rodean, es fácil llegar a esa conclusión. La Alegría es importante. Vital, tanto como el oxígeno. Aunque el mantenerse alegre en ciertas temporadas sea cosa difícil, sigue siendo sin duda, un anhelo que todos tenemos. Queremos una alegría perdurable, genuina, que vaya más allá de una emoción pasajera, una que extinga nuestros desganos y aburrimientos, abatimientos y dolores.

Yo, que con sinceridad deseo incluir a un Dios vivo y rutilante en mi vida, deseo hondamente ser un hombre alegre. No siempre lo consigo, no. Pero confío en la omnipotencia de Dios. Sólo Él me puede suministrar esa sensación que quiero en mis quehaceres diarios: la sensación de alegría.

No siempre me aman los hombres como quisiera que lo hicieran. A pesar de ello, me alegra saber que soy amado por Dios, incondicionalmente. No siempre hago todo lo que debería, sin embargo, una alegría inexplicable se instala dentro de mí, porque Dios sí sabe que hago todo lo que puedo. No siempre tengo una sonrisa en los labios, no siempre arrullo con mis palabras; no obstante, Dios sí me sigue sonriendo y arrullando de mil maneras.

Como todo lo que proviene de Dios, la Alegría es un misterio. Es una lección siempre inconclusa, un acto de Fe segundo a segundo, una actitud escurridiza. Es una orientación del espíritu, no de los sentidos, no del cuerpo, no de la voluntad humana, no de la enmarañada mente.

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Buscar a Dios es pues buscar su Alegría. Para aquellos que no saben cómo buscar a Dios, que no entienden a nosotros los creyentes, aquí está el modo de empezar: En el buscar incesantemente y a tientas, la Alegría en el trasfondo de nuestras circunstancias humanas. Aquí está el misterio revelado, en el sentirse amado, aceptado, acompañado, apreciado y revalorado.

Esa es nuestra Alegría cristiana. Viene de Dios y regresa a Él.

Viájame Stevie


Fecha Publicación: 2010-03-17T15:46:00.004-05:00

Stevie sólo habla inglés. Pero todo su cuerpo me habló con absoluta simplicidad. Tiene el cuerpo casi insignificante. Es flaco. Su piel es blanquísima espolvoreada con una tenue vellosidad rubia que al comienzo me disgustó. Generalmente no me atraen los rubicundos. La primera vez que le vi por detrás las partes altas y desnudas de sus piernas me pareció ver esas orillas de playas caribeñas con arena blanquísima que arrastran algas doradas. Sus mejillas eran coloradas como una manzana expuesta en un supermercado. Sus ojos turquesas. Sus manos delgadas y afiladas.

Una brevísima conversación me indicó que podíamos hablar con fluidez. Su sonrisa inicialmente me pareció sarcástica. Pensé que se estaría burlando de mi acento tradicional, de mi vocabulario formal; pero no, era totalmente natural, era una forma más que poseía para comunicarse.

Caminamos una media hora hasta escoger un lugar fresco en una callecita empedrada donde tomar una cerveza helada. Al poco rato de escucharlo, observarlo y olerlo a medio metro de distancia, ya me había cautivado. Detrás de esa fragilidad y de esa estampa de científico del siglo pasado, iba asomando un hombre seguro y seductivo, que había recorrido la mitad del mundo con poco equipaje y que no le importaba mucho saber bien lo que encontraría en el próximo día, mes, año o el resto de su vida. Su destino era el hoy. Y en su hoy, frente a él, estaba yo.

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Tuvimos tres horas seguidas de sexo. Su blancura se mezclo con mi piel bronceadísima. De fondo tuvimos unas sábanas oscuras y una ventana abierta que dejaba entrar la brisa del mar. El idioma usado por ambos fue ambiguo, inglés por ratos, estertores por otros, exclamaciones y gestos hechos con las manos sudorosas.

Me hipnotizó su actitud de hombre de mundo. Fue la sensación de un viaje en la que los dos estábamos trepados en una alfombra mágica. Todo gravitó en dejarme abrazar, acariciar y besar inconteniblemente. Fue como resignarme a estar rodeado por su reducido cuerpo y a la vez, expandirme al mundo entero; a cada uno de los países visitados, a cada una de sus turbias gestas que llevaba guardadas debajo de su piel blanquísima.

Stevie llega a Lima este viernes. Viene por una semana a viajarme todito una vez más. A tomarme de la mano, a oprimirme la cintura, a dejar a un lado de mi cama su ligero equipaje y así, continuar su insospechado itinerario conmigo.

Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma.


Fecha Publicación: 2010-03-16T14:34:00.004-05:00


Invictus
(original)

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.


William Ernst Henley (1849-1903)

Aún recuerdo mis clases de Literatura inglesa en el colegio que me obligaba a memorizar poemas que con mucha dificultad entendía y pronunciaba correctamente. Hoy pasados los años, habiendo transcurrido mucha agua debajo de mis puentes, noto con claridad que aquellos versos eran más que sonidos bonitos a mis oídos. Se trataban de armonía perfecta del mensaje con las palabras usadas.

Hace unos días, me conmoví cuando al ver la película Invictus, el personaje Nelson Mandela, recitaba el poema del mismo nombre. Hurgué en mi memoria y ahí estaba casi intacto el mismo poema aprendido en mi niñez.


soy el amo de mi destino:

soy el capitán de mi alma.


Verso y vida, esta vez juntos en el mismo instante reaparecieron y pensé…

Ni una cárcel oscura, ni las calles atestadas de gente y confusión, ni mis complejos irresueltos, ni mis temores eternos, ni las trabazones mentales ni los recuerdos ingratos, ni mis amores imposibles ni los idiotas sonrientes que se presentan en mi camino; nada ni nadie va a impedir que olvide estos versos. Me impondré sobre mí mismo y seguiré siendo el amo de mi destino, el capitán de mi alma.

Católicos regresen


Fecha Publicación: 2010-03-15T14:41:00.006-05:00

A veces recorro los foros que proliferan en Internet que comentan noticias en las que está implicada nuestra Iglesia Católica. Me detengo en las palabras que utiliza la mayoría de los que la critican y sólo puedo notar ira, violencia, odio. Despotrican rabiosos contra los sacerdotes, contra los que nos llamamos católicos a pesar de todo y de nosotros mismos y contra sus ritos y costumbres.

Y claro me da pena. Muchos de ellos se nota que son bautizados, hijos de padres muy comprometidos y tradicionales; pero están heridos, decepcionados, hartos de las injusticias, maltratos y contradicciones que se han cometido, cometen y cometerán en nombre de la Fe. Pero mi pena es inevitable, por favor, respétenmela. Igual que cuando hermanos se alejan de hermanos o padres. Igual que esposos que se amaron ahora se insultan.

Siento tristeza porque desconocen -aunque parece no interesarles- la inmensidad del Amor, porque el Amor que no sabe perdonar -con lo difícil que es- no llega a ser Amor. Siento tristeza porque olvidan que estamos hechos de barro. Que somos vulnerables y por eso necesitamos habitar cerca del Padre. Que fallamos como los niños durante su crecimiento. Que nos salta la humanidad por encima de nuestro llamado a la santidad. Que la vida no es color de rosa en ninguna familia. Que así siempre ha sido y así será.

Ayer, en el evangelio dominical, en la denominada parábola del Hijo Pródigo algo me quedó claro. El que no hizo nada incorrecto fue el Padre. Fue el hijo quien se apartó, el que se fue de casa, el que creyó que podía solo sin ayuda de nadie. El Padre no hizo nada, se dedicó a amarlo: dándole lo que le correspondía como adelanto de herencia, dejándolo libre, extrañándolo y esperándo su retorno.

Somos los hijos los que nos hemos equivocado en la Iglesia, no el Padre. A menudo, convirtiéndola en cueva de verdugos, en lugar desagradable, en desierto reseco, en templo sin Dios. La Iglesia institucional y nosotros los simples feligreses de a pie cometemos errores garrafales y graves que otros no tienen porqué soportar. Sin embargo, todos nos hemos ido alguna vez, guiados por nuestro egoismo. Todos hemos hecho daño a nuestras familias sembrando odios, resaltando precipicios, negándonos al amor, al entendimiento y a la tolerancia. Hemos amado poco. Hemos amado mal. No hemos amado.

Para todo aquel que por alguna vez o en definitiva se ha marchado de casa, de la familia, de la Iglesia, encontré este bello video y esta interesantísima
institución (ver aquí).
Para todo aquel que decida volver, Feliz retorno. Venga ese abrazo. Ayudémonos a ser mejores católicos.

Se levantó y fue a su padre.
Cuando todavía estaba lejos,
su padre le vio y tuvo compasión.
Corrió y se echó sobre su cuello,
y le besó.
san lucas, 42


Me enamoré de la locura del Sargento William James


Fecha Publicación: 2010-03-13T13:04:00.005-05:00


Me he quedado embrujado con el personaje Sargento William James en la película The Hurt Locker. Quiero un hombre así cerca de mí. Así quisiera ser yo, aunque sea unos diez minutos al día.

Para los ojos de aquellos que vivimos la vida desde nuestros cómodos sillones y desde las aceras seguras de nuestras ciudades, una conducta como la del personaje es valiente sí, pero sobre todo imprudente, inconsciente, alocado. Al ser un especialista en la desactivación de bombas en plena guerra de Irak, se trata de un hombre meticuloso en su trabajo delicado pero con una actitud muy particular frente a la vida. Tiene miedo pero no piensa en él a la hora de enfrentarse a esos segundos espeluznantes de la misma desactivación. No es que no teme a la muerte sino que, no piensa en ella. Simplemente vive su misión sin tiempo ni dudas, sin temblarle la mano ni balanceos, hasta con una dosis de incomprensible alegría.

Sí, lo repito, admiro el temple que puede tener un hombre. Creo que es una suerte de locura que evita que los que nos creemos cuerdos y equilibrados caigamos en el abismo incontenible de la locura. Gracias a esos audaces la vida humana tiene más sentido aún, vale más, trasciende y se reduplica.

Un soldado como el Sargento William James, un malabarista, un bombero, un limpiador de encumbrados ventanales, un deportista de aventuras o un encantador de cobras me habla directamente a mi empecinada prudencia. Yo quisiera tomarme de sus manos y dejar que cualquiera de ellos me lleve seguramente a sus locuras. Quisiera olvidar que me arriesgo al vivir diariamente. Ambiciono tener pies de plomo, corazón vigoroso y manos delicadas. Quisiera preguntarles qué agua beben, cuál es su secreto, qué hacen para vivir con esa intensidad, qué significa para ellos la cobardía y la adrenalina, cómo cohabitan con sus temores. Quiero sus fuerzas para desactivar mis propias bombas dejadas a la vera de mis caminos por hombres feroces, por otros guerreros, por mentes revoltosas, por el destino.
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Me enamoré en abstracto de este tipo de hombres. Iré a rebuscarlo en esas guerras lejanas que se dice que no tienen sentido. Me enamoré del Sargento William James y su ternura disimulada debajo de su uniforme camuflado, de su humanidad aunque se ensucie las manos de pólvora y muerte.

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Todos son locos, pero el que analiza su locura, es llamado filósofo.
Ambrose Bierce

Aussiebum ... para nuestros ojos y para nuestros paquetes


Fecha Publicación: 2010-03-12T11:52:00.004-05:00

No te marees, ah.

Por cierto...¿Ya tienes un Aussiebum?

Action builds character - La Acción nos construye el carácter


Fecha Publicación: 2010-03-11T11:57:00.005-05:00

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“An education” o en hispanoamérica, re-titulada como “Enseñanza de Vida” es un relato abreviado de lo que muchos hemos pasado especialmente durante la adolescencia. Me refiero a esa seducción que puede apropiarse de nosotros por cumplir nuestros sueños en el tiempo en que chascamos los dedos, por los atajos, por las personas que se nos presentan en el camino mágicamente para cumplir nuestros deseos. En aquella época de la vida aún creemos en las hadas madrinas y sus varitas mágicas.

Jenny era una chica con planes fijados viviendo tediosamente en una ciudad inglesa después de la guerra. Su meta era ingresar a la universidad de Oxford y luego ser todo lo que quería ser. Un día lluvioso aparece un galán sonriente, sugestivo y complaciente que al poco tiempo la conduce de la mano a jornadas de arte y placer, de aventuras y lujos. La lleva a Paris y así, sin dudar, renuncia a todos sus planes.
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Pero intempestivamente también la medianoche llegó y la carroza de cristal que la esperaba a la salida del baile se convirtió en calabaza. El príncipe escondía garfios de traición, falsedades y maliciosa manipulación. La pobre cenicienta se quedó desnuda en medio de la calle, despojada de sus proyectos de realización personal y con los pies descalzos.

Action builds character. Es una frase que menciona la protagonista. La acción nos construye el carácter. Es decir, la vida -y sus acciones- se encarga de labrarnos el carácter. A punta de cincelazos y certeras puñaladas nos enseña a subsistir, a perseverar, a plantarnos, a volver a empezar, a mirar hacia delante. Jenny, pide consejo, muestra su arrepentimiento, toma consciencia del error ante sus maestras, rectifica y vuelve a sus clases de latín robustecida, a estudiar con humildad, al paso a paso, al camino largo y realista, pero seguro.
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Sí, tenemos que trasponer la tentación del camino fácil. Y mejor entrenarnos en la juventud, porque sino, envejecemos con los sueños envejecidos. Estos son el combustible para la vida diaria, pero también son el camino mismo. Nada peor que nuestros sueños personales se cumplan con precipitación y sin esfuerzo porque entonces nos quedamos sin ser lo que somos. Terminamos siendo nada entre la nada. Es en definitiva, una enseñanza de vida.

Volveré a las discos gays...


Fecha Publicación: 2010-03-10T14:18:00.004-05:00

Hay una marcada diferencia entre un homosexual que sale a tomar una copa a un local lgtb y un heterosexual que sale a lo mismo pero a sus locales de siempre. Son dos vidas sociales diferentes. Dos batidas diferentes.
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Un homosexual cuando sale "a tomar una copa" implica una posibilidad de encuentro con sus iguales, una posibilidad de vivir el afecto sin restricciones y un oasis dentro de un mundo marcadamente heterosexual. El ocio gay, es más que el ocio heterosexual. Se juega en aquel, una necesidad emocional más que social, está de por medio su identidad, su pertenencia y expresividad, la reafirmación aireada de lo que es dentro de cuatro paredes.

Siempre lo he dicho, estoy en contra de los guetos, sean de la naturaleza que sean. Pero sí, comprendo y considero legítimo encontrar nuestros espacios donde cada uno se desenvuelva desde lo que es y no desde lo que los demás imponen como adecuado o tradicional.

Yo jamás iría a jugar a un salón de billar, ni a una “pollada” de mayoristas de frutas, ni a una despedida de soltero en un club nocturno con bailarinas exóticas. Sería algo así como un huevo en cebiche, como un papá Noel en un vía crucis.

A pesar de que yo ya no frecuente más lugares lgtb como antes solía hacerlo, ellos, sé bien que tienen su aura de templo, su función de centro de peregrinación mística y de terapia psicológica. Sus paredes hiper-decoradas, su oscuridad calculada, su música y sus concurrentes, son parte de nuestro mundo, de nuestra realidad de la que nadie quiere hablar abiertamente.

Recuerdo en ellos mis besos apasionados y agitados, mis bailes exaltados, mis miradas avispadas y mordientes, mis ajetreos y palpitaciones, mis colisiones efímeras, mi sensación de libertad y de lo más cercano a lo que se podría llamarse felicidad.



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Ahora que lo pienso bien, es eso lo que me falta en este momento de mi vida. Ahí, quizás está la causa de mi tedio y mi pérdida de estímulos. Debería volver a ser un puntual asistente a esos centros nocturnos para recuperar mis ánimos y mi afinación de motores, mi ligereza y bravura. Necesito madrugadas de relámpagos y descargas de emoción, frenetismo, disipación y sentido de pertenencia. Retornar a mis jurisdicciones olvidadas, a la médula de mi cuerpo y de mi identidad sexual. A mi reino lgtb. A mi sentir mariconísimo.

Termino cantando aquel vals peruano:
“….todos vuelven a la tierra en que nacieron…al embrujo incomparable de su sol…”

Por favor, ayúdenme a aprender a...


Fecha Publicación: 2010-03-09T14:46:00.003-05:00

Hago un recuento veloz de mi vida y las dos terceras partes de ella, puedo decirlo, con un poco de vergüenza, me la voy pasando en estudiar. Infinidad de teorías y explicaciones. Definiciones y mil conceptos entendidos. Pero al final de cuentas, debo reconocerlo, sigo cometiendo los mismos errores. Si no es corregir deslices antiguos, no sé entonces, qué es aprender.

Por tanto, ¿Qué es lo que debo aprender inaplazablemente?

A no preocuparme tanto en lo que no tengo, a borrar de la memoria lo que no resultó, a callar sentimientos que a nadie interesan, a ahorrar, a no analizar las cosas con tan escrupulosidad, a no medir obsesionadamente las consecuencias, a no compararme con nadie, a no temer el fracaso, a gozar de las ilusiones aunque sean pasajeras, a no ver el lado dramático de las comedias, a mirar a los extraños prodigándoles amor sin averiguar si tienen el derecho a recibir mi amor o no, a caminar aunque me duelan los pies y a escoger bien el calzado, a abrigarme con mis propios brazos, a despertar cuando tenga que despertar, a ser atrevido y dejarme mojar por la lluvia, a no mentir diciendo la verdad, a envejecer, a comer pescado, a mirar de costado al sol sin que me deje ciego, disfrutar de los helados mientras ellos se van derritiendo, a perdonarme como a otros perdono, a circular las calles con ritmos diferentes, a distinguir las tonalidades del color gris, a contar las estrellas en las noches cerradas, a caminar descalzo por la casa, a enjabonarme la espalda, a amanecer solo en mi cama, a besar sin deseo, a no apretar las manos de los que me saludan, a no temer al temor, a nadar para no morir…



Nasrhudin a veces llevaba a la gente a pasear en su bote. Un día un pedagogo lo contrató para que le transbordara al otro lado de un ancho río. Tan pronto como empezaron a navegar, el erudito preguntó si la travesía sería inquietante.
“De eso, pregúnteme nada” contestó Nashrudin.
“¿Qué, nunca has estudiado gramática?”
“No” , respondió él.
“Has perdido entonces la mitad de tu vida”
Nashrudin no contestó.
Pronto se desató una terrible tormenta. El endeble barquichuelo de Nashrudin empezó a hacer agua. Éste se inclinó hacia su compañero de travesía y le preguntó:
“¿Ha aprendido usted a nadar?”
“¡No!” contestó el erudito.
“En tal caso, maestro, ha perdido usted toda su vida, porque nos estamos hundiendo”.



gif maker

400000 visitas


Fecha Publicación: 2010-03-08T14:22:00.003-05:00

Jamás imaginé que llegaría a este punto en ésta mi querida hornacina llamada Vichoescribe. Les soy muy, pero muy honesto: jamás pensé que a alguien pudiera interesarle leer lo que yo tenía por decir. Hace 4 años me asigné modestamente una disciplina de mejorar mi expresión escrita. El vehículo sería este formato llamado blog; y ahora, debo reconocer que ya no soy dueño de él, ahora le pertenece a los visitantes ocasionales, persistentes, estacionales y casuales. Tampoco soy yo el que escribe ahora, es mi blog el que lo hace, con sus propios trazos y recursos, sus singularidades y peroratas, negruras, contradicciones, mensajes y sobre todo con su propia personalidad.

Yo sigo sus instrucciones. Obedezco a los vientos que soplan caprichosamente y a los duendecillos que se alojan en mi tórrida imaginación y en mi exuberante memoria. Escribir diariamente es un acto reflejo, instintivo, delirante…

¿Cuánto más durará? ¿Cuánto más se mantendrá esta apropiación? ¿Cuántos visitantes más querrán ojearme? ¿Cuándo se agotará esta conjura? ¿Cuánto más conviviré con este marido multicolor y divertido que me domina y me obliga sutilmente a avanzar en una carretera sin destino final? Y cuánto más durará este inmenso placer esotérico de mandar señales al espacio en forma de palabras e imágenes?
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¿Quién lo sabe? Nadie. Sólo sé a dónde he llegado. No tengo ni idea a dónde más llegaré…

Pantalones abultados


Fecha Publicación: 2010-03-06T12:15:00.001-05:00

Siempre he odiado los pantalones conocidos como “de vestir”. Esos que están confeccionados con telas planas y tiesas que en vez de amoldarse dócilmente a los contornos del cuerpo, forman pliegues espontáneos cuando uno menos se lo espera.

Pero debo reconocer que dichas prendas tienen una gran incentivo: el que destaquen a la perfección una de las partes del cuerpo masculino que más atraen a mis ojos turbulentos. Me refiero al bulto. Al delicioso fardo que se levanta en ciertos ajetreos de las piernas.

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Esta Cuaresma del 2010


Fecha Publicación: 2010-03-05T15:08:00.004-05:00



Comencé la Cuaresma este año pisando tierras distantes, lejos de casa, en calles desconocidas, con gente diferente. Fue una iniciación espontánea. Una proposición misteriosa de Dios. Surgió en medio de lo que había pensado que serían mis vacaciones anuales pero resultó ser un viaje hacia mis subsuelos, hacia mi espíritu tantas veces acarreado por mis rutinas de siempre.

Esta vez era preciso dejarse llevar. El mensaje era claro. Debía estar solo, con mis fragilidades, con mis propias tentaciones. Tenía una ciudad que me ofrecía nuevos atajos. Y yo ahí, en medio de ella con una fuerte necesidad de recorrerme, revisarme, ponderarme, verme.

La Cuaresma es precisamente eso. Un camino hacia las entrañas de nosotros mismos. No tiene por qué ser con vestidos lóbregos, ni actitudes afligidas. Simplemente tiene que ser honesta.


No hay necesidad de ayunar con el estómago. Ni mortificarse o abstenerse. Se trata más bien de hurgar escrupulosamente dentro de nuestros equipajes. Son sólo cuarenta días para llegar al final y dejar nuestras tumbas frías y empezar una nueva vida.

¿En qué tengo que cambiar? ¿De qué consta mi sepulcro que quiero abandonar en estos cuarenta días? ¿Qué oscuridades quiero apartar? ¿Qué luz espero? ¿Cómo convertirme en hombre nuevo?


Primeramente deseo profundamente tener la inspiración de Dios a mi lado. Esa presencia que expele vida aún cuando todo parece morirse, que da brillo a lo mezquino y da oxígeno a mis pulmones acordonados. Quiero ver a mis alumnos nuevos con mirada nueva cada día. Quiero ver jóvenes a mis padres ancianos. Quiero estar seguro que no necesito más de lo que Dios me abastece sabiamente sin ni siquiera yo notarlo. Quiero aprovechar el día aunque sólo tenga veinticuatro horas.

Ayunar es quedarse sólo con Dios. Situar mis seguridades en Él. No en mi alacena ni en mi estómago siempre hambriento. No en mi tarjeta de crédito. Es cesar de ambicionar. Es aborrecer la codicia. Es volverme ave que espera confiadamente los granos de trigo que el viento va soplando por los caminos que transito. Reconocerme como criatura. No vivir ambicionando. Ayunar es ser humilde y sólo agradecer.

La Cuaresma es tiempo propicio. Favorable y oportuno. Tiempo de Gracia en que el Cielo se va abriendo -para los que lo miran- para nuestro único y último anhelo, resucitar, abrazarse a la eternidad.

¡Qué maravilla!


Cuando ayunéis, no andéis cariacontecidos como los hipócritas,

que desfiguran su rostro para que la gente vea que ayunan.

Os aseguro que ya han recibido su recompensa.

Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,

de modo que nadie note tu ayuno, excepto tu Padre,

que está en lo escondido.

Y tu Padre, que v en lo escondido, te recompensará”

Mt 6, 16-18

Respondo a Paulette


Fecha Publicación: 2010-03-04T11:49:00.005-05:00


Hola Vicho y toda la comunidad que te sigue:
Necesito ayuda, por favor alguien que me ayude a encontrar una solución a mis problemas, todo empezó al terminar mi carrera, resulta que tuve una oportunidad de trabajar en otra ciudad y cuando la persona que dejaba su puesto empezó a instruirme lo hacía de muy mala gana, nunca le caí bien, siempre hizo todo lo posible por ofenderme delante de todos, sin embargo trate de soportarla hasta el final porque yo quería trabajar y aprender, pero al parecer todo estaba en mi contra, hasta el director de la empresa me ofendía; se la pasaba gritándome por cualquier equivocación, no perdonaba nada, nada le parecía; pero pues ellos nunca se preocuparon por darme aunque sea un pequeño curso de capacitación, esto me trajo serios problemas, siempre trate de hacer un buen trabajo pero nada resultaba, acepto que eran muy frecuentes mis errores pero apenas estaba empezando, era el primer trabajo que había tenido en toda mi vida, pero nada resulto. Los gritos que recibía, solo afectaron mas mi autoestima, todo fue muy triste. Ahora ya no tengo fuerzas para nada, estoy completamente devastada, no tengo fe en nada, ni en nadie, ya no creo en nada, se que ya no podré aspirar a nada, me siento una completa fracasada e pensado en el suicidio, pero no tengo el valor de hacerlo, realmente ya no quiero vivir, solo me queda el amargo recuerdo que los compañeros de la oficina me decían que era una MEDIOCRE. Duele, duele mucho, sufro todos los días, siento que estoy muerta en vida, no le encuentro sentido a nada. Por favor ayúdenme, por favor.



Querida Paulette:
Me tomo la atribución de contestarte públicamente por la sencilla razón que has relatado tu caso publicamente. Espero que ello no te moleste, sabiendo que mis humildes palabras podrían ayudar a otros que puedan estar viviendo lo mismo que tú.

Te cuento que por mi trabajo, lidio diariamente con jóvenes que me cuentan cosas similares:

Por un lado, las grandes y legítimas expectativas de obtener logros profesionales cuando se terminan los estudios; y por otro, el choque con la brutal realidad en la que todo parece estar en contra de nosotros.

Los especialistas te hablarían del manejo de la frustración. También de los orígenes de una baja autoestima. Yo voy a apuntar a lo que me parece más urgente:

· ¿Sabes? Lo que leo en tu carta es que te estás convirtiendo en tu propia enemiga. No los son ni tus compañeros ni tus jefes. Eres tú la que se está creyendo todas esas ofensas y la que les está dando la razón. Siento mucho decírtelo, pero tú eres la víctima de ti misma. Tú eres la que lo está permitiendo, para después poder decir: “ellos son los malos, ellos tienen la culpa, yo soy una pobre chica que quieren hacer daño” Y tengo que decirte que tú estás siendo responsable de lo que te está pasando.

· Supongo que tienes necesidad de ese trabajo. Quieres aprender. Practicar. Desarrollarte. Desafortunadamente estás en el lugar equivocado. Organizacionalmente, hay ahí muchas serias irregularidades en cuanto a la solución de conflictos, en la efectividad de la comunicación interna, en la dinámica grupal, etece. Eso más que una empresa que tiene objetivos comunes parece una jauría de hienas. En cuanto puedas, vete de ahí porque no vas a aprender nada útil.
.
· Ahora, después de sentirte moral y emocionalmente mal -a tal punto de pensar en el suicidio- viene la reflexión. Tómate un tiempo a solas, quizás en una capilla silenciosa, tomándote un helado o una cerveza helada, respira hondo y recapacita: ¿Esto es lo que quiero para siempre? ¿Cuál es mi prioridad más resaltante? ¿El trabajo? ¿Es realmente un callejón sin salida como me lo han hecho creer? ¿Qué hay de mí, de lo que yo quiero? ¿Qué hay de los otros aspectos de mi vida?
..

· Finalmente, demuéstrate o si prefieres, demuéstrale a quien tú decidas, que eres mucho más que tus emociones destructivas, que puedes tomar decisiones sobre ti misma, que puedes empuñar el timón de tu vida y virarlo hacia otra organización, otra actividad, otras personas, otro clima, otra actitud, otro círculo.
..
· Aprovecha estos estorbos para crecer, para aprender a vivir, para cambiar de perspectiva. Míralos en su real dimensión de temporalidad, de oportunidad y potencialidad.
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· Mantenme al tanto por favor, vía email. Con gusto te contestaré privadamente.

Gracias Vida por siempre cambiarme de Vida


Fecha Publicación: 2010-03-03T14:53:00.001-05:00

Estoy con nuevos horarios de trabajo. Me había acostumbrado a comenzar mis labores por la tarde y regresar muy de noche. Ahora las comienzo muy de mañana. Y he comprobado que soy un todo, un organismo, un consorcio de energías; ya que mi cuerpo, mi mente y mis demás disposiciones se han pronunciado a la vez, sobre el cambio de rutinas. Han protestado.

Ayer dormí toda la tarde. Eran apenas las 3 de la tarde y mi cuerpo creía estar a la medianoche, con un sueño denso e incontrolable. Mis ganas estaban minadas. Mi cerebro no funcionaba fluidamente. A pesar que el sol iluminaba cada rincón de mi habitación, algo dentro de mí se había apagado. No sólo se trataba de cansancio físico, me sentía fuera de contexto, avanzando en un mundo desconocido.

Pero los cambios son útiles. Hoy he amanecido con una nueva perspectiva. Estoy apreciando otros matices por la mañana. La gente tiene otro compás. Las calles y su tráfico se mueven distintos.


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¿Qué hay detrás de todo esto? La Vida misma. Ésta que plantea nuevos movimientos. Nuevas dinámicas. Hay una evolución escondida. Todo mi ser busca nuevas formas de ser. Y por consiguiente se manifestarán nuevas formas de pensar en lo que antes no pensaba, de observar lo que anteriormente, mis ojos no aprovechaban, de sentir a otras horas y en este blog, espero que habrán nuevos temas por escribir.

Me doy gusto. Me alegro que siga viviendo con nuevos estímulos. Me entusiasma que la vida me trace nuevos caminos. Que me haga cambiar cuando creía que nada ya podría cambiar. Variar horarios es mudar de piel, dejarse hincar con nuevos eventos. Un simple cambio en programación laboral implica una reforma en los alientos, en los sentidos, en los rumbos.

Gracias Vida por seguir siendo Vida. Gracias por discurrir sin consultarme nada. Por imponerte. Por no hacer caso a mis estancamientos y marasmos. Gracias.

Te voy a criticar de verdad...(2)


Fecha Publicación: 2010-03-02T14:46:00.003-05:00

Abrevio algunas recomendaciones que López Caballero da sobre el arte de criticar:

- La crítica ha de hacerse cara a cara. No hay nada más sucio, más triste que la denuncia anónima. El que tira la piedra y esconde la mano sólo demuestra que su corazón está podrido. Y carece de todo derecho a criticar.

- La crítica ha de hacerse a la persona indicada y en privado (salvo en la crítica pública a cosas públicas). Una crítica a un hijo o a un amigo en público es siempre rigurosamente contraproducente.

- Nunca se debe criticar comparando con otras personas. Decirle a un hijo “Aprende de tu primo, o de fulanito” es olvidar que cada persona es cada persona.
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- Se deben criticar los hechos, jamás las intenciones. El que ama debe partir siempre de la buena voluntad de aquellos a quienes ama

- La crítica debe ser específica, no generalizadora; objetiva, no exagerada. Cualquier exageración en la crítica le hace perder toda su eficacia. Evitar las palabras “siempre”, “nunca”. Nadie es “siempre malo”

- Hay que criticar una sola cosa cada vez. Si, al criticar, soltamos todos los rencorcillos que hemos ido acumulando durante meses, lo que conseguiremos es discutir y no curar.

- No se deben, en principio, repetir las críticas una vez formuladas. Las repeticiones y el machaconeo las vuelven ineficaces.

- Hay que saber elegir bien el momento para criticar. En principio lo ideal es hacerlo apenas se ha producido el hecho reprochable, pero todo depende de que nosotros estemos tranquilos para criticar y el criticado lo esté para escuchar. Si uno de los dos está nervioso, lo más probable es que agrandemos la herida en lugar de curarla.

- Nunca se debe criticar lo que no se ha comprobado bien. Criticar sobre rumores, sobre sospechas, es predisponerse a ser injusto.

- Antes de criticar hay que ponerse en las circunstancias del criticado. Como dice un viejo proverbio: “Dios me libre de juzgar a mi hermano sin haber calzado durante un mes sus zapatos”




Si supiéramos el último porqué de las cosas
tendríamos compasión hasta de las estrellas

Graham Greene

Cala para Noa


Fecha Publicación: 2010-03-01T13:56:00.002-05:00


Feliz Cumpleaños a mi lectora, amiga, consejera, ángel, compañera, cómplice, compinche, feligresa, colaboradora, instructora, animadora, secuaz, aliada, hermana, mi Noa querida. Todo mi amor muy especialmente en este día.

Un día para celebrarlo, para agradecerlo, recordarlo y ovacionarlo.

Viva tu Vida. Viva la Vida. Viva Dios en nuestras Vidas

Gay de la Universidad Católica.


Fecha Publicación: 2010-02-27T13:35:00.001-05:00


Estudié en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Nombre pomposísimo éste, que de alguna u otra forma nos condicionó (y seguirá condicionando) a todos los alumnos. A pesar que muchos de mis compañeros pertenecían a otros credos o eran declaradamente ateos, siempre se notó alrededor, una sutil atmósfera de recato y ponderación en las posturas académicas, proveniente de la "moral cristiana".

Una de las muestras, definitivamente tiene que ver con la presencia homosexual. En mis seis años y medio de estudios, jamás presencié una agrupación o una manifestación colectiva explícita, mucho menos activista o cultural desde ésta orientación sexual. Para muchos, como yo en ese entonces, tal posibilidad resultaba innecesaria y peligrosa. Pero eso de ninguna manera, debió haber significado un desconocimiento del derecho inviolable de apertura y a expresarse, dentro del ámbito universitario, a esta minoría que a decir verdad, ya no es tan minoría: los estudiantes homosexuales.

Durante cada “hueco”, es decir, en las horas libres, con mi afianzado grupo de amigos y amigas, todos aparentemente heterosexuales, acabábamos siempre en la cafetería central, tomando café, fumando, conversando, chismeando, viendo gente y mil actividades aparentemente improductivas pero extraordinariamente entretenidas propias del "hueveo". Fue en varias de esas ocasiones, que Juan y Rossana, dos amigos cercanos, me advirtieron que dos muchachos que caminaban siempre juntos, me miraban sospechosa, fija y persistentemente. Yo, alzando los hombros y con actitud displicente recuerdo que les contesté:

-¿Y a mi qué? Que me miren pues...

A los años, me vine a enterar que esos dos eran pareja sentimental y que además, estaban intentando convocar a gays para que escribiéramos en un periódico mural. Buen gaydar que tuvieron...

Por otro lado, un día navegando en internet desde mi casa, como se imaginarán ustedes: por páginas webs del cada vez más osado ambiente gay limeño, encontré una que me caía como anillo al dedo. Se trataba de gpuc: una red universitaria dirigida a universitarios gays y lesbianas de la Universidad Católica y cuyo orgullo y misión residía en ayudar a las personas a asumir su condición homosexual con mucha más seguridad y naturalidad de lo que lograrían solos. Para ello tenían un sistema de anfitriones.

Me comuniqué con uno de ellos y quise asistir a una de sus reuniones.

La noche programada, quise encontrarme con decenas de los que en mi época se olía que eran, que de lejos no parecían pero que de cerca lo eran y también, los que de cerca no parecían pero de lejos, lo eran. Pero nada. La reunión fue bien intencionada, algo concurrida por ejemplares diversos, pero terminó siendo una decepción personal por la ausencia de los que me hubiera encantado ver por ahí, para hacernos un reconocimiento honorable y desdramatizado, para emitir una afiliación extemporánea al "gremio" y para expresar un sentimiento mutuo hacia el tiempo redimido.

No puedo negar que siento orgullo por mi alma mater, donde me instruí en mucho de lo que soy hoy y donde germinaron silenciosamente mis contenidos intelectuales. Pero esa parte gay, tan mía, tan intensa y también tan entonada, me la fragüé fuera del campus, a costa de calle, diálogo, atrevimiento y desgarro.

Te voy a criticar de verdad...


Fecha Publicación: 2010-02-26T11:51:00.005-05:00



Posiblemente la afición más difundida, entre los que nos jactamos de ser humanos es la de criticar.

He estado informándome sobre este “arte”, además, de estar haciendo un mea culpa. Y llego a la conclusión de que lo único que me trae el criticar, es por un lado, una gran pérdida de tiempo y por otro, una tremenda injusticia.

Primero porque difícilmente las personas hacen caso a las críticas ajenas, ellas no cambian cuando son criticadas. Y por otro lado, porque el noventa por ciento de las veces, lo hago por razones sumamente egoístas o porque me siento un privilegiado, un ubicado en la cima del monte desde donde mantengo “una actitud crítica”.

“Crítica” viene del verbo “krino” o “krinein” de cuya raiz “kri” vienen las palabras “crisol” y “acrisolar”. Es decir, filtrar impurezas.

Ahí queda claro cuál debe ser el sentido de la crítica. Maletear, rajar, calumniar, denigrar, machetear y otras acciones similares, no es criticar. Criticar es algo así como separar el grano de la paja, para guardar el grano:

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1. Cuando critico de verdad, amo al que critico. Lo empujo hacia arriba. No gozo. No quiero deleitarme con el fracaso de los otros por el sólo hecho de haber tenido la razón yo al criticar. Odioso es ese “te lo dije…”
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2. El "criticón" suele ser una persona infeliz. Me parece como si proyectara su amargura sobre el criticado. No soporta su mundo y tiene que culpar a los demás.
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3. Creo que el que critica es aquel que en principio siempre está dispuesto al elogio pero que en ocasiones se ve obligado a criticar.
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4. Sólo quiero criticar lo que amo. Porque amo, critico. Critico a las autoridades de Iglesia Católica porque quiero que ella camine a la santidad, a mis jefes porque me interesa mi trabajo y sus resultados, a mi familia porque quiero su bienestar integral, a las tradiciones que me rodean, a los gobernantes porque amo a mi país. Por tanto, necesito sabiduría y amor y delicadeza y asertividad. Líbreme Dios de los puyazos, amarguras, severidades, navajazos.
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5. Aunque me suene embarazoso y comprometedor, al criticar tengo que preguntarme por el grado de responsabilidad que tengo en lo que reprocho. Ayer me escribía un email un muchacho lector contándome que es regañado diariamente por su padre porque pasa más tiempo con sus amigos y hueveando en la calle. Y me pregunté: ¿Qué estará dejando de hacer ese padre dentro de su propio hogar? ¿Qué clima de convivencia tendrán en esa casa que sus miembros prefieren la calle?

Tengo de todo para los turistas...


Fecha Publicación: 2010-02-25T16:25:00.003-05:00


Andaba yo ensimismado, para variar. Un grupo de bailarines callejeros movían sus caderas al ritmo de tambores para los turistas. Oí una voz, casi un murmullo a mis espaldas. No hice caso, hasta que esa voz la sentí directamente en mi oreja izquierda. Volteé y provenía de un muchacho de unos 27 años. Aceitunado. Guapo. Era de baja estatura pero corpulento. Era chocante que el cuerpo que se parecía a un novillo, pudiera emitir una voz tan dulce.

Comentó algo sobre el baile que se desplegaba en medio de la plaza, sobre el contoneo de caderas de unos muchachos mulatos:

- Si bailan así…qué bien se moverán en la cama…

Parece que mi sonrisa abierta fue inquietante y reveladora porque de inmediato asestó una pregunta:

- ¿Buscas algo? Porque yo me encargo de hacer placentera la estadía a los turistas… Ellos me piden de todo. Yo tengo todo. Para todos los gustos...


Claro que mi mente se aceleró. Mis nervios de la cintura para abajo se sacudieron. La adrenalina emanó a su antojo. ¿Era acaso aquel moreno fornido con voz de arcángel, un genio que me brindaba su lámpara mágica? ¿Qué necesitaba yo en aquella noche? ¿Qué me provocaba? Ufff. Qué maravilla. Sólo precisaba frotar aquella lámpara de aladino colombiano.

Como un rayo se me cruzaron ideas. La noche invitaba a descoser mis deseos aplastados por el sopor de esos días previos al inicio de mis vacaciones y por los malos recuerdos que no me abandonaban. Me abría sus puertas al abismo. Me proporcionaba unas nuevas alas a mi cuerpo dormido. Un nuevo paradero. Un distinto destino en mi itinerario.

Qué rico. Quería un colombianito. Bronceadito y con nalgas blancas. Uno de esos que baila vallenato apretadito y sabe mover las caderas. Uno con sombrero vueltito y olor a café.

Pero como yo soy paradójico y testarudo. Como yo todo lo pagaba con tarjeta de crédito para no cargar efectivo. Como yo andaba en mi desierto personal a pesar de estar en medio del caribe. Como yo estaba abstraído en lo inmaterial; terminé por asestarle también una respuesta desconcertante.


- Lo siento, pero hoy es Miércoles de Ceniza y estoy determinado a cumplir los preceptos de ayuno y abstinencia. Será para otra ocasión, gracias.

El comedido ofertante se marchó confundido. No entendió ni una sola palabra de lo que escuchó de mis labios.

- Estos turistas extravagantes- pensaría. Y se alejó como cualquier otro vendedor ambulante acomodándose la bragueta.

Mientras tanto, yo continué mi camino por las calles empedradas mascando una oración…¿Cómo no agradecer ese maná del cielo cuando uno está en medio del desierto?.

Acompañado en Cartagena


Fecha Publicación: 2010-02-24T13:02:00.006-05:00


Estuve 10 días de viaje. Decidí hacerlo solo. Bueno, “solo” es un decir porque a mí me acompañaron presencias interiores e inamovibles, agobios, propósitos a medias, delirios sin forma, la misma soledad, empachos del alma y melancolías de origen desconocido.

Pero me gustó. Disfruté especialmente del sentido de la vista. Mis ojos no descansaron. Hablé poco y miré mucho. Me la pasé recorriendo una a una las calles de Cartagena de Indias. La caminé a diferentes horas, para ver cómo el sol al avanzar iba iluminando aristas y oscureciendo otras. Toda ciudad por el día ostenta sus aperturas y mínimas pinceladas, en cambio, por la noche, resalta otras como sus sigilos y misterios.

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Yo hice eso. Me fijé durante el día en sus balcones floridos y sus oscuras estatuas de piedra que recuerdan hombres de historia. Pero por la noche, aprecié sus escondrijitos a media luz donde la gente del presente apacigua sus fantasmas y les da de beber; sentí sus calles como arroyos de silencio, me resguardé con sus mantillas multicolores y envolví con su olor a mar amante.

No me interesaron las músicas que otros turistas rebuscaban por las calles para sacar desde dentro de sus cuerpos, ritmos que lograran sacudir sus desazones y somnolencias. No me importaron los hálitos de romance que los amantes iban dejando por los angostillos empedrados. A mí me bastaba el silencio y la soledad, mis amores impresos en el corazón que me acompañan a la luna y al centro de la tierra y la sensación que no existía el tiempo.
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He sido yo mismo en tierras extrañas. Fui forastero taciturno pero feliz. Cartagena protegió mi forma de ser, con sus murallas vetustas pero inalterables. Su antigüedad me ha renovado la vida. Ha reiterado mis fragilidades de viajero eterno y convicciones, mis conquistas personales, mi supervivencia urbana, mi aguante.


Gracias por acompañarme Cartagena. See you soon.

Renovado...


Fecha Publicación: 2010-02-23T17:47:00.001-05:00

Vicho regresa renovado, proveniente del mismísimo paraíso...
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Carajo tu ternura, Raúl.


Fecha Publicación: 2010-02-15T09:56:00.003-05:00





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Al final de la noche, con las primeras luces del amanecer. Al regresar a mi casa, varias cosas se empezaron a apreciar con más fidelidad. No solamente el color de tu piel idéntico al de mi recuerdo. Ese blanco tan blanco que me hizo despertar la luna que no es blanca. Ese tejido dócil que deja traslucir un espíritu quieto que desea ser inquieto.

Con los primeros sorbos de café con leche, reclinado en el repostero de mi cocina, aún con la cabeza virando y atiborrada de jeroglíficos multicolores, con los ojos semi cerrados, fui distinguiendo la emoción que me suscitaste toda la noche. ¿O fueron varias emociones?. Prosigo. Al escribir, lo descubriré.

A ver. Ternura. Sí, porque te mencioné cargosamente quince veces que me gustaba tu pelo. Castaño e irreprochablemente largo. Tenía que acariciarlo para darme una idea de lo suave que tendrías el alma de siempre, a pesar que la tengas a ella tan escondidita detrás de tus palabras difíciles. Esos raptos de silencio, esas miradas a la nada, esos ensimismamientos en voz alta, esos dictámenes tan bruscos contigo mismo, esos códigos indescifrables, fueron sin duda para mí, como unas flechitas coloradas e intermitentes que me indicaban, “ingrese con cuidado”. No. No y no. No hay precipicios peligrosos, por Dios. No tienes calles ni planos cuadriculados, eres más bien una selva frondosísima en la que sólo algunas avionetas de carga ligera pueden aterrizar.

.....

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Sí, todo eso me resulta imperiosamente tierno. Y la ternura tiene un componente de eternidad. Es infinita. Es incompatible con lo material y con las consumaciones de nuestros cuerpos abreviados. Es como un desbordamiento gaseoso que se tiene y luego se escapa, pero que al pasar ya dejó todas las contundencias de su efecto. La Ternura se enciende con las manos inocentes, pero se convierte en incienso rebelde y viaja al espacio de donde proviene.

Después de más de cuarentaiocho horas, tres duchas y dos viajes alrededor de la Tierra, como un perfume azul, tu ternura me sigue descomponiendo los dos gramos de razón que siempre alardeo tener.




I loved your Mom y su piedad,
I loved your hair
I loved Piero y su gordura
I loved Chester aun cuando no es un gato
I loved your tenderness aunque no te la creas.
And my hand has no more fingers. Sorry dear.


quizás continúe.

Carajo, son diez años, Raúl.


Fecha Publicación: 2010-02-14T14:32:00.007-05:00



Una margarita desabrida.
Un bochorno de verano. Una breve llovizna.
Cinco chilcanos de pisco.
Mil y una palabras.
Varios borrosos recuerdos.
Y frente a ti.

Te he visto después de 10 años. Carajo cómo pasa el tiempo. La palabra reencuentro que tanto le gusta a la gente, podría ser propicia, pero no quiero usarla. Se ha tratado más bien de un caprichoso y azaroso garrotazo del destino. Una intersección de dos trazos sin nombre.

Tenía tantas ganas de verte porque se trataría de verme a mí mismo, diez años atrás.

Nos citamos precisamente en la misma esquina el viernes último. El mismo cielo incierto de testigo y con un poquito menos de curiosidad, pues ya conocía tu rostro. Pero la intriga era intensa mientras el semáforo cambiaba la luz. Era una emoción inédita. Hasta que te vi cruzando la calle y sonreí. Me alegré. Un abrazo interrumpido. A los tres segundos, yo, ya estaba preguntándote y preguntándote sobre como te había tratado la vida durante tantos años transcurridos.

- Espérate pues a que vayamos a un lugar, a sentarnos y te cuento… - ordenaste.
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Sí, claro, hubo unos primeros primeros minutos de actualizaciones. Logros ¿No?. Cambios y procesos ¿Sí?. La vida nos ha durado bastante y repujado a su antojo. Nuevas texturas fueron apareciendo. Nuevos tatuajes y pliegues. Pero detrás de todas esas mudanzas y cambios de piel, eras el mismo. Y me convencí que yo estaba ahí por algo. Había sin duda, una conspiración secreta del universo que tendría que develar en los siguientes minutos.

Debo reconocerlo. No soporto mi vehemencia. Me detesto por la insistencia que exhibo en ciertas ocasiones, por conocer la vida de quienes han construido mi vida. Siento que irrumpo. Soy frenéticamente egoísta. Estabas delante de mí con la mirada algo perdida, como en aquel tiempo pasado, con esa mezcla de despreocupación y continencia, con esa prudencia y humor. Sin duda eras tú, el mismo, la misma sonrisa y el mismo estilo de hilar las palabras, no eras un fantasma de mi pasado que me estaba haciendo una broma.

Pasaron varias, muchas horas. Aclaraste con tu vocecita entre dientes que la estabas pasando bien, me convenciste con señales casi imperceptibles que estaba valiendo la pena estar destinando el poco tiempo que tienes para ti, conmigo. Si hubiera sonado alguna alarma, algún ring-ring indicando que la duración del encuentro se estaba aproximando, me hubiera despedido cortésmente, satisfecho e insatisfecho, pero me hubiera despedido igual, hasta dentro de otros diez años más.


con tu permiso, continuá...