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La noche
Era mentira que uno enloqueciera
Y terminase arrancando chispas sin pedernal
Con la mano crispada
O que el pecador se consumiera
Acariciando soledades
En su palma repleta de pelos
Era mentira
Pues tras tantas lunas
La masturbaci�n
No ha agrandado ni
Empeque�ecido
Mi tristeza
S�lo a veces me
Despierta en
La oscuridad
La certidumbre de unas
Manchas azules
Que dej� afuera
Y a�n resplandecen
En la noche.
(Publicado en una revista no recuerdo cu�ndo).
Los h�roes
Declamo el hero�smo
De los h�roes
Que se dejaron matar
Hace siglos
Para que hoy sea feriado
Cuando bajo del proscenio
Ahogados aplausos y cae al olvido
Mi hero�smo de ni�o
Por la tarde mam� nos dec�a
Su pap� segurito ya
Se qued� tomando
Pero yo sab�a que no era cierto
Pap� andaba enfrascado
En solitarias batallas
Y cuando volv�a a casa
Tambale�ndose por las noches
Desde mi lecho lo o�a tropezar y
Arrojar cansado sus armas
Pero no me atrev� nunca a saltar
A su encuentro
Y preguntarle si hab�a ganado.
Las estrellas
Hoy encontr� varios retazos de papel plateado
Bien prensados en un libro viejo
De mi infancia
Con ese papel plateado que envolv�a
Cigarrillos y los chocolates tipo cuzco
Pod�an recortarse estrellas y
Cometas
Estrellas fugaces
El placer consist�a en guardarlo y nunca usarlo
Nunca supe porqu�
VOY A escribir un poema
Por eso me marcho de esta
Hoja de papel endeble
Y quebradiza
Por eso arranco y
Me despojo
De esotras p�ginas que vendaban
Mis heridas
Y dejo que de �stas
R�os de luminosa tinta
Broten
Salpicando el firmamento las paredes
Y el asfalto
Voy a dejar mi coraz�n
Como un pollito enfurecido picoteando
El ma�z mezquino de la urbe
Voy a entregarme al viento
Y a los hombres
Como una prostituta buscando Amor
O sino tal vez algo m�s humilde
El semen de la Vida apenas
O la huella de la Vida
Entre miles de huellas de ciervos y de lobos
Confundida
Voy a comerme una nube
Para vomitar una lluvia
Voy a fornicar una orqu�dea
No a�orar� m�s al oto�o
Con su hojarasca de densos
P�rpados cubri�ndome
Ni so�ar� con la Vida
Al final entregar� todo lo que tengo
Y quedar� totalmente
Desnudo
Vistiendo a un poema
Por eso me marcho de aqu�
Alado cual rata mitol�gica
Sin importarme si en la mitolog�a
Hay ratas voladoras
Pues aunque yo no sepa nada
S� que estoy escribiendo
Si lo supiera todo
No sabr�a qu� estoy escribiendo
Y a pesar de que todo yo lo ignore
S� que he de vivir
Aunque decida escribir que
He muerto
Por eso he intentado
Escribir un poema hasta
Aqu�.
Balada urbana
Salto al d�a cual escudo
De mi sombra
Y un matamoscas cual adarga entre los brazos
Caballero voy en osamentas arrugadas de autom�viles
Jinete entristecido sobre perros apaleados
Gentil y gallardo canto
Bizarro adalid soy
Y altivo enamorado
Pues ciertamente defiendo y amo a ignota dama
De pezones peque�os como taxis
Que aferrada duerme a un rascacielos de peluche
Con una autopista introducida en su boca diminuta
Y en densa neblina envuelta cual enaguas humeante
Que yo arranco y arrojo desnud�ndola
Para entonces airado cabalgar en su abrupto pubis que
Cual oscuro trailer peludo escapa por la carretera
Al norte
Hacia sus senos
Soy un caballero azul oculto en verdes colectivos
Y mi coraz�n a la vista de todos
Es a no dudarlo convincente credencial
Que me hace an�nimo
Y donde el sol puede encender su cigarrillo
Lame mi dama agora un helado de frambuesa
Que es mi coraz�n casi derretido en el pecho m�o
Mi coraz�n omnipresente como afiche de
Concierto subterr�neo de latiods y de sangre
En todas las paredes
Mi coraz�n tan rojo como foco de prost�bulo
Mi coraz�n digo tranquilo surtidor de sangre
Ignorado trivial en esquina de callejuela de mi cuerpo
Hasta que de vida estalla incendio
Y en mi coraz�n conectan todos mangueras y cuchillos
Mi dama es como tierno infante que a�n se orina en cama
Y micciona el oc�ano amarillo
Donde nado
Y donde canto su belleza lamentando sus desaires
Juglares homosexuales entonan
Himnos patri�ticos y blues para su goce
Mientras yo masturbo a un poste que
Eyacula un chorro de luz bajo el cual
Me veo solo y vil y enamorado
As� a mi dama yo amo
Escupo en sus mejillas su piel con mis pisadas acaricio
Y pos�ola luego ferozmente
Penetrando al h�medo y lascivo sexo de una alcantarilla
A la muerte no le temo sino a su amor terrible
Atronador y pavoroso como un centro comercial
A su beso pesado como un p�jaro muerto y
Tambi�n a su oscuro veneno de luci�rnaga
Aqu� est� sin embargo ardiendo
Mi coraz�n escudo de su honra
Y la her�ldica de mis v�sceras certifica la alcurnia de mis heces
Y mi alma
Extendida como un manto de basura a su paso majestuoso
Yo desfago entuertos venzo en lides reto
A la la Noche
Exijo el Santo Grial en las cantinas
Y dejo correr el amor como pus de mis feridas
Con el coraz�n manando baba contemplo a mi se�ora
La recuerdo feroz como un abismo
Orde�ando mi coraz�n con sus arteros besos
Y hasta el delirio adoro sus caderas de asfalto
Sus labios de flexigl�s sus tiernos ojos de ne�n
Y su amada silueta que fantasmal aparece en los mapas
Con largo r�o de l�grimas surcan su su pecho
Pero a mi coraz�n le pertenece
Por completo
Entre estos endriagos y s�per ofertas y quimeras
Yo soy su caballero
Y mi coraz�n es piedra en la honda de mi cuerpo
Para derribar a Goliat
Aquel agigantado rascacielo
Amor de familia
Pap�
est� en mam�
porque
Mam�
tiene
papada.
Poiesis
El
acto
de
magia
no es
tragar
filosos
y
afilados
sables
sin sufrir
herida
alguna
sino
que
el acto
de magia
consiste
en
tragar
delicadas
y
p�lidas
florecillas
sufriendo
horribles
desgarraduras
y
desgarramientos.
Poiesis
La
Poes�a
es
como aquellos actos que
hacemos de noche cuando yacemos
en el lecho profundamente
dormidos
-verbigracia:
esconder el aterido pie
bajo la s�bana, sosegar un �lgido escozor
ventral o
dar la espalda a una
impertinente luz-.
La
Poes�a es
semejante a tales acciones, diferentes a
los sue�os, pero
igualmente maravillosas,
realizadas
con toda exactitud y
precisi�n,
a�n a ciegas,
como si estuvi�semos despiertos
de alg�n misterioso modo en
medio de los sue�os,
o dirigidos por alguien que
habita en nosotros
pero que es mucho m�s fuerte
y tambi�n m�s sabio.
Actos que
al despertar no recordaremos
ni podremos concebir,
mas
gracias a los cuales
dormimos pl�cidamente toda la noche
y podemos tambi�n
so�ar...
Como esos actos,
la Poes�a
es.
Una hormiga en la barriga
S�,
verdaderamente quien r�e al �ltimo
r�e mejor.
S�,
y esto aunque
la Muerte
no tenga dientes.
Copla
Tengo el coraz�n tan cerca del piso
que es una oscura piedra atravesada en mi camino
o un grillete atado a los tobillos
o un fruto podrido que ha ca�do
Tengo el coraz�n tan cerca del piso
que todos pueden pisotearlo
inadvertidamente mientras pasan
o llevarlo el cierzo hacia la nada
mezclado en la hojarasca
para nunca m�s verlo
Lo tengo tan abajo
que las cucarachas han llegado a considerarlo
de su tribu
y mis pies no sienten m�s el fr�o
al calor de su abrigo
Tengo el coraz�n tan cerca del piso
que se halla mas bien hundido
en el profundo pozo negro de mi cuerpo
cantando
tan cerca del piso
que mi coraz�n no es m�s
que este arrugado par de calcetines que
en mis pies tengo
agujereados
y apestando.
ai lov
Amo el tiempo que pasa
Amo el �ter donde los �ngeles
son pederastas y felices
Amo la manera como cacarean los perros
al amanecer
Amo tu cuerpo blindado y abierto
tus nalgas neum�ticas y firmes
tus senos por los que asciendo a la luz de la ciudad
y de donde lo contemplo todo
como desde un edificio de veinte o veintid�s pisos
Amo el odio con que me amas
Amo las suelas de tus zapatos ebrias
pre�adas de polvo y sol urbanos
Amo a mi pr�jimo a mis test�culos y al Complejo de Edipo
Amo la ONU la OEA la OTAN todas las sociedades
an�nimas
Amo los hipogrifos y los tr�boles de cuatro hojas
Y amo el sol
Amo la Vida
Amo el champ� anticaspa que no irrita los ojos.
Poema escrito con una m�quina de escribir
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
he tachado todo lo arriba escrito
adi�s a su ef�mera existencia
letras versos p�rrafos palabras
enteras xxxxxxxxxxxxx frases
amordazadas
o escondidas
la presencia de su ausencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
bah
nuevamente desandar lo andado
tachar lo escrito
desvivir lo vivido en un momento
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
versos
en su triste papel de momias
pero xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
todo hacia la nada
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
y esta palabra in�til
xxxxxxxxxxxxxxxx o esta tambi�n
xxxxxxxx: aqu� siete letras asesinadas
pero algunas palabras letras signos
han sobrevivido relampagueando
entre despojos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxx xxxxxxxxxxx
�stas quiz�
no
estos versos no
bah
en el fondo
un oscuro viento alimenta
lo perdido
y estos versos sobreviven
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxx
xxxxxxxx
xxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Poema a la paloma de la paz
S�lo quiero
que
la paloma de la paz
se haga el dos
sobre mi pecho.
Poema azul
Azul y solo
sin saber
c�mo
ni para qu�
tampoco.
Azul y solo
sin desnudez y sin
veste
sin olvido ni recuerdos
yo
el amargo el ajado el zarrapastroso
el mudo
azul siempre
y siempre solo.
Aqu�
-solo y azul-
apagado y agrio
mirando lo m�s grandioso y lo m�s
libre
lo que no comienza
y no termina
lo que s�lo
existe
cantando y siempre
redivive
el mar
el cielo
el mar
tambi�n azules
tambi�n solos.
Reptil
Cual tiern�simo prepucio
el firmamento nos cubre.
Ha de velar abierta alguna exorbitante bragueta
entre los altos edificios y la noche.
Un enorme falo
que micciona los espacios siderales.
Chorro de astros
entre la flora de los hombres y la fauna.
La luna
desva�do test�culo de naftalina que
le han puesto al cielo
para que no
se lo coman las polillas.
La luna
eclipses eyacula
y hombres-lobo
sobre todas mis escamas azules.
Libidinoso ha de ser el falo pues
enorme chancro estalla el ocaso f�tidamente cercano.
En Lima
un euf�rico salsero grita
�SABOOOORRR...!
y yo
me muerdo la lengua
tristemente.
Para M.M.
(O sea, para
Marylin Monroe; para Mi Madre.)
Decir que Marilyn Monroe no fue Mi Madre
no es lo mismo
que decir que Mi Madre no fue Marilyn Monroe.
Fijo que suena confuso como un sofisma;
pero viendo bien, vi�ndola bien,
vi�ndolas,
ambas tienen -aparte del esqueleto
lent�simo y el erizado pellejo celeste-
el mismo parque de atardecer quebrado,
unos cuantos sue�os hechos mierda,
fotograf�as amarillentas
-cual marchitas magnolias-
olvidadas bajo el colch�n o los p�rpados,
y unas ardientes ganas de ser amadas
mordidas lamidas y apretadas
como maduras chirimoyas o como higos.
Aunque fuera el viento neoyorquino el que
alz� a Marilyn las faldas
y a Mi Madre las ropas oprimiesen
las resacas
brisas del arenal,
ambas han llorado desnudas al menos una vez
extraviadas entre ortigas y sedas.
Y si Mi Madre no hubiera
abandonado el cine oscuro donde su juventud aullaba
con la �ltima butaca clavada
en pleno pecho,
tal vez estar�a ella ahora escribiendo sus memorias;
y por otro lado -o por el mismo-
se hallar�a Marilyn pelando legumbres y patatas
o hirviendo sopa y calcetines
cuando muere la tarde.
Ambas
fueron desgarradamente felices
e infelices tambi�n -desgarradoramente-.
La �nica
y peque�a diferencia es que Marilyn revent�
al tomarse cincuenta c�psulas de nembutal
y que Mi Madre
me pari� a m�.
Lo cual
verdaderamente es casi lo mismo.
Las ciudades tambi�n lloran
Como
un insecto fatal y oscuro
La Ciudad posee millares de ojos.
Pero de igual modo
La Urbe
es ciega
como vieja decr�pita
que trata de contemplar
las estrellas
a la hora de la siesta.
Por
la ma�ana
el insecto abre los ojos e
inicia su metamorfosis:
escupe en sus alas.
Al anochecer, adherido
con sus viscosas patas al cielo,
un siniestro brillo
entre sus p�rpados brota.
Pero La Ciudad s� puede llorar
pese a su altivo coraz�n
de chatarra y roca.
Son sus l�grimas, amargas, �cidas,
saladas;
a la luz del sol refulgen
con descaro
y al final de su ca�da
ensucian los o�dos
con su asqueroso eco.
Ciertamente
son escasas...
Apenas desprendidas,
los ojos de La Ciudad
se secan.
Entonces
alguien vendr� a cubrir
con peri�dicos
las l�grimas.
Y despu�s las confundir�n
con los suicidas.
Poema
Hoy
alguien me llam� por la
espalda con una palmada:
mi mundo se agolp� de alegr�a,
sent� que mi vida
tomaba nuevo rumbo.
Despu�s de a�os de vivir
arrinconado mirando pasar
a la gente,
alguien en
m�
hab�a reconocido a alguien.
En ese instante olvid� todo
lo malo que hab�a sucedido,
la dicha subi� de mis u�as
al coraz�n,
la felicidad me embriag� hasta
las orejas.
Cuando
volte� para abrazar al sin duda,
mi amigo
-cuando gir� abrasado
de amor-
aqu�l balbuce� con rostro
extra�o y
grave:
- Disculpe, lo confund� con un amigo.
Y se alej�.
Vosotros sois
Vosotros sois mis padres:
El hombre que con �vidas manos buscaba las nalgas
maternas en noches estrelladas.
La mujer que fascinada contempl� las dimensiones
del paterno falo en una noche sin estrellas.
Ese hombre cuya mirada ante
la felicidad y la desdicha es como la m�a: tiern�sima y
est�pida.
Esa mujer cuyos pezones
no mord� in�tilmente aferr�ndome a la vida.
Mis padres vosotros sois:
Aquel que me sac� de la boca todos los dientes
de leche, y cuya herencia es
el id�ntico perfume en los calcetines y en los huesos.
Aquella a la que desgarraron el cord�n umbilical que nos
un�a
mientras lloraba yo
y despernancada ella sonre�a.
Sois vosotros:
Un hombre y una mujer miserables, simples,
maravillosos y banales, a quienes
amo miserablemente, simplemente, maravillosa
y banalmente,
y de quienes hered� la sangre oscura, la lengua
viperina,
la bilis abundante tambi�n, y esta mueca de sonrisa
b�rbara y siniestra.
Un par de seres extra�os entre s�,
extra�os ante m�
y a quienes conozco y odio y quiero mucho m�s
que a un simple par de extra�os.
Vosotros sois:
El hombre cuyo pubis se arrugar� junto a los fl�cidos muslos
de mam� y pese a ello
seguir� buscando con manos �vidas aquellos para�sos
desolados.
La mujer que asombrada contemplar� al paterno falo cuando
�ste llegue a ser tan
t�mido y rid�culo como el de un ni�o.
Ese hombre.
Ese hombre de redondo vientre y calvicie dulce, al que
ebrio en el sof� yo vi dormir
y despierto vi so�ar y entre sus sue�os o� cantar,
balbucear
y eructar.
Esa mujer.
Esa mujer cuyos guisos hirvientes y amorosos han
construido
mi pecho, y cuyos
ojos arrugados, indestructibles quedan en mi recuerdo.
Pap�
y mam�:
Dos esp�ritus que unieron sus ilusiones para formar
una sola gran desilusi�n.
Dos cuerpos amarillos y decr�pitos, entrelazados como la
lejana noche en que se cruzaron
en mi camino para darme estos test�culos y esta alma
y estos
recuerdos salobres que jam�s podr� olvidar.
Papi y mami:
dos seres que cenaron y defecaron y copularon como
cualquier
pareja de hermosos animales salvajes o dom�sticos.
Un hombre triste. Una mujer sin dientes.
Hu�rfanos. Quebradizos. Enamorados.
Aguafiestas.
Vosotros sois.
Poema
Amo
La Vida
Y
Tambi�n
La Muerte:
Amo
Lo irremediable.
Amo
A la Vida
Y amo a
La Muerte:
Amo
Lo innecesario.
La Vida
Como la Muerte
Irremediablemente
Innecesarias
Innecesariamente
Irremediables.
Pero a veces...
No
Es cierto:
Siempre las amo.
Eleg�a II
Con la punta del l�piz
acaricio tu imagen que
brota lentamente de m�
como despu�s
de un punto ac�pite o
de un beso apasionado.
De un punto ac�pite
mejor,
pues yo nunca te bes�,
ni te habl� tampoco nunca
a pesar de haberte creado.
Porque yo te
dise�� perfecta
-como a partir de un pu�ado de l�gamo-
en el sexto d�a de mi adolescencia,
y te puse en el mundo impoluto de las ideas,
hermosa como un celeste trozo
de carne abstracta tomada de mi propio costado
de animal prosaico, material y negro.
Y fuiste tan alta
y tan lejana y
pura,
que ni te fijaste en el �rbol cuyo
fruto pudiste haber comido,
para as� darme ocasi�n de entablar la ch�chara o
al menos preguntarte tu tel�fono,
y al final de la met�fora simplemente perdonarte
pues yo no era m�s que un hombre enamorado.
Pero de modo tal
no sucedi�,
y entonces hube de amarte cubri�ndome con hojas,
escondido de tu presencia y
huyendo avergonzado
por los bosques,
expulsado del Ed�n donde te
hab�a colocado,
d�ndome cuenta que estaba desnudo
y enamorado,
que de ahora en adelante el amor ser�a
parido con dolor
y que las mujeres amadas estar�an hechas de polvo
y en polvo finalmente ser�an convertidas.
Y en el s�ptimo d�a de mi adolescencia
me puse a contemplar mi obra.
Y vi que era buena y perfecta
y agradable a mis ojos
pero tambi�n f�til, irreal e in�til.
Y santifiqu� el s�timo d�a.
Y entonces me dio pereza corregir o destruir mi obra,
como tambi�n el seguir am�ndola y record�ndola
porque ese era el d�a de reposo y descanso de mi obra.
Y desde entonces han pasado los siglos de los siglos.
Hasta que ahora -habi�ndote ya olvidado por completo-
no s� porqu� me puse a escribir esto sobre ti.
Ars
No me gusta escribir.
Prefiero
tener
la palabra
en la
punta
de
la lengua
para as�
descaradamente
poder
ense��rsela
a
la
gente.
Arena
(para los lagartos del desierto de Paracas)
Se levanta la arena con el viento
No sucede nada
Ni un turista con una videoc�mara
para detener el torbellino en el espacio
ni siquiera
alguien con una polaroid
bajo el sol o una simple kodak
Pocos caminantes
se detienen en cada punto de arena
O los caminantes acaso son un espejismo
Pero bajo la arena
las momias buscan sus sexos resecos
y se unen
Cada d�a de marzo es una piedra
Ment�
Sucede algo
Las tormentas de arena ahora nacen de mis ojos.
*
pongo ese asterisco all� arriba
para hacerme la ilusi�n
de una estrella
en este maldito cielo simple de papel
(y que me alumbre)
El amor y la p�rtiga
Hacer el amor es hermoso
como un salto con p�rtiga.
Tan hermoso cual eterno primer salto
sin saber si al otro lado nos esperan
las piernas abiertas del vac�o
o un titular ef�mero en la p�gina deportiva
de alg�n vespertino diario de provincia.
Pues el amor es este salto y no
porque el �rgano de mi deseo posea
exorbitantes dimensiones de garrocha es obvio
no presumo de tal cosa
Entiendo que en este salto no habr� varilla
que derribar amor m�o
sino la soledad del atleta
y la garrocha tu vientre
el estadio vac�o
y este fuego que hace de la p�rtiga una torre
por la que asciendo
y en la que despiertas
aferrando mi grito con los dedos.
Corro entonces por tu cuerpo pista de atletismo
ahora incrusto la garrocha
me elevo cinco metros seis
hex�metros
hasta rozar la dentadura de los �ngeles y
batir la marca sin saber cu�l marca
mientras la pista suspira victoriosa y derrotada
dormida cae la p�rtiga
y atleta ebrio rasgu�o por �ltima vez
estas alturas descendiendo
hasta rebotar vencedor en la ol�mpica colchoneta
de tus senos.
Por cierto
ning�n representante de Guinness vendr�
por este asunto de los records.