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C�sar Nakasaki: El oto�o de un abogado medi�tico
Despu�s de su derrota legal en la defensa de Alberto Fujimori y luego de haber sido defenestrado por Magaly Medina, la imagen del medi�tico abogado C�sar Nakasaki ha sufrido un duro rev�s. La sentencia condenatoria impuesta por el magistrado C�sar San Mart�n Castro, presidente de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia, habr�a confirmado que la fama de Nakasaki como abogado es mucho ruido y pocas nueces.
C�sar Augusto Nakasaki Servig�n es, por as� decirlo, un hombre de leyes de exagerada exposici�n medi�tica. Es, tambi�n, un abogado sui g�neris dentro de nuestra vern�cula far�ndula. Su aparici�n en diarios, revistas, p�ginas web, canales de televisi�n, blogs, radioemisoras y cualquier otra forma de comunicaci�n habida y por haber, es tan fatigante para el ojo p�blico y para el lente period�stico, que un acucioso colega nos hizo hace poco una reflexi�n: ��Acaso el abogado Nakasaki tambi�n patrocina a la Sant�sima Trinidad, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo?�. Y es que este abogado parece tener el don de la omnipresencia.
Egresado de la Universidad de Lima y alumno de Jos� Santos Chichizola, contin�a siendo el abogado del ex presidente Alberto Fujimori Fujimori �o Kenya Fujimori, para los japoneses�, a pesar que su ardorosa defensa no sirvi� de mucho (como otras tantas veces), ya que su patrocinado fue condenado por el tribunal encabezado por el magistrado C�sar San Mart�n, a 25 a�os de prisi�n.
Tambi�n defendi� hasta hace unas d�as a la �Urraca� Magaly Medina. Aunque muchas veces, a decir de otros abogados m�s experimentados que �l, en lugar de defenderla m�s parec�a que la estaba hundiendo. De eso parece haberse dado cuenta �un poquito tarde, por cierto�, la controvertida conductora de televisi�n, raz�n por la cual decidi� mantener su amistad pero retirarle la confianza como abogado. Fue, a no dudarlo, la cr�nica de una ruptura anunciada, m�s aun despu�s de la dolorosa derrota de Nakasaki en el juicio al ex presidente peruano-japon�s.
Tambi�n Nakasaki dio la cara por los deudos de la tragedia de la discoteca Utop�a y se puso al frente de los deudos de la tragedia de Mesa Redonda. Defiende a todo el mundo. A nosotros, felizmente no.
Nakasaki Servig�n, chiclayano de origen y chinito de risa, est� siempre delante de los flashes fotogr�ficos y de las c�maras de televisi�n. Lo tenemos reflejado hasta en la sopa a la hora del almuerzo. Pero la pregunta del mill�n de reales es: �Realmente Nakasaki es un buen abogado? Y esta no s�lo es una duda personal�sima que nos asalta de vez en cuando. Tambi�n es la duda de mucha gente que ve con cotidiana sorpresa c�mo algunos de sus clientes �como el ex mandatario Fujimori Fujimori�, en lugar de salir pronto de la c�rcel, se hunden m�s y m�s en la depresi�n de sus celdas.
Seg�n hombres de leyes que lo conocen y con quienes comentamos este singular caso, se trata de un abogado al que le gusta, le encanta, le fascina, le aloca la peliculina. El d�a que no sale en los peri�dicos, la tarde en que una radio no le hace una entrevista, la noche que no aparece en los noticiarios televisivos, el chinito se preocupa. Abogado de tragedias colectivas y de personajes vinculados con actos de corrupci�n. Defensor de ex funcionarios de dudosa reputaci�n y de gente farandulera de gran impacto televisivo. As� es C�sar Nakasaki Servig�n, todo un artista dentro del show business. Se mueve como pez en el agua cuando hay una c�mara de televisi�n o un reportero gr�fico cerca suyo. Hombre de leyes influyente, capaz de capturar la atenci�n de la opini�n p�blica nacional con sus ojos chinitos y sus declaraciones punzantes, pero incapaz de librar de la c�rcel a muchos de sus clientes. No en vano el periodista Gustavo Gorriti consider� no hace mucho, que los alegatos de Nakasaki en defensa de Fujimori eran una especie se sofisma chicha, porque en su af�n de presentar una defensa intelectualmente s�lida, terminaba confundido en una huachafer�a intelectual.
Hace poco nos comunicamos telef�nicamente con un prestigioso abogado y le preguntamos qu� opinaba sobre C�sar Augusto Nakasaki Servig�n. El hombre de leyes guard� prudencial silencio y luego nos dijo algo que nos dej� pensando y pensando: �Mire usted, la l�nea de la �tica que divide a los verdaderos profesionales de leyes y a los simples mercaderes del Derecho es muy delgada, pero el medi�tico don C�sar vive trepado sobre esa l�nea, como un experto equilibrista al que le excita el peligro pero que en cualquier momento puede perder el equilibrio y venirse abajo�.
Y as�, nos quedamos pensando en el equilibrista C�sar Nakasaki, y en cu�n afortunados somos al tenerlo en los peri�dicos y en la televisi�n, y no defendi�ndonos en alg�n juicio.
Paracas: Entre el Hilton, la pobreza extrema y la corrupci�n.
Paracas, situado a 4 horas y media de Lima, en la provincia de Pisco (Regi�n Ica), es un distrito con poco m�s de 2.000 pobladores, con una envidiable historia precolombina y un enorme futuro tur�stico y empresarial, pero que sufr�a desde hac�a varios a�os un problema a�n mayor que el mismo terremoto que afect� la jurisdicci�n el 15 de agosto de 2007. Nos referimos a la corrupci�n institucionalizada en su gobierno local, encabezado por un personaje seriamente cuestionado por la poblaci�n, que gobern� durante casi 20 a�os, amparado en �votos golondrinos� (seg�n confesi�n de los propios �golondrinos�), silenciando periodistas por 250 soles al mes y haciendo del municipio su chacra particular. Nos referimos a quien hasta el �ltimo 9 de diciembre fue alcalde distrital de Paracas, Alberto Honorato Tataje Mu�oz.
La Municipalidad Distrital de Paracas, que recibe anualmente una partida presupuestaria del Estado e ingresos propios que suman varios millones de nuevos soles, nada hizo por paliar la pobreza y pobreza extrema de su escasa poblaci�n, diseminada en asentamientos humanos y centros poblados, varios de ellos sin agua ni desag�e, ni seguridad, ni esperanza.
Y es que no todo en Paracas son casas de playa para ministros y empresarios, camionetas 4 x 4 ni hoteles cinco estrellas como el Double Tree Guest Suites by Hilton, recientemente inaugurado por el primer mandatario Alan Garc�a. Esa es solo una imagen que las agencias de viaje, el ex alcalde Tataje Mu�oz y los funcionarios del MINCETUR le han vendido a los peruanos y al mundo. Ese es solo un espejismo en medio de la pobreza y la basura. Basta visitar los pueblos de Santa Cruz, Pozo Santo, Las Antillas de Paracas, Las Palmeras, Jos� de San Mart�n y otros, para descubrir que Paracas no es el para�so que figura en las agendas de turismo.
Elecciones transparentes
El 9 de diciembre �ltimo, el profesor Tataje Mu�oz, amante de la buena vida, del pisco ique�o y de los discursos interminables; fue sometido a la Consulta Popular de Revocatoria. Y el pueblo le dio la espalda. Hizo de todo para frustrar la votaci�n: present� recursos ante el Jurado Nacional de Elecciones y acus� de guerra sucia a sus rivales pol�ticos; habr�a utilizado (seg�n versi�n recogida de los propios trabajadores de la municipalidad) fondos p�blicos para su campa�a por el �No a la revocatoria� y le pag� muy bien a los periodistas de Pisco para que d�as antes de la Consulta, lo acaricien y no lo golpeen. Incluso, seg�n nuestra fuente, meses antes habr�a pretendido una vez m�s, traer �votos golondrinos� de Pisco mediante cambios domiciliarios masivos para ganar la Consulta Popular, pero el RENIEC le puso el parche. Hizo de todo, pero nada le result�. Y es que la justicia tarda pero llega.
Tataje Mu�oz, ex profesor de una escuela fiscal del distrito vecino de San Andr�s, hace un par de d�cadas �a decir de gente que lo conoce de toda la vida� con su sueldo de maestro no le alcanzaba ni para la gaseosa, pero cambi� su destino gracias a la pol�tica. Y as�, postul� y gan� la alcald�a de Paracas con todas las de la ley. Pero pas� el tiempo, le gan� la soberbia, se le cay� la careta y cuando la gente ya no quiso votar por �l, a Tataje Mu�oz no le import� m�s la voluntad popular y resolvi� su problema de escasa popularidad trayendo �votos golondrinos� desde los cinturones de pobreza de la provincia de Pisco. Los trajo en camiones �seg�n la propia poblaci�n de Paracas, �como si fuesen carneros� � desde La Alameda, La Pascana y La Esperanza, tres de las zonas m�s deprimidas de la provincia. Y se volvi� a elegir. Y a�os m�s tarde se eligi� por tercera vez, usando el mismo sistema y ante los ojos incr�dulos de la gente y la falta de fiscalizaci�n por parte del Sistema Electoral, que no vio lo que estaba pasando en Paracas.
Con estos y otros antecedentes, el inefable Alberto Tataje, secretario general departamental de Acci�n Popular (Regi�n Ica), amigo del ex presidente de Transici�n, Valent�n Paniagua (a quien mencionaba con frecuencia en sus aburridos discursos, tal vez para darle visos de honestidad a su gesti�n), y a quien le encanta, le fascina, le aloca, tomarse fotos junto al congresista V�ctor Andr�s �Vitocho� Garc�a Belaunde (porque el sue�o de Alberto Tataje sigue siendo, seg�n sus allegados, ser congresista o presidente regional para el 2010), pretendi� perennizarse en el cargo, pero esta vez, el JNE, la ONPE y la PNP se lo impidieron.
Seg�n la ONPE, el burgomaestre de Paracas y sus cinco regidores, Luis Humberto Solari Neyra (teniente alcalde acusado del presunto delito de peculado doloso), Cecilia Patricia Moyano C�rdova (acusada de abuso de autoridad), Jorge Luis Baca �valos (acusado de incapacidad moral), Catalina Victoria Miranda Menacho (acusada de nepotismo) y Pablo Benigno Mart�nez D�vila (acusado de malversaci�n de fondos), cumplieron con los requisitos para ser revocados, de acuerdo a las actas electorales de la Consulta Popular de Revocatoria computadas al 100%. Votaron en Paracas 1.979 de un total de 2.426 electores h�biles, lo que representa el 81.5% del padr�n electoral.
Seg�n fuentes period�sticas de la provincia, entre los 447 votantes que no acudieron a sufragar habr�an estado �al parecer� los �golondrinos� de Pisco que a�n figuran legalmente en el padr�n del RENIEC como si vivieran en Paracas y a quienes en la anterior campa�a electoral, Tataje habr�a ofrecido trabajo y terrenos, promesa que por cierto nunca cumpli�. Por eso, el d�a de la Consulta Popular, a estos �electores port�tiles� ni siquiera se les cruz� por la mente viajar hasta Paracas para votar �a cambio de nada�.
Es decir, 1.049 electores votaron por el �S͔ a la revocatoria; mientras, solo 875 apoyaron la continuidad de Tataje Mu�oz, esperanzados en promesas bonitas y falsas, como dice el vals. Entonces, el defenestrado alcalde tuvo que irse, claro est�, entre gallos y medianoche a su distrito natal, Los Aquijes (Ica), por recomendaci�n del comisario de Paracas, capit�n PNP Luis Aliaga Pati�o, para evitar que la poblaci�n �lo saque en burro� del distrito. Y es que Tataje tiene una casa en Paracas, en la Mz. �A�, Lote 1 del Asentamiento Humano �Alberto Tataje Mu�oz� (le puso su nombre al lugar �para que nunca me olvide mi pueblo�, seg�n dijo a�os atr�s), pero en realidad vive en Ica y por lo menos la mitad de su gesti�n municipal, seg�n los moradores de Paracas, se la pasaba �arreglando asuntos personales� en Lima.
Salt� la pus en Paracas
Una vez que Tataje dej� el Despacho de Alcald�a, salt� la pus en la Municipalidad Distrital de Paracas. Tanto dentro como fuera del local municipal escuchamos a los pobladores y a trabajadores estables del Concejo, hablar de sobrevaluaci�n de obras, de licitaciones ama�adas, de planillas fantasmas, de tr�fico de terrenos, de peculado, de corrupci�n generalizada e incluso, de un inescrupuloso regidor que sustrajo del local municipal, con el apoyo de sus familiares y con la anuencia del entonces alcalde, cientos de kilos de donaciones llegadas para los damnificados del terremoto. De todo esto nos enteramos. Y a�n hay m�s.
Cabe recordar que la re-reelecci�n de Alberto Tataje en los comicios municipales de noviembre del 2006 gener� la violenta reacci�n de la poblaci�n, hecho que tuvo como saldo dos muertos y varios heridos. Seg�n declaraciones de algunos testigos (y esto figura en un grueso expediente al que tuvimos acceso en la Fiscal�a Provincial Penal de Pisco), Tataje Mu�oz habr�a ordenado disparar contra la gente, apoyado por un grupo de delincuentes contratados y tra�dos desde Pisco, por lo que fue denunciado penalmente por homicidio, juicio que a�n no tiene una sentencia firme.
Este alcalde, regal�n, alcohol�mico y demagogo como nadie, seg�n fuentes period�sticas confiables, habr�a entregado terrenos a sus familiares, amigos y partidarios en zonas ecol�gicas protegidas por el INRENA (denuncia que public� el Diario El Comercio el 2007) y autorizado un botadero clandestino de basura para la provincia de Pisco y el distrito de San Andr�s en una zona densamente poblada y a muy poca distancia de la Reserva Nacional de Paracas, convirtiendo de forma irresponsable a un distrito ecol�gico como Paracas en un gigantesco basural.
Otro dato para la Contralor�a General de la Rep�blica: Tataje Mu�oz habr�a despilfarrado los dineros del Estado en el "Festival Internacional Paracas 2007", en donde derroch� m�s de 150 mil nuevos soles del municipio y en donde estuvo involucrado, adem�s de Tataje Mu�oz, su teniente alcalde �a decir de la poblaci�n, otro impresentable personaje� Luis Humberto Solari Neyra, y dos abogados que, como �l, tambi�n pertenecen a las filas de Acci�n Popular. Personas allegadas a la municipalidad nos permitieron acceder a documentos en los que se detalla el balance de los gastos incurridos y que estaban prohibidos por la Contralor�a General de la Rep�blica.
Es curioso, pero la Contralor�a, con informaci�n facilitada a�os atr�s por Tataje Mu�oz, tuvo la flema de denunciar penalmente al ex alcalde de Paracas, Juan Jos� Donayre Mendoza, por haber gastado 20 mil soles en un festival anterior. Y Tataje se dio el lujo de gastar 150 mil en el �Festival Paracas 2007�. �Y la Contralor�a General de la Rep�blica? Hasta ahora no se da cuenta. Definitivamente, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Aqu� todav�a hay mucha tela para cortar. Pero en medio de tanta suciedad, veamos el lado positivo: Paracas se liber� de personajes nefastos como el alcalde Tataje Mu�oz, de su teniente alcalde Solari Neyra y de regidores que, seg�n nuestras fuentes, no formaron parte de la corrupci�n, pero nunca pusieron mano firme para acabar con ella. Ojal� que en las pr�ximas elecciones para designar al nuevo alcalde, el pueblo de Paracas no se equivoque otra vez. Y aunque est� dem�s decirlo, seguiremos investigando. Porque la historia de Alberto Honorato Tataje Mu�oz acab� en la Municipalidad Distrital de Paracas, pero comienza en el Poder Judicial.
Acoso sexual a menores a trav�s del Hotmail, Facebook, Hi5 y Messenger.
El acoso sexual por Internet es un problema de larga data en nuestro pa�s. En medio de la despreocupaci�n, desinter�s y hasta ignorancia de los padres de familia y profesores y, lo que es peor, de la inacci�n de las autoridades, nuestros ni�os, adolescentes y j�venes est�n inmersos diariamente en un ciberespacio en donde hay de todo: desde excelentes p�ginas web de educaci�n, cultura y entretenimiento, hasta p�ginas de pornograf�a, pedofilia y zonas de chat que se convierten en caldo de cultivo para la acci�n de los delincuentes inform�ticos (l�ase ciberladrones, acosadores sexuales, asesinos, secuestradores y violadores).
Primero miremos hacia afuera. El acoso sexual a los j�venes en Internet ha disminuido en los �ltimos a�os en Estados Unidos, pese al aumento de la pornograf�a en la web, seg�n una encuesta divulgada tiempo atr�s en aquel pa�s. El sondeo, realizado por instituciones universitarias para el Centro Nacional sobre Ni�os Desaparecidos y Explotados, detall� las actividades de los menores de edad en la Internet.
La encuesta revel� que las cifras de hostigamiento sexual por Internet descendieron de 25% a 13%. Este descenso refleja el esfuerzo del Gobierno por educar al p�blico y, en particular, a los j�venes, sobre los riesgos de entregar informaci�n personal o de establecer contacto con extra�os en el ciberespacio, seg�n los investigadores.
Sin embargo, en el Per� la situaci�n es diferente y, desde nuestro punto de vista, muy grave. Seg�n la encuesta realizada por la Red Peruana de Lucha contra la Pornograf�a, el 56% de adolescentes peruanos ha sido acosado de diversas maneras a trav�s de la Internet. El sondeo fue realizado entre abril de 2007 y setiembre de 2008, y recogi� entrevistas a cinco mil alumnos de 13 a 16 a�os de edad, procedentes de 89 colegios de todo el pa�s. Los acosadores sexuales utilizaron, seg�n este sondeo, los servicios de Hotmail, Hi5, Facebook, Messenger y otros, para el hostigamiento hacia los menores de edad.
Para combatir este flagelo, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES) y la Red Peruana de Lucha contra la Pornograf�a relanzaron la campa�a �Chatea seguro, chatea pensando�, cuyo objetivo es prevenir el abuso y la explotaci�n sexual a trav�s del uso de Internet en perjuicio de menores de edad. Una de las metas fundamentales de esta campa�a ser� ense�ar a los padres de familia a usar Internet para que puedan vigilar a sus hijos de una manera m�s cautelosa y minuciosa.
Asimismo, con esta campa�a se busca que los profesores tengan una mejor comprensi�n sobre el abuso y la explotaci�n sexual, con la finalidad de prevenir e informar a sus alumnos, as� como darles a conocer conceptos sobre explotaci�n, trata de personas, etc.
Ojal� que esta campa�a haya dado lugar a otras m�s, porque los cibervioladores y acosadores sexuales se incrementan a diario en las cabinas p�blicas de Internet y, al parecer, los j�venes peruanos todav�a no conocen con certeza que existen desconocidos ocultos tras el monitor de una computadora, capaces de poner en riesgo su integridad f�sica. Recordemos finalmente que el 92% de los alumnos encuestados por la Red Peruana de Lucha contra la Pornograf�a asever� que no ha recibido charlas sobre los riesgos y peligros en el uso de Internet.
�Democracia y corrupci�n p�blica son conceptos compatibles?
Como tantas otras veces, abordamos el tema de la corrupci�n porque sentimos que en el Per�, es un asunto que ni un d�a debemos pasar por alto. Conversando con gente versada en materia anticorrupci�n, nos asalt� la otra noche la pregunta: �Democracia y corrupci�n p�blica son conceptos compatibles? �Es posible la existencia institucionalizada de pr�cticas corruptas en un Estado democr�tico como el peruano, sin que �ste quede desvirtuado como tal? Analicemos.
La corrupci�n es considerada por los ciudadanos peruanos como uno de los tres principales problemas que tiene el Per�. Recientes y pasadas encuestas corroboran este sentir ciudadano, as� como tambi�n confirman que, desde la perspectiva de la opini�n p�blica, las instituciones m�s afectadas por la corrupci�n son el Poder Judicial, la Polic�a Nacional, el Congreso de la Rep�blica y los gobiernos locales (municipalidades). El gobierno est� en la obligaci�n de revertir esta situaci�n, por el bien de todos los peruanos pero, sobre todo, por el bien y la credibilidad del propio gobierno.
Y es que la democracia pierde legitimidad cuando el Estado de Derecho se tambalea. Y el Estado de Derecho tambalea cuando el sistema judicial no es suficientemente independiente de toda clase de presiones y no dispone de una buena informaci�n para documentar sus sentencias y evitar la impunidad de los cr�menes y delitos. Pero la democracia tambi�n se debilita cuando la clase pol�tica no sabe deshacerse de la corrupci�n y cuando la administraci�n p�blica no es transparente ni eficaz. Y el aprismo lo sabe de antemano.
La corrupci�n ha existido siempre. En todos los tiempos, sistemas pol�ticos, culturas y religiones. El fen�meno es, qu� duda cabe, global. No estuvimos en aquellos tiempos pero la historia nos cuenta que Cicer�n, por ejemplo, forj� su carrera pol�tica denunciando la corrupci�n. Y es que la corrupci�n p�blica es un mal canceroso que vive en simbiosis con el sistema democr�tico desde hace siglos; elimina la distinci�n entre bien p�blico y bien privado, caracter�stica de cualquier r�gimen liberal y democr�tico; rompe la idea de igualdad de los derechos de la persona y, en consecuencia, pervierte aquello que en el Per� y en todas partes denominamos pacto social.
Existen f�rmulas y propuestas para hacer inviable �o al menos, controlable� la corrupci�n en un pa�s como el Per�, en donde cientos de miles se benefician precisamente con la fragilidad de nuestro aparato judicial y con la fortaleza de la corrupci�n imperante, aunque algunos pretendan diluir o minimizar el problema denunciando que la corrupci�n tambi�n est� presente en la sociedad peruana y no solamente en la pol�tica.
Gran parte de la mala gesti�n de fondos p�blicos y de la ineficacia de la administraci�n p�blica provienen de su excesiva burocratizaci�n, que exige numeros�simos controles formales, los cuales, de hecho, no s�lo no impiden la mala gesti�n sino que acostumbran a incrementarla, frenando decisiones �giles y responsables, encareciendo las obras y los servicios, y encubriendo ineptitudes y mafias que, en definitiva, perjudican a los ciudadanos y, por ende, al pa�s.
Los ciudadanos peruanos hemos de asumir, como algo inevitable, el que los pol�ticos nos representen, al menos formalmente, en las instituciones p�blicas que conforman nuestro sistema democr�tico, que gestionen nuestros intereses comunes y hasta que nos manden, en el sentido m�s amplio y negativo del t�rmino. Asimismo, debemos resignarnos por ahora a que tales pol�ticos no sean los que nosotros queremos, sino los que quiera colocar en la puerta de salida de cada proceso electoral la camarilla que gobierna en los partidos tradicionales.
Es f�cil colegir que el ciudadano peruano com�n y silvestre tolera la corrupci�n porque a�n no alcanza a comprender que los pol�ticos no son h�roes admirables e inaccesibles, sino s�lo representantes de la vecindad, a los que se paga para que hagan su trabajo y no para que se aprovechen del cargo que les hemos confiado a trav�s de nuestro voto libre y voluntario. Ellos son responsables de la recta y eficaz administraci�n del dinero p�blico, as� como de la honrada defensa de los intereses ciudadanos; gestores, en suma, a los que por consiguiente se les puede y debe pedir cuentas. Pero, �realmente los peruanos estamos dispuestos y preparados para pedirles una rendici�n de cuentas?
El peruano, por regla general, no exige ni presiona a los funcionarios para que rindan cuentas, porque no ha reparado en que la corrupci�n le cuesta el dinero que paga �l en definitiva, cual si fuera un nuevo impuesto, pues ha de sufragar los servicios p�blicos que le presta una administraci�n cada vez m�s cara por ineficaz y perversa. Cuando se produzca esta toma de conciencia por parte de la ciudadan�a, �sta se tornar� necesariamente beligerante contra aquellos pol�ticos desalmados y manipuladores que la est�n despellejando de la pura codicia y ambici�n. Porque ratas y ratones hay de sobra en nuestro pa�s y a ellos hay que fiscalizarlos. Por eso, el actual gobierno debe tener en cuenta que la democracia ir� perdiendo legitimidad, si no encuentra un sistema que pueda a la vez garantizar el Estado de Derecho, evitar la corrupci�n y hacer eficaz y clara la gesti�n p�blica.
Yehude Simon, el mejor escudero y traductor del gobierno aprista.
Yehude Simon Munaro es un buen tipo. Al menos, eso es lo que dicen quienes lo conocen de cerca, entre ellos, amigos y enemigos del oficialismo: apristas, no apristas, humalistas, pepecistas y un largo etc�tera. En lo que a nosotros respecta, no tenemos el gusto de formar parte de su agenda de amigos, pero no tenemos por qu� dudar de que se trata de una buena persona. Punto aparte.
Ahora, analicemos su gesti�n como cabeza de un Consejo de Ministros que ingres� para reemplazar a un Gabinete que se fue en picada ante los ojos de la opini�n p�blica, presuntamente por haber tenido profundos nexos con la corrupci�n. Cuando fue nombrado presidente del Consejo de Ministros, se nos pas� por la cabeza la idea que Yehude iba a ser una suerte de fiscalizador de las acciones del Ejecutivo, algo as� como un adalid anticorrupci�n, un barbado defensor del pueblo (con el perd�n de Beatriz Merino, la verdadera y eficiente Defensora del Pueblo) con pinta de ap�stol b�blico y, adem�s, con un pasado que lo retrataba como inocente v�ctima de la injusticia de la justicia peruana (recordemos que purg� varios a�os de c�rcel acusado de terrorismo, delito que hasta donde tenemos conocimiento, jam�s de le pudo probar de forma categ�rica y fehaciente).
Adem�s, lo avalaba una buena gesti�n como presidente regional de Lambayeque y una l�nea pol�tica que lo alejaba de cualquier sospecha de genuflexi�n ante los mandatos del aprismo gobernante. Por eso lo eligieron y la opini�n p�blica pens� que con �l, las cosas marchar�an mejor. Craso error. Pens�bamos que Yehude iba a decir �s� al aprismo en muchas cosas, pero no cre�mos que su posici�n iba a ser tan �aprista�, por as� decirlo.
Desde la �ptica del analista pol�tico y periodista Fernando Rospigliosi, Simon Munaro habr�a aceptado el encargo de ser jefe del Gabinete ministerial con la abierta y �nica intenci�n de hacerse �visible� a nivel nacional, es decir, para labrar una imagen que abone a favor de sus perspectivas electorales (presidencialistas, para el 2011), ya que antes de ser premier, a Simon s�lo lo conoc�an con pelos y se�ales en Chiclayo, donde era un eficiente presidente regional, pues en Lima su imagen aparec�a s�lo a cuentagotas en los medios de comunicaci�n capitalinos. No ten�a tanta pantalla ni entrevistas como ocurre hoy. No sal�a en la foto tan seguido. Sus palabras no pesaban tanto como ahora. Es decir, exist�a para su regi�n pero para el grueso de la poblaci�n peruana era casi un ilustre desconocido. Ahora, las cosas han cambiado, para bien de �l, aunque no necesariamente para bien del pa�s.
Seg�n Rospigliosi Capurro, Yehude estar�a usando sin pudor el cargo para su campa�a, tal como lo hizo Jorge del Castillo, su antecesor en el premierato, aunque �ste �ltimo trataba de cumplir con determinados objetivos que lograsen darle prestigio como un buen administrador del aparato estatal. Simon, seg�n Rospigliosi, s�lo se promociona como candidato y no se mete en ninguno de los acuciantes problemas del pa�s. Y vaya que Fernando tiene toda la raz�n.
Y no es que las cosas marchen mal con Yehude a la cabeza del actual Gabinete ministerial, ni que dudemos de su honestidad y sus valores como ser humano. Nada que ver. Lo que nos preocupa y hasta fastidia, es la posici�n que ha adoptado: de escudero genuflexo y �todo terreno� del gobierno aprista, labor que, por cierto, le hace un flaco favor a sus intenciones presidencialistas para el 2011.
Eso no es lo que le gusta a la gente, mi estimado Yehude. Y pronto usted, se�or Primer Ministro, se dar� cuenta que, aunque siendo parte importante del oficialismo, es mejor conservar y defender la objetividad ante todo �y ante todos�, y no pasarse la vida diciendo �s�, se�or� a todo lo que diga y haga el gobierno, porque la gente, que no es tonta, ya se dio cuenta que usted se ha convertido en escudero incondicional del aprismo. Y eso no era lo que el pueblo esperaba de usted.
No hay forma de eliminar totalmente la corrupci�n, pero s� podemos disminuirla.
La corrupci�n pol�tica es como un c�ncer agresivo que carcome la estabilidad de los pa�ses emergentes en Latinoam�rica y en muchas partes del planeta. El Per� no es ajeno a esta realidad. Pol�ticos corruptos ha tenido el Per� y seguramente los seguir� teniendo. Algunos de ellos est�n en la c�rcel, mientras otros, m�s avispados y con mejor suerte e influencia, siguen pr�fugos en alguna parte del pa�s y el mundo. La corrupci�n es nuestro karma, nuestro lastre, heredado tal vez de los tiempos de la conquista, cuando los espa�oles mataban sin asco ni remordimiento para apoderarse de las riquezas incas. Es decir, mataban por poder y dinero.
La corrupci�n pol�tica en el Per� y en cualquier parte del orbe, no precisa que el dinero cambie de mano; puede tomar la forma de tr�fico de influencias o de la concreci�n de favores que envenenan la pol�tica y amenazan a la democracia. La corrupci�n pol�tica abarca un amplio espectro de delitos y actos il�citos cometidos por l�deres pol�ticos antes, durante o despu�s de abandonar la funci�n. Es diferente la corrupci�n menuda o burocr�tica, en cuanto es perpetrada por l�deres pol�ticos o funcionarios electos que han sido investidos de autoridad p�blica y que tienen la responsabilidad de representar el inter�s p�blico. Tambi�n debe considerarse el aspecto concomitante a la corrupci�n pol�tica: los sobornos pagados a los pol�ticos.
La corrupci�n pol�tica es un obst�culo a la transparencia de la vida p�blica. En las democracias establecidas, la p�rdida de fe en la pol�tica y la ausencia de confianza en pol�ticos y partidos desaf�an los valores democr�ticos, una tendencia que se ha profundizado con la exposici�n de la corrupci�n en la �ltima d�cada. En los Estados en transici�n y desarrollo, la corrupci�n pol�tica amenaza la efectiva viabilidad de la democracia y vuelve vulnerables a las recientes instituciones democr�ticas.
En todos los pa�ses del mundo, la corrupci�n, lejos de retroceder en su accionar delictivo, contin�a avanzando de forma imparable, especialmente en las naciones emergentes, en donde la corrupci�n ha entrado al disco duro de la pol�tica y ha instalado sus troyanos en el cerebro mismo del poder pol�tico, acabando con todo intento de desarrollo y transparencia. Como dijo en su momento Antonio Mar�a Costa, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, �la corrupci�n no es una gran fuerza impersonal e inevitable. Es un delito cometido por personas que deciden infringir las normas para obtener un beneficio. En el caso del soborno, hay dos culpables: la persona que lo ofrece y la que lo acepta. Con una palabra, se puede evitar ese delito: simplemente, diciendo �NO��.
Si alguien te pide una peque�a contribuci�n econ�mica para facilitar un proceso, simplemente di �no�. Si alguien te ofrece un soborno para conseguir algo, rech�zalo. Tal vez parezcan actos insignificantes, pero son importantes. Detienen la decadencia de una cultura de deshonestidad. Evitan el fraude, el abuso de poder e incluso pueden salvar vidas. Entonces, s�mate al �no� votando contra pol�ticos corruptos, rechazando negocios deshonestos o denunciando actos corruptos en el trabajo. Jueces, s�mense al �no�, rechazando sobornos que pervertir�n el curso de la justicia. Profesores y padres, expliquen a los ni�os c�mo decir �no�, para que la pr�xima generaci�n no tolere la corrupci�n.
El �no� de los organismos de lucha contra la corrupci�n, deber�a o�rse por encima de los dem�s para ayudar a las sociedades a fortalecer la integridad y evitar el soborno y el tr�fico de influencias. Los gobiernos, a su vez, deben dotar a dichos organismos de la independencia y los recursos necesarios para que puedan decir �no� m�s a menudo. Los bancos tambi�n deber�an sumarse a esta iniciativa, neg�ndose al blanqueo de productos del delito y a la recepci�n de activos robados.
Dicho de otro modo, no hay forma de eliminar totalmente la corrupci�n, pero s� hay mecanismos para disminuirla. Para ello, hay que actuar con responsabilidad, trabajar y actuar libres, pero lo repito, con responsabilidad. Adem�s, hay que rescatar los valores humanos como la honestidad y solidaridad, para que la gente se gu�e por esos valores en el momento de escoger entre la corrupci�n y el progreso. Pero debemos empezar a cambiar desde uno mismo, para despu�s hacer que cambie el pa�s. Entonces, hay que ser honestos y buenos empezando por uno mismo, para despu�s que todos hayan cambiado, hacer que el pa�s cambie.
La mejor manera de combatir la corrupci�n es denunci�ndola, haciendo que los casos de corrupci�n se publiquen para que la gente que participe en la corrupci�n sea castigada y no salga impune, haciendo da�o a los dem�s. La condena para penar la corrupci�n, adem�s, debe ser elevada. Cuando se denuncie un caso de corrupci�n, la ley debe ponerse en pr�ctica para penar a los que cometieron ese acto il�cito, pero la condena que paguen esas personas debe ser algo que en realidad colabore con el plan de �rehabilitaci�n social y tratamiento de delincuentes�, para que dichos criminales puedan continuar despu�s con su vida pero de una manera que se colabore con el progreso del pa�s.
La Consulta Popular de Revocatoria, �sirve o no sirve?
En diciembre de 2008, se llev� a cabo en 240 distritos y tres provincias de nuestra Rep�blica, la Consulta Popular de Revocatoria (CPR) del mandato de autoridades municipales. Hasta ah� todo bien, pues se trata, seg�n la Ley N� 26300, de un derecho que tenemos todos los ciudadanos peruanos para destituir de sus cargos a determinadas autoridades que no est�n cumpliendo a cabalidad con su funci�n o que, peor a�n, han incurrido en irregularidades durante el ejercicio de su cargo.
La finalidad, entonces, que se persigue al solicitar la Consulta Popular de Revocatoria es poner fin, mediante el rechazo en las urnas, al mandato de las autoridades que enga�aron al pueblo en los primeros a�os de su gobierno local, sea �ste distrital o provincial. Sin embargo, es importante precisar que no siempre, ni necesariamente, la Consulta Popular de Revocatoria de determinada autoridad pone fin a su mandato, ya que puede ocurrir que la autoridad obtenga (y esto ha sucedido en la mayor�a de los casos, al menos durante la consulta del pasado 7 de diciembre) un nuevo respaldo a su gesti�n. Es decir, que su mandato sea democr�ticamente convalidado por la poblaci�n de su jurisdicci�n.
Sin embargo, �es buena o mala idea esto de la Consulta Popular de Revocatoria? �Es la soluci�n id�nea para terminar cuanto antes con las malas gestiones municipales? �O acaso existen otras f�rmulas menos onerosas para el Estado peruano y m�s efectivas para rechazar o convalidar autoridades locales? Analicemos.
De acuerdo al periodista y analista pol�tico Fernando Rospigliosi Capurro, �la revocaci�n de autoridades locales siempre fue una mala idea. (�) En el Per�, la revocatoria de autoridades no es una se�al de perfeccionamiento de la democracia, como plantean algunos. En un pa�s donde existe una sistem�tica y profunda desconfianza en las autoridades, lo que ocurre es que los que perdieron una elecci�n empiezan a bombardear al ganador al d�a siguiente que ocupa su puesto�. Y raz�n no le falta al colega Rospigliosi.
La Consulta Popular de Revocatoria se ha puesto en pr�ctica en varias oportunidades. En 1997, 2001, 2004, 2005 y 2008, el Estado peruano organiz� y llev� a cabo consultas revocatorias y siempre hubo hechos no tan aislados de violencia antes, durante y despu�s de las elecciones. Adem�s, dicha consulta no logr� necesariamente acabar con la corrupci�n ni con otras taras que se presentan con no poca frecuencia en las municipalidades distritales y provinciales del pa�s.
Adem�s, se gastaron ingentes cantidades de recursos estatales que bien pudieron servir para mejor causa. Entonces, �cu�l ser�a la soluci�n para reemplazar la pr�ctica revocatoria pero sin perjudicar el derecho ciudadano de rechazar y/o convalidar a sus autoridades locales? Rospigliosi Capurro plantea una idea que no es nueva pero que el gobierno deber�a tomar en cuenta: �Mucho mejor era el sistema anterior: per�odos m�s cortos sin revocatoria. Alcaldes y presidentes regionales elegidos por tres a�os y no por cuatro como ahora. Si los electores creen que se equivocaron, cambiar�n a la autoridad en la siguiente elecci�n. De lo contrario, la pueden reelegir. Derogar la revocatoria y reducir el tiempo en el cargo ser�a mucho mejor que el sistema actual�. Coincidimos una vez m�s con Rospigliosi.
Desde nuestro humilde punto de vista, la revocatoria sirve para poco y cuesta mucho: la del 7 de diciembre de 2008 le cost� al pa�s nada menos que 27 millones de nuevos soles. Adem�s, com�nmente sirve para que los adversarios de quien ostenta el cargo puedan vengarse y acusar al alcalde de lo que sea, pues para solicitar la revocatoria ante la autoridad electoral no se necesita tener pruebas del delito, sino acusar al burgomaestre y sus regidores de cualquier cosa y listo. As� es la ley y la verdad no nos gusta.
Reflexiones sobre la profunda crisis de credibilidad en la pol�tica peruana.
En la pol�tica peruana, las virtudes no son tan abundantes como los defectos. M�s bien, los vicios vencen por amplia y num�rica mayor�a a los talentos que propugnan la verdad y las sanas costumbres. Todos los d�as, la opini�n p�blica peruana tiene que enterarse, sea por la televisi�n o por los peri�dicos, que un funcionario p�blico, un congresista, un allegado al partido de Gobierno o a la tribuna opositora, est� inmerso en un presunto delito o en alg�n hecho digno de ser investigado. Por eso, hablar de credibilidad en la pol�tica peruana es algo muy dif�cil. Tanto como lo es en Venezuela y en Bolivia, por ejemplo. Y es que este no es solamente un problema nacional, sino un asunto de car�cter mundial.
Efectivamente, la actividad pol�tica en el mundo de hoy est� atravesando por una profunda y lamentable crisis de credibilidad. Y es que la verdad, como referencia exacta de los hechos y los pensamientos, est� constantemente manipulada por quienes detentan el poder (y muchas veces, tambi�n por quienes manejan o, mejor dicho, manipulan los medios de comunicaci�n). La falacia, la palabra hueca y carente de veracidad, es el ingrediente fundamental del discurso pol�tico y de muchos de los mensajes que circulan a lo largo y ancho de nuestra pol�tica interna.
Cuando en la universidad los catedr�ticos nos hablan de pol�tica, siempre nos permiten concebirla, al menos imaginariamente, como un arte que demanda habilidad, honestidad, nobleza, probidad y algunas destrezas adicionales. Es decir, una ardua labor de transparencia y honradez para quienes tienen el trabajo de ser pol�ticos. Pero eso es en el papel, seg�n lo que aprendemos en los claustros universitarios, pues cuando vemos la cruda realidad de la pol�tica peruana y latinoamericana, las cosas son diametralmente opuestas.
En el mundo de lo concreto, los variados subterfugios que aderezan la acci�n pol�tica crean el campo propicio para la acci�n desviada y distorsionada, hecho contrario a los ideales y conceptos, y por ello se ha acu�ado el t�rmino �politiquero� para quienes as� act�an, dejando de lado la nobleza de la pol�tica para torcer sus actitudes y aptitudes hacia causas y objetivos enfangados en el cieno de la corrupci�n.
El mundo (y no solamente el Per�) siempre ha sentido la acci�n nefasta de los politiqueros. Hoy, sin embargo, se agrava el mal por el alcance global de las decisiones y de los mensajes que intencionalmente circulan para avalar y acreditar los hechos y las palabras, y ello da lugar a una confrontaci�n a�n m�s grave que las de car�cter b�lico: la confrontaci�n de ideas entre los que conciben la pol�tica como una recta senda a transitar, y los que la materializan como un camino torcido, lleno de obst�culos y trampas, donde la viveza, la corruptela y los honorarios de �xito imperan con absoluta impunidad.
Para estos �ltimos, no existe ni siquiera una m�nima noci�n de conciencia ni de escr�pulos. Ellos justifican lo injustificable y no les importa para nada lo dem�s. Politiqueros hay en el Per� y en otros lugares, y los seguir� habiendo por los siglos de los siglos. S�lo hay que identificarlos y seguir su accionar muy de cerca, con ojo ciudadano vigilante, porque siendo como son, en cualquier momento intentar�n algo que seguramente colisionar� con los postulados de la �tica y la moral. Y ah� estaremos para denunciarlos.
Corrupci�n pol�tica: La Ley del Silencio en la democracia peruana.
�En qu� consiste exactamente la corrupci�n pol�tica? No es una pregunta f�cil de responder. Conocemos el nombre de pol�ticos acusados de corrupci�n. Algunos hasta han sido condenados. Algunos cumplen incluso penas de c�rcel. Pero estos son casos de corrupci�n, no la corrupci�n misma. De hecho, parece que la existencia de estos casos sirve para convencer a la opini�n p�blica de que la corrupci�n es s�lo una casu�stica, no una regla. De vez en cuando, un corrupto es descubierto. Se le pone en la picota period�stica y parlamentaria, se le convierte en ocasi�n para exaltar las virtudes del sistema que permite castigarlo, se lo digiere luego, que eso es el olvido p�blico del caso: la digesti�n colectiva de alimentos en mal estado.
Cabe la sospecha de que la corrupci�n no sea una anomal�a del sistema, sino el sistema mismo. Es una sospecha que explica por qu� no se habla en profundidad de ella. La ley no escrita de la democracia peruana es, precisamente, la Ley del Silencio. Ciertamente, hacer pol�tica no consiste s�lo en callar sobre la corrupci�n propia y la ajena. Tambi�n consiste en decidir, legislar, resolver, persuadir, pactar. Pero todo ello hunde sus ra�ces en aquel silencio, como si la pol�tica fuera un �rbol que no pudiera sobrevivir sin alimentarse de esti�rcol. Es m�s: se dir�a que la mayor parte de los ciudadanos acepta el hecho como un mal menor, o end�mico. La corrupci�n, al fin y al cabo, desv�a las ambiciones pol�ticas hacia el m�sero af�n de medro propio. Aunque en el orden de las bajas pasiones, la corrupci�n humaniza la pol�tica, la aleja del anhelo de pureza extrema, que es uno de los ingredientes del fanatismo. M�s vale, entonces, un corrupto que un iluminado, se dir�.
Pero el caso es que la corrupci�n misma es ajena a este efecto secundario. La corrupci�n no atiende a sutiles razones pragm�ticas. M�s bien, se vale de estas consideraciones para reproducirse como lo hacen las c�lulas cancer�genas en la met�stasis. Su proliferaci�n modifica, incluso, la escala de valores que el ciudadano peruano aplica a sus representantes pol�ticos. Hace tiempo, por ejemplo, la honestidad era un valor que produc�a indudables r�ditos pol�ticos. Hoy, apenas ara�ar�a un pu�ado de votos testimoniales.
Como ocurre en los modernos spots publicitarios, hablar de las virtudes objetivas de un producto ya no sirve para convencer a nadie; m�s bien, es preciso no hablar de esas virtudes y hacer re�r, por ejemplo. De hecho, el problema de la corrupci�n se ha convertido en un asunto de risa, aunque sarc�stica o de hiena.
Quiz� no podamos definir en pocas palabras la corrupci�n, sencillamente porque ya no sabemos realmente en qu� consiste. A fuerza de tolerarla, en el Per� la corrupci�n se ha convertido en un ruido de fondo, inaudible por lo persistente que es.
Alberto Fujimori: Entre el poder, la popularidad y la corrupci�n.
Presidentes corruptos ha habido en Latinoam�rica, �frica, Asia y Europa. Muchos de ellos ya han muerto, unos en medio de sangrientas guerras civiles y golpes de Estado, y otros, v�ctimas del paso inexorable del tiempo. Algunos pagaron con c�rcel sus delitos, mientras que muchos todav�a no son alcanzados por el brazo de la justicia. Ellos abusaron del poder a su gusto y conveniencia, asesinaron a sus rivales pol�ticos y a cientos de miles de personas inocentes; robaron a manos llenas, apelaron al clientelismo y al nepotismo para allanar el camino de sus insanos prop�sitos. Usaron el Estado como su propiedad privada y se escudaron detr�s de vallas legales, de inmunidad constitucional o de presuntos problemas de salud.
Sus delitos fueron m�ltiples: lavado de dinero, corrupci�n, enriquecimiento il�cito, malversaci�n de fondos p�blicos, sobornos, inversiones il�citas, narcofinanciamiento electoral y un largo etc�tera que caus� (y, en algunos casos, todav�a causa) verg�enza ajena e indignaci�n popular.
Y es que la corrupci�n de alto nivel es m�s perniciosa en los pa�ses pobres, como el caso del Per�, por ejemplo. Cuando un l�der saquea los preciosos bienes del pueblo y del pa�s, el esc�ndalo es mucho peor. Miles, cientos de miles, millones de personas inocentes resultan afectadas y la injusticia es extrema.
Hubo presidentes corruptos pero actualmente tambi�n los hay en el mundo. Los presidentes clept�cratas no pueden darse el lujo de perder el poder. Sin la armadura del gobierno, el mundo es para ellos un lugar inh�spito y hasta peligroso. Todos los presidentes �corruptos y no corruptos�, quieren mantener el poder el mayor tiempo posible. Pero un presidente corrupto tambi�n quiere quedarse en el poder para seguir haci�ndose rico y protegerse de las fauces (a veces endebles) de la justicia.
El presidente clept�crata, por ejemplo, sabe de antemano que si pierde el poder, tendr� que hacerle frente a la justicia y eso es algo que le quita el sue�o. Entonces, apela a cualquier artima�a para no abandonar el sill�n presidencial.
Los presidentes e, incluso, ex presidentes son muy poderosos, y llevarlos a juicio requiere la voluntad de acusarlos (voluntad que, por cierto, no es muy firme en un pa�s de institucionalizada corrupci�n como el Per�). Usualmente, valientes, osados e intr�pidos fiscales y jueces que no se inmuten ante el poder, necesitan meses (y a veces, a�os) de exposici�n p�blica para lograr su cometido, poniendo en riesgo su propia vida. Este es el caso de los abogados Avelino Guill�n y Jos� Pel�ez Bardales, quienes tienen la hist�rica misi�n de hacer que Alberto Kenya Fujimori Fujimori, tristemente c�lebre ex presidente del Per�, pague por todo lo que hizo, a trav�s de una sentencia ejemplar y firme por su participaci�n en los cr�menes de Barrios Altos y La Cantuta.
Finalmente, un jefe de Estado o de gobierno (y esto es para usted, Dr. Alan Gabriel Ludwig Garc�a P�rez, presidente Constitucional del Per�) debe demostrar voluntad pol�tica para combatir la corrupci�n, pero requerir� para tener �xito, de una amplia base de apoyo y de compromiso, porque la democracia sin responsabilidad no se puede describir como una democracia plena.
La triste verdad es que, en la mayor�a de los casos, sobre todo en Latinoam�rica, los m�s poderosos intereses venales manipulan con relativa facilidad a cualquiera que est� en el poder, se trate de una dictadura represiva o de una democracia.
El mundo tiene a�n demasiada corrupci�n nunca fiscalizada, pero la ciudadan�a est� cada vez m�s alerta acerca de la corrupci�n, reconocida hoy en d�a por lo que es: un azote que alimenta las crisis sociales, pol�ticas y econ�micas, que atrapa a millones en la pobreza y el hambre, socava la democracia y el estado de derecho.
Un buen gobierno no es un lujo, sino un art�culo de primera necesidad.
A�os atr�s, recordamos que el Banco Mundial, en uno de sus informes anal�ticos, expres� que un buen gobierno no es un lujo, sino un art�culo de primera necesidad para el desarrollo. El organismo internacional llamaba, de este modo, la atenci�n sobre la necesidad de contar con instituciones p�blicas eficientes para gestionar las m�ltiples actividades que deben ser cumplidas inexcusablemente por el Estado. En tal sentido, se se�alaba que un aspecto clave es la revitalizaci�n de la capacidad institucional del Estado, a partir de ofrecer a los funcionarios p�blicos incentivos para mejorar su rendimiento y, al mismo tiempo, mantener a raya las posibles arbitrariedades. Porque el problema de la ineficiencia o corrupci�n cr�nicas del sector p�blico es tanto pol�tico como burocr�tico.
Para establecer instituciones eficaces hace falta, entonces, promover tres tipos b�sicos de incentivos: normas y controles eficaces; m�s competencia y consulta; y participaci�n ciudadana. En los �ltimos a�os, se han conocido en el Per� y en otros pa�ses latinoamericanos numerosos casos de funcionarios cuyos bienes y nivel de vida no parecen corresponder con sus ingresos, y algunos de ellos fueron o est�n sometidos a procesos judiciales. M�s all� de las decisiones personales de los involucrados, el enriquecimiento de los funcionarios revela fallas en los mecanismos de control de gesti�n, que facilitan la apropiaci�n indebida de los recursos p�blicos o la toma de decisiones destinadas a obtener alguna forma de beneficio personal.
Si bien es cierto, todo aparato burocr�tico tiene un grado de opacidad inevitable y ofrece formas de eludir el cumplimiento de las normas legales, siempre es posible establecer sistemas destinados a mejorar la transparencia de su funcionamiento. Con este objetivo es fundamental que se implementen mecanismos sencillos y claros para verificar una administraci�n eficiente y honesta. Y estos sencillos mecanismos, por alguna poderosa raz�n, no se han podido (o no se han querido) aplicar en nuestro pa�s. El cumplimiento de este objetivo no supone trabar la gesti�n con m�s tr�mites burocr�ticos, sino transparentar la actividad, evitando fondos reservados y manejos discrecionales que brindan la ocasi�n para las pr�cticas corruptas.
Por ejemplo, la mera publicidad de cu�nto gasta el organismo p�blico en cada rubro, permitir�a a cualquier ciudadano comparar los precios de mercado con lo efectivamente pagado, quedando as� en evidencia las acciones fraudulentas en perjuicio del dinero p�blico. La austeridad y la transparencia administrativas son pilares b�sicos de cualquier r�gimen de �tica p�blica y hacen a un buen gobierno. Por el contrario, las malas pr�cticas en la gesti�n causan un da�o sensible a las arcas fiscales y desprestigian el sistema pol�tico y las instituciones p�blicas, especialmente cuando quienes se sabe o se presupone fundadamente que aprovechan su puesto en el Estado para fines privados, disfrutan de impunidad.
70 mil peruanos son portadores del VIH y todav�a no lo saben.
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) contin�a siendo, lamentablemente, un tema tab� para la mayor�a de peruanos. A pesar de las innumerables campa�as informativas, de reflexi�n y concientizaci�n que durante a�os ha desplegado el Estado, as� como las bien montadas campa�as de sensibilizaci�n a cargo de prestigiosas organizaciones privadas, a�n es infrecuente que los peruanos y peruanas se sometan voluntariamente a una prueba de detecci�n o descarte del VIH. Excusas hay muchas y temores demasiados. Precisamente esa resistencia a saber cu�l es nuestro verdadero estado de salud frente al VIH-Sida, ha originado que alrededor de 70 mil peruanos, sin siquiera sospecharlo y teniendo en apariencia una salud perfecta, sean portadores de este terrible mal y lo vayan diseminando a lo largo y ancho del territorio nacional.
Cada d�a, m�s peruanos y peruanas son afectados por el virus de inmunodeficiencia humana y, sin quererlo, lo van transmitiendo de forma sostenida e indiscriminada a familiares, amigos, allegados o incluso a extra�os, a trav�s de relaciones sexuales sin la debida protecci�n. En este caso, no hacerse la prueba del VIH es un error grave, tanto que en pocos a�os, por falta de una detecci�n a tiempo y una atenci�n profesional oportuna, nos puede costar la vida.
El viceministro de Salud, Dr. Melit�n Arce Rodr�guez, se�al� no hace mucho que solamente entre 15 y 20 mil pacientes que sufren los estragos del VIH-Sida acuden regularmente a los servicios de salud estatales y reciben el tratamiento adecuado que les permite afrontar su situaci�n con una mejor calidad de vida. �Y los dem�s? No se atienden porque, entre otras razones, ni siquiera est�n enterados del mal que los aqueja.
Por eso, en un esfuerzo m�s por cambiar el punto de vista de los peruanos con respecto al VIH-Sida, tiempo atr�s se lanz� la campa�a �T� PREVIHENES, inf�rmate� �Hazte la prueba!�, que tiene como prop�sito impulsar a los hombres y mujeres de nuestro pa�s a someterse al test de VIH de forma voluntaria y bien informada. Como debe ser.
El viceministro Arce Rodr�guez ha invocado a la poblaci�n sexualmente activa, a someterse hoy mismo a la prueba de detecci�n del virus de inmunodeficiencia humana, a fin de promover la prevenci�n, el tratamiento y la atenci�n de esta enfermedad, que a�o a a�o viene cobrando m�s v�ctimas en todas las regiones de nuestro pa�s. El desconocimiento del estado de una persona en cuanto al VIH es actualmente uno de los principales factores que influyen en la propagaci�n de la epidemia del Sida, ha dicho el viceministro de Salud. Y raz�n no le falta.
Por su parte, la Estrategia Sanitaria Nacional de Prevenci�n y Control de las ITS, VIH y SIDA del Ministerio de Salud, recomienda hacerse la prueba del VIH a todos los hombres, mujeres y adultos que hayan mantenido relaciones sexuales sin preservativo ni otro tipo de protecci�n en los �ltimos cinco a�os. �Y las gestantes? Para ellas, el examen es absolutamente gratuito en la primera atenci�n prenatal en todos los establecimientos de salud del ministerio de Salud.
Hacerse la prueba del VIH es una cuesti�n de responsabilidad, un compromiso con la vida, una forma de respetarnos como seres humanos. Adem�s, el examen no duele, no engorda, no dura mucho tiempo y, lo mejore de todo, puede salvarnos la vida. Y salvar, de paso, la vida de mucha gente.
�Incre�ble! M�s de 500 mil requisitoriados caminan libres por las calles.
�Cu�ntos pr�fugos de la justicia existen hoy en d�a en el Per�? La cifra exacta nadie la conoce con certeza; sin embargo, se presume que son m�s de 500 mil ciudadanos los que por alguna u otra raz�n han decidido vivir al margen de la ley y que desde hace d�as, semanas, meses o a�os vienen siendo perseguidos por la justicia, bajo requisitorias vigentes emitidas por diversas instancias del Poder Judicial.
Al respecto, recordamos que meses atr�s, el entonces director general de la Polic�a Nacional del Per�, general Octavio Salazar Miranda, anunci� con bombos y platillos que la instituci�n policial estaba a la espera de un simple dispositivo legal, a fin de tener la autorizaci�n de publicar en las p�ginas web de la Polic�a Nacional, del Ministerio P�blico, del Poder Judicial y de otras instituciones del sistema de justicia peruano, la relaci�n completa de personas requisitoriadas; es decir, la lista detallada de pr�fugos de la justicia.
Desde aquel d�a la Polic�a Nacional, el Ministerio P�blico, el Poder Judicial e incluso los medios de comunicaci�n escritos y televisivos (siempre dispuestos a colaborar con la ley, ayudando a capturar a estos delincuentes), estamos esperando la bendita autorizaci�n para difundir con nombres, apellidos y fotograf�a de la RENIEC incluida, la lista con un estimado de 500 mil ciudadanos, entre peruanos y extranjeros, que han cometido alg�n delito dentro del territorio nacional y que, en vez de ponerse a derecho, se dieron a la fuga y hoy est�n con paradero desconocido. En aquella largu�sima lista de pr�fugos de la justicia figuran violadores de ni�os y ni�as, homicidas, estafadores a mediana y gran escala, narcotraficantes, terroristas, secuestradores, difamadores, jefes e integrantes de bandas de asaltantes y un largo etc�tera. Todos ellos deber�an estar purgando condena en las distintas c�rceles del pa�s pero, por falta de log�stica o de una adecuada estrategia contra la delincuencia, siguen libres como si nada hubiera pasado. De acuerdo a la Direcci�n de Telem�tica de la Polic�a Nacional del Per�, existen m�s de 50 mil requisitorias por el delito de terrorismo, pese a que el gobierno no se cansa de decir que la subversi�n se bate en retirada.
Nos atrever�amos a decir que de aquella lista aproximada de requisitoriados a nivel nacional, s�lo una m�nima parte de ellos se esconden �bajo tierra�, viviendo ocultos, asustados y a salto de mata; los dem�s requisitoriados, que se cuentan por decenas de miles, no se ocultan y, por el contrario, andan felices por las calles de Lima y el interior de la Rep�blica como si nada y esto tiene una explicaci�n: No son gente conocida y, por ende, pueden confundirse f�cilmente con los dem�s, sobre todo en una ciudad con m�s de 8 millones de habitantes como Lima.
�Qu� hacer para capturarlos? La Polic�a Nacional ha demostrado que no tiene la log�stica ni la estrategia necesaria para capturarlos; entonces, una alternativa viable ser�a autorizar la publicaci�n y divulgaci�n de la lista de requisitoriados, a fin de que la sociedad civil, los organismos estatales y no gubernamentales, los medios de comunicaci�n y cualquier ciudadano con un blog como este o una p�gina web operativa, voluntariamente la reproduzcan y colaboren de este modo a combatir la delincuencia en nuestro pa�s.
Antes, la lista de requisitoriados se consideraba un tema reservado (tal vez para no entorpecer la acci�n de la justicia), pero hace ya varios meses que la Polic�a Nacional efectu� las consultas ante las m�ximas autoridades del Poder Judicial y la Fiscal�a de la Naci�n, y ambas instituciones manifestaron que no hab�a inconveniente alguno para autorizar la difusi�n p�blica y masiva de la lista de pr�fugos de la justicia.
La ciudadan�a est� dispuesta a colaborar con la Polic�a Nacional, el Ministerio P�blico y el Poder Judicial, en la tarea de identificar, ubicar y detener a miles de delincuentes que se resisten a ponerse a derecho y desacatan la autoridad. Por eso, la lista de requisitoriados tiene que dejar de ser un tema reservado y convertirse en un documento de dominio p�blico, por el bien de todos y como parte de una campa�a que bien podr�a encabezar el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (SINASEC).
Ex presidente de la Federaci�n M�dica del Per� no deja t�tere con cabeza.
Mientras fue presidente de la Federaci�n M�dica del Per�, el Dr. Julio Vargas La Fuente mantuvo en jaque al gobierno aprista con prolongadas huelgas m�dicas que lo convirtieron en un personaje medi�tico aunque ciertamente impopular, al menos desde el punto de vista de los pacientes, principales perjudicados con estas dr�sticas medidas de fuerza. Sin embargo, semanas atr�s, Vargas La Fuente dej� su c�modo puesto al frente del gremio m�dico y se mostr� m�s que satisfecho por la labor cumplida. Dicen sus allegados que ahora tiene objetivos m�s grandes. Tal vez una curul en el Congreso para las elecciones generales del 2011. Su lugar en la Federaci�n M�dica del Per� ahora es ocupado por uno de sus aliados, el Dr. Leoncio D�az D�az.
En este di�logo, el Dr. Julio Vargas enfil� sus cr�ticas contra el presidente Alan Garc�a P�rez, contra el ministro de Salud, �scar Ugarte Ubill�s y contra el ex titular de Salud, Ing. Hern�n Garrido-Lecca Monta�ez, a quien dej� muy mal parado. Como se recuerda, Vargas La Fuente encabez� las huelgas m�dicas que paralizaron los hospitales del pa�s 21 d�as en enero de 2008 y 38 d�as entre setiembre y octubre de 2008.
El ministro de Salud, Dr. �scar Ugarte, ha lanzado el Sistema de Aseguramiento Universal de Salud. �Esto satisface al gremio m�dico?
De ninguna manera, porque nosotros luchamos por el Sistema �nico de Salud, que es algo muy diferente. Estamos en abierta discrepancia con este sistema ministerial porque ese tipo de aseguramiento no permitir� realizar cambios sustanciales en beneficio de la poblaci�n, porque se continuar�a respetando la autonom�a de los subsistemas en los aspectos legales, econ�micos y administrativos, manteniendo el Seguro Social, el Ministerio de Salud (MINSA), los hospitales de la Solidaridad y la Sanidad de las Fuerzas Armadas y Policiales, cada uno por su lado. Por el contrario, nosotros exigimos iniciar la implementaci�n del Sistema �nico de Salud en el pa�s.
Si se implementase el Sistema �nico de Salud que ustedes propugnan, �se acabar�an definitivamente las huelgas m�dicas?
Mire usted, de acuerdo a la experiencia internacional, el sistema que defendemos s� garantiza la atenci�n gratuita integral y de calidad para el 100 por ciento de peruanos, permitiendo tambi�n resolver las profundas iniquidades que hay en el trato remunerativo al personal en el sector Salud. Ello significa que garantizar�a en definitiva que los m�dicos ya no estemos recurriendo a las paralizaciones. Aproximadamente, un tercio de la poblaci�n peruana no tiene posibilidad alguna de acceso a los servicios de Salud y con el Aseguramiento Universal del ministro Ugarte, los peruanos de menores recursos quedar�an igual que antes. Nuestra propuesta es muy diferente, porque al plantear el Sistema �nico de Salud garantizar�amos la atenci�n gratuita al 100 por ciento de los peruanos. Este sistema debe ser financiado con una sustancial ampliaci�n del presupuesto del sector Salud por parte del Gobierno, duplic�ndolo y poni�ndolo a la par con el promedio de los pa�ses latinoamericanos, es decir, del 8% del producto bruto interno.
�Con cu�ntos ministros de Salud le ha tocado lidiar durante su gesti�n al frente del gremio m�dico nacional?
Durante mi gesti�n como presidente del gremio m�dico, he visto pasar una infinidad de ministros, que ya hasta perd� la cuenta. El promedio de vida de un ministro de Salud en el Per� es de ocho a diez meses aproximadamente, aunque ha habido casos curios�simos como el de un ministro cuya permanencia fue de s�lo un d�a y cuyo nombre ni recuerdo. Cada vez que acudimos al despacho ministerial donde est� la galer�a fotogr�fica de ministros de Estado, vemos la foto de este ministro con admiraci�n.
Cambian los ministros pero las huelgas contin�an. �A qu� se debe esta situaci�n?
Lamentablemente, no existe un criterio para implementar pol�ticas de Estado en el sector Salud. Por eso, el ministro que entra desarticula todo lo que el anterior ha ejecutado y durante su gesti�n solamente puede planificar algunas pol�ticas y no las implementa por falta de tiempo, ya que luego tiene que ceder su lugar a otro ministro.
�Es usted consciente que las huelgas perjudican m�s a la poblaci�n que al Gobierno?
Somos absolutamente conscientes que las huelgas de alguna manera perjudican a la poblaci�n. Pero d�jeme recordarle que durante el a�o 2008, por informaci�n de los funcionarios del MINSA, cuando el presupuesto correspondiente al sector Salud era de apenas 2.400 millones de nuevos soles, se hizo un recorte de 635 millones de nuevos soles; es decir, m�s de la cuarta parte del presupuesto se ha derivado a otros sectores.
�Qu� tan mal remunerados est�n los m�dicos peruanos en comparaci�n con los dem�s pa�ses de Am�rica?
Los m�dicos peruanos percibimos un tercio de la remuneraci�n promedio de los m�dicos latinoamericanos, una quinta parte de lo que ganan los m�dicos chilenos en Santiago, la capital de ese pa�s, y una d�cima parte de lo que perciben los galenos chilenos que laboran en provincias. Estamos muy por debajo de las remuneraciones que con justa raz�n perciben nuestros colegas en el resto del continente. En el Per� no dise�amos pol�ticas propias creadas por funcionarios del Gobierno; s�lo obedecemos a recetas que hipotecan nuestra soberan�a. El Gobierno cumple disciplinadamente con la deuda externa y se olvida de los derechos que les asiste a los ciudadanos peruanos.
�Conf�a en que el presidente de la Rep�blica ayudar� a implementar las demandas del gremio m�dico?
En su discurso al asumir el mando, el presidente Alan Garc�a anunci� la implementaci�n del Seguro �nico de Salud y los m�dicos, ilusamente, nos pusimos felices ante tal anuncio. Pero han pasado los a�os y el Seguro �nico ha sido desfigurado por el Gobierno, convirti�ndolo en el Aseguramiento Universal. Esto no favorecer� en absoluto a la poblaci�n. Ello es una muestra de c�mo el presidente Garc�a P�rez tiene un doble discurso y con mucha facilidad incumple sus promesas. Las primigenias ideas que sosten�an los l�deres de su partido han sido olvidadas por el presidente de la Rep�blica y ni por asomo representan la soluci�n para los problemas de los peruanos. Hoy es notorio que el presidente Garc�a ha asumido las banderas del sector pudiente del pa�s, favoreciendo a las grandes trasnacionales que vienen a expoliar nuestras riquezas en contra de las clamorosas demandas de las grandes mayor�as.
�Contin�a usted sosteniendo que el ex ministro Hern�n Garrido-Lecca ten�a desajustes emocionales y mentales que hac�an inviable su continuidad al frente del sector Salud?
M�s bien, ahora su situaci�n ha empeorado, porque no solamente tiene problemas mentales sino que adem�s, hoy en d�a afronta serios indicios de probables actos de corrupci�n en los que estar�a involucrado, de tal manera que esto lo pone en muchos m�s aprietos que antes. Cuando era ministro de Salud, nosotros le sugerimos recibir asistencia en salud mental, pero hoy debe estar m�s preocupado en aclarar sus probables vinculaciones con actos de corrupci�n.
Congresistas honestos, una rara especie en peligro de extinci�n.
En el Per�, los pol�ticos honestos deben ser muy pocos. Y es que no sabemos con certeza qui�nes son los miembros de esta casta en peligro de extinci�n, capaz de decir la verdad y actuar con correcci�n aunque su libertad y sus intereses est�n en juego. Este problema �el de la falta de honestidad�, es un mal inveterado en nuestro pa�s, pero no es exclusivo de la clase pol�tica peruana. Sucede tambi�n entre los ministros de Estado, parlamentarios y funcionarios de otros pa�ses: en Argentina, en M�xico, en Ecuador, en Venezuela, etc�tera.
En nuestro pa�s �y no nos referimos �nicamente a los pol�ticos� nos resulta sumamente dif�cil ser honestos. Cumplir con nuestras obligaciones, sean estas tributarias, profesionales o simplemente familiares, se nos hace a veces una carga demasiado pesada. De las obligaciones morales y �ticas mejor ni hablar. En la oficina por ejemplo, cuando el jefe no est�, siempre �o casi siempre� los empleados se dedican a trabajar la mitad y a perder el tiempo el doble, haciendo gala de una frescura realmente digna de mejor causa. En el colegio, no son pocos los alumnos que prefieren �arreglar� con el profesor para aprobar los cursos sin estudiar. O cuando la cola para ingresar a un lugar est� muy larga, pues no hay problema: nos metemos m�s adelante con pana y elegancia, y listo.
En el Congreso de la Rep�blica sucede lo mismo. Nada m�s recordemos a tristemente c�lebres personajes como la congresista Elsa Canchaya S�nchez (Unidad Nacional), quien tuvo el cuajo de contratar a su empleada dom�stica, Jacqueline Sim�n, como asesora parlamentaria para quedarse con su sueldo. El parlamentario Walter Menchola V�squez (Unidad Nacional) no quiso quedarse atr�s y contrat� a Karen Ku Pe�a, estudiante universitaria con quien, seg�n las pesquisas period�sticas, manten�a una relaci�n sentimental �que �l ni siquiera se tom� el trabajo de negar� y a la que le permiti� cobrar dos meses de jugoso sueldo sin trabajar. El otorongo fujimorista Ricardo Pando C�rdova tambi�n hizo lo suyo, contratando como auxiliar de su despacho a Liliana Re�tegui, profesora de Educaci�n Inicial, quien cobr� puntualmente durante nueve meses sin haber pisado siquiera un d�a el Congreso de la Rep�blica. La parlamentaria Susana Vilca Achata (UPP), por su parte, contrat� a Mercedes Riquelme, conviviente de su hijo y estudiante universitaria, como asesora principal. La congresista Elizabeth Le�n Minaya, entonces vicepresidenta de la Comisi�n de �tica, tambi�n de UPP, despidi� a Rosario Mayorga, su secretaria, porque �sta se neg� a entregarle parte de su sueldo.
Y la lista de hambrientos otorongos contin�a con Franco Carpio Guerrero (Unidad Nacional), quien tuvo el empacho de contratar como secretaria a Rosamar�a Godoy, sobrina de su esposa; mientras, el congresista Aldo Estrada Choque, de UPP, contrat� como secretaria a su otrora nuera Frida Sald�var, ex esposa de su hijo. A su vez, el parlamentario Edgar Reymundo Mercado (UPP) contrat� como asesor a Eduardo Rivero, quien adem�s de su sueldo en el Congreso tambi�n cobraba tres sueldos m�s del Estado, asesorando a tres municipalidades distritales. El congresista Rafael Yamashiro Or� (Unidad Nacional), en su momento, tambi�n fue denunciado por quitarle el 50% del sueldo a su asesor de prensa para pagarle a un tercero.
Y seguimos. El parlamentario Jos� Mallqui Beas (Unidad Nacional) no tuvo mejor idea que meter al delegado y al jefe de prensa de su club Sport �ncash, Bruno Binasco y Miguel �ngel Toledo, a trabajar al Congreso para no tener que pagarles �l sino el Estado. Asimismo, el congresista Miro Ruiz Delgado (UPP) fue bautizado como �mataperro� por haber victimado a balazos al perro schnauzer de su vecina sin tener siquiera licencia para portar armas. Por su parte, la congresista Yaneth Cajahuanca Rosales (UPP) se pas� de vueltas al haber contratado a William P�rez, su pareja sentimental; a Octavio Ord��ez, esposo de su t�a materna; y a Yulema Bola�os, trabajadora de una empresa de propiedad de su mam�. A su turno, el parlamentario Jos� Vega Antonio (UPP) tuvo la raza de contratar a Priscilla Paz, madre de su nieta y conviviente de su hijo, quien �trabaj� durante siete meses aunque jam�s pis� el Congreso. La tristemente c�lebre Margarita Sucari Cari (UPP) era una de las especialistas en recortar el sueldo de sus trabajadores, siendo denunciada por su ex trabajadora Ivonne Araujo. Como si esto fuera poco, su colega �lvaro Guti�rrez Cueva (UPP) fue denunciado por la ex ministra Susana Pinilla, por haber secuestrado a un menor de edad, siendo premiado posteriormente como Segundo Vicepresidente del Congreso. En este nefasto recuento, no podemos pasar por alto al �comepollo� Jos� Oriol Anaya Oropeza, parlamentario nacionalista desaforado y suspendido sin goce de haber, quien fragu� documentos para cobrar sus siete mil nuevos soles de gastos operativos. Y de los congresistas Tula Benites V�squez (APRA), Gustavo Espinoza Soto (UPP) y Carlos Torres Caro (No Agrupados) mejor ni hablar.
Pero ellos son solamente unos cuantos de los muchos congresistas que habr�an estado haci�ndole trampa al Estado para ganarse alguito m�s. Lo que ocurri� fue que los dem�s, por alguna poderosa e influyente raz�n, no fueron ni ser�n investigados ni descubiertos ante los ojos del periodismo y de la opini�n p�blica. Gente como los anteriormente mencionados, que pretendieron sacarle el jugo a su curul, abunda en nuestra sociedad y, m�s a�n, en nuestra pol�tica.
La corrupci�n viene de siglos atr�s, incluso desde los tiempos del Libertador Sim�n Bol�var, quien luego de la Independencia del Per�, tuvo que lidiar con nefastos personajes que saquearon lo poco que le quedaba al Per�, obligando a Bol�var a firmar un decreto en 1824, amenazando con la pena de muerte a todo aquel funcionario que sea pillado metiendo la mano en los fondos p�blicos �de diez pesos para arriba�, seg�n estaba escrito en el decreto. Desde aquella �poca de la floreciente independencia a hoy, muy poco ha cambiado en materia de corrupci�n estatal. Nuestros pol�ticos y funcionarios �especialmente los congresistas� parecen haber olvidado que la honestidad es una cualidad humana consistente en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Un presidente honesto, un parlamentario honesto, un ministro honesto, un congresista honesto, no tienen contradicciones entre sus pensamientos, palabras o acciones. El pol�tico honesto vive lo que predica y habla lo que piensa; es coherente con lo que dice, hace y piensa. En otras palabras, el pol�tico honesto dice toda la verdad a quien corresponde, de modo oportuno y en el lugar correspondiente, pues decir la verdad no implica ser irrespetuoso con nadie. A prop�sito, �sabr�n el significado de la palabra honestidad personajes como Gustavo Espinoza, Margarita Sucari, Jos� Anaya y Elsa Canchaya? Un dato adicional: La mayor�a de parlamentarios �ampayados� en estos actos irregulares llegaron al Congreso de la Rep�blica con la bandera de UPP.
El Decano del Colegio de Contadores nos cuenta un cuento.
Luis Alberto Latinez Carpio es una persona que puede caminar por las calles de Lima amparado en el m�s absoluto anonimato aunque eso, en realidad, no le hace ninguna gracia. Y es que este aprista hasta los huesos vender�a hasta lo que no tiene con tal de aparecer en El Comercio o Caretas con frecuencia, ofreciendo declaraciones sobre cualquier cosa. Su relacionista p�blico �su nombre se me olvid� a prop�sito�, comunicador social con apariencia de ayudante de cocina, un buen d�a se apareci� ante nosotros, engullendo nerviosamente una porci�n de camotes fritos de dudosa procedencia, y primero nos exigi� que entrevist�semos a su jefe. Como la exigencia no funcion�, nos pidi� por favorcito que le demos unos minutos a su Decano. Tampoco surti� efecto. Finalmente, imaginamos que recurri� a los cirios del Se�or de los Milagros para que nos ablandara el coraz�n porque, de un momento a otro, sentimos la necesidad de entrevistar a este �ilustre� personaje. Nos hab�a tocado el Esp�ritu Santo, sin duda.
Pero �qui�n es Luis Alberto Latinez Carpio? Es uno de los dos decanos con los que actualmente cuenta el Colegio de Contadores P�blicos de Lima (CCPL). S�, as� como lo lee. El Colegio de Contadores tiene desde hace varios meses dos decanos, cosa que por cierto s�lo pasa en el Per�. Mientras Latinez Carpio jura a los cuatro vientos que �l es el �firme�, su colega, Elsa Rosario Ugarte V�squez, dice que ella es la verdadera decana. Cada uno de ellos despacha en distintas oficinas �Latinez Carpio en la Av. Arequipa 998, Santa Beatriz, y Ugarte V�squez en el Jr. Natalio S�nchez 220, Of. 1004, Jes�s Mar�a�, sellando y firmando ambos como decanos del CCPL. Mientras tanto, entre los contadores p�blicos de Lima las opiniones est�n divididas.
Pero Luis Alberto Latinez no era tan desconocido como podr�a imaginarse. Cabeza visible de la Agrupaci�n de Contadores Apristas �miembro N� 140.202 seg�n el padr�n oficial de militantes apristas que obra en poder del JNE� y ex superintendente de la SUNAT, su nombre es tema recurrente no s�lo en la Casa del Pueblo sino tambi�n en el Poder Judicial. Actualmente viene siendo procesado por usurpaci�n y robo agravado, luego que el 18 de enero de 2008 desalojara a viva fuerza y luego pretendiera despedir a los trabajadores del local principal del CCPL que se opon�an a su designaci�n como Decano para el per�odo 2008-2009.
Decano firme o bamba, todav�a no lo sabemos con certeza y creemos que ni siquiera el Poder Judicial lo tiene muy claro. No obstante, �l nos jur� por el Se�or de la Misericordia que su gesti�n estaba amparada por la ley. No le cre�mos del todo, pero igual nos pareci� interesante conocer su opini�n sobre diversos temas. Por ejemplo, sobre los problemas de corrupci�n que han afectado a la Contralor�a General de la Rep�blica en los �ltimos a�os. Critic� tambi�n a su compa�ero, el presidente Alan Garc�a, por las promesas incumplidas; y catalog� al ex contralor Genaro Matute Mej�a como c�mplice de la corrupci�n. Asimismo, dijo que el presidente ejecutivo de DEVIDA, R�mulo Pizarro Tomasio, no deber�a pertenecer al aparato estatal por haber estado involucrado en hechos irregulares.
La corrupci�n en el pa�s se ha incrementado en los �ltimos a�os. Desde su punto de vista, �qu� ha hecho la Contralor�a para combatirla?
Siempre ha habido corrupci�n en el pa�s, pero lleg� a su cl�max y se enquist� en las m�s altas esferas durante el gobierno de Fujimori, �poca en la que una mafia se apoder� del Estado. Luego del autogolpe, se reorganiz� la Contralor�a General de la Rep�blica, obligando a renunciar a gente experimentada en temas de control interno. Fujimori desmantel� el Sistema Nacional de Control improvisando a personas sin mayor experiencia y designando contralores �a dedo� como a Mar�a Herminia Drago, V�ctor Caso Lay y Carmen Higaonna, quienes nunca descubrieron hechos irregulares a pesar que hubo una serie de esc�ndalos que luego salieron a la luz.
Sin embargo, se fue Fujimori y la corrupci�n sobrevivi� al cambio de gobierno.
Ten�amos una esperanza de cambio, pero el gobierno de Toledo design� como contralor a Genaro Matute sin tener siquiera t�tulo profesional ni estar habilitado por un colegio profesional. Ten�a grados acad�micos pero no un t�tulo. La bancada toledista lo impuso en el cargo y durante los siete a�os de su gesti�n, me pregunto �qu� logro importante tuvo la Contralor�a con Genaro Matute a la cabeza? S�lo continu� con la pol�tica de Fujimori, desmantelando las Oficinas de Control Interno. Es m�s, cuando el a�o 2003 Matute convoc� a un concurso interno donde el examen fue psicot�cnico y no de conocimientos, permiti� el ingreso de psic�logos, ingenieros y hasta de enfermeros al Sistema Nacional de Control. Es decir, se improvis� a prop�sito. A los ingresantes les dieron un curso b�sico de Control y en tres meses se convirtieron en jefes de Auditor�a Interna. En los informes de Genaro Matute no se descubri� nada sobre el esc�ndalo de Eliane Karp y la CONAPA, de los arreglos en los ambientes de Palacio de Gobierno con fondos de Petroper�; del ex ministro Fernando Rospigliosi y los uniformes de la Polic�a Nacional, etc. Matute Mej�a debi� investigar y realizar acciones de control en �reas importantes como los ministerios y otras instituciones estatales que tienen que ver con la mayor ejecuci�n presupuestal del pa�s. Y es que el contralor era amigo del presidente Toledo. Eso explica su inacci�n ante los graves problemas de corrupci�n.
Pero se fue Toledo, entr� Alan Garc�a y la mano de la Contralor�a no se ha dejado sentir en la lucha anticorrupci�n.
Es que Genaro Matute se ha dedic� exclusivamente a tapar los casos de corrupci�n. Yo dir�a que �l es un c�mplice de la corrupci�n, pasible de ser denunciado en el Congreso de la Rep�blica. En el Colegio de Contadores P�blicos de Lima estamos reuniendo las pruebas para denunciarlo, porque sabemos que �l ha avalado la corrupci�n.
Cuando el Contralor no cumple con su labor, �qu� dice la ley al respecto?
La Ley del Sistema Nacional de Control indica que si el contralor comete negligencia, es pasible de sanci�n y destituci�n. En este caso, no solamente Genaro Matute ha incumplido con sus obligaciones; la Comisi�n de Fiscalizaci�n del Congreso, por desconocimiento o por sus malos asesores, tampoco ha cumplido su labor de fiscalizar a la Contralor�a. Por eso, el nuevo contralor deber� reorganizar la instituci�n, por su nefasto y negligente accionar durante todo este tiempo. Sino, recordemos que antes de Matute, los ex contralores V�ctor Caso Lay y Carmen Higaonna han tenido denuncias penales; el primero est� pr�fugo y la segunda, con proceso penal abierto por su accionar negligente. Genaro Matute ha seguido la misma l�nea de los contralores de Fujimori. Por eso, vamos a denunciarlo.
Como decano de vinculaci�n aprista, �qu� opina sobre los actos de corrupci�n que se vienen descubriendo durante el actual gobierno?
Lamentablemente el gobierno tampoco ha cumplido con su labor de erradicar la corrupci�n. Genaro Matute no hizo nada, por ejemplo, ante el esc�ndalo de las ambulancias durante la gesti�n de la ex ministra Pilar Mazzetti. Pero yo no dir�a que el gobierno es corrupto, aunque s� hubo una promesa de luchar contra la corrupci�n, ofrecimiento que no se ha cumplido y eso l�gicamente condena al actual r�gimen. Por eso, si elegimos a un contralor independiente, el gobierno de Alan Garc�a estar�a demostrando que s� tiene la voluntad de combatir la corrupci�n.
Pero para combatir la corrupci�n, debe separarse del aparato estatal a aquellos personajes que han estado involucrados en alg�n acto de este tipo.
Efectivamente. El problema de este gobierno es que sigue manteniendo en el aparato estatal a gente involucrada en hechos irregulares. El ministerio de Justicia tiene una relaci�n de personas sancionadas que deber�a entregar a la Presidencia del Consejo de Ministros, para que esta entidad evite que siga postulando a cargos p�blicos gente involucrada en actos de corrupci�n. Por ejemplo, deber�a separarse a R�mulo Pizarro Tomasio, presidente ejecutivo de DEVIDA, quien est� denunciado por hechos irregulares y contin�a trabajando en el Estado. Se le debe investigar y, si se comprueba su responsabilidad en alguna irregularidad, se le debe sancionar. Tambi�n se deber�a investigar a personajes que trabajaron para el Estado, como los ex ministros Pilar Mazzetti y Hern�n Garrido-Lecca y el ex procurador Jos� Ugaz S�nchez-Moreno, que fue contratado por Fujimori y apareci� como un adalid de la corrupci�n, pero ese se�or tiene sus cositas y hasta ahora nadie lo ha investigado.
R�mulo Le�n Alegr�a: Dej� de ser le�n y perdi� la alegr�a, pero no la cola.
R�mulo Le�n Alegr�a no hace honor a sus apellidos. Bueno, en realidad, todo hace presumir que la palabra honor no estaba muy claramente definida en su diccionario. Ya no es aquel �le�n� que rug�a desde la clandestinidad, solicitando comparecencia a cambio de detenci�n. Ya no es aquel negociador que derrochaba �alegr�a� en sus coloquiales conversaciones con su socio, el abogado aprista �o aprist�n� Alberto Qu�mper Herrera (ex candidato al Congreso el 2001 y ex miembro del Directorio de Perupetro) o en sus amorosos di�logos v�a e-mail con su musa trujillana Cecilia Cerde�a, la guapa �Hechizada�. No se�ores, ahora se ha vuelto un hombre amargado que, a decir de la actitud de su abogado, estar�a en contra hasta de los programas c�micos.
Ahora, cada vez que le mencionan la palabra �cola�, R�mulo Le�n y su abogado se ofenden. No quieren o�r hablar de ratas ni de otro tipo de roedores. Est�n resentidos con todo el mundo. Y todo por culpa de una inocente parodia televisiva titulada �R�mulo y Bieto�, en donde dos personajes de ficci�n muy parecidos a Le�n Alegr�a y a Qu�mper Herrera, hacen de las suyas moviendo sus enormes y pesadas colas entre inodoros de utiler�a y promesas de jugosos honorarios de �xito.
La parodia del programa televisivo �El especial del humor� contin�a siendo, indudablemente, un boom de sinton�a. Por eso, el Dr. Eduardo Roy Gates, abogado del ex diputado aprista �hoy extirpado del padr�n de militantes del partido de la estrella� tiempo atr�s quiso tapar el sol con un dedo tratando, con una amenazante carta notarial de por medio, que los humoristas Carlos �lvarez y Jorge Benavides dejen de protagonizar dicha parodia en su programa, porque seg�n el poco ilustre hombre de leyes, se estaba difamando y agraviando a su cliente. El abogado cre�a que censurando el gracioso sketch y sac�ndolo abruptamente de la pantalla habr�a seguramente un �borr�n y cuenta nueva�, acabando con las habladur�as de la opini�n p�blica y logrando limpiar todo lo que hab�a embarrado su tristemente c�lebre patrocinado, el ex ministro de Pesquer�a del nefasto primer gobierno aprista.
En verdad, la carta notarial del abogado Eduardo Roy Gates presentada en noviembre pasado fue muy graciosa, porque pretend�a silenciar la libre expresi�n de artistas peruanos cuyo �nico delito fue hacer bien su trabajo, cosa que �l y su cliente deber�an plantearse m�s seguido, es decir, hacer cosas buenas por el pa�s. Porque lo de �lvarez y Benavides �nicamente fue, es y seguir� siendo entretener al p�blico.
Ellos no han cometido tr�fico de influencias ni se han beneficiado con la concesi�n de lotes petroleros; tampoco han incurrido en corrupci�n de funcionarios ni se han burlado abiertamente de la justicia. Los actores c�micos solamente han hecho su trabajo, que es divertir a la gente. Nada m�s.
Los personajes de �R�mulo y Bieto� son de ficci�n, no tienen apellidos pero eso s�, recrean muy a su estilo un hecho escandaloso e irregular ocurrido en la corrupta inefable realidad peruana. Entonces, �qu� culpa tiene Carlos �lvarez de las andanzas y negociados de R�mulo Le�n y Alberto Qu�mper? �Acaso no fue Alan Garc�a, el mism�simo presidente de la Rep�blica, quien le puso en p�blico la �cola� a R�mulo Le�n y lo bautiz� como �rata�? �El abogado Roy Gates todav�a no se ha dado cuenta de la indignaci�n popular ante los presuntos delitos que se le imputan a su patrocinado?
Sin embargo, frente a la amenaza de una mordaza proveniente de la defensa legal del hoy le�n sin alegr�a, Carlos �lvarez asegur� en noviembre de 2008, que no dar�a su brazo a torcer y hasta hoy est� cumpliendo con su promesa, difundiendo con expectante regularidad la parodia de �R�mulo y Bieto� para satisfacci�n de su enorme legi�n de televidentes y para desgracia de R�mulo Le�n quien, qu� duda cabe, se ve reflejado en cuerpo y, sobre todo, en alma, en uno de los personajes de tal secuencia humor�stica. De veras, lo sentimos por R�mulo. Tambi�n lo sentimos por el pobre Romulito y por la inocente Lucianita, tan bonita ella.