Te encuentras en la páginas de Blogsperu, los resultados son los ultimos contenidos del blog. Este es un archivo temporal y puede no representar el contenido actual del mismo.
San Jerónimo: patrono del placebo, socórrenos
Fuente: Funonthenet.
Se cuenta que
San Jerónimo de Estridón (340-420 d.C.), uno de los padres de la Iglesia y traductor de la Biblia en la época en que aún no se contaba con el utilísimo Google Translator, tradujo erróneamente la primera palabra de la novena línea del Salmo 116: a partir del hebreo "Yo caminaré delante del Señor", tradujo la frase latina
"Placebo Domine in regione vivorum" (Yo complaceré al Señor en la tierra de los vivientes). Cuando en el siglo XIII las plañideras solían entonar en los oficios fúnebres aquel salmo, se les empezó a denominar precisamente a ellas 'placebos', denotando dicho término entonces el fingimiento del llanto -pero a la vez la capacidad de lograr su cometido impresionando y conmoviendo cual si el sollozo fuese real-. Inclusive las primeras aplicaciones del 'efecto placebo' -es decir, comparar los efectos de un procedimiento supuestamente auténtico y otro falseado para discernir los efectos de la sugestión de la realidad- empezó con los exorcismos en el siglo XVI: si ante una reliquia falsa pero presentada como legítima, el poseso se contorsionaba violentamente, se concluía que la posesión era simplemente imaginaria.
Toda una historia, sin duda, pero que no acaba aquí. Menudean aún mitos en la práctica clínica como si no hubiesen pasado los siglos, a saber: si un dolor mejora con uso de placebo, es que no es 'real' sino fingido, mendaz, fraguado, y el paciente por tanto será mirado con sospecha y descrédito. Pero la verdad es más sutil: todo dolor tiene un margen de respuesta al placebo y hasta el más sofisticado y más oneroso pain killer, adicionalmente a su efecto farmacológico intrínseco, ejerce un porcentaje de beneficio vía efecto placebo. No es tan simple pues hablar de dolores reales o irreales, de verdades o de sugestiones -como antes de exorcismos y de posesiones-.
Por supuesto, el efecto placebo no se restringe a la analgesia y tiene inmensas conotaciones en la comprensión de la biología y psicología humanas. Pero no queremos abundar al respecto -dada nuestra bisoñía en la materia- sino ofrecer las selectas aportaciones de dos descollantes médicos miembros de la blogósfera al respecto: Don
Arturo Goicochea, neurólogo de fuste y de envidiable claridad expositiva, y Don
Francisco Traver, psiquiatra de amplia versación y poseedor de prosa elocuente y buída, ambos ibéricos y que nos ofrecen la palabra autorizada sobre el efecto placebo.
Y como 'yapa', una revisión reciente en The Lancet sobre el asunto de marras que, claro está, ni aún bajo la advocación de San Jerónimo osamos traducir.
Enlaces:
- Del Blog del Dr. Goicochea:
- De Neurociencia-Neurocultura, blog del Dr. Traver:
2010-03-09T19:40:00.001-05:00
Neurociencias Psicofarmacología ¿Shostakovich tenía en el cerebro una esquirla de obús que le generaba inefable música?
Дмитрий Дмитриевич Шостакович (1906-1975)
Circula en internet, dentro de las leyendas urbanas ahora más extendidas por las virtudes de la tecnología, la versión de que
Dmitri Shostakovich, el más notable compositor ruso de música clásica en el siglo XX, habría poseído dentro de su masa encefálica la esquirla de un proyectil recibido durante la segunda guerra mundial. Y no sólo eso, la leyenda afirma que Shostakovich era reacio a que se intente la extracción del fragmento metálico, no por un tema de riesgo vital y neurológico comprensible desde luego, sino mas bien porque esa esquirla le habría permitido, cuando inclinaba la cabeza hacia un lado, 'escuchar' música, melodías enteras que llenaban permanentemente su mente y que supuestamente usaba luego para sus composiciones.
Parece que la enorme difusión de esta especie viene del best-seller
'The man who mistook his wife with a hat' (1985) de
Oliver Sacks (hay varias ediciones en español) donde el reconocido neurólogo señala que el alegado fragmento de obús se habría localizado en el extremo del cuerno temporal del ventrículo lateral izquierdo y que además, al flotar dentro del líquido cefalorraquídeo, gozaba de movilidad, estimulando así el lóbulo temporal de Shostakovich y desencadenando aquellos legendarios e inefables arpegios.
Donde el punto rojo, allí habríase hallado la dichosa esquirla.
Sacks cita una nota del 10 de julio de 1983 de D Henahan en el
New York Times, que es una reseña de un artículo breve de
Dajue Wang, un neurólogo chino, en la revista británica
Musical Times. Allí, Wang cita una anécdota que a su vez le habría sido narrada treinta años antes. El relato se inicia con Shostakovich que acude al cirujano
ya sabiendo que posee aquella esquirla y aparentemente con el propósito de que le sea extraída, lo que al final no se produjo por la renuencia del músico, pues tal era su 'secreto musical'.
La vida de Shostakovich, en los años arduos del regimen stalinista y posteriores, estuvo signada por requerimientos políticos controlistas a los que el músico debía sujetarse. Se afirma que el músico se sometió pero no su arte. En vida fue reconocido y fue objeto de múltiples y diversos honores. Sus contemporáneos lo describen como un hombre tímido, obsesivo, perfeccionista al extremo, incapaz de decir no. En la edad madura su expresión facial estuvo marcada por numerosos tremores y tics. Indudablemente era un hombre de temple nervioso y dado al escrúpulo y la vida psicasténica, pero ¿un pedazo de metralla dictándole sinfonías dentro del cerebro?
Un breve protocolo de investigación fue publicado en
Acta Neurologica Scandinavica por H Kierulf en 1984 y arroja valiosas luces sobre esta peculiar -y poco sustentada- anécdota. (Ver en
Scribd). Nos parece que alguna dosis de secretismo propio del régimen soviético, activa o pasivamente, podría hallarse tras la leyenda. Se afirma que la muerte de Shostakovich fue anunciada recién en la prensa tres días luego de sucedida pues el fraseo del texto correspondiente debía ser aprobado en los más altos niveles del politburó. Incluso se duda si las memorias de Shostakovich publicadas por S Vólkov en 1979 sean legítimamente tales. El mismo Oliver Sacks en su reciente libro
Musicophilia, concede a la anécdota sólo un pie de página y con un tono de sano escepticismo.

Caricatura de Shostakovich con Stalin detrás.
Hasta ahora, pese a la intensa investigación científica, la música sigue un fenómeno misterioso. No se ubican su capacidad de ejecución o de disfrute o de creación, en un área determinada del cerebro, obviamente, y eso dificulta el análisis desde el punto de vista neurobiológico. Menos aún se puede consensuar su sentido, su utilidad, la causa de su desarrollo evolutivo. El instrumento musical más antiguo, un flauta hallada en Eslovenia, tiene 43 000 años de antigüedad mientras que la invención de la escritura data de sólo 5000 años hace. Nacemos con capacidades neuropsicológicas para reconocer ritmos, melodías, sonidos. En todas las culturas existe música. La música nos mueve, la música nos inmoviliza, evoca insospechadas emociones sin que sepamos de dónde ni cómo. La música suele tener una función social inalienable -para no ir lejos, la pieza musical más popular de Occidente es el 'Happy Birthday to You' compuesto por las hermanas Hill en 1893- pero su goce es íntimo y puede ser secreto. En fin, interminable sería enumerar las maravillas y paradojas de la música.

En la imagen un pianista profesional ejecutando el Concierto Italiano de Bach mientras es sometido a una Tomografía de Emisión de Positrones (Fuente: NY Acad Sci)
2010-03-08T21:10:00.011-05:00
Neurociencias Psiquiatría y arte Ennui y un poema de Sylvia Plath
Ennui: acúsome de recién haber tenido noticia de este vocablo. De origen inocultablemente galo, de primera intención podría evocar alguna sutil extravagancia rococó. Y en cierto modo no deja de así serlo. Ennui.
Ennui pretende designar con su tiernas sílabas el hastío, el aburrimiento, el hartazgo, el desinterés, el cansancio, el fastidio, el hostigamiento, el tedio.
Ennui grafica con su breve sonido el aburrimiento, el hartazgo, el hastío, el desinterés, el fastidio, el tedio, la insatisfacción, el desencanto.
Como si una interminable sucesión de úes y de enes inundaran predeciblemente el mundo: ennnnnnuuuuuui. Ennui.
La historia de la palabra no hace honor a su significado pues concita algún interés. En
The Free Dictionary se lee:
Si estuvieran vivos los hablantes de latín hoy, se sorprenderían de hallar después de tantos siglos una frase suya todavía perviviendo, aunque en forma de palabra sola. La frase 'mihi in odi est'
, que significa 'me disgusta o me incomoda', dio origen al verbo latín vulgar 'inodire': tornar irritante. Éste término engendró a su vez al antiguo verbo galo 'ennuyer' o 'anoier': aburrir, hastiar. Alrededor de 1275 el idioma inglés lo tomó en préstamo como 'anoien', germen del moderno 'annoy'. Pero fue sobre todo a partir del siglo XVIII que, con el significado de hastío crónico o aburrimiento existencial, se consolidó su uso en el idioma inglés, tal vez para llenar una necesidad de la sociedad más cultivada y cortesana.Ennui no es vocablo aceptado en el idioma español.
Ennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuui.
Leemos en una entrada reciente de
The Mouse Trap la propuesta de concebir a la tristeza no como opuesta a la felicidad y alegría -postura tradicionalmente aceptada- sino a la felicidad como antagonista específica de la decepción, del hastío, del ennui. A su vez se plantea a la tristeza como extremo de un eje donde al otro lado se hallaría la irritación y la ira. Posteriormente Sandy Gautam, animador del recomendable blog mencionado, revisa acápites relacionados con la definición de salud y enfermedad -tópicos ciertamente arduos de conceptualizar como lo es el tema de la psicología de las emociones- para luego concebir a la felicidad como una medida de la salud mental y a la tristeza como indicador de enfermedad, esto es, no asumiendo la existencia de un indicador en base a la mera ausencia del indicador opuesto -que es lo aceptado tantas veces-.
Se supone que el segundo criterio de los dos principales para diagnosticar
depresión mayor haría semblanza del sentimiento de ennui. Por supuesto, el constructo de depresión mayor puede incluir tantas variedades y tan variopintos cuadros que su utilidad y viabilidad en tanto concepto abarcativo y unitario, con fines clínicos y de investigación, se halla cuestionada. Nuestro blog mentor
Nietos de Kraepelin reseña interesantes cuestiones al respecto en su última
entrada, siempre enjundiosa y bienvenida.
Un poema de Sylvia Plath (1932-1963), la genial poeta norteamericana recordada por su obra y su tormentosa existencia culminada por voluntad propia, lleva el título de
Ennui. Fue recién descubierto en el
año 2006 y habría sido escrito por la poeta mientras cursaba los años de bachillerato. El poema ostenta la forma de un soneto clásico y nos alegra comprobar la extraordinaria calidad de traducción del Google Translator -para poesía al menos es una maravilla, arroja unos poemas heteróclitos y hasta vanguardistas-. No podemos dejar de ofrecerles dicho texto 'traducido':
Ennui
Tea leaves thwart those who court catastrophe,
designing futures where nothing will occur:
cross the gypsy’s palm and yawning she
will still predict no perils left to conquer.
Jeopardy is jejune now: naïve knight
finds ogres out-of-date and dragons unheard
of, while blasé princesses indict
tilts at terror as downright absurd.
The beast in Jamesian grove will never jump,
compelling hero’s dull career to crisis;
and when insouciant angels play God’s trump,
while bored arena crowds for once look eager,
hoping toward havoc, neither pleas nor prizes
shall coax from doom’s blank door lady or tiger.
---oOo---
Ennui
Las hojas de té frustran a quienes cortejan la aventura
pues predicen designios que sucederán jamás,
entre bostezos la gitana cruza una línea de la palma
y asegura arcadias no quedan más por conquistar.
Banal es la odisea: sandios príncipes domeñan
ogros de utilería y oxidados dragones
mientras displicentes princesas simulan
ante lo absurdo dramáticos gritos de horror.
No el salto habrá de la fiera en el bosque umbrío,
así del paladín se desinflará el soso heroísmo
y los ángeles tocarán sin gracia la trompa celestial,
en tanto pugna la multitud por una migaja de asombro,
clama por caos y fragor, mas ni ruego ni dádiva
arrancarán del hado: ¿quién, la dama o el tigre, es?*
Sylvia Plath
__________________(*) El verso final hace referencia a la conocida historia "¿The lady or the Tiger?" de FR Stockton (1882) sobre un terrible acertijo entre dos puertas que ocultan a uno de estos personajes y que un hombre condenado, a ciegas, debe escoger.N.B.: Honestamente debemos admitir que el logotipo anterior ya nos estaba causando también ennui. Hoy renovamos.Otros enlaces relacionados en el blog:-
Se ha suicidado el hijo de la poeta suicida Sylvia Plath.
-
Heredabilidad del suicidio.2010-03-06T20:26:00.012-05:00
Psicopatología Literatura y Literatos Érase un hombre a una nariz pegado
"Cuando es la memoria la que respira, todos los olores son buenos."
Bachelard
Por supuesto el verso quevediano se refiere al apéndice nasal y no específicamente al sentido del olfato. Si bien la nariz es roca angular de la simetría facial, trofeo de cirujanos plásticos y motivo de mil obsesiones morfológicas, el sentido del olfato debiera ser motivo de maravillada unción maguer se lleven usualmente la palma otros artilugios sensoriales como la vista o el oído.
El estudio del olfato ha sido territorio mas bien inexplorado. Recién el año 2004 dos investigadores (
R Axel y L Buck) obtuvieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por su cabal descripción del sentido olfativo. Pocos habríamos imaginado que el 3% del genoma humano incluye codificación de receptores olfativos (el único sistema que abarca mayor espacio del genoma humano es el sistema inmune) y existen receptores en número mayor al millar y tan sensibles que son capaces de detectar sustancias diluídas hasta una parte en un trillón (como el mercaptano).
A diferencia de la visión o el oído, sentidos donde la estimulación debe ser concreta para desencadenar respuestas emocionales inmediatas y ostensibles, el olfato puede evocar respuestas emocionales aún cuando el foco atencional no se halle en el olor o éste se encuentre por debajo del umbral consciente de detección. Esto puede explicarse por la forma de las conexiones neuronales provenientes del epitelio olfativo, que abordan directamente áreas de procesamiento emocional como la amígdala y la corteza órbitofrontal, sin hacer posta en el tálamo como otras vías sensoriales. No significa obviamente que no seamos conscientes en general de los olores, sí lo somos -sobre todo de olores desagradables como algunos corporales-; pero sucede que en la mayoría de casos los olores forman parte evanescente de una atmósfera preatencional y las respuestas que suscitan son menos explicables desde la conciencia.
Se ha descrito un fenómeno llamado Síndrome de Proust -es de ver cómo el término síndrome ha pasado a adoptar significados más allá del escueto significado médico que se refiere al conjunto de signos y síntomas usualmente identificables pero cuyo conjunto no alcanza mayor especificidad-. Y este supuesto síndrome -fenómeno mejor, antes que síndrome- se refiere a la capacidad de ciertos individuos en los que la percepción olfativa puede despertar reconociblemente un amplio abanico de intensos recuerdos y vivencias, una especie de estallido deslumbrante de la memoria olfativa. Suele citarse un párrafo de 'En busca del tiempo perdido' que alegoriza el fenómeno -a este párrafo se le llama comúnmente 'La magdalena de Proust' -como magdalena se conoce a cierta especie de delicado panecillo-:
"Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme esa alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos.
(...)
Vuelvo con el pensamiento al instante en que tomé la primera cucharada de té, y me encuentro con el mismo estado, sin ninguna claridad nueva. Pido a mi alma un esfuerzo más que me traiga otra vez esa sensación fugitiva.
(...)
Y luego, por segunda vez, hago el vacío frente a ella, vuelvo a ponerla cara a cara con el sabor aún reciente del primer trago de té y siento estremecerse en mí algo que se agita, que quiere elevarse, algo que acaba de perder ancla a una gran profundidad, no sé el qué, pero va ascendiendo lentamente; percibo la resistencia y oigo el rumor de las distancias que va atravesando.
(...)Y de pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que tenía el pedazo de magdalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tila, los domingos por la mañana en Combray.
(...)Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan comienzan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y el Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té." Por cierto, aunque la experiencia que Proust describe es la de un sabor, debe recordarse que el sabor es 70% compuesto por la percepción olfativa y el resto por la gustativa. Se postula así que los olores pueden estimular el intenso recuerdo de eventos, particularmente infantiles, mejor que otros estímulos sensoriales y con mayor riqueza de contenidos afectivos. Sucede además que hay un predominio cultural, aprendido, de la memoria de contenido semántico -como la proveniente de estímulos visuales o auditivos-, en desmedro de la evocación olfativa cuya memoria es presemántica, no asociada a contenidos cognitivos o lingüísticos específicos.
Vivimos en medio de un gaseoso universo de estímulos olfativos, evasivos, inasibles tantas veces pero que misteriosamente nos conectan con otros idos universos. Un niño el otro día en la consulta narraba angustiado que la partida de su padre nuevamente a tierras extranjeras por motivos laborales, le privaría de compartir momentos, no crecería a su lado, perdería instantes quizá anodinos pero magnificados por la ausencia, y esta ansiedad lo desbordaba, lo ahogaba. Esa ansiedad también me asalta a veces. Cómo buscaremos ese tiempo perdido entonces, cómo lo recobraremos, por dónde empezar, -tal vez por la nariz-.
Enlaces:- Sobre el Síndrome de Proust en
La Fraternidad de Babel.
2010-03-04T23:59:00.019-05:00
Neurociencias Por la risa, Condorito, por la risa
En estos días de dolor y lucha que atraviesa Chile, ¿cómo no recordar a ese inmenso símbolo popular del pueblo mapocho llamado Condorito? ¿Quién por estos pagos no ha tenido entre sus manos de infante codicioso alguna revista de Condorito o hasta los apetecibles y desternillantes Libros de Oro del mismo personaje inolvidable?
Condorito -diminutivo de
cóndor, el ave tutelar de los andes sudamericanos que lo inspiró- fue creado a fines de la década de 1940 por René Ríos Boettiger (1911-2000), más conocido como
Pepo, quien precisamente nació en Concepción, la ciudad chilena más azotada por el reciente sismo, y donde incluso cursó algunos años de medicina en la universidad local. Mas luego, afortunadamente para todos sus lectores, ganó su vocación artística y dio rienda suelta a su vena creadora y humorística.
René Ríos, "Pepo"
Condorito es un personaje acendrado en el imaginario de Latinoamérica: hombre de pueblo llano, pícaro pero gentil y de buen corazón, se busca la vida en su patria chica, Pelotillehue, localidad donde pueden verse sin asombro cocodrilos apacibles y sonámbulos diurnos deambulando; donde el santo patrón, San Guchito, porta un milagroso emparedado en la mano, y su tabloide El Hocicón -diario pobre pero honrado- informa fidedignamente del cotidiano acontecer: la presencia de ovnis silenciosos y tímidos en su cielo o Napoleones que desafían las leyes de la física en el manicomio local. Condorito habita ese Chile cercano y familiar, donde las bodegas ofrecen la bienvenida con el cartel 'Hoy no se fía, mañana sí'; donde la gente se desmaya con la onomatopeya 'plop' y la incertidumbre del chiste de la vida se afronta con un cariacontecido '¡Exijo una explicación!'. Para nuestra cosmovisión de niños, Chile era aquella amable querencia donde Yayita es la carnosa enamorada eterna de Condorito y Don Chuma el compadre que no falla y Huevoduro el huaso amigo que no abandona y Pepe Cortisona el enemigo leal que tampoco abandona ni falla. Un espacio irreductible en el que Condorito trasciende la historieta para ser historia y donde se mantiene juvenil pese a sus sesenta años, resistiéndose a ser estatua o estampilla -aunque ya lo sea-, y persiste en su enorme papel irremplazable, humilde y otra vez enorme: darnos la risa nuestra de cada día.

Estatua de Condorito
Estampilla de Condorito
Condorito habita ya no sólo en Chile, no necesita alas para estar en todas partes, pero sin duda en alguno de aquellos pueblos abatidos de la costa y sierra chilenas se lo puede atisbar estos días, cuando pese a la desgracia, la esperanza y la fuerza de la vida renacen. El escudo chileno ostenta un lema taxativo: 'Por la razón o por la fuerza', pero Condorito supera a la escueta y dicotómica heráldica con su élan vital: es por la risa, ¿no, Condorito?, es por la risa...
Gracias por la risa, hermano del Mapocho.
Enlaces:
- Más historietas de Condorito
aquí.
2010-03-03T16:56:00.000-05:00
Noticias Humor Cervantes en el 'American Journal of Psychiatry'
Oigo el murmullo desde los tendidos: que es un refrito de hace años, vamos, que la bitácora adopte como subtítulo 'descubriendo la pólvora' o algo así. Pero es lo que hay, válganos el desplante torero, es lo que hay, ¡jolines!
La sección
Images del
American Journal of Psychiatry suele ofrecer retratos de ceñudos y cariacontecidos psiquiatras, abrumados por el ropaje de su fama y su prosapia académica, al punto que parecen pedir un poco de aire o que por favor se les afloje siquiera un dedo el nudo de la corbata. Pero en este caso no es un empingorotado 'Herr Professor' el que nos atisba ni un F.R.C.P. Ph. D., sino nuestro bienamado Miguel de Cervantes Saavedra, el creador del Caballero de la Triste Figura, ese loco universal y sin parangón alguno.
Enlace:- Tabarés-Seisdedos R, Corral-Márquez R.
Miguel de Cervantes (1547-1616). Am J Psychiatry 2001; 158: 1392.
Otros enlaces relacionados en el blog:- '
Tiempo de silencio' de Luis Martín Santos.2010-03-01T22:15:00.001-05:00
Literatura y Literatos ¿La psiquiatría necesita un psiquiatra?
¿O necesita varios? ¿O requiere psiquiatras diferentes a los que habemos? ¿O no sólo psiquiatras? ¿Qué podemos entrever acerca de los fundamentos de nuestra práctica a partir de la evolución reciente de la clasificación psiquiátrica? ¿La nueva psiquiatría es la de-ese-eme-ología?
Alguna vez
Loren Mosher, recordado psiquiatra que renunció a la
American Psychiatric Association (APA), denunció en sus considerandos que este colectivo habíase transformado en
American Psychopharmacological Association. ¿Somos indiferentes ante la perspectiva diaria de nuestra profesión mimetizada en esa insidiosa conversión?
Edward Shorter, imprescindible investigador contemporáneo de Historia de la Psiquiatría, autor de libros ya clásicos en este campo como
A History of Psychiatry from the Era of the Asylum to the Age of Prozac, From Paralysis to Fatigue: A History of Psychosomatic Illness in the Modern Era y A Historical Dictionary of Psychiatry; nos ofrece en este artículo del
Wall Street Journal su autorizado punto de vista ante la perspectiva de la
nueva edición de la clasificación norteamericana de las enfermedades mentales.
N.B. La imagen es la chirriante carátula de Confessions of a Psychiatrist (1954).
2010-02-28T08:00:00.002-05:00
DSM y nosología psiquiátrica Dos sorprendentes tests

¿Quién no ha sentido la tentación acuciante de responder un test, de marcar letras o rellenar circulitos aguardando como por ensalmo el resultado revelador de nuestra intimidad más recóndita? Y si es en internet, en el anonimato del monitor y el ratón, más atrayente tal vez, más invitador el test y su fácil sortilegio, su provocativa promesa de infalible vaticinio.
Por cierto, la psicometría, el estudio y medición del funcionamiento psíquico a través de pruebas y escalas, es un amplísimo campo. Deseábamos hoy solamente comentar un par de tests cuya noticia nos llega recientemente a partir de la blogósfera.
Los tests de detección o descarte de depresión son numerosos como numerosas las páginas electrónicas patrocinadas por laboratorios farmacéuticos que brindan información respecto al tema y las alternativas de tratamiento. John Grohol en
World of Psychology nos cuenta del interesante test albergado en una página auspiciada por el antidepresivo
Cymbalta (R) de Laboratorios Lilly: en este peculiar instrumento de 10 preguntas, aún marcando en todas las interrogantes la alternativa correspondiente a la carencia total de síntomas, el resultado es inflexiblemente el mismo:
Low Risk (Bajo riesgo). No carente de riesgo sino 'bajo riesgo'. Al parecer la diferencia entre tener cuatro o menos respuestas positivas y tener cero respuestas positivas no es de suficiente importancia para que el test la detecte. El sino de este test es luchar denodadamente porque no se le escape ningún deprimido. Noble afán, sin duda. Y curioso, por decir lo menos.
Otro test que no tiene desperdicio es el que reseña
Dr. Petra Boynton respecto a un estudio auspiciado por el laboratorio Boehringer Ingelheim sobre el
Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo (en la Mujer). Adicionalmente a lo burdo de la definición diagnóstica, el test se caracteriza por lo tendencioso y basto de su elaboración, caracteres todos que el Dr. Boynton desmenuza con deleite, para irreprochablemente preguntarse luego: ¿Por qué una companía farmacéutica invertiría en encuestas y registros de pacientes a fin de detectar una supuesta enfermedad mientras al mismo tiempo elabora un producto para tratar dicha condición? (Cabe recordar que Boehringer es propietario de la patente del producto
Flibanserin, diseñado como antidepresivo inicialmente para luego devenir como potencial y milagrero 'viagra' de la mujer).
Sin duda hay muchos tests en el ciberespacio que aguardan seductores y equívocos, entremezclados con aquellos discretamente elaborados y de bienvenida valía. Perentoria es la validación de semejantes instrumentos por cuanto conciernen a la salud y bienestar de las personas (en países varios hay normas para la autorización de blogs relacionados con temas de salud), y de ningún modo deben reemplazar a la evaluación integral del individuo No se trata de simples humoradas de internet como
ésta, por supuesto, Dios nos coja confesados.
Enlace:-
Orgasm Inc.
The strange science of female pleasure.
2010-02-27T10:00:00.000-05:00
Salud Pública Catarsis: un libro de Andrzej Szczeklik sobre el arte de la medicina
"La medicina y el arte parten del mismo tronco. Ambos tienen
origen en la magia, un sistema basado en la omnipotencia
de la palabra."
AS
Andrzej Szczeklik M.D. (Cracovia, 1938) y la carátula de su libro.
Nunca fue propósito de esta bitácora el fungir de espacio de crítica literaria o de libros pues indigentes de recursos intelectuales para ello estamos. Pero el dato que nos alcanza nuestro amigo Ivo, acerca del libro del Dr. Andrzej Szczeklik recientemente traducido al castellano (
Catarsis - Sobre el poder curativo de la Naturaleza y el Arte. Trad. de J. Sławomirski y A. Rubió. Editorial Acantilado. Barcelona, 2010), no puede ser restringido para nuestro solo deleite, más aún si recientemente perpetrábamos balbucientes entradas alusivas a tal tema.
Seamus Heaney, Premio Nobel de Literatura 1995, respecto al libro afirma: “Catarsis es una restitución brillante de la relación etimológica entre lo sano y lo santo, entre la salud y lo sagrado. Andrzej Szczeklik es catedrático de la facultad de medicina pero es también un experto en ‘la ciencia de los sentimientos’, para retomar la definición que William Wordsworth dio de la poesía. Su libro es erudito, personal y creativo: genera autoridad. Se remonta a los inicios de la medicina y se interroga sobre su oficio. Recuerda oportunamente cómo el campo de la salud deber estar más relacionado con la caritas que con la economía.”
Szczeklik afirma sobre su propia creación: "He escrito este libro para mirar de cerca la profesión a la que me dedico y tal vez con la esperanza de despertar el interés del lector, ya que trato temas como la enfermedad y el sufrimiento que, tarde o temprano, nos afectarán a todos. El libro habla del arte de la medicina, es decir, de la capacidad de reconocer las enfermedades y del don de prever o pronosticar su desarrollo. A menudo, el texto hace incursiones en el terreno de la poesía y de la música, lo que obedece a la convicción del autor de que la medicina y el arte tienen un origen común en la magia, puesto que las principales preguntas de ambas derivan de los mitos—esos sueños eternos—, sobre todo de los mitos griegos, y la misteriosa purificación a la que alude el título está presente tanto en la historia de la medicina como en la de la estética, cuyos fundamentos crearon Pitágoras y Aristóteles".
Szczeklik aparte de una brillante carrera dentro del campo médico como cardiólogo y neumólogo, es un hábil pianista, ejecutante habitual en el pub
Piwnica pod Baranami. Por supuesto, no debe esperarse en
Catarsis un libro de fórmulas sino uno de metáforas. Pero comprender por igual a ambas es el reto de quienes aspiran atender y entender al hombre enfermo y doliente. Imposible no recordar entonces aquellos versos de
Luchito Hernández, (CMP 8977):
Juro por Apolo Musagetae
Citaredo, Dios de la Medicina
Y la Poesía
No tolerar ante mí
El dolor.
Enlaces:2010-02-25T13:50:00.005-05:00
Noticias Literatura y Literatos Pintados en la pared: representación pictórica de la locura
He encontrado este
museo virtual de pintura y escultura europea y he curioseado acerca de las representaciones gráficas de la locura a lo largo de la historia. Claro que este museo abarca sólo dicho segmento de la civilización occidental y también determinado periodo histórico y no ha sido una búsqueda sistematizada la mía, en absoluto. Una mirada es, nada más.
Como es sabido, la 'locura' empezó a representarse desde cierta época que no abarca los tiempos más antiguos. La edad media nos empieza a acercar imágenes en que se funden las antiguas categoría latinas de
stultus,
fatuus,
insipiens y
demens. En las
stultifera navis y otras representaciones se amalgaman el pecado, la imprudencia y la sandez. Abundan las representaciones de las vírgenes imprudentes o necias de la parábola bíblica como en este conjunto escultórico de la Catedral de Estrasburgo (
The foolish virgins) del Siglo XIII:

Y Giotto en el siglo XIV también pinta un 'foolish' como J de Hesdin otro en la página de un incunable (y ambos personajes con esas irónicas mazas, símbolos de poder):


En el momento en que empezó a advertirse al loco como un ser diferente y ajeno posiblemente empezó a considerárselo como digno de estamparse, pintarse, grabarse y esculpirse. En el momento en que empezó a llamar la atención no sólo como una variante de normalidad (hasta la edad media las alucinaciones eran parte de la experiencia considerada normal) sino ya como una anormalidad, 'ascendió' el loco, el alienado, al rango de motivo de inspiración artística. Empezamos entonces a pintarlos en lienzos. Y luego a tenerlos pintados en la pared.
Enlaces:
- Peñalta-Catalán R. Locos y locura a finales de la Edad Media: representaciones literarias y artísticas. Revista de Filología Románica 2008; 25: 127-138. (
pdf)
- Quirosa-García V. Acercamiento a la representación plástica de la locura en Occidente. Revista de Humanidades y Ciencias Sociales 2007; 1: 52-82. (
pdf)
Otras entradas relacionadas en el blog:
2010-02-24T11:26:00.007-05:00
Psiquiatría y arte Arte & Medicina: recomendable enlace
"He aquí el rostro de la enfermedad, aunque no fue siempre así. Es el rostro de alguien que vivió una vez como lo haces tú hoy, sin ojos congelados y sin la lengua petrificada para las voces de los sueños. Se trata de un rostro que tuvo una personalidad también, como la tuya, antes de ser rellenado con paja hace muchos años. ¿Te resulta familiar el gesto? ¿El ceño fruncido o la sardónica risa del morir? Contempla ante ti la inmortal taxidermia que la enfermedad ejerce."
M.R.




No en la obviedad de ser la medicina un arte y el arte una actividad terapéutica acaba nuestro pretendido retruécano. El recomendable enlace al que aludimos se refiere a un
link del ciberespacio que merece ser prolijamente revisado. Acusa el discreto nombre de
Cabinet of Art & Medicine y su creador se presenta modestamente así:
Mark Rowley, esposo, padre de familia y artista radicado en Brooklyn, Nueva York, poseedor de una colección de antiguos libros de medicina, incluyendo muchos de aquellos que por primera vez incluyeron fotografías.La sobrecogedora presencia de numerosos e inimaginables retratos de las más distintas patologías contenidos en documentos, libros y repositorios, acompañados del comentario inspirado y pertinente, hacen de la experiencia de visitar
Cabinet of Art & Medicine un periplo de valiosas y profundas resonancias.
Uno de los conjuntos más atesorables es el libro
Endurance and Suffering (Resistencia y Sufrimiento) que contiene poemas de John Wood, fino poeta contemporáneo norteamericano, inspirados en fotografías decimonónicas de O.G. Mason que ilustran diferentes padecimientos de faneras y piel. Una muestra de este bello documento queremos engalane nuestra bitácora y la transcribimos aquí, balbuceando una traducción:

Syphiloderma Tuberculosum:
Lady in a hat
(The crescentic and circular arrangement of the lesions left no doubt as to the nature of the affection. There is scarcely a more unmistakable eruption figured in the whole series.)
Well, then, you can just kiss my arse;
I'm not taking the hat off. A lady without a hat
is no lady. I'm not one of your old whores
here to have her ailing privates looked at.
I assume you're familiar with quality:
note the eardrops, real jet, worth tidy sums.
Like my bonnet, they come from Paree.
And this is pure Belgium lace on my bosoms.
I have several French admirers.
I talk French to them... at the opera...
drinking mugs of champagne. They buy me furs
and whole hams and look at me and just ooh and ah.
I'm only here to visit Dr. Fox
and get another dose of mercury.
It's more like a rash than the pox,
and I really don't give a damn about photography.
---oOo---
Syphiloderma tuberculosum: Dama con sombrero
(La disposición circular y la forma de media luna de las lesiones no dejan mayor duda sobre la naturaleza de la afección. Apenas hay alguna dermatosis más inconfundible en toda la serie fotográfica.)
No, ya podéis venir a besarme el orto pero
El sombrero no me lo quito. Sin sombrero una mujer
No es una mujer. No soy de esas putas viejas
Que muestran en público sus fáciles vergüenzas.
No sé si Ud. sepa apreciar la calidad:
Fíjese en mis pendientes, costaron un chorro de reales
Contantes y sonantes, con el sombrero vinieron de París,
Y es encaje de Bélgica lo que envuelve mis pechos.
Tengo un batallón de franchutes que me adoran,
Con ellos hablo en francés... vamos a la ópera...
Tomamos el champagne en jarros y me compran pieles
Y jamones enteritos. Los tengo babeando ante mí.
Vine sólo a pasar consulta con el Dr. Fox
Necesito mi dosis de mercurio nuevamente
Para esta cosa tipo viruela que me brota
Ni medio rábano me importa tu fotografía, ¿Ok?
---oOo---
Enlace:
2010-02-22T22:48:00.005-05:00
Historia de la Psiquiatría Psiquiatría y arte Psiquiatría trans-histórica: la clínica psiquiátrica durante los últimos 200 años
Suele suceder que cegados por el instante extraviamos la perspectiva. Y no sólo en el quehacer individual y cotidiano de la vida sino hasta en las inmensas asignaturas de la colectiva existencia. La historia de la medicina por ejemplo, para la opinión desprevenida, puede parecer una extravagancia de hombres de letras metidos a médicos y ciertamente en ocasiones ha llegado a ser convertida así en una especie de divertido anecdotario para las nuevas generaciones. Pero la medicina, al ser un hecho social y cultural más que meramente tecnológico, pierde dimensión y legitimidad sin la cabal reflexión histórica. La carencia de este imprescindible ejercicio fecunda el adocenamiento de galenos convencidos que la medicina nació el día en que recibieron el diploma y que la verdadera ruta del progreso es el último grito de la moda farmacológica.
Recientemente leíamos que son frecuentes entre los defectos de la historia de la medicina usualmente escrita: el parroquialismo, que consiste básicamente en escribir para los propios médicos; el maniqueísmo, que encumbra a 'héroes' enfrentados a adversarios ignorantes; el anacronismo, que busca el origen de instituciones importantes en el excluyente hoy, con la obliteración de factores sociales, culturales y políticos, y una idea del progreso que asume que el futuro no será más que una intensificación del pasado. (1) Si tal puede suceder en la historia de la medicina en general, mayor sería la amenaza en cuanto a la historia de la psiquiatría, por encontrarse ésta más urgida de sopesamiento y revisión y más susceptible también a los condicionantes sociales y culturales. Atisbar los hechos del presente en su ineludible conexión con los avatares del pasado, denunciando el repetido descubrimiento de la pólvora y las vocaciones veleidosas de Proteo, además otorgando al fugaz presente el respaldo o desafío de las luchas y agonías de lo pretérito, tal es sólo uno de los objetivos de la historia de la ciencia, de la medicina, de la psiquiatría.
Dotar de perspectiva a nuestra profesión es indispensable y sin duda hay y han habido valiosísimos elementos empeñados en tal brega. Hoy queremos compartir este artículo de Francisco Alonso-Fernández que grafica vivamente lo esbozado.
Francisco Alonso-Fernández (Oviedo, 1924) es psiquiatra y miembro de la Real Academia Española de Medicina y Catedrático Emérito de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid. El artículo, cuyo título rubrica esta entrada, es la transcripción de una conferencia suya y data del año 2002, erudita pero a la vez asequible y de necesaria lectura.
Enlace:
Referencias:
1. Cueto M, Lossio J, Pasco C. (eds.) El rastro de la salud en el Perú. UPCH, IEP. Lima, 2009.
____________
2010-02-21T19:26:00.003-05:00
Psiquiatría y Sociedad Historia de la Psiquiatría Vaughan Bell: tan cerca, tan lejos
Inaudito fuese que cualquier usuario regular de la blogósfera y con interés en la psicología y las neurociencias no haya llegado a tener noticia del siempre actualizado y novedoso blog
MIND HACKS, referente indispensable en la materia nuestra. Su animador principal, el psicólogo británico
Vaughan Bell, es no sólo el cerebro que activa dicha bitácora sino autor de numerosa bibliografía varia que difunde de manera abierta y desinteresada, verbigracia, mediante Wikipedia.
Actualmente Vaughan Bell ha emprendido una nueva travesía a Colombia y se encuentra en
Quito, Ecuador, por asuntos burocráticos (a los que por aquí tan afectos somos) de la visa. Proactivos y asertivos como siempre, asumimos que ya la
Oficina de Cooperación Internacional de nuestro Instituto tiene conocimiento del
impasse y podría acercar al distinguido visitante al Perú en tales días de rémora, por supuesto si hay espacio en la colmadísima programación de científicos visitantes extranjeros.
Mientras preparamos el cebiche de ancocos y el pisco sour para agasajarlo, es propicio el momento para revisar las interesantes contribuciones de Vaughan Bell al mundo de las neurociencias. No todo va a ser hablar del abultado palmarés de la psiquiatría local, claro está, la cortesía con el huésped exige reciprocidad.
¡Vaughan, Lima te está esperando!
Enlace:
2010-02-20T22:49:00.008-05:00
Miscelánea La demencia y los retratos de William Utermohlen
Dentro de la muy discreta celebración del aniversario del Departamento de Emergencia do laboro, lo más memorable ha sido la mención del caso de William Utermohlen, que no habíamos conocido en su momento y cuya historia merece reseñarse.
Utermohlen, norteamericano de ascendencia germana pero radicado en Inglaterra desde sus años juveniles, fue un correcto pintor que cultivó de prominente modo el autorretrato. En 1995, a los 62 años de su edad, fue diagnosticado de enfermedad de Alzheimer -comúnmente llamada demencia senil-. De aquella época es Blue Skies (Cielos azules), la imagen que preside esta entrada: una misteriosa ventana se abre en el cielo raso mientras el artista, abstraído, parece aferrarse a la mesa y la silla que se desvanecen en el espacio.
Posteriormente, y a medida que la enfermedad progresaba, la memoria de Utermohlen se fue extraviando con las imágenes y presencias de toda una vida mientras frenéticamente trabajaba su propio rostro en el lienzo. Las sucesivas pinturas muestran el desgaste indetenible de sus facultades:
Autorretrato de 1996
Autorretrato de 1997
Autorretrato de 1998
A medida que el olvido invadía los claustros de su mente, no sólo arrebatándole ya sus experiencias trascendentes sino hasta la diminuta sapiencia de cómo abrir una puerta o abotonar una camisa, la imagen de su rostro se desvanece, como si se le hubiese olvidado también su propia cara o los pinceles hubiesen devenido incomprensibles artefactos de un mundo perdido.
Erased self-portrait, (1999)
Su último retrato es del año 2000. No hay ojos. Una grieta divide la faz. No hay color. La boca se cierra en la mínima expresión de un trazo. La demencia ha cumplido su empresa crudelísima.
Último autorretrato (Head, August 30th, 2000)
Antes de su fallecimiento,
una exposición de las pinturas de Utermohlen, incluyendo sus autorretratos, recorrió Estados Unidos patrocinada por la
Alzheimer Association. La muestra tenía como finalidad difundir el conocimiento y sensibilizar a la población sobre este padecimiento. Paradójicamente, nunca antes Utermohlen había sido objeto de atención mediática alguna.
Con su esposa Patricia.
William Utermohlen falleció el año 2007 por complicaciones de su mal. La
enfermedad de Alzheimer es la forma de demencia más frecuente. Su prevalencia se incrementa con la edad y afecta actualmente a casi el
0,5% de la población mundial.
Enlaces:
2010-02-20T12:25:00.007-05:00
Psiquiatría y arte Gerontopsiquiatría Gimnasio anti-depresión (en línea)

Anduve explorando
este sitio, sobre todo a raíz de
recientes entradas acerca del rol de internet en la salud mental. Y además a partir de una carta de un
estudiante de medicina que atravesaba un cuadro de depresión y de experiencias cercanas al respecto, muy prontas y cercanas.
Sin duda internet ofrece dentro de su vastedad valiosas e inimaginadas oportunidades como ésta: psicoterapia
online. Y ya que no hay gimnasios para bajar de peso
en línea, los hay sí para la dinámica de la psique, para corregir las pasmadas autoestimas, los sedentarios autoconceptos, los rollizos y traicioneros complejillos, ejercicios ni comparables ni etéreos como los espirituales de
Ignacio de Loyola, qué duda cabe, pero novedosos en su presentación y valiosos en su temática, asequibles y cercanos, invitadores y amigables. Claro que sí...
A ver: y uno dos, uno dos, uno dos, uno dos, uno dos...
Enlaces:
-
Mood Gym, desde
The Australian National University.
- J Grohol (Psy D.) desmenuza una iniciativa alemana similar:
Deprexis.
Otras entradas relacionadas en el blog:
2010-02-18T00:01:00.005-05:00
Psicoterapia No dormir, de Robert Graves
NOT TO SLEEP
Not to sleep all the night long, for pure joy,
Counting no sheep and careless of chimes
Welcoming the dawn confabulation
Of birch, her children, who discuss idly
Fanciful details of the promised coming -
Will she be wearing red, or russet, or blue,
Or pure white? - whatever she wears, glorious:
Not to sleep all the night long, for pure joy,
This is given to few but at last to me,
So that when I laugh and stretch and leap from bed
I shall glide downstairs, my feet brushing the carpet
In courtesy to civilized progression,
Though, did I wish, I could soar through the open window
And perch on a branch above, acceptable ally
Of the birds still alert, grumbling gently together.
NO DORMIR
Pasar la noche en vela sólo por simple gusto
sin recontar ovejas ni oír las campanadas.
Darle la bienvenida a las confabuladas
avecillas, las hijas del despertar del día
que en el alba discuten parleras los detalles
del atuendo que traiga aquella que se acerca.
¿Se vestirá de rojo, de púrpura o azul,
o de blanco purísimo? Será el traje glorioso.
Pasar la noche en vela sólo por simple gusto,
lo cual es concedido a pocos, y hoy a mí;
y una vez que me ría, me estire y deje el lecho
bajaré velozmente escaleras abajo
con los pies en el aire, sólo rozando el piso
por respeto al progreso civilizado nuestro;
aunque yo más quisiera volar por la ventana
y posarme en la rama más erguida en el cielo,
ser posible aliado de las aves alertas
que agrupadas murmuran no sé qué dulcemente.
---oOo---
No es el insomnio -azote de la sociedad moderna- ni la deprivación de sueño por exceso de ocupaciones -cosa por demás frecuente en nuestra civilización-; el poeta canta aquí una experiencia deleitosa y más elemental: no dormir por pura expectativa anhelante, por simple gana y gusto de atisbar las intimidades de la aurora. Sin embargo en los tiempos que corren, cuando buscamos al sueño, no lo hallamos o pretendemos improvisarlo con grageas, y cuando los quehaceres nos atiborran y él asedia, lo espantamos con cafeína y taimados estimulantes. El dormir, uno de los bienes corporales más preciados, es asunto demasiadas veces hoy de trastocamiento y paradoja.
Enlace:
- No tiene desperdicio la
anécdota respecto a la creación de este poema.
_________________
N.B. Desconocemos a quién pertenece la traducción castellana de los versos.
2010-02-17T00:01:00.000-05:00
Literatura y Literatos Sonrisa de la depresión

Suele denominarse depresión sonriente o irónica a aquella en la que, pese a existir los síntomas y signos objetivos de la depresión, en la cara del enfermo vaga una sonrisa mientras se refiere sarcásticamente a sí mismo y a su estado. No es un síndrome claramente delimitado, algunos lo identifican con la depresión enmascarada, otros inclusive con la resignación de quien ha tramado ya un plan suicida. Algunos autores han opinado que la depresión sonriente sería simplemente una variedad de la depresión exógena o neurótica: personas que a veces no tienen clara conciencia de hallarse deprimidas aunque de hecho lo están.
En ocasiones múltiples la persona parece imponerse no mostrar su sufrimiento, interpreta como un fracaso el estar deprimido y trata de menoscabar a toda costa su padecer; entonces se refugia consternado en la sonrisa: 'no es para tanto', 'en realidad están exagerando', 'yo estoy bien'.
Ya en el siglo XIX Duchenne describió en la sonrisa espontánea y natural la contracción de dos grupos musculares: los zigomáticos, que elevan las comisuras de la boca, y los orbiculares, que entrecierran los ojos. Se explica así la dificultad de imitar la sonrisa espontánea por la diferente inervación cortical de ambos grupos musculares: la de los zigomáticos es voluntaria y desde la vía piramidal, la de los orbiculares es fundamentalmente involuntaria e inconsciente y desde la región límbica del cíngulo.

Aquí pueden encontrar un interesante test para ver cuán eficaces somos en la tarea de distinguir una sonrisa real frente a una fingida: http://www.bbc.co.uk/science/humanbody/mind/surveys/smiles/
Y tengamos presente cuántas 'sonrisas' ante nosotros pueden hallarse húmedas de lágrimas.
Enlace:
- The Cross-Cultural Meaning of a Smile, en Retrospectacle.
2010-02-16T00:15:00.003-05:00
Neurociencias Suicidio Versiones del amor
"O, I am fortune's fool! "
(¡Oh, soy un tonto afortunado!)
Romeo (acto III)
El nacimiento de Venus, por Boticelli.
1.
DEFINICIÓN DEL AMOR
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño,
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor; quien lo probó, lo sabe.
Y vaya que lo supo Don Lope, y sobradamente, pues su vida amorosa fue bastante pródiga y luenga (y muy sobresaltada además, pues inclusive cuando en el otoño de su vida fue ordenado sacerdote no dejó de amar -y no solamente a la madre de Dios-).
2.Menos lírico, desenfadadamente prosaico,
James Joyce estuvo casado con Nora Barnacle, su novia de juventud, hasta el fin de sus días. En las epístolas que le dirigió holla sicalípticos y escatológicos abismos, siempre al lado -o detrás o delante- de su amada. Para muestra un botón:
"20 de diciembre de 1909.
Mi dulce y pícara niña: He recibido tu carta esta noche y he estado intentando imaginarte restregándote el coño en el retrete. ¿Te quedas de pie y recostada contra la pared y haciéndote cosquillas con la mano por debajo de las faldas o te sientas en la taza con las faldas levantadas y la mano dale que te pego por la raja de los pololos? ¿Te pone cachonda ahora cagar? Me pregunto cómo lo harás. ¿Te corres al cagar o primero te tocas y después cagas? Debe ser espantosamente lascivo ver a una chica con las faldas levantadas y restregándose el coño con furia, ver sus lindos pololos blancos bajados por detrás y su culo sobresaliendo y un gordo chorizo marrón a medio salir por el jebe. Dices que te vas a cagar en los pololos, querida, y vas a dejarme follarte después. Primero me gustaría oírte cagarlos, querida, y después follarte. Alguna noche cuando estemos en algún sitio a oscuras y hablando de cosas verdes y sientas que la caca está a punto de salírsete, ponme los brazos en torno al cuello de vergüenza y déjala salir con suavidad. El sonido me volverá loco y cuando te levantes las faldas...
¡Es inútil seguir! ¡Puedes adivinar por qué!"
Entendido está que las cartas son privadas. Pero a la muerte del autor o del destinatario suelen hacerse públicas. Vale leer las ardientes cartas amorosas de Joyce, donde hace gala de desatada coprofilia, y que se hallan más públicas que nunca en internet (en traducción de Felipe Rúa Nova, aunque el texto anterior es traducción de Carlos Manzano).

James & Nora: Nora & James
En la Wikipedia se lee que Carl Jung, el célebre psicoanalista suizo quien atendió a Lucía, la hija de Joyce que padecía esquizofrenia, llegó a considerar luego de leer el Ulysses que James también poseía dicha enfermedad, nada menos. Claro que en el muy, muy difuso concepto de esquizofrenia entonces imperante. ¿Qué habría diagnosticado Jung si hubiese leído las eróticas epístolas del genial escritor irlandés?
3.
A propósito de esquizofrenia, y procurando satisfacer a nuestro segmento de lectores ávido de erudición y del enfoque serio y el artículo sesudo, he aquí dos ensayos alusivos al tema y redactados por sendos eminentes psiquiatras:
- Colina F. Esquizofrenia amorosa. Rev Asoc Esp Neuropsiq 2000; vol. XX, n.º 74: 231-247.
- Dörr-Zegers O. Fenomenología del amor y psicopatología. Salud Mental (México) 2005; 28: 1-9.
Nos abstenemos de comentarlos para no deslucirlos con nuestro escaso entendimiento. (Además, ejem... bueno, primero tendríamos que leerlos).

Por supuesto, la ilustración de la presente estancia no podía ser ajena al tema erudito: proviene del inolvidable texto del doctor Alex Comfort, The Joy of Sex (1972), y no representa a una pareja de damas en lésbica actitud: lo que pasa es que en aquella época feliz los caballeros usaban crecida cabellera (además de barba, aunque ésta se halla aquí comprensiblemente mimetizada).
4.
Siendo confesa y conocida nuestra debilidad por el pop más kitsch -¿o es camp?-. ¿Cómo podríamos ser inauténticos en esta ocasión? He aquí un deleitoso y pegajoso himno reciente del amor en la meliflua voz de Tito 'El Bambino':
Y la imagen correspondiente, que es de un autor genial y desconocido:
N.B.: Nos apresuramos a acogernos a esta frase de Rousseau aplicándola a la presente entrada del blog: "Las cartas de amor se comienzan sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho."
Enlaces:
- Sencillo y logrado post de la colega Fiorella Rusca.
2010-02-14T16:50:00.012-05:00
Miscelánea Kandinsky: la psicosis de un psiquiatra

Victor Khrisanfovich Kandinsky (1849-1889).
Suele ser confundido con el famoso pintor abstracto Vassili, quien era sobrino suyo. Fue su destino la superficialmente paradójica conjunción de ser médico y ser enfermo. De hecho, su primer brote de psicosis acabó decantando su vocación hacia la psiquiatría.
Victor Kandinsky había nacido en la distante Siberia. Su formación médica hubo lugar
cum laude en Moscú. Mientras ejercía su profesión en medio de la guerra de Rusia contra Turquía emergió su enfermedad, inicialmente con pensamientos en tropel y delirios de índole diversa (de grandiosidad, persecutorios y de influencia, entre otros) con posteriores fenómenos alucinatorios de diferentes sentidos (excepto el gusto). La repercusión anímica que sufrió fue grande: Kandinsky intentó el suicidio saltando al mar desde el navío donde estaba asignado como médico. Corría el año de 1877.
Afortunadamente fue rescatado con vida y luego hospitalizado por largos meses. Su mejoría, paulatina y lenta, fue total. Kandinsky era un hombre al encuentro de su destino: llegó a contraer nupcias con una de las enfermeras bajo cuyo cuidado se encontró y, aunque no tuvieron hijos, ella sería la encargada de publicar la totalidad de sus obras póstumas.
Luego de su recuperación, Kandinsky describió con gran detalle los fenómenos alucinatorios que padeció durante su enfermedad e hizo una sutil diferenciación entre alucinaciones verdaderas y pseudoalucinaciones (En honor a la verdad, Berríos acota que adjudicar a Kandinsky la acuñación del término 'pseudoalucinación' fue un mito iniciado por Jaspers). De hecho, Kandinsky llegó a preferir otros vocablos en reemplazo de 'pseudoalucinación'.
En base al aporte de sus descripciones se delineó años más tarde el llamado síndrome de Kandinsky - Clerambault (este último, apellido de otro famoso psiquiatra francés), mayormente conocido en la psiquiatría europea y que designa a un estado donde coexisten los delirios de persecución e influencia conjugados con pseudoalucinaciones. En este síndrome se subsumen los 'automatismos mentales' de
Séglas, esto es, la presencia de fenómenos psíquicos como pensamientos, sensaciones, voliciones, que el paciente experimenta como impuestos desde afuera, por influencias extrañas, deletéreas, maléficas. Al síndrome de
Kandinsky-Clerambault también se le llamó 'síndrome alucino-paranoide' y se le reputó casi patognomónico de procesos esquizofrénicos.
El mismo Kandinsky consideró que, pese a haber sido diagnosticada su enfermedad como melancolía (una variante de lo que llamamos hoy depresión), su verdadero padecimiento habría sido lo hoy equivalente a un trastorno del espectro esquizofrénico, específicamente una combinación de síntomas de esquizofrenia con síntomas afectivos, sobre todo de tipo depresivo, es decir, un variedad de
trastorno esquizoafectivo.
Luego de varias recaídas de su mal y habiendo publicado casi cincuenta artículos científicos del campo psiquiátrico además de su libro sobre las pseudoalucinaciones, Kandinsky se suicidó con una sobredosis de opio el año de 1889. Penoso fin, además de todas las circunstancias intrínsecas a su enfermedad y sus escasos 40 años, pues se hallaba internado en el hospital de San Nicolás (en San Petersburgo) donde había sido antes superintendente.
Kandinsky, lejos de refugiarse en el mutismo o la vergüenza por su terrible padecer, afrontó su enfermedad disecándola minuciosamente y aportando al corpus teórico su experiencia y su valiosa descripción psicopatológica. Podríamos considerarlo un precursor de los movimientos actuales de lucha contra el estigma de la enfermedad mental. Además fue un hombre que asumió su enfermedad íntegramente aunque lamentablemente acabó sucumbiendo en la titánica lucha.

Enlaces:
- Lerner V, Witztum E. Victor Kandinsky M.D. (1849-1889). Am J Psychiatry 2006; 163: 209.
- Кандинский, Виктор Хрисанфович.
2010-02-13T23:44:00.027-05:00
Psiquiatras Suicidio Historia de la Psiquiatría Adrián
Adrián es un niño del Perú. Adrián tiene 13 años.
Gihan Tubbeh tiene el doble de la edad de Adrián y es fotógrafa. Ella le ha tomado varias fotografías. Hay un concurso que es muy grande y de muy lejos y que se llama
World Press Photo y aquellas fotos han ganado allí un premio.
Adrián es un niño autista. En las fotos de su vida cotidiana aparece sonriente, abstraído, solitario, perplejo, curioso, reflexivo, distraído, contemplativo, lúdico, grave, juguetón, como cualquier niño de su edad.
Enlaces:
-
Autismo (En español,
National Institute of Neurological Disorders and Stroke).
Otros enlaces relacionados en el blog:
2010-02-12T22:30:00.018-05:00
Psiquiatría y arte Vaticinio de los 'bloggers' - Un texto de Bellow
"HUBO un tiempo en que la gente tenía el hábito de hablarse frecuentemente a sí misma y no se avergonzaba de llevar un registro de sus experiencias íntimas. Pero llevar un diario es considerado hoy en día una suerte de complacencia excesiva para consigo mismo, una debilidad y algo de mal gusto. Porque ésta es una época de rudeza. Hoy, el código del atleta, del muchacho duro -según mi parecer una herencia americana del caballero inglés-, esa peculiar mezcla de esfuerzo, ascetismo y rigor, cuyos orígenes algunos hacen remontarse a Alejandro el Grande, tiene más fuerza que nunca. ¿Tiene usted sentimientos? Hay maneras correctas e incorrectas de manifestarlos. ¿Tiene usted una vida interior? Ella no atañe a nadie aparte de usted mismo. ¿Tiene usted emociones? Estrangúlelas. Todos obedecen este código hasta cierto punto. Y éste admite cierta clase de sinceridad, una rectitud cautelosa. Pero tiene un efecto inhibitorio en la verdadera sinceridad. La mayoría de los asuntos serios están vedados a los rudos. Estos carecen de práctica de introspección y, por consiguiente, están muy mal preparados para tratar con oponentes a los cuales no pueden enfrentarse a tiros, como si se tratase de caza mayor, ni aventajar en audacia."
"Si se topa usted con dificultades, luche con ellas en silencio, ordena uno de los mandamientos. ¡Al diablo con esto! Es mi intención hablar de las mías, y si dispusiera de tantas bocas como brazos tiene Siva y les diera trabajo permanente, ni aun así podría hacerme justicia a mí mismo. En mi estado actual de desmoralización, he considerado necesario llevar un diario -es decir, hablar consigo mismo-, y ello no me hace sentirme ni autocomplaciente ni culpable en lo más mínimo. Los rudos encuentran compensaciones a su silencio: pilotean aviones o torean, mientras que yo raras veces abandono mi habitación."
---oOo---
Texto de apertura de la novela 'Dangling Man' de Saul Bellow (1947) ('Hombre en suspenso' en versión española, traducción de A. Gubler) que de cierto modo vaticinó entonces una manera de ser, una vocación de fe de muchos bloggers hoy. El internet como espacio de interacción, con sus defectos y riesgos, es un ámbito colmado de múltiples ofertas y oportunidades tal en el campo de la salud mental, por ejemplo.
Seguimos -sigamos- leyendo a Bellow...

Otras entradas relacionadas en el blog:
- 'Herzog', de Saul Bellow, una novela sobre la depresión.
- ¡Doctor, recéteme un blog!
- 'Saltando muros' - Un novedoso blog de salud mental.
2010-02-11T23:30:00.006-05:00
Literatura y Literatos Ecografía del DSM-5

Imagen ecográfica del DSM-5 (no se aprecia el sexo de la criatura)
No ha nacido aún la versión acabada del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) en su quinta versión, pero los orgullosos padres de la criatura quieren compartir con el público la imagen de la ecografía y el reporte de la amniocentesis. Enhorabuena. El nacimiento oficial está programado aún para el 2013 y su dilatada gestación estará amenizada por acontecimientos como éste.
Dado que no es costumbre nuestra el emitir opiniones apresuradas o triviales, preferimos adjuntar los enlaces de reputados análisis a cargo de blogs dedicados al tema. No podemos dejar de anotar, como apunta HeadtoHead, que primer cambio que llama la atención es el abandono de los números romanos por los arábigos, fíjense: DSM-5 (confiamos que las demás modificaciones introducidas no sean tan devastadoras como ésta).
Actualización del 11.02.2010:
Nietos de Kraepelin: ¡El borrador del 'dsm-5' ya está aquí!
The Carlat Psychiatry Blog: DSM-5's Rough Draft: The Carlat Take.
Actualización del 13.02.2010:
Neuroanthropology: Public Release of the DSM-5 Draft.
Actualización del 16.02.2010:
Neuroskeptic: DSM-V: Change We Can Believe In?
The Carlat Psychiatry Blog: The Everlasting Gobstopper of Psychiatry.
Enlace:
2010-02-10T22:06:00.024-05:00
DSM y nosología psiquiátrica Honorio Delgado sonríe

No es frecuente ver fotografías de Don Honorio Delgado sonriendo. Y no porque este descollante prohombre de la psiquiatría latinoamericana haya sido un individuo amargado o rezongón. Pero su talante esquizotímico hacía su expresión afectiva mas bien avara de expansiones y ajena a la estridente carcajada. Esta foto inusitada aparece en
Anales de la Facultad de Medicina, en un artículo
especial por los 90 años de la publicación, en la que Don Honorio desempeñó por largos años el cargo de director.
Nótese que la sonrisa en la foto es discreta, con una mirada de entendimiento y perspicacia hacia el invisible destinatario, los ojos son vivaces dentro de lo que cabe y, puede ser por el escorzo, pero parece algo sesgada hacia una comisura.
Honorio Delgado, a la vez que paradigma y arquetipo de intelectual, es una especie de fetiche para muchos de los psiquiatras de nuestro medio. Más de una vez hemos fantaseado en que se construya un repositorio electrónico en su homenaje, con su legado bibliográfico, su documentación biográfica, y se rinda así justo tributo a su memoria irradiando su sabiduría y magisterio perennizados.
Nos acordábamos de Honorio en la Peña de los Martes con los residentes hoy y además leyendo un comentario de nuestro ciberamigo Ivo Urrunaga, en que nos recordaba un párrafo de 'El Médico, la Medicina y el Alma', del mismo Honorio: "Obligado a aguzar la sindéresis, por la complejidad de los problemas que afronta, el médico necesita no solo pensar claro frente a los hechos y allende las doctrinas, sino formular debidamente sus juicios. De ahí el interés de buscar y cuidar la expresión precisa, de aplicar el término conveniente a cada concepto, a cada diferencia, a cada matiz del dato. Esto lo consigue solo con la cultura literaria, consagrando parte del escaso tiempo que le deja libre el tráfago de la acción, la lectura de libros selectos."
No nos hemos querido resistir, evocando la sonrisa del Profesor Delgado, a compartir este capítulo, el inicial de 'De la cultura y sus artífices' (Madrid, 1961) -hoy tan difícilmente hallable- a propósito del tema que comentábamos.
Lectura y Cultura - Honorio Delgado
Otros enlaces relacionados en el blog:
- Recuerdos de Don Honorio y Don Hermilio.
- Autógrafo de D. Honorio Delgado.
- Conversaciones con Seguín (Sobre Honorio Delgado y el psicoanálisis).
- Los 40 años de Don Honorio.
(entre otros).
2010-02-09T23:59:00.009-05:00
Psiquiatría peruana Psiquiatría académica Nosologomanía: el trastorno que trastorna al DSM

Mientras se asoma inminente la
publicación del primer borrador del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (DSM-V), conviene recordar que también a éste se le ha aplicado un poco de su propia medicina adjudicándosele un desorden de nombre sonoro y sugestivo: 'nosologomanía'.
Esta novedosa categoría diagnóstica, por cierto, no es es de última hora.
Herman van Praag, prominente psiquiatra norteamericano, acuñó el término a fines de la década pasada. Basado en la crítica del constructo de la depresión mayor, difuso a costa de ser abarcativo, Van Praag condenaba en las clasificaciones en uso la pérdida de la precisión sindromática, la delimitación borrosa entre distrés y trastorno, el amontonamiento de síntomas como si todos fuesen del mismo valor, y la aceptación acrítica del modelo nosológico soslayando otras alternativas como el modelo reaccional. Van Praag advertía que el apresuramiento de conglomerar categorías nosológicas hacía perder validez a los diagnósticos y a tal caótico frenesí de más y más trastornos lo llamó 'nosologomanía'.
(Van Praag HM. The impact of classification on psychopharmacology and biological psychiatry. Dialogues in Clinical Neurosciences 1999; 1: 141-152.)Van Praag redondeó y amplió la idea posteriormente: '
¿Son los constructos diagnósticos que usamos válidos y clínicamente relevantes o son, mas bien, pseudo-entidades: artefactos de una doctrina nosológica rigidamente aplicada?. Para decirlo de otra manera: hoy en día los psiquiatras ciertamente hablamos el mismo lenguaje pero, ¿es nuestro vocabulario el adecuado?, ¿ el panorama que describimos y creemos entender con ese lenguaje es una mera apariencia?' Obviamente el modelo imperante que configura a cada trastorno psiquiátrico en una enfermedad por derecho propio, en que se presume diferenciación en fisiopatología, epidemiología y respuesta al tratamiento, es obsoleto. Van Praag propone la reconstrucción del diagnóstico psiquiátrico recogiendo las virtudes heurísticas del modelo reactivo y añadiendo la ponderación de los síntomas ('verticalización').
(Van Praag HM. Nosologomanía: a disorder of psychiatry. World J Biol Psychiatry 2000; 1: 151-158). -Acceso al pdf-.La suerte del término y el concepto 'nosologomanía' ha reverdecido con un artículo reciente del nunca suficientemente bien ponderado
S Nassir Ghaemi -cuyo club de fans estamos prestos a fundar- quien hace a honor a su proverbial ponderación y mesura. Sin estridencias, Ghaemi recoge el itinerario de la doctrina dicotómica krapeliniana y el devenir de la llamada tradición 'neokraepeliniana' que alumbró la demarcatoria versión III del DSM. Apoyado en Jaspers, que ya tempranamente había observado el modelo de Kraepelin, Ghaemi resalta que, en analogía a las ciencias del espíritu o ciencias sociales -como la historia- de donde provino la comprensión fenomenológica, en psiquiatría no puede darse una clasificación absoluta de los hechos patológicos sino en base a abstracciones -o 'tipos ideales' en la terminología jaspersiana-. Estos 'tipos ideales' deben ser híbridos nada sencillos entre la esencia (el rasgo inalienable de cada ente psicopatológico) y la herramienta (el instrumento de medida de dichos entes).
Ahora bien, uno de los problemas radica en multiplicar el número de los entes innecesariamente, muchas veces en función de los apetitos económicos de la industria (cita el paradigmático caso del trastorno de déficit de atención e hiperactividad en adultos, de ascenso meteórico en pocos años y sin pruebas sólidas). Pero también es problema el fácil nihilismo que rechaza cualquier propósito clasificatorio, imprescindible para el desarrollo de la investigación, y que relegaría a la psiquiatría a la sola descripción de los detalles de cada caso sin el intento de un nivel mayor de comprensión. La cacareada neutralidad ontológica pretendida por el DSM no es tal, sagazmente observa Ghaemi, pues en la práctica los clínicos suelen hacer presunciones biológicas ante la terapéutica (uso de psicofármacos en desmedro de intervenciones psicosociales) sin sustento científico para ello.
(Ghaemi SN. Nosologomania: DSM & Karl Jaspers' critique of Kraepelin. Philosophy, Ethics and Humanities in Medicine 2009; 4: 10-17.)
Este 10 de febrero velaremos la aparición electrónica del primer boceto del DSM-V y ávidos escudriñaremos su tabla de contenidos en busca del imprescindible acápite 'Nosologomanía' -a lo mejor agazapado en la fe de erratas lo avistaremos-. Aunque sin duda la definición respectiva será más elegante y adornada que este cacofónico aporte: 'dícese del (o uno de los) trastorno(s) que trastorna(n) al DSM'.
Enlaces:
Otros enlaces relacionados en el blog:
2010-02-08T09:35:00.008-05:00
DSM y nosología psiquiátrica 'Tiempo de silencio', de Luis Martín Santos
Caricatura de Luis Martín Santos. (Fuente: elcultural.es)
Luis Martín Santos (1924-1964), médico psiquiatra hispano nacido en Marruecos, criado en el País Vasco, y con estudios superiores en Salamanca, fue el llamado en su corto periplo vital a revolucionar la narrativa ibérica de la segunda mitad del siglo XX con su novela, ambientada en el Madrid de fines de la década de 1940, 'Tiempo de Silencio'.
Psiquiatra con aspiraciones filosóficas, desde edad temprana cultivó amorosamente el pecadillo literario: se sabe que su poemario 'Grana gris' fue editado por su padre durante sus años universitarios mas luego el autor renegó de él. Aunque en el campo de su especialidad publicó numerosas aportaciones y su tesis doctoral: Dilthey, Jaspers y la comprensión del enfermo mental también conoció la luz, su novela consagratoria apareció recién en 1962 y muchas de sus páginas fueron censuradas por el régimen franquista. Lamentablemente Luis Martín Santos -quien purgó prisión por hacer propaganda del entonces ilegal Partido Socialista Obrero Español- no pudo proseguir su carrera literaria dejando inacabada Tiempo de destrucción, continuación de su saga narrativa, pues muerto fue en accidente de tránsito antes de los 40 años de su edad.
'Tiempo de silencio' aduna a su cualidad de fresco pictórico la propiedad perennizable del óleo: más allá de su trama casi folletinesca, la crítica social emerge transfigurada por la audacia del lenguaje -el verdadero protagonista de la novela- y alcanza cimas descollantes en iluminadoras disquisiciones como la siguiente:
"Venia un airecillo cortante desde el Este. Para evitarlo, dejó a un lado la cuesta de Atocha con toda su apertura desabrida y se metió por las callejas más retorcidas y resguardadas de la izquierda. Estaban casi vacías. Siguió andando por ellas, acercándose sin prisa, dando rodeos, a la zona de los grandes hoteles. Por allí había vivido Cervantes -¿o fue Lope?- o más bien los dos. Sí; por allí, por aquellas calles que habían conservado tan limpiamente su aspecto provinciano, como un quiste dentro de la gran ciudad. Cervantes, Cervantes. ¿Puede realmente haber existido en semejante pueblo, en tal ciudad como ésta, en tales calles insignificantes y vulgares un hombre que tuviera esa visión de lo humano, esa creencia en la libertad, esa melancolía desengañada tan lejana de todo heroísmo como de toda exageración, de todo fanatismo como de toda certeza? ¿Puede haber respirado este aire tan excesivamente limpio y haber sido consciente como su obra indica de la naturaleza de la sociedad en la que se veía obligado a cobrar impuestos, matar turcos, perder manos, solicitar favores, poblar cárceles y escribir un libro que únicamente había de hacer reír? ¿Por qué hubo de hacer reír el hombre que más melancólicamente haya llevado una cabeza serena sobre unos hombros vencidos? ¿Qué es lo que realmente él quería hacer? ¿Renovar la forma de la novela, penetrar el alma mezquina de sus semejantes, burlarse del monstruoso país, ganar dinero, mucho dinero, más dinero para dejar de estar tan amargado como la recaudación de alcabalas puede amargar a un hombre? No es un hombre que pueda comprenderse a partir de la existencia con la que fue hecho. (...) ¿Qué es lo que ha querido decirnos el hombre que más sabía del hombre de su tiempo? ¿Qué significa que quien sabía que la locura no es sino la nada, el hueco, lo vacío, afirmara que solamente en la locura reposa el ser-moral del hombre?"
"Pero la cosa es muy complicada. Mientras que Pedro recorre taconeando suave el espacio que conociera el cuerpo del caballero mutilado, su propio racionalismo mórbido le va envolviendo en sus espirales sucesivas.
Primera espiral: Existe una moral -una moral vulgar y comprensible- según la cual es bueno, sensato y razonable el que lee libros de caballería y admite que estos libros son falsos. El libro de caballería intenta superponer sobre la realidad otro mundo más bello; pero este mundo -ay- es falso.
Segunda espiral: Surge, sin embargo, un hombre que intenta que lo que no puede en realidad ser, a pesar de todo sea. Decide pues creer. El mal -que sólo era virtual- se hace real con este hombre.
Tercera espiral: Quien así procede -a pesar de ello- es llamado por sus conciudadanos El Bueno.
Cuarta espiral: La creencia en la realidad de un mundo bueno no le impide seguir percibiendo la constante maldad del mundo bajo. Sigue sabiendo que este mundo es malo. Su locura (si bien se mira) sólo consiste en creer en la posibilidad de mejorarlo. Al llegar a este punto es preciso reír puesto que es tan evidente -aun para el más tonto- que el mundo no sólo es malo, sino que no puede ser mejorado en un ardite. Riamos pues.
Quinta espiral: Pero tras la risa, surge la sospecha de si será suficiente con reír, si no será preciso más bien crucificar al hombre loco. Porque lo específicamente escandaloso de su locura es que pretende imponer y hacer real la misma moralidad en que los que de él se ríen -según afirman- creen. Si alguien dejara de reír por un momento y lo mirara fijamente pudiera llegar a contagiarse. ¿Será un peligro público?
Sexta espiral: Pero no hay que exagerar. No hay que llevar esta conjetura hasta sus límites. No debemos olvidar que el loco precisamente está loco. En ese «hacer loco» a su héroe va embozada la última palabra del autor. La imposibilidad de realizar la bondad sobre la tierra no es sino la imposibilidad con que tropieza un pobre loco para realizarla. Todas las puertas quedan abiertas. Lo que Cervantes está gritando a voces es que su loco no estaba realmente loco, sino que hacía lo que hacía para poder reírse del cura y del barbero, ya que si se hubiera reído de ellos sin haberse mostrado previamente loco, no se lo habrían tolerado y hubieran tomado sus medidas montando, por ejemplo, su pequeña inquisición local, su pequeño potro de tormento y su pequeña obra caritativa para el socorro de los pobres de la parroquia. Y el loco, manifiesto como no-loco, hubiera tenido, en lugar de jaula de palo, su buena camisa de fuerza de lino reforzado con panoplias y sus veintidós sesiones de electroshockterapia."
Honorio Delgado imprecaba que el hombre medianamente culto debía haber leído al menos tres veces El Quijote -y no se diga del médico ni del psiquiatra medianamente culto-. En la larga serie de autores que han pretendido desentrañar las riquezas mil del egregio Caballero de la Triste Figura, este fragmento revela no sólo la enjundia literaria del autor sino su capacidad de comprensión de ese fenómeno inalienablemente humano: la locura. Pero además, la novela es una decantada muestra de caracterología, de usos y costumbres, de paisajes vívidos, de psicopatías indesligables de su entorno, y de acercamiento al sino personal de sus protagonistas sin distancias de anatomista sino con empatía de psicólogo, más allá de la fría catalogación de tipo entomológico.
Feliz hallazgo este 'Tiempo de silencio'. Obra plena y que reclama tiempo de lectura, tiempo de apertura, de acogida y de horizonte.
Enlaces:
- Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, en Scribd.
- Acerca de la vida de Luis Martín Santos en El Cultural.es
- Crítica de Tiempo de silencio, en Solodelibros.
2010-02-06T14:30:00.012-05:00
Psiquiatras Literatura y Literatos