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Etiquetas: [Casos exitosos]  [Mis vivencias]  
Fecha Publicación: 2016-04-04T09:45:00.002-07:00





























He postergado muchas veces el escribir acerca de cómo fue que el tinnitus, a pesar de percibirlo de manera intensa, dejó de ser un problema para mí desde hace mucho tiempo. Y esta postergación no se ha debido a la falta de tiempo o de interés, sino básicamente a la dificultad para describir lo experimentado con el tinnitus sin que a la vez resulte simplista o inclusive ofensivo para aquellos que todavía sufren con su presencia.

He decido finalmente hacerlo, pues creo ahora que a pesar de ese riesgo, debería compartir mi experiencia con la mayor cantidad de personas posibles, en especial con aquellas que viven atormentadas y están buscando terminar con ese sufrimiento. Espero pues que este post pueda ser entendido en su justo sentido y espero también que a más de uno le pueda servir. A continuación expongo mi caso de la manera más sintetizada que me ha sido posible:

Soy músico con estudios de jazz y concentrado posteriormente en las tradiciones musicales de Oriente (tanto de Asia, Africa del Norte como de Europa del Este). Tras un accidente acústico sufrido en 1992 en un estudio de grabación, la hiperacusia y el tinnitus constante hicieron su aparición en un nivel moderado. Sin embargo fue en el 2006 que, por diversos acontecimientos (siempre asociados a ruidos intensos), mi situación empeoró tanto en la hiperacusia como en el tinnitus, convirtiéndose en un infierno.

A fines del 2006 tuve que iniciar un período de encierro voluntario, con una sensibilidad extrema y un tinnitus con intensidad al tope. Conforme pasaban los días el tinnitus fue diversificándose, apareciendo cada vez más y más sonidos (pueden ver una lista de ellos aquí). La sensación fue aterradora en ese entonces, tanto por el sonido en sí como por el hecho de no saber de dónde provenían, si eran reales o me los estaba imaginando. Pasé días de mucha desesperación, e incluso la idea del suicidio rondó por mi cabeza. No fue hasta varias semanas después que, gracias a algunos artículos a los que tuve acceso, supe que todos esos sonidos que estaba escuchando eran característicos en el tinnitus, y que no era que estuviera mal de la cabeza. Uno de los aspectos que saqué en claro, es que el tinnitus representaba el sonido de la actividad neuronal del cerebro, constituyéndose así en uno de los tantos sonidos que produce el organismo, y que por alguna razón algunas personas llegamos a percibir con mayor intensidad. Diversos experimentos que se han realizado en cámaras anecoicas (insonorizadas) demuestran que incluso personas sin problemas auditivos llegan a percibir esos sonidos que conocemos como tinnitus, si tan solo permaneciesen en ambientes cerrados por algunos pocos minutos. Es pues un sonido fisiológico, propio de nuestro cerebro. Ver aquí (bajo el subtítulo: “El significado del sonido del acúfeno”), un interesante artículo del Dr. Hazel donde hace referencia a uno de los experimentos más clásicos sobre el particular, y establece sus implicancias en relación al tinnitus.

El saber esto me proporcionó cierta calma y serenidad, pero no significó que ninguna manera que la perturbación que me generaban esos sonidos desapareciera, menos aún habiendo leído que no existía cura para este fenómeno auditivo.

Pasaron unas semanas más y ya estando en el 2007 comencé a darme cuenta recién que muchos de los sonidos que escuchaba no eran estables, es decir, que cambiaban de altura, como si en un instrumento musical se cambiara de una nota a otra. Esto me llamó mucho la atención y pensé entonces que quizá podía intentar registrar esos sonidos en un pentagrama, para ver cómo es que se comportaban realmente, que patrones seguían. El iniciar este proceso en abril de ese año, me llevó finalmente a desentrañar la musicalidad presente en el tinnitus.

Lo que siguió después fue algo totalmente opuesto a lo que meses atrás hubiera siquiera imaginado. En lugar de querer olvidarme del tinnitus, de buscar que éste desapareciera de alguna forma (distrayéndome, tomando alguna pastilla, etc.), lo que hice fue volcarme hacia él, comenzar a escucharlo a cada momento y con gran detenimiento tratando de captar y registrar hasta el más mínimo detalle y cualquier nuevo elemento que apareciera en él, no importando la hora que fuera, bien de día, de noche, o de madrugada. Gran parte de lo que escuchaba y escribía eran sonidos que se desarrollaban como frases melódicas, pero incluso aquellos que eran sonidos continuos adquirían una función musical dentro del conjunto.

Al comienzo todos los sonidos que iba registrando, tenían un carácter marcadamente triste o sombrío, eran bastante extraños, y algunos incluso siniestros. Pero casi a finales de ese mes de abril sucedió algo inesperado, desperté  escuchando una melodía alegre, llena de vitalidad y muy esperanzadora, que me hizo sentir un gran regocijo y una felicidad inexplicable. Para mí fue como una señal, un aviso de que algo bueno estaba por venir. Lo asumí en ese momento como una experiencia sobrenatural, como una experiencia extática muy sutil y breve.


Mi afán por registrar el tinnitus continuó con más entusiasmo aún, tras esta anécdota. Llegué a realizar más de 100 registros en el pentagrama entre Abril del 2007 y Mayo del 2008. Pueden escuchar más abajo, una simulación de cómo sonaba uno de los primeros registros realizados en esa época (el sonido que se escuchará es bastante suave y está a bajo volumen...no implica ningún riesgo para el oyente):





(se trata de un sonido arpegiado que se repetía de manera continua, y lo escuchaba en el oído derecho, teniendo un sonido semejante al de campanillas)


Por ese tiempo (2008) me di cuenta que poco a poco varios de los sonidos del tinnitus iban desapareciendo, a la par de que iba cediendo también mi severa hiperacusia. En la actualidad sigo aún realizando los registros pero de una manera más espaciada y solo cuando noto que hay algún sonido o algún patrón distinto a los ya escuchados hasta la fecha.

Gracias a este proceso de acercamiento deliberado hacia los sonidos del tinnitus, legué a sentir el tinnitus como algo muy mío, muy interrelacionado conmigo mismo, como si fuera una parte intrínseca de mí. Me acostumbré tanto a su presencia, que en las noches me entretenía escuchándolo, y tratando de identificar a cuál de los registros correspondía, al N° 12, al N°6”, etc.; y si por ahí escuchaba un sonido nuevo, me ponía inmediatamente a escribirlo. Era muy frecuente que en las noches, tras ir a la cama, comenzara a hacer ritmos con los dedos en torno a sus sonidos, y a veces incluso que me quedara dormido escuchándolos. Actualmente, tengo momentos en los que el tinnitus se vuelve muy intenso (generalmente a causa de ruidos fuertes), y algunos sonidos que escuchaba antes vuelven a aparecer, como este por ejemplo (el sonido que se escuchará es bastante suave y está a bajo volumen...no implica ningún riesgo para el oyente):




(esta muestra sonora refleja un tinnitus más complejo, con varias melodías a la vez, estando localizadas la mayoría  de ellas (sonidos tipo órgano, melódica y violoncelo) en el oído derecho; y existiendo un sonido constante (como despegue de avión) en ambos oídos, siendo sin embargo, más intenso y notorio en el izquierdo. Para escuchar otros ejemplos de esos registros ingresar aquí.)

Como este aumento de su intensidad es más notorio durante la noche, lo que hago es otra vez, concentrarme en él, prestarle atención, reconociendo nuevamente sonidos que antes he escuchado, o uno que otro nuevo que pueda estar presente; luego poco a poco me dejo llevar y termino durmiéndome o  a veces derivando mi atención mental hacia otro asunto.

A partir de esta experiencia, considero importante resaltar aquí el hecho de que muchos de los sonidos del tinnitus que parecen ruidos constantes y que no cambian, si uno los escuchara con detenimiento se daría cuenta que sí lo hacen en algún momento, y que al hacerlo dibujan una secuencia melódica y rítmica que adquiere una marcada forma musical. El ruido además, por sí solo, puede concebirse como un elemento musical, puede ser enmarcado dentro de un contexto musical, o al menos ser considerado como un ingrediente que favorezca la percepción de otros sonidos musicales, a la manera de una resonancia estocástica.

Y bueno, uno podría preguntarse: ¿y de qué me sirve sentir el tinnitus como música?…pues les diría que al percibirlo como música nos facilita su aceptación y nos permite cambiar la carga negativa que puede estar teniendo para nosotros. También podría uno pensar: ¿de qué me vale percibirlo como música si igual su intensidad me perturba?… pues creo que aquí una vez más, depende de cómo uno se relacione con el sonido, viéndolo como algo extraño, peligroso y ajeno a uno, o bien como algo que es parte de nuestra esencia como seres vivos.

Es esperable por ejemplo que para una persona le resulte muy molestoso algún ruido proveniente de la casa de un vecino con el que no se lleva muy bien, mientras que el mismo ruido pero proveniente de la casa de otro vecino al que aprecia mucho, le sea perfectamente tolerable.

Depende enormemente de cómo nos relacionamos con ese sonido para vernos afectados o no por él. Es algo que diversos especialistas en tinnitus también han afirmado y siguen sosteniendo. Han llegado a comprobar que no es tanto la intensidad del tinnitus como su significado, lo que llega a perturbar a las personas que lo padecen. Muchos de nosotros también ya lo sabemos pero nos resulta a veces difícil concebirlo en nuestro caso particular.

En base a lo vivido y narrado en este post, podría decir que es muy beneficioso el no rechazar al tinnitus sino más bien aceptarlo, prestarle atención, conocerlo, familiarizarse con él. No siendo esta aceptación en absoluto una resignación, y ni siquiera una habituación. El aceptar el tinnitus como algo natural y propio del organismo, puede hacer que cambie definitivamente el significado que tiene para nosotros. Al comienzo puede dar un poco de temor aquello de “prestarle más atención”, pues uno puede pensar y esperar que haciendo esto, la desesperación y la perturbación lleguen a aumentar aún más.  Sin embargo, yo he podido comprobar que al final sucede lo opuesto.

Hay además, personas que ya han comentado su experiencia a través de grupos o páginas en Facebook, en las que describen cómo es que han llegado a aceptar su acúfeno, no viéndolo como un enemigo. Algunos incluso se han valido de la meditación para poder acercarse o desensibilizarse ante la presencia de sus sonidos.

Yo ampliaría o agregaría a dichas experiencias, dos cosas. Primeramente, lo ya resaltado más arriba: el considerar el aspecto musical presente en tinnitus ofrece una vía muy rápida y efectiva para conectarse con él, pues a todas las personas nos gusta la música y somos sensibles a ella de una u otra manera. Para reconocerla dentro del tinnitus no es necesario ser músico, ni es tampoco requisito el saberla escribir en un pentagrama, basta únicamente con poder identificar de manera auditiva las características musicales que posee (melodía, ritmo, timbre, etc.) para así cambiar la perspectiva que tenemos de él. El descubrir la música en el tinnitus se convierte entonces en un gran facilitador. En segundo lugar: el acercamiento al tinnitus no necesariamente requiere de una preparación especial o de un momento determinado, sino que puede aprovecharse prácticamente cualquier circunstancia para prestarle atención, tal como fue en mi caso.

El haber yo abordado así el tinnitus, el haberlo comprendido y aceptado tal como es, ha hecho que ahora ya no espere ni busque que desaparezca, pues sé que debe estar allí, y que siempre va a estarlo, sea que lo perciba o no de manera consciente.

Esta posición puede resultar cuestionable o al menos controvertida, pues no conlleva ninguna cura para el tinnitus, pero en contraparte ofrece una perspectiva distinta de lo que debería ser para nosotros el o los sonidos del tinnitus, perspectiva que nos puede llevar de una situación desequilibrante y desquiciante a algo totalmente opuesto, a una experiencia enormemente tranquilizadora y proveedora de paz.

Esto no impide por supuesto que tratemos de evitar aquellos factores que pueden aumentar innecesariamente su intensidad, como el ruido, los medicamentos ototóxicos, etc. En mi caso, estos cuidados los he tenido presente más pensando en los efectos negativos que dichos factores podrían provocar sobre mi hiperacusia que sobre mi tinnitus.

Como quizá pueda ser esperable, el devenir con este tinnitus musical me llevó al poco tiempo, a plantearme varias interrogantes. A partir del descubrimiento de lo musical en él, apareció una fuerte inquietud por saber el por qué se manifestaba de esa manera musical y qué es lo podía estar significando. Inicié entonces un largo proceso de indagación por diferentes especialidades buscando explicaciones, pues intuía que esto iba más allá del campo de la medicina o la música, y que involucraba elementos que podían ser explicados desde otros ámbitos como la física, la filosofía e incluso la mística. No ha sido poco el tiempo que me ha tomado llegar a conclusiones claras, y recién para mediados del 2013 pude a elaborar una interpretación más o menos integradora de lo vivido con el tinnitus.

A partir de ese año me avoqué entonces a la empresa de plasmar en un libro mi experiencia con el tinnitus, así como también, lo encontrado y concluido tras mis indagaciones por otras disciplinas, tratando de mostrar con suficiente amplitud todos los aspectos involucrados e incluyendo también la respectiva sustentación a lo planteado allí*.

De él les puedo mencionar aquí dos conclusiones que para mí son importantes. Primero, que no es casual que el tinnitus se manifieste de manera musical; y segundo, que  tampoco es casual que en un momento determinado haya sentido ese regocijo repentino escuchándolos. Explicar y fundamentar ambas cosas aquí podría resultar muy extenso para el lector y algo limitante para mi también en cuanto al formato. Por eso la razón del libro.

Pero a manera de reflexión final les puedo decir que, como todos sabemos, la música es un agente comunicador y transformador, y si está presente en el tinnitus entonces lo hace también portador de esa función, la cual se puede aprovechar si se le concibe de esa manera. Yo no siento ahora, que sea una persona desdichada y con limitaciones debido a la presencia del tinnitus, sino más bien afortunada y privilegiada por ser capaz de acceder a esta experiencia sonora única.

Puede que a estas alturas, aquello resulte jalado de los pelos, risible o tal vez ofensivo para algunos. Sin embargo, aún siendo tan solo una interpretación o perspectiva personal, siempre tendrá para mi el carácter de verdadera, mientras no tenga una evidencia de lo contrario. Y es justamente ese carácter, lo que me ha permitido completar y afianzar mi reconciliación con el tinnitus, con mi tinnitus musical; y es también lo que me ha animado a compartirlo en este blog, esperando le pueda servir a alguien más.



* El libro ya se encuentra prácticamente terminado, pero quedan aún algunos detalles por revisar antes de pensar en su publicación, la que espero se pueda dar algún día no muy lejano.

Etiquetas: [Casos exitosos]  [Mis vivencias]  
Fecha Publicación: 2016-03-22T09:31:00.000-07:00



















Esta es la segunda parte de la crónica (ver la primera aquí), que incluye al final unas reflexiones sobre lo experimentado:

- En Setiembre (2015) con algo de dudas me lancé a llevar un curso online dictado en inglés. Era la segunda vez que intentaba hacer algo por el estilo. La primera fue el año anterior (2014) cuando me inscribí como alumno libre en otro curso, pero debido a que el audio de los videos me comenzó a generar molestias en los oídos (a pesar de escucharlos a bajo volumen), no pude ir al ritmo de las clases y al final abandoné el cronograma y continué revisando las clases independientemente por mi cuenta. En este segundo curso, que era pagado, sí estaba obligado a terminarlo en un plazo máximo, y además rendir y aprobar los exámenes si es que quería obtener el certificado. Sin embargo y felizmente, ya no tuve ese problema con los audios, y pude ver y escuchar los videos sin sentir ningún malestar, e incluso repetir varias veces algunos pasajes que no eran muy claros. El curso lo terminé en Enero del siguiente año (2016), aprobando todos los exámenes y obteniendo mi certificado.

- El 24 Diciembre, en la celebración de Navidad, me colocaba como de costumbre mis tapones y mis orejeras poco antes de la medianoche, con el fin de estar preparado para el momento en que comenzaran los fuegos artificiales. Sin embargo el nivel de ruido lo sentí bastante más tolerable que en años anteriores.

- El 31 de Diciembre en la noche, a vísperas de la llegada del Año Nuevo, nuevamente la sensación fue similar, el ruido no lo sentí tan fuerte como antes. Ya pasada la media noche, y habiendo bajado un poco el ruido de los fuegos artificiales, me saqué las orejeras y me animé a tocar el bouzouki (un instrumento de cuerda griego) que hacía mucho tiempo no tocaba debido a la gran resonancia que tiene. Pude tocarlo durante buen rato sin sentir ninguna molestia, lo cual reflejaba una mejor resistencia de mis oídos a la vibración de las cuerdas, considerando que se trataba de este instrumento y de que lo estaba haciendo sin orejeras.

- En Enero del 2016, decidí hacer un cambio en las dos ventanas posteriores de mi dormitorio, que permanecían selladas desde hacía varios años, para evitar que ingresara el ruido proveniente de una avenida principal que estaba cerca. Tenía otra ventana en la parte delantera del dormitorio, que me ofrecía ventilación. Sin embargo, le quité la protección a una de las ventanas posteriores y comencé a dejarla un poco abierta todos los días, cerrándola de noche al acostarme. Conforme pasaron los meses, y como vi que me había acostumbrado al nivel de ruido que  estaba ingresando, fui abriéndola cada vez un poquito más, hasta tenerla a un tercio de su abertura total.

- En el mes de Febrero, mis hermanos y yo decidimos realizar una reunión especial por el cumpleaños de nuestro papá. La reunión se llevó a cabo y en ella incluso me animé a tocar la guitarra acompañando a una sobrina que le iba a dedicar una canción. La reunión terminó en fiesta y hubo música a volumen  bastante alto. Teniendo mis tapones y orejeras colocados, traté de mantenerme en todo momento fuera del ambiente donde estaba el equipo de sonido. Sin embargo, a la medianoche, cuando entró en escena un conjunto musical que llegó para dar una serenata y animar la fiesta, el sonido fue extremadamente alto. A pesar de estar en la terraza (patio exterior de la casa) el sonido resultaba tan estridente que me comenzaron a doler los oídos, a pesar de llevar puestos los tapones y las orejeras. Lo soporté durante un buen rato (casi cerca de una hora), y luego tuve que irme a uno de los dormitorios de la casa para esquivar semejante ruido. Ahí pasé el resto de la reunión hasta las 3am, hora en que me retiré a mi casa. Yo esperaba lo peor, es decir, que en las siguientes dos o tres semana el dolor de oídos fuera constante, y que además apareciera la migraña de costumbre y la sensibilidad auditiva se acentuara. Sin embargo, el dolor a los oídos continuó solo durante el día siguiente, y luego desapareció. No sentí aumento de la sensibilidad, ni la presencia de migraña. Realmente fue algo inesperado.

- Dos semanas después, en el mismo mes de Febrero, asistí a la celebración de un cumpleaños de un familiar muy querido, donde pensé que todo iba a ser muy tranquilo, pero me equivoqué. La reunión estuvo animada con un potente equipo y unos parlantes enormes que estaban dirigidos directamente hacia las mesas donde estaban ubicados los invitados. Nuevamente aquí tuve que permanecer con tapones y orejeras, pero aún con todo el sonido de la música resultaba muy fuerte. Estuve entrando y saliendo constantemente de la zona de los invitados, y permaneciendo durante varios momentos algo prolongados en otros ambientes más lejanos del local. A la hora de retirarme, lo hice sin tener ninguna molestia, la que tampoco apareció al día siguiente, ni en los días posteriores. 

- En los primeros días de Marzo, me animé a quitar la protección de la segunda ventana posterior de mi dormitorio, y la comencé a mantener en un tercio de su abertura total, y la otra ventana posterior a casi la mitad. Este mayor ingreso de ruido ambiental externo tampoco me ha causado molestias a los oídos hasta fecha.


Es probable que la rapidez con la que se ha venido produciendo mi recuperación en todos estos últimos meses, tras estar expuesto a diversos eventos ruidosos, como los ocurridos durante la asistencia a instituto de yoga o a las sesiones dentales, se haya visto determinada o favorecida por la práctica justamente del yoga y la meditación, así como del reiki, disciplinas que aún continuo practicando en la actualidad de manera individual, hasta poder retomar las clases grupales para avanzar a un siguiente nivel. Un testimonio acerca del efecto benéfico de la meditación y el reiki sobre la hiperacusia, se puede leer aquí.

Quizá también esta mejoría puede haberse debido al hecho de haber comenzado a realizar más actividades públicas y en grupo, tal como sucedió también con Begoña Martín, quien narra su experiencia en este en este enlaceRecuerdo que cuando recibí la invitación para viajar en avión dudé mucho y estuve a punto de rechazarla, pero justo en esos días vi una película ("Joueuse"), en cuyo dialogo final uno de los personajes le decía al otro: “cuando tomas un riesgo puedes perder...Cuando no tomas ningún riesgo, siempre perderás”. Esta frase me hizo reflexionar, y entonces acepté la invitación.

Finalmente creo que ha sido determinante el hecho de haber avanzado continuamente en el enriquecimiento sonoro dentro de mi casa, es decir a dejar ingresar cada vez más sonidos ambientales externos, como lo hice con las ventanas de mi dormitorio por ejemplo, y además el utilizar tapones auditivos cada vez más suaves (menos herméticos) y pequeños, tanto dentro como fuera de la casa.

En general, me doy cuenta que ahora cualquier malestar producido por algún ruido intenso, rápidamente desaparece, tardando a lo más un día en hacerlo…a veces incluso solo horas.

A pesar de que aún tengo camino por recorrer hasta llegar a una recuperación más óptima, estoy confiado en que dentro de poco podré reinsertarme a la actividad laboral y social, al menos de forma parcial, y que en un mediano plazo podré inclusive estar realizando alguna que otra presentación musical de manera pública.

Sigo utilizando los tapones continuamente, y de vez en cuando las orejeras, para evitar tener alguna recaída seria, sobre todo tratándose de Lima, una ciudad muy ruidosa, y donde no existe mucha conciencia aún en la población de lo dañino que pueden ser los sonidos intensos. Estos factores ambientales y la imposibilidad de acceder a algún tratamiento guiado por un especialista, han contribuido definitivamente a que mi recuperación venga tomando tanto tiempo, pero aún con todo, el oído me está demostrando que a la larga sí se recupera.


El tinnitus que siempre acompañó a mi hiperacusia, y en casi igual grado de severidad, tuvo un desarrollo distinto, siendo también favorable pero en un sentido diferente, y por lo mismo, en un período mucho más corto. Próximamente les comentaré a qué se debió.



Enlaces relacionados:

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Etiquetas: [Casos exitosos]  [Mis vivencias]  
Fecha Publicación: 2016-03-21T11:48:00.002-07:00


















Desde fines del 2006 en adelante, pasé cerca de 4 años encerrado en mi casa con una hiperacusia y un tinnitus muy severos, solo saliendo al exterior a las 6am para ir a comprar rápido a la bodega y regresar, aprovechando que  a esa hora no había mucho ruido ambiental. En el 2010, logré mudarme a una zona más tranquila, donde en pocas semanas comencé a experimentar una mejoría significativa, pues el ruido ambiental era mucho menor allí y me permitía salir a la calle prácticamente a cualquier hora del día. Esto ayudó a que mis oídos se fortalecieran y acostumbraran otra vez a ciertos sonidos externos. Sin embargo mi estado era todavía delicado, porque ante cualquier ruido excesivo, ya sea en la calle o en alguna reunión familiar, terminaba con mucho dolor en los oídos y con aumento de la sensibilidad auditiva, todo lo cual se mantenía durante una o dos semanas (incluso 3), y a veces acompañado de una especie de migraña en la cabeza. También la intensidad del tinnitus aumentaba durante esos días. Luego de este episodio de malestar el retorno a mi estado habitual era siempre lento y me tomaba generalmente dos o tres días más, tiempo durante el cual mis actividades habituales se veían restringidas y limitadas debido a la sensibilidad.

Este estado de mejoría relativa y muy inestable se mantuvo durante los siguientes 4 años, pero daría un vuelco importante en los primeros meses del año 2015, cuando decidí tomar algunos riesgos y comenzar a realizar varias actividades que deseaba hacer hacía mucho tiempo pero que las había considerado impensables en mi condición.

Aquí las enumero:

- En Marzo de ese año (2015) acepté la invitación de un amigo para ir a pasar un día de playa en un balneario cercano, junto con su esposa y sus dos niñas. Ya estando allí, me mantuve en todo momento con los tapones de espuma colocados, y de vez en cuando me ponía las orejeras (como por ejemplo cuando me metía al mar y la ola reventaba en mi cuerpo). La experiencia fue muy relajante y estimulante. El sonido del mar no resultó dañino en ningún sentido, y en general el paseo no me generó molestias posteriores.

- En Abril participé (ya era la segunda vez) de un partido de futsal (fútbol en campo pequeño) con mis viejos amigos del antiguo barrio donde viví. Para atenuar los gritos, arengas y los vítores de los jugadores, utilicé mis tapones y fue suficiente. En esta ocasión también me animé a ir con los amigos a una “cebichería” (restaurante de pescado) para comer algo y tomar unas cervezas. El momento resultó muy agradable y tolerable, a pesar de que por ratos la música del local sonaba un poco fuerte, y a pesar también del pequeño recital improvisado que mis amigos armaron cantando y tocando la guitarra. Yo estuve siempre con tapones y solo por momentos me colocaba las orejeras. Luego de salir del restaurante, la reunión prosiguió después en un parque de mi antigua vecindad, donde la música con canto y guitarra continuó hasta cerca de las 9pm. Al día siguiente tuve algunas molestias leves, que desaparecieron al segundo día.

- En ese mismo mes de Abril, a causa de la rotura de una amalgama, me vi obligado a asistir a un dentista para que me solucionara el problema. Esta era otra de las acciones que no había realizado desde hacía mucho tiempo, debido concretamente al temor de que el fuerte y agudo sonido del torno empeorara mi condición. Sin embargo todo el procedimiento de curaciones y cambio de puente resultó favorable, y no me produjo ningún daño al oído, ni malestares posteriores. Se puede leer más sobre esta experiencia aquí.

- En el mes de Mayo mi hermana me invitó a realizar un viaje en avión para visitar a la familia del norte del país. A pesar de lo riesgoso que podía ser por el ruido del avión, al final todo resultó muy bien y sin consecuencias negativas para mis oídos. Para conocer los detalles de ese viaje ingresar aquí.

- A finales de Mayo, decidí inscribirme en un instituto de yoga y meditación, ubicado algo cerca de mi casa, aunque en una zona un poco más ruidosa. Tenía muchas dudas al respecto pero también mucha expectativa, pues era la primera vez en casi 9 años, que iba a participar de una actividad grupal. Al comienzo me costó un poco adaptarme al ruido ambiental del exterior (habían varias avenidas principales alrededor del instituto) que se filtraba al interior del local, y a la música que se utilizaba durante las sesiones de yoga (que si bien la mantenían a un volumen moderado, eran los agudos los que a veces los sentía muy fuertes). Estuve asistiendo 8 meses, tiempo durante el cual no faltaron momentos en que las bocinas de los autos me generaron mucho malestar a los oídos, impidiéndome asistir a las sesiones durante algunos días (4 o 5), pero felizmente después ya me sentía otra vez en condiciones de retomarlas. Poco a poco fui tolerando más, tanto los sonidos del exterior así como la música del interior, aunque siempre permanecía con tapones, y por momentos también con orejeras.

- En el mes de Junio tuve que volver al dentista debido esta vez a la rotura de un puente dental. En esta oportunidad las sesiones fueron varias (hasta el mes de Octubre) y el uso del torno fue constante. Sin embargo no experimenté molestias debido a ello específicamente. Solo en una oportunidad (a mediados del mes de Agosto), y por imprudencia mía, terminé con mucho malestar a los oídos, porque decidí ir a la sesión ya teniendo algunas molestias previas producidas por otros sucesos ruidosos anteriores, lo cual generó, como era de esperarse, que saliera de la sesión con una malestar mucho mayor. Las molestias continuaron durante tres días y después de manera sorprendente fueron disminuyendo.

- En el mes de Julio ya me había inscrito para iniciar un curso de reiki, también grupal. Realicé el nivel I y II, entre Julio y Noviembre de ese año (2015), dándose diversas reuniones y sesiones durante dicho período, dos de ellas en la casa de playa de la profesora, donde el sonido del mar se percibía con mucha presencia y claridad. La primera vez, el sonido del mar lo sentí un poco fuerte y tuve que mantenerme con tapones y orejeras, pero la segunda vez ya no necesité de ellas.



- Durante los meses siguientes comencé también a practicar con cierta regularidad la guitarra acústica y eléctrica (desenchufada), pero solo utilizando tapones y ya no orejeras como lo solía hacer siempre. Pasaba varios minutos tocando y por momentos también cantando, sin sentir dolor ni aumento de la intensidad del tinnitus. Fue como reencontrarme con mi vocación.




Para leer la segunda parte de esta crónica y algunas conclusiones y reflexiones finales al respecto, ingresar aquí.


Enlaces relacionados:


- Mi visita al dentista teniendo Hiperacusia y Tinnitus
- Viajando en avión, con Hiperacusia y Tinnitus


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Etiquetas: [Acúfenos Tinnitus]  [Tratamientos]  
Fecha Publicación: 2016-02-26T12:37:00.001-08:00

















A continuación y a manera de resumen, se detallan algunos de los estudios más importantes que se encuentran en desarrollo para el tratamientos del tinnitus o acúfenos. Las investigaciones son mostradas en orden cronológico desde la más reciente a la más antigua, según la fecha en que fuera publicada (o mencionada) en la fuente consultada:


- Marz-2016 (USA). Los Drs. Thanos Tzounopoulos y  Peter Wipf de la Universidad de Pittsburgh, y un equipo de investigadores, han logrado rediseñar varios componentes de la Regitabina (un medicamento para la epilepsia) para aumentar más su potencia aún más, teniendo a la vez menos efectos secundarios. El nuevo compuesto lleva por nombre RL648_81 ("RL-18"), y se espera que en el futuro pueda ayudar también a combatir el tinnitus en seres humanos. (ver más abajo otros estudios que sobre el particular realizara el Dr. Tzounopoulos).

- Set-2015 (Reino Unido). La empresa  Autifony Therapeutics se encontraba realizando la fase dos del ensayo clínico denominado CLARITY-1, con el fin de probar la droga AUT00063 que regularía los canales de potasio. (ver más adelante estudios previos realizados por el Dr. Tzounopoulos sobre la Regitabina).

- Oct-2015 (USA-Alemania). Neurocientíficos de la Georgetown University Medical Center - GUMC (USA) y la   Technische Universität München (Alemania), encontraron que existen tres áreas involucradas en la generación del tinnitus: el núcleo accumbens, la corteza prefrontal ventromedial y la corteza cingulada anterior, las cuales actúan como un sistema central controlador o limitador de las sensaciones perceptivas. Asimismo encontraron que este sistema se apoya en la transmisión de serotonina y dopamina entre las neuronas, lo cual abre un camino para poder restaurar dicho sistema a través de drogas que las regulen. (ver más adelante los estudios previos del Dr. Josef P. Rauschecker, involucrado en esta investigación, sobre la asociación del tinnitus con la corteza prefrontal ventromedial).

- Jun-2015 (Japón). Investigadores de la Universidad de Kyoto, descubrieron que el trasplante de células madre sobre la superficie de la cicatriz glial, característica de un daño neuronal, tiene el potencial para restaurar el segmento del nervio auditivo que se encuentra dañado, y así también restaurar la función auditiva, con lo cual podrían mitigar o incluso eliminar los síntomas del tinnitus. También estos hallazgos podrían  ofrecer una vía para disminuir los síntomas de la hiperacusia.

- Jun-2015 (USA). Un nuevo hallazgo realizado por el Dr. Tzounopoulosy el neurofiólogo Anastasios Tzingounis de la Universidad de Connecticut, se hizo público. Se trata de la droga SF0034, la cual mostró los mismos beneficios que la Retigabina pero con mucho menos efectos secundarios que ésta, cuando se probó en animales. Quedaría entonces por realizar los ensayos respectivos a fin de determinar si funciona y es segura para las personas. (ver más abajo estudios anteriores sobre la Regitabina, llevados a cabo por el Dr. Tzounopoulos).

- Oct/Nov-2014 (USA). El estudio piloto llevado a cabo en el 2014 por el Dr. Jay F. Piccirillo y su equipo en la Washington University School of Medicine in St. Louis (USA), y cuyo desarrollo estuvo muy asociado con el receptor N-methyl-D-aspartate (NMDA), encontró que un programa de entrenamiento cognitivo computarizado (centrado en mejorar el procesamiento del sonido, el lenguaje y la memoria) en combinación con la ingesta de la droga D-cicloserina (forma dexorrotatoria del antibiótico ciclocerina*) puede ayudar a aliviar la molestia del tinnitus persistente, no mediante la eliminación de su percepción, sino aumentando la capacidad del cerebro para ignorarlo. Dado que el estudio fue realizado con una muestra pequeña de pacientes, se espera realizar uno nuevo con una muestra más grande, a fin de confirmar la eficacia de este nuevo método.

- Set-2014 (USA). Un equipo de investigadores de Boston liderados por el profesor Daniel Polley viene desarrollando un juego de audio para ser utilizado en una tablet de pantalla táctil. Se trata de armar un rompecabezas, pero donde, en lugar de tener muchos recursos visuales (como lo habría en un video juego), se utiliza principalmente el sonido para darle pistas al usuario de cómo encontrar cada pieza. El objetivo final es bajar el volumen del tinnitus, poniendo en equilibrio nuevamente a los patrones de actividad de las células nerviosas que se encuentran fuera de control, mediante sonidos adaptados a las características del tinnitus de cada paciente.

- Ago/Set-2014 (Canadá). La investigación conducida por el Dr. Jordan Glicksman, investigador residente de la Schulich School of Medicine & Dentistry (Ontario-Canada), ha mostrado algunas evidencias de que el consumo significativo de cafeína en las mujeres, estaría asociado con una reducción en el riesgo de padecer tinnitus. Estudios adicionales serán necesarios para confirmar esta relación, y si es posible a partir de eso, desarrollar un tratamiento.

- Ago-2014 (Australia). La empresa australiana Small Technologies Cluster, gracias a investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Monash de Australia durante 10 años, ha desarrollado una app para iPod denominada tinAway, una terapia sonora que al considerar simultáneamente varias variables y parámetros del sonido, busca que el tinnitus disminuya en cada sesión diaria, hasta lograr su supresión total al cabo de unas pocas semanas. Su terapia se fundamenta en el modelo de tinnitus crónico llamado Auditory Scene Analysis. La empresa aún está en proceso de terminar el prototipo e iniciar las pruebas clínicas, para finalmente obtener la aprobación para su comercialización.

- May-2014 (Argentina). El estudio dirigido por la Dra. argentina Ana Belén Elgoyhen, tuvo por objetivo, identificar sobre qué áreas y funciones del organismo actúan aquellos fármacos que provocan tinnitus como efecto no deseado; es decir, establecer qué sustancias del organismo eran los blancos de esas drogas, y cuáles de estos blancos eran significativos para el tinnitus. A partir de esto, lo que se pretende es encontrar fármacos que puedan interferir con algunas de estas asociaciones, con miras a servir de tratamiento para el tinnitus.

- May-2014 (Australia). La investigación que sobre el tinnitus se viene realizando en la University of Western Australia, a través de un equipo de especialistas liderados por la científica Helmy Mulders (Wilhelmina H. A. M. Mulders), ha mostrado, a partir de ensayos exitosos con cuyes (conejillo de indias/cobayas/guinea pigs) a quienes se les indujo el tinnitus, que la droga Furosemida (diurético utilizado para la hipertensión) permitía  reducir la hiperactividad neuronal en el sistema auditivo,  suprimiendo así la señal del tinnitus. El siguiente paso será ahora entonces, realizar pruebas en seres  humanos  para  ver  si  puede  ser  igualmente  efectivo,  y  detener  así  el incremento de la actividad espontánea del nervio auditivo causada por un daño coclear, asumiendo que dicha actividad pudiera estar generando el tinnitus. Se espera entonces que con esta droga se alcance a suprimir el tinnitus asociado a aquella hiperactividad, sin que se tenga que recurrir al corte del nervio auditivo.

- Mar-2014 (USA). El proyecto en curso llamado Hearing Restoration Project y conducido por la Hearing Health Foundation en USA, busca descubrir un mecanismo que permita estimular la regeneración de las células dañadas del oído, tal como sucede en las aves (p.e. el pollo) y los reptiles, para así lograr la restauración biológica de la audición y por ende la eliminación del tinnitus en los humanos. Al respecto también se pueden mencionar los estudios llevados a cabo por el Dr. Andrew Groves y sus colegas, en el House Ear Institute de California (USA)**.

- Mar-2014 (Nueva Zelanda). Confirmar la eficacia de la droga MDMA (o éxtasis), ilegal en la mayoría de países, para el alivio de la percepción del tinnitus, mediante dosis controladas, es el objetivo que persiguen investigadores de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda***.

- Feb/Ago-2014 (USA-Bélgica). El estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Texas en Dallas, entre ellos el Dr. Michael Kilgard y el Dr. belga Sven Vanneste, ha dado buenos resultados logrando aliviar considerablemente el tinnitus crónico. El estudio fue realizado con un pequeño grupo de pacientes de tinnitus utilizando la estimulación eléctrica del nervio vago mientras se reproducían sonidos de diverso tipo durante algunas semanas. El sistema denominado Serenity System incluye un pequeño aparatito y terminales que deben ser insertados en el paciente a través de una cirugía menor ambulatoria, para así recibir la estimulación eléctrica desde un pequeño transmisor externo inalámbrico. De confirmarse su efectividad en una muestra mayor, podría convertirse en una alternativa de tratamiento.

- Feb-2014 (Suiza). La empresa suiza Auris Medical es la que ha iniciado el desarrollo clínico del receptor antagonista N-methyl-D-aspartate (NMDA), para verificar la eficacia de suministrar una pequeña molécula de dicho receptor vía inyección intratimpánica (AM-101). La desregulación de este receptor en la cóclea, según se está evidenciando, juega un rol importante en la ocurrencia del tinnitus, tras la excitotoxicidad de las fibras nerviosas auditivas del oído interno, toxicidad que se caracteriza por una excesiva producción sináptica de glutamato, principal neurotransmisor en sistema auditivo. Esta toxicidad excitatoria es activada, por ejemplo, por un trauma acústico, una neuroinflamación, por medicamentos ototóxicos, desordenes en el suministro de sangre en el oído interno, etc. Los estudios ya se encuentran en su fase 3, y están dirigidos a tratar el tinnitus periférico agudo****.

- Feb-2014 (Suecia). El descubrimiento reciente por parte de un equipo de investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, sobre la existencia de un reloj biológico circadiano en el oído, está siendo el punto de partida para buscar la manera de influir en la producción de la hormona protectora de las células nerviosas auditivas, la cual fluctúa durante el día influida por dicho reloj biológico.

- Nov-2013 (USA). Los estudios del neuro-otorrino Steven W. Cheung de la Universidad de California en San Francisco, han sido importantes en los esfuerzos por encontrar la forma de manipular los ganglios basales en el cerebro,  que según algunos expertos, funcionan como una especie de compuerta que permite la circulación o la supresión del sonido del tinnitus.

- Nov-2013 (USA). Por su parte, el Dr. Josef P. Rauschecker de la Georgetown University Medical Center (USA) y su equipo, encontraron que en la corteza prefrontal ventromedial, existe un sistema de supresión de sonidos internos del cuerpo que podría encontrarse comprometido (afectado o malogrado) en los casos de tinnitus, y que entender qué es lo que causa esto podría servir para controlar el volumen del tinnitus.

- Nov-2013 (USA). La investigación desarrollada en la Universidad de Pittsburgh por un equipo de especialistas dirigidos por el Dr. Thanos Tzounopoulos, encontró que el tinnitus en los ratones está asociado a la hiperactividad de las células del Núcleo Coclear Dorsal (NCD), la cual se debe a una reducción en la actividad de los canales de potasio KCNQ. Además descubrieron que la Retigabina, un medicamento para la epilepsia, podía prevenir el desarrollo del tinnitus, al mejorar la actividad de esos canales de potasio que operan como un freno que reduce la actividad neuronal del NCD. Esto abrió entonces la posibilidad de ampliar su aplicación en seres humanos.

- Nov-2013 (USA). Otro estudio realizado también en torno al Núcleo Coclear Dorsal (NCD), llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, dirigido por la Dra. Susan Shore, confirmó (en experimentos con animales) que la alteración en el proceso de plasticidad multisensorial que se produce en el NCD, está  asociado al tinnitus. Es decir un desbalance en la información que llega de la cóclea (en el oído) y la que llega de los nervios somatosensores del cuello y el rostro, sería el causante de la aparición de los acúfenos. A partir de estos hallazgos, la Dr. Shore inició el desarrollo de un artefacto que combinará estímulos de sonido y electricidad, tanto para el rostro como para el cuello, con el fin de que la actividad neuronal en las vías auditivas vuelva a la normalidad y de esta manera se reduzca el tinnitus en las personas.

- Oct-2013 (Suecia). Otros investigadores del Instituto Karolinska descubrieron también hace unos años que, con la edad, las células ciliadas del oído pierden su capacidad, disminuyen su carga eléctrica, y por consiguiente se ablandan. Lo que seguiría sería entonces investigar las proteínas de dichas células a fin de encontrar una forma de devolverles su rigidez.

- Set-2013 (Bélgica). Sin embargo, el Dr. De Ridder ha sugerido también la posibilidad de encontrar una solución al tinnitus por pérdida auditiva, si tan solo se lograra replicar aquel mecanismo que sucede mientras soñamos (al estar dormidos), y que permite en prácticamente todos los casos, que los pacientes no lo perciban durante dicho estado. Este mecanismo al parecer tendría que ver con la memoria.

- 2009-2013 (Bélgica-USA). La Neuromodulación, en general, involucra diversos métodos de estimulación cerebral actualmente en estudio. Uno de los más destacados investigadores en este campo es el Dr. belga Dirk De Ridder.

- Oct-2012 (Reino Unido). El estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido, dirigidos por el profesor Tim Griffiths, busca profundizar en el estudio de la relación existente entre la corteza auditiva, que procesa el sonido, y la amígdala (y el sistema límbico en general), que participa en la respuesta emocional ante sonidos desagradables.

- 2012 (Alemania). El Dr. Peter A. Tass en base a estudios recientes en el Instituto para la Neurociencia y Medicina – Neuromodulación INM-7 del Centro de Investigación Jülich en Alemania ha propuesto la técnica llamadaNeuromodulación Acústica de Reinicio Coordinado, la cual en lugar de utilizar la estimulación eléctrica utiliza la acústica, a través de la emisión de varios tonos de diferente altura. Lo que queda es pues comprobar su efectividad.

- May-2008 (USA). Dado que el pez tiene dos oídos como en el caso de los humanos, y que asimismo, la actividad eléctrica les permite oír, estudios iniciados hace algunos años en torno al pez cebra, revelaron que estos peces tiene la capacidad de regenerar sus células auditivas dañadas o perdidas, lo cual al parecer puede ser promovido a través de la administración de ciertas drogas (fármacos) que permitan la restauración de la actividad eléctrica en estos peces. Si los ensayos en humanos resultasen exitosos, podría haber allí una esperanza para los pacientes de tinnitus. El audiólogo y biólogo celular Ernest J. Moore de la Northwestern University de Illinois, fue el que inició las investigaciones en torno a este pez. También científicos de la Washington University han realizado experimentos con estos peces, a fin de conocer mejor los mecanismos presentes en la pérdida auditiva.

Abr-2008 (Reino Unido, Brasil). Los estudios realizados por científicos brasileños hace unos años mostraron la efectividad, en algunos pacientes, de la terapia del punto de activación sacrocraneal, para los casos de acúfenos por trauma en la cabeza o cuello. A partir de ahí se tendría que avanzar en las indagaciones respecto a su efectividad para un mayor número de casos. Por otro lado el Dr. y psicoterapeuta inglés Julian Cowan ha logrado desarrollar ya una terapia craneosacral para combatir el tinnitus.


Para terminar con este recorrido en torno a los abordajes en investigación, habría que mencionar que varios investigadores se encuentran estudiando actualmente, cómo poder sacar provecho del mapa tonotópico que existe en la corteza auditiva, mapa mediante el cual las neuronas son organizadas en función a la frecuencia de sonido a la que cada una de ellas responde. El objetivo es entender cómo es que se producen cambios en este mapa, para así encontrar alguna forma o método de resetearlo, es decir, de volverlo a su estado normal, lo cual ayudaría a mejorar el tinnitus asociado con esos cambios tonotópicos.


* La cicloserina es a veces considerada una sustancia tóxica que puede causar tinnitus, sin embargo, su forma dexorrotatoria, al haberse demostrado que estimula la neuroplasticidad, podría ser buena para tratar este problema auditivo.

** Nuevos avances en esta línea de investigación son los llevados a cabo por Bramhall NF et al, y Diensthuber M et al, también en el 2014; y más recientemente (2015) los trabajos de Stefan Heller y su equipo. Asimismo se puede mencionar el estudio de Charles Askew y equipo, en relación a las terapias genéticas, publicado el 2015.

*** Vale mencionar que en algunas páginas y foros de internet también se sugiere a la cannabis sativa (o marihuana) como una posible alternativa para trata el tinnitus, sin embargo no hay aún estudios serios que confirmen esto. Si bien en algunas personas lo ha disminuido, en otras lo ha exacerbado.

**** Otras drogas que están en estudio son la D-metionina y la OTO-311. También hay ensayos que se han realizado mediante la vía intratimpánica (2014), utilizando la Dexametazona y la Metilprednisolona, para el caso del acufeno idiopático (de causa desconocida).





Etiquetas: [Exámenes y Tests]  
Fecha Publicación: 2015-09-09T08:46:00.000-07:00
Esta es una situación muy frecuente para los que padecemos de hiperacusia y/o tinnitus, cuando recurrimos a un otorrino o audiólogo que no tiene la menor idea del asunto:

"Ahora solo relájese, y el doctor comenzará su test auditivo en unos momentos"



Fuente: página en Facebook Deaf no-stupid

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Etiquetas: [Ruido]  
Fecha Publicación: 2015-08-30T17:14:00.004-07:00
Un excelente gráfico con diversos niveles de ruido a los que uno está expuesto.


Fuente: página de Facebook de la Hyperacusis Research



Enlaces relacionados:

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Etiquetas: [Casos exitosos]  [Ruido]  
Fecha Publicación: 2015-07-12T18:03:00.000-07:00
 photo Collage Begontildea_zpspltyvv0d.jpg

Les comparto aquí la historia de Begoña, una compañera española que padece de tinnitus e hiperacusia, quien con determinación y valentía logró superar la fonofobia que le sobrevino a causa de esos problemas auditivos. Ella compartió su caso a inicios de este año en una de sus páginas de Facebook, y lo que sigue es un extracto de aquella publicación, narrada en tercera persona:

“Hace unos cuatro años, sobre el 2010, unos ‘amigos’ llamados acúfenos hicieron acto de presencia en una chica, entonces tuvo un cambio en el cerebro consiguiendo acercarse al agua y en esos momentos la fobia que tenía a ella se convirtió en una especie de relajación,  cuando escuchaba sonidos de agua parándose en las fuentes cada vez que las veía. Se sentía muy feliz de ver que estaba desapareciendo ese miedo al agua. Este cambio le supuso un paso muy importante para afrontar los acúfenos, la hiperacusia y la fatiga auditiva. Para ella fue un logro muy importante en su vida.

Para protegerse de los ruidos usaba unos cascos* de ruido ambiental y después de hacer un tratamiento de sensibilización al ruido, en el centro auditivo GAES, se fue quitando los cascos, primero en casa, luego en sitios tranquilos y posteriormente en el gimnasio. El primer sonido que a ella le producía una especie de relajación fue el sonido de los pájaros, y al ir al gimnasio ignoraba el ruido de los coches.  Llegó a hacer ejercicio físico como body balance (ejercicios muy suaves con relajación al final de la clase), body vive,  sin ellos (cascos) con música relativamente alta,  y para ella fue un gran logro y un paso para ver que se puede convivir con hiperacusia. Ella se sintió muy bien y contenta de hacerlo.**

A raíz de los acufenos empezó a nadar,  y consiguió descubrir en la natación  un deporte muy terapéutico en el cual logró mejorar la coordinación de movimientos, los estímulos sensoriales los percibía de forma más relajada, el procesamiento cognitivo como la memoria, la atención, concentración, aumentaron. Aprendió a ser muy persistente teniendo mucha paciencia ante los ejercicios que le suponían más esfuerzo. Ella se sentía estupenda, contenta y satisfecha de todos sus logros y avances que estaba teniendo. Como he contado anteriormente, la fobia al agua ya había desaparecido, y eso también fue un gran avance ya que con el ejercicio disminuía la ansiedad y el estrés que le producían los estímulos sensoriales. En el agua la fatiga auditiva era menor y entonces se sentía muy contenta porque para ella era una fuente de placer.

Posteriormente un día, yendo al gimnasio a nadar, vio un cártel de un máster estupendo, “Máster de coaching e inteligencia emocional”, le llamó la atención y buscó la información en internet. “Esto es algo que tengo que hacer aunque me cueste”, pensó ella, y se fue a informar. Decidió hacerle... Logró muchas cosas... hizo cosas que ella misma se sorprendió y fueron las pruebas ideales para cambiar su mente. La prueba de pisar cristales le ayudó a darse cuenta de que la fonofobia no existía, estaba en su mente el miedo.

Durante esta etapa estaba yendo a terapia cognitivo conductual y con ella consiguió experimentar nuevamente sensaciones, logró gestionar el ruido a través de la relajación, transformando los pensamientos negativos a positivos. Además comenzó a sentir nuevas sensaciones, a través de la vista y del tacto. Está en período de integrar los sentidos de nuevo.

Ha aprendido a gestionar los dolores musculares de la fibromialgia y a autocontrolarse, pudiendo estar más tiempo sentada y gestionando cuando el cuerpo tiene necesidad de moverse. Ahora escucha a su propio cuerpo y sabe cuándo tiene que parar y descansar. El descanso es fundamental para disminuir el estrés y la ansiedad. Con esto está consiguiendo  gestionar las emociones ante los sonidos. Es muy importante para estar en sitios ruidosos.

Empezó a enfrentar otras situaciones como el logro de coger el coche y cada vez que le coge ya está mucho más relajada y más tranquila. Se sentía muy contenta de volver a hacerlo y seguirá practicando para mejorar. Viajar sola y conducir sola... lo que yo veía como imposible, se convirtió en posible.

Ha retomado el trabajo y se ha dado cuenta que está cambiando su forma de pensar, ya que las situaciones estresantes le afectan mucho menos y va logrando gestionar que los conflictos son de las personas. Ahora es mucho más tranquila y es consciente de que ella tiene que controlar su propia vida. Cuando se encuentra dentro del algún conflicto sabe que  son necesarios y que a ella le afectarán lo mínimo posible.

Le gusta mucho bailar ya que cuando está en movimiento el sonido entra mejor en su cerebro y ella misma está más relajada. Un día en un baile estuvo a pocos metros de un altavoz. Se da cuenta que por el oído izquierdo es mucho más sensible al sonido, entonces lo que hace es ponerse enfrente de las personas y observa de donde procede.

Hace poco consiguió dormir al lado de un baile con música alta a través de prestar atención plena al sueño e ignorando el otro sonido.
Su próximo reto será afrontar ponerse delante de un micrófono y coger más el cassette para escuchar música.” ***


* se refiere a las orejeras
** según me comentara Begoña en fecha reciente, en esa etapa inicial, le producía dolor escuchar los sonidos de la calle (los autos y la gente circulando) así como la música alta en el gimnasio, y su mente quería ponerse las orejeras (cascos) para no escucharlos, sin embargo, el audiómetra le había dicho que era mejor estimular los oídos para que no se hicieran más sensibles de lo habitual. Entonces ella persistió, y lo hizo tal como se lo indicó el especialista, es decir, no utilizar las orejeras, consiguiendo al final que ese dolor poco a poco fuera disminuyendo. Con el tiempo se dio cuenta además que el estrés aumentaba ese dolor y la sensibilidad, entonces decidió cambiar y ver las situaciones de forma más tranquila, intentando gestionar ese estado, hasta que descubrió que por sí misma podía modificar los pensamientos siéndole así más fácil hacer muchas cosas. Al principio, en esa etapa de dejar la protección auditiva, no usó tapones sino algodón, pero como veía que no le servía en absoluto, ni le funcionaba, prefirió afrontar la situación sabiendo que el proceso era muy lento. No usó nada, solo llevaba las orejeras por prevención, y hacia lo posible para no ponérselas. Ella misma lo notaba cuando en algún fin de semana se quedaba en casa para descansar la audición, y luego llegaba el lunes y salía: estaba más sensible al sonido. Decidió entonces que los fines de semana tenía que salir también.
*** historia publicada aquí, con la autorización de la autora. 

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Etiquetas: [Mis vivencias]  
Fecha Publicación: 2015-05-26T12:25:00.001-07:00
 photo Vuelo Piura Collage_zpsxnmtxd52.jpg

El vuelo duró tan solo 1h 15m, desde Lima (la Capital) hasta Piura (al norte del país). Habiendo leído información al respecto, y consultado con algunos compañeros respecto a las precauciones a tener en cuenta, tuve listo entonces un par de tapones nuevos, así como las orejeras de siempre y unos chicles para masticar durante el despegue y en el aterrizaje.


De ida:

Mientras esperaba la llamada en la sala de embarque, me sorprendió que no se sintiera en absoluto el sonido de los aviones de la zona exterior. El ambiente estaba muy bien insonorizado, y contrastaba totalmente con lo que había experimentado varios años atrás cuando el aeropuerto de Lima tenía otra infraestructura.

Al momento del embarque, avanzando por la manga, los tapones y orejeras me ayudaron a atenuar un sonido algo fuerte que se escuchaba al estar cada vez más cerca de la puerta delantera del avión. Era un sonido grave, parecido al de un aparato de aire acondicionado de gran tamaño.

Había también otro sonido, difícil de atenuar, que provenía de las turbinas que estaban encendidas (sobre todo de la turbina del ala más cercana). Era bien agudo y también un poco fuerte. Este sonido si bien resultaba incómodo no me llegó a afectar pues solo lo escuche por unos minutos mientras avanzaba hacia la puerta, disipándose una vez que ingresé al avión. Este sonido también lo percibí al momento de salir del mismo cuando llegué al lugar de destino, ya sin manga, y bajando por la escalera de la parte trasera (el sonido en este caso provenía sobre todo de la turbina que estaba ubicada en la cola del avión). Este sonido de turbina, era muy parecido a aquel que yo escucho siempre como una de las manifestaciones de mi tinnitus.


De Vuelta:

Al igual que en la ida, la sala de embarque en el aeropuerto de la ciudad (Piura), estaba muy bien insonorizada. Al momento del embarque no hubo manga, entonces me tocó subir por la escalera trasera, escuchando nuevamente ese sonido fuerte y agudo de la turbina de la cola del avión. Como el tránsito se estaba dando muy lentamente, tuve que salirme de la fila y alejarme unos metros para no sentir tan cercano ese ruido. Luego regresé cuando ya mi ubicación en la fila estaba más próxima a la puerta del avión. Felizmente no demoró demasiado, y no sentí ninguna molestia posterior.

De regreso en Lima, la salida fue nuevamente a través de una manga colocada en la puerta delantera del avión, y los sonidos existentes fueron entonces similares a los escuchados cuando salí de Lima, no generándome mayor incomodidad tampoco.


Tanto en la ida como en la vuelta:

Dentro del avión lo que se percibía era nuevamente, un sonido grave como de aire acondicionado, de una intensidad alta, pero tolerable llevando colocados los tapones y las orejeras.

Previo al momento del despegue, las turbinas comenzaron a hacer más ruido y el avión comenzó a acelerar hasta que se elevó, momento en que la intensidad de dicho sonido disminuyó. Una vez ya en pleno vuelo, lo que se escuchaba, además del sonido de aire acondicionado, era uno que provenía de la parte delantera del avión y que podría haber sido quizá de las turbinas, pues era un sonido grave también, pero con un cierto temblor o vibración, y de una intensidad más baja. Este sonido apenas lo notaba.

Durante los primeros minutos del vuelo comenzó a sonar música por los parlantes ubicados encima de los asientos. El volumen era bastante alto, y me empezó a molestar. Entonces me acerque a la aeromoza y le pedí que lo bajara un poco, explicándole mi situación, a lo cual ella accedió amablemente. La música siguió sonando durante unos minutos más, a volumen más bajo, y después se detuvo dando paso a unos videos cuyo sonido era bastante moderado y tolerable (esto, considerando que llevaba puestos en todo momento los tapones y las orejeras). 

Siguiendo las recomendaciones de algunos compañeros, mastiqué chicle durante el despegue y el aterrizaje, pero me di cuenta que el hacerlo no generaba ningún cambio, así que en el vuelo de regreso a Lima ya no lo hice. Lo que si servía de vez en cuando (pero no a cada rato), era pasar saliva para que se destapen los oídos. A veces esto ocurría sólo también, sin que yo hiciera nada.

Al momento del aterrizaje, pareció como que el sonido de las turbinas se comenzaba a incrementar nuevamente, pero fue solo por unos segundos.

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Aunque durante el abordaje y la bajada del avión, tanto de ida como de vuelta, no se produjo ningún despegue de otro avión, al regreso y ya estando prácticamente fuera del aeropuerto de Lima, si se produjo uno, sin embargo no lo sentí tan fuerte como temía, seguramente gracias a la protección que llevaba (tapones más orejeras).


El viaje fue pues muy tranquilo, y los vuelos, tanto el de ida como el de vuelta resultaron mejor de lo que yo esperaba. No tuve ninguna molestia, ni antes, ni durante, ni después del vuelo. Y no hubo tampoco ninguna consecuencia posterior, es decir, no aumentó de intensidad mi tinnitus ni se acentuó mi sensibilidad a los sonidos en los días siguientes.

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Etiquetas: [Mis vivencias]  
Fecha Publicación: 2015-04-22T14:21:00.000-07:00
 photo Torno dental 1 ed_zpsai5vve8t.jpg

Después de cerca de 11 años de no visitar a un dentista, 9 de los cuales debido a mi excesiva sensibilidad auditiva, en los días pasados me vi forzado a hacerlo pues la amalgama que tenía en un molar (o muela) superior, se había roto dejando su interior totalmente expuesto y causándome mucha molestia al masticar. También sabía que la toxicidad de la amalgama (debido al mercurio), podía presentarse  justamente cuando aquella se rompía o desarmaba.

El mayor problema para ir al odontólogo siempre había sido el tener que enfrentarme al intenso y agudo sonido del torno (esa especie de taladro pequeño), que se suele utilizar en los trabajos dentales, y que en este caso del retiro de la amalgama, era inevitable, pues no solo se tenía que extraer los restos del metal sino también pulir el diente y el nuevo material una vez ya colocado.  

Tuve una primera cita con la odontóloga donde le informé cuál era mi situación auditiva y cuál era también mi preocupación respecto al ruido del torno. Ante esta explicación la Dra. se inquietó y preocupó mucho y me sugirió que antes de proceder a realizar el procedimiento habitual (utilizando el torno), averiguara y confirmara otras opciones, como el uso de láser que yo ya le había comentado desde un inicio. En los días siguientes eso fue lo que hice, y encontré que en los pocos lugares donde contaban con el equipo respectivo, no utilizaban el láser para retirar un material tan duro como la amalgama, sino para otros fines.

Ante esta situación, regresé donde la Dra. y entonces quedamos en que se haría por el método común, pero llevándolo a cabo por intervalos de tiempo cortos, y si era necesario, en sesiones de veinte a treinta minutos por cada cita.

Llegado el día, me sentía bastante preocupado no solo por el hecho de que iba a tener que soportar el intenso sonido del torno, sino también porque debería permanecer sin tapones durante la exposición, pues según había leído, no era conveniente llevarlos puestos, ya que al transmitirse el ruido y la vibración vía ósea, ambos podrían quedar atrapados internamente y generar mayor molestia. Lo único que podía utilizar en todo caso, era solo orejeras.

Antes de comenzar, la Dra. me hizo escuchar el sonido del torno a cierta distancia, para que tenga una idea previa de cuál era su intensidad y característica. Tal como lo esperaba, resultó bien agudo y fuerte.

Sin embargo una vez que comenzó con el trabajo de retirar la amalgama, estando ya el torno dentro de mi boca, sorprendentemente el sonido disminuyó en su intensidad, y dejó de ser tan molesto. Al parecer, el hecho que el torno estuviera dentro de la boca contribuía a atenuar su volumen. Lo que más bien se escuchaba fuerte, al punto que tapaba al ruido del torno, era el sonido chirriante del choque y roce de la piedra (especie de broca) del torno, con la amalgama. Este sonido si llegó a ser un poco molesto, pero medianamente tolerable debido a que era algo grave. Eso sí, la vibración ósea que acompañaba a este sonido contribuía a aumentar la molestia.

El retiro de la amalgama se llevó a cabo por períodos de 40 segundos aprox., con reposos de 50 segundos. Este procedimiento alternado se repitió varias veces (unas 5 por lo menos), hasta que llegó un momento en que ese sonido del roce del torno con la amalgama me comenzó a producir cierto dolor en los oídos, especialmente en el izquierdo que es el más afectado en general. Ante esto le pedí a la Dra. suspender la sesión y continuar la próxima semana.

Felizmente, luego de salir del consultorio, el dolor a los oídos se fue disipando durante el día, y no volvió a aparecer después.

La siguiente semana, se reanudó el trabajo dental procediéndose a retirar algunos restos de amalgama que habían quedado, y para lo cual se repitió el procedimiento anterior pero en solo 2 ocasiones. Tras el retiro total de la amalgama, la Dra. la reemplazó con resina. Luego de aplicarla utilizó la pistola de luz halógena para endurecerla. Esta pistola también producía un ruido grave proveniente de su ventilador, pero era igualmente tolerable. Como este ruido provenía principalmente del exterior, me resultó más efectivo en este caso, utilizar tapones para atenuarlo. Las orejeras más bien no me sirvieron mucho, porque hacían que la vibración interna producida por el contacto de la pistola con la resina de la muela, retumbara más al interior de ellas.

Una vez endurecida la resina, la Dra. tuvo que utilizar nuevamente el torno para pulirla y dejarla al nivel de las demás muelas y dientes, de tal manera que no me incomodara al masticar. El material que utilizó como broca, fue primero la piedra, pero luego cambió a la fresa (metal), para poder avanzar más rápidamente. Aquí se siguió el mismo procedimiento anterior (40 s. de torno, 50 s. de reposo), por 3 veces, luego de lo cual el trabajo dental quedó concluido. En esta oportunidad no llegué a sentir ningún dolor en los oídos como en la sesión anterior, ni tampoco apareció en los días posteriores, ninguna molestia o cambio en relación a la hiperacusia o el tinnitus.

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