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Ultimos post del blog Egresado Buscando Chamba | ¿Quién me enlaza?
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¡Es fin de mes, pagaron ya!

Hoy después de tiempo volví a sentir la alegría al saber que, luego de un extenuante mes de sacrificio y arduo trabajo, tu cuenta que, normalmente anda con céntimos; ahora tiene una cantidad más aceptable de dinero. El añorado sueldo.

Y no hay mejor manera de celebrarlo que viendo el siguiente comercial del BCP (cherry incluido) en el cual vemos a un alegre, joven mozalbete, blanquiñoso y flacuchento (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) con la alegría de saber que le pagan su sueldo, mejor aún, por medio del BCP.

 



¡Ya tengo chamba!

sdsdsdsd

Foto: poopoorama

Luego de varios meses de estar de entrevista en entrevista; de recibir innumerables ofertas de trabajos que, por algún motivo, no pasaba, ahora puedo decir –con algo de calma y logro personal- que por fin tengo chamba.

Fue la semana pasada mientras disfrutaba de la calma que, hasta ahora, uno puede encontrar en la ciudad de La Paz; al recibir un correo de bienvenida por parte del banco al cual, tiempo atrás, pertenecí como uno de sus miles de “colaboradores” - como ellos dicen.

Ahora, el puesto es para un trabajo temporal, de unos pocos meses, pero con la posibilidad de conseguir algo fijo una vez dentro.

Hoy domingo regresé de mi viaje por la fría, altiplánica y acogedora ciudad de La Paz, con la alegría de saber que mañana empieza mi primer día de chamba.



Fin de la primera temporada

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Foto: Flickr

Haré un alto con éste blog.

En unos días estaré viajando a Bolivia. Quizás me anime y envíe mi CV a las empresas de allá, y hasta pueda comparar todos los factores de un proceso de selección.

Pueden visitar mis otros Blogs. Los encontrarán al lado derecho superior de la página.

Saludos.



Décima Oferta: Séptimo arte

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Foto: *Hada*

No diré mucho sobre la posibilidad que tuve de trabajar en un cine. El puesto era de Admisnistrador del local de cine del Jockey Plaza. La entrevista fue en la oficina de la Gerente y estuve sentado en una butaca. Sí, la misma en la que uno se sienta mientras disfruta de la película, en una de esas estaba sentado.

Todo iba bien hasta que le comenté que convalidaría mis estudios en la UPC y que mis clases empezaban en enero del próximo año. Me dijo que necesitaba a alguien que tuviera disponibilidad total y que de preferencia no estudie (para que no se crucen los horarios).

Le agradecí y me fui.

No puedo dejar de estudiar por trabajar. 



Novena Oferta: El Inter

Foto: Flickr

Al día siguiente de mi octava oferta fui a la entrevista que tenía con una aseguradora.
No tuve problemas para llegar ya que, ésta vez, la cita fue a las cuatro de la tarde.
La entrevista fue bastante amena, la señorita -calculo unos veinti muchos años- me explicó de que trataba el puesto que requerían.
No tengo la experiencia suficiente en ventas (aunque para vender mi cosas si he tenido éxito) este trabajo es justamente para vender seguros de vida. Seguros que sólo pueden comprar personas mayores de veinticinco años en adelante. Y fue ahí donde la señorita me dijo:
-El único inconveniente es tu edad
-Sí, lo sé- respondí mientras recordaba que uno de los requisitos era justamente ser mayor de veinticinco años.
-Pero tú estás acá porque a tu edad (veintiún años) ya tienes una carrera terminada y otros de los requisitos es ese, ser egresado o bachiller.
Fue ahí donde supe que la vacante que requerían no era una vacante cualquiera. Me explicó a groso modo los beneficios que recibiría y son los mismos -y hasta más- de los que recibía cuando trabajaba en el banco, y la paga es bastante buena.
-¿Conoces personas mayores de veinticinco años, o conoces personas contemporáneas a ti?
-Por la escuela de IPAE conozco personas mayores de veinticinco años- dije.
-Está bien entonces, pasaste a la siguiente etapa de la selección.
Quedaron también en llamarme para la segunda etapa de la selección. En total son cuatro.



Octava Oferta: Verdadero

Foto: estebandid

Resulta que con esto de que me voy a La Paz mi búsqueda de chamba no ha sido tan exhaustiva como hace unos meses.
Pero en un mismo día me llamaron de dos empresas, las cuales me ofrecieron una vacante en su empresa.
Acepté la primera entrevista (porque si la oportunidad y la paga es buena, chao-chao La Paz) y el día de antes de ayer salí temprano de casa con destino a la primera entrevista.
Empezamos mal, llegué cinco minutos tarde, cinco minutos que para mí equivalen a una hora; los que me conocen saben que normalmente llego con quince o incluso veinte minutos de anticipación al lugar que sea: entrevista, tono, reunión familiar, discoteca; todo.
La avenida Javier Prado me jugó una mala pasada, el carro en el que iba se quedó quince minutos estancado, no avanzaba ni un puto centímetro. Así que me bajé del bus y caminé las siete u ochos cuadras que me separaban de mi destino. 
Llegué a la empresa, no había nadie, me presenté ante la recepcionista y después de revisar unos papeles me dijo que esperara. Tiempo de espera: veinte minutos. Después de todo no se dieron cuenta de mi tardanza.
En fin.
La cosa es que después de una larga espera, la recepcionista me llevó a una oficina; en ella se encontraba una señora que, calculo, tendrá unos treinta y pocos años, era una de las Gerentes de la empresa y, si todo sale bien, seré su asistente. 
En mitad de la entrevista recibió una llamada a su móvil; al parecer era una amiga que, en ese momento, en plena entrevista, le contó las ultimitas.
Luego de otro tiempo de espera -entre risas y "te cuento lo que pasó, no me vas a creer"- me dijo que espere la llamada (esa maldita frase) para empezar cuanto antes con el trabajo.


Gracias Blogs Peruanos 2008

Foto: Jota Erre

Grata sorpresa la que me llevé al ver una considerable cantidad de personas entraban a éste blog desde la página Blogs Peruanos 2008, así que decidí echar un vistazo.
La sorpresa fue mayor al ver un post dedicado a mi blog; obviamente es algo que no esperaba.
Comparto con ustedes mi alegría dándole click aquí.
Solo me queda agradecer a los encargados del blog por publicar y darle un espacio al mío.
Gracias.


¿Qué cosas, no?

Foto: Google

Ahora que está confirmado mi viaje a La Paz y en menos de un mes estaré partiendo, es cuando más ofertas laborales me han ofrecido.
He tenido que rechazarlas porque no pueden darme el tiempo que requiero para poder viajar. 
Espero, eso sí, que a mi retorno sigan presentándose esas oportunidades laborales y así, poder conseguir la tan añorada chamba.


Séptima Oferta: Contadores

Foto: edwardyanquen

Ya no envío mi CV con la frecuencia que lo hacía antes. El motivo pueden verlo haciendo click aquí.
Pero ayer sábado tuve una entrevista más. Aunque más que entrevista fue examen. Llegué y para sorpresa de ambos, me encontré con una amiga de la Escuela, con la que había terminado la carrera. 
Llegamos a recepción y luego de entregar nuestros DNI, nos llevaron a una sala con nuestras pruebas. 
-Tómense el tiempo que necesiten. No hay apuro.- dijo el encargado de la empresa mientras se alejaba de la sala.
Teníamos que llenar una ficha con nuestros datos personales, experiencia y todo lo demás; para luego empezar con una prueba.
Esta prueba consistía básicamente en preguntas relacionadas a impuestos y temas bancarios (para suerte mía considerando mi pasado bancario), finalizando con la redacción de dos cartas (otro punto a mi favor).
Terminé la prueba de diez preguntas y busqué al encargado que, sin querer queriendo, interrumpí su desayuno.
-Lo estarán llamando en el transcurso de la semana. Puede retirarse.- dijo mientras terminaba de digerir su pan con palta.



Primer cachuelo

Foto: Beto!
La verdad que levantarse en la mañana sin tener noticias laborales interesantes es algo deprimente. Sobre todo para los que, como yo, llegaron a acostumbrarse a madrugar (porque al que madruga Dios lo ayuda) todos los días (menos sábados y domingos) y salir con una sonrisa -mayormente forzada- de casa, camino al trabajo.

Hace unos día, mi primo, L, me ofreció un trabajito de medio tiempo (toda la mañana), en la empresa donde él labora.

Sin pensarlo acepté. En vez de pasar toda la mañana en mi casa, durmiendo la mayor parte de ella, sin nada productivo qué hacer, preferí apoyar en aquella empresa que, si bien es cierto, la paga no es buena, al menos me alcanzará para seguir alimentando a mi muy hambrienta cuenta de ahorro.

De igual manera estaré en busca de un trabajo apropiado para lo que estudié (y estudiaré).
[Editado] Ya dejé ese cachuelo. 


Sexta oferta: El mundo encasillado

Foto: IHP

El mismo día que Excel me venció en aquella humillante contienda recibí una llamada en la noche. Aquella sería la sexta oferta de chamba que he recibido a lo largo de estos tres meses ya que tengo de desempleado. Apenas dos semanas de haber egresado de la Escuela de Empresarios.

Resulta que ésta vez la llamada fue mucho más amena que la recordada con el Sr. J y su apuro por darme los datos. Fue la Srta. P quien se tomo todo el tiempo del mundo en indicarme los datos; y con una voz delicada y atenta se tomó la molestia de repetirme tres veces el nombre de la avenida a la cual debía ir. Sería ella misma quien me entrevistaría y si todo sale bien, pues, yo sería su asistente.

Creo que está de más decir que nuevamente llegué con 30 minutos antes de la hora de la entrevista. Comencé a pasear por los alrededores tratando de que el tiempo pasara rápido. Luego de darme varias vueltas a la manzana, contemplar el tráfico matutino que invade las principales avenidas limeñas, buscar un baño público para desahogar mi saturada vejiga (entiéndase: achicar), decidí ir hacia la empresa.

Estuve aproximadamente 20 minutos esperando a la Srta. P, quien llegó apresurada, risueña y con un aroma bastante agradable.

-Hola, espérame unos minutitos por favor- dijo al verme ni bien cruzó la puerta de entrada.

-Claro, espero- respondí.

Fue una de las entrevistas más amenas y en la cual -por primera vez- me sentí muy cómodo. Más que una entrevista fue una conversa. Hablamos de mi, de mi carrera, de la empresa, de marketing y los posibles mercados en los cuales la empresa pueda encontrar público objetivo; hablamos del puesto, sus funciones y la proyección de la empresa a mediano plazo.

La verdad me interesa bastante este empleo. A cruzar los dedos.



Quinta oferta: Excel y la que te parió

Foto: liesbeth369


Desde que la confianza volvió a generar confianza no volví a coger el periódico los domingos, ni a ingresar a mi cuenta de laborum.com para ver posibles chambas. Todo para esperar la dichosa llamada -que, al cierre de este post, no se hace presente-. Fue entonces que decidí abrir después de muchísimo tiempo mi correo de la Escuela (IPAE), y me di con la sorpresa que, de los cientos de correos que no había leído, el 99% eran de oportunidades laborales. Ni corto ni perezoso comencé a leer los que todavía no habían caducado la fecha de presentación del CV y los que, obviamente, vaya con mi hoja de vida y me interesasen (en total 3).

Pasaron las fiestas patrias y recién hace un par de días a eso de las 21 horas recibí una llamada.
Era el Sr. J de una empresa que da diversos servicios de sepelio.

-Buenas noches, con el señor José... Alba... Alpa...
-Alfaro- dije mientras pensé ¿qué tan difícil puede ser mi apellido?

-Sí, eso, Alfaro, bueno lo saluda el Señor J hemos recibido su CV y queremos invitarlo a que pase por una entrevista el día de mañana a las 9 y 30 de la mañana. Apunte la dirección es...

-Un momento, por favor- interrumpí al Señor J mientras buscaba el lapicero. -Okay, dígame la dirección.

Luego de dictarme la dirección, y yo, a duras penas logré apuntarla, el Señor J se despidió.

-Bueno, eso sería todo Señor Alpa... Alba...

-Alfaro- dije nuevamente.

-Sí, eso, Señor Alfaro que tenga buenas noches.

Al día siguiente llegué, para variar, unos 20 minutos antes de la hora pactada.
Ingresé al edificio y mientras esperaba y observaba el lugar, pensé en todas las bromas de las cuales fui victima durante mi etapa estudiantil. Entre los que recuerdo con cariño son: pecho de gato, Harry Potter, cabeza de otro cuerpo y sobre todo muerto fresco.
Éste último lo recordé al principio y pensé en lo irónico que sería trabajar -yo, el popular, muerto fresco- en una funeraria.
En total fuimos 6 convocados, de los cuales el primero en quedar descartado para el puesto, fui yo.
Y es que luego de llenar la clásica ficha de datos personales, experiencia laboral, fortalezas, debilidades y demás cosas, me tocó ser el primero (porque fui el primero en llegar) en dar unas prácticas.

Consistían en hacer unos ejercicios en cada aplicativo -o los más usados- de Office. Todo bien hasta que llegó el turno de Excel. Mi querido Excel.
Mi -a penas- nivel intermedio en las hojas de cálculos no bastó para resolver 2 de los 3 ejercicios.

Motivo suficiente para quedar descartado.

Next!







cuarta oferta: "la confianza vuelve a generar confianza" - parte 2 y 3

Foto: Pejot_pl


como les conté en el post anterior, logré pasar la primera parte del proceso de selección. lo siguiente que tocaba eran las ya famosas pruebas psicotécnicas.
me citaron para el lunes siguiente. aquel día tomé mis precauciones y salí más temprano que la última vez (no tenía pensado volver a gastar en taxi), pero la mala parte la pasé en el bus, como era de esperarse, más parecía una lata de sardinas, todos apretados e incómodos.
pero bueno, logré llegar a tiempo y encontré a varios jóvenes esperando fuera del local (casi la misma cantidad de la primera vez) y nuevamente los ambientes se llenaron (considerando que los presentes eran los que habían pasado la primera fase del proceso). una de las psicólogas se encargó de repartir y explicar cada uno de las pruebas psicotécnicas. en total fueron tres.
comparando las pruebas que resolví en mi primer proceso para el mismo banco, con las pruebas de este proceso, eran las mismas. lo cual no quiere decir que las resolví rápidamente. no. para mi era la primera vez que resolvía esas pruebas.
la misma psicóloga nos dijo que esperemos media hora para que nos diera los resultados de los afortunados que habían pasado a la tercera parte del proceso: la entrevista personal con la psicóloga de la consultora.


pasó esa media hora y la psicóloga sale de una de las aulas donde se metió junto a dos colegas para revisar las pruebas y nombró a dos personas. les entregó unas hojas y después de llenarlas cada uno fue a la entrevista con la psicóloga.

diez minutos más tarde, sale nuevamente la psicóloga y esta vez dice mi nombre. yo, con la seriedad del caso (pero por dentro festejando) me acerqué a ella y me entregó tres fichas. una vez terminé de llenar las fichas (con los mismos datos de siempre) era mi turno de la entrevista con la psicóloga.
si mal no recuerdo, la entrevista duró quince minutos aproximadamente. la psicóloga me dijo que espere hasta fines de julio para ver si es que pasé y programen una entrevista con el funcionario del banco.
a cruzar los dedos.




cuarta oferta: "la confianza vuelve a generar confianza" - parte 1

Foto: Flickr


después de mucho tiempo y gracias a la colaboración de una amiga muy especial -a la cual quiero muchísimo y aprovecho para enviarle un gran beso y un fuerte abrazo- nuevamente me tocó participar en el proceso de selección del banco donde hace que la confianza genere más confianza.
debido al pasado que tengo en ese banco, hizo que fuera con una pequeña ventaja a comparación del resto de cientos de convocados.
me citaron para un viernes a fines de junio. luego de no poder encontrar un bus con espacio suficiente para un pasajero más, luego de ver mi reloj y saber que, por el tiempo que estaba pasando mientras seguía parado esperando el bus que nunca llegó, supe que no podría llegar tan temprano como suelo llegar a mis citas. ni modo, tomé un taxi con la esperanza de llegar temprano y todo el camino me enteré de la sufrida vida del chofer. lo bueno, es que el taxista tomó una ruta llena de atajos y llegó a mi destino con mucha rapidez. una vez más, llegué muy, muy temprano.
cuando llegué al lugar donde realizaron la convocatoria (coincidentemente a unas cuadras del banco) y conforme fueron pasando los minutos, supe que este proceso de selección no sería nada fácil. la cantidad de jóvenes que se presentaron era muy grande. todos con ganas de triunfar en la vida y con la esperanza de pertenecer a una entidad financiera de prestigio.
después de estar parado media hora fuera del local, nos invitaron a pasar. ambos ambientes se llenaron rápidamente con todos los convocados. luego de la presentación de la empresa, el puesto que requería, cuanto nos iban a pagar, los beneficios que recibiríamos y todo lo demás, empezaron con el llenado de fichas de datos, el típico dibujo de "dibuja a un hombre lo más detallado que puedas" y por último, la dinámica grupal.
ésta última, realizada con grupos de diez personas cada uno.
tuvimos que presentarnos, mencionar un animal con el que nos identificábamos y resolver un caso individualmente para luego resolverlo de manera grupal (comparando nuestras respuestas). eso bastó para que la psicóloga eligiera a las tres personas que pasarían a la siguiente fase del proceso. entre los afortunados estaba yo.


tercera oferta: "super-green"

Foto: Paloma Gámez


dicen que la tercera es la vencida. no puedo decir lo mismo, es más, me atrevería a decir que la tercera oferta fue la más extraña que tuve. todo empezó con la típica llamada para darte la hora y el sitio donde debes de presentarte. una vez más, llegué considerablemente temprano y en parte fue mejor que sucediera así, ya que la dirección que me dieron no logré ubicarla; una vez llegué a la zona, tuve que pasearme por las calles de san isidro tratando de encontrar la muy extraña dirección. faltando diez minutos para la hora pactada y con la ayuda de un guachimán logré llegar a la empresa. una vez dentro me enteré que la empresa tiene como nombre "green" y un par de palabras más en inglés, además era evidente el nombre de la misma debido a la obvia ambientación verdosa que tenía, paredes verdes, sillas verdes, cuadros decorativos con cierto verdoso en sus pinturas, la ficha que tuve que llenar, verde, el lápiz que me prestaron para llenar la ficha verde, verde, la alfombra verde, puertas verde, todo verde. luego de llenar la ficha verde, llamaron a cuatro personas de las diez que estaban en el salón verde y nos llevaron a otro salón verde. esta vez era una oficina verde con una psicóloga que vestía una blusa de color verde.lo único que hizo fue, de alguna manera, corroborar los datos que todos nosotros habíamos plasmado en esa ficha de color verde, con el lápiz de color verde, en el salón de color verde; para que luego diga: -tú y tú se quedan- señalando a dos de las cuatro personas que estábamos en la oficina verde, -y ustedes dos, no pasaron esta etapa, muchas gracias por su tiempo invertido- esta vez se refería a las dos personas que no pasaron, una de ellas, yo.


camino a mi casa estuve pensando que puesto requería esa empresa verde -que dicho sea de paso, en ningún momento de la selección nos explicaron a que puesto postulábamos-, seguramente uno de poca trascendencia.


segunda oferta: "el pez chico comido por el pez grande"

Foto: Google/R.A.


la segunda oferta laboral llegaría en la quincena de junio de otro banco, esta vez, de uno que fue comprado por otro más grande. ya dicen que el pez grande siempre se come al pez chico.
pero bueno, el puesto que ofrecían era de digitador -según la primera persona que me contactó-, la remuneración era un abuso (considerando las horas de trabajo, incluyendo los sábados) y con pocas posibilidades de hacer carrera dentro del banco. pero aún así me animé a participar del proceso de selección. aunque una vez llegué al lugar donde me citaron, no había nadie mas que yo sentado en medio de un salón resolviendo las pruebas psicotécnicas una vez más. luego tuve la entrevista con la psicóloga (al parecer del banco) y luego de hablarle sobre mi experiencia laboral, mis fortalezas, mis debilidades y sobre mi tesis -una vez más- me explicó mas o menos de que trataba el puesto. nuevamente me habló de la muy escasa remuneración que recibiría y de la alejada agencia en la cual me tocaría trabajar. luego, me citó para la semana siguiente, en la agencia donde requieren del personal y esta vez la entrevista sería con el funcionario del banco.


ese día llegué temprano por las puras. tuve que esperar afuera de la agencia hasta la hora de apertura. una vez dentro, busqué al funcionario con el cual tenía la entrevista. no fue difícil encontrarlo. la agencia es algo pequeña -y acogedora-. éste funcionario, me explico exactamente lo que haría -si es que llegaba a pasar la entrevista- y la verdad, de digitador tenía poco. tenía su parte operativa también. lo que de alguna manera me agradó es que me preguntó mis pretensiones salariales. yo, no podía exceder en el monto, pero tampoco podía aceptar lo que ellos ofrecían. lo malo, es que el funcionario me dijo que el horario que me habían dicho no era algo fijo, solía extenderse de una a dos horas más de lo normal (otro motivo por el cual ese trabajo era poco atractivo). al final, ya para terminar la entrevista, el funcionario me dijo que estaría tomando la decisión ese mismo día y que me llamarían.como era de esperarse -por mis pretensiones salariales seguramente, al menos para ellos- no me llamaron.


primera oferta: "el tiempo vale más que el dinero"

Foto: Google/R.A.


tuvieron que pasar un mes y veintiocho días, desde que dejé de trabajar, para recibir la primera oferta laboral.
fue un banco -al que le interesa más el valor del tiempo que del dinero- que se interesó en mí. como era de esperarse tenía que pasar por el muy conocido "proceso de selección". me citaron para fines de mayo (a tres días de mi cumpleaños) a las nueve de la mañana (llegué cerca de media hora antes, como siempre) y tuve que ir a una empresa encargada de seleccionar a los más capaces para el puesto que requiera el cliente. primero me hicieron resolver unas pruebas psicotécnicas que hacía mucho tiempo no resolvía (desde que postulé a mi último empleo) y que, de cierta manera, son familiares para mí. así que por ese lado no tuve inconvenientes. logré pasar a la entrevista con la psicóloga de la empresa. me citaron para el día siguiente a la misma hora (y nuevamente llegué media hora antes).
prácticamente la entrevista trató de la explicación que le di a la psicóloga sobre la tesis que presenté semanas atrás. no sé si esto era parte de una evaluación psicológica para observar mis virtudes y defectos, pero al menos para mí, sentía que estaba como pez en el mar.
lo único malo de este puesto que requería el banco, era que el turno de trabajo era en las tardes, motivo por el cual tuve que rechazar la oportunidad de pasar a la siguiente etapa del proceso de selección -la dinámica grupal con el personal del banco-. antes de irme, me avisaron que mas adelante habría otro proceso de selección para otro puesto que quizás me interese -por el horario-.


análisis situacional

Foto: Roberto Alfaro


desde que deje de trabajar mi vida cotidiana cambió considerablemente. si tengo que comparar mi vida de trabajador y hoy de busca-chamba, las diferencias son abruptas.

antes, mi día empezaba a las seis y media de la mañana, me bañaba, me vestía, tomaba desayuno, veía poca televisión, a veces noticias, otras veces alguna de las series de la warner bros. salía de mi casa no sin antes persignarme e iba al paradero a tomar el colectivo -único transporte que llega hasta el centro de lima desde el callao-. siempre llegué más que temprano al banco, cerca de una hora antes de mi hora de ingreso. ya estaba acostumbrado. los días que tenía que ir a estudiar -tres veces por semana-, me daban permiso para salir media hora antes. las primeras clases en las cuales ya trabajaba y estudiaba, la ultima hora siempre era la más pesada y aburrida, tanto así que no vacilaba en quedarme dormido mientras el profesor hablaba del marketing y sus cuatro "p".a mi casa llegaba cerca de las once de la noche. solamente para cenar, vestirme con mi pijama y de frente al sobre. hasta el día siguiente, con la rutina de siempre.los días que no estudiaba, me quedaba más tiempo en el banco -un poco para recompensar las horas-. esos días llegaba a mi casa cerca de las ocho de la noche. aparte de cenar y vestirme con mi pijama, me daba tiempo para revisar mis correos, chatear un rato con las amistades y los días que tenía exámenes o presentación de trabajos no me quedaba otra mas que estudiar.

ahora, mis días empiezan a las nueve o a la diez en el peor de los casos (es que uno tiene que dormir sus ocho horas, mínimo). tomo desayuno con más calma mientras veo las noticias que, en la mayoría de los casos, hablan de accidentes, secuestros, robos, humillaciones futbolísticas y demás cosas. hago ejercicios con la maquina que me compre gracias a la sabrosa utilidad que logré recibir por parte del banco, mientras veo "tres por tres" y "los años maravillosos", me baño y espero a que mi madre termine de cocinar. en ese lapso, me conecto al messenger con estado "no conectado", reviso mi correo y escribo a las amistades, a las que uno nunca olvida. por ahí, de vez en cuando, quedamos para almorzar o para jugar una pichanguita en la noche con la gente del área. la hora del almuerzo ahora es acompañado de mi madre. pero es como si almorzara solo, ya que ella está mas al pendiente de la novela del canal nueve. conversamos poco-casi-nada.luego, parte de la tarde, sigo enviando correos -como si estuviera chateando- y cuando llega la hora, salgo para estudiar. de igual manera regreso a mi casa cerca de las once de la noche. después de cenar, escribo -o al menos intento hacerlo- alguna idea que esté vagando por mi mente. veo tv hasta la una y media de la mañana (que es la hora en que dan la repetición de los simpsons y puedo programar la tv para que se apague en media hora).

evidentemente, no es algo que suceda fijo todos los días de mi vida desde que no tengo chamba. suelo hacer otras cosas también. en su mayoría asuntos que sucedan a último minuto.


porque la confianza, no siempre genera más confianza

Foto: Google/R.A.


fueron los quince meses más importantes de mi vida -tanto laboral, como sentimental- cuando estuve en el banco. fue mi primera chamba y fue ahí donde hice por primera vez muchas cosas. aprendí mucho y le agarré cariño.
conocí muchos amigos, unos mas queridos que otros. y otros que no los consideré amigos, solo compañeros circunstanciales de trabajo.
uno se acostumbra a muchas cosas cuando empieza a trabajar. tu vida cambia. ganar tu platita mensualmente es algo que se siente bien. esperaba con mucha acogida los días veintiocho para revisar mi cuenta corriente y ver el poco generoso abono correspondiente a mi sueldo. y aunque no ganaba mucho, me alcanzaba para darme mis gustos.
felizmente antes de partir, logré recibir la famosa y muy generosa utilidad y bono que el banco reparte entre todos sus esclavos, perdón, colaboradores como premio a su ardua labor diaria. aunque en mi caso poco menos de la mitad se fue en pagar deudas -porque primero es el deber y luego el placer- con lo cual quedé limpio de polvo y paja; y el resto, pues, tengo que estirarlo como chicle hasta conseguir otra chamba. pero para ser sincero, me sigo dando mis gustos, de manera mas controlada, pero lo sigo haciendo.


¿desempleado, yo?

Foto: Roberto Alfaro


en marzo de este año no me renovaron contrato en el banco.
pero por un lado, en parte, mejor que haya sido así. justo por esas fechas se vencía el plazo para presentar mi tesis y, para los que saben como es esta jarana, toma mucho tiempo y dedicación hacerla.
es por eso que, ahora desempleado y con más tiempo para hacer muchas cosas, entre ellas lo que más me gusta, escribir; he decidido crear este espacio dentro de mi blog dedicado para aquellas personas que, al igual que yo, dejaron de trabajar y/o están en busca de la tan añorada chamba.


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