Te encuentras en la páginas de Blogsperu, los resultados son los ultimos contenidos del blog. Este es un archivo temporal y puede no representar el contenido actual del mismo.

El segundo primer día de clases


Fecha Publicación: 2010-03-15T20:08:00.000-05:00


What if it were true
That you weren't so blue
And you felt like you
Could just do anything, yeah


--The other side of things, de 311


El primer día de clases en la universidad cuatro años atrás me sentí emocionado de haber dejado el colegio y acercarme un poco más al mundo de los adultos; un poco desorientado con las nuevas reglas, hábitos y responsabilidades que debía aprender y a las que tendría que adecuarme; y hasta asustado por el gran cambio que suponía estudiar en un lugar tan grande, tan diferente y tan lleno de gente. Hoy, después de haber dejado un año de estudios, no me siento exactamente como un cachimbo, pero sí bastante fuera de lugar.

Sí podría considerarme emocionado, aunque esta vez por regresar a un lugar en donde tengo muchos amigos y donde me siento especialmente independiente. Desorientado tal vez solo un poco por los ligeros cambios que se han hecho dentro de la universidad, pero el resto me resulta muy familiar. Lo que más puedo resaltar, y que va de la mano con esa sensación de no pertenecer, es el miedo que siento a lo que vendrá a continuación. Estoy de regreso, más seguro de mis decisiones y de lo que quiero para mi futuro, ¿pero no era así como me sentía cuando ingresé años atrás?

Fue, después de todo, la rutina la gota que rebalsó el agua del vaso y que terminó por hacerme dudar de mi carrera y de todo lo que ello implicaba. Regresar a los estudios implica volver a una rutina, pero si he sido capaz de resolver el resto de cosas que llenó el vaso en un principio, aquélla no tendría que ser mayor obstáculo.

Por el momento me estoy tomando las cosas con calma, llevo solo tres cursos de Psicología y uno de Fotografía como alumno libre, lo que me garantiza suficiente tiempo para organizarme y no caer presa de mi muy temido némesis, la presión. Además de eso, he encontrado una rama de mi carrera que está creando un interés bastante fuerte en mí y que está llevándome a investigar cada vez más sobre ella: la Psicología del arte. Es un tema muy acorde a mí en el que creo que ahondaré en el futuro, quizás hasta optando por él como posible especialidad, todo depende de la información que logre recoger.

Este primer día me ha servido para observar qué me espera, una mirada amplia y sostenida del paisaje y del camino que he de recorrer los siguientes cuatro meses y, posteriormente, los próximos cuatro años que me quedan de estudios. No podría hacer una predicción de cómo me irá, pero sí puedo esperar un mejor desempeño gracias a los ánimos y a la motivación que he ido recolectando los últimos meses. No sin dificultades, estoy seguro.


Como mirando


Fecha Publicación: 2010-03-13T21:39:00.003-05:00


--Sequence II: The lonely view of condors, de Sieges Even

Now... where was I? -- Memento (2000)


Como lo prometí, hace unos días regresé a la urbanización Las Casuarinas para tomar algunas fotos del espectacular paisaje (imagen del post). Tuve que hacer tomas rápidas para no tener problemas con los propietarios o con la guardianía, pero creo que en general salieron bastante bien. A diferencia de la última vez que fui, en esta hubo menos neblina por la zona de la costa, aunque aún así no logré ver el mar, por ello decidí tomar fotos de otras vistas. Quizás tenga más suerte en una siguiente oportunidad.

Con este pequeño paseo acaba de nacer una idea. Recuerdo haber bicicleteado por esa zona antes, hace muchos años, y el pasar por algunas calles familiares me genera una sensación de nostalgia que no podría llamar negativa, sino casi satisfaciente. Luego de esta salida comencé a recordar lugares particulares a los que he ido de chico y que no he vuelto a visitar, no necesariamente en bicicleta sino de manera general. La verdad es que no estoy completamente seguro de que todos existan, pues temo que el olvido, mi imaginación y lo que he soñado a través de los años se hayan mezclado de tal manera que haya creado lugares a los que en realidad nunca he ido.

Mi propósito es volver a estos lugares (a los reales), en la medida de lo posible con mi bicicleta, y tomar fotos de ellos. Será casi como capturar la esencia de mis recuerdos. Siempre y cuando pueda encontrarlos y llegar a ellos.


Análisis al paso


Fecha Publicación: 2010-03-10T09:51:00.000-05:00


Some people get by
With a little understanding
Some people get by
With a whole lot more

--More, de Shaman


E: Tu caso es típico: me cuentas sobre estas extrañas aventuras porque necesitas que alguien más lo sepa, de esa manera sientes un alza en tu autoestima una vez que tus acciones son aceptadas, todo ello siempre y cuando yo reaccione de forma positiva y dé cuenta de algún tipo de admiración hacia lo que has hecho. Si, por el contrario, reacciono negativamente entonces defenderás tus actos como si no te importase lo que piense yo o cualquier otra persona, lo cual contradice el acto inicial de contarme sobre tus acciones.

En un tercer caso, de responderte con indiferencia, tomarás una postura semi-agresiva y procederás a llamarme "lento" o "aburrido", como si yo mismo no tuviese aventuras propias o como si no hubiese "vivido" tanto como tú. Indistintamente de que sea o no cierto que hiciste tales cosas, necesitas la aceptación de otros para poder sentirte bien o para saber que lo hecho es correcto y digno de ser repetido. No digo que esto esté mal, pero es evidencia de baja autoestima o de inseguridad.

F: ¿Me estás llamando mentiroso?


Sin valor aparente


Fecha Publicación: 2010-03-08T12:13:00.000-05:00


You could've been
Caught up in
All those empty odds

--Alien angel, de 3


"¿Cómo algo puede ser nada?"

Mientras jugaba un juego de computadora me crucé con una frase que finalmente hizo que dejara lo que estaba haciendo y me pusiera a investigar sobre el número 0 (cero). No estoy completamente seguro, pero tengo entendido que ése número no se creó a la par que el resto, sino que fue utilizado muchos años después, luego de mucho debate al respecto. Incluso los griegos se preguntaban si el cero podía considerarse un número, y con ello iba la pregunta da inicio a este post.

En realidad no me propuse responder aquella pregunta cuando la escribí aquí, sino usarla para resaltar lo que tanto llamó mi atención. Puede que el cero no tenga valor cuando nos referimos a él como número, pero con tan solo pensar y recordar todas las veces que lo he usado entiendo que su importancia no es la misma que su valor. ¿Cómo serían y cómo se resolverían las ecuaciones matemáticas sin el cero?

Todo esto me hace ver que incluso lo que podría tomarse como insignificante en determinado sentido puede tener un carácter definitivo en otro, que aquello en apariencia sin valor puede ser igual o más importante que muchas otras cosas. Entonces, si le doy un pequeño giro a la pregunta inicial, podría preguntar lo siguiente: ¿Puede algo no ser nada?


Veni, vidi, vici (tercera parte)


Fecha Publicación: 2010-03-06T11:00:00.002-05:00


Face to face, out in the heat
Hangin' tough, stayin' hungry
They stack the odds
Still we take to the street
For the kill with the skill to survive

--Eye of the tiger, de Survivor


Una vez en la carretera Panamericana el recorrido sería mayormente plano con algunas subidas ligeramente inclinadas, nada demasiado difícil para ciclistas que comienzan su trayecto en ese momento y que no llevan cuarenta kilómetros encima. No solo estábamos cansados y hambrientos, sino que la distancia que nos separaba de nuestra meta era suficientemente grande como para hacernos flaquear.

No nos demoró mucho llegar al restaurante que Charlie tanto ansiaba encontrar, donde comimos un pan con chicharrón que nos devolvió parte de las fuerzas que nos faltaban. Ya en Lima Charlie confesaría que durante ese almuerzo estuvo a punto de darse por vencido y dar como idea tomar un taxi que nos regresase y nos evitase otras dos horas de bicicleteo, pero no lo hizo debido a lo que dije antes de salir ese día, que en lo posible no tomáramos uno a menos que fuese absolutamente necesario, sólo si viésemos que no podíamos con el reto. El delicioso almuerzo se añadió con todo el resto de factores adversos y casi nos hizo rendirnos, pero me alegra no haberlo hecho.

Tal y como lo intuíamos, lo que restó del viaje fue una ardua prueba de resistencia. Con cada pedaleo junto a la carretera nuestra energía iba disminuyendo demasiado rápido, las extensas pendientes y el temperamental calor se añadían como contrincantes contra los que debíamos enfrentarnos kilómetro tras kilómetro, y las recurrentes paradas de descanso o para comprar agua no parecían suficientes para calmar el sentimiento de intranquilidad. Realmente fue un reto enorme, el seguir a pesar de tener tantas razones de detenernos y tomar la vía fácil, subir a un carro y restar importancia al resto del trayecto. Pero conseguimos cumplir con lo propuesto, y llegamos a mi casa con los músculos destrozados pero con ánimos revitalizados. Nada hubiese sido mejor que entrar y tomar una ducha helada, pero al menos algo malo debía suceder después de un viaje prácticamente libre de problemas y dificultades: nunca llevé las llaves de la casa y no había nadie en ella que pudiese abrir la puerta. Así que el paseo terminó una hora y media después de que hubimos llegado y esperado en la calle hasta que llegara mi abuela con su propio juego de llaves.

No era precisamente mi sueño tener esta aventura, pero sí es en definitiva un primer gran paso hacia el cumplimiento de ese gran sueño que tengo. Con esta gigantesca meta cumplida, no solo siento que he conseguido probarme a mí mismo que soy capaz terminar lo que empiezo y probarle a mi familia que el montar bicicleta no es un mero pasatiempo y sí una verdadera pasión, sino también que ahora sé que soy capaz de hacer cualquier cosa que me proponga, grande o pequeña, vana o especial. Es extraño decir algo como esto último, pero a veces puedo dudar mucho de mí mismo y de mis capacidades. Sin embargo, como dije en uno de los primeros posts de este año, nadie más que yo mismo puede decirme lo que soy o no capaz de hacer. Y ahora no tengo más dudas.

Vini. Vidi. Vici!

Veni, vidi, vici (segunda parte)


Fecha Publicación: 2010-03-04T10:19:00.002-05:00


I would stand in line for this
There's always room in life for this

--Extreme ways, de Moby


Llegamos al hotel después de dos horas y media de pedaleo, exhaustos y hambrientos. Aproveché en almorzar algo sustancioso dado que había tomado un desayuno ligero aquella mañana, y caí dormido minutos después. El resto de la tarde tratamos de disfrutar del hotel, que no era realmente lo que habíamos esperado. La piscina no era tan grande como la foto que muestran de ella en su página web, el espacio dedicado a áreas verdes es igual de decepcionante y el trato no fue tan amigable como hubiese esperado, pero por lo que pagamos fue suficientemente satisfactorio.

Al igual que la noche anterior, repasamos los planos y los cálculos de distancia y tiempos que tomaría llegar a Lurín, Pachacamac y, finalmente Lima. Nos tomaría cerca de tres horas y media recorrer cuarenta y cinco kilómetros en total, un poco más del doble de lo que habíamos hecho el primer día, si bien de bajada la primera mitad, de subida la segunda. La sensación de satisfacción de haber llegado a Cieneguilla después de un arduo pedaleo era ensombrecida por el nerviosismo de lo que vendría después, la parte más extensa y trabajosa del viaje, una prueba de fuerza de voluntad y resistencia física antes que un recorrido de ocio.

El día siguiente salimos del hotel casi sin querer hacerlo, sabiendo lo que tendríamos que pasar ese día. Pero una vez que llegamos al óvalo, nuestro punto de partida hacia Lurín, decidimos repetir la bajada que nos llevó a Cieneguilla. Por (razonable) flojera metimos las bicicletas en un taxi y nos llevaron hasta la cima en lugar de pedalear los cinco kilómetros cuesta arriba. Para mi gran suerte, al sacarlas del maletero, golpeé un extinguidor de fuego y terminé bañado en polvo químico que, felizmente, no causó mayor problema que ensuciarme y a mi bicicleta. La experiencia de bajar la pendiente fue tan increíble como el día anterior, y para añadirle emoción y preservarla para siempre (o tanto tiempo como sea posible) montamos mi cámara fotográfica en el timón de Charlie, la pusimos en modalidad de videocámara y grabamos toda la bajada.

Como esperábamos, la primera parte del trayecto de ese segundo día fue relativamente fácil y amena. No había un camino asfaltado, sino que era una zona rural con vías de tierra y piedras bordeada por cerros, un río y mucha vegetación. Fue divertido pedalear por un territorio desconocido y a la vez muy tranquilo, un excelente cambio a mis usuales rutas plagadas por el tránsito y el ruido vehicular. Esperaba tener inconvenientes más cercanos al tipo "canino", algo así como ser perseguidos por perros, pero, a pesar de cruzarnos con muchos que nos miraban con cara de pocos amigos (que siempre, misteriosamente, se encontraban en pequeñas subidas donde inevitablemente íbamos más lento y éramos presas más fáciles) y de pasar una parte especialmente peculiar donde fueron apareciendo perros uno tras otro, no sucedió nada malo.

Cuando pasamos Lurín y estuvimos en Pachacamac creímos habernos perdido, pues habíamos seguido una ruta recta por varios kilómetros y no nos ubicábamos en el mapa que teníamos. Felizmente esta sensación duró poco, pues pronto supimos dónde estábamos. Entramos a la antigua Panamericana Sur, cortamos camino por una trocha cubierta por cultivos (donde por fin tuvimos nuestro primer y corto encuentro cercano con un grupo de perros agresivos) y llegamos a la parte que habíamos estado temiendo desde el comienzo, la carretera en sí.

Veni, vidi, vici (primera parte)


Fecha Publicación: 2010-03-02T09:38:00.001-05:00

To live a better day is our final aim
And we won't stop tryin'

--Start running, de Gamma Ray


Luego de pensarlo muchísimo, creo que no hay una sola palabra que pueda describir en su totalidad la mezcla entre la enorme cantidad de pensamientos que cruzaron mi cabeza y la gigantesca gama de emociones, sentimientos y/o sensaciones que experimenté antes, durante y después de realizar el viaje más importante de mi vida. Si tuviese que arriesgarme a elegir una, diría que "¡INCREIBLE!" (en negrita y con signos de exclamación) se queda corta. Una descripción de lo acontecido sería igualmente imprecisa, pues no podría capturar la magnitud de una experiencia semejante, pero no por ello dejaré de hacerlo.

El viernes por la noche llegó Charlie a mi casa, el segundo y último miembro del grupo con el que haríamos el paseo a Cieneguilla. Después de semanas de convocatorias logramos conseguir otros cinco aventureros dispuestos a acompañarnos, pero con la fecha cada vez más cerca, los voluntarios fueron siendo cada vez menos hasta no haber nadie más que nosotros dos. Hicimos los últimos planes, empacamos las provisiones necesarias y esperamos el día siguiente, y a las nueve de la mañana ya estábamos en camino.

La primera etapa, la subida hasta La Molina, fue relativamente simple y familiar, ya que había recorrido esa ruta varias veces antes a modo de entrenamiento, así que sirvió como calentamiento y para idear maneras de comunicarnos con señales y con los silbatos que ambos llevábamos colgados del cuello. Una vez que pasamos esa zona y La Planicie y estuvimos en El Sol de la Molina, comencé a notar la excesiva presencia del sol. Muchos amigos habían dejado pasar la oportunidad de acompañarnos debido al insoportable calor, que sin duda se agregó como dificultad en el viaje. Todo el resto de la subida tuvimos que hacer constantes paradas debido al cansancio y a la temperatura, pero conseguimos llegar a la cima con los ánimos en alto y las botellas de agua necesarias.

La entrada a Cieneguilla desde El Sol de la Molina es famosa por su pendiente y camino sinuoso bordeado en un inicio por riscos, una bajada de aproximadamente cinco kilómetros que hicimos en ocho minutos a una velocidad promedio de treinta y cinco kilómetros por hora; por lejos la mejor parte del paseo. Todo el sufrimiento que pasamos subiendo desde Surco hasta esta entrada fue recompensado con creces. Puedo decir sin una pizca de inseguridad que es la mejor pendiente que he bajado en mi vida, aunque admito no ser un experto en pendientes. Reparando en los riesgos y tomando todas las medidas de seguridad en cuenta, nos lanzamos cuesta abajo.

Las curvas cerradas añadían emoción a la ya excitante bajada, pues no había forma de saber si un carro venía en dirección contraria hasta llegar a la curva en sí, momento en el que había que reducir la velocidad (solo un poquito) o entrar en el camino de tierra y restar diversión a la aventura. El viento en la cara, las llantas girando una y otra vez sobre el asfalto, los carros zumbando a mi costado y la sensación de chocar en cualquier momento contra lo que sea fueron elementos que, sumados, contribuyeron a hacer de esta experiencia algo único y magnífico. Una vez que estuvimos en la base, en el óvalo de Cieneguilla, no podíamos dejar de comentar lo asombroso que había sido y decidimos sin titubear que volveríamos a bajar aquella pendiente al menos una vez más antes de irnos.


La fobia de mis fobias


Fecha Publicación: 2010-02-26T15:55:00.001-05:00


Night terrors in my mind
Thoughts I cannot hide
Dreams that play on my cold fears
Night terrors in my mind
Am I really dead?
I can't tell, it feel's so real

--Night terrors, de Static-X


Se me ocurrió hacer un pequeño listado de las cosas a las que tengo especial miedo y una breve explicación del por qué de ello. Valga decir que soy bastante asustadizo, así que no es una lista muy interesante.

5.- Películas de terror: Hace poco descubrí que no volveré a mirar este tipo de películas de la misma manera. Antes estaba convencido de que no me gustaban porque la mayoría tienen tramas tontas por decir lo menos, bastante repetitivas y hasta poco creíbles. Pero ahora lo veo de otra manera. Son la minoría, las buenas películas de terror, las que no puedo ver. Luego de tratar de ver una de ellas, no solo no la terminé por el enorme miedo que me ocasionó sino que tampoco pude dormir tranquilo las siguientes noches. Cada vez que cerraba los ojos veía imágenes de todo lo que alguna vez me ha hecho quedar paralizado del miedo (o lo más cercano a eso).

4.- Pesadillas: Es un miedo superado, pero cuando era unos años más joven y tenía pesadillas, no volvía a dormir, o lo intentaba tanto tiempo como podía. El hecho de tener malos sueños daba miedo de por sí (por alguna razón tengo la cabeza llena de imágenes monstruosas por culpa de películas, libros e historias de terror), pero más grande era la idea de que regresaría a seguir soñando lo mismo si cerraba los ojos.

3.- Arañas: No es que tenga aracnofobia, sí puedo estar en el mismo cuarto que una araña y hasta verla cerca. Lo que no tolero es tener una sobre mí o dejar abierta la posibilidad de que eso ocurra; digamos que por eso aplasto cualquiera que vea. Cuando era bastante chico jugaba con un juguete que cayó debajo de la cama y al intentar recogerlo mi cara estuvo a centímetros de una araña que colgaba de su tela. Desde ese momento quedé traumatizado.

2.- Serpientes: No estoy completamente seguro cómo nació este miedo, pero podría apostar a que fue cuando tuve una pesadilla con ellas. A diferencia de las arañas, no aplastaría a una serpiente que tuviese cerca, o me quedaría muy quieto o saldría corriendo al instante.

1.- Lo que hay en la oscuridad: De chico podía ser la oscuridad en sí, pero ahora que lo pienso bien creo que nunca fue exactamente eso, sino a lo que podría haber en ella. Gracias a mi viva imaginación he crecido respetando la oscuridad por creer que mientras camino a oscuras hay algo o alguien más conmigo, muy cerca. No creo en fantasmas ni en monstruos, pero hay veces en las que mi incredulidad no es defensa suficiente contra este miedo.


La cima no es la meta


Fecha Publicación: 2010-02-24T23:18:00.005-05:00


Don't let it bring you down, it's just fate
There's always a way around, if you wait
Open up your mind and let light in

--Date with destiny, de Nightmares on Wax


A solo unos días de la muy esperada (y postergada) bicicleteada a Cieneguilla, me he dedicado esta y la anterior semana a "entrenar", básicamente montar bicicleta por mis rutas usuales pero añadiéndole peso a la mochila para simular lo que llevaré en el paseo y prefiriendo pendientes antes que terrenos más planos. Además de eso, hoy sumé una vieja ruta a mi repertorio, la zona de Casuarinas, donde las subidas inclinadas sobran y por lo general suele ser un lugar bastante tranquilo. Si bien sufrí de más en esta salida, encontré el mejor paisaje de Lima que alguna vez haya visto, tal vez un poco cortado por las nubes, pero increíble. Prometo regresar pronto y tomar una foto o cien.

La única pregunta que ronda mi cabeza desde que comencé con esta animada rutina es la siguiente: ¿Por qué después de que el viaje se ha postergado ya cinco veces, casi cada semana desde la fecha inicial, me pongo las pilas ahora y siento con seguridad que esta vez no habrá otro contratiempo y que podré realizar este paseo al fin? Tengo algunas ideas.

Cada cambio de fecha ha sido debido a alguien distinto, un amigo que pedía que fuese otro día o uno que aseguraba que en una semana más tendría más tiempo o yo que esperaba curarme de una leve lesión. Siempre había un inconveniente, pero esta vez no parece haber nada a la vista, somos tan pocas personas anotadas que la probabilidad de que el viaje deba volver a cancelarse es mínima. A más personas más dependencia, pero también es cierto que mientras menos seamos los que vayamos más peligroso será. Debido a la primera idea es que me hubiese gustado ir solo, pero es la segunda la que me hace poner los pies en la tierra y evitar hacer algo estúpido.

Como ya he dicho antes, me guío mucho por diversas señales, por más que parezcan absurdas o que no vengan al caso. Por eso creo que si no realizamos este paseo dentro de unos días, es mejor que no lo hagamos en absoluto, al menos hasta conseguir más aventureros que quieran unirse y cuando el tiempo y las obligaciones sean menores. Es un "ahora o nunca", por eso me siento más motivado que las semanas anteriores, porque realmente quiero que esta aventura se lleve a cabo ahora y no quede como una idea que tuve alguna vez y que por tontos imprevistos nunca pudo darse.

No volveré a escribir sobre este paseo (o sobre la idea de hacerlo) hasta que verdaderamente lo haya realizado. Si todo sale bien, habrá un post acerca de esto la próxima semana. Así de seguro me siento.


Las reglas del juego


Fecha Publicación: 2010-02-22T23:38:00.004-05:00


This ringing in my head
Is this a cure or is this a disease?

--Show me how to live, de Audioslave


¿Qué es lo peor que puede sucederle a un fanático de los videojuegos?

Ya he mencionado antes mi enorme gusto por los videojuegos, pero lo que nunca dije fue lo vulnerable que soy ante algunos de ellos. No sé si mi problema sea lo peor que puede pasarle a alguien con este tipo de intereses, pero definitivamente es un defecto que le quita gran parte a la diversión que generan este tipo de juegos. Lo que tengo es una misteriosa facilidad para marearme.

Todo comenzó con uno de mis juegos favoritos del Nintendo 64, "007: Golden Eye". Un día cualquiera mientras me encontraba jugando el primer nivel, sin aviso alguno, comenzó a dolerme un poco la cabeza. Creí que podría soportar y continué, pero al cabo de unos minutos no pude más y tuve que apagar la consola. De ahí en adelante, cada vez que jugaba ese juego un ligero mareo iba apareciendo y aumentando hasta mutar irremediablemente en un dolor de cabeza impresionante que me obligaba a dejar de jugar.

Hasta hoy tengo ese problema, más que nada con juegos de primera o tercera persona en los que la cámara se mueve rápida y bruscamente, como los "shooter", justamente mi tipo de juego favorito. A veces puedo aguantar solo quince o veinte minutos; o en ocasiones me olvido de la molestia y sigo por horas; o, muy pocas veces, me vuelvo invulnerable por un tiempo y juego sin inconvenientes.

No sé si sea algo psicológico o fisiológico, o tal vez una especie de regulador personal que evita horas prolongadas de juego. Puedo imaginar mi vida siendo mucho más gratificante sin tener un defecto como este, pero felizmente no es nada que niegue por completo cualquier posibilidad de disfrutar de los videojuegos. Podría irme mucho peor.


[El primer nivel de "007: Golden Eye"]


Gatástrofe


Fecha Publicación: 2010-02-13T21:40:00.004-05:00


Against the run of the mill
Static as it seems
We break the surface tension
With our wild kinetic dreams
Curves and lines
Of grand designs

--Grand designs, de Rush


No creo haberlo escrito aquí antes, pero uno de mis animales favoritos es el gato. No puedo recordar desde cuando, pero hay algo en ellos y en los felinos en general que me gusta mucho. Siempre he tenido una conexión con los animales, especialmente con los perros, pero creo identificarme más con los gatos, es por eso que desde hace un buen tiempo he querido tener uno como mascota.

Debido a que vivo con mi abuela, ella es la que tiene la última palabra en lo que respecta a animales en la casa, así que no es tan simple como comprar o adoptar uno. Y sé que el escabullir uno y mantenerlo en secreto no es la mejor de las ideas, pero lo considero como un plan B. El plan principal, aunque está tomando más tiempo de lo que quisiera, me parece la mejor vía.

Hace más de un año atrás comencé a conversar con mi abuela sobre gatos. Solía preguntarle si alguna vez tuvo uno de mascota, si le gustaban y qué opinaba sobre ellos. Estas conversaciones no duraban mucho, puesto que no es amante de los animales, pero comentaba algunas cosas que había oído sobre un supuesto sexto sentido, algo relacionado a lo paranormal. Así que traté por un tiempo de aumentar ese pequeño interés hasta convertirlo en un buen argumento para tener un gato en la casa. Pero no funcionó. Pero no me rendí.

Seguí hablándole sobre los gatos. A veces era directo y le decía para conseguir uno, pero ella siempre se negaba sin dar pie a discusiones. Luego pasé a otro tipo de técnicas. Le preguntaba cómo lo llamaríamos si, hipotéticamente, teníamos uno; o qué raza le gustaba más; o dónde lo tendríamos; o cualquier otra pregunta que involucrase estar pensando seriamente en obtener uno. Hasta el momento me ha respondido de buena gana a cada pregunta, y aunque ninguna ha derivado en un "está bien, consigamos un gato", tampoco ha habido un "¡jamás tendremos un gato en esta casa y punto!".

Si bien no viviré con mi abuela el resto de mi vida, y cuando deje de hacerlo tendré completa autonomía para tener uno, sí me gustaría tener uno ahora. Hasta entonces seguiré ideando nuevas maneras para hacer cambiar de opinión a mi abuela, siempre sin caer pesado o insoportable y trataré de no llegar al extremo de meter uno a escondidas y tenerlo en secreto, como alguna vez hizo mi papá (con un perro y no un gato) antes que yo cuando vivía con mis abuelos.


¿Igual pero diferente?


Fecha Publicación: 2010-02-11T20:26:00.004-05:00


Where's the beginning
If there's no end
Seems you're undecided

--Undecided, de James LaBrie


¿La gente realmente cambia?

Tengo ejemplos que corroboran cada postura, pero luego de meses dándole vueltas al asunto no puedo llegar a una conclusión definitiva, ya sea porque no estoy completamente convencido de ninguna o porque en este tipo de temas siempre es mejor no elegir los extremos sino buscar una explicación cercana al punto medio.

Inicialmente creía que no, que nadie realmente cambia. Puede parecerlo, el tiempo y las experiencias ayudan en la madurez de cada persona, pero en el fondo siguen siendo las mismas y, quizás en menor medida, seguirán cometiendo los mismos errores. Además, hay quienes no pueden o no quieren cambiar, y también quienes después de un cambio (asumiéndolo) regresan a ser como eran antes. Sin olvidar que existen personas que aseguran haber cambiado y que tratan de demostrárselo al resto mediante sus acciones, pero ellas mismas saben que solo están actuando. Como dije, tengo varios ejemplos que comprueban esto, pero ciertamente no son conclusivos.

Ahora me inclino un poco a pensar que sí cambian, teniendo en cuenta que cuando hablo de "cambio" no me refiero a uno definitivo. Hablar de un cambio es algo complicado, pues los hay de muchos tipos, pero si tuviera que hacerlo de manera general, y no necesariamente abarcando a todo ser humano sino a una mayoría, diría que sí existe, que sí es posible. Pero, repito, no definitivo. Y menos aún uno radical. Si una persona cambia, lo hace solo en algunos aspectos, no por completo y siempre hacia algo que le es familiar o que conoce. Todo esto, ligado a lo dicho en el párrafo anterior, me hace pensar que cambiar es más difícil de lo que uno podría creer, tanto porque no siempre se puede como porque no siempre se quiere.

Como dije, todavía no encuentro una respuesta que me satisfaga. Quería llegar a una conclusión antes de volver a escribir aquí, pero de seguro me habría tardado demasiado. Una frase que de cierta manera me ayuda a colocarme de un lado u otro del asunto es la siguiente, escrita por Milan Kundera en su novela Inmortalidad: "(...)es una pura ilusión pretender empezar en medio de la vida una "nueva vida" que no se parezca a la anterior, empezar, como suele decirse, desde cero. Su vida estará siempre construida del mismo material, de los mismos ladrillos, de los mismos problemas, y lo que en un primer momento les parece una "nueva vida" resultará muy pronto ser una simple variación de la anterior."



Sobre libros y demás


Fecha Publicación: 2010-01-22T22:09:00.005-05:00


Sweet life I know
Will it fade away
Sweet life I know
Can we give enough before we come undone

--Mad life, de Dishwalla


Hace años tenía la costumbre de leer las últimas páginas de los libros antes de siquiera saber de qué se trataban, incluso a veces compraba novelas que no conocía solo porque me gustaba cómo terminaban. Si bien ya no lo hago, creo que eso va de la mano con una idea que tengo. Una buena historia tiene que tener un buen final al cual aferrarse para considerarse memorable, pero esta combinación no es obligatoria en todos los casos, pues creo que el punto fuerte de una narración no es cómo empieza o cómo termina, sino lo que hay entre cada uno de esos extremos.

Lo mismo podría aplicarse a la vida en general, en caso no se crea en una después de la muerte. El punto es detenerse a oler las flores y no solo seguir el camino, cualquiera que sea éste. Algunos dicen que el sentido de la vida es sobrevivir, o que es encontrar la mejor manera de ser felices. Yo antes pensaba que pasamos por lo mismo una y otra vez, que ese "más allá" no es más que nuestra vida siendo vivida tal cual nuevamente. Ahora me inclino a pensar que, por un lado es sobrevivir, por otro es encontrar la forma de ser feliz y por uno último es dejar un legado, una enseñanza, una huella, un granito de arena, algo que sirva de ayuda al resto de personas que estarán aquí después que nosotros.

Entonces, dejo dicho que el final de una buena historia, de una vida bien vivida, se puede conocer desde antes de lo que le precede, pero lo que vale es cómo se desarrolla y cómo puede, potencialmente, cambiar otras historias.


La respuesta


Fecha Publicación: 2010-01-14T19:57:00.005-05:00


The cautious hare
Cannot be seen as a coward
He's simply aware
He constantly knows what's going on
That the wheel of life turns on
It won't hold on

--Wait for an answer, de Blind Guardian


Luego de casi dos semanas sin haber escrito nada siento que me estaría salteando muchas de las cosas que han sucedido desde el inicio del año si comenzara contando lo más importante. Haré un brevísimo recuento de algunas de ellas.

Empecé a jugar mi juego favorito nuevamente (Calabozos y Dragones) con la llegada de Takashi a Lima, y luego de tres sesiones bastante ricas en contenido tomé la decisión de dedicarle un poco más de tiempo a este pasatiempo en las semanas por venir. He aumentando considerablemente el entrenamiento en bicicleta dado que faltan pocos días para el paseo que haré junto a otros cuatro valientes a Cieneguilla y Lurín, el primer paso en una serie de pasos más largos y difíciles. Mi afición por la fotografía sigue creciendo, así como la cantidad de fotos que ya llevo tomando y planeando vender con el fin de comprar mejores lentes y pagarme una nueva clase. Y, finalmente, estuve muy cerca de participar en un concurso de Guitar Hero y ganar entradas para el concierto de Metallica, pero por falta de ánimos por parte de mis amigos y debido a una pobre comunicación entre varios de nosotros no pudimos concursar. Algo malo tenía que pasar en medio de tantas otras cosas positivas.

Y, bueno, lo más importante que ha sucedido en estos casi catorce días del año ha sido conversar con mi papá sobre lo que quiero para mí, sobre mi futuro, y poder llegar a un acuerdo más que satisfactorio.

A pesar de la presión familiar, siempre me quedó claro que la decisión de cambiarme de carrera o de seguir estudiando Psicología recaía sobre mí, pues soy yo quien tendrá que asumir las consecuencias. Pero para poder contar con el completo apoyo de mi familia sabía que no podía simplemente elegir una de las dos opciones y esperar que lo aceptaran con los ojos cerrados, así que me di un tiempo para pensar no solo en mi elección sino también en las razones que me llevaron a tomarla.

Al final pude decirles que seguiría en la universidad y que estudiaría Psicología como en un principio me propuse. Las dudas que me embargaron fueron ocasionadas por el temor que sentí al pensar que estudiar aquella carrera sería más complicado de lo que esperaba y que mi personalidad sería un obstáculo grande, pero gracias a las reflexiones que tuve hace unas semanas comprendí que no podía dejarme vencer así de fácil. A fin de cuentas, nadie dice que para conseguir lo que uno quiere el camino que se tomará estará libre de retos; es más, se suele decir lo contrario. Además, nadie puede decirme de lo que soy o no capaz, lo que puedo o no hacer, mas que yo mismo, y yo pienso que no estoy listo para dejar de lado uno de mis más grandes intereses.

Ahora más seguro, con una visión más clara del futuro y con la familia de mi parte me preparo para iniciar y dar mi mejor esfuerzo el siguiente ciclo.


Viejas recetas para una vida (no muy) nueva


Fecha Publicación: 2010-01-01T00:01:00.000-05:00


Reflections of reality
Are slowly coming into view

--The mirror, de Dream Theater


Erróneamente denominé este año como el peor de mi vida. Pero luego de pensarlo y repensarlo llegué a la conclusión de que ha sido el más complicado, lleno de nuevas experiencias, diferentes situaciones problemáticas, enormes sacrificios, duras lecciones y plagado de una constante sensación de ahogo. No por ello el peor, y sí el más productivo.

Mi idea era hacer una pequeña-gran lista de lo acontecido, pero resultaría ser una repetición de todo lo que llevo escribiendo aquí desde enero, así que solo haré un breve recuento de los puntos más importantes y, para terminar, de ese "punto de quiebre" del que nunca he hablado en este blog y que al fin he conseguido.

Por orden cronológico, pongo en primer lugar la experiencia de trabajo que tuve en Estados Unidos. En un inicio quise encontrar el sentido de mi vida de aquella manera, no hallarlo flotando en una freidora de papas, sino conociendo a otras personas, alejándome de mi rutina diaria, viviendo en otra cultura y, principalmente, pensando en la vida lejos de lo que conozco. ¿Funcionó? No del todo, no como lo tenía planeado, y el error, justamente, fue la falta de planificación.

Esto derivó en lo que tomé como la puesta en práctica de esta búsqueda, el viaje por la costa peruana en bicicleta. Como ya dije antes, no lo hice, no estuve ni cerca de hacerlo. Esto más bien ocasionó que dejara un ciclo en la universidad y que mi papá me obligara a dejar el que le siguió.

Los primeros cinco a seis meses fueron un desastre. Entre días aburridos metido en la casa, una época de trabajo en la oficina de mi tío y el resto del tiempo tratando de mantenerme a flote, llegó el asunto más importante de mi vida. Tuve que confrontar a mi madre luego de una ausencia de casi una década y luego tomar la decisión más importante de mi vida, lo que probó ser un esfuerzo que no creía posible de mi parte.

Luego de toda esta serie de experiencias (y de cientos de otras más), no me sentía más cerca de hallar ese escurridizo sentido de mi vida. Y, para agravar las cosas, una antigua crisis hizo su entrada al ocasionarme dudas con respecto a mi elección de carrera. Con esto último pude aprender que sin importar lo que elijamos, una puerta puede cerrar otra, pero abre otras. Es decir, no hay una sola elección. Mi temor era optar por Psicología y dejar de lado otras cosas, pero olvidaba que seguiría teniendo a muchas otras, ya fuese la escritura, el ciclismo o (como recientemente he descubierto) la fotografía.

Todavía queda mucho por resolver y muchísimo más por aprender, pero siento que he lidiado correctamente con gran parte de lo que se me ha presentado. He tomado malas decisiones, sin duda, pero estas me han ayudado a tomar nuevas y acertadas. Y en la búsqueda por entenderme y comprender el sentido que quiero darle a mi vida, la cual llevó a vivir experiencias desagradables, descubrí algo muy importante, posiblemente lo más importante que he aprendido este año.

Desde que una serie de pruebas y algunos psicólogos aseguraron que mi personalidad tiende a la depresión, prácticamente definí mi vida en base a este defecto. ¡Grave error! No tengo depresión crónica, y con eso me basta para luchar contra lo que cualquiera pueda decirme o asegurar de mí. En el momento en que dejé que mi vida orbitara en torno a este aspecto negativo fue cuando me di por vencido, por decirlo así, y es por eso que ahora, con esto bien entendido, puedo romper con esa idea y definirme como yo quiera. No ser lo que una posible enfermedad diga que soy, sino lo que yo decido ser.

Y ese ha sido mi "punto de quiebre", la experiencia, idea o lección que cambia mi vida para bien y por completo. Y con ella me acerco a un sentido, pues así como uno puede definirse en base a lo que es, también puede hacerlo en base a lo que no es. Ciertamente el proceso es más largo, pero no por ello menos efectivo. Esto, para mí, es toda una revolución, la enseñanza máxima que me ayuda a poder enrumbar mi vida de la manera más ideal posible. No creo haber encontrado las respuestas más importantes ni resuelto todos mis problemas, pero sí me siento más cerca de vivir la vida feliz que tanto quiero. Por todo esto es que no puedo llamarlo el peor año, incluso si quisiera.

Honestamente, no quisiera que este nuevo año sea como el anterior en cuanto a la cantidad de pruebas, pero sí en calidad. El dejar un año de estudios me enseñó muchísimas cosas, pero el retomarlos me ayudará a aprender otras más y diferentes. Al final del día (o del año) no está en mis manos el poder de elegir qué me tocará vivir el siguiente, pero sí de darle el mejor uso a las circunstancias y (como he escrito un billón de veces, probablemente) utilizar lo aprendido anteriormente para cometer la menor cantidad de errores posibles. Muy parecido a la frase "si la vida te da limones, haz limonada", solo que con un pequeño giro: si la vida te da limones, el tequila y la sal corren por tu cuenta.

¡Feliz año!

No más distancias


Fecha Publicación: 2009-12-26T20:55:00.007-05:00


You are stuck in the circle, chasing yourself
With no way out there's one thing you must learn
At the end of the day
There's no more bridges to burn

--Trial and error, de Nightingale


En un post pasado apenas mencioné un asunto que me había propuesto resolver. Y hoy, luego de casi dos meses, intentaré escribir los detalles que omití.

Alguna otra vez dije que uno de mis más grandes errores es el haber perdido contacto con los compañeros de mi segundo colegio. No me arrepiento por completo de esto, pues muchas de las personas que conocí ahí me hicieron pasar muy malos ratos, pero sí he vivido los últimos dos años sintiéndome culpable por alejarme de los pocos amigos que hice y que no se merecían el trato que les he dado.

Las razones de este alejamiento me fueron extrañas por mucho tiempo. Tuve teorías, medité mucho al respecto y hasta hice comparaciones con la escasa relación que tuve con mi madre. La conclusión a la que llegué me dejó más que insatisfecho, pero no consigo dar otra explicación que se acerque más a una verdad acertada. Lo que creo es que al hacer a un lado a mis amigos también hacía a un lado la persona que yo era, el adolescente extremadamente tímido, inseguro y poco sociable, resumiéndolo muchísimo. Básicamente escapé de todo eso, de la noción que ellos tenían de mí, con la intención de reinventarme, mejorar como persona; en definitiva, ser diferente. El error fue suponer que ellos eran parte del problema. Lo peor, no obstante, es que esta actitud no menguó con los amigos del colegio, sino que perduró hasta mis primeros años universitarios, y así he ido perdiendo amistades valiosas, de las formas más inmaduras y estúpidas.

Por mucho tiempo tuve problemas con definir qué era la amistad, qué significaban los amigos, muy ligado a una desconfianza innata que creo poseer. Puedo culpar a mí mamá por esto, pero no sirve buscar errores en otros cuando uno mismo ya los comete. En todo caso, lo que debe hacerse es utilizar esto como punto de partida y avanzar desde ahí, entender por qué se hace tal o cual cosa y tomar medidas para evitar cometer más errores similares en el futuro. Y no solo eso, también encontrar la manera de enmendar todas esas equivocaciones ya cometidas. Y eso es justamente lo que me propuse hacer.

Si bien la idea de comunicarme con mis viejos amigos ha rondado mi cabeza por mucho tiempo, por cobardía y por miedo al rechazo he aplazado toda búsqueda de reconciliación. Y, contrario a mi punto anterior, sí puedo agradecerle algo a mi mamá. Gracias a su aparición y a la resolución de ese asunto pude rescatar dos cosas: la primera, que nunca es tarde para pedir perdón; y la segunda, que no hay nada más difícil que confrontar el problema de una vida, por lo tanto el resto de situaciones serán más fáciles de resolver. Y con esto decidí poner fin a un silencio que debía haber sido roto tiempo atrás.

Los últimos dos meses me he dedicado, principalmente, a contactarme con los tres mejores amigos que tuve en el colegio, darles una explicación de mi comportamiento y pedirles perdón. Esto ha sido mil veces más fácil de lo que esperaba, lo que comprueba que ambos puntos mencionados en el párrafo son ciertos. Pero no me he detenido aquí. Dándole un aspecto positivo a la idea que dio inicio a este problema del alejamiento, y a pesar de ser muy diferente a como fui los últimos años de mi vida escolar, me he propuesto dar (y estoy dando) los pasos necesarios para convertirme en esa mejor persona que me propuse ser y que, no sin esfuerzo, tengo como meta volverme.

Foto-afición


Fecha Publicación: 2009-12-18T21:18:00.004-05:00


Oh the light can carry
All the visions of the sea
Oh the light can carry
All the images to me

--Available light, de Rush


Después de diez clases de Fotografía, y con una cantidad increíble de información aprendida de por medio, me toca presentar un trabajo final para el último día. Mi primera opción estaba relacionada con el ciclismo, pero no se me ocurría cómo volverlo un documental siendo yo el fotógrafo y no ya el ciclista. Luego pensé en literatura. Portadas de libros, cuentos en plena creación, hojas, etc., pero no me convenció. Así que elegí una tercera alternativa, los partidos de fútbol.

El primer partido al que asistí fue más una especie experimento, pues sabía bien que al no tener un lente teleobjetivo que me permitiese capturar adecuadamente a los jugadores desde una distancia alejada no obtendría muy buenas tomas. La mayoría de fotos que conseguí salieron borrosas o mal encuadradas, pero pude capturar algunos momentos precisos que salieron más por suerte que por técnica (la foto de este post es uno de ellos).

En el segundo partido las cosas cambiaron. Esta vez tomé en cuenta todos los errores que cometí durante mi primera visita y utilicé otro tipo de acercamiento (literalmente). Corrí de un lado para otro con cámara en mano como si fuese un jugador más en la cancha, me volví parte del partido en tanto estaba pegado al balón en cada oportunidad que se presentaba y, en lugar de esperar una jugada crucial, traté de fotografiar cada movimiento interesante. Todo sin ser una molestia en el campo.

Ahora que tengo todas las fotos, comparo los resultados y encuentro puntos positivos y negativos en ambas sesiones. Si bien tomé más en la segunda, la primera contiene mejores, por ejemplo. O, también, la primera está plagada de paisajes, mientras la segunda tiene más retratos y detalles. Lo que cuenta es que tengo un poco de todo, suficiente para hacer un buen trabajo aun sin utilizar el lente necesario. El lunes terminaré el curso, pero mi interés por la fotografía va en aumento, así que veo el inicio de algo grande por venir.

Las piezas del rompecabezas humano (segunda parte)


Fecha Publicación: 2009-12-16T08:48:00.000-05:00


Half of the time we're gone but we don't know where
And we don't know where

--The only living boy in New York, de Simon & Garfunkel


El primero de los temas que mencionaba es la elección de una carrera profesional. Es una decisión altamente importante porque prácticamente define el resto de nuestras vidas, y el reto está en que, por lo general, ésta debe tomarse a una edad en que tal vez no se tome con la seguridad necesaria. En mi caso, recuerdo que un año antes de salir del colegio estaba decidido a estudiar Ingenieria de sistemas. Y en lo que restó de ese año cambié de opinión varias veces, pues tuve como opciones Ingeniería informática, Ingeniería industrial, Filosofía, Literatura y Periodismo antes de quedarme con mi actual decisión, Psicología. Esa gran indecisión se debió en parte a mi falta de información por un lado, y a mi poca madurez por otro.

Durante casi tres años he estado seguro de mi elección, hasta que entré en una gran crisis poco antes de terminar el año pasado. Esa crisis me hizo dudar no solo de mis decisiones con respecto a la carrera, sino también con relación a los estudios como un todo, a una educación universitaria. Esto fue lo que en última medida me hizo querer viajar por el Perú en bicicleta (que es otra historia), una forma de encontrar rumbo propio, un sentido mayor que el de vivir la vida como el resto de personas. No hace falta decir que este viaje nunca se dio, pero aún así he podido pensar en mucho en todo este tema, y aún así he llegado a una conclusión satisfactoria. Sin embargo, esa misma crisis del año pasado llegó hace tres meses, si bien con menos potencia, sí con mucha presión por parte de mi familia.

Aquí es donde este tema se une con el segundo, el más general, y con la idea principal de estos dos posts. He pasado poco más de dos meses dudando nuevamente de mí mismo e informándome sobre otras carreras con la finalidad de no sentir que las descarto por desconocerlas ni porque mi familia me aconseja que estudie otra cosa. Pero estas últimas semanas, la seguridad que me abandonó por tanto tiempo ha regresado, no ilesa, pero fuerte. Con ella y con lo que he averiguado de otras carreras puedo estar seguro de que Psicología es mi mejor opción dentro de lo que se refiere al estudio. Este fue mi "examen a libro abierto", donde a pesar de obtener ayuda de muchas fuentes, en última instancia tuve que llegar a la respuesta por mí cuenta. Y junto con esto he podido resolver tantas otras incógnitas y tantos otros problemas, así como balancear mi vida hasta llegar a un punto donde puedo sentirme bien, realmente bien.

Sin embargo, regreso a lo que dio inicio a todo esto: ¿Cómo sé que lo que hago es lo mejor? No parto de una inseguridad, sino de una preocupación. Me preocupa que al elegir ciertas piezas esté dejando de lado otras iguales o mejores. Siempre cabe la posibilidad de que en el camino que estoy tomando estoy pasando por alto muchas cosas, varias que el futuro podrían servirme. Quizás, más allá de que Psicología sea lo que más me guste, exista algo en lo que soy mejor. O que al estudiar en una universidad pierda la oportunidad de hacer otra cosa que pudiese brindar un futuro más feliz. La experiencia me ha enseñado las dos caras de la misma moneda, que es posible tomar ciertas piezas que no elegimos la primera vez, y que algunas de las que sí obtuvimos en un comienzo pueden no encajar a la larga.

La conclusión, o lo más cercano a una, es que no hay forma de saberlo enteramente. Si tuviésemos las respuestas de antemano no solo estaríamos haciendo trampa, sino también viviendo una vida aburrida y sin emoción. Pero ni con toda la información del mundo podemos estar seguros de que esos temas importantes podrán ser decididos correctamente. Se trata, finalmente, de no tomarlos a la ligera, pensarlos con la seriedad adecuada, elegir con sensatez y aceptar lo que venga como resultado. Como armar un rompecabezas.

Las piezas del rompecabezas humano (primera parte)


Fecha Publicación: 2009-12-14T00:30:00.000-05:00


I remember you told me once
What could be the answer to it all
The answer to my soul

--Alive, de Circus Maximus


La última semana he tenido la cabeza enfocada intensamente en un tema, que es derivado de muchas de las cosas que me han sucedido a lo largo del año, y a la cual aún no consigo respuesta. Quizás escribiéndola pueda tener la idea más clara.

Imaginando que la vida es una enorme caja de un rompecabezas infinito, y que cada uno de nosotros, cada decisión, cada acto y cada experiencia es una pieza, se podría ver la existencia, y lo que vamos adquiriendo en ella, como el encaje de diferentes partes de este rompecabezas. Es como si nuestra vida estuviese compuesta por piezas iniciales (genética, factores hereditarios), y que mientras pasa el tiempo vamos añadiendo más de ellas (experiencias, aprendizajes). La metáfora puede ser algo confusa, pero quería presentarla porque fue con ella como di con la idea principal y como he intentado confrontarla: Dentro de aquellas piezas sobre las que tenemos control (decisiones y actos, por ejemplo), ¿cómo podemos saber cuáles son las indicadas? Básicamente, ¿cómo sé que lo que hago es lo mejor?

Es fácil responderlo cuando vemos hacia atrás, el camino que nos ha traído hasta donde estamos, pues ya sabemos las consecuencias de nuestras acciones. Lo difícil es proyectarnos en el futuro con este poco conocimiento, que puede o no ayudarnos. Cuando se trata de decisiones de alta importancia, lo más probable es que no nos quedemos solo con lo que hemos aprendido sino que busquemos consejo en aquellos que saben más. El problema se presenta cuando la respuesta que buscamos no es tan simple como un "sí" o un "no", cuando luego de juntar nuestra experiencia con la de otros nos vemos en la seria tarea de encontrar la solución con estos elementos, que no siempre serán los necesarios. Si lo viésemos como un examen, sería uno de "a libro abierto", donde la respuesta no se encuentra exclusivamente en la información que ya tenemos. Lo que vale es el uso adecuado del sentido común, del criterio y de un razonamiento que tomen en cuenta cada factor que pueda estar ligado con el rollo del asunto.

Hablando en términos concretos, tengo dos asuntos en mi vida que me llevan a pesar en todo esto, uno específico y el otro mucho más general que abarca al anterior. Pero para no hacer este post más largo de lo que ya es, dejaré este tema para mañana o pasado.

Al parecer el fin del mundo tiene fecha


Fecha Publicación: 2009-12-07T11:00:00.000-05:00



--Visions, de Stratovarius


Ayer vi la película 2012 y me dejó pensando en muchas cosas, especialmente porque fui a verla luego de haber sido bombardeado con las ideas de mi papá, ideas que yo pongo en duda más por escepticismo que por rebeldía.

Supuestamente, según el fenómeno del calendario Maya y algunas fuentes como videos, libros e investigaciones, el mundo acabará en el año 2012. Esto lo aprendí por mi papá, quien, fiel a su movimiento "New Age" y el espiritualismo que ello conlleva, dijo que más podría tomarse como un cambio en el pensamiento de la humanidad y no tanto una serie de cataclismos apocalípticos. No he investigado mucho al respecto, pero la idea básica que he conseguido es que tanto el calendario Maya como el resto de noticias relacionadas al tema son bastante inexactas, por no decir completamente. Yo me inclino a pensar que es un fenómeno parecido al que surgió unos años antes del 2000, pero con un poco más de información chatarra de por medio. Puedo equivocarme, claro, puedo estar eligiendo el bando equivocado, pero no lo creo así.

La película, en realidad, tiene un poco que ver con todo este tema. Lo que hace es reunir todas las ideas de cada una de las fuentes que predicen este cataclismo y hasta inventar o exagerar algunas para causar un mayor impacto. Mi papá la vio antes que yo, y su opinión fue justamente la que hubiese esperado de su parte, no le gustó. Deduzco que porque no hubo un cambio espiritual, y sí una destrucción masiva del planeta y sus habitantes. En mi caso, me voy del lado contrario. No es una buena película, definitivamente, al menos eso pienso debido a la historia, pero sí entretiene y cumple con lo que toda película debería, mantenerte interesado y disfrutarla. Fui a verla, honestamente, porque quería ver cómo el mundo se destruía.

Algunos pueden tomarla como una moraleja, relacionándolo más con el calentamiento global y sus posibles devastadoras consecuencias, que me parece mucho más acertado que pensar en la alineación de los planetas como signo del Apocalipsis. Yo, por ejemplo, lo veo así, como una serie de mensajes. Y me encantaría pensar que la humanidad tendrá un cambio de pensamiento o que se dará inicio a una nueva era, pero lo encuentro poco probable, y me cuesta más creerlo si le ponen fecha exacta. Puedo creer en muchas cosas y tener ideas soñadoras, místicas y míticas, pero todo tiene un límite.

Sin ti otra vez


Fecha Publicación: 2009-12-06T13:26:00.002-05:00


Hark me now and let me go
To far away lands and distant shores
An angel at my side

--Magic ride, de Ayreon


Un par de días atrás me despedí de mi bicicleta una vez más, y ya voy sintiendo el peso de querer pedalear por la calles y no poder hacerlo. La última vez que sucedió esto fue hace unos meses, cuando la llanta trasera murió después de recibir mil pinchaduras y sobrevivir a todas excepto a la última. Antes de eso, un año atrás, fue el timón que se rompió sorpresivamente mientras iba por una avenida congestionada. Y mucho antes fueron los pedales, aunque estoy seguro que estos se rompieron por capricho.

Felizmente, esta vez no hay nada roto, solo unas pequeñas fallas con los cambios. Así que aproveché para mandarla a que le hagan un mantenimiento general, le cambien el aceite y le afinen el motor (que no tiene). Siempre me quejo de lo mala que es esa bicicleta, cómo luego de solo un año y medio (y de repente dos) la he tenido que reparar tantas veces, pero también he pensado que parte de la culpa debe ser mía, ya que a veces suelo forzarla tanto como fuerzo a mí mismo por pedalear unos kilómetros más.

Hasta que no tenga el dinero suficiente, seguiré con esta bicicleta, seguiré mejorándola, añadiéndole nuevos implementos y cuidándola. Después de todo, en momentos como estos es cuando me doy cuenta de que sin ella la paso bastante mal.

Libros y punto


Fecha Publicación: 2009-12-04T21:35:00.004-05:00


I wanted more
Than life could ever grant me

--Today, de The Smashing Pumpkins


Hace unos días pasé por la Feria del libro en el Museo de la Nación. La última feria de este tipo a la que fui, sin contar las que hacen en mi universidad, fue hace tres años, y luego de aquella me dije que pasaría un buen tiempo hasta que volviera a ir a una.

En otro post mencioné lo mucho que disfruto de la lectura y cómo el haber sido inculcado a leer desde muy pequeño ha influenciado mi gusto y forma de escribir. Es justo por este disfrute que me encanta visitar librerías, pero hace un tiempo adquirí el mal hábito de salir de ellas con al menos un libro bajo el brazo, y desde entonces me cuesta acercarme a ellas (a menos que vaya sin dinero). Esto por esta misma razón que dejé de ir a ferias, un evento que me deja intranquilo y con ganas de comprar todo lo que veo. En el último al que fui terminé gastando más de trescientos soles.

Recientemente me he encontrado leyendo muy pocas novelas que me dejen con una sensación de satisfacción, de haber utilizado bien mi tiempo en leerlas. No porque sean mala literatura, sino por cuestión de gustos, puesto que la mayoría no las he elegido yo sino que me las han regalado o las he encontrado en los estantes de mi abuela. Y movido por esta razón (¿excusa?) fui a la feria de este año. Esta vez me fue más fácil controlar mis impulsos derrochadores, ya que al estar casi sin un centavo (debido a mi nueva cámara) tuve que elegir bien qué compraría y no irme cargado con una montaña de libros.

Estos son los que compré: Los testamentos traicionados, de Milan Kundera (mi autor favorito); Antes del fin, de Ernesto Sábato (primera autobiografía que me estoy atreviendo a leer); y La rebelión de Atlas, de Ayn Rand (recomendado por la amiga "excéntrica" de una amiga...).

El precio por querer ver el mundo


Fecha Publicación: 2009-11-29T19:56:00.005-05:00


The demons sometimes find a way
There's nothing keeping them at bay
But for the power of my mind

--Glory of the world, de Stratovarius


Anoche reviví una experiencia por la que pasé seis meses atrás, una de esas vivencias únicas que nunca se repetirán, y que, quizás por ello, no tendría que haber vuelto a tenerla.

Hace seis meses describí un ritual de ayahuasca al que me atreví a participar con la finalidad de obtener una nueva experiencia y ser "curado". Ayer volví a ser parte de una ceremonia con esta planta a pesar de antes haber dicho que probablemente no lo haría, y aunque esta vez estaba completamente dispuesto a tomar en serio la parte de la curación, podría decirse que fue esto último lo que terminó por desencantarme.

Tal y como la vez anterior, al tomar el brebaje "le pedí" a la planta ver algo específico durante las alucinaciones, solo que esta petición salió de mí de una forma casi inconsciente, pues me escuché decir mentalmente que quería ver el mundo. Mientras esperaba que la sustancia hiciese efecto traté de entender la razón por la que había dicho aquello, o a qué me refería exactamente. Al final concluí que no era en un sentido literal, volar por el mundo y visitar lugares, sino más metafórico, como abrir los ojos y notar lo que me rodea, tomar consciencia.

Pasé una hora con un malestar en el estómago, lo cual era normal, pero en ningún momento vi más que el cuarto oscuro en el que me encontraba y las siluetas de los demás participantes. Quedé dormido por un buen rato y, tras tratar de no volver a cerrar los ojos, intenté concentrarme, poner mi mente en blanco, pero el malestar me lo hizo muy difícil, y así estuve hasta que el momento de la curación en sí llegó. Cuando estuve sentado frente al chamán y éste me preguntó cuál era la razón por la que estaba ahí, le dije algo formulado tan inconscientemente como lo anterior: Quiero ver el mundo y liberarme de mis demonios internos. Minutos más tarde sentiría cómo mi petición comenzaba a ser escuchada, pero ante un precio más alto del que esperaba.

Si bien antes de la ceremonia se dijo que estos demonios interiores los tenemos todos, y que incluso algunos pueden ser motor de nuestra creatividad, yo estuve convencido en todo momento de que no los necesitaba, de que deshaciéndome de ellos puedo tener igual o tal vez mayor pasión por las artes, mi punto fuerte en lo que se refiere a la creatividad. Luego de hecha la curación y mientras el dolor de estómago se hacía cada vez más fuerte, pensé en esto, en cómo me afectaría en el futuro.

Cuando el ritual hubo acabado, y cada persona contaba su experiencia y lo que había visto, yo luchaba contra el malestar e intentaba dormir. En un punto me di por vencido y traté de unirme a las narraciones de mis amigos, pero esto me dejó mareado por un buen rato, y la tranquilidad que los demás decían sentir me era cada vez más ajena. Mis movimientos eran especialmente lentos, y había como un retraso en mis sensaciones, como si tocara la pared y recién tras dos segundos la sintiera. Adolorido y desorientado me puse de pie, caminé al baño con pasos tambaleantes e intenté vomitar, pero mis intentos no sirvieron. Una vez de vuelta en el cuarto, me escuché hablar sin entender mis palabras, pero al notar que el ayudante del chamán pedía que me sentara y empezaba a realizar unos procedimientos sobre mi cabeza, noté que estaba tratando de ayudarme después de haberle dicho que no me sentía nada bien. Al cabo de un rato volví a echarme y, no sin esfuerzo, me quedé dormido.

Desperté muchísimo mejor, más tranquilo, aunque con rezagos del dolor. Toda esta vivencia me hizo pensar algunas cosas. Por un lado, que con seguridad no volveré a probar ayahuasca, no después de una experiencia tan perturbadora. Por otro, y haciendo un esfuerzo tremendo por hacerle caso a la pequeña parte de mí que cree en estas ceremonias místicas y espirituales, así como en su funcionamiento, pienso que ver el mundo fue una petición demasiado grande y que por esto no vi nada; o, si es que lo vi, no lo recuerdo. Sin embargo, tengo la idea (que va de la mano con lo anterior) de que la segunda parte sí pudo conseguirse, el ser liberado de mis demonios, y que todo el dolor y malestar se debió a eso, a lo difícil que fue lograrlo.

Al final puedo equivocarme, quizás solo eran gases, tal vez no seguí bien la dieta que se pidió, de repente la planta no funciona conmigo, o posiblemente no debía haber repetido una experiencia que debía ser única. Cualquiera sea la razón, me inclino a pensar (quizás convenientemente) que sí ha habido una curación. Pienso que el ritual es solo el principio, que ahora soy yo quien debe poner de su parte para recibir los beneficios, pero estos solo podré sentirlos en los meses por venir. Hasta entonces, intentaré ver el mundo de la manera metafórica que quería, pero sin medios tan dolorosos.

El primer disparo


Fecha Publicación: 2009-11-24T16:13:00.003-05:00

*
Freeze this moment
A little bit longer
Make each sensation
A little bit stronger
Experience slips away...

--Time stands still, de Rush


Este lunes tuve mi primera clase en el curso de Fotografía digital al que acabo de inscribirme, un curso que he querido llevar desde hace años, pero que por falta de una cámara y de tiempo nunca pude. Como ahora tengo ambos, aproveché la oportunidad.

Desde hace cuatro o cinco comenzó a interesarme la fotografía, aunque de manera bastante superficial. En ese entonces contaba con una cámara de las comunes, las que entiendo como comerciales, y me encantaba tomar fotos a pesar de no tener idea de estilos, formatos y demás. Durante todo este tiempo tuve otras dos cámaras, las cuales utilizaba aún más seguido que la primera, y hace poco comencé a usar un programa similar a Photoshop par alterara las imágenes que conseguía con aquellas. Ayer, al fin, compré una cámara profesional, a pesar de que yo no esté cerca de serlo.

La clase me sirvió para probar por primera vez mi nueva compra, pero lo que obtuve con ella fue muchísimo más que eso. Los términos nuevos, el uso en sí de la máquina, la combinación de formas para tomar fotos, por mencionar algunas cosas, me abrumaron. En casi tres horas aprendí todo lo que durante años he querido saber, y es más que seguro que todavía falta más. Sin embargo, durante los ejercicios prácticos de lo que vimos en teoría, descubrí que no estoy tan perdido como en un inicio pensé, y que tanto tiempo practicando "a ciegas" ha servido.


[*La imagen de este post es la foto que tomé sabiendo, por primera vez, lo que hacía.]

Pedaleando por el oro


Fecha Publicación: 2009-11-23T09:04:00.000-05:00


Faster than light we will find
A way out of the conscience
And the more we know, more we'll mind
It's a matter of patience
Always...

--Speed, de Angra


Siguiendo con el tema del ciclismo, pero desde otro ángulo, ayer participé en mi primera bicicleteada masiva. Un par de semanas atrás me topé con el anuncio de la bicicleteada que estaba organizando el distrito de Surco, así que por amor al ciclismo y con ganas de probar algo nuevo, decidí inscribirme.

El día del evento me presenté una hora más temprano de lo que se especificaba, pero, como ya me lo esperaba, el lugar estaba repleto. Mientras hacía la cola e iba consiguiendo un lugar en la línea de partida, comencé a imaginar cómo seria pedalear al lado de cientos de otros ciclistas, pero me fue muy difícil verlo claramente, aunque asumía que no sería nada simple. La hora y media de espera que tuvimos que hacer me la pasé en medio de una lucha conmigo mismo, pues por un lado quería hacer el recorrido a la par con el resto, y por el otro mis ganas de competir empujaban a tratar de llegar entre los primeros. Al final me dejé llevar por lo que pienso es lo más natural, digamos, por las ganas de ganar, situación que no se me presenta para nada en deportes en equipo pero sí en individuales.

Cuando al fin se dio inicio a la bicicleteada, dado que todos estábamos demasiado cerca los unos de los otros, no faltaron las caídas, las pifias y por ahí la ocasional discusión. Felizmente, a pesar de tambalearme un poco, pude salir sin mayores problemas. Pero desde ese momento, desde el comienzo, entendí que la posibilidad de "ganar" era bastante pequeña, pues había tanta gente que era demasiado trabajoso adelantarse. Durante ciertos tramos, especialmente en las partes que había que subir pequeñas cuestas, aprovechaba los espacios entre bicicletas y me abría paso hasta el principio de todo el grupo, pero las paradas obligadas que tuvimos que hacer para descansar terminaban por deshacer mis esfuerzos, porque pronto el resto de personas volvía a alcanzar la delantera. Pude llegar a la meta entre los primeros veinte o treinta participantes, pero creo que las expectativas que tenía de este evento eran demasiado grandes como para obtener mayor satisfacción.

Como experiencia, me encantó hacer algo que nunca antes había hecho, pedalear al lado de tanta gente. Pude saciar mi sed de competencia al menos un poco, ya fuese bicicleteando en sí o haciendo alarde silencioso de mi bicicleta (que en realidad no considero muy buena) y sus accesorios. Además, creo que siempre es bueno cambiar un poco la rutina, montar en grupo de vez en cuando, aunque siempre preferiré un grupo mil veces más reducido. Sin embargo, tengo algunas objeciones y muchas sugerencias, aunque mis críticas calzarían mejor en una competencia y ya no tanto en este tipo de eventos más recreacionales.